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Laws of Panama

Pacto de Panamá con la Naturaleza (Nature Pledge)

Made 2025 · Text as of 2026-10-01

Public law and official guidance, published as research. Not legal, tax or financial advice.

About this law

Language
Spanish
Kind
policy
Country
Panama
Subjects
Air and atmosphere, Environment, Land and soil, Sea, Wild species and ecosystems
Keywords
environmental planning, environmental security, protection of environment, integrated management, sustainable development, policy/planning, soil conservation/soil improvement, desertification, hazards, biodiversity, ecosystem conservation, climate change

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  1. NP 27112025 MUESTRA 1 | 2 Autoridades - Ministerio de Ambiente Juan Carlos Navarro Ministro de Ambiente Oscar Vallarino Viceministro de Ambiente Gisela Rivera Secretaria General Juan Carlos Monterrey Representante Especial para el Cambio Climático Tomás Fernández Director Nacional de Áreas Protegidas y Biodiversidad Karima Lince Directora Nacional de Seguridad Hídrica Carlos Espinosa Director Nacional Forestal Marilyn García-Paredes Directora Nacional de Verificación del Desempeño Ambiental Digna Barsallo De León Directora Nacional de Costas y Mares Fanny Gonzáles Jefa de la Oficina de Ambiente de los Pueblos Indígenas PACTO DE PANAMÁ CON LA NATURALEZA • Tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) • Comunicación de Adaptación ante CMNUCC • Actualización de la Estrategia Nacional de Biodiversidad ante la Convención de Diversidad Biológica (CDB) • Actualización de la Estrategia Nacional de Neutralidad de Degradación de Tierras ante la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) Este documento fue elaborado por el Ministerio de Ambiente de Panamá (MiAMBIENTE) en colaboración con actores y autoridades nacionales e internacionales. Panamá, 2025. En colaboración con: Ministerio de Salud Ministerio de Desarrollo Agropecuario Secretaría Nacional de Energía Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario Adicionalmente, agradecemos y reconocemos el valioso aporte realizado por las entidades miembro del Comité Nacional de Cambio Climático de Panamá, la Comisión Interinstitucional de Biodiversidad y el Comité Nacional de Lucha contra la Sequía y la Desertificación en la elaboración de esta iniciativa. Asimismo, agradecemos el acompañamiento técnico de las agencias del Sistema de las Naciones Unidas: PNUD, FAO, PNUMA, UNICEF, ONU Mujeres y OACNUDH, cuyo aporte fortaleció este documento e incorporó una visión integral. Nada de esto sería posible sin el apoyo del E. S. José Raúl Mulino, Presidente de la República y S. E. Canciller Javier Martínez-Acha, Ministro de Relaciones Exteriores, cuya visión de Estado y compromiso con la soberanía ambiental de Panamá han permitido que la naturaleza, la justicia y el desarrollo caminen juntos. Coordinación Técnica Melani Acosta Selene Orozco Marmolejo Megan Chen Chung Ana Luisa Aguilar Apoyo técnico Javier Martínez Cedeño Katherine Martínez Juan Lucero Mabel Zúñiga Yuriza Guerrero Raúl Gutiérrez Carolina Velásquez Darío Luque Jonathan Rodríguez Keneth Morán Karen Victoria Claudia Carranza Debbra Cisneros Jovel Núñez Torres Edición de Textos: Melani Acosta Chin Selene Orozco Marmolejo Megan Chen Chung Diseño y Diagramación Manuel Fernández José Palacios Gustavo Palacio 3 ÍNDICE CONTENIDO PACTO DE PANAMÁ CON LA NATURALEZA DECLARACIÓN POLÍTICA DEL ESTADO ANTE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL 4 CIRCUNSTANCIAS NACIONALES 6 OBJETIVOS ESTRATÉGICOS 7 PRINCIPIOS TRANSVERSALES 10 CONTRIBUCIÓN DETERMINADA A NIVEL NACIONAL 3.0 11 TERCERA COMUNICACIÓN DE ADAPTACIÓN 19 ESTRATEGIA NACIONAL DE BIODIVERSIDAD 21 PROGRESO EN LA CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD 23 ESTRATEGIA NACIONAL DE NEUTRALIDAD DE LA DEGRADACIÓN DE LAS TIERRAS 23 PROGRESO EN LA NEUTRALIDAD DE LA TIERRA 24 METAS 2025–2035 25 NECESIDADES PARA LA IMPLEMENTACIÓN 35 PRÓXIMOS PASOS 36 4 PACTO DE PANAMÁ CON LA NATURALEZA (NATURE PLEDGE) El planeta agoniza. El mundo está en crisis. Lo vemos en los bosques que se talan y queman, en las tierras que se secan y agrietan y se vuelven improductivas, en los mares que se sobrecalientan y pierden su biodiversidad. Lo vemos en comunidades desplazadas por inundaciones, en cosechas perdidas por sequías, en pescadores que regresan con redes vacías y en niñas y niños que heredan un futuro marcado por la incertidumbre. ¡Ya basta! No podemos seguir atrapados en un sistema roto, donde las instituciones trabajan aisladas en compartimentos y las soluciones se diluyen, mientras la naturaleza se desangra. La República de Panamá, atendiendo su mandato constitucional de garantizar un ambiente sano y sostenible, declara su decisión de actuar con urgencia y coherencia, uniendo ciencia, políticas públicas y territorio. El Pacto de Panamá con la Naturaleza (Nature Pledge), anunciado por el Presidente José Raúl Mulino en la Asamblea General de Naciones Unidas 2025, es nuestro manifiesto de supervivencia y dignidad: un marco unificado que integra, en coherencia con el sistema multilateral y las realidades nacionales, nuestras metas en cambio climático, biodiversidad, lucha contra la desertificación, plásticos, conservación marina y terrestre en un solo plan país con claridad y transparencia. Este enfoque responde al llamado de primer Balance Mundial del Acuerdo de París y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, superando la fragmentación y priorizando soluciones integradas y multisectoriales. Nuestras metas son concretas e integrales. Para 2027, impulsaremos