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Laws of Dominican Republic

La Biodiversidad en la República Dominicana

Made 2020-10 · Text as of 2026-10-01

Public law and official guidance, published as research. Not legal, tax or financial advice.

About this law

Language
Spanish
Kind
policy
Country
Dominican Republic
Subjects
Wild species and ecosystems
Keywords
biodiversity, wild flora, wild fauna, protected area, protection of habitats, ecosystem conservation, management/conservation, monitoring, cultural heritage, protection of species, hunting/capture

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  1. Implementado por VICEMINISTERIO DE ÁREAS PROTEGIDAS Y BIODIVERSIDAD Dirección de Biodiversidad SANTO DOMINGO, OCTUBRE 2020 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA Implementado por LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA ISBN 978-9945-9235-3-7 Santo Domingo de Guzmán, República Dominicana Octubre 2020 Primera Edición Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales Dr. Orlando Jorge Mera Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales Avenida Luperón, Santo Domingo, República Dominicana Tel.: +1 809 567 4300 www.ambiente.gob.do E-mail: despacho.ambiente@gob.do Ing. Federico Franco Viceministro de Áreas Protegidas y Biodiversidad José Manuel Mateo Féliz Director de Biodiversidad Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH Verena Blickwede Directora Residente de GIZ en República Dominicana Apartado Postal 2960 Calle Ángel Severo Cabral No. 5, Ensanche Julieta, C. P. 10130 Santo Domingo, República Dominicana Tel.: +1 809 541-1430 • Fax: +1 809 683 2611 www.giz.de E-mail: GIZ-DomRep@giz.de Proyecto “Aumento de la capacidad de adaptación ecosistémica en las Reservas de Biosfera fronterizas en la República de Haití y la República Dominicana” (CAReBios) Un Proyecto de la Cooperación Alemana para el Desarrollo, financiado por el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) Christiane Delfs Directora del Proyecto Rosa Lamelas Asesora Técnica Especialistas contratados para la elaboración del documento Dra. Liliana Betancourt Fernández Dr. Alejandro Herrera Moreno Lic. Brígido Peguero PROGRAMA ECOMAR, Inc. Lic. Sixto Incháustegui (Revisión técnica y de estilo) Revisores temáticos: Álido Luis Báez (Fundemar) Ana Carolina Hernández (Técnico Costero Marino) Andreina Valdez (Técnico Costero Marino) Arturo León (Museo Nacional de Historia Natural) Bienvenido Santana (Ordenamiento Costero) Brígido Hierro (Especies invasoras) Brígido Peguero (Botánica) Carlos Rijo (Especies introducidas) Carlos Suriel (Invertebrados) Cristiana de la Rosa (Regulación y Control del Área Costera) Cristian Marte (Museo Nacional de Historia Natural) Christopher Esquea (Invertebrados) Cyntia Ortiz Rojas (Ornitología) Damaris Medina (Planificación) Delsi de los Santos (Herpetología) Denia Veloz (Técnico Costero Marino) Domingo Sirí Núñez (Ornitología) Eveling Gabot (Museo Nacional de Historia Natural) Francisco Paz (Museo Nacional de Historia Natural) Gabriel de los Santos (Museo Nacional de Historia Nacional) Gloria Santana (Encargada del Departamento de Vida Silvestre) Ivelisse Figueroa (Regulaciones y Controles) José Manuel Mateo Féliz (Director de Biodiversidad) José Ramón Martínez (Geología) Juan Alcántara (Planificación) Juan Carlos Núñez (Museo Nacional de Historia Natural) Juana E. Peña (Técnico en Humedales) Katihusca Rodríguez (Museo Nacional de Historia Natural) Impresión: Se permite la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación siempre y cuando sea citada la fuente. CEBSE: Calamar diamante, Thysanoteuthis rhombus, Samaná; Ballena jorobada, Megaptera novaeangliae, Samaná. Eladio Fernández: Coccothrinax boschiana, sierra Martín García e Iguana ricordi, Cyclura ricordi (portada); Ceiba, Ceiba pentandra, Tamboril, Santiago; Zumbador esmeralda, Chlorostilbon swainsonii; Leiocephalus personatus mentalis, litoral costero, Punta Cana. Fundación Peregrino: Gavilán, Buteo ridgwayi (portada). Jorge Brocca: Solenodón, Solenodon paradoxus (portada). Proyecto FONDOCYT RANA RD, Luis M. Díaz: Rana pastel del sur de la sierra de Bahoruco (portada). Ricardo Briones: Sendero en bosque húmedo, Blanco, Bonao; Xerófitas, Parque Nacional Jaragua, Pedernales; Iguana rinoceronte, Cyclura cornuta, en isla Beata, Parque Nacional Jaragua; Pajones y pinares, Parque Nacional Valle Nuevo. Tomás Montilla: Bosque latifoliado húmedo, embalse de la presa de Aguacate, río Nizao; Bosque costero, playa la Ensenada, Punta Rusia; Vegetación de dunas, bahía de Las Calderas, Baní; Dragal, Dracaena draco; caño Barracote, humedales del bajo Yuna; Bosque ribereño, río Barracote, Bajo Yuna. Fotografías: Cita bibliográfica: Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. (2020). La Biodiversidad en la República Dominicana. Proyecto Aumento de la capacidad de adaptación ecosistémica en las Reservas de Biosfera fronterizas en la República de Haití y la República Dominicana, Cooperación Alemana, GIZ. Primera Edición. Santo Domingo, República Dominicana. 606 páginas. Lemuel Familia R. (Ecosistemas) Leonel Tirado (Técnico Costero) Manuel Alejandro Rodríguez (Técnico Marino) Marina Hernández (Convención Biodiversidad) Marco Casilla Maríñez (Técnico Marino) Máximo Then (Técnico Marino) Miguel S. Núñez (Técnico del Museo Nacional de Historia Natural) Nelson García Marcano (Mastozoólogo Patricia Torres (Museo Nacional de Historia Natural) Pedro Manuel Alcolado Menéndez (Biodiversidad Marina) Pedro Montero (Control y Regulación Marina) Ricardo Rodríguez (Conservación de Ecosistemas Marinos) Rita Inés Sellares (Fundemar) Rolando Sanó (Botánico) Rosanna Guzmán (Ornitología) Rosa Lamelas (Asesora Técnica GIZ, Proyecto CAReBios) Solanlly Carrero (Museo Nacional de Historia Natural) Equipo de apoyo técnico para revisión: Ismael Díaz (Despacho del Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales) José Enrique Báez (Director de Áreas Protegidas) María Priscilia Peña (Técnico del Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad) Zoraida Zapata (Proyecto de Biodiversidad Costera y Turismo) José Rafael Almonte (Asesor del Viceministro de Áreas Protegidas y Biodiversidad) Diseño y Diagramación: Ana Saviñón Corrección de Estilo:. Producciones Moño Malo Coordinación técnica, revisión y edición: Gloria Santana (Encargada del Departamento Vida Silvestre) José Manuel Mateo Féliz (Director de Biodiversidad) Daneris Santana (Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales) Rosa Lamelas (Asesora Técnica GIZ, Proyecto CAReBios) Coordinador del Viceministerio de Recursos Costeros y Marinos Bienvenido Santana F. Elaboración de mapas: Mariana Pérez (Directora de Información Ambiental) Yoenny Urbáez (Cartografa digital) Fidelina Fernández (Encargada División de Inventario de Recursos Naturales) Simón Corniel (Encargado División de Cartografía) 1 - 1 2 - 1 3 - 1 4 - 1 5 - 1 6 - 1 7 - 1 8 - 1 9 - 1 10 - 1 11 - 1 12 - 1 Índice General Presentación Resumen ejecutivo Capítulo 1. Introducción y Antecedentes Capítulo 2. Metodología Capítulo 3. Marco físico - geográfico de la biodiversidad dominicana Capítulo 4. Caracterización de los ecosistemas naturales Capítulo 5. Situación actual de la flora Capítulo 6. Situación actual de la fauna Capítulo 7. Hábitats críticos Capítulo 8. Usos de la biodiversidad, amenazas e impactos Capítulo 9. Biodiversidad en las Áreas Protegidas Capítulo 10. Bases legales que sustentan la gestión de la biodiversidad Capítulo 11. Recomendaciones Capítulo 12. Referencias bibliográficas Apéndice A / Listado de especies costeras y marinas Apéndice B / Listado de especies terrestres Mapas a diversidad biológica sostiene el funcionamiento de los ecosistemas y sus interacciones, proveyendo los servicios ambientales para el sostenimiento de los procesos vitales, tanto ecológicos como para la vida humana. Una gestión sostenible de la biodiversidad es vital para el bienestar humano y el desarrollo económico de la nación, así como para la consecución de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y, de manera específica, contribuir a la erradicación de la pobreza, como lo establece la Constitución dominicana y la Estrategia Nacional del Desarrollo. En la actualidad, el planeta enfrenta grandes desafíos para poder manejar con éxito la pérdida de diversidad biológica, e impulsar políticas para su conservación. La República Dominicana no está exenta de esa realidad de carácter global, teniendo en cuenta que nuestra cobertura boscosa antes de la colonización era sumamente alta, y debido a un proceso acelerado de desarrollo para suplir necesidades vitales humanas, se ha reducido significativamente, impactando los diversos componentes de la biodiversidad y otros recursos naturales relevantes en los ecosistemas de la nación. La preocupación sobre la pérdida de diversidad biológica se ha extendido a nivel global; por ello, la comunidad internacional ha promovido el Convenio de Diversidad Biológica (CDB), del que forman parte hoy día 196 países, incluyendo República Dominicana. Este convenio persigue los siguientes objetivos básicos: la conservación de la diversidad biológica, el uso sostenible de cada uno de sus componentes, y la distribución justa y equitativa de los beneficios que se derivan de la utilización de los recursos genéticos. Aunque la República Dominicana no ha logrado eliminar todas las causas subyacentes que contribuyen a la pérdida de biodiversidad, viene alcanzando algunos avances con la implementación de acciones para reducir la presión sobre los ecosistemas naturales y para la recuperación de aquellos que han sido degradados, fortaleciendo el marco legal institucional. Igualmente y de vital importancia es el programa de restauración ecológica de ecosistemas degradados, los programas de monitoreo de ecosistemas y especies amenazadas y las evaluaciones de la biodiversidad en áreas silvestres protegidas y no protegidas. Un eje importante ha sido contar con la Estrategia Nacional para la Conservación de la Biodiversidad y su Plan de Acción del 2011, la Lista Roja Nacional de Especies de Fauna Amenazadas, elaborada en el 2011 y actualizada en el 2018, entre otros documentos estratégicos y la Lista Roja de Plantas del Jardín Botánico Nacional, 2016. Presentacion L El presente documento sobre “La Biodiversidad en la República Dominicana” se enmarca en los mandatos del Artículo 136 de la Ley Marco No. 64/00, sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, y los Artículos 21 y 22 de la Ley Sectorial No. 333/15 sobre Biodiversidad. Este documento constituye un instrumento de políticas para la planificación de acciones de conservación y uso sostenible de la biodiversidad, a la vez que sirve como herramienta para la toma de decisiones en la implementación de proyectos de desarrollo. Constituye también un instrumento para priorizar acciones de investigación y conservación. De manera que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales pone el documento “La Biodiversidad en la República Dominicana”, a disposición del público nacional e internacional, invitándoles a fortalecer las iniciativas para la conservación de los elementos de la biodiversidad (ecosistemas, genes y especies), como parte fundamental del patrimonio natural de la nación. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales agradece a la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ), en el marco de la cooperación técnica domínico- haitiana-alemana, que con el financiamiento del Ministerio Federal para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ) se elaboró este documento, en el marco del Proyecto Aumento de la capacidad de adaptación ecosistémica en las Reservas de Biosfera fronterizas en la República de Haití y la República Dominicana (CAReBios), el cual es ejecutado por los ministerios de Ambiente de República Dominicana y de Haití. Agradece también, de manera muy especial, a las instituciones públicas y privadas por su participación en la actualización de este trabajo, mostrando con ello su compromiso con la conservación y uso sostenible de la biodiversidad. Dr. Orlando Jorge Mera Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales Resumen Ejecutivo l Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de República Dominicana y la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ), con el financiamiento del Ministerio Federal para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ), acordaron la actualización de un documento sobre la Diversidad Biológica en la República Dominicana, en el marco del Proyecto Aumento de la capacidad de adaptación ecosistémica en las Reservas de Biosfera fronterizas en la República de Haití y la República Dominicana (CAReBios). La necesidad de tal documento era obvia, considerando que habían transcurrido más de dos décadas desde el último Informe de la Diversidad Biológica de la República Dominicana (DVS, 1990). Durante este tiempo, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales produjo importantes avances, tales como: la Lista Roja de Especies Amenazadas, el Banco de Semillas Nativas y Endémicas, la Estrategia Nacional de Especies Exóticas Invasoras, el Programa de Restauración Ecológica de Ecosistemas Degradados, Programas de Monitoreo de Especies Amenazadas, Evaluaciones de áreas silvestres protegidas y no protegidas, el Proyecto de Reingeniería del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y variosInformes Nacionales sobre Biodiversidad. En este contexto nace el presente informe que recopila, analiza y sistematiza más de dos décadas de resultados de planes y estrategias institucionales, además de los estudios e investigaciones sobre la biodiversidad terrestre, acuática, costera, y marina realizados en República Dominicana. Es un documento más actualizado, con recomendaciones y objetivos para la conservación y nuevas propuestas de uso sostenible de los recursos de la biodiversidad. El presente documento está organizado en 12 capítulos y dos apéndices que incluyen listados de especies terrestres, marinas y costeras; los mapas que se citan como anexos en varios capítulos, se encuentran doblados en un bolsillo en la contraportada interna del documento. En el Capítulo 1 se presenta la Introducción con la definición de conceptos de la diversidad biológica, se puntualiza la importancia de la biodiversidad dominicana en el contexto de la isla Hispaniola y se plantean los objetivos del informe. En el Capítulo 2 se hace una descripción de la metodología y en el Capítulo 3 se describe el Marco físico-geográfico de la biodiversidad dominicana, que ofrece, con un sentido histórico, evolutivo y ecológico, el marco físico geográfico que condiciona la elevada biodiversidad de los ecosistemas y la biota terrestre, acuática, costera y marina de República Dominicana, con criterios acerca de sus orígenes, sus conexiones y las circunstancias que han promovido su alto grado de endemismo en el contexto de la región caribeña y atlántica. E En el ámbito terrestre se discute, entre varios aspectos, el papel central que desempeña la historia geológica del Caribe (Eoceno al Holoceno)en la formación y estructura del territorio insular y su diversidad biológica, los modelos alternativos que explican el origen de la biota y el enfoque de paleoislas, hasta llegar al panorama insular actual con su complejidad topográfica y su influencia en el clima, las zonas de vida, los recursos hídricos y la diversidad de ecosistemas y hábitats, principalmente bosques representados en diversas regiones biogeográficas. En el ámbito marino, se parte del concepto del supercontinente Pangea y la paleogeografía del Caribe como historia que la biota marina dominicana comparte con otros territorios caribeños, hasta la actualidad en que la Hispaniola se encuentra en la ecorregión de las Grandes Antillas, junto con Cuba, Jamaica y Puerto Rico, con quienes comparte altas similitudes de la flora y la fauna costera y marina, representativa de varios ecosistemas y ambientes neríticos, pelágicos y bentónicos profundos. En el Capítulo 4, sobre la Caracterización de los ecosistemas naturales, se parte del concepto del ecosistema y su clasificación para ofrecer una descripción de los ecosistemas presentes en el territorio de la República Dominicana y el espacio costero y marino de su Zona Económica Exclusiva, con información de las particularidades estructurales y funcionales que los definen, sus servicios ecosistémicos, su distribución y especies características, su estado de conservación y las investigaciones realizadas. En el ámbito terrestre se tratan los bosques, a partir de una clasificación ampliada de los ecosistemas realizada por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, para incluir bosques (conífero, latifoliado, de drago, seco y ribereños), humedales de agua dulce, matorrales, sabanas de pajón y agroecosistemas (con énfasis en aquellos que juegan un papel en la conservación de la biodiversidad, como cafetales o cacaotales), y se tratan, además, los ecosistemas de cuevas (secas, limnéticas, euhalinas y anquialinas). En el ámbito acuático se tratan los ecosistemas fluviales (lóticos), los ecosistemas lagunares y las ciénagas (lénticos) y los humedales artificiales. En el ámbito costero y marino se tratan los ecosistemas neríticos bentónicos de playas (con referencia a las dunas), costas rocosas bajas o acantiladas, humedales salobres, manglares, lagunas costeras, estuarios, pastos marinos y arrecifes coralinos (<50 m de profundidad) y los ecosistemas circalitorales y batiales (50 a 3000 m de profundidad), además de los ecosistemas pelágicos de la columna de agua (entre 0 a 3000 m de profundidad). El Capítulo 5 sobre la Situación actual de la flora, trata el estado del conocimiento de la flora terrestre (plantas vasculares, musgos, hepáticas, antocerontes, hongos y líquenes) y la flora marina (microalgas, fanerógamas marinas y macroalgas) con un total de 9,405 especies para la flora dominicana terrestre, acuática, costera y marina. En el ámbito terrestre (excluyendo las microalgas, fanerógamas marinas y macroalgas), se conocen en total 9,062 especies de la flora, de las cuales 6,000 especies (y subespecies y variedades), son plantas vasculares con1,550 especies endémicas. Para estas, se ofrecen criterios sobre el origen de la flora de la Hispaniola, sus componentes (cosmopolita, continental, antillano, endémico y adventicio), rutas de llegada (puentes y formas de dispersión), los estudios que se han realizado y los herbarios que albergan colecciones de nuestra flora, nuestra composición florística y su estado de conservación. Para los restantes grupos de la flora terrestre se ofrecen cifras de 469 especies de musgos, 191 de hepáticas, 55 de antocerontes, 1,940 hongos y 407 líquenes, con discusiones acerca del historial de investigaciones y las publicaciones más relevantes. En el ámbito marino, la flora en total cuenta con 343 especies. Se indican 75 especies de microalgas (seis de cianobacterias, 54 de diatomeas y 15 de dinoflagelados), seis especies de fanerógamas y 262 especies de macroalgas (141 rodofíceas, 36 feofíceas y 85 clorofíceas). En relación al inventario de 1994, este reporte lista por primera vez las microalgas dominicanas e incorpora 112 especies de macroalgas. Para la ficoflora en particular se ofrece un panorama histórico completo de las colectas e investigaciones realizadas en República Dominicana y se analiza la problemática actual de las arribazones masivas de sargazo pelágico (Sargassum natans y Sargassum fluitans) a las costas dominicanas. El Capítulo 6 sobre la Situación actual de la fauna, trata el estado del conocimiento de la fauna terrestre, acuática, costera y marina, se sistematiza y analiza la información disponible para cada uno de sus grupos, ofreciéndose datos de sus características particulares, importancia ecológica y humana, estudios realizados, distribución, amenazas e impactos, especies amenazadas y nivel de conocimiento en términos de número de especies conocidas. La fauna dominicana cuenta con representaciones terrestres, acuáticas, costeras y marinas, que suman 10,073 especies en el presente documento. En total, la fauna terrestre dominicana conocida está integrada por siete grandes grupos de invertebrados: oligoquetos, nemátodos, platelmintos, tardígrados, onicóforos, artrópodos (quelicerados, miriápodos e insectos) y moluscos (terrestres y fluviátiles); y cuatro grupos de vertebrados (anfibios, reptiles, aves y mamíferos) para un total de 8,030 especies y al menos 2,865 endémicas. Se debe aclarar que, considerando solo las especies de artrópodos terrestres, el número de especies alcanza 6,741 especies, con 855 especies de quelicerados y miriápodos y 5,897 especies de insectos, que son el 84 % de la fauna conocida. La fauna marina dominicana conocida presentada en este informe está integrada por quince grandes grupos de invertebrados y tres grupos de vertebrados (peces, reptiles y mamíferos) para un total de 2,036 especies. El Capítulo 7 titulado Hábitat críticos, define y ejemplifica este concepto y lo analiza para representantes de la flora y fauna terrestre, costera y marina de la República Dominicana listadas como en peligro (EN), en peligro crítico (CR) o Vulnerable (VU) en la Lista Roja Nacional, para las cuales se identifican y discuten hábitats críticos a partir de las particularidades de su ciclo de vida, distribución geográfica y ecosistemas. Los hábitats críticos pueden tener un carácter general o particular. Como hábitats críticos, se presentan y discuten el complejo de pastos marinos y arrecifes coralinos para especies amenazadas de corales (Montastraea annularis y Montastrea faveolata) y meros (Epinephelus itajara y Epinephelus striatus); las playas de anidamiento para las especies de tortugas marinas (Chelonia mydas, Dermochelys coriacea y Eretmochelys imbricata); esteros, lagunas o bahías para el manatí antillano (Trichechus manatus), áreas del palo amarillo (Maclura tinctoria) en Punta Cana para el escarabajo longiconio (Phoenicus sanguinipennis); lagunas de Bávaro y Oviedo para los ciprinodóntidos endémicos (Cyprinodon higuey y Cyprinodon nichollsi), el lago Enriquillo como único reducto del cocodrilo americano (Crocodylus acutus); las Áreas Importantes para las Aves para el conjunto de aves amenazadas; el sistema de cuevas en Barahona, Elías Piña, Independencia, La Vega, Montecristi, Samaná, María Trinidad Sánchez, Sánchez Ramírez, Santiago y el Distrito Nacional donde se han reportado las especies amenazadas de murciélagos (Chilonatalus micropus, Nyctinomops macrotis y Natalus major). Respecto a la flora, se señalan como hábitat críticos: la formación de serpentina, sustrato arenoso, bosques latifoliados húmedos y nublados, bosque seco, bosque húmedo costero sobre roca y determinados humedales, como los dragales del Bajo Yuna, los pequeños territorios de cayos e islas adyacentes, la zona cárstica de Los Haitises y La Jíbara, los farallones de la península de Samaná (Cabo Samaná y Cabo Cabrón) y Punta Espada en el Sureste, y los promontorios de Montecristi y Cabo Francés Viejo, en María Trinidad Sánchez. El Capítulo 8 titulado Usos de la biodiversidad, amenazas e impactos, realiza el análisis de usos e impactos por ecosistemas, grupos taxonómicos y especies terrestres, acuáticas, costeras y marinas (en correspondencia con los capítulos precedentes), evaluando cómo inciden en ellos los sectores que más afectan a la diversidad biológica nacional, tales como el desarrollo urbano, la agropecuaria, la silvicultura, la minería, la pesca, la industria, el turismo y la gestión del agua a través de proyectos hidráulicos. Se definen los tipos de usos de la biodiversidad, sus usos/beneficios y se exponen ejemplos. Los tipos de uso de la biodiversidad se dividen en dos grandes grupos: los usos directos, que se refieren al consumo inmediato de los recursos biológicos y los usos indirectos, que se refiere a los beneficios que recibe la sociedad por medio de los servicios ambientales de los ecosistemas. Se identifican, definen y ejemplifican los factores básicos que amenazan, impactan y conducen a la destrucción de la biodiversidad, derivados de sus usos directos, extractivos o no, pueden resumirse en cinco: a) pérdida de hábitats, b) sobreexplotación, c) contaminación, d) especies invasoras y e) cambio climático. Se describen los principales usos, amenazas e impactos a los ecosistemas terrestres y acuáticos (los bosques, cuevas, ecosistemas fluviales, lagunares, ciénagas) y ecosistemas costeros marinos (playas, costas rocosas, manglares, lagunas costeras, estuarios, pastos marinos y arrecifes coralinos). Además, se identifican y describen los usos e impactos por grupos de especies de la flora y la fauna terrestre, costera y marina. Se analiza la introducción de especies exóticas potencialmente invasoras, como una de las principales amenazas de la biodiversidad dominicana y se ejemplifica el valor económico de algunos ecosistemas y especies. El Capítulo 9 titulado La Biodiversidad en las Áreas Protegidas, explora la situación de la biodiversidad de nuestras Áreas Protegidas, tomando como base las disposiciones legales indicadas en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) y la información existente en cada una de las áreas. La información más reciente al momento de elaborar este documento, sobre el número y categorías de Áreas Protegidas en República Dominicana, indica 128 unidades de conservación en seis categorías y doce subcategorías de manejo que ocupan una superficie terrestre de 12,450.32 km², equivalente a un 25.83 % del territorio nacional y una superficie marina de 45,922.78 km², equivalente a un 18 % de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de República Dominicana. Se analizan los objetos de conservación (recursos, ecosistemas y/o especies) que estas áreas protegen y su relevancia enfocada a la biodiversidad para ofrecer nuevas recomendaciones de uso y manejo. Se hace un análisis sobre la situación de las especies amenazadas con relación a su representación dentro de las áreas protegidas, lo que nos puede llevar a hacer recomendaciones, en caso necesario, de nuevas áreas protegidas. Finalmente, se realiza un análisis de la importancia del comanejo en las experiencias formales que existen a nivel nacional. El Capítulo 10 sobre Bases legales que sustentan la gestión de la biodiversidad, realiza una compilación y análisis del marco legal e institucional en materia de biodiversidad en República Dominicana, enfocada a evaluar el nivel de cobertura que, en materia de legislación, tienen los diferentes recursos de la biodiversidad en sus múltiples enfoques de conservación, así como las nuevas necesidades legislativas y de arreglos institucionales para aquellos recursos que, siendo especialmente vulnerables, aún no gozan de la protección y la atención necesaria. También se realiza una compilación y análisis del marco legal e institucional en materia de biodiversidad, enfocada a evaluar la participación de nuestro país en aquellas Convenciones y Organizaciones que, a nivel regional o mundial, marcan pautas para la protección de los diferentes recursos de biodiversidad. El Capítulo 11 titulado Recomendaciones, presenta medidas, recomendaciones y propuestas que ayuden a reducir impactos, promover el uso sostenible de la biodiversidad y lograr políticas de conservación más efectivas y con mayor coordinación interinstitucional. El Capítulo 12 contiene la bibliografía utilizada en la elaboración del documento. Finalmente, se incluyen dos apéndices, el apéndice A con un listado de especies costeros y marinas y el B con el listado de especies terrestres. Los mapas mencionados como anexos dentro de algunos capítulos se encuentran doblados en la contraportada interna del documento. CAPÍTULO 1INTRODUCCIÓN Y ANTECEDENTES Bosque latifoliado húmedo, embalse de la presa de Aguacate, río Nizao Tomás Montilla © Introducción Antecedentes 1 3 CAPÍTULO1 INTRODUCCIÓN Y ANTECEDENTES 1 - 1 e entiende por diversidad biológica, la cantidad y variedad de los organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres, marinos, costeros y otros ecosistemas acuáticos, así como los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas (CDB, 2015). Según el Ministerio Ambiente, 2015, la diversa gama de ecosistemas y diversidad asociada en el contexto de la isla Hispaniola, hace de nuestro país un espacio biogeográfico exclusivo de la América Tropical, con destacada importancia, tanto para la ciencia como para el desarrollo económico y social. Como parte de las políticas nacionales de conservación de la diversidad biológica, la República Dominicana, junto a las naciones del mundo, aúnan esfuerzos en forma global, regional y particular, para impulsar la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales y, en forma directa, la diversidad biológica. En este contexto, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales se encuentra enfocado en la ejecución de la Estrategia Nacional de Biodiversidad y su Plan de Acción 2011-2020 ENBPA (Ministerio Ambiente, 2011), la cual está en consonancia con la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 (Ley 1-12), que en su cuarto eje de acción, procura una sociedad de producción y consumo ambientalmente sostenible que se adapta al cambio climático, lo que refleja la inclusión de la diversidad biológica en las políticas nacionales de desarrollo. Todo esto se ha enmarcado en pos de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y posteriormente, en la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Ministerio de Planificación, Economía y Desarrollo, 2016). Con el objetivo de dar cumplimiento a estos instrumentos de políticas y planificación, ha sido elaborado el presente documento con un contenido integral que enfoca la biodiversidad (ecosistemas, genes y especies), como criterios básicos para la toma de decisiones que estén relacionadas con la conservación y su uso sostenible. Cada uno de los componentes que contiene, obedece a una revisión y actualización sistemática, incluyendo consultas a especialistas, que ha conllevado a propuestas coherentes sobre una base científica. Este documento incluye los siguientes elementos, además de una rica y copiosa bibliografía: • Ubica la biodiversidad de la República Dominicana en un marco geofísico, separando el contexto terrestre, las aguas interiores, costeras y marinas. • Hace una caracterización de los ecosistemas terrestres, costeros y marinos. • Ofrece un panorama actualizado sobre la situación de la flora y la fauna, enfatizando la situación de las especies amenazadas. • Enfoca los hábitats críticos que deben de ser tomados en cuenta en los programas de conservación y uso sostenible de las especies silvestres. • Incluye la Restauración Ecológica de áreas degradas, áreas de producción de agua, humedales y otras áreas de interés que fomenten la recuperación de lugares importantes para la conservación de la biodiversidad amenazada. 1. INTRODUCCIÓN S LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES • Relaciona el estado de la biodiversidad con las causas y consecuencias de pérdidas y medidas a tomar para reducir los impactos negativos. • Valora la coincidencia sobre la presencia de la biodiversidad amenazada dentro de las áreas protegidas y de qué manera esta biodiversidad está eficientemente representada dentro del sistema. • Analiza la situación actual sobre la inversión en los procesos de conservación y gestión de la biodiversidad. • Ofrece recomendaciones específicas para mejorar la situación de la biodiversidad, en el marco de la legislación. • Presenta los listados actualizados de las especies conocidas de flora y fauna de la República Dominicana. Este trabajo recopila, analiza y sistematiza más de dos décadas de resultados de planes, estrategias, estudios e investigaciones sobre la biodiversidad terrestre, acuática, costera, y marina de República Dominicana. Concentra en un solo documento, informaciones actualizadas sobre el tema de la biodiversidad en su multiplicidad de manifestaciones, con nuevas recomendaciones y objetivos para la conservación, incluyendo nuevas propuestas de uso sostenible de los recursos de la biodiversidad de la nación dominicana. Este documento fue elaborado en el marco del Proyecto Aumento de la capacidad de adaptación ecosistémica en las Reservas de Biosfera fronterizas en la República de Haití y la República Dominicana (CAReBios), el cual es ejecutado por los Ministerios de Medio Ambiente de República Dominicana y de Haití, y la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ), en el marco de la cooperación técnica domínico-haitiana-alemana, con financiamiento del Ministerio Federal para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ). 1 - 2 INTRODUCCIÓN Y ANTECEDENTES 1 - 3 ANTECEDENTES E n 1990, la entonces llamada Subsecretaría de Recursos Naturales de la Secretaría de Estado de Agricultura, a través del Departamento de Vida Silvestre, elaboró el documento «La Diversidad Biológica en la República Dominicana» (SEA/DVS 1990: 1990a), donde se plasma un análisis sobre la situación de la biodiversidad a nivel nacional, se presentan listados de especies, actualizados hasta ese momento, especies endémicas, nativas, introducidas y especies amenazadas con sus categorías de amenaza y valora la representación de la biodiversidad dentro del Sistema Nacional Áreas Protegidas. Dicho documento se convirtió en un instrumento de consulta obligatoria, siendo utilizado por la comunidad científica nacional e internacional, incluyendo estudiantes universitarios, de educación media e investigadores; además, fue utilizado a nivel técnico e institucional en la República Dominicana, para la toma de decisiones. Luego de la publicación de dicho documento, son muchos los estudios, investigaciones e instrumentos políticos y normativos que han sido elaborados, actualmente en implementación. Se elaboró la Lista Roja de Especies de Flora y Fauna Amenazadas (Ministerio Ambiente, 2011a), la cual fue actualizada en el 2018. Se confeccionó un Sistema Nacional de Monitoreo de Ecosistemas y Especies Amenazadas; se estableció el Banco de Semillas Nativas y Endémicas. También se formuló la Estrategia Nacional de Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad y su Plan de Acción, la Estrategia Nacional de Especies Exóticas Invasoras (Ministerio Ambiente, 2011b) y el Plan Estratégico para la Gestión de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo. Se ha establecido y está en desarrollo un Programa de Restauración Ecológica de Ecosistemas Degradados, con énfasis en lugares que funcionan como refugio de especies nativas y endémicas, principalmente áreas de humedales. Se ejecutó el Proyecto de Reingeniería del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y se han elaborado los Informes Nacionales de Biodiversidad, como parte de los compromisos del país en la aplicación del Convenio sobre Diversidad Biológica (Ministerio Ambiente, 2014). Desde 1990, es mucha la información que se ha generado para documentar la situación de la biodiversidad: se ha evaluado la situación de la biodiversidad en más de 150 áreas silvestres para su conservación y uso racional, incluyendo aquellas que forman parte del Decreto No. 571/09, el cual crea 32 nuevas áreas protegidas, las cuales cuentan con sus informes técnicos, recomendaciones y propuestas de gestión. Estas informaciones también sirvieron de base para la elaboración de planes de manejo como políticas de gestión de las áreas protegidas. Tanto el Ministerio de Medio Ambiente como otras organizaciones e instituciones nacionales e internacionales, realizan acciones de investigación y monitoreo de ecosistemas y especies amenazadas, priorizando aquellas que requieren mayor atención. Luego de haber pasado más de 25 años, se ha visto la necesidad de actualizar y compilar las informaciones disponibles, incluyendo propuestas para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, enfatizando el cumplimiento de la legislación nacional. En este contexto, se ha decidido actualizar el documento «La Diversidad Biológica en la República Dominicana», (DVS, 1990), generándose el documento “La Biodiversidad en la República Dominicana” (Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2020). CAPÍTULO 2METODOLOGÍA Bosque costero, playa la Ensenada, Punta Rusia Tomás Montilla © CAPÍTULO2 METODOLOGÍA Espacio Geográfico Recolección y análisis de información documental Organización de las listas de especies Criterios de vulnerabilidad y amenaza Marcos conceptuales de las temáticas de biodiversidad Cartografía 1 1 2 3 3 4 5 LISTA DE FIGURAS Figura 2.1. Área geográfica de compilación y análisis de la biodiversidad terrestre, costera y marina que incluye la región terrestre dominicana de la Hispaniola y su plataforma submarina dentro de la Zona Económica Exclusiva. LISTA DE TABLAS Tabla 2.1. Enfoques y temas del estudio de la biodiversidad en sus niveles de especies y ecosistemas. Tabla 2.2. Definiciones de las categorías de amenaza, según la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2011 y 2018). Tabla 2.3. Algunas definiciones básicas de las categorías de amenaza, según la Lista Roja de UICN (2015). Tabla 2.4. Principales museos nacionales e internacionales visitados en línea que contienen información sobre la biodiversidad dominicana METODOLOGÍA 2 - 1 2. METODOLOGÍA Espacio geográfico El espacio geográfico de interés a los efectos de la actualización y análisis de la biodiversidad terrestre, costera y marina dominicana corresponde a los 48,442 km² de la región terrestre de la República Dominicana, dentro de la isla Hispaniola (además de sus cayos e islotes), en todo su intervalo de alturas, desde la costa hasta las máximas elevaciones de las cordilleras que culminan en el pico Duarte con 3,087 msnm (Izzo et al., 2010). Hacia el mar se incluyen 10,738 km² de plataforma submarina (incluidos sus bancos oceánicos), que se encuentran dentro de los 255,898 km² de la Zona Económica Exclusiva (Figura 2.1), en profundidades desde la costa hasta 3,000 m de la zona batial, abarcando las regiones pelágicas, demersal y bentónica. Figura 2.1. Área geográfica de compilación y análisis de la biodiversidad terrestre, costera y marina que incluye la región terrestre dominicana de la Hispaniola y su plataforma submarina dentro de la Zona Económica Exclusiva. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES NIVELES ESPECIES ECOSISTEMAS • Definición de grupos taxonómicos florísticos y faunísticos • Aspectos biológicos y taxonómicos • Identificación de especies, taxonomía y nomenclaturas • Nivel de conocimiento los grupos • Localidades y especies tipo • Distribución geográfica, altitudinal o batimétrica • Estatus biogeográficos (endemismo) • Ecosistemas y hábitats típicos • Importancia ecológica de grupos/especies • Usos extractivos/no extractivos, amenazas e impactos • Especies vulnerables y amenazadas • Especies invasoras • Recomendaciones de manejo/conservación • Tipos de ecosistemas y sus características • Ecosistemas terrestres, acuáticos, costeros y marinos • Distribución de ecosistemas y factores condicionantes • Diversidad dentro de los ecosistemas/ especies típicas • Nivel de conocimiento de los ecosistemas • Importancia ecológica • Especies claves en el ecosistema • Usos de los ecosistemas y valor económico • Impactos antrópicos a los ecosistemas • Ecosistemas y hábitats críticos • Restauración ecológica de ecosistemas • Papel de las Áreas Protegidas • Recomendaciones de manejo/conservación 2 - 2 Recolección y análisis de información documental Se realizó una exhaustiva recopilación de la información sobre la biodiversidad terrestre, costera y marina, considerando, en principio, sus tres niveles: genético, específico y ecosistémico. El enfoque se concentra en diferentes temas relacionados a los ecosistemas y especies (Tabla 2.1). Se exploró la información presente en reportes de proyectos, publicaciones científicas nacionales e internacionales y bases de datos (documentos físicos o electrónicos en bibliotecas y oficinas) de instituciones nacionales relacionadas con el tema de la biodiversidad (Ministerios, Universidades, centros de investigación, ONG´s). Los inventarios de especies marinas provienen básicamente de las bases de datos del Proyecto Hispabiota Marina del Programa EcoMar (PROECOMAR, 2015). A nivel internacional, se exploró, a través de Internet o de contactos institucionales, en instituciones internacionales como universidades, bibliotecas, centros de investigación y museos (ver Tabla 2.4), que han realizado investigaciones en nuestro país o cuentan con material biológico y bases de datos con información de la biodiversidad dominicana. Asimismo, se consultaron sitios de literatura y bases de datos especializados en biodiversidad como el Biodiversity Heritage Library (DHL, 2015) o el Sistema de Información Biogeográfica de los Océanos (OBIS, 2015). Tabla 2.1. Enfoques y temas del estudio de la biodiversidad en sus niveles de especies y ecosistemas. Se revisaron todos los documentos claves relacionados con la biodiversidad encontrados en el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y sus dependencias. Aquí se incluyen, entre otros, aquellos generados en cumplimiento de sus obligaciones con el Convenio sobre Diversidad Biológica, que comprenden los cinco Informes Nacionales de Biodiversidad, elaborados consecutivamente en 1998, 2003, 2007, 2010 y 2014; además de la Estrategia Nacional de Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad y Plan de Acción 2011-2020 (ENBPA); el Plan de Acción para la Implementación del Programa de Trabajo sobre Áreas Protegidas (ver CBD, 2015) y el sitio de biodiversidad en línea del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ministerio Ambiente, 2015). La información ministerial ofreció las bases para el desarrollo de los temas sobre el marco legal e institucional involucrado en la gestión de la biodiversidad dominicana y la representación de la biodiversidad dentro de las Áreas Protegidas, esta última complementada con los temas del Foro de Áreas Protegidas (FOROAP) o las recopilaciones de leyes pesqueras (Ramírez y Silva, 1994). Desde el punto de vista organizativo, toda la información recopilada y estudiada se asignó a cada capítulo del documento, conforme a la estructura acordada con la Dirección de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales; a la vez que fue organizada en una biblioteca electrónica de la biodiversidad dominicana, desglosada en los temas apropiados. METODOLOGÍA CATEGORÍA DEFINICIÓN Peligro Crítico (PC) Un taxón está En Peligro Crítico cuando enfrenta un riesgo extremadamente alto de extinción en estado silvestre en el futuro inmediato o cuya supervivencia es improbable si los factores causales continúan operando. Se incluyen taxa cuyos números han sido reducidos a un nivel crítico y sus hábitats han sido drásticamente reducidos o degradados, por lo que son considerados en inminente peligro de extinción. En Peligro (EP) Un taxón o una especie está en esta categoría cuando no figura En Peligro Crítico, pero enfrenta un riesgo muy alto de extinción en estado silvestre en un futuro cercano. Vulnerable (VU) Un taxón o una especie está en un estado vulnerable, cuando no está En Peligro Crítico o En Peligro, no obstante, enfrenta un riesgo alto de extinción en estado silvestre a mediano plazo, si los factores causales siguen operando, como son: la reducción de las poblaciones debido a sobre-explotación, la destrucción extensiva del hábitat u otras perturbaciones ambientales. 2 - 3 Organización de las listas de especies Dado que hubo que analizar numerosos grupos zoológicos y florísticos, se implementó una metodología de análisis que garantizara la mayor calidad y completamiento de los listados desde el punto de vista geográfico, taxonómico y nomenclatorial. Ello incluyó: a) búsqueda de información acotada geográficamente a la región terrestre dominicana de la Hispaniola y su plataforma submarina dentro de la Zona Económica Exclusiva, b) análisis particular de cada grupo taxonómico/especies para comprobar su autenticidad y validez científica, c) revisión de aspectos taxonómicos con la ayuda de diferentes fuentes especializada. En el caso de la biota marina, para las microalgas y macroalgas marinas bentónicas, el arreglo general de órdenes y familias en la lista de especies, así como la actualización de los nombres científicos, sigue los criterios de la base de datos de algas (AlgaeBase, 2015), si bien este último grupo se complementó con las pautas de Wynne (1998). Con propósitos de ampliación o complementación, se siguieron colateralmente los criterios de Taylor (1960), Ballantine y Aponte (1997; 1998) o Littler y Littler (2000). La revisión de aspectos taxonómicos de la fauna marina se realizó con la ayuda del Registro de Especies Marinas WORMS (Appeltans et al., 2014) complementada, según los diferentes grupos, con las bases de datos mundiales de ofiuroideos (Stöhr y O’Hara, 2014), equinoideos (Kroh y Mooi, 2011) o asteroideos (Mah, 2014), por citar algunos ejemplos, o la literatura especializada en moluscos (Warmke y Abbot, 1962) y corales (Humann, 1993), así como FishBase (2015). Para la flora terrestre se siguieron las pautas del Jardín Botánico Nacional, que abarca una cuantiosa bibliografía, las informaciones generadas por la Dirección de Biodiversidad. En la fauna terrestre se manejaron algunas fuentes que proveyeron datos sobre grupos pequeños como platelmintos (Pérez-Gelabert, 2010), tardígrados (Schuster y Toftner, 1982) u onicóforos Peck (1975); o grupos con gran número de especies como los artrópodos resumidos en el importante inventario de Pérez-Gelabert (2008). Espinosa y Bastardo (2014) se tomaron como base de los moluscos terrestres. CARIBHERP (2015) nos ofreció la base taxonómica y de distribución para los anfibios y reptiles, complementada con Inchaústegui et al. (2015), mientras que para las aves se tomaron como base los criterios de la AOU (2015) con otras fuentes complementarias como análisis (Latta et al., 2006; Birdlife International, 2015). Novas y León (2011) para los quirópteros. Todos los inventarios actualizados de la biodiversidad fueron referidos a fuentes claramente determinadas, con el objetivo de ofrecer una mayor objetividad a los reportes de la riqueza de especies. En todos los listados de especies se siguieron las nomenclaturas taxonómicas más actualizadas de acuerdo a los grupos que se tratan y se sintetizaron datos sobre ubicación taxonómica, nombre científico, nombre común y estatus biogeográfico. Criterios de vulnerabilidad y amenaza Se establecieron las categorías de amenaza, según la Lista Roja de República Dominicana, bajo los criterios que se indican en la Tabla 2.2 (Ministerio Ambiente, 2011 y 2018), de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza bajo los criterios que se indican en la Tabla 2.3 (UICN, 2015). Tabla 2.2. Definiciones de las categorías de amenaza, según la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2011 y 2018). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES CATEGORÍA DEFINICIONES En peligro crítico (CR) Cuando una especie tiene un alto riesgo de extinción en el futuro inmediato, sea por la desaparición de un 80 % de su población, por la existencia de menos de 250 ejemplares adultos, por la restricción a un área de 100 km² o menos, o por cualquier otra causa. En peligro (EN) Cuando una especie está amenazada de extinción a corto plazo, sea por un descenso observado o estimado de la mitad de su población en la última década, por la existencia de menos de 2500 ejemplares adultos, por la restricción de su hábitat a menos de 5000 km² u otra causa. Vulnerable (VU) Cuando una especie está amenazada de extinción y puede llegar e extinguirse a medio plazo debido al descenso de sus poblaciones, a la degradación de su hábitat, por enfermedades o competidores, a la fragmentación de sus poblaciones u otras razones. Bajo riesgo (LR) Cuando ha sido evaluada una especie, pero no hay razones para incluirla en una categoría de mayor amenaza. Excepto el ser humano y los animales domésticos, el resto de las especies no amenazadas se encuentran en esta categoría que a su vez se divide en tres: a) Mínima preocupación (LC), b) Próxima a la vulnerabilidad (NT) y c) Dependiente de medidas de conservación (CD). Datos insuficientes (DD) Cuando no hay suficiente información para hacer una evaluación de su riesgo de extinción. Esto quiere decir que una especie puede estar bien estudiada, pero que no tiene suficiente información sobre su abundancia o distribución. Por lo tanto, no es una categoría de amenaza, aunque podría estarlo en el futuro. 2 - 4 Tabla 2.3. Algunas definiciones básicas de las categorías de amenaza, según la Lista Roja de UICN (2015). También se incluyeron, cuando resultó pertinente, criterios de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, considerando su Apéndice I, que incluye todas las especies en peligro de extinción, cuyo comercio se autoriza solamente bajo circunstancias excepcionales, y su Apéndice II donde se incluyen especies que no se encuentran necesariamente en peligro de extinción, pero cuyo comercio debe controlarse a fin de evitar una utilización incompatible con su supervivencia (CITES, 2015). En el caso de las especies migratorias se manejaron además los criterios de la Convención sobre la conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS) que igualmente cuenta con un Apéndice I para las especies con necesidades de conservación y un Apéndice II que enumera especies migratorias que requieren acuerdos de cooperación en el marco de la CMS o que se verían particularmente beneficiadas como resultado de su conservación (CMS, 2015). Marcos conceptuales de las temáticas de biodiversidad algunas publicaciones ofrecieron el marco teórico y de análisis para organizar y discutir la información de capítulos con temáticas muy específicas. Los aspectos de evolución geológica en el ámbito terrestre provienen de Latta et al. (2006), mientras que la parte marina se basó en los aspectos de paleoecología y sedimentología de arrecifes coralinos fósiles en la República Dominicana de RSMS (2006) y la valoración histórica de Claro et al. (2006). Las edades numéricas que se utilizan, se basan en la escala geocronológica propuesta por Gradstein et al. (2004). Las definiciones y alcances para los capítulos de hábitats críticos y restauración ecológica provienen de los documentos del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB, 2015) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, 2015). Partiendo de la temprana definición de Tansley (1935), la subdivisión de ecosistemas terrestres sigue al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ministerio Ambiente, 2014) y Hager y Zanoni (1993) y en los ecosistemas costeros y marinos parte de CIBIMA (1994) y se amplía a partir de los enfoques del Programa EcoMar (PROECOMAR, 2015). Para desarrollar los temas de la situación de usos y amenazas a la biodiversidad, las Caracterizaciones Ambientales Provinciales realizadas bajo la guía del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ministerio Ambiente/GIZ, 2011), así como la base de Estudios de Impacto Ambiental del Viceministerio de Gestión Ambiental, ofrecieron información organizada y actualizada que permitieron ejemplificar con objetividad diferentes circunstancias de usos e impactos a nivel de ecosistemas y especies. Otro documento relevante fue el portafolio de biodiversidad de USAID (2012) para República Dominicana. METODOLOGÍA 2 - 5 ABREVIATURA NOMBRE DEL MUSEO AMNH American Museum of Natural History, New York, USA ANSP Academy of Natural Sciences of Philadelphia BMSM Bailey-Matthews Shell Museum, USA CAS California Academy of Sciences CMNH Carnegie Museum of Natural History, Pittsburgh, USA CNHM Chicago Museum Natural History CUM Cornell University Museum DMNH Delaware Museum of Natural History FLMNH Florida Museum of Natural History FMNHC Field Museum Natural History Chicago FSBC Fish and Wildlife Research Institute, USA HJBNSD Herbario Jardín Botánico Nacional Santo Domingo HMNH Houston Museum of Natural History IPL Colección Padre J. Cicero, Instituto Politécnico Loyola, San Cristóbal LACM Natural History Museum of Los Angeles County, USA MCZ Museum of Comparative Zoology, Harvard University, Cambridge MCZ Museum Comparative Zoology Harvard University MHNGS Musee d’Histoire Naturelle at Geneva, Switzerland. MNHNSD Museo Nacional de Historia Natural Profesor Eugenio de Jesús Marcano MICH Herbarium University of Michigan MNCM Museu de la Naturalesa de les Illes baleares, Palma de Mallorca MNHNP Musee Nationelle d’Histoire Natural de Paris MSNG Genoa Museum, Italy NHMC Natural History Museum, University of Copenhagen, Denmark NHRM Swedish Museum of Natural History NMNHB National Museum of Natural History, Bucharest, Romania NYBG The William and Lynda Steere Herbarium, New York Botanical Garden, USA RMNH Rijksmuseum van Natuurlijke Historie, Leiden RSMS Rosential School of Marine and Atmospheric Sciences SMF Collection of the Senckenberg-Museum, Germany UASD Universidad Autónoma de Santo Domingo UMML Institute of Marine Sciences, University of Miami UMMZ University of Michigan Museum of Zoology USNM National Museum of Natural History, Smithsonian Institution, Washington, D.C., USA USNM National Museum of Natural History Washington VIMS Virginia Institute of Marine Sciences YPM Yale Peabody Museum ZMA Zoologisch Museum, University of Amsterdam ZMH Zoological Museum Hamburg ZM-SMF Zoological Museum, Strassburger Museums, France ZMUC Zoological Museum University of Copenha gen CARTOGRAFÍA Para las presentaciones cartográficas se aprovechó, en lo posible, la información cartográfica que ofrece en línea el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ministerio Ambiente, 2015), la presente en el Atlas de los Recursos Naturales de la República Dominicana y especialmente la de la Dirección de Información Ambiental y de Recursos Naturales (DIARENA). Los mapas elaborados por el Programa EcoMar para este reporte se basan en las Hojas Topográficas en escala 1:50,000 del Instituto Cartográfico Militar que cubren todo el país, cartas náuticas e imágenes aéreas de Google Earth georreferenciadas y fotointerpretadas. Todo el procesamiento cartográfico se realizó en los Programas Golden Surfer 12 y Mapinfo Professional 9. Como coordenadas, se emplearon Universales Transversas de Mercator (UTM) referidas al Datum WGS-84 o grados decimales, según el tipo de información. Tabla 2.4. Principales museos nacionales e internacionales visitados en línea que contienen información sobre la biodiversidad dominicana Vegetación de dunas, bahía de Las Calderas, Baní Tomás Montilla © CAPÍTULO 3MARCO FÍSICO - GEOGRÁFICO DE LA BIODIVERSIDAD DOMINICANA CAPÍTULO3 1 1 1 2 4 6 9 MARCO FÍSICO-GEOGRÁFICO DE LA BIODIVERSIDAD DOMINICANA Introducción Ubicación de Hispaniola CONTEXTO TERRESTRE CONTEXTO MARINO Evolución geológica Situación presente Evolución geológica Situación presente LISTA DE FIGURAS Figura 3.1. República Dominicana en el contexto de la isla Hispaniola y la región del Caribe. Figura 3.2. Tectónica de las Grandes Antillas que dio lugar al surgimiento de la isla Hispaniola, según Lisa Gahagen y Paul Mann, Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas (Mann et al., 1991). Figura 3.3. Regiones geográficas para los estudios de distribución de la flora dominicana, según Zanoni (1986). CS. Cordillera Septentrional, VC. Valle del Cibao, CC. Cordillera Central. VS. Valle de San Juan, SN. Sierra de Neiba, A. Llano de Azua, HE. Hoya de Enriquillo, SM. Sierra (de) Martín García, SB. Sierra de Bahoruco, PB. Península del Sur (o de Barahona), PS. Península de Samaná, CO. Cordillera Oriental, LH. Los Haitises y LC. Llano Costero. Figura 3.4. Áreas florísticas de República Dominicana en el contexto de Hispaniola, según Cano y Cano (2012). Figura 3.5. Regiones biogeográficas de República Dominicana para el estudio de los anfibios (Hedges, 1999). Figura 3.6. Paleogeografía del Caribe, Triásico tardío al Mioceno, según Iturralde-Vinent (2004). Figura 3.7. Paleogeografía reconstruida de la región del Caribe, según Iturralde-Vinent y MacPhee (1999). Arriba. Finales del Eoceno/Oligoceno Temprano (35–33 Ma). Medio. Finales del Oligoceno (27–25 Ma). Abajo. Mediados del Mioceno (16–14 Ma). Figura 3.8. Ecorregiones marinas que incluyen a las Grandes Antillas. LISTA DE ANEXOS Anexo 3.1. Mapa de elevaciones de República Dominicana, según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2012). Anexo 3.2. Mapa de regiones geomórficas de República Dominicana, según Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2012). Anexo 3.3. Isoyetas de Republica Dominicana, según Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2012). Anexo 3.4. Mapa de aridez de República Dominicana, según Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2012). Anexo 3.5. Zonas de vida de República Dominicana, según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2012). Anexo 3.6. Cuencas y subcuencas hidrográficas de República Dominicana, según Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2012). Anexo 3.7. Ecosistemas costeros y marinos de República Dominicana, según Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2012). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Figura 3.1 República Dominicana en el contexto de la Isla Hispaniola y la región del Caribe. 3. MARCO FÍSICO-GEOGRÁFICO DE LA BIODIVERSIDAD DOMINICANA Introducción La gran biodiversidad de la Isla Hispaniola, donde se asienta la República Dominicana, y de sus territorios y aguas adyacentes, es el resultado, por una parte de la historia geológica de la isla (que es un caso único entre las Antillas Mayores) y de la región, y por otra, de todo el conjunto de acontecimientos, procesos y factores que, tras su formación, han contribuido a la variedad y complejidad de sus múltiples ambientes (y su biota asociada) terrestres, acuáticos, costeros y marinos, que han continuado su evolución y desarrollo hasta el presente. Este apartado ofrece, con un sentido histórico, geográfico, evolutivo y ecológico, el marco físico-geográfico que condiciona la elevada biodiversidad de los ecosistemas y la biota de la República Dominicana con criterios acerca de sus orígenes, sus conexiones y las circunstancias que han promovido su alto grado de endemismo en el contexto de la región caribeña y atlántica. Ubicación de Hispaniola La Isla Hispaniola es la segunda en tamaño en el Archipiélago de las Antillas Mayores y se ubica entre los 17°36´15´´ y 19°57´09´´ de latitud Norte y los 68°19´22´´ y 74°41´ 33´´ de longitud Oeste. Como límites geográficos, tiene al norte el océano Atlántico, al sur el mar Caribe, al este el Canal de la Mona que la separa de Puerto Rico; y al oeste el Paso de los Vientos y el Canal de Jamaica que la separan de Cuba y Jamaica, respectivamente (Figura 3.1). Los 76,480 km² de su territorio están divididos políticamente en dos países: República Dominicana al este y la República de Haití al oeste, separadas por una frontera terrestre estimada en 388 km. La República de Haití tiene una extensión total de 27,750 km² de tierra firme, además de varias islas e islotes como Gonave, Tortuga, Vache, Cayemites y Navassa. La República Dominicana tiene una extensión de 48,442 km² de tierra firme, además de varias islas e islotes como Saona, Beata y Catalina y varios bancos oceánicos hacia el océano Atlántico. 3 - 1 MARCO FÍSICO - GEOGRÁFICO DE LA BIODIVERSIDAD DOMINICANA 3 - 2 Evolución geológica Hispaniola es una isla con muchos ambientes y una rica colección de especies de plantas, invertebrados, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, en parte como resultado de una compleja historia geológica (Latta et al., 2006). La historia geológica del Caribe desempeña un papel central en la formación y estructura de la diversidad biológica, donde los parámetros claves incluyen los mecanismos geológicos que dieron origen a las islas, la proximidad a los grandes bloques continentales y tamaño y edad de las islas. Se considera que Hispaniola se formó por la fusión de al menos tres grandes bloques, dos de ellos inicialmente fusionados con los espacios que hoy se conocen como Cuba y Puerto Rico, hacia finales del Oligoceno (Figura 3.2). Desde el Mioceno temprano, producto del tectonismo de la placa del Caribe, comenzó el desplazamiento de estos bloques, que a mediados de este período, dos de los que habían coexistido como paleoislas independientes, se encontraron (Iturralde-Vinent y MacPhee, 1999). Para finales del Mioceno estaba constituido el extremo suroriental de la isla (Pindell y Barrett, 1990) y ya avanzaba hacia este un bloque superior, que hacia finales del Mioceno y principios del Pleistoceno se separó del territorio de la actual Cuba, para quedar integrado al territorio de la actual Hispaniola a finales del Mioceno (Mann et al., 1991). En medio de estas fusiones y una vez ocurridas, tuvieron lugar cambios profundos. Ciclos globales de períodos glaciares e interglaciares causando la elevación y el descenso del nivel del mar, y la alternancia de ambientes secos y húmedos, dieron lugar a drásticos cambios ambientales y al aislamiento repetido de los sitios de mayor elevación por el ascenso de los niveles del mar. La configuración del territorio es el resultado de procesos y transformaciones en diferentes períodos geológicos (Draper y Lewis, 1991). Durante el Cretáceo se originaron la cordillera Central y la Oriental, las sierras de Yamasá, Samaná y Bahoruco. La cordillera Septentrional pertenece al Mioceno y Oligoceno, mientras que la sierra de Neiba es originaria del Eoceno al igual que la sierra Martín García. La ladera norte de la cordillera Central surge en la época Oligoceno. En la medida en que seguía el levantamiento de la isla, entre los últimos períodos de la era Cenozoica y la época del Pleistoceno del período Cuaternario, surgen los valles como el de la planicie del valle de San Juan, originándose entre los últimos períodos de la era Cenozoica y la época del Pleistoceno del período Cuaternario. Además, se originan las llanuras costeras de toda la isla y desaparece el canal marino que se extendía entre las actuales bahías de Neiba y Puerto Príncipe, a partir de las épocas Mioceno y Oligoceno de la era Cenozoica, dando paso a la depresión de la hoya de Enriquillo que terminó su formación hacia el Pleistoceno y el Holoceno del período Cuaternario (Lescinsky et al., 2012). En este período desaparece el otro canal marino, dando paso al valle del Cibao, retirándose también las aguas que ocupaban los espacios de los antiguos lagos y convirtiéndose en valles, lo que permitió la deposición de materiales aluviales apostados por los ríos y arroyos más grandes, contribuyendo con la formación de abanicos y terrazas aluviales al pie de los sistemas montañosos, dando origen a suelos aluviales, sedimentarios y lacustres de origen marino. La evolución de la flora y la fauna actual en las Antillas también ha sido moldeada por esta compleja historia geológica. Los cambios climáticos cíclicos del Pleistoceno probablemente contribuyeron significativamente a eventos de extinción y especiación, generando un fuerte endemismo. CONTEXTO TERRESTRE LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES3 - 3 Finales del Oligoceno Inicios del Mioceno Finales del Plioceno Inicios del Oligoceno Mediados del Mioceno En la actualidad Inicios del PliocenoFinales del Mioceno Figura 3.2. Tectónica de las Grandes Antillas que dio lugar al surgimiento de la Isla Hispaniola, según Lisa Gahagen y Paul Mann, Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas (Mann et al., 1991). Se piensa que debe haber existido una flora y una fauna únicas en las dos paleoislas, hipótesis originalmente desarrollada en base a estudios de la herpetofauna (Schwartz, 1980), pero corroborada en otros estudios que han investigado este patrón biogeográfico y faunístico en mariposas (Schwartz, 1989), escarabajos (Woodruff y Sanderson, 2004), luciérnagas (Pérez-Gelabert, 2011) o en lagartos anolinos (Glor y Warren, 2010). Latta et al. (2006) mencionan el ejemplo del chirrí del este (Calyptophilus frugivorus) encontrada en la cordillera Central y en la sierra de Neiba, mientras que el chirrí del oeste (Caliptophilus tertius) se encuentra en la sierra de Bahoruco y la península del sur de Haití. Estudios realizados en las proximidades de la comunidad Los Tres Charcos en la provincia Pedernales, dentro de la paleo-isla sur, dan evidencia de la presencia de una mastozoofauna ya extinta en cavernas y depresiones, bajo sedimentos de una antigüedad geológica del período Cuaternario, de la época del Pleistoceno y del Holoceno (Almonte, 2014). El origen de la biota de Hispaniola se ha tratado de explicar a partir de dos modelos alternativos: vicarianza (Rosen, 1976) y dispersalismo (Hedges, 1996), y aunque el tema ha sido objeto de debate, probablemente ambos fenómenos estén involucrados (Pérez-Gelabert, 2011). En este contexto, la hipótesis GAARlandia de Iturralde-Vinent y MacPhee (1999), que plantea que un espacio de tierra, capaz de actuar como un conducto de dispersión para los organismos terrestres, conectó Antillas Mayores con el margen noroeste de América del Sur durante un corto período en la época de la transición Eoceno/Oligoceno, es criticada por Hedges (2001) y argumentada posteriormente por Macphee e Iturralde-Vinent (2005). MARCO FÍSICO - GEOGRÁFICO DE LA BIODIVERSIDAD DOMINICANA 3 - 4 La hipótesis de GAARlandia contempla la ocurrencia de una breve fase inicial de dispersión, hace unos 35-33 Ma, desde el nordeste de América del Sur hasta Cuba Central, por vía de un terreno emergido. Durante esta fase, tal terreno funcionó como un potente filtro que solo permitió el paso efectivo y ulterior establecimiento de unos pocos linajes sudamericanos. Las posibilidades de dispersión terrestre se vieron drásticamente reducidas alrededor de 32-30 Ma atrás, debido al hundimiento parcial de GAARlandia, y la consecuente formación de tierras aisladas y desaparición de la conexión terrestre con América del Sur. A partir de entonces, el conjunto de especies que habían colonizado GAARlandia quedó subdividido en poblaciones independientes a medida que las Antillas Mayores comenzaron a asumir su conformación actual desde el Mioceno, al separarse en una serie de islas. Esta forma de vicarianza constituye una explicación de la impresionante similitud posmiocénica que presentan las faunas de mamíferos terrestres a través de las Antillas Mayores septentrionales (Iturralde-Vinent y Ross, 2004). Aunque en el capítulo de la flora trataremos de manera particular acerca de su origen, se debe señalar que los cambios climáticos cíclicos también tuvieron gran impacto en la vegetación de la isla. Está claro que tipos de vegetación como las coníferas, ahora mayormente confinadas a elevaciones más altas, tuvieron mayor presencia en zonas más bajas durante los períodos más fríos y secos, cuando una glaciación ocurrió en la Hispaniola por debajo de los 1800 msnm. Fue también durante los períodos en que los niveles del mar eran mucho más bajos, lo que permitió la aparición de una amplia extensión de sabanas y matorrales en las tierras bajas de la isla. Durante estos períodos de frío y aridez, la humedad de las altas elevaciones, posicionadas para recibir naturalmente altos niveles de precipitaciones, se cree que puedan haber servido como refugio para los animales y plantas adaptadas a entornos húmedos (Latta et al., 2006). Un aspecto que debe destacarse en este contexto geológico es el papel que ha jugado el ámbar en la conservación de numerosos registros fósiles que han permitido estudiar la evolución de la flora y la fauna dominicana. De hecho, el ámbar de la República Dominicana es conocido por la diversidad de las inclusiones que contiene, que les confiere un alto valor científico, incluyendo hongos (Hibbett et al., 2003), musgos (Frahm y Newton 2005), líquenes (Rikkinen y Poinar, 2008), ranas (Poinar y Cannatella, 1987), lagartos (Polcyn et al., 2003) y principalmente gran número de especies de artrópodos, según documenta Pérez-Gelabert (1999). Muy recientemente (Poinar y Wake, 2015) han hecho el interesante hallazgo de una salamandra, grupo no conocido hasta el presente en las Antillas, en ámbar dominicano. Situación presente La isla se mantiene tectónicamente activa hoy en día, con reportes de sismos tan intensos como el acontecido en Haití en enero del año 2010 y temblores de menor intensidad que ocurren con frecuencia. El panorama insular actual está dominado por una serie de cordilleras más o menos paralelas y valles que están alineados de este a oeste (Anexo 3.1). Estas cadenas cambian de nombres entre Haití y República Dominicana, pero esencialmente constituyen un puente entre ambos países. Las características de la paleo-isla del sur, de oeste a este, comprenden la cadena que enlaza el macizo de la Hotte con el macizo de la Selle-sierra de Bahoruco, con su punto más alto en loma de Toro (2,367 msnm) en la sierra de Bahoruco. Al norte del valle de Neiba y la planicie de Cul de Sac, de la paleo-isla norte, se encuentra la segunda cadena montañosa más importante representada por la sierra de Neiba, y en su cumbre el monte Neiba llega a 2,279 msnm. Algo aislada, al este de la sierra de Neiba y al suroeste de Azua, está la sierra de Martín García. Más al norte, la meseta Central y el valle de San Juan separan esta cadena de montañas de la cordillera Central, que se extiende hacia Haití como el macizo del Norte (Massif du Nord). Esta es la cordillera más grande de la isla, e incluye el pico Duarte, con 3,087 msnm (según De la Fuente, 1976), la elevación más alta en el Caribe. Al norte del valle del Cibao se encuentra la cordillera Septentrional, que va desde Montecristi hasta la bahía de Samaná y se eleva hasta 1,250 msnm. Finalmente, la cordillera Oriental es otra cadena montañosa menor que corre al sureste de la bahía de Samaná (Latta et al., 2006). La geomorfología es la base de la identificación de las regiones geomórficas que definen unidades diferenciadas básicamente por las formas del relieve y/o hacia los procesos que dieron origen a esas formas como la erosión y la sedimentación. El mapa geomorfológico de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2012) divide el país en veinte regiones geomórficas y ocho subregiones (Anexo 3.2). Esta complejidad topográfica, unida a la insularidad del territorio, tiene una gran influencia en el clima. Entre los valles intramontanos y las altas cadenas montañosas existen fuertes gradientes de temperatura y precipitaciones, con las cumbres LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES3 - 5 más frías y lluviosas y los llanos más secos y calientes, y además con grandes variaciones diarias en estos mismos espacios. La situación de la isla favorece la influencia permanente de los vientos alisios que traen toda la humedad del océano Atlántico, generando lluvias orográficas al encontrarse con el sistema de montañas, lo cual se refleja en una desigual distribución de las isoyetas (Anexo 3.3) con humedad extrema en la península de Samaná (2,305 mm) y extremos de sequía hacia el Suroeste, en Cabo Rojo (422 mm) o Duvergé (472 mm), coincidiendo con áreas de gran aridez (Anexo 3.4). La influencia del clima en la distribución de la vegetación es determinante. La clasificación de ecosistemas, basada en los tipos de vegetación de Häger y Zanoni (1993) combina factores geológicos, edáficos, florísticos y climáticos. Se ha demostrado que en la cordillera Central el ecotono entre el bosque nublado y el bosque conífero a 2,200 msnm es el resultado de una discontinuidad climática, especialmente durante la estación seca. La inversión de los vientos alisios tiene una marcada influencia en los patrones mesoclimáticos (especialmente la humedad) y regula la máxima altura de la flora de los bosques nublados (Martin y Fahey, 2014). No menos importantes en el modelado de nuestros ecosistemas son los eventos meteorológicos extremos, a los cuales está expuesta la isla, que afectan desde los bosques de manglares (Sherman et al., 2001) hasta los bosques montanos (Gannon y Martin, 2014). La relación de la flora con el clima es la esencia del concepto del Sistema de Zonas de Vida, que ofrece un modelo para la clasificación de las diferentes áreas terrestres, según su comportamiento bioclimático global. La zona de vida puede definirse como una unidad climática natural en que se agrupan diferentes asociaciones correspondientes a determinados ámbitos de temperatura, precipitación y humedad. Publicado por Holdridge (1947) y actualizado posteriormente, (Holdridge, 1967) define nueve zonas para República Dominicana (Anexo 3.5). Debido a su generalización hace más de seis décadas, el sistema ha encontrado un buen uso en valorar los posibles cambios en los patrones naturales de la vegetación debidos al calentamiento global. En términos de recursos hídricos, Hispaniola tiene varios sistemas fluviales importantes en la República Dominicana, como el río Yaque del Norte, río Yaque del Sur, río Ozama, río Dajabón y el río Artibonito que nace en la cordillera Central de República Dominicana y fluye a lo largo de la frontera con Haití, con un trayecto de cerca de 320 km, que lo convierte en el mayor río de la Hispaniola (Anexo 3.6). También la isla cuenta con varios lagos y lagunas, muchos de los cuales se encuentran a lo largo del actual valle de Neiba, en territorio dominicano, como el hipersalino lago Enriquillo (que puede variar de 180 a más de 347 km². Cleto and Luo, 2013), y el lago de agua dulce más grande de la isla, la laguna de Rincón (30 km²) de Cabral. Otros grandes cuerpos de agua incluyen la laguna de Oviedo (25 km²) en el sureste de la península de Barahona y la laguna Redonda (7 km²) o la laguna Limón (5.1 km²) en la costa nororiental. Condicionada por la presencia de ríos, cordilleras, lagos y lagunas, Hispaniola contiene una diversidad de hábitats que solo mencionaremos aquí como marco de referencia, pues los ecosistemas terrestres, acuáticos, costeros y marinos serán objeto de capítulos particulares. La mayoría de las montañas son empinadas y escarpadas y frecuentemente interceptadas por profundas gargantas o valles. Los valles de la montaña tienden a ser frescos y húmedos, sirviendo de base al desarrollo de bosques de latifoliadas y pinares, mientras que las zonas más bajas suelen estar dominadas por bosques secos y matorrales. Hay amplias zonas de caliza en la península de Barahona, sierra de Bahoruco y sierra de Neiba. Además, gran parte del este de República Dominicana es cárstico. A lo largo de la costa norte, hay formaciones de piedra caliza en el Parque Nacional Los Haitises, en la península de Samaná y a lo largo de la cordillera Septentrional. Las dunas de arena se encuentran en varias localizaciones costeras, y las de Baní en la costa sur están entre las más grandes en el Caribe. Diez islas que rodean tierra firme contribuyen a la biodiversidad de la Hispaniola. Estas islas tienden a ser relativamente bajas, pequeñas y secas, pero son de gran importancia por cuanto añaden espacio y complejidad de hábitats, que son hogar de especies endémicas del país, de anfibios, reptiles y aves terrestres, así como de plantas. Asociadas con la paleo-isla sur está la isla Beata (47 km², 100 m de altitud) y la isla Alto Velo (1 km², 152 m de altitud). Asociadas con la paleo-isla del norte está la isla Saona (111 km², 35 m de altitud); isla Catalina (18 km²) y los cayos Siete Hermanos que son siete islas pequeñas, bajas y arenosas. Todos estos elementos de naturaleza geográfica, geológica, geomorfológica, climática y/o ecológica han sido combinados unos u otros, para determinar regiones biogeográficas en el territorio dominicano que definen divisiones con una alta similitud biológica, bien sea de la flora o la fauna. En el caso de la flora, Zanoni (1986) ofrece un primer mapa de regiones geográficas para los estudios de distribución de la vegetación dominicana (Figura 3.3). MARCO FÍSICO - GEOGRÁFICO DE LA BIODIVERSIDAD DOMINICANA 3 - 6 Figura. 3.4. Áreas florísticas de República Dominicana en el contexto de Hispaniola, según Cano y Cano (2012). Figura 3.5. Regiones biogeográficas de República Dominicana para el estudio de los anfibios (Hedges, 1999). Figura 3.3. Regiones geográficas para los estudios de distribución de la flora dominicana, según Zanoni (1986). CS. Cordillera Septentrional, VC. Valle del Cibao, CC. Cordillera Central. VS. Valle de San Juan, SN. sierra de Neiba, A. Llano de Azua, HE. Hoya de Enriquillo, SM. sierra (de) Martín García, SB. sierra de Bahoruco, PB. Península del Sur (o de Barahona), PS. Península de Samaná, CO. Cordillera Oriental, LH. Los Haitises y LC. Llano Costero. Más recientemente, Cano y Cano (2012) siguen un enfoque biogeográfico en el estudio de la flora de Hispaniola, combinando información geológica y geomorfológica con los resultados del estudio de unas 300 muestras de vegetación, para elaborar el mapa de áreas biogeográficas que se muestra en la Figura 3.4. May (2014) discute los factores biogeográficos de la distribución de las plantas vasculares endémicas en la República Dominicana en elevaciones bajas. En el caso de la fauna, Hedges (1999), en su estudio sobre la distribución de especies de anfibios en Hispaniola, emplea las regiones biogeográficas que se indican en la Figura 3.5. Evolución geológica La biota marina de República Dominicana, tanto de la plataforma insular, como de los mares más profundos que la rodean, comparte su historia con el mar Caribe, y en un entorno más general, con la evolución de nuestro planeta (Claro et al., 2006). El mar Caribe tiene una antigüedad de unos 170 a 160 millones de años. Antes no existía, ya que el lugar que ocupa hoy entre América del Norte y América del Sur previamente estuvo situado en el interior de Pangea, un supercontinente que existió durante la primera mitad de la era Mesozoica (Figura 3.6). CONTEXTO TERRESTRE LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES3 - 7 Figura 3.6. Paleogeografía del Caribe, Triásico tardío al Mioceno, según Iturralde-Vinent (2004). Aquella gran masa terrestre comenzó a fracturarse 200 millones de años atrás, y así se formó una serie de estrechos canales acuáticos en el interior de aquel continente, que pueden considerarse, de cierto modo, los precursores del océano Atlántico y del mar Caribe. Hacia la segunda mitad del Jurásico algunos de aquellos canales colapsaron, pero otros se ensancharon hasta formar el Atlántico, el golfo de México y el Caribe primitivo (Iturralde-Vinent y MacPhee, 1999); este último como una amplia extensión de aguas que servía de comunicación a dos océanos, el Atlántico Norte y el Pacífico. Siguiendo las corrientes marinas que fluían de este a oeste, comenzó a poblar y circular por el Caribe una gran variedad de organismos. El Caribe primitivo era un paso oceánico relativamente estrecho donde se encontraban fondos arenosos no muy profundos, que colindaban con las costas de Laurasia (América del Norte) y Gondwana (América del Sur). Las planicies costeras eran inicialmente arenosas, producto de la acumulación de los materiales acarreados por los ríos continentales. Estas zonas costeras se transformaron en pantanos y florecieron los fondos de fangos ricos en humus. Con el transcurso del tiempo, algunos de estos fondos bajos pasaron a ser extensas plataformas donde se acumulaban fangos y arenas calcáreas biogénicas. También, con el ensanchamiento del mar Caribe surgieron fondos de aguas profundas, donde se acumularon principalmente carbonatos (Iturralde-Vinent, 2003a, 2004, 2004a). Los primitivos fondos arenosos estaban poblados por una variedad de organismos, de acuerdo a su capacidad de explotar los recursos de los ambientes existentes. Hace 160 a 170 millones de años en las zonas litorales dominaban los ambientes deltaicos y de humedales (Haczewski, 1976), donde se encontraban plantas acuáticas y vegetación de costa. Las zonas de inundación costera estaban eventualmente pobladas por algunos moluscos bivalvos como las trigonias y especialmente ostréidos, que llegaban a formar horizontes muy ricos en conchas (Claro et al., 2006). MARCO FÍSICO - GEOGRÁFICO DE LA BIODIVERSIDAD DOMINICANA 3 - 8 Ya hace 160 millones de años, el Caribe primitivo era una amplia extensión de aguas que servía de comunicación a dos océanos: el Atlántico Norte y el Pacífico. Siguiendo las corrientes marinas que fluían de este a oeste, comenzaron a poblar y circular por el Caribe una gran variedad de elementos del plancton (radiolarios, ostrácodos) y algunos invertebrados nectónicos (ammonites, belemnites y buchias) (Westermann, 1992). Con ellos llegaron los peces (incluidos los picnodontes, comedores de fondo), y esta variedad de alimento atrajo consigo a una enorme diversidad de reptiles carnívoros. Las costas del Caribe primitivo se poblaron de tortugas acuáticas (Caribemys oxfordiensis) y desde la tierra volaban en busca de alimento los pterosaurios (Nesodactilus hespericus, Cacibupteryx caribensis). Hacia el mar abierto dominaban los pliosaurios (Peleoneutes), los cocodrilos oceánicos (Geosaurus), los plesiosaurios de cuello largo (Vinialesaurus), y los ictiosaurios (Ophthalmosaurus) (Gasparini e Iturralde-Vinent, 2002). Aquellos animales venían migrando desde un océano llamado Tethys, ya desaparecido, cuyos restos en forma de rocas sedimentarias se encuentran hoy en Europa, Asia y el norte de África (Martin y Hudson, 1991). En su movimiento se desplazaban por el Caribe y llegaban a las costas del océano Pacífico, siguiendo la dirección de las corrientes marinas superficiales (Aberham, 2001). En la segunda mitad del Jurásico Superior dominaron los ambientes de fondos calcáreos de aguas profundas, y los reptiles marinos no aparecen en el registro fósil, el cual está dominado por restos de microorganismos y ammonites. Desde el inicio del Cretácico, hace unos 145 millones de años, ocurrió un cambio en la geografía del Caribe. El pasaje oceánico alcanzó su máxima anchura, y surgieron una serie de islas volcánicas y bajos que complicaron el relieve submarino. A partir de entonces la libre circulación de las aguas oceánicas estuvo regulada por la extensión de las islas y bajos. Es conocido que el Cretácico fue una etapa relativamente cálida de la historia de la Tierra, y que en aquellos tiempos en las zonas tropicales se desarrollaron extensamente los ambientes de plataformas calcáreas, donde proliferaba la vida marina (Skelton, 2003). El mar del Tethys-Caribe es un ejemplo de esto. Asimismo, en los fondos profundos del Caribe se acumularon sedimentos arcillosos, ricos en organismos del plancton, y en el entorno de las islas volcánicas, sedimentos arenosos intercalados con lavas y fondos calcáreos (Iturralde-Vinent, 2004). Entonces, alrededor de las islas y en las zonas bajas, aparecieron las condiciones para el desarrollo de ricas comunidades de moluscos donde dominaban los litosomas de rudistas, escasos corales aislados, equinodermos, foraminíferos, ostrácodos, algas y otros invertebrados. En los ambientes de mares más profundos aparecen los organismos nectónicos, tanto invertebrados (ammonites y belemnites) como vertebrados, incluyendo tortugas, serpientes marinas tipo mosasaurios y una variedad de peces (Iturralde-Vinent, 2003). Al final del Cretácico (hace 65 millones de años) hubo una crisis ambiental global, que generó una gran mortalidad, especialmente en el Caribe. Esta crisis ecológica fue desencadenada por el choque de la tierra con un enorme bólido espacial, cuyo impacto tuvo lugar en Chicxulub (hoy Yucatán) (Álvarez, 1997). Obviamente los efectos de este impacto en el Caribe fueron considerables (Tada et al., 2004). Esta crisis ambiental del final del Cretácico exterminó un gran número de especies marinas y terrestres en todo el mundo, independiente de su tamaño o hábito de vida. Después de la crisis ambiental antes mencionada, comenzó la recuperación de los ecosistemas marinos y terrestres del Caribe. En las rocas sedimentarias del Paleoceno (65-55 millones de años) ya aparecen restos fósiles de una gran variedad de organismos marinos, distintos a los precedentes, incluyendo representantes del plancton y el bentos microscópico (foraminíferos, ostrácodos, radiolarios, braarudosféridos), macroinvertebrados (moluscos, equinodermos, corales) y vertebrados (peces). Pero estos organismos deben haber llegado al Caribe migrando desde los mares circundantes (Atlántico y Pacífico), y de distintos modos se dispersaron y recolonizaron el Caribe (Prothero et al., 2003). Sobre esta base se puede afirmar que las corrientes marinas superficiales que fluían de este a oeste trajeron el plancton y las larvas de muchos invertebrados desde el Atlántico, y algunas contracorrientes del Pacífico también alimentaron el Caribe con su carga de vida (Iturralde-Vinent, 2003, 2004). Aquella biota del Paleoceno y Eoceno (65 a 33 millones de años) en su composición global, ya era muy semejante a la actual. Sin embargo, la distribución de tierras y mares era bien distinta al presente. Por ejemplo, aquellas islas no son las mismas que conocemos hoy, pues sufrieron profundas transformaciones subsecuentes (MacPhee e Iturralde-Vinent, 1999). Durante aquella etapa se desarrolló una variedad de ambientes marinos. En los fondos poco profundos habitaban diversos grupos de invertebrados, con la peculiaridad de que comenzaron a dominar los corales y las algas, al desaparecer los rudistas. Los peces, tanto óseos como cartilaginosos, se hacen abundantes y muy diversos (Iturralde-Vinent et al., 1996), pues desapareció la competencia con los reptiles gigantes. Sin embargo, diversos mamíferos conquistan los mares, tales como ballenas, delfines, sirenios y focas. En las costas han desaparecido los pterosaurios, sustituidos por las aves y murciélagos. Después del Eoceno, la configuración de la geografía caribeña sufre constantes variaciones. La actividad volcánica se ha limitado a las zonas extremas del este (futuras Antillas Menores) y a lo que será posteriormente América Central. Las tierras LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES3 - 9 antillanas constituyen un obstáculo parcial para la circulación de las aguas marinas, pues entre ellas existían canales marinos relativamente profundos. Eran abundantes los fondos marinos someros, bien intercomunicados por canalizos y pasos de aguas profundas. Ya en el Plioceno el escenario geográfico era muy cercano al actual. En las rocas sedimentarias del Oligoceno, Mioceno y Plioceno de la región del Caribe se han reportado restos fósiles de una gran variedad de organismos muy semejantes a los que hoy habitan estas aguas. Ellos tienen sus relativos más cercanos en el Atlántico Norte, Central y Sur, y en el Pacífico Central y Septentrional (Iturralde-Vinent 2004a). Esto refleja la amplia interacción que existió entre dichas aguas oceánicas a través del Caribe (Wright y Miller, 1993). Sin embargo, hay algunas peculiaridades que es importante resaltar. Desde el Oligoceno comenzaron a desarrollarse las comunidades coralinas arrecifales, que alcanzaron su mayor extensión en el Mioceno y hasta hoy (Budd et al., 1994; Budd, 1996). Durante el Oligoceno y Mioceno el Caribe, como la Florida, estuvo poblado por diversas especies de dugones, que se extinguieron al final del Mioceno (~8 Ma) y fueron sustituidos por los manatíes en el Plioceno-Cuaternario (cinco millones de años y hasta el presente). Desde el Paleoceno son comunes los restos fósiles de tiburones, con una gran variedad de especies cosmopolitas que llegan hasta hoy (Iturralde-Vinent et al., 1996). Durante el Mioceno se desarrolló el gigantismo en los peces cartilaginosos, como son los ejemplos de especies como el tiburón Carcharodon megalodon y la manta Aetomylaeous cubensis (Iturralde-Vinent et al, 1996). Al menos desde el Mioceno las ballenas circulaban por el Caribe, pues sus restos fósiles se encuentran en rocas de esta edad (MacPhee et al., 2003). Hace unos 2,5 millones de años el mar Caribe comienza una nueva etapa de desarrollo, ligada primeramente al levantamiento progresivo del istmo de Panamá (Coates y Obando, 1996). Esta barrera entre el mar Caribe y el océano Pacífico se establece primero de manera intermitente (2,5 a 0,7 millones de años), ya que durante las etapas de elevación del nivel del mar ocurre algún intercambio de larvas entre el Pacífico y el Caribe, como lo demuestra el estudio de Bue (2001). Sin embargo, ya desde el Pleistoceno Inferior (~700 mil años) la comunicación Caribe-Pacífico se interrumpe hasta hoy (Beu, 2001). Desde entonces, la geografía del Caribe se asemeja mucho a la actual, las comunidades locales se hacen más cercanas a las comunidades atlánticas y surgen nuevos endémicos. La forma actual de República Dominicana y su plataforma insular en el contexto de Hispaniola es un hecho geográfico extremadamente joven, pues la estructuración de los contornos del archipiélago cubano, que tuvo lugar antes, ocurrió en los últimos 6,000 años (Iturralde-Vinent, 2003). Este proceso comenzó hace unos 30 millones de años, cuando la tendencia general de la evolución tectónica del territorio ha sido al ascenso de los terrenos e incremento de su área, particularmente desde el Mioceno Medio a Superior (Figura 3.7). Todas estas modificaciones de la geografía en los últimos 25,000 años tuvieron consecuencias para la biota marina. Ante todo se puede decir que los ecosistemas marinos actuales de la plataforma insular de las Antillas Mayores deben haberse conformado en los últimos 20,000 años. Se puede afirmar, también, que la posición actual de los principales arrecifes de corales debe tener menos de 8,000 años, al igual que la configuración de las costas y humedales costeros, y aún sigue cambiando. A las extinciones masivas provocadas por los cambios geográficos y ambientales ocurridos fundamentalmente entre el Mioceno (Reagan et al., 2011) y el Pleistoceno (González-Ferrer e Iturralde-Vinent, 2004) se atribuye, en parte, que solo un 12 % de los escleractinios zooxantelados conocidos se encuentren en el océano Atlántico (Cairns, 1999). Situación presente En el ámbito marino regional, Hispaniola forma parte de la Provincia del Atlántico Noroccidental Tropical (Spalding et al., 2007) que cuenta con nueve ecorregiones. República Dominicana se encuentra en la ecorregión de las Grandes Antillas, compartiendo el espacio marino con Haití, Cuba, Jamaica y Puerto Rico. Las restantes ecorregiones son: Bermudas, Florida, sur del golfo de México, Bahamas y Caribe Este, Sur, Suroeste y Oeste (Figura 3.8). Las similitudes de la flora y la fauna entre ecorregiones, muy alta entre las plataformas de las islas de las Grandes Antillas, refleja los vínculos y conexiones a lo largo de la evolución geológica del mar Caribe, con muchas especies que presentan ámbitos geográficos y batimétricos amplios. Schuhmacher (1978) emplea el término de Provincia Indooccidental del Caribe, que incluye de norte a sur a la Florida y el golfo de México, el archipiélago de las Bahamas, las Antillas Mayores y Menores, el Caribe Central, las costas de Centroamérica y parte de las de Suramérica (Wood, 1983), pero su área más representativa es el mar del Caribe (Achituv y Dubinsky, 1990), donde se registra la mayor riqueza de especies (Chiappone et al., 1996). Esta riqueza disminuye en la costa del golfo de México y hacia los extremos de distribución particularmente en la Provincia arrecifal brasileña, que comparativamente con los arrecifes caribeños, es pobre en especies coralinas y con un gran endemismo (Schuhmacher, 1978). MARCO FÍSICO - GEOGRÁFICO DE LA BIODIVERSIDAD DOMINICANA Figura 3.7. Paleogeografía reconstruida de la región del Caribe, según Iturralde-Vinent y MacPhee (1999). Arriba. Finales del Eoceno/Oligoceno Temprano (35–33 Ma). Medio. Finales del Oligoceno (27–25 Ma). Abajo. Mediados del Mioceno (16–14 Ma). 3 - 10 En el contexto insular, la línea de costa de Hispaniola se extiende por unos 3,346 km (1,668.4 km pertenecen a 17 provincias costeras dominicanas, incluyendo el Distrito Nacional) (Ministerio Ambiente, 2012) y 1,771 km a nueve Departamentos costeros haitianos, a lo largo de la cual aparecen diversos ecosistemas neríticos, representados por playas, costas rocosas bajas o acantiladas, estuarios, lagunas costeras y bosques de manglares. (Geraldes, 2004). Cerca de la costa se desarrollan fondos arenosos o fangosos (según la influencia terrígena), comúnmente con abundante macrovegetación, especialmente de pastos marinos, seguidos de arrecifes coralinos en forma de parches, franjas o barreras (Anexo 3.7). La superficie de la plataforma insular cubre 11,786 km² en la parte dominicana, con un ancho promedio de 7.5 km y pudiendo llegar hasta 180 metros de profundidad, dando amplio espacio al desarrollo de los ecosistemas pelágicos y bentónicos profundos (Secretaria de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2004). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Figura 3.8. Ecorregiones marinas que incluyen a las Grandes Antillas. 3 - 11 Sendero en bosque húmedo, Blanco, Bonao Ricardo Briones © CAPÍTULO 4CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Playas Dunas Costas rocosas bajas o con acantilados Manglares Humedales salobres Lagunas costeras Estuarios Pastos marinos Arrecifes coralinos Ecosistemas circalitorales y batiales Ecosistemas pelágicos Ecosistemas terrestres Bosques Bosque conífero Bosque latifoliado Bosque seco Bosque de drago, Pterocarpus officinalis Bosque ribereño Matorrales Sabanas de pajón CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Introducción CLASIFICACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS CAPÍTULO4 1 1 AGROECOSISTEMAS ECOSISTEMAS COSTEROS Y MARINOS CUEVAS ECOSISTEMAS DE AGUA DULCE Cafetales Cacaotales Otros cultivos Cultivos intensivos Ecosistemas fluviales Ecosistemas lagunares Ciénagas Humedales artificiales 2 1 2 5 7 10 12 13 14 15 1616 17 19 20 21 2121 23 23 26 27 27 2727 28 29 30 32 34 35 36 37 38 39 40 LISTA DE TABLAS Tabla 4.1. Enfoques en la clasificación de ecosistemas (elaborado a partir de varias fuentes). Tabla 4.2. Clasificación de ecosistemas de la República Dominicana, según el Ministerio Ambiente (2014). Tabla 4.3. Correspondencia de la subdivisión de ecosistemas terrestres del Ministerio Ambiente (2014), con la clasificación de asociaciones vegetales de Hager y Zanoni (1993). [*] Incorporado. Tabla 4.4. Algunas especies presentes en diferentes estratos del bosque latifoliado nublado, según el Ministerio Ambiente (2014). Tabla 4.5. Algunas especies presentes en diferentes estratos del bosque latifoliado húmedo, según el Ministerio Ambiente (2014), revisado y ampliado. Tabla 4.6. Algunas especies presentes en diferentes estratos del bosque latifoliado semihúmedo, según el Ministerio Ambiente (2014), revisado y ampliado. Tabla 4.7. Algunas especies de diferentes estratos asociadas al bosque seco, según el Ministerio Ambiente (2014), revisado y ampliado. Tabla 4.8. Algunas especies presentes en diferentes estratos del bosque de drago, según Hager y Zanoni (1993) y Cano et al. (2009). Tabla 4.9. Algunas especies presentes en diferentes estratos del bosque ribereño, según Hager y Zanoni (1993). Tabla 4.10. Algunas especies de diferentes estratos asociadas a los matorrales, según el Ministerio Ambiente (2014), con adiciones y correcciones. Tabla 4.11. Servicios ecosistémicos de los ríos por categorías, según Postel y Richter (2010). Tabla 4.12. Matriz de presencia (1), ausencia (0) de algunos grupos taxonómicos reportados en varios de nuestros ecosistemas fluviales, ampliado a partir de Litay (2013) y Soldner et al. (2014). Tabla 4.13. Clasificación de los ecosistemas costeros y marinos según su distribución batimétrica, distancia relativa a la costa y nivel de iluminación. Tabla 4.14. Algunas playas de la República Dominicana por provincias costeras. LISTA DE ANEXOS Anexo 4.1. Mapa de USO Y COBERTURA DEL SUELO Anexo 4.2. Mapa de cuevas de República Dominicana, según el Ministerio Ambiente (2012). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Introducción El concepto del ecosistema, como unidad básica de la naturaleza, fue usado por primera vez en el campo de la botánica por G. Tansley (1935), quien aportó la visión fundamental de que los organismos no podían verse separados de su ambiente abiótico. En su definición más concisa, un ecosistema es un sistema biológico formado por una comunidad de seres vivos y el medio ambiente en el que se desarrollan. Con mayor amplitud, se define como un sistema natural, formado por un conjunto de organismos vivos interdependientes y el ambiente abiótico (factores físicos y químicos) donde se relacionan, vinculados entre sí a través de los ciclos de nutrientes y flujos de energía. En el desarrollo del concepto múltiples investigadores jugaron un papel, pero los Fundamentos de ecología trazados por Odum (1953) y su obra posterior, hicieron que hoy fuera reconocido como el padre de la ecología ecosistémica. Asociado estrechamente a la definición de ecosistemas se encuentra el concepto de servicios ecosistémicos. Mientras que los científicos han tratado acerca de los servicios de los ecosistemas durante décadas, tales servicios se popularizaron y sus definiciones fueron formalizadas por la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (Millennium Ecosystem Assessment, 2005), que agrupó los servicios de ecosistemas en cuatro amplias categorías: aprovisionamiento, tal como la producción de agua y de alimentos; regulación, tal como el control del clima y de las enfermedades; apoyo, tales como los ciclos de nutrientes y la polinización de cultivos, y cultural, tales como beneficios espirituales y recreativas. El presente capítulo realiza una descripción de los ecosistemas presentes en el territorio de la República Dominicana y el espacio marino de su Zona Económica Exclusiva, ofreciendo información de las particularidades que los definen y sus servicios ecosistémicos, su distribución y especies características, su estado de conservación y la situación de los procesos de monitoreo con recomendaciones para su manejo y protección. CLASIFICACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS De manera general, los ecosistemas se clasifican desde diferentes puntos de vista: origen, ubicación y tamaño (Tabla 4.1). Según su origen, los ecosistemas que se han ido formando y evolucionando a través de los años sin intervención humana se consideran naturales. Sin embargo, en nuestro territorio es poco probable que algún ecosistema no se haya visto expuesto de alguna forma a la intervención humana. Consideramos entonces como ecosistemas naturales a aquellos donde el grado de intervención no ha cambiado drásticamente la composición y estructura del ecosistema y se mantiene la mayor parte de sus especies características. Por otra parte, si estas intervenciones han causado modificaciones profundas, se trata de ecosistemas antropizados, que es la regularidad en nuestros ambientes. Incluso muchos han pasado a denominarse artificiales pues han sido totalmente construidos por el hombre, como es el caso de los agroecosistemas. En el presente reporte nos referiremos fundamentalmente a ecosistemas naturales, manejando la subdivisión de acuerdo a su ubicación en: ecosistemas terrestres, de agua dulce (acuáticos), costeros y marinos, tocando colateralmente algunos ecosistemas artificiales (por ejemplo, agroecosistemas) y antropizados (por ejemplo, matorrales). Tabla 4.1. Enfoques en la clasificación de ecosistemas (elaborado a partir de varias fuentes). 4. CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES ENFOQUE TIPO CARACTERÍSTICAS Origen Naturales Formados a través de los años sin intervención humana Artificiales Construidos por el ser humano Antropizados Naturales que han sido modificados por la acción humana Ubicación Terrestres Superficies sólidas de la corteza terrestre Acuáticos Agua dulce (lénticos o lóticos) y marinos (mares y océanos) Transición Límites entre los ecosistemas terrestres y acuáticos Tamaño Macroecosistemas Ocupan grandes extensiones Microecosistemas Ocupan espacios reducidos 4 - 1 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES 4 - 2 Ecosistemas terrestres En el ámbito terrestres, trataremos seguidamente los ecosistemas de bosques a partir de una clasificación ampliada de los ecosistemas que hace el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales para incluir bosques (conífero, latifoliado, de drago, de manglar, seco y ribereños), humedales de agua dulce, matorrales, sabanas de pajón y agroecosistemas (con énfasis en aquellos que juegan un papel en la conservación de la biodiversidad, como cafetales o cacaotales) y se tratan, además, los ecosistemas de cuevas (secas, limnéticas, euhalinas y anquialinas). Bosques Los ecosistemas terrestres más importantes y extensos del país son los bosques, con todos sus tipos y variantes relacionados con la ubicación, altitud, condiciones climáticas, características del suelo, presencia y cantidad de agua, grado de cobertura e influencia antrópica. Desde el temprano trabajo de Durland (1922) sobre los bosques de la República Dominicana, hasta el más reciente de Cano-Ortiz (2015) sobre bosques y paisajes dominicanos, el valor e importancia de estos ecosistemas ha quedado científicamente fundamentado. En su definición más general, el bosque es un ecosistema donde la vegetación predominante la constituyen los árboles. Técnicamente. En el Anteproyecto de Ley Sectorial Forestal, se define bosque como ecosistema natural o plantado con diversidad biológica y enriquecimiento de especies nativas, que produce bienes, provee servicios ambientales y sociales, cuya superficie mínima de tierra es de 0.5 has, con una cobertura de copa arbórea que supera el 30 % de dicha superficie y árboles o arbustos con potencial para alcanzar una altura mínima de 5 metros en su madurez in situ y 3 metros para bosque seco. Se excluyen de esta definición las áreas de uso agropecuario. Los bosques cubren grandes áreas y brindan importantes servicios ecosistémicos. Como soporte de la biodiversidad, los bosques ofrecen refugio, sustrato y/o alimento a una gran diversidad de flora y fauna; son moduladores de flujos hidrológicos, reguladores del clima, conservadores del suelo y constituyen reservorios estables de carbono, lo cual les confiere un importante papel ante el incremento del CO2 atmosférico en el contexto del cambio climático. Para poder estudiar los bosques, desde una perspectiva práctica, es importante asignarle una denominación y establecer una escala espacial de distribución que permita un acercamiento preciso. En este sentido, la vegetación es la característica externa más obvia sobre la cual estos ecosistemas terrestres pueden ser definidos y clasificados, por lo que las asociaciones o comunidades vegetales son empleadas generalmente para identificarlos. A esta escala, las poblaciones y los individuos de las especies pueden ser identificados y agrupados en una superficie accesible (pocos m² a varios km²), donde se puede llevar un registro de la naturaleza y variación de la cobertura y los cambios de la vegetación, así como contar con un marco apropiado para las actividades de manejo y conservación. La clasificación de la vegetación natural de la República Dominicana ha tenido diferentes propuestas (Durland, 1922; Ciferri, 1936; Chardon, 1939), hasta la de Hager y Zanoni (1993) que se considera una de las clasificaciones que mejor abarca la variabilidad de la flora y la vegetación dominicana al describir seis grandes ecosistemas, compuestos por unidades o asociaciones vegetales, según la dominancia de ciertas especies. La clasificación de ecosistemas del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales se basa, precisamente, en aspectos básicos de la vegetación, complementada con información altitudinal, climática y edafológica para establecer las categorías generales que se resumen en la Tabla 4.2. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES4 - 3 Tabla 4.2. Clasificación de ecosistemas de la República Dominicana, según el Ministerio Ambiente (2014). ECOSISTEMAS DESCRIPCIÓN GENERAL Bosque conífero abierto/ denso Áreas con dominancia de pino (Pinus occidentalis) en forma pura o mezclada, con presencia de especies de hojas anchas (bosque mixto). Según su densidad y estructura, se clasifican en: bosque abierto (densidad de copa de 30 a 60 %) y denso (densidad de copa mayor de 60 %). Bosque latifoliado húmedo, semihúmedo y nublado Comunidades vegetales donde predominan especies de hojas anchas. El bosque latifoliado nublado se localiza en elevaciones de 600 msnm hasta 2,300 msnm; el latifoliado húmedo entre 25 a 1,500 msnm; y el latifoliado semihúmedo, en zonas con elevaciones hasta 900 msnm. Bosques de drago Bosque de distribución restringida, compuesto básicamente por el drago Pterocarpus officinalis, que se desarrollan sobre suelos orgánicos, en altitudes menores de 15 msnm, con precipitación anual superior a los 2,000 mm y temperatura media anual de 27ºC. Bosque seco Son mayormente secundarios (en proceso de regeneración) a causa del impacto humano, con especies semideciduas, que crecen en la parte baja de las cordilleras a menos de 600 msnm, en promedios de temperatura de 26 a 28ºC y precipitación de 500 a 800 mm. La evapotranspiración potencial excede los niveles de precipitación durante 8 a 10 meses cada año. Densidad arbórea mayor de 60 %, con especies que alcanzan entre 5 y 10 m de altura. Humedales de agua dulce Se trata de suelos pantanosos dominados principalmente por la enea o Typha domingensis, especie herbácea que puede alcanzar hasta 3 m de altura. Manglares Comunidades de plantas adaptadas a ambientes inundados, que se desarrollan a lo largo de zonas costeras y desembocaduras de ríos, orillas de lagos y lagunas costeras sobre suelos poco consolidados, en altitudes entre 0 y 10 msnm, con pluviometría promedio de 600 a 2,000 mm y temperatura media anual de 26 a 32ºC. Humedales Salobres Aparece como franjas cenagosas ubicadas detrás de los manglares, con suelos hipersalinos que se inundan periódicamente con agua de mar. Por sus condiciones extremas, su riqueza florística es muy baja y la vegetación halófila es la principal colonizadora. Partiendo de la subdivisión de ecosistemas terrestres del Ministerio Ambiente (2014), que ha demostrado ser particularmente útil para los estudios de cobertura y uso de la tierra y la organización de los sistemas de monitoreo, se consideró de interés analizar la correspondencia que existe entre dicha subdivisión y la clasificación de asociaciones vegetales que ofrecen Hager y Zanoni (1993) para ampliar la perspectiva ecosistémica. Como era de esperar, dado que ambas clasificaciones parten del mismo ámbito natural (Tabla 4.3), las correspondencias son claras. Así, los ecosistemas del bosque costero, manglares y humedales salobres están englobadas dentro de la asociación de vegetación halófíta; el ecosistema del bosque seco abarca las asociaciones de bosques seco y semideciduo; el ecosistema de los bosques latifoliado húmedo y semihúmedo así como el bosque latifoliado nublado se corresponden con la asociación de bosques latifoliados siempre verdes; los ecosistemas de bosque conífero abierto y denso caen dentro de la asociación de pinares; y los ecosistemas de humedales de agua dulce y bosques de drago se corresponden con la asociación de vegetación de humedales de agua dulce. Una particularidad de estas últimas categorías es que el Ministerio Ambiente (2014) no incluye los bosques ribereños ni los bosques costeros que sí están presentes en las asociaciones/subdivisiones de Hager y Zanoni (1993) y, como tal, serán aquí considerados. CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Tabla 4.3. Correspondencia de la subdivisión de ecosistemas terrestres del Ministerio Ambiente (2014) con la clasificación de asociaciones vegetales de Hager y Zanoni (1993). [*] Incorporado. MINISTERIO AMBIENTE (2014) HAGER Y ZANONI (1993) Ecosistema Asociaciones vegetales Subdivisiones mayores Á M B IT O C O ST ER O Bosque costero [*] Vegetación halofítica 1. Vegetación de la costa rocosa 2. Vegetación de la costa arenosa 3. Vegetación de las dunas Manglares 4. Manglares Humedales salobres 5. Vegetación de llanos salobres Bosque seco Bosques semideciduos 6. Bosques de la llanura costera: a) bosque costero sobre rocas y b) bosque costero de las áreas pantanosas 7. Bosques de Swietenia-Coccoloba Á M B IT O T ER R ES T R E Bosque seco 8. Bosque seco natural: a) bosque seco, b) bosque seco con abundancia de cactáceas, c) sabanas de la zona baja y d) bosque seco de la península de Barahona 9. Bosque seco perturbado: a) bosque de Prosopis juliflora y b) bosque perturbado de cactáceas Bosque latifoliado Húmedo y semihúmedo Bosques latifoliados siempre verdes 10. Bosques ombrófilos: a) Bosques latifoliados siempre verdes de lluvias estacionales (bosque de Sloanea ilicifolia y b) bosque de Los Haitises (vegetación de los valles y de los mogotes), c) bosque de Mora abbottii y d) bosques de la cordillera Oriental Bosque latifoliado nublado 11. Bosques latifoliados nublados: a) manaclares (bosque de Prestoea montana) y b) bosque nublado de la zona alta (bosque de Schefflera tremula, bosque de ébano Magnolia spp. y bosque con Podocarpus aristulatus, y c) bosque enano Bosque conífero abierto/ Denso Pinares 12. Pinares de elevación intermedia: a) Pinares de la cordillera Central y b) pinares de la sierra de Bahoruco 13. Pinares de la zona alta de la cordillera Central 14. Sabanas de las montañas altas1 Humedales de agua dulce Vegetación de humedales de agua dulce 15. Vegetación acuática Bosques de drago 16. Bosques ribereños: a) bosque ribereño de drago Pterocarpus officinalis, b) bosque ribereño de los ríos con flujo permanente, c) bosque ribereño de los ríos de flujo estacional y d) bosque ribereño de las montañas altas Bosque ribereño [*] Esta compaginación permitió aprovechar, de una manera ordenada, todos los datos de ubicación, características geográficas, clima, fisonomía, composición de la vegetación y especies particulares de las seis asociaciones y dieciséis subdivisiones de la clasificación que ofrecen Hager y Zanoni (1993), para enriquecer y ampliar los datos de los ecosistemas terrestres del Ministerio Ambiente (2014), y, como veremos finalmente, ofrecer recomendaciones para las acciones de manejo, conservación y monitoreo. Toda la información sobre distribución de los ecosistemas de bosques parte del último estudio de uso y cobertura del suelo del Ministerio Ambiente (2014), que ofrece los datos más actualizados, apoyados en el mapa de cobertura del Anexo 4.1. En este apartado de ecosistemas terrestres no han sido considerados los ecosistemas del bosque costero, manglares y humedales salobres (vegetación halófila) que se discutirán entre los ecosistemas costeros. En este contexto, debe mencionarse que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales realizó una clasificación de los bosques según los lineamientos de varios Artículos en la Ley 64-00, identificándose tres tipos de bosques: de conservación, protección y producción (Ley 64-00, Artículo 155). Esta clasificación se ha utilizado con éxito para fines de las caracterizaciones ambientales provinciales. Los Bosques de Conservación corresponden a las Áreas Protegidas. Los Bosques de Protección incluyen terrenos dentro de la franja de 30 metros en ambas márgenes de las corrientes fluviales, lagos, lagunas y embalses (Ley 64-00, Artículo 129); terrenos con pendientes mayores al 60 % que solo deben ser destinados a plantaciones permanentes, arbustos, frutales y árboles maderables (Ley 64-00, Artículo 122) y suelos clase VIII, cuyas limitantes para agricultura solo lo hacen aptos para la recreación y protección de cuencas fluviales (con cobertura permanente). Los Bosques de Producción son aquellos que están en terrenos clase VI y VII que no presentan ninguna de las limitaciones de las zonas de conservación, ni de protección; excluye suelos Clase I a V, que son predominantemente agropecuarios. 4 - 4 1 Santana y Fariña consideran que este es un ecosistema independiente que no se debe incluir dentro de las asociaciones vegetales de los pinares (Santana y Fariñas, en imprenta). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Bosque conífero El bosque de coníferas, dominado por el pino criollo (Pinus occidentalis), cubre una superficie de 3,315.6 km², lo que representa el 18 % de la cobertura total de bosque, y un 7 % respecto a la superficie del país (Ministerio Ambiente, 2014). El Pinus occidentalis es una de nuestras especies endémicas más abundantes y de mayor distribución, de gran valor para la reforestación por su crecimiento (Dobler, 1997) y de un alto potencial económico (Darrow y Zanoni, 1993). Algunas de las especies dominantes asociadas al bosque de coníferas son: Garrya fadyenii, Rubus sp., Eupatorium illitum, Ilex tuerckheimii, en el estrato arbustivo y Pilea sp., Verbascum thapsus, Ranunculus sp., Agave brevispina, entre las herbáceas (FRA, 2010). Los pinares se ubican, principalmente, en los sistemas montañosos de la cordillera Central y sierra de Bahoruco, y en menor proporción en la sierra de Neiba y la sierra de Yamasá (loma La Peguera, loma Caribe, loma El Rancho, Los Pinos, loma Mala), a partir de los 250 msnm. En la cordillera Central, las mayores poblaciones se localizan hasta los 3,087 msnm (la mayor altitud del país) y suelen estar asociadas a bosques latifoliados hasta altitudes de los 2,000 msnm. A partir de esta altitud, los pinos predominan en casi todo el sistema montañoso de la cordillera. Pinares con buena densidad se desarrollan a 250 msnm en las lomas Miranda, Ortega y Lorenzo, próximas al valle de Bonao y al sur de la ciudad de La Vega (Ministerio Ambiente, 2014). Sherman et al. (2005) estudiaron varios aspectos ecológicos de los bosques de pinos en los parques nacionales Armando Bermúdez y José del Carmen Ramírez; Peña y Olalde (2008) la estructura y diversidad de los pinares en la cuenca del río Nizao y Kennedy et al. (2005) el espectro polínico. Martin y Fahey (2006) analizan la historia de incendios forestales de los pinares de la cordillera Central a lo largo de un gradiente ambiental. Los patrones de perturbación de los bosques de montaña ante huracanes, incluido los pinares, son analizados por Gannon y Martin (2014). Las investigaciones de la avifauna también han incluido los bosques de coníferas (Latta et al., 2003), donde la entomofauna está representada con estudios como el de Rodríguez y Suriel (2015) sobre la diversidad de diplópodos en los pinares del Parque Nacional Valle Nuevo y otros que abordan el aspecto fitosanitario, pues el bosque de coníferas es susceptible al ataque de diversas plagas. Aquí se incluyen los tempranos trabajos de Gómez Menor (1934) y De León (1941) sobre varios insectos que atacan al pino y posteriores notas sobre hemípteros (Abud, 1981) y coleópteros (Richter, 1987; Haack et al., 1989; Ivie et al., 2014; Martínez et al., 2014). En el contexto de los pinares dominicanos, es obligado referirse a los casos de la sabina (Juniperus gracilior), la puntilla (Podocarpus aristulatus) y la tachuela (Podocarpus hispaniolensis). Como referencia y constancia de su desaparición, debe referirse que existieron bosque de coníferas del género Juniperus, principalmente de la especie Juniperus gracilior. Estos bosques existieron en la cordillera Central, principalmente en la provincia de La Vega, y en la actual provincia de San José de Ocoa. En el Parque Nacional Valle Nuevo, hacia la vertiente sur, colindando con las provincias San José de Ocoa y Azua, quedan remanentes de estos bosques, que fueron arrasados, debido al alto valor de esta madera. También quedan parches de esos “sabinales” en la sierra de Bahoruco, al sur del hoyo del Pelempito y al oeste de La Plena, en el municipio de Enriquillo, provincia Barahona, colindando con la provincia Pedernales. En otros lugares de ambas cordilleras quedan individuos y parches de esta especie. Las otras coníferas que formaban pequeños bosques son las especies del género Podocarpus, (P. aristulatus y P. hispaniolensis). En diferentes lugares de la cordillera Central, desde sus estribaciones más orientales hasta la frontera, por ejemplo, en Sabana Clara de Restauración, pasando por loma Redonda y La Calentura, en Constanza, quedan remanentes de esos pequeños bosques. En el caso de las especies de Podocarpus, las mismas fueron cortadas para madera; pero sobre todo el mayor impacto ha sido por la destrucción de sus ambientes para cambio de uso del suelo, además de los fuegos. Hoy se encuentran individuos básicamente dispersos entre los bosques latifoliados o formando pequeños parches bosques mixtos con estos. Bosque conífero abierto. El bosque conífero abierto ocupa una superficie de 1,288.4 km² (2.7 %), en su gran mayoría no abunda en estado natural, localizándose mayormente en terrenos en proceso de recuperación que han sido impactados por incendios forestales, huracanes y algunos donde existen planes de manejo forestal. Dentro de las zonas donde predomina esta categoría de bosque y que han sido impactadas de manera significativa están las lomas Pico del Yaque en su vertiente sur y suroeste, el Gajo de la Paloma en la vertiente este, Gajo del Medio en la parte norte hacia la cuenca del arroyo Gajo del Toro y la loma La Tortuga. Aquí, el bosque puede llegar a las vertientes sur y oeste del pico Duarte y La Pelona, donde Zanoni (1993) estudió la flora y la vegetación. Igualmente se localiza en la loma La Lagunita y loma de los Montoncitos hasta loma Pico del Barraco, la cual limita las cuencas del río Yaque del Sur con la del nacimiento del río Bao. Por otro lado, hacia la cabecera del río Mijo, que incluye parte de la loma de la Medianía, aparecen pequeñas áreas de bosques de coníferas ralas hasta las lomas La Viuda y el cerro El Escuchadero, en San José de las Matas (Ministerio Ambiente, 2014). Otro tramo con esta cobertura en proceso de recuperación se ubica hacia las vertientes sur y sureste de la loma Los Camarones y al sur de la loma La Tasajera. Estas áreas fueron severamente afectadas por los incendios históricos ocurridos en el año 2005. 4 - 5 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Asimismo, en Valle Nuevo se destacan pequeñas áreas con bosque de pino abierto, próximas al valle de Nizaíto en la loma Mono Mojao, así como también en la loma Alto de la Culata y firme Los Canos, al oeste de Jarabacoa y próximo a La Cienaguita. loma Miranda cuenta con terrenos bajos con cobertura de bosque abierto. En la sierra de Bahoruco se destaca otra considerable masa pinera, ubicándose principalmente al sur y sureste de Puerto Escondido y próximo a la zona fronteriza en loma de Los Negros. Fisher-Meerow y Judd (1989) realizaron un estudio florístico en un transecto que incluye al bosque de pinos de la sierra de Bahoruco. Hacia las vertientes sureste, entre Pelempito y Aceitillar, existen grandes zonas cubiertas de pino criollo. Respecto a la sierra de Neiba, se ubican algunas pequeñas áreas de pinos mayormente abiertos, específicamente en la loma La Rabona y loma Gajo de la Sabina, próximas al antiguo aserradero de El Hoyazo donde la altitud ronda los 1,600 msnm. Bosque conífero denso. El bosque conífero denso ocupa una superficie de 2,027.2 km², equivalente a un 4.2 % del territorio nacional; parte de este bosque se ubica desde la zona fronteriza, colindando con el río Libón y el cerro Yerba de Páez, cruzando el km 6 de la carretera que viene desde Restauración, incluyendo el cerro del Guano, y se extiende al sur hasta Villa Anacaona y Los Algodones. Pequeñas masas de pino, la mayoría plantados y en ocasiones mezclados con latifoliadas, se localizan entre Restauración, Capotillo y loma de Cabrera, ubicándose la mejor población de coníferas en la loma Cerro de Chacuey, al sureste de la ciudad de Dajabón. Gran porción del bosque conífero denso está presente en la cuenca media del río Yaguajal y en la loma Corral de Mata, cuya altitud ronda los 700 msnm, ubicada al noroeste del valle de La Leonor. Desde aquí se extiende en dirección sur-sureste, ocupando porciones de las lomas de Cenoví y sierra de Pino Gordo, cuya altitud alcanza los 1,245 msnm. En las proximidades y al sur de Monción existen manchas de bosque denso, pero de forma fragmentada. Desde esta última ciudad en dirección sureste, los bosques coníferos continúan ocupando áreas considerables, pero asociados a bosques latifoliados nublados y húmedos, ubicándose en las cuencas medias y altas de los ríos Mao, Maguá y Ámina, y separados en ocasiones por grandes potreros y pequeñas áreas de cultivos. En este tramo se incluye el Proyecto de Manejo Forestal La Celestina hasta llegar a la ciudad de San José de las Matas. Alrededor de este municipio, la población de pino se reduce a pequeñas manchas, en su mayoría plantadas. Hacia el sur hay dos pequeñas manchas de pinos densos: el primero entre el pico de Higua, a una altitud de 1,400 msnm, y loma Los Arroyos, a 982 msnm. El otro, una pequeña área de pino denso cerca del poblado de Los Llanos de la Piedra, en las márgenes del arroyo Bajamillo. Otras manchas de pino denso aparecen al este de Los Montones Arriba y La Guásuma, próximo a las márgenes del río Bao y las comunidades de Las Placetas, Rincón Largo, Higüero y La Jagua, incluyendo el río del mismo nombre. Otras pequeñas poblaciones de bosques aparecen en las proximidades de Juncalito. Continuando en dirección sur, pinares densos están presentes en las cercanías de las márgenes de los ríos Bao y Maguá, también entre el Alto del Manaclar y cerca de Mata Grande, en San José de las Matas. Desde esta comunidad empiezan los densos bosques dentro y fuera del perímetro del Parque Nacional Armando Bermúdez, donde las coníferas se mantienen a todo lo largo de las vertientes del río Bao y sus afluentes, ríos de Los Negros y La Guácara. Posteriormente, se van mezclando con latifoliadas en las proximidades de cañadas y en proximidades de cauces de arroyos, incluyendo río Baíto (Ministerio Ambiente, 2014). En el tramo Juncalito-Jarabacoa, pasando Franco Bidó, Janey, Jumunuco y El Corocito, aparecen también pequeñas áreas de bosque. Todos separados por áreas de potreros y cafetales. Sin embargo, se destacan dos considerables cuerpos de bosques de pino: el primero, ubicado entre las comunidades Llanos de Jumunuco, Las Canas y Los Cafetales, y el segundo, próximo y al noroeste de la ciudad de Jarabacoa, entre Los Pomos, loma Atravesada, Mata de Cadillo y las márgenes del río Yujo. Al este y noreste de Jarabacoa se extiende una considerable cobertura de bosques de pinos densos que llegan hasta la Autopista Duarte en el tramo Fula-La Vega. Entre las lomas con pino más destacadas están: loma Lorenzo, loma Pontón, Guaigüí, Los Pinos Sucios, La Manaclita y loma Miranda. En dirección desde Jarabacoa hacia Manabao se destacan varias masas de bosques coníferos densos. Estas incluyen las lomas Los Mogotes de Pinar Quemado, El Alto de los Tiestos Viejos, loma La Palmita y loma El Palero hasta el Paso de La Perra, donde queda una buena presencia de pinos al sur del río Yaque del Norte. Los próximos bosques quedan dentro de los límites del Parque Nacional Armando Bermúdez. Más al oeste, desde Manabao, una buena cobertura de pinos se extiende entre las Lomas La Palmita, La Mata de Auyama, El Perico, Los Tangos, sierra Atravesada, Alto de Piragua y loma Prieta, ubicada próxima al sur de Mata Grande, comunidad donde Peguero y Clase (2015) estudiaron la composición y estructura de la vegetación en cerro Angola, San José de las Matas. Desde Jarabacoa, en dirección sur hasta la carretera que va a Constanza, quedan pequeños bosques de pinos densos separados por bosques latifoliados, cafetales y pequeños predios agrícolas. Próximo a las márgenes del río Jimenoa, entre Paso Bajito, loma La Sal, loma La Longita, La Pita y firme La Caja del Muerto, aparecen bosques de pinos en altitudes que oscilan entre 800 y 1,200 msnm. 4 - 6 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Hacia la zona de Constanza, las áreas con presencia de pinares densos son: Alto de Suriel, Alto de la Culata, loma El Peñón, Alto de los Fogones y Gajo de la Bestia, todos ubicados al norte del Valle y la ciudad. Por otro lado, en dirección a Valle Nuevo, se extiende una de las mejores poblaciones de bosque de pino denso del país. Zonas de pinares son: loma Vieja, Pinar Grande, La Cuchilla del Montazo, Cabecera de Pinar Bonito y Alto de la Piedra de Carlos, así como también en las lomas Alto de Pinar Parejo, La Peña y Alto del Sillón. Hacia el sureste de Constanza y la cuenca alta del río Grande del Medio, la presencia de pinares se ha reducido, dando paso a la agricultura y potreros y algunos bosques latifoliados. Áreas de Valle Nuevo con buena cobertura de pinares densos son las lomas La Puerca Amarilla, Alto de la Bandera, La Sabana sin Provecho, loma La Chorreosa, La Cigua, loma Mono Mojao y loma de Los Chivos; esta última cabecera del río Ocoa. En la cuenca del río Ocoa, Martínez et al. (2014) realizaron un estudio geobotánico comparado de las lomas La Cruz y Cholo. Otras lomas con excelente cobertura de pinos son El Alto de los Paredones y Tetero de Mejía. En la zona de Constanza y asociado a los pinares, Peguero y Jiménez (2015) estudiaron la composición florística y la vegetación en una formación xeromorfa de altura, cuya inusual presencia se explica por el tipo de sustrato y la menor precipitación, debido a un mayor grado de protección de esta vertiente. Hacia las vertientes sur de la cordillera Central, la cobertura boscosa es menor en sentido general; sin embargo, quedan excelentes áreas con bosque de coníferas y latifoliadas en la cuenca alta de los ríos Yaque del Sur, La Tortilla, Macutico, Mijo, Arroyo Limón y San Juan. Las lomas donde más se destacan los pinares del sur son: Los Camarones, Los Montecitos, pico del Barraco, Ojo de Agua, La Piedra del Aguacate y loma Pinar Viejo, esta última, junto a la loma Gajo de la Peña y loma Fría, cabecera del río San Juan. La sierra de Bahoruco es la segunda área de importancia del país con presencia de coníferas, ubicándose en la parte más alta, solo en la parte central y occidental. Los pinos inician su cobertura entre los 700 y 800 msnm en las vertientes norte y sur, llegando incluso a limitar con especies del bosque seco en la parte norte. Las mayores densidades de bosques de coníferas están situadas en la línea fronteriza, entre las lomas La Manigua, Del Toro y Los Aguacates, así como también hacia la vertiente norte de la loma de Los Pinos. Los pinares se hacen más abiertos hacia los extremos oriental y sureste, normalmente a causa de los incendios forestales. Una situación especial de las poblaciones de coníferas en la sierra de Bahoruco, es que existen dentro de estos bosques varias manchas de bosque latifoliado nublado, como es el caso del Monte Jota, que es como una isla dentro del pinar (Veloz, 2007). En la sierra de Neiba originalmente se desarrollaron excelentes coberturas de coníferas que ocuparon mayormente la vertiente norte. Sin embargo, la mayoría fue muy afectada por las actividades de producción de madera y, posteriormente, por la expansión de la agricultura y la ganadería. Actualmente, la reducida cobertura presente en esta sierra se localiza mayormente junto a la de los pinos abiertos, predominando en las lomas La Rabona y Gajo de la Sabina y, más abajo, próximo al antiguo aserradero de El Hoyazo (Ministerio Ambiente, 2014). Bosque latifoliado Los bosques latifoliados incluyen la subclasificación de bosque nublado, húmedo y subhúmedo. Bosque latifoliado nublado. El bosque latifoliado nublado aparece en zonas con alturas entre 600 a 2,300 msnm, con precipitación de 1,700 a 4,000 mm y temperatura de 20 a 25ºC. Su nombre se debe a su posición en áreas de exposición a los vientos, donde ocurre un proceso de condensación de vapor de agua y formación de nubes la mayor parte del año. Ocupa una superficie total de 870.3 km², representando el 4.6 % de los bosques y el 1.8 % del territorio nacional (Martínez, 1990). Algunas de las especies dominantes y asociadas a esta unidad se muestran en la Tabla 4.4. Tabla 4.4. Algunas especies presentes en diferentes estratos del bosque latifoliado nublado, según el Ministerio Ambiente (2014). ESTRATO ESPECIES Arbóreo Schefflera tremula (palo de viento), Brunellia comocladifolia (palo de cotorra), Garrya fadyenii (palo de berraco), Oreopanax capitatus (víbora), Podocarpus aristulatus [(puntilla), una conífera que crece junto a las latifoliadas], Coccothrinax spp. (guanito), Magnolia pallescens (ébano verde), Magnolia hamori (caimoní), Clusia clusioides (copey), Prestoea montana (manacla), Haenianthus salicifolius var. obovatus (cara de hombre), Cecropia schreberiana (yagrumo), Cyrilla racemiflora (granado), Trema micrantha (memiso de paloma), Tabebuia berterii (aceituno, olivo) y Ocotea sp. Arbustivo Weinmannia pinnata (tamarindo de loma), Garrya fadyenii (palo de berraco), Guettarda ocoana y Ditta maestrensis, Pimenta hispaniolensis (canelilla) y Tabebuia berterii (aceituno, olivo). Herbáceas Gesneria cuneifolia, Blechum sp., Pilea sp. (cejúa), Uncinia hamata y Prescotia stachyoides. 4 - 7 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Ynoa et al. (2014) ofrecen un resumen de la presencia de bosques nublados por regiones con referencias a varias publicaciones de diversos autores. En la cordillera Central señalan bosques nublados en el pico Duarte-loma La Pelona (Zanoni, 1993), la Reserva Ébano Verde-Casabito (García et al., 1994), loma La Humeadora-Constanza (Mejía y Jiménez, 1998), Valle Nuevo-Constanza (Guerrero et al., 1993), loma El Mogote-Jarabacoa, (May y Peguero, 2000); la Reserva Las Neblinas (García y Veloz, 2005), loma Barbacoa-Baní, (Guerrero et al., 1997); zona del arroyo Parra-Ocoa en la provincia Peravia (Mejía,1984) y loma Nalga Maco en Pedro Santana-Elías Piña (Santana, 1993). En la cordillera Septentrional en la loma Quita Espuela-San Francisco de Macorís (Hager, 1990) y el Diego de Ocampo-Santiago (Hager y Zanoni, 1993). En la sierra de Neiba, la zona alta de La Descubierta- Hondo Valle (Santana, 1993) y en la sierra de Bahoruco en El Cachote-Paraíso, Barahona (Guerrero, 1993) y la loma Las Abejas en Pedernales (Fisher-Merrow y Jud, 1989). Con un sentido más particular, el Ministerio Ambiente (2014) señala que en la cordillera Central, el bosque nublado forma un gran arco que parte de las vertientes nororientales de Valle Nuevo, loma La Chorreosa, Monte Frío, El Pichón, Monteada Nueva y algunos reductos en loma Prieta, donde las vertientes norte drenan hacia el río Tireo o Blanco. Rodríguez y Suriel (2015) estudiaron la diversidad de las comunidades de diplópodos en los bosques latifoliados del Parque Nacional Valle Nuevo. Las actividades agrícolas de subsistencia interrumpen la continuidad de los bosques nublados y latifoliado. La mejor muestra del bosque nublado se presenta en las lomas La Calentura y Masipedrito. En la loma Jimita se encuentran pequeñas áreas de bosque nublado que limitan con las actividades, cada vez más intensas, del cultivo de café caturra (sin sombra) y de agricultura de subsistencia en zonas de pendientes superiores al 40 %. En la vertiente noreste de la cordillera Central, esta unidad se presenta en el Sistema Casabito-Loma El Col, con 1,341msnm, y La Golondrina, con 1,565 msnm. Por último, hacia las vertientes sur, una muestra especial se encuentra entre las lomas del Manaclar, Los Manaclares, El Camarón y La Barbacoa, todas al norte de la ciudad de Baní, bordeadas por actividades agropecuarias de subsistencia y cafetales. Guerrero et al. (1997) describen la flora y la vegetación de la loma Barbacoa. Por otro lado, en la vertiente norte de la cordillera Central, en la sierra Atravesada, cerro Lanudo, loma cerro Prieto, pico El Gallo hasta Monte de Joca, con alturas de 1,926, 1,840 y 1,807 msnm, respectivamente, y finalizando en la loma Nalga de Maco, hay cubiertas de bosque latifoliado nublado. En la cordillera Central, May (2007) estudió la composición, estructura y diversidad en los bosques nublados latifoliados de la Reserva Científica Ébano Verde, donde Kennedy et al. (2005) evaluaron el espectro polínico. Capella (2014) estudió las especies asociadas al bosque latifoliado con predominio de Podocarpus aristulatus en loma Redonda en La Vega, hallando 198 especies asociadas, incluyendo los helechos. En la cordillera Septentrional se destacan cuatro pequeñas áreas de bosque nublado: el primero en la loma Diego de Ocampo, donde Zanoni (1990) describió la flora y la vegetación y Dod (1986b) particularizó en las orquídeas. El segundo se localiza en la cima de la loma Quita Espuela y loma Guaconejo, limitando con el bosque húmedo y agricultura de subsistencia y pastos. Le sigue el bosque de la loma Isabel de Torres y, por último, la zona de La Jíbara y Jagua Macho, que corresponde a la Reserva Científica La Salcedoa. Los patrones de perturbación de los bosques de montaña ante huracanes, incluido los bosques nublados de la cordillera Central, son analizados por Gannon y Martin (2014). En la sierra de Neiba se presenta el área más extensa y de mayor altitud del bosque nublado en nuestro país. Está localizado sobre los 2,000 msnm, con una longitud aproximada de 17.5 km y un ancho promedio de 2 km. Estas áreas incluyen las lomas El Hoyazo, Tasajera del Chivito y La Sabana del Silencio, con elevaciones de 1,942, 2,176 y 2,078 msnm, respectivamente. Según B. Peguero (com. pers.), en la sierra de Neiba existe la peculiaridad de que el bosque latifoliado nublado se encuentra por encima de los pinares, contrario a lo que ocurre en las demás formaciones montañosas donde crece el pino. Rawlins y Miller (2008) describieron dos nuevas especies de lepidópteros (Eremonidia mirifica y Caribojosia youngi) en hábitats de los bosques nublados de la sierra de Neiba. En la sierra de Bahoruco se presenta al noreste de Los Arroyos, a una altitud de 1,700 msnm en la vertiente sur. Al oeste de la carretera de Aceitillar, en Las Abejas, se destaca una buena franja de bosque nublado que incluye latifoliadas y coníferas. Hacia la vertiente norte se destacan algunos puntos de bosque latifoliado nublado en altitudes sobre los 1,600 msnm. El estrato arbóreo suele tener una densidad de cobertura mayor de 80 %. Fisher-Meerow y Judd (1989) realizaron un estudio florístico en un transecto que incluye al bosque nublado de la sierra de Bahoruco. El ecotono entre el bosque nublado y el bosque conífero a esas alturas es el resultado de una discontinuidad climática, especialmente durante la estación seca donde la inversión de los vientos alisios regula la máxima altura de la flora de los bosques nublados (Martin y Fahey, 2014). Martínez et al. (2014) realizaron un estudio geobotánico del bosque nublado del área de Monteada Nueva, Cortico y Cachote, localizada en el Bahoruco Oriental. 4 - 8 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Bosque latifoliado húmedo. El bosque latifoliado húmedo es un bosque perennifolio o siempre verde, que se encuentra regularmente en elevaciones entre 500 y 2,000 msnm y, en ocasiones, en zonas costeras con un rango pluviométrico de 1,500 a 2,000 mm; su temperatura varía entre 20 y 25ºC. Esta unidad ocupa una superficie de 7,096.6 km², equivalente al 37.5 % de los bosques y al 14.7 % del territorio nacional. Tiene presencia en todos los sistemas montañosos del país y en algunos lugares con características especiales como Los Haitises. Algunas de las especies dominantes y asociadas a esta unidad se muestran en la Tabla 4.5. Tabla 4.5. Algunas especies presentes en diferentes estratos del bosque latifoliado húmedo, según el Ministerio Ambiente (2014), revisado y ampliado. ESTRATO ESPECIES Arbóreo Ocotea sp.(cigua), Clusia rosea (copey), Prunus myrtifolia (membrillo), Oxandra laurifolia (yaya blanca), Oreopanax capitatus (víbora), Sloanea berteriana (cacao cimarrón), Tabebuia berterii (aceituno), Cyrilla racemiflora (granado), Calyptronoma plumeriana, Cyathea arborea (helecho macho), Exothea paniculata (cuerno de buey), Miconia dodecandra (garrapatica), Ottoschulzia domingensis (zabricot marrón) y Mora abbottii (cola). Arbustivo Cyathea arborea (helecho macho) y juveniles de Mora abbottii (cola). Herbáceo Adiantum tenerum (culantrillo de pozo), Pharus latifolius (pega-pollo), Gesneria sp., Adiantum pyramidale (culantrillo de pozo) y Psychotria uliginosa (ti-plante). En la cordillera Central se concentra, principalmente, desde las lomas Cerro del Dajao con unos 1,378 msnm, próximo a Los Ramones y en el pico El Gallo a 1,990 msnm. Otras lomas con presencia de bosque húmedo son: Gajo de Barranca Colorada, cuya altura ronda los 1,200 m; la vertiente norte del cerro entre ríos, con altura de 1,220 msnm, loma El Piquito y cerro Sucio, próximo a Cabirmal y a Los Ramones, en la vertiente baja de la loma La Matica. Entre cafetales se encuentran restos de bosque húmedo y pequeñas áreas se encuentran desde loma de Cabrera hasta río Limpio y la parte baja de la loma Nalga de Maco; luego continúan extendiéndose hasta las cuencas medias y altas de los ríos Guayubín, Mao y Ámina, también en las cuencas medias del Bao, Guanajuma y Yaque del Norte, en condiciones muy fragmentadas y en ocasiones mezclados o asociados con pinares y cafetales. Otras áreas de bosque latifoliado húmedo se encuentran en la parte baja de la loma La Humeadora, extendiéndose hacia el oeste, próximo a La Cumbre de Bonao, donde nacen los ríos Mahomita y Haina. Hacia el este de la vertiente sur de la cordillera Central, aparecen pequeñas áreas que van desde el sur del embalse de Valdesia hasta San José de Ocoa y Padre Las Casas. En las proximidades de las presas de Hatillo y Rincón está presente una buena cobertura de bosque húmedo, gran parte de ello fruto de plantaciones. En la parte oriental de la sierra de Bahoruco predomina la cobertura de bosque latifoliado húmedo, mezclada con plantaciones de frutales y cafetales; también al norte de Majagualito en altitudes de 733 msnm y próximo a La Guillermina a los 533 msnm. Otro lugar con latifoliadas es el cerro de Barrio Nuevo con 447 msnm. Al sur de Monte Palma, próximo a las áreas de pinos, existe una buena extensión de bosque latifoliado. Asimismo, al sureste de Polo, en Mata de Maíz, están presentes buenas muestras de bosque latifoliado. En la parte alta de la sierra Martín García se ubican, aunque muy fragmentados, bosques latifoliados húmedos, específicamente en las lomas El Aguacate y Fría, y también en los firmes del Manantial y de Martín García. En la cordillera Septentrional, su mayor expresión se presenta en las laderas bajas de las lomas Quita Espuela y Guaconejo –una de las zonas con menor impacto tanto humano como natural–, en las Lomas Diego de Ocampo, La Lomota e Isabel de Torres. También en el Parque Nacional El Choco en Puerto Plata, estudiado por De los Ángeles et al. (2005). Pequeños reductos de esta unidad están en la vertiente sur y la parte oriental de la sierra de Neiba. La cordillera Oriental, a pesar de las amplias zonas ganaderas y de plantaciones de cacao y caña, posee pequeñas manchas de bosque latifoliado húmedo. El más destacado corresponde a loma La Herradura, ubicado entre Pedro Sánchez y Miches en la cordillera Oriental, donde Hóner y Jiménez (1997) describieron la flora vascular y la vegetación. Otras áreas que destacan son las lomas Morro Gordo, La Palmarita, Los Copeyes y El Coamo. En las lomas Escondida, Al Medio y La Jalda, en la cuenca del río Maguá y Arroyo El Jobo con apenas 80 msnm de altitud, se destacan buenas coberturas de bosque latifoliado, en su mayoría en proceso de recuperación. Una pequeña área de bosque se ubica próxima a Los Higos y al sur de laguna Redonda en altitud de 10 msnm. Bosque latifoliado semihúmedo. El bosque latifoliado semihúmedo se encuentra entre la zona de transición de los bosques latifoliados húmedos y el bosque seco. Este fenómeno ocurre por razones climáticas y geográficas y entre ambos tipos de bosque media una franja de transición que, dependiendo de las características fisiográficas, varía en la separación de ambos ecosistemas con altitudes de 0 a 900 msnm, precipitación entre 1,000 y 1,800 mm, y temperatura entre 21 y 26 ºC. Ocupa una superficie de 2,494.54 km² (13.18 %) de la cobertura de bosques y el 5.17 % del territorio nacional, con algunas de las especies dominantes asociadas (Tabla 4.6). 4 - 9 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Tabla 4.6. Algunas especies presentes en diferentes estratos del bosque latifoliado semihúmedo, según el Ministerio Ambiente (2014), revisado y ampliado. ESTRATO ESPECIES Arbóreo Coccoloba diversifolia (uva cimarrona), Bursera simaruba (almácigo), Clusia rosea (copey o cupey), Guaiacum sanctum (vera), Metopium brownei (cotinilla), Ottoschulzia rhodoxylon (cuero de puerco), Krugiodendron ferreum (quiebrahacha), Bucida buseras, Chrysophyllum oliviforme (caimito de perro), Swietenia mahagoni (caoba), Senna atomaria (palo de chivo) y Syderoxylon foetidissimum (caya amarilla), Antirhea lucida (yaya) y Wallenia gracilis (caimonicillo) Arbustivo Eugenia axillaris (escobón de vara), Eugenia foetida (escobón), Eugenia confusa (yayao), Amyris elemifera (guaconejo, palo de tea), Erythroxylum brevipes (cargagua), Krugiodendron ferreum (quiebrahacha) y Psychotria nervosa (cafetán). Herbáceo Zamia debilis (guáyiga), Commelina erecta (suelda con suelda), Pilea sp., Bromelia plumieri (maya cimarrona) y Peperomia glabella (bejuco de jengibre). Están ubicados en las partes bajas y medias de las cordilleras y sierras con excepción de la CordilleraOriental y Los Haitises, delimitando en la mayoría de los casos con el bosque seco en su límite inferior y con el bosque húmedo en la parte superior. En la llanura Oriental cubre gran parte del Parque Nacional Cotubanamá, el noreste de San Rafael del Yuma y las inmediaciones de Verón, Bávaro y Punta Cana. Otras áreas se encuentran en las proximidades de Bayahíbe y en la cuenca del río Chavón. En la región suroeste, en el procurrente de Barahona, próximo al sur y al suroeste de la ciudad del mismo nombre, incluyendo hasta la parte baja de la sierra de Bahoruco y del perímetro del municipio de Polo, en los alrededores de la ciudad de Enriquillo, en algunos puntos del Parque Nacional Jaragua, se cuenta con pequeñas áreas de bosque latifoliado semihúmedo rodeado por bosque seco. Áreas con esta unidad de bosque se ubican en la vertiente sur de la sierra de Bahoruco, teniendo como límite superior bosques latifoliados húmedos y pinares abiertos y, en su límite inferior, bosques secos. Asimismo, entre la ciudad de San Juan de la Maguana y Vallejuelo, El Cercado, sierra de Neiba, en Los Pinos del Edén también se encuentra áreas de esta unidad boscosa. En la cordillera Septentrional, el bosque latifoliado semihúmedo aparece mezclado con áreas de cultivo de café y cacao y agricultura de subsistencia, ocupando las partes medias y bajas de las distintas vertientes al norte y al sur. Las condiciones físicas y ambientales donde se desarrolla el bosque latifoliado semihúmedo le permiten tener una composición florística rica y variada que incluye especies de los bosques latifoliado húmedo y seco que comúnmente lo delimitan. La densidad arbórea del bosque latifoliado semihúmedo es mayor de 60 %. Bosque seco Según el Ministerio Ambiente (2014), la superficie ocupada por este ecosistema es 4,835 km², lo que representa el 26 % de la cobertura de bosques y el 10 % del territorio boscoso nacional. Esta unidad se distribuye en la parte baja de las cordilleras, teniendo variadas coberturas como límites: agricultura intensiva, sabana de humedales salobres, áreas de escasa vegetación, matorrales secos, pastos y agricultura de subsistencia. Algunas de las especies dominantes de esta unidad se muestran en la Tabla 4.7. Tabla 4.7. Algunas especies de diferentes estratos asociadas al bosque seco, según el Ministerio Ambiente (2014), revisado y ampliado. ESTRATO ESPECIES Arbóreo Bursera simaruba (almácigo), Senegalia-Acacia-skleroxyla (candelón), Phyllostylon rhamnoides (baitoa), Guaiacum sanctum (vera), Guaiacum officinale (guayacán), Vachellia-Acacia- macracantha (cambrón), Krugiodendron ferreum (quiebrahacha), Prosopis juliflora (bayahonda), Leucaena leucocephala (leucaena), Senna atomaria (palo de chivo), Thouinia trifoliata (cucharita) y Metopium [browni] (cotinilla). Arbustivo Eugenia rhombea (arraiján), Eugenia axillaris (escobón colorado), Eugenia foetida (escobón), Calliandra haematomma (oreganillo, tabacuelo), Savia sessiliflora (cuba negra), Turnera diffusa (oreganillo), Croton azuensis (palo de verraco), Amyris elemifera (guaconejo, palo de tea), Exostema caribaeum (quinina, piñi-piñi), Colubrina elliptica (mabí), Capparis flexuosa (frijol de monte), Capparis ferruginea (olivo), Comocladia dodonea (guao), Senna atomaria (palo de chivo), Buxus glomerata (aguacero), Maytenus buxifolia (jaiquí), Adelia ricinella (grenade marrón, trejo) y Gyminda latifolia (cabrita cimarrona). Herbáceo Commelina erecta (suelda con suelda), Callisia repens (yerba de agua), Ruellia domingensis (guaucí), y Agave antillarum (maguey, karatas) 4 - 10 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Las mayores coberturas de bosque seco se localizan en las regiones sur-suroeste, desde Baní hasta Pedernales, incluyendo las provincias Bahoruco, Barahona e Independencia; noroeste en Santiago, Valverde, Dajabón y Montecristi, y entre Azua, San Juan y Elías Piña. Dentro de los municipios de Oviedo y Pedernales se destaca la mayor y mejor extensión de bosque seco del país, ocupando parte de los parques nacionales Jaragua y Bahoruco. En el noroeste del país, desde Santiago hacia Montecristi, se extiende la segunda área de bosque seco del país. En esta zona, las mejores poblaciones de esta unidad están ubicadas al sur de Mao, Valverde, entre las lomas La Sierrecita, Grande y sierra Pelada. Más al oeste está loma Zamba, donde existe una buena recuperación de bosque seco. Por último, pequeños fragmentos de bosque seco en muy buen estado aparecen entre las lomas próximas a Buen Hombre y loma de los Granadillos, donde las elevaciones no superan los 350 msnm. Hacia la zona de San Juan y Comendador, las mejores coberturas de bosques secos se localizan en la parte oriental y en las inmediaciones del río Yaque del Sur en la sierra de Neiba. En la vertiente sur de la loma Guardarraya, entre Vallejuelo y Cardón y entre Galván y Cabeza de Toro al sureste de sierra de Neiba. En la vertiente norte de la loma Jayaco y La Pascuala, próximo a los pies de monte, quedan áreas de bosque seco. Otras áreas con buena cobertura están al norte del Valle de San Juan y de Yabonico, entre las lomas del Guanito y de Los Sánchez. Por último, en el tramo desde el cruce de Matayaya hacia Bánica se extiende una cobertura de bosque seco fragmentada por la ganadería, pero con buena densidad (Ministerio Ambiente, 2014). Los estudios florísticos de los bosques secos han sido recurrentes y en diferentes regiones como la zona costera de las provincias Azua, Barahona (García y Clase, 2002) y Montecristi (García y Alba, 1989), las zonas áridas de la sierra Martín García (García et al., 2007) o amplias zonas del suroeste dominicano (Caminero y Czerwenka, 1985). En las Áreas Protegidas se han estudiado los bosques secos de la Reserva Científica Villa Elisa (García y Pimentel, 1986) y el morro de Montecristi (Veloz y Peguero, 2002), confirmándose el valor de estas áreas para conservar elementos típicos de este ecosistema. Roth (1999) estudian los cambios que un año de asentamientos humanos han tenido sobre el bosque seco de Jaiquí Picado, en la provincia de Santiago. Cano et al. (2006) ofrecen una caracterización general de la biodiversidad del bosque seco dominicano. Vilmond Hilaire y Parmentier (2007) estudiaron este ecosistema en lo que denominaron la franja de vegetación seca de Hispaniola, que se extiende desde la costa noroeste hasta la costa sureste, separando la isla en dos partes. A partir de la literatura y la revisión en los herbarios, establecieron una lista florística de 923 especies de angiospermas de este ambiente, donde el 26 % son endémicas de Hispaniola, 64 % de amplia distribución y el 10 % introducidas. Cruz (2014) estudia los entornos de vida para la subsistencia con un enfoque etnobotánico en comunidades que comparten el espacio del bosque seco de Barreras en la provincia de Azua. May y Rodríguez (2015) realizaron observaciones de la floración de cuatro especies de interés apícola e intensidad de visita de abejas en el bosque seco de los municipios de Bánica y Pedro Santana: Guaiacum officinale (guayacán), Bursera simaruba (almácigo), Vachellia-Acacia-scleroxyla (candelón) y Zizyphus rignonii (saona o sopaipo), y destacan la importancia de mantener una diversidad de especies vegetales de interés apícola, con diferentes épocas de floración, para garantizar la continuidad de este proceso ante el cambio climático. May y Rodríguez (2015) incorporan la percepción de los apicultores sobre la importancia de las plantas melíferas del bosque seco de la Línea Noroeste. García-Fuentes et al. (2015) ofrecen un amplio estudio florístico y fitosociológico del bosque seco en cinco regiones biogeográficas, actualizando las asociaciones previas de Hager y Zanoni (1993) y estableciendo algunas nuevas. Este trabajo concluye que al presente, la mayor parte de los bosques secos de la República Dominicana que Hager y Zanoni (1993) definen como “naturales”, han sido altamente alterados, en particular por la acción de dos agentes perturbadores: el incremento de la ganadería caprina, que ha propiciado la propagación de un amplio espectro de especies leguminosas, y la extracción de madera para uso como leña y elaboración de carbón, que ha cambiado la estructura ecológica de este ecosistema, desplazando la dominancia hacia otras especies. Cano-Ortiz et al. (2015) analizaron la composición florística, la ecología, la riqueza de endémicos y la distribución de especies del bosque seco y con un enfoque bioclimático identificaron diferentes termotipos en la isla. Desde el punto de vista energético, Jennings y Ferreras (1979) evaluaron los recursos de los bosques secos de República Dominicana. En este contexto, May (2013) realizó un estudio de las plantas preferidas para leña en el bosque seco de Pedro Santana y Bánica, y ofrece una interesante perspectiva acerca del impacto de estas prácticas en la conservación de los bosques y las especies nativas y endémicas. En las zonas donde la leña se usa como combustible doméstico y pequeñas industrias, los habitantes manejan ciertos criterios para buscar las especies para leña (que la leña dure mucho tiempo en el fuego, que dé buena brasa y que no produzca humo) y mencionaron ocho árboles y arbustos como especies preferidas para leña. La lista incluye candelón (Senegalia-Acacia-scleroxyla) y bayahonda prieta (Vachellia-Acacia-macracantha) con 81 % ambas, tabaco (Brya buxifolia) con 52 %, frijolillo (Senna atomaria) con 30 %, cambrón (Prosopis juliflora) con 26 %, campeche (Haematoxylon campechianum) con 11 % y, finalmente, carga agua (Senna angustisiliqua) y capá (Petitia domingensis) con 7 % cada una. 4 - 11 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Se ha estudiado el uso del bosque seco por las aves (Latta et al., 1999; 2011) y se ha visto que los árboles de Bursera del bosque seco, entre 100–400 msnm en el costado sur de la sierra de Bahoruco, albergan poblaciones localmente densas del hemíptero Stigmacoccus sp. (Familia Margarodidae) productor a gran escala de una secreción similar a la melaza, ecológicamente importante, pues sirven como una valiosa fuente de nutrientes para muchas especies de aves. Unas 15 especies de aves, migratorias y residentes, han sido observadas alimentándose de este producto: la cigüita común (Coereba flaveola), la cigüita azul garganta negra (Setophaga caerulescens), el cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum) y la cigüita tigrina (Dendroica tigrina). Esta última pasa más del 85 % de su actividad diaria en el consumo y defensa del mielato. Los datos sugieren que la melaza puede ser un componente fundamental de la dieta de esta especie, especialmente durante la temporada seca de invierno (Latta et al., 2001). Bosque de drago, Pterocarpus officinalis El bosque de drago es un ecosistema de distribución restringida, compuesto básicamente por la especie edafohigrófila Pterocarpus officinalis, en asociación con otras plantas acuáticas o palustres. Los bosques tienden a desarrollarse a lo largo de ríos de flujo lento o en suelos inundados, tanto de agua dulce como ligeramente salina. Siempre son suelos de escaso drenaje, ricos en materia orgánica con condiciones anaeróbicas, pesados, compactos y arcillosos (Hager y Zanoni, 1993). Según el Ministerio Ambiente (2014), el ecosistema del bosque de drago ocupa una superficie de 18 km², equivalente a menos del 1 % de la cobertura de bosques y del territorio nacional. Las mayores poblaciones de drago del país se encuentran en la zona del Bajo Yuna y el Gran Estero, delimitando hacia la costa con los bosques de mangles, donde bajo la influencia del mar, el mangle rojo Rhizophora mangle pasa a ser la especie dominante. Además de estos sitios, Hager y Zanoni (1993) incluyen entre las áreas de distribución al sur de Matancita/Nagua, Las Terrenas, desembocadura del río San Juan/El Valle, lagunas de Nisibón y Bayaguana. La expansión de las fronteras agrícolas en el Bajo Yuna con el cultivo de arroz de los proyectos Aglipo I, II y III, así como la ganadería y la construcción del Aeropuerto Juan Bosch de El Catey, han impactado fuertemente estos bosques de drago, de gran importancia para el equilibrio ecológico como ecosistemas de transición entre el sistema terrestre y el marino. Los estudios de este ecosistema no parecen ser abundantes. El estudio ecológico de laguna Salada en la península de Samaná de Herrera-Moreno y Betancourt (2004), ofrece una zonación ecológica que muestra al noroeste de la laguna un pequeño remanente de bosque de drago, que Salazar y Peguero (1994) consideraron uno de los más conservados de la península de Samaná. Cano et al. (2009) realizaron un análisis del bosque de drago en las extensas áreas cenagosas del Gran Estero, donde establecen nuevas asociaciones, listan las especies relacionadas con este ecosistema (Tabla 4.8) y concluyeron que, aunque había sólo pequeños reductos o remanentes, estos bosques habían preservado una buena estructura solo ligeramente alterada a consecuencia del cultivo de arroz o la ganadería. Cinco años después de esta publicación, la situación de este bosque parece haber cambiado radicalmente, con presencia de algunos adultos aislados, ausencia de juveniles y cambios en su estructura. Cuando este ecosistema sufre alteraciones y la cubierta vegetal disminuye dramáticamente, se da paso a la dominancia de heliófitas megafórbicas2 como Alismataceae (Sagittaria lancifolia) y Cyperaceae (Fuirena umbellata) (Cano et al., 2009). A partir del 2014, el Ministerio de Medio Ambiente implementa un programa de evaluación y monitoreo del ecosistema degradado. En el 2016 se realizan evaluaciones en manglares del Bajo Yuna, el Gran Estero, manglares de la Gina, laguna Limón, Parque Nacional Los Haitises, costa norte y sur de la Península de Samaná. Tabla 4.8. Algunas especies presentes en diferentes estratos del bosque de drago, según Hager y Zanoni (1993) y Cano et al. (2009). 2 Plantas acuáticas de hojas anchas que viven en lugares encharcados y alcanzan un porte considerable, reuniendo las características de las herbáceas. 4 - 12 ESTRATO ESPECIES Arbóreo Yagrumo o grayumbo, Cecropia schreberiana; bagá o mamón de perro, Annona glabra; copey o cupey, Clusia rosea; granadillo, Miconia racemosa; palma real, Roystonea hispaniolana; jagüey o higo cimarrón, Ficus velutina; gri-grí, Bucida buceras; mara o baría, Calophyllum calaba; espino amarillo o pino macho, Zanthoxylum elephantiasis; cabirma de guinea, Carapa guianensis, y pomo o pomarrosa, Syzygium jambos Trepadoras Patico, Aristolochia trilobata; bejuco de costilla, Paullinia pinnata; bejuco caro, Cissus verticillata; bejuco pega palma, Marcgravia rubra; bejuco de peseta, Dalbergia berterii; cepú, Mikania cordifolia, y bejuco de batata o batatilla, Ipomoea violácea Epífitas Piña de palo, Tillandsia balbisiana, y abrazapalo, Microgramma piloselloides Herbáceas Lechuga de agua, Sagittaria lancifolia, y cortadera, Fuirena umbellata Helechos Camarón o mañanguí, Nephrolepis multiflora, y helecho de manglar, Acrostichum aureum LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES La Ficha Informativa de los Humedales de Ramsar del Ministerio Ambiente (2011) para el área del Parque Nacional Manglares del Bajo Yuna planteaba la presencia de la mayor población de drago (Pterocarpus officinalis) del país, que se encuentra en esta región según estaba siendo reducida, para dedicar los suelos al ganado y a la agricultura. Actualmente es una de las especies arbóreas cuyas poblaciones se encuentran en estado vulnerable. Según Jardín Botánico, 2016 esta especie se encuentra En Peligro Crítico. También se han reducido las poblaciones de drago de los ríos Comate y Comatillo, donde se creó el Monumento Natural Salto Grande para protegerlos. Bosque ribereño Los bosques ribereños, también denominados bosques de galería o bosques riparios, están constituidos por formaciones vegetales vinculadas a la ribera de un curso de agua, bien sea un río, arroyo o cañada. Los bosques son siempre ecosistemas muy diversos, pero las áreas boscosas alrededor de las riberas de los ríos adicionan a la complejidad de la matriz arbórea la del agua que fluye, estableciéndose interacciones recíprocas que benefician al ecosistema terrestre y acuático y potencian sus funciones ecológicas. En los bosques ribereños, la vegetación riparia puede cubrir sus necesidades de agua, fundamentalmente por la humedad del suelo, y no necesariamente por la pluviosidad, lo cual le permite crecer frondosamente. Por otra parte, los bosques ribereños mantienen la integridad de las riberas y se consideran la base de la cadena alimentaria de los cuerpos de agua, pues el material orgánico de las hojas y ramas caídas en descomposición constituye un suministro energético más importante que la producción autóctona en los ríos. En términos de biodiversidad, el bosque ribereño ofrece albergue a gran cantidad de especies de la fauna, particularmente aves adaptadas a explotar el ambiente acuático, que en nuestro país suman unas 92 especies (BirdLife International, 2015). La vegetación que bordea los ríos ofrece hábitat para los peces y varios insectos que son fuente de alimento. Las zonas ribereñas funcionan como corredores biológicos y lugar de alimento y descanso para la fauna silvestre. Las plantas también usan los ríos como un método eficiente para la dispersión de sus semillas. Algunos tipos de árboles solamente crecen en los bancos de los ríos, y tienen semillas desarrolladas especialmente que caen en el agua y flotan por grandes distancias. Los bosques ribereños, con frecuencia, funcionan como barreras contra los incendios forestales, protegen la vegetación circundante y muestra una capacidad de recuperación ante los incendios muy superior a la de los ambientes cercanos. Además del bosque de drago, que ya ha sido discutido, Hager y Zanoni (1993) consideran otras tres asociaciones del bosque ribereño no discutidas por el Ministerio Ambiente (2014). Son ellas el bosque ribereño de los ríos de flujo estacional, con flujo permanente y las montañas altas. Los dos primeros están presentes a todo lo largo de la geografía del país, con mayor desarrollo en aquellos ríos anchos, donde el flujo de agua es permanente. A veces, estos bosques representan el único reducto de la vegetación típica y en otras se trata de vegetación secundaria, lo que implica también un número reducido de especies (Tabla 4.9). Tabla 4.9. Algunas especies presentes en diferentes estratos del bosque ribereño, según Hager y Zanoni (1993). 4 - 13 Los bosques ribereños más ricos son los de las montañas altas que se encuentran principalmente en la cordillera Central, a lo largo de los ríos, entre 600, 800 y 1600 msnm. Este bosque de galería de árboles latifoliados y de palma manacla (Prestoea montana) se encuentra tanto dentro de los pinares, como de los bosques latifoliados. La anchura del bosque varía según la humedad y la forma de la cañada. Mientras que en los pinares la transición es abrupta y bien definida, en los bosques latifoliados la transición es gradual. En valles muy inclinados dentro de los pinares, el bosque ribereño a veces forma una franja de hasta 10 m a ambos lados del río. Por el arrastre del agua, los fondos de estas quebradas o valles suelen ser muy pedregosos, pero en los espacios libres entre las rocas se acumula materia orgánica y casi siempre están saturados de agua. ESTRATO ESPECIES Arbóreo Manacla o manaca, Prestoea montana; jabilla criolla, Hura crepitans; cabirma santa, Guarea guidonia; mara o baría, Calophyllum calaba; amacey, Tetragastris balsamífera; espino blanco o pino de teta, Zanthoxylum martinicense; ceiba, Ceiba pentranda; sangre de gallo o palo de fósforo, Brunellia comocladifolia; chicharrón, Meliosma impressa; ciguas, Ocotea sp., higos, Ficus spp., violeta cimarrona, Turpinia occidentalis; puntilla, Podocarpus aristulatus; muñeco, Tabebuia polyantha; almendro, Prunus occidentalis; chicharrón, Sloanea ilicifolia; lengua de vaca o palo de burro, Dendropanax arboreus, y aguacare cimarrón o canela de la tierra, Persea krugii. Arbustivo Cafetán, Palicourea eriantha; rosita, Ditta maestrensis, y tomatillo, Cestrum inclusum Herbáceas Platanillo o bijao, Heliconia bihai, y caña brava, Gynerium sagittatum Helechos Calimete, Dicranopteris pectinata CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES 4 - 14 Los bosques ribereños dominicanos han sido objeto de varios estudios. Mejía (1984) describe por primera vez la vegetación y la flora de la cuenca del Arroyo Parra en la provincia Peravia. Slocum et al. (2000) compararon la diversidad florística de áreas dominadas por helechos (particularmente el calimete, Dicranopteris pectinata) y bosques riparios en un área montana tropical de la Reserva Ébano Verde y encontraron que los primeros pueden limitar la diversidad y densidad de plantas leñosas por competencia por el espacio y limitación en la dispersión de semillas. Martin et al. (2004) comparan la estructura de la vegetación y la composición florística de bosques ribereños maduros en la cordillera Central. Pichardo y Guerrero (2014) hicieron un levantamiento florístico de las riberas del río Isa en la provincia de San Cristóbal, donde hallaron 188 especies (163 espermatofitas y 25 pteridófitas); mencionan 16 especies características del bosque ribereño del río Isa, entre ellas: lengua de vaca o palo de burro, Dendropanax arboreus; yagrumo, Cecropia schreberiana; caimito blanco, Chrysophyllum argenteum; cabirma santa, Guarea guidonia; jengibrillo, Costus scaber y Costus spicatus. Salazar et al. (2014) evaluaron la flora acuática y ribereña a ambos lados de la frontera dominico-haitiana en la cuenca del río Pedernales, donde hallaron 403 especies (387 espermatofitas y 16 pteridofitas). Con el objetivo de conocer la composición y la estructura de la vegetación de la cuenca del río Artibonito y su prolongación en Haití (Montañas Negras), Veloz y García (2014) hicieron un estudio florístico, donde además documentaron los efectos de las actividades humanas sobre la flora y la vegetación de esta zona. Matorrales Esta denominación agrupa las comunidades vegetales compuestas por especies arbustivas y arbóreas que crecen en áreas que están en proceso de regeneración natural, resultante del talado de los bosques, de las condiciones ecológicas y/o donde el sustrato geológico y el suelo limitan su desarrollo. Alcanzan una altura máxima de 5 m y se pueden encontrar en diversos ambientes (secos, húmedos o de áreas especiales, como son los manglares). Ocupa una superficie total de 2,859.76 km², lo que representa el 5.93 % de la superficie del país (Ministerio Ambiente, 2014). El matorral latifoliado húmedo cubre el 25.36 % (725.14 km²) de esta categoría y el 1.50 % territorio nacional. Se distribuye básicamente en la región este del país, en la línea de costa entre Santo Domingo y La Romana, extendiéndose hasta el este de la provincia La Altagracia, donde se mezcla con el bosque latifoliado semihúmedo y la agricultura de subsistencia. Se presenta también en la cordillera Oriental, al norte y este de la ciudad de El Seibo y desde Hato Mayor hacia el oeste, pasando al norte de Bayaguana y Monte Plata; también se halla cubriendo áreas pertenecientes a la región de Los Haitises y algunas áreas de Sánchez y Samaná. De igual manera, en áreas de Guayajayuco, municipio de Pedro Santana, provincia de Elías Piña. Dentro de esta unidad, regularmente se encuentran las especies comunes en las áreas boscosas de las mismas condiciones climatológicas. El matorral seco ocupa una superficie de 2,128.98 km² (74.45 %) de los matorrales y representa el 4.41 % del territorio nacional. Se concentra mayormente en las regiones sur-suroeste y noroeste del país. En La Hoya del lago Enriquillo se extiende hasta la base de las sierras de Neiba y Bahoruco, y desde la frontera con Haití hasta la bahía de Neiba y la llanura de Azua. Desde la bahía de Ocoa hasta la ciudad de Baní, e incluye parte de las márgenes del río Ocoa hasta la base de la cordillera Central (Ministerio Ambiente, 2014). Hay que destacar que algunas personas consideran como “matorral” al bosque seco natural de bajo porte y poca densidad, como el que se encuentra entre Tábara Abajo, en la provincia de Azua, hasta próximo a Vicente Noble, provincia de Barahona, pasando por Los Cuatro Vientos, donde las condiciones edáficas, principalmente, no permiten el desarrollo de un bosque cerrado y de porte alto. Estas formaciones se encuentran a ambos lados de la carretera Azua-Barahona; por la derecha incluyen las comunidades de Los Güiros, La Mula, los alrededores de Monte Grande y hasta Hato Nuevo Cortés, hacia la carretera Azua- San Juan. Por la izquierda de la carretera, de Azua a Barahona, se extienden hasta las faldas de la sierra Martín García. Si bien es cierto que en algunas áreas se han producido impactos humanos muy serios, en otras más bien se ha hecho alguna extracción de madera, pero nunca se ha talado totalmente el bosque, y sin embargo mantiene esa característica de matorral. También se presenta en los terrenos ondulados y colinas bajas entre Azua y San Juan, incluyendo áreas próximas del embalse de la presa de Sabana Yegua, hasta más allá del poblado de Padre Las Casas. Otras poblaciones considerables se ubican en las faldas de montes al norte y sur del valle de San Juan y más extensamente desde Elías Piña hasta Bánica y Pedro Santana, limitando con áreas de agricultura de subsistencia, bosque secos y áreas de escasa vegetación. En la región norte, el matorral seco se encuentra en las partes bajas de las cordilleras Central y Septentrional, limitando siempre con el bosque seco, agricultura de subsistencia y escasa vegetación. En el Bajo Yaque el Norte, limita con cultivos intensivos en las áreas próximas a Montecristi, extendiéndose hasta las proximidades de Isabel de Torres y loma Atravesada; abundan en dirección sur hasta Copey y Santa LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES4 - 15 María y hacia el sureste hasta Villa García y El Manantial. Las especies consideradas dentro de esta categoría son las mismas del bosque seco. Algunas especies típicas de los matorrales se indican en la Tabla 4.10. Tabla 4.10. Algunas especies de diferentes estratos asociadas los matorrales, según el Ministerio Ambiente (2014), con adiciones y correcciones. ESTRATO ESPECIES Arbóreo Prosopis juliflora (bayahonda blanca), Bursera simaruba (almácigo), Tabebuia berterii (aceituno, olivo), Swietenia mahagoni (caoba), Sideroxylon cubense (caya de costa), Guaiacum officinale (guayacán), Vachellia- Acacia-macracantha (cambrón), Citharexylum fruticosum (penda), Exostema elegans (lirio), Thouinia trifoliata (cucharita), Senegalia-Acacia- scleroxyla (candelón), Erythroxylum areolatum (arabo carbonero o jibá macho), Guaiacum sanctum (vera o guayacancillo), Randia aculeata (crucetillo), Eugenia maleolens (escobón) y Haematoxylon campechianum (palo de campeche). Arbustivo Cordia globosa (cinegal o mala mujer), Randia aculeata (reselezuela o palo de cotorra), Brya buxifolia (tabacuelo), Pilosocereus polygonus (cayuco), Senna angustisiliqua (cargagua), Exostema caribaeum (piñi-piñi) y Plumeria subsessilis (alelí o atabaiba). Herbáceo Agave antillarum (maguey, karatas), Mimosa pudica (moriviví), Sida rhombifolia (escoba de puerco), Ruellia domingensis (Guaucí), Leptochloopis virgata (espartillo), Opuntia caribaea (guasábara), Turnera diffusa (oreganillo), Tribuls cistoides (abrojo), Hibiscus brasiliensis (cadillito) y Waltheria indica (pana, tapacola). Trepadoras Forsteronia [Pinochia]corymbosa, (ahoga vaca), Chiococca alba (bejuco de verraco o timacle), Smilax havanensis (bejuco de riñón), Smilax populnea (bejuco de riñón o bejuco chino), Dalechampia scandens (pica-pica o gratey), Cissus verticillata (bejuco caro) y Cissus trifoliata (bejuquito caro). Epífitas Tillandsia flexuosa (piña de palo), Tillandsia fasciculata (tinajita o piña de palo), Tillandsia recurvata (guajaca), Oncidium guianensis (angelito) y Psychilis bifida (puerro de palo). Sabanas de pajón Las sabanas de pajón3 o sabanas de altura de la República Dominicana son ecosistemas o ambientes muy peculiares y que concitan la atención por el tipo de paisaje. Estos ambientes se encuentran principalmente en la cordillera Central, destacándose los de Valle Nuevo y zonas aledañas. Por lo pequeñas que son estas sabanas y por la escala de interpretación no todas están cartografiadas, por lo que solo se dispone de un estimado de 5 km² a nivel nacional (Ministerio Ambiente, 2014). Al parecer, el origen de estas sabanas intramontanas no está muy claro (Peguero, 2007). Santana y Fariñas, (en imprenta) caracterizan con más detalle este ecosistema y su extensión regional y local. Las sabanas pueden ser de origen natural, originadas principalmente por factores climáticos y/o edáficos adversos al establecimiento de plantas leñosas, o bien pueden tener su origen en la degradación por las actividades humanas. Todo parece indicar que estas sabanas de pajón del principal sistema montañoso de la República Dominicana son de origen natural. Zanoni (1993), refiriéndose al “Vallecito de Lilis”, una sabana de pajón al pie del pico Duarte, dice que la razón de esta sabana puede ser la humedad o la saturación del suelo, por lo menos una parte del año, y también menciona el fuego como un factor que limita la entrada de los pinos a las sabanas. Según Peguero (2013) parece que la humedad o la saturación del suelo es el principal factor limitante para que se desarrollen poblaciones de pinos en esas sabanas. El pino criollo o cuaba, Pinus occidentalis, contrario a otras especies del mismo género, no tolera la saturación del suelo. En la sierra de Neiba se destaca un importante ecosistema de estas herbáceas, denominado la “Sabana del Silencio”, a unos 2000 msnm. Predomina el pajón amargo, Danthonia domingensis; pero, a diferencia de lo que ocurre en la cordillera Central, en este sistema montañoso la sabana está rodeada de bosque latifoliado. Dentro del pajón crecen algunas especies herbáceas de hojas anchas y arbustivas que no difieren mucho de las registradas para la cordillera Central. Entre los arbustillos se hayan las rosas (Rubus spp.). Estas comunidades vegetales crean un microambiente muy particular. Debajo del pajón amargo, existe una baja diversidad de especies y de individuos; sin embargo, parece que el pajón le sirve de nodriza a algunas especies que aprovechan la humedad, y quizás otros factores, para desarrollarse en ese ambiente. Las asociaciones vegetales de estos pajonales no han sido estudiadas con profundidad, y lo mismo ocurre con la fauna. Peguero (2013) realizó un estudio de flora y vegetación en ese ecosistema 3 Los tallos de las gramíneas de porte pequeño y mediano reciben el nombre de “paja”, extendiéndose el concepto a las plantas que tienen ese tipo de tallo, por lo que el término “pajón” significaría “paja grande”. CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES 4 - 16 ubicado a una altitud promedio 2300 msnm, donde inventarió 61 especies vasculares pertenecientes a 57 géneros en 27 familias. Además de las plantas vasculares, en este ecosistema hay otros elementos importantes por su abundancia, como los líquenes, con cinco especies, y musgos y hongos con una especie cada uno. Los tipos de asociaciones vegetales circundantes a la sabana de pajón son cuatro: pinares, pinares con latifoliadas, parches de bosque latifoliado y vegetación ribereña. Rodríguez y Suriel (2015) estudiaron la diversidad de las comunidades de diplópodos en la sabana de pajón del Parque Nacional Valle Nuevo. AGROECOSISTEMAS El agroecosistema puede caracterizarse como un ecosistema sometido por el humano a continuas modificaciones de sus componentes bióticos y abióticos para la producción de alimentos y otros rubros, como las fibras. Estas modificaciones afectan prácticamente a todos los procesos ecológicos y abarcan desde el comportamiento de la flora como de la fauna, y la dinámica de las poblaciones hasta la composición de las comunidades y los flujos de materia y energía. Los agroecosistemas pueden clasificarse en diversos tipos: se les llama pastoriles cuando lo que se utiliza es la biomasa vegetal para alimentación de ganado. Silvícolas, cuando se foresta con árboles, pudiendo hablarse de sistemas silvopastoriles cuando se asocian árboles y pastizales para el ganado. Se habla de agroecosistemas cerealeros cuando lo que se produce son cereales. En la República Dominicana, entre los principales agroecosistemas, además de los pastizales o potreros, se hallan las labranzas agrícolas, que cuando son de pequeña extensión o de subsistencia reciben el nombre indígena de “conucos”. Hasta hace poco, los esfuerzos para preservar la diversidad biológica se han centrado en los ecosistemas naturales, a pesar del hecho de que estas áreas comparativamente ocupan una menor superficie que las que se encuentra actualmente en la producción agrícola y el sector forestal comercial. Teniendo en cuenta este patrón, hay un creciente reconocimiento de que la mayoría de las especies, aunque su hábitat principal está en las áreas naturales, interactúan con los sistemas agrícolas. Por tanto, la gestión de estos sistemas agrícolas puede afectar los niveles generales de la biodiversidad, así como el éxito de muchas especies en particular. Los agroecosistemas varían sustancialmente en los atributos que afectan a la biodiversidad. La gestión de los agroecosistemas para obtener resultados de alta productividad a menudo da lugar a una baja riqueza de especies de plantas, ya que solo se seleccionan las especies con productividad relativamente alta. Los sistemas agrícolas tradicionales tienden a ser significativamente más diversos que los sistemas de cultivo convencionales, comerciales, a pesar de que rara vez se acercan a la diversidad de los sistemas naturales que rodean. Mientras que los sistemas de cultivos anuales son propensos a tener baja riqueza de especies, algunos sistemas tradicionales comunes a los trópicos incluyen una notable diversidad de especies vegetales en comparación con los sistemas agrícolas comerciales. En tales sistemas, las especies no se seleccionan exclusivamente para una alta productividad. En comparación con los sistemas de cultivos anuales, estos sistemas tradicionales de alta diversidad de plantas también tienden a tener una mayor diversidad faunística. En comparación con los sistemas altamente simplificados como los monocultivos, los sistemas administrados con alta diversidad de plantas parecen estar mejor amortiguados contra perturbaciones como la sequía o las plagas epidemias. Ejemplos de agroecosistemas tradicionales relativamente diversos incluyen la agricultura migratoria, los sistemas tradicionales de arroz de secano, huertos familiares y los sistemas de café de sombra y cacao tradicionales (Power y Flecker, 2015). En República Dominicana, los suelos dedicados a la actividad agrícola y ganadera, dentro de los cuales se han incluido los cultivos perennes, cultivos anuales o de ciclo corto y zonas con pasto natural e intensivo destinado a la actividad ganadera, ocupan una superficie de 24,200.23 km², igual al 50.18 % del territorio nacional. Estos cultivos incluyen plantaciones que pueden o no estar a la sombra de otros, cuyo ciclo de reproducción tiene un período de más de dos años. Para este estudio se han considerado como cultivos perennes terrenos dedicados a los cultivos de las siguientes especies: Coffea arabica (café), Theobroma cacao (cacao), Persea americana (aguacate), Citrus spp. (cítricos), Cocos nucifera (coco), Mangifera indica (mango), Elaeis guineensis (palma africana); Macadamia integrifolia (macadamia) y Vitis vinifera (uva). A estos cultivos, básicamente de frutales, se suman las plantaciones forestales con especies como: Pinus occidentalis (pino criollo o cuaba), Pinus caribaea (pino caribea), Tectona grandis (teca), Khaya senegalensis (caya africana) y Acacia mangium, entre otras. Los cultivos perennes ocupan una superficie total de 3,550.33 km² (7.36 %) del país y 14.67 % de las áreas agropecuarias. Seguidamente se ofrece información de los agroecosistemas más relevantes por su extensión y por su probado valor para la conservación de recursos de la biodiversidad como cafetales y cacaotales (Power y Flecker, 2015). El estudio de cobertura y uso del suelo del Ministerio Ambiente (2014) ofrece información pormenorizada de todos. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES4 - 17 Cafetales La superficie del país que abarcan los cultivos de café (Coffea arabica) es de 988.66 km², 2.05 % del territorio y de los cultivos perennes representa el 27.85 %. En cada provincia de la región sur existen plantaciones de café, las de mayor producción en la actualidad son: San Cristóbal y Barahona; también se destacan Peravia, Azua, Bahoruco y San José de Ocoa. En la provincia de San Cristóbal, los terrenos con cultivo de café, principalmente, se localizan en el municipio de El Cacao, abarcando las comunidades Los Naranjos, Calderón, Benito, La Palma, Los Calimetes, Cienaguita y Pancholo, entre otras. En Cambita Garabitos, la mayor superficie de café se ubica en las comunidades de Majagual Arriba, La Colonia, La Cabirma, Las Cuevas, La Toma y Valentín. Casi en su totalidad se ubica en zonas cuya altura supera los 600 msnm. Las zonas de café en alturas menores a los 600 msnm han sido sustituidas por aguacate casi en su totalidad. En la Provincia San José de Ocoa, la zona con mayor superficie dedicada a este cultivo corresponde al municipio de Rancho Arriba. En la zona de valle del referido municipio se localiza en terrenos cuya elevación está comprendida entre los 700 a 1,000 msnm. En la zona montañosa se ubica en las comunidades de Arroyo Caña, Arroyo Prieto, La Yuca, Arroyo Chiquito, Mahoma, Derrumbado, Arroyo del Café, Suardí, La Trocha y La Marca, así como en las terrazas de las corrientes fluviales. Cabe destacar el incremento de café a pleno sol en gran parte del territorio perteneciente a este municipio, terrenos planos de la comunidad de Banilejo y terrenos accidentados del poblado de Arroyo Prieto. En San José de Ocoa se encuentra café en los distritos municipales El Naranjal, La Ciénaga y Nizao-Las Auyamas. En La Ciénaga se distribuye en casi todo el territorio, concentrándose la mayor superficie en la parte sureste y noreste. En Nizao-Las Auyamas, los terrenos con café se localizan hacia la parte este, donde se ubican los poblados de Las Marcas, Los Cajones y La Piedra. En el Naranjal se localiza en territorio de las comunidades La Cruz de Santana, Derrumbao, Manaclar y Tatón. En el municipio de Sabana Larga existen pequeñas manchas de café hacia el extremo noreste en la comunidad de Carmona y área de los firmes Los Almendros y Carmona. En la región suroeste en la provincia de Azua se localiza mayormente en los municipios Padre Las Casas, Guayabal, Las Yayas de Viajama y Peralta. En Padre Las Casas, la mayor superficie se concentra en Monte Bonito, incluyendo las comunidades de Los Pomos, La Nuez, Cerros de Los Gatos, Cerro de Los Higos, Los Pedregones, La Trepada, Los Gajos y Los Monte Adentro. Otras zonas con café en los municipios de Padre Las Casas y Guayabal se ubican en las comunidades La Guama, Arroyo Marcelino, Guayabito, El Montazo, Distrito Municipal Los Fríos, La Canelilla, El Bejucal, Hoyo El Toro, Hoyo de Vla, La Cucarita, Los Guayuyos, Aguas Blancas, El Sayo y Los Haitises. Asimismo, en territorio del municipio de Peralta existen áreas considerables de café, principalmente en Majagual, Los Higos, El Rincón, El Firme, Sonador, Naranjitos, Mata de Guineo, Boquerón, Los Piquitos, loma Azul, Bejucal, Gajo Francés, La Lagunita, Las Nueces, Las Canas, Hoyo Duro y La Cueta. En Las Yayas de Viajama, los terrenos con café están ubicados en el extremo noreste en terrenos escarpados que incluye la loma del Boquerón, El Pozo del Naranjal, y márgenes de los arroyos Los Gajos y La Caña. Hacia la porción noreste, en Tábara Arriba existen pequeñas manchas de café en los alrededores de las comunidades de Los Calimetes, La Tasajera y Aguas Frías. En la Provincia Barahona las plantaciones de café se ubican en los sistemas montañosos de la sierra de Bahoruco, concentrándose casi en su totalidad en áreas de influencia de los municipios Paraíso y Polo, tanto en la zona montañosa como en valles y márgenes de ríos. En menor proporción, en los municipios de Enriquillo y La Ciénaga se cuenta con terrenos dedicados al café. El municipio de Polo es una de las zonas que presenta mejores condiciones ecológicas para su implementación. Las comunidades con mayor predominio de cafetales son: Lanza Arriba, El Charco, Los Lirios, Caña Brava, Los Hierros, La Péndula, Gajo del Toro, Cortico, Bretón, Los Arroyos, Bretoncito, Placer Bonito, La Muda, La Poza, Los Colorados, La Colorá, José Olivares, Fondo de Agustín, Fondo Benito Medrano, Monteada Nueva, Fondo de Aristeo, Mata de Maíz, Los Lazos, La Caya, Chorro de Oro y la Dominica. Debemos destacar que en este municipio gran parte de la producción de café está certificado como orgánico. En Paraíso, áreas cafetaleras corresponden a Platón, El Toro, Cortico, Villa Nizao, Lanza Abajo, Charco Blanco, Café de las Mujeres, San Rafael, Leonardo, Los Guineos, La Malanga, Charco Prieto, Rancho Antonio, Los Patos, Barrio Nuevo, La Víbora, La Isleta, La Canoa, El Fondo, Audón y El Maniel. En la provincia de San Juan es poco significativo el cultivo de café, ubicándose pequeñas superficies en El Cercado, Vallejuelo, distrito municipal La Maguá Arriba, loma Verde, Sabaneta y Jínova Arriba, así como en comunidades pertenecientes al distrito municipal Arroyo Cano, municipio de Bohechío, colindando con la provincia de Azua. En Elías Piña ocupa áreas de las comunidades de Rosa La Piedra, Calimete, El Valle, Las Lagunas, Zahonada, Cañada de Miguel, Juan Santiago, Los Botaos, Río Limpio, Hondo Valle, La Sierrecita y Francisco José. En las provincias Bahoruco e Independencia, la producción de café no es tan significativa como en otras provincias de la región, pero en la primera se destacan los lugares de Panzo, El Aguacate y Apolinar Perdomo. En la provincia Independencia, el cultivo de café se realiza en las zonas altas de los municipios de La Descubierta, Postrer Río y los ríos, como son: Los Bolos, El Maniel, Los Higos y Los Mosquitos. CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES 4 - 18 En las regiones del Cibao Central y Occidental, las provincias con mayor área bajo producción de café son Santiago y Puerto Plata. Es digno de atención el hecho de que, al igual que en la región sur, en todas las provincias del Cibao Occidental existen plantaciones de café, siendo la menos representativa Montecristi, con 2.7 km². Las principales áreas cafetaleras se ubican en zonas de elevaciones comprendidas entre los 900 a 1,250 msnm. Este cultivo abarca las comunidades de: Jánico, Juncalito (café de renombre mundial), San José de las Matas, y hacia la parte norte de Villa González y el municipio cabecera, Santiago de los Caballeros, colindando con el límite de la provincia de Puerto Plata. En San José de las Matas se localiza en los poblados de Los Cedros, llanos del Jobo, Los Limones, las lagunas Arriba, Los Limones, Jamamú Abajo, La Guazumita, Los Montones, Higua, Los Ramones, Jicomé, así como en las laderas de lomas Los Lazos, La Colorá, El Cerezo y El Picacho. Otras provincias con terrenos dedicados al cultivo de café son: La Vega, Espaillat y Puerto Plata. En cuanto a la provincia de La Vega, las áreas más significativas están en el municipio Jarabacoa, distribuidas principalmente en Jumunuco, Manabao, Angostura, Mata de Café, Pino del Rayo, Zumbador, Mata Grande, loma Firme, El Barcón, La Caoba y Hatillo, entre otras. En el municipio de Constanza se cuenta con café, de manera dispersa, en la porción norte, en áreas de las comunidades Arroyo Prieto, La Palma, La Pocilga, El Alto Grande, El Chicharrón, La Cotorra, La Culata, El Río, El Arroyaso y Los Sánchez. Asimismo, se cuenta con pequeñas superficies de café hacia la parte sur del límite del municipio, donde se ubican los poblados Los Cerros, El Gramazo y El Convento. En la provincia Espaillat, el café se concentra hacia la parte norte del municipio cabecera de Moca, en zona definitivamente montañosa, correspondiente a la cordillera Septentrional, específicamente alrededor de las comunidades de Los Amaceyes, Los Naranjos, La Cumbre, La Llanada, José Contreras, Ranchos de Los Plátanos y El Caimito. En el distrito municipal José Contreras, antiguo Villa Trina, se produce el famoso café de “Villa Trina”, conocido a nivel internacional. La zona de café en Puerto Plata se ubica a todo lo largo hacia el extremo sur de la CordilleraSeptentrional, colindando con las provincias Santiago, Valverde y Montecristi, en terrenos pertenecientes al distrito municipal de Villa Elisa. En el municipio de La Isabela, el café se ubica en la parte sur, alrededor de los poblados Los Toros y Gualete. En el municipio Los Hidalgos existen pequeñas manchas de café, al igual que en el municipio de Guananico, en el poblado de La Cabirma. En Altamira y el municipio cabecera de Puerto Plata, la superficie de terrenos con café se ubica en el extremo este y sureste. En la región noroeste, la mayor superficie de café corresponde a las provincias Dajabón y Santiago Rodríguez. En la provincia Dajabón se concentra en la parte sur de su territorio, que incluye los municipios Restauración, loma de Cabrera y el Pino. En Restauración se ubica, principalmente, en territorio de las comunidades Vara de Vaca, Mariano Cestero, Carrizal, La Laguna, Chorro Bonito, Colonia Trinitaria, Cruce de Mariano Cestero y Los Indios. En loma de Cabrera, la zona con café se localiza en el extremo sur del municipio, alrededor de los poblados El Alto de la Paloma, Hipólito Billini, Tres Palmas, La Paloma, Fondo Grande, así como en áreas montañosas de los cerros Pico del Gallo, Burén y Dajao. En el municipio de El Pino, los terrenos dedicados al cultivo de café corresponden a zonas montañosas, limitando con el municipio de Restauración en elevaciones que oscilan entre los 600 a 1,200 msnm. En Santiago Rodríguez, las superficies más significativas se localizan en los municipios Villa Los Almácigos y el municipio cabecera San Ignacio de Sabaneta. En Monción existen áreas pequeñas de terrenos con café. En la Provincia Valverde se cuenta con una pequeña superficie de café hacia la parte norte, colindando con el límite provincial de la provincia Puerto Plata, específicamente en los municipios de Laguna Salada y Esperanza, en los distritos municipales de Jicomé y Paradero. En los últimos años ha quedado claro que las plantaciones de café y cacao tradicionales también pueden contener una gran diversidad de flora y fauna. El café (al igual que el cacao) tradicionalmente se cultiva bajo un dosel de árboles de sombra que pueden ser remanentes del bosque original o pueden haber sido plantadas deliberadamente. Estos sistemas presentan un alto grado de heterogeneidad del hábitat, y parecen servir como buenos sustitutos de bosque natural para muchas especies de fauna (Power y Flecker, 2015). Además, estos sistemas son de larga vida y pueden ser productivos durante muchas décadas. En República Dominicana, los agroecosistemas de cafetales que se desarrollan bajo la sombra de especies arbóreas de diferentes tipos de bosques pueden atraer una gran variedad de especies de aves (Wunderle y Latta, 1996) y tienen el potencial de servir de refugio a la avifauna en regiones que han sido deforestadas. Entre los árboles utilizados como sombra de estos cultivos se hallan especies exóticas como la amapola, mapolo o brucallo, Erythrina poeppigiana, almendra, Terminalia catappa (en Enriquillo, Barahona), y macadamia, Macadamia integrifolia, que también es aprovechada como frutal (en el municipio de Polo, Barahona). En algunas zonas del municipio de Monseñor Nouel también usan el piñón cubano, Gliricidia sepium. En comunidades del noreste ha observado diferentes especies de cítricos, principalmente naranja de china, Citrus sinensis, que a la vez se aprovecha como frutal. Varias especies nativas se usan para LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES4 - 19 este fin. Las principales son: guama, Inga vera, y cedro, Cedrela odorata; pero también se puede encontrar la jina criolla, Inga laurina, y la cabirma santa, Guarea guidonia. La importancia de estos árboles es que contribuyen a crear microambientes que favorecen la biota. Usualmente son hospederos de numerosas plantas epífitas, como: helechos, bromelias y orquídeas, que retienen agua y humedad, lo que aprovechan grupos de la fauna, como los anfibios, insectos y otros. Algunas de estas plantaciones proveen de una gran diversidad de recursos alimentarios (Wunderle y Latta, 1998), si bien esta disponibilidad de alimento tiene un alto carácter estacional, causando fluctuaciones en la abundancia de la avifauna. Estos agroecosistemas constituyen importantes hábitats para las aves con implicaciones para su conservación (Wunderle y Latta, 1999). Wunderle y Latta (2000) estudiaron tres especies de aves migratorias (Setophaga ruticilla, Mniotilta varia y Dendroica caerulescens) hibernando en catorce plantaciones de café aisladas, y encontraron que la fidelidad a estos sitios (expresada en el porcentaje de retorno de aves marcadas) se encontraban entre los intervalos reportados para los ambientes naturales. El café de la Finca Spirit Mountain, ubicada en Jarabacoa, con cafetales entre los 1,100 y 1,400 msnm, es el primero de la región del Caribe en ser certificado como Bird Friendly Centro Smithsoniano de Aves Migratorias (Rice, 2013). Cacaotales Las zonas de cacao (Theobroma cacao) se ubican específicamente en las regiones norte, noreste y este del país, ocupando un área de 1,608.35 km², para un 45.26 % de los cultivos perennes y un 3.33 % de la superficie total del país. En la región norte ocupa territorio de las provincias Duarte, Sánchez Ramírez, María Trinidad Sánchez, Hermanas Mirabal, Espaillat, Puerto Plata y Monseñor Nouel. En la provincia Duarte es donde se concentra la mayor superficie dedicada al cultivo de cacao, más del 25 % del área de la provincia, en lomas y terrenos de depósitos lacustres correspondientes tanto al valle del Cibao, como en las vertientes montañosas pertenecientes a la cordillera Septentrional. Está presente en casi todos los municipios pertenecientes a esta provincia, siendo los municipios de San Francisco de Macorís, cabecera de la provincia, Castillo y Arenoso donde se presenta la mayor superficie. En la provincia Hermanas Mirabal, la superficie ocupada por cacao se ubica en terrenos rocosos y cársticos de la cordillera Septentrional, principalmente en área de los municipios de Tenares y Salcedo. En la provincia Espaillat existen áreas de terrenos dedicados al cultivo de cacao, concentrándose casi en su totalidad en zonas rocosas de la cordillera Septentrional. Se localiza en la parte sur del municipio de Gaspar Hernández e incluye los poblados de Villa Hermosa, áreas de José Contreras (Villa Trina), distrito municipal Joba Arriba, El Caimán, Boca de Anón, Arroyo Blanco y La Piragua, entre otras. En Sánchez Ramírez, la mayor superficie de cacao ocupa terrenos montañosos de la sierra de Yamasá, con una mayor concentración en el municipio de Cotuí. En María Trinidad Sánchez se cuenta con cacao en los municipios de Nagua y El Factor, en ladera media, baja y terrazas de ríos correspondientes a la cordillera Septentrional. En Puerto Plata se localiza en el extremo sur de la provincia, principalmente en terrenos de llanura y montañosos de los municipios de Altamira, Guananico y Los Hidalgos. En Monseñor Nouel tenemos pequeñas áreas dedicadas al cultivo de cacao en terrazas del río Yuna, donde están las comunidades de La Vereda, Los Horocones y Caribe (Ministerio Ambiente, 2014). Asimismo, en el Municipio Maimón, en el poblado de Los Martínez, existen pequeñas superficies de terrenos dedicados a este rubro. En la región noreste, áreas significativas de cacao se localizan en la provincia de Monte Plata, municipio de Yamasá, así como en el distrito municipal de Don Juan. De la misma manera, en las comunidades del distrito municipal Centro Boyá y Cabeza de Toro existen predios pequeños dedicados a la siembra de cacao. En la región este, las principales plantaciones se ubican entre Hato Mayor y El Seibo, siendo esta última la que mayor territorio posee dedicado a la producción de cacao. En la provincia La Altagracia, las plantaciones están localizadas dentro del límite municipal de Higüey, cuyos suelos son de origen calizo arrecifal de zonas rocosas, correspondiente a la región geomórfica de la llanura costera de Miches y Sabana de la Mar. Abarca los poblados Vista Alegre, El Hilo, El Bonao, El Barrero, Entrada La Zanja, Anamuyita, Villa Pión y La Curtiembre. En El Seibo, las plantaciones de cacao se localizan en la parte norte, abarcando los poblados de Jobo Dulce, Peña Blanca, Rancho Número Uno, Rancho Número Dos, El Corozal, La Subida de La Cuchilla, Palma del Gallo, Vicentillo, Palo Seco, Caciquillo, La Cerca, Buenos Aires, Limoncillar y Cañada de Hunde, entre otros. En el municipio de Miches hay cacao alrededor de los poblados de El Díaz, Las Culebras, Sabana Los Franceses y El Grigrí. En Hato Mayor, el cacao se ubica en Manchado, El Limón, Consuelo y Colonia San Rafael, comunidades pertenecientes a este municipio cabecera de la provincia. En el municipio de El Valle, el cacao de localiza hacia el norte y extremo noroeste en los alrededores de los poblados La Cruz, Rincón Fogón y Alto de la Piedra, respectivamente. En el municipio Sabana de la Mar existen áreas considerables de terrenos dedicados a este cultivo, principalmente hacia el extremo este limitando con el municipio de Miches, en las comunidades de Maguá, La Lisa, La Jalda del río Maguá, El Claro, Arroyo Rico, Tedeche y Las Avispas. Asimismo, otras zonas con cacao se ubican en la parte sur del municipio, en el poblado El Escobar. CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Power y Flecker (2015) refieren varios estudios que sugieren que las plantaciones de cacao tradicionales (al igual que las plantaciones de café tradicionales) pueden ser sustitutos forestales razonablemente eficaces para algunos grupos de fauna por la amplia heterogeneidad del hábitat. En República Dominicana, el cacao se cultiva al amparo de diversas especies de grandes árboles de sombra, y el sotobosque a menudo contiene un conjunto diverso de plantas herbáceas. Entre esas especies utilizadas como sombra se encuentran: amapola, mapolo o brucallo, Erythrina poeppigina; guama, Inga vera; jabilla criolla, Hura crepitans, y últimamente la amapola de agua o tulipán del Japón, Spathodea campanulata (en Maguá, provincia Hato Mayor), cabirma santa, Guarea guidonia, y ceiba, Ceiba pentandra. Factores como la humedad, la luz y la cobertura del suelo hacen que estos sistemas sean mucho más similares a un bosque natural que otros agroecosistemas. Una de las limitaciones en plantaciones de cacao que sirven como reservorios de biodiversidad es que no pueden representar grandes extensiones forestales suficientes para apoyar algunas especies de vertebrados. Los estudios para conocer en qué grado los sistemas agrícolas pueden apoyar la biodiversidad faunística, han comparado la biodiversidad de aves, lagartos y hormigas en parches de bosque no perturbado y plantaciones tradicionales de cacao de sombra. Los resultados arrojan una alta diversidad de especies de todos los grupos en las plantaciones de cacao. Las aves fueron tan diversas en el cacao como en el bosque no perturbado, y más abundante en el cacao que en cualquier otro hábitat y los lagartos eran excepcionalmente diversos y abundantes en las plantaciones de cacao, mostrando significativamente mayor diversidad en el cacao que en el bosque no perturbado. Aunque los cacaotales pueden apoyar la biodiversidad, nunca sustituyen al bosque original. A pesar del alto número de especies de aves en los sistemas agrícolas, estos hábitats son inadecuados para muchas especies de aves residentes y migratorias. También, a pesar de la alta riqueza de especies de lagartos en las plantaciones de cacao dominicano, algunas especies raras (por ejemplo, Sphaerodactylus cochranae) se han hallado solamente en los ecosistemas naturales no perturbados (Power y Flecker, 2015). Otros cultivos El estudio de uso y cobertura del suelo también incluye otros rubros de menor extensión. El aguacate (Persea americana), se distribuye en todo el territorio nacional de forma asociada a otros rubros agrícolas o como monocultivo con fines de exportación y consumo local. Se implementa tanto en terrenos montañosos, básicamente calcáreos, así como en áreas planas de suelos permeables y bien drenados, siendo las regiones sur, suroeste y norte donde se concentra la mayor superficie. Actualmente existen grandes plantaciones de aguacate para la exportación, principalmente en las provincias San José de Ocoa y Elías Piña, en Los Calimetes y otros lugares del municipio de Hondo Valle. En menor medida se encuentran plantaciones en las provincias de San Cristóbal y Peravia. El cultivo de este rubro se ha incrementado en gran medida a lo largo de años recientes. El área cultivada es de 220.7 km² equivalente a 0.46 % del territorio nacional, distribuidas como sigue: 27.02 % en la región central, 32.24%, en la región norte, 16.28 % en la región suroeste, 10.76 % en la región sur, 4.46 % en la región este, 3.59 % en la región norcentral, 2.99 % en la región nordeste y 2.66 % en la región noroeste (Bisonó Pérez y Hernández, 2008). En cuanto a los cítricos, el área ocupada es de 148.51 km² (0.31 %). Se distribuyen en casi todo el territorio nacional, concentrando las zonas de mayor producción en la regiones este, norte y noreste, dentro de las que se identificaron plantaciones de naranjas dulce (Citrus sinensis) y limón agrio (Citrus aurantifolia). Las grandes plantaciones de coco (Cocos nucifera) se concentran en las regiones este y noreste, con una superficie de 411.12 km², lo que representa el 0.85 % del país. Ocupa terrenos rocosos de las cordilleras Septentrional y Oriental, cárstico, montañosas y de depósitos lacustres marinos. La mayor superficie se concentra en casi todo el territorio de la provincia de Samaná. En María Trinidad Sánchez, se localiza hacia la parte sur del área de la provincia, específicamente en los municipios de Nagua y El Factor. Áreas de coco, pero menos significativas en cuanto a superficie, se localizan en las provincias de Hato Mayor, El Seibo, Duarte y La Altagracia. En la República Dominicana, la mayor superficie de terreno dedicada a las plantaciones de mango (Mangifera indica) se concentra principalmente en las regiones sur y suroeste, en las provincias Peravia, San Cristóbal y Azua, donde la mayor producción es destinada para fines de exportación. Otras provincias con plantaciones de mango se localizan en la región noroeste, en Dajabón y Santiago Rodríguez, y en la región este, en las provincias La Altagracia y El Seibo, siendo la superficie de aproximadamente 25.15 km², para un 0.05 % del territorio (Ministerio Ambiente, 2014). Las áreas de palma africana (Elaeis guineensis) se concentran en las provincias de Hato Mayor y Monte Plata, siendo el área de unos 95.87 km² (0.20 %). Los estudios para conocer en qué grado los sistemas agrícolas pueden apoyar la biodiversidad faunística 4 - 20 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES han comparado la biodiversidad de aves, lagartos y hormigas en parches de bosque no perturbado y plantaciones de palma africana y han hallado que este cultivo nunca posee una alta diversidad de ninguno de estos grupos, en comparación, por ejemplo, con cacaotales o bosques no perturbados, posiblemente por la pobre heterogeneidad del hábitat (Power y Flecker, 2015). En cuanto al cultivo de uva (Vitis vinifera), la superficie ocupada es de aproximadamente 4.72 km² (0.01 %), y se localiza en la región suroeste del país, específicamente en el municipio de Neiba de la provincia Bahoruco, siendo las comunidades donde predomina este cultivo La Fuentecita, Plaza Cacique, El Manguito y Cerro al Medio, en terrenos de deposición y abanicos aluviales correspondientes a La Hoya de Enriquillo y partes bajas de la sierra de Neiba. La producción de uva en el valle de Neiba se ha visto seriamente afectada en los últimos años por el ataque severo de tres especies de trípidos (Medrano, 2014). Cultivos intensivos Estos cultivos incluyen áreas dedicadas por el hombre a la producción agrícola de manera intensiva. Esta unidad está ocupada por cultivos anuales como caña de azúcar, arroz, musáceas, piña, tabaco y cultivos mixtos, cubriendo una superficie de 5,704.07 km², siendo el tercer tipo de uso en extensión con el 11.83 % de nuestro territorio. Los cultivos intensivos mixtos normalmente se presentan en terrenos planos o con pendientes moderadas y en ambientes húmedos a muy húmedos, aptos para estos fines. Ocupan 1,374.50 km², representando el 32.91 % de los terrenos con cultivos intensivos y el 2.85 % del país. Los principales cultivos implementados a nivel nacional incluyen yuca (Manihot esculenta), plátano (Musa x paradisiaca), guineo (Musa sapientum), yautía (Colocasia esculenta), ñame (Dioscorea spp.), habichuela (Phaseolus vulgaris), maíz (Zea mays), habichuela (Phaseolus vulgaris), sorgo (Sorgum vulgare), tabaco (Nicotiana tabacum), papa (Solanum tuberosum), batata (Ipomoea batatas), guandul (Cajanus cajan), maní (Arachis hypogaea), ajo (Allium sativum), cebolla (Allium cepa) y otras hortalizas y flores (Ministerio Ambiente, 2014). CUEVAS Las cuevas constituyen ecosistemas complejos que pueden ser definidos a partir de su origen, su forma o bien en relación con alguna de sus características ambientales, como la temperatura y la humedad. La subdivisión de acuerdo con la cantidad y tipo de agua que puedan contener es tomada generalmente como base para su clasificación. Así, si no tienen ninguna fuente de agua se habla de cuevas secas y si contienen agua dulce, desde pequeños reservorios hasta ríos subterráneos, se habla de cuevas limnéticas. Cerca de la costa encontramos cuevas euhalinas que contienen agua salada, y cuevas anquialinas que tienen (subterráneamente) una zona de encuentro e interacción de agua dulce y marina salada, y que presentan gradientes de salinidad en sus conductos. En estos casos existe una estratificación donde las aguas dulces tienen una disposición lenticular sobre las aguas salinas, con espesores variables (Yañez-Mendoza et al., 2007). La presencia de calizas arrecifales en la geología de la Hispaniola, ha originado la formación de conjuntos y sistemas de cuevas y cavernas que caracterizan algunas de las áreas naturales más importantes del país (Ministerio Ambiente, 2012). Las cuevas son ecosistemas naturales de gran valor científico, y en su estudio (espeleología) confluyen disciplinas como la arqueología, paleontología, geoquímica, hidrogeología, microbiología y ecología; esta última enfocada a una biota cavernícola con adaptaciones especiales que han dado lugar al surgimiento de taxones únicos, muchos pendientes aún de ser descubiertos por la ciencia. Por esta razón entre los servicios ecosistémicos de las cuevas se incluye su capacidad de albergar una biodiversidad única con un inmenso potencial de grupos y especies por descubrir y otros bien conocidos como los murciélagos, que si bien se refugian en la cueva donde depositan el llamado guano, altamente cotizado como fertilizante, cuando salen de esta también tienen un efecto benéfico en un vasto espacio fuera de la cueva, como polinizadores y controladores de plagas. Además, las cuevas también son el reservorio de valiosos recursos de agua subterránea y encierran inapreciables muestras de arte rupestre, como los petroglifos y pictografías, de valor arqueológico e histórico. Algunas cuevas sumergidas son usadas para actividades de buceo espeleológico o arqueológico o como piscinas naturales, para disfrute del turismo local e internacional. El aspecto más estudiado y probablemente conocido de las cuevas dominicanas es el arte rupestre aborigen. La presencia de cuantiosas pictografías y petroglifos, especialmente de estos últimos, en sus entradas e interiores, evidencia la gran población aborigen que existió antes de la llegada de los conquistadores europeos. En la cueva de Chicho, Foster et al. (1997) descubrieron una vasija de hace 500 años que se considera única por su grado de conservación. Están los manantiales del Chen, La Tortuga, del Puente, José María, Panchito, estudiadas por López Belando (1994), y La Aleta, estudiada por Foster y Beeker (1999). 4 - 21 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES La Sociedad Espeleológica de República Dominicana lista un conjunto de cuevas donde se realizan actividades de aventura e investigación: cueva Taína, La Roca, El Tildo, Jardín Oriental y El Hipódromo en Santo Domingo; Padre Nuestro, El Chicho, La Jeringa, manantial La Oculta, sistema Cangrejo, sistema La Negra en Bayahíbe; manantial de Porfidia, manantial del Toro y Hoyo Azul en La Altagracia; sistema de casa de murciélagos de Oleg en Bávaro, Jurassic Park y El Coco Negro en Samaná; sistema La Escalera, cueva de Ganme, El Pantano, El Árbol y El Dudú en la costa norte (DRSS, 2015). En el Distrito Municipal Bayahíbe se destacan las cuevas con manantiales de Padre Nuestro, Chicho, La Lechuza, del Toro, La Oculta y La Jeringa. Se conocen las cuevas anquialinas El Agua de Odín, Los Bolos y Poziman, cerca de la costa de la laguna de Oviedo en Pedernales (Jaume y Wagner, 1998); la cueva Seca, cerca de Juan Dolio, en San Pedro de Macorís y la cueva del Agua de Saturnino en el trayecto a playa Frontón en Samaná (Jaume y Christenson, 2001). El Ministerio Ambiente (2014) resume las principales zonas de cuevas del país y del área del Caribe (Anexo 4.2) por su importancia arqueológica y rupestre, por lo que en este apartado nos vamos a enfocar hacia sus recursos de biodiversidad que nunca han sido sistematizados y han sido poco divulgados. Uno de los aspectos más interesantes de los ecosistemas subterráneos es la biota que habita en la compleja red de galerías, grietas, fisuras y pasajes del subsuelo, algunos de ellos permanente o temporalmente inundados de agua. Por lo general, la diversidad biológica y la biomasa son relativamente bajas. En estos ecosistemas, básicamente en las partes más profundas, están representados pocos ejemplares de pocas especies, aunque con atributos que los hacen únicos. Otro aspecto es que los animales que habitan las cuevas exhiben diferentes estados de adaptación a tal ambiente, debido, ante todo, a las singulares condiciones de iluminación, silencio, humedad relativa, presión y temperatura, que convierten al sistema subterráneo en un entorno terrestre excepcional. De acuerdo con tal nivel de adaptación, se han propuesto diversos sistemas que pretenden clasificar a los organismos cavernícolas en diferentes categorías ecológicas, llamando troglobios a los verdaderos animales de las cavernas, que no podrían sobrevivir en un ambiente diferente; troglófilos a las especies facultativas que normalmente viven y se reproducen en cuevas, pero que también pueden ser encontradas en hábitats frescos, húmedos, oscuros y protegidos del ambiente epígeo, y troglóxenos que son especies que utilizan las cuevas como refugio, pero que no completan su ciclo de vida en ellas, como es el caso típico de los murciélagos (Molerio y Condis, 2012). Las cuevas albergan una interesante biodiversidad faunística, con especies terrestres y acuáticas, adaptadas a explotar este ambiente hostil de alta humedad y temperatura y escasez o total falta de luz que incluyen, entre muchos otros, arañas (Armas, 1999; Bloom et al., 2014), anfípodos (Jaume y Wagner, 1998; Jaume y Christenson, 2001) y camarones (Chace, 1975). Peek (1999) y Armas (2000) ofrecen resúmenes de la fauna de invertebrados subterráneos de las Antillas Mayores que incluyen a República Dominicana. En la cueva Padre Nuestro, Rosenberg et al. (2010) hallaron los restos de una especie de mono extinto (Antillothrix bernensis) en un descubrimiento de gran repercusión científica. Las cuevas son refugios importantes para la fauna endémica de murciélagos de las Antillas que, en conjunto, representa más del 60 % de la fauna nativa de mamíferos de la región. Sin embargo, nuestro conocimiento sobre la distribución de estas cuevas, así como la diversidad de murciélagos que reside en ellas es aún muy incompleto como consecuencia de la escasez de inventarios (Tejedor et al., 2005). El conocimiento incompleto de la distribución de los murciélagos de cuevas y de sus patrones de asociación en comunidades es un obstáculo para efectuar evaluaciones de vulnerabilidad y prioridades de conservación de la fauna endémica de mamíferos dominicanos. En la región de la cuenca Artibonito destacan al menos dos cuevas por su relevancia ecológica, paisajística y cultural: la cueva de La Cidra y la cueva de San Francisco, ambas en territorio de la provincia Elías Piña. La cueva de La Cidra está localizada en el Parque Nacional Nalga de Maco, en el extremo occidental de la cordillera Central y pertenece al municipio Pedro Santana (Atiles Bidó, 2005). En la narración de una de las expediciones más completas realizadas en esta cueva, se reportan unas nueve especies de murciélagos para la región. En el interior de la cueva se reporta al murciélago orejudo de agua (Macrotus waterhousei), al murciélago cara de fantasma antillano (Mormoops blainvillei) y al murciélago lengüilargo (Monophyllus redmani), este último con cerca de 6,000 individuos (Christenson, 2003). La cueva de San Francisco se encuentra en el municipio de Bánica. Esta cueva se ha hecho famosa por sus grandes depósitos de murciélagos fósiles con más de 500 cráneos del murciélago frugívoro (Phyllops falcatus). En la República Dominicana se reportan unas 18 especies, incluyendo 15 que habitan la isla actualmente y tres especies desaparecidas (Woods y Sergile, 2001). En la provincia San Juan se destacan las cuevas de Seboruco, localizadas en el distrito municipal Sabaneta, y las cuevas de Catanamatías, en el municipio Las Matas de Farfán, considerada como una de las más profundas en el área del Caribe (Ministerio Ambiente/GEF/OXFAM QUEBEC, 2014). Tejedor et al (2005) describen la cueva Honda de Julián en la provincia Sánchez Ramírez, que tiene más 100 m de extensión lineal con tres entradas y ocho cámaras, algunas con agua y donde se encontraron seis especies de murciélagos. 4 - 22 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES ECOSISTEMAS DE AGUA DULCE Los ecosistemas de agua dulce se dividen en lóticos y lénticos. Un ecosistema lótico es el ecosistema de un río, arroyo, cañada o manantial. Aunque pueden tener diversas formas, poseen características comunes que hacen de la ecología de las corrientes de agua un hábitat único, distinto de otros hábitats acuáticos: exhiben una gran diversidad, el flujo es unidireccional, presenta un estado de cambio físico continuo, existen muchos grados de heterogeneidad espacial y temporal, a todas las escalas (microhábitats) y la biota está especializada para vivir en condiciones fluviales. Los ecosistemas lóticos pueden contrastarse con los ecosistemas lénticos, término que abarca los ecosistemas de agua dulce que permanecen en un mismo lugar sin correr ni fluir. Comprenden todas las aguas interiores que no presentan corriente continua; es decir, aguas relativamente estancadas sin ningún flujo de corriente, como lagos, lagunas y ciénagas. Estos ambientes tienden a cambiar con el tiempo, disminuyendo su profundidad por la colmatación de sedimentos y aumentando su vegetación, lo cual eventualmente puede conducir a su desaparición. Aquí consideraremos ecosistemas fluviales, lagunares y ciénagas, estas últimas descritas por el Ministerio Ambiente (2014) bajo la denominación de humedales de agua dulce. Cuando se habla de la importancia de los ecosistemas de agua dulce se piensa fundamentalmente en que constituyen una fuente de agua de uso humano (consumo, irrigación agrícola, pesca o generación de electricidad) sin considerar su importancia propia como ecosistemas o en su vínculo con otros ecosistemas. Sin embargo, todos estos cuerpos de agua dulce cumplen valiosas funciones esenciales para el equilibrio de prácticamente todos los ecosistemas. En general todos los ecosistemas de agua dulce están amenazados por la conversión de tierras para otros usos, los cambios en el régimen hídrico asociados a su explotación y la contaminación por la incorporación de desechos sólidos y aguas residuales. Ecosistemas fluviales Los ríos son ecosistemas variables y complejos. El estudio de los ríos abarca tanto la estructura física —el agua, el cauce por el que esta agua fluye, y las riberas—, como la estructura ecológica y las interacciones que esta mantiene con el medio, tanto con el sistema acuático como con el medio terrestre de las laderas vertientes, incluido el bosque ribereño. Los componentes de un ecosistema fluvial pueden ser físicos o biológicos, agrupándose estos, a su vez, en distintas categorías. El hábitat físico se compone de aquellos factores que forman la estructura dentro de la cual viven las comunidades fluviales, incluyendo las características del cauce sumergido, de las orillas, de la ribera así como las partículas que forman el lecho (limos, arenas, gravas o cantos). Los componentes físicos del ecosistema también incluyen recursos materiales y energéticos: los nutrientes inorgánicos que van disueltos en el agua y que necesitan los vegetales para crecer, y los diversos tipos de materia orgánica, mucha de la cual proviene de la ribera y es utilizada como alimento por diversos animales y descompuesta por los organismos descomponedores. Lo que hace de los ríos ecosistemas especiales y diferentes, es que en el río hay una aportación energética especialmente importante: la energía del agua en movimiento. En el río se mueve todo lo que hay dentro del agua, todo está sometido a la capacidad de arrastre del flujo imparable de agua, que va río abajo moviendo nutrientes, sedimentos y seres vivos. Esta aportación energética hace posible que los hábitats cambien de una temporada a la siguiente, que los componentes que forman el espacio en el que viven los seres vivos también cambien y que los seres vivos desarrollen estrategias especiales para sobreponerse a las fuerzas de arrastre o se dejen arrastrar cuando les convenga y retomen sus posiciones cuando las condiciones sean favorables. Sin el fluir del agua, fuerte y potente en determinadas épocas del año y más controlado en otras, los ríos pierden su esencia como ecosistemas. Aunque debido a la complejidad del estudio de los ríos, en ocasiones estos se dividen en tramos con características particulares para su estudio, el río es un ecosistema continuo que exporta agua, nutrientes, sedimentos y seres vivos de la cabecera hacia la desembocadura. A su vez, los ríos sustentan una biota abundante y diversa que forma complejas tramas tróficas con productores primarios (microalgas fijas o que flotan en los remansos y plantas superiores enraizadas en el sustrato), consumidores (macroinvertebrados y peces) y descomponedores (hongos y bacterias). Los ríos y los ecosistemas terrestres de la cuenca mantienen numerosas interrelaciones, en especial con la vegetación de ribera que estabiliza las orillas del cauce, contribuye con materiales leñosos y residuos vegetales a la materia orgánica del río. Los ríos proporcionan importantes servicios ecosistémicos (Tabla 4.10) y como sistemas naturales han sido aprovechados por el ser humano a lo largo de la historia, como transporte, tanto de personas como de mercancías, regadío de pequeños cultivos o la extracción de alimentos a pequeña escala, de donde provienen muchos impactos que serán discutidos en el capítulo correspondiente. 4 - 23 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Debido a su complejidad orográfica, con cuatro cordilleras importantes, así como por su condición de isla y su clima influenciado por los vientos alisios, el territorio dominicano posee varias corrientes de aguas, lagunas y lagos, que forman una compleja red hidrográfica que ha sido bien estudiada y caracterizada (INDHRI, 2015). De acuerdo con su longitud (entre 133 a 296 km) y área de cuenca (entre 974 a 7,000 km²) los seis ríos fundamentales de República Dominicana son: el Yaque del Norte, Yuna, Yaque del Sur, Ozama, Nizao y Artibonito. Este último fluye por las Provincias Dajabón y Elías Piña, a lo largo de la frontera con Haití y se desvía hacia el noroeste cruzando la meseta Artibonito para desembocar en el golfo de Gonave. Con cerca de 240 km, es el mayor río de la isla Hispaniola, pero su curso se encuentra mayoritariamente en el Departamento Haitiano Artibonite (unos 172 km), por lo que no es el río más grande de la cuenca en el lado dominicano. Los ríos dominicanos, y de la isla, desembocan en cuatro vertientes, tres marítimas y una interior. Las marítimas son: vertiente sur o del Caribe, vertiente norte o del Atlántico y la vertiente del golfo de Gonave. La única cuenca interior de importancia es La Hoya de Enriquillo (Marcano, 2014). Tabla 4.11. Servicios ecosistémicos de los ríos por categorías, según Postel y Richter (2010). ENFOQUE SERVICIOS Abastecimiento Son las principales fuentes de agua para beber, cocinar, bañarse y cultivar en zonas donde las precipitaciones no son suficientes, además de generar energía eléctrica y energía para manufacturar diversos productos, y ser fuente de alimentos. Hidrológico Cumplen un rol en el ciclo global del agua entre el mar, el aire y la tierra, ya que, junto con los acuíferos subterráneos, acumulan el agua de las precipitaciones que es conducida por escurrimiento hacia el mar, desde donde continúa el ciclo (la humedad regresa a la tierra por medio de la atmósfera). Aquí destacan el mantenimiento de los gradientes de salinidad de los ambientes marinos y costeros, el acarreo de sedimentos ricos en nutrientes hacia los estuarios y la renovación permanente de la fertilidad de los suelos circundantes. Los humedales y las planicies de inundación de los ríos absorben el agua de la lluvia, merman escurrimientos y ayudan a la recarga de las aguas subterráneas (mitigación de la sequía), reduciendo los daños por inundaciones. Cultural Cumplen un rol en actividades de recreación como la navegación, natación y pesca, el turismo de naturaleza o ecoturismo (mediante el desarrollo de caminatas, avistamiento de aves y animales silvestres, visitas a sitios de interés arqueológico, histórico, a comunidades indígenas, entre muchas otras actividades), además de proporcionar beneficios estéticos, culturales y espirituales. Conservación Cumplen un rol como suministro de hábitat para diversas especies de la fauna acuática y terrestre, garantizando el equilibrio y la conservación de la biodiversidad de ecosistemas y especies, al mismo tiempo que se conserva su diversidad genética. 4 El conjunto de espacios ocupados por agua en las cavidades de los troncos, axilas de las ramas, en las plantas epífitas y el tejido de musgos o cualquier otra estructura del dosel de los bosques húmedo o ribereño (phytotelmata). 4 - 24 Los ecosistemas fluviales albergan una extraordinaria cantidad de macroinvertebrados que son capaces de explotar los diversos hábitats y microhábitats de este ambiente, en particular la fitotelmata4. Los estudios de macroinvertebrados de los cuerpos de agua en la República Dominicana son recientes y se han concentrado principalmente en la cordillera Central (Bastardo y Ramos, 2002; Bastardo et al., 2003; Soldner et al., 2004). El trabajo más amplio es el de Soldner et al. (2000) que evalúa los macroinvertebrados de agua dulce y la calidad del agua en 26 cursos en la cuenca de río Yaque del Norte, considerando datos ambientales sobre las variables geográficas, físicas y químicas. Más recientemente, Litay (2013) evalúa las comunidades de macroinvertebrados en siete cursos de agua, cuatro en la cordillera Central: río Bao (en San José de Las Matas); río Yaque del Norte (en Manabao), Arroyo Malo (en Juan Adrián) y Arroyo Manteca (en Rancho Arriba), y tres en la provincia de Samaná: San Juan, Limón y Balatá. Estos resultados indican que al menos 48 familias de insectos de los Órdenes Collembola, Coleoptera, Diptera, Ephemeroptera, Hemiptera, Lepidoptera, Odonata y Trichoptera son parte de las comunidades de macroinvertebrados acuáticos de nuestros ríos. Además, también están siete familias de gastrópodos (Ancylidae, Hydrobiidae, Physidae, Planorbidae, Pleuroceridae, Thiaridae y Viviparidae), una de bivalvos (Pisidiidae) y dos grupos de anélidos (hirudíneos y oligoquetos), tres familias de camarones (Astacidae, Atydae y Palaemonidae), una de cangrejos (Pseudotelphusidae) y otra de anfípodos (Talitriidae) (Tabla 4.11). La fauna de macroinvertebrados es un indicador de la calidad biológica de los cuerpos de agua y a través de índices ecológicos que relacionan sus diversos grupos puede establecerse la condición en un gradiente de contaminación orgánica, desde buena a muy crítica, criterio que ha sido aplicado en los ríos dominicanos (Bastardo y Ramos, 2002; Bastardo et al., 2003) y podría convertirse en una herramienta para el monitoreo de ecosistemas fluviales. Entre otros estudios, Herrera-Moreno y Peguero (2004) realizaron una evaluación ecológica de Caño Frío, en Samaná, y Fermín (2014) identifica y evalúa los cambios en la provisión de servicios ecosistémicos y su impacto en el bienestar humano a partir del cambio de uso de suelo en la cuenca del río Isabela. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Tabla 4.12. Matriz de presencia (1), ausencia (0) de algunos grupos taxonómicos reportados en varios de nuestros ecosistemas fluviales, ampliado a partir de Litay (2013) y Soldner et al. (2014). GRUPO CLASE U ORDEN FAMILIA RÍO YAQUE DEL N RÍO BAO ARROYO MALO ARROYO MANTECA RÍO BALATÁ RÍO SAN JUAN RÍO LIMÓN VARIOS* Anélidos Annelida Hirudinea 1 1 0 1 0 0 0 0 Anélidos Annelida Oligochaeta 1 0 0 0 0 1 1 0 Crustáceos Decapoda Astacidae 1 0 0 0 0 0 0 0 Crustáceos Decapoda Atyidae 0 0 0 1 1 1 0 0 Crustáceos Decapoda Palaemonidae 1 0 0 0 1 1 1 0 Crustáceos Decapoda Pseudothelphusidae 1 1 1 1 1 1 1 0 Crustáceos Amphipoda Talitridae 1 0 0 0 0 0 0 0 Insectos Coleoptera Dytiscidae 0 1 0 0 0 0 0 1 Insectos Coleoptera Elmidae 1 1 1 1 0 1 1 1 Insectos Coleoptera Gyrinidae 1 1 0 1 0 0 0 1 Insectos Coleoptera Helodidae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Coleoptera Hydrophilidae 1 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Coleoptera Psephenidae 1 1 1 1 0 1 0 0 Insectos Collembola Isotomidae 1 0 0 0 0 0 0 0 Insectos Diptera Ceratopogonidae 1 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Diptera Chironomidae 1 1 1 1 1 1 1 1 Insectos Diptera Culicidae 1 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Diptera Dixidae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Diptera Dolichopodidae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Diptera Empididae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Diptera Muscidae 1 0 0 0 0 0 0 0 Insectos Diptera Myceptophilidae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Diptera Phoridae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Diptera Psycodidae 1 0 0 0 0 0 1 1 Insectos Diptera Simuliidae 1 1 1 1 0 1 1 1 Insectos Diptera Stratiomyidae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Diptera Tabanidae 1 1 1 1 0 1 1 1 Insectos Diptera Tipulidae 1 1 0 1 0 0 0 1 Insectos Ephemeroptera Baetidae 1 1 1 1 0 1 1 1 Insectos Ephemeroptera Caenidae 1 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Ephemeroptera Leptophlebiidae 1 1 1 1 0 1 1 1 Insectos Ephemeroptera Trycorithidae 1 1 1 1 0 1 1 0 Insectos Hemiptera Corixidae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Hemiptera Mesoveliidae 1 0 0 0 0 0 0 0 Insectos Hemiptera Naucoridae 0 1 1 1 0 0 0 1 Insectos Hempitera Belostomatidae 1 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Hempitera Notonectidae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Lepidoptera Pyralidae 1 0 1 1 1 0 1 1 Insectos Odonata Aeshnidae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Odonata Coenagrionidae 1 0 0 1 0 0 1 1 Insectos Odonata Corduliidae 1 1 1 1 0 1 1 0 Insectos Odonata Gomphidae 1 1 1 0 0 1 1 1 Insectos Odonata Lestidae 0 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Odonata Libellulidae 1 0 0 1 0 0 0 1 Insectos Odonata Protoneuridae 1 0 0 1 0 0 0 0 Insectos Trichoptera Calamoceratidae 1 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Trichoptera Glossomatidae 1 1 1 1 0 1 0 0 Insectos Trichoptera Helicopsychidae 1 1 1 1 1 1 1 1 Insectos Trichoptera Hydropsychidae 1 1 1 1 1 1 1 1 Insectos Trichoptera Hydroptilidae 1 1 1 1 1 1 1 1 Insectos Trichoptera Lepidostomatidae 1 1 1 1 1 1 1 0 Insectos Trichoptera Leptoceridae 1 1 0 0 0 0 0 1 Insectos Trichoptera Odontoceridae 1 0 0 0 0 0 0 1 Insectos Trichoptera Philopotamidae 1 1 1 1 1 1 1 1 Insectos Tricoptera Polycentropodidae 1 0 1 0 0 0 0 1 Insectos Heteroptera Veliidae 1 0 0 0 0 0 0 1 Moluscos Bivalvia Pisidiidae 0 0 0 0 0 0 0 1 Moluscos Gastropoda Ancylidae 1 0 0 0 0 0 1 1 Moluscos Gastropoda Hydrobiidae 1 0 0 0 0 0 0 1 Moluscos Gastropoda Physidae 1 0 0 0 1 0 1 0 Moluscos Gastropoda Planorbidae 1 0 0 0 0 0 0 1 Moluscos Gastropoda Pleuroceridae 1 0 0 0 1 1 1 0 Moluscos Gastropoda Thiaridae 0 0 0 0 0 0 0 1 Moluscos Gastropoda Viviparidae 1 0 0 0 0 0 0 0 *Azua, San José de Ocoa y La Vega. 4 - 25 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Ecosistemas lagunares El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y DIARENA (2010) tiene un registro de 751 lagunas que ocupan un área aproximada de 2,298 km². Descontando las lagunas costeras que serán tratadas en los ecosistemas marinos, en el ámbito de los ambientes fluviales tenemos al Parque Nacional Humedales del Ozama y humedales del cinturón verde de Santo Domingo, humedales del Cachón de la Rubia, estos dos últimos, protegidos mediante el Decreto Presidencial 207-02. También la laguna de Cabral o Rincón, que es el segundo en extensión de los cuerpos de aguas interiores y es el más grande de agua dulce en la República Dominicana. Además, la laguna de Oviedo, lagunas Cabarete y Goleta, las lagunas Hicaco, Hoyo Azul y Hoyo Claro, laguna Gri-Grí, lagunas Redonda y Limón, laguna Saladilla, La Gran Laguna o Perucho, lagunas de Bávaro y El Caletón y laguna Mallén, la mayor parte de ellas están en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas y son tratadas en detalle en el capítulo correspondiente. Pero sin dudas el más conocido de los lagos dominicanos es el lago Enriquillo. Este lago de agua hipersalina está localizado a unos 110 km de la ciudad de Barahona y es el cuerpo de agua situado al nivel más bajo con respecto al nivel del mar de todo el Caribe, unos 40 mbnm. Tiene un área superficial aproximada de unos 370 km², habiendo aumentado la misma hasta inundar extensiones considerables de tierras adyacentes que se dedicaban a la agricultura y la cría de ganado. El lago es un parque nacional (Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos) y forma parte de la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco- Enriquillo. Existen unas nueve comunidades principales alrededor del lago: La Descubierta, Boca Cachón, Postrer Río, Las Baitoas, Villa Jaragua, Las Clavellinas, Bartolomé y Los Ríos, con una población total de unos 20,000 habitantes que tienen incidencia sobre el lago (ANAMAR, 2014). Hay estudios particulares que tratan de sus aspectos geológicos (McLaughlin et al., 1991) y del plancton (González, 1977; Lysenko, 1983) aunque la evaluación limnológica más completa la ofrece Margalef (1986), quien concluye que el lago Enriquillo es probablemente el cuerpo de agua epicontinental más interesante del Caribe. ANAMAR (2014) ofrece nueva información descriptiva y datos hidroquímicos de este cuerpo de agua. García Marcano y Sirí (2011) ofrecen un reporte de cambios en los ecosistemas y las especies; De León (2011) aborda el tema de las crecidas y León et al. (2014) sus impactos socioeconómicos. Los estudios de las lagunas de agua dulce son escasos. El estudio ecológico de laguna Salada en la península de Samaná, de Herrera-Moreno y Betancourt (2004), ofrece información batimétrica y ecológica de la laguna y una zonación que incluye los ecosistemas circundantes. Lane et al. (2008) ofrecen evidencias de cambios paleoambientales en los registros sedimentológicos de las lagunas Castilla y Salvador en Azua. Peña et al. (2008) estudian las poblaciones de anátidos de la laguna de Cabral o Rincón. En este mismo contexto son ya varios los estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales que incluyen a la laguna Limón y sus alrededores en la provincia Independencia (Ministerio Ambiente, 2009), la laguna Aurelio en la comunidad de Itabo, Haina, provincia de San Cristóbal (de los Santos et al., 2010), la laguna Yuna en la provincia de Monte Plata (Sirí et al., 2010), la laguna Solimán en Hatillo Palma, Montecristi (Ministerio Ambiente, 2010), las lagunas del Toro, La Hundidera y el Hoyo de la Javilla en el municipio de San Antonio de Guerra, provincia Santo Domingo (Ministerio Ambiente, 2011) y las lagunas naturales La Encantada I, II Y III en el distrito municipal José Contreras de Moca, en la provincia Espaillat (Ministerio Ambiente, 2012). El Ministerio Ambiente (2013) realizó un reconocimiento de la biodiversidad en las lagunas San José y La Bomba, ubicadas en el municipio de San José de Los Llanos, provincia de San Pedro de Macorís. Ambas son lagunas permanentes, alimentadas por las lluvias y las crecidas del río Brujuelas, principalmente en la temporada ciclónica. La laguna San José o laguna Abajo, se encuentra ubicada en las coordenadas UTM 437980 E y 2047713 N, y la laguna La Bomba o laguna Arriba en las coordenadas UTM 437832 E y 2047945 N. En los alrededores de estos humedales se encuentra una vegetación compuesta por un bosque de campeche y regeneración de los árboles de guama, un bosque ribereño, extensos pastizales, y vegetación alrededor de los espejos de agua formando una cobertura vegetal de más de un 80 %. Dichos ecosistemas crecen sobre suelos arcillosos, aluvionales y rocas cársticas. Ambos ambientes albergan una gran cantidad de especies de aves, sobre todo, acuáticas y en particular diferentes especies de garzas que se observan en grupos muy numerosos, así como especies de anfibios, reptiles y mamíferos, incluso venados que, en épocas de sequía, vienen a beber a estas lagunas. Los habitantes de la comunidad de San José y poblados adyacentes pescan en estas lagunas donde abundan las almejas y varias especies de peces (trucha, colorao, tilapia y pez gato, este último considerado especie invasora). También, Ministerio Ambiente (2013) realizó una descripción de ecosistemas, flora y vegetación, herpetofauna, avifauna, evaluación de impactos y estado de conservación de la laguna San José para una propuesta de restauración a partir de un esquema de zonación de usos. ANAMAR (2014) ofrece información descriptiva y datos de hidroquímicos de la laguna de Cabral o Rincón. Marmolejo (2014) ofrece información sobre las comunidades de peces de aguas interiores de la región sur de la República Dominicana. 4 - 26 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Ciénagas Las ciénagas son depósitos de aguas no corrientes (ecosistemas lénticos), que tienen algún grado de conexión con un curso de agua del cual depende la renovación de sus aguas e intercambio de materiales. Constituyen sitios de amortiguamiento de las crecientes, ya que almacenan agua de desborde y de lluvias durante la época de niveles máximos y la liberan a través de los caños durante la época de los mínimos niveles. Visto como ecosistema, en las ciénagas conviven distintas plantas sumergidas y flotantes que, junto a la vegetación ribereña, proporcionan hábitats donde anidar y pasar el invierno a aves acuáticas y muchas otras especies hidrófilas. La función principal de las ciénagas, aparte de ser un gran ecosistema y un importante hábitat para numerosas especies, es que actúan como filtradores naturales de agua, esto se debe a que su vegetación hidrófila almacena y libera agua, y de esta forma hacen un proceso de filtración. En República Dominicana, la enea (Typha domingensis) suele ser la especie dominante en los suelos pantanosos las ciénagas. Se trata de una especie herbácea que puede alcanzar hasta 3 m de altura. La zona de este tipo de humedal ocupa una superficie total de unos 16 km², representando el 69 % de los humedales y menos del 1 % del territorio nacional. Se localiza principalmente en el Bajo Yuna, limitando con el bosque de humedales de agua dulce, cultivos de arroz, agricultura de subsistencia y pastos. En la península de Samaná, una peculiaridad del sistema hidrológico de la cuenca costera norte es la presencia de extensas ciénagas que se extienden entre las elevaciones del centro de la península y la línea de costa. Ellas incluyen, en el municipio de Sánchez, las ciénagas del Gran Estero y Jackson; en el municipio de Las Terrenas, las ciénagas de Cosón, Mar Gorda, La Barbacoa, y en el municipio de Samaná, las ciénagas El Estillero y Morón. En la cuenca del río San Juan se encuentra la ciénaga de Caño Salado antes de la playa de El Valle, con presencia de majagua (Hibiscus pernambucensis) (Salazar y Peguero, 1994). En la zona del Municipio Villa Riva, se localizan ciénagas hacia la confluencia del río Payabo con el Yuna, en Arenoso en las comunidades de El Aguacate, Ciénaga Vieja y Sabaneta, y en Nagua, en las proximidades de la comunidad de Los Altiles del distrito municipal San José de Matanza. En la región este del país, al oeste de la laguna Redonda, al este de la laguna Limón y en las inmediaciones de las lagunas de Nisibón y Bávaro, además de la laguna Mallén en San Pedro de Macorís, y en el sureste de la laguna Rincón, en Cabral, Barahona (Ministerio Ambiente, 2014). Humedales artificiales Son los construidos y/o manejados por el ser humano, tales como: estanques o piletas para la cría de peces y camarones, estanques, presas o represas, tierras agrícolas irrigadas, depresiones inundadas, reservorios, canales o lagunas para la ganadería. En República Dominicana, estos ocupan un área de aproximadamente 1,898 km², localizados principalmente en la llanura arrocera del Pozo de Nagua, bajo la influencia del río Yuna, la parte baja del río Yaque del Norte y gran parte del Valle de San Juan; estas áreas son aprovechadas para la explotación intensiva del cultivo de arroz, el cual es una especie común de los humedales artificiales y un alimento básico (Ministerio Ambiente, 2014). También pueden ser incluidas en esta categoría las presas que se hallan en elevaciones medias y altas en la cordillera Central, principalmente. Las principales son: el sistema Tavera-Bao, presa de Monción, Jigüey, Aguacate, Valdesia. En las zonas bajas se hallan: Hatillo, provincia de Sánchez Ramírez, y Rincón, provincia de La Vega. ECOSISTEMAS COSTEROS Y MARINOS El archipiélago de República Dominicana está formado por el espacio territorial de la nación en la parte oriental de la Hispaniola (48,442 km²), más el conjunto de unos 150 cayos, islotes e islas adyacentes (cuyas dimensiones fluctúan desde algunos centenares de m2 hasta 110 km² en isla Saona), y los bancos oceánicos del norte con la Plata y la Navidad, entre los más destacados. El archipiélago se asienta en una plataforma insular poco profunda, limitada por un pronunciado talud insular, rodeado por aguas profundas de pasos, canales, cuencas y fosas. Al este el canal de la Mona que conecta el océano Atlántico con las aguas del mar Caribe con profundidades de 400 a 500 m, y al oeste el Paso de los Vientos con 1,700 m. Al norte las vastas profundidades del océano Atlántico y al sur las de la cuenca del mar Caribe. Estos elementos, en cierta medida, actúan como barreras ecológicas en la distribución y la migración de la biota nerítica. La línea de costa tiene una longitud de 1,668.4 km que incluye los litorales de 17 provincias costeras, más las islas adyacentes (Ministerio Ambiente, 2012). El área marina propiamente dicha, cubre una superficie de 11,786 km² (Ministerio Ambiente /UASD/ 4 - 27 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES PNUMA, 2010). Esta superficie de la plataforma insular es parte de los 255,898 km² de la Zona Económica Exclusiva que se extiende desde la costa hasta más de 5,000 m de profundidad, abarcando las regiones nerítica y oceánica. Es en este contexto donde se desarrollan los ecosistemas costeros y marinos –bentónicos y pelágicos– que representan la biodiversidad costera y marina dominicana. Para su estudio, los ecosistemas costeros y marinos, bien sean del fondo marino (dominio bentónico) como de la columna de agua (dominio pelágico) suelen agruparse bajo consideraciones de distancia a la costa, profundidad y/o penetración de la luz (Tabla 4.11). Así, se define la zona nerítica como aquella que comprende el espacio sobre la plataforma insular desde 0 a 200 m de profundidad y la zona oceánica el espacio fuera de la plataforma insular a partir de 200 m. En la parte más somera de la zona nerítica, en las zonas litoral e infralitoral hasta unos 50 m de profundidad, encontramos la mayor parte de los ecosistemas costeros y marinos bentónicos, agrupados en: playas, costas rocosas bajas o con acantilados, manglares, lagunas costeras, estuarios, fondos de sedimentos no consolidados (arena a fango), fondos de vegetación sumergida (pastos y macroalgas), fondos duros no colonizados y arrecifes coralinos. Por debajo de los 50 m hasta 200 m, los ecosistemas circalitorales (zona del fondo marino –bentos– inmediatamente por debajo del nivel en que sobreviven las fanerógamas marinas y algas fotófilas hasta la máxima profundidad donde sobreviven las algas esciafilas o adaptadas a condiciones de escasa luminosidad) y batiales; emplearemos el término de ecosistema pelágico para tratar el espacio entre la superficie del mar hasta 3000 m de profundidad. Se debe aclarar que esta clasificación responde a un interés de estudio, pues ninguno de estos ecosistemas existe de forma aislada. Existe un flujo bidireccional de especies, biomasa y energía entre ellos, ejemplificado por las migraciones diurnas y estacionales de muchas especies entre los arrecifes, los manglares y los pastos marinos, con fines defensivos, alimentarios o reproductivos. Por tanto, es necesario considerar a todos los ambientes descritos como partes de un gran sistema con interdependencias y biodiversidad compartida, criterio que adquiere especial relevancia cuando hablemos de usos, amenazas y conservación. Tabla 4.13. Clasificación de los ecosistemas costeros y marinos según su distribución batimétrica, distancia relativa a la costa y nivel de iluminación. CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN DOMINIO ECOSISTEMAS SEGÚN PROFUNDIDAD Y/O DISTANCIA RELATIVA A LA COSTA SEGÚN LA ILUMINACIÓN Bentónico. Sustrato del fondo marino y organismos bentónicos Playas, costas rocosas, manglares, lagunas costeras, estuarios, fondos de sedimentos, pastos marinos, fondos duros y arrecifes coralinos Zona litoral. Línea de costa en el espacio influido por las mareas/ Zona infralitoral. Por debajo del mínimo de mareas, hasta 50 m Zona eufótica. Con suficiente iluminación solar para la fotosíntesis. Circalitorales y batiales Zona circalitoral. Región externa de la plataforma, con escasa vegetación bentónica (50-200 m). Zona disfótica. Poca iluminación solar, aprovechable solo por ciertas algas rojas. Zona batial. Región del talud insular (200-3000 m) Zona afótica. Dominada por la oscuridad. Pelágico. Columna de agua y los organismos pelágicos Pelágicos Zona epipelágica. 0-50/200 m. Zona mesopelágica. 50/200-600 m. Zona batipelágica. 600-3000 m Playas Por definición, la playa es un depósito de sedimentos no consolidados que se extiende desde la base de la duna o el límite donde termina la vegetación hasta una profundidad por donde los sedimentos ya no se movilizan. Esta profundidad varía dependiendo de la batimetría, la geomorfología costera y el patrón de oleaje. Los sedimentos en las playas pueden variar en composición, dependiendo de las fuentes que alimentan la playa. De manera general, los mismos pueden ser o terrígenos o biogénicos. Los primeros provienen de la corteza terrestre, muchos de ellos son silicatos, micas o minerales oscuros sobre todo hierro y magnesio. Estos se transportan por los ríos desde tierra adentro hasta la costa, por lo cual se debería encontrar playas más terrígenas cerca de las desembocaduras de los ríos, mientras que los segundos, los sedimentos biogénicos, provienen del océano o mar. Estos provienen de los restos de las partes duras de carbonato de calcio de los organismos marinos. A diferencia de los terrígenos, los sedimentos biogénicos se producen in situ, lo que significa que no viajan grandes distancias, la gran mayoría se produce cerca de la playa a la cual alimentan. Finalmente, las playas con sedimentos mixtos cuentan con dos fuentes alternas o 4 - 28 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES simultáneas de sedimentos: sedimentos terrígenos que provienen del río y sedimentos que provienen de los organismos marinos que habitan los arrecifes circundantes. Como ecosistema, la playa es un entorno inestable que expone a la biota que lo habita a condiciones dinámicas, siempre cambiantes. Sin embargo, esos patrones cíclicos diarios y estacionales proporcionan a numerosos organismos vegetales y animales fuentes de alimentación y refugio, por lo que las playas tienen una biota, que de manera permanente o estacional, utiliza los espacios del sustrato particulado (tanto en su zona en contacto con el agua como sus partes altas más secas) y el entorno marino. La playa tiene también su flora típica con varias especies arbóreas, como la uva de playa (Coccoloba uvifera) o herbáceas como la batatilla (Ipomoea pes-caprae). La vegetación sobre la arena juega un importante papel actual en la preservación de los sedimentos ante los efectos de la erosión del viento y la lluvia. Aunque no es parte de la flora de la playa propiamente dicha, es común encontrar al borde de la orilla restos de algas y fanerógamas que llegan arrastradas por las corrientes y el oleaje, y que son parte natural del paisaje. Esta situación ha cambiado más o menos a partir del año 2011, cuando cantidades masivas de sargazo pelágico (Sargassum natans y Sargassum fluitans) empezaron a arribar a las playas del Caribe, impactando los recursos acuáticos, pesquerías, líneas costeras, vías de navegación y el turismo (Doyle y Franks, 2015). En la fauna de la playa es común encontrar cangrejos (Ocypodidade) y varios grupos de la meiofauna (anfípodos, isópodos y tanaidáceos) que ocupan los espacios intersticiales en el sustrato particulado. La playa es el espacio de varias especies de aves marinas, algunas migratorias y el sitio recurrente de anidamiento de las tortugas marinas que depositan sus huevos en las playas. A pesar de estos valores ecológicos, el valor que se confiere a las playas es fundamentalmente como base del turismo costero. Estacionalmente, en el entorno marino de la playa suelen aparecer medusas (Clase Scyphozoa), conocidas como las aguasvivas, que se relacionan con la fauna de las playas pues pueden constituir un peligro para los bañistas, si bien se trata de organismos de vida pelágica. En términos de distribución, las playas están presentes a todo lo largo del litoral dominicano. CIBIMA (1994) lista unas 197 playas para todo el país y reporta una longitud de playas de 813 km, equivalentes a un 52 % de nuestras costas, distribuidas en 284, 57 y 472 km para las costas norte, este y sur, respectivamente. El Ministerio Ambiente (2014), en el último estudio de cobertura y uso del suelo, reporta 18.2 km² de playas y dunas. La información recopilada para el presente reporte comprende unas 200 playas (Tabla 4.12). Las provincias y regiones con las mayores extensiones de playa son el noreste de La Altagracia, Puerto Plata y Samaná. Salvo el temprano estudio de CIBIMA en la playa de Güibia (Rivas et al., 1983) y los estudios posteriores del CEBSE (1993; 1996) en su descripción de la línea de costa de Samaná, se han realizado pocos estudios de las playas. Betancourt y Herrera-Moreno (2005) evalúan la capacidad de carga física de playa Grande en cayo Levantado en Samaná. Martínez et al. (2012) realizaron una evaluación ecológica rápida de la playa Encuentro, en Cabarete, provincia de Puerto Plata. Dunas En el contexto de las playas debemos referirnos a las dunas. El sistema más importante de dunas se encuentra en Baní, declarado Monumento Natural Dunas de Las Calderas, que ocupa toda la península y se extiende por unos 15 km en línea recta en sentido este-oeste, con un ancho de hasta 3 km. La altura máxima de las dunas alcanza 35 m y se calcula, en forma conservadora, que existen 117.4 millones de m3 cúbicos de arenas que forman un ecosistema de características únicas, cuya conservación es de importancia prioritaria. Proctor (1983) describe una nueva variante de la euforbiácea, Chamaesyce adenoptera, para las dunas de Baní. Otros sistemas importantes de dunas se reportan en La Lometa en Gaspar Hernández (ADECA, 2014), en la zona de El Guanal, de la laguna de Oviedo, en Montecristi en Punta Presidente o en Punta Goleta en Cabarete. 4 - 29 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Tabla 4.14. Algunas playas de la República Dominicana por provincias costeras. PROVINCIAS PLAYAS Azua Blanca, Caracol, Monte Río, Palmar de Ocoa, Puerto Viejo Barahona Barahona, El Caletón, El Paraíso, Enriquillo, Guarocuya, La Ciénaga, Los Patos, playa Bahoruco, Punta Arena, Quemaditos, Saladilla, San Rafael El Seibo El Limón, El Morro, Hicacos, Jina, laguna Redonda, Miches Espaillat El Caribe, Escondida, La Ermita, Magante, Parador de la Mina, Playa Grande Hato Mayor Sabana de la Mar La Altagracia Costa noreste: Catalonia, Arena Gorda, Bávaro, Cabeza de Toro, Canto de Playa, El Cortecito, Eslabón, Juanillo, La Laguna, La Majagua, Los Lirios, Los Martínez, Los Palos, Los Ranchitos, playa del Muerto, Puerto Amargo, Punta Blanca, Punta de Maimón, Punta Macao, Punta Sabaneta, Uvero Alto. Costa este. Punta Cana, Juanillo, Cap Cana, Playa Blanca. Costa sureste: Bayahíbe, Dominicus, Cadaqués, Piscina natural La Romana La Caleta, Minitas, playa Isla Catalina María Trinidad Sánchez Arroyo Salado, Caletón, El Bretón, El Diamante, Matancitas, playa Grande, Poza de Bojolo, Preciosa, Río San Juan Montecristi El Morro, Estero Balsa, Montecristi, Juan de Bolaños, playa La Granja, Buen Hombre, Punta Rucia Pedernales Cabo Rojo, laguna Oviedo, playa Larga, bahía de las Águilas, Trudillé [11.7 km] Peravia Baní, Chiquita, Corbanitos, Salinas, Santana, Nizao, El Derrumbao [7.4 km] Puerto Plata Bergantín, Cabarete, Caño Grande, Cofresí, Costámbar, El Estero, Estero Hondo, Guarapito, La Ballena, La Ensenada, Long Beach, Playa Dorada, Grande, Playa Guzmán, Puerto Chiquito, Puerto La Isla, Sosúa Samaná Península norte: Las Cañitas, Balatá, Cossón, Bonita, Caño del Jobo, Maricó, Las Terrenas, Bobilanza , El Portillo, Calolima, El Anclón, caño El Manglar, El Estillero, Los Coquitos, El Limón, Morón, Caletón, Lanza del Norte, Las Canas, Honda, El Ermitaño, El Valle/ Península este: Rincón, El Bremán, Colorado, Caletón, El Coccalito, Irene, La Poza, Las Galeras, El Aserradero, Caleta, Madama, El Frontón, El Francés/ Península sur: Anadel, Arroyo Hondo, Botadero, Carenero, Curete, Cutonga del Medio, Dosú, El Caletón, El Muelle, Forto, Grigrí, Gringos, La Aguada, La Chinguela, La Chorrera, La Mara, La Pascuala, La Petrona, La Playita, Las Flechas, Las Garitas, Liberato, Linares, Lirio, Los Cacaos, Los Cayaos, Los Corozos, Los Corrales, Los Gratinices, Los Naranjos, Los Robalos, Los Yagrumos, Majagual, Mangle, Mario, Mel, Vieja Lora, Puerto Escondido, Puerto Luis, Puerto Viejo, Punta de Medina, Punta Elvira, Punta Liberato, río Los Cocos, Santa Bárbara de Samaná, Sánchez, Sinencio, Villa Clara, Cayo Levantado San Cristóbal Los Cuadritos, Linda, Najayo, Palenque San Pedro Cumayasa, Guayacanes, Juan Dolio, La Rata, La Sardina, Playa Caribe, Villas del Mar Sto. Domingo Boca Chica, Güibia En la región de Bávaro, en el espacio de playa arenosa que se extiende entre las Coordenadas UTM 555220 E con 2071722 N y 555524 E con 2071623 N, se cuenta con referencias históricas sobre la existencia de un sistema de dunas de más de 3 m de altura que constituyen una formación única de este espacio costero, cuya presencia está condicionada por las características oceanográficas y la dinámica de los sedimentos. En Nigua, San Cristóbal, las dunas de arena constituyeron el ecosistema más importante y extendido en la costa que fue históricamente objeto de una indiscriminada explotación minera para la construcción, que provocó la desaparición casi total de las reservas de sedimentos del lugar. Actualmente las dunas se encuentran prácticamente desaparecidas y limitadas a algunas elevaciones arenosas al este de las construcciones aledañas al río Nigua, en las proximidades de la desembocadura (Herrera-Moreno y Peguero, 2011). Costas rocosas bajas o con acantilados Las costas rocosas, pueden ser bajas o altas y se alternan con las costas arenosas, pero a diferencia de estas –que son acumulativas– son de tipo abrasivo y su constitución predominantemente cársica, les confiere una gran solidez, aunque el batir constante del oleaje y el intemperismo tallan el complicado microrrelieve (mezcla de grietas, puntas y crestas afiladas, concavidades) y macrorrelieve (cavernas, buzamientos, fracturas o desprendimientos) que los caracteriza. Son costas dominadas por procesos erosivos, cuyo desarrollo está dado por las características tectónicas y geológicas, así como el clima de olas del mar adyacente. Los diferentes tipos de roca, configuraciones estructurales y climas de oleaje hacen que las costas rocosas sean variables, hay empinadas y suaves, irregulares y regulares, estables e inestables. A medida que las olas atacan la costa, las salientes son erosionadas, produciendo acantilados y plataformas costeras. Los acantilados están sujetos a erosión diferencial y se forman 4 - 30 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES cavernas, arcos, peñascos. También se pueden acumular playas de bolsillo entre las salientes producto del transporte de sedimentos a lo largo de la costa. Las costas rocosas tienen diferentes geoformas, y las más conspicuas son los acantilados y riscos que pueden formarse por dos procesos básicos: actividad tectónica que produce movimientos verticales en bloques y la actividad erosiva en costas montañosas. La pendiente de un acantilado es generalmente más empinada en rocas resistentes y homogéneas y en zonas donde hay alta energía de oleaje. Si los procesos de meteorización son importantes y las olas pequeñas, el acantilado tiende a ser menos vertical. Por otra parte está la geoforma de la plataforma costera que tienden a tener superficies planas horizontales, atribuidas a la acción de las olas rompiendo sobre la costa por largos períodos de tiempo. Y pueden aparecer horizontales o levemente inclinadas (5°‐30°). El ancho de esta costa es variable, pero generalmente se encuentran en la zona intermareal. Las costas rocosas en áreas de actividad tectónica o donde el nivel del mar ha estado por encima del actual, pueden mostrar terrazas que varían en tamaño y elevación. Desde el punto de vista ecológico, el litoral rocoso presenta –en un gradiente desde la tierra hacia el mar– cambios notables en las características del sustrato y una amplia variación de los factores incidentes. El ambiente a que está sometida la biota es severo, con una mezcla casi constante (pero con pulsos extremos) de insolación, rociamiento, desecación, mareas, inundación, golpes de olas y lluvias. La biota está regularmente distribuida a manera de cinturones sucesivos perpendiculares al gradiente de influencia marina y de la altura de la costa. El ecosistema litoral rocoso tiene características ecológicas y faunísticas muy particulares, dominada por especies capaces de colonizar los microhábitats que crea el impacto del mar sobre la roca. Las especies presentes pueden sumar más de 60 y son, principalmente, gastrópodos, bivalvos, poliplacóforos y cangrejos, que cubren todos los grupos tróficos (filtradores, herbívoros, o carnívoros) de una trama alimentaria litoral muy bien estructurada. En general, las especies se distribuyen en las diferentes franjas en sus zonas infralitoral (cerca o bajo del nivel más bajo de marea y, por tanto, siempre sumergidos), mesolitoral (zona influida por la interacción de las mareas) y supralitoral (por encima del nivel más alto de marea influida por las salpicaduras del oleaje y la exposición a las altas temperatura). En los pisos más altos se observaron ejemplares de Cenchritis muricatus, típico del horizonte más alto del litoral. Hacia la zona de salpicadura se incrementó ligeramente la abundancia de gastrópodos como Littorina lineolata, L. ziczac, Nerita peloronta y N. tesselata. En las zonas más expuestas al oleaje se observaron algunos cangrejos de la familia Grapsidae y especies de moluscos intermareales adaptados a aferrarse firmemente al sustrato, como los quitones (Acanthopleura granulata). La abundancia y diversidad de la fauna litoral varía de un sitio a otro en función del grado de antropización de la costa. Las algas en el estrato más bañado por el mar son variadas y las especies dominantes dependen mayormente del grado de eutrofización y agitación del agua, la estación del año, y el régimen de desecación (este último determinado en gran medida por la inclinación y la distancia del sitio al nivel medio de las mareas). En los lugares con aguas extremadamente eutrofizadas suelen ser abundantes las algas del género Ulva. En las charcas suelen estar presentes peces clínidos, eleótridos y góbidos. Por encontrarse en un área costera muy adaptada a condiciones severas, es un ecosistema comparativamente menos sensible desde el punto de vista ecológico. Sin embargo, por las mismas circunstancias esta costa juega un papel relevante en la protección de la costa frente a los embates del oleaje. Sobre la roca suele desarrollarse un bosque costero con alta composición de plantas endémicas, algunas raras y muy localizadas, que la convierte en un ambiente espacial (Álvarez, 2005). En playa Escondida, en Las Terrenas, la costa rocosa conserva relictos de la vegetación original del bosque húmedo latifoliado costero sobre sustrato rocoso, con alto porcentaje de plantas autóctonas y dominancia del gri-gri, Bucida buceras. Aunque entre los ecosistemas litorales siempre se concede menor importancia a la costa de roca que a las de arena (por la connotación turística y recreativa de estas últimas), la realidad es que las costas rocosas –bajas y acantiladas– tienen gran importancia ecológica y cumplen importantes servicios ecosistémicos y el primero es precisamente su función protectiva de la costa ante el embate del oleaje. En los acantilados en particular, donde la vegetación solo puede desarrollarse en pequeñas grietas y rellanos, esta muestra un grado alto de especialización, al estar sometida a condiciones ambientales rigurosas: exposición al viento, salinidad, escaso desarrollo edáfico y escasa disponibilidad hídrica. Su importancia e interés para la conservación radica en la presencia de numerosos endemismos, muchos de ellos a nivel local. En cuanto a la fauna, los acantilados son colonizados por numerosas aves marinas, ya que ofrecen lugares de nidificación y posadero, como se reporta en los cayos e islotes Saona, Beata, Alto Velo (Ottenwalder, 1979; 1981; Faaborg, 1980; Wiley y Ottenwalder, 1990) y los cayos Siete Hermanos (Sirí y Marcano, 2008; 2009). Por último, los acantilados, como medio terrestre abrupto que se introduce en el mar, junto con su papel como mirador u observatorio, son uno de los puntos de mayor atracción visual y paisajística del litoral de alto valor ecoturístico. 4 - 31 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES En la República Dominicana, los estudios sobre litoral rocoso son escasos. Las costas rocosas no están incluidas en los mapas de cobertura y uso del suelo, por lo que la información cuantitativa de su extensión proviene de fuentes como CIBIMA (1992) que reporta una longitud de costas rocosas de 460 km, equivalentes a un 29 % de nuestras costas, distribuidas en 146, 308 y 189 km para las costas norte, este y sur, respectivamente. Geraldes (2001), sin embargo, señala que existen 41 localidades de litorales rocosos, ocupando una longitud de 770.4 km equivalente al 46 % de la zona costera dominicana, por lo que estas cifras deben ser actualizadas y precisadas a través de Sistemas de Información Geográfica como parte de los estudios de cobertura y uso del suelo que realiza el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Barrett (1962) describe la geomorfología costera de la Llanura Costero Oriental como terrazas marinas, entre 3 a 40 msnm, que desciende al mar Caribe, compuestas de caliza organogénica arrecifal y salpicadas de farallones, representativas de la posición de la región frente al mar en diferentes momentos de su historia geológica. Ministerio Ambiente (2012) realizó una caracterización de la costa rocosa de la provincia de Montecristi. Manglares Los manglares son bosques pantanosos que se desarrollan en zonas de influencia de agua dulce y salada, formados por árboles capaces de adaptarse a distintos grados de salinidad que colonizan las desembocaduras de cursos de agua dulce, estuarios bahías, lagunas, canales, ensenadas y zonas costeras de latitudes tropicales y subtropicales. Los manglares dominicanos están compuestos por cuatro especies: mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle blanco (Laguncularia racemosa), mangle prieto (Avicennia germinans) y el mangle botón (Conocarpus erectus). Los bosques de manglar pueden ser monodominantes o mixtos. En zonas con aportes de aguas dulces y nutrientes, los bosques de mangle alcanzan mayor altura y una alta densidad, mientras que en aguas muy saladas y pobres en nutrientes pueden ser de pequeña talla, achaparrados o enanos. Según su ubicación, se describen tres categorías de tipos de bosques de manglares. El manglar de borde, de productividad intermedia, que se sitúa en los litorales y recibe todos los efectos de los cambios en las mareas; el ribereño, que son el tipo más productivo y dominan en las desembocaduras de los ríos donde la salinidad es moderada; y los de cuenca se encuentran ubicados frecuentemente tierra adentro, en formaciones situadas a lo largo de los drenajes terrestres internos, donde el flujo y reflujo de aguas salinas ocurre probablemente durante las mareas externas altas y causadas por tormentas. Los servicios ecosistémicos de los manglares son múltiples. Constituyen una barrera de protección de las costas, reduciendo los efectos de tormentas y oleajes, impiden la erosión, retienen nutrientes, preservan la calidad del agua y, como fijadores de sedimentos, son creadores de terrenos. Los manglares ofrecen sustrato, refugio y alimento a una gran diversidad de fauna que coloniza los árboles, el suelo cenagoso, las raíces sumergidas y el espacio marino inmediato. Los manglares aseguran la sustentabilidad de la pesca costera y de alta mar, ya que constituyen zonas de desove, crianza y desarrollo de grupos de especies de importancia comercial como moluscos, crustáceos y peces. Los árboles de los manglares importantes como fuente de néctar y polen para la industria melífera. Entre los servicios ecosistémicos se incluyen también las altas tasas de almacenamiento y secuestro de carbono, lo cual les confiere un papel relevante ante el cambio climático. La deforestación y la conversión de estos ecosistemas generan importantes emisiones de carbono a la atmósfera. Dadas las altas reservas de carbono que generan los manglares, las elevadas emisiones de su conversión y otras importantes funciones y servicios que ofrecen, se justifica su inclusión en las estrategias de mitigación de cambio climático (Kauffman et al., 2014). CIBIMA (1994) reporta una longitud de costas bajas con manglares de 123 km, equivalentes a un 8 % de nuestras costas, distribuidas en 96, 13 y 14 km para las costas norte, este y sur, respectivamente. El Ministerio Ambiente (2014) reporta que el bosque de manglares ocupa una superficie de 293.16 km², equivalente al 1.6 % del área de bosque y 0.6 % respecto al territorio nacional. Las mayores extensiones se encuentran en bahía de Manzanillo, Parque Nacional Los Haitises y las desembocaduras de los ríos Soco e Higuamo (Ministerio Ambiente, 2012). Próximo a la zona fronteriza se destaca la mejor población de Conocarpus del país, ubicada en la periferia sur de la laguna Limón. En la región este del país, en los alrededores de la laguna de Nisibón, en la costa noreste, se ubican manchas de este tipo de bosque. Las áreas más representativas se localizan en puntos específicos de las zonas costeras como las bahías de Samaná, San Lorenzo y Manzanillo y una franja que cubre desde la carretera que conduce al Morro hasta el Caño Gran Dosieer, en el noreste de la ciudad de Montecristi. En la costa norte, los manglares se presentan en la desembocadura del río Bajabonico, al este de la bahía de Luperón, Bergantín, Cabarete, Sabaneta de Yásica, Caño Orí, Caño Claro, Río San Juan y el tramo que cubre las desembocaduras de los ríos Bacuí y Boba y el Caño Gran Estero al Sureste de Nagua. En la península de Samaná se localizan pequeñas zonas en la costa con 4 - 32 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES presencia de manglares que comprende la Ciénaga de Barbacoa, Punta Los Corozos, Punta Arena (Caño Prieto), Punta Maricó, Ciénaga La Barbacoa, próxima al Estillero; también en Punta Los Coquitos, La Pascuala, Punta Corozo y un área con manglares próxima a Las Garitas, a 9 km al este de Sánchez (Ministerio Ambiente, 2012). Entre la zona urbana de este último municipio y la zona cárstica de Los Haitises se localiza la zona de mayor extensión de manglares del país. Al este de la bahía de Samaná, incluyendo Caño Barracote de aproximadamente 16.5 km de longitud. Esta ocupa la desembocadura del río Yuna y todo el perímetro costero. A todo lo largo del perímetro costero norte de la región este del país, existen múltiples áreas de humedales con buena población de manglares costeros; entre estos se destacan: bahía de San Lorenzo y Punta Yabón al noroeste de Sabana de la Mar, luego le sigue un pequeño manglar en la desembocadura de río Capitán. Más al este, desde Las Cañitas, pasando Punta Ratón hasta El Morro, se localiza la más extensa población de manglares de este litoral. Al este de la ciudad de Miches, el próximo humedal con presencia de mangle corresponde a las lagunas Redonda y Limón. Asimismo, humedales pequeños con población de mangle están en Punta Nisibón, Punta Playa El Muerto, Punta Blanca y bahía de Maimón (Ministerio Ambiente, 2012). Por otro lado, entre Punta Macao y la Sabana de Los Martínez se extiende una franja de 5.5 km de humedales con manglares. Desde este punto inician los proyectos turísticos que interrumpen y fragmentan los humedales hasta alcanzar la zona de la laguna de Bávaro. En la región de Bávaro, desde aproximadamente el Morro de Macao hasta un poco más allá de Cabeza de Toro, se ha desarrollado históricamente un bosque de manglar de cuenca en forma de una franja estrecha, longitudinal, paralela a la costa que se ensancha hacia la laguna de Bávaro, con un área total aproximada de 21.38 km². Esta franja actuaba como un corredor ecológico a lo largo de toda la planicie del Este. Actualmente, esta franja está desapareciendo como consecuencia colateral del desarrollo turístico. Finalmente, un último humedal con presencia de mangle se localiza en El Caletón, también conocido como Mala Punta. La zona costera del litoral sur tiene varios tramos y estuarios destacados con presencia de mangles. Entre los más sobresalientes están el humedal costero del Parque Nacional Cotubanamá, que van desde Punta El Aljibe hasta Punta Catuano. Luego le siguen los estuarios de los ríos Cumayasa, Soco e Higuamo; próximo a este río se encuentra la laguna de Mallén, que posee pequeños manglares. Al oeste de Santo Domingo, siguiendo la línea costera hasta Pedernales, se contabilizan once humedales con presencia de manglares. El primero, ubicado entre la desembocadura de los ríos Itabo y Nigua; al sur de Baní se encuentra la laguna de Catalina rodeada de mangle, luego le sigue el humedal de Las Calderas con buena población de mangles. Otra laguna con presencia de mangle está localizada al sur del cerro del Peñón, a unos dos kilómetros al este del puerto Tortuguero, precisamente entre este puerto y Punta Serrano se encuentra laguna Salinita con un excelente manglar. Al sur de la playa Monte Río existe una laguna temporera con manglares. En todo el entorno de Puerto Viejo de Azua se extienden los humedales más grandes de esta provincia; en ellos existe una buena cobertura de mangles, específicamente en la desembocadura de los ríos Tábara y Jura, además del área de Puerto Antonio y La Matica. El próximo humedal de gran relevancia se localiza en la bahía de Neiba, donde aparecen manchas de manglares esparcidos entre Puerto Alejandro y la desembocadura del río Yaque del Sur. Al sur de la ciudad de Barahona, próximo a la laguna del Estero, hay cobertura de mangle. Más al sur, entre la comunidad de Juancho y la laguna de Oviedo, se ubica la mayor cobertura de mangles de la provincia de Pedernales. Dentro del Parque Nacional Jaragua se encuentra el humedal Bucán Base, uno de los menos impactados, en el cual se encuentran situadas numerosas lagunas, muchas de ellas temporeras con presencia de manglares. Por último, entre el puerto de Cabo Rojo y la ciudad de Pedernales se extiende un humedal de aproximadamente 14.5 km de largo, donde existen varias poblaciones de manglares, la mayoría de baja altura (Ministerio Ambiente, 2012). Los estudios de este ecosistema han sido numerosos y corroboran o complementan la distribución del Ministerio Ambiente (2012) antes referida. Álvarez (1985) ofrece una recopilación bibliográfica de los manglares de dominicanos. Existen datos generales sobre las orquídeas de los manglares (Álvarez, 1978) y valoraciones de su diversidad biológica (Álvarez, 1998). La región de Samaná ha sido una de las más estudiadas donde, a las investigaciones ya mencionadas, se agregan la de la dinámica de sus unidades geomorfológicas (Cámara y Olmo 1997), la cobertura del suelo en la cuenca baja del río Yuna (Laba et al., 1997), la evolución histórica del manglar mediante el análisis de fotos aéreas (Sherman, 1994; 2000), la relación entre la vegetación y las características físico-químicas del suelo (Sherman, 1998; Sherman et al., 1998b), el papel de las perturbaciones de pequeña escala – como los relámpagos– en la distribución y abundancia de las especies en el manglar (Sherman, 1998a; Sherman, 2000; Sherman et al., 2000), los patrones de perturbación-recuperación ante huracanes (Sherman et al., 2001) y los patrones espaciales de la biomasa y la productividad (Sherman et al., 2003). Los manglares del Bajo Yuna cuentan con estudios históricos (Álvarez y Cintrón, 1984; Pérez et al., 1994; Sang y Lamelas, 1995; Sherman, 1994; 1996). Las investigaciones y la cartografía de las asociaciones de especies de Sherman (2003) constituyen un importante punto de partida para el entendimiento de la estructura y funcionamiento del bosque de manglar del occidente de la bahía de Samaná, complementando así estudios descriptivos previos. 4 - 33 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Sang y Lamelas (1995) describen los sitios de manglar a lo largo de la costa norte de la bahía de Samaná. Se reporta el mayor bosque de manglar entre Punta Los Corozos y Punta Mangle, ocupando 1.6 km de línea de costa y 0.75 km² de extensión (Sang y Lamelas, 1995). Otras zonas compuestas principalmente por mangle rojo se observan en las Puntas Los Caceros, Majagual, Patosa, Escolástica y Cayito, asociados a afluentes de agua dulce (Sang et al., 1994). Se reporta la presencia de mangle rojo en ciénagas, detrás de las costas arenosas de las playas Las Pascualas y Las Garitas. Más al este, en la bahía de Santa Bárbara de Samaná, hay pequeños parches en la boca del arroyo Pueblo Viejo y en la playa La Aguada (Sang et al. 1994). Para Samaná se cuenta con información acerca de los manglares entre Sabana de la Mar y Miches (Álvarez, 1978), la bahía de San Lorenzo (Álvarez y García, 1986), la costa norte y sur de la bahía de Samaná (Sang y Lamelas, 1995) y el norte de la península (Peguero, 1995; Herrera-Moreno y Betancourt, 2001; 2004). Se han descrito los manglares de las islas La Matica y La Piedra en Andrés y Boca Chica en el Distrito Nacional (Zanoni et al., 1990), del Parque Nacional Cotubanamá (Álvarez y Cintrón 1983), cuya superficie se ha estimado en 13 km² con la mayor extensión desde Las Calderas a Punta Aljibe (Abréu y Guerrero, 1997). Geraldes et al. (1997) estudiaron los manglares de Montecristi, revisitados recientemente por Kauffman et al. (2014) bajo un enfoque de cambio climático. El Grupo Jaragua y BirdLife International llevaron a cabo un proyecto sobre el estado de conservación y reforestación en áreas de uso por las comunidades locales en los manglares de la laguna de Oviedo con el objetivo de aumentar el estado de conservación de los manglares, a través de acciones de monitoreo, reforestación y concienciación, con la participación de las comunidades locales (Méndez et al., 2014). Actualmente, la distribución y superficie de manglares, puede ser más reducida, si tomamos en cuenta los niveles de deforestación a la que han sido sometidos en los últimos años, principalmente como producto del desarrollo turístico, para lo cual se producen rellenos de terrenos de humedales y áreas costeras. Los manglares están sometidos a varias amenazas, pero la peor de ellas ha sido la total destrucción de los bosques para ganar terrenos para el desarrollo turístico. El manglar de cuenca de Bávaro es, sin dudas, el componente biótico que más obviamente ha sufrido los efectos de un turismo mal planificado y sin controles ambientales, a la vez que constituye la alteración ambiental que más vulnerable ha tornado a la región ante los desastres naturales (CEPAL, 2004). En general, existe poca información sobre los impactos del cambio climático en los manglares. Dado su alto umbral térmico, no es de esperar que el incremento de temperatura les afecte de manera crítica, pero por su ubicación en el borde costero sí pueden estar afectados por el ascenso del nivel del mar que podría inundar las partes del bosque más adentrados en tierra, dando lugar a cambios en la estructura y organización de las especies en el bosque. Aunque no parecen anticiparse pérdidas catastróficas, se debe dar seguimiento a la evolución de estos ecosistemas que son parte de la oferta turística, bien sea de tránsito para la observación de paisajes o para visitación con ayuda de guías. El manglar es un ecosistema altamente resiliente a los impactos del clima y una importancia local que hay que destacar se encuentra en su papel protector de la costa y en su capacidad de secuestro de carbono, por lo que su conservación, como parte de la estrategia adaptativa al cambio climático de la región, es esencial. Humedales salobres Este ecosistema, también conocido como salado o saladar, aparece como franjas cenagosas ubicadas detrás de los manglares, con suelos hipersalinos que se inundan periódicamente con agua de mar. Por sus condiciones extremas, su riqueza florística es muy baja y la vegetación halófila es la principal colonizadora. En el territorio nacional, la superficie identificada es poco significativa, cubriendo aproximadamente 7 km² (Ministerio Ambiente, 2014). Se encuentra distribuida en el extremo sureste de Bayahíbe en la provincia de La Altagracia, el área de deposición de playa en Las Calderas, en la Provincia Peravia y en Puerto Viejo de Los Negros, en Azua. Este ecosistema no tiene una gran extensión ni un valor especial debido a su reducida diversidad florística y faunística, pero puede jugar un papel local como receptor del agua en las mareas extremas, pues sus servicios ecosistémicos están ligados a los del manglar. Betancourt et al. (2004) reportan que en los salados de la Bahía de Luperón, la especie dominante es Batis maritima, que comparte este ambiente extremo con otras especies como la Reimarochloa brasiliensis, la yerba alacrán Heliotropium curassavicum y el vidrio Lycium americanum. Dos especies arbóreas penetran a esta franja: el mangle negro (Avicennia germinans) y la uva de playa (Coccoloba uvifera); y también crece (Ipomoea pes-caprae). Más recientemente, el Ministerio Ambiente (2011) señala estas mismas especies para los salados de Montecristi, además de la verdolaguilla (Portulaca rubricaulis), la verdolaga (Portulaca oleracea), el saladillo o verdolaga de playa (Sesuvium portulacastrum) y el mangle blanco (Laguncularia racemosa). 4 - 34 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Lagunas costeras Las lagunas costeras son cuerpos de aguas con conexión limitada, permanente o temporal con el mar. Están generalmente separadas del mar por franjas de costa o islas de origen marino. Usualmente se encuentran orientadas de forma paralela a la costa y, en algunos casos, asociados a estuarios y bahías. En ocasiones, además de recibir la influencia del mar, las lagunas costeras reciben descargas de agua dulce que provienen de ríos o arroyos. Poseen, en su mayoría, considerable aporte de agua dulce, sedimentos, nutrientes y materia orgánica procedentes de tierra, lo que determina en parte su alta productividad biológica, o en caso de exceso de los dos últimos, su degradación. Generalmente, están bordeadas por bosques de mangle y pueden abundar los pastos marinos, sobre todo hacia las orillas. Basándose en el patrón hidrológico, las salinidades promedio y en la biota dominante, las lagunas costeras pueden clasificarse en tres tipos: marinas, hipersalinas o salobres. Las lagunas marinas se caracterizan por tener libre intercambio con el mar y parte sustancial de su volumen es renovado con la marea. El aporte de agua dulce es limitado. La composición química, la temperatura y el oxígeno disuelto en el agua es similar a la del mar. Los fondos son arenosos, las aguas claras y, en ocasiones, están cubiertas por praderas de pastos marinos. Puesto que las condiciones ambientales en esta laguna son similares a las del mar, los organismos que allí habitan son mayormente marinos y provienen, en muchos casos, de arrecifes coralinos cercanos. Las lagunas hipersalinas tienen pobre comunicación con el mar. Poseen canales de poca circulación y las salinidades promedio son mayores de 40 por ciento. Se encuentran en regiones de alta evaporación, con un régimen de poca lluvia y escasa escorrentía. La temperatura del agua es generalmente mayor a la del mar. La fauna es escasa, compuesta principalmente por moluscos y algunos peces. Las altas temperaturas y la concentración de sal tienden a limitar o inhibir la reproducción y crecimiento de muchas especies. Cuando las lagunas hipersalinas se aíslan del mar o se reduce drásticamente la renovación de sus aguas, aumenta significativamente la salinidad y se dificulta el mantenimiento natural de sus poblaciones. Bajo estas condiciones extremas, la fauna se reduce a unas pocas especies adaptadas para sobrevivir en el ambiente. Las lagunas salobres son cuerpos semicerrados, en donde el agua del mar se diluye en forma mesurable con aportes terrestres de agua dulce. Están asociadas a canales de drenaje o arroyos y las fluctuaciones en el volumen y composición salina del agua responden, principalmente, a los cambios en el volumen de las escorrentías y las intrusiones del agua dulce. Bajo condiciones de buen drenaje, el flujo de agua dulce desplaza el agua salada hacia la boca de la laguna y, en algunas ocasiones, hacia el mar abierto (si no hay impedimento en la salida). El resultado es la formación de un gradiente de salinidad hacia la desembocadura de la laguna. Además, el grado de mezcla se encuentra también determinado por los vientos y la profundidad de la laguna. Las condiciones ambientales en este tipo de lagunas son inestables, ya que las oscilaciones de la composición química del agua y de parámetros como el oxígeno y la temperatura son amplias. Los fondos de las lagunas salobres son arcillosos, con un alto contenido de materia orgánica. Estas lagunas son pobladas mayormente por especies estuarinas adaptadas a sobrevivir bajo condiciones ambientales inestables. Como es usual que las lagunas costeras estén rodeadas de manglares, están presentes los servicios ecosistémicos asociados a este ecosistema –que ya hemos descrito–, pero además ofrecen servicios únicos, ya que constituyen el hábitat de diferentes fases de la vida (larvas, juveniles y adultos) de muchos recursos pesqueros (camarones, lisas, róbalos, corvinas, sábalos, ostiones, etc.). En ellas y su entorno suelen habitar de forma permanente o temporal numerosas especies de aves y otros tipos de vida silvestre, algunos en peligro de extinción, como el manatí. En cierta medida, las lagunas costeras protegen a los ecosistemas exteriores contra pulsos de excesivos nutrientes y de sedimentos suspendidos, al retenerlos (efecto amortiguador). Muchas poseen gran valor paisajístico, recreativo y turístico. Las lagunas y estuarios son los ecosistemas marinos de mayor productividad pesquera, y son zonas potenciales para el desarrollo del maricultivo. Por otra parte, son áreas de reproducción y cría de los camarones, importante recurso pesquero, y zona de cría de otras especies comerciales. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales tiene un registro de 751 lagunas (Ministerio Ambiente/DIARENA 2010) que ocupan un área aproximada de 2,298 km² donde están incluidas no solo lagunas costeras, sino también lagunas interiores de agua dulce, bajo la denominación de humedales, a las cuales nos referiremos más adelante. Entre las lagunas costeras más importantes de República Dominicana están las del Parque Nacional Jaragua, Parque Nacional de Montecristi, laguna de Oviedo, laguna de Bávaro, laguna Mallén y lagunas Redonda y Limón. Se han realizado varios estudios en las lagunas costeras dominicanas. En la laguna de Oviedo, Álvarez (1985) estudió la flora, y Mateo et al. (2000) elaboraron un programa pesquero. ANAMAR (2014) ofrece información descriptiva y datos de hidroquímicos de este cuerpo de agua. González et al. (1978) estudiaron la laguna costera de Puerto Viejo en Azua y más recientemente, Zapata 4 - 35 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES (2008) ofrece los resultados del proyecto de manejo de corales e instalación de boyas en esta laguna. Álvarez y Bonnelly (1983) estudiaron la laguna Redonda en Miches, que cuenta con una reciente evaluación de sus poblaciones de anátidos (Peña et al., 2008). La laguna de Bávaro cuenta con un estudio de su flora y vegetación (Peguero, 2008). Esta laguna es considerada una de las áreas protegidas más valiosas de la República Dominicana, pues sustenta importantes valores de biodiversidad, donde se destaca la avifauna residente y migratoria y especies endémicas de peces como Ciprinodon higuey (Smith, Rodríguez y Lydeard, 1980). Por su posición en el sistema hidrológico del manglar de cuenca, esta laguna podría tener un potencial efecto amortiguador en la zona costera ante condiciones meteorológicas extremas, jugando así un importante papel ante los impactos del cambio climático. La laguna Maricó constituye uno de los ecosistemas más importantes del municipio de Las Terrenas en la península de Samaná. Sus valores intrínsecos conciernen no solo a la diversidad biológica que sustenta su extenso bosque de manglar, sino también a su relevante papel en el sistema hidrológico de la cuenca regional que abarca desde las elevaciones de la cordillera , con más de 300 msnm, hasta la costa. Presenta un espejo de agua de aproximadamente 12,000 m², rodeado por un espeso bosque de mangle rojo (Rhizophora mangle), cuyo ancho varía entre 16 y 65 m y alcanza una extensión total de 26 m². Aproximadamente a 30 m de la desembocadura del río Nigua, comienza un sistema de lagunas costeras artificiales –derivado de las antiguas excavaciones mineras– que se extiende paralelo al mar en dirección NE-SO, hasta unos 200 m antes de la desembocadura del arroyo Itabo. Las lagunas tienen una longitud aproximada de 1,700 a 1,800 m y un ancho que varía desde unos 80 m hasta unos 400 m en tiempos de máxima inundación. La profundidad promedio de las lagunas alcanza aproximadamente 0.3 m, con un máximo de 1 m. Estas lagunas son fundamentalmente salobres, con una salinidad promedio de 23 % y su intercambio con el mar se realiza diariamente a través de la marea y estacionalmente a través de las pleamares extremas o los eventos de oleaje intensos. Su aporte de agua dulce proviene de las precipitaciones. Este sistema constituye en realidad un ecosistema artificial no reconocido en el inventario nacional de lagunas costeras del país (CIBIMA, 1994) que al presente ha pasado a ser parte integrante del paisaje, juega un papel ecológico local relevante, pues han sido colonizados progresivamente por varias especies de mangles y constituyen parte de las áreas de pesca locales valoradas como de gran potencial para el desarrollo del maricultivo (Herrera-Moreno y Peguero, 2011). El represamiento de ríos y otros cursos de agua ha conducido a la salinización y acumulación de sedimentos (con la consecuente reducción del espejo de agua) de muchas lagunas. Algunas carreteras y diques han cortado o limitado el intercambio de agua, produciendo daños a la ecología de algunas lagunas costeras (mortalidad o daño fisiológico del mangle, azolvamiento y salinización). El relleno de partes de las lagunas es también una práctica inapropiada que altera su funcionamiento hidrológico y ecológico, al igual que el vertimiento de aguas residuales mal tratadas provenientes de actividades urbanas y turísticas. Estuarios Según la UNESCO, un estuario es un cuerpo de agua costero semicerrado que tiene una conexión libre con el mar abierto, al menos en forma intermitente, y dentro del cual la salinidad es mensurablemente diferente de la salinidad del mar abierto adyacente. De manera general, el término se aplica a la desembocadura en el mar de un río amplio y profundo, donde tiene lugar el intercambio de agua salada y agua dulce, debido a las mareas, creándose una zona de interacción de diferentes salinidades donde se crean condiciones ambientales particulares desde el punto de vista físico-químico sedimentológicos y ecológico. Los fondos estuarinos están compuestos por sedimentos finos de origen terrígeno, comúnmente desprovistos de macrovegetación. La caracterización físico-química de esta zona muestra grandes fluctuaciones de todos los parámetros físico-químicos en el agua, altos porcentajes de limo y arcilla en los sedimentos y elevadas concentraciones de materia orgánica. Los procesos físico- químicos que se producen al entrar en contacto el agua dulce con el agua salada, hacen que se precipiten gran cantidad de sedimentos asociados a la materia orgánica, por lo que las costas contiguas a los estuarios se define como de tipo constructivo asociadas a procesos deposicionales, donde los espesores del sedimento pueden llegar a ser considerables. Este conjunto de características estuarinas propicia el asiento y desarrollo de las poblaciones de los camarones peneidos y otras especies eurihalinas que constituyen recursos pesqueros claves solo presentes en estos ambientes y donde radican parte de sus servicios ecosistémicos. Los organismos característicos de estos lugares viven cerca de sus límites de tolerancia en un ambiente fluctuante. El estuario es un ecosistema muy productivo, vital para la vida de casi todas las especies marinas, que viven en estas zonas al menos durante sus primeras etapas de crecimiento, por lo que es común encontrar allí gran cantidad de juveniles de varias especies de valor comercial. Más de dos tercios de los peces de interés comercial dependen de los estuarios para su alimentación y cría. 4 - 36 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Los estuarios pueden clasificarse, según varios factores y procesos, entre ellos, su origen y ubicación. El estuario de barra se forma detrás de una barrera coralina, el estuario de plano costero que aparece por inundación del valle de un río por agua de mar y el estuario tectónico originado en la depresión creada por una o varias fallas. Normalmente, en los estuarios se distinguen tres sectores: el marino o estuario bajo con una conexión libre de mar abierto, el estuario medio y el estuario superior o fluvial, caracterizado por tener un agua más dulce, esto es, menor intrusión marina, sujeto a las fluctuaciones diarias de la marea. Sin embargo, es más común agruparlos de acuerdo con sus propiedades de circulación y la distribución de la salinidad. Los tipos de estuarios más importantes son: de cuña salina, altamente estratificado, ligeramente estratificado, mezclado verticalmente, inverso e intermitente. En República Dominicana, la presencia de numerosos caños y ríos que desembocan en la costa o en algunas ensenadas, contribuyen a crear condiciones estuarinas a pequeña escala, en muchas zonas costeras del país, pero poco se conoce acerca de estos ambientes. CIBIMA (1992) lista 42 estuarios, pero también las bahías y las lagunas costeras pueden ser consideradas estuarios y de hecho comparten muchos servicios ecosistémicos. El mayor estuario del país, cuya influencia determina incluso la distribución de otros ecosistemas como los pastos marinos y los arrecifes, creando un verdadero sistema de complejos ecológicos (Herrera-Moreno, 2000), es el relacionado con los ríos Yuna y Barracote en la bahía de Samaná. El importante aporte de sedimentos que fluye a esta costa es responsable de una extensa cuenca fangosa que constituye por su extensión y valor ecológico y pesquero, uno de los biotopos más importantes de la bahía de Samaná. El río Yuna desemboca en la parte noreste de la bahía de Samaná, con una extensión de 5,495 km² y el río Barracote desemboca en la parte sur de la península de Samaná. Entre estos dos ríos existen otros cursos de agua dulce de menor caudal, que se denominan de norte a sur: Boca Caimán, Boca Grande, Boca del Barraquito, Boca del Caño La Ceja y Boca del Caño Los Pinitos; al norte de la desembocadura principal del río Yuna se encuentra un pequeño caño denominado Boca Colorao (Sang et al., 1994). Existen estudios generales de las características físico-químicas del estuario (Ferrera et al., 1990), del zooplancton (Lysenko, 1990), de sus recursos pesqueros (Sang et al., 1997) y otros aspectos resumidos por Herrera-Moreno (2005) en una síntesis de información biofísica de la bahía de Samaná. Suriel (1990) ofrece información sobre las características generales físicas y ecológicas en la bahía de San Lorenzo, que también presenta características estuarinas relacionadas con el río Yabón. Entre los impactos fundamentales a los estuarios se encuentra la alteración de los volúmenes de agua dulce producto del represamiento de los ríos en sus cuencas alta y media, reduciendo la cantidad de agua que llega a la costa y de la cual depende la condición estuarina. En los estuarios es donde se manifiestan con mayor intensidad las consecuencias de los deterioros ambientales que ocurren tanto en las cuencas fluviales (vertimiento de desechos domésticos, urbanos, industriales y agropecuarios), como en las zonas costeras (urbanización, vertimiento de desechos, infraestructura, operación portuaria y extracción de recursos pesqueros). Por hallarse justo en la interface entre el mar y la tierra, los estuarios son escenarios que se modifican permanentemente y, por estar a merced de las influencias del oleaje y de las corrientes de los ríos, son particularmente vulnerables al cambio climático global, pues son especialmente sensibles a cualquier modificación en el nivel de los océanos o en el caudal de los ríos. Pastos marinos Los pastos marinos son fondos de sedimentos no consolidados con desarrollo de yerbas o pastos marinos (fanerógamas) y macroalgas (Spalding et al., 2001). Nuestras fanerógamas incluyen seis especies: Thalassia testudinum, Syringodium filiforme, Halodule wrightii, Halophila decipiens, H. engelmanni y Ruppia maritima. La primera domina prácticamente en todas las zonas de la plataforma. En lugares afectados por altas salinidades o en médanos muy bajos sometidos a altas temperaturas, suele dominar H. wrighti. Los pastos marinos pueden alcanzar una alta densidad en zonas donde el espesor de los sedimentos es mayor y tienen una densidad media a baja en las zonas donde el espesor de los sedimentos se reduce. Las fanerógamas requieren una cierta profundidad de los sedimentos y estabilidad física para desarrollarse, y si bien pueden colonizar de manera dispersa capas delgadas de sedimentos sobre las rocas, necesitan al menos 10 cm de profundidad del sedimento para lograr un crecimiento exuberante (Zieman, 1982). En estos casos, el denso follaje da estabilidad al sustrato y contribuye a crear un entorno de baja energía, una de las principales funciones ecológicas de las praderas de hierbas marinas. Con la reducción del espesor de los sedimentos, los pastos marinos se tornan escasos, creciendo en pequeños parches en aquellas microformas del relieve donde se acumulan las partículas de sedimento. 4 - 37 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES Los pastos marinos son la principal vía de entrada de la energía que garantiza la productividad biológica y pesquera en la plataforma y constituyen una fuerte reserva ecológica de materia y energía en forma de biomasa, parte de la cual es exportada a los arrecifes y al océano, lo que en cierta medida contribuye a su productividad. También actúan como estabilizadores del fondo, previniendo su erosión y la afectación de los arrecifes y de las playas colindantes, regulan la concentración de oxígeno y gas carbónico en el mar, y condicionan fuertemente los procesos biogeoquímicos locales. Muchos pastos marinos son formadores de gran parte de las arenas de las playas gracias al desarrollo de algas calcáreas, principalmente del género Halimeda. Los pastos poco profundos cercanos a las costas y sobre bancos (menos de 2 m de profundidad), y aquellos ubicados en las lagunas de arrecifes o en zonas donde habitan los manatíes, deben ser considerados como áreas ecológicamente sensibles por ser zonas importantes de reclutamiento y refugio de larvas y juveniles de importantes recursos pesqueros. A todos estos importantes servicios ecosistémicos se une que los ecosistemas de fanerógamas marinas podrían jugar un papel clave para contrarrestar los efectos del cambio climático, por su capacidad de enterrar depósitos considerables de carbono orgánico por debajo de los sedimentos, hasta muchos metros de espesor en lugares y escalas temporales milenarias. Los pastos marinos están distribuidos de forma discontinua y con densidad variable en toda la plataforma marina dominicana, alcanzando mayor extensión donde la plataforma marina se torna más ancha como en el extremo sureste de Bayahíbe, Montecristi y Pedernales. CIBIMA (1992) indica 56 sitios con pastos marinos a los cuales Moya y Díaz (2004) adjudican una extensión de 186 km², si bien estas cifras deben ser actualizadas y precisadas a través de Sistemas de Información Geográfica como parte de los estudios de cobertura y uso del suelo que realiza el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Las investigaciones sobre este ecosistema son escasas, si bien varios estudios ecológicos y pesqueros ofrecen reportes e inventarios de especies que viven en los pastos marinos. Se han realizado evaluaciones de las características de las hojas de la hierba de tortuga Thalassia testudinum en la bahía de Samaná (Sang y Lysenko, 1994), su distribución mediante imágenes aéreas en Montecristi (Luczkovich et al., 1993) o el impacto del enriquecimiento de origen antrópico sobre la trama alimentaria de los pastos marinos en Pedernales y Barahona (Tewfik et al., 2005). Arrecifes coralinos Por definición, los arrecifes coralinos son estructuras geológicas sólidas, masivas, de origen biológico, y con formas variadas, que cubren la matriz rocosa de algunos fondos marinos tropicales y subtropicales. Estos crecen hacia la superficie y son creados por organismos fijos al fondo que forman esqueletos pétreos de carbonato de calcio. El grupo de organismos fijos lo integran principalmente corales pétreos, esponjas, octocorales, ascidias y algas, que crean la trama arquitectónicamente compleja para la colonización de una rica fauna de peces y otros invertebrados. Los arrecifes coralinos, además de una alta diversidad biológica, poseen grandes valores naturales y socio-económicos, y tienen gran valor intrínseco por su carácter único. A pesar de su muy limitada extensión sobre el océano, los arrecifes coralinos albergan la cuarta parte de las especies marinas del mundo. En los arrecifes habita una gran diversidad de microorganismos, vegetales e invertebrados portadores de sustancias biológicamente activas, que se emplean o constituyen recursos potenciales como fármacos y reactivos de interés bioquímico y médico. Muchas de sus especies se utilizan para la elaboración de objetos artesanales. Los arrecifes juegan un papel fundamental en el aporte sedimentario local, son los generadores de arena que mantienen las playas, protegen la costa del oleaje y, además, su diversidad de estructuras y formas de crecimiento, ofrece paisajes submarinos de gran valor para el buceo recreativo turístico. Poseen un gran valor educacional, científico y ético. Asimismo, son indicadores de la calidad de las aguas marinas y de los efectos de los cambios climáticos globales. Todos estos valiosos servicios ambientales provienen de un ecosistema ecológicamente sensible y altamente vulnerable. Según Spalding et al. (2001), República Dominicana cuenta con 610 km² de arrecifes coralinos, mientras que Burke y Maidens (2004) reportan 1,350 km². CIBIMA (1992) señala 28 zonas de arrecifes coralinos y Geraldes y Vega (2002) y Geraldes (2003) ofrecen un panorama general de los tipos, zonas, características y distribución de los arrecifes en diferentes sectores de la plataforma dominicana. Los arrecifes aparecen principalmente en forma de crestas (restingas), barreras coralinas, tapizando cantos y terrazas rocosas, como promontorios (cabezos o arrecifes de parche), en barras alternadas con canales de arena (fondos de macizos y canales) de variado relieve que van ganando en desarrollo con el incremento de la profundidad. Las áreas arrecifales importantes en la costa Atlántica incluyen el arrecife de barrera de Montecristi en el noroeste, y el sistema de barrera arrecifal de Bávaro Macao-Punta Cana en el extremo oriental. Hacia el sur, en la costa del Caribe, se encuentran los arrecifes del Parque Nacional Cotubanamá y la adyacente isla Saona; hacia el oeste, los arrecifes de las estrechas plataformas de Boca Chica y el Parque Nacional Submarino La Caleta y hacia el suroeste la plataforma protegida al este de cabo Beata en el Parque Nacional Jaragua (Creary et al., 2008). 4 - 38 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Actualmente, se tiene información sobre los ambientes arrecifales de las provincias Montecristi (Luczkovich, 1991; Geraldes et al., 1998; Garza–Pérez y Ginsburg, 2007; FORCE, 2011), Puerto Plata (Geraldes, 1994), Samaná (Geraldes, 1994; Sang, 1994; 1996; Torres, 2013), La Altagracia (Williams et al., 1983; Geraldes, 1994; Torres, 1999; Torres et al., 2001; Martínez et al., 2003; Brandt et al., 2003), La Romana, San Pedro de Macorís (Geraldes, 1994), Santo Domingo (Barnwell, 1977; Williams et al., 1983; Geraldes, 1994, Geraldes y Bonnelly, 1978, Geraldes et al., 1997), Peravia (Almonte, 1976), Azua (Geraldes y Bonnelly, 1978; Zapata, 2008) y Pedernales (Weil, 2006). Linton et al. (2002) evalúan la situación de los arrecifes coralinos en toda la plataforma dominicana. Los estudios de mayor amplitud geográfica y la extensión temporal de los muestreos son los de Geraldes (1994) en catorce arrecifes a lo largo de toda la costa dominicana y Geraldes et al. (1998) con un estudio de dos años en los arrecifes de Montecristi. El área marina del Parque Nacional Cotubanamá ha sido la más estudiada, contemplando aspectos de muestreo (Chiappone et al. 1996), de composición estructural de las comunidades (Williams et al., 1983), aspectos funcionales como reclutamiento y mortalidad en relación con la sedimentación (Torres, 1999), tasa de crecimiento y composición isotópica, estos últimos como indicadores potenciales de variabilidad ambiental a mediano plazo (Chiappone, 1991). También los arrecifes del Parque Nacional Jaragua que presenta las diversidades más altas de corales, octocorales y esponjas de la República Dominicana y están entre las más diversas del Caribe Norte (Weill, 2006). Asimismo, el Parque Nacional Montecristi, donde si bien existen múltiples presiones antrópicas, varias zonas arrecifales mantienen una condición ecológica más favorable que muchos arrecifes del Caribe y Atlántico noroccidental (Garza–Pérez y Ginsburg, 2007) y NOAA Headquarters (2015) mantiene el monitoreo de los umbrales térmicos indicadores de blanqueamiento coralino. Dentro del marco del Proyecto Grandes Ecosistemas Marinas del Caribe se llevó a cabo el componente “Caso Montecristi, República Dominicana” por medio del cual se realizó la Caracterización Preliminar del Estado Actual de los Arrecifes de la Costa Nordeste de la Provincia Montecristi (Parque Nacional Submarino Montecristi) (http://ambiente.gob.do/proyectos-costeros- y-marinos/). Herrera-Moreno et al. (2014) realizaron las primeras estimaciones de capacidad de carga turística en los arrecifes coralinos de Bayahíbe. Por su papel de constructores, los corales escleractíneos son el grupo fundamental del arrecife representado por unas 60 especies, si bien existe un grupo de especies que suelen ser un componente constante en las formaciones arrecifales dominicanas. Entre ellas se encuentran Montastraea cavernosa, Orbicella annularis, O. faveolata, O. franksi, Agaricia agaricites, Porites astreoides, P. porites, Pseudoiploria strigosa, Ps. clivosa, D. labyrinthiformis, Dichocoenia stokesii, Acropora cervicornis, Colpophyllia natans, Meandrina meandrites, Eusmilia fastigiata, Siderastraea radians y S. siderea. La dominancia de unas u otras especies está relacionada con la incidencia de ciertos factores ambientales como la transparencia del agua, la sedimentación, la profundidad o la zona del arrecife que se trate. En los arrecifes de barrera que están formados por zonas con características propias (laguna arrecifal, zonas trasera, barrera, zona de embate, explanada rocosa, macizos y canales y arrecife frontal) la dominancia de especies es típica de cada zona en respuesta fundamentalmente a los factores hidrodinámicos. Ecosistemas circalitorales y batiales La zona circalitoral representa una región externa de la plataforma a partir de los 50 m de profundidad donde la atenuación de la intensidad luminosa impone restricciones al crecimiento de la vegetación bentónica (zona disfótica). En el límite de esta zona circalitoral en 200 m de profundidad en su tránsito hacia la zona batial hasta 3000 m domina la total oscuridad (zona afótica) y las condiciones se van tornando cada vez más hostiles en términos de altas presiones y bajas temperaturas. Esta región está caracterizada por una abrupta geomorfología en el talud insular y la presencia de grandes cuencas sedimentarias de partículas muy finas. Estos fondos están colonizados por grupos como esponjas, corales ahermátipicos, pennatulásceos, octocorales anémonas, moluscos, crustáceos y equinodermos. Estos fondos, de los que prácticamente no se conoce nada se caracterizan por su elevado endemismo (Pielou, 1979). Además, poseen un gran valor ecológico y económico al contar con especies que sirven de alimento a otras de interés comercial y al participar en los procesos de transformación y mineralización de la materia orgánica y de los nutrientes en la interfase agua y columna de sedimento. La riqueza taxonómica de los ecosistemas circalitorales y batiales dominicanos nunca había sido considerada y, sin embargo, una primera revisión de las bases de datos de HISPABIOTA MARINA muestra 148 especies de veinte grupos taxonómicos que habitan en un intervalo entre 50 a 3109 m. Aquí se incluyen 35 especies de artrópodos de 19 familias, incluyendo copépodos, isópodos, miscidáceos, camarones, anomuros, cangrejos, langostas y estomatópodos; 47 especies de celenterados de 15 familias con hidrozoos, octocoralios, corales ahermatípicos y actiniarios; 56 especies de equinodermos de 33 familias de equinoideos, 4 - 39 CARACTERIZACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES asteroideos, crinoideos, ofiuroideos y holoturoideos y 10 especies de moluscos de 8 familias de cefalópodos, bivalvos y gastrópodos. En los hábitats circalitorales y batiales sedimentarios, la principal presión es la pesca de arrastre que, en nuestro país, no se practica y eventualmente pueden recibir desechos del dragado que se vierten desde patanas a grandes profundidades. Ecosistemas pelágicos Los ecosistemas pelágicos se extienden desde la superficie del océano hasta las profundidades del lecho oceánico, divididos por zonas: epipelágica (0 a 200 m), mesopelágica (200 a 600 m) y batipelágica (600 a 3000 m). Proporciona hábitats importantes para los niveles tróficos más bajos (fito y zooplancton) que son claves en las redes de alimentación del océano, así como a las etapas tempranas del ciclo de vida (huevos y larvas) de muchas especies que son la base de pesquerías comerciales como la langosta y varias especies de peces arrecifales. Es el espacio donde tienen lugar las migraciones horizontales y verticales de especies fito y zooplanctónicas o nectónicas (peces transzonales, tortugas o ballenas). Por otra parte, los grandes productores de oxígeno del planeta son los océanos. La flora oceánica (fitoplancton), constituida por miles de especies, provee el 90 % del oxígeno existente en la atmósfera que cubre la Tierra. En República Dominicana prácticamente no existen estudios cuantitativos extensivos del plancton. Las investigaciones planctónicas de este ecosistema en nuestro país son escasas. En relación con el fitoplancton, la única investigación extensiva proviene de las colectas a bordo del BI San Andrés de la Armada Colombiana de 1979 (Carbonel, 1981), pues las restantes referencias corresponden a muestreos puntuales en laguna Redonda (Álvarez y Bonnelly, 1983) y el litoral de Santo Domingo (SURENA-SEA, 1999). En cuanto al zooplancton, solo se cuenta con muestreos puntuales y observaciones en aguas interiores o en la costa de las localidades de la bahía de Samaná (Lysenko, 1990), Las Palmillas en La Altagracia (Olivares, 1982), Boca Chica (Olivares, 1983), bahía de la Jina, laguna Redonda y la zona estuarina del río Higuamo. (Olivares, 1983a). SEA (2014) ofrece información del zooplancton oceánico en el entorno de Samaná como parte de las investigaciones del BI Corwith Cramer del Woods Hole Institute. Las comunidades de peces en el sistema pelágico incluyen una amplia gama de especies pelágicas neríticas de aguas costeras y estuarinas, como mojarras, sardinas y machuelos (Clupeide y Engraulididae) que son componentes importantes de la cadena alimentaria pelágica, para los grandes pelágicos oceánicos migratorios de amplia distribución como atunes, dorados y peces espada (Scombridae, Coryphaenidae e Istiophoridae) que constituyen valiosos recursos tanto de la pesca comercial como deportiva que se desarrolla en el complejo ecológico de las aguas oceánicas (Baisre, 1985). En los desembarcos pesqueros de Las Terrenas y Las Galeras al norte de la península de Samaná se desarrolla una pesquería pelágica donde se capturan varias especies de la familia atunes y bonitos (Katsuwomis pelamis, Thunnus albacares, T obesus, Scomberomorus regalis, S. cavalla y Acanthocybium solandri), pejes de pico (Tetrapturus albidus) y dorados (Coryphaena hippurus) (Sang et al., 1997). La pesca del calamar diamante es ejemplo de un recurso de la zona mesopelágica que se ha convertido en objeto de una pesca artesanal de pequeña escala. La especie clave es el calamar diamante Thysanoteuthis rhombus, especie pelágica oceánica profunda que se captura entre 300 a 750 m al este de la península de Samaná. 4 - 40 Ceiba, Ceiba pentandra, Tamboril, Santiago Eladio Fernández © CAPÍTULO 5SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA Introducción PLANTAS VASCULARES (Reino Plantae, Superfilo Tracheophyta) Origen de la flora de la Hispaniola Componentes de la flora de la Hispaniola Rutas de llegada de la flora de la Hispaniola Estudios de la flora de República Dominicana y la Hispaniola Herbarios de importancia para el estudio de la flora dominicana Composición florística Endemismos Grupos conspicuos en la flora dominicana Estado de conservación de la flora dominicana BRIÓFITAS (musgos, hepáticas y antocerontes) TALÓFITAS (hongos y líquenes) FLORA MARINA Microalgas (Filos Cyanobacteria, Bacillariophyta y Myozoa) Fanerógamas marinas (Filo Magnoliophyta) Macroalgas (Filos Rhodophyta, Heterokontophyta y Chlorophyta) Hongos (Reino Fungi) Líquenes CAPÍTULO5 1 1 1 1 3 6 8 11 13 15 15 16 19 19 19 20 20 21 21 22 LISTA DE FIGURAS Figura 5.1. Mapa de Hispaniola con las localidades costeras donde se han venido realizando colectas de algas desde 1871 (tomado de Betancourt y Herrera-Moreno, 2002). LISTA DE TABLAS Tabla 5.1. Resumen del número preliminar de especies de los grupos de la flora terrestre y marina de República Dominicana, considerados en el presente informe. T. Total, E. Endémicas. Se indican algunas referencias básicas. Tabla 5.2. Resumen cuantitativo del número de especies reportadas para Hispaniola, considerando los reportes globales y los correspondientes a República Dominicana y Haití. SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA 5 - 1 Introducción La flora dominicana conocida está integrada por plantas traqueófitas o vasculares, usualmente llamadas “plantas superiores", y no vasculares o talófitas-briofitas. Las vasculares se dividen en espermatofitas (angiospermas y gimnospermas) y pteridofitas (helechos y aliadas). Las angiospermas comprenden las plantas con flores y frutos, mientras que las gimnospermas son plantas con semillas desnudas, es decir, carentes de ovario, y comprenden las coníferas y las cicadáceas-zamiáceas. Las pteridofitas carecen de semillas, reproduciéndose por esporas. En este contexto se suelen tratar de manera independiente las briófitas (musgos, hepáticas y antocerontes) y las talófitas (algas, hongos1 y líquenes). A partir de las fuentes básicas de información sobre la biodiversidad de la flora de la República Dominicana, en el territorio nacional se conocen unas 9,405 especies (Tabla 5.1) terrestres, acuáticas, costeras y marinas, aunque solo hemos hallado información del endemismo en las plantas vasculares terrestres, que suman 1,550 especies. Tabla 5.1. Resumen del número preliminar de especies de los grupos de la flora terrestre y marina de República Dominicana, considerados en el presente informe. T. Total, E. Endémicas. Se indican algunas referencias básicas. PLANTAS VASCULARES (REINO PLANTAE, SUPERFILO TRACHEOPHYTA) En este apartado se analiza el origen probable de la flora, las principales investigaciones botánicas, el estado del conocimiento actual (número de especies, géneros y familias, tipos biológicos, estatus biogeográficos, rarezas demográficas, biogeográficas y de hábitat), su estado de conservación, sus usos y amenazas históricas y actuales, endemismos locales o restringidos, grupos conspicuos (orquídeas, helechos, palmas, cactus, bromelias), plantas invasoras, asociaciones vegetales, principales colecciones de referencia y las fuentes bibliográficas claves sobre la flora de Hispaniola. Origen de la flora de la Hispaniola La composición de la flora de la isla Hispaniola es bastante compleja, por lo que no es fácil establecer con certeza el origen de esta. Liogier (2000) establece que la ausencia de datos abundantes sobre flora fósil hace difícil dar una respuesta definitiva a la pregunta ¿de dónde viene la flora de Hispaniola? Y afirma que: “Sólo tenemos respuestas parciales e hipótesis, y todavía hay un gran número de hechos no explicados y otros muchos por descubrir en nuestra flora”. Agrega que al parecer, la mayoría de los fósiles antillanos corresponden a la era Cuaternaria y a la Terciaria, y prácticamente ninguno a la Secundaria, y que, sin embargo, los terrenos más antiguos observados en las Antillas parecen ser de la era Secundaria. 5. SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA GRUPOS T E REFERENCIAS BÁSICAS Plantas vasculares 6,000 1,550 Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo Musgos 469 Motito et al. (2008); Sastre-De Jesús et al. (2010); Frahm (2012) Hepáticas 191 Schäfer-Verwimp y Pócs (2009) Antocerontes 55 Schäfer-Verwimp y Pócs (2009) Hongos 1,940 Ministerio Ambiente (2010) Líquenes 407 Ministerio Ambiente (2010) Microalgas 75 Herrera-Moreno y Betancourt (2014) Fanerógamas marinas 6 Herrera-Moreno y Betancourt (2014) Macroalgas 262 Betancourt y Herrera-Moreno (2002) Total 9,405 1,550 1 Los hongos se incluían en el Reino Plantae hasta que se aceptó su inclusión en un reino propio, Reino Fungi (Whitaker, 1969). Por razones prácticas se incluyen aquí como parte de la flora. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Hechos como la existencia de la flor de las Mirabal, Salcedoa mirabaliarum, restringida a una pequeña área de la cordillera Septentrional, y cuyos parientes más cercanos se encuentran en otras regiones del mundo, resultan difíciles de explicar. Lo mismo ocurre con la especie llamada palo de yagua (Akrosida floribunda), exclusiva de la sierra Martín García (en la provincia de Azua), la cual tiene solo una especie hermana en Brasil. Es sabido que las islas, los territorios insulares, suelen presentar un alto porcentaje de endemismo, debido al aislamiento de las poblaciones de especies. Mientras más tiempo haya pasado una flora aislada de las áreas vecinas, pues más grande es la tendencia a aumentar el porcentaje de especies únicas, debido a que se produce el fenómeno de especiación por evolución divergente. De manera global, la flora de toda la región del Caribe insular tiene un alto porcentaje de endemismo, incluyendo 182 géneros exclusivos de esta región (Acevedo-Rodríguez, 2012), donde ha ocurrido una evolución divergente que ha producido el endemismo antillano a partir de especies ya establecidas provenientes de diferentes regiones. Esto es lo que explica la existencia de una flora exclusivamente antillana, con alto endemismo en cada isla en particular, y con especies que solo existen en dos o tres de las islas. La caobanilla, Stahlia monosperma, solo existe en la región este de la República Dominicana y en el oeste de Puerto Rico. El roblillo, Ekmanianthe longiflora, es exclusiva de Hispaniola y de Cuba. Liogier (2000) plantea que estas especies ya formadas han quedado, a través de los distintos cambios geológicos, refugiadas en las partes emergidas, mientras el resto de las Antillas se hundía en el mar. Jamaica estuvo más tiempo separada de las demás Antillas Mayores. Por ello se explica que su flora sea más diferenciada de las de Cuba, Hispaniola y Puerto Rico, aunque, obviamente, hay muchos elementos comunes. Por ejemplo, en Jamaica no existe la manacla (Prestoea montana), que crece en casi todas las demás Antillas. Cuba e Hispaniola, evidentemente, fueron centros de refugios de plantas. Luego han sido centros de distribución de especies para el Caribe insular, y probablemente para otras zonas, como Centroamérica y el Caribe suramericano. Cuba es un centro de distribución de palmas, con unas 80 especies. El género Eugenia (Myrtaceae) tiene 228 especies en las Antillas, de las cuales 207 son endémicas, con un endemismo de 9 %. Pilea (Urticaceae) está representado en esta región por 212 especies, de las cuales 202 son exclusivas, con un 95 % de endemismo. Rondeletia (Rubiaceae) es un género exclusivo de la región insular caribeña con 145 especies, todas endémicas, es decir, un 100 %. Lepanthes (Orchidaceae) tiene 121 especies, de las cuales 119 son endémicas, para un 98 % (Acevedo-Rodríguez, 2012). En la mayoría de las Antillas hay géneros exclusivos con varias especies, como es el caso de Stevensia, exclusivo de Hispaniola, con 11 especies. La isla Hispaniola, con sus pequeños territorios adyacentes, se encuentra localizada en una posición privilegiada dentro del Caribe insular, no solo por su posición geográfica, sino por su amplia variedad de pisos climáticos y altitudinales, desde unos 40 mbnm en la isla Cabritos del lago Enriquillo, hasta el pico Duarte en la cordillera Central, con unos 3,100 msnm, la mayor elevación del Caribe. Los pinares de Valle Nuevo, más que un ambiente del Caribe insular, parecieran ubicarnos en zonas templadas de América del Norte y de Europa (Peguero, 2005). A esto se suma una amplia diversidad de ambientes desde el bosque seco espinoso hasta el bosque nublado y los pinares, pasando por los bosques semihúmedo y muy húmedo. La variación de sustratos también influye en la especialización de la flora. Se puede encontrar vegetación sobre roca caliza costera, sobre el singular carst de Los Haitises, donde Zanoni et al. (1990) estudiaron la flora y la vegetación, y algunos lugares de la cordillera Septentrional, rocas de serpentinitas, basaltos y lateritas, farallones de diferentes tipos de mármol, varios de tipos de calizas duras en la sierra de Baoruco, suelos arcillosos, arenosos, humedales pantanosos, sistemas lagunares dulceacuícolas, saladares o lagos de agua dulce y salobres (Peguero, 2007). Si se analiza, por ejemplo, la flora de un área con sustrato de roca serpentinita, se encontrará allí una flora muy especializada. En la República Dominicana se hallan tres tipos de ambientes de serpentinita: la de mediana y altas elevaciones, donde se encuentran los principales pinares (Pinus occidentalis), sabanas de serpentinita, cuya vegetación es de porte medio y de hojas anchas, como el peralejo o cajuil cimarrón (Curatela americana), y lengua de vaca (Miconia punctata), así como serpentitnita o serpentina de zonas bajas con vegetación xeromorfa, como el bosque típico de sierra Prieta, Villa Mella, y de Cofresí, en Puerto Plata. De acuerdo con Peguero (2002), en la República Dominicana crecen unas 40 especies serpentinícolas exclusivas, es decir, que no se desarrollan en otro tipo de sustrato. García y Mejía (1998; 2008) ofrecen información sobre la vegetación y flora de serpentina en República Dominicana, estudiada por García (1996) en Gaspar Hernández y por Veloz et al. (2011) en la Reserva Biológica Sierra Prieta. 