la puesta en valor, la revitalización y consolidación total del sistema nacional de parques nacionales y áreas protegidas del país, fortaleciendo su gestión bajo los más altos estándares internacionales. De aquí a 2035, nos comprometemos a restaurar 100,000 hectáreas de ecosistemas; alcanzar la deforestación neta cero; reducir en un 11% nuestras emisiones; y disminuir en un 50% la contaminación plástica. Asimismo, para ese mismo año, el 40% de nuestro territorio terrestre y el 60% de nuestros mares estarán oficialmente protegidos, consolidando a Panamá como un líder global en conservación y sostenibilidad. Estas metas, tomadas en conjunto, son el núcleo de una visión común que protege la vida, la economía y la identidad de Panamá, con indicadores verificables y mecanismos de seguimiento público desarrollados en los anexos técnicos. Para alcanzar estos objetivos, estableceremos el Fondo Panamá Natural, anunciado por el gobierno de Panamá en la Asamblea General de Naciones Unidas 2025, para garantizar un financiamiento permanente y a largo plazo para la conservación de la naturaleza y la biodiversidad. Pero no basta con conservar: necesitamos además regenerar y restaurar: recuperaremos tierras degradadas, manejaremos de forma sostenible suelos y cuencas hidrográficas, y protegeremos el agua como bien común. Nuestro océano es la columna vertebral de nuestra identidad y economía: fortaleceremos la protección marina y combatiremos la contaminación por plásticos, asegurando ecosistemas marinos, costeros e insulares sanos y pesquerías sostenibles. Detendremos la pérdida de especies y hábitats, y aseguraremos que el conocimiento ancestral y los beneficios de la naturaleza se cuiden, se conserven y se compartan de forma justa y equitativa. Porque entendemos que no hay justicia climática sin justicia ecológica, ni justicia ecológica sin justicia social: ambas dependen de conservar hoy la naturaleza y garantizar su cuidado y protección para siempre. La adaptación es parte inseparable de esta visión. Con los Observatorios Regionales de Clima y Naturaleza llevaremos ciencia, innovación, conservación y saberes tradicionales a cada territorio. Estos centros no se limitarán a lo climático: serán la plataforma integral donde se concreten todos los compromisos del Nature Pledge, desde la restauración hasta la protección de la biodiversidad, la gestión del agua, la lucha contra la contaminación y la resiliencia comunitaria. Allí, en el terreno, se vivirá la sinergia que hoy proclamamos: un espacio donde la naturaleza, la sociedad y la economía trabajan juntas en la misma dirección. Por medio de los observatorios, trabajaremos a nivel local para incluir niños, niñas y adolescentes y juventudes en el diseño de soluciones que impactarán su futuro. Como país de vocación oceánica, Panamá asume compromisos adicionales para la protección del océano en todas sus dimensiones. Lideraremos el movimiento global para la creación de la primera Área Protegida de Alta Mar, cubriendo 10 millones de kilómetros cuadrados, para salvaguardar los limites oceánicos de alta mar del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, vital para especies migratorias como las ballenas jorobadas. Respaldamos la campaña global Antartic Avengers, que busca frenar la pesca industrial destructiva en la Antártida, incluida la pesca de krill — el alimento indispensable para las ballenas que migran desde esos mares helados hasta nuestros santuarios tropicales en Panamá. Lideraremos la Coalición Océano Silencioso, orientada a reducir la contaminación acústica submarina y sus impactos en especies marinas migratorias. Mantendremos una posición firme de oposición a la minería submarina en todos los espacios, promoviendo una moratoria global basada en el principio de precaución. También lideraremos la Coalición de Países Pioneros del Tratado de la Biodiversidad más allá de la Jurisdicción Nacional (BBNJ), promoviendo su firme entrada en vigor y su implementación equitativa. Reconocemos que las pérdidas y daños producto de la crisis ambiental planetaria ya son inevitables en muchos casos. Inundaciones, sequías, olas de calor y desplazamientos forzados no son amenazas futuras, son realidades presentes, con efectos directos en la salud y en la calidad de vida de los seres humanos. Nos comprometemos a fortalecer el sistema nacional de monitoreo y evaluación de pérdidas y daños, garantizando decisiones basadas en evidencia científica y respuestas rápidas en todos los territorios. Y cuando no quede alternativa, aplicaremos un Protocolo de Reubicación Planificada, digno y justo, que asegure los derechos y los medios de vida de las comunidades que deban reconstruir su futuro en tierras seguras, como ya Panamá se vio obligada a realizar en Guna Yala en la comunidad de Gardi Sugdub. Este sistema se coordinará con la Plataforma Nacional de Transparencia Climática (PNTC) y los sistemas sectoriales de información. Somos conscientes que nada de esto será posible sin financiamiento permanente. Por eso afirmamos que el Fondo Panamá Natural es piedra angular de este compromiso: una herramienta diseñada para blindar la conservación y la resiliencia, asegurando financiamiento 5 estable, permanente, predecible y a largo plazo. Priorizaremos cooperación internacional y financiamiento ambiental nuevo, adicional, predecible y accesible, incluyendo instrumentos innovadores que no incrementen la deuda pública del país, sino más bien lo contrario: que contribuyen a reducir la deuda y a traer de vuelta sus flujos al país. Asimismo, reconocemos el rol clave del sector privado y las alianzas público-privadas para movilizar inversión, tecnología y empleo verde. Impulsaremos el emprendimiento y la inversión privada de manera proactiva y entusiasta, priorizando la libre empresa y la sostenibilidad. En este marco, asumimos también la transformación de fondo que exige la justicia ambiental. Apostamos por una transición justa, que ponga fin a la dependencia de los combustibles fósiles y asegure energías limpias y accesibles para todos. Nos comprometemos con sistemas agroalimentarios resilientes, capaces de garantizar soberanía alimentaria y medios de vida dignos para campesinos, mujeres rurales, pueblos indígenas, comunidades locales y comunidades afrodescendientes. Impulsaremos ciudades sostenibles, diseñadas con soluciones basadas en la naturaleza, infraestructura resiliente y movilidad limpia. Y nos proponemos construir una economía circular que erradique la contaminación plástica y transforme los residuos en innovación y oportunidades. La igualdad de género y el empoderamiento de mujeres serán principios transversales de esta transformación. Con ello protegeremos la salud pública y el bienestar, reduciendo los riesgos de olas de calor, enfermedades y eventos extremos. Nadie se puede quedar atrás. Mujeres, niñez, juventudes, pueblos indígenas, afrodescendientes, comunidades rurales y costeras, personas mayores, personas con discapacidad, emprendedores, empresarios, inversionistas, académicos y activistas. Este Pacto incluye a cada persona, comunidad y ser viviente de nuestra tierra. La justicia climática no es una aspiración, es un mandato ético y político. Al mundo entero le decimos: basta de discursos vacíos. Únanse. Gobiernos, empresas, academia, pueblos, empresarios, filántropos, inversionistas, juventudes. Traigan capital, tecnología, voluntad política. Nuestro compromiso se alinea con una agenda de cooperación efectiva que convierta la ambición en resultados. La naturaleza no espera, y nosotros tampoco. Panamá está listo. No para seguir un juego roto, sino para cambiar las reglas. No para administrar la crisis, sino para liderar la transformación. En coherencia con esta visión integradora, hacemos un llamado al sistema de Naciones Unidas, en particular a las Secretarías de las Convenciones de Río, para acelerar su propia integración. No es sostenible negociar soluciones interdependientes en tres conferencias separadas. Proponemos coordinar agendas y calendarios, establecer segmentos conjuntos de alto nivel, crear ventanas de financiamiento integradas y armonizar los marcos de reporte, con pleno respeto de los mandatos. También invitamos a considerar modalidades de toma de decisión que aseguren oportunidad y eficacia: cuando, tras esfuerzos de buena fe, el consenso no sea posible, adoptar decisiones por mayoría, de forma transparente e inclusiva, conforme a las prácticas de la Asamblea General. Así como se nos pide integrar, pedimos que el sistema multilateral integre su gobernanza para convertir la ambición en resultados. Este es nuestro manifiesto. Este es el Pacto de Panamá con la Naturaleza: un movimiento vivo, un compromiso irrevocable con la vida, la justicia y la esperanza. La justicia climática no es una aspiración, es un mandato ético y político. La fragmentación nos debilitó, trabajar juntos nos hará invencibles en el hoy y en el mañana. Este es el camino. Nuestro futuro empieza hoy. Juan Carlos Navarro Ministro de Ambiente 6 7 El Pacto de Panamá con la Naturaleza adopta una visión nacional integrada que une los compromisos climáticos, de biodiversidad y manejo sostenible de las tierras, bajo un marco en armonía de sostenibilidad, resiliencia y justicia ambiental. Su enfoque busca garantizar que todas las acciones contribuyan simultáneamente a la mitigación, adaptación, restauración y la conservación, evitando esfuerzos duplicados y maximizando los beneficios conjuntos. VISIÓN ESTRATÉGICA NACIONAL El Pacto de Panamá con la Naturaleza orienta los esfuerzos del país hacia la protección de la naturaleza, la restauración de ecosistemas degradados, la adaptación al cambio climático y el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades. Esta visión reafirma el liderazgo ambiental de Panamá y su compromiso con el bienestar de la población y la salud de los ecosistemas. Está plenamente alineada con el Plan Estratégico de Gobierno 2024–2029, el cual prioriza la sostenibilidad hídrica, la seguridad alimentaria, el cambio climático y la gobernanza territorial. Por ende, las acciones del Pacto responden directamente a las metas nacionales de desarrollo y fortalecen la integración entre las políticas ambientales y socioeconómicas. El Pacto de Panamá con la Naturaleza es el compromiso de Panamá para pasar de los planes a la acción. Más que una compilación de documentos, el pacto es una agenda viva que integra nuestros esfuerzos en biodiversidad, cambio climático, degradación de la tierra, océanos y plásticos. A través de este, presentamos de manera unificada los siguientes documentos estratégicos, adoptando un enfoque integrado y técnico operativo: • Estrategia Nacional de Biodiversidad se alinea con el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal (CDB); • Estrategia Nacional de Neutralidad de la Degradación de Tierras (ENDT) regida por el Marco Estratégico de la CNULD; • Contribución Determinada a Nivel Nacional 3.0, se guiada por los objetivos del Acuerdo de París. Este enfoque orienta la visión nacional hacia tres objetivos estratégicos integrados del Pacto de Panamá con la Naturaleza y asegura la trazabilidad con los Objetivos del Marco Global de la Biodiversidad, los Objetivos del Marco Estratégico de la CNULD y los objetivos del Acuerdo de París, que se detallan a continuación. 