5 - 2 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA Componentes de la flora de la Hispaniola En la Hispaniola, y particularmente en la República Dominicana, se puede hablar de zonas alpinas, con climas que permiten recibir e incorporar a su flora numerosas especies de zonas templadas (Liogier, 2000). Cuando se analiza nuestra flora, comparándola con las de otras regiones del mundo, se hace evidente que ha sido conformada con diferentes componentes, procedentes tanto de sur y Centroamérica, como del norte, desde México hasta las zonas templadas de Canadá. Liogier (2000) establece que la flora de Hispaniola tiene cinco componentes desde el punto de vista de la fitogeografía, que son los siguientes: cosmopolita, continental, antillano, endémico y adventicio. Componente cosmopolita. Liogier (2000) divide este componente en dos: plantas de la orilla del mar y malezas tropicales. Entre las primeras menciona la denominada barrilla, Batis maritima; el té de playa, Borrichia arborescens; haba de playa, Canavalia maritima; mate de costa, Caesalpinia bonduc; malcasá, Chamaesyce buxifolia; col de playa, Caquile lanceolta; jicaco, Chrysobalanus icaco; Juana la blanca, Spermacose assurgens; palo del rey, Dodonaea elaegnoides; mangle botón, Conocarpus erectus; té negro, Suriana maritima; pajilla, Philoxerus vermicularis; uva de playa, Coccoloba uvifera; pata de cabra, Ipomoea pes-caprae; mangle rojo, Rhizophora mangle, y saladito, Sesuvium portulacastrum. Entre las malezas tropicales se encuentran, entre otras, las siguientes: llantén, Plantago major; lechuguilla, Sonchus oleraceus; verdolaga, Portulaca oleracea; lila de agua, Eichhornia crassipes; molenillo, Leonotis nepetifolia; alfilerillo, Bidens pilosa; lechuguilla de agua, Pistia stratiotes. Todo el año, Catharanthus roseus, y quita parcela o pata de gallo, Echinochloa crus-galli. Componente continental. Este componente de la flora de Hispaniola es dividido por Liogier (2000) en tres partes o corrientes, que fueron posibles rutas o puentes para la llegada de especies a esta isla. Estos serían los siguientes grupos: norteamericano, centroamericano y suramericano. El grupo norteamericano se refiere a que numerosas especies de las altas montañas de Hispaniola, y principalmente de la República Dominicana, están emparentadas con la flora subtropical y templada del continente americano, principalmente de Canadá y Estados Unidos. De ahí resulta el endemismo de lugares como Valle Nuevo, La Rucilla y de otras montañas, cuyos picos alcanzan hasta más de 3,000 metros de elevación. Pero esas especies tienen un nexo con aquellas regiones, y muchas han evolucionado en forma divergente, mediante proceso de “especiación”. En las zonas de mediana elevación se encuentran plantas pertenecientes a géneros subtropicales, como el anís de estrella cimarrón, Illicium ekmanii, y el palo blanco, Drypetes diversifolia, halladas en la loma Isabel de Torres y otros lugares montañosos de la provincia de Puerto Plata (Liogier, 2000). El Género Magnolia (el de los ébanos) está representado en la isla de Santo Domingo por cinco especies: M. pallescens, M. hamori, M. domingensis, M. ekmanii y M. marginata, todas endémicas, creciendo en los bosques muy húmedos y tienen un origen en conexión con elementos norteamericanos. Y lo mismo sucede con el nogal, Juglans jamaicensis, y el pino o cuaba, Pinus occidentalis (una de las especies endémicas más abundantes y de mayor distribución). El Género Rubus es de la misma procedencia, y está representado en la isla por cinco especies endémicas y unas tres exóticas. Pero muchas de estas plantas de conexión norteamericana no son endémicas de la isla, sino que existen también en aquellas regiones subtropicales y templadas. Algunas hierbas, principalmente acuáticas, y varias de las cuales se han adaptado y convertido en “malezas”, podrían haber sido traídas por las aves, ya sea por semillas adheridas a las plumas, en el lodo de las patas o en el tracto digestivo, o bien por transporte aéreo (anemocoría). Entre esas especies están las de los Géneros Agrimonia, Agrostis, Anthemis, Aster, Drosera, Epilobium, Fregaria, Helianthemum, Hieracium, Lactuca, Linaria y Specularia (Liogier, 2000). Actualmente en altas montañas, principalmente en la cordillera Central, cordillera Septentrional, sierra de Neiba y sierra de Bahoruco, hay muchas otras especies exóticas provenientes de regiones templadas, pero que han sido introducidas intencionalmente por los humanos. En el grupo centroamericano, el componente de plantas presentes en la isla Hispaniola está compuesto por pocas especies de géneros propios de la región, a veces pertenecientes a un grupo de familias. Liogier (2000) dice que algunos ejemplos ilustran al respecto, y menciona los siguientes géneros: Didymopanax (ahora Schefflera), dos especies en la isla, una de ellas, D. morototoni (Schefflera morototoni), de amplia distribución en los trópicos americanos, y la otra, D. tremula (Schefflera tremula), endémica. El Género Lysiloma tiene tres especies en la flora de la isla, y Haematoxylon tiene una. En el caso de las orquídeas (Orchidaceae), hay varias especies que solo crecen en Centroamérica y en Hispaniola. Liogier (2000) señala, además, las siguientes especies: Stellilabium minutiflorum, Goodyera striata, Barbosella mostrabilis, Bulbophyllum aristatum, Corymbochis forcipigera, Maxillaria adendrobium (crece en Cuba, Hispaniola, Jamaica y Costa Rica), Pleurothalis lanceolata (nativa de Hispaniola, Jamaica y América Central); también se pueden mencionar especies de los géneros siguientes: 5 - 3 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Forchhammeria, Piqueria, Siegebesckia, Sycios, Uncinia y otras. En el caso de Lankesterella ortantha, es nativa a Hispaniola, Centroamérica, Venezuela y Ecuador. Además del grupo de plantas exclusivas de Centroamérica e Hispaniola, también hay muchas especies en nuestra flora, cuyos centros de distribución se encuentran en Suramérica, lo que sugiere que Centroamérica pudo haber sido un puente para la llegada de estas hasta las Antillas. En el grupo suramericano, el origen de la flora de la isla de Santo Domingo o Hispaniola es bastante complejo, como se ha dicho, con diversos componentes o rutas migratorias por donde habrán llegado las especies o sus ancestros, a partir de las cuales se han originado otras exclusivas de la región del Caribe insular. Sin embargo, la mayor afinidad de la flora de Haití y de la República Dominicana es con Suramérica. Liogier (2000) señala que ciertos géneros están representados por una especie endémica, aunque las demás se hallan en América del Sur. Un ejemplo puede ser el limoncillo dominicano, cotoperí o cuchiflichi, Melicoccus jimenezii; otra especie del género, M. bijugatus, es nativa de Suramérica. En otros casos, las mismas especies llegan a Hispaniola a veces con localizaciones intermedias. Y hay especies que solo existen en esta isla y en Suramérica. Se hace complejo el análisis de este elemento. Pero lo más lógico es que esas plantas hayan desaparecido en las localizaciones intermedias que les sirvieron de puente. Cuando Liogier escribió el Diccionario Botánico de Nombres Vulgares de Hispaniola en 1974, reeditado en el 2000, estableció que: “El análisis de este elemento se hace más complejo, ya que faltan datos en las floras de Venezuela, Colombia y las Guyanas, sin hablar de Brasil. A medida que se van haciendo los estudios taxonómicos y publicando las floras de esos países, tendremos mejor idea de relaciones y afinidades de nuestra flora. Al estudiar y discutir este aspecto de nuestra flora, lo hacemos en base a migraciones posibles…”. Actualmente se conocen las floras de varios países suramericanos, y se ha venido a confirmar, en lo general, que hay una gran afinidad entre la flora suramericana y la del Caribe, principalmente la de Hispaniola. Ahora es más claro que desde América del Sur hubo dos rutas migratorias hacia la región del Caribe insular. Una ruta siguió el puente de Centroamérica, como se ha dicho, pasando por Cuba o por Jamaica. Pero América Central no solamente sería puente para la dispersión de especies suramericanas. Liogier (2000) se refiere a esta posibilidad y señala como ejemplo algunos géneros que existen en las Antillas Mayores, al menos en algunas de ellas, en Suramérica y desde Texas (Estados Unidos) hasta Chile y Argentina, pero no existen en las Antillas Menores. Es el caso de Gochnatia (que se halla en Cuba, las Bahamas e Hispaniola), y en ninguna otra de las Antillas, y por tanto tuvo que llegar a la región del Caribe insular por otra vía. Las Antillas Menores son de origen volcánico reciente, que se han formado mucho después que las Mayores. Entonces esos territorios no pueden haber sido puente para llegada de esos géneros. Tuvo que existir otra ruta. Pudiera resultar que, al contrario, algunas especies hayan llegado a las Antillas Menores desde las Mayores. Hay ejemplos de especies de varias familias que se dispersaron desde Suramérica hacia otras regiones, incluyendo el Caribe insular. Se pueden citar algunos helechos de los Géneros Pellaea y Polypodium. Según Liogier (2000), Pellaea ternifolia y P. flexiuosa solo se hallan en Hispaniola y en el sur de México. Algo similar ocurre con Polypodium senile y Psilotum complanatum. Trichopilia fragans solo crece en Cuba y Colombia. Ranunculus flageliformis se encuentra en las Antillas y en América continental desde Costa Rica a Argentina. Calliandra caracasana se encuentra en Venezuela, Colombia y Ecuador. Adenaria floribunda es nativa también de México, Panamá y Paraguay. Gnaphalium viscosum (ahora Pseudognaphalium viscosum) se distribuye desde México hasta América Central y Colombia. Trixis divaricata se encuentra en las Antillas y en Suramérica. T. amenorrhoea, además del Caribe, crece en Ecuador, Brasil y Argentina. Hay géneros que tienen una o varias especies endémicas en Hispaniola, y sin embargo todas las demás especies hermanas solo se hallan en Suramérica. Son los casos de los Géneros Fuchsia (con dos especies: F. tryphylla y F. tuerckheimii y un híbrido), Disciphania (una especie, D. domingensis), Periandra (una especie), Loasa (ahora Aosa, con una especie, A. plumieri), Laestadia (una especie, L. domingensis) y Clavija (una especie, C. domingensis, exclusiva de Haití). Berry (1983) discute las relaciones y la taxonomía del Género Fuchsia en Hispaniola. Una ruta importante para la dispersión de las plantas suramericanas hacia el Caribe fue la del Arco de las Antillas Menores, como lo sugiere la presencia de numerosas especies que tienen su centro de dispersión en regiones suramericanas. Estudios paleo-botánicos podrían iluminar al respecto. Pero hay casos difíciles de explicar. La flor de las Mirabal, Salcedoa mirabaliarum, endémica restringida a un pequeño territorio en la cordillera Septentrional (Jiménez, 2010), cuya germinación se ha estudiado recientemente (Encarnación et al., 2015), tiene sus parientes más cercanos en América del Sur. Pero no tiene ascendientes cercanos en localizaciones intermedias. Incluso, con ella se creó un género nuevo, Salcedoa (que ha sido estudiado por Wilkin et al., 2015) pues no podía ubicarse en ninguno de los géneros conocidos en la familia Asteraceae (Compositae). Akrosida floribunda, un arbolito endémico, exclusivo de una pequeña localidad de la sierra Martín García, provincia de Azua, no pudo ser ubicada en ninguno de los géneros conocidos de las Malváceas en el Caribe insular ni continental (Peguero, 2014). Fue ubicada 5 - 4 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA en el Género Akrosida, que hasta entonces era monotípico y endémico exclusivo de Brasil. Es decir, que el género de estas dos especies hermanas tiene disyunciones muy distantes. Entonces es difícil contestar la pregunta: ¿Y dónde están los ancestros? ¿Cómo ocurrió la dispersión, si no hay localidades intermedias? Componente antillano. Este componente de la flora es bien definido. En esta región existen muchas plantas comunes, mientras otras solo se hallan en las Antillas Mayores. Por ejemplo, el Género Picrodendron (Euphorbiaceae / Picrodendraceae) es endémico de las Antillas, así como muchas especies, entre ellas: guaconejo, Amyris balsamifera; almácigo, Bursera simaruba; copey o cupey, Clusia rosea; gri-gri, Bucida buceras; canela, Canella winterana; quiebrahacha, Krugiodendron ferreum; capá, Petitia domingensis; jobo de puerco, Spondias mombin; escobón, Eugenia foetida; manzanillo, Hippomane mancinella; sabina sin olor, Cyrilla antillana; sangre de gallo, Brunellia comocladifolia; cigua blanca, Ocotea coriacea; cabra cimarrona, Schaefferia frutescens; uvero, Coccoloba diversifolia, y timacle, Chiococca alba. Componente endémico. De acuerdo con Acevedo-Rodríguez (2012), en la región del Caribe insular hay unas 10,441 especies endémicas. El componente endémico presenta géneros exclusivos en una isla en particular, como vimos el caso de Stevensia (Rubiaceae) en Hispaniola. Numerosas especies, unas 2050 (Peguero, 2015), son exclusivas de esta isla (República Dominicana y Haití). En el caso de las especies endémicas, algunas tienen una amplia distribución, como las siguientes: palma real, Roystonea hispaniolana; cana, Sabal domingensis; guano, Coccothrinax argentea; pino, Pinus occidentalis; cenizoso, Tabebuia berteroi; tumba hombre, Rhodopis planisiliqua; guao o chicharrón, Comocladia cuneata; albulito, Maytenus domingensis; coralito, Poitea galegoides; cargagua, Senna agustisiliqua; yaso, Harrisia nashii, y cachimbito, Aristolochia bilobata. Algunas plantas endémicas son exclusivas de la República Dominicana, sin llegar a Haití, mientras otras son exclusivas del territorio haitiano (Peguero y Jiménez, 2011; Clase y Pequero, 2006). Entre las exclusivas de la República Dominicana se hallan: canelilla de Oviedo, Pimenta haitiensis (cuyo epíteto específico se le dio por error, pues no crece en Haití); berrón de Samaná, Piper samanense; ozúa, Cinnamodendron ekmanii; coquito cimarrón, Reinhardtia paiewonskiana; canelilla de Yuma, Eugenia yumana; canelilla del cabo, Eugenia samanensis; erizo, Acacia cucuyo; palo de bolo, Cojoba zanonii; guano blanco, Coccothrinax boschiana; cotoperí o cuchiflichi, Melicoccus jimenezii; campanita criolla, Cubanola domingensis; ébano verde, Magnolia pallescens; tabaco, Magnolia hamori; piragua, Byrsonima yaroana, y cacheíto, Pseudophoenix ekmanii. En cuanto a especies exclusivas del territorio haitiano, se encuentran, entre otras: mapou blanc, Neobuchia paulinae; lengua de vaca, Clavija domingensis; petit cocó, Attalea crassispatha; latanier, Copernicia ekmanii; palmiste o ti cocó, Pseudophoenix lediniana; Miconia cineana; anís de estrella, Illicium hottense; Vachellia koltermanii; ébano, Magnolia ekmanii; Magnolia marginata; Mecranium formonense; Salvia paryski, y Micropholis polita. Componente adventicio. En su análisis sobre el origen probable de la flora de la isla Hispaniola, Liogier (2000) dice que la presencia de habitantes europeos desde la época de la colonia ha traído a nuestra isla una serie de plantas que se han establecido mayormente en las regiones montañosas, donde a veces se han vuelto malezas difíciles de erradicar. Muchas de esas plantas ya eran malezas en sus lugares de origen, mientras otras se han convertido en invasoras al llegar a la isla, donde se han adaptado, libres de controles biológicos, y se han expandido ampliamente y de manera agresiva. Como ejemplo se citan las siguientes: Conium maculatum, Pastinaca sativa, Anagallis arvensis, Medicago lupulina, Galium aparine, Lapsana communis, Sonchus oleraceus, Taraxacum officinale, Achilea millefolium, Coronilla varia, Cynoglossum amabile, Linum usitatissimum, Cardamine flexuosa, Fumaria capreolata, Senecio vulgaris, Fragaria vesca (la fresa comercial), Verbascum thapsus, Melilotus alba, Prunella vulgaris, Cerastium glomeratum, Rumex crispum, Poa annua y Euphorbia peplus. Algunas de esas especies, como Coronilla varia y Achilea millefolium, fueron introducidas relativamente reciente, sobre todo la primera, que se introdujo a la floricultura en Valle Nuevo. Muchas otras han sido introducidas y rápidamente se han expandido, como: Prunella vulgaris, Trifolium repens, Mentha spicata, Nasturtium officinale, Lathyrus odoratus, Elaeagnus ebbingei, Mentha aquatica, Avena fatua, Avena sativa, Cupressus arizonica, Lonicera japonica y Lolium repens (Peguero, 2006). Probablemente muchas de estas especies consideradas “malezas de cultivos” hayan sido introducidas como impurezas en semillas de hortalizas. Senecio vulgaris se había citado para las montañas de Haití desde principios o mediados del siglo pasado (XX). Sin embargo, no se había registrado para República Dominicana hasta la década de los 70, cuando comenzó a colectarse en los cultivos de los alrededores de Constanza, a elevaciones entre 1,300 a 1,500 msnm. Algunas de estas especies se adaptan tan rápido, que muchas veces se ha creído que forman parte de la flora autóctona, como ha pasado con el propio S. vulgaris (Liogier, 2000). 5 - 5 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Cuando Ekman exploraba nuestras montañas en los años 1928-1929 Cynoglossum amabile, era casi desconocida, tanto en Haití, como en la República Dominicana. Pero desde hace más de 60-70 años se encuentra extendida en las sierras de Neiba y Baoruco, así como en la cordillera Central. Otra especie que se ha extendido bastante en las zonas de altas montañas es la Fresa extranjera, Rubus niveus, una invasora agresiva, que comparte hábitat con las especies endémicas de ese género, y que se dice que fue introducida en Haití por colonos franceses (Liogier, comunicación personal a Brígido Peguero, 2003). El llamado capricho, Impatiens wallerana, crece en las medianas y altas montañas, principalmente en los bosques latifoliados húmedos y muy húmedos, constituyéndose en invasora en los cafetales. El llamado gallito o mombretia, Crocosmia crocosmiiflora, que fue introducida a la floricultura, invade áreas abiertas de manera muy agresiva (Peguero, 2005). Rutas de llegada de la flora de la Hispaniola Vistos los componentes de la flora de Hispaniola y las posibles rutas de llegada de las mismas o de sus ancestros, hay que concluir, aunque no definitivamente, que la flora de esta isla habrá tenido cinco puentes o cinco rutas principales de llegada, que son: a) la ruta de Centroamérica, b) la ruta de Yucatán, c) la ruta norteamericana, d) el Arco de las Antillas Menores y e) Otras formas de dispersión sin puentes terrestres. Ruta centroamericana. La ruta de Centroamérica nos ha traído el mayor número de especies y las más antiguas. La presencia de plantas propias de la región tropical austral del Continente americano, con disyunción en esta isla o en otras del Caribe insular, nos lleva a la conclusión de que llegaron por esta vía y que desaparecieron en las localidades intermedias. Liogier (2000) establece que “Como las Antillas se separaron definitivamente de América Central en el Plioceno, las especies suramericanas tuvieron amplio tiempo de emigrar hacia las islas del Caribe por varios puentes terrestres. Es completamente imposible que un gran número de especies y de géneros haya podido viajar a través del mar Caribe antiguo; solo en casos aislados y muy contados se podría explicar el paso de un taxón a través de una barrera tan amplia como es un mar de varios cientos de kilómetros de ancho”. Peguero (Com. personal, 2015) explica que las semillas de pocas especies resisten la salinidad del mar para mantener la viabilidad después de viajar miles de kilómetros por esa vía. Y pone como ejemplo que en la zona de Pedernales, suroeste de República Dominicana, y hasta en las playas de Güibia, en el malecón de Santo Domingo, se han encontrado semillas de una palma suramericana, pero nunca son viables. En cambio, piensa que plantas de mara extranjera, Calophyllum inophyllum, halladas creciendo naturalizadas en la zona de Juanillo, en la provincia de La Altagracia, y en Enriquillo, provincia de Barahona, podrían resultar de semillas provenientes de Puerto Rico (donde la especie es ampliamente cultivada) y de Suramérica, respectivamente. Pero dice que son casos aislados. De no ser a través de la ruta centroamericana, habría que pensar en una migración directa, sin puentes; pero es difícil de explicar, según Liogier (2000), para el caso de las especies antiguas. Brígido Peguero (Com. personal, 2015) aclara que, en el caso de especies o ancestros de otras endémicas y nativas, no muy antiguas en esta isla, hay que tomar en cuenta las migraciones de los indígenas desde Suramérica (arawacos) hacia el Caribe, y señala: “Por ejemplo, una hipótesis sobre un ancestro del cuchiflichi, Melicoccus jimenezii, es que pudo haber sido traído por los aborígenes que venían saltando de isla en isla por el Arco de las Antillas Menores hasta llegar a las Antillas Mayores. El hecho de que su distribución original estuviera restringida a la franja costera sureste, desde próximo a Boca Chica hasta Juanillo, en la provincia de La Altagracia, refuerza esta hipótesis”. Hoy se sabe con certeza que muchas especies ampliamente conocidas y de gran utilidad en el Caribe, como la piña, Ananas comosus; la yuca, Manihot esculenta; el cajuil, Anacardium occidentale, y la bija, Bixa orellana, fueron traídas al Caribe insular desde Suramérica por las migraciones indígenas. Probablemente también sucedió lo mismo con el tabaco, Nicotiana tabacum, o su ancestro, pues esta especie se sitúa en la zona andina entre Perú y Ecuador (Micheli e Izaguirre-Ávila, 2015; Novo, 2008). Ruta de Yucatán. Si se admite la ruta centroamericana como uno de los principales puentes o la vía más natural de emigración de plantas hacia Hispaniola, tendremos que admitir también otra ruta, que es vía Yucatán, desde México, Estados Unidos y Canadá. Según establece Liogier (2000), hay varias plantas cuya presencia en nuestra isla no se puede explicar de otro modo, y señala, entre otras a: Tidestroemia lanuginosa y Guilleminea lanuginosa, así como el Género Frankenia, que existen en la región oeste de los Estados Unidos y en Hispaniola, sin localidad intermedia conocida. 5 - 6 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA Ruta norteamericana. De acuerdo a Liogier (2000), una ruta viene directamente de América del Norte, pero afirma que no hay explicación para ese hecho, ya que los geólogos descartan completamente la posibilidad de que existiera un puente entre Norteamérica y las Antillas. Añade que el número bastante considerable de especies y géneros comunes entre estas dos regiones no puede explicarse por el transporte de aves migratorias, ya que las mismas pueden transportar semillas pequeñas en el lodo que se pegue a sus patas, pero que eso no puede explicar la presencia de especies pertenecientes a los géneros Rubus, Magnolia, Juniperus y Juglans, entre otros. Y por tanto, habría que admitir, contrario a la hipótesis de los geólogos, que “en épocas remotas el bosque antillano estuvo unido con Norteamérica”. El Arco de las Antillas Menores. En su análisis sobre el origen probable de la flora de la Hispaniola, Liogier (2000) establece que una ruta bastante importante es a través de las Antillas Menores, añadiendo que hay un porcentaje de nuestras plantas que claramente nos han llegado por esta vía, ya que se encuentran en la parte este de Suramérica y en las Antillas Menores, llegando a veces solo a Hispaniola, como límite septentrional. Otras formas de dispersión sin puentes terrestres. Las migraciones vegetales tienen muchas formas que han de ser consideradas al estudiar el origen de una flora. No se distribuyen las plantas por migraciones de sus semillas solo a través de un puente terrestre, sino que todos los modos de transporte son válidos. Las migraciones por tierra son siempre lentas pues un árbol no puede mandar sus semillas a más de unos cuantos metros de distancia (Liogier, 2000). Y ciertamente, las migraciones por vía terrestre son tan lentas que, según Peguero (Com. personal, 2015), cuando Ekman exploraba en la zona baja del noroeste de República Dominicana, en las primeras décadas del siglo pasado, allí no existía guazábara, Opuntia caribaea, o sea, que no había podido pasar la barrera física de la cordillera Central, pues esta especie siempre se ha conocido como muy abundante en las zonas áridas de la región sur. Entre las vías de dispersión de las plantas, sin usar puentes terrestres, se encuentran las siguientes: zoocoría (dispersión a través de animales, tanto externa, como internamente), anemocoría (a través del viento), antropocoría (dispersión intencional o no por los humanos), hidrocoría (por arrastre de las corrientes fluviales y marinas. En el caso de los territorios insulares como Hispaniola, obviamente, la hidrocoría solo es posible a través de la vía marina. Liogier (2000) señala las siguientes vías de llegada de plantas sin usar puentes terrestres: a) por adherencia al plumaje o a las patas de las aves migratorias, b) por semillas ingeridas y devueltas sin digerir, c) por el aire (anemocoría), d) las corrientes marinas y e) antropocoría. La adherencia al plumaje o a las patas de las aves migratorias se trata de pequeñas semillas provistas de espinas o ganchos que les permiten la adherencia a las aves, como son las de las especies de los géneros: Sonchus, Asclepias, Pavonia, Clematis, Taraxacum, Emilia y Tillandsia. También pueden ser semillas o frutos pegajosos, como los de pegapollo, Pisonia aculeata o los de Plumbago scandens. Por su parte el caso de semillas ingeridas y devueltas sin digerir se basa en el hecho conocido que muchas semillas pasan por el tracto digestivo de aves y otros animales sin que sean digeridas, y que en muchos casos el jugo gástrico es beneficioso para la germinación de las mismas. Muchas plantas con semillas pequeñas, de Rubiaceae, por ejemplo, o de muchas especies dulceacuícolas, se dispersan por esta vía. Howard y Zanoni (1989) describen para nuestro país dos ejemplos atípicos de dispersión de las semillas del cacto melón Melocactus communis y el cambrón Acacia macracantha, donde intervienen las hormigas Solenopsis geminata y al escarabajo Canthon violaceus. En el caso de la dispersión por el aire (anemocoría) muchas semillas aladas o con penachos de pelos son impulsadas por el viento a grandes distancias. De hecho, se ha establecido que los ciclones pueden haber dispersado semillas de varias especies en las islas del Caribe. Entre las familias con semillas aladas, según Liogier (2000), se encuentran las siguientes: Asteraceae (Compositae), Asclepiadaceae, Apocynaceae, Bignoniaceae, Polygalaceae y Polygalaceae. Dice que “Robert Woodson afirma que varias especies de las Apocynaceae, como Echites umbellata, Urechites lutea [Pentalinon luteum], Cameraria latifolia y Rhabdadenia biflora, deben haber llegado a las Antillas de este modo”. A las familias de plantas con semillas aladas se les puede agregar otras, como Sapindaceae, Fabaceae, Bombacaceae y Meliaceae, según Peguero (Com. personal, 2015). Por esta vía se pueden dispersar especies de grupos con esporas, como los helechos y aliados, o con semillas muy pequeñas, como las orquídeas. Pero Liogier (2000) dice que las orquídeas (Orchidaceae) tienen semillas muy sensibles y delicadas que probablemente no resisten un viaje muy largo, además de que necesitan un hongo específico para empezar la germinación y la formación del embrión. Las semillas mejor dotadas para un viaje a través del viento no sobreviven mucho tiempo en un viaje sobre el mar, ya que suelen ser débiles y delicadas, por lo que el viento las reseca, caen al mar y pierden viabilidad. Por las corrientes marinas se dispersan especies cuyas semillas resisten la salinidad por un buen tiempo, como es el coco, Cocos nucifera, según Brígido Peguero (Com. personal, 2015), quien señala que algunos autores han escrito sobre esto. Las plantas 5 - 7 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES halófitas se dispersan a través de las corrientes marinas. Por ello, muchas de ellas son cosmopolitas. Esas semillas están protegidas por una gruesa corteza impermeable, muchas veces fibrosa, lo que les permite flotar. Liogier (2000) formula las siguientes preguntas sin ofrecer respuestas, pero insinuando que la respuesta pudiera encontrarse en el transporte por el medio marino: por ejemplo, ¿Por qué, el Género Copernicia está representado en Cuba por más de 20 especies y tiene solo dos en Hispaniola, y no está presente en las demás Antillas, siendo su centro de distribución el Brasil? ¿Por qué Prestoea montana se halla en casi todas las Antillas, menos en Jamaica? Y dice que el Género Thrinax parece ser uno de los pocos que sobreviven al viaje por mar, ya que es común en las costas de muchas áreas del Caribe. Estos obstáculos parecen limitar considerablemente el número de especies capaces de dispersarse por esta vía. Pero algunas que sobreviven son muy exitosas y se dispersan rápidamente a orillas de las playas y continúan extendiéndose, en algunos casos. Se pueden citar como ejemplos: Té de playa o Té marino blanco, Borrichia arborescens; saladito, Sesuvium portulacastrum, y de barrilla, Batis maritima. Finalmente, sobre la antropocoría dice Liogier (2000) que “El factor primordial en todo estudio de propagación de plantas es el humano. Es obvio, y lo hemos notado anteriormente, que muchas especies que son malezas en países templados pueden establecerse en las montañas de los trópicos, donde haya un clima semejante al nativo; así mismo existen numerosas especies de distribución pantropical, malezas llevadas por el humano en sus viajes, y que, al igual que muchos animales, le han acompañado donde quiera que ha puesto los pies”. En el caso de las plantas naturalizadas, ya se explicó el caso de Valle Nuevo, donde hay decenas de las mismas (Peguero, 2005). En el segundo caso, también se ha explicado la dispersión de muchas especies por parte de las migraciones de los indígenas procedentes de Suramérica, pasando por las Antillas Menores, y que no solo habrán traído las plantas útiles para ellos, sino también semillas de malezas agrícolas y ecológicas, adheridas en sus escasas vestimentas, en algunos utensilios domésticos o en el pelambre de los animalitos domésticos que también traían. Y en las introducciones que datan de unos 500 años a la fecha, hay que mencionar las traídas por los europeos en la época colonial, y posterior a ella desde diferentes lugares. Brígido Peguero (Com. personal, 2015) señala que modernamente con los viajes trasatlánticos, los vuelos directos intercontinentales y con los canales transoceánicos, las plantas que podían tomar cientos de años para llegar a determinadas regiones ahora pueden llegar en unas horas. Y por ello es que ya se pueden ver plantas africanas, americanas, asiáticas, europeas y de Oceanía por cualquier parte del mundo. Estudios de la flora de República Dominicana y la Hispaniola En el campo de las ciencias naturales es muy difícil hablar de la República Dominicana en particular, sin tratar a la isla Hispaniola en general. Desde los inicios de la colonización europea, la isla Hispaniola o de Santo Domingo ha concitado la atención y el interés de los botánicos. Su privilegiada posición geopolítica en el Caribe y la singularidad de su diversidad biológica, la abundancia de minerales metálicos y otros recursos naturales no renovables, así como el establecimiento de la rica colonia francesa en lo que hoy es Haití, fue motivo de atracción por parte de investigadores que estudiaron la naturaleza (Liogier en: Jiménez, 1985) y llevaron numerosas colecciones, tanto de animales, como de plantas hacia los museos y jardines botánicos de Europa. En las tierras del Nuevo Mundo, y particularmente en la isla Hispaniola o de Santo Domingo, los europeos encontraron una enorme cantera de recursos naturales, de flora y fauna, para diferentes utilidades. De esta isla, como de otros lugares del continente, llevaron hacia el Viejo Mundo una enorme variedad de frutas tropicales que deslumbraban a la realeza, como fue la piña, entonces llamada yayama y yayagua por parte de los taínos, especie hoy conocida botánicamente como Ananas comosus. Igualmente llevaban plantas ornamentales conspicuas para los jardines reales y de las congregaciones religiosas, como los helechos arborescentes, las Fuchsias, las palmas y las orquídeas. También llevaron, para sembrar en los herbolarios, numerosas plantas medicinales utilizadas por los indígenas, como el guayacán, Guaiacum officinale, llamado Lignum vitae (leño o palo de la vida), que entonces figuró en todas las farmacopeas vegetales del Viejo Mundo; la vera o guayacancillo, Guaiacum sanctum, denominada Lignum sactum (leño o palo santo), también usada en la medicina, o bien la planta que llamaron “Manzanillo”, que pasó a Europa con el nombre de “Ben”, y que los botánicos dominicanos han determinado que corresponde a lo que hoy se conoce como piñón cimarrón, Jatropha multifida. De tal manera, que la atracción por las plantas de estos territorios tenía varios objetivos. Algunos de los exploradores e investigadores estaban motivados por puros aspectos científicos. Pero muchos otros estaban empeñados, incluso por encargo de los reyes, en encontrar recursos vegetales y animales utilitarios, junto a los minerales. A Europa viajaron muy temprano 5 - 8 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA cientos de plantas puramente americanas, como el tabaco, Nicotiana tabacum; el cacao, Theobroma cacao (cuyo nombre significa “alimento de los dioses”, pues así era considerado y usado por los dioses aztecas), el maíz, Zea mays; ají caribe, Capsicum frutescens, que se convirtió en la pimienta de los españoles y otros europeos, contribuyendo notablemente a la conservación de la carne; la yuca, conocida botánicamente hoy como Manihot esculenta, y principalmente el casabe o casabí, que los taínos elaboraban con la misma, y que podían conservar durante varias semanas. Otro renglón importante para los europeos eran las plantas tintóreas, como las siguientes especies dominicanas: palo amarillo, Maclura tinctoria; campeche, Haematoxylon campechianum; guatapaná, Caesalpinia coriaria, o el palo de Brasil, Caesalpinia brasiliensis, que pese a su epíteto específico, nunca ha crecido en Brasil, sino que es endémica de Hispaniola, pero que fue primero conocida en los puertos de embarque de madera tintórea en aquel país suramericano, o se confundió con una especie muy parecida propia de allí. Y en el orden de los árboles maderables, ya sabemos lo que significaron nuestras especies para los europeos, entre ellas la caoban o “Caoba de Santo Domingo”, Swietenia mahagoni; nogá, nogal o nuez, Juglans jamaicensis; ébano verde, Magnolia pallescens, y cola, col o coi, Mora abbottii; caya amarilla, Sideroxylon foetidissimum, y el guayacán, Guaiacum officinale, cuya madera también era usada, sobre todo en piezas para barcos, ya que es incorruptible y no se deteriora en el agua. De tal manera, que los europeos conquistadores tenían en estas colonias una enorme fuente de riquezas no solo en el oro y otros minerales metálicos, sino también en la diversidad biológica, y por tanto, existía una gran motivación para enviar exploradores individuales u organizar grandes expediciones, compuestas no solo por religiosos, médicos, farmacéuticos y otros investigadores, sino también por militares, en muchos casos. Como Haití llegó a ser la colonia más próspera de Francia, hacia ese territorio estaban puestos los ojos de muchos desde la metrópolis. Incluso, era un lugar atractivo y de mucha curiosidad para los pudientes franceses venir a residir o a “veranear”. En la isla Tortue o Latotí (La Tortuga) residió una hermana de Napoleón Bonaparte. Por todas estas razones, hubo una gran afluencia de visitantes y exploradores que hicieron levantamientos sobre los recursos naturales en la parte occidental de la isla de Santo Domingo. Muchos de esos investigadores, así como sus estudios, han sido registrados en algunas publicaciones. Urban (1903-1911), en el tomo I de su Symbolae Antillanae seu Fundamenta Florae Indiae Occidentalis publicó una lista de los recolectores de plantas en Hispaniola hasta esa época. Luego Moscoso (1943), en su Catalogus Florae Domingensis o Catálogo de la Flora Dominicana, publicó otra lista de recolectores de plantas en esta isla hasta ese año de 1943. Alain Henri Liogier (1976) registra algunos de los recolectores de plantas en Hispaniola, principalmente europeos. José de Jesús Jiménez Almonte, cuya vida y obra ha sido reseñada por Jiménez y Mejía (2015), realizó un encomiable esfuerzo de recopilación en su obra publicada póstumamente Colectores de plantas de la Hispaniola (Almonte, 1985), donde actualizó la lista de botánicos que han visitado y recolectado, tanto en Haití como en República Dominicana, hasta 1980. Hoppe (2001) también menciona colectores botánicos en su obra Grandes exploradores en tierras de Hispaniola. De ahí en adelante los registros están dispersos. Aquí se presenta un recuento sintetizado de esos botánicos exploradores pioneros, y además se agrega algunos y algunas que han herborizado y estudiado la flora y la vegetación de la República Dominicana y de Haití, de 1980 en adelante. Las observaciones y registros de trabajos empíricos comenzaron en nuestro territorio con las descripciones de Cristóbal Colón, el padre Bartolomé de las Casas, Gonzalo Fernández de Oviedo, alias Valdés (el primero en describir los helechos arborescentes), Pedro Mártir de Anglería y otros cronistas de Indias. Pero tal como señala Moscoso (1943), el conocimiento científico de la flora de la isla de Santo Domingo comienza en la segunda mitad del siglo XVII. Liogier (1976) dice que, en la historia de la botánica dominicana, los primeros en trabajar aquí en la isla fueron todos europeos. Y añade que: “Primero llegaron los franceses que, a pesar de las muchas dificultades de comunicación, trabajaron durante los primeros siglos de la colonización; luego vinieron los alemanes a fines del siglo XIX, y por fin el explorador sueco Erik L. Ekman”. Pero en el siglo XIX hay que mencionar también a Henrik Franz Alexander Eggers, de Dinamarca, que llegó en 1887 a la República Dominicana e hizo grandes recolectas, desde zonas bajas hasta las alturas de Valle Nuevo, en el centro de la cordillera Central. Refiriéndose a esos pioneros en la investigación de nuestra diversidad biológica, Jiménez (1985) comenta que el éxito de esa corriente europea estimuló a muchos colegas americanos. Desfilaron, sobre todo por Haití, botánicos de la envergadura de Emery Leonard, Richard Abbott, George V. Nash y Norman Taylor. Zanoni (1984) resume y describe las expediciones botánicas de Norman Taylor en Hispaniola. Algunos de ellos, como Abbott y Taylor, exploraron también en la República Dominicana. Pero pese a las exploraciones de Abbott, Taylor, Eggers y Schomburgk, realmente fue en las dos primeras décadas del siglo XX cuando comenzaron las verdaderas exploraciones e investigaciones científicas sobre la flora en la República Dominicana, pues hasta entonces la mayoría de las exploraciones se habían realizado en territorios de Haití. 5 - 9 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Comenzando en 1656, Jean Baptiste du Tertre [o Dutertre], soldado, cura de la Orden de los Dominicos, naturalista y explorador, después de haber explorado varias de las Antillas Menores francesas, estuvo en la isla Tortuga, parte de lo que hoy es la República de Haití. Hizo muchas descripciones sobre la flora del lugar, que, según algunos autores como Urban y Chardón, son excelentes. Al parecer, no se conservó ningún herbario de ese pionero. Pese a ser el primero cronológicamente, ese explorador casi no se menciona, y se considera que realmente el pionero en las investigaciones botánicas en la isla de Santo Domingo fue el padre Charles Plumier, francés. Fue religioso de la Orden de los Mínimos. Tenía un talento privilegiado para los dibujos, por lo cual fue escogido como acompañante del Dr. Joseph Donat Surian, militar, médico, botánico, farmacognosta y químico, para llevar a cabo la misión de recolectar los productos de la naturaleza, por encargo de Michel Begon, quien era intendente de las Antillas, nombrado por Luis XIV (Jiménez, 1985). Fue en Haití donde comenzó su trabajo en 1689. Junto a Surian, recolectó especímenes de unas 1,000 plantas que todavía se conservan en el Herbario del Museum d´Histoire Naturale, en Francia. El Padre Plumier volvió a la isla y trabajó desde 1693 hasta 1695. Realizó dibujos de todas las plantas recolectadas. Sus dibujos eran tan excelentes y de gran importancia científica, que muchos de ellos sirvieron para describir especies nuevas sin tener a la vista las plantas, pues numerosos especímenes de su recolección se perdieron en un naufragio. Su colección de dibujos asciende a 1400-1500 planchas, y especialistas en taxonomía han coincidido en que es básica para estudiar la flora de Hispaniola. Todavía en épocas recientes estos dibujos han servido para resolver ciertas dudas e incertidumbres con algunas especies. En el siglo XVII, los colectores registrados fueron los ya mencionados: Plumier, Tertre, Surian y Juan Bautista Labat. En el siglo XVIII se registran 22 recolectores de plantas en la isla de Santo Domingo, entre los cuales se destacan: Jean Baptiste R. P. Desportes, Nicolás Joseph Jacquin, Olof Schwartz, Francois Richard Tussac, Pierre Antoine Poiteau, Michel Etienne Descourtilz y Madammoisille Roquefeuille, probablemente la primera mujer botánica que trabajó en las Antillas (Liogier, 1976); después de explorar en las Antillas Menores francesas, herborizó en Haití, en 1787. En el siglo XIX exploraron en tierras de Hispaniola 47 investigadores botánicos, entre ellos: Carlos José Bertero, Víctor Jacquemont, Carl Ehrenberg, Carl Mayerhof, Charles Wright, el Barón de Eggers, Ernest Krause, Carlos Federico Millspaugh, Rafael María Moscoso Puello (dominicano), de quien Jiménez (1976) escribe una reseña, y L. A. Prenleloup, quien se radicó en la ciudad de Santo Domingo, ejerciendo el oficio de farmacéutico, y que según Moscoso (1943), la gente común lo llamaba “Musié Pranlelú”. Después de Urban, Moscoso fue el primero en escribir una recopilación sobre las plantas de la isla de Santo Domingo: Catalogus Florae Domingensis o Catálogo de la Flora Dominicana, en 1943. A lo largo del siglo XX se registran 110 botánicos, y científicos a fines, que han trabajado en esta isla o han escrito sobre su flora. Entre ellos se encuentran los siguientes: José Schiffino, de origen italiano, maderero. Escribió una obra titulada Riqueza Forestal Dominicana, con varias ediciones; L. H. Bailey, George Nash, Norman Taylor, Hans Tuerckheim, Rafael Ciferri, Henry Barker, Emery Leonard, Miguel Canela Lázaro (dominicano), de quien Zanoni (1984) ofrece notas biográficas de su obra y sus colecciones, Carlos Chardón, José de Jesús Jiménez Almonte (considerado uno de los primeros y más prominentes botánicos dominicanos) de quien Jiménez (1983) escribe una reseña, el Hermano Lasallista Basilio Lavastre, Donal D. Dod, Alain H. Liogier, Eugenio de Jesús Marcano Fondeur (destacado naturalista dominicano), George Proctor, A. Gentry, Thomas A. Zanoni, Gary Smith, Brígido Peguero, Milcíades Mejía Pimentel, Ricardo Guarionex García y García, Raymundo Hansen del Orbe y Walter Judd. En total, hasta 1980 se registran 192 exploradores e investigadores de nuestra flora (Jiménez, 1985). A modo de conclusión, se puede decir que entre los principales investigadores de nuestra flora en la primera mitad del siglo XX sobresalen el Dr. Erik Leonard Ekman, de origen sueco, y que ha sido uno de los más grandes colectores y descubridores de especies nuevas para la ciencia de esta isla, con más de 16,000 números, principalmente entre 1924 y 1931, cuando murió en la ciudad de Santiago. Mejía et al. (2001) ofrecen una reseña biográfica de Erik Leonard Ekman e Iturralde (2014) lo recuerdan en el centenario de su llegada a las Antillas Mayores. Einar J. Valeur, un ingeniero danés, recolectó plantas en la República Dominicana desde 1929 hasta su muerte en 1934 (Zanoni, 1989). También hay que mencionar al Dr. Rafael María Moscoso Puello, que aunque no fue un gran colector de plantas, escribió varias obras sobre la flora dominicana, entre ellas su producto cumbre, el Catalogus Florae Domingensis (Catálogo de la Flora Dominicana), en 1943. Aunque no en la medida de los anteriores, el norteamericano Harry A. Allard viajó a la República Dominicana entre 1945-1946 y 1947-1948, donde recolectó muestras de plantas para la Smithsonian Institution, además de varios insectos (Zanoni, 1989). En la segunda mitad del siglo pasado se destacan José de Jesús Jiménez Almonte, con una colección de más de 20,000 especímenes; el profesor Eugenio de Jesús Marcano Fondeur, también con una extensa colección, y que dirigió el herbario del Instituto Botánico y Zoológico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y el Dr. Alain Henri Liogier, con una copiosa colección en toda la isla, fundador y director del Herbario del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo, y autor del Diccionario Botánico de Nombres Vulgares de Hispaniola, de nueve tomos y un suplemento sobre la flora de Hispaniola (Tapia y Mejía 2013). 5 - 10 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA 5 - 11 También Donald Dungan Dod, de quien Jiménez (2002) ofrece datos biográficos, hizo grandes colecciones de orquídeas, descubriendo y describiendo numerosas especies nuevas para la ciencia. Thomas Arthur Zanoni, que cuenta con una reseña biográfica de Jiménez et al. (2007), dirigió y fortaleció el Departamento de Botánica del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo y el Herbario JBSD, que conserva una valiosa colección de ejemplares tipo (Castillo y García, 1997) que ya está siendo digitalizada (Piñeyro y Veloz, 2014). T. A. Zanoni es, hasta ahora, el mayor colector de la flora de la isla, con más de 45,000 números y uno de los mayores organizadores de la bibliografía botánica, tanto del Caribe (Zanoni, 1986a; 1989a; 1993) como de la Hispaniola, de la cual elaboró varias recopilaciones (Zanoni et al., 1984; Zanoni, 1986; 1989; 1993), que han continuado nuevos investigadores (Peguero y De los Ángeles, 2008). A finales del siglo XX y principios del XXI se registran aproximadamente entre 80 a 100 investigadores que han explorado, estudiado o descrito plantas de Hispaniola. Entre las botánicas y botánicos dominicanos se destacan: Francisco Jiménez, José Pimentel, Brígido Peguero, Alberto Veloz, Jackeline Salazar Lorenzo, Ángela Guerrero, Teodoro Clase García y Rosa Aurora Rodríguez. Jean Vilmond Hilaire, haitiano, ha herborizado en su país. En este período hay muchos investigadores e investigadoras de otros países (Europa, Estados Unidos, América Latina y el Caribe) que han explorado o estudiado nuestra flora, sobre todo por la atracción de los estudios moleculares, pero también por un aumento de los profesionales en el área de la botánica y las ciencias afines. Entre los extranjeros que han herborizado o tratado sobre la flora de la isla, aunque principalmente en territorio dominicano, en este período se puede mencionar a: Richard Lowden, Werner Greuter, Elma Key, Pedro Acevedo-Rodríguez, Alberto Areces Mallea, Bertil Nordenstam, Roger Lundin, John Pipoly III, Silvana Martén Rodríguez, Jorge Carlos Trejo, Rosa Rankin, Marcos Caraballo, Ramona Oviedo, Dan Skean, J. Timyan, Brett Jestrow, Inés Sastre de Jesús, Manuel G. Caluf, Susy Fuentes, Piero Delprete, Thais Vasconcelos, Fredy Archilla, Richard Abbott, John Pruski, Rosa Ortiz, Fabián Michelangeli, Bryan Sidoti, Charlott Taylor, D. Seigler, Orlando Álvarez Fuentes, Jennifer Peterson, S. Krosnick, Pedro Acevedo y Eve Lucas. Para conocer todos estos investigadores y mayores detalles sobre los mismos, se puede consultar a Urban (1903-1911), Liogier (1976), Jiménez (1985) y Hoppe (2001). Véase las referencias en este trabajo. Pero además de los botánicos de formación y de oficio que han explorado y estudiado la flora dominicana en esta etapa, hay otros investigadores, horticultores, agrónomos, silvicultores, forestales, químicos, aficionados a la botánica, profesores o estudiantes tesistas que han realizado recolecciones de plantas, cuyos ejemplares se han identificado satisfactoriamente y pueden pasar a formar parte de un herbario. Herbarios de importancia para el estudio de la flora dominicana Un herbario es un museo de plantas desecadas, similar a un museo de fauna o de rocas, por ejemplo. Es algo similar a una biblioteca. Es una colección dinámica. No es solo una colección de plantas secas, debidamente preparadas, identificadas y conservadas para su posterior utilización, sino que constituye, además, un depósito de valiosas informaciones sobre las especies vegetales que existen en un país, una isla, una región, etcétera, junto a los duplicados que usualmente recibe procedentes de otros lugares. Este tipo de museo está al servicio de todas aquellas personas que necesiten conocer aspectos científicos sobre las plantas, en cuanto a taxonomía, características morfológicas, distribución, utilidad, búsqueda de nombres vernáculos o comunes, fenología y otros. Esos especímenes de plantas se encuentran archivados de acuerdo a determinadas reglas taxonómicas o evolutivas. Los herbarios también tienen la función de realizar intercambios científicos y de especímenes, bien sea a nivel local, nacional o internacional. Pero la función de un herbario dependerá de los objetivos, el espacio físico de que disponga el mismo, la antigüedad (especímenes históricos), apoyo económico e institucional, la cantidad y la calidad de los taxónomos que posea y la idoneidad del curador y el personal asistente. Existen herbarios dedicados a la enseñanza académica formal, mientras otros están dedicados fundamentalmente a la investigación. En otro sentido, pueden ser generalistas o especializados, por ejemplo, por la utilidad de las plantas, como: medicinales, tóxicas, melíferas, forrajeras, maderables u otras. En cuanto a su amplitud geográfica, algunos herbarios están dedicados al estudio de un país, una provincia, una región, una isla o un continente, mientras otros se especializan y representan la flora a nivel mundial. En este último caso se puede mencionar actualmente al Real Jardín Botánico de Kew, Inglaterra, que tiene como sigla de identificación internacional la letra K. Entre los herbarios de museos y jardines botánicos más viejos con esta característica, también se puede mencionar al del Museo Nacional de Historia Natural de París (P), el de la Academia de Ciencias de la URSS (L), en Leningrado (Rusia), Missouri Botanical Garden (MO) y el Field Museum of Natural History (F), de Chicago, Estados Unidos, todos con más de 5,000,000 de especímenes. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Cuando un botánico hace sus colectas, usualmente toma más de un duplicado, siempre que sea posible. Pero en su herbario o en la institución para la cual trabaja solo se deposita un especimen, por lo que los demás son distribuidos hacia otros herbarios, con los cuales se realiza intercambios o donde se encuentran los especialistas de determinados grupos de plantas. A la vez que se comparten informaciones, el intercambio entre herbarios tiene una gran significación en términos estratégicos, pues si por alguna razón los especímenes depositados en un lugar desaparecieran o se dañaran, entonces quedan los de otros herbarios o museos. Por ejemplo, Ekman colectó en Hispaniola unos 16,000 números, cuya colección era depositada en el herbario de Estocolmo (S), Suecia, y enviaba duplicados a otros herbarios, principalmente al de Berlín para que el profesor Urban hiciera las identificaciones correspondientes. Cuando la Segunda Guerra Mundial, el Herbario de Berlín fue bombardeado por los “aliados”, contrarios a Hitler, creyendo que era un depósito de material bélico. Casi todos los especímenes enviados por Ekman fueron quemados. Pero la colección de Estocolmo ha perdurado, y según Liogier (1976), los 16,000 especímenes se mantienen muy bien conservados. Además de las colecciones de aquellos botánicos que herborizaron en la isla en tiempos antiguos y que se llevaron las muestras porque aquí no había herbarios, en muchos lugares se encuentran colecciones de Hispaniola, ya sea por las expediciones de botánicos modernos de esos países, o porque el Herbario JBSD del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo envía duplicados, bien sea para estudios por parte de especialistas, o bien como intercambio. Entre esos herbarios se encuentran, principalmente, el del New York Botanical Garden, a donde Liogier y Zanoni enviaron miles de duplicados; el de Texas, donde hay muchos duplicados de orquídeas depositados por Donald D. Dod, incluyendo tipos que nunca se devolvieron. Además, otros jardines, museos y centros de investigación de Europa, Estados Unidos y Puerto Rico. Los intercambios con los demás herbarios del Caribe, Centro y Suramérica son escasos. De tal manera, que los herbarios son muy importantes para el estudio de la flora de determinadas áreas del mundo. En el caso de la flora de la República Dominicana, y de Hispaniola, se puede encontrar especímenes en herbarios antiguos, como en otros más recientes. Entre los viejos herbarios y museos donde se hallan depositados ejemplares de esta isla, están los siguientes: Museo de Historia Natural de París (P), Francia; Museo Herbario de Estocolmo (S), Suecia; Museo y Jardín Botánico de Berlín- Dahlen (B), de Alemania; Royal Botanic Garden Kew (K), Inglaterra, Reino Unido; Real Jardín Botánico de Madrid (MA), España; British Museo de Londres (BM), Inglaterra; el de Turín, Orto Botanico dell Universitá de Torino (TO), en Italia; Herbario de la Universidad de Bruselas (BR), Bélgica; Alte Botanische Garten der Universtat Gottinga o Gottingen (GOET), Baja Sajonia, Alemania; Conservatorio y Jardín Botánico de Ginebra (G), Suiza; Jardín Botánico del Palacio de Schönbunn, Viena, Austria; Herbario del Museo de Historia Natural de Viena (W), Austria, y el Museo de Historia Natural de Copenhague (C), Dinamarca. En esos antiguos herbarios y museos están depositadas las colecciones de los botánicos pioneros en las exploraciones en la isla Hispaniola, como: Charles Plumier, J. D. Surian, Carlos Bertero, Jean Baptiste René Desportes, Poiteau, Jacquemont, Schomburgk, Jacquin, Prax, Mayerhof, Jäger, Eggers, el Padre Fuertes, Tuerckheim, Lamarck, Jussieu, Ehrenberg, Buch y Erik Leonard Ekman, entre otros. Las colecciones depositadas en esos herbarios han sido muy determinantes para el estudio de nuestra Flora, y siguen siendo fuentes de suma importancia para los botánicos que se interesen por la flora de la isla y del Caribe. Hacia esos centros han viajado botánicos que han trabajado nuestra flora en la segunda mitad del pasado siglo, como Alain Henri Liogier y Thomas A. Zanoni. También algunos botánicos más jóvenes han tenido la oportunidad de visitar algunos de esos lugares y revisar las colecciones. Herbarios y museos menos antiguos donde se encuentran importantes colecciones de la flora de Hispaniola son, entre otros: Jardín Botánico de Missouri (MO), Estados Unidos; New York Botanical Garden (NY), Estados Unidos; Smithsonian Institute (US), Estados Unidos; Jardín Botánico de Texas (BRIT), Estados Unidos; Rancho Santa Ana (RSA), Estados Unidos; Museo de Historia Natural de La Florida (FLAS), Estados Unidos; Jardín Botánico de Chicago (F), Estados Unidos; Herbario de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez (MAPR), Puerto Rico, y el Herbario del Jardín Botánico de Río Piedras (UPRRP), Puerto Rico. En esos herbarios se encuentran duplicados de las colecciones de botánicos que han trabajado intensamente en la República Dominicana y en Haití, tanto extranjeros como dominicanos, entre ellos: el padre Fuertes, Ekman, José de Jesús Jiménez, Alain Henri Liogier, Donal D. Dod, Thomas A. Zanoni, Walter Judd, Dan Skean y Milcíades M. Mejía. En la isla Hispaniola existen los siguientes herbarios y colecciones de plantas: el Herbario Ekman (E), en Damien, Haití, de mucha importancia por las colecciones históricas de E. L. Ekman y de otros colectores, pero se encuentra inactivo; el Herbario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (USD), República Dominicana, que también tiene colecciones históricas muy importantes; Herbario Rafael M. Moscoso de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PCUMM), de Santiago, República Dominicana, con una colección de 25,000 ejemplares; Herbario de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña 5 - 12 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA (UNPHU), Santo Domingo, República Dominicana, y el Herbario Nacional (JBSD) del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo Dr. Rafael M. Moscoso, el mayor y más activo de la isla, con unos 130,000 especímenes en carpeta y más de 20,000 en proceso. Esa institución es, a la vez, la que posee una mayor colección viva de especies autóctonas, en la República Dominicana. En estos herbarios de la isla se encuentran depositados duplicados de las colecciones de numerosos botánicos extranjeros y criollos, destacándose entre los últimos el profesor Eugenio de Jesús Marcano Fondeur, a quien Cicero (1997) dedica un notable reconocimiento, y el Dr. José de Jesús Jiménez Almonte, de Santiago, que poseía un herbario de más de 20,000 especímenes, y que fue pasado al Herbario Rafael M. Moscoso, de la PUCMM. Composición florística Varios botánicos pioneros en la exploración en la isla Hispaniola tuvieron la intención de redactar una flora. Incluso, algunos dejaron extensos manuscritos sin publicar, entre ellos Poiteau, que dejó inédita la obra Flora de Saint Domingue, la cual se conserva celosamente en la biblioteca del Museo de París (Liogier, 1976). Otros hicieron catálogos de nombres comunes o vulgares con la intención de preparar un diccionario botánico de nombres vulgares en esta isla, como fue el caso de Leonard (Liogier, 2000). Sin embargo, la primera obra que además de publicar una gran cantidad de especies nuevas para ciencia, también recopila y registra otras especies ya descritas para este territorio, es la de Urban (1901-1911), cuyo tomo VIII está enteramente dedicado a nuestra flora. Luego Moscoso (1943) hace una recopilación y publica su obra Catalogus Florae Domingensis. Catálogo de la Flora Dominicana, aunque están incluidas las plantas que crecen en el territorio haitiano que eran conocidas hasta ese momento. Pero el catálogo de Moscoso, como su nombre lo indica, es una lista sin descripción botánica. Barker y Dardeaux (1930) escribieron La Flora de Haití, en la que hacen una buena recopilación, aunque obviamente incompleta y desactualizada hoy, además de que solo recoge las especies que crecen en la parte occidental de la isla. Alain Henri Liogier (1978), en 1964, comenzó los estudios para publicar una Flora de Hispaniola. Es la obra más completa y detallada que se conoce sobre la flora vascular de esta isla y sus territorios adyacentes. Pero solo llegó a publicar nueve tomos y un suplemento, que contienen las Angiospermas dicotiledóneas, con excepción de las cactáceas. Es decir, que no incluye las Gymnospermas (Pinaceae, Cupressaceae, Podocarpaceae y Zamiaceae), Pteridophytas (helechos y aliados), ni las monodicotiledóneas (gramíneas o poáceas, orquídeas, palmas o arecáceas, bromelias, Amaryllidáceas, Aráceas, Cyperaáceas, Juncáceas, Alismataceae, Meniantháceas, Nymphaeáceas, etcétera), como tampoco briófitas (musgos y hepáticas) ni las talofitas (algas hongos y líquenes). Cuando Liogier había realizado su trabajo de investigación en herbarios, museos y bibliotecas, así como extensas e intensas exploraciones en Haití y República Dominicana, y había concluido la descripción de numerosas especies nuevas, entendiendo que tenía material suficiente, o al menos en un alto porcentaje que le permitiera escribir la obra que se proponía, inició la redacción. El primer tomo de La Flora de Hispaniola fue publicado en 1978, en el cual se establece (páginas 12-13) que: “Nuestra flora, como la conocemos ahora, consta de 201 familias, 1281 géneros y aproximadamente 5,000 especies, de las que unas 1,800 son endémicas, dando un 36 % de endemismo en nuestra flora”. En una relación que presenta el autor sobre la extensión, cantidad de géneros, aquellos endémicos, cantidad de especies, especies endémicas y endemismo en las cuatro Antillas Mayores, dice que hay 35 géneros endémicos de la isla Hispaniola. Aclara en una nota que el número de especies incluye las plantas naturalizadas. Hay que aclarar, también, aunque Liogier no lo dice, que esas cifras no incluían los helechos y aliados, por lo que la flora vascular total estaría compuesta por 1,600 especies de Espermatophytas y Pteridophytas. Según Mejía (2006), técnicos del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo Dr. Rafael M. Moscoso hicieron un nuevo conteo de las especies, tomando en cuenta que después de publicada la obra de Liogier se habían descrito numerosas especies nuevas para la ciencia, y afirma que la flora de la isla, como se conocía hasta ese momento, estaba compuesta por 6,000 especies con 2,050 endémicas, para un endemismo de 34.1 %. Esta es la cifra que se ha estado manejando oficialmente. Clase y Peguero (2006) presentaron un trabajo sobre las plantas vasculares exclusivas del territorio haitiano, que asciende a unas 500. De tal manera, que las que crecen en el territorio dominicano serían unas 5,500 especies. Sin embargo, Acevedo y Strong (2012) establecen que en Hispaniola hay 185 familias, 1,102 géneros y 5,430 especies de plantas, incluyendo las naturalizadas, que suman 997, según sus cálculos. Las restantes 4,433 son autóctonas, con 1,881 endémicas. Establecen que hay 65 géneros endémicos. La lista de estos autores, sin embargo, incluye plantas que solo existen bajo cultivo, mientras excluye otras que ya están ampliamente naturalizadas. Por ello, aunque los botánicos dominicanos reconocen el gran esfuerzo de compilación, y entienden que las cifras pueden estar muy cercanas a la realidad en algunos casos, piensan que hay revisar y discutir algunos resultados, por lo que continúan usando los datos anteriores, según Peguero (Com. personal, 2015). 5 - 13 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES De tal manera, que las cifras oficiales que maneja el Jardín Botánico Nacional son las establecidas por Mejía (2006): 201 familias, 1,281 géneros y 6,000 taxones que incluyen especies, subespecies y variedades. Peguero (Com. personal, 2015) establece que, partiendo de la cifra anterior sobre los géneros, actualmente habría unos 300 en la isla. Si se asume lo planteado por Clase y Peguero (2006), restando los taxones que solo crecen en territorio haitiano, entonces en la República Dominicana crecen 5,500 taxones (especies, subespecies y variedades). De ese total, habría 1,550 endémicas. Es decir que, si se incluyen las naturalizadas, el nivel de endemismo es de 28.2 %. Si no se incluyen las naturalizadas, alrededor de 1,000 especies, entones el endemismo para la República Dominicana sería de 34.4 %. Estas cifras podrían variar en la medida en que se haga un conteo meticuloso y se crucen las diferentes listas existentes. Lo relativo a la cantidad de familias y géneros también dependerá de los autores o “escuelas” a quien se siga. Peguero (Com. personal, 2015) dice que, en las últimas décadas, sobre todo con los estudios moleculares ha ocurrido una “revolución taxonómica”, que ha hecho numerosos cambios, fusionando familias (caso Malvaceae, Bombacaceae, Sterculiaceae y Tiliaceae), o bien pasando especies de una familia a otra, como ocurre con la propuesta de que el género Turnera pase a Passifloraceae. De igual manera, especies que han pasado a otros géneros, como las del Género Acacia, que han sido colocadas en Vachellia y en Senegalia. Casi todas las especies del Género Eupatorium han pasado a otros géneros, como: Koanophyllum, Chromolaena y Eupatorina. También se han creado nuevos géneros, como Elekmania, Lundinia e Ignurbia. Muchos otros géneros se han creado o han entrado en la Flora de Hispaniola después de la publicación de la obra de Liogier, que abarca nueve tomos, publicándose el último en el año 2000. Entre esos otros géneros se hallan: Tomzanonia (endémico), Quisqueya (endémico), Sudamerlycaste, Salcedoa (endémico), Garciadelia (endémico) y Akrosida. Y han entrado: Quadrella, Coccinia, Commiphora, Sphagneticola, Tilesia, Pinochia, Funastrum, Berylsimpsonia, Cyanthyllium, Cyrtocymura, Dendranthema, Ekmanioppapus, Gamochaeta, Lennecia, Leonis, Lepidaploa, Nesampelos, Pseudognaphalium, Selleophytum (rehabilitado), Symphyotricum, Vernonanthura, Flueggea, Vernicia, Clinopodium, Entadopsis, Zapoteca, Coursetia, Psophocarpus, Aosa, Allosidastrum, Fioria, Pseudabutilon, Wercklea, Mosiera, Badiera, Colleteria, Nertera, Notopleura, Solenandra, Stenostomum, Bonellia, Cyclospermum y otros (Liogier, 2009). En cambio, con los estudios y nuevas revisiones, otros géneros han desaparecido de la flora de la isla, entre ellos: Acacia y Loasa. También cabe mencionar los trabajos que, con diferentes enfoques, temas y aproximaciones taxonómicas, tratan varias familias de la flora dominicana, como Amaryllidaceae (Mejía y García, 1997), Arecaceae (Rodríguez-Pefia et al., 2014), Asteraceae (Bertil, 2007; De los Santos et al., 2014), Bignoniaceae (Gentry, 1989), Boraginaceae (De los Santos et al., 2014), Bromeliaceae (Ruiz et al., 2015), Burmanniaceae (Mass y Maas, 1990), Clusiaceae (Maguire, 1983), Compositae (Holmes, 1997), Cupressaceae (Adams, 1983), Euphorbiaceae (Proctor, 1983), Gesneriaceae (Zanoni y Jiménez, 2008; Jiménez y Zanoni, 2011), Labiatae (Skean y Judd, 1993), Leguminosae (Fantz, 1990), Lythraceae (Graham, 2010), Melastomataceae (Walter y Kabat, 2005), Mimosaceae (Barneby y Zanoni, 1989; García y Mejía 2000; García y Peguero, 2005), Myrtaceae (Liogier y Mejía 1997; Peguero et al., 2005), Podocarpaceae (de Laubenfels, 1984), Rubiaceae (Taylor, 1993; Jiménez y Veloz, 2015), Sapindaceae (Acevedo 1997), Selaginellaceae (Caluff y Shelton 2015) y Sematophyllaceae (Buck, 1983). Un valor especial en la revista Moscosoa tiene su sección permanente de Notas sobre la flora de la isla Española que trata sobre nuevos géneros y especies, nuevas combinaciones, especies redescubiertas u otras novedades taxonómicas de la botánica nacional e insular (Zanoni et al., 1986; Mejía et al., 1997; Peguero 1998; Zanoni y Mejía, 1989; Zanoni y Jiménez, 2002; Peguero et al., 2000; 2001; 2005; 2007; 2013; Peguero y Clase, 2015). Como conclusión sobre las cifras de la composición florística en Hispaniola, se destaca la necesidad de hacer una amplia y exhaustiva revisión de literatura, principalmente de los nueve tomos y el suplemento publicados por Liogier, la lista de Acevedo y Strong (2012), así como diferentes inventarios, que deben cruzarse entre sí, para establecer con certeza el número de familias, géneros, especies y taxones infraespecíficos (subespecies, variedades o formas), así como los géneros endémicos de la isla, y de ahí segregar los datos específicos para la República Dominicana. Esto arrojaría también el número exacto de tipos biológicos o formas de vida (árboles, arbustos, herbáceas, epífitas, parásitas, rupícolas, lianas trepadoras y reptantes, etcétera). Sin embargo, ese es un arduo trabajo que conlleva mucho tiempo. Además, debe definirse el criterio para calcular los endemismos, pues Liogier, en su conteo, incluyó las plantas naturalizadas, mientras que en otros países o regiones solo se toma en cuenta las plantas autóctonas para establecer el porcentaje de especies exclusivas. Por ello, estas cifras no son realmente comparables con Cuba u otras islas del Caribe que calculan el endemismo sin incluir plantas naturalizadas. Peguero (Com. personal) plantea que ha consultado a varios botánicos especialistas de diferentes países del Caribe y no hay consenso en cómo debe calcularse el endemismo, señalando que lo que debe hacerse en cada caso es explicar el criterio que se siguió. Incluso, actualmente hay tendencias a calcular las cifras sobre las respectivas floras por islas o territorios insulares, no por países. De tal manera, que si esa tendencia se impusiera, no habría una flora de Hispaniola, por ejemplo, sino una flora para la parte de Tierra firme y otra para Saona, Beata, cayos Siete Hermanos, Catalina o cayo Levantado. 5 - 14 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA Debe tenerse en cuenta, por otro lado, que los pioneros en las exploraciones botánicas en la isla Hispaniola fueron europeos con experiencia en especies de clima templado, no así en zonas tropicales. Por ello se han encontrado repeticiones y plantas incluidas en familias que no crecen en la isla, por ejemplo. Obviamente, la obra monumental de Urban, y luego la de Liogier vinieron a corregir errores de sinonimia, multiplicación de nombres, nombres no válidos, etcétera. Pero aún se deben hacer revisiones para acercarnos con precisión a las cifras reales. Hay que tomar en cuenta la cantidad de especies nuevas que se publican todos los años. Peguero (2015) presentó una lista de 65 especies de Hispaniola nuevas para la ciencia, publicadas entre el 2000 hasta la actualidad, y señala que hay un buen número bajo estudio para su publicación. Endemismos Entre las plantas exclusivas de la República Dominicana, que según Peguero y Jiménez (2011) ascienden a 639, hay muchas de ellas que son de distribución muy restringida a nivel regional o local. Entre las especies de distribución más restringida se encuentran las siguientes: Thespesia beatensis, Eugenia samanensis, Eugenia yumana, Eugenia higüeyana, Reinhardtia paiewonskiana, Annona haitiensis subsp. appendiculata, Sideroxylon dominicanum, Pilea samanensis, Solanum dendroicum, Malpighia azucarensis, Cubanthus umbelliformis, Cojoba urbanii, Coccoloba jimenezii, Calyptrogenia biflora, Mosiera urbaniana, Salvia montecristina, Pereskia quisqueyana, Pereskia marcanoi, Melicoccus jimenezii, Melocactus praerupticola, Vachellia oviedoensis, Vachellia cucuyo, Caesalpinia barahonensis, Coccothrinax boschiana, Akrosida floribunda, Piper claseanum, Randia silae, Coccothrinax jimenezii, Piper samanense, Pimenta terebinthina, Salcedoa mirabaliarum, Rythidophyllum daisyanum, Espermacose saonae, Psidium nannophyllum, Chaptalia vegaensis, Vegaea pungens, Ipomoea dajabonensis, Pimenta haitiensis, Melocactus pedernalensis, Quadrella alainiana, Quisqueya carstii, Amyris metopioides, Tabebuia zanonii, Cestrum milcio-mejiae, Aristolochia mirandae y Pingüicola casabitoana. Como ya vimos, todas estas especies exclusivas de distribución restringida se hallan amenazadas, casi todas en Peligro Crítico. Grupos conspicuos en la flora dominicana En la flora de Hispaniola, y particularmente de la República Dominicana, hay grupos que son conspicuos, bien sea por su majestuosidad y belleza, como las palmas, o bien por su singularidad y rareza, por su endemismo, como los cactus y otros grupos. En Hispaniola crecen 35 especies de palmas, pero solo 28 se encuentran en el territorio dominicano, de las cuales 19 son endémicas (68 %). Cinco son exclusivas del territorio dominicano, es decir que no crecen en Haití: Reinhardtia paiwonskiana, Pseudophoenix ekmanii, Coccotrinax boschiana, Coccothrinax gracilis y Coccotrinax spissa, todas con distribución restringida y algunas con rareza de hábitat. Algunas de las nativas no endémicas también tienen distribución restringida. Thrinax radiata tiene su principal población natural en El Guanal, en las dunas de la laguna de Oviedo. Sabal causiarum, especie compartida con Puerto Rico, crece aquí fundamentalmente en las zonas costeras pantanosas del extremo oriental. Existen numerosos trabajos sobre las palmas en República Dominicana e Hispaniola, tanto generales (Ariza-Julia, 1977; Hoppe, 1998), como de sus géneros particulares: Roystonea (Bailey, 1939: Zanoni, 1991b), Thrinax (Bailey, 1938) y Sabal (Bailey, 1939), descripción de nuevas especies (Read y Zanoni, 1984; Read et al., 1987; Mejía y García, 2013), discusiones taxonómicas (Bayley, 1938), información sobre especies amenazadas (Peguero et al., 2015), usos de algunas especies en varias regiones del país (Peguero y Veloz, 2011), su estado de conservación (Peguero et al., 2015), extracción de aceites esenciales (Adams y Zanoni, 1989) y una propuesta normativa para el aprovechamiento de especies autóctonas (Veloz y Peguero, 2011a). Respecto a las cactáceas, se han citado unas 30 especies para la isla, aunque algunas de ellas solo son conocidas de la especie tipo, y en otros casos son dudosas. En la República Dominicana crecen 22 especies, con 11 endémicas, es decir, un 50 %. Algunas son exclusivas de la República Dominicana: Melocactus pedernalensis, Melocactus praerupticola, Pereskia quisqueyana, Pereskia marcanoi y Dendrocereus undulosus, todas con distribución restringida. Especies como las de los géneros Consolea, Melocactus, Pereskia, Dendrocereus, Mammillaria y Leptocereus tiene un gran potencial ornamental. Las especies del Género Pereskia tienen la peculiaridad de tener hojas, y por ello concitan la atención generalmente. Los cactus nuestros pueden ser terrestres herbáceos de bajo porte, como los Melocactus y algunas Opuntias; arbustivas en forma ramificada, como Opuntia dilleni, columnares, como Stenocereus fimbriatus y Pilosocereus polygonus, o arborescentes grandes, como Dendrocereus undulosus, Consolea picardae y Consolea moniliformis, majestuosas. Entre muchos trabajos, las cactáceas cuentan con referencias sobre nuevos géneros (Britton y Rose, 1921; Lodé, 2013) y aspectos ecológicos, de uso y conservación de algunas especies como Neoabbottia paniculata (García y Castillo, 1994) y Pereskia quisqueyana (Mejía et al., 2001) 5 - 15 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Las orquídeas es otro grupo conspicuo y de gran interés. Hispaniola es la isla del Caribe insular con mayor diversidad, por encima de Cuba, con unas 350 especies, muchas de ellas endémicas exclusivas de territorios muy pequeños, como es Quisqueya carstii, de Los Haitises, o Tolumnia henekenii, de Villa Eliza, en el noroeste. Las orquídeas dominicanas, aunque no tienen flores muy grandes son muy vistosas, y algunas constituyen curiosidades, como es la “cacatica”, Tolumnia henekenii, que semeja un arácnido, además de que su coloración es impresionante. Entre ellas hay terrestres, epífitas y rupícolas. Las orquídeas tienen una cuantiosa bibliografía donde los aportes del reverendo Donald Dungan Dod han sido decisivos para el conocimiento del grupo. La literatura conocida sobre las orquídeas abarca numerosos temas e incluye varios inventarios (Dod, 1977; 1978; 1983; 1986d; 1986e; 1989; 1989a; Fernández et al., 2007), descripción de nuevas especies (Dod, 1976; 1984; 1993b; 1993c; Jiménez, 1965; 1971; Zanoni y Mejía, 1986; Marión, 2002), adiciones taxonómicas (Archila et al., 2015), revisión de géneros (Dod, 1972; 1974; 1993; Hespenheide y Dod, 1989; 1990; 1993), comentarios sobre especies raras (Dod, 1974b), consideraciones sobre origen geográfico (Dod, 1976i), distribución y localidades (Dod, 1986b; 1986c; 1989), incluyendo las Áreas Protegidas del Parque Nacional del Este (Jiménez et al., 2002) y Valle Nuevo (Dod, 1976). Otros temas incluyen la relación con los insectos (Dod, 1985; 1986), su policromía (Dod, 1986a), crecimiento (Schott, 1985) y el impacto de los huracanes (Marion, 1985). Jiménez y Mejía (2002) tratan sobre la cacatica Tolumnia henekenii, una de nuestras orquídeas endémicas más importantes por su rareza y las necesidades de conservación. Las Pteridophytas (helechos y aliados) constituyen otro grupo sobresaliente por su amplia diversidad, por la belleza de muchos de ellos y por su porte, en el caso de los arborescentes, que pueden llegar a alcanzar hasta más de 10 m de alto. Aunque solo se registran cinco especies endémicas, hay un total de más de 750 taxones. Se distribuyen entre diferentes formas de vida o tipos biológicos: hierbas terrestres, epífitos, arbustivos y arborescentes. Como características de todas las Pteridophytas, en su gran mayoría ocupan ambientes húmedos, incluyendo algunos acuáticos y de pantanos de los Géneros Acrostichum y Marsilea, entre otros. Sin embargo, hay algunas especies epífitas del Género Cheylantes, por ejemplo, que crecen en los bosques secos, y durante la época en que no llueve semejan haberse secado totalmente, pero es curioso que tan pronto cae la lluvia aparecen verdes. O sea, que están en estado de “dormancia”. Los helechos nuestros crecen desde zonas bajas hasta las más altas elevaciones, donde pueden encontrarse especies creciendo sobre las piedras (litófilos o “epilíticos”), como los del Género Elaphoglossum. Aunque no se ha realizado el proceso de domesticación, en este grupo hay un gran potencial como plantas ornamentales, con diferentes formas y colores. Entre varios trabajos, los helechos cuentan con referencias históricas sobre la colección de E. L. Ekman de las Pteridophytas de Hispaniola (Christensen, 1936), los pteridófitos híbridos de Hispaniola (Mickel, 1984) y sobre las primeras colectas en República Dominicana (Jiménez, 1977), la revisión del Género Acrostichum (García, 1978) y el comportamiento halino de una de sus especies en el manglar (Sánchez, 2005). Estado de conservación de la flora dominicana La diversidad biológica es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo, y por ello su conservación es interés común de toda la humanidad, y a la vez es uno de los mayores retos que hay que enfrentar actualmente, ya que las pérdidas de ecosistemas y especies aumentan vertiginosamente. Numerosas actividades antrópicas provocan la pérdida acelerada de la diversidad biológica en el mundo, y particularmente en América Latina y el Caribe, que es la región con mayor riqueza en el planeta. El Caribe constituye uno de los puntos calientes o hotspot de la diversidad biológica. Casi 13,000 especies de plantas son exclusivas de esta región, pero anualmente se pierden grandes masas boscosas, reduciendo drásticamente las poblaciones de determinadas especies y llevando a otras a la extinción. La República Dominicana ocupa una posición central en esta región, por lo que no escapa a esa realidad. La cobertura vegetal se ha reducido drásticamente. Y es obvio que poblaciones de numerosas especies se han reducido drásticamente. En la República Dominicana se habían elaborado algunas listas de plantas amenazadas, como la de Heredia et al. (1998) y la de Peguero et al. (2003). Dichas listas registran plantas amenazadas en general, sin establecer la categoría de amenaza. En la Lista Roja de la UICN se encuentran unas 144 especies de plantas vasculares de la isla Hispaniola. Pero inicialmente aparecen con categoría “indeterminada”, por ejemplo. Algunas de esas especies fueron incorporadas a dicha lista por algunos especialistas, como Alwin Gentry, quien hizo registrar muchas especies del Género Tabebuia, pero sin llenar los requisitos de la “Hoja del Taxón”, de acuerdo a Peguero (Com. personal, 2015). 5 - 16 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA Por primera vez, se publicó la “Lista de especies en peligro de extinción, amenazadas o protegidas de la República Dominicana. Lista Roja 2011” (Ministerio Ambiente, 2011). Siguiendo los criterios de la UICN, se registran 547 especies de plantas vasculares bajo algún grado de amenaza, distribuidas de la manera siguiente: Peligro Crítico (PC / CR) 275, En Peligro (EP / EN) 202 y Vulnerables (VU) 70. Esta cifra equivale aproximadamente a un 10 % de las 5,500 plantas vasculares que crecen en la parte dominicana de la isla Hispaniola (Clase y Peguero, 2006). El Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo Dr. Rafael M. Moscoso ejecutó un proyecto financiado por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), entre el 2010 y el 2015, sobre evaluación de especies amenazadas de plantas vasculares y asignación de categorías de amenazas de acuerdo a los criterios de la UICN. En este estudio se evaluaron 1,388 especies, pertenecientes a 116 familias y 547 generos, siendo 831 endémicas y 557 nativas. Se encontró que 813 estan en Peligro Crítico (CR), 249 En Peligro (EN) y 268 Vulnerables (VU). Esto representa el 96 % de las 1,388 especies que fueron evaluadas y aproximadamente el 24 % de las 5,500 especies en territorio dominicano. Así mismo encontraron que todos los ecosistemas evaluados, incluyendo algunos dentro de áreas protegidas, confrontan problemas (Ministerio de Edución Superior, Ciencia y Tenología et al., 2016). Entre las endémicas que se encuentran en Peligro Crítico se destacan muchas que son de distribución muy restringida, como las siguientes: cuchiflichi o cotoperí, Melicoccus jimenezii; la flor de la Beata, Thespesia beatensis; canelilla de Samaná, Eugenia samanensis; canelilla de Yuma, Eugenia yumana; escobón de Higüey, Eugenia higüeyana; mata de chele o rosa de Bayahíbe, que es la flor nacional de la República Dominicana, Pereskia quisqueyana; rosa de Bánica, Pereskia marcanoi; la flor de Sila, Randia silae; el guanito del lago, Coccothrinax jimenezii; palo de yagua, Akrosida floribunda; melón espinoso, Melocactus praerupticola; guayuyo de Martín García, Piper claseanum; cojoba de Samaná, Cojoba urbanii; coquito cimarrón, Reinhardia paiewonskiana; la flor de las Mirabal, Salcedoa mirabaliarum; la flor de Bahoruco, Gochnatia picardae; uvilla de sierra Prieta, Coccoloba jimenezii; caimito rubio, Goetzea ekmanii; guayabita de Bonao, Psidium nannophyllum; guanabanita, Annona haitiensis subsp. appendiculata; Pilea samanensis; tomate de palo de Samaná, Solanum dendroicum; candelón de Los Haitises, Sideroxylon dominicanum; guano barrigón, Coccothrinax spissa; pepino cimarrón, Trichosanthes amara; la orquídea Quisqueya karstii; Garciadelia leprosa; Anacaona sphaerica; Psidium cuspidatum y Psidium gracile. Respecto a las especies En Peligro (EP / EN), más del 50 % de las mismas son endémicas. En esta categoría se citan las siguientes: cacheíto, Pseudophienix ekamanii (exclusiva del procurrente de Barahona y la isla Beata); Calycogonium domastiatum, Leandra humilis, Leandra inaequidens, Miconia howardiana, Miconia jimenezii, Miconia sphagnicola, Disciphania domingensis, Calyptranthes laevigata, Calyptranthes sintenisii, Passiflora murucuja, Passiflora laurifolia, Picramnia dictyoneura, Peperomia domingensis, Guettarda nannocarpa, Guettarda ekmanii, Genipa americana, Karwinskia caloneura, Chione venosa var, Cubensis, Piper samanense, Casasia domingensis, Manettia calicosa, Lasianthus bahorucensis, Isidorea pedicellaris, Isidorea leonardii, Picardaea haitiensis, Psychotria coelocalyx, Psychotria nalgensis, Stevensia ebracteata y Stevensia trilobata. Entre las especies ubicadas en la categoría de Vulnerables (VU) se encuentran las siguientes: aguacatillo, Rondeletia carnea y Rondeletia barahonensis; Spermacose litoralis; majagüilla, Hibiscus trilobus; pelúa, Clidemia rubripila; Mecranium integrifolium; pancho prieto, Tetrazygia cordata; kikuyo criollo, Pennisetum domingense; uvilla, Coccoloba swartzii; guarapa, Coccoloba venosa; Reynosia regia, Reynosia domingensis; yerba de jicotea, Nymphoides indica; Dorstenia peltata; parchita, Passiflora orbiculata; parcha, Passiflora laurifolia; Peperomia ocoana, Peperomia urocarpa; caya prieta, Sideroxylon portoricense subsp. portoricense; palma real, Roystonea hispaniolana, y cana o palma cana, Sabal domingensis; vera o guayacancillo, Guaiacum sanctum, y guayacán, Guaiacum officinale; mata becerro, Vitex integrifolia y Vitex heptaphylla; violeta, Viola domingensis, y capá de sabana, Petitia domingensis var. domingensis. Entre grupos conspicuos de plantas amenazadas, se resalta el caso de las palmas. De las 28 especies que crecen en territorio dominicano, 26 se encuentran bajo algún grado de amenaza, distribuidas de la manera siguiente: 14 se encuentran en Peligro Crítico, nueve En Peligro y tres Vulnerables. Es decir, que el 93 % de las palmas dominicanas se hallan amenazadas. El 50 % está en Peligro Crítico. En el grupo de los cactus, se establece que por pertenecer a la familia Cactaceae, todas las especies se encuentran protegidas por CITES, debido al tráfico internacional que se produce con estas especies por su valor ornamental. Aunque varias de ellas no se encuentran amenazadas en el territorio dominicano, sin embargo, otras se hallan bastante amenazadas, como: los melones espinosos Melocactus lemairei, Melocactus pedernalensis y Melocactus praerupticola; aguacatillo o cardón, Dendrocereus undulosus; alpargata, Consolea picardae; mamilaria o bombillito, Mammillaria prolifera subsp. haitiensis, y Cagüey, Leptocereus-Neoabbottia-paniculata, todas endémicas, algunas de distribución restringida. 5 - 17 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Por su utilidad, se destacan los árboles maderables con un alto número de especies amenazadas en todas las categorías. Se registran, entre otras, las siguientes: el árbol nacional de la República Dominicana, la caoba, Swietenia mahagoni; el símbolo vegetal del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la ceiba, Ceiba pentandra; las tres especies de ébanos que crecen en territorio dominicano: Magnolia domingensis, Magnilia hamori y Magnolia pallescens; nuez, nogal o nogá, Juglans jamaicensis; caobanilla, Stahlia monosperma; cabirma de guinea, Carapa guianensis; cedro, Cedrela odorata; miracielo, Tabebuia ricardii; muñeco, Tabebuia polyantha; roblillo, Ekmanianthe longiflora; olivo o cenizoso, Tabebuia berteroi; capá, Petitia urbanii; capá de sabana, Petitia domingensis var. domingensis; balatá, Manilkara bidentata; zapotillo, Manilkara valenzuelana; nisperillo, Manilkara jaimiqui subsp. haitiensis; caya prieta, Sideroxylon portoricense subsp. portoricense; guayacán, Guaiacum officinale; vera, Guaiacum sanctum; sabina, Juniperus gracilior; puntilla, Podocarpus aristulatus; tachuela, Podocarpus hispanilensis; amacey, Tetragrastris balsamifera; abey, Peltophorum berteroanum; olivo, Simarouba berteroana; caracolí, abarema glauca; cucuyo, Vachellia-Acacia-cucuyo; cola o col, Mora abbottii; baitoa, Phyllostylon rhamnoides, y moradilla, Symplocos domingensis. Entre las plantas amenazadas de amplio uso en la medicina popular, se destacan estas: palo de Brasil, Caesalpinia brasiliensis y Caesalpinia barahonensis; roblillo, Ekmanianthe longiflora; palo de hiel o Abbe marrón, Alvaradoa haitiensis; ozúa, Pimenta grisea var. racemosa; las especies del Género Melocactus, ya mencionadas; el guayuyo de Samaná, Piper samanense; el candelón de Los Haitises, Sideroxylon dominicanum; simirú, Eugenia lindahli; la mora o palo amarillo, Maclura tinctoria, y la cañuela, Cyrtopodium punctatum. Entre las aromáticas, se encuentran las siguientes: canelilla de Oviedo, Pimenta haitiensis; ozúa, Pimenta ozua; canelilla de monte, Pimenta hispaniolnesis; canelilla de Los Haitises, Pimenta terebintina; ozúa o canelilla, Cinnamodendron ekmanii; anís de estrella de monte, Illicium ekmanii; canela, Canella winterana y Pleodendron ekmanii; para güevo, Lippia domingensis; guayabita, Psidium dictyophyllum; canelilla de Samaná, Eugenia samanensis, y canelilla de Yuma, Eugenia yumana. Un alto porcentaje de los frutales autóctonos también se encuentran amenazados, entre ellos: el cuchiflichi o cotoperí, Melicoccus jimenezii; candongo, Rollinia mucosa; mamón, Annona reticulata; caimito, Chrysophyllum cainito; mamey, Mammea americana; parcha, Passiflora laurifolia; calabacito de los indios, Passiflora maliformis; jagua, Genipa americana; avellano criollo, Omphalea ekmanii; olivo, Simarouba berteroi; amacey, Tetragastris balsamifera; totuma, Pouteria domingensis subsp. domingensis; maricao o peralejo, Byrsonima crassifolia; piragua o peralejo, Byrsonima yaroana var. yaroana; cucuyo, Hirtella rugosa, y guayabita de monte, Brunfelsia abbottii. Numerosas plantas usadas de manera amplia como ornamentales se encuentran bajo diferentes grados de amenaza, como son las palmas, bromelias, helechos, cactus y orquídeas. Y de igual manera, muchas usadas en artesanía. En el marco del taller de socialización de los resultados presentados por el Jardín Botánico Nacional, las principales amenazas y presiones a que está sometida la flora dominicana se resumieroin en: a) destrucción y fragmentación de hábitats para diferentes fines (minería metálica y no metálica, expansión de las fronteras agropecuarias, extensión de las fronteras urbanas, corte de madera para diferentes tipos de construcciones, corte para elaboración de carbón, construcción de viales, presas, puertos aéreos y marítimos, establecimiento de complejos turísticos, b) el fuego intencional para cambio de uso del suelo, c) extracción de plantas vivas en forma irracional del medio silvestre para diferentes fines, entre ellas las palmas, las diferentes especies de Melocactus, orquídeas, helechos arborescentes, bromelias y otras, d) métodos inadecuados de cosecha de hojas, flores, frutos, raíces, corteza, etcétera, como ocurre con las hojas y los frutos de las palmas o las hojas de las diferentes especies de canelillas, diferentes especies del Género Pimenta, y e) plantas exóticas invasoras que desplazan las especies autóctonas. Ovalles (2011) encontró que el mayor porcentaje de pérdida de cobertura vegetal en el país se ha debido a la expansión de la frontera agrícola, 55% en términos históricos, mientras que la extracción de madera, la producción de leña y carbón y el aprovechamiento de otros productos forestales representa el 26 %; los incendios forestales el 7 % y el desarrollo de infraestructuras el 12 %. Se hace hincapié en la degradación de los diferentes ecosistemas, desde los de zonas bajas hasta las altas montañas. Prácticamente todos los ambientes están bastante antropizados. Pero se destacan como muy sensibles los siguientes: sustrato de roca serpentinita, bosques costeros húmedos latifoliados, humedales costeros, bosques secos mesófilos, dunas y bosques latifoliados nublados. Un gran problema para la conservación es que muchas especies sumamente amenazadas no se encuentran dentro de áreas protegidas, y por otro lado, muchas de esas especies se encuentran en áreas con figuras de protección, pero que no están protegidas efectivamente, por lo que la destrucción de los hábitats y la extracción de las especies es algo frecuente. Por ello, se hace necesario realizar estudios de análisis de brechas de objetos de conservación, como el de Domínguez, Grasela, y Núñez (2008), con el propósito de incluir y/o restaurar hábitats y especies en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) y otros mecanismos de conservación in situ. 5 - 18 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA BRIÓFITAS (MUSGOS, HEPÁTICAS Y ANTOCERONTES) Las briofitas, en sentido amplio, son las plantas terrestres no vasculares. Son descendientes de las algas verdes y fueron las primeras en evolucionar hace 500 millones de años tras colonizar los espacios terrestres. En esta división tradicional tenemos a los musgos, hepáticas y antóceras, los cuales crecen en ambientes fríos o muy húmedos. Las briofitas no presentan raíces, tallos ni hojas verdaderas, sino un cuerpo vegetativo con estructuras muy primitivas, con células que no llegan a constituir un tejido. Están compuestas por los siguientes tres grupos monofiléticos: musgos, (División Bryophyta sensu stricto), hepáticas (División Hepaticophyta) y antocerontes (División Anthocerotophyta). Aunque las briofitas han sido extensivamente colectadas en las Antillas y existe una extensa bibliografía sobre los musgos de las Indias Occidentales (Buck, 1989), los tratamientos florísticos de estas colecciones son incompletos (Sastre-De Jesús et al., 2010). Existen muy pocas publicaciones que traten sobre los musgos de las Antillas Mayores (Müller 1898). En particular, en Hispaniola existen algunos reportes sobre los musgos de Haití (Crum y Steere 1958, Crum 1965), mientras que los musgos de República Dominicana parecen haber recibido –comparativamente– algo más de atención. Steere (1985) discute las afiliaciones continentales de la flora de musgos de Hispaniola. En 1976, W.S. Judd preparó una pequeña colección de musgos dominicanos que incluye unas 84 especies. Buck y Steere (1983) elaboraron la primera lista de musgos para Hispaniola, listando 505 taxa, 447 de los cuales se encontraban en territorio dominicano. Tras una revisión taxonómica, Delgadillo et al. (1995) redujeron esa lista a 400 especies. Mateo (2008) revisó la colección de musgos del Instituto de Investigaciones Botánicas y Zoológicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (iniciada por el profesor Eugenio de Jesús Marcano en 1956) y la del Jardín Botánico Nacional, que también contiene un 12 % de hepáticas. El género de musgo con la mayor cantidad de especies en las colecciones es Fissidens, seguido de Campylopus, Macromitrium, Bryum, Lepidopilum y Syrrhopodon. Monegro et al. (2007) ofrece información sobre los musgos (Eryopsida) en el Jardín Botánico Nacional. Motito et al. (2008) realizaron un análisis crítico sobre el estado del conocimiento de los musgos registrados para Hispaniola y ofrecieron un listado con cerca de 300 especies. La revisión de Sastre-De Jesús et al. (2010) indica que la flora de musgos de República Dominicana se destaca dentro de los países del Caribe, debido a la alta riqueza de especies. La flora se compone de 467 taxones en 207 géneros y 61 familias. Esta flora muestra una elevada afinidad con las restantes islas de las Antillas y América Central y resulta muy importante en términos de conservación, pues representa la mayor riqueza de especies de musgos divulgados dentro de Las Antillas. Frahm (2012) en sus adiciones a la brioflora de República Dominicana, compila 469 especies: 416 en territorio dominicano y 268 en Haití. En relación con hepáticas y antocerontes, Monegro et al. (2007) ofrece información sobre las hepáticas en el Jardín Botánico Nacional y Schäfer-Verwimp y Pócs (2009) reportan 191 especies de este grupo y 55 especies del segundo para la República Dominicana, con notas sobre ecología, rango altitudinal y distribución geográfica. TALÓFITAS (HONGOS Y LÍQUENES) Las talofitas son organismos pluricelulares que estructuralmente tienen ausencia de hojas, tallo y raíces. Constituyen un grupo polifilético de organismos que tradicionalmente se describe como plantas inferiores, con talo. Son talofitas las algas (que no serán tratadas en esta sección), los hongos y los líquenes que se tratan seguidamente. Hongos (Reino Fungi2) Bajo el término "hongo" se incluye un amplísimo número de organismos, la mayor parte de ellos microscópicos (Micromicetos), entre los que se encuentran muchos patógenos responsables de enfermedades en plantas (mohos), animales y hombres (tiñas, pie de atleta), aunque otros muchos ofrecen múltiples servicios al hombre como las levaduras y fermentadores en la obtención del pan y la producción del vino y cerveza, en la maduración de quesos, control biológico de plagas, obtención de antibióticos y 5 - 19 2 Los hongos se incluían en el Reino Plantae hasta que se aceptó su inclusión en un reino propio, Reino Fungi (Whitaker, 1969). Por razones prácticas, se incluyen aquí como parte de la flora. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES otros fármacos. Por otra parte, los Macromicetos son aquellos que en determinados momentos y bajo ciertas condiciones son capaces de formar estructuras visibles y con forma definida, con función de producción de esporas, denominadas carpóforos e incluye a las popularmente conocidas setas. En sentido general la micoflora dominicana ha sido poco estudiada. Los primeros trabajos publicados sobre la micoflora dominicana fueron realizados por el reverendo M. J. Berkeley (1852) sobre 67 macromicetos recolectados por Augusto Sallé. Posteriormente, los hongos (micromicetos y macromicetos) cuentan con los trabajos de Toro (1927), la serie de trabajos que entre 1926 a 1928 produjeron González Fragoso y Ciferri (1926; 1928), los estudios de Kern (1928) con material de Azua, y de Kern y Ciferri (1930); los de Petrak y Ciferri (1930), de Miller y Burton (1943), quienes trabajaron con material de La Vega y Samaná; y de Chardon y Seaver (1946). Ciferri (1961), ofrece su extensa obra Mycoflora Domingensis Integrata. Rodríguez Gallard (1989; 1990; 1997) continuó los estudios de los macromicetos de la República Dominicana, adicionando nuevas descripciones de especies y Cantrell (1997) presenta su lista preliminar de discomicetos. Posteriormente, encontramos la Ficha Técnica (Perdomo, 2003) y la Guía de campo de los hongos comestibles de la República Dominicana de Paíno (2007). Perdomo (2014) informa sobre los hongos basidiomicetos, del Orden Pucciniales, donde se incluyen las royas causantes de enfermedades destructivas para las plantas. En áreas del Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael M. Moscoso, Calderón et al. (2014) describen la morfología de las esporas de cuatro especies de hongos del suelo, Sarante et al. (2014) identifican varios microhongos y Ramírez et al. (2014) estudian los microhongos saprobios en hojas de la planta endémica de Hispaniola Mora abotti. Ministerio Ambiente (2010) en el IV Informe de Biodiversidad indica 1,940 especies de hongos, sin mencionar las fuentes, aunque asumimos que esta cifra guarda relación con la base de datos de hongos de la República Dominicana de Minte y Perdomo (2006) que ofrece en línea varias listas de hongos (alfabética y taxonómica) con datos suplementarios de colectores, identificadores, colecciones de referencia y bibliografía. Líquenes Los líquenes son organismos pluricelulares que surgen de la simbiosis entre un hongo llamado micobionte y un alga o cianobacteria llamada ficobionte. De acuerdo con el carácter de esa asociación, se pueden distinguir numerosos tipos estructurales de líquenes. Los líquenes son organismos excepcionalmente resistentes a las condiciones ambientales adversas y capaces, por tanto, de colonizar muy diversos ecosistemas. La protección frente a la desecación y la radiación solar que aporta el hongo y la capacidad de fotosíntesis del alga, confieren al líquen características únicas dentro de los seres vivos. La síntesis de compuestos únicamente presentes en estos organismos, las llamadas sustancias liquénicas permiten un mejor aprovechamiento de agua, luz y la eliminación de sustancias perjudiciales. Sobre los líquenes se cuenta con el listado de la colección de líquenes en el herbario (JBSD) del Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael Ma. Moscoso (Castillo et al., 2001) y los reportes de nuevas especies de Sánchez (2002) y Timdal (2009). Ministerio Ambiente (2010) en el IV Informe de Biodiversidad presenta 407 especies de líquenes, sin indicar las fuentes, que pueden guardar relación con la base de datos de hongos de la República Dominicana de Minte y Perdomo (2006) que ofrece en línea una lista de líquenes. FLORA MARINA Los vegetales marinos incluyen una gran diversidad de organismos (unicelulares o pluricelulares) del Reino Vegetal, planctónicos o bentónicos, todos ellos caracterizados por la presencia de diversos pigmentos asimiladores y que producen sustancias orgánicas que son sintetizadas directamente a partir de sustancias inorgánicas (CO2, agua y sales nutrientes) con la ayuda de la luz como fuente de energía (fotosíntesis), si bien algunos protozoos (Protista) y bacterias (Cianobacteria) también tienen esa característica. En el presente capítulo las separamos por fines prácticos, en tres categorías, tomando en cuenta sus funciones y zonación en el medio marino: las microalgas (generalmente unicelulares), las fanerógamas marinas y las macroalgas, que componen el macrofitobentos. 5 - 20 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA Microalgas (Filos Cyanobacteria, Bacillariophyta y Myozoa) La mayoría de las microalgas son unicelulares, de vida planctónica, es decir, son pelágicas y forman el llamado fitoplancton, pero otras viven asociadas al sustrato (bénticas) o a otros organismos que habitan en este (epibiontes). Para su estudio se dividen en cianofíceas, diatomeas, dinoflagelados y fitoflagelados. Las microalgas juegan un papel clave en la producción primaria del océano abierto y de algunas zonas costeras, la generación de oxígeno, el uso del dióxido de carbono y constituyen la base de la trama alimentaria en esos ecosistemas. Muchas microalgas pueden tener un uso directo mediante cultivos a gran escala para la alimentación animal y con fines farmacológicos. Los florecimientos excesivos de algunas especies de dinoflagelados pueden provocar las llamadas mareas rojas que causan la muerte masiva de peces y otros organismos acuáticos. También son responsables de la conocida ciguatera producida por especies tóxicas que provocan intoxicaciones alimentarias, trastorno que ha sido estudiado en nuestro país por Duval (1992). Más recientemente (2017) se ha realizado un estudio de monitoreo de especies de los dinoflagelados bentónicos en el género Gambierdiscus que producen los precursores de la ciguatoxina responsables de la aparición de toxicidad ciguatera como parte del proyecto “Establecimiento de Red de Observación en el Caribe para la Acidificación de los Océanos y sus efectos sobre afloraciones de algas nocivas, utilizando Técnicas de Investigación Nucleares (NIF)/RLA-7020” ejecutado por el Viceministerio de Recursos Costeros y Marinos con la cooperación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Algunas especies de cianobacterias pueden causar enfermedades en las especies coralinas. Existe poca información sobre las microalgas de las aguas de República Dominicana, pues la única investigación extensiva sobre el fitoplancton proviene de las colectas a bordo del Buque de Investigaciones San Andrés de la Armada Colombiana durante un ejercicio cooperativo realizado entre ambas naciones en mayo de 1979. Los resultados de esta investigación indican que se trata de un plancton típicamente tropical, oceánico, con un predominio casi absoluto de organismos dinoflagelados, más escaso hacia el sur y el este de la isla y un poco más abundante al norte (Carbonel, 1981). Las restantes referencias corresponden a muestreos puntuales en la laguna Redonda (Álvarez y Bonnelly, 1983) cerca de Miches y en el litoral de Santo Domingo (SURENA-SEA, 1999). La lista de microalgas conocidas para República Dominicana suma 75 especies, seis de cianobacterias, 54 de diatomeas y 15 de dinoflagelados. No existe información de otros grupos de microalgas. El conocimiento del grupo es pobre y su desarrollo debe ir parejo al de las investigaciones planctonológicas en el ecosistema pelágico que, en la plataforma cubana, por ejemplo, han arrojado unas 441 especies (Claro et al., 2006). Fanerógamas marinas (Filo Magnoliophyta) Las fanerógamas marinas son plantas superiores (angiospermas) con raíces, tallo, hojas y flores. Se les conoce como pastos marinos y forman las llamadas praderas marinas, generalmente sobre sustratos blandos (entre fango y arena) y en algunas zonas rocosas (siempre que el espesor del sedimento lo permita), en profundidades que oscilan entre 0 a 50 m. Se conocen seis especies de fanerógamas: Thalassia testudinum, Syringodium filiforme, Halodule wrightii, Halophila decipiens, Halophila engelmanni y Ruppia maritima, al igual que en el resto de las islas de las Grandes Antillas. La primera especie domina prácticamente en todas las zonas de la plataforma dominicana, en especial en las lagunas arrecifales, donde a veces se encuentra asociada a Syringodium filiforme en sitios de cierta influencia de agua dulce. Esta última especie suele ser dominante en los fondos de sustratos blandos con alto contenido de fango de la costa sur (por ejemplo, Nizao), bajo la influencia de cursos de agua costeros como el río Nizao o el arroyo Catalina. Los pastos marinos son la principal vía de entrada de la energía que garantiza la productividad biológica en la plataforma dominicana y constituyen una fuerte reserva ecológica de materia y energía en forma de biomasa, parte de la cual es exportada a los arrecifes y al océano. También actúan como estabilizadores del fondo, regulan la concentración de oxígeno y CO2 en el mar, y condicionan fuertemente los procesos biogeoquímicos locales. Muchas praderas marinas son formadoras de gran parte de las arenas de nuestras playas, gracias al desarrollo de algas calcáreas, principalmente del género Halimeda. Los pastos son áreas ecológicamente sensibles por ser zonas importantes de reclutamiento y refugio de larvas y juveniles de importantes recursos pesqueros y de alimentación de especies como el manatí (Trichechus manatus). Los ecosistemas de fanerógamas marinas podrían jugar un papel clave para contrarrestar los efectos del cambio climático, por su capacidad de enterrar depósitos considerables de carbono orgánico por debajo de los sedimentos, hasta muchos metros de espesor en lugares y escalas temporales milenarias. 