8 9 CONTRIBUCIÓN A LA AGENDA 2030 Esta visión nacional está plenamente alineada con las metas y efectos esperados de la CMNUCC, CBD y CNULD, asegurando que Panamá contribuya no solo al cumplimiento de los objetivos de las convenciones de Rio, sino también con la Agenda de Desarrollo Sostenible de la siguiente manera: 10 PRINCIPIOS TRANSVERSALES La implementación de la visión y los objetivos estratégicos del Pacto de Panamá con la Naturaleza se basará en principios transversales que orientan todas las acciones y aseguran coherencia entre biodiversidad, cambio climático y neutralidad de la degradación de tierras. La aplicación de estos principios asegurará que la implementación sea inclusiva, equitativa y coherente, y que multiplique impactos positivos. En la práctica, cada programa, proyecto o política derivada de esta estrategia será evaluado a la luz de estos principios, garantizando tierras productivas y en recuperación, comunidades resilientes y prósperas y un manejo integrado del territorio que aporte simultáneamente al bienestar nacional y al cumplimiento de los acuerdos ambientales globales. 11 METAS Y ARREGLOS INSTITUCIONALES PARA LA ACCIÓN CLIMÁTICA NACIONAL Este anexo constituye la respuesta de Panamá al llamado global de comunicar de manera más clara, transparente y comprensible sus acciones para mitigar y adaptarse al cambio climático. Refleja el compromiso del país con la ambición climática, la rendición de cuentas y la implementación efectiva del Acuerdo de París, incorporando supuestos, metodologías y marcos institucionales que sustentan su acción climática. Esta información será actualizada y monitoreada periódicamente mediante los Informes Bienales de Transparencia (BTR), conforme al Marco Reforzado de Transparencia. La Contribución Determinada a Nivel Nacional (CDN) 3.0 de Panamá comprende dos componentes principales: • Un objetivo de Mitigación, estructurado en meta de reducción acompañada de políticas, medidas e instrumentos para su implementación. • Una Comunicación de Adaptación, que incluye metas de procesos basadas en medidas orientadas a fortalecer la resiliencia de las comunidades, ecosistemas y sectores económicos clave frente a los impactos climáticos actuales y proyectados, considerando también medidas de diversificación y reducción de vulnerabilidades. META DE MITIGACIÓN DE CONFORMIDAD CON LA DECISIÓN 4/CMA.1 En el marco del Acuerdo de París, Panamá presenta la Información para facilitar la Claridad, Transparencia y Comprensión (ICTU, por sus siglas en inglés), mecanismo diseñado para reportar de manera transparente la actualización de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN). Este instrumento permite dar claridad sobre los objetivos, las metodologías aplicadas y los supuestos utilizados, facilitando su comprensión y el seguimiento internacional. A continuación, Panamá expone los avances y supuestos que sustentan la CDN 3.0. TERCERA CONTRIBUCIÓN DETERMINADA A NIVEL NACIONAL (CDN 3.0) 12 13 14 15 16 17 18 19 | La República de Panamá presenta su Tercera Comunicación de Adaptación, en cumplimiento del artículo 7, párrafos 10 y 11 del Acuerdo de París, y conforme a la Decisión 9/CMA.1, que establece las directrices para su elaboración y presentación. Este documento expone las prioridades y necesidades nacionales en materia de adaptación en el marco del Pacto de Panamá con la Naturaleza. En Panamá, la adaptación se concibe como un proceso transformador que reduce riesgos y pérdidas, fortalece el conocimiento, restaura ecosistemas y protege la biodiversidad. A través de la adaptación basada en ecosistemas, el país busca generar co-beneficios ambientales, sociales y económicos que fortalezcan la resiliencia de la población, la productividad de los sectores y la integridad ecológica del territorio nacional. En coherencia con el Objetivo Mundial sobre Adaptación (artículo 7.1 del Acuerdo de París), el Estado ha establecido una meta nacional de adaptación que orienta la acción a largo plazo: 20 Esta meta nacional de adaptación se alinea de manera clara con los tres componentes del objetivo mundial relativo a la adaptación establecido por el Acuerdo de París: • Aumento de la capacidad de adaptación mediante información climática, marcos institucionales sólidos y la integración del conocimiento científico y local; • Reducción de la vulnerabilidad de poblaciones, sectores y ecosistemas al transformar las condiciones que los hacen más sensibles a los impactos; y • Fortalecimiento de la resiliencia, aspirando no solo a resistir y recuperarse, sino a prosperar con sistemas sociales, económicos y ecológicos más robustos, flexibles e interconectados. El compromiso nacional de adaptación se organiza en torno a áreas prioritarios que concentran la acción estratégica del país: energía; bosques; agricultura, ganadería y acuicultura sostenible; gestión integrada de cuencas hidrográficas; biodiversidad; salud pública; infraestructura sostenible; asentamientos humanos resilientes, turismo; y economía circular. Estos sectores reflejan los ámbitos donde convergen las metas de adaptación, conservación de la biodiversidad y neutralidad de la degradación de tierras, permitiendo generar co-beneficios ambientales, sociales y económicos y fortalecer la coherencia entre las políticas implementadas bajo las tres Convenciones de Río. 21 COMPROMISOS, METAS Y ARREGLOS INSTITUCIONALES PARA LA CONSERVACIÓN Y USO SOSTENIBLE DE LA BIODIVERSIDAD La biodiversidad, tanto terrestre como marina, es uno de los activos más valiosos de Panamá y esencial para sustentar el bienestar humano, la