5 - 21 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Macroalgas (Filos Rhodophyta, Heterokontophyta y Chlorophyta) Las macroalgas marinas son organismos fotosintéticos multicelulares que son la base de casi todas las comunidades marinas costeras y representan fuente de alimento, sustrato y hábitat para un sinnúmero de invertebrados y peces marinos. Como parte del macrofitobentos, presenta una gran importancia ecológica al constituir la base de la producción primaria en la zona nerítica. Las macroalgas han sido usadas por el hombre desde tiempos muy antiguos y muchas especies de algas son colectadas en la naturaleza o cultivadas para diversos usos alimentarios, farmacéuticos y biotecnológicos. Desde el punto de vista económico, el macrofitobentos constituye un recurso importante, ya que de muchas especies se obtiene alimento humano y pienso animal, se ha utilizado para la recuperación de los suelos, y de algunas especies de algas se obtienen sustancias bioactivas (antitumorales, antinflamatorios, antioxidantes y otros) que ya forman parte de muchos medicamentos. Entre los productos más tradicionales obtenidos de las algas están sus ficocoloides (agar, alginatos y carragenanos) utilizados en varias industrias, como la alimenticia y la de cosméticos, entre muchas otras. Se conocen tres filos de macroalgas: Rhodophyta (algas rojas), Heterokontophyta (algas pardas) y Chlorophyta (algas verdes). Aunque la historia ficológica de las algas marinas bentónicas de Hispaniola parece comenzar en 1924 cuando aparece la primera publicación (Børgesen, 1924), la realidad es que medio siglo antes, Charles Wrigth, Charles Christopher Parry y H. Brummel habían realizado colectas desde Samaná hasta Haití durante una expedición en 1871, que se conservan en el Herbario de la Universidad de Harvard (Harvard University, 2015). De estas colectas fueron identificadas unas 25 especies, que se encuentran actualmente en las colecciones del Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015). En 1911, el padre Miguel Fuertes y Lorens realizó colectas de algas en Barahona y sus actividades botánicas en la isla pueden leerse en el trabajo de Sáez (1989). En 1913, Joseph N. Rose (del Instituto Carnegie de Washington), de quien Zanoni y Read (1989) escribieron una reseña de sus expediciones botánicas, colectó en San Pedro de Macorís. Estas especies, aunque no publicadas y aún en muchos casos pendientes de revisión, podrían encontrarse entre los primeros registros para República Dominicana. Sin embargo, el estudio que brinda los primeros 62 registros publicados de especies de macroalgas marinas bentónicas para nuestro país corresponde a Børgesen (1924), quien identificó parte de los especímenes colectados por C. H. Ostenfeld en isla Beata, al suroeste de la República Dominicana, durante la expedición del Buque Oceanográfico Dana, en 1922. Del resto del material colectado, las algas coralinas fueron enviadas al Museo de Historia Natural de París, donde permanecen actualmente en el Herbario General (Woelkerling y Lamy, 1998). Los estudios ficológicos posteriores de Taylor y Arndt (1929), Taylor (1933), Taylor (1940), y Taylor (1943) tuvieron lugar en la parte haitiana de Hispaniola. Taylor (1960), en su monografía de todas las especies de algas marinas bentónicas conocidas para el Atlántico occidental, resume gran parte del conocimiento ficológico sobre Hispaniola hasta esa fecha. A 40 años de su publicación, el trabajo de Taylor (1960) sigue siendo una de las contribuciones más importantes a la botánica marina caribeña y atlántica. En lo que a Hispaniola se refiere, este trabajo constituyó un importante salto cualitativo y cuantitativo en el conocimiento al aportar el 60 % de las especies que actualmente se conocen para la isla. En República Dominicana, la década del 70 contó con los importantes aportes de Almodóvar y Bonnelly de Calventi (1977), Almodóvar y Álvarez (1978), Díaz-Piferrer (1978) y Álvarez y Bonnelly de Calventi (1978), en localidades dominicanas. Los trabajos posteriores, a excepción del de Fredericq y Norris (1986) en Haití, parecen haberse realizado solo en República Dominicana, tanto en la costa norte (Luczkovich, 1991; Rosado et al., 1998) como en la costa sur (Williams et al., 1983; Delgado et al., 1994; Rosenberg et al., 1995; Wynne y Huisman, 1998), que es sin dudas, la región más estudiada (Figura 5.1). 5 - 22 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FLORA CIBIMA (1994) en su estudio preliminar sobre la biodiversidad costera y marina de la República Dominicana, ofrece la primera lista de la flora marina dominicana y recopila unas 150 especies. Betancourt y Herrera-Moreno (2002) listan 262 especies para República Dominicana y 325 especies para Hispaniola (Tabla 5.2). Tabla 5.2. Resumen cuantitativo del número de especies reportadas para Hispaniola, considerando los reportes globales y los correspondientes a República Dominicana y Haití. PHYLLA HISPANIOLA HAITÍ REPÚBLICA DOMINICANA BETANCOURT Y HERRERA-MORENO (2002) CIBIMA (1994) Rhodophyta 181 93 141 69 Heterokontophyta 42 25 36 28 Chlorophyta 102 52 85 53 Total 325 170 262 150 Figura 5.1. Mapa de Hispaniola con las localidades costeras donde se han venido realizando colectas de algas desde 1871 (tomado de Betancourt y Herrera-Moreno, 2002). 5 - 23 Comparativamente con otras islas de las Antillas Mayores, el conocimiento de la biodiversidad ficoflorística de Hispaniola puede considerarse bastante avanzado. Para Puerto Rico, donde el grupo ha sido muy bien estudiado, Ballantine y Aponte (1997) listan 471 especies y, para Cuba, se conocen 483 especies (Claro et al., 2006). De acuerdo a los estudios revisados para la presente compilación, las especies con mayor número de registros incluyen, entre las algas rojas: Amphiroa fragilissima, Digenia simplex y Chondrophycus papillosus; en las pardas: Dictyota pulchella, Lobophora variegata y Sargassum polyceratium; y entre las verdes: Ventricaria ventricosa, Caulerpa racemosa y Halimeda opuntia. Del análisis de los sitios de colecta se evidencia que la costa atlántica está menos estudiada que la costa caribeña de la isla. Amplias zonas de las provincias costeras de María Trinidad Sánchez y Puerto Plata, en República Dominicana, permanecen sin colectar. La necesidad de ampliar las colectas hacia nuevas regiones de la isla no concierne solo al borde costero, sino que los estudios futuros deben considerar nuevos hábitats sublitorales. La mayor parte de los estudios consultados han realizado sus colectas en la línea de costa, bien sea en playas arenosas, costas rocosas o manglares. Solo algunos estudios en los arrecifes han incrementado el intervalo batimétrico de las colectas, hasta unos 19 m en Pedernales (Rosenberg et al., 1995), 30 m (Rosado et al., 1998) y 40 m de profundidad en Montecristi (Luczkovich, 1991). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Una problemática actual (2019) que involucra a las algas es la situación de las arribazones masivas de sargazo pelágico (Sargassum natans y Sargassum fluitans) que más o menos a partir del año 2011 empezaron a arribar a las playas del Caribe, impactando los recursos acuáticos, pesquerías, líneas costeras, vías de navegación y el turismo (Doyle y Franks, 2015). En República Dominicana hay reportes para las playas de Bávaro, Punta Cana, Bayahíbe, Juan Dolio y Guayacanes, y las playas del Parque Nacional Jaragua. El sargazo pelágico es un alga parda típica del océano Atlántico, que flota libremente en el océano y nunca se adhiere al fondo. El conglomerado de algas provee refugio para especies migratorias y hábitat esencial para cientos de especies de peces e invertebrados. Es un hábitat de cría muy importante que provee refugio y alimento para especies en peligro de extinción como las tortugas marinas y para especies comerciales importantes de peces como los atunes. Las agrupaciones de sargazos viajan en las corrientes del océano, y se cree que las afluencias recientes están conectadas al cambio climático global, que ha provocado masivas floraciones de sargazos en áreas particulares del Atlántico (no asociadas directamente con el mar de los Sargazos), donde los nutrientes están disponibles, las temperaturas son más altas de lo normal y los vientos son bajos, todo lo cual está influyendo en las corrientes del océano. El sargazo se junta en grandes alfombras e hileras y es transportado por las corrientes del océano hacia y a través del Caribe. Se están realizando esfuerzos para desarrollar sistemas de predicción y alerta, pues todo apunta a que estas arribazones continuarán, si bien no estarán afectadas las mismas localidades, pues el sargazo es transportado en las corrientes progresivamente. De hecho, en nuestro país, las playas del este y el sureste han sido severamente invadidas, mientras que las del noroeste, por ejemplo, Puerto Plata y Sosúa, no lo han sido o no en la misma medida (Doyle y Franks, 2015). El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha elaborado e implementado un protocolo para el abordaje de la problemática del arribamiento del sargazo, que instruye a los organismos locales competentes y coordina con las instituciones y va dirigido, principalmente, a disminuir el impacto en la playa, que minimice la erosión y otros daños costeros. Se trata de limitar el uso de maquinarias pesadas en la actividad de extracción de estas algas, entre otros aspectos. También se ha apoyado a organismos internacionales regionales, contribuyendo así al intercambio de experiencias entre países que puedan ayudar a minimizar los impactos negativos. 5 - 24 Zumbador esmeralda, Chlorostilbon swainsonii, Eladio Fernández © CAPÍTULO 6SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Oligoquetos (Filo Annelida, Subclase Oligochaeta) Nemátodos (Órdenes Strongylida, Spirurida, Tylenchida, Dorylaimida y Rhabditida) Platelmintos (Filo Platyhelminthes, Clase Turbellaria) Tardígrados (Filo Tardigrada) Onicóforos (Filo Onychophora) Artrópodos Terrestres (Filo Arthropoda) Quelicerados (Filo Arthropoda, Subfilo Chelicerata) Arácnidos (Subfilo Chelicerata, Clase Arachnida) Arañas (Clase Arachnida, Orden Araneae) Ácaros (Clase Arachnida, Subclase Acari) Alacranes y escorpiones (Clase Arachnida, Orden Scorpiones) Opiliones y Pseudoescorpiones (Clase Arachnida, Órdenes Opiliones y Pseudoscorpiones) Otros arácnidos (Órdenes Amblypygi, Schizomida, Solifugae, Thelyphonida y Palpigradi) Miriápodos (Filo Arthropoda, Subfilo Myriapoda) Milpiés y ciempiés (Subfilo Myriapoda, Clases Diplopoda y Chilopoda) Insectos (Subfilo Hexapoda, Clase Insecta) Escarabajos (Clase Insecta, Orden Coleoptera) Pulgones cigarras y chinches (Clase Insecta, Orden Hemiptera) Mariposas (Clase Insecta, Orden Lepidoptera) Moscas, mosquitos y tábanos (Clase Insecta, Orden Diptera) Hormigas, abejas y avispas (Clase Insecta, Orden Hymenoptera) Polillas acuáticas (Clase Insecta, Orden Trichoptera) Saltamontes, grillos y langostas (Clase Insecta, Orden Orthoptera) Cucarachas (Clase Insecta, Orden Blattodea) Libélulas (Clase Insecta, Orden Odonata) Neurópteros (Clase Insecta, Orden Neuroptera) Tisanópteros (Clase Insecta, Orden Thysanoptera) Termitas (Infraorden Isoptera) Psocópteros (Clase Insecta, Orden Psocoptera) Colémbolos (Clase Insecta, Orden Collembola) Tijeretas (Clase Insecta, Orden Dermaptera) 24 Insectos hojas y palos (Clase Insecta, Orden Phasmatodea) Mantis (Clase Insecta, Orden Mantodea) Piojos de aves (Clase Insecta, Orden Mallophaga) CAPÍTULO6 1 1 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Introducción FAUNA TERRESTRE INVERTEBRADOS 1 1 1 2 3 3 4 4 5 5 6 7 7 8 8 8 8 10 10 11 12 13 14 15 16 16 16 17 17 17 17 18 18 18 18 18 Esponjas (Filo Porifera) Celenterados (Filo Cnidaria) Hidrozoos (Clase Hydrozoa) Escifozoos (Clase Scyphozoa) Antozoos (Clase Anthozoa) Octocoralios (Subclase Octocorallia) Anémonas (Órdenes Actiniaria, Corallimorpharia, Penicillaria y Zoantharia) Corales (Orden Scleractinea) Coral negro (Orden Antipatharia) Ctenóforos (Filo Ctenophora) Platelmintos (Filo Platyhelminthes, Clase Rhabditophora) Nemátodos (Filo Nematoda, Orden Ascaridida) Sipuncúlidos (Filo Sipunculida) Moluscos (Filo Mollusca) Quitones (Clase Polyplacophora) Gastrópodos (Clase Gastropoda) Bivalvos (Clase Bivalvia) Escafópodos (Clase Scaphopoda) Pulpos y calamares (Clase Cephalopoda) Poliquetos (Filo Annelida, Clase Polychaeta) MOLUSCOS TERRESTRES Y FLUVIÁTILES (Filo Mollusca, Clase Gastropoda) Herpetofauna (Filo Chordata, Clases Amphibia Y Reptilia) Anfibios (Clase Amphibia) Reptiles (Clase Reptilia) Cocodrilos (Clase Reptilia, Orden Crocodilia) Lagartijas, geckos y anfisbénidos (Clase Reptilia, Orden Squamata) Iguanas (Clase Reptilia, Orden Squamata) Serpientes (Clase Reptilia, Orden Squamata) Tortugas terrestres (Clase Reptilia, Orden Testudines) VERTEBRADOS AVIFAUNA (Filo Chordata, Clase Aves) MAMÍFEROS TERRESTRES (Filo Chordata, Clase Mammalia) Piojos (Clase Insecta, Orden Anoplura) Efímeras (Clase Insecta, Orden Ephemeroptera) Pulgas (Clase Insecta, Orden Siphonaptera) Estrepsípteros (Clase Insecta, Orden Strepsiptera) Embiópteros (Clase Insecta, Orden Embiidina) Proturos (Clase Insecta, Orden Protura) Tisanuros (Clase Insecta, Orden Zygentoma) Zorápteros (Clase Insecta, Orden Zoráptera) Solenodón y jutías (Ordenes Soricomorpha y Rodentia) Murciélagos (Orden Chiroptera) Gastrópodos terrestres (Clase Gastropoda, Orden Pulmonata) Gastrópodos y bivalvos fluviátiles (Filo Mollusca, Clases Gastropoda y Bivalvia) FAUNA COSTERA Y MARINA 19 19 19 19 19 19 20 20 20 20 20 26 28 30 34 34 35 36 41 41 42 44 44 45 46 48 50 50 50 50 51 51 52 54 54 54 54 54 55 55 56 56 57 58 58 Camarones (Subórdenes Dendrobranchiata y Pleocyemata) Langostas (Infraórdenes Achelata y Astacidea) Macaos (Infraorden Anomura) Cangrejos (Infraorden Brachyura) CRUSTÁCEOS NO DECÁPODOS (Subfilo Crustacea) Branquiópodos (Clase Branchiopoda) Copépodos (Subclase Copepoda) Eufasiáceos (Orden Euphausiacea) Anfípodos (Orden Amphipoda) Isópodos (Orden Isopoda) Miscidáceos (Órdenes Lophogastrida, Mysida y Stygiomysida) Tanaidáceos (Orden Tanaidacea) Termosbaenáceos (Orden Thermosbaenacea) Estomatópodos (Orden Stomatopoda) Cirripedios (Infraclase Cirripedia) Ostrácodos (Clase Ostracoda) Remipedios (Clase Remipedia) ARTRÓPODOS (Filo Arthropoda) Picnogónidos (Clase Pygnogonida) CRUSTÁCEOS DECÁPODOS (SubFilo Crustacea) EQUINODERMOS (Filo Echinodermata) TUNICADOS (Filo Chordata, Subfilo Tunicata) PECES (Filo Chordata, Subfilo Vertebrata) TORTUGAS MARINAS (Clase Reptilia, Orden Testudines) MAMÍFEROS MARINOS (Clase Mammalia) Braquiópodos (Filo Brachiopoda) Quetognatos (Filo Chaetognata) Tiburones y batoideos (Clase Elasmobranchii y Holocephali) Peces óseos (Clase Actinopterygi) Ballenas, delfines y manatíes (Órdenes Cetartiodactyla y Sirenia) 78 78 76 59 59 59 60 60 61 61 62 62 63 63 63 64 64 64 64 65 65 66 67 68 71 71 71 72 72 74 LISTA DE FIGURAS Figura 6.1. Izquierda. Mapa de regiones biogeográficas de República Dominicana. Se indican los números de especies por región (círculos grises) reportados en el trabajo original. Derecha. Densidad de especies de anfibios de República Dominicana, según Hedges (1999). (Intervalo entre isolíneas = 2 especies). (Fuente: Hedges, 1999). Figura 6.2. Intervalos altimétricos de las especies de anfibios de distribución restringida, entre 152 a 3050 msnm (izquierda) y de amplia distribución, entre 0 a 1856 msnm (derecha), según datos de Hedges (1999), complementados con otras fuentes. Figura 6.3. Distribución de once especies de anfibios en la categoría de Peligro Crítico (PC) y E. leoncei (EN), según la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018), en el contexto provincial y de los parques nacionales y las reservas científicas, según el mapa del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP). Las áreas de distribución de las especies son tomadas del CARIBHERP con autorización expresa del Dr. Blair Hedges. Fuente: Programa EcoMar. Figura 6.4. Mapa de Hispaniola mostrando las localidades de colecta de poríferos (círculos negros), según Herrera- Moreno et al. (2012). La línea punteada indica el límite de los Parques Nacionales (PN). C51/52: Estaciones del BI Caroline en la Bahía de Samaná. Figura 6.5. Reclasificación de los datos de las comunidades coralinas del Caribe y el Atlántico de Chiappone et al. (1996), incorporando los datos de presencia-ausencia de las especies coralinas de Hispaniola, según Herrera-Moreno (2000). Figura 6.6. Localidades de colecta de equinodermos en Hispaniola, según Herrera-Moreno y Betancourt (2012). LISTA DE TABLAS Tabla 6.1.Resumen del número preliminar de especies de los grupos de la fauna terrestre de República Dominicana e Hispaniola, considerados en el presente informe. T. Total, E. Endémicas. Se indican algunas referencias básicas. Tabla 6.2. División de los artrópodos terrestres representados en Hispaniola. Tabla 6.3. Número de especies del Filo Arthropoda, Subfilos Chelicerata y Myriapoda conocidas para Hispaniola, a partir de las cifras originales de Perez-Gelabert (2008), en algunos grupos ampliadas o complementadas de manera preliminar con las referencias que se indican. T. Total, E. Endémicas. Tabla 6.4. Número de especies de insectos (Filo Arthropoda, Subfilo Hexapoda, Clase Insecta) conocidas para Hispaniola (en orden descendente) para diferentes Órdenes, a partir de las cifras originales de Perez-Gelabert (2008), en algunos grupos ampliadas de manera preliminar con las referencias que se indican. T. Total, E. Endémicas. Tabla 6.5. Especies amenazadas de anfibios de la República Dominicana, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Tabla 6.6. Coincidencia del área de distribución de las especies de anfibios en Peligro Crítico con el espacio de Áreas Protegidas. Reservas Científicas: EV. Ébano Verde, Parques Nacionales AM.Amina, NM. Nalga de Maco, MLH. Montaña La Humeadora, ABZ. Armando Bermúdez, BG.Baiguate, VN. Valle Nuevo, MTZ. Manolo Tavárez, JCR. José del Carmen Ramírez, SNB. Sierra de Neiba, JRG. Jaragua y SBH. Sierra de Bahoruco. Tabla 6.7. Número de especies (NS) de reptiles (Squamata) por regiones biogeográficas, según datos de Powell et al. (1999). Tabla 6.8. Lista de especies de reptiles amenazados de la República Dominicana, según Ministerio de Medio Ambiente, 2018. LISTA DE TABLAS Tabla 6.9. Características de los diferentes grupos de lagartijas, geckos y anfisbénidos y su representación taxonómica en República Dominicana. Tabla 6.10. Presencia por provincias de las especies de lagartijas de distribución restringida (según Hedges, 2015), ordenados aproximadamente por regiones: noroeste, suroeste, sur-central, central, noreste y este Tabla 6.11. Presencia por provincias de las especies de geckos de distribución restringida (según Hedges, 2015), ordenados aproximadamente por regiones: noroeste, suroeste, sur-central, central, noreste y este. Tabla 6.12. Presencia por provincias de las especies de serpientes de distribución restringida (según Hedges, 2015), ordenados por regiones: suroeste, sur-central, noreste y este. Tabla 6.13. Especies amenazadas de aves, según las Listas Rojas de Animales Silvestres de la República Dominicana (Ministerio de Medio Ambiente, 2018). Tabla 6.14. Especies de murciélagos (Orden Chiroptera de la Clase Mammalia), amenazadas, según la Lista Roja delMinisterio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ministerio Ambiente, 2018) Tabla 6.15. Resumen de los principales grupos de la fauna marina conocidos para República Dominicana. Tabla 6.16. Especies de antipatarios, octocoralios y corales en las categorías de Vulnerable (VU), En Peligro (EN) o Críticamente Amenazadas (CR), según la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018). Tabla 6.17. Especies amenazadas de braquiuros, según la Lista Roja de la República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018). Tabla 6.18. Resumen de los números de diferentes categorías taxonómicas correspondientes a las cinco Clases de la equinofauna de República Dominicana (DO), Haití (HA) e Hispaniola (HI), según Herrera-Moreno y Betancourt (2012). Tabla 6.19. Especies amenazadas de peces de aguas interioriores, según las Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) y la UICN (2015). Tabla 6.20. Lista de tortugas marinas reportadas para República Dominicana que aparecen en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015), y su grado de amenaza, según las Listas Rojas de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018). SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Introducción La fauna dominicana cuenta con representantes terrestres, acuáticos, costeros y marinos, que suman 10,073 especies en el presente informe. De esta cifra, 8,030 especies pertenecen a unos once grandes grupos de invertebrados y vertebrados terrestres (Tabla 6.1), y 2,036 especies pertenecen a unos 59 grandes grupos de invertebrados y vertebrados acuáticos, costeros y marinos (Tabla 6.15). En el presente capítulo trataremos, de manera independiente, ambos grupos y a partir de los hallazgos bibliográficos y los aportes de diferentes especialistas que tuvieron a su cargo la revisión del documento, se sistematiza y analiza la información disponible para cada uno de ellos, ofreciéndose datos de sus características particulares, importancia ecológica y humana, estudios realizados, distribución, amenazas e impactos, especies amenazadas y nivel de conocimiento en términos de número de especies conocidas. Este panorama se enfoca, finalmente, hacia detectar vacíos de información, evaluar las necesidades de investigación y ofrecer recomendaciones para el manejo y conservación de las especies. Aclaramos que esta revisión tiene solo un carácter compilativo y análitico global, con el interés de ofrecer un marco ordenado de evaluación y comparación del panorama cuantitativo de nuestra diversidad de especies faunísticas. FAUNA TERRESTRE La fauna terrestre dominicana conocida, a partir de la información compilada y organizada para el presente informe, está integrada por varios grupos de invertebrados como son los oligoquetos, nemátodos, platelmintos, tardígrados, onicóforos, artrópodos (quelicerados, miriápodos e insectos); moluscos (terrestres y fluviátiles) y cuatro grupos de vertebrados: anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Se han realizado varios listados de algunos de estos grupos, pero las cifras varían de una fuente a otra, no siempre quedan bien establecidas las referencias de la información, ni queda claro si corresponden a toda la isla o solo al territorio dominicano, que es el objeto de atención del presente reporte. A partir de las fuentes básicas de información sobre la biodiversidad terrestre de República Dominicana, en el territorio nacional se conocen 8,030 especies pertenecientes a unos once grandes grupos taxonómicos (Tabla 6.1). INVERTEBRADOS Oligoquetos (Filo Annelida, Subclase Oligochaeta) Los oligoquetos forman una subclase de los anélidos en la Clase Clitellata que incluye especies que se encuentran en su gran mayoría en hábitats terrestres, algunos marinos o dulceacuícolas y muy pocos de vida parasitaria. A diferencia de los poliquetos que poseen quetas largas y abundantes, los oligoquetos están desprovistos de parapodios y las quetas son pequeñas y escasas. La fauna de oligoquetos de la Hispaniola ha estado olvidada desde 1930, con solo cinco especies reportadas para República Dominicana (Hendrix, 1995). Los reportes provienen de los trabajos de Gates (1957; 1979) e incluyen cuatro especies de la Familia Ocnerodrilidae: (Temanonegia alba, Temanonegia dominicana, Temanonegia magna y Temanonegia montana) y uno de la Familia Megascolescidae (Eutrigaster godeffroyi). 6. SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 1 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES6 - 2 Los nemátodos (Filo Nematoda) son vermes pseudocelomados que forman el cuarto filo más grande del Reino Animal en lo que se refiere al número de especies. Son organismos esencialmente acuáticos, aunque proliferan también en ambientes terrestres. Existen especies de vida libre, marinas, del suelo y parásitas de plantas y animales, incluyendo el hombre. Son agentes causales de enfermedades como la triquinosis, filariasis, anisakiasis, anquilostomiasis, ascariasis, estrongiloidiasis, o toxocariasis. Representan el 90 % de todas las formas de vida en el relieve oceánico. La diversidad de sus ciclos de vida y su presencia en tantos ambientes, apuntan hacia un importante rol en muchos ecosistemas. Tabla 6.1 Resumen del número preliminar de especies de los grupos de la fauna terrestre de República Dominicana e Hispaniola, considerados en el presente informe. T. Total, E. Endémicas. Se indican algunas referencias básicas. Nemátodos (Órdenes Strongylida, Spirurida, Tylenchida, Dorylaimida y Rhabditida) GRUPO REPÚBLICA DOMINICANA HISPANIOLA REFERENCIAS BÁSICAS NÚMERO DE ESPECIES NÚMERO DE ESPECIES T E T E Invertebrados Oligoquetos 5 5 Gates (1957; 1979); Hendrix (1995) Nemátodos 13 13 Wehr (1934); Grullón (1975); Andersen et al. (1986); Vargas et al. (1992) Platelmintos 3 0 5 0 Perez-Gelabert (2010); Price (1934) Tardígrados 16 2 16 2 Schuster y Toftner (1982) Onicóforos 1 0 3 0 Peck (1975) Artrópodos 6741 2670 6741 2670 Perez-Gelabert (2008); De los Santos et al. (en preparación) Moluscos 741 741 Espinosa y Bastardo (2014) Vertebrados Anfibios 47 44 76 73 Hedges (2018); Inchaústegui et al. (2015); Landestoy et al. (2015); Díaz et al. (2018) y Kohler (2016) Reptiles 125 113 185 162 Hedges (2018): Kohler et al. (2016); Kohler et al. (2016) Aves 318 33 318 33 AOU (2015) Mamíferos 20 3 20 3 Novas y León (2011) Total 8,030 2,865 8,123 2,943 En República Dominicana existen reportes de nemátodos parásitos de diplópodos (Orden Rhabditida), mamíferos (Orden Strongylida), aves (Orden Spirurida), reptiles (Orden Squamata) y de varias especies de cultivos agrícolas (Órdenes Tylenchida y Dorylaimida). García y Morffe (2015) describen una nueva especie de nemátodos xustrotómido Zalophora dominicana, parásito del diplópodo Spirobollelus sp. colectado en río de los Negros en la provincia Santiago. Golberb y colaboradores (1998) reportan la presencia de once especies de nemátodos en seis especies de Anolis de la Hispaniola, cuatro de las cuales están presentes en República Dominicana. Los estróngílidos incluyen varios nemátodos que se encuentran en el tracto gastrointestinal de algunos mamíferos. Existen al menos dos reportes de nemátodos de la Familia Metastrongylidae, que son parásitos de ratas: Angiostrongylus costaricensis, reportado por Andersen et al. (1986) y Angiostrongylus cantonensis por Vargas et al. (1992), ambos en barrios de la ciudad de Santo Domingo, Distrito Nacional. Wehr (1934) describe un nuevo nemátodo de la Familia Diplotriaenidae del Orden Spirurida (Diplotriaena serratospicula), colectado en el cuerpo de un pájaro carpintero (Melanerpes striatus) en Santa Bárbara de Samaná, provincia de Samaná. Los nemátodos están representados en la República Dominicana también por varias especies parásitas de plantas que son cultivos agrícolas. Grullón (1975) ofrece los primeros reportes de nemátodos tilénquidos asociados con la caña de azúcar y aunque su trabajo contiene un número mayor de especies, solo hemos tenido acceso a las seis especies que se mencionan en el resumen: Pratylenchus zeae, Meloidogyne incognita, Tylenchorhynchus curvus, Tylenchorhynchus crassicaudatus, Helicotylenchus SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 3 dihystera y Rotylenchulus parvus. SEA–IICA (1999) indica que en el país han sido reportados como fitoparásitos en el ají (Capsicum annuum) dos especies de nemátodos del Orden Tylenchida (Meloidogyne incognita y Rotylenchulus reniformis) y los géneros Pratylenchus, Helicotylenchus y Tylenchorhynchus. Además, señala una especie de nemátodo del Orden Dorylaimida (Xiphinema americanum) como patógeno del café (Coffea arabica), girasol (Helianthus annuus) y soya (Glycine max), si bien el género se ha encontrado también en aguacate (Persea americana), cebollín (Allium cepa var. aggregatum), guanábana (Annona muricata), maní (Arachis hipogaea), molondrón (Abelmoschus esculentus), rulo (Musa corniculata), plátano (Musa AAB) y guineo (Musa AAA). Mateo (2009), en un diagnóstico nematológico realizado en varios cultivos agrícolas en cinco zonas de la provincia La Vega, reporta la incidencia de los tilénquidos de los géneros Meloidogyne y Helicotylenchus en el cultivo de ají. En estudios posteriores García et al. (2015) amplían la lista de parásitos del ají con la especie de nemátodo dorialímido Xiphinema americanum. Este conteo arroja la cifra preliminar de trece especies de nemátodos conocidas para República Dominicana. Esta información se complementa más adelante en el apartado de la fauna marina con información sobre los nemátodos parásitos y de vida libre en especies y ambientes marinos. Platelmintos (Filo Platyhelminthes, Clase Turbellaria) Los platelmintos son un filo de animales invertebrados que habitan en ambientes marinos, fluviales y terrestres húmedos; muchas de las especies más difundidas son parásitos que necesitan varios huéspedes, unos para el estado larvario y otros para el estado adulto. Las planarias terrestres son platelmintos de vida libre con cuerpo alargado, aplanado dorsoventralmente y cabeza ensanchada, con numerosos ojos diminutos en todo el borde de la cabeza. Por sus requerimientos de humedad y oscuridad, se encuentran en ambientes muy húmedos y bajo rocas y troncos. Se alimentan de lombrices de tierra y larvas de insectos. La única planaria terrestre conocida para la Hispaniola corresponde a una espeecie endémica Microplana haitiensis, descrita a partir de dos especímenes encontrados bajo un tronco podrido en Mount Commissar, Haití (Prudhoe, 1945). Perez-Gelabert (2010) ofrece la primera cita de la especie exótica Bipalium kewense para República Dominicana, a partir de un individuo colectado en La Jarda, Padre Las Casas, en la provincia de Azua. Esta planaria es considerada cosmopolita y ha sido reportada para Puerto Rico, Jamaica, Barbados, Costa Rica y Florida (Windsor, 1983). La especie también ha sido vista en los terrenos del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo. Esta distribución en ambientes naturales y jardines, probablemente indica que la especie está bien distribuida en la isla. Su única importancia económica conocida deriva del hecho de que depreda las beneficiosas lombrices de tierra (Perez-Gelabert, 2010). Los tremátodos son otra clase del filo de gusanos platelmintos que incluye especies parásitas de animales, algunas de las cuales infestan al hombre. Son conocidos comúnmente por duelas. La mayoría de los tremátodos tienen ciclos de vida complejos, con estadios que afectan a varias especies; en estado adulto son endoparásitos de vertebrados, incluido el ser humano. Price (1934) describe dos nuevas especies de tremátodos: Galactosomum darbyi (Familia Heterophyidae) y Prohemistomum appendiculatoides (Family Strigeldae), colectados en el intestino de un pelícano (Pelecanus occidentalis) en cayo Levantado, provincia de Samaná. Golberb y colaboradores (1998) también reportan la presencia de dos especies de tremátodos, Mesocoelium monas and Urotrema scabridum para lagartos anolinos de la Hispaniola. En resumen, se conocen muy pocas especies de platelminos para el territorio dominicano (una al parecer introducida) en la isla Hispaniola. Tardígrados (Filo Tardigrada) Los tardígrados, llamados comúnmente osos de agua debido a su aspecto y a la lentitud de sus movimientos, constituyen un filo de invertebrados segmentados y mayormente microscópicos. La mayoría de los tardígrados son terrestres y viven fundamentalmente en la película de agua que cubre los musgos, líquenes o helechos, aunque también pueden llegar a habitar cuerpos de agua dulce y aguas oceánicas, donde se alimentan succionando líquidos vegetales o animales. Algunos autores todavía los consideran una clase del Filo Arthropoda y, de hecho, este grupo está incluido en la compilación de Perez-Gelabert (2008) de los artrópodos de Hispaniola. La información disponible para este grupo proviene de la obra de Schuster y Toftner (1982) sobre los tardígrados dominicanos, donde señalan 16 especies y dos endémicas para la Isla. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Onicóforos (Filo Onychophora) Los onicóforos constituyen un filo de invertebrados terrestres cuya existencia se conoce desde el período Cámbrico, cuyas muchas extremidades terminan en un par de garras de donde se deriva su nombre. Estos organismos segmentados tienen ojos pequeños, antenas, múltiples pares de patas o lobopodios –que no son realmente articulados– y glándulas de secreciones adhesivas que les ayudan a cazar animales pequeños como insectos y arácnidos. En la zoología moderna, son particularmente interesantes porque ayudan a comprender la evolución de los artrópodos con quienes están emparentados. De hecho, este grupo está incluido en la compilación de Perez-Gelabert (2008) dentro de los artrópodos de Hispaniola, donde se señalan tres especies, según Peck (1975), una de las cuales está reportada para República Dominicana. Artrópodos Terrestres (Filo Arthropoda) Los artrópodos son los animales invertebrados más numerosos y diversos del Reino Animal. El término incluye invertebrados dotados de un esqueleto externo y apéndices articulados; con formas tan conocidas como las arañas y los escorpiones, varios tipos de insectos y varios grupos de crustáceos, agrupados en cuatro Subfilos: Chelicerata, Myriapoda, Hexápoda y Crustacea1 (Tabla 6.2). Los artrópodos se encuentran en los ecosistemas terrestres del mundo y muchos ambientes acuáticos y marinos, representando más del 60 % de todas las especies descritas. En particular, los insectos son las formas dominantes entre los artrópodos y representan más del 85 % de las especies conocidas del planeta (Perez-Gelabert, 2008). Tabla 6.2. División de los artrópodos terrestres representados en Hispaniola. 1 El Subfilo Crustacea será desarrollado íntegramente en el capítulo correspondiente a la fauna marina. SUBFILO CLASES ALGUNOS ÓRDENES NOMBRE COMÚN Chelicerata Arachnida Araneae, Scorpiones, Acari Arañas, escorpiones, ácaros y garrapatas Myriapoda Chilopoda Scolopendromorpha Ciempiés y escolopendras Myriapoda Diplopoda Polydesmida Milpiés Hexapoda Insecta Anoplura Piojos Hexapoda Insecta Blattodea Cucarachas y termitas Hexapoda Insecta Coleoptera Escarabajos, gorgojos, luciérnagas y cocuyos Hexapoda Insecta Collembola Colémbolos Hexapoda Insecta Dermaptera Tijeretas Hexapoda Insecta Diptera Moscas, mosquitos y tábanos Hexapoda Insecta Embiidina Embiópteros Hexapoda Insecta Ephemeroptera Efímeras Hexapoda Insecta Hemiptera Pulgones, cigarras y chinches Hexapoda Insecta Hymenoptera Hormigas, abejorros, abejas y avispas Hexapoda Insecta Lepidoptera Mariposas y polillas Hexapoda Insecta Mallophaga Piojos de aves Hexapoda Insecta Mantodea Mantis Hexapoda Insecta Neuroptera Neurópteros o moscas alas de encaje Hexapoda Insecta Odonata Libélulas Hexapoda Insecta Orthoptera Saltamontes, grillos y langostas Hexapoda Insecta Phasmatodea Insectos hojas y palos Hexapoda Insecta Protura Proturos Hexapoda Insecta Psocoptera Piojos de los libros Hexapoda Insecta Siphonaptera Pulgas Hexapoda Insecta Strepsiptera Estrepsípteros Hexapoda Insecta Thysanoptera Tisanópteros o trípidos Hexapoda Insecta Trichoptera Polillas (larvas y pupas acuáticas) Hexapoda Insecta Zygentoma Tisanuros Hexapoda Insecta Zoraptera Zorápteros 6 - 4 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA El funcionamiento saludable de los ecosistemas depende de la gran diversidad y abundancia de artrópodos, ya que son una fuente de alimento para muchos otros animales, son esenciales para la polinización y, por lo tanto, la reproducción de muchas plantas y animales. Además de ser fundamentales para el equilibrio natural de las comunidades bióticas, a través de su papel como descomponedores, depredadores y parásitos que mantienen controladas las poblaciones de muchas especies, su importancia para los seres humanos se deriva de la posibilidad de explotación de los servicios de polinización y de obtención de productos directos como la miel. También son nuestros principales competidores como parásitos de cultivos y algunos son importantes vectores de enfermedades. Por estas razones, el estudio de los insectos es de gran importancia para los seres humanos (Perez-Gelabert, 2008). El trabajo más completo sobre los artrópodos de Hispaniola corresponde a Perez-Gelabert (2008), quien compila la información de todas las especies terrestres, acuáticas y de aguas marinas reportadas para la isla. Considerando solo las especies de artrópodos terrestres, dado que las acuáticas y marinas serán tratadas más adelante, su listado de especies complementado con algunas adiciones posteriores, alcanza 6,741 especies, con 855 especies (Tabla 6.3) de quelicerados y miriápodos (Subfilos Chelicerata y Myriapoda) y 5,897 especies (Tabla 6.4) de insectos (Subfilo Hexapoda, Clase Insecta), que son el mayor componente. Preliminarmente se reporta un total de 2,209 especies endémicas de Hispaniola. Seguidamente se ofrece un panorama general de los grupos más importantes, aclarando que en el caso de los artrópodos terrestres resulta extremadamente difícil separar los registros dominicanos de los haitianos, por lo que el tratamiento del grupo tendrá un carácter insular. Asimismo, el gran número de especies dificulta la presentación de un listado completo, por lo que remitimos al interesado a las listas que aparecen en el trabajo de Perez-Gelabert (2008), las contribuciones de este y otros autores que se resumen en el apartado de referencias, así como los listados que serán publicados próximamente (De los Santos et al., en preparación). Muchos de estos trabajos se incluyen en la biblioteca virtual de biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales creada como parte del presente informe. Las cifras que aquí se ofrecen son relativas al nivel del conocimiento y la información disponible al momento del informe. El trabajo de Perez-Gelabert (2014), en el VIII Congreso de la Biodiversidad Caribeña bajo el título de Reporte sobre el conocimiento actual de los insectos en la Hispaniola, anuncia cambios taxonómicos y seguramente ampliaciones, por lo que las cifras finales solo pueden ser precisadas por los especialistas. Quelicerados (Filo Arthropoda, Subfilo Chelicerata) Los quelicerados se diferencian de los demás artrópodos, entre otras características, por carecer de antenas. Tienen el cuerpo típicamente dividido en dos regiones, una anterior denominada prosoma (o cefalotórax) y una posterior u opistosoma (abdomen). Los quelicerados incluyen cuatro Clases: Eurypterida, Xiphosura, Pycnogonida y Arachnida. Los Eurypterida, que incluye representantes fósiles, y los Xiphosura con representantes parasitos (como el cangrejo herradura), se reúnen tradicionalmente en un solo grupo en la Clase Merostomata, de la cual no hay registros en nuestro país. La Clase Pycnogonida será tratada como parte de la fauna marina, por lo que aquí desarrollaremos solamente la Clase Arachnida. Arácnidos (Subfilo Chelicerata, Clase Arachnida) Los arácnidos forman un grupo de organismos que incluye a los ácaros, las garrapatas, las arañas, los alacranes, los guabás, los vinagrillos, opiliones y pseudoscorpiones. Los arácnidos pueden habitar en una gran variedad de nichos ecológicos, siendo de vida libre o parásitos de otros organismos; la gran mayoría de estos organismos son depredadores de insectos y de otros arácnidos, llegando inclusive a consumir reptiles y mamíferos pequeños. Muchos son depredadores de insectos y de otros artrópodos, así como de pequeños vertebrados; algunos son carroñeros (los opiliones), mientras que otros son parásitos obligados de vertebrados y se alimentan de su sangre (las garrapatas). Las especies depredadoras descomponen parcial o totalmente a sus presas antes de consumirlas, usando para tal fin fluidos cargados de enzimas que secretan sobre esta. Los ácaros son arácnidos microscópicos o de pequeño tamaño que viven en ambientes terrestres o acuáticos, incluyendo marinos, mayormente predadores o parásitos. Constituyen un grupo muy amplio relacionado con padecimientos en veterinaria como la sarna del ganado y la canina, pueden infestar a las aves y también se les ha relacionado con el desarrollo de alergias en humanos. Las garrapatas (también ácaros), por su parte, son importantes parásitos en el sector agropecuario, colonizando al ganado, y por su forma de alimentación hematófaga pueden ser vectores para enfermedades. 6 - 5 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Dentro de los diferentes órdenes que comprenden la Clase Arachnida, el Orden Araneae (arañas y tarántulas) y el Orden Scorpiones (alacranes y escorpiones) son de particular interés debido a que comprenden animales capaces de producir veneno, los cuales se han propuesto como fuentes de moléculas activas para el desarrollo de insecticidas y medicamentos como antibióticos. Polanco y Sánchez-Ruiz (2008) realizaron un inventario, catalogación y organización de la Colección de Arácnidos del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano”, formada por 2,559 ejemplares distribuidos en 151 especies, 89 géneros y 43 familias. Una actualización reciente de la colección aracnológica de este museo arrojó el siguiente resultado: 8,159 ejemplares, distribuidos en 201 especies, 159 géneros y 76 familias. Para información más detallada se podría consultar la base de datos de las colecciones de referencia del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano”, a la que se puede acceder con el vínculo Https://mnhn.gov.do/index.php/ciencia/colecciones-cientificas. Las áreas del país que presentan una mayor frecuencia de registro de especies son la cordillera Central y la región suroeste, mientras que la región norte del país, bahía de Samaná y su entorno y las islas satelitales presentan los niveles más bajos. Se cuenta con importantes series de ejemplares provenientes de los parques nacionales Valle Nuevo, Armando Bermúdez, Cotubanamá, Lago Enriquillo e Isla Cabritos y Jaragua. De acuerdo al resumen gentilmente suministrado por el especialista Gabriel de los Santos, encargado de la División de Zoología y curador de arácnidos del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano”, para nuestra isla se han reportado 10 de los 11 órdenes en que se divide la Clase Arachnida, sumando 650 especies de las cuales 292 (45 %) son endémicas. Los órdenes que se encuentran en nuestra isla son: Araneae o arañas (418 especies, 173 endémicas), Acari o ácaros (112 especies, 28 endémicas), Scorpiones o escorpiones (45 especies, 44 endémicas), Opiliones (25 especies, 21 endémicas), Pseudoscorpiones (25 especies, 9 endémicas), Schizomida (12 especies, 3 endémicas), Amblypygi o guabás (7 especies, 3 endémicas), Solifugae (3 especies, 2 endémicas), Thelyphonida o vinagrillos (2 especies, una endémica), Palpigradi (una especie). Seguidamente, en la tabla 6.3 se ofrece información general de cada uno de estos grupos. Tabla 6.3. Número de especies del Filo Arthropoda, Subfilos Chelicerata y Myriapoda conocidas para Hispaniola, a partir de las cifras originales de Perez-Gelabert (2008), en algunos grupos ampliadas o complementadas de manera preliminar con las referencias que se indican. T. Total, E. Endémicas. ESPECIES SUBFILO CLASE ALGUNOS ORDENES T E REFERENCIAS BÁSICAS Chelicerata Arachnida Araneae 418 173 De los Santos et al. (en preparación)2 Acari 112 28 Ferragut et al. (2011); Martínez et al. (2014) Scorpiones 47 45 De los Santos et al. (2016) (en preparación) Opiliones 25 21 Perez-Gelabert (2008) Pseudoscorpionida 25 9 Perez-Gelabert (2008) Schizomida 12 11 Perez-Gelabert (2008) Amblypygi 7 3 Perez-Gelabert (2008) Solifugae 3 2 Perez-Gelabert (2008); Harvey, M.S. (2003) Thelyphonida 2 1 Perez-Gelabert (2008) Palpigradi 1 0 Perez-Gelabert (2008) Myriapoda Diplopoda Polydesmida y otros ordenes 179 161 Perez-Asso (2009; 2010); Suriel y Rodríguez (2014) Chilopoda Scolopendromorpha 14 2 Perez-Gelabert (2008) Geophilomorpha 8 7 Martínez-Muñoz, C. y Perez-Gelabert, D. (2018) Scutigeromorpha 2 0 Martínez-Muñoz, C. y Perez-Gelabert, D. (2018) Total 855 463 Arañas (Clase Arachnida, Orden Araneae) Los arácnidos han sido un grupo ampliamente estudiado en Hispaniola, particularmente el Orden Araneae, que ocupa más del 60 % de las especies conocidas. Este grupo fue tratado por Penney y Perez-Gelabert (2002) y entre los trabajos tempranos pueden mencionarse los de Bryant (1943; 1945; 1948), Levi (1954), Alayón (1992; 1995) y Alba y del Monte (1994). Posteriores estudios taxonómicos continuaron adicionando información (entre ellos, Alayón, 2002; 2004; 2007; Sánchez-Ruiz, 2005; Sánchez-Ruiz y 6 - 6 2 Se refiere a la actualización de las listas de arañas y escorpiones de la Hispaniola que se encuentra realizando Gabriel de los Santos en colaboración con otros especialistas, en el momento en que se realiza el presente informe. SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Polanco, 2008) hasta el inventario de Perez-Gelabert (2008), que recoge 322 especies (con 124 endémicas), basándose en la literatura publicada. Este número de especies se incrementó con nuevos registros (entre ellos, Alayón y De los Santos, 2009; Sánchez-Ruiz, 2009; Alayón et al., 2011; Alayón, 2012) resumidos por De los Santos y Alayón (2012) y posteriores adiciones por Zhang y Maddison (2012), Bloom et al. (2014), Sánchez-Ruiz et al. (2015) y De los Santos y Carrero Jiménez (2015). Así, al momento se suma un total de 418 especies, de las cuales 173 son endémicas, distribuidas en 199 géneros y 49 familias (De los Santos et al., en preparación) 3. De los Santos y Carrero (2011) ofrecen información sobre la familia Araneidae en la colección del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano”. Carrero Jiménez y De los Santos (2014) describen la araneofauna de la sabana de pajón del Parque Nacional Valle Nuevo. De los Santos y Carrero Jiménez (2015) ofrecen un inventario de las arañas del Parque Nacional Sierra Martín García. Ácaros (Clase Arachnida, Subclase Acari) El Orden Acari es el segundo grupo en importancia dentro de los arácnidos. Los reportes de especies provienen de algunos trabajos taxonómicos realizados en el país (Kontschan y Mahunka, 2004; Kontschan, 2005). En una publicación reciente, se registran tres nuevas especies para República Dominicana (Pfingatl, 2016), Además existen resultados del trabajo de instituciones nacionales de investigaciones agrícolas, entre ellas el Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF), que abordan el estudio de aquellas especies de ácaros que dañan cultivos como los cítricos (Díaz, 1994), el arroz (Taveras et al., 2000; Ramos y Cabrera, 2001), ajo, ajíes (Marte et al., 2003) o uvas (Medrano, 2014). También los estudios de anfibios, reptiles, aves y mamíferos en República Dominicana han considerado especies de ácaros que infectan a estos grupos. Por ejemplo, Latta y O’connor (2001) estudian la tasa de infestación por el ácaro Knemidokoptes jamaicensis en ocho especies de aves dominicanas, estableciendo nuevos récords de hospederos y datos de distribución. Entre las especies de aves afectadas por los ácaros se incluyen la maroíta (Contopus hispaniolensis), el ruiseñor (Mimus polyglottos), la cigüita tigrina (Setophaga tigrina), la cigüita de los prados (Setophaga discolor), la cigüita de palma (Setophaga palmarum), la cigüita cola verde (Microligea palustris), el cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum) y el gallito prieto (Loxigilla violacea). Los índices de infestación fueron tan altos como 18.2 %, pero variaron entre especies y hábitats. Fain (1959) reporta al ácaro Chirnyssoides caparti como ectoparásito de quirópteros dominicanos. Aunque los casos documentados de garrapatas parasitando anfibios no son frecuentes, en República Dominicana, Jakowska (1972) reporta lesiones en el maco pempén Rhinella marina producidas por el ácaro Amblyomma dissimile. Conover y colaboradores (2015) reconocen la presencia del ácaro Eutrombicula alfredduges en lagartos anolinos del país y estudian su efecto sobre la termorregulación de los mismos. Según Perez-Gelabert (2008), en Hispaniola hay 112 especies (28 endémicas) de ácaros. Recientemente, a partir de estudios de la vegetación natural (Ferragut et al., 2011; Martínez et al. 2014), se adicionan seis especies nuevas de ácaros a la lista dominicana, que podría incrementar el total conocido en unas 118 especies. Alacranes y escorpiones (Clase Arachnida, Orden Scorpiones) La información sobre escorpiones es bastante amplia, a partir de los trabajos taxonómicos que se han venido desarrollando en el país desde las décadas de 1980 (Santiago-Blay, 1985; Armas y Marcano, 1987); 1990 (Armas et al., 1999) y 2000 (Armas; 2002; 2002a; Armas y Abud-Antun, 2004; Rouad y Lourenco, 2002), resumidos por Perez-Gelabert (2008), quien reporta 37 especies (con 33 endémicas). Otros trabajos posteriores incluyen el de Prendini et al. (2009) que redescriben al escorpión Rhopalurus abudi (originalmente descrito para isla Saona), a partir de colectas en el Parque Nacional Cotubanamá. Los trabajos más recientes (Kovařík y Teruel, 2014; Teruel et al., 2015) describen cuatro nuevas especies para la República Dominicana, incrementando la lista a 45 especies, de las cuales 44 son endémicas (De los Santos et al., en preparación). Carrero y De los Santos (2011) ofrecen información sobre los escorpiones de la colección aracnológica del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano”. 3 Se refiere a la actualización de la lista de arañas de la Hispaniola que se encuentra realizando Gabriel de los Santos en colaboración con otros especialistas, en el momento en que se realiza el presente informe. 6 - 7 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Al presente, una sustancia conocida como “escozine”, producida a partir del veneno de una especie de escorpión dominicano, ha demostrado ser un medicamento alternativo natural para el tratamiento de ciertos tipos de cánceres, cuya producción y comercialización ya ha sido aprobada por nuestro Ministerio de Salud Pública (IVT, 2013). Diez y seis especies de escorpiones, 14 de ellos de la Familia Buthidae, se encuentran en la Lista Roja de República Dominicana actualizada al 2018 (Ministerio Ambiente, 2018) en la categoría de Vulnerable (VU). Opiliones y Pseudoescorpiones (Clase Arachnida, Órdenes Opiliones y Pseudoscorpiones) Los arácnidos del Orden Opiliones cuentan con los trabajos tempranos de Goodnight y Goodnight (1942) y Šilhavý (1971; 1973a; 1973b; 1979). Cicero (1980) ofrece una lista, complementada con posteriores trabajos (entre ellos los de Pérez González y Armas, 2000; Pérez González y Vasconcelos, 2003), compilados por Perez-Gelabert (2008) para ofrecer una lista de 25 especies (21 endémicas). Del Orden Pseudoscorpionida, Perez-Gelabert (2008) compila 25 especies, 9 de las cuales son endémicas, a partir de trabajos como el de Muchmore (1996; 1998). Otros arácnidos (Órdenes Amblypygi, Schizomida, Solifugae, Thelyphonida y Palpigradi) Los restantes órdenes de arácnidos comprenden unas 25 especies (con 17 endémicas) para Hispaniola, resumidas por Perez- Gelabert (2008). Los registros provienen fundamentalmente de las revisiones para República Dominicana de los Órdenes Amblypygi (Armas y Perez-González, 2001), Schizomida, Solifugae, Thelyphonida y Palpigradi (Armas, 2004). Con excepción de Palpigradi, los demás Órdenes están representados en la colección del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” (G. de los Santos com. pers.). Miriápodos (Filo Arthropoda, Subfilo Myriapoda) Los miriápodos son un Subfilo de artrópodos mandibulados, similares a los insectos en algunos aspectos, pero con muchos caracteres que los diferencian de estos. Todos tienen en común un cuerpo compuesto por dos regiones, cabeza y tronco, este último es largo y está formado por muchos segmentos y multitud de pares de patas. Comprende cuatro Clases Diplópoda, Chilopoda, Pauropoda y Symphyla. Perez-Gelabert (2008) registra Symphyla, Scutigerellidae y Scutigerella. Sin embargo, indica que el registro no está claro. No obstante, el Museo Nacional de Historia Natural ha colectado sínfilos últimamente y tiene en proceso la publicación de este registro. Milpiés y ciempiés (Subfilo Myriapoda, Clases Diplopoda y Chilopoda) Desde los tempranos trabajos de Loomis (1941; 1941a), los diplópodos dominicanos han recibido la atención de varios investigadores. El grupo cuenta con una primera lista (Perez-Asso y Perez-Gelabert, 2001) y aparece representado por 156 especies (con 139 endémicas) en el último inventario de artrópodos (Perez-Gelabert, 2008). 6 - 8 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Tabla 6.4. Número de especies de insectos (Filo Arthropoda, Subfilo Hexapoda, Clase Insecta) conocidas para Hispaniola (en orden descendente) para diferentes órdenes, a partir de las cifras originales de Perez-Gelabert (2008), en algunos grupos ampliadas de manera preliminar con las referencias que se indican. T. Total, E. Endémicas. 6 - 9 NÚMERO DE ESPECIES ORDENES T E REFERENCIAS Coleoptera 1978 1045 Medrano-Cabral et al. (2009); Perez-Gelabert (2011; 2012); Cline y Shockley (2012); Kazantsev y Perez-Gelabert (2013); Perez-Gelabert y Kazantsev (2014). Hemiptera 965 264 Freytag (2008); Heiss (2008); McPherson et al. (2011) Lepidoptera 878 149 Rawlins y Miller (2008); Vincent (2011) Diptera 770 257 Perez-Gelabert (2008; 2015) Hymenoptera 630 183 Perez-Gelabert (2008; 2015), Genaro (2014; 2009), Ramírez (2013) y Navarro (2014); Genaro, J. (2017) Trichoptera 116 93 Perez-Gelabert (2008) Orthoptera 114 75 Perez-Gelabert et al. (2010); Perez-Gelabert y Otte (2012); Perez-Gelabert (2014) Blattaria 99 52 Gutiérrez (2013; 2014) Odonata 67 7 Perez-Gelabert (2008) Neuroptera 58 16 Miller y Stange (2011) Thysanoptera 52 3 Cabrera y Segarra (2008) Isoptera 36 10 Perez-Gelabert (2008) Psocoptera 34 18 Yoshizawa et al. (2008) Collembola 23 5 Perez-Gelabert (2008) Dermaptera 19 4 Perez-Gelabert (2008) Phasmatodea 17 17 Conle et al. (2014) Mantodea 10 6 Perez-Gelabert (2008) Mallophaga 8 0 Perez-Gelabert (2008) Anoplura 6 0 Perez-Gelabert (2008) Ephemeroptera 3 3 Perez-Gelabert (2008) Siphonaptera 3 0 Perez-Gelabert (2008) Strepsiptera 4 0 Cook (2014) Embiidina 2 2 Perez-Gelabert (2008) Protura 2 0 Perez-Gelabert (2008) Zoraptera 1 0 Perez-Gelabert (2008) Zygentoma 2 0 Perez-Gelabert (2008) Total 5,897 2,209 Posteriores trabajos taxonómicos (Perez-Asso 2009; 2009a; 2010; 2010a; Suriel, 2009; 2010; 2011) amplían los reportes y actualizan, además, su distribución, con nuevos registros de localidades (Suriel, 2013). Rodríguez y Suriel (2015) estudiaron comparativamente la diversidad de las comunidades de diplópodos en bosques latifoliados, pinares y en la sabana de pajón del Parque Nacional Valle Nuevo, reportando el mayor valor en riqueza con doce especies en el bosque latifoliado, mientras que la sabana de pajón presentó el valor más bajo con ocho especies. El último inventario de diplópodos de Suriel y Rodríguez (2014) registra 179 especies con 161 endémicas. García y Morffe (2015) describen una nueva especie de nemátodos xustrotómido (Zalophora dominicana), parásito del diplópodo Spirobollelus sp. colectado en río de los Negros en la provincia Santiago. En relación con los chilópodos (Clase Chilopoda), Perez-Gelabert (2008) reúne 24 especies, 9 de ellas endémicas. Más recientemente, Martínez-Muñoz y Perez-Gelabert (2018) ofrecen una completa discusión de la situación del grupo en República Dominicana y la isla Hispaniola. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES6 - 10 Insectos (Subfilo Hexapoda, Clase Insecta) Los insectos son invertebrados artrópodos, caracterizados por presentar un par de antenas, tres pares de patas y dos pares de alas (que pueden reducirse o faltar). Los insectos comprenden el grupo de animales más diverso de la Tierra, con aproximadamente un millón de especies descritas, más que todos los demás grupos de animales juntos, y con estimaciones de hasta 30 millones de especies no descritas, con lo que, potencialmente, representarían más del 90 % de las formas de vida del planeta. Los insectos pueden encontrarse en casi todos los ambientes, aunque solo un pequeño número de especies se ha adaptado a la vida en los océanos. Como los insectos son individuos de sangre fría, el ritmo de los procesos fisiológicos principales de su ciclo biológico está determinado por las condiciones del ambiente, y especialmente por la temperatura y las precipitaciones. Los insectos tienen, por lo general, períodos de generación breves, elevada fecundidad y elevada motilidad (ya sea autónoma o secundada por el viento, los animales o el ser humano). Muchos grupos de insectos juegan un papel relevante en las tramas alimentarias terrestres y fluviales (Marmolejo et al., 2008). Como el resto de la biodiversidad mundial, los insectos están sujetos a los cambios del calentamiento global. Los registros fósiles parecen indicar que los episodios anteriores de calentamiento mundial condujeron a los insectos a adoptar una alimentación más marcadamente herbívora. Análogamente, los bosques tropicales actuales están experimentando cambios en los índices de alimentación herbívora en insectos (Cornelissen, 2011). Entre las razones que explican este fenómeno está la debilitación de los mecanismos de defensa de las plantas, valores más elevados de fitonutrientes en presencia de mayores cantidades de CO2 y la alteración del sincronismo estacional entre plantas, insectos herbívoros y sus enemigos naturales. Muchos insectos demuestran sensibilidad a los fenómenos climáticos extremos (sequías, olas de calor, períodos de mucho frío). Los ambientes tropicales que hoy albergan a la mayor parte de la biodiversidad de la Tierra podrían muy bien terminar calentándose, secándose o fragmentándose demasiado a consecuencia del cambio climático (agravada por la deforestación) y no permitir ya la existencia de muchas especies de insectos. Especialmente en zonas tropicales, las especies que ostentan una interacción huésped-planta muy evolucionada o que viven en microhábitats corren un gran riesgo de extinción (FAO, 2009). Escarabajos (Clase Insecta, Orden Coleoptera) Con cerca de 400,000 especies descritas, los coleópteros contienen más especies que cualquier otro orden del Reino Animal, seguido por los lepidópteros (mariposas y polillas), himenópteros (abejas, avispas y hormigas) y dípteros (moscas y mosquitos). El nombre vulgar de escarabajos se usa como sinónimo de coleópteros, pero muchos tienen nombres comunes propios, como gorgojos, mariquitas o luciérnagas. Los coleópteros presentan una enorme diversidad morfológica y ocupan virtualmente cualquier hábitat, incluidos los de agua dulce. De hecho, el coleóptero dominicano de la especie Proptomaphaginus hispaniolensis fue descrito como habitante de una cueva en la boca del río Chavón (Peck, 1983) y varias especies de coleópteros son componentes de la fauna de macroinvertebrados de nuestros ecosistemas fluviales, con al menos seis familias presentes: Dytiscidae, Elmidae, Gyrinidae, Helodidae, Hydrophilidae y Psephenidae (Litay, 2013). Los escarabajos explotan todas las fuentes posibles de alimento, por lo que incluyen especies fitófagas, micófagas, saprófagas, coprófagas, depredadoras, parásitas y parasitoides. Muchas especies son plagas de plantas cultivadas, de la madera como el pino y de productos almacenados. En República Dominicana se conoce que las larvas del gorgojo de la pimienta Peridinetus signatus taladran los tallos y ramas, mientras que en su estado adulto se alimentan de las hojas nuevas, las flores y los frutos de la planta de pimienta Piper nigrum (Pujols et al., 2014). La temida broca del café Hypothenemus hampei es un coleóptero plaga del fruto del cafeto en República Dominicana. Su ataque afecta directamente el rendimiento tecnológico del cultivo, reduciendo alrededor del 7 % la producción nacional. Algunos coleópteros atacan los bosques de pinos (Richter, 1987; Haack et al., 1989). Martínez et al. (2014) reportan la presencia del gorgojo de la corteza de pino (Pissodes castaneus) en el municipio Restauración, en Dajabón, Valle Nuevo en La Vega y en el municipio Monción en Santiago Rodríguez, y ofrecen un protocolo para estudiar, monitorear y crear los mecanismos de control de este barrenador. Las investigaciones de la Universidad Estatal de Montana de Estados Unidos, el Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF) y el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales revelaron la presencia oficial en el país de una especie de coleóptero (Chalcophora virginiensis), que es una plaga invasiva que afecta a los pinos de República Dominicana (Ivie et al., 2014). SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 11 Otras especies de coleópteros son beneficiosas por su contribución como polinizadores, recicladores de materia orgánica y por su papel como depredadores de otros insectos (Perez-Gelabert, 2011). Howard y Zanoni (1989) describen para nuestro país dos ejemplos de dispersión de las semillas del cacto melón Melocactus communis y el cambrón Acacia macracantha, donde interviene el escarabajo Canthon violaceus. Perez-Gelabert y Kazantsev (2014) destacan el valor de las luciérnagas como bioindicadores de la salud de las riberas de los ríos debido a su susceptibilidad a la degradación de los hábitats húmedos. Desde los tempranos trabajos de Blake (1939) con la Familia Chrysomelidae, y Darlington (1939) con la Familia Carabidae, hasta estudios posteriores como el de Vandenberg y Perez–Gelabert (2007) con redescripción y transferencias de géneros; los coleópteros dominicanos cuentan con numerosas investigaciones taxonómicas resumidas por primera vez por Perez-Gelabert (2008) quien compila 1,810 especies, con 930 endémicas. Una exhaustiva revisión de los eritílidos (Skelley, 2009) y luciérnagas (Kazantsev y Perez-Gelabert, 2009; 2013; Perez-Gelaber y Kazantsev, 2014), nuevas especies de cerambícidos (Lingafelter, 2010) y ptinidos (Philips y Smiley 2010); la descripción de nuevas especies de tenebriónidos (Garrido y Varela; 2010; 2011), la revisión de varios géneros (Ratcliffe y Cave, 2011), junto a nuevos registros de elatéridos (Perez-Gelabert, 2012), se cuentan entre los aportes ulteriores. Posteriormente Perez-Gelabert (2011), en sus estudios sobre diversidad y endemismo de los escarabajos en Hispaniola, presentan los registros de 2035 especies actuales, según Androw (2016); Lingafelter (2011, 2013 y 2015); Grido (2011), distribuidas en 75 familias, que pueden tomarse como las cifras globales más actuales. Las tres familias con mayor número de especies son: Curculionidae, Chrysomelidae y Staphylinidae. Unas 1,045 especies, equivalentes a un 53 %, y 28 géneros son endémicos de la isla y se identifican 56 especies como introducidas. Como adiciones a estas cifras, se deben considerar los trabajos de Medrano-Cabral et al. (2009) que reportan la especie Aegithus clavicornis para República Dominicana, y Cline y Shockley (2012) que describen una nueva especie de la Familia Discolomatidae. Estas adiciones probablemente eleven el inventario conocido a 1,978 especies que será una cifra conservadora que manejaremos en este reporte. En particular, en el grupo de las luciérnagas ha habido varios aportes tras el inventario de Perez-Gelabert (2008) con los trabajos de Kazantsev y Perez-Gelabert (2009; 2013) y Perez-Gelabert y Kazantsev (2014), además del reporte sobre el conocimiento actual de los insectos en la Hispaniola (Perez-Gelabert, 2014), por lo que el valor final de la riqueza de especies debe ser ajustada por los especialistas. A pesar de los importantes avances en la caracterización de esta fauna en los últimos 40 años, puede decirse que los escarabajos de Hispaniola se conocen aún de forma preliminar. Se estima que la fauna total de escarabajos en la isla contendría entre 3,200 a 4,000 especies (Perez-Gelabert, 2011). Stewart y Perez-Gelabert (2012), en su trabajo sobre la endemicidad a nivel genérico de los escarabajos de las Indias Occidentales, señalan que si bien las islas del Caribe son reconocidas como uno de los principales “hotspots” de la biodiversidad global basado en datos sobre la diversidad de plantas vasculares y vertebrados no-marinos, se debe considerar alrededor de 700 géneros de escarabajos que pudieran ser endémicos, lo cual sobrepasa ampliamente las cifras de plantas y vertebrados y refuerza la riqueza en biodiversidad de la fauna de insectos. Perez-Gelabert (2011) analiza la distribución de las luciérnagas en Hispaniola y su correspondencia con las paleoislas del norte y del sur. Tres especies de escarabajos se encuentran en la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018), dos de ellas como vulnerables, y el escarabajo longicornio de Punta Cana (Phoenicus sanguinipennis), En Peligro (EN). Esta última especie fue descrita por el entomólogo belga Jean Théodore Lacordaire, en 1869, basado en una muestra de origen desconocido y se redescubrió 135 años más tarde cerca de la Reserva Ecológica de Punta Cana, asociada a maderos muertos del palo amarillo (Maclura tintorea) por Lingafelter y Nearns (2006). Las 350 especies de insectos, incluidas 54 especies de coleópteros, reportadas por Perez-Gelabert (2015) para la Reserva Científica Ébano Verde, pone de manifiesto la importancia de estos espacios para la protección de la entomofauna. Pulgones cigarras y chinches (Clase Insecta, Orden Hemiptera) Los hemípteros son un orden de insectos neópteros4 que comprende más de 80,000 especies conocidas, distribuidas por todo el mundo. Sin ambargo los trabajos de De los santos, et al. (2016); Mercado et al. (2016), Schaefer (2013) y https://doi.org/10.1007/ s13744-013-0135-3 (2018), reportan cuatro nuevas especies que se suman al total. Su nombre alude a que en una parte de ellos, las alas anteriores (o hemiélitros) están divididas en una mitad basal dura y una mitad distal membranosa. Se caracterizan por poseer un aparato bucal chupador que, según las especies, utilizan para succionar savia o sangre. 4 Los neópteros incluye a casi todos los insectos alados, concretamente a aquellos que pueden abatir sus alas sobre el abdomen, en contraste con aquellos cuyas alas permanecen desplegadas cuando el insecto está en reposo. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Entre los hemípteros más conocidos están los pulgones, las cigarras y las chinches de las camas. Los hemípteros cuentan con una larga historia de estudios taxonómicos con hallazgos de nuevas especies para República Dominicana. Entre algunos estudios representativos de diferentes décadas pueden mencionarse los de Kormilev (1989), Baranowski y Brailovsky (1999), Brailovsky (2001), Freytag (2004) o Weirauch y Forero (2007). Perez-Gelabert y Thomas (2005) realizaron el trabajo más amplio de la Familia Pentatomidae en Hispaniola, donde catalogan 77 especies y describen otras siete nuevas especies. Numerosas especies de hemípteros se alimentan de plantas (fitófagos) y pueden constituir plagas para la agricultura y las plantaciones forestales, por lo que los estudios dominicanos han incluido el impacto de varias especies sobre cultivos como el tabaco (Beinhart, 1952), tomate (Alcántara et al., 1996), cacao (Smith, 1960), pino (Abud, 1981), o de especies particulares como Oebalus ornatus sobre el arroz (Núñez et al., 2013). Algunas especies de hemípteros fitófagos de la Familia Derbidae (Suborden Auchenorrhyncha) son conocidas como vectores de varias especies de palmas en República Dominicana (Howard et al., 2001). Por otra parte, una particularidad de algunas especies de hemípteros es su capacidad para producir a gran escala una secreción similar a la melaza, ecológicamente valiosa pues sirve como una importante fuente de nutrientes para muchas especies de aves y otros insectos. En República Dominicana se ha visto que los árboles del género Bursera del bosque seco, entre 100 a 400 msnm en el costado sur de la sierra de Bahoruco, son la base de poblaciones localmente densas del hemíptero Stigmacoccus sp. (Familia Margarodidae). Unas quince especies de aves, migratorias y residentes, han sido observadas alimentándose de este producto, entre ellas la cigüita común (Coereba flaveola), la cigüita azul garganta negra (Setophaga caerulescens), el cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum) y la cigüita tigrina (Setophaga tigrina). Esta última pasa más del 85 % de su actividad diaria en el consumo y defensa de este mielato. Los datos sugieren que este tipo de fluido puede ser un componente fundamental de la dieta de esta especie, especialmente durante la temporada seca de invierno (Latta et al., 2001). Los hemípteros también juegan un papel ecológico importante en los ecosistemas fluviales, donde al menos cinco Familias de (Belostomatidae, Corixidae, Naucoridae, Notonectidae y Veliidae) forman parte de las comunidades de macroinverterbrados (Litay, 2013). Estas y otras investigaciones son resumidas por primera vez por Perez-Gelabert (2008), quien reporta 961 especies (con 264 endémicas) para el Orden Hemiptera en Hispaniola. Posteriormente, Freytag (2008) describió dos nuevas especies de hemípteros de la Familia Cicadellidae; Heiss (2008) describe una nueva especie de la Familia Aradidae y McPherson et al. (2011) una nueva especie de la Familia Pentatomidae, lo cual podría incrementar los hemípteros conocidos a 965 especies. Otras investigaciones ulteriores incluyen nuevos registros (De los Santos y Bastardo, 2012; Germán-Ramírez et al., 2014) y las recientes revisiones de hemípteros pentastómidos (De los Santos, 2012). Perez-Gelabert y Bastardo (2013) describen las colecciones de hemípteros de la Familia Pentatomidae depositadas en el Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” y en el Instituto de Investigaciones Botánicas y Zoológicas Rafael Ma. Moscoso de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, que suman 2,113 especímenes entre ambas colecciones. Ludwick y Sites (2015) actualizan la descripción de Decarloa darlingtoni a partir de colectas en el Parque Nacional Armando Bermúdez. Perez-Gelabert (2015) reporta 34 especies de hemípteros para la Reserva Científica Ebano Verde. Siete especies de hemípteros se encuentran como vulnerables (VU) en la Lista Roja Nacional (Ministerio Ambiente, 2018). Mariposas (Clase Insecta, Orden Lepidoptera) Las mariposas figuran entre los animales más vistosos, conocidos y numerosos. Poseen un cuerpo dividido en tres partes o tagmas: cabeza, tórax y abdomen; dos pares de alas y tres pares de patas. La mayoría de estas tienen un aparato bucal en forma de probóscide, con el cual liban el néctar de las flores. De todas las especies de artrópodos terrestres, los lepidópteros han ocupado un lugar especial en las investigaciones entomológicas dominicanas. Por una parte, sus colores vistosos les conceden un especial atractivo, en tal medida que ya existe una modalidad de ecoturismo de observación de mariposas, producto turístico que aún no se ha desarrollado en el país, si bien se cuenta con indicaciones para el diseño de mariposarios (Perez, 2010). Además, muchas especies son beneficiosas pues contribuyen a la polinización de las plantas (Martén y Fenster, 2007), mientras que otras constituyen serias plagas para la agricultura (CONIAF, 2009). A partir del trabajo de Schwartz (1989), que resume las mariposas conocidas para Hispaniola, los estudios taxonómicos de los lepidópteros continuaron con aportes en las Familias Tortricidae (Razowski, 1999), Pyralidae (Neunzig, 1996; 2003), Nymphalidae 6 - 12 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA (Sikes e Ivie, 1995; Sourakov y Emmel, 1995; Anderson, 2005), Hesperiidae (Emmel y Emmel, 1990), Saturniidae (Lemaire, 1999) o Sphingidae (Miyata, 1997). Estos y otros trabajos son resumidos por Perez-Gelabert (2008), quien reporta 874 especies para el Orden Lepidoptera en Hispaniola, 149 de las cuales son endémicas. Posteriormente, Rawlins y Miller (2008) describen dos nuevas especies (Eremonidia mirifica y Caribojosia youngi) en hábitats de los bosques nublados de la sierra de Neiba; y Vincent (2011) describe otras dos nuevas especies (Lophocampa albitegula y Lophocampa albiguttata) en la Reserva Ébano Verde, a 1360 msnm. Estos trabajos posiblemente amplíen a 878 el número de especies conocidas. Estudios posteriores han ampliado el intervalo de distribución de algunas especies (Henríquez, 2008; Bastardo, 2012; Rodríguez et al. 2014). Lamas (2014) resume la bibliografía de las mariposas neotropicales. Paz y Rodríguez (2014) informan sobre el estado de la colección de lepidópteros diurnos del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano”, constituida por 3,858 especímenes con representantes de las Familias Papilionidae, Lycaenidae, Hesperiidae, Pieridae y Nymphalidae, estas dos últimas con más de mil ejemplares cada una. Hasta el momento se oonocen 193 especies de lepidópteros diurnos; de estas, 5 especies son muy raras (Adelpha lapitha, Historis acheronta, Strymon monopeteinus, Astraptes xagua christyi y Chiomara mithrax) y de 12 especies, solo se conocen uno o dos especímenes. En algunos casos, su mal estado de conservación los hace irreconocibles; nuevas colectas y estudios son necesarios para aclarar su situación siendo: Calisto aleucosticha, C. ainigma, C. neochma, C. Pauli, C. thomasi, C. woodsi, Leptotes perkinsae idealus, Cyclargus sorpresas, C. kathleena, Rekoa bourkei, Rhinton bushi y Chorantus maria. Los estudios de los lepidópteros en Áreas Protegidas informan sobre las especies presentes en el Parque Nacional Cotubanamá (Guerrero, 1992) o, en particular, en su territorio de la isla Saona (Guerrero, 1996); los Parques Nacionales Armando Bermúdez y José del Carmen Ramírez (Guerrero, 1994), el Parque Nacional Aniana Vargas (Perez, 2012) y la Reserva Científica Ébano Verde (Domínguez, 1997), donde Perez-Gelabert (2015) reportó 143 especies de lepidópteros. Bastardo (2002) evalúa la diversidad de mariposas diurnas del Parque Nacional Armando Bermúdez, y Rodríguez et al. (2014) evalúan la diversidad y los patrones de distribución de la fauna de lepidópteros diurnos en relación con los tipos de vegetación presentes en un transecto altitudinal del Parque Nacional Sierra Martín García. En República Dominicana, al menos unas once especies de lepidópteros de las Familias Gracillaridae, Crambidae, Gelechiidae y Noctuidae constituyen plagas de vegetales de las Familias Leguminosae, Cucurbitaceae y Solanaceae, como el ají (Capsicum annuum), cundeamor (Momordica charantia), berenjena (Solanum melongena), musú (Luffa cylindrica), tindora y vainitas (Phaseolus sp.) (CONIAF, 2009). Desde hace varios años se viene estudiando el gusano de la flota Erinnyis ello, lepidóptero de la Familia Sphingidae (Agudelo et al., 1978), cuyas larvas se alimentan de una variedad de plantas, incluyendo la lechosa (Carica papaya), la yuca (Manihot esculenta) y la guayaba (Psidium spp.), y para el cual se han implementado controles biológicos con los himenópteros Telenomus sphingis (Agudelo-Silva, 1980) y Trichogramma sp. (INDHRI, 2001). Otras plagas incluyen a lepidópteros del género Calisto en la caña de azúcar (Burgos y Martorell, 1973) o Papilio demoleus en los cítricos (Guerrero et al., 2004). Treinta y cinco especies de mariposas, 26 de la Familia Nymphalidae (la mayoría del genero Calisto), cinco a la familia Hesperididae, tres a Papilionidae y una a Lycaenidae se encuentran en la Lista Roja de República Dominicana. Calisto azua, C. mariposa, C. neochma y C. samana consideradas en Peligro Crítico (CR) (Ministerio Ambiente, 2018) en la categoría de vulnerables (VU). Por otra parte, una de las especies reportadas para el país, aparece en la Lista de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres como parte de la fauna dominicana (CMS, 2015). Por estar incluida en el Apéndice II de esta Convención, se requieren esfuerzos por parte de la nación dominicana en el marco de la cooperación internacional para la conservación de esta especie. Los estudios de marcaje y recaptura parecen demostrar que Cuba es utilizada como un puente a través del cual llegan estas mariposas a la Hispaniola, donde han ocurrido dos recuperaciones (Dockx, 2002), aunque se reconoce que se necesitan nuevos estudios que confirmen la magnitud y regularidad del fenómeno migratorio. Moscas, mosquitos y tábanos (Clase Insecta, Orden Diptera) Los dípteros son un orden de insectos caracterizados porque sus alas posteriores se han reducido, es decir, que poseen solo dos alas membranosas y no cuatro como el resto de los insectos; de donde proviene su nombre. El segundo par de alas está transformado en balancines o halterios que funcionan como giróscopos, usados para controlar la dirección durante el vuelo. 6 - 13 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Este orden incluye animales tan conocidos como las moscas, mosquitos, tábanos y muchos otros menos familiares. El orden incluye especies que son plagas y también especies controladoras de plagas. Algunos son vectores biológicos que transmiten patógenos, por ejemplo, el mosquito Anopheles, transmisor de Plasmodium (agente de la malaria o paludismo) o los mosquitos Aedes (especie o agente vector de los virus del dengue, la Chikungunya y Zika virus), y también pueden contaminar alimentos. La mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) es muy importante en investigación genética. Asimismo, el grupo incluye a un gran número de especies polinizadoras, así como moscas cuyas larvas se alimentan de pulgones. En nuestros ríos, los dípteros chironómidos juegan un importante papel en la alimentación de algunas especies de peces de agua dulce (Marmolejo et al., 2011), Belkin, J. N y Heineman, 1992; y Peña, y Zaglu, 1986. En República Dominicana se reportan varias especies de dípteros que son plagas de cultivos: Anastrepha sp., del café (Coffea arabica) (IDIAF, 2008) y Liriomyza trifolii del cundeamor (Momordica charantia) (CONIAF, 2009). También la mosca de las frutas de las Indias Occidentales (Anastrepha obliqua) infesta algunas especies de frutales, principalmente anacardiáceas como el mango (Mangifera indica), por lo que se ha practicado el control biológico empleando la especie de himenóptero Diachasmimorpha longicaudata (Serra et al., 2011). Smith et al. (1994) reportan afectaciones faríngeas en el lagarto Ameiva chrysolaema causadas por larvas de dípteros sarcofágicos. La mosca parasita del género Philornis se ha reportado en diferentes especies de aves de la Hispaniola, incluye el gavilán, Buteo ridgewayi, especie en Peligro Crítico (The Peregrine Fund, 2014). Morse et al. (2012) reportan al díptero de la especie Trichobius adamsi como ectoparásito de dos especies de murciélagos (Phyllonycteris poeyi y Macrotus waterhousii). Las especies de dípteros están abundantemente representadas en la fauna de macroinverterbrados de nuestros ecosistemas fluviales, con al menos trece familias, donde la mayor representatividad corresponde a Simuliidae y Chironomidae (Litay, 2013). El Orden Díptera cuenta con varios estudios en Hispaniola como los de Rafael y Ale-Rocha (2002), Scarbrough y Perez-Gelabert (2003), Mohrig et al. (2004), Scarbrough et al. (2005), Perez-Gelabert y Thompson (2006), Scarbrough y Perez-Gelabert (2006), Woodley (2007), entre los más relevantes. Perez-Gelabert (2008) reporta 766 especies de dípteros para Hispaniola con 257 especies endémicas. Posteriormente, Perez-Gelabert (2011) aporta los primeros registros para la República Dominicana de la especie de díptero acrocérido Turbopsebius brunnipennis, previamente conocido para Haití (Sabrosky, 1948). Como parte de los estudios de la entomofauna de la Reserva Científica Ébano Verde, Perez-Gelabert (2015) reporta cuatro nuevos registros de especies de dípteros de la familia Syrphidae (Allograpta neotropica, Toxomerus lacrymosus, Toxomerus pictus y Toxomerus violaceus) para el país y la isla, lo cual podría incrementar el inventario conocido en 772 especies, incluyendo un nuevo registro de Culex garciai, 2000, y de Uranotaenia cooki, ambos publicados este año. Esto suma dos números al total aquí presentado. Hormigas, abejas y avispas (Clase Insecta, Orden Hymenoptera) Los himenópteros integran uno de los mayores órdenes de insectos, y comprenden formas bien conocidas como las hormigas, abejas y avispas, entre otros. Los himenópteros poseen dos pares de alas membranosas y las alas posteriores son más pequeñas. El ala anterior y la posterior se mantienen acopladas durante el vuelo por una serie de pequeños ganchos llamados hamulus. Las piezas bucales están formadas por mandíbulas en todos los himenópteros, mientras que en los miembros más especializados dan lugar a aparatos bucales lamedores o succionadores de alimentos líquidos. Las antenas generalmente son de diez o más segmentos y relativamente largas. La mayor parte de las especies son solitarias, pero aquí se encuentran especies destacadas por su actividad social como las abejas y hormigas. También se incluyen en este orden muchas especies que viven como parásitos internos de otros insectos, lo cual les confiere importancia como control biológico. Tales son los casos de los himenópteros Telenomus sphingis (Agudelo-Silva, 1980) y Trichogramma sp. (INDHRI, 2001) sobre el gusano de la flota Erinnyis ello; el himenóptero Diachasmimorpha longicaudata sobre la mosca de las frutas de las Indias Occidentales Anastrepha obliqua (Serra et al., 2011) o la avispa parásitoide Cephalonomia stephanoderis, que ha sido reproducida y liberada en las principales zonas cafetaleras del país para combatir a la broca (Olivares et al., 2014). Guerrero et al. (2014) proponen el uso del abejón nativo dominicano (Xylocopa mordax) como agente polinizador del cultivo de tomate en invernaderos, como una alternativa potencial frente al uso de abejorros del género Bombus, cuyas introducciones han constituido una amenaza para los polinizadores nativos en los países en que han ocurrido. 6 - 14 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Algunas familias de este Orden revisten gran importancia económica. La miel, jalea real y propóleos producidos por las abejas constituyen renglones de exportación de diversos países, incluyendo República Dominicana, alcanzando un alto precio en el mercado. Su capacidad de polinizar diversos cultivos les otorga también una enorme trascendencia, pues son capaces de multiplicar la producción de muchos cultivos de importancia económica. En nuestros ríos, los himenópteros están presentes en la dieta de algunas especies de peces (Marmolejo et al., 2011). Howard y Zanoni (1989) describen para nuestro país ejemplos de dispersión de las semillas del cacto melón Melocactus communis y el cambrón Acacia macracantha, donde intervienen hormigas (Solenopsis geminata). Los himenópteros de la Familia Agaonidae son de especial importancia para la reproducción de los Ficus debido a que mantienen un mutualismo obligado, pues los agaónidos se desarrollan dentro de las flores pistiladas en los siconos y polinizan las flores. Ramírez (2014) reporta por primera vez a las avispillas de la Familia Agaonidae para República Dominicana, representadas con el género Philotrypesis, colectados a partir de siconos de árboles de Ficus, en el campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, hallazgo que representa, además, la segunda adición de familias de Hymenoptera recientes para la República Dominicana asociada a estas plantas. En el grupo de las hormigas, hay trabajos históricos sobre la Hispaniola (Wheeler y Mann 1914; Wheeler, 1936) y revisiones que mencionan especies para República Dominicana (Kugler, 1994; Wilson, 2003), pero la referencia más reciente parece corresponder a Lubertazzi y Alpert (2014) que estudiaron la diversidad de hormigas del Parque Nacional Jaragua y registraron 65 especies, lo cuales se reportan como una alta riqueza, considerando que solo 125 especies se habían reportado previamente para Hispaniola. Genaro (2007) estudia la fauna de abejas de Hispaniola, que cuenta con unas 75 especies, y está compuesta por cuatro elementos: a) especies endémicas de la isla (45,6 %); b) especies endémicas de las Antillas, compartidas por algunas islas (29,1 %); c) especies continentales cuya distribución incluye las Antillas (17,7 %) y d) especies introducidas (6,3 %). Para el Orden Hymenoptera en Hispaniola, Perez-Gelabert (2008) reporta 616 especies, con 183 endémicas. Posteriormente, Genaro (2009) describe una especie nueva de abeja Coelioxys para República Dominicana; Ramírez-Pérez (2013) registra la presencia de la Familia Agaonidae, identificado dos géneros (Pegoscapus y Tetrapus); Genaro (2014) revisa las abejas cleptoparasíticas del género Triepeolus y presenta dos especies nuevas (con datos de distribución, amplitud geográfica y época de vuelo) y Navarro (2014) cita por primera vez la avispa parasítica Mymar taprobanicus. Como parte de los estudios de la entomofauna de la Reserva Científica Ébano Verde, Perez-Gelabert (2015) cita por primera vez la avispa social de la familia Vespidae Mischocyttarus mexicanus cubicola. Otras especies fueron descritas recientemente por Genaro, J. (2016) y Ramírez-Perez, C. (2018), correspondientes a Taeniogonalos estebani, Cerceris ayti, Cerceris surieli, Isodontia poeyi antillana, Pseneo alayoni y Hylaeus hispaniolensis, y Philotrypesis sp, Estos aportes podrían incrementar en unas siete especies los himenópteros conocidos para un total estimado de 630 especies, cifra que se manejará de manera conservadora en el presente reporte, en tanto el grupo sea revisado por los especialistas. Con dos especies, Centris insularis y Certceris howardevansi consideradas vulnerables (VU) en la Lista Roja Nacional (Ministerio de Medio Ambiente, 2018). Polillas acuáticas (Clase Insecta, Orden Trichoptera) Los tricópteros son un orden de insectos endopterigotos5, emparentados con los lepidópteros, cuyas larvas y pupas son acuáticas, y viven dentro de pequeños estuches en forma de tubo que ellas mismas fabrican a base de seda a la que adhieren granos de arena, restos vegetales u otros materiales. Los adultos son voladores, y se caracterizan por presentar dos pares de alas cubiertas de pelos que, en posición de reposo, se pliegan sobre el cuerpo en forma de tejado. Flint y Perez-Gelabert (1999) elaboraron una lista de los tricópteros de Hispaniola, enriquecida por trabajos posteriores (Flint y Sykora, 2004). Perez-Gelabert (2008) resume 116 especies (con 93 endémicas) para el Orden Trichoptera en Hispaniola. Perez- Gelabert (2015) reporta 34 especies de hemípteros para la Reserva Científica Ébano Verde. En nuestros ecosistemas fluviales los tricópteros son un componente importante de la fauna de macroinverterbrados, donde al menos diez Familias (Calamoceratidae, Glossomatidae, Helicopsychidae, Hydropsychidae, Hydroptilidae, Lepidostomatidae, Leptoceridae, Odontoceridae, Philopotamidae y Polycentropodidae) han sido reportadas (Litay, 2013), y varias están presentes en la dieta de algunas especies de peces (Marmolejo et al., 2011). 6 - 15 5 Incluye los insectos con metamorfosis completa, su desarrollo pasa por tres estadios muy distintos: larva, pupa e imago (adulto); en muchos lepidópteros, la pupa se denomina crisálida por sus colores brillantes. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Saltamontes, grillos y langostas (Clase Insecta, Orden Orthoptera) Los ortópteros son un orden de insectos hemimetábolos6, con aparato bucal masticador, la mayoría tropicales, pero distribuidos por todo el planeta. Pertenecen a este orden los saltamontes, grillos y langostas. La cabeza es, por lo general, grande y redonda, bastante móvil, con un robusto aparato masticador. Las alas posteriores son amplias, membranosas y transparentes o coloreadas. El tercer par de patas se encuentra adaptado para el salto, con tibias y fémures alargados. El grupo cuenta con un amplio historial de investigaciones en aspectos sistemáticos y ecológicos (Dominici y Hierro, 1993) y reportes de nuevos géneros y especies (Perez-Gelabert et al., 1995; Ruiz y Otte, 1997; Perez-Gelabert y Otte; 1999; 1999a; 2000; Perez-Gelabert, 1999). Perez-Gelabert (2001) elaboró una lista preliminar de los ortópteros de Hispaniola, enriquecida por trabajos posteriores que aportaron nuevas especies de las Familias Acrididae (Perez-Gelabert, 2002; 2003; Perez-Gelabert y Otte, 2003), Tetrigidae (Perez-Gelabert, 2003; Perez-Gelabert y Otte, 2003) y Episactidae (Perez-Gelabert y Rowell, 2006). Dominici (2003) aborda el tema de distribución y Perez-Gelabert y Otte (2003; 2003a) tratan sobre las especies introducidas, como el grillo invasivo Melanoplus sanguinipes, que hace 30 años llegó accidentalmente al país y ya se extiende por varias localidades motañosas de la cordillera Central (Perez-Gelabert, 2004). Perez-Gelabert (2008) reporta 109 especies para el Orden Orthoptera en Hispaniola con 75 endémicas. Los estudios que le sucedieron, aportaron nuevos reportes que podrían incrementar esta cifra, al menos con 5 especies más, para un total de 114. Perez-Gelabert et al. (2010) reportan el saltamontes Xyleus discoideus rosulentus por primera vez en República Dominicana, probablemente introducida accidentalmente desde su rango natural en América Central y Colombia. Perez-Gelabert y Otte (2012) describen dos nuevas especies de saltamontes acrídidos (Dellia viridissima y Dellia ciceroana) de la sierra de Bahoruco. Perez-Gelabert (2014) reporta por primera vez a las esperanzas conocefalinas Erechthis gundlachi y Pyrgocorypha uncinata. Perez-Gelabert (2015) reporta 37 especies de ortópteros para la Reserva Científica Ébano Verde. Veinte especies de ortópteros, incluyendo a Jaragua serranus, como críticamente amenazada (CR), se incluyen en la Lista Roja Nacional (2018) Cucarachas (Clase Insecta, Orden Blattodea) Las blatarias, mejor conocidas como cucarachas, son un orden de insectos de cuerpo ovalado y aplanado. La cabeza pequeña suele estar protegida por un pronoto en forma de escudo. Sus antenas son filiformes, las patas largas, aplanadas y espinosas: y las piezas bucales masticadoras. Tiene dos pares de alas, de ellas las alas del par posterior que son grandes y membranosas están cubiertas y protegidas por las alas anteriores que son más pequeñas y esclerotizadas. Los estudios de las cucarachas de República Dominicana cuentan con una evaluación general del grupo (Perez-Gelabert, 2001) y varios reportes de especies (Gutiérrez y Perez-Gelabert, 2001; Gutiérrez 2006, 2013 y 2014; Perez-Gelabert, 2007). Gutiérrez (2005) estudia la diversidad de cucarachas del Parque Nacional Jaragua. Para el Orden Blattaria en Hispaniola, Perez-Gelabert (2008) reporta 86 especies con 52 endémicas. Los trabajos posteriores (Gutiérrez 2013; 2014) parecen adicionar unas 13 especies para una probable cifra de 99 especies conocidas. Perez-Gelabert (2015) reporta nueve especies de blatarios para la Reserva Científica Ébano Verde. Libélulas (Clase Insecta, Orden Odonata) Los odonatos son un orden de insectos que incluye formas tan conocidas como las libélulas y los caballitos del diablo, caracterizados por no poder plegar las alas sobre el abdomen. Los adultos muestran un aspecto característico, con una cabeza más ancha que el resto del cuerpo, un abdomen largo y delgado y cuatro alas membranosas transparentes. Viven asociados a ambientes acuáticos, necesarios para el desarrollo de sus ninfas; no tienen fase de pupa y su metamorfosis es simple. De hecho, los odonatos son un componente de la fauna de macroinverterbrados de nuestros ecosistemas fluviales donde están representados por las Familias Aeshnidae, Coenagrionidae, Corduliidae, Gomphidae, Lestidae, Libellulidae y Protoneuridae (Litay, 2013). Tras el estudio de Daigle (1993), que ofrece la primera lista de especies de odonatos dominicanos ordenados por provincias, Flint et al. (2006) presentan nuevos datos sobre su distribución y Perez-Gelabert (2008), en su resumen de artrópodos de Hispaniola, reporta 67 especies con 7 endémicas. Sánchez et al. (2014), en su revisión de los ejemplares de odonatos de la Colección Entomológica del Instituto de Investigaciones Botánicas y Zoológicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, analizan la distribución geográfica, enfatizando las Áreas Protegidas de la cordillera Central. Al menos una especie de odonato de la Familia Synlestidae (Phylolestes sthelae) se 6 El heterometabolismo, también llamado metamorfosis incompleta, es un término utilizado para describir el modo de desarrollo de ciertos insectos que incluye tres etapas claras: el huevo, la ninfa y la etapa adulta o imago. 6 - 16 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA encuentra en la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2011), en la categoría de Vulnerable (VU). Torres- Cambasa et al. (2015) actualizan la distribución de las especies de odonatos amenazadas en las Antillas Mayores. Perez-Gelabert (2015) reporta 17 especies de odonatos para la Reserva Científica Ébano Verde. Tres especies se encuentran en la Lista Roja Nacional (Ministerio de Medio Ambiente, 2018). Neurópteros (Clase Insecta, Orden Neuroptera) Los neurópteros son un orden de insectos endopterigotos, cuyos adultos tienen dos pares de alas membranosas con numerosas nervaduras que forman un retículo, por lo que a algunas formas se les conoce como moscas alas de encaje. Perez-Gelabert y Flint (2000), a partir de reportes de la literatura y la revisión de los especímenes de las colecciones del Museo Nacional de Historia Natural de Washington y el Museo Carnegie en Pittsburgh, ofrecen la primera caracterización taxonómica del Orden Neuróptera para Hispaniola, reportando 52 especies con datos de distribución. Perez-Gelabert (2008), en su resumen de artrópodos de la Hispaniola, reportan 54 especies con 12 endémicas. Miller y Stange (2011) revisaron los neurópteros mirmeleóntidos de la isla (hormigas-león) y documentaron doce especies, incluyendo cuatro especies nuevas, todas endémicas. Además de los estudios de Hoffman, K. M., Flint Jr, O. S., & Perez-Gelabert, D. E. (2017) sobre The Mantispidae of the West Indies, que podrían incrementar el inventario conocido a 58 especies con 16 endémicas. Tisanópteros (Clase Insecta, Orden Thysanoptera) Los tisanópteros son un orden de pequeños insectos neópteros, de color marrón o negro, llamados a veces trípidos. Su alimentación es casi exclusivamente de vegetales por lo que muchas especies son plagas de plantas cultivadas y vectores de virus, como el virus del bronceado del tomate. El trípido pequeño del guineo Frankliniella parvula, cuya biología en República Dominicana se conoce hace más de cinco décadas (Harrison, 1963), aparece en el listado del Ministerio de Agricultura (MINAG, 2015) como plaga del melón (Cucumis melo), la sandía (Citrullus lanatus) y las musáceas en general (plátanos y guineos). También aparecen los trípidos: occidental de las flores (Frankliniella occidentalis), de la faja roja (Selenothrips rubrocinctus) y el de la berenjena (Thrips palmi). Martínez et al. (2014) ofrecen información sobre el complejo de especies de trípidos invasoras, asociadas a la transmisión y diseminación del virus del bronceado del tomate en República Dominicana. La producción de uva en el Valle de Neiba también se ha visto seriamente afectada en los últimos años por el ataque severo de tres especies de trípidos (Medrano, 2014). Perez-Gelabert (2008) reporta 51 especies de tisanópteros, con tres endémicas de Hispaniola. Cabrera y Segarra (2008) describieron una nueva especie de tisanóptero de la Familia Phlaeothripidae, basándose en especímenes colectados en República Dominicana, sobre Bignoniáceas del género Tabebuia. Ello incrementa el inventario conocido a 52 especies. Termitas (Infraorden Isoptera) Los isópteros constituyen un orden de insectos neópteros, conocidos vulgarmente como termitas, o comejenes. Su nombre científico se refiere al hecho que las termitas adultas presentan dos pares de alas de igual tamaño. Son un grupo de insectos sociales que construyen nidos (termiteros). Las termitas se alimentan de la celulosa contenida en la madera y sus derivados, la que degradan gracias a la acción de los protozoos de su sistema digestivo, con los que viven en simbiosis. Por esta razón algunas especies se consideran como plagas urbanas que causan serios daños en las infraestructuras. Los isópteros dominicanos cuentan con algunos trabajos importantes (Scheffrahn, 1993; Scheffrahn y Krecek, 1999; Krecek y Scheffrahn, 2001). Perez-Gelabert (2008), en su resumen de artrópodos de Hispaniola, reporta 36 especies con 10 endémicas. En las referencias del Tratado de Isoptera del mundo (Krishna et al., 2013), no hallamos referencias posteriores sobre especies recientes. Psocópteros (Clase Insecta, Orden Psocoptera) Los psocópteros, conocidos vulgarmente como piojos de los libros, son un orden de pequeños insectos neópteros de color gris transparente, blanco amarillento o café oscuro, de cuerpo blando, con o sin alas y estas pueden ser largas o cortas. Algunas de ellas viven en ambientes humanos donde son frecuentes en papeles enmohecidos. Perez-Gelabert (2008), en su resumen de los artrópodos de Hispaniola, reporta 33 especies de psocópteros, con 18 endémicas. La revisión del Catálogo Mundial de Psocoptera del Museo de Historia Natural de Genova (Lienhard y Smithers, 2015) arrojó una nueva especie: Trichadenotecnum pardus, reportada por Yoshizawa et al. (2008) a partir de material colectado al noreste de Jarabacoa, en La Vega, a 1520 msnm, en su estudio de sistemática y biogeografía del género Trichadenotecnum. Este reporte eleva a 34 el número de especies conocidas, no así el número de endémicas, pues dicha especie se encuentra distribuida también en Panamá, México y Venezuela. 6 - 17 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES6 - 18 Colémbolos (Clase Insecta, Orden Collembola) Los colémbolos son insectos ápteros (carentes de alas) que reciben su nombre de un apéndice retráctil (furca) con el cual pueden propulsarse muchas veces el largo de su cuerpo, que no suele superar los 5 mm. Los colémbolos se alimentan de micelios, esporas y bacterias. Debido a su pequeño tamaño y a tener su hábitat en el humus o en materia en descomposición, suelen pasar desapercibidos para el hombre; sin embargo, algunos de ellos pueden constituir plagas. Los primeros trabajos taxonómicos sobre el grupo que hemos hallado para República Dominicana corresponden a Mari Mutt (1977; 1985). Algunas especies de colémbolos están entre la fauna de macroinverterebrados de nuestros ecosistemas fluviales (Litay, 2013), representados en el río Yaque del Norte y sus tributarios por la Familia Isotomidae (Soldner et al., 2004). Perez-Gelabert (2008), en su resumen de artrópodos de Hispaniola, reporta 23 especies con 5 endémicas. Tijeretas (Clase Insecta, Orden Dermaptera) Los dermápteros son un orden de insectos neópteros conocidos vulgarmente como tijeretas, lo cual alude a la impresión que producen los cercos en forma de pinza o tijera que estos insectos tienen en el extremo posterior del cuerpo. Son insectos de cuerpo alargado, algo aplanado, de tamaño mediano a pequeño, de color pardo o rojizo, que normalmente viven bajo piedras o entre la corteza de los árboles. La mayoría son omnívoras o saprófagas. Perez-Gelabert (2008), en su resumen de artrópodos de Hispaniola, reporta 19 especies con 4 endémicas. No hemos hallado otros trabajos sobre especies de dermápteros para República Dominicana. Perez-Gelabert (2015) reporta una especie de dermáptero para la Reserva Científica Ébano Verde. Insectos hojas y palos (Clase Insecta, Orden Phasmatodea) Los fásmidos son un orden de insectos neópteros, conocidos comúnmente como insectos palo e insectos hoja y en nuestro país como “mariapalitos”. Son un grupo especializado en el camuflaje con colores, formas y comportamientos extraordinarios que los confunden con la vegetación sobre la que habitan y de la que se alimentan. Los trabajos de Perez-Gelabert (2000; 2000a) y de Conle et al. (2006; 2008) se encuentran entre los más recientes antecedentes de estudios del Orden Phasmatodea en Hispaniola. Perez-Gelabert (2008), en su resumen del grupo, reporta 16 especies. Posteriormente, Conle et al. (2014) describen el nuevo género y la nueva especie Tainophasma monticola, en la cima de la montaña La Pelona, del Parque Nacional Armando Bermúdez, a 3100 msnm, por lo que pueden considerarse al menos 17 especies, todas endémicas para República Dominicana e Hispaniola. En el contexto de estudios en las Áreas Protegidas, Perez-Gelabert (2015) reporta una especie de fásmido para la Reserva Científica Ébano Verde. Mantis (Clase Insecta, Orden Mantodea) Los mantodeos son un orden de insectos neópteros comúnmente conocidos como mantis, con especial diversidad en los trópicos. Su característica más llamativa es la estructura de sus patas anteriores, notablemente modificadas para la captura de presas. Viven entre la vegetación, en la que se camuflan perfectamente. Los estudios del Orden Mantoidea en Hispaniola incluyen los listados y descripciones de nuevas especies de Lombardo y Perez-Gelabert (2004) y las nuevas especies y registros de mántidos de Perez-Gelabert (2004). Perez-Gelabert (2008), en su resumen de artrópodos de la Hispaniola, reporta 10 especies con 6 endémicas. Perez-Gelabert (2015) reporta dos especies de mantodeos para la Reserva Científica Ébano Verde. Piojos de aves (Clase Insecta, Orden Mallophaga) Los malófagos o piojos de aves son ectoparásitos de las aves y de algunos mamíferos. Son insectos pequeños (hasta 1 mm), de cuerpo aplastado, despigmentado y cubierto de setas. Perez-Gelabert (2008), en su resumen del grupo, reporta ocho especies sin endemismos. No hemos hallado otros trabajos sobre malófagos en República Dominicana. SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 19 Piojos (Clase Insecta, Orden Anoplura) Los anopluros son un suborden de piojos, comúnmente denominados "piojos chupadores" para enfatizar su alimentación hematófaga, a diferencia de la mayoría de los restantes piojos, conocidos como "piojos masticadores". Mientras los piojos masticadores son muy frecuentes, tanto en mamíferos como en aves, los anopluros solo se encuentran en mamíferos. En los seres humanos, las pediculosis (de la cabeza o el pubis) son causadas por anopluros. Perez-Gelabert (2008), en su resumen del grupo, reporta seis especies sin endemismos. Efímeras (Clase Insecta, Orden Ephemeroptera) Perez-Gelabert (2008), en su resumen del grupo, reporta tres especies todas endémicas. Asimismo, los estudios de la fauna de macroinverterbrados de nuestros ecosistemas fluviales revelan que al menos cuatro Familias del Orden Ephemeroptera (Baetidae, Caenidae, Leptophlebiidae y Trycorithidae) forman parte de las comunidades (Litay, 2013) y varias están presentes en la dieta de algunas especies de peces (Marmolejo et al., 2011). Pulgas (Clase Insecta, Orden Siphonaptera) Los sifonápteros son un orden de pequeños insectos neópteros sin alas, conocidos popularmente como pulgas, que son parásitos externos. Las pulgas son insectos pequeños muy ágiles, de color generalmente oscuro, con el cuerpo comprimido lateralmente, lo que les permite desplazarse con facilidad entre los pelos o plumas del huésped. Tienen las patas largas y las traseras están adaptadas para el salto. Cuentan con un mecanismo bucal de tubos especialmente adaptado para poder alimentarse de la sangre de sus huéspedes (aves y mamíferos). Varias especies de pulgas transmiten enfermedades diversas, como el tifus, la peste bubónica, o las tenias. Perez-Gelabert (2008), en su resumen, del grupo reporta tres especies sin endemismos. Estrepsípteros (Clase Insecta, Orden Strepsiptera) Los estrepsípteros son un orden de insectos diminutos, parásitos obligados de otros insectos. Los machos adultos son de vida libre, pero las hembras son larviformes y, en general, permanecen en el interior del hospedero. Dada su función como parasitoides de insectos susceptibles de generar plagas, algunas especies son criadas en cautiverio y utilizadas como método de control biológico. Perez-Gelabert (2008), en su resumen de los artrópodos de Hispaniola, reporta tres especies, sin endemismos (Corioxenos antestiae, Pseudoxenos ashmeadi y Pseudoxenos fasciatai). Posteriormente, Cook (2014) describe una nueva especie: Stichotrema kathirithambyi, lo que parece elevar la cifra a cuatro especies conocidas. Embiópteros (Clase Insecta, Orden Embiidina) Los embiópteros o embiidinos son un orden de insectos neópteros de pequeño tamaño, tegumento fino y blando, y coloración de amarillenta a marrón oscuro. Se caracterizan por tener los tarsos anteriores modificados y provistos de glándulas productoras de seda y grandes músculos en las patas que le sirven al animal para caminar adelante y atrás en los túneles sedosos que construyen. Las hembras nunca tienen alas, y los machos pueden o no tenerlas. Normalmente son gregarios. Las ninfas y las hembras adultas se alimentan de vegetales. Perez-Gelabert (2008), en su resumen de los artrópodos de Hispaniola, reporta dos especies de embiópteros endémicas: Glyphembia dominicana y Glyphembia haitiana. Proturos (Clase Insecta, Orden Protura) Los proturos son una clase de artrópodos hexápodos, de pequeño tamaño que son inconspicuos habitantes de la capa superficial del suelo. Su anatomía es muy sencilla y con rasgos primitivos. Dado su pequeño tamaño y su hábito subterráneo, es posible que parte de esa simplicidad se deba a alguna reducción secundaria, en particular la ausencia de antenas. Carecen de pigmentación, como es normal en animales que viven apartados de la luz. Aunque pequeños y difícilmente observables, son ubicuos en los suelos, sobre todo en los forestales y no muy ácidos, y pueden alcanzar una notable densidad. Perez-Gelabert (2008), en su resumen del grupo, reporta dos especies (Bolivaridia perissochaeta y Eosentomon puertoricoense), que también se encuentran en Cuba y Jamaica (Nosek y Mari Mutt, 1978). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Tisanuros (Clase Insecta, Orden Zygentoma) Los tisánuros son insectos del Orden Zygentoma (antes Thysanura), carentes de alas, cuerpo alargado, aplanados y muchos tienen el tórax más ancho que el abdomen. Según la especie, son de color gris, pardo o amarillento y algunos tienen un aspecto brillante debido a que poseen el cuerpo recubierto de escamas que renuevan en sucesivas mudas. Son animales que necesitan humedad para desarrollar su ciclo vital, por lo que habitan entre la hojarasca, debajo de las piedras, en cuevas y en aquellos lugares húmedos donde puedan encontrar alimento. Son omnívoros, pero tienen preferencia por hidratos de carbono de origen vegetal, como el almidón y la celulosa, por lo que las especies domésticas pueden causar estragos sobre el papel o prendas de vestir. Perez-Gelabert (2008), en su resumen del grupo, reporta dos especies (Ctenolepisma (Ctenolepisma) rothschildi y Lepisma saccharina), sin endemismos. Zorápteros (Clase Insecta, Orden Zoráptera) Los zorápteros son un orden de insectos neópteros, de tamaño muy pequeño, del cual se conocen poco más de 30 especies actuales. Son insectos hemimetábolos, con antenas filiformes, piezas bucales masticadoras, con las seis patas marchadoras. El abdomen acaba en un par de cercos. Viven bajo la corteza de árboles, madera podrida o el humus del suelo. Son gregarios y poseen dos morfologías diferentes: una sin alas, sin ojos compuestos ni ocelos, que es la más común, y otra con dichos órganos bien desarrollados. Perez-Gelabert (2008), en su resumen del grupo, reporta una especie (Zorotypus barberi), sin endemismos. VERTEBRADOS Herpetofauna (Filo Chordata, Clases Amphibia Y Reptilia) La herpetofauna comprende todo el conjunto de anfibios y reptiles que existe en una zona geográfica determinada. La diversidad de especies de la herpetofauna de la isla Hispaniola ha sido definida como extraordinaria para una isla relativamente pequeña. Factores como el terreno accidentado y cadenas montañosas paralelas que recorren la isla con sentido oeste-este; la gran variedad de islotes y cayos de diversos tamaños y con muy diferentes topografías y hábitats, y la peculiar historia geológica de la isla que, es un caso único entre las Antillas Mayores, han contribuido a la variedad de anfibios y reptiles que hoy existen (Powell et al., 1999). Anfibios (Clase Amphibia) Los anfibios son una clase de vertebrados tetrápodos, ectotérmicos, generalmente reconocidos por tener respiración branquial durante la fase larvaria y pulmonar al alcanzar el estado adulto, sufriendo una transformación durante su desarrollo que se denomina metamorfosis. Sin embargo, algunas ranas no tienen metamorfosis, ponen sus huevos en tierra en lugares húmedos, y su desarrollo es directo. Constituyen el grupo Terrarana, al cual pertenece el género Eleutherodactylus, el más diversificado de las especies de anfibios presentes en las Antillas (Hedges, Duellman y Heinicke, 2008). Los anfibios cumplen un rol ecológico vital respecto al transporte de energía desde el medio acuático al terrestre, así como a nivel trófico al alimentarse en estado adulto, en gran medida, de artrópodos y otros invertebrados, muchos de los cuales constituyen plagas para el hombre. Algunas especies de anfibios, como sistema de defensa frente a los depredadores, secretan a través de la piel sustancias altamente tóxicas que contienen una inmensa variedad de sustancias biológicamente activas de aplicación médica y farmacéutica. Tanto a nivel nacional como en el contexto de la isla Hispaniola, los anfibios han sido objeto de varios estudios históricos que han abordado, fundamentalmente, aspectos taxonómicos (en forma de reportes, análisis y listados de especies) con consideraciones ecológicas (Schwartz, 1964; Schwartz y Thomas, 1975; Henderson et al. 1984; Hedges y Thomas, 1987; Schwartz y Henderson, 1991; Hedges, 1992; 1988; 1996). Otros temas incluyen aspectos morfológicos (Hedges, 1991); biológicos (Aquino e Incháustegui, 1985); de enfermedades (Jakowska, 1972), variación geográfica (Schwartz, 1968), zoogeografía regional (Schwartz, 1980; Hedges, 1999) y de conservación (Powell et al. 2000). 6 - 20 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 21 Algunos trabajos más recientes tratan sobre los hylidos. Marte (2012) amplía la distribución en República Dominicana de la rana arborícola gigante (Osteopilus vastus) y Galvis et al. (2014). estudian comparativamente aspectos ontogenéticos y morfológicos de esta especie; y además de la rana arborícola verde (Hypsiboas heilprini), la rana arborícola reidora (Osteopilus dominicensis) y la rana arborícola amarilla (Osteopilus pulchrilineatus). De los Santos (2014) ofrece el primer inventario de anfibios del Parque Nacional La Hispaniola en La Isabela, Puerto Plata. Marte (2014), en su inventario de la herpetofauna en el Hoyo de Pelempito, sierra de Bahoruco, reporta dos especies de anfibios y registra la presencia de la rana de las rocas de Barahona (Eleutherodactylus alcoae), En Peligro según la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018). Ng et al. (2014) ofrecen el primer inventario de anfibios y reptiles del promontorio de Cabrera, Cabrera, provincia María Trinidad Sánchez. Díaz et al. (2015) tratan sobre las larvas de las ranas hílidas (Anura: Hylidae: Hypsiboas y Osteopilus) de Hispaniola. Díaz et al., 2014 presentan el primer éxito reproductivo de la especie Osteopilus pulchrilineatus, criada en cautivario. Estos y otros trabajos que ofrecen información histórica son analizados por la base de datos del CARIBHERP (Hedges, 2015) que contiene una lista actualizada de especies, en la que se documentan 47 especies de anfibios para República Dominicana. Esta cifra fue ampliada con los recientes descubrimientos de dos nuevas especies (Inchaústegui et al., 2015) que apuntan hacia una importante riqueza de especies aún por descubrir. A partir de estas fuentes, la lista de anfibios dominicanos alcanza 47 especies: 44 endémicas (97 %) y tres introducidas, agrupadas en un orden compuesto por cinco familias. A nivel insular se reportan 76 especies, de las cuales 73 son endémicas de la isla, lo que representa el 96 % del total de especies (Ministerio Ambiente, 2012 y Martínez et al, 2015). Distribución En términos de distribución espacial, los anfibios se encuentran en toda la extensión del país, desde la zona costera hasta las mayores elevaciones, pero las comunidades más relevantes se encuentran en la cordillera Central y la sierra de Bahoruco, cada una con 16 especies conocidas (varias compartidas), 10 endémicas en la cordillera; y 12 en la sierra (Schwartz y Henderson, 1991; Inchaústegui, 2011; Inchaustegui et al., 2015; Martínez, 2014). Hedges (1999), en su estudio sobre la distribución de especies de anfibios en las regiones biogeográficas de la isla ya ponía de manifiesto la relevancia de la cordillera Central y el Massif de la Selle-sierra de Bahoruco entre las regiones que presentaban máximos valores de número de especies de anfibios de La Hispaniola. A nivel insular, el número de especies varía desde solo una en algunas regiones biogeográficas de Haití hasta 32 especies en el Massif de la Hotte, en el extremo suroeste de Haití, que tiene el mayor número de especies de cualquier región de las Antillas. Esta última región, junto a la cordillera Central en República Dominicana (20 especies) y el Massif de la Selle-Sierra de Bahoruco (26 especies), que es territorio compartido, constituyen los tres espacios de mayor riqueza de especies de anfibios de la Hispaniola (Hedges, 1999), según se observa en el mapa de densidad de especies (Figura 6.1). 72° 71° 70° 69° 18° 19° 20° 3 20 11 5 6 12 26 10 9 6 8 10 4 4 0 50 100km 72° 71° 70° 69° 18° 19° 20° km0 50 100 Figura 6.1. Izquierda. Mapa de regiones biogeográficas de República Dominicana. Abreviaturas. BAR península de Barahona, CEN cordillera Central, CIB Plaine du Nord-Valle del Cibao, CVN Plaine du Cul de Sac-valle de Neiba, HAI Los Haitises, LCC Llanura Costera del Caribe, LSB Massif de la Selle-Sierra de Bahoruco, MNE Chaine des Matheux-Sierra de Neiba, ORI cordillera Oriental, PLA Plateau Central, SAM península de Samaná, SEP cordillera Septentrional, SMG sierra de Martin García y VSJ valle de San Juan. Se indican los números de especies por región (círculos grises) reportados en el trabajo original. Derecha. Densidad de especies de anfibios de República Dominicana, según Hedges (1999). (Intervalo entre isolíneas = 2 especies). (Fuente: Hedges, 1999). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES En términos de distribución altimétrica, del total de especies del territorio dominicano7, 17 tienen una amplia distribución, desde 0 hasta una altura máxima de 1856 msnm, mientras que 25 tienen una distribución restringida, entre alturas de 152 a 3050 msnm (Figura 6.2). La fisiografía de la Hispaniola, con cadenas de montañas orientadas de este a oeste, valles intramontanos y tierras bajas ha propiciado una impresionante radiación y especiación de este grupo. En particular, muchas especies son exclusivas de las montañas, con una pequeña distribución geográfica, como es el caso extremo de la rana de la cordillera de la Hispaniola (Eleutherodactyulus patriciae), cuya distribución se limita a las altas elevaciones de la cordillera Central, entre 2000 y 3000 msnm (Hedges, Incháustegui y Powell, 2004; Ministerio Ambiente, 2012). Un gran número de especies de anfibios dominicanos tiene hábitats especializados, dependen de bosques relativamente no perturbados y a menudo tienen un intervalo de distribución estrecho (aún las que se distribuyen en tierras bajas), que se está reduciendo cada vez más por la destrucción y fragmentación de hábitats a causa del desarrollo de los asentamientos humanos, el turismo, la agricultura o la minería. Amenazas Figura 6.2. Intervalos altimétricos de las especies de anfibios de distribución restringida, entre 152 a 3050 msnm (izquierda) y de amplia distribución, entre 0 a 1856 msnm (derecha), según datos de Hedges (1999), complementados con otras fuentes. 7 Incluyendo solo las especies nativas endémicas con la excepción de Peltophryne fracta, que no hallamos información clara de su distribución (<500 msnm) y Eleutherodactylus paralius, que tiene una distribución costera. La Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) reporta que 36 especies de anfibios se encuentran en alguna categoría de amenaza. Diecisiete están en Peligro Crítico (CR), 12 se encuentran En Peligro (EN), 7 en la categoría de Vulnerable (VU) (Tabla 6.5). Powell e Inchaústegui (2009) discuten las amenazas del grupo y concluyen que, si bien existe protección legal para algunas especies y sus hábitats críticos en Áreas Protegidas, su cumplimiento no es permanente y las amenazas subsisten, mayormente asociadas con la explotación y el desarrollo. 6 - 22 Amenazas SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales argumenta que entre las principales causas por las que muchas especies figuran en la Lista Roja se encuentran la destrucción, alteración y fragmentación de hábitats, deforestación, agricultura migratoria, tumba y quema de árboles para la construcción de hornos de carbón vegetal, pastoreo, extracción de productos del bosque, contaminación de los ecosistemas o fuentes de agua, expansión demográfica, implementación del turismo no planificado, cambio climático, así como la existencia o introducción de animales exóticos que degradan las áreas, desplazan y/o compiten con las especies nativas y endémicas (Ministerio Ambiente 2012). De hecho, el porcentaje de ranas nativas amenazadas que ahora se conoce se ha incrementado considerablemente en relación con reportes previos (Powell et al., 2000). El surgimiento de una enfermedad infecciosa emergente, la quitridiomicosis, causada por un hongo (Batrachochytrium dendrobatidis) que provoca daños en la piel de los anfibios y dientes queratinosos de las larvas, también está contribuyendo a la declinación de las poblaciones neotropicales (Ron, 2005), si bien ya se han venido ensayando diferentes protocolos de tratamiento (Martel et al., 2015). La presencia de este patógeno ya ha sido reportada en República Dominicana, afectando a individuos de las especies: Eleutherodactylus pituinus, Eleutherodactylus patriciae y Osteopilus vastus, en áreas del Parque Nacional Valle Nuevo, a 2500 msnm, y de la Reserva Científica Ébano Verde a 1440 msnm (Joglar y Burrowes, 2005; Díaz et al., 2015). Además, existen los reportes de la Barrick en la zona de Pueblo Viejo, Cotuí, en la sierra de Bahoruco y algunas zonas aledañas a la cordillera septentrional La otra gran amenaza que se cierne sobre los anfibios proviene de las consecuencias del cambio climático, a lo cual resultan especialmente sensibles por su naturaleza de ectotermos, es decir que dependen del calor del medio ambiente, en lugar de producirlo internamente. Este modo de termorregulación, unido a la necesidad de fuentes de agua como parte de su ciclo de vida, los hace especialmente vulnerables ante el incremento de la temperatura y los cambios en el patrón de precipitaciones. Por otra parte, se reconoce que las especies con rangos climáticos limitados y/o hábitat restringidos, como las especies de montañas, son normalmente las más vulnerables a la extinción (IPCC, 2002). La UICN ha realizado un análisis de la vulnerabilidad al cambio climático de aves, anfibios y corales a nivel global, por ende, incluyendo la mayoría de las especies de nuestro país (Foden et al., 2013). Estos elementos hablan de la necesidad de incrementar los esfuerzos de conservación de los anfibios a nivel de los territorios (municipal o provincial), de las propias Áreas Protegidas, así como considerar los hábitats de las especies amenazadas y las especies con sus requerimientos particulares dentro de los portafolios de medidas de adaptación al cambio climático que se implementan en el país. 6 - 23 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Tabla 6.5. Especies amenazadas de anfibios de la República Dominicana, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. ESPECIES NOMBRE COMÚN CATEGORÍAS DE AMENAZA 1 Eleutherodactylus alcoae Rana de las rocas de Barahona En Peligro 2 E. arsmtrongi Rana martillo de Bahoruco En Peligro 3 E. audanti Rana telégrafo de la Hispaniola En Peligro 4 E. auriculatoides Rana martillo del norte En Peligro 5 E. bothroboans Rana excavadora de Jarabacoa Peligro Crítico 6 E. fowleri Rana kaki de las bromelias Peligro Crítico 7 E. furcyensis Rana patas rojas de La Selle Peligro Crítico 8 E. haitianus Rana grillo de la montaña Peligro Crítico 9 E. heminota Rana de franjas cortas de las bromelias Peligro Crítico 10 E. hypostenor Rana excavadora de Bahoruco Peligro Crítico 11 E. jugans Rana marrón de La Selle Peligro Crítico 12 E. leoncei Rana pastel del sur En Peligro 13 E. melatrigonum Rana telégrafo de la cordillera Central En Peligro 14 E. minutus Rana sollozante de la Hispaniola Vulnerable 15 E. montanus Rana de las montañas de la Hispaniola Vulnerable 16 E. nortoni Rana verde espinosa Peligro Crítico 17 E. notidodes Rana telégrafo de Neiba Peligro Crítico 18 E. parabates Rana silbadora de Neiba Peligro Crítico 19 E. paralius Rana de grupas rojas costera Vulnerable 20 E. patriciae Rana de la cordillera de la Hispaniola En Peligro 21 E. pictissimus Rana de motas amarillas de la Hispaniola Vulnerable 22 E. pituinus Rana melodiosa de la Hispaniola Peligro Crítico 23 E. probolaeus Rana de Boca de Yuma En Peligro 24 E. rucillensis Rana de los arroyos de la Rucilla Peligro Crítico 25 E. rufifemoralis Rana de patas rojas de Bahoruco Peligro Crítico 26 E. ruthae Rana excavadora oriental En Peligro 27 E. schmidti Rana de los arroyos del norte Peligro Crítico 28 E. sommeri Rana silbadora del Massif du Nord Peligro Crítico 29 E. tychathrous Rana excavadora de Vallejuelo Peligro Crítico 30 E. wetmorei Rana silbadora de Haití En Peligro 31 Hypsiboas heilprini Rana arborícola verde de la Hispaniola Vulnerable 32 Osteopilus pulchrilineatus Rana arborícola amarilla de la Hispaniola En Peligro 33 O. vastus Rana arborícola gigante de la Hispaniola Vulnerable 34 Peltophryne fluviatica Sapo sin cresta de la Hispaniola Peligro Crítico 35 P. fracta Sapo crestado oriental En Peligro 36 P. guentheri Sapo crestado sureño Vulnerable 6 - 24 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Si analizamos la distribución de las especies en Peligro Crítico (Ministerio Ambiente, 2018) en el contexto de las Áreas Protegidas (Figura 6.3) se observa que una gran extensión de la distribución de dichas especies se solapa con el territorio de varios parques nacionales de gran extensión, lo cual ofrece un marco adecuado para la toma de acciones de conservación. Por ejemplo, el área de distribución de la rana de los arroyos del norte (Eleutherodactylus schmidti), que es la más extensa, toca los territorios de siete parques nacionales, seguida de la rana de los arroyos de la Rucilla (Eleutherodactylus rucillensis) que abarca cuatro; y la rana excavadora de Jarabacoa (Eleutherodactylus bothroboans), la rana verde espinosa (Eleutherodactylus nortoni) y la rana pastel del sur (Eleutherodactylus leoncei) que se encuentran en dos. Los reportes de Eleutherodactylus schmidti son muy escasos en los últimos años, por lo que esta especie podría estar en peligro de extinsion. Otras especies, cuyas áreas de distribución son más reducidas, coinciden solamente con un Área Protegida como la rana silbadora de Neiba (Eleutherodactylus parabates) y la rana telégrafo de Neiba (Eleutherodactylus notidodes) con el Parque Nacional Sierra de Neiba; la rana silbadora del Massif du Nord (Eleutherodactylus sommeri) en Nalga de Maco y otras tres especies (Eleutherodactylus rufifemoralis, Eleutherodactylus jugans y Eleutherodactylus furcyensis) en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, que es el Área Protegida que más especies amenazadas de anfibios alberga (Tabla 6.6). Esta información complementa el mapa de anfibios endémicos amenazados del Atlas del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ministerio Ambiente, 2012). Figura 6.3. Distribución de doce especies de anfibios en la categoría de Peligro Crítico (PC) y En Peligro (EN), según la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018), en el contexto provincial y de los parques nacionales y las reservas científicas, según el mapa del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP). Las áreas de distribución de las especies son tomadas del CARIBHERP, con autorización expresa del Dr. Blair Hedges. Fuente: Programa EcoMar. 6 - 25 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Tabla 6.6. Coincidencia del área de distribución de las especies de anfibios en Peligro Crítico con el espacio de Áreas Protegidas. Reservas Científicas: EV. Ébano Verde, Parques Nacionales AM. Ámina, NM. Nalga de Maco, MLH. Montaña La Humeadora, ABZ. Armando Bermúdez, BG. Baiguate, VN. Valle Nuevo, MTZ. Manolo Tavárez, JCR. José del Carmen Ramírez, SNB. Sierra de Neiba, JRG. Jaragua y SBH. Sierra de Bahoruco. Especies SBH BG NM ABZ SNB JRG VN MT JCR AM MLHZ EV Total P. fluviatica 0 E. schmidti 1 1 1 1 1 1 7 E. rucillensis 1 1 1 1 4 E. haitianus 1 1 2 E. pituinus 1 1 2 E. nortoni 1 1 2 E. bothroboans 1 1 2 E. parabates 1 1 E. notidodes 1 1 E. sommeri 1 1 E. rufifemoralis 1 1 E. jugans 1 1 E. furcyensis 1 1 E. fowleri 1 1 E. heminota 1 1 E. hypostenor 1 1 E. tychathrous 0 Total 8 3 2 4 2 2 2 1 3 1 1 1 Un caso que debe ser atendido es el de la rana excavadora de Vallejuelo (Eleutherodactylus tychathrous), cuya área de distribución no coincide con ningún Área Protegida, sino que se encuentra en una región de gran actividad agrícola, donde además están situados los vertederos de tres distritos municipales de la provincia San Juan: Derrumbadero, Jorgillo y Batista (estos dos últimos limítrofes con el municipio Vallejuelo) en los que manejan unas cinco toneladas diarias de basura (Ministerio Ambiente/OXFAM, 2014). En tales casos, se requieren acciones a nivel de las direcciones provinciales de Medio Ambiente e incluso de los propios ayuntamientos, al igual que en aquellas provincias que se encuentran dentro del área de distribución de las especies en Peligro Crítico (CR) que no cuentan con ningún área de conservación. La distribución de estas especies de anfibios toca la mayor parte de la frontera, lo que obliga a considerar los impactos ambientales que provienen del lado haitiano y enfocar acciones conjuntas de conservación. La caracterización ambiental de la cuenca Artibonito (Ministerio Ambiente/OXFAM, 2014) señala esta situación, sobre la cual profundizaremos en el Capítulo 9, dedicado a usos y amenazas a la biodiversidad. El Proyecto RANA-RD, implementado por el Grupo Jaragua y el Museo Nacional de Historia Natural “Profesor Eugenio de Jesús Marcano” constituye un importante esfuerzo de investigación que busca revisar el estado de conservación de nuestras poblaciones de ranas, establecer estaciones de monitoreo a largo plazo, desarrollar un plan de acción de conservación participativa y elaborar un nuevo libro sobre los anfibios de la República Dominicana (Inchaústegui, 2011). Reptiles (Clase Reptilia) Los reptiles son un grupo parafilético de vertebrados, tanto tetrápodos como sin extremidades, provistos de escamas epidérmicas de queratina con una particular historia evolutiva, cuyo origen data desde hace unos 315 millones de años, durante el período Carbonífero y ha dado lugar a numerosos grupos que han conquistado con éxito las tierras y las aguas. Como animales ectotermos, tienen una alta dependencia de la temperatura ambiental para el control de su temperatura corporal, pero además su mecanismo de determinación del sexo es dependiente de la temperatura en muchos de ellos (Vitt, 2016). 6 - 26 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA A diferencia de los anfibios, los reptiles no tienen una etapa larval acuática, sino que la mayoría son ovíparos amniotas, pues los huevos están rodeados por membranas para la protección y el transporte, que los adaptan a la reproducción en tierra firme. Los reptiles forman un grupo amplio y diverso que incluye cocodrilos (Orden Crocodilia), iguanas, geckos, lagartijas, anfisbénidos, serpientes (Orden Squamata) y tortugas (Orden Testudines). La base de datos del CARIBHERP (Hedges, 2017), documenta 126 especies para República Dominicana: 111 endémicas, cinco nativas, cinco introducidas y 4 migratorias, agrupadas en tres órdenes y veinte familias (CARIBHERP, 2018; Mahler et al., 2016; Incháustegui, comunicación personal). Los reptiles juegan un papel importante en el equilibrio ecológico de los ecosistemas, pues actúan como control biológico de plagas que afectan los cultivos agrícolas y la salud humana, desde insectos hasta roedores. Las iguanas juegan un papel importante en la dispersión de las semillas al trasladarlas a microhábitats con condiciones más favorables para su germinación o donde la competencia con otras plantas es menor. Esto es de particular importancia para la dispersión y mantenimiento de muchas de nuestras plantas endémicas, además de que ayuda a mantener la salud de los bosques y la funcionalidad del ecosistema. Hartley et al. (2007), en un estudio con la saona (Ziziphus rignoni) encontraron que las semillas ingeridas y trasladadas por las iguanas tenían una velocidad de germinación mayor que las de control, pues al pasar por el tracto digestivo, se eliminan partes de las cubiertas protectoras, lo cual facilita su posterior germinación. Distribución En términos de distribución espacial y altitudinal, los reptiles se encuentran en toda la extensión del país, desde los litorales hasta las mayores elevaciones, ocupando todos los hábitats terrestres, acuáticos, costeros y marinos, según el grupo o la especie de que se trate, incluidas las islas e islotes, que constituyen uno de los elementos del medio físico que favorecen la diversidad de la herpetofauna dominicana. La región suroeste concentra una importante riqueza de especies de reptiles, para la cual Powell et al. (1999) reportaron 50 para el Valle de Neiba, 39 para el procurrente de Barahona, 30 para la sierra de Bahoruco, 16 para la sierra Martín García y 31, si nos extendemos hasta la llanura de Azua. Las islas Beata y Alto Velo también aportan a la riqueza de esta región (Powell, 2012). Se reconoce que el procurrente de Barahona es una de las zonas de más alto endemismo de reptiles (Ministerio Ambiente, 2012). Hacia la región noroeste se mencionan 42 especies para la planicie costera del norte, 10 especies en los cayos Siete Hermanos (Powell et al., 1999) y 17 especies en el Parque Nacional La Hispaniola en La Isabela, Puerto Plata (De los Santos, 2014). En la región sureste se reportan 30 especies para la planicie costera del Caribe, a la cual se suma la contribución de isla Saona con 18 especies, isla Catalina con nueve e isla Catalinita con tres. Hacia el centro oeste del país destacan las cadenas montañosas de la sierra de Neiba y la cordillera Central con 25 y 33 especies, respectivamente, y 29 especies en el valle del Cibao (Tabla 6.7). Tabla 6.7. Número de especies (NS) de reptiles (Squamata) por regiones biogeográficas, según datos de Powell et al. (1999). Regiones biogeográficas NS Regiones biogeográficas NS Islas e islotes NS Valle de Neiba 50 Sierra de Bahoruco 30 Isla Saona 18 Planicie costera del norte 42 Planicie costera del Caribe 30 Isla Beata 11 Península de Barahona 39 Valle del Cibao 29 Cayos Siete Hermanos 10 Cordillera Central 33 Sierra de Neiba 25 Isla Catalina 9 Llanos de Azua 31 Sierra de Martín García 16 Isla Alto Velo 4 Isla Catalinita 3 Amenazas La mayor parte de nuestras especies de reptiles se encuentran amenazadas probablemente como resultado de una combinación de factores como la sobreexplotación, el deterioro de hábitat y el calentamiento global. Si bien los dos primeros factores son la mayor amenaza inmediata para la supervivencia, el incremento de las temperaturas podría ser también un significativo riesgo a corto y largo plazo, si los cambios climáticos ocurren a un ritmo mucho más rápido que la tasa potencial de evolución de la dependencia de la temperatura en la determinación del sexo, las conductas de anidamiento o la migración. La Lista Roja de Fauna de la República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) incluye un total de 81 especies con diferentes categorías de amenazas (Tabla 6.8). De estas, 24 especies están En Peligro Crítico, 36 están En Peligro y 21 están calificadas como Vulnerables. 6 - 27 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES En particular, si se continúa fragmentando y destruyendo los hábitats adecuados para los diferentes grupos y especies de reptiles, la evolución para contrarrestar los efectos del cambio climático será inalcanzable. El riesgo de extinción se incrementa en el caso de poblaciones pequeñas y de cortos ciclos de vida (Valenzuela, 2004). Además, las especies acuáticas se verán afectadas por los cambios en el patrón de precipitaciones, también asociados al cambio climático. Debido a la heterogeneidad de grupos dentro de los reptiles resulta más conveniente discutir los aspectos de su distribución y nivel de conocimiento a nivel de grupos particulares. Las tortugas marinas serán objeto de discusión en el apartado de la fauna costera y marina. Cocodrilos (Clase Reptilia, Orden Crocodilia) Los cocodrilos son un orden de grandes reptiles que apareció hace casi 80 millones de años. Son los reptiles actuales de mayor tamaño, su cuerpo es alargado, tienen grandes mandíbulas, se desplazan arrastrando su parte ventral sobre la superficie del suelo y su forma está muy bien adaptada a su ambiente. En República Dominicana existe una sola especie nativa, el cocodrilo americano (Crocodylus acutus), originalmente con una amplia distribución en ríos, estuarios y manglares de Hispaniola, reduciéndose sus poblaciones hasta quedar una sola población viable en el lago Enriquillo (Schwartz y Henderson, 1991; Inchaustegui et al., 1980). Es en esta población donde se han centrado los tempranos esfuerzos de investigación y conservación (SEA/DVS, 1993, 1994 y 1995), que dieron lugar a la creación del Parque Nacional Isla Cabritos en 1974 (Inchaústegui et al., 1978), contribuyendo a la estabilización de las poblaciones (Schubert y Santana, 1996). Además de los trabajos mencionados, otros estudios de ecología poblacional de esta especie corresponden a Inchaústegui et al. (1980) y Schubert (2002) en el lago Enriquillo. Thorbjarnarson (1989) ofreció información sobre distribución y abundancia, y más recientemente actualiza la situación del grupo en la región (Thorbjarnarson, 2010). El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha mantenido hasta el presente los monitoreos de cocodrilos en este hábitat crítico a través del Proyecto de Monitoreo y Vigilancia de Especies Amenazadas en el Lago Enriquillo, con la participación de las comunidades locales, a través de un equipo entrenado por la Dirección de Biodiversidad. La Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) incluye esta especie en la categoría de Peligro Crítico (PC). La principal razón para la disminución de la población es que es cazado por la carne y la grasa, que se utiliza para producir cremas contra el reumatismo, y por su pene, que se cree que tiene propiedades afrodisíacas. Asimismo, la destrucción de nidos y huevos es una actividad perjudicial frecuente (Santana et al., 2001). Este acoso sobre la especie complica la capacidad de evaluar la población, pues los animales, en respuesta a la intensa persecución humana, aprenden a huir rápidamente ante la presencia humana, se tornan cada vez más reservados en sus hábitos y se desplazan hacia áreas donde pueden evitar el contacto (Inchaústegui et al., 1978). A los impactos antrópicos hay que sumar las consecuencias del cambio climático, tanto sobre el cocodrilo como especie biológica, especialmente en su condición de ectotérmico, como sobre su hábitat del lago Enriquillo, especialmente susceptible por tratarse de un espejo de agua interior cerrado, ubicado en cotas bajo el nivel del mar. Las aguas del lago han aumentado de nivel y extendiéndose especialmente hacia el este, invadiendo terrenos que hacía muchos años estaban siendo utilizados para la ganadería y la agricultura. Esta situación, además de incrementar el espacio de exposición de los cocodrilos, lleva aparejados cambios en la salinidad. La amenaza sobre la población es considerable, por lo que se requiere el restablecimiento de programas de conservación (Powell et al., 2009), más aún si se considera que se requiere un tiempo considerable para la recuperación de una especie de maduración lenta en un hábitat no conocido por su alta productividad (Inchaústegui et al., 1978). 6 - 28 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 29 Tabla 6.8. Lista de especies de reptiles amenazados de la República Dominicana, según Ministerio de Medio Ambiente, 2018. ESPECIES NOMBRE COMÚN CATEGORÍAS DE AMENAZA 1 Caretta caretta Caguama Vulnerable 2 Chelonia mydas Tortuga verde En Peligro 3 Eretmochelys imbricata Carey Peligro Crítico 4 Dermochelys coriácea Tinglar En Peligro 5 Trachemys decorata Jicotea sureña En Peligro 6 Trachemys stejnegeri Jicotea norteña Vulnerable 7 Amphisbaena hyporissor Anfisbena de Barahona En Peligro 8 Amphisbaena innocens Anfisbena de tiburón inocente En Peligro 9 Celestus agasepsoides Lucia serpentina de cuatro dedos En Peligro 10 Celestus anelpistus Lucia gigante de Villa Altagracia Peligro Crítico 11 Celestus darlingtoni Lucia rayada de la Hispaniola Peligro Crítico 12 Celestus haetianus Lucia sin oído En Peligro 13 Celestus marcanoi Lucia del pico Duarte Peligro Crítico 14 Celestus warreni Lucia gigante de la Hispaniola Peligro Crítico 15 Anolis altavelensis Anolis esbelto de Alto Velo Peligro Crítico 16 Anolis alumina Anolis de la hierba de Barahona Vulnerable 17 Anolis apletolepis Anolis En Peligro 18 Anolis armouri Anolis robusto de garganta negra de Bahoruco Vulnerable 19 Anolis bahorucoensis Anolis de hocico largo de Bahoruco En Peligro 20 Anolis baleatus Anolis gigante dominicano Vulnerable 21 Anolis barahonae Anolis gigante de Bahoruco En Peligro 22 Anolis christophei Anolis del tronco de abanico grande Vulnerable 23 Anolis cyanostictus Anolis En Peligro 24 Anolis eladioi Anolis de Eladio Peligro Crítico 25 Anolis etheridgei Anolis de los arbustos de montaña Vulnerable 26 Anolis fowleri Anolis de bandas verdes Peligro Crítico 27 Anolis insolitus Anolis de las ramitas de la cordillera Central En Peligro 28 Anolis landestoyi Anolis de Landestoy Peligro Crítico 29 Anolis longitibialis Anolis marrón de vientre rojo Vulnerable 30 Anolis marcanoi Anolis robusto de abanico rojo Vulnerable 31 Anolis placidus Anolis de la ramita de Neiba Peligro Crítico 32 Anolis prasinorius Anolis En Peligro 33 Anolis ricordii Anolis gigante haitiano En Peligro 34 Anolis sheplani Anolis de las ramitas de Bahoruco En Peligro 35 Anolis shrevei Anolis robusto de la cordillera Central Vulnerable 36 Anolis singularis Anolis verde de las ramitas de la Hispaniola En Peligro 37 Anolis strahmi Anolis robusto de Bahoruco En Peligro 38 Cyclura cornuta Iguana rinoceronte Vulnerable 39 Cyclura ricordii Iguana de Ricord En Peligro 40 Leiocephalus altavelensis Leiocefalo de Alto Velo Peligro Crítico 41 Spondylurus lineolatus Escincido de diez rayas de la Hispaniola En Peligro 42 Mabuya hispaniolae Escincido de dos rayas de la Hispaniola En Peligro Crítico 43 Phyllodactylus hispaniolae Gecko dedo de hoja dominicano En Peligro 44 Aristelliger expectatus Gecko del desierto de la Hispaniola Vulnerable 45 Aristelliger lar Gecko gigante de la Hispaniola Vulnerable LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES ESPECIES NOMBRE COMÚN CATEGORÍAS DE AMENAZA 46 Sphaerodactylus ariasae Esferodactilo de Jaragua En Peligro 47 Sphaerodactylus armstrongi Esferodactilo de bosque del sur En Peligro 48 Sphaerodactylus callocricus Esferodactilo de bandas estrechas En Peligro 49 Sphaerodactylus cochranae Esferodactilo rayado de los Haitises Peligro Crítico 50 Sphaerodactylus cryphius Esferodactilo pigmeo del desierto Peligro Crítico 51 Sphaerodactylus elegans Esferodactilo cenizo Peligro Crítico 52 Sphaerodactylus epiurus Esferodactilo de cola manchada de la Hispaniola Peligro Crítico 53 Sphaerodactylus ladae Esferodactilo de los agaves manchado En Peligro 54 Sphaerodactylus leucaster Esferodactilo de raya roja En Peligro 55 Sphaerodactylus ocoae Esferodactilo de Ocoa En Peligro 56 Sphaerodactylus perissodactylius Esferodactilo de Martín García Peligro Crítico 57 Sphaerodactylus plummeri Esferodactilo de escamas grandes de Barahona En Peligro 58 Sphaerodactylus randi Esferodactilo pecoso de Barahona En Peligro 59 Sphaerodactylus rhabdotus Esferodactilo de dos rayas de la Hispaniola En Peligro 60 Sphaerodactylus samanensis Esferodactilo con bandas de Los Haitises Peligro Crítico 61 Sphaerodactylus savagei Esferodactilo pecoso de Villa Altagracia Vulnerable 62 Sphaerodactylus schuberti Esferodactilo de agave de Neiba Peligro Crítico 63 Sphaerodactylus streptophorus Esferodactilo de oído pequeño de la Hispaniola En Peligro 64 Sphaerodactylus thompsoni Esferodactilo de las calizas de Barahona En Peligro 65 Chilabothrus fordii Boa del desierto de la Hispaniola Vulnerable 66 Chilabothrus gracilis Boa esbelta de la Hispaniola Vulnerable 67 Haitiophis anomalus Corredora marrón de la Hispaniola Vulnerable 68 Hypsirhynchus melanichnus Corredora verde de la Hispaniola Peligro Crítico 69 Ialtris agyrtes Corredora del desierto del sur En Peligro 70 Ialtris dorsalis Corredora cabeza W Vulnerable 71 Ialtris haetianus Culebra del suelo de montaña En Peligro 72 Uromacer frenatus Culebra de las viñas de hocico pronunciado Vulnerable 73 Mitophis asbolepis Culebra de hilo de Martín García Peligro Crítico 74 Mitophis calypso Culebra de hilo de Samaná Peligro Crítico 75 Mitophis pyrites Culebra de hilo de Barahona Peligro Crítico 76 Typhlops eperopeus Culebra ciega de Bahoruco Vulnerable 77 Typhlops proancylops Culebra ciega de La Selle En Peligro 78 Typhlops sulcatus Culebra ciega bicolor de la Hispaniola Vulnerable 79 Typhlops syntherus Culebra ciega de la península de Barahona En Peligro 80 Typhlops titanops Culebra ciega de ojos grandes En Peligro 81 Crocodylus acutus Cocodrilo americano Peligro Crítico Lagartijas, geckos y anfisbénidos (Clase Reptilia, Orden Squamata) Este grupo de reptiles incluye a las lagartijas comunes y otros lagartos similares en apariencia general, pero que poseen diferenciaciones morfológicas que los distinguen, como puede ser el alargamiento del cuerpo o la reducción o pérdida de las extremidades (Tabla 6.9). Es el grupo más grande con 92 especies (una nativa, cuatro introducidas, una compartida con las Bahamas, y el resto endémicas) distribuidas en diez familias y doce géneros, el mayor de ellos el género Anolis, con 39 especies (Caribherp, 2018; Incháustegui, comunicación personal). 6 - 30 Tabla 6.8. Lista de especies de reptiles amenazados de la República Dominicana, según Ministerio de Medio Ambiente, 2018. (continuación) SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Tabla 6.9. Características de los diferentes grupos de lagartijas, geckos y anfisbénidos y su representación taxonómica en República Dominicana. Lagartijas. Las lagartijas típicas y otras formas similares, como las lucias o los lagartos gusano, constituyen el grupo más amplio dentro de los reptiles, con 61 especies, 38 de las cuales le corresponden al género Anolis. La diversificación de este género en las islas del Caribe representa uno de los casos mejor estudiados de radiación adaptativa en la biología evolutiva (Losos, 2009). En el transcurso de las últimas cuatro décadas, los investigadores han estudiado muchos de los aspectos de la ecología evolutiva del género Anolis. Estos incluyen la sistemática, ecología de las comunidades, aspectos fisiológicos y conductuales, morfología funcional, estudios genéticos y demografía. Se han realizado estudios tanto en el laboratorio como en el campo y han incluido aspectos básicos de su historia natural, comparaciones geográficas y temporales de las poblaciones y una amplia variedad de enfoques experimentales para el estudio de la plasticidad fenotípica, etología, ecología y evolución. El resultado es una comprensión inusualmente amplia y detallada de los factores que promueven y sostienen la diversificación evolutiva y la coexistencia de las especies de los lagartos anolinos (Losos y Thorpe, 2004; Losos, 2009). República Dominicana ha sido uno de los campos de investigación de este grupo. Por citar solo algunos trabajos, podemos referirnos a estudios taxonómicos (Cochran, 1932; 1941; Rand, 1961; 1962; Williams, 1962; 1963; Williams y Rand, 1969; Schwartz, 1974; Hertz, 1976; Thomas y Hedges, 1991, 1993, 1998; Hedges y Thomas, 1989), incluyendo el enfoque molecular (Webster, 1975; Case y Williams, 1984), bioecológicos (Fitch y Henderson, 1987; Fitch, et al., 1989; Forbes et al., 1992; Schell et al., 1993; Schreiber et al., 1993; Micco et al., 1998; Cast et al., 2000), conductuales (Queral et al., 1995; Schneider et al. 2000; Rudman et al., 2009), de hábitos alimentarios (White et al., 1992; Cullen y Powell, 1994), diversidad (Lenart, et al., 1997), reproducción (Gifford y Powell, 2007), parasitismo (Bui et al., 1992; Smith et al., 1994; Cisper et al., 1995), selección natural y vicarianza (Malhotra y Thorpe, 2000) o introducciones de especies (Fitch et al., 1989; Powell et al., 1990). Los estudios han considerado la influencia de la complejidad del ambiente (Gifford et al., 2004), la variación geográfica de las especies (Arnold, 1980), desde las grandes cadenas montañosas (Cast et al., 2000) hasta los cayos e islotes (Burns et al., 1992), incluyendo los hábitats alterados (Forbes et al., 1992). Recientemente, Muñoz et al., (2014) discuten las implicaciones del incremento de temperatura en las respuestas adaptativas evolutivas de los lagartos anolinos de Hispaniola al cambio climático. En el 2016 se publicaron dos reportes que modificaron el inventario de los reptiles con ocho nuevas especies que fue necesario considerar. Por una parte, está la revisión de los Anolis de la Hispaniola de Kohler y Hedges (2016) que sobre la base de análisis genéticos y moleculares, reconocieron varias especies de Anolis: cuatro se describen como nuevas especies (A. apletolepis, A. chlorodius, A. eladioi y A. prasinorius), una se eleva del nivel subespecífico al nivel de especie (A. cyanostictus) y otra es rescatada de la sinonimia con A. chlorocyanus (A. peynadoi). Por otra parte, Mahler et al., (2016) reportaron al gran Anolis antillano Anolis landestoyi. Esta especie es similar a los congéneres encontrados hasta ahora solo en Cuba, lo que ofrece una nueva prueba de concordancia ecomorfológica en el contexto de la bien conocida radiación de este género en las Grandes Antillas. GRUPO CARACTERÍSTICAS FAMILIAS GÉNEROS [ESPECIES ] Lagartijas Incluye las tradicionales lagartijas (Anolis) y otras formas similares como las lucias (Celestus), que tienen las extremidades reducidas, o el lagarto gusano de cuerpo alargado (Gymnophthalmus). Dactyloidae Anolis [38] Anguidae Celestus [12] Leiocephalidae Leiocephalus [7] Teiidae Pholidoscelis [3] Gymnophthalmidae Gymnophthalmus [1] Mabuyidae Mabuya [1] Spondylurus [1] Geckos Similares a las lagartijas pero difieren de estas en algunas características físicas (menor tamaño o dedos más anchos, carencia de párpados), condiciones de vida y hábitos alimentarios (nocturnos). Sphaerodactylidae Sphaerodactylus [23] Aristelliger [2] Gekkonidae Hemidactylus [2] Phyllodactylidae Phyllodactylus [1] Anfisbénidos Superficialmente parecidas a lombrices de tierra, adaptadas al medio subterráneo, sin patas y capacidad de excavar, cabeza maciza, sin oído externo, ojos atrofiados, se desplazan tanto en dirección de la cola como de la cabeza Amphisbaenidae Amphisbaena [3] 6 - 31 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Distribución y amenaza En el territorio nacional, 32 especies de lagartijas tienen distribuciones restringidas (a una región o algunas pocas provincias), lo cual revela las diferentes categorías de amenaza en que pueden encontrarse (Tabla 6.10 y 6.8). Tabla 6.10. Presencia por provincias de las especies de lagartijas de distribución restringida (según Hedges, 2015) ordenados aproximadamente por regiones: noroeste, suroeste, sur-central, central, noreste y este. ESPECIES INTERVALO DE DISTRIBUCIÓN A NIVEL DE PROVINCIAS E ISLAS/ISLOTES Spondylurus lineolatus Montecristi Anolis altavelensis Alto Velo Leiocephalus altavelensis Alto Velo Anolis barahonae Barahona Anolis sheplani Barahona Anolis longitibialis Pedernales Anolis alumina Pedernales y Barahona Anolis bahorucoensis Pedernales y Barahona Leiocephalus barahonensis Pedernales y Barahona Anolis coelestinus Pedernales y Barahona Anolis barbouri Pedernales, Barahona, Elías Piña y La Vega Anolis singularis Barahona y Azua Celestus agasepsoides Pedernales y Azua Celestus haetianus ) Pedernales, Barahona e Independencia Anolis armouri Independencia Anolis placidus Independencia, Bahoruco y Elías Piña Anolis strahmi Pedernales e Independencia Leiocephalus semilineatus Azua, Peravia y San Juan Anolis etheridgei La Vega, San José de Ocoa y Monseñor Nouel Anolis fowleri La Vega, San José de Ocoa Anolis insolitus La Vega, San José de Ocoa y Elías Piña Anolis marcanoi Peravia y San José de Ocoa Especies Intervalo de distribución a nivel de provincias e islas/islotes Anolis ricordii Elías Piña y San Juan Anolis shrevei Santiago, La Vega y San José de Ocoa Celestus darlingtoni Santiago y La Vega Celestus marcanoi Santiago Celestus warreni Puerto Plata, Valverde, Hermanas Mirabal, Espaillat y Santiago Leiocephalus lunatus Santo Domingo, San Pedro, La Romana y La Altagracia Mabuya hispaniolae Santo Domingo Celestus anelpistus San Cristóbal Anolis cristatellus La Romana Gymnophthalmus underwoodi La Altagracia Geckos. Constituyen un grupo dentro de las lagartijas, que si bien difieren de estas en algunas características físicas, condiciones de vida y hábitos alimentarios, las hemos separado en nuestro análisis más bien por razones de facilitar el manejo de la información de un grupo tan vasto en número de especies. Agrupados en tres familias con cuatro géneros, los geckos tienen 28 especies, de las cuales 23 corresponden al género Sphaerodactylus. En República Dominicana, el grupo cuenta con estudios taxonómicos y de distribución (Thomas, 1966; Shreve, 1968; Schwartz, 1977; Thomas y Hedges 1988; 1988a; 1992; Calderón et al., 1994) y filogenéticos a nivel molecular (Weiss y Hedges, 2007; Gamble et al. 2008). 6 - 32 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA ESPECIES INTERVALO DE DISTRIBUCIÓN A NIVEL DE PROVINCIAS E ISLAS/ISLOTES Hemidactylus frenatus Independencia Sphaerodactylus elegans Independencia Sphaerodactylus schuberti Independencia Sphaerodactylus rhabdotus Independencia y Bahoruco Sphaerodactylus cryphius Independencia y Bahoruco Phyllodactylus hispaniolae Independencia, Bahoruco y Azua Aristelliger expectatus Independencia, Bahoruco, Pedernales, Barahona, Beata, Alto Velo y Azua Sphaerodactylus altavelensis Independencia, Bahoruco, Pedernales, Barahona, Beata, Alto Velo y Azua Sphaerodactylus plummeri Pedernales Sphaerodactylus armstrongi Pedernales y Barahona Sphaerodactylus randi Pedernales y Barahona Sphaerodactylus streptophorus Pedernales y Barahona Sphaerodactylus thompsoni Pedernales e isla Beata Sphaerodactylus ariasae Islas Beata y Alto Velo Sphaerodactylus ladae Barahona y Azua Sphaerodactylus leucaster Barahona y Azua y Peravia Sphaerodactylus ocoae Peravia Sphaerodactylus perissodactylius Azua Sphaerodactylus cochranae El Seibo Sphaerodactylus samanensis Samaná y El Seibo Sphaerodactylus callocricus Samaná, Monte Plata, Sánchez Ramírez y Duarte Sphaerodactylus clenchi Samaná, El Seibo Hato Mayor y La Altagracia Sphaerodactylus epiurus La Altagracia Sphaerodactylus savagei La Altagracia, La Romana y San Cristóbal Distribución y amenaza En el territorio nacional, 24 especies de geckos tienen distribuciones restringidas a una región o algunas pocas provincias (Ver tabla 6.11), lo cual revela su estado de amenaza como lo muestra la tabla 6.8). Tabla 6.11. Presencia por provincias de las especies de geckos de distribución restringida (según Hedges, 2015), ordenados aproximadamente por regiones: noroeste, suroeste, sur-central, central, noreste y este. Anfisbénidos. Las anfisbenas en República Dominicana están representadas por tres especies. La anfisbena de Barahona (Amphisbaena hyporissor) y la de Tiburón (Amphisbaena innocens) tienen distribuciones restringidas a la región suroeste del país (la primera en la provincia Pedernales y la segunda en Independencia), mientras que la anfisbena enana (Amphisbaena manni) tiene una distribución mucho más amplia, que abarca unas veinte provincias del centro y del este y oeste del país (Hedges, 2015). En el contexto de La Hispaniola se reportan siete especies de anfisbénidos (Thomas, 1965; Hedges, 2015). Thomas y Hedges (2006), quienes discuten la situación de este grupo en la isla, consideran que todas las especies de anfisbénidos se encuentran en áreas que están muy alteradas por la agricultura. Los estudios del grupo son escasos y además de los taxonómicos ya indicados, han incluido aspectos de su alimentación (Cusumano et al., 1991) y parasitismo (Huntington et al., 1996). La Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018), incluye a dos anfisbenas (Amphisbaena hyporissor, A. innocens) como especies En Peligro (EN). 6 - 33 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Iguanas (Clase Reptilia, Orden Squamata) Las iguanas de República Dominicana están representadas por dos especies endémicas, la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) y la iguana de Ricord (Cyclura ricordii), ambas en la Familia Iguanidae. En los últimos años ha sido introducida a la Republica Dominicana la Iguana verde (Iguana iguana), especie considerada por Pasachnik et al., (2012) como invasora, y para su control, el Ministerio de Medio Ambiente esta implementando un programa en muchas partes del país. Distribución La iguana rinoceronte tiene una distribución más amplia, aunque fragmentada, en las áreas xericas del país (Schwartz y Henderson, 1991), donde solía ser muy común, pero las poblaciones fueron disminuyendo con reducciones significativas desde la década del 50 (Ottenwalder, 2000a). El intervalo de distribución de la iguana de Ricord estaba restringido a las áreas extremadamente xericas del valle de Neiba, alrededor del lago Enriquillo, en isla Cabritos (Ottenwalder, 2000b) y una pequeña área al sur de la sierra de Baoruco (Schwartz y Henderson, 1991), donde es simpátrica con la iguana rinoceronte. Desde el año 2003 al 2015, el Grupo Jaragua ha identificado y actualizado tres áreas separadas donde sobrevive la especie en territorio dominicano: a) isla Cabritos, b) sur del lago Enriquillo y 3) el este de Pedernales en Los Olivares (Rupp et al., 2005; 2007; 2008). Esta especie ha sido objeto de varias evaluaciones poblacionales (Incháustegui et al., 1985; Santana, 2001; Ramer, 2003) y la más reciente la de Paulino et al. (2011) que confirman que la zona noroeste de isla Cabritos continúa siendo un hábitat importante para esta especie. Ramer et al. (2005) evaluaron el estado nutricional de iguanas cautivas y en el medio natural. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha mantenido hasta el 2016 los monitoreos de iguanas en su hábitat crítico a través del Proyecto de Monitoreo y Vigilancia de Especies Amenazadas en el Lago Enriquillo. Amenaza De acuerdo a la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018), la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta), se encuentra en la categoría de Vulnerable (VU), mientras que la iguana de Ricord (Cyclura ricordii), está en la categoría de En Peligro (EN), criterios que coinciden con los de la UICN (2018). Dado que las presiones sobre estas especies exceden sus límites de distribución, ambas están protegidas bajo el Apéndice I de CITES (2016). La alteración del hábitat, la depredación y la competencia con especies exóticas y la caza ilegal se cuentan entre las amenazas conocidas a las iguanas, a las cuales se suman las relacionadas con el cambio climático. El ascenso del nivel del agua del lago Enriquillo impone otra amenaza a las iguanas por inundación de las cuevas que le sirven de madriguera. De hecho, algunas zonas reportadas con altas densidades de esta iguana hace más de una década (Ramer, 2003) en el sur del lago, al 2015 están totalmente inundadas (Paulino et al., 2011). Como la única isla en el mundo que tiene dos especies de iguanas de las rocas, la Hispaniola representa una situación biogeográfica especial con unos retos únicos de conservación, que ya se practican en República Dominicana con experiencias tanto ex situ (Espinal, 2008) como in situ (Rupp et al., 2008). Serpientes (Clase Reptilia, Orden Squamata) Las serpientes son reptiles del Orden Squamata que se caracterizan por la ausencia de extremidades y cuerpo alargado. En República Dominicana existen 34 especies, tres nativas y el resto endémicas, agrupadas en cinco familias y ocho géneros (Hedges, 2015). La boa de la Hispaniola (Chilabothrus striatus) es la serpiente más grande y de mayor distribución en República Dominicana y en toda la isla. Los estudios históricos del grupo han incluido aspectos taxonómicos (Thomas, 1965; Schwartz y Thomas, 1965; Thomas y Hedges, 2007), ecológicos (Henderson et al., 1981), reproductivos (Powell et al., 1991) y evolutivos (Horn, 1969). Reynolds et al., 2013, presenta un trabajo sobre la biogegrafia y filogenia de las boas de las Antillas, en donde entre otras cosas, cambia el género Epicrates por Chilabothrus para las boas de las Antillas. Por otra parte, Hedges et al., 2009, revisa el grupo de las serpientes corredoras de las Antillas y reasigna en otros géneros a varias serpientes de la Hispaniola. En un reciente estudio, Landestoy et al., (2014) ofrecen nuevos datos de diversos aspectos de la historia natural de la corredora marrón de la Hispaniola (Haitiophis anomalus) en el valle de Neiba y las elevaciones circundantes, con un mapa de distribución actualizado, reportes de hábitats a lo largo de un gradiente altitudinal, actividad, dieta, reproducción y comportamiento defensivo. 6 - 34 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 35 Distribución y amenaza En el territorio nacional, al menos catorce especies de serpientes conocidas tienen distribuciones restringidas (a una región o algunas pocas provincias), lo cual las revela como vulnerables (Tabla 6.12). La tabla 6.8 describe las especies amenazadas con sus diferentes categorías, según la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018). Tabla 6.12. Presencia por provincias de las especies de serpientes de distribución restringida (según Hedges, 2015), ordenados por regiones suroeste, sur-central, noreste y este. ESPECIES INTERVALO DE DISTRIBUCIÓN A NIVEL DE PROVINCIAS E ISLAS/ISLOTES Mitophis pyrites Pedernales Typhlops titanops Pedernales Ialtris agyrtes Pedernales y Azua Uromacer frenatus Pedernales, Barahona e Independencia Ialtris haetianus Pedernales, Barahona e Independencia Typhlops sulcatus Pedernales, Barahona, Independencia y Bahoruco Typhlops eperopeus Pedernales, Barahona, Independencia, Bahoruco, Elías Piña y San Juan Haitiophis anomalus Pedernales, Beata, Independencia y Bahoruco Typhlops syntherus Pedernales, Beata y Barahona Ialtris dorsalis Barahona, Samaná, La Altagracia, Monseñor Nouel, La Vega y Duarte Typhlops proancylops Independencia Mitophis asbolepis Azua Hypsirhynchus melanichnus La Vega Mitophis calypso Samaná Tortugas terrestres (Clase Reptilia, Orden Testudines) Comprende dos especies endémicas: la jicotea sureña (Trachemys decorata), endémica a nivel de especie, y la jicotea norteña (Trachemys stejnegeri vicina) endémica a nivel de subespecie, ambas agrupadas en la Familia Emydidae (Incháustegui, 2018). Distribución y amenaza La jicotea sureña tiene una distribución restringida al lago Enriquillo, laguna Rincón (Schwartz y Henderson, 1991) y los humedales del Parque Nacional Jaragua (Inchaústegui, 1975). Todas las poblaciones conocidas han disminuido sustancialmente en los últimos años debido a la destrucción de los humedales, su uso como alimento y medicina tradicional. Algo que complica la recuperación potencial de las poblaciones es el hecho que el mayor porcentaje de las tortugas observadas son machos, presumiblemente como resultado de una explotación preferencial de las hembras que son mayores y más fácilmente atrapadas durante la estación reproductiva cuando se aproximan a tierra para la deposición de los huevos (Powell et al., 2000). La jicotea norteña es más oportunista y se distribuye a todo lo largo de la paleoisla del norte (Schwartz, 1980; Schwartz y Henderson, 1991; Powell et al., 1999). Consecuentemente es menos vulnerable si bien muchas poblaciones históricas han sido acabadas y otras han disminuido sustancialmente, aún en las Áreas Protegidas (Inchaústegui, 1975) y James et al., (2013) Esta reducción de las poblaciones se debe a la destrucción del hábitat (incluidos importantes humedales) y la contaminación acuática, si bien la caza para consumo humano sigue siendo una gran amenaza. Aunque el pequeño tamaño de las poblaciones no permite una explotación comercial de gran escala, las tortugas son capturadas siempre que aparece lo que propicia la declinación paulatina de las poblaciones. La Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) incluye a Trachemys decorata como En Peligro (EN) y T. stejnegeri vicina como Vulnerable (VU). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES AVIFAUNA (Filo Chordata, Clase Aves) Las aves son vertebrados cuyas principales características son: endotérmicos, respiración pulmonar, cuerpo cubierto por plumas, pico córneo sin dentadura y dos alas dispuestas al costado de su cuerpo que normalmente las emplean para volar. También presentan dos extremidades posteriores que les permiten caminar, saltar y mantenerse paradas. Su característica diferencial a la hora de la reproducción es que ponen huevos, los cuales serán incubados hasta que se produzca su eclosión. El origen de las aves se remonta a aproximadamente ciento cincuenta y doscientos millones de años atrás y se originaron a partir de los dinosaurios carnívoros bípedos del período Jurásico. El hábitat de las aves es realmente muy variado, ya que habitan en casi todos los biomas que ostenta nuestro planeta Tierra y asimismo en todas las aguas, mares, océanos, entre otros. Otra peculiaridad que se suma a las varias que ya poseen las aves son los comportamientos que la mayoría de las especies presentan, entre los cuales destacan: la migración hacia diferentes zonas en determinadas épocas del año; la asociación en grupos; la comunicación entre ellas que puede ser desde señales visuales, pasando por llamadas y hasta cantos originales y distintivos de cada espécimen; la desarrollada inteligencia; y la transferencia de conocimiento a las generaciones posteriores. Importancia de las aves Las aves juegan un papel clave en los ecosistemas pues ayudan en el control de numerosas plagas, la dispersión de semillas y la polinización de las plantas. Martén y Fenster (2007) demuestran que las especies de plantas de la Familia Gesneriaceae con flores tubulares son polinizadas únicamente por colibríes. Las aves son buenas indicadoras del estado de conservación de los ecosistemas y, mediante su estudio, podemos entender mejor los cambios que afectan el ambiente. A través de toda la historia, el ser humano ha tenido una intensa relación con las aves, pues en la economía humana las aves de corral y las cinegéticas han sido fuentes de alimento. Muchas aves canoras y loros son populares como mascotas y otras son símbolos culturales y referencia frecuente para el arte. Más recientemente las aves han pasado a ser un importante componente del ecoturismo de observación de la naturaleza, que en República Dominicana se divulga a través de varios Sitios Web como WINGS (2015) y cuenta con la Guía de la ruta del barrancolí (Latta y Wallace, 2012). Observación de aves Las actividades de observación de aves han aportado información científica valiosa sobre la presencia y distribución de diferentes especies en el territorio dominicano (Lithner, 2001). La Sociedad Ornitológica de la Hispaniola (SOH) ha jugado un papel relevante en el desarrollo de esta actividad que ya cuenta con sitios de observación en el Jardín Botánico Nacional, las Salinas de Baní, la Reserva Ébano Verde, Parque Nacional Cotubanamá, ríos Soco y Cumayasa, Parque Nacional Los Haitises y sierra de Bahoruco, lagunas Saladilla y Salina, cayos Siete Hermanos y el lago Enriquillo (Latta et al., 2006). Investigaciones Tanto a nivel nacional, como en el contexto insular, las aves cuentan con una larga historia de investigaciones, muchas de ellas resumidas por Latta et al. (2006) y Latta (2012). Las primeras exploraciones ornitológicas se llevaron a cabo en la región oriental de Hispaniola por el entomólogo francés Auguste Sallé, quien publicó, en 1857, un recuento minucioso de sus colecciones, que incluyó 61 especies (Salle, 1857). La documentación sistemática de la avifauna de Hispaniola comenzó con las expediciones de colecta del ornitólogo estadounidense Charles Cory, que visitó Haití y República Dominicana desde 1881 a 1883 y publicó una importante obra de referencia sobre las aves de Haití y Santo Domingo (Cory, 1855). Diversos viajes posteriores en 1896, acumularon varios miles de ejemplares de aves, la mayoría de los cuales se encuentra en el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos. Entre 1916 a 1923, William Abbott colectó ampliamente en toda la isla, incrementando las colecciones y aportando nuevos conocimientos sobre las aves de zonas montañosas y de las islas e islotes circundantes. Un período intensivo de exploración de campo ocurrió a partir de 1917 hasta 1934, que culminó en la obra monumental de las aves de Haití y República Dominicana de Wetmore y Swales (1931). Los trabajos paralelos por James Bond en la década de 1920 y hasta 1941 agregaron valiosa información incorporada en su clásica publicación de las aves de las Indias Occidentales (Bond, 1936). 6 - 36 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA La llegada de Donald y Annabelle Dod a República Dominicana en 1964, lanzó una nueva etapa en la ornitología de campo en Hispaniola. Las obras sobre las aves de la República Dominicana (Dod, 1978; 1981) ayudaron a popularizar y promover la conservación, abriendo el camino a nuevas investigaciones (Latta et al., 2006). El Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” rinde homenaje a la ornitóloga Annabelle Stockton de Dod, designando con su nombre la Sala de las Aves (MNHNSD, 2015). Las investigaciones taxonómicas y ecológicas han incluido un gran número de especies residentes y migratorias, representativas de hábitats terrestres, acuáticos y marinos, con especial interés en aquellas que enfrentan problemas de conservación. Considerando solo algunos resultados representativos, en esta lista se incluyen los trabajos de Almonte-Espinosa y Latta (2011) sobre la cigüita del río (Parkesia motacilla) y los trabajos sobre las lechuzas excavadora (Athene cunicularia), cara ceniza (Tyto glaucops) y común (Tyto alba) de Wiley (1998), Guerrero y Sánchez (2001) y Wiley (2010), respectivamente. También los trabajos de Rimmer y McFarland (1998) sobre el gorrión melódico (Melospiza melodia); Wiley (2001) sobre el cra-cra (Butorides virescens); Kirwan et al. (2002) sobre el vencejo (Tachornis phoenicobia); Vetter (2008) sobre la cúa (Coccyzus rufigularis); Rimmer et al. (2008) sobre el chirrí de Bahoruco (Calyptophilus tertius); Ortiz et al. (2012) sobre el gorrión de Lincoln (Melospiza lincolnii). Algunas especies como la golondrina verde (Tachycineta euchrysea) cuentan con varias investigaciones (Fernández y Keith, 2003; Townsend, 2006; Townsend et al., 2008) al igual que la cigüita de Swainson (Limnothlypis swainsonii) (Rimmer y McFarland, 1998; Rimmer y Tietz, 2000; Rimmer y Almonte, 2001). Especial atención han recibido las especies reconocidas En Peligro y Peligro Crítico por la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018), como la cigüita aliblanca, Xenoligea montana (Rimmer et al., 2008), el pico cruzado, Loxia megaplaga (Latta et al., 1999; 2000; Latta, 2012); el chirrí de cordillera Central, Calyptophilus frugivorus (Klein, 1999), el zorzal de Bicknell, Catharus bicknelli (Rimmer et al., 1999; Townsend et al., 2010; 2010a; 2011; León et al., 2013; McFarland et al., 2013; Garrido et al., 2014), la cúa, Coccyzus rufigularis (Vetter, 2008; Woolaver, 2007) o el gavilán de Hispaniola, Buteo ridgwayi (Wiley y Wiley, 1981; Woolaver et al., 2013; 2013a; 2013b). Sobre esta última especie, aún se sigue trabajando en un proyecto de biología reproductiva a cargo de la Fundación Ecológica Punta Cana (FEPC, 2015) y The Peregrine Fund (TPF, 2015). También se han investigado especies acuáticas como la yaguaza, Dendrocygna arborea (Ottenwalder, 1997); el flamenco, Phoenicopterus ruber (Wiley y Wiley 1979; Garrido et al., 2010) o marinas como el diablotín, Pterodroma hasitata (Wingate, 1964; Simons et al., 2013; Brown, 2014; Goetz et al., 2014), la gaviota oscura, Larus fuscus (Latta et al., 1998) o los bubíes, Onychoprion fuscatus, Onychoprion anaethetus, Thalasseus sandvicensis y Anous stolidus (Sirí y Marcano, 2008; 2009; Sirí et al., 2010; 2013). Monitoreo de aves amenazadas En el año 2005, SEMARENA inició el Programa de Monitoreo y Vigilancia de los bubíes en el Refugio de Vida Silvestre Cayos Siete Hermanos, principalmente en cayo Tuna. Esto forma parte de un Sistema Nacional de Monitoreo de Ecosistemas y Especies Amenazados de la República Dominicana. La vigilancia y monitoreo permanente de los bubíes en cayo Tuna, Montecristi, en el período 2008 a 2015 durante la época reproductiva de las especies que migran en el período abril-agosto de cada año, ha permitido un incremento poblacional de estas aves migratorias, particularmente en las colonias de Onychoprion fuscatus y Onychoprion anaethetus, según evidencian los datos obtenidos. Los efectos de las medidas de protección que se han implementado, han permitido una recuperación de las poblaciones. Para el año 2005 la población estimada era de 7,454 individuos y para el año 2008 ya alcanzaba 11,732 (Sirí y García Marcano, 2008). Actualmente, dentro del Plan de Acción del Corredor Biológico en el Caribe, se está desarrollando un programa de control del área, estableciéndose una vigilancia permanente para la protección de la avifauna presente en los cayos Siete Hermanos (Sirí et al., 2010; 2013). El Ministerio de Medio Ambiente implementa también un programa de monitoreo de la cúa, en tres parques nacionales (Anacaona, Francisco Alberto Caamaño Deñó y Manolo Tavárez Justo). Otras instituciones como el Grupo Jaragua, la Sociedad Ornitológica de la Hispaniola, también realizan acciones de monitoreo de especies amenazadas para mejorar su situación poblacional y sus hábitats. Otras actividades de monitoreo se realizan para conocer sobre las poblaciones de especies cinegéticas para fundamentar los criterios de la Resolución que regula la cacería en la República Dominicana. En el 2018 se ha incluido el monitoreo de la paloma coronita en los parques nacionales Jaragua y Cotubanamá. 6 - 37 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Ecosistemas usados por las aves En términos de los ecosistemas que son utilizados por las aves, se han estudiado los agroecosistemas de cafetales (Wunderle y Latta, 1996; 1998; 1999; 2000), cacao (Thomen, 2014), el bosque seco (Latta et al., 1999; 2011), los bosques de montaña de la sierra de Neiba (Rimmer et al., 1998; 2003; 2004) y la sierra de Bahoruco (Latta y Sondreal, 1999), los cayos e islotes Saona, Beata, Alto Velo (Ottenwalder, 1979; 1981; Faaborg, 1980; Wiley y Ottenwalder, 1990) y los cayos Siete Hermanos (Sirí y Marcano, 2008; 2009) o los cuerpos de agua interiores (Klein et al., 1998). Las investigaciones han incluido tanto observaciones puntuales en diferentes hábitats, como evaluaciones de la avifauna en gradientes a través de los ecosistemas del matorral espinoso seco, bosque seco, bosque de coníferas y bosque latifoliado montano (Latta et al., 2003). También las aves de las áreas urbanas han sido censadas con el sorprendente resultado de 43 especies, seis de ellas endémicas en distintos espacios verdes de la ciudad de Santo Domingo (Sirí et al., 2008). La avifauna de las Áreas Protegidas ha recibido especial atención, con estudios localizados en el Refugio de Vida Silvestre Lagunas Redonda y Limón (Domínguez y Sirí, 1989; Montandon y Siri, 1991), Refugio de Vida Silvestre Cayos Siete Hermanos (Sirí y Marcano, 2008), los parques nacionales Armando Bermúdez y José del Carmen Ramírez (Ottenwalder, 1988), el Parque Nacional Anacaona (Ministerio Ambiente, 2015), el Parque Nacional Jaragua (Almonte y Hierro, 1999; Almonte, 2015) incluida la isla Alto Velo (García y Veloz, 2010); el Parque Nacional Isla Cabritos (Domínguez y Féliz, 1986), el Parque Nacional Piki Lora (Núñez, 2014) o el Parque Nacional Cotubanamá, donde se han realizado experimentos de liberación de cotorras (Amazona ventralis) criadas en cautiverio (Collazo et al., 1999; 2003; Guerrero, 1999; Thomas et al., 1999; Vilella et al., 1999), o valoraciones globales de la situación de la avifauna en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Perdomo et al., 2010). Almonte-Espinosa (2015) realiza una contribución al conocimiento de las aves en Hoyo de Pelempito en la sierra de Bahoruco. En este contexto, la educación ambiental sobre las aves (Arias, 1999; Vásquez et al., 2001) y las estrategias de conservación de la avifauna ha sido una prioridad que se refleja en planes para especies particulares (IBTCG/BCPWG, 2011) como el diablotín (Pterodroma hasitata) o el zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli); grupos de aves marinas (Bonnelly de Calventi, 1986) o de carácter general (Latta, 2005; Latta y Fernández; 2005) y más recientemente en los del Grupo Jaragua y Bird Life International con la creación de Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (IBAs) en la República Dominicana (Perdomo et al., 2010), muchas de las cuales han contado con estudios de composición y estructura de la vegetación como parte de los ecosistemas que sustentan la avifauna (Peguero et al., 2013). También la Alianza para la conservación de la biodiversidad que ha involucrado a CEMEX, BirdLife International y al Grupo Jaragua, para ayudar a conservar los valores de biodiversidad en las áreas de la mina de yeso de Las Salinas (concesionada a CEMEX) y la vecina laguna de Cabral (provincia de Barahona) se encuentran entre las estrategias que se han desarrollado para la protección de la avifauna y otros grupos. Migración El proceso migratorio y las especies de aves involucradas ha sido un tema de especial interés biológico y de conservación, por los problemas de la protección de los hábitats que emplean las especies en localidades geográficas diferentes y distantes. Entre las especies migratorias estudiadas se encuentran varios parúlidos, como la cigüita cabeza negra, Setophaga striata (Latta y Brown 1999), la cigüita del pinar, Setophaga pinus (Latta y Sondreal, 1999), la cigüita de palma, Setophaga palmarum (Latta, 2003), la cigüita de Kirtland, Setophaga kirtlandii (Faanes y Haney, 1989), la cigüita de los prados, Setophaga discolor (Latta y Faaborg, 2001; Latta, 1999; 2003), la cigüita tigrina, Setophaga tigrina (Latta, 2001; Latta y Faaborg, 2002) y el zorzal de Bicknell, Catharus bicknelli (Hobson et al., 2001). Los temas de estudio abarcan la fidelidad a los sitios de migración (Latta, 2003; Wunderle y Latta, 2000), el efecto del hábitat (Wunderle y Latta, 2000), la conducta territorial (Townsend et al., 2012), el impacto de la depredación de las especies exóticas sobre las especies migrantes (Townsend et al., 2009), las infestaciones por ácaros (Latta, 2003), la relación entre los sitios de reproducción e hibernación (Hobson et al., 2001) o las propias rutas migratorias (BIRDNATURE, 2015). Al respecto se plantea que las rutas8 seguidas por las aves migratorias son numerosas y, mientras algunas de ellas son simples y fáciles de trazar, otras son extremadamente complicadas. Factores como las diferencias en la distancia recorrida, el tiempo de inicio de la migración, la velocidad de vuelo, la posición geográfica y la latitud de las zonas de alimentación y reproducción, contribuyen a esta gran diversidad. Por otra parte, no existen dos especies que sigan exactamente la misma ruta de principio a fin, e incluso grupos geográficos de especies pueden viajar por rutas diferentes (BIRDNATURE, 2015). 6 - 38 8 Se aclara que el término “ruta migratoria” es una generalización, un concepto referido al movimiento general de una especie de ave más que a un curso exacto seguido por animales individuales o una vía seguida por una especie caracterizada por límites ecológicos y geográficos específicos. SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 39 Según Lincoln et al. (1998), existen varias rutas migratorias empleadas por las aves en sus movimientos desde Norteamérica a sus refugios de invierno en el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, que pueden sistematizarse en seis itinerarios generales: a) ruta oceánica sobre el Atlántico, b) ruta atlántica bordeando las islas de las Antillas, por ejemplo, la bijirita (Setophaga ruticilla), c) ruta directa hacia Sudamérica, d) ruta directa hacia Centroamérica, e) ruta costera del golfo de México y f) ruta hacia el occidente de México, se conoce que visita tierras dominicanas a través de la ruta costera atlántica. De acuerdo a los últimos datos de BirdLife International (2015), en la lista de aves de República Dominicana hay al menos 175 especies que migran desde el Neotrópico. En la lista de Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres aparecen 25 especies con presencia en el territorio dominicano (CMS, 2018). El grupo de especies migratorias más conspicuo en la República Dominicana lo forman las aves acuáticas. El país tiene una gran importancia para las especies migratorias de aves, debido a la gran diversidad de ecosistemas, terrestres, lacustres, costeros y marinos que la caracterizan. Entre las áreas más importantes se encuentran las lagunas Cabral, Oviedo, Saladilla, Limón, Nisibón, Gran Estero y Perucho, así como el lago Enriquillo y el cayo Tuna (Ministerio Ambiente, 2015). Entre las iniciativas de protección de las aves migratorias en el país, se encuentra el Proyecto Protección de las aves migrantes neotropicales en República Dominicana en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco (ABC, 2009) y el de las áreas importantes para la conservación de las aves en la República Dominicana, que abarca todos los mayores Parques Nacionales del país (Perdomo et al., 2010). Plagas y enfermedades Otros temas tratados en los estudios de aves dominicanas incluyen plagas y enfermedades, como la prevalencia del protista parásito del género Haemospridia (Latta y Ricklefs, 2010), el virus del Nilo (Komar et al., 2003; 2005) o la infestación por nemátodos (Wehr, 1934), garrapatas (Keirans et al., 1971) y ácaros (Brea Tió, 1985; Latta y O’Connor, 2001; Latta, 2003) donde están involucradas las especies Argas dulus y Knemidokoptes jamaicensis, respectivamente. Cantidad de especies El número de especies de aves conocidas para República Dominicana puede variar según la fuente que se consulte, por ejemplo, Latta et al. (2006), BirdLife International (2015) o la Unión Americana de Ornitólogos (AOU, 2015), por lo que es importante siempre ofrecer las cifras en relación con una referencia definida. De acuerdo a la Unión Americana de Ornitólogos (AOU, 2015), que es la fuente que sigue el Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad, se reportan 319 especies, con 33 endémicas, 163 migratorias y 17 introducidas. El total de especies incluye algunas que tienen origen sivestre, pero que han sido domesticadas por el hombre. Un papel fundamental en el conocimiento de las aves dominicanas corresponde a las colecciones en diferentes museos internacionales como Museo de Historia Natural Americano (AMNH), Museo de Historia Natural Field de Chicago (FMNH), la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia (ANSP), el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad del Estado de Illinois (MNSSI), el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos Institutions Smithsonian (USNM) y el Museo Real de Ontario en Canadá. El Museo Nacional de Historia Natural “Profesor Eugenio de Jesús Marcano” contiene una importante colección de aves con 1045 especímenes de 55 familias y 200 especies (Ortiz, 2008). Especies amenazadas Un gran número de especies de aves se encuentra en alguna categoría de amenaza. El número de especies varía, pues BirdLife International (2015) considera 28 especies, mientras que la Unión Americana de Ornitólogos (AOU, 2015) considera solo 12 especies. UICN (2018) incluye 15 especies, mientras que en la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) se incluyen 42, de las cuales tres de ellas en Peligro Crítico (CR), 13 En Peligro (EN) y 26 están como Vulnerables (VU), según se muestra en la Tabla 6.13. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Tabla 6.13. Especies amenazadas de aves, según las Listas Rojas de Animales Silvestres de la República Dominicana (Ministerio de Medio Ambiente, 2018). ESPECIE NOMBRE COMÚN CATEGORIA DE AMENAZA 1 Buteo ridgwayi Gavilán de la Hispaniola Peligro Crítico 2 Phaenicophilus poliocephalus Cuatro ojos cabeza gris Peligro Crítico 3 Pterodroma hasitata Diablotín Peligro Crítico 4 Amazona ventralis Cotorra En Peligro 5 Psittacara chloropterus Perico En Peligro 6 Burhinus bistriatus Búcaro En Peligro 7 Calyptophilus tertius Chirrí de Bahoruco En Peligro 8 Corvus leucognaphalus Cuervo En Peligro 9 Dendrocygna arbórea Yaguaza antillana En Peligro 10 Geotrygon leucometopia Perdiz coquito blanco En Peligro 11 Loxia megaplaga Pico cruzado En Peligro 12 Nomonyx dominicus Pato criollo En Peligro 13 Siphonorhis brewsteri Torico En Peligro 14 Turdus swalesi Zorzal de La Selle En Peligro 15 Asio stygius Lechuza orejita En Peligro 16 Coccyzus rufigularis Cúa En Peligro 17 Xenoligea montana Cigüita aliblanca Vulnerable 18 Accipiter striatus Guaraguaito de sierra Vulnerable 19 Asio flammeus Lechuza de sabana Vulnerable 20 Calyptophilus frugivorus Chirrí de cordillera central Vulnerable 21 Catharus bicknelli Zorzal de bicknelli Vulnerable 22 Charadrius melodus Playerito Vulnerable 23 Charadrius nivosus Playero corredor Vulnerable 24 Corvus palmarum Cao Vulnerable 25 Egretta rufescens Garza rojiza Vulnerable 26 Geotrygon chrysia Perdiz grande Vulnerable 27 Icterus dominicensis Cigua canaria Vulnerable 28 Laterallus jamaicensis Gallito prieto Vulnerable 29 Nyctibius jamaicensis Don Juan grande, bruja Vulnerable 30 Oxyura jamaicensis Pato espinoso Vulnerable 31 Pardirallus maculatus Pollo manchado Vulnerable 32 Patagioenas inornata Paloma ceniza Vulnerable 33 Patagioenas leucocephala Paloma coronita Vulnerable 34 Phoenicopterus ruber Flamenco Vulnerable 35 Platalea ajaja Cuchareta Vulnerable 36 Porzana flaviventer Guineita Vulnerable 37 Priotelus roseigaster Papagayo Vulnerable 38 Setophaga petechia Canario de manglar Vulnerable 39 Setophaga pinus Cigüita del pinar Vulnerable 40 Spinus dominicensis Canario Vulnerable 41 Sterna dougallii Gaviota palometa Vulnerable 42 Tachycineta euchrysea Golondrina verde Vulnerable 6 - 40 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA MAMÍFEROS TERRESTRES (Filo Chordata, Clase Mammalia) A pesar de que la historia revela una mayor riqueza de mastozoofauna insular, la realidad es que en la actualidad, la Hispaniola es una isla pobre en mamíferos terrestres. Las únicas dos especies, no voladoras, endémicas y amenazadas son el solenodón (Solenodon paradoxus) y la jutía (Plagiodontia aedium). El resto de las especies conocidas son murciélagos, que según Núñez- Novas y León, (2011), constituyen el 90 % de los mamíferos conocidos en nuestro contexto insular. Se debe aclarar que la fauna de mamíferos actual de la isla la integran varias especies introducidas asilvestradas (por ejemplo, vacas, cabras, cerdos, perros, conejos y ratones) algunas que juegan un papel importante en la alimentación humana y otras que constituyen plagas que perjudican las poblaciones naturales. Solenodón y jutías (Ordenes Soricomorpha y Rodentia) Uno de los primeros estudios sobre el solenodonte de Hispaniola (Solenodon paradoxus) es el de Verrill (1907) con notas sobre el hábitat y caracteres externos de esta especie en República Dominicana. Posteriormente, varios estudios han presentado datos sobre la distribución y ecología de esta especie en diferentes partes de la isla, tanto en territorio haitiano (Johnson, 1948; Patterson, 1962; Woods, 1976; 1981; Woods y Ottenwalder, 1992; Turvey et al., 2007), como el dominicano (Peña, 1977; Sullivan, 1983; Ottenwalder, 1985, 1987, 1991, 1999) y todos aluden a que con el transcurso de los años, su estado de conservación ha variado de escaso a casi extinto. Ottenwalder (1991) reseña la existencia de dos subespecies (Solenodon paradoxus paradoxus y Solenodon paradoxus woodi). La primera se encuentra en la zona norte de la isla, y la segunda en la zona sur. Más recientemente, las investigaciones sobre el solenodonte en el país comprenden aspectos taxonómicos y morfológicos (Wible, 2008, 2010; Turvey, 2010), de distribución y ecología (Ottenwalder, 2001; Rupp et al., 2011, Secades, 2010; Turvey et al. 2014) y su origen en base a estudios genéticos (Roca et. al., 2004). Pozo-Rodríguez (2011) evalúa las asociaciones de hábitat del solenodonte en la isla sobre la base de datos cuantitativos. Con relación a la jutía de Hispaniola (Plagiodontia aedium), existen estudios iniciales sobre su distribución y estado de las poblaciones en la isla (Johnson, 1948; Woods, 1981,1989; Sullivan, 1983; Novak, 1999). Posteriormente, Amori (2008) estudió la diversidad, distribución y conservación de los roedores endémicos, y para las islas del Caribe (Cuba, Hispaniola y Bahamas). Brace et al. (2012) analizan la historia de la población de la jutía de la Hispaniola sobre bases filogenéticas, y muestra, además, la distribución de esta especie en la isla. Hansford et al. (2012) evalúan la taxonomía de esta especie sobre la base de análisis morfométricos de ejemplares muestreados en la isla. Fabre et al. (2014) analizan el origen y diversificación de las jutías en el Caribe, con información para la Hispaniola. Turvey et al. (2015) anuncian los resultados de su investigación con la descripción de una nueva subespecie de jutía (Plagiodontia aedium bondi subsp. nov.) para el sur de Hispaniola. En el año 2009, Durrell Wildlife Conservation Trust inició un proyecto para el estudio del solenodonte y la jutía de La Española, titulado Los últimos sobrevivientes: Salvando los mamíferos terrestres de La Española. Dicho proyecto examinó las oportunidades de conservación a largo plazo de dichas especies, en colaboración con la Sociedad Ornitológica de la Hispaniola (SOH) (León et al., 2011). Con relación a su distribución, las poblaciones del solenodonte se encuentran mayormente en Áreas Protegidas. En la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, se encuentra principalmente en dos de las tres zonas núcleo: Parque Nacional Jaragua y Parque Nacional Sierra de Bahoruco, aunque ha habido hallazgos en otras áreas como la de El Rincón en Samaná durante la Caracterización Ambiental de la provincia Samaná (Ministerio Ambiente, 2011). Por su parte, la jutía se ha reportado en el país para la zona de la bahía de Samaná (Sabana de la Mar, Limón del Yuna y Morón), Parque Nacional Cotubanamá (provincia La Altagracia). En el sur de Haití existen reportes para la región del Massif de La Hotte, y también para Jérémie y Miragoane (León et al., 2011). Rupp et al. (2014) ofrecen datos de cinco años de monitoreo de una población de jutía (Plagiodontia aedium) en un bosque de transición en la zona de amortiguamento del Parque Nacional Jaragua. Ambas especies se encuentran categorizadas En Peligro por la UICN (2015), mientras que según la Lista Roja Nacional (Ministerio Ambiente, 2018), Plagiodontia aedium está calificada como En Peligro (EN) y Solenodon paradoxus en Peligro Crítico (CR). 6 - 41 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Murciélagos (Orden Chiroptera) Los quirópteros, conocidos comúnmente como murciélagos, son un orden de mamíferos placentarios, cuyas extremidades superiores se desarrollaron como alas. Al ser los únicos mamíferos capaces de volar, se han extendido por casi todo el mundo y han ocupado una gran variedad de nichos ecológicos. Más de la mitad de las especies conocidas se orientan y cazan por medio de la ecolocación. Desempeñan un papel ecológico vital como polinizadores, como demuestran Martén y Fenster (2007) en sus estudios antillanos de las flores con corolas acampanadas de la Familia Gesneriaceae. También desarrollan un importante papel en la dispersión de semillas donde muchas plantas tropicales dependen por completo de los murciélagos. Controlan poblaciones de insectos, otros invertebrados y algunos vertebrados (peces, anfibios). El uso de las excretas de los murciélagos (el llamado guano de murciélago) para la fertilización de las plantas es beneficioso. Algunas especies de murciélagos presentes en nuestra isla, pueden producir daño a la salud humana (Fabian-Calcagno, 2011 y 2013), Gómez-Gonzáles, D. & Nevarez-Rivera, H. (1987) y Figueroa-Espinosa, A. A. & Vicente-Olaverría, M. (1990). La zoonosis rábica por quirópteros es una afección emergente de amplia distribución en países continentales que afecta a animales muy diversos, propagándose a las personas a través del contacto con la saliva infectada por mordeduras o arañazos. Los estudios sobre este Orden cuentan con tempranos aportes taxonómicos (Gundlach, J. 1977), 1905; Allen, 1908; Miller, 1918; Goodwin, 1959) que comenzaron a configurar el inventario de la isla, complementado con obras posteriores, donde bajo diferentes enfoques y temas, las especies dominicanas están siempre presentes en el contexto insular o antillano. Aquí se incluyen nuevos reportes de especies, como Noctilio leporinus (Armstrong y Johnson, 1969) o de complejos de especies como el de Natalus micropus (Ottenwalder y Genoways, 1982); aspectos zoogeográficos (Baker y Genoways, 1978), comparación de las tendencias paralelas en la diversidad de especies de aves y murciélagos (Fleming, 1982), sistemática de los filostómidos (Griffiths 1982), claves de campo (Pine, R. H., 1980), estudios de distribución (Griffiths y Klingener, 1988), revisión y análisis de los murciélagos en las Grandes Antillas (Koopman, 1989) o los patrones de coocurrencia de las especies antillanas (McFarlane, 1989). Manteniendo un orden cronológico, cabe citar entonces el análisis de la relación número de especies/número de géneros de murciélagos antillanos como indicador potencial de interacciones competitivas (McFarlane, 1991), los estudios morfológicos y alimentarios de especies antillanas (Rodríguez-Durán et al., 1993), las relaciones filogenéticas de los quirópteros mormópidos (Simmons y Conway 2001), la biogeografía desde una perspectiva ecológica (Rodríguez-Durán y Kunz, 2001), las revisiones taxonómicas de la controvertida taxonomía del género Natalus en las Antillas Mayores (Tejedor et al., 2005) o los enfoques de biogeografía y conservación desde la genia molecular (Dávalos, 2005). Trabajos más recientes han abordado la filogeografía y la estructura genética de los murciélagos filostómidos (Fleming et al., 2010). Los estudios en territorio dominicano incluyen los tempranos reportes de especies de murciélagos del lago Enriquillo (Ottenwalder, 1979) e isla Beata (Ottenwalder, 1978, 1981); el papel del murciélago cola de ratón (Tadarida brasiliensis) como control biológico (Fabián, 2000), las investigaciones en cuevas sobre las horas de éxodo y estacionalidad (Núñez-Novas et al., 2014), los inventarios de especies de cuevas calientes (Tejedor et al., 2005) y el análisis de la colección de murciélagos del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” de Núñez-Novas y León (2011); Núñez et al., 2016, que brinda un panorama completo y actualizado de la situación del grupo en el país y en la isla Hispaniola. En el 2013, el Ministerio de Medio Ambiente realizó una evaluación sobre la presencia de murciélagos en el Sistema Cavernario Cueva de Pomier (García N, 2013). En el 2015, García N. hace una evaluación de la situación de los murciélagos identificados hasta la fecha en el Parque Nacional Jaragua (Plan de Manejo del Parque Nacional Jaragua). Igualmente, en el 2011 para la Reserva Científica La Salcedoa y el Parque Nacional Máximo Gómez, en el 2011. Además de los estudios taxonómicos nacionales enfocados directamente al estudio de los quirópteros, las menciones a especies del grupo son comunes en los estudios espeleológicos en las cuevas dominicanas. La expedición a la cueva de La Cidra, localizada en el Parque Nacional Nalga de Maco en el extremo occidental de la cordillera Central (Atiles Bido, 2005), reporta unas nueve especies de murciélagos para la región. En el interior de la cueva se registra al murciélago orejudo (Macrotus waterhousii), al murciélago cara de fantasma antillano (Mormoops blainvillei) y al murciélago lengüilargo (Monophyllus redmani), este último con cerca de 6,000 individuos (Christenson, 2003). La cueva de San Francisco en el municipio Bánica se ha hecho famosa por sus grandes depósitos de murciélagos fósiles con más de 500 cráneos del murciélago frugívoro (Phyllops falcatus). Aquí se reportan unas 18 especies, incluyendo 15 que habitan la isla actualmente y tres especies desaparecidas (Woods y Sergile, 2001). En la cueva Honda de Julián en la provincia Sánchez Ramírez, se encontraron nueve especies de murciélagos: Monophyllus redmani, Pteronotus parnellii, Erophylla bombifrons, 6 - 42 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Pteronotus quadridens, Natalus major, Macrotus waterhousii y Mormoops blainvillii (Núñez et al., 2016. En la cueva Seca de San Pedro de Macorís se reportan depósitos de grandes cantidades de guano en el agua y la presencia de las especies de murciélagos: Phyllonycteris poeyi, Artibeus jamaicensis, Brachyphylla nana, Mormoops blainvillii, Pteronotus parnellii y Macrotus waterhousii (Jaume y Christenson, 2001). Desde el enfoque de salud pública en República Dominicana, Fabian-Calcagno (2013) analiza el peligro del hongo agente de la histoplasmosis (Histoplasma capsulatum), aislado de las excretas de murciélagos colectadas en la cueva de Caño Hondo del Parque Nacional Los Haitises, la Guácara Taína en el Parque Mirador Sur en Santo Domingo y en Las Maravillas en San Pedro de Macorís, y ofrece recomendaciones para el manejo seguro de la murcielaguina. Los quirópteros son portadores de ectoparásitos entre los que se reportan ácaros (como Chirnyssoides caparti) (Fain, 1959) y dípteros (como Trichobius adamsi), en particular sobre las especies Phyllonycteris poeyi y Macrotus waterhousii (Morse et al., 2012). De acuerdo a la revisión de estas referencias y el reciente análisis de Núñez-Novas y León (2011) y Soto-Centeno, J. A., Simmons, N. B. y Steadman, D. W. 2017, los murciélagos de Hispaniola están distribuidos en seis familias con 18 especies para la República Dominicana y 20 para toda la isla. Fabián-Calcagno (2011) da a conocer el primer hallazgo para la República Dominicana del murciélago de orejas redondas (Lophostoma silvicolum) colectado en una casa abandonada en Sánchez en la provincia Samaná, lo cual podría incrementar la lista dominicana a 19 especies, adición que debe ser confrontada por los especialistas. Amenazas Diez especies de quirópteros se encuentran en la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018). Una está En Peligro Crítico, Tres están En Peligro y seis están como Vulnerables (VU) (Ver tabla 6.14. Además, una especie dominicana (Tadarida brasiliensis) está en el Apéndice I de la Lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). Esta especie está amenazada de extinción y su conservación reviste especial importancia en nuestro país por su papel especial como control biológico de diferentes órdenes de insectos (Fabián, 2000). Tabla 6.14. Especies de murciélagos (Orden Chiroptera de la Clase Mammalia), amenazadas, según la Lista Roja de Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ministerio Ambiente, 2018). NO. FAMILIA ESPECIE NOMBRE COMÚN MINISTERIO AMBIENTE (2018) 1 Molossidae Nyctinomops macrotis Murciélago CR 2 Natalidae Chilonatalus micropus Oreja de embudo chico EP 3 Natalidae Natalus major Oreja de embudo EP 4 Vespertilionidae Lasiurus minors Murciélago colorado EP 5 Mormoopidae Mormoops blainvillei Murciélago canela VU 6 Mormoopidae Pteronotus parnellii Murciélago de bigotes grande VU 7 Mormoopidae Pteronotus quadridens Murciélago bigote chico VU 8 Phyllostomidae Brachyphylla nana Murciélago frutero VU 9 Phyllostomidae Erophylla bombifrons Murcielago de San Cristóbal VU 10 Phyllostomidae Phyllonycteris poeyi Murciélago de las flores VU Las colecciones en diferentes museos han jugado un papel fundamental en el estudio de los quirópteros dominicanos, comenzando por la importante Colección de Mamíferos de las Indias Occidentales de Albert Schwartz, de la cual Timm y Genoways (2003) ofrecen información histórica y biológica, incluida numerosas localidades dominicanas. Núñez-Novas y León (2011) ofrecen un resumen de al menos seis museos de Estados Unidos y Canadá que albergan material de República Dominicana, y describen la colección de murciélagos del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano”. 6 - 43 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES MOLUSCOS TERRESTRES Y FLUVIÁTILES (Filo Mollusca, Clase Gastropoda) Gastrópodos terrestres (Clase Gastropoda, Orden Pulmonata) La historia malacológica terrestre de Hispaniola data de mediados del Siglo XVIII, con las expediciones y colectas de los primeros naturalistas en la isla. La primera colecta de especímenes de moluscos terrestres registrada para República Dominicana la realizó Theophile Laterade en isla Beata en 1840. Una de las primeras publicaciones relevantes corresponde al investigador francés H. Crosse que publicó el Catálogo anotado de las especies de moluscos terrestres de Hispaniola, conocidas hasta ese momento (Crosse, 1891) e identificó unas 30 especies de moluscos procedentes de diversas partes del país. Pilsbry (1902-1904), en su revisión de la clasificación de los urocóptidos, incluyó varias especies ya conocidas para la isla. Vanatta (1920) describió la especie Stoastoma domingensis, colectada en Santo Domingo. Pilsbry (1928) destaca que el subgénero Poeniella posee mayor diversidad en la isla Hispaniola que en cualquiera de las otras islas caribeñas e incluye, para República Dominicana, las especies: Lucidella (Poeniella) cibaoensis, colectada en la provincia de Puerto Plata y Lucidella (Poeniella) samana, con la localidad tipo en el actual municipio de Sánchez, provincia de Samaná. Importantes contribuciones fueron hechas por Clench (1931; 1932; 1935), Bartsch (1932) y Pilsbry (1933), adicionando nuevas especies y ampliando la distribución del grupo, incluyendo isla Beata, en la provincia de Pedernales. Bartsch (1946) resume el conocimiento de la Familia Annulariidae, con más de 30 registros identificados para la parte dominicana. Clench (1962), trabajando en colaboración con Eugenio Marcano, del Instituto de Investigaciones Botánicas y Zoológicas de la Universidad Autónama de Santo Domingo, adiciona nuevas especies de moluscos terrestres producto de sus colectas en la provincia San Cristóbal, (Geomelania riveroi y Proserpina marcanoi), Santo Domingo (Helicina juliae) y el cerro de San Francisco, municipio de Pedro Santana, provincia Elías Piña (Zaphisema randi). Clench (1962a) adiciona nuevas especies de moluscos terrestres de las Familias Camaenidae y Fruticolidae en la parte dominicana. Clench (1966) realiza nuevos aportes a la Familia Urocoptidae, la mayor parte de sus representantes descritos para la parte haitiana, y con tres especies (Helix truncate, Brachypodella (Brevipedella) imitatrix y Brachypodella (Gyraxis) samana) en la parte dominicana. Jacobsen y Clench (1971), en su revisión taxonómica para el género Helicina, mencionan a las especies Helicina viridis y Helicina juliae y adicionan dos nuevas especies: Helicina grayi, colectada en Santo Domingo y Helicina prasinata para Polo, provincia de Barahona. En la década de los años 70 se adicionan nuevas especies de moluscos terrestres para el país. Thompson y Franz (1976) describen cuatro nuevas especies de la Familia Urocoptidae, tres de ellas colectadas en la provincia de Pedernales (Autocoptis eburate, A. argiphrix y Allocoptis nebrias, y una en la provincia Elías Piña (Autocoptis stibe). Gould y Paull (1977) estudian la historia natural y la variación geográfica del género Cerion. Thompson (1978) registra una nueva especie (Meganipha recta), cuya localidad tipo es la loma del Puerto Yaroa, en Puerto Plata, a 700 msnm. En la década de los 80, David K. Wetherbee publica tres nuevas especies del género Macroceramus (M. ottenwalderi, M. santomennoi y M. cecilae) para República Dominicana (Wetherbee y Clench, 1984), así como el Catálogo de moluscos terrestres y fluviáticos de Hispaniola, incluyendo la temprana historia malacológica en la isla (Wetherbee y Clench, 1987). Mikkelsen et al. (1993) resumen el conocimiento malacológico desde 1826 a 1993 para la región del Caribe. Nuevos aportes al conocimiento de los moluscos terrestres en el país han continuado realizándose hasta el presente. Watters (2006) realiza un análisis y actualización de la Familia Annulariidae para el Caribe. Hausdorf (2007), en su revisión de pupilloideos, registra dos especies para el país (Pupisoma (Ptychopatula) dioscoricola y Pupisoma (Pupisoma?) macneilli). Thompson (2008) presenta una lista de gasterópodos terrestres para México y América Central, donde incluye a las islas del Caribe y registra once especies para Hispaniola, y al menos tres de ellas con localidades en la parte dominicana. Watters (2010) y Watters y Duffy (2010) reportan siete nuevas especies de la Familia Annulariidae para el país (Abbottella (Abbottella) harpeza, A. mellosa, A. milleacantha, Chondropoma (Chondropoma) marmoreum, C. (Wetmorepoma) ociileum, Chondropomium hooksi, C. alyshae, C. pumilum, y Chondropomella elegans), mientras que Breure (2010) redescribe la anatomía de Coloniconcha prima y discute su posición taxonómica. Watters y Duffy (2010b) registran como nueva especie a Rolleia oberi, constituyendo el primer registro del género para República Dominicana. 6 - 44 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Por su parte, Alayón y De Armas (2010) registran la depredación de un espécimen juvenil del molusco terrestre Liguus virgineus por el escorpión Centruroides nitidus en el municipio de Bánica, provincia Elías Piña. Watters (2012) describe once nuevas especies para Hispaniola y destaca que la especie Chondropoma (Chondropomium) vermiculatum sallei es una especie restringida a Cabral, provincia de Barahona, mientras que su congenérica Choanopoma solutum, está limitada al borde sureste de las montañas de Los Haitises y al noroeste de Sabana Grande de Boyá, provincia Monte Plata; y una tercera especie: Chondropoma loweanum, está restringida a la loma del Aguacate, sierra Martín García, provincia de Barahona. Thompson (2012) describe dos nuevas especies de la Familia Urocoptidae para Haití y resalta que este género es endémico de Hispaniola y las islas e islotes circundantes. El grupo ha comenzado a despertar el interés de los investigadores dominicanos, como lo demuestran los recientes reportes de una nueva población de la especie Drymaeus moussoni para la isla (Espinosa, 2012) y los apuntes sobre la especie Polydontes imperator para el país (Suarez, 2013). Watters (2013) describe siete nuevas especies de la Familia Annulariidae y su distribución en República Dominicana (Abbottella calliotropis, A, diadema, A. dichroa, A. nitens, A. paradoxa, A. tenebrosa, y Leiabbottella thompsoni) y además reconfirma catorce registros de otras especies de esta familia para el país. Watters (2015) redescubre la especie Kisslingia poloensis en Polo, que fue colectada por primera vez en 1923 por W. L. Abbott en la misma localidad. Espinosa y Bastardo (2014) reportan trece familias en la parte occidental de la sierra de Bahoruco. Según la literatura, la sierra de Bahoruco es la localidad tipo para cerca de 30 especies, incluyendo la especie rara Oleacina voluta. La base de datos de especies de moluscos del mundo (WMSD, 2015) resume el conocimiento y distribución de las especies conocidas, y al menos unas 130 se encuentran registradas para República Dominicana. Basándose en una revisión bibliográfica preliminar, las muestras de colecciones y bases de datos, Espinosa y Bastardo (2014) determinan que 28 familias y 741 especies de moluscos terrestres se han encontrado en la isla, cifra que al parecer es el único estimado hasta el momento, para la riqueza de especies de este grupo. Cuba posee 1,393 especies de moluscos terrestres (Espinosa y Ortea, 2009). Kay (1995) analiza el estado de la biodiversidad de los moluscos terrestres para las Indias Occidentales y reconoce que es un área extremadamente rica y diversa con unas 1,600 especies de caracoles terrestres y fluviátiles. Como ocurre en otros taxa, muchas especies de moluscos terrestres son de distribución natural restringida, lo cual los hace más vulnerables a las amenazas de extinción. La Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) incluye un grupo relativamente extenso de estos moluscos, la mayoría en la categoría de Vulnerable (VU), incluyendo entre estos a Abbotella sanchenzi, Chondropomium beatense, Excavata beatensis, Alcadia charmosyne, Alcadia viridis, Lucidella beatensis, Liguus virgineus, Macroceramus beatensis, Varicella beatensis y Hojeda beatensis. No hemos hallado referencias a estas especies en la Lista Roja de UICN (2015). La pérdida de hábitat debido a la creciente utilización de terrenos para la agricultura es una amenaza para la permanencia de especies de moluscos terrestres, que son aún poco conocidas. Gastrópodos y bivalvos fluviátiles (Filo Mollusca, Clases Gastropoda y Bivalvia) Comparativamente con los moluscos terrestres, los moluscos fluviátiles parecen tener una menor riqueza de especies. Cuba, donde el grupo ha sido muy bien estudiado, reporta 60 especies de gastrópodos y ocho bivalvos de cuerpos de agua dulce. En la República Dominicana no parece haber muchos estudios taxonómicos. Los estudios de macroinvertebrados de los cuerpos de agua dominicanos comúnmente reportan este grupo a nivel de familias, con siete familias de gastrópodos (Ancylidae, Hydrobiidae, Physidae, Planorbidae, Pleuroceridae, Thiaridae y Viviparidae) y una de bivalvos (Pisidiidae) (Soldner et al., 2004; Litay, 2013). Altaba (1993) describe a la especie Antillobia margalefi (Hydrobiidae) para el lago Enriquillo. La riqueza de especies de este grupo aún debe ser precisada por los especialistas. La malacofauna fluvial dominicana cuenta con especies invasoras. Vargas et al. (1991) reportan la introducción de las especies de gastrópodos de agua dulce Tarebia granifera (Familia Thiaridae) del sureste asiático y Marisa cornuarietis (Familia Ampullariidae) de América del Sur. 6 - 45 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES FAUNA COSTERA Y MARINA Varios grupos taxonómicos de la fauna costera y marina dominicana han sido objeto de listas e inventarios, desde la temprana lista de corales de Bonnelly de Calventi (1974) hasta la más reciente de equinodermos (Herrera-Moreno y Betancourt, 2012). Con la creación en 1962 del Centro de Investigaciones de Biología Marina (CIBIMA) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) comienza una etapa de estudio de la biodiversidad costera y marina cubriendo prácticamente toda la geografía del país, que se profundiza y amplía, con un enfoque insular, tras la creación del Programa EcoMar como institución de ciencias del mar en el año 2001. El primer trabajo que recopila la biodiversidad costera y marina dominicana conocida corresponde a CIBIMA (1994) que documentó unas 1,077 especies, de 30 grupos taxonómicos. Los esfuerzos del Proyecto Hispabiota Marina (2015) del Programa EcoMar en la sistematización de la información sobre la biota marina, desde una perspectiva insular y con un enfoque histórico, se han traducido en un importante salto cualitativo en el conocimiento de la biodiversidad marina dominicana, que ha tenido como resultado el primer (Herrera-Moreno y Betancourt, 2005) y segundo (Herrera-Moreno y Betancourt, 2014) inventarios de la biota marina de Hispaniola y la incorporación del país en el Nodo del Caribe del Sistema de Información Biogeográfica de los Océanos OBIS9 representado por el Programa EcoMar (Herrera-Moreno, 2014). A partir de las fuentes básicas de información sobre la biodiversidad costera y marina de la República Dominicana en el espacio de su Zona Económica Exclusiva (ZEE), recopiladas en el inventario de Herrera-Moreno y Betancourt (2014) y ampliadas en el marco del presente reporte, se tiene información de unos 59 grandes grupos taxonómicos de la fauna con 2,036 especies para República Dominicana y 2,837 especies pertenecientes a la Hispaniola (Tabla 6.15). En el presente apartado se valora, de manera integral, cada uno de los grupos marinos. Algunos como esponjas, estomatópodos, quitones, anémonas y equinodermos ya han sido objeto de revisión y cuentan con publicaciones, por lo que la información que de ellos se ofrece es amplia y detallada. Eso explica posibles desbalances en el contenido de información en comparación con los restantes grupos, si bien para todos se ha mantenido un esquema de explicar las características fundamentales que lo definen como grupo taxonómico, las investigaciones taxonómicas y ecológicas realizadas, los principales usos y amenazas y el nivel de conocimiento en términos de número de especies. Se aclara que la mayor parte de los nombres científicos pudieron ser actualizados, pero otros se refirieron tal como aparecen en los autores citados, por lo que corresponde a los especialistas su posterior revisión. Para tener una idea relativa del nivel de conocimiento que se tiene de cada grupo taxonómico, el número de especies para Hispaniola se compara con el de otras localidades de la Antillas Mayores, preferiblemente con Cuba, empleando las cifras que ofrece el informe de biodiversidad marina de Claro et al. (2006). A partir de la información aquí analizada, se evalúan las necesidades y perspectivas de investigación para llenar vacíos de información y se derivan medidas de protección y conservación, incorporadas en el capítulo de recomendaciones. 9 OBIS es parte de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (IOC) de la UNESCO, bajo el programa de Datos Internacionales Oceanográficos y el Programa de Intercambio de Información (IODE) y busca documentar la diversidad biológica de los océanos y la distribución y abundancia de vida marina (OBIS, 2015). 