resiliencia climática y el desarrollo económico. Panamá, por su ubicación geográfica estratégica, posee una de las mayores riquezas biológicas del planeta, ecosistemas naturales únicos con alto valor ecológico que a la vez actúa como puente biológico del continente mediante sus ecosistemas terrestres, marinos y aguas continentales. Panamá cuenta con el 67.1% de su territorio cubierto por ecosistemas boscosos y el 54.7% de los mares bajo protección. Nuestros océanos albergan arrecifes coralinos, pastos marinos, manglares, bancos de peces y especies emblemáticas que no solo sostienen la vida marina, sino también la pesca artesanal, el turismo sostenible, la seguridad alimentaria y los servicios ecosistémicos esenciales para la mitigación del cambio climático. Panamá adopta una visión estratégica integral para conservar y usar sosteniblemente su biodiversidad. Por primera vez, el país compila bajo un solo marco sus compromisos en cambio climático, biodiversidad y desertificación, respondiendo de manera coordinada a estas tres crisis ambientales globales. En respuesta, reafirma su compromiso con el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y con la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming–Montreal derivado de las decisiones 4/COP.15 y 6/COP.15, así como con la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente el ODS 14 (Vida submarina) y el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres). Esta estrategia es el resultado del proceso de definición de metas nacionales en el marco del proyecto “Apoyo a la Acción Temprana del Marco Mundial de la Biodiversidad de Kunming–Montreal (GBF–EAS)” liderado por la Dirección de Áreas Protegidas y Biodiversidad, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que mediante talleres participativos durante el 2024 buscó fortalecer el debate en el proceso de definición de metas nacionales medibles, presupuestadas y explicitas que serán monitoreada periódicamente mediante los Informes Nacional de Biodiversidad. El Pacto de Panamá con la Naturaleza actualiza y sustituye la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2018 (alineada al Marco de Aichi) e incorpora las prioridades nacionales para el periodo 2025–2035. Además, integra un lenguaje común y metas que se reforzarán mutuamente mediante una implementación conjunta de las tres Convenciones de Río. Asimismo, sienta las bases para alinear las finanzas para la conservación de la biodiversidad. 22 Cuidar y restaurar la biodiversidad es una vía directa para lograr la Neutralidad de la Degradación de Tierras y reforzar la mitigación y la adaptación al cambio climático, mantiene la tierra sana y ayuda a enfrentar los cambios en los patrones del clima. Los ecosistemas naturales capturan y almacenan carbono y actúan como barreras naturales frente a sequías, inundaciones y marejadas. PROGRESO EN LA CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Desde 2018, Panamá ha avanzado de manera sostenida en la implementación de su Estrategia Nacional de Biodiversidad, consolidando una base sólida para las nuevas metas al 2035. El país cuenta hoy con más de 122 áreas protegidas terrestres y marinas, una cobertura que refleja su compromiso con la conservación y el uso sostenible del patrimonio natural. Entre los principales logros destacan el incremento de la superficie marina protegida al 54%, nueve años antes de la meta global 30×30, la ampliación de corredores biológicos y zonas de conectividad, y el fortalecimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) mediante la formación de guardaparques, cooperación interinstitucional y uso de tecnologías satelitales de monitoreo ambiental. Asimismo, la adopción de políticas como la Política Nacional de Océanos y la Política de Humedales ha permitido integrar criterios de biodiversidad en la gestión de sectores productivos y territoriales. El Ministerio de Ambiente ha impulsado proyectos emblemáticos como el Plan de Acción de Turismo Verde, los Planes de Rescate y Reubicación de Fauna Silvestre, y el Programa de Conservación del Patrimonio Natural y Cultural, que refuerzan la articulación entre conservación, desarrollo sostenible y bienestar local. Las lecciones aprendidas son claras: la biodiversidad no se limita a las áreas protegidas, su gestión debe integrarse en las políticas sectoriales, locales y comunitarias. Fortalecer el SINAP con capacidades técnicas, financiamiento sostenible y participación social, es esencial para enfrentar la deforestación y las presiones sobre los ecosistemas. El uso estratégico de la tecnología y la trazabilidad ambiental ha mejorado la transparencia y la toma de decisiones basada en evidencia, promoviendo la aplicación efectiva de la ley y la prevención de delitos ambientales. Estos avances permiten a Panamá proyectarse como un referente regional en conservación y gobernanza de la biodiversidad. 