6 - 46 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA REPÚBLICA DOMINICANA Grupos taxonómicos CIBIMA (1994) Presente Informe Hispaniola Esponjas (Filo Porifera) 39 132 146 Celenterados (Filo Cnidaria) 110 201 231 - Hidrozoos (Clase Hydrozoa) 19 25 32 - Escifozoos (Clase Scyphozoa) 3 3 3 - Octocoralios (Subclase Octocorallia) 25 76 91 - Anemonas (Orden Actiniaria) 8 12 12 - Coralimorfarios (Orden Corallimorpharia) 3 3 3 - Anémonas de tubo (Orden Penicillaria) 0 1 1 - Zoantarios (Orden Zoantharia) 4 4 4 - Corales (Orden Scleractinea) 46 68 73 - Coral negro (Orden Antipatharia) 2 9 12 Ctenóforos (Filo Ctenophora) 0 1 1 Platelmintos (Clase Rhabditophora) 0 4 4 Nemátodos (Filo Nematoda) 0 1 1 Sipuncúlidos (Filo Sipunculida) 0 2 2 Moluscos (Filo Mollusca) 306 563 661 - Quitones (Clase Polyplacophora) 18 23 23 - Gastrópodos (Clase Gastropoda) 190 362 415 - Bivalvos (Clase Bivalvia) 96 151 190 - Colmillos de elefante (Clase Scaphopoda) 0 8 10 - Pulpos y calamares (Clase Cephalophoda) 2 19 23 Poliquetos (Filo Annelida) 0 13 46 Picnogónidos (Clase Pygnogonida) 0 6 10 Crustáceos no decápodos (Subfilo Crustacea) 21 110 289 - Branquiópodos (Clase Branchiopoda) 1 10 26 - Copépodos (Subclase Copepoda) 0 29 106 - Eufasiácidos (Orden Euphausiacea) 0 8 16 - Anfípodos (Orden Amphipoda) 0 6 23 - Isópodos (Orden Isopoda) 10 28 70 - Miscidáceos (Órdenes Lophogastrida, Mysida y Stygiomysida) 2 4 6 - Tanaidáceos (Orden Tanaidacea) 0 3 3 - Termosbaenáceos (Orden Thermosbaenacea) 0 2 5 - Estomatópodos (Orden Stomatopoda) 3 12 13 - Cirripedios (Infraclase Cirripedia) 5 5 5 - Ostrácodos (Clase Ostracoda) 0 2 15 - Remipedios (Clase Remipedia) 0 1 1 Crustáceos decápodos (Subfilo Crustacea, Orden Decapoda) 155 252 336 - Camarones (Subórdenes Dendrobranchiata y Pleocyemata) 29 86 119 - Langostas (Infraórdenes Achelata y Astacidea) 8 8 10 - Macaos (Infraorden Anomura) 20 44 49 - Cangrejos (Infraorden Brachyura) 98 114 158 Tabla 6.15. Resumen de los principales grupos de la fauna marina conocidos para República Dominicana. 6 - 47 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Tabla 6.15. Resumen de los principales grupos de la fauna marina conocidos para República Dominicana. (Continuación.) REPÚBLICA DOMINICANA Grupos taxonómicos CIBIMA (1994) Presente Informe Hispaniola Equinodermos (Filo Echinodermata) 62 123 156 - Crinoideos (Clase Crinoidea) 5 18 22 - Estrellas de mar (Clase Asteroidea) 10 22 33 - Estrellas frágiles (Clase Ophiuroidea) 14 24 30 - Erizos (Clase Echinoidea) 20 41 50 - Pepinos de mar (Clase Holothuroidea) 13 18 21 Braquiópodos (Filo Brachiopoda) 0 10 11 Quetognatos (Filo Chaetognata) 0 8 14 Tunicados (Filo Chordata, Subfilo Tunicata) 0 8 16 - Salpas (Clases Thaliacea) 0 3 4 - Apendicularios (Clase Appendacularia) 0 2 2 - Ascidias (Clase Ascidiacea) 0 8 16 Peces (Filo Chordata, Superclase Pisces) 368 570 879 - Peces cartilaginosos (Clases Elasmobranchii y Holocephali) 12 36 45 - Peces óseos (Clase Actinopterygii) 356 534 834 Reptiles marinos (Orden Testudines) 0 4 4 Mamíferos marinos (Órdenes Cetartiodactyla y Sirenia) 16 24 24 Total de especies 1077 2036 2837 Total de taxa 30 59 59 Esponjas (Filo Porifera) Las esponjas son los organismos pluricelulares de organización más sencilla del Reino Animal. Son sésiles, tanto marinas como de agua dulce, que se caracterizan por tener la superficie perforada por diminutos poros (de ahí su nombre) y su cuerpo atravesado por cámaras y canales, a través de los cuales circula el agua impulsada por células flageladas. No presentan órganos, y por lo tanto, las funciones se realizan por células especializadas, con gran independencia y coordinación entre ellas. Su cuerpo se sostiene por un esqueleto que puede incluir espículas calcáreas o silíceas, fibras de espongina, y capas de carbonato de calcio. Algunas no tienen esqueleto y su forma se mantiene por turgencia. Su simetría es radiada en sus etapas larval y juvenil, pero al crecer comúnmente la pierden. Pueden alcanzar gran tamaño y despliegan una gran variedad de colores y formas. Las esponjas realizan múltiples funciones: mantienen retenidos en su biomasa elementos biogénicos del ecosistema; brindan refugio a larvas, juveniles y adultos de gran cantidad de organismos; filtran grandes volúmenes de agua, reteniendo materia orgánica particulada y disuelta (por lo que algunos las consideran descontaminadoras) y constituyen alimento para algunos peces, tortugas e invertebrados. Las esclerosponjas contribuyen a la creación y mantenimiento del armazón calcáreo de las partes más profundas de los arrecifes, por eso son consideradas organismos hermatípicos, junto a los propios corales. Las esponjas perforantes juegan un papel muy importante en la bioerosión del material calcáreo y contribuyen a la formación de sedimentos y renovación del arrecife. Además, las comunidades de esponjas sirven como bioindicadoras del grado de severidad y estabilidad ambiental y de algunos factores físicos. Las esponjas están presentes prácticamente en todos los biotopos, en los cuales tienden a ocupar casi siempre uno de los tres o cuatro primeros lugares en biomasa y donde establecen variadas e importantes relaciones simbióticas con animales y vegetales (Alcolado, 2007). Algunas especies son portadoras de sustancias biológicamente activas, por lo que constituyen importantes recursos potenciales para la producción de fármacos. Se han realizado estudios de compuestos activos en varias especies de esponjas dominicanas (Williams et al., 2001), entre ellas: Caminus sphaeroconia (Linington et al., 2002) y Prosuberites laughlini (Williams et al., 2009). Las investigaciones sobre los poríferos de Hispaniola tienen, entre sus antecedentes más antiguos, la obra sobre las esponjas del mar Caribe de Duchassaing y Michelotti (1864), con dos especies reportadas para la isla de Santo Domingo (Ciocalypta alleni y Amphimedon compressa). Para República Dominicana encontramos que en febrero de 1933, durante la Expedición Johnson- 6 - 48 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Smithsonian Deep Sea en el Yate Caroline, se realizaron colectas en dos estaciones de la bahía de Samaná (Estaciones 51 y 52), República Dominicana, en profundidades de 10 a 37 m (Bartsch, 1947). Se reportaron siete especies de esponjas, dos de las cuales tienen como localidad tipo a la bahía de Samaná: Axinella corrugata y Pseudotrachya amaza. Este material se encuentra depositado en el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015). En julio de 1978, V. P. Vicente realizó colectas de esponjas en varias localidades de la costa sur Dominicana (Boca Chica, La Malena y Las Salinas) hasta unos 6 m de profundidad (Vicente y Bonnelly de Calventi, 1979), material que también está depositado en el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015). En la siguiente década se ubica el trabajo de Rathe (1981) que elaboró la primera lista para República Dominicana; y la Expedición del Buque de Investigaciones Crawford, que realizó inventarios en los arrecifes del sureste dominicano en La Caleta y las islas Catalina y Saona (Williams et al., 1983). La contribución más importante al conocimiento de los poríferos dominicanos tuvo lugar en la década de los 80, con el trabajo de Pulitzer-Finali (1986) que realizó muestreos en abril de 1964 en cinco localidades: Boca Chica, La Caleta, Punta Magdalena, Punta Salinas y Sosúa. Este trabajo arrojó 55 nuevos reportes, incluida la descripción de nuevas especies, cuatro de las cuales se reconocen en la actualidad y que tienen su localidad tipo en República Dominicana. Este inventario representa el 43 % de las especies de esponjas conocidas para República Dominicana (Herrera-Moreno et al., 2012) y el 40 % de las conocidas para Hispaniola. El inventario de las esponjas dominicanas en ambientes arrecifales continuó ampliándose con nuevos trabajos. En la década de 1990 se incluyen las investigaciones de la Universidad de Carolina del Este (Luczkovich, 1991) y CIBIMA (1998) entre Manzanillo y Punta Rucia en Montecristi, y del Caribbean Marine Conservation Science Center en el Parque Nacional Cotubanamá (CMCS, 1994). En la década del 2000, las investigaciones de The Nature Conservancy en el Parque Nacional Cotubanamá (TNC, 2001), la Universidad de la Florida en Pedernales (León y Bjorndal, 2002) y la Universidad de Puerto Rico en varias localidades del Parque Nacional Jaragua (Grumelandia, playa del Coco, Los Carraplanes, Punta Lanza, cabo Falso, Lanza Zo, bahía de las Águilas, bahía Honda en cabo Rojo y Los Frailes), en Pedernales (Weil, 2006). Al menos unas 41 especies de poríferos de Hispaniola están conservadas en las colecciones de cinco museos: Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015), Museo de Génova MSNG (Pulitzer-Finali, 1986), Museo de Zoología Comparativa de Michigan (MCZ, 2011), Museo Zoológico de Ámsterdam (ZMA, 2011) y Museo de Historia Natural de Gran Bretaña BMNH (Reiswig, 2002). La Colección de invertebrados marinos del Instituto Politécnico Loyola alberga dos especies de esponjas (CIBIMA, 1994). El número de esponjas conocidas para República Dominicana alcanza 132 especies y 146 en el contexto de Hispaniola (Herrera- Moreno et al., 2012). Al menos seis especies de esponjas tienen localidad tipo en República Dominicana: Axinella corrugata y Pseudotrachya amaza en la bahía de Samaná (Bartsch, 1947), Polymastia tenax en Sosúa, Neopetrosia dominicana y Prosuberites psammophilus en Boca Chica y Axinyssa yumae, en Boca del Yuma (Pulitzer-Finali, 1986). El conocimiento del grupo puede considerarse relativamente avanzado, pues se han reportado a los representantes someros más comunes, pero se necesita continuar los estudios y ampliar las localidades de colecta (Figura 6.4), pues en Cuba, donde el grupo ha sido históricamente muy bien estudiado, se registran 280 especies (Claro et al., 2006). 6 - 49 Figura 6.4. Mapa de Hispaniola mostrando las localidades de colecta de poríferos (círculos negros), según Herrera-Moreno et al. (2012). La línea punteada indica el límite de los parques nacionales (PN). C51/52: Estaciones del BI Caroline en la bahía de Samaná. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Celenterados (Filo Cnidaria) Los celenterados forman un grupo diverso que incluye organismos como las hidras, aguavivas, anémonas, corales, gorgonias y otros que se caracterizan por tener simetría radial, cavidad gastrovascular, que realiza funciones de circulación y digestión, y tentáculos que rodean la boca y ayudan a la captura e ingestión del alimento pues son generalmente animales carnívoros. La gran mayoría de los celenterados son marinos, excepto las hidras y otros pocos hidrozoos de agua dulce. La mayoría son organismos sésiles que habitan en aguas someras tropicales, fijos a las rocas o formando parte de los arrecifes coralinos. Comprende las Clases Hydrozoa, Scyphozoa, Cubozoa y Anthozoa, que se describen seguidamente. Para República Dominicana se conocen 201 especies de celenterados, y 231 para Hispaniola. Hidrozoos (Clase Hydrozoa) Los hidrozoos viven en solitario o formando colonias, con forma de medusa o pólipo, y en este último caso algunos secretan un exoesqueleto quitinoso flexible que cubre el pólipo o un esqueleto de carbonato de calcio, como es el caso de los hidrocorales formadores de arrecifes (Milleporidae). Son muy diversos y abundantes gracias a su alta capacidad de adaptación para colonizar muy diferentes hábitats, por lo que están presentes en todos los biotopos frecuentemente adheridos a las rocas, conchas, pilotes de los muelles y a otros organismos. Los hidrozoos se destacan por su eficiente función como depredadores, por lo que juegan un importante papel en las relaciones tróficas del ecosistema. También forman asociaciones simbióticas con otros organismos. Los hidrozoos planctónicos, como los sifonóforos, son reconocidos como indicadores de movimientos de masas de aguas, afloramientos y forman parte de las capas dispersoras de sonido. Las investigaciones bioquímicas evidencian el potencial de algunas especies para la producción de fármacos. Las referencias más antiguas que hemos hallado de estudios de hidrozoos en la plataforma dominicana corresponden a la Expedición Smithsonian Deep Sea en el Buque de Investigaciones Caroline en 1933 y el Buque de Investigaciones Pillsbury en 1970, entre 18 y 229 m de profundidad en Montecristi, bahía de Samaná, La Romana e isla Beata, que se encuentran en el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015). Posteriormente, el único trabajo conocido sobre los hidroides es el de Flores (1982), con una lista preliminar de quince especies para bahía de las Calderas, Boca Chica y Montecristi. Trabajos posteriores ampliaron la distribución de algunas de estas especies hacia isla Saona y Catalinita (Álvarez y Cintrón, 1983; Williams et al., 1983). Las especies del género Millepora aparecen mencionadas prácticamente para todos los arrecifes del país, donde junto a los corales escleractíneos contribuyen a la construcción y desarrollo de la matriz arrecifal. Un elemento conspicuo dentro de este grupo es el barquito portugués (Physalia physalis), que arriba a las costas y constituye un peligro para los bañistas. Para República Dominicana se conocen 25 especies y 32 para Hispaniola. El conocimiento del grupo es muy pobre. Cuba reporta unas 109 especies (Claro et al., 2006). Escifozoos (Clase Scyphozoa) Incluye cnidarios con formas predominantemente medusoides conocidas como aguasvivas que habitan en mares tropicales o subtropicales, la mayoría pelágicas que incursionan las aguas costeras. Por su tamaño y la presencia de nematocistos, algunas de estas especies son un peligro para los bañistas en las playas. No obstante, por esta misma característica constituyen potenciales portadores de sustancias biológicas activas con perspectivas farmacológicas. Esta clase ha sido pobremente estudiada en República Dominicana, donde solo hay referencias de especies muy comunes como la medusa pelágica (Aurelia aurita), mencionada para isla Saona, Catalinita y La Caleta (Williams et al., 1983) y las medusas bentónicas de las especies Cassiopeia frondosa mencionada por CIBIMA (1994), y Cassiopeia xamachana, mencionada por Luczkovich (1991) en los pastos marinos aledaños a los manglares de Montecristi. Antozoos (Clase Anthozoa) Los antozoos comprenden un grupo de cnidarios muy diverso, que incluyen formas tan conocidas como los corales, anémonas, gorgonias y corales negros. A diferencia de las otras clases, los antozoos tienen el cuerpo solo en forma de pólipos, que pueden ser solitarios y si bien la mayoría forman colonias que pueden alcanzar un gran tamaño, sus pólipos individuales son generalmente pequeños. Se divide en dos subclases: Octocorallia que incluye a todos los alcionáceos (corales blandos y gorgonias) bajo el Orden Alcyonacea; y Hexacorallia que incluye a las anémonas (Órdenes Actiniaria, Coralimorpharia y Penicillaria), zoantarios (Orden Zoantharia), corales pétreos (Orden Scleractinia) y los corales negros (Orden Antipatharia). 6 - 50 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Octocoralios (Subclase Octocorallia) Los octocoralios son un grupo significativamente rico en especies y de amplia distribución. Las primeras especies conocidas se deben a Bayer (1961), en su revisión de los octocoralios someros de las Indias Occidentales, donde reconoce la falta de estudios del grupo en Hispaniola, y sus posteriores adiciones (Bayer, 1981). El conocimiento de las especies de octocoralios someros ha estado en manos fundamentalmente de las investigaciones realizadas en los arrecifes coralinos del sureste dominicano en La Caleta, isla Catalina y Saona (Williams et al., 1983), Montecristi (Luczkovich, 1991), Pedernales (Weil, 2006) y otras que ya han sido mencionadas. Por otra parte, el conocimiento de los octocoralios profundos deriva, entre otros, de trabajos como los de Bayer (1991; 2001), que describe varias especies, entre ellas dos nuevas del género Thelogorgia, una al este del Banco de Montecristi (Thelogorgia studeri) y otra aguas afuera de San Pedro de Macorís (Thelogorgia vossi). El Museo de Historia Natural de los Estados Unidos alberga una colección de octocoralios someros y profundos de República Dominicana proveniente de colectas entre 1 a 1,033 m de profundidad en varias localidades del norte y sur del país (USNM, 2015). Para República Dominicana la base de datos de Hispabiota Marina recoge 76 especies de octocorales y 91 para Hispaniola, que refleja un avanzado conocimiento del grupo. Cuba reporta 68 especies (Claro et al., 2006). Anémonas (Órdenes Actiniaria, Corallimorpharia, Penicillaria y Zoantharia) Con el nombre de anémonas se conocen a los antozoarios carentes de esqueleto de la Subclase Hexacorallia en los Órdenes Actiniaria (actiniarios), Corallimorpharia (anémonas-corales), Penicillaria (anémonas-tubos) y Zoantharia (anémonas coloniales), que poseen forma de pólipos, solitarios y algunos coloniales, sésiles, con más de ocho tentáculos y septos, generalmente en ciclos de seis. Todas las especies de estos órdenes son marinas y su mayor diversidad se observa en las aguas tropicales someras, aunque se han colectado a más de 5,500 m de profundidad. Los actiniarios son, en su gran mayoría, especies solitarias a diferencia de los restantes cnidarios sésiles. Sus pólipos presentan en su región aboral un disco pedal, el cual generalmente es aplanado y se adhiere con fuerza al sustrato. Estos cnidarios aparecen frecuentemente en fondos rocosos, como habitantes de los arrecifes coralinos, aunque también se encuentran en los pastos marinos y fijados a las raíces de los mangles. Los coralimorfarios se encuentran generalmente en agrupaciones y es frecuente ver algunos unidos por las proyecciones de su base. Los zoantarios tienen dos ciclos alrededor del margen del disco oral y se distinguen por su base estolonal de la que se yerguen los individuos. Al igual que los corales, algunos representantes de estos órdenes poseen zooxantelas, en asociación simbiótica. Estas microalgas se encuentran fundamentalmente en los tentáculos y el disco oral. Las especies de anémonas que poseen estas algas suelen vivir en lugares claros y someros donde es posible la entrada de la luz solar, necesaria para que las algas realicen la fotosíntesis. Muchos de los representantes de estos grupos ostentan llamativos colores, lo cual les confiere una singular belleza. Por ello, son altamente valorados por los aficionados a la acuariofilia y se exhiben en la mayoría de los acuarios. Por otra parte, muchos de estos organismos son portadores de sustancias bioactivas, como son los inhibidores de las proteasas, con importantes aplicaciones farmacológicas, por lo que son objeto de investigación a nivel mundial. Muchas de las especies de estos grupos provocan una toxicidad relativa en aquellas personas que las manipulan. Su contacto puede producir desde erupciones en la piel hasta llegar a causar serios trastornos alérgicos a personas sensibles a sus toxinas. Para Haití existen reportes antiguos de anémonas como el de Weinland (1860), pero aparentemente existen pocos o ningún registro antiguo de anémonas dominicanas, pues Correa (1964), en su monografía del Atlántico Oeste, resume varios reportes para las Antillas Mayores y no incluye a nuestro país. Algunos registros dominicanos comprenden las localidades de Boca Chica (Geraldes y Bonnelly de Calventi, 1978), isla Saona, isla Catalina, La Caleta (William et al., 1983), de cabo Rojo a isla Beata en Pedernales (Dirección Nacional de Parques, 1986; León, 1997), Ensenada de Sosúa en Puerto Plata (Betancourt y Herrera-Moreno, 2001) y Buen Hombre y Manzanillo en Montecristi (Luczkovich, 1991). Al presente se cuenta con el inventario de Herrera-Moreno y Betancourt (2002) que resume 20 especies: tres coralimorfarios, doce actiniarios, cuatro zoantarios y un penicillario, todos ellos habitantes de la zona litoral, hasta los 50 m de profundidad. Cuba reporta 26 especies de anémonas marinas (Claro et al., 2006). Las especies conocidas tipifican una gran variedad de ambientes costeros y marinos y son un componente importante de todos los fondos arrecifales dominicanos. En relación con Corallimorpharia, comparativamente con el trabajo de den Hartog (1980) que resume todas las especies de coralimorfarios someros caribeños, en República Dominicana solo se conocen tres de las especies más comunes de las Familias Ricordidade y Discosomatidae. En cuanto a los zoantarios solo hemos hallado cuatro especies de 6 - 51 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES las Familias Zoanthidae y Parazoanthidae, por lo que el conocimiento del grupo es muy pobre, ya que para la región del Caribe se han descrito unas veinte especies, según Herrera-Moreno y Betancourt (2002). En el caso de Penicillaria, considerado como un orden pequeño dentro de Anthozoa, se cuenta con el reporte de la especie Arachnanthus nocturnus, de Luczkovich (1991), en el sistema arrecifal de Buen Hombre en Montecristi, desde la zona somera de pastos marinos hasta el arrecife en 13.5 m de profundidad. El conocimiento de este grupo en Hispaniola es escaso, pues para la región del Caribe se han reportado unas seis especies (den Hartog, 1977). En Punta Cana, a 10 m de profundidad sobre sustrato rocoso/arenoso, en el punto de buceo conocido como El Acuario, existe una población de la especie Stychodactyla helianthus que tapiza parte del fondo y constituye uno de los atractivos de este sitio. La especie Ricordea florida, es la más común entre los coralimorfarios entre 5 y 15 m de profundidad en los arrecifes de Pedernales, donde es un componente principal de la dieta del carey (Eretmochelys imbricata) (León, 1997). Un ejemplar colectado en cabo Rojo se conserva en el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015). Algunos reportes de anémonas del Acuario Nacional de Santo Domingo (Pugibet, 1986) incluyen tres especies (Condylactis gigantea, Bartholomea annulata y Telmatactis cricoides). Corales (Orden Scleractinea) Los corales hermatípicos son aquellos que contienen algas simbióticas del tipo de las zooxantelas, de las que dependen para la obtención de nutrientes. Los corales ahermatípicos, por otro lado, carecen de zooxantelas, y dependen enteramente de la captura de plancton para su alimentación. Ambos tipos de coral presentan especies consideradas como constructoras de arrecifes. Por incluir los representantes fundamentales de los arrecifes coralinos, los corales constituyen un grupo particularmente importante. Desde mediados del siglo pasado, existen reportes aislados de especies de corales para República Dominicana, según la recopilación de registros caribeños de Zlatarski y Martínez-Estalella (1982), pero la primera lista de corales pétreos dominicanos la brinda Bonnelly de Calventi (1974). Su lista reúne a las especies de constructores arrecifales someros más comunes de los arrecifes dominicanos, con géneros como Acropora, Diploria, Montastraea, Orbicella, Agaricia, Porites y Siderastraea, entre otros; y a la especie Phyllangia americana como especie sin zooxantelas. Este primer inventario fue posteriormente complementado con los resultados de las primeras investigaciones ecológicas en los arrecifes de Boca Chica, Puerto Viejo y la bahía de Ocoa, hasta una profundidad de 30 m (Geraldes y Bonnelly de Calventi, 1978). Todas las investigaciones posteriores en los arrecifes dominicanos, que aparecen en el apartado de los ecosistemas marinos, ampliaron el intervalo de distribución de las especies de corales conocidas o aumentaron la riqueza específica conocida. Otros datos de especies de corales para República Dominicana provienen de la colección del Museo de Historia Natural de los Estados Unidos que alberga unas 986 muestras de especies de escleractíneos –con y sin zooxantelas– colectados en varias localidades del norte y sur, además de registros fósiles (USNM, 2015). De las especies de corales identificadas, 24 especies, además de las de la Familia Nephtheidae, se encuentran en alguna categoría de amenaza. Los miembros de esta familia se consideran En Peligro Crítico tanto por la UICN (2018) como en la Lista Roja Nacional (2018). De las otras 24, siete se encuentran En Peligro (EN) y 17 Vulnerable (VU). Acropora cervicornis y Acropora palmata, son considerados como En Peligro Crítico (CR) por la UICN (2015) y vulnerables según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2018). Le siguen las especies Orbicella annularis y Orbicella faveolata, categorizadas como En Peligro (EN). El resto están categorizadas como vulnerables (Tabla 6.16). La lista actual de los corales pétreos de República Dominicana incluye 68 especies (58 con zooxantelas y diez azooxanteladas) y 73 especies para Hispaniola, lo cual puede considerarse una buena representación de la fauna coralina caribeña. Herrera-Moreno (2000) introduce los datos de especies coralinas del inventario de Hispaniola en el estudio de similitud de las comunidades coralinas del Caribe y el Atlántico de Chiappone et al. (1996), y encuentra que estos se ubican en el grupo de localidades caribeñas que forman un núcleo de cerca de un 70 % de afinidad (Figura 6.5). Dentro del grupo de localidades caribeñas, la similaridad se va haciendo menor hacia las mayores latitudes del golfo de México y Bermudas o hacia latitudes más bajas como Venezuela, Trinidad y Brasil. Estos resultados coinciden con los criterios de subdivisión de provincias zoogeográficas en la región del Caribe y el Atlántico (Schuhmacher, 1978). 6 - 52 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Tabla 6.16. Especies de antipatarios, octocoralios y corales en las categorías de Vulnerable (VU), En Peligro (EN) o Críticamente Amenazadas (CR), según la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018). No. Familia y especie Categoría 1 Nephtheidae CR 2 Dendrogyra cylindrus EN 3 Orbicella annularis EN 4 Orbicella faveolata EN 5 Plumapathes pennacea EN 6 Stichopathes lutkeni EN 7 Stylopathes americana EN 8 Stylopathes columnaris EN 9 Acropora cervicornis VU 10 Acropora palmata VU 11 Agaricia fragilis VU 12 Agaricia lamarcki VU 13 Agaricia tenuifolia VU 14 Dichocoenia stokesi VU 15 Madracis mirabilis VU 16 Montrastea cavernosa VU 17 Mussa angulosa VU 18 Mycetophyllia aliciae VU 19 Mycetophyllia ferox VU 20 Mycetophyllia reesi VU 21 Oculina diffusa VU 22 Orbicella franksi VU 23 Oculina varicosa VU 24 Porites porites VU De acuerdo a nuestros resultados, dentro de las Antillas Mayores, la biodiversidad coralina de Hispaniola guarda una afinidad de 78 % con Puerto Rico, 80 % con Cuba y 93 % con Jamaica, que es uno de los países donde los arrecifes coralinos han sido históricamente mejor estudiados (Goreau, 1959). En Cuba se han registrado 133 especies de corales escleractíneos, de los cuales 55 son zooxantelados y 78 son azooxantelados (Claro et al., 2006). Figura 6.5. Reclasificación de los datos de las comunidades coralinas del Caribe y el Atlántico de Chiappone et al. (1996), incorporando los datos de presencia- ausencia de las especies coralinas de Hispaniola, según Herrera-Moreno (2000). 6 - 53 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Coral negro (Orden Antipatharia) Los antipatarios también conocidos como corales negros, por el color de sus esqueletos, son un orden de cnidarios antozoos cuyo aspecto recuerda a un arbusto. En algunas regiones, el coral negro está sometido a intensa explotación por su alto valor en joyería. Desde 1981, el orden de corales negros está incluido en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, 2015). En este Apéndice II se incluyen especies que no se encuentran necesariamente en peligro de extinción, pero cuyo comercio debe controlarse a fin de evitar una utilización incompatible con su supervivencia. Los primeros registros de especies de coral negro que hemos hallado para República Dominicana provienen de las colectas entre 10 a 40 m de profundidad de la Expedición Johnson-Smithsonian Deep-Sea en la bahía de Samaná en 1933, que se guardan en el Museo de Zoología Comparativa de Michigan (MCZ, 2015). Otros reportes provienen del Buque de Investigaciones Crawford que realizó inventarios en los arrecifes de La Caleta y las islas Catalina y Saona (Williams et al., 1983). Opresko (1974) y Cairns y Opresko (1993) resumen algunas especies de aguas dominicanas. El grupo parece ser prácticamente desconocido, pues solo hemos hallado nueve especies para aguas dominicanas y doce para Hispaniola. Opresko (1974) reporta 32 especies para el Atlántico Occidental. En Cuba solo se conocen once especies (Claro et al., 2006). Ctenóforos (Filo Ctenophora) Los ctenóforos son un filo de animales caracterizados por la presencia de unas células especializadas, los coloblastos, que producen una sustancia pegajosa utilizada para capturar las presas. Son exclusivamente marinos y aunque poco conocidos, son muy abundantes en los mares de todo el mundo, constituyendo una elevada proporción de la biomasa del plancton. Son fundamentalmente pelágicos, de ahí su apariencia de medusas y solo unas pocas especies son bentónicas. William et al. (1983) mencionan al género Mnemiopsis para las aguas de La Caleta en Santo Domingo, e isla Catalinita en La Altagracia, y Sang y Lysenko (1994) para la bahía de Samaná. Este género se incluye en la Familia Bolinopsidae en el Orden Lobata, dentro de la Clase Tentaculata que incluye ctenóforos con tentáculos de pequeño tamaño. Platelmintos (Filo Platyhelminthes, Clase Rhabditophora) Los rabditóforos (antes tremátodos) son una clase de gusanos platelmintos que incluye especies parásitas de animales, algunas de las cuales infestan al ser humano. La mayoría tiene ciclos de vida complejos con estadios que afectan a varias especies; en estado adulto son endoparásitos de vertebrados, incluido el ser humano y en estado larvario lo son de moluscos y, a veces, de un tercer hospedero. Mignucci-Giannoni et al. (1999) reportan la ocurrencia de dos especies en un manatí (Trichechus manatus) en El Portillo, provincia Samaná. De la Familia Opisthotrematidae, reportan a la especie Pulmonicola cochleotrema, colectada en la tráquea y de la Familia Cladorchiidae a la especie Chiorchis fabaceus, en el intestino. Price (1934; 1934a) describen dos nuevas especies colectadas en el intestino de un pez aterínido (Hypoatherina harringtonensis) en Samaná, una de la Familia Zoogonidae (Steganoderma atherinae) y otra de la Familia Ancyrocephalidae (Ancyrocephalus atherinae). Nemátodos (Filo Nematoda, Orden Ascaridida) Los ascarídidos son un orden de nemátodos de la Clase Chromadorea que incluye varias familias de vermes parásitos de mamíferos, incluido el ser humano. El grupo no ha sido estudiado en Hispaniola. Mignucci-Giannoni et al. (1999) reportan la ocurrencia de una especie de nemátodo ascarídido (Heterochelius tunicatus) en el estómago de un manatí (Trichechus manatus) varado en El Portillo en la provincia de Samaná. No hemos hallado información del resto de los órdenes de este filo que incluyen a los nemátodos de vida libre, con cientos de especies que son representantes abundantes y comunes del meiobentos en los sustratos particulados marinos. Sipuncúlidos (Filo Sipunculida) Los sipuncúlidos forman un grupo de gusanos marinos bentónicos de aguas someras y hábitos sedentarios, generalmente de pequeño tamaño, habitantes de la arena o el fango, en rocas o grietas de los corales, conchas vacías de gastrópodos, tubos de anélidos y otros refugios. Algunas especies son horadadoras activas en la roca coralina y suelen ser muy comunes en los arrecifes coralinos. En el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos se encuentran depositadas dos especies de la Familia Phascolosomatidae (Phascolosoma antillarum y Phascolosoma perlucens) colectadas en aguas de Najayo, San Cristóbal (USNM, 2015). Ambas especies son conocidas como perforadoras de rocas y corales. En Cuba se reportan ocho especies (Claro et al., 2006). 6 - 54 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Moluscos (Filo Mollusca) Los moluscos son uno de los grupos de invertebrados más numerosos y extendidos por todo el planeta. Son organismos bilaterios de forma variable, con división máxima en cabeza y tronco, por lo general con cutícula y/o manto con secreciones calcáreas y un pie ventral. Es en el mar donde alcanzan su máxima diversidad de especies, fundamentalmente en la zona nerítica de las regiones tropicales. Los moluscos tienen una gran importancia ecológica, por ser uno de los grupos numéricamente dominantes entre las comunidades de invertebrados marinos macrobentónicos de varios hábitats marinos, donde ocupan un papel relevante en la trama alimentaria. Además, a su muerte, las conchas de los moluscos forman parte importante del componente biogénico de las arenas carbonatadas de los fondos y las playas. Numerosas especies de moluscos sirven de alimento al ser humano. Entre las más conocidas están el lambí, los ostiones, las almejas, los mejillones y otros, según los recursos y las tradiciones locales. En la actualidad, el cultivo y el procesamiento industrial de numerosas especies, fundamentalmente de bivalvos, es una actividad económica muy importante en muchas regiones del mundo. Otro renglón de mucho valor es el cultivo y explotación de perlas, que se desarrolla fundamentalmente en países asiáticos. Por otra parte, muchas especies de moluscos resultan perjudiciales al hombre, ya sea como transmisores de enfermedades, por ser incrustantes y perforadoras de los cascos de las embarcaciones y otras construcciones navales de madera, o por obstruir las tuberías de las industrias que utilizan el agua de mar en sus sistemas de enfriamiento. Dado que los moluscos producen sus esqueletos a partir de calcita (MgCO3) y/o aragonita (CaCO3) en el proceso de calcificación biológica, se plantea que pueden jugar un papel en la mitigación como sumideros de dióxido de carbono. Sin embargo, en igual forma este proceso biológico está amenazado, pues la disminución del pH del océano, reduciendo la concentración de iones de carbonato, puede disminuirlo dramáticamente. Por otra parte, las especies litorales que tienen una zonación desde el infralitoral hasta el supralitoral, pueden ver afectada su distribución por el ascenso del nivel del mar, con desplazamiento de los horizontes litorales e incremento del impacto físico por el oleaje de tormentas cada vez más intensas. De las ocho clases conocidas con representantes recientes, cinco cuentan con reportes en nuestro país: Polyplacophora, Gastropoda, Bivalvia, Scaphopoda y Cephalopoda. La bibliografía que trata sobre la diversidad de especies de moluscos marinos dominicanos es muy extensa y resulta prácticamente imposible referirla en esta apretada síntesis, por lo que en la presentación de cada uno de estos grupos nos referiremos a los trabajos más relevantes. La malacofauna costera y marina dominicana está representada por 563 especies y la insular por 661. Cuba reporta 1,545 especies (Claro et al., 2006). El Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” (MHNNSD, 2015) y el Instituto Politécnico Loyola, albergan valiosas colecciones de varios grupos de moluscos marinos dominicanos (CIBIMA, 1994). Quitones (Clase Polyplacophora) Los quitones o poliplacóforos agrupan a representantes cuya característica distintiva es la división de la concha en ocho placas transversas imbricadas, que rodeadas de una modificación del manto denominada cinturón, ocupa toda la superficie dorsal. Desde finales del siglo pasado, existen registros de poliplacóforos para la parte haitiana de Hispaniola y algunas especies colectadas en la isla Navassa y en Saltrou se mantienen en la colección Kaas-ten Broek (ver Kaas, 1972). No obstante, las publicaciones taxonómicas parecen ser más recientes con los trabajos de Yunes (1974) y Bonnelly de Calventi (1976) que hacen los primeros listados, enriquecidos posteriormente por Cicero (1981). Herrera-Moreno y Betancourt (2010) reportan 23 especies de quitones para República Dominicana e Hispaniola. La fauna de poliplacóforos puede considerarse relativamente bien estudiada si tenemos en cuenta que de las 34 especies reportadas para el Caribe y el golfo de México por Kaas (1972), Puerto Rico registra 29 (García-Ríos, 2003) y Cuba tenía una lista de 26 especies (Espinosa et al., 1994) que fue ampliada a 27 (Tejeda et al., 2015). Estas listas guardan una afinidad mayor del 75 % respecto a la lista de República Dominicana. En la actualidad se poseen datos para los litorales de Montecristi (Geraldes et al., 1998), bahía de Samaná (Sang y Martínez, 1994), Parque Nacional Cotubanamá en La Altagracia (CMC, 1994; Vega et al., 1997); bahía de Las Calderas en Peravia (Almonte, 1976) y el Parque Nacional Jaragua en Pedernales (Cicero, 1981b; Reveles, 1998). En el Museo del Florida Marine Research Institute se conservan ejemplares provenientes de colectas durante 1973 a 1976 en playa Las Minitas en La Romana, Las Terrenas en Samaná, Las Salinas en Peravia, Puerto Viejo y bahía de Ocoa en Azua, La Caleta en Santo Domingo y cabo Rojo y cabo San Luis en Pedernales (FWC, 2015). En el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015) se conserva un ejemplar colectado en Santo Domingo por la expedición del Buque de Investigaciones Oregon, en mayo de 1965. El Museo de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia guarda también algunos ejemplares colectados en el Distrito Nacional por W. M. Gabb (ANSP, 2015). 6 - 55 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Gastrópodos (Clase Gastropoda) Los gastrópodos constituyen la clase más extensa del filo de los moluscos. Presentan área cefálica (cabeza), un pie musculoso ventral y una concha dorsal (que puede reducirse o hasta perderse en los gasterópodos más evolucionados). Incluyen especies tan populares como los caracoles y babosas marinas y terrestres. Se pueden encontrar en ambientes de agua dulce, y numerosas especies han logrado colonizar el medio terrestre (siendo el único grupo de moluscos con representantes en tierra firme), pero son mayoritariamente marinos. Varias especies de gastrópodos sustentan importantes pesquerías comerciales. En República Dominicana se capturan especies de moluscos de las Familias Cassidae, Trochidae, Ranellidae, Fasciolaridae y Strombidae, entre ellas el lambí (Cassis madagascariensis), el burgao (Cittarium pica), el tritón (Charonia variegata), el tulipán (Fasciolaria tulipa) y otros lambíes (Strombus costatus y Strombus pugilis), pero el recurso más cotizado es el lambí de la especie Lobatus gigas. Desde tiempos prehispánicos esta especie ha sido utilizada por las poblaciones de la isla, según indica el estudio de Montero (2015) en concheros prehispánicos y recientes en isla Beata y la comunidad de Trudillé en el Parque Nacional Jaragua. El lambí ha ocupado entre un 6 a un 16 % de los productos pesqueros nacionales (Herrera-Moreno et al., 2011) y la pesca de esta especie tiene lugar en toda la plataforma dominicana, particularmente en algunas regiones donde esta se ensancha y existen extensos campos de pastos marinos y algas, donde juveniles y adultos son especialmente abundantes. Ellas son el sureste de La Altagracia (Delgado et al., 1998; Chiappone, 2001; Torres y Sealey; 2002, 2002a), Montecristi (Geraldes et al., 1998; Mateo et al., 2014) y particularmente Pedernales, donde históricamente han tenido lugar la mayor parte de los desembarcos del país (Appeldoorn, 1993; 1997; Tejeda, 1995; 1995a; 1995b; Posada et al., 1999; 2000). No obstante, el lambí está sujeto a una fuerte presión de pesca en toda la plataforma dominicana hasta una profundidad de unos 30 m y también en los bancos oceánicos. Desde hace casi más de un siglo se reconoce la elevada riqueza y variedad de los gastrópodos de Hispaniola (Warmke y Abbott, 1962). Coomans (1963), en su trabajo de sistemática y distribución de especies de la Familia Cypreidae, menciona una especie para Hispaniola citando trabajos de F. A. Schilder de 1939 y de W. M. Ingram de 1947. Staiger y Voss (1970), en el narrativo del Buque de Investigaciones Pillsbury, mencionan varias especies que son discutidas posteriormente por Bayer (1971), junto a otras colectadas por el Buque de Investigaciones Gerda en 1962. La primera lista de los gastrópodos dominicanos parece ser la de Gómez et al. (1977) que resume 146 especies de la colección del CIBIMA. Algunos reportes puntuales corresponden a Cicero (1981; 1981a). Houbrick (1983) describe una nueva especie a partir de material colectado por el Buque de Investigaciones Oregon en el Banco de la Plata y Wetherbee y Williams (1987) resumen algunos registros antiguos. En la República Dominicana, los gastrópodos han sido estudiados prácticamente en todos los hábitats de las provincias costeras del país. El estudio malacológico más amplio realizado es el de Díaz y Bonnelly de Calventi (1978) en 17 playas. Se han realizado estudios de Manzanillo a Punta Rucia en Montecristi (Luczkovich,1991; Geraldes et al., 1998); la bahía y los ambientes arrecifales de Samaná (Ferreras et al., 1990; Sang et al., 1994; Sang y Lysenko, 1994; Sang y Martínez, 1994; Lockward et al.,1995; Sang et al., 1997); río Soco en San Pedro de Macoris (Mateo, 1991); Parque Nacional Cotubanamá y Boca Chica (Álvarez y Bonnelly de Calventi, 1978; CMC, 1994; Vega et al., 1997); bahía de Las Calderas en Peravia (Almonte, 1976); Puerto Viejo y Tortuguero en Azua (Gómez y Bonnelly de Calventi, 1978; González et al., 1978); y Parque Nacional Jaragua en Pedernales (Dirección Nacional de Parques, 1986; Reveles, 1998). Existe información de numerosas localidades en diversos museos, entre ellos, los Museos de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia, de Historia Natural de Delaware y la Florida, el Museo Nacional de los Estados Unidos y el de Ciencias Naturales de Houston. En la presente revisión se hallaron 362 especies de gastrópodos para República Dominicana y 415 especies para Hispaniola. Comparativamente con Cuba, donde el grupo ha sido muy bien estudiado y se reportan 1,083 especies (Espinosa et al., 1994), el conocimiento de los gastrópodos de Hispaniola puede considerarse aún incipiente, si bien las principales especies han sido mencionadas. La Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) incluye especies de importancia pesquera como el lambí (Lobatus gigas) y el burgao (Cittarium pica). Bivalvos (Clase Bivalvia) Los bivalvos o pelecípodos son una clase de moluscos con especies todas acuáticas y la mayoría marinas. Presentan un caparazón con dos valvas laterales, generalmente simétricas, unidas por una bisagra y ligamentos. Dichas valvas se cierran por acción de uno o dos músculos aductores. Se les encuentra enterrados en fondos blandos (infauna), como habitantes fijos de superficies y estructuras rígidas o libres sobre los fondos epifauna y algunas son comensales o parásitas. Algunas especies de bivalvos se destacan negativamente por el daño que causan a la economía. Las especies de las Familias Pholadidae y Teredinidae, 6 - 56 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA perforadoras de las maderas sumergidas, dañan los barcos y las instalaciones portuarias. También algunas especies de bivalvos figuran entre los principales organismos incrustantes, que provocan problemas en las industrias que utilizan el agua de mar en sus sistemas de enfriamiento, al reducir la eficiencia de las bombas de succión, tupir los filtros y los tubos intercambiadores de calor. Entre los bivalvos incrustantes se incluyen especies de los géneros Brachidontes y Crassostrea, aunque otras especies dotadas de mecanismos de fijación al substrato también pueden formar parte de esa fauna indeseada. Por su forma de alimentación mediante filtración, los bivalvos son empleados como monitores de la contaminación por compuestos acumulativos. En República Dominicana, Sbriz et al. (1998) realizaron un estudio cuantitativo de las concentraciones de diferentes contaminantes orgánicos persistentes (COPs) y metales pesados en muestras de sedimentos marinos y varias especies de moluscos bivalvos (Crassostrea rizophorae, Codakia obicularis, Tellina fausta e Isognomon alatus) en diez localidades del país: Montecristi, Puerto Plata, Río San Juan, Samaná, Sánchez, Sabana de la Mar, Miches, isla Saona, San Pedro de Macorís y Barahona. Muchos bivalvos contienen compuestos activos de interés farmacológico, que han sido estudiados en nuestro país en especies como Arcopagia fausta (Perez, 1981). En la República Dominicana los bivalvos han sido estudiados prácticamente en todos los ambientes de sus provincias costeras. El estudio malacológico más amplio realizado es el de Díaz y Bonnelly de Calventi (1978) en 17 playas del país. Se han realizado estudios de Manzanillo a Punta Rucia en Montecristi (Luczkovich,1991; Geraldes et al., 1998); laguna Gri-Gri de Río San Juan en María Trinidad Sánchez (Cicero, 1981c); bahía de Samaná (Suriel, 1990; Sang y Lysenko, 1994; Sang et al.,1994); Guayacanes y río Soco en San Pedro de Macorís (Perez, 1981; Mateo, 1991); Parque Nacional Cotubanamá en La Altagracia y Boca Chica en Santo Domingo (Álvarez y Bonnelly de Calventi, 1978; CMC, 1994; Vega et al., 1997); bahía de Las Calderas en Peravia (Almonte, 1976; Álvarez y Bonnelly de Calventi, 1978); Puerto Viejo y Tortuguero en Azua (Álvarez y Bonnelly de Calventi, 1978; Gómez y Bonnelly de Calventi, 1978; González et al., 1978); y Parque Nacional Jaragua en Pedernales (Dirección Nacional de Parques, 1986; Reveles, 1998). Existe información de numerosas localidades en varios museos, entre ellos, los Museos de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia, de Historia Natural de Delaware y la Florida y el Museo Nacional de los Estados Unidos. De las especies de bivalvos conocidas, aproximadamente un 60 % son de aguas someras hasta 9 m, un 23 % hasta 24 m y solo un 10 % se distribuye entre 24 y 60 m o más. Las especies son representativas de diversos hábitats. Las especies Cassosstrea rhizophorae, Isognomon alatus y Brachidontes recurvus son bivalvos típicos de la fauna asociada a las raíces del mangle (Rhizophora mangle). Entre las especies de moluscos típicos del litoral rocoso están los bivalvos Barbatia dominguensis, Pinctada imbricata o Brachidontes exustus. Especies como Chione cancellata, Cyclinella tenuis y Tagelus plebeius caracterizan los fondos de sustratos fangosos y fango-arenosos, mientras que Macrocalista maculata, Tellina punicea, Tellina cristalina, Trachycardium muricatum, Donax denticulata o Pinna carnea se asocian fundamentalmente a sustratos arenosos. Más vinculados al sustrato rocoso arrecifal aparecen especies de bivalvos como Chama macerophyla o Spondylus americanus. Entre las especies consideradas como perjudiciales se reportan, de la Familia Pholadidae a los bivalvos taladradores Cyrtopleura costata y Martesia cuneiformis y de los horadadores de madera de la Familia Teredinidae a Bankina corinata. La biodiversidad de los bivalvos de República Dominicana está representada por 151 especies y 190 para Hispaniola, cifra inferior a la de Cuba con unas 320 (Claro et al., 2006). No obstante, existe un conocimiento importante de las especies de pelecípodos someros más comunes. La Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) incluye al ostión de mangle (Crassostrea rhizophorae) como una especie en la categoría de Vulnerable (VU). Escafópodos (Clase Scaphopoda) Los escafópodos son una clase de moluscos con simetría bilateral y el cuerpo alargado dorsoventralmente, que está rodeado por un manto que segrega una concha tubulosa, abierta por ambos extremos, ligeramente curvada y cónica que recibe el nombre vulgar de colmillo de elefante. Los primeros reportes en Hispaniola corresponden a Orbigny (1853), pero el conocimiento para aguas dominicanas proviene de los trabajos de Dall (1889) y Turnes (1955), que suman ocho especies para República Dominicana y diez para Hispaniola. Cuba reporta 39 especies (Claro et al., 2006). El Museo de Historia Natural de los Estados Unidos alberga varios especímenes colectados en la bahía de Samaná y Puerto Plata (USNM, 2015). 6 - 57 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Pulpos y calamares (Clase Cephalopoda) Los cefalópodos son una clase de invertebrados marinos dentro del filo de los moluscos que incluye los pulpos, calamares, sepias y nautilos. Son los moluscos más especializados y de organización más elevada. Sus especies son de hábitos pelágicos raptoriales con el pie dividido en brazos o tentáculos musculares localizados alrededor del área bucal. Su característica distintiva es que la cabeza se proyecta dentro de un círculo o corona de grandes brazos o tentáculos prensiles. El agua bombeada a través de la cavidad del manto y fuera del canal ventral proporciona la fuerza para nadar. La concha está ausente o reducida y cubierta por el manto en la mayoría de las especies. Aunque algunos cefalópodos, como los pulpos, han adoptado secundariamente un hábito menos activo como residentes en el fondo del mar, en general, sus representantes tienen una existencia natatoria. El tamaño de los cefalópodos es superior al de cualquier invertebrado y aunque la mayor parte tiene entre 6 y 70 cm de longitud (incluyendo los tentáculos), algunas especies alcanzan proporciones gigantescas. Los cefalópodos juegan un papel importante en la trama alimentaria, pues son conocidos depredadores pelágicos y bentónicos y a la vez numerosas especies de peces se alimentan de ellos. Muchas especies tienen valor como alimento para el ser humano y sustentan en algunas regiones pesquerías de importancia. Judkins (2009) reporta 131 especies de cefalópodos para el Gran Caribe. Los cefalópodos nunca han sido estudiados en nuestro país. Hemos hallado algunos reportes en las notas sobre los cefalópodos caribeños de Rees (1950), pero el estudio de Judkins (2009) ofrece la lista más amplia con datos de distribución, abundancia e importancia ecológica. Los reportes también provienen de estudios ecológicos (Díaz y Bonnelly de Calventi 1978; Williams et al., 1983) o de las pesquerías locales de Peravia (Almonte, 1976), Montecristi (Luczkovich, 1991), Samaná (Sang et al., 1997), Barahona (Silva, 1994) y Pedernales (Reveles, 1998). Entre las especies capturadas y comercializadas se encuentran dos especies de pulpos (Octopus briareus y Octopus vulgaris) y una de calamar (Sepiotheutis sepioidea). En el año 2001 se inició en Samaná la pesca del calamar diamante (Thysanoteuthis rhombus), especie epipelágica oceánica que alcanza unos 100 m de longitud del manto y 20 kg de peso. Su distribución abarca las aguas tropicales y subtropicales del mundo. La profundidad de pesca varía entre 300 y 750 m y el sitio de pesca principal se ubica a unas 3 millas mar afuera, al este de El Francés, en la costa este de la península de Samaná. Esta es una pesca de pequeña escala, artesanal, en desarrollo incipiente, que tiene lugar estacionalmente, aunque las estaciones de pesca no son claras, pues las migraciones de esta especie en aguas oceánicas son prácticamente desconocidas. Si bien se ha planteado que el recurso se potencializa como uno de los renglones más importantes de la pesca en los próximos años (SERCM, 2004), no se han realizado, ni se están realizando estudios biológico- pesqueros de esta especie, cuyos patrones migratorios, bien sea reproductivos o alimentarios, son desconocidos (Kazunari et al., 2001) y que además juega un papel en la dieta de la población de cachalotes (Physeter macrocephalus) que circulan por la región este del país. De los numerosos Ordenes y Familias con que cuenta el grupo, solo hemos hallado datos de dos Familias del Orden Sepiida (sepias), ocho del Orden Teuthida (calamares) y cuatro del Orden Octopoda (pulpos) que suman 19 especies para República Dominicana y 23 para Hispaniola. Cuba reporta 36 especies de cefalópodos para sus aguas (Claro et al., 2006). El Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015) y el de la Florida (FLMNH, 2015) albergan especies de cefalópodos colectadas en aguas de Hispaniola hasta 300 m de profundidad. Ninguna de las especies de cefalópodos reportada para el país se encuentra en alguna categoría de amenaza de la UICN (2018). Poliquetos (Filo Annelida, Clase Polychaeta) Los poliquetos son una clase del filo de los anélidos, todos acuáticos y casi exclusivamente marinos, caracterizados por portar en cada segmento un par de parápodos, con su rama dorsal y su rama ventral, dotados de numerosas quetas. Son sobre todo carnívoros bentónicos, pero existen formas especializadas sedimentófagas y filtradoras. Entre los datos antiguos de poliquetos para Hispaniola hemos hallado varias menciones para Haití (Treadwell, 1941; Ten Hove, 1970) pero para República Dominicana, la primera recopilación encontrada parece corresponder a Jeldens (1985). Hay menciones de anélidos dominicanos en las revisiones del grupo en el Atlántico Occidental (Watson 2000) y el Gran Caribe (Tovar-Hernández et al., 2006). Varios inventarios de fauna marina realizados en el país mencionan especies para los arrecifes de Buen Hombre en Montecristi (Luczkovich, 1991), los manglares del río Soco en San Pedro de Macorís (Mateo, 1998), islas Saona y Catalinita en La Altagracia y La Caleta en Santo Domingo (Williams et al., 1983), bahía de Las Calderas en Peravia y para el 6 - 58 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 59 Parque Nacional Jaragua (Reveles, 1998). En el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos existen datos dominicanos para la bahía de Samaná y Boca Chica en Santo Domingo. La fauna de poliquetos, con solo 46 especies recopiladas para Hispaniola y trece para República Dominicana, puede considerarse prácticamente desconocida si observamos que para Cuba se han listado 391 especies (Claro et al., 2006). ARTRÓPODOS (Filo Arthropoda) Los artrópodos son los animales invertebrados que forman el Filo más numeroso y diverso del Reino Animal, presentes en los ecosistemas terrestres, acuáticos y marinos del mundo. El término incluye animales invertebrados dotados de un esqueleto externo y apéndices articulados agrupados en cuatro subfilos: Myriapoda, Hexapoda, Chelicerata y Crustacea. Los tres primeros ya fueron tratados en el capítulo de la fauna terrestre, por lo que en este capítulo abordaremos el grupo de los quelicerados marinos, pero especialmente los crustáceos, un extenso subfilo de artrópodos que incluye a las langostas, los camarones y los cangrejos, entre sus formas mayores más conocidas, si bien son parte del grupo de crustáceos pequeños que forman parte del plancton o del meiobentos. Los crustáceos habitan en agua dulce o en el medio marino, en todas las profundidades y algunas especies han colonizado el medio terrestre, y constituyen uno de los grupos zoológicos con mayor éxito biológico. Como casi todos los artrópodos, los crustáceos se caracterizan por poseer un exoesqueleto articulado formado principalmente de quitina, pero una característica propia y definitoria del grupo es la presencia de la larva nauplio. Picnogónidos (Clase Pygnogonida) Los picnogónidos son animales marinos que constituyen una clase dentro del subfilo de los quelicerados (Chelicerata). Los picnogónidos (o pantópodos) suelen llamarse arañas de mar por su aspecto similar a este artrópodo y porque suelen tener ocho patas locomotoras. Los estudios taxonómicos de la Clase Pycnogonida en Hispaniola son recientes. Hedgpeth (1948), en su revisión del grupo en el Atlántico Norte Occidental y el Caribe, identifica los picnogónidos colectados por J. C. Armstrong entre julio y agosto de 1933 en aguas someras del arrecife Piedra Prieta en la bahía de Barahona, República Dominicana. Stock (1986) examina los picnogónidos colectados por el Buque de Investigaciones Pillsbury entre 1968 y 1970, al sureste de isla Beata y el noreste de Montecristi, en aguas dominicanas y varias localidades haitianas, entre 18 y 2,548 m de profundidad. En el Museo Nacional de Historia Natural de los Estados Unidos hay un ejemplar de la especie Anoplodactylus batangensis colectado en febrero de 1969 en playa Montecristi. Perez-Gelabert (2008), en su resumen de los artrópodos de Hispaniola, reúne todas estas especies. Un componente interesante de la lista de especies de Hispaniola es la especie Endeis spinosa, característica de la fauna del sargazo del Atlántico (Hedgpeth, 1948). Esta especie está comúnmente presente en las colecciones de organismos asociados a los sargazos flotantes que recalan en las costas de Hispaniola, así como de Puerto Rico, Bahamas y Bermudas (Hedgpeth, 2009). El Caribe es una de las áreas donde la Clase Pycnogonida ha sido mejor estudiada. La fauna es muy variada con 122 taxas específicos e infraespecíficos, pero el elemento de endemismo (no solo en el Caribe, sino también en todo el Atlántico Oeste tropical) es muy alto, en particular, en las zonas litorales y de plataforma. Las especies de aguas profundas tienden a tener una distribución en el Atlántico o en el océano mundial (Stock, 1986). Solo diez especies se conocen para aguas de la Hispaniola, seis de ellas para República Dominicana. Cuatro especies son someras distribuidas hasta los 28 m de profundidad, cinco son profundas hasta 2,548 m y una es un componente de la fauna que viaja en los sargazos a la deriva. Trece especies están reportadas para Cuba (Lalana y Valera, 2011). CRUSTÁCEOS NO DECÁPODOS (Subfilo Crustacea) Bajo la denominación de crustáceos no decápodos están incluidos más de la mitad de las especies conocidas del Subfilo Crustacea. La denominación de no decápodos no tiene valor taxonómico en sí, sino que se emplea con el interés de brindar cierta organización a la hora de analizar un subfilo tan vasto. Dentro de esta categoría están presentes en aguas dominicanas: branquiópodos, copépodos, eufasiácidos, anfípodos, isópodos, miscidáceos, tanaidáceos, termosbaenáceos, estomatópodos, cirripedios ostrácodos y remipedios. De ellos, los más numerosos suelen ser los copépodos, seguidos de isópodos y anfípodos LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES –tanto planctónicos como bentónicos– que juegan un papel primordial en las relaciones tróficas de nuestros ecosistemas como alimento de muchas especies de importancia económica, además de que algunos de estos grupos tienen formas que parasitan otros crustáceos y peces. Branquiópodos (Clase Branchiopoda) Los branquiópodos son una clase de crustáceos que incluye especies de tamaño pequeño a mediano, cuya característica principal son los apéndices posteriores de la región cefálica en forma de lámina; cada uno dividido en diferentes lóbulos y con una pequeña lámina branquial en su parte externa. Se les encuentra sobre todo en agua dulce, sin embargo, también existen especies de agua salada. Una característica particular de este grupo es la de nadar con el dorso hacia abajo, es decir, con el cuerpo invertido. Adicionalmente emplean los apéndices, moviéndolos de atrás hacia adelante, para enviar una corriente de agua, que contiene las partículas microscópicas de las que se alimenta el animal, hacia la boca. En República Dominicana se ha reportado la presencia del género Artemia con aplicaciones potenciales de cultivo en Punta Salinas, bahía de las Calderas (Jakowska et al., 1978) y en Montecristi (Cicero, 1982). Los estudios realizados sobre este grupo se han enfocado en el género Artemia, abarcando aspectos de su papel como alimento en la acuacultura y su uso potencial en República Dominicana (Lysenko, 1984); el ambiente y los parámetros biométricos de las poblaciones nativas (Lysenko, 1984; 1985; Mayer, 2002), la caracterización de poblaciones (Lysenko, 1987) y la producción natural en las salinas (Lysenko y Rosado, 1987). Dado el valor de estas especies para la acuicultura, el Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF) continúa realizando investigaciones que abarcan nuevos aspectos biológicos (Mena, 2010) y fisiológicos (Reyes y Menan, 2010). Perez-Gelabert (2008) resume 26 taxones: 24 especies y dos géneros de branquiópodos para Hispaniola. Descontando las especies citadas a partir de los estudios de Collado et al. (1984) en ecosistemas fluviales haitianos, podrían estimarse unas diez especies para República Dominicana. En Cuba se han registrado 24 especies (Lalana y Ortiz, 2005). Copépodos (Subclase Copepoda) Los copépodos son una subclase muy amplia de pequeños crustáceos, de entre uno a varios milímetros, cuyos representantes son casi todos marinos. Típicamente, el cuerpo presenta un tórax que porta cinco pares de apéndices biramosos y un abdomen sin apéndices. Según sus hábitos de vida se dividen en varios Órdenes, seis presentes en nuestras aguas: Calanoida, Calanoidea, Cyclopoida, Harpacticoida, Mormonilloida y Siphonostomatoioda. Los copépodos calanoides y mormonilloides son esencialmente planctónicos, los harpacticoides son principalmente bentónicos y los ciclopodias poseen especies en ambas categorías. Los copépodos planctónicos tienen cuerpos cortos y cilíndricos, largas antenas y apéndices cubiertos de largas y delicadas setas que contribuyen a su flotabilidad. Se encuentran distribuidos hasta profundidades de 2,000 m o más y realizan migraciones verticales diarias orientadas por la luz. Los copépodos bentónicos reptan por el sustrato o llevan una existencia intersticial entre los granos de arena, para la cual poseen cuerpos vermiformes y antenas cortas. Existen algunos ciclopoidos y harpacticoidos parásitos, pero los sifonostomatoidos viven exclusivamente como ectoparásitos en los filamentos branquiales, aletas o tegumentos de algunas especies de peces. Estas formas parásitas pueden alcanzar varios centímetros de longitud y exhiben varios grados de modificación estructural respecto al patrón básico de la clase. Los copépodos marinos son sorprendentemente abundantes y algunas especies llegan a formar agregaciones con elevados valores de biomasa. Puesto que constituyen una parte considerable de la dieta de muchos animales marinos, son el principal enlace entre el fitoplancton que les sirve de alimento y los niveles tróficos superiores, lo cual les confiere una especial importancia ecológica en muchas cadenas alimentarias en el mar. De hecho, juegan un papel esencial en la dieta de varias especies de peces. Para Hispaniola, los datos de copépodos que hemos obtenido se limitan a especies planctónicas colectadas en muestreos del zooplancton costero y oceánico y especies parásitas de peces. No hemos hallado mucha información sobre copépodos bentónicos, pues al parecer la escasez de estudios sobre la meiofauna en el país ha limitado el conocimiento de la biodiversidad de este grupo de pequeños crustáceos intersticiales. La información más antigua que hemos hallado sobre copépodos, corresponde a colectas del zooplancton en los arrecifes de Lamentin y Bizoton, en el golfo de Gonave, Haití, en abril de 1927 (Beebe, 1928). Otros datos de copépodos provienen de las expediciones planctonológicas en el mar Caribe, del Buque de Investigaciones Carnegie, en octubre de 1928; Johnson-Smithsonian 6 - 60 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA en febrero de 1933, Oregón en abril de 1955 y Chain en febrero de 1960. El Museo de Historia Natural de Estados Unidos ha catalogado algunos especímenes colectados en estas expediciones. En febrero de 1966, el Buque de Investigaciones John Elliott Pillsbury realizó colectas de zooplancton a 50 m, de las cuales se identificaron varias especies de copépodos calanoidos (Owre y Foyo, 1972). Deevey (1979) identificó varias especies colectadas al sureste y noroeste de Hispaniola. En su estudio sobre la distribución y abundancia de los copépodos planctónicos en el golfo de México y mar Caribe, Campos (1980) refiere algunas especies para la región oceánica al sur de Hispaniola. En la República Dominicana se han realizado algunos estudios generales. González (1977) ofrece información de los copépodos en el lago Enriquillo. En la laguna costera de Puerto Viejo, González et al. (1978) mencionan varias familias de ciclopoidos (Oncaeidae, Oithonidae, Corcycaeidae y Macroestellidae) y calanoidos (Acartidae, Paracalanidae y Eucalanidae). Existen otras menciones de familias y/o especies para Las Palmillas en La Altagracia (Olivares, 1982); bahía de la Jina y laguna Redonda en la bahía de Samaná, el estuario del río Higuamo en San Pedro de Macorís (Olivares, 1983a) y la laguna de Boca Chica en Santo Domingo (Olivares, 1983b). Más recientemente, SEA-SURENA (1999) realizó un estudio del zooplancton en el litoral de Santo Domingo en relación con la contaminación y listó varios géneros y especies de copépodos. El Museo de Historia Natural de Estados Unidos alberga varias especies de copépodos parásitos de peces. Se trata de las especies Holobomolochus divaricatus, Pseudocycnoides buccata y Caligus productus parásitas de escómbridos (Scomberomorus regalis y Thunus albacores), especies del género Lernaeolophus parásitas de belónidos (Tylosurus acus) y bocayates (Haemulon bonariense), y la especie Caligus atromaculatus como parásita de chaetodóntidos (Chaetodon capistratus) (Cressey y Cressey, 1980; Cressey, 1991). Perez-Gelabert (2008) reporta 43 especies (cuatro endémicas) de copépodos para Hispaniola, que sumadas a las que aparecen en la base de datos de Hispabiota Marina, alcanzan 106 especies para la isla. De esta cifra, unas 29 corresponden a República Dominicana. Más de 140 especies de copépodos planctónicos marinos han sido registrados para las aguas cubanas (Claro et al., 2006). Eufasiáceos (Orden Euphausiacea) Los eufausiáceos son un orden de crustáceos malacostráceos planctónicos, conocidos genéricamente como kril, parecidos externamente a los camarones. Tienen de unos 3 a 5 cm de longitud y están presentes en todos los océanos. Son especialmente abundantes en las aguas que circundan el continente austral, donde son alimento fundamental de numerosas especies de ballenas, constituyendo quizá uno de los eslabones más importantes de la red trófica. En el estudio del zooplancton del Caribe, realizado por el Departamento de Investigaciones de la Armada de Estados Unidos (Owre y Foyo, 1976), aparecen ocho especies distribuidas en la ZEE de República Dominicana. Si se consideran las especies reportadas en estaciones de la ZEE de Haití, la cifra asciende a 16 especies para Hispaniola. Anfípodos (Orden Amphipoda) Los anfípodos son un orden de pequeños crustáceos malacostráceos, en su mayoría marinos, aunque un pequeño número de especies son límnicos o terrestres. Los anfípodos marinos pueden ser pelágicos o bentónicos; los primeros sirven de alimento a las aves marinas, peces, y mamíferos marinos y los segundos son comúnmente parte de la meiofauna intersticial de la arena de las playas, donde también juegan un rol en la trama alimentaria. La mención más antigua que hemos hallado de este grupo en territorio dominicano proviene del estudio de Margalef (1986) en el lago Enriquillo que llama la atención acerca de la abundancia de un anfípodo semiterrestre que menciona como Hyalella (Parhyalella) cf. platensis. Al presente, tal vez lo más interesante de este estudio posiblemente sean los datos morfométricos de la laguna y la información hidrológica, sedimentológica y ecológica que nos informa acerca de las características que tenía hace tres décadas este cuerpo de agua que al presente está sufriendo rigurosas transformaciones producto del cambio climático (PNUD, 2013). Jaume y Christenson (2001) describen dos especies de anfípodos estigobiontes10 (Metacrangonyx dominicanus y Metacrangonyx samanensis), la primera en la cueva Seca de San Pedro de Macorís y la segunda en la cueva Saturnino en la península de Samaná. Trias et al. (1997) reportan a la especie Bahadzia latipalpus en la cueva de Mondesí, situada en el borde de la laguna Oviedo en Pedernales. Jaume y Wagner (1998) realizaron colectas en Pedernales también en esta cueva y además en las de Odín, La Lechosa, Los Bolos y el cenote Poziman Cadena, describiendo dos nuevas especies de anfípodos estigobiontes (Ottenwalderia kymbalion y Bahadzia jaraguensis). Jaume (2001) reporta estas mismas especies en los dos últimos sitios mencionados. 10 Organismos que viven en un ecosistema acuático subterráneo como las cuevas anquihalinas. 6 - 61 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Como se observa, estos reportes corresponden a la fauna de anfípodos de ecosistemas fluviales y de cuevas. En el contexto estrictamente marino, Thomas y Barnard (1991) reportan al anfípodo de la especie Photis trapherus, a partir de colectas en fondos areno-fangosos de los manglares de la bahía de Icaquitos y Mateo (1991), en su estudio de la fauna de invertebrados asociados a las raíces del mangle rojo en el río Soco, menciona a los géneros Leucothoe y Stenothoe. Para República Dominicana solo se han informado con certeza seis especies, cifra que revela un pobre conocimiento del grupo. En Cuba, donde el grupo ha sido muy bien estudiado, se listan 130 especies (Lalana y Ortiz, 2005). Aunque para este Orden, Perez-Gelabert (2008) resume la bibliografía básica existente y reporta 23 especies (con 19 endémicas) para Hispaniola, tal cifra considera los extensos estudios realizados por Stock (1985a; 1985b) de la fauna estigobióntica de los acuíferos haitianos no considerada de manera directa en el presente reporte que se enfoca en la biodiversidad dominicana. Isópodos (Orden Isopoda) Los isópodos son el orden más diverso de crustáceos, de amplia distribución en toda clase de ambientes, especialmente en los marinos, aunque existen especies terrestres y dulceacuícolas y especies parásitas. Incluyen a las conocidas cochinillas, que se caracterizan por poseer generalmente el cuerpo deprimido, con la cabeza delante o inmersa en el borde anterior del primer segmento torácico, si bien la forma varía ligeramente en los distintos subórdenes. Los del Suborden Anthuridea son muy alargados, los de Asellota poseen el cuerpo cilíndrico, mientras que los de Oniscidea, que son los isópodos semiterrestres más comunes y conocidos, se ajustan más a la forma típica. Los del Suborden Flabellifera incluyen parásitos de peces (ocupando las bases de las aletas, alrededor de los ojos o sobre la lengua de su hospedero) y otros crustáceos tales como camarones, cangrejos ermitaños y anfípodos. Las Familias Sphaeromatidae y Limnoridae, incluyen especies taladradoras consideradas una plaga, por los intensos daños que provocan en cualquier tipo de madera introducida en el mar. La obra de referencia más importante es la Guía de los crustáceos isópodos marinos del Caribe de Kensley y Schotte (1989) que aporta unas doce especies marinas dominicanas conocidas. Los estudios sobre este grupo realizados en el país, revelan su diversidad de formas y hábitats. Entre las especies marinas se encuentran Jehaia stocki, descrita como parte de la fauna intersticial de los sedimentos de la playa de Barahona (Wagner, 1990). También se encuentran en el ambiente marino, pero como ectoparásitas de peces, dos especies de cimotoidos Renocila bowmani y R. waldneri, reportados como parásitos del mero (Serranus tigrinus) en La Caleta e isla Saona (Williams y Williams, 1980). Por su parte, las especies de bopíridos Dactylokepon caribaeus, Probopyrus pandalicola, Kolourione premordica y Eophryxus subcaudalis seleccionan hospederos decápodos, que según se ha observado en los arrecifes dominicanos, incluyen respectivamente a especies de cangrejos Iliacantha subglobosa (Adkison, 1982); anomuros Pachycheles ackleianus (Markham, 1978) o camarones Macrobrachium olfersii o Synalpheus pectiniger (Markham, 1985). Los oniscídeos, como suborden de isópodos terrestres, son comunes en las estructuras cerca del mar. Los reportes del grupo incluyen los asélidos de los géneros Asellus y Lirceus, a partir de observaciones de campo de Cicero (1981). Existe un grupo importante de especies estigobiontes descritas en pozos, manantiales y cuevas limnéticas y anquialinas como parte de la Expedición Amsterdam a la República Dominicana que incluye a: Stygocyathura broodbakkeri, Cyathura (Cyathura) tridentata y Cyathura (Stygocyathura) broodbakkeri en Barahona (Wagner, 1990); Arubolana rotunditelson en la cueva de los Murciélagos en Cabarete (Botosaneanu e Iliffe, 2010) y Atlantasellus dominicanus en las cuevas de los Bolos y el cenote Pozima Cadena, en Oviedo, Pedernales (Jaume, 2001). Perez-Gelabert (2008) reporta 55 especies (nueve endémicas) de isópodos para Hispaniola, que sumadas a las que aparecen en la base de datos de Hispabiota Marina, alcanzan 70 especies de isópodos para la Isla. De esta cifra, 28 especies corresponden a República Dominicana. Se han registrado para Cuba 110 especies de isópodos marinos y estuarinos (Claro et al., 2006). Miscidáceos (Órdenes Lophogastrida, Mysida y Stygiomysida) Los miscidáceos son un grupo de pequeños crustáceos malacostráceos marinos similares a los camarones. A pesar de su nombre y su parecido superficial a los camarones, están escasamente relacionados con ellos. Se conocen cuatro especies de miscidáceos para aguas dominicanas y unas seis para Hispaniola. En Cuba se han registrado unas veinte especies (Lalana y Ortiz, 2005). Paralophogaster atlanticus y Anchialina typica, son especies circalitorales y batiales; la primera colectada al este 6 - 62 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA de la bahía de Samaná en 914 m y la segunda en la ZEE de República Dominicana a 5,304 m de profundidad. Por su parte, la especie Siriella chierchiae fue colectada en aguas superficiales de la bahía de Samaná. Finalmente, Stygiomysis aemete es una especie anquihalina descrita por Wagner (1992), en base a un único ejemplar capturado en un pozo situado en la proximidad de Pedernales y colectado posteriormente en la cueva de Mondesí en el borde de la laguna Oviedo (Trías et al., 1997) y en las cuevas de los Bolos y Poziman Cadena en la misma zona (Jaume, 2001). Tanaidáceos (Orden Tanaidacea) Los tanaidáceos son peracáridos de cuerpo cilíndrico, con el primer par de pereiópodos siempre quelados y los urópodos multiarticulados. Se trata de un grupo de crustáceos únicamente marino. Gutu (2006) describe una nueva especie de tanaidáceo para República Dominicana, recogida en la recopilación de Perez-Gelabert (2008). Se trata de Zaraza linda colectada en Playa Colibrí, al oeste de Las Terrenas en el arrecife entre 0.5 a 2 m de profundidad. Posteriormente, Gutu (2009) reporta la presencia de Pseudoapseudomorpha gomezi en la explanada arrecifal de Juan Dolio. El Museo de la Institución Smithsonian alberga un ejemplar del tanaidáceo Sphyrapus sp. (USNM, 2015) colectado en los pastos marinos de Boca Chica. Se conocen solo tres especies para el país y la Hispaniola. Lalana y Ortiz (2005) reportan catorce especies para Cuba. Termosbaenáceos (Orden Thermosbaenacea) Los termosbaenáceos son un grupo de crustáceos que viven en pozos y manantiales de agua dulce, aguas salobres y hábitats anquihalinos. Debido a su estilo de vida troglobiótico, carecen de pigmentos visuales y son ciegos. A partir de la revisión monográfica de Thermosbaenacea de Wagner (1993) como fuente fundamental, Perez-Gelabert (2008) ofrece información de cinco especies para Hispaniola. Para República Dominicana se mencionan solo dos especies de aguas dulces y salobres (oligiohalinas), colectadas en pozos en la provincia Salcedo (Tethysbaena gaweini) y en la provincia Santo Domingo (Tethysbaena juriaani), según Jaume (2007). Trias et al. (1997) reportan la captura de numerosos ejemplares, asignables al género Tethysbaena, en las cuevas de Mondesí y de Felipe, en Pedernales. Estomatópodos (Orden Stomatopoda) Los estomatópodos, comúnmente llamados esquilas o camarones mantis, constituyen un grupo de crustáceos marinos bentónicos de cuerpo alargado y dorsoventralmente aplanado, con un pequeño carapacho a manera de escudo y un amplio abdomen segmentado. Las esquilas son depredadores altamente especializados para la captura de peces, cangrejos, camarones y moluscos y como característica distintiva, relacionada con su conducta predadora, su segundo par de apéndices torácicos está enormemente desarrollado para ejercer una alimentación rapaz. En estos apéndices, el borde interno del dedo móvil está provisto de largas espinas o tiene forma de hoja de cuchillo. El tamaño de los estomatópodos fluctúa desde unos 5 cm en las especies pequeñas a más de 36 cm en las formas gigantes. Casi todos viven en galerías excavadas en el fondo marino o en grietas de rocas y corales (Ruppert y Barnes, 1994). Los estomatópodos de Hispaniola cuentan con registros tan antiguos como el de Miers (1889) pero, sin dudas, la recopilación más completa sigue siendo la ofrecida por Manning (1969) que describe las especies del Atlántico Occidental, donde incluye varias especies, tanto para República Dominicana como de Haití. Posteriormente, Bonnelly de Calventi (1974; 1976), aportó algunos nuevos registros para aguas dominicanas. En el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015) se registran colectas de estomatópodos tan antiguas como las de W. M. Gabb de 1878, W. L. Abbot en 1922 y las de la Expedición Smithsonian- Hartford en 1937. Entre 1963 y 1969 se registran colectas particulares o durante las expediciones del BI Silver Bay. Este material, identificado en su mayor parte por R. B. Manning, incluye especímenes colectados desde el intermareal hasta 540 m de profundidad, en localidades de Puerto Plata, Samaná, Boca Chica, Barahona y el Banco de la Navidad en República Dominicana. Herrera-Moreno y Betancourt (2003) listaron doce especies de estomatópodos para Hispaniola, y Perez-Gelabert (2008) adicionó a la especie Nannosquilla schmitti a partir de un espécimen de la colección de crustáceos del Museo de la Institución Smithsomian, colectado en Boca Chica. El número total de especies de estomatópodos conocidas para República Dominicana es 12, y 13 para Hispaniola, cifras bastante cercanas a las de Cuba, que lista 16 especies (Lalana y Ortiz, 2005), con una similitud cualitativa de un 95 % entre la fauna de ambas islas. 6 - 63 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Cirripedios (Infraclase Cirripedia) Los cirripedios, también conocidos como escaramujos o percebes, constituyen un grupo de crustáceos marinos sumamente aberrantes, pues sus larvas planctónicas sufren una torsión que les permite fijarse al sustrato por la región anterior, mediante una sustancia cementante, que se consolida inmediatamente al sustrato, donde permanecerán fijados durante el resto de su vida. A partir de entonces se transforman en un adulto completamente distinto a los restantes crustáceos conocidos. Estos organismos afectan las instalaciones industriales que utilizan agua de mar para sus sistemas de enfriamiento, donde forman parte de las incrustaciones y organismos indeseables que tupen las cañerías y rejas, dificultando la circulación del agua, así como para la industria naval al invadir los cascos de los buques. Los cirripedios no han sido estudiados en República Dominicana. Se conocen unas cinco especies desde los estudios de CIBIMA (1994). En Cuba se han registrado 25 especies (Lalana y Ortiz, 2005). Ostrácodos (Clase Ostracoda) Los ostrácodos poseen un carapacho compuesto de dos valvas articuladas dorsalmente, lo que los hace muy semejantes en apariencia a un bivalvo pequeño, del cual se diferencia por la presencia del ojo naupliar. Poseen, además, varios apéndices torácicos fusionados a la cabeza. Se encuentran entre los animales marinos más exitosos ya que habitan en aguas dulces, salobres y marinas; desde aguas someras hasta grandes profundidades. La mayoría de los ostrácodos son bentónicos cavadores, viven sobre microalgas, fondos duros o epibénticos, y otros son totalmente planctónicos. Son parte importante en la dieta de algunos peces y de numerosos invertebrados. Perez-Gelabert (2008) reporta quince especies de ostrácodos (con seis endémicas) para Hispaniola. De esta cifra, descontando las especies reportadas a partir de estudios en ecosistemas fluviales haitianos (Broodbaker, 1983; 1983a; 1984; 1984a; Collado et al., 1984) solo dos parecen corresponder a República Dominicana, con el reporte de Kornicker (1986), que describe a la especie Eusarsiella dominicana para la región de Boca Chica, como el más reciente. En Cuba se han registrado 23 especies (Lalana y Ortiz, 2005). Remipedios (Clase Remipedia) Remipedia es una Clase de Crustacea descrita recientemente a partir de ciertos organismos procedentes de cuevas anquihalinas de las Bahamas (Yager, 1981). Los remipedios representan un grupo relativamente pequeño de crustáceos ciegos, apenas treinta especies, con aspecto de gusanos que presentan una singular mezcla de caracteres primitivos y avanzados. Se han encontrado en los acuíferos costeros que contienen aguas subterráneas salinas, con poblaciones identificadas en casi todas las cuencas hasta ahora exploradas. Desde el punto de vista filogenético, los análisis basados en morfología indican que los Remipedia podrían ser los crustáceos vivientes más primitivos, por lo que su estudio ocupa una posición importante en la comprensión de la historia evolutiva de los crustáceos y su relación con otros grupos de la fauna. Lorentzen et al. (2007) describieron a la primera especie de remipedio para Hispaniola: Speleonectes emersoni, colectada en la cueva de los Jardines Orientales y en la cueva Taína, ambas anquihalinas, situadas al sur de Santo Domingo. Esta especie es recogida por Perez-Gelabert (2008) en su compilación de los artrópodos de la isla Hispaniola. CRUSTÁCEOS DECÁPODOS (SubFilo Crustacea) Los crustáceos decápodos incluyen una gran diversidad de taxones marinos, de agua dulce, terrestre y semiterrestre. Se distinguen por la presencia de un carapacho bien desarrollado que encierra las cámaras branquiales. Los restantes cinco pares son típicamente patas ambulatorias o pereiópodos andadores. De estas patas ambulatorias o caminadoras, algunas pueden presentar modificaciones, e inclusive, el último par puede estar muy reducido o ausente. Los decápodos juegan un papel ecológico muy importante por su función de transferir la energía desde los niveles tróficos bajos a los más altos en la trama alimentaria. Gracias a su alta densidad y biomasa en los ecosistemas costeros, constituyen la base alimentaria principal de numerosas especies de peces comerciales. Entre los decápodos, se destacan valiosos recursos pesqueros, principalmente las langostas, los camarones y los cangrejos. La distribución de los decápodos abarca todas las latitudes y regiones del planeta y una gran variedad de hábitats, desde la zona costera terrestre pasando, por la franja intermareal, hasta las grandes profundidades, y en ecosistemas tan complejos como los ambientes hidrotermales en la zona afótica y profunda. Las especies que habitan en las cuevas o en la capa afótica, presentan adaptaciones sensoriales especializadas para orientarse y proveerse de alimentos. Entre los crustáceos, el orden de los decápodos posee el mayor número de especies, unas 10,000 (Ruppert y Barnes, 1994), que equivalen a casi una tercera parte de las conocidas para la clase. 6 - 64 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 65 Camarones (Subórdenes Dendrobranchiata y Pleocyemata) El término camarón es utilizado para referirse a algunos crustáceos decápodos, si bien los animales incluidos bajo este término manifiestan una gran variabilidad. Visto de una forma generalizada, los camarones abarcan crustáceos nadadores de ojos pedunculados, con largas colas angostas y musculares (abdomen), largas antenas, y pereiópodos muy finos, capaces de nadar hacia atrás empleando los pleópodos en la parte inferior de su abdomen, lo cual aplica principalmente a los Subórdenes Dendrobranchiata y algunos grupos de Pleocyemata. Los camarones son muy abundantes y pueden encontrarse cerca del fondo marino en la mayoría de las costas y estuarios, así como en ríos y lagos. Desempeñan una importante función en la cadena alimenticia, y son importantes fuentes de alimento para los animales de mayor tamaño desde los peces a las ballenas. También tienen un alto valor comercial para el consumo humano, por lo que son objeto de pesquerías o cría en muchas partes del mundo, incluida República Dominicana. Las primeras referencias de especies de camarones en Santo Domingo las hallamos en el Catálogo de crustáceos del Museo de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia (Sharp, 1893). De la década del 40 son conocidos los trabajos de Armstrong (1940; 1949) con numerosos registros y nuevas especies para localidades arrecifales en Barahona. Posteriormente hay importantes y continuos aportes de Pérez Farfante (1967; 1969; 1971; 1973; 1980) y Perez-Farfante y Bullis (1973), quienes estudian las colecciones de las Expediciones de 1963 de los Buques de Investigaciones Silver Bay y Pillsbury en aguas dominicanas, en localidades de La Altagracia, Puerto Plata y Barahona y enriquecen el inventario de camarones con especies de los ecosistemas circalitorales y batiales, distribuidas entre 128 y 732 m de profundidad. En República Dominicana, Bonnelly de Calventi (1974) lista las especies conocidas y realiza nuevos aportes al estudio de los camarones de río (Bonnelly de Calventi, 1974a). Los reportes abarcan una gran diversidad de ambientes. Williams et al. (1983) listan las especies de camarones de los arrecifes de La Caleta, Catalinita y Saona. Chace (1972; 1975) reportan especies estigobiontes de ambientes anquihalinos en la cueva de Valiente en Ciudad del Caribe, La Caleta en Santo Domingo y la cueva 4 de Puerto Plata. Aucoin y Himmelman (2010) hacen el primer reporte dominicano del género Pontonia, en la cavidad del manto del bivalvo, concha de abanico (Pinna carnea). Hay menciones a especies de camarones dominicanos en numerosos trabajos, entre ellos las revisiones de los géneros Glyphocrangon (Holthius, 1971), Sergia (Vereshchaka, 1994) y Salmoneus (Anker, 2010); y de la Familia Palaemonidae (Holthuis, 1951; 1952). Varias especies de camarones constituyen recursos pesqueros en República Dominicana. Colom et al. (1994) reconocen como una unidad nacional la pesquería de camarones, con chinchorro de ahorque y atarraya, de Sánchez, en la provincia Samaná, descrita por Núñez y García (1983) y ampliada por Silva y Aquino (1993) y Zorrilla et al. (1995). En el pueblo de Sánchez se desembarcan tres especies de camarones (Núñez y García, 1983): el camarón siete barbas (Xiphopenaeus kroyeri), el camarón rosado (Farfantepenaeus durorarum) y el camarón blanco (Litopenaeus schmitti), aunque este último puede considerarse la especie clave, pues ocupa entre el 86 % (Sang et al., 1997) y 95 % (Then et al., 1995) de la captura total de camarones. La región más importante por la extensión del área de pesca, la abundancia del recurso y el número de pescadores es la región oeste de la bahía de Samaná, donde los caudales que aportan los ríos Yuna y Barracote definen una región estuarina de unos 400 km². La elevada productividad de la zona hace de Samaná el área de pesca más importante del país, si bien SERCM (2004) señala otro sitio de pesca en Manzanillo, Montecristi. A partir de los datos de las bases de Hispabiota Marina y el inventario de Perez-Gelabert (2008), se reúnen 119 especies de camarones para Hispaniola, de las cuales 86 especies corresponden a República Dominicana. Langostas (Infraórdenes Achelata y Astacidea) El término langosta se emplea básicamente para identificar a las especies de los infraórdenes Achelata y Astacidea que se caracterizan por poseer un cefalotórax más o menos cilíndrico, más largo que ancho, un abdomen bien desarrollado dorsoventralmente aplanado y a veces un par de apéndices quelados. Sin embargo, en la literatura carcinológica, los representantes del infraorden Thalassinidea suelen ubicarse a veces junto a las langostas (Holthuis, 1991) por su semejanza con estas, aunque por su carapacho más bien comprimido y sus hábitos cavadores no son langostas tan “familiares” como los aquelados y los astacídeos. Las langostas se encuentran entre los crustáceos de mayor tamaño y generalmente habitan en huecos y grietas de los fondos rocosos y coralinos, aunque algunas especies son cavadoras en el sustrato particulado. Algunas de sus especies sustentan pesquerías de importancia en todo el mundo. Particularmente, Panulirus argus constituye el recurso pesquero más valioso de LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES6 - 66 los crustáceos dominicanos con importantes pesquerías en el Parque Nacional Jaragua, que han sido objeto de varios estudios biológico-pesqueros (Herrera-Moreno, 1994; 1996; Herrera-Moreno y Colom, 1995; Herrera-Moreno et al., 1997; Appeldoorn, 1997), revisiones (Infante, 2001) y un Programa de monitoreo del reclutamiento postlarval (Herrera-Moreno, 1996b). Otras pesquerías estudiadas son las de Azua (Melo y Herrera-Moreno, 2002) y Samaná (Herrera-Moreno y Betancourt, 2003). Existen planes de manejo pesquero (Herrera-Moreno, 1996a) y pautas claras para el ordenamiento de nuestras pesquerías (Herrera-Moreno y Betancourt, 2003), que nunca se han puesto en práctica. Moss et al. (2013) evaluaron recientemente la distribución, prevalencia y las particularidades genéticas del Virus PaV1 en las poblaciones de Pedernales y Montecristi. PaV1 es la primera enfermedad viral que se conoce afecta a la langosta, alterando el comportamiento y ecología de esta especie de manera fundamental. La prevalencia de esta infección es inversa al tamaño de las langostas, es decir que la mayoría de las infecciones se dan en las clases de menor tamaño. Existe preocupación desde hace algunos años por tener un mejor control y manejo de las pesquerías de Panulirus argus por ser una especie de amplia distribución caribeña-atlántica. Brasil propuso incluir sus poblaciones en el Apéndice II de CITES, y los beneficios para esta inclusión son discutidos en Naves y Noguchi (2007). Al presente, la especie es considerada como con deficiencia de datos para ser incluida en la Lista Roja de la UICN (2018). Otras especies de langostas que se capturan en las pesquerías dominicanas incluyen a la langosta pinta (Panulirus guttatus), la langosta verde (Panulirus laevicauda), el langostín (Palinurellus gundlachi) y las mamás langostas (Parribacus antarcticus y Scyllarides aequinoctialis) (Silva, 1994). La información compilada sobre las langostas de la República Dominicana proviene de la colección del CIBIMA (Bonnelly de Calventi, 1974a), estudios pesqueros en Barahona (Aquino, 1994;), Pedernales (Borrell-Bentz, 1981; Beck et al., 1994; Aquino e Infante, 1994; Infante y Silva 1994; Silva, 1994), Azua (Melo y Herrera-Moreno, 2002) y Samaná (Silva y Aquino, 1993; 1994; Aquino y Silva, 1995; León, 1997; Sang et al., 1997), o en varias provincias del sur dominicano (Schirm, 1995), incluyendo el Parque Nacional Cotubanamá (Chiappone, 2001); y estudios ecológicos en bahía de Las Calderas (Almonte, 1976) y Azua (González et al., 1978). En el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos se conservan especies provenientes de colectas particulares en Montecristi, y colectadas por el Buque de Investigaciones Pillsbury en 1970, entre 18 y 38 m de profundidad, en República Dominicana. A partir de los datos de las bases de Hispabiota Marina y el inventario de Perez-Gelabert (2008), se informan diez especies de langostas para Hispaniola y ocho especies para República Dominicana. Macaos (Infraorden Anomura) Los anomuros son un infraorden de crustáceos decápodos que incluye a los macaos o cangrejos ermitaños. La principal característica de este grupo es que tienen un abdomen imperfecto replegado por debajo del cefalotórax y a menudo reducido o asimétrico con atrofia de los pleópodos, pero siempre con urópodos. A pesar de esta base morfológica común, los anomuros son de aspecto muy diverso, apareciendo a primera vista como pequeñas langostas o cangrejos aplanados y ovalados, o bien, con formas muy particulares como los populares cangrejos ermitaños que buscan refugio en las conchas vacías de gastrópodos. De acuerdo a las recopilaciones de Wetherbee (1996) desde el siglo XVIII se conocen reportes de anomuros para Hispaniola. En el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos hay especímenes colectados en República Dominicana desde 1932. Además, el museo alberga material del Buque de Investigaciones Silver Bay colectado al este de cabo Samaná en octubre de 1963, entre 100 y 1,460 m de profundidad; del Buque de Investigaciones Pillsbury en aguas fuera de isla Saona en julio de 1971, a 395 m de profundidad. Para República Dominicana, Staiger y Voss (1970), en el narrativo del Crucero P-7006 del Pillsbury de junio-julio de 1970, mencionan la colecta del cangrejo ermitaño gris (Petrochirus diogenes) en la bahía de Ocoa en 35 m. Biffar y Provenzano (1972) hacen una revisión del género Dardanus para el Atlántico Occidental que incluye material de Hispaniola. Gore (1974) estudió una colección de porcelánidos colectados entre 18 y 43 m, por el crucero del Pillsbury en 1970 e identificó dos especies (Porcelana sayana y Pachycheles ackleianus) para el Banco de Montecristi, noroeste de cabo Cabrón, norte de cabo Samaná y en isla Beata, en República Dominicana. Hay reportes de anomuros dominicanos en las revisiones de los porcelánidos (Gore, 1974), los galateídos (Mayo, 1974), los pagúridos (McLaughlin, 1982), los hipoideos (Boyko, 2002) y en la guía de crustáceos decápodos de Abele y Kim (1986). En la República Dominicana, Bonnelly de Calventi (1974a) lista ocho especies de la colección del Centro de Investigaciones de Biología Marina de Santo Domingo colectadas en cayo Terrero en Montecristi, Boca Chica y La Caleta en Santo Domingo, y las playas Guayacanes y Najayo en San Cristóbal. Álvarez (1981) lista cinco especies para Puerto Viejo en Azua y Boca Chica; García (1983) menciona tres especies para Azua; Mateo (1985) lista seis especies colectadas en La Caleta, Santo Domingo y bahía de Las Calderas en Peravia; y Mateo (1986) adiciona una nueva especie para Azua. Actualmente se tienen menciones de especies de SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 67 anomuros provenientes de colectas o estudios ecológicos de Manzanillo a Punta Rucia en Montecristi (Geraldes et al., 1998); bahía Escocesa en María Trinidad Sánchez (Bonnelly de Calventi y García, 1982); río Soco en San Pedro de Macorís (Mateo, 1991), La Caleta y Boca Chica en Santo Domingo, bahía de Las Calderas en Peravia, Puerto Viejo en Azua (Almonte, 1976; Alvarez y Bonnelly de Calventi, 1978; García, 1979; 1983; Mateo, 1985; 1993); y el Parque Nacional Jaragua en Pedernales (Reveles, 1998). Perez- Gelabert (2008) reporta unas 39 especies de anomuros para Hispaniola, que sumadas a las que aparecen en la base de datos de Hispabiota Marina, alcanzan 49 especies para la isla. De esta cifra, unas 44 especies corresponden a República Dominicana. Unas 117 especies han sido registradas para las aguas cubanas (Claro et al., 2006). Cangrejos (Infraorden Brachyura) Bajo la denominación de cangrejos (o braquiuros) se agrupa a diversos crustáceos del orden de los decápodos, caracterizados por poseer un cefalotórax generalmente más ancho que largo, y aplastado dorsoventralmente y por portar, como en el resto de los decápodos, cinco pares de pereiópodos insertos ventralmente. El primero de esos cinco pares de patas está transformado en pinzas que a menudo alcanzan un enorme desarrollo, frecuentemente asimétrico. Las usan para la captura del alimento, para la defensa y para las interacciones sociales. El último par también puede ser diferente, convertido en un par de aletas. Lo que tienen en común todos los llamados cangrejos es su carácter bentónico, es decir que viven vagando sobre el fondo marino, si bien el grupo cuenta con especies semiterrestres y de agua dulce. Solo algunas especies de portúnidos han desarrollado secundariamente hábitos natatorios. Otro rasgo común, compartido con algunos otros decápodos, es que el primer par de patas locomotoras se ha convertido evolutivamente en un par de pinzas, que emplean para la captura y manipulación del alimento, para el cortejo, o para la disputa territorial. Desde el siglo XVIII se conocen registros de braquiuros para Hispaniola. De hecho, Wetherbee y Williams (1987) identifican varias especies a partir de los dibujos hechos por el pintor francés M. de Rabie entre 1770 y 1780 en Cape Haitien. Hay menciones para República Dominicana en la revisión de Verrill (1908) y el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos alberga varios especímenes colectados por el Buque de Investigaciones Silver Bay en Puerto Plata en octubre de 1963, a 274 m. Otra fuente de información sobre especies colectadas en aguas dominicanas la hallamos en el reporte narrativo del Buque de Investigaciones Pillsbury en julio de 1970 (Staiger y Voss, 1970). Se mencionan especies de braquiuros dominicanos en varias colecciones (Boone, 1929), descripciones de especies (Adkison, 1982; Hartog y Tiirkay, 1991), en las revisiones de los cangrejos cancroides (Rathbun, 1930), los oxistomatos (Rathbun, 1937) y de los géneros Calappa (Holthius, 1958) y Mithrax (Wagner, 1990). Bonnelly de Calventi (1974a) lista unas 59 especies de la colección del CIBIMA, colectadas en varias localidades del norte y sur del país: Yaque del Norte en Montecristi; Boca de Orí en Puerto Plata; Sánchez en Samaná; Sabana de la Mar en Hato Mayor; Miches y río Yeguada en El Seibo; río Duey en La Altagracia; Guayacanes, río Higuamo y Juan Dolio en San Pedro de Macorís; La Caleta, playa Güibia, río Ozama y Boca Chica en Santo Domingo; río Haina en San Cristóbal; bahía de Las Calderas, arroyo Carmelo y Palenque en Peravia y playa Tortugero en Azua. García (1983) lista 44 especies de cangrejos para Puerto Viejo, Azua; y García (1983a) 24 especies de la Expedición IDECOOP en julio de 1978 que realizó colectas hasta 274 m de profundidad en la bahía de Samaná, la costa nororiental hasta La Altagracia y continuó por la costa suroriental hasta Santo Domingo. Rodríguez y Williams (1995) describen una nueva especie de cangrejo de agua dulce para Hispaniola (Epilobocera wetherbeei). Actualmente se tienen menciones de especies de braquiuros provenientes de colectas, estudios ecológicos y/o pesqueros de Manzanillo a Punta Rucia en Montecristi (Geraldes et al., 1998); río Soco en San Pedro de Macorís (Mateo, 1991), playa Güibia y Boca Chica en Santo Domingo, bahía de Las Calderas en Peravia, Puerto Viejo y Tortuguero en Azua (Almonte, 1976; Alvarez y Bonnelly de Calventi, 1978; González et al., 1978; García, 1979; Álvarez, 1983; Rivas et al., 1983; García, 1983); Samaná (Sang y Martínez, 1994; Sang et al., 1994; Sang, 1996; Sang et al., 1997) y el Parque Nacional Jaragua en Pedernales (Reveles, 1998). Stoffle et al. (1981) exploran el maricultivo de Mithrax en República Dominicana. De los estudios pesqueros (Silva, 1994; Sang et al., 1997), se conoce que algunas especies de cangrejos son objeto de pesquerías comerciales que en nuestro país incluyen especies de las Familias Xanthidae, Majidae y Portunidae; como la dormilona (Carpilius corallinus), la centolla (Mitrax spinosissimus), el cangrejo araña (Stenocionops furcata) y la jaiba (Callinestes sapidus). En todas las áreas costeras de manglar de la República Dominicana, se pescan también varias especies de cangrejos. Esta actividad es mayor en aquellas provincias costeras que poseen las mayores extensiones de manglares, particularmente Samaná, Montecristi, Pedernales y La Altagracia, que tienen en total casi el 70 % de los manglares de la costa dominicana. La pesca tiene como especies claves a la paloma de cueva (Cardisoma guanhumi), el zumbá (Ucides cordatus) y el cangrejo moro (Gecarcinus ruricola). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES La presente recopilación resume 158 especies de braquiuros para la Hispaniola, a partir de los resultados de Perez-Gelabert (2008) y la base de datos de Hispabiota Marina. Para República Dominicana se informan 114 especies. Cuba reporta 331 especies (Claro et al., 2006), por lo que nuestro conocimiento de este grupo es aún incipiente. La Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) incluye seis especies en la categoría de Vulnerable (VU) (Tabla 6.17). Tabla 6.17. Especies amenazadas de braquiuros, según la Lista Roja de la República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018). ESPECIES CATEGORÍA Callinectes boucortis VU Callinectes sapidus VU Cardisoma guanhumi VU Gecarcinus lateralis VU Gecarcinus ruricola VU Ucides cordatus VU EQUINODERMOS (Filo Echinodermata) Los equinodermos poseen un endoesqueleto calcáreo formado por placas de carbonato de calcio. Tienen el cuerpo generalmente cubierto de espinas o tubérculos y, en estado adulto, presentan simetría radial pentámera. La característica más distintiva de los equinodermos es el “sistema acuífero-vascular”, compuesto por canales y apéndices superficiales, con funciones locomotoras y de alimentación. Son exclusivamente marinos y habitan la mayor parte de su vida sobre el fondo del mar, exceptuando algunas especies pelágicas. En Hispaniola, el Filo Echinodermata está representado por seis Clases. Los crinoideos, lirios de mar o estrellas plumosas (Clase Crinoidea) reciben su nombre debido al aspecto ramificado de sus brazos. Los crinoideos pedunculados viven fijos al fondo del mar por medio de un pedúnculo de naturaleza calcárea, principalmente por debajo de los 200 m de profundidad. Los crinoideos no pedunculados carecen de pedúnculo y se mueven lentamente por el fondo, principalmente por encima de los 200 m. Su cuerpo, de simetría pentarradial, está formado por un disco en forma de copa o cáliz, del cual parten cinco brazos, que, normalmente se ramifican y subdividen en otros. Estos son el grupo de equinodermos vivientes que se considera más antiguo. Los asteroideos o estrellas de mar (Clase Asteroidea) tienen simetría pentarradial, cuerpo aplanado formado por un disco pentagonal con cinco brazos o más. Se distribuyen en todos los océanos del mundo, en un amplio rango de profundidad, desde la zona intermareal hasta la abisal a profundidades superiores a 6,000 m. Los ofiuroideos o estrellas frágiles (Clase Ophiuroidea) presentan simetría pentarradial y su aspecto es parecido a las estrellas de mar. Tienen el cuerpo pequeño y aplanado formado por un disco redondeado por cinco brazos articulados muy finos y largos que surgen bruscamente del disco central y pueden estar ramificados. Los erizos o equinoideos (Clase Echinoidea) son de forma globosa o discoidal, carecen de brazos y tienen un esqueleto interno, cubierto solo por la epidermis, constituido por numerosas placas calcáreas unidas entre sí rígidamente, formando un caparazón, en las que se articulan las púas móviles. Viven en todos los fondos marinos, hasta los 2,500 m de profundidad. Los holoturoideos, conocidos vulgarmente como pepinos de mar (Clase Holothuroidea) incluyen animales de cuerpo vermiforme alargado y blando que vive en los fondos de los mares de todo el mundo. El cuerpo es musculoso, en forma de cilindro, y tiene una apertura bucal por un extremo que es rodeada por tentáculos. Internamente sus órganos y sistemas aparecen en un número múltiplo de cinco, como en el resto de equinodermos, pero externamente su cuerpo alargado da la sensación de tener un solo eje de simetría. Los equinodermos son abundantes (en densidad y/o biomasa) en todos los ecosistemas marinos y realizan importantes funciones. En los pastos marinos del Caribe, el erizo verde Lytechinus variegatus constituye un elemento fundamental en la movilización de la energía acumulada por la vegetación. Estos organismos consumen grandes cantidades de pastos marinos (Thalassia testudinum); pero poseen un bajo coeficiente de asimilación, por lo que la mayor parte de las hojas ingeridas pasan a formar parte del detrito, el cual es consumido por los microorganismos, contribuyendo con ello a acelerar el ciclo de descomposición de la vegetación (Alcolado et al., 2001). Las amenazas que se ciernen sobre los equinodermos no son muy diferentes a las que enfrentan otros grupos marinos de Hispaniola. La destrucción de los ecosistemas (principalmente manglares, pastos marinos y arrecifes coralinos) a consecuencia 6 - 68 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA del desarrollo en la zona costera, bien sean asentamientos humanos, parcelas agrícolas, instalaciones industriales y turísticas y/o la actividad pesquera y turística (especialmente el buceo), están entre las principales amenazas que afectan a todos sus grupos. Vinculado al turismo también se explotan especies como la estrella Oreaster reticulatus para elaborar artesanías que se venden en los establecimientos turísticos. En toda la isla, los pescadores usan esta especie de estrella de mar como carnada en las nasas. Adicionalmente a los impactos por la destrucción y pérdida de hábitats, hay grupos de equinodermos que están sometidos a usos extractivos comerciales como las holoturias con fines pesqueros y algunas especies de estrellas y erizos para la venta como especies para acuarios. Lo preocupante de todo este comercio es la ausencia de estudios ecológicos y de biología pesquera que avalen una explotación racional de las poblaciones y la falta de controles. En República Dominicana existe una pesca comercial de holoturias por NETCO C x A, que opera desde la playa Juan de Bolaño en Montecristi con permisos del Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura CODOPESCA para la exportación a los Estados Unidos. No hay estudios que sostengan científicamente esta explotación. De hecho, no hay información disponible de las especies involucradas, tallas mínimas, vedas o cualquier otro parámetro descriptivo de una pesquería organizada. La supervivencia de estas poblaciones de equinodermos está seriamente amenazada. La población del del erizo negro (Diadema antillarum) en República Dominicana sufrió una dramática reducción al igual que en el resto del Caribe hacia la década de los 80. La referencia más antigua sobre estudios de equinodermos en República Dominicana se remonta a las colectas de William More Gabb en 1878, con ejemplares que aún se conservan en el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (Rathbun, 1886). En la década del 30, los nuevos aportes provienen de Deichmann (1930), en su obra de los holoturoideos del Atlántico Occidental, donde resume algunos registros previos para República Dominicana. Posteriormente, tuvieron lugar nuevas colectas durante las Expediciones Norcross-Bartlett en julio de 1931 a bordo de la Goleta Effie Morrissey hasta 220 m de profundidad al suroeste de Santo Domingo y la Johnson-Smithsonian Deep Sea en el Yate Caroline, en febrero de 1933 en profundidades de 26 a 40 m en doce estaciones dentro de la bahía de Samaná y la península de Samaná, en el noreste dominicano (Bartsch, 1933). La década del 60 ofrece un nuevo panorama de expediciones en la plataforma dominicana con la presencia de los Buques de Pesca Exploratoria Silver Bay, en octubre de 1963, colectando en seis estaciones entre 92 y 348 m de profundidad al norte, noreste y este de la República Dominicana; y el Oregon en junio y mayo de 1965 y diciembre de 1969, con colectas entre 11 a 59 m en estaciones del noreste dominicano. Sin embargo, las expediciones más prolíficas fueron las del B/I John Elliot Pillsbury, entre enero y julio de 1970 y julio de 1971, con colectas en 33 estaciones en República Dominicana, entre 9 y 3,109 m de profundidad (Staiger y Voss, 1970). Gran parte del material colectado en estas expediciones sirvió de base a estudios taxonómicos posteriores, donde se destacan las contribuciones de los ofiuroideos someros (Parslow y Clark, 1963) y la zoogeografía de los crinoideos del Atlántico Occidental (Meyer et al., 1978), con numerosas especies para aguas dominicanas. Todas estas expediciones contribuyeron tempranamente a enriquecer las colecciones de los cinco grupos de la equinofauna de Hispaniola en los museos internacionales. Al presente, al menos 541 especímenes de unas 132 especies se conservan en los Museos de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015) de la Florida (FLMNH, 2015), de Zoología Comparativa de Michigan (MCZ, 2015) y de Ciencias Naturales de Berlín (ZMB, 2015). Particularmente, las expediciones del Buque de Investigaciones John Elliot Pillsbury jugaron un papel tan decisivo en el enriquecimiento de las colecciones, particularmente con especies profundas, de modo tal que al final de la década del 70, el 90 % de las especies de crinoideos, estrellas y erizos conocidas para Hispaniola estaban ya descritas y depositadas en diferentes museos. Entre las décadas del 70 al 90, CIBIMA confirmó la presencia y/o arrojó varios reportes de especies de equinodermos, recogidos en listas de crinoideos (Cicero, 1981), erizos (Cicero, 1981a; 1981b), estrellas (Cicero et al., 1976), estrellas frágiles (Rathe, 1978; 1981) y holoturias (Briones, 1983; 1985). Producto de estos trabajos, 241 especímenes de 66 especies están depositados en el Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” (MNHNSD, 2015). En esta etapa, la Universidad Autónoma de Santo Domingo, junto a la Universidad de Puerto Rico, implementaron en mayo de 1979 una expedición a bordo del Buque de Investigaciones Crawford, que realizó inventarios en los arrecifes del sureste dominicano en La Caleta y las islas Catalina y Saona (Williams et al., 1983). Posteriormente, tuvo lugar la Expedición IDECOOP con colectas entre 142 y 270 m que arrojaron nuevos registros para la equinofauna profunda dominicana (Rivas, 1983). Las investigaciones realizadas por la Universidad de Carolina del Este en los arrecifes de Montecristi (Luczkovich, 1991) ampliaron los reportes de los crinoideos dominicanos. 