23 COMPROMISOS, METAS Y ARREGLOS INSTITUCIONALES PARA LA LUCHA CONTRA LA DESERTIFICACIÓN La degradación de tierras constituye uno de los desafíos ambientales más relevantes para Panamá, impactando directamente en la productividad de la tierra y la biodiversidad, los derechos humanos, el bienestar socioeconómico y la resiliencia climática del país, especialmente a nuestras comunidades locales. Panamá adopta una visión estratégica integrada para lograr la Neutralidad de la Degradación de Tierras (NDT) al 2035, alineada plenamente con el Pacto de Panamá con la Naturaleza. Por primera vez, el país integra bajo un solo marco sus compromisos en cambio climático, biodiversidad y desertificación, respondiendo de forma coordinada a estas tres crisis ambientales urgentes. En respuesta, Panamá se comprometió con la iniciativa internacional de Neutralidad de la Degradación de Tierras (NDT), en línea con la Convención de Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (CNULD) y los Objetivos de Desarrollo Sostenible 15: Vida de ecosistemas terrestres (ODS 15.3: sobre degradación de tierras, ODS 15.3.1: sobre porcentaje de tierras degradadas). La NDT responde directamente al mandato derivado de las Decisiones 3/COP.15 y 13/COP.15 adoptadas por las Partes en la COP 15 de la CNULD, a partir del cual Panamá fue seleccionada entre los 18 países que forman parte de la segunda fase del Programa de Establecimiento de Metas de Neutralidad de la Degradación de Tierras (LDN Target Setting Program (TSP) 2.0 at Doha). Este programa, liderado por la Dirección de Seguridad Hídrica con el apoyo de Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) busca asegurar que las metas nacionales de neutralidad en la degradación de la tierra sean específicas, limitadas en tiempo, coherentes con políticas nacionales, cuantitativas, espacialmente explícitas, sensibles al género e integradas adecuadamente en los marcos de planificación del país y serán monitoreada periódicamente mediante los Informes Nacionales de Implementación. La Neutralidad de la Degradación de Tierras se entiende como la condición en que la cantidad y calidad de los recursos de la tierra se mantienen estables o aumentan respecto a una línea de base, evitando pérdidas netas de tierras productivas necesaria para sustentar las funciones de los ecosistemas e incrementa la seguridad alimentaria. Esta Estrategia NDT reafirma el compromiso de Panamá con la implementación conjunta de las tres Convenciones de Río (Cambio Climático, Diversidad Biológica y Lucha contra la Desertificación) de modo que las metas se refuercen entre sí y generen co–beneficios tangibles: conservación de la biodiversidad y los ecosistemas, captura y adaptación al cambio climático, y mayor seguridad alimentaria y del agua. Con un enfoque basado en los derechos humanos, la ciencia y un lenguaje común, estas sinergias se articulan bajo el Pacto de Panamá con la Naturaleza para orientar acciones coherentes y efectivas. 24 PROGRESO EN LA NEUTRALIDAD DE LA TIERRA Desde 2018, Panamá ha avanzado en la implementación de su Estrategia Nacional de Neutralidad de la Degradación de Tierras (ENDT), con metas enfocadas en incrementar la cobertura boscosa, recuperar tierras degradadas y evitar la conversión de bosques a otros usos. Estos esfuerzos sientan las bases para una nueva fase de acción más integrada y orientada a resultados medibles al 2035. Entre los principales avances destacan la restauración de más de 18,000 hectáreas de bosques y manglares mediante alianzas público- privadas y comunitarias, la rehabilitación de tierras agrícolas y pastizales degradados a través de prácticas de manejo sostenible, y la capacitación de productores en agricultura de conservación y ganadería regenerativa. Estas intervenciones han mejorado la productividad del suelo y reforzado los servicios hídricos y ecosistémicos. El monitoreo ambiental se ha fortalecido significativamente gracias al uso de teledetección y análisis participativos, como el Mapatón Nacional de Cobertura Boscosa y Uso del Suelo, que permite detectar cambios de uso y orientar acciones correctivas en tiempo real. En el plano institucional, la cooperación entre MiAMBIENTE, el MIDA, gobiernos locales, academia y sociedad civil ha impulsado la gestión integrada del territorio, promoviendo la inclusión de criterios NDT y de adaptación en los planes de cuencas hidrográficas. Las lecciones aprendidas confirman que la combinación de restauración masiva, información geoespacial y participación comunitaria puede revertir la degradación a gran escala, mejorando la seguridad alimentaria y los medios de vida. Panamá ha comprobado que la gestión sostenible del suelo no solo restaura ecosistemas, sino que impulsa un modelo de desarrollo territorial resiliente, justo y alineado con los compromisos globales de sostenibilidad. 25 El Pacto de Panamá con la Naturaleza coloca a la biodiversidad en el centro de la acción climática y del desarrollo sostenible. Para 2035, la meta nacional es de restaurar y conservar 100,000 hectáreas de ecosistemas estratégicos terrestres y marinos, priorizando al menos un 25% de las tierras degradadas con mayor énfasis en áreas claves para la biodiversidad, cuencas hidrográficas prioritarias para la seguridad hídrica y agroalimentaria, zonas de amortiguamiento, manglares, tierras de vocación forestal, tierras agropecuarias y corredores biológicos. Con ello, Panamá fortalecerá la resiliencia ecológica y comunitaria, incrementará los sumideros de carbono con al menos 1 millón de toneladas de CO2e absorbidas o reducidas en el sector UTCUTS (Uso de la Tierra, Cambio de Suelo y Silvicultura) mediante acciones de neutralidad de degradación de tierras, mejorando la productividad sostenible en un 20% en paisajes productivos claves. Esta meta integrará enfoques de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN), prácticas de restauración ecológica participativa, sistemas agroforestales y silvopastoriles, y reforestación con especies nativas, y mecanismos de restauración ecológica participativa, asegurando que al menos el 50% de la superficie restaurada se alcance para el 2030. Asimismo, el país consolidará una red funcional de al menos tres corredores biológicos resilientes en las regiones de Azuero, Coclé y Veraguas, promoviendo conectividad ecológica y reduciendo en un 30% la expansión agrícola no planificada en dichas zonas. Estas acciones contribuirán simultáneamente a la meta de alcanzar la deforestación ilegal neta cero, neutralidad de la degradación de tierras y una reducción adicional del 11% de emisiones al 2035. Estas metas se enlazan directamente con la visión de conservar, restaurar y usar sosteniblemente el capital natural del país. En esta línea, el fortalecimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) hacia estándares internacionales permitirá que el 40% del territorio terrestre y el 60% del espacio marino y de aguas continentales cuenten con gestión efectiva, monitoreo participativo y conectividad ecológica. Estas acciones integradas aumentarán la resiliencia ecológica, restaurarán las contribuciones de la naturaleza a las personas como lo son las funciones y servicios ecosistémicos como la regulación del aire y el agua, la fertilidad del suelo, la protección frente a desastres y la reducción del riesgo de enfermedades, fortalecerán la conectividad entre ecosistemas terrestres y marinos, desde manglares hasta cuencas hidrográficas y bosques tropicales. Bajo este marco, Panamá presenta los siguientes compromisos nacionales de biodiversidad, que materializan la convergencia entre las agendas de clima, biodiversidad y tierra, y consolidan al país como un líder global en conservación y restauración basada en resultados. 26 TABLA 2. METAS 2025-2035 27 28 29 30 31 32 33 34 35 NECESIDADES PARA LA IMPLEMENTACIÓN En el Primer Informe Bienal de Transparencia Climática de Panamá (IBT, 2024), Panamá presentó por primera vez una estimación de sus necesidades para implementar medidas de adaptación, identificando 21 iniciativas en planificación, ejecución o con potencial de escalamiento, que requieren de USD 1,230,132,292.62. Estas necesidades se concentran en tres áreas clave: financiamiento, fortalecimiento de capacidades y transferencia tecnológica, ofreciendo una base inicial para orientar el apoyo internacional y mejorar las condiciones habilitantes de la acción climática en el país. La implementación efectiva de Nature Pledge dependerá del acceso oportuno a medios adecuados de apoyo, priorizando fondos no reembolsables y financiamiento en condiciones favorables que no incrementen la deuda externa. Estas prioridades responden a la necesidad de fortalecer la resiliencia territorial, garantizar la protección de la población en situación de vulnerabilidad, en particular de los niños, niñas y adolescentes, y reducir pérdidas (económicas y no económicas) y los daños. BARRERAS, RETOS Y VACÍOS RELACIONADOS CON LA IMPLEMENTACIÓN Panamá ha avanzado en el fortalecimiento de su marco normativo, institucional y de planificación en adaptación, pero aún enfrenta barreras estructurales y operativas que limitan la implementación efectiva y sostenida de medidas de adaptación frente al cambio climático (ver Tabla 4). Estas barreras fueron identificadas a través de diagnósticos y reportes nacionales. 36 GOBERNANZA Panamá avanza hacia una gobernanza ambiental más unificada y coordinada que permita cumplir de manera simultánea sus compromisos en cambio climático, biodiversidad y lucha contra la desertificación. Esta visión responde a la necesidad de superar estructuras institucionales fragmentadas y consolidar un sistema articulado, transparente y participativo. Actualmente, el país cuenta con mecanismos diferenciados para las tres Convenciones de Río: el Comité Nacional de Cambio Climático, la Comisión Interinstitucional de Biodiversidad y el Comité Nacional de Lucha contra la Sequía y la Desertificación, cada uno bajo políticas sectoriales vigentes. Sin embargo, estos espacios operan de forma independiente, lo que limita la coordinación y reduce el alcance de las políticas. Como respuesta, el anteproyecto de Ley Marco de Cambio Climático y Transición Verde contempla la creación de un Gabinete Nacional de Transición Verde como instancia interinstitucional de alto nivel, apoyado por un Comité Nacional de Clima, Biodiversidad y Tierra (CONACLABIT). En esencia, este organismo integrará los comités existentes en un único comité nacional, asegurando mayor alcance en la toma de decisiones, promoviendo la alineación de las agendas y evitando esfuerzos aislados o duplicados, a la vez que da espacio a una representación multisectorial. La nueva estructura institucional busca acercar la gobernanza al territorio aprovechando capacidades y espacios locales ya existentes. En esa línea, se fortalecerán los Comités de Cuenca Hidrográfica presentes en las 52 cuencas del país, de manera que actúen como brazos operativos del sistema, integrando a los municipios, comunidades, usuarios del agua, sector privado, academia y organizaciones sociales. A su vez, estos comités, junto con las Juntas Administradoras de Acueductos Rurales (JAAR) y las autoridades locales, tendrán un papel clave en la ejecución, seguimiento y retroalimentación de las acciones de adaptación, conservación y manejo sostenible del agua a nivel comunitario. De esta forma, al conectar el CONACLABIT con los comités locales se generará un flujo de información en ambos sentidos: desde el nivel nacional se brindarán lineamientos y orientación estratégica, mientras que desde los territorios se aportarán datos, experiencias y necesidades reales. En resumen, la gobernanza propuesta integra un liderazgo nacional unificado con ejecución descentralizada, abarcando todos los sectores relevantes: ministerios, agencias, academia, ONG, sector privado y comunidades, para enfrentar de manera cohesionada los desafíos de la sequía, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, aprovechando las sinergias entre estas agendas interconectadas. 37 FINANCIAMIENTO El éxito del Pacto de Panamá con la Naturaleza dependerá de contar con recursos financieros sostenibles, suficientes y constantes que hagan posible poner en marcha, de manera efectiva, las acciones de conservación, restauración y acción climática (mitigación y adaptación). Tanto la Estrategia Nacional de Biodiversidad, la Estrategia de Neutralidad de la Degradación de Tierras como la Contribución Determinada a Nivel Nacional coinciden en que el financiamiento es una base esencial para alcanzar las metas del país en biodiversidad, clima y manejo sostenible del suelo. La combinación de recursos nacionales con cooperación internacional se ha vuelto clave para ampliar el alcance y la efectividad de las políticas ambientales y climáticas. En este sentido, la cooperación internacional ha sido un complemento decisivo. El Fondo Verde del Clima respalda el Plan Nacional de Adaptación (NAP Panamá), que fortalece la gestión del riesgo y la planificación sectorial, mientras que el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) impulsa proyectos sobre sequía, restauración de tierras y acciones comunitarias mediante el Programa de Pequeñas Donaciones. Estas iniciativas no solo aportan financiamiento, sino también asistencia técnica, fortalecimiento institucional y beneficios directos para comunidades rurales. A su vez, el anteproyecto de Ley Marco de Cambio Climático y Transición Verde plantea nuevos instrumentos para ampliar las fuentes de financiamiento climático, entre ellos la creación de un Mercado Nacional de Carbono y la regulación de bonos verdes y sostenibles. Esto permitirá atraer inversión privada hacia proyectos de reducción de emisiones, adaptación y conservación, generando incentivos de mercado con criterios de transparencia, trazabilidad y salvaguardas ambientales y de derechos humanos. Hacia el futuro cercano, Panamá busca consolidar un modelo financiero ambiental sólido e innovador, capaz de integrar diferentes fuentes de recursos y asegurar su sostenibilidad a largo plazo. La articulación de las agendas de biodiversidad, clima y suelo abrirá el camino para preparar propuestas conjuntas ante los fondos internacionales, mostrando una visión país unificada y coherente que mejore las oportunidades de acceder a nuevos recursos que impulsen las acciones del Pacto. En efecto, Panamá se encamina hacia una nueva etapa de gestión financiera ambiental. El Fondo Panamá Natural será el eje principal del Pacto, canalizando recursos públicos, privados y de cooperación internacional para impulsar programas de restauración, gestión del agua y resiliencia climática, garantizando la continuidad de las acciones más allá de los ciclos políticos. 38 A la vez, el país seguirá fortaleciendo su relación con fondos como el Fondo Verde del Clima, el Fondo de Adaptación y el GEF, y mantendrá alianzas con la banca multilateral y de desarrollo, buscando esquemas de cofinanciamiento, asistencia técnica y fortalecimiento de capacidades. Según el Primer Informe Bienal de Transparencia 2024, Panamá necesita alrededor de USD 1,230 millones para financiar las acciones de adaptación en curso o en diseño, enfocadas en resiliencia, seguridad hídrica y manejo de ecosistemas. En síntesis, la estrategia de financiamiento de Panamá articula presupuesto público, cooperación internacional y mecanismos innovadores de mercado, alineando los flujos con un desarrollo bajo en emisiones y resiliente al clima. Su implementación será mixta y multisectorial, con gobernanza integrada y seguimiento riguroso a través de la Plataforma Nacional de Transparencia Climática y de los sistemas sectoriales. IMPLEMENTACIÓN Y MONITOREO La implementación del Pacto de Panamá con la Naturaleza se concibe como un proceso vivo, coordinado y participativo que une esfuerzos del Estado, el sector privado, la academia, las comunidades y la sociedad civil. Su éxito dependerá no solo de los recursos disponibles, sino también de la capacidad del país para coordinar, dar seguimiento y evaluar los avances de forma clara y constante. Las metas y compromisos ambientales estarán respaldados por un sistema integrado de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV) dentro de la Plataforma Nacional de Transparencia Climática (PNTC), que reunirá en un solo lugar los avances de las agendas de clima, biodiversidad y tierra, utilizando indicadores comunes, generando reportes periódicos y facilitando la verificación independiente de resultados. Con esta integración, la información será accesible para todos y se fortalecerá la coordinación interinstitucional, garantizando decisiones basadas en datos reales. Los logros podrán medirse de forma transparente y comparable, lo que permitirá identificar avances, brechas y oportunidades de mejora. El seguimiento estará estrechamente vinculado con los principales instrumentos nacionales e internacionales de planificación, las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), el Plan Nacional de Adaptación (NAP), la Estrategia Nacional de Biodiversidad y la Estrategia de Neutralidad de la Degradación de Tierras, asegurando coherencia entre los compromisos y sus mecanismos de evaluación. La información generada orientará nuevas decisiones, inversiones y acciones, fortaleciendo capacidades tanto a nivel institucional como territorial. Esta metodología de seguimiento mantendrá la alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y las tres Convenciones de Río, reflejando resultados cualitativos y cuantitativos en las comunidades y los ecosistemas del país. 39

Pacto de Panamá con la Naturaleza (Nature Pledge) · Nelum