6 - 69 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES El más reciente inventario publicado de los equinodermos de Hispaniola de Herrera-Moreno y Betancourt (2012), adicionan sesenta especies al inventario nacional de CIBIMA (1994); para un total de 123 especies confirmadas para la zona costera y marina dominicana, ofreciendo un listado global de 156 especies para la isla Hispaniola (Tabla 6.18) y un mapa con las localidades de colecta en la plataforma insular (Figura 6.6). Tabla 6.18. Resumen de los números de diferentes categorías taxonómicas correspondientes a las cinco Clases de la equinofauna de República Dominicana (DO), Haití (HA) e Hispaniola (HI), según Herrera-Moreno y Betancourt (2012). Clases Crinoidea Asteroidea Ophiuroidea Echinoidea Holothuroidea Total Categorías HA DO HI HA DO HI HA DO HI HA DO HI HA DO HI HA DO HI Órdenes 3 4 4 7 4 7 2 2 2 7 10 12 3 3 3 22 23 28 Familias 4 9 9 11 7 12 9 11 12 12 16 17 6 5 7 42 48 57 Géneros 7 14 17 16 14 24 12 15 20 15 31 36 7 7 10 57 81 107 Especies 8 18 22 18 22 33 21 24 30 21 41 50 11 18 21 79 123 156 En relación con los grupos particulares, se mencionan 18 especies de crinoideos para República Dominicana. Unas cinco especies habitan hasta 45 m de profundidad en ambientes arrecifales e incluyen aquellas que, según Hendler et al. (1995), son más comunes y accesibles al buceo autónomo convencional, mientras que las restantes especies se distribuyen por debajo de 100 m hasta 1,033 m de profundidad. Si consideramos las 22 especies conocidas para Hispaniola en relación a Cuba, donde se han reportado 38 especies (Claro et al., 2006), el conocimiento del grupo es incipiente. Para ampliar el conocimiento de este grupo, se requiere de investigaciones en el ambiente profundo. El listado de asteroideos cuenta con 22 especies para República Dominicana. El intervalo batimétrico de las especies conocidas varía desde 0.3 m hasta 3,493 m, con especies distribuidas desde los manglares y el arrecife frontal hasta los ambientes batiales y circalitorales. Si consideramos las 33 especies conocidas para la Hispaniola en relación a Cuba, donde se han reportado 75 especies (Claro et al., 2006), el conocimiento del grupo es pobre. En el caso de los ofiuroideos, se conocen 24 especies de estrellas frágiles para la plataforma dominicana y su Zona Económica Exclusiva. La mayor parte de estas especies se distribuyen hasta 30 m de profundidad en áreas de pastos marinos y arrecifes coralinos y solo cuatro se colectaron entre 148 y 366 m. Las treinta especies reportadas para Hispaniola en comparación con las 154 reportadas para Cuba (Claro et al., 2006), indica un conocimiento muy pobre del grupo. Figura 6.6. Localidades de colecta de equinodermos en Hispaniola, según Herrera-Moreno y Betancourt (2012). 6 - 70 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA En los erizos, la lista dominicana alcanza 41 especies. La colección cuenta con los representantes someros más comunes en hábitat de manglares, pastos marinos y arrecifes coralinos; y al menos unas treinta especies que se distribuyen desde los 100 hasta 2,545 m de profundidad. En Cuba se conocen 63 especies de equinoideos (Claro et al., 2006), por lo que las cincuenta especies conocidas para Hispaniola revelan conocimiento bastante avanzado del grupo. Finalmente, la lista de holoturoideos alcanza 18 especies para la plataforma dominicana. La mayor parte de estas especies son comunes en ambientes someros sedimentarios, pero tres especies se hallaron en el intervalo de profundidades entre 243 a 348 m y una hasta 1,400 m. En Cuba se conocen 48 especies de holoturias (Claro et al., 2006), por lo que las 21 especies conocidas para Hispaniola revelan conocimiento pobre del grupo. En República Dominicana hay menciones a especies de equinodermos en los inventarios de los fondos de pastos marinos y arrecifes coralinos de muchas localidades que ya han sido mencionadas, pero los estudios ecológicos a nivel de poblaciones o comunidades son escasos. Chiappone (2001) realizó muestreos de densidad y distribución por tallas para cinco especies de erizos en el Parque Nacional Cotubanamá y Boca Chica. Tewfik et al. (2005) estudiaron el impacto del enriquecimiento de origen antrópico sobre la trama alimentaria de los pastos marinos en Pedernales y Barahona, involucrando a varias especies de erizos y holoturias. En los arrecifes dominicanos, se han realizado algunos censos para evaluar la abundancia del erizo negro en el Parque Nacional Cotubanamá, entre 9 y 17 m de profundidad, y Boca Chica entre 4 y 20 m (Chiappone, 2001), Punta Cana y Bávaro (Brandt et al., 2003) en todas las zonas del arrecife. Braquiópodos (Filo Brachiopoda) Los braquiópodos comprenden un grupo marino cuyo cuerpo está encerrado dentro de dos valvas calcáreas al igual que los moluscos bivalvos, pero a diferencia de estos, las valvas circundan el cuerpo dorsal y ventralmente en lugar de lateralmente y la valva ventral es siempre más amplia que la dorsal. La presencia de estas valvas calcáreas es responsable de la larga historia fósil del grupo. Todos los braquiópodos son marinos y muy pocas especies se encuentran a profundidades superiores al borde de la plataforma. Alcanzan entre 1 y 6 cm y son animales sésiles, cuyo cuerpo se ancla al sustrato firme por medio de un pedúnculo flexible que emerge del extremo articulado de la valva ventral. De este grupo se conocen algunos registros a partir de las obras de los braquiópodos del Caribe de Cooper (1977) y Gaspard (2001). La lista preliminar, elaborada bajo la asesoría taxonómica del Dr. Christian C. Emig, director de Investigaciones del Centro de Océanologie de Marseille, recoge diez especies para República Dominicana y once especies para Hispaniola. En el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos se conservan catorce especímenes colectados en República Dominicana, aguas afuera de las localidades de cabo Cabrón, cabo Samaná, cabo Falso, San Pedro de Macorís, La Romana y La Altagracia, en profundidades entre 25 y 3,000 m (USNM, 2015). Quetognatos (Filo Chaetognata) Los quetognatos son organismos translúcidos de cuerpo alargado (entre 12 y 30 mm), con aletas laterales y caudales para nadar o flotar en la columna de agua, pues son exclusivamente marinos, en su mayoría holoplanctónicos. La mayoría habita en aguas tropicales hasta unos 900 m de profundidad, aunque algunas especies solo pueden vivir en el estrato fótico, restringidas a la zona nerítica o en aguas abiertas. Los quetognatos se han utilizado como indicadores de condiciones hidrológicas como temperatura, salinidad u oxígeno disuelto; y algunas especies pueden ser utilizadas como marcadores de movimientos verticales de agua, así como para la comprensión de los factores que condicionan la distribución de las poblaciones de peces. Cumplen una importante función en las tramas tróficas pelágicas, al ocupar la segunda posición entre los organismos del zooplancton, en cuanto a abundancia, a continuación de los copépodos. Por otra parte, pueden constituir hospederos intermediarios de algunos parásitos de peces (Claro et al., 2006). Se conoce muy poco de este grupo. Solo se mencionan ocho especies para aguas dominicanas y catorce especies para Hispaniola en el estudio del zooplancton del Caribe de Michel et al. (1976). TUNICADOS (Filo Chordata, Subfilo Tunicata) Los tunicados (antiguamente urocordados) son invertebrados marinos que forman parte de los cordados, filo que incluye todos los animales con cordón nervioso dorsal y notocordio, si bien los tunicados adultos se parecen poco a los restantes cordados pues solamente durante su etapa larval es que se manifiestan las características distintivas del filo. Son filtradores marinos con una estructura parecida a un saco lleno de agua con dos aberturas tubulares, conocidas como sifones. Durante su respiración 6 - 71 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES y alimentación, el agua es aspirada por el sifón inhalante, mientras que el agua filtrada se expulsa por el sifón exhalante. La mayor parte de los tunicados adultos son sésiles y están permanentemente fijos a rocas u otras superficies duras en el fondo del océano; otros, como salpas, doliólidos y pirosomas, nadan en la zona pelágica del mar como adultos. Los tunicados Se agrupan en tres clases: Thaliacea, Appendicularia y Ascidiacea. Mientras que las dos primeras clases son menos comunes y están especializadas para la vida planctónica, las ascidias poseen el mayor número de representantes y son tunicados sésiles marinos de vida bentónica comunes en todos los mares. En la Clase Thaliacea, cuyos representantes son llamados con frecuencia salpas, se reportan dos especies en el estudio del zooplancton del Caribe de Michel et al. (1976). También se reportan miembros de la Familia Doliolidae para República Dominicana en la laguna de Boca Chica (Olivares, 1983) y el litoral de Santo Domingo (SEA-SURENA, 1999). Su género más común: Doliolum, se menciona para la bahía de Samaná (Lysenko, 1990). Los doliólidos son animales planctónicos transparentes, de hábitos filtradores solitarios, que habitan en todas las regiones cálidas del océano como parte del zooplancton. La Clase Appendicularia, incluye tunicados transparentes, tan diminutos que se alimentan de nanoplancton, y se encuentran muy especializados para la vida pelágica en el plancton marino superficial de todo el mundo. La Familia Oikopleuridae incluye las especies más conocidas de apendicularios como las del género Oikopleura, registrado para el litoral de Santo Domingo (SEA- SURENA, 1999) y la bahía de Samaná, en esta última junto a otro género común: Fritillaria (Lysenko, 1990). Otros apendicularios se han registrado en el zooplancton de la laguna de Boca Chica (Olivares, 1983); bahía de la Jina y el río Higuamo (Olivares, 1983a). Para la Clase Ascidiacea en República Dominicana hemos hallado ejemplares en el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos (USNM, 2015). El material corresponde a la Expedición Johnson-Smithsonian Deep Sea en el Buque de Investigaciones Caroline en febrero de 1933, que realizó colectas en la bahía de Samaná, el Buque de Investigaciones Oregon en mayo de 1965 en el Banco de la Plata y colectas de M. L. Jones en la bahía de Najayo y Santo Domingo en 1969. Van der Sloot (1969), en su estudio de las ascidias caribeñas de la Familia Styelidae, revisó especímenes identificados por W. G. Van Name procedentes de la bahía de Barahona en el arrecife, hasta 3 m. Otros reportes han sido tomados de Bonnelly de Calventi (1982) en el Parque Nacional Cotubanamá, en La Altagracia y la bahía de Las Calderas, en Peravia. La ascidia de la especie exótica Didemnum perlucidum se ha propagado por todo el mundo y se ha reportado para República Dominicana. Puede crecer cubriendo especies de interés comercial como los bancos de moluscos (Harriet, 2012). En términos de especies conocidas las salpas y los apendicularios están pobremente estudiados en República Dominicana. En la Clase Ascidiacea, la información recopilada suma unas ocho especies para aguas dominicanas y 16 para Hispaniola. El conocimiento es aún muy incompleto pues para Cuba se reportan unas 62 especies (Claro et al., 2006). Entre las especies registradas, cabe destacar –por su importancia farmacológica– a la ascidia del manglar (Ectenascidia turbinata), que tiene una amplia distribución y forma poblaciones muy densas en las raíces de los mangles. Sus características biológicas favorecen las posibilidades de un cultivo en el medio natural para incrementar su biomasa, por lo que constituye un recurso marino de grandes perspectivas que ha sido incluso objeto de proyectos en el Parque Nacional de Montecristi. La especie también se ha reportado como abundante en los manglares del Parque Nacional Cotubanamá en La Altagracia y la bahía de Las Calderas en Peravia (Bonnelly de Calventi, 1982). PECES (Filo Chordata, Subfilo Vertebrata) Los peces (con nombre científico Pisces) son animales vertebrados acuáticos, generalmente ectotérmicos (regulan su temperatura a partir del medio ambiente). La mayoría de ellos están recubiertos por escamas, y dotados de aletas, que permiten su movimiento continuo en los medios acuáticos; y branquias, con las que captan el oxígeno disuelto en el agua. Los peces son abundantes tanto en agua salada como en agua dulce, pudiéndose encontrar especies desde los arroyos de montaña, hasta en lo más profundo del océano. Se dividen en dos clases fundamentales: Elasmobranchii y Holocephali, que incluyen los tiburones y peces batoideos (peces cartilaginosos) y Actinopterygii que abarca a los peces óseos, donde está la mayoría de los representantes del grupo. Tiburones y batoideos (Clase Elasmobranchii y Holocephali) Los tiburones forman un grupo de peces de esqueleto cartilaginoso y piel cubierta por pequeñas escamas placoideas. Su cuerpo es generalmente alargado con aberturas branquiales en posición lateral y tallas que oscilan desde centímetros a varios metros. Todos son depredadores activos que juegan un papel trófico importante, principalmente en el ecosistema marino, donde pueden hallarse como pelágicos o demersales, en aguas oceánicas y/o costeras. Los tiburones tienen gran importancia como recurso 6 - 72 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA pesquero y pueden ser objeto de un aprovechamiento integral. La carne de muchas especies se consume fresca o se prepara salada para la comercialización. Del hígado se extrae aceite; la piel curtida es altamente apreciada en peletería fina, los dientes se emplean en la artesanía (Claro et al., 2006) y los cartílagos tienen propiedades medicinales. Las aletas constituyen un producto preciado para el mercado asiático. Aunque la peligrosidad de estos animales ha sido exagerada, la mayor parte de sus especies son inofensivas, solo un 9 % son definitivamente peligrosas y un 10 % adicional tiene suficiente tamaño para ser potencialmente dañinas (Cervigón et al., 1992). Los peces batoideos comprenden un grupo numeroso y muy diversificado de peces cartilaginosos que se agrupan en dos clases y tres órdenes, cuya característica distintiva es la de tener el cuerpo dorsoventralmente aplanado, la boca y las aberturas branquiales en posición inferior y las aletas pectorales sumamente amplias y extendidas a lo largo del todo el cuerpo y a veces también de la cabeza. Su talla varía desde unos 20 cm de longitud hasta 6 m e incluye a las conocidas rayas, mantas, chuchos, obispos, tembladeras, pejesierras y otros grupos. Por su parte, los peces batoideos son, en su mayor parte, marinos, pero algunas especies pueden incursionar en las aguas salobres de áreas estuarinas. Se distribuyen en todos los mares del mundo, desde la línea de costa hasta las llanuras abisales. Algunos grupos llevan una existencia vinculada al bentos y se encuentran en fondos de sustrato particulado arenoso o fangoso, donde pueden enterrarse y otras son de hábitos pelágicos migratorios. Los batoideos, en conjunto, tienen importancia comercial y en muchas localidades es muy apreciada la carne de algunas especies que habitualmente se prepara salada, tanto para la comercialización como el consumo. Por las espinas de su cola que son venenosas y pueden producir heridas dolorosas, se incluyen dentro de las especies peligrosas en áreas de recreación pública. La primera lista de tiburones y batoideos de República Dominicana corresponde a Terrero y Bonnelly de Calventi (1978). Posteriores adiciones (Decena y Díaz, 1982; Terrero, 1981; 1982; 1983; 1983a) fueron ampliando este inventario así como la distribución geográfica de especies como Galeocerdo cuvieri (García, 1981) y Carcharhinus plumbeus (Sang, 1986) en Samaná, Sphyrna lewini en La Caleta (Albaine y Briones, 1982) o Hexanchus vitulus en Punta Catalina (Rodríguez y Ramírez, 1982). Varias especies reportadas constituyen un elemento importante del complejo ecológico de pesca de las aguas oceánicas. De hecho, doce especies se han registrado en las pesquerías de Barahona y Pedernales (Silva, 1994; Reveles et al., 1997) y en Samaná (Lockward et al., 1995; León, 1997; Sang et al., 1997) y La Altagracia (Chiappone, 2001). Entre ellas están las especies pelágicas del género Carcharinus (como C. falciformis) y otras capaces de incursionar en bahías y estuarios (como Galeocerdo cuvier), de hábitos costero-oceánicos (como Rhizoprionodon porosus) y de hábitos neríticos (Cervigón et al., 1992). Entre los batoideos, las especies demersales más comunes incluyen a Dasyatis americana que habita en aguas someras sobre el sustrato arenoso; e Hymanthura schmardae, frecuente y abundante en aguas estuarinas en sustratos fango-arenosos. Entre las especies pelágicas de hábitos migratorios con mayores registros están Aetobatus narinari, que incursiona la zona nerítica- oceánica y Manta birrostris, más típica de aguas oceánicas. Al presente, se conocen 36 especies de tiburones y batoideos para República Dominicana y 45 para Hispaniola. En Cuba, donde el grupo ha sido históricamente bien estudiado, Claro et al. (2006) reportan 72 especies. Al igual que otras especies de peces sujetas a explotación pesquera, algunas poblaciones de tiburones y batoideos están sometidas a una alta presión de explotación, y varias especies, particularmente las de hábitos costeros, puedan estar amenazadas. En Samaná se emplean los dientes y las mandíbulas de tiburones para adorno, el aceite y los cartílagos para medicinas populares y las aletas para consumo humano mientras que las rayas (Dasyatis americana) se emplean para preparar medicamentos para el asma y la espina se emplea como arma y espuela de gallo (Lockward et al, 1995). Siete especies de peces cartilaginosos, seis tiburones y una raya, están incluidas en la Lista Roja de la UICN (2018), cinco como Vulnerable (VU) y dos En Peligro (EN). Son ellas: Alopias vulpinus, Carcharhinus falciformis, C. longimanus, Isurus oxyrinchus y Manta birostris (VU) y Sphyrna lewisi y S. mokarran como En Peligro (EN). La Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) incluye doce tiburones, con Negaprion brevirostris considerado como en Peligro Crítico (CR). De las especies de batoideos listadas, las del género Pristis (Pristis microdon y P. pectinata) están incluidas en la Lista Roja Nacional en la categoría de Peligro Crítico (CR). Lo restringido de su hábitat y su gran vulnerabilidad a las pesquerías ha causado una disminución importante de sus poblaciones, al punto que prácticamente pueden considerarse extintas en República Dominicana. Aunque las especies Ginglymostoma cirratum y Dasyatis americana no se han incluido en las categorías de amenaza por insuficiencia de datos, se deben manejar con precaución por las grandes presiones de la sobrepesca que operan sobre ellas. 6 - 73 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Peces óseos (Clase Actinopterygi) Los actinopterigios son una clase de peces cuya característica principal es la posesión de un esqueleto de espinas óseas en sus aletas y la presencia de escamas cicloideas y ctenoideas. Han desarrollado estrategias adaptativas que les han permitido colonizar todos los ambientes acuáticos, tanto marinos como de agua dulce y salobre. Los peces exhiben una variedad amplia de hábitos alimentarios (depositófagos, herbívoros, carnívoros u otros) que les confiere un papel clave en las tramas tróficas (Randall, 1967). La importancia de los peces es extraordinaria. Por una parte está su valor nutritivo y su papel en la alimentación humana. En República Dominicana, numerosas especies de peces tienen valor comercial y han ocupado un papel fundamental en los tempranos planes de desarrollo pesquero (Fisheries Development Limited, 1980). Al presente, la explotación pesquera abarca más de 200 especies de peces, que se capturan prácticamente en todos los ecosistemas y ambientes costeros y marinos, en una superficie de plataforma (entre 0 y 200 m de profundidad) de 8,000 km², 4,500 km² de bancos oceánicos y en el entorno oceánico adyacente de la ZEE (Herrera-Moreno et al., 2011). Actualmente, a las tradicionales actividades de pesca, se ha sumado la acuicultura. También los peces juegan un papel en el sector turístico a través de la llamada pesca deportiva, que cada día se vuelve una actividad más popular en nuestro país con torneos programados en diversos sitios. Un problema de salud pública asociado directamente con los peces es la ciguatera, una forma común de intoxicación alimentaria por ingesta de peces que se alimentan o habitan en los arrecifes coralinos y acumulan, a través de la cadena alimentaria, toxinas provenientes de algunas especies de dinoflagelados marinos. El riesgo de ciguatera en la República Dominicana por ingestión de ciertas especies de peces es un hecho reconocido. Se han aislado algunos dinoflagelados epifíticos (Gambierdiscus toxicus, Ostreopsis lenticularis y Prorocentrum concavum) que son agentes causales (Duval, 1992) y existen estudios sobre aspectos clínicos, epidemiológicos y antropológicos de la enfermedad en el país (Álvarez et al., 1991) y la relación de los dinoflagelados con factores ambientales (Polonia et al., 1995). Entre las especies de mayor incidencia, se reportan a la cojinúa (Caranx spp.), el peje rey (Alectis ciliaris), la barracuda (Sphyraena barracuda), el cazabito (Chloroscombrus chrysurus) y el medregal (Seriola spp.). El alto consumo nacional de peces, sobre todo especies de poca profundidad, hace pensar que las intoxicaciones por ciguatera no sean infrecuentes y de hecho existe un material informativo de CODOPESCA (2008) que explica el tema. Considerando solo la literatura internacional, los reportes de afectación por ciguatera en turistas que visitaron el país se vienen repitiendo sistemáticamente desde 1985 y continúan hasta el presente. El tema cobra especial interés a la luz de los nuevos escenarios climáticos, definidos en nuestras Comunicaciones Nacionales de Cambio Climático (SEMARENA/PNUD, 2004; 2009) que pronostican aumentos significativos de la temperatura del aire y del agua en la zona costera. Testera et al. (2010), en un estudio regional que incluye a República Dominicana, hallaron una alta relación entre la incidencia anual de ciguatera y el calentamiento del agua superficial en el Caribe. Las referencias sobre los peces de Hispaniola son tantas, que por razones de espacio solo podemos mencionar aquí algunas de las más relevantes. El inventario de los peces óseos de Hispaniola cuenta con una importante base en la obra de Beebe y Tee- Van (1928) en la bahía de Port-au-Prince en Haití o el inventario de los peces de Hispaniola de Fowler (1952). Para la República Dominicana, la primera relación conocida que hemos hallado es la de Terrero y Bonnelly de Calventi (1978). Esta lista continuó incrementándose con nuevos aportes, principalmente los de Terrero (1981), Decena y Díaz (1982), la compilación de Terrero (1983) y los nuevos reportes de antenáridos (Ferreras y Pugibet, 1981) y mictófidos (Rodríguez, 1986). Muchos estudios ecológicos y pesqueros que ya se han mencionado continuaron enriqueciendo el inventario de la ictiofauna dominicana. Existen inventarios de peces para varias localidades como Puerto Viejo en Azua (Bouchon et al., 2004) y en casi todos los parques nacionales: Jaragua (Reveles et al., 1997), Cotubanamá (Schmitt, 1998; Chiappone et al., 2000; Chiappone, 2001; León et al., 1995), Montecristi (Geraldes et al., 1998) y La Caleta (Geraldes et al., 1998). Hay menciones a especies de peces para República Dominicana y/o Hispaniola en las revisiones y descripciones taxonómicas de lutiánidos (Anderson, 1966; 1972), túnidos (Beebe y Tee-Van, 1936; Bullis y Mather, 1956), clínidos (Böhlke y Springer, 1961), scianídos (Gilbert, 1966), lábridos (Randal y Böhlke, 1965), espáridos (Randall y Caldwell, 1966), cinoglósidos (Robins y Randall 1965), blénidos (Springer, 1962; Robins y Randall 1965a), calionímidos (Davis, 1966), góbidos (Watson, 2000), muraénidos (Böhlke, 1966) y congrídos (Smith, 1969; Smith y Castle 1972). Owre y Bayer (1970) colectaron entre 3,870 y 3,541 m de profundidad, al engullidor de agua profundas (Eurypharynx pelecanoides) por primera vez en la fosa de Hispaniola. Las investigaciones ictiológicas han abarcado también aspectos ecológicos claves de algunas especies como los sitios potenciales de agregaciones reproductivas de peces arrecifales (Pugibet y Rivas, 2012) o los hábitos alimentarios de la sardina (Harengula humeralis) en la isla Saona (Rodríguez y Mateo, 1983), del poecílido de Hispaniola (Poecilia hispaniolana) (Mateo, 1992), la biajaca (Nandopsis haitiensis) (Vargas, 1984) y el poecílido elegante (Poecilia elegans) en el río Masipedro (Marmolejo et al., 2008). 6 - 74 SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Una importante fuente de información sobre la ictiofauna dominicana y de Hispaniola la encontramos en trece museos extranjeros que albergan cuantiosas colecciones, conteniendo el 75 % de las especies conocidas. Entre los más importantes, por el número de especímenes y por guardar varios ejemplares con localidades tipo en República Dominicana, se encuentran: el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos, el de París y el de la Academia de Ciencias de Filadelfia. También la colección ictiológica del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” constituye una importante base de datos para el estudio y conocimiento de la historia natural de la isla. Sánchez (2008) reporta que 9,201 especímenes, agrupados en 96 familias están albergados en este museo, con los poecílidos como el grupo mejor representado con 5,228 especímenes de la Familia Poeciliidae. Torres-Pineda, curadora de la colección ictiológica del Museo Nacional de Historia Natural (2017), realizó una actualización y curación de la colección de peces, dando entrada a la colección privada donada por el Grupo Jaragua, así como otras expediciones que han resultado en una gran suma de individuos y especies, en esta actualización se encontró un total de 16,376 especímenes, de los cuales 12,012 individuos pertenecen a la Familia Poeciliidae. Este proceso se mantiene en constante actualización, pues se siguen agregando nuevos especímenes y especies a la colección. Al menos 26 especies de ciprinodontiformes representan la ictiofauna de los ecosistemas fluviales dominicanos, agrupados en las Familias Cyprinodontidae, Poeciliidae y Rivulidae, con al menos once endémicas. Los estudios incluyen desde las tempranas descripciones de especies de poecílidos en Samaná (Myers, 1931) o ciprinodóntidos en Pedernales (Smith, 1989), hasta los análisis de la sistemática molecular del género Cyprinodon con importantes implicaciones para la biogeografía del grupo. Herrera- Moreno y Betancourt (2014) reportan 534 especies de peces óseos para República Dominicana y 834 para Hispaniola. En Cuba, donde la ictiofauna ha sido muy bien estudiada, se reportan 992 especies (Claro et al., 2006). De las especies halladas, unas 500 son típicas de la zona litoral, 40 de aguas profundas y 160 oceánicas. Entre las 109 familias encontradas, las de mayor diversidad son, en orden: Gobiidae, Serranidae, Carangidae, Clinidae, Scaridae, Haemulidae, Scianidae y Lutjanidae. La ictiofauna está sujeta a amenazas derivadas fundamentalmente de la explotación pesquera sin que se cumplan las regulaciones establecidas, y al respecto hay múltiples ejemplos. Las artes empleadas para la pesca del camarón en Sánchez no cumplen con la regulación de tamaño de la malla, por lo que capturan accidentalmente una gran cantidad de especies de peces que no son claves para la pesquería y que pueden ocupar más del 50 % de la captura total, entre las que se encuentran la mojarra (Cetengraulis edentulous), el gogó (Cynoscion jamaicensis), el mandarín chino (Stellifer colonensis), la corvina (Micropogonias furnieri), la lisa (Mugil hospes) y el robalo (Centropomus ensiferus) (Sang et al., 1997). Los recursos ícticos de los arrecifes están sometidos a una alta explotación sin adecuadas regulaciones pesqueras. Linton et al. (2002) reconocen que la pesca artesanal constituye uno de los principales problemas para la recuperación de los arrecifes dominicanos, desprovistos de todas las especies comerciales importantes. Las experiencias de buceo revelan una ausencia casi total de peces en los arrecifes de Puerto Plata, Santo Domingo, Bávaro o Punta Cana. A este impacto se suma la sobreexplotación de especies de peces para la elaboración de artesanías, incentivado por el desarrollo turístico o como parte de capturas de especies ornamentales. Wielgus y colaboradores (2010), muestran lo que consideran una tendencia preocupante por el declive significativo de los desembarcos pesqueros entre los años 1982 y 2006 en las pesquerías nacionales asociadas a arrecifes coralinos y manglares. También impactan negativamente a la ictiofauna el deterioro del ambiente acuático por la contaminación, la destrucción de ecosistemas, o la introducción de especies exóticas, principalmente en los ecosistemas fluviales (Mateo et al., 2014). Linardich y colaboradores (2017) evaluaron el estado de conservación de 1,360 especies de peces óseos costeros del Gran Caribe, 53 % endémicos, de los cuales el 5 % de las especies se encontraron bajo riesgo de extinción. La Lista Roja de la UICN, 2018, incluye 23 especies de peces no cartilaginosos, incluyendo a Gambusia dominicensis (EN), ciprinodon de aguas interiores. En su revisión y actualización de la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, incluye 59 especies. Es importante destacar que entre los grupos más amenazados están los peces endémicos de aguas interiores, incluyendo nueve especies de pecilidos, Limia versicolor como En Peligro (EN) y las ocho restantes como Vulnerable (VU). Dos especies del género Cyprinodon, ambas en Peligro Crítico (CR) y la biajaca (Nandopsis haitiensis), especie endémica de importancia comercial en categoría Vulnerable. (VU) 6 - 75 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES6 - 76 Tabla 6.19. Especies amenazadas de peces de aguas interiores, según la Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) y la UICN (2015). ORDEN FAMILIA ESPECIE CATEGORÍA Cyprinodontiformes Cyprinodontidae Cyprinodon higuey CR Cyprinodontiformes Cyprinodontidae Cyprinodon nichollsi CR Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia versicolor EN Cyprinodontiformes Poeciliidae Gambusia hispaniolae VU Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia dominicensis VU Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia nigrofasciata VU Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia sulphurophila VU Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia zonata VU Cyprinodontiformes Poeciliidae Poecilia dominicensis VU Cyprinodontiformes Poeciliidae Poecilia elegans VU Cyprinodontiformes Poeciliidae Poecilia hispaniolana VU Perciformes Cichlidae Nandopsis haitiensis VU TORTUGAS MARINAS (Clase Reptilia, Orden Testudines) Las tortugas marinas en República Dominicana están representadas por la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), la tortuga verde (Chelonia mydas), la caguama (Caretta caretta), el carey (Eretmochelys imbricata) y hay referencias a la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea). Los primeros estudios de las tortugas marinas en la región del Caribe, con información sobre República Dominicana, datan de finales de la década de los 70 (Carr et al. 1966; Rainey y Pritchard, 1972; Rebel, 1974; Bacon 1975; Carr et al., 1982). No obstante, se reconoce que las investigaciones sistemáticas de este grupo en el país comenzaron a finales de los 70 y principios de los 80, con el inicio de varios proyectos de investigación. Incháustegui (1978) reporta la captura de dos careyes (Eretmochelys imbricata) marcados; uno en Las Galeras, Samaná, proveniente de la isla Aves y otro recapturado en Palenque, San Cristóbal procedente de Islas Vírgenes. Ross (1981) y Ross y Ottenwalder (1983) presentan datos sobre el estado y el tamaño de la población de las hembras anidadoras de Dermochelys coriacea en seis playas del país. En este período, también comenzó un Programa de marcaje e incubación de las tortugas caguama, tinglar y verde en las playas del este de la laguna de Oviedo (Mosquea, San Luis y Playa Inglesa), en la península de Barahona, que contó con el apoyo de la Corporación de Conservación del Caribe, el Parque Zoológico Nacional (ZOODOM) y el Museo Nacional de Historia Natural (Ottenwalder, 1987). Como parte de su tesis de Licenciatura, Ottenwalder (1981) presenta el estudio preliminar sobre el estado, distribución y biología reproductiva de las tortugas marinas en la República Dominicana, basado en censos aéreos y trabajos de campo. Con el objetivo de servir como punto de partida en la identificación de áreas críticas para las tortugas marinas a nivel regional, en esta época se realizaron el Primer Simposio de Tortugas del Atlántico Oeste (STAO I) en Costa Rica (julio 17-22 de 1983), y el Segundo (STAO II) en Puerto Rico, cuatro años más tarde (octubre 12-16 de 1987), donde se presentaron reportes de 43 y 37 países, respectivamente. En estos eventos, los reportes de República Dominicana, con datos de las tortugas marinas sobre estados poblacionales, distribución, actividad de anidamiento, estimados poblacionales, hábitats críticos y manejo fueron presentados por Incháustegui (1983) y Ottenwalder (1987). A nivel regional, Meylan y Carr (1982) realizaron aportes al conocimiento de la ecología y conservación del carey (Eretmochelys imbricata) y Meylan et al. (1983) de los movimientos de la tortuga caguama (Caretta caretta) después de su anidamiento. En la década de los años 90 continuaron los estudios a nivel nacional y regional, particularmente enfocados hacia la tortuga carey. Stam y Stam (1992) ofrecieron datos sobre la captura y comercio de las tortugas en el país, mientras que Domínguez y Villalba (1994) presentaron un reporte sobre el comercio del caparazón de la tortuga carey en Santo Domingo. Dominici (1996) realizó visitas de campo y registros de reportes de actividades de anidación de la tortuga tinglar para la temporada de abril-junio de 1995 en el Parque Nacional Jaragua. León y Mota (1997) y posteriormente, León y Diez (1999) ofrecieron información sobre aspectos de la ecología y estructura poblacional de la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) en el Parque Nacional Jaragua y cabo Rojo. Meylan et al. (1997) realizan aportes sobre la biología y el estado de la tortuga carey en el Caribe. SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 77 Uno de los temas más estudiados han sido los movimientos migratorios de la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) en el Caribe. Márquez (1990; 1996) y NMFS y USFWS (1993) documentaron una de las más largas migraciones de un individuo adulto hembra de tortuga carey que viajó 1,622 km, desde la península de Yucatán México hasta Baní, República Dominicana, entre 1967 a 1971. Meylan (1999) analiza los movimientos de 19 individuos adultos y 9 juveniles de tortuga carey en el Caribe, incluyendo las costas dominicanas, con distancias estimadas entre 110 y 1,936 km para los adultos y 46 a 900 km para los juveniles. Importantes reuniones de coordinación de investigación y publicaciones, con enfoques de conservación sobre las tortugas marinas se han llevado a cabo en el Caribe, con información relevante para República Dominicana. Del 16 al 18 de noviembre de 1999 tuvo lugar en Santo Domingo el evento Conservación de Tortugas Marinas en la Región del Gran Caribe –Un Diálogo para el Manejo Regional Efectivo, patrocinado por WIDECAST, IUCN/SSC/MTSG, WWF, y el Programa Ambiental del Caribe del PNUMA. En este evento se presentaron las evaluaciones del estado de conservación y distribución en la región del Gran Caribe de la tortuga laúd (Eckert, 2001), tortuga verde (Lagueux, 2001), caguama (Moncada, 2001), carey (Amorocho, 2001) y la tortuga golfina en el océano Atlántico Occidental; todos estos trabajos fueron editados y publicados por Eckert y Grobois (2001). En la década del 2000, múltiples han sido las publicaciones sobre las tortugas marinas en el país, así como los esfuerzos de conservación que se realizan. León y Bjorndal (2002) presentan información sobre la alimentación selectiva de la tortuga carey en arrecifes coralinos en bahía de las Águilas y cabo Rojo, al suroeste de República Dominicana. Varios estudios analizan las tendencias comerciales de los productos procedentes de las tortugas marinas para el país (Marte et al., 2002; Mota y León, 2003; León y Mota, 2003; y Reuter y Crawford, 2006). Diez et al. (2003) analizan la presencia de careyes en las praderas de pastos marinos en isla Saona, en el Parque Nacional Cotubanamá; mientras que León y Mota (2003) evaluaron las agregaciones de juveniles de tortuga carey durante seis años de estudio; CIT (2004) registra la recaptura de siete individuos de tortugas verdes en República Dominicana que fueron marcados durante un desove en Tortuguero, Costa Rica. En enero del 2006, se inició el Proyecto de Cooperación Interuniversitaria (PCI): Estudio de las poblaciones de tortugas marinas nidificantes en el Parque Nacional Jaragua, con el objetivo de evaluar las poblaciones de tortugas marinas y el grado de amenaza que sufren en las playas y aguas costeras de esta Área Protegida. Este proyecto ha sido un esfuerzo coordinado y conjunto entre la Universidad de Valencia, la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el Grupo Jaragua y el Proyecto Araucaria XXI Enriquillo de la Agencia Española de Cooperación Internacional-AECI y la Secretaría de Estado de Medio ambiente y Recursos Naturales y sus resultados fueron presentados como informes finales por Tomás y León (2007) y León et al. (2010). Por su parte, Carreras et al. (2007) efectuaron estudios genéticos de las tortugas marinas que anidan en República Dominicana a fin de conocer su estructura poblacional, y relacionarlas con otras poblaciones existentes en el Caribe. León et al. (2007) ofrecen los resultados de los muestreos submarinos sobre tortugas marinas en dos parques nacionales del país; mientras que Aucoin et al. (2007) cuantifican las capturas incidentales de tortugas carey en la pesquería artesanal al suroeste del país. En el año 2008 se inició un Proyecto del Grupo de Investigación de Tortugas Marinas sobre marcaje y seguimiento satelital de individuos de tortugas carey en el país, cuyos recorridos pueden observarse en línea (Sitio Web: seaturtle.org.). Además, Tomás et al. (2008) analizaron la toma de huevos de tortugas marinas y su incubación artificial como técnica de conservación de las poblaciones. Richardson et al. (2010) describen el recorrido de la primera tortuga marina marcada para rastreo satelital en el área del Caribe. Se trata de una hembra adulta de tortuga verde llamada Suzie, que inicialmente fue marcada en las Islas Turcos y Caicos y en un período de 5 meses recorrió 6,000 km (incluida toda la costa sur de República Dominicana) y al final regresó a su punto de origen. Varios son los estudios sobre las tortugas marinas en áreas protegidas. León et al. (2011) publican la Estrategia de Monitoreo para Especies Amenazadas de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, incluyendo acciones para las tortugas marinas que anidan en el área protegida. Revuelta et al. (2012) evalúan el estado de las poblaciones de tortugas marinas nidificantes en dos áreas protegidas del país: Parque Nacional Jaragua y Parque Nacional Cotubanamá, sobre la base de muestreos realizados en el período del 2006 al 2010. Revuelta et al. (2013) analizan la urgencia de conservación de las poblaciones de tortuga carey anidantes en el país; mientras que Revuelta et al. (2014) enfatizan el valor de las áreas protegidas para las especies amenazadas, como es el caso de la tortuga tinglar en el Parque Nacional Jaragua. En isla Catalina, la playa del Oeste es visitada durante los meses junio-noviembre de cada año por tortugas marinas, por lo que desde el año 2007, la Direccion de Biodiversidad ha venido realizando monitoreos de las tortugas marinas, en particular del carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga verde (Chelonia mydas). Esta misma actividad se repite en la isla Saona. El programa de monitoreo incluye el entrenamiento de personal local para obtener el apoyo en los monitoreos y vigilancia. Entre estos trabajos se pueden citar el monitoreo en la playa oeste de la isla Catalina (2007-2017), la evaluación de anidamientos en playa Minita, Complejo Casa de Campo La Romana y el reporte de la invasión de nidos por mapaches en el Monumento Natural Isla Catalina (Ministerio Ambiente, 2015). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES6 - 78 Revuelta et al. (2014) ofrecen los resultados de los monitoreos del carey (Eretmochelys imbricata) y el tinglar (Dermochelys coriacea) en los Parques Nacionales Jaragua y Cotubanamá por el Grupo Jaragua, comunitarios y guardaparques del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales desde 1998 (las áreas de alimentación) y desde 2006 (las de anidamiento, específicamente en isla Saona) al 2013. Revuelta et al. (2015) evalúan la eficacia de las intervenciones directas de conservación para la protección de los huevos de la tortuga tinglar. Como ya se ha mencionado se conocen cuatro especies de tortugas marinas para aguas dominicanas, tres de las cuales (tortuga laúd, la tortuga carey y la tortuga verde) se ha comprobado muy recientemente que anidan actualmente en nuestras costas (Revuelta, 2014). La tortuga golfina (Lepidochelys olivacea) aparece para aguas dominicanas en el catálogo de la FAO (Márquez, 1990), pero debe ser confirmada. En cuanto a la protección legal de estas especies, desde 1962 el Estado dominicano cuenta con leyes que protegen las tortugas marinas. Además, las poblaciones nidificantes más importantes se encuentran en dos áreas protegidas: Parques Nacionales Cotubanamá y Jaragua (León et al., 2011). En el año 2000, entró en vigencia la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana (No. 64-00), ley en la que se incluyen artículos para una protección integral de las tortugas marinas y que prohíbe la recolección de huevos y la captura y comercialización de estas especies. Dicha protección fue ratificada en el 2004 por la Ley 307-04 de pesca, quedando explícitamente prohibida la explotación de todas las especies de tortugas marinas. Todas están incluidas en los Apéndices I y II de la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). Todas están amenazadas según la UICN (2015). La Lista Roja de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018) señala como especies En Peligro (EN) a la tortuga verde (Chelonia mydas) y el tinglar (Dermochelys coriácea), y en Peligro Crítico (CR) al carey (Eretmochelys imbricata) (Tabla 6.20). Tabla 6.20. Lista de tortugas marinas reportadas para República Dominicana que aparecen en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015), y su grado de amenaza, según las Listas Rojas de República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2018). FAMILIA ESPECIE NOMBRE COMÚN CATEGORÍA CMS APÉNDICE I CMS APÉNDICE II Cheloniidae Chelonia mydas Tortuga verde EN 1979 1979 Dermochelidae Dermochelys coriacea Tinglar EN 1979 1979 Cheloniidae Eretmochelys imbricata Carey PC 1985 1979 Cheloniidae Caretta caretta Caguama VU 1985 1979 Cheloniidae Lepidochelys olivacea Tortuga golfina VU 1985 1979 MAMÍFEROS MARINOS (Clase Mammalia) Ballenas, delfines y manatíes (Órdenes Cetartiodactyla y Sirenia) La información de las capturas históricas de ballenas basadas en las bitácoras de los buques balleneros ofrece la primera información sobre registros de mamíferos marinos en aguas de Hispaniola (Reeves et al., 2001). Las investigaciones en este grupo en el país, orientadas principalmente hacia las ballenas jorobadas, las encontramos desde inicios de la década de los años 70, donde los estudios del investigador Hays mostraron una gran población de ballenas jorobadas en la bahía de Samaná (Vázquez, 2012). Por su parte, Winn et al. (1975) estimaron que el 85 % de las ballenas jorobadas en las Antillas Occidentales fueron encontradas en los bancos de la Plata y la Navidad, evidenciando la importancia vital de estas áreas para el apareamiento y cría de esta especie. Ese mismo año, Naval Ocean Research and Development Activity (NORDA) llevaron a cabo muestreos acústicos y visuales aéreos en el área caribeña, incluyendo la isla Hispaniola (Levenson y Leapley, 1978), confirmando los hallazgos de Winn et al., (1975). Expediciones de Balcomb y Nichols en las Antillas Occidentales, entre 1977 y 1981, a bordo del Barco Regina Maris, realizaron estimados de abundancia poblacional de ballenas jorobadas en los bancos de la Plata, La Navidad y del Pañuelo (Balcomb y Nichols, 1978; 1982) y, posteriormente, estudios de Whitehead y Moore (1982), entre los años 1978 y 1980, describen su distribución y movimientos en estos bancos oceánicos. SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA 6 - 79 A finales de la década de los 70, comenzaron los estudios a nivel nacional, donde investigadores del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” (MNHN), dirigidos por el Dr. José Ottenwalder, y en colaboración con CIBIMA, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, realizaron la primera colección osteológica de mamíferos marinos (Ottenwalder, 1982; Bonnelly de Calventi, 1986). En la década de los 80 se iniciaron las expediciones con investigadores dominicanos en la bahía de Samaná y en el Banco de la Plata. En marzo de 1984 se realizaron las dos primeras expediciones, organizadas por el MNHN, en coordinación con la Marina de Guerra a bordo del remolcador Enriquillo, bajo la dirección técnica del director del MNHN. Posteriormente, la Dirección Nacional de Parques y el Centro de Investigaciones de Biología Marina (CIBIMA), de la UASD, recibieron una invitación del Dr. George Nichols de la Ocean Research and Education Society (ORES), y su Programa Allied Whale, a bordo del Barco Regina Maris, para la realización de la segunda expedición dominicana hacia el Banco de la Plata para la observación de las ballenas jorobadas. Estas expediciones marcaron el inicio de las investigaciones científicas sobre esta especie en el país. CIBIMA desarrolló un programa de investigaciones científicas y de conservación en el Banco de la Plata y la bahía de Samaná, en colaboración con investigadores del Centro de Estudios Costeros de los Estados Unidos (Bonnelly de Calventi, 1994). En esta década son relevantes varias investigaciones en el Banco de la Plata (Martin et al., 1984; Clapham y Mattila 1988; Mattila et al. 1989) y la bahía de Samaná (Mattila et al., 1994). A inicios de los 90 se llevó a cabo el Proyecto Años de las Ballenas Jorobadas del Atlántico Norte (Years of the North Atlantic Humpbacks; YONAH) con el objetivo de evaluar el estado de las ballenas jorobadas en el Atlántico Norte, abarcando los bancos de la Plata, la Navidad y la bahía de Samaná (Allen, 1993) y, posteriormente, entre el 2004-2005, el Proyecto Más de las Ballenas Jorobadas del Atlántico Norte (More of the North Atlantic Humpback, MONAH), como continuación del anterior, enfocado en el Banco de la Plata y el golfo de Maine. Ambos proyectos utilizaron técnicas de fotoidentificación y toma de muestras de tejidos de los individuos para posteriores análisis genéticos y estimados poblacionales (Clapham et al., 2003). Como resultado de estos proyectos, diversos estudios sobre ballenas jorobadas han sido publicados, incluyendo los temas de estimados poblacionales y migraciones, basados en fotoidentificación (Katona y Beard, 1990); composición y dinámica de grupos competitivos en la bahía de Samaná (Clapham et al. 1992; Clapham et al., 1993); reacciones a la toma de muestras de piel (Clapham y Mattila, 1993); estudios genéticos (Palsboll et al. 1995; 1997); evaluación de la abundancia de ballenas jorobadas en el Atlántico Norte sobre la base de estimados de captura y recaptura, usando las marcas naturales de los individuos (Smith et al., 1999; Stevick et al., 2001; Stevick et al., 2003; Friday et al., 2008). Kennedy (2013) presenta informacion histórica sobre los estudios de la ballena jorobada en el Atlantico, incluyendo aquellos en aguas y costas dominicanas. La información más reciente de las ballenas jorobadas de la bahía de Samaná proviene de los reportes de los monitoreos promovidos por el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE, Inc.) desde 1999 hasta el presente. Los datos recolectados en estos monitoreos no siguen un diseño de muestreo aleatorio y han sido colectados sobre plataformas de oportunidad. No obstante, han demostrado su utilidad práctica para describir las características generales de las ballenas en esta área reproductiva y promover la actividad de observación de ballenas sobre bases sostenibles (Sang, 2000; León, 2003; Betancourt, 2004; 2005; 2006; 2013; 2014, 2015; 2016; Herrera-Moreno y Betancourt, 2009; 2012; 2013; 2014; Fernández de Robillard, 2011; 2012). Betancourt y Herrera-Moreno (2007), en el marco del Proyecto PNUD/FMAM/PPS Creando las bases de un turismo sostenible en la observación de ballenas jorobadas desde la Comunidad de Carenero, Samaná del Programa EcoMar, presentaron información batimétrica, oceanográfica y ecológica para la bahía de Samaná. Además, exponen y discuten datos sobre distribución, uso del hábitat, grupos sociales, abundancia relativa y fotoidentificación de las ballenas jorobadas, obtenidos entre enero y marzo de los años 2004, 2005, a bordo de embarcaciones turísticas comerciales de observación de ballenas. Sobre la base de los resultados del monitoreo de más de una década, Betancourt et al. (2012) realizaron un análisis de la distribución de las ballenas jorobadas en la bahía de Samaná. Al presente, se encuentra en elaboración el Catálogo de Ballenas Jorobadas de la bahía de Samaná y el Banco de la Plata (ASDUBAHISA, en preparación). Por su parte, con los auspicios de The Nature Conservancy (TNC) y como parte de una caracterización ambiental del hábitat de las ballenas jorobadas en la bahía de Samaná, se realizó una evaluación de la contaminación acústica de la zona, que aportó información de las fuentes externas y los niveles de ruido que pudieran afectar la distribución de las ballenas jorobadas, así como fuentes naturales relacionadas con su presencia. Existen otras investigaciones sobre las ballenas jorobadas en el Atlántico Norte que incluyen las áreas del Banco de la Plata y analizan aspectos de tamaño de la población basado en estudios genéticos (Ruegg et al., 2013). En el 2009 se inició el Proyecto LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES de Marcaje Satelital en el Santuario, llevado a cabo por ATEMAR, Asesoría Ambiental y Tecnología Marítima, y FUNDEMAR, el cual contó con los auspicios del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la NOAA de los Estados Unidos. Este proyecto ha aportado información sobre los movimientos migratorios de las ballenas jorobadas entre las áreas de alimentación y reproducción (Kennedy et al., 2014). Stevick et al. (2015) ofrecen información sobre los patrones de migración de las ballenas jorobadas en base a fotoidentificación. Esta importante área reproductiva de ballenas jorobadas en la costa atlántica es un área protegida desde 1986, y actualmente constituye el Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de la Plata y la Navidad de la República Dominicana, y comprende los bancos de La Plata, La Navidad y El Pañuelo y la bahía de Samaná. Dentro del Santuario, la bahía de Samaná constituye una de las áreas turísticas de observación de ballenas más importantes del Caribe (Hoyt, 1999). El Santuario de Mamíferos Marinos recibe más de 40,000 visitantes durante la temporada de observación de ballenas (de enero a marzo) con beneficios directos a la comunidad de Samaná de 2.3 millones de dólares (AGROFORSA 2012). En el año 2007, el Ministerio de Medio Ambiente y la NOAA firmaron un Acuerdo de Hermanamiento entre los Santuarios del Banco Stellwagen de los Estados Unidos y del Banco de la Plata y la Navidad, en la República Dominicana con el objetivo de fortalecer la protección de las ballenas jorobadas entre las zonas de alimentación y reproducción. Dicho acuerdo ha sido renovado en varias ocasiones. En el año 2010, el país se suscribió al Convenio Internacional para la Regulación de la Pesca de la ballena, que crea la Comisión Ballenera Internacional (CBI). Durante la última década, técnicos dominicanos han estado presentes en las reuniones del Comité Científico de la CBI. Desde el 2010 hemos asistido a la plenaria de la CBI donde los representantes del Ministerio de Medio Ambiente y de la sociedad civil han sido defensores de la Cero Caza de ballenas en el mundo. En el 2015, el Ministerio de Medio Ambiente aprobó el Plan de Manejo del Santuario, según lo establecido en la Ley 64-00 para la coordinación e implementación de actividades de investigación, conservación, manejo y educación ambiental. El plan, elaborado por FUNDEMAR, ha contado con la participación de técnicos e instituciones nacionales y extranjeros con el auspicio del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) a través de su programa Ambiental del Caribe (PAC), bajo el proyecto marco LifeWeb, financiado por el Gobierno de España. En otras áreas del país se realizan importantes esfuerzos de investigación y conservación de los mamíferos marinos. Diversos estudios han sido publicados por la Fundación de Mamíferos Marinos (FUNDEMAR) en el Parque Nacional Cotubanamá e incluyen aspectos de ecología y conducta de los delfines (Whaley et al., 2006); protección de delfines silvestres (Parsons et al., 2006); registros de ballenas jorobadas en la costa sur dominicana (Whaley et al., 2007); investigación y ecoturismo con delfines (Sellares y Lancho 2008; Draheim et al., 2010); protección y defensa de delfines en cautiverio (Alaniz, 2010; Bonnelly de Calventi, 2002); y primeros registros de especies de cachalote para la región de Bayahíbe (Vázquez et al., 2012). Un significativo aporte al conocimiento de los mamíferos marinos para el país se encuentra en la documentación y registro de los animales varados en las costas dominicanas. En 1995, se estableció la Red Dominicana de Varamientos (RDV), con sede en el Acuario Nacional, asociada a la Red Caribeña de Varamientos, con base en Puerto Rico, la cual estuvo funcionando hasta el año 2007. En el año 2008 se creó el Centro de Rescate y Rehabilitación de Especies Acuáticas (CERREA), ubicado en el Acuario Nacional y funcionando oficialmente desde el año 2008. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, bajo su responsabilidad como Administrador del Santuario, también colabora en los eventos de varamientos. Entre los estudios con datos de varamientos en el país se encuentran los de Toyos et al. (2000) y Pugibet y Vega (2005). Veras (2014) realiza un análisis detallado y sistemático de la ocurrencia de varamientos de mamíferos marinos en nuestras costas desde 1917 hasta el presente. Los registros de mamíferos marinos recientes para las aguas dominicanas alcanzan unas 24 especies, 23 son cetáceos (ballenas y delfines) y un sirenio (manatí).11 Considerando la literatura disponible, la historia de los mamíferos marinos en la República Dominicana muestra cuatro momentos importantes para el conocimiento de este grupo. Ottenwalder (1982) presentó una lista preliminar de los cetáceos en aguas dominicanas, con un total de ocho especies, seis del Suborden Odontoceti y dos del Suborden Misticeti, basado en observaciones directas, identificación de restos de esqueletos, registros fotográficos y especímenes varados. Posteriormente, Bonnelly de Calventi (1994) presenta 16 especies de mamíferos marinos para el país, entre las que se encuentran 14 especies de cetáceos, una especie extinta de foca y el manatí antillano. FUNDEMAR (2009) presenta una lista actualizada de los mamíferos marinos avistados o varados de República Dominicana, en el marco de la cooperación ambiental CAFTA-DR, a través de la 6 - 80 11 No se consideran en este listado los antiguos registros de la foca monje del Caribe (Monachus tropicalis), de la cual no existen registros desde el 1959, lo que indica su extinción en la región del Gran Caribe; ni el varamiento de la foca encapuchada (Cystophora cristata) fuera de su área de distribución natural. SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAUNA Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Esta lista posee un total de 20 especies, todas incluidas en los apéndices de CITES. Veras (2015), en su tesis de grado para optar por el título de Licenciatura en Biología, presenta los datos de varamientos de mamíferos marinos para las costas de la República Dominicana, desde 1917 al 2012, reportándose un total de 118 eventos de varamientos con 19 especies involucradas. En este trabajo se reconocen para el país un total de 25 especies de mamíferos marinos, incluyendo una encapuchada (Cystophora cristata) fuera de su distribución natural. El número de especies reportadas para el país es menor que las reportadas para la región caribeña. Ward et al. (2001) reportan un total de 34 especies de mamíferos marinos para la región del Caribe y del nordeste, que incluye a Bahamas, Islas Cayman, Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica, Puerto Rico e Islas Turcas y Caicos. Whitt et al. (2011) plantean que 18 especies y cuatro géneros tienen registros confirmados para las aguas cubanas. Esto incluye 17 especies de cetáceos (tres ballenas barbadas y catorce odontocetos) y una especie de sirenio. También se han reportado sin confirmar, once especies de cetáceos y una especie de pinnípedo. Poseen registros históricos de la foca monje del Caribe (Monachus tropicalis) en Cuba. En el Museo del Hombre Dominicano se encuentran collares rituales precolombinos provenientes de la isla de Alto Velo, que incluyen colmillos de la foca monje del Caribe. Esta especie se considera extinta. Del total de especies reportadas para República Dominicana, tres se encuentran en la Lista Roja de la UICN (2018): Balaenoptera borealis como Amenazada (EN), y Physeter macrocephalus y Trichechus manatus, ambas como Vulnerables (VU). La Lista Roja Nacional (Ministerio Ambiente, 2018), solo se incluye a Physeter macrocephalus como Vulnerable (VU) y Trichechus manatus en Peligro Crítico (CR). En la República Dominicana, el Orden Sirenia está representado por el manatí antillano (Trichechus manatus). Todos los manatíes de las Antillas, Centroamérica y Sudamérica pertenecen a la misma subespecie (Trichechus manatus manatus). Sin embargo, los resultados de los análisis genéticos indican una mayor similitud entre el manatí de Florida (Trichechus manatus latirostris) y el de República Dominicana y Puerto Rico, que entre este último y los de América del Sur (Lefebvre et al., 1989). A partir del hallazgo de algunos huesos de manatí en sitios indígenas de Haití y República Dominicana (Miller, 1929), se especula que pueden haber estado entre los objetivos de caza de los indios en Hispaniola hace 3,000 a 5,000 años (Lefebvre et al., 1989). Esta especie se encuentra en las áreas marinas costeras donde coincide la presencia de una fuente de agua dulce, pastos marinos y condiciones de protección como esteros, lagunas o bahías. Cronológicamente, los estudios sobre el manatí en el país comprenden los trabajos de Campbell e Irvine (1975), Husar (1977), Crombie (1975), Belitsky y Belitsky (1980), Lefebvre et al. (1989), SEA (1993), Ottenwalder (1995), CEP (1995), Mignucci-Giannoni et al. (1999), Pugibet y Vega (2000), Domínguez-Tejo (2006), CEP (2007) y Domínguez-Tejo (2012). Con la excepción del trabajo de Mignucci-Giannoni et al. (1999), enfocado al estudio de tremátodos parásitos, los restantes estudios y recopilaciones ofrecen resultados de distribución a partir de recorridos aéreos, comprobaciones de campo u observaciones en la costa. Históricamente se han señalado varios sitios con presencia de manatíes, donde las áreas primarias de distribución se concentran en las zonas costero-marinas entre Manzanillo y Miches en la costa norte, y entre la bahía de Ocoa e isla Beata, en la costa sur. Además, de una forma u otra, todos los trabajos alertan acerca de la vulnerabilidad de la especie, los peligros que enfrenta y la declinación de sus poblaciones. Uno de los últimos esfuerzos de investigación regional, con participación de República Dominicana, fue el Proyecto Piloto Manatee Bycatch, iniciado en el año 2012, que evaluó, a través de cuestionarios entregados a pescadores artesanales, la situación del manatí en la bahía de Samaná. Este proyecto confirmó la presencia de manatíes en áreas como la bahía de San Lorenzo y ofreció la percepción de los pescadores acerca de la real disminución en el número de manatíes, y la realidad de la caza y captura en redes de la especie (Domínguez-Tejo, 2012). Esta situación no es nueva pues, desde la década del 70, las investigaciones reportan algunas muertes de manatíes al quedar ocasionalmente atrapados de forma accidental en las redes de pescadores o por colisiones con botes, pero todas las fuentes coinciden en señalar a la cacería humana como la causa principal de la mortalidad de los manatíes, situación que existe incluso dentro de las Áreas Protegidas (Bonnelly de Calventi y Lancho-Diéguez, 2005). Esto ha motivado que las poblaciones hayan declinado de forma tan alarmante que hace ocho años se estimaba una población de unos 100 individuos en el país (CEP, 2007). Entre 1917 y 2014, se han registrado 39 individuos varados de manatíes, constituyendo la especie de mayor número de varamientos en aguas dominicanas (Veras, 2014). El manatí se encontraba protegido por la Ley 5914-62 que fue derogada por Ley 307-04 de Pesca y Acuicultura, por lo que al presente solo le protegen los Decretos 289-87 y 233-96 en algunas Áreas Protegidas y además está bajo el amparo de tratados internacionales en los que República Dominicana es firmante, como el Apéndice I de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) y el Anexo II de la Convención de Cartagena. 6 - 81 CAPÍTULO 7HÁBITATS CRÍTICOS Dragal, Dracaena draco; caño Barracote, humedales del bajo Yuna Tomás Montilla © HÁBITATS CRÍTICOS Introducción HÁBITATS CRÍTICOS PARA ESPECIES DE LA FAUNA MARINA HÁBITATS CRÍTICOS PARA ESPECIES DE LA FAUNA ACUÁTICA Y TERRESTRE HÁBITATS CRÍTICOS PARA ESPECIES DE LA FLORA TERRESTRE Invertebrados y peces Reptiles marinos Mamíferos marinos Insectos Peces de agua dulce Anfibios Reptiles Aves Mamíferos terrestres CAPÍTULO7 1 1 1 1 2 3 3 3 3 3 4 5 6 6 LISTA DE TABLAS Tabla 7.1. Datos sobre distribución de manatíes en la República Dominicana, según todas las fuentes consultadas. Tabla 7.2. Áreas Importantes (hábitats críticos) para las Aves en República Dominicana. HÁBITATS CRÍTICOS Introducción Por definición, el hábitat crítico es un área esencial para la conservación de una o varias especies que han sido listadas en alguna categoría de amenaza, si bien la zona no necesita realmente estar ocupada por la especie en el momento que se designa. Esta área es fundamental para la supervivencia y recuperación de las especies (Abbey et al., 2015). Con un sentido más amplio, el hábitat crítico es un subconjunto de hábitats naturales y/o modificados que merece especial atención. Los hábitats críticos abarcan áreas con alto valor de biodiversidad (por ejemplo, áreas que cumplen los criterios de clasificación de la UICN), incluyendo los hábitats requeridos para la supervivencia de especies amenazadas o críticamente amenazadas1, áreas con importancia especial para especies endémicas o de áreas restringidas; sitios que sean vitales para la supervivencia de las especies migratorias, áreas que apoyan concentraciones significativas a nivel mundial o números de individuos de especies de congregaciones, áreas con agrupaciones de especies o que estén asociadas a procesos evolutivos claves o que brinden servicios de ecosistemas importantes y áreas con una biodiversidad de importancia social, económica o cultural significativa para las comunidades locales (IFC, 2006; 2012). Esencialmente, el hábitat crítico está determinado por la presencia de altos valores de biodiversidad, incluyendo uno o más de los criterios siguientes: a) gran número de especies endémicas o de alcance restringido que se encuentran solo en un área específica, b) la presencia de especies de las cuales se conoce están en extremo peligro o riesgo de extinción, c) hábitat que se requiere para la supervivencia de una especies migratoria en particular o para dar soporte a reuniones únicas de importancia global o número de individuos de especies congregatorias, d) reuniones únicas de especies que no se pueden encontrar en ningún otro lugar, e) áreas que tienen valor científico importante debido a la presencia de atributos evolutivos o ecológicos, f) áreas que incluyen biodiversidad que tiene importancia social, cultural o económica de importancia para las comunidades locales y g) áreas reconocidas como de suma importancia para la protección de los servicios ecosistémicos (por ejemplo, la protección acuífera) (IFC, 2006; 2012). La determinación de hábitats críticos requiere de especialización y opinión profesional (IFC, 2006; 2012). El hábitat crítico no necesariamente tiene una frontera predeterminada. Un hábitat crítico terrestre puede abarcar desde una pequeña área donde habita una especie de planta endémica exclusiva, hasta un bosque o una sierra que reciben cada año especies de aves migratorias amenazadas. Un hábitat crítico marino puede abarcar desde una laguna costera como único sitio donde vive una especie de pez endémico, hasta un arrecife coralino donde crecen especies amenazadas de corales o el espacio pelágico oceánico que es ruta de migración de tortugas marinas o especies de peces transzonales. Existen diversos enfoques, a la vez que cierta controversia, en torno a la identificación de hábitats críticos. La más reciente revisión de Abbey et al. (2015), analiza diversos enfoques y concluye que para asegurar que la identificación de hábitats críticos cumpla con su objetivo de proteger y recuperar ciertas especies amenazadas, debe combinarse con la implementación y aplicación adecuada de protecciones legales. El presente capítulo aborda el tema de los hábitats críticos para representantes claves de la flora y fauna terrestre, costera y marina de la República Dominicana tomando como punto de partida algunas especies enlistadas como En peligro (EN) o en Peligro Crítico (CR) en la Lista Roja del Ministerio Ambiente (2018), para las cuales se identifican y discuten hábitats críticos a partir de las particularidades de su ciclo de vida, distribución geográfica y ecosistemas. HÁBITATS CRÍTICOS PARA ESPECIES DE LA FAUNA MARINA Invertebrados y peces La Lista Roja de República Dominicana señala como especies en peligro a los corales Orbicella annularis y Orbicella faveolata (Ministerio Ambiente, 2018) que se encuentran entre las especies hermatípicas o constructoras arrecifales más importantes del Caribe. Para analizar el hábitat crítico de estas especies, debemos considerar que los dos procesos claves que garantizan la supervivencia coralina: reclutamiento y reproducción, tienen lugar principalmente en los diferentes tipos de arrecifes (costero, de parche o de barrera) y/o en las diferentes zonas de este último tipo (laguna arrecifal, zona trasera, meseta, zona de embate, explanadas, macizos y canales y arrecife frontal profundo). 7 - 1 7. HÁBITATS CRÍTICOS 1 Según la Lista Roja de Especies Amenazadas de República Dominicana (Ministerio Ambiente Naturales, 2011) y de IUCN (2015). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES7 - 2 El reclutamiento coralino es el proceso por el cual las larvas plánulas que viajan en el plancton se asientan y se establecen como miembros de la comunidad arrecifal. En este proceso, el sustrato arrecifal ofrece el espacio indispensable para el reclutamiento coralino, de modo que si no hay sustrato disponible o si este está ocupado por algas o sedimentos (como ocurre en los arrecifes impactados por acciones humanas), el reclutamiento no es exitoso. Algunas especies tienden a asentarse cerca de su “colonia madre”, pero muchas otras van a la deriva grandes distancias antes de asentarse. Cuanto mayor el éxito del reclutamiento del arrecife, mayor es su potencial para el crecimiento y recuperación luego de perturbaciones ambientales. El reclutamiento dependerá de muchos factores, entre ellos: a) número de adultos que se reproducen y especies, b) fecundidad de los adultos, c) número de larvas que sobreviven, d) conexión entre los sitios donde se originan las larvas y los sitios de asentamiento, e) disponibilidad y calidad del sustrato para el asentamiento y f) cuántas larvas sobreviven tras el asentamiento. En relación con la reproducción, Orbicella annularis y Orbicella faveolata son especies hermafroditas que liberan sus gametos al agua, cuyo desove ocurre durante la noche, guarda relación con el ciclo lunar y se ha documentado entre agosto y octubre en la primera, y entre septiembre y octubre en la segunda (Sánchez et al., 1999). En República Dominicana este proceso no ha sido estudiado, pero hay observaciones nocturnas de Reef Check en La Caleta, donde se documentó el desove de Montastrea faveolata los días 9 y 10 de septiembre, a las 10:30 p. m. Bajo estos criterios, los arrecifes coralinos, tanto en su componente bentónica que incluye el sustrato del fondo, como en su componente pelágica en la masa de agua (con todos los factores físicos y químicos), deviene en el hábitat crítico para garantizar los procesos biológicos y ecológicos que son parte del ciclo de vida de los corales, entre ellas las especies amenazadas. En la plataforma dominicana, el hábitat crítico se extiende no solo a los arrecifes coralinos, que ya han sido mencionados, sino a otros ecosistemas importantes para la crianza, alimentación y reproducción de especies señaladas como amenazadas. Los bosques de manglar y los pastos marinos son importantes sitios de crianza para los ejemplares pequeños de peces de arrecife, que se protegen de sus predadores en las raíces de los mangles o entre las hojas de las fanerógamas marinas. Los pastos marinos, además, funcionan como sitios de tránsito de estadios juveniles de peces en su migración hacia ecosistemas coralinos. La Lista Roja de República Dominicana señala en peligro crítico a las especies de meros Epinephelus itajara y Epinephelus striatus (Ministerio Ambiente, 2018). Ambas especies desarrollan su ciclo de vida en el complejo de pastos marinos y arrecifes coralinos por lo que en este espacio es hábitat crítico para su supervivencia. Este complejo es también hábitat crítico para varias especies de moluscos, como el lambí Strombus gigas pues las poblaciones juveniles llevan una existencia como el bentos de infauna, enterradas en los sedimentos, preferentemente en las praderas marinas, mientras que en su etapa adulta la distribución alcanza mayor profundidad, abarcando el arrecife coralino. Reptiles marinos La Lista Roja de República Dominicana señala como especies En Peligro (EN) a la tortuga verde (Chelonia mydas) y el tinglar (Dermochelys coriácea) y en Peligro Crítico (CR) al carey (Eretmochelys imbricata) (Ministerio Ambiente, 2018). Todas las playas dominicanas, que son esenciales para el anidamiento de las tortugas marinas, pueden ser consideradas hábitats críticos. De hecho, los reportes de anidamientos históricos y actuales incluyen prácticamente todas las costas del país. En la costa norte se reportan las playas El Valle y Las Galeras en Samaná, playa Grande en María Trinidad Sánchez y las playas El Canal y Escondida en Cabarete, Puerto Plata. En la costa sur, las playas de Palenque en San Cristóbal y de Baní en Peravia. En la costa suroeste, las playas Mosquea, San Luis y playa Inglesa al este de la laguna de Oviedo en Barahona y playa Blanca y playas hasta Piticabo, bahía de las Águilas, cabo Rojo y, en general, del Parque Nacional Jaragua en Pedernales. En el sureste hay reportes en las playas del Parque Nacional del Este, islas Saona y Catalina. En la costa noreste se incluyen las extensas playas de La Vacama, Uvero Alto, Macao, Bávaro y Ría Maimón en La Altagracia, gran parte de ellas hoy invadidas por el turismo costero. Los resultados de los monitoreos sistemáticos del carey (Eretmochelys imbricata) y el tinglar (Dermochelys coriacea) en los parques nacionales Jaragua y del Este por el Grupo Jaragua y el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ponen de manifiesto que, además de las playas, la plataforma submarina somera es un espacio importante para la alimentación de juveniles y adultos de estas especies (Revuelta et al., 2014), por lo que al menos en la región suroeste y sureste del país el criterio de hábitats críticos debe abarcar también las zonas arrecifales costeras al menos hasta 30 m de profundidad. HÁBITATS CRÍTICOS 7 - 3 Mamíferos marinos La Lista Roja de República Dominicana señala como especie en peligro crítico al manatí Trichechus manatus (Ministerio Ambiente, 2081). Los manatíes se encuentran en las áreas marinas costeras donde coincide la presencia de una fuente de agua dulce, pastos marinos y condiciones de protección como esteros, lagunas o bahías. Todos estos sitios deben ser considerados hábitats críticos. Todas las investigaciones realizadas identificaron, mediante recorridos aéreos y comprobaciones de campo u observaciones en la costa, varios sitios con presencia de manatíes que se resumen en la Tabla 7.1, siendo las áreas primarias de distribución entre Manzanillo y Miches (costa norte) y entre la bahía de Ocoa y la isla Beata (costa sur). Tabla 7.1. Datos sobre distribución de manatíes en la República Dominicana, según todas las fuentes consultadas. PROVINCIA LOCALIDADES REPORTADAS Monte Cristi Monte Cristi, ríos Masacre, Yaque del Norte, bahía de Manzanillo, Estero Hondo, Punta Rucia Puerto Plata Puerto Plata, río Bajabonico, El Peñón M. T. Sánchez Río San Juan, Playa Grande Samaná El Portillo, Las Terrenas, Rincón, río Cosón, Miches, Samaná, río Yuna, Sabana de la Mar La Altagracia Tres Hermanas, Boca de Yuma, isla Saona, Maimón La Romana La Romana Santo Domingo Río Isabela San Cristóbal Nizao Peravia Las Calderas Azua Bahía de Ocoa Barahona Río Yaque del Sur, bahía de Neiba Pedernales Isla Beata, Oviedo, Juancho, Pedernales HÁBITATS CRÍTICOS PARA ESPECIES DE LA FAUNA ACUÁTICA Y TERRESTRE Insectos La Lista Roja de República Dominicana señala como especie amenazada al escarabajo longiconio de Punta Cana Phoenicus sanguinipennis (EN) (Ministerio Ambiente, 2018). Esta especie fue descrita por el entomólogo belga Jean Théodore Lacordaire, en 1869, basado en una muestra de origen desconocido y se redescubrió 135 años más tarde cerca de la Reserva Ecológica de Punta Cana, asociada a maderos muertos del palo amarillo Maclura tinctoria (Lingafelter y Nearns, 2006). Estas circunstancias hacen que el área de redescubrimiento de este escarabajo, que se ubica en la longitud -68,3750 y latitud 18,5080, pueda ser considerada un hábitat crítico. Peces de agua dulce Al menos 26 especies de ciprinodontiformes representan la ictiofauna de los ecosistemas fluviales dominicanos, agrupados en las Familias Cyprinodontidae, Poeciliidae y Rivulidae, con al menos once especies endémicas. La Lista Roja de República Dominicana señala como amenazada a la especie Limia versicolor (EN) y en peligro crítico (CR) a Cyprinodon higuey y Cyprinodon nicholsi (Ministerio Ambiente, 2018). Existen al menos dos hábitats críticos lagunares importantes: la laguna de Bávaro, donde fue descrita Cyprinodon higuey (Smith et al., 1980) y la laguna de Oviedo, donde fue descrito Cyprinodon nichollsi (Smith, 1989). Anfibios En sentido general, los anfibios tienen una alta fragilidad y vulnerabilidad a los procesos de deforestación, que incluye la fragmentación y pérdida de los hábitats requeridos para su desarrollo, siendo el grupo de los Eleutherodactylus los más vulnerables a los cambios ambientales. La Evaluación Global de Anfibios de la UICN encontró que el 86 % de las especies conocidas para ese entonces se encontraban en peligro (Stuart, et al.). Esta situación, unida a los efectos del cambio climático, los ha colocado en el grupo de animales con mayores niveles de amenaza (Foden et al. 2013). Es por ello que cualquier lugar de carácter natural donde se encuentren especies de anfibios es considerado como un hábitat crítico que necesita ser conservado. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES En situación más crítica aún se encuentran aquellas especies que además tienen una distribución geográfica restringida a uno o dos lugares, haciendo de estos sitios especiales de alta prioridad para la protección y peor aún aquellas que solo se conocen de su localidad tipo, o sea la localidad donde fueron identificados por primera vez. Por las características propias de estos animales, habitan mayormente en los bosques latifoliados húmedos semihúmedos y nublados, ribereños y alrededores de lagunas de agua dulce, utilizando diferentes gradientes altitudinales. Estos tipos de ecosistemas son los que presentan mayores niveles de amenaza debido al uso sistemático que han enfrentado, a través del crecimiento de la frontera agrícola, la ganadería y el urbanismo. Estos bosques están mayormente representados en las diferentes cordilleras del país como son la cordillera Central, las sierras de Neiba y Bahoruco, donde se destacan algunos lugares especiales para muchas especies que son únicas de ellos. De manera particular se destaca la sierra de Bahoruco donde se han identificado alrededor de nueve especies de anfibios que solo están reportados en ese lugar, haciendo de esta sierra un centro de especiación y distribución que da lugar a importantes endemismos a nivel local. Cabe destacar algunos casos particulares como ejemplos de especies con hábitats muy especializados, tales como: • Eleutherodactylus alcoae que habita en fracturas y ramificaciones de cuevas húmedas localizadas en bosques semiáridos y húmedos, aunque se encuentra en varios lugares del suroeste (península de Barahona e isla Beata, la sierra de Bahoruco, incluyendo Los Patos y Bahoruco oriental), el tipo de hábitat es muy especializado. • Eleutherodactylus bothroboans. Es una especie cuyo hábitat se restringe a áreas de pino de la cordillera Central. • Eleutherodactylus nortoni. Es una especie que tiene preferencia por hábitats de formaciones de rocas calizas, principalmente en bosques latifoliados, bosque nublado, y en transición con bosques de pino, estando restringido a la sierra de Bahoruco. • Eleutherodactylus tychathrous. Esta especie solo se ha localizado en rocas en áreas inundables de pequeños ríos de la sierra de Neiba. • Eleutherodactylus liguiae sp. Nov. Esta ranita constituye un nuevo reporte para la ciencia que solo se conoce de su localidad tipo en bosques de pino de la localidad de Acetillar en la sierra de Bahoruco, aunque también se presume que puede vivir en bosque latifoliados periféricos a su localidad tipo. Reptiles A diferencia de los anfibios, los reptiles, en su mayor parte, tienen preferencias por los bosques secos de baja y mediana altura. Sin embargo, son de gran importancia también los bosques latifoliados. De esa manera se consideran de gran valor aquellas áreas donde se conservan extensiones de bosques secos de forma natural como es el caso del Parque Nacional Jaragua, donde se han identificado alrededor de nueve especies de reptiles únicos de ese lugar, siendo calificado también como un centro de endemismo local. De mucha importancia también se consideran los bosques secos, húmedos, semihúmedos y nublados de la parte baja y media de las sierras de Bahoruco y Neiba, la cordillera Central, entre otras. Algunas especies necesitan una atención especial debido a sus condiciones de amenaza, al estado de localización y a la situación de deterioro que presentan de los hábitats donde se encuentran. Un hábitat crítico especial lo constituye el lago Enriquillo, como único lugar donde se encuentra el cocodrilo americano (Crocodylus acutus). En ese sentido, podemos mencionar algunas especies muy conocidas por su crítica situación poblacional, tales como: • Crocodylus acutus. Es una especie nativa en Peligro Crítico (CR) que originalmente estuvo distribuida en todos los estuarios y manglares de la Hispaniola, aunque las poblaciones han desaparecido en los últimos veinte años, quedando solo en el territorio dominicano, remanentes en el lago Enriquillo (Schwartz y Henderson, 1991). Este constituye uno de los hábitats críticos más relevantes de República Dominicana para esta especie. Es en esta población donde se han centrado los tempranos esfuerzos de conservación que dieron lugar a la creación del Parque Nacional Isla Cabritos en 1974 (Inchaústegui et al., 1978) y más tarde el Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos (Santana y Schubert, 1992). En la década de los 90 el Ministerio de Medio Ambiente inició un programa de conservación y monitoreo de la población de esta especie, logrando una recuperación importante de la estructura poblacional (Santana y Schubert, 1992, 1993 y 1994), el cual actualmente se mantiene activo. 7 - 4 HÁBITATS CRÍTICOS • Trachemys decorata: Esta especie de tortuga de agua dulce, aunque tiene una categoría de amenaza Vulnerable, su distribución se restringe al suroeste de la República Dominicana. Es una tortuga de agua dulce y salobre, pero que se reproduce en tierra firme. Su hábitat acuático se limita a lagunas y áreas donde abunda el agua dulce, tales como laguna Rincón o Cabral, alrededores del lago Enriquillo, laguna Limón en Jimaní y laguna de Oviedo, Pedernales. • Cyclura ricordi. Es otra especie de reptil del grupo de los iguánidos, el cual además incluye la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta). La Cyclura cornuta es una especie de distribución amplia en el país, mientras que Cyclura ricordi, calificada como en Peligro Crítico, tiene una distribución restringida al suroeste de la República Dominicana (Santana, 2000). Es una especie que habita áreas de bosque seco y espinoso, principalmente en lugares inhóspitos. Se localiza en la isla Cabritos. En la zona del Limón de Jimaní (Rupp, 2014), y algunas áreas de Pedernales como Sabana de los Olivares y la cueva de Cinagoza. Los lugares donde abunda esta especie presentan problemas de uso de suelo, principalmente para producción agrícola. Aves El concepto de hábitat crítico en República Dominicana ha logrado una sistematización a partir del criterio de Áreas Importantes para las Aves (Important Bird Areas o IBAs), elaborado por el Grupo Jaragua y BirdLife International. Las 21 IBAs de República Dominicana (Tabla 7.2), han sido identificadas sobre la base de 45 especies de aves, de las cuales 20 están amenazadas y Casi Amenazadas, 34 tienen un área de distribución restringida y seis especies son congregatorias. De las 21 IBAs identificadas, 20 sostienen poblaciones críticas de aves globalmente amenazadas, 17 son el hogar de importantes conjuntos de especies de distribución restringida y 5 sostienen poblaciones de importancia mundial para especies de aves acuáticas o marinas congregatorias. La sierra de Bahoruco alberga varios lugares que constituyen hábitats críticos para diversas especies amenazadas. Especialmente, contiene el único lugar de anidamiento actual para el petrel o diablotín (Pterodroma hasitata), especie amenazada, que solo anida en este macizo montañoso (y en su continuación hacia Haití en el Massif de La Selle), donde han sido estudiados a través de censos nocturnos auditivos y visuales (Goetz et al., 2014) y con ayuda de radares (Brown, 2014). La sierra es uno de los hábitats invernales de mayor importancia para el zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli) en la República Dominicana. Esta es una especie migratoria y además considerada como Vulnerable (VU) en la Lista Roja de la UICN. En particular, los bosques húmedos o latifoliados de montaña que allí se encuentran constituyen uno de sus hábitats críticos, pero a la vez más amenazados (Garrido et al., 2014). El parque posee también dos especies de coníferas aromáticas y de madera preciosa que no son pinos y ambas son endémicas para esta sierra: el palo de cruz (Podocarpus aristulatus) y el junípero o sabina (Juniperus gracilior). Tabla 7.2. Áreas Importantes (hábitats críticos) para las Aves en República Dominicana. IBA LOCALIDAD REGIÓN ÁREA (HA) DO001 Cayos Siete Hermanos Región norte o Cibao 3,084 DO002 Loma Nalga de Maco-Río Limpio Región norte o Cibao 20,349 DO003 Parque Nacional Armando Bermúdez Región norte o Cibao 78,957 DO004 Sierra de Neyba Región suroeste 18,711 DO005 Lago Enriquillo Región suroeste 40,610 DO006 Sierra de Bahoruco Región suroeste 112,488 DO007 Parque Nacional Jaragua Región suroeste 165,448 DO008 Laguna Cabral Región suroeste 5,615 DO009 Bahoruco Oriental Región suroeste 2,964 DO010 Sierra Martín García Región suroeste 26,487 DO011 Valle Nuevo Región norte o Cibao 90,680 DO012 Reserva Científica Ébano Verde Región norte o Cibao 2,993 DO013 Loma Quita Espuela Región norte o Cibao 9,247 DO014 Loma Guaconejo Región norte o Cibao 2,329 DO015 Loma La Humeadora Región sureste 30,551 DO016 Honduras Región sureste 523 DO017 Bahía de las Calderas Región sureste 1,794 DO018 Los Haitises Región norte o Cibao 63,416 DO019 Laguna Limón Región sureste 1,083 DO020 Parque Nacional del Este Región sureste 42,825 DO021 Punta Cana Región sureste 1,110 7 - 5 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES El Parque Nacional Armando Bermúdez es un hábitat crítico para poblaciones de especies endémicas amenazadas, actualmente comunes solo en reservas boscosas. Tal es el caso del perico (Aratinga chloroptera) y la cotorra (Amazona ventralis), ambas en estado Vulnerable (VU) de acuerdo a la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN, 2018). También, alberga especies de distribución restringida como el papagayo o trogón (Priotelus roseigaster), cigüita aliblanca (Xenoligea montana) y el pico cruzado (Loxia megaplaga) asociadas a bosques de montaña y pinares. Estas especies son consideradas como Casi Amenazadas (NT), VU y En Peligro (EN) de extinción, respectivamente, por la UICN. El PNAB también sirve de refugio a una variedad de especies migratorias invernales. Entre ellas se encuentra el zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli), considerada En Peligro (EN). En Bahoruco oriental se han reportado alrededor de 112 especies de aves, de acuerdo a las listas del Programa IBA de República Dominicana (BirdLife International y Grupo Jaragua, 2006b) y la Sociedad Ornitológica de la Hispaniola (2006). El IBA es hábitat crítico para especies endémicas amenazadas, como el chirrí (Calyptophilus frugivorus), considerado Vulnerable (VU), según la Lista Roja de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). También es visitada por especies de aves migratorias neotropicales (p. ej. Catharus bicknelli) durante los meses de frío de Norteamérica (Latta et al., 2006). Mamíferos terrestres Entre los mamíferos terrestres, la Lista Roja de República Dominicana señala como especies amenazadas a la jutía Plagiodontia aedium (EN), el solenodón Solenodon paradoxus (CR) y los murciélagos Nyctinomops macrotis (CR), y Chilonatalus micropus, Natalus major y Lasiurus minor (EN) (Ministerio Ambiente, 2018), además de seis especies consideradas como vulnerables. En relación con los murciélagos, UICN (2018) ofrece los siguientes datos sobre el hábitat de las tres especies. Nyctinomops macrotis es un insectívoro, migrante estacional a lo largo de su área de distribución. Se encuentran en zonas urbanas, en bosques secos y bosques de pinos o latifoliados desde 0 hasta 2,600 msnm. Chilonatalus micropus es una especie insectívora exclusivamente cavernícola, cuya biología es poco conocida. Natalus major se encuentra en áreas secas y se considera casi exclusivamente de cuevas, con la excepción del reporte de nueve individuos en reposo dentro de un gran árbol hueco en tierras bajas semiáridas en el norte de la República Dominicana (Timm y Genoways, 2003). Sus delicadas alas membranosas sufren deshidratación rápida; por lo tanto, esta especie probablemente requiere cuevas con cierta humedad relativa. Es insectívoro que probablemente busque alimento en la vegetación y en rangos relativamente pequeños (Tejedor et al. 2004). Lasiurus minor es una especie solitaria, insectívora, que descansa entre las hojas de los árboles y se alimenta en áreas abiertas. Es insectívoro, su dieta no ha sido estudiada en detalle (IUCN, 2018). Considerando estos datos, los hábitats críticos de estas especies abarcan, en primer lugar, las cuevas y debe considerar un área alrededor de las mismas que abarque el especio de forrajeo de estas especies. La información sobre localidades que hemos podido encontrar, muestra que las provincias donde estas especies han sido reportadas incluyen Barahona, Elías Piña, Independencia, La Vega, Montecristi, Samaná, María Trinidad Sánchez, Sánchez Ramírez, Santiago y el Distrito Nacional. En María Trinidad Sánchez están reportados las cuevas La Capilla y Murciélagos; en Barahona, la cueva Los Patos y la cueva No. 2; en Sánchez Ramírez, la cueva Grande de Julián y, en Samaná, la cueva Bangel, al este de Punta de Coco en la bahía de Samaná. Las consideraciones que se hacen y las especies que se mencionan más arriba y sus hábitats críticos solo se refieren a algunos ejemplos seleccionados. El hábitat crítico debe ser determinado para cada especie o grupo de especies en consideración. Esto por igual para animales y plantas. HÁBITATS CRÍTICOS PARA ESPECIES DE LA FLORA TERRESTRE En la República Dominicana, como resultado de diferentes acciones antrópicas realizadas desde la época colonial, diversos ecosistemas se han vuelto sensibles o vulnerables, y con ellos también la biota que los habita. Un alto porcentaje de la flora se encuentra bajo diferentes grados de amenaza. La Lista Roja de la Flora Vascular Dominicana (Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología et al., 2016) registra 1,330 especies de plantas amenazadas, es decir casi un 20 %, entre ellas 813 especies en Peligro Crítico (CR). Y esas especies crecen en diferentes ecosistemas y a lo largo de toda la geografía nacional, en diferentes pisos altitudinales o climáticos. En mayor o menor medida, todos los ecosistemas resultan críticos. Por ello, es difícil priorizar. En los bosques húmedos y nublados a elevaciones medias y altas, donde se hallan numerosas plantas endémicas, se han producido 7 - 6 HÁBITATS CRÍTICOS impactos muy severos, debido a la destrucción y fragmentación de hábitats. Lo mismo ocurre en los bosques húmedos de baja elevación, como los de las zonas costeras. En los bosques secos se encuentran especies endémicas con rareza demográfica y de hábitat, muchas de ellas también con distribución restringida (rareza biogeográfica). El hecho de que la flora dominicana tenga un alto endemismo, con muchas especies de distribución local o restringida (Peguero y Jiménez, 2009 y 2011) determina que haya, por igual, un alto porcentaje de especies sensibles. Hay especies que solo crecen en ambientes cársticos, otras en sustrato de serpentinitas, otras en la vegetación riparia o bien en zonas con alto grado de aridez. También hay especies que solo crecen en ambientes muy exclusivos, como los farallones, por ejemplo. Si se revisa la situación de las zonas cársticas, como Los Haitises y La Jíbara en la provincia Hermanas Mirabal, resalta una gran cantidad de especies amenazadas y con diferentes presiones y amenazas. En ambientes con “condiciones extremas”, como los de sustrato de serpentinitas, que también han sido impactados severamente, se hallan numerosas especies endémicas. Decenas de especies han sido reportadas solamente de ese tipo de ambiente. En ecosistemas como los humedales pantanosos crecen especies que han sido severamente impactadas, por lo que sus poblaciones se han reducido drásticamente. En los bosques transicionales entre el seco y el húmedo, que son refugio de una amplia gama de plantas de ambos ecosistemas, las acciones humanas han destruido vastas extensiones. Los pinares, que constituyen las masas boscosas más extensas, han sido intensamente afectados no solo por los cortes de madera y para el cambio de uso del suelo, sino también por los constantes fuegos. En las zonas de medianas y altas montañas, tal como se establece en el capítulo correspondiente de este informe, crecen cientos de especies endémicas exclusivas de esos pisos climáticos o altitudinales. Se destacan zonas como la del Parque Nacional Juan B. Pérez Rancier o Valle Nuevo, así como las mayores altitudes de los picos Duarte, La Pelona y La Rucilla. En esas altitudes y otras menores no solo crece el pino criollo, Pinus occidentalis, sino muchas otras especies como la hoja de culebra, Ageratina nubicola (descrita en los últimos años). En los pinares y en bosques mixtos con latifoliadas crecen plantas raras y emblemáticas, como la puntilla, Vegaea pungens, cuyo género es exclusivo de la República Dominicana; también crecen otras especies de coníferas: sabina, Juniperus gracilior; puntilla o palo de cruz, Podocarpus aristulatus; tachuela, Podocarpus hispaniolensis; el pajón amargo, Danthonia domingensis; guanito del pinar, Coccothrinax scoparia; diferentes especies de los Géneros Rubus y Lyonia, por ejemplo. En esos lugares alpinos se encuentran plantas cuyos parientes se hallan en las zonas nórdicas de Europa y de Estados Unidos y Canadá. En los bosques latifoliados nublados, altamente impactados, crecen especies propias de esos ambientes y que se encuentran bajo diferentes grados de amenaza. El palo de viento o palo de agua, Schefflera tremula es insignia de este tipo de ambiente. Además, tres especies del Género Magnolia: ébano verde, Magnolia pallescens; ébano amarillo, Magnolia hamori, y ébano de La Barbacoa, Magnolia domingensis. Además, este tipo de bosque es el hábitat de pingüícola, Pinguicola casabitoana, especie “carnívora”, endémica de distribución restringida. Pero también crecen especies autóctonas como la manacla, Prestoea montana; el guano de loma, Coccothrinax montana; palo de bolo, Cojoba zanonii; Coquito cimarrón, Reinhardtia paiewonskiana; la cojoba de Bahoruco, Cojoba bahorucensis (que se encuentra al borde de la desaparición); sabina de matojo, Juniperus urbaniana (rara especie arbustiva reptante, restringida a una pequeña área en El Charco de la Paloma, sierra de Bahoruco); aguacate cimarrón, Persea krugii; canela de la tierra, Ocotea atroanthes; tomate de palo, Solanum orthacanthum; hoja de casabe, Ocotea cicatricosa y Ocotea pulchra, entre muchas otras. En este tipo de ambiente crecen numerosas epífitas de las Bromeliáceas y Orquidáceas. La destrucción de los bosques latifoliados no solo implica la destrucción de los árboles como tales y otras plantas leñosas, sino de muchas otras especies, donde sobresalen las epífitas, pues allí cada árbol funciona como un ecosistema en sí mismo. En un solo árbol se han contado hasta 30 y 40 especies epífitas y hemiepífitas. Cuando se tumba o se quema un bosque de estos, aunque se produzca la regeneración del mismo, hay especies que no regresan, que se extinguen para ese lugar. Y, obviamente, no solo se afecta la flora, sino también la fauna que ha evolucionado junto a las plantas. Destrucciones como las que están ocurriendo en Zapotén y otras zonas de la sierra de Bahoruco constituyen una pérdida invaluable e irreversible, ya que en esos lugares se encuentran, o se encontraban, especies únicas y muy sensibles. Igualmente, en otras cordilleras como la Central, la Septentrional, sierra de Neiba, sierra Martín García, sierra de Samaná y sierra de El Seibo o cordillera Oriental se ha afectado numerosas especies endémicas, como producto de las acciones antrópicas. En los bosques húmedos de baja y mediana elevaciones, incluyendo las zonas costeras, las acciones humanas han afectado, y siguen bajo presión, numerosas especies endémicas, algunas de ellas exclusivas de pequeñas localidades. Entre las mismas se pueden mencionar: cuchiflichi o cotoperí, Melicoccus jimenezii; la mata de chele o rosa de Bayahíbe, Pereskia quisqueyana, la 7 - 7 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES7 - 8 flor nacional de la República Dominicana; la campanita criolla, Cubanola domingensis; caobanilla, Stahlia monosperma; caimito rubio, Goetzea ekmanii; palmilla o palma de lluvia, Gaussia attenuata; canelilla de Boca del Yuma, Eugenia yumana; el corozo, Acrocomia quisqueyana; canelilla del Cabo, Eugenia samanensis; palito de leche, Cameraria latifolia; guanabanita, Annona haitiensis subsp. appendiculata; mamoncito, Annona dumetorum; palo de gusano, Plumeria magna; cojoba de Samaná, Cojoba urbanii; tomatico de palo, Solanum dendroicum; piñón cimarrón, Cubanthus umbelliformis; cuero de puerco, Ottoschulzia domingensis; palma real, Roystonea hispaniolana; muñeco, Tabebuia polyantha; pancho prieto, Tetrazygia cordta; zapotillo, Pouteria domingensis subsp. cuprea, y guayabillo de costa, Psidium sessilifolium, entre muchas otras. Muchas plantas nativas también han sido severamente afectadas en estos ambientes húmedos, por lo que se encuentran amenazadas, como son: cuero de puerco, Ottoschulzia rhodoxylon; capá, Petitia domingensis; manacla colorá, Calyptronoma plumeriana; cabirma de guinea, Carapa guianensis; balatá, Manilkara bidentata; totuma, Pouteria domingensis subsp. domingensis; zapotillo o nisperillo, Manilkara valenzuelana; mata becerro, Capparis amplissima; cedro, Cedrela odorata; caimito, Chrysophyllum cainito; guayuyo de Martín García, Piper claseanum; guarapa, Coccoloba venosa; maga, Hernandia sonora; candongo, Rollinia mucosa; flor de mayo, Broughtonia domingensis; cañuela, Cyrtopodium punctatum, muchas especies de bromelias y orquídeas, entre otras. En los ambientes de sustrato arenoso se encuentran numerosas plantas amenazadas, como: té de playa o té marino, Argusia gnaphalodes; guano de costa, Leucothrinax morrisii; guano de costa, Thrinax radita, y olivo, Simarouba berterona. En los humedales de manglares, los impactos han sido devastadores, afectando no solamente las cuatro especies de mangles, sino otras asociadas. En los humedales pantanosos, el drago, Pterocarpus officinalis, está muy amenazada, y con ella otras especies acuáticas y palustres. En los bosques secos, tanto a baja, como a medianas elevaciones, se encuentran muchas especies importantes para la conservación y que sufren graves amenazas y presiones, entre las cuales se pueden mencionar estas: la salvia del Morro, Salvia montecristina; guayabita del Morro, Mosiera urbaniana; guatapaná, Caealpinia coriaria; erizo, Vachellia-Acacia-oviedoensis; el guano de Bosch, Coccothrinax boschiana; sacasia o aroma, Vachellia barahonensis; cucuyo, Vachellia cucuyo; tamarindo cimarrón, Arcoa gonavensis; cacheíto, Pseudophoenix ekmanii; campanita de Cabo Rojo, Cordia ignea; capacito, Petitia domingensis var. ekmanii; capá, Petitia urbanii; guanito, Coccothrinax ekmanii; alpargata verde, Consolea picardae; aguacatillo o cardón, Dendrocereus undulosus; los melones espinosos Melocactus pedernalensis y Melocactus lemairei; bombillito o mamilaria, Mammillaria prolifera subsp. haitiensis; yarey, Copernicia berteroana; guano barrigón, Coccothrinax spissa; la cacatica, Tolumnia henekenii; abey, Peltophorum berteroanum; rosa de Bánica, Pereskia marcanoi; la rosa de El Limón, Pereskia portulacifolia; escobilla, Albizia leonardii; yagua, Akrosida floribunda; palo de hierro, Karwinskia caloneura; palo de cruz, Isidorea leptantha e Isidorea leonardii; guaraguao, Chloroleucon sp.; guayacán, Guaiacum officinale, y vera o guayacancillo, Guaiacum sanctum. En las formaciones de roca de serpentinita crecen numerosas especies endémicas, muchas de ellas serpentinílocas exclusivas, como: zarza de costa, Mimosa parvifoliolata; guayabito, Psidium dictyophyllum; guayabita de sierra Prieta, Calyptrogenia biflora; guanillo o guaney, Zombia antillarum; palo de cruz, Garcinia glaucescens; uvilla, Coccoloba jimenezii (exclusiva de sierra Prieta, Villa Mella); palo de verraco, Phyllanthus nummularioides; guayabón, Eugenia dictyophylla; guayabita de La Peguera, Psidium nannophyllum, y palo de cruz, Isidorea pedicellaris, y otras que no son exclusivas de este ambiente, pero que lo prefieren y es donde alcanzan su mayor desarrollo. En la República Dominicana hay tres tipos de ambientes de serpentinitas: matorrales y vegetación xeromorfa de porte bajo, como la de sierra Prieta y otros lugares próximos a la provincia de Santo Domingo, así como en Yamasá, Bayaguana y Puerto Plata; la serpentina de altura, donde crece la mayoría de los pinares, como la formación Duarte, que abarca parte de la cordillera Central y de la sierra de Yamasá; en la serpentina de altura en elevaciones medias, en bosques latifoliados, crecen especies como el maricao o peralejo de Yaroa, Byrsonima yaroana; el tercer tipo es la sabana sobre serpentinita, donde se encuentran especies como el cajuil cimarrón, Curatella americana, y otras que prefieren ese ambiente, aunque no son exclusivas. Los ambientes de serpentina han sido sumamente impactados, ya que en ellos se encuentran los principales yacimientos mineros, como es el ferroníquel, y además ese tipo de material es muy usado como agregados. Los impactos han sido devastadores, como ha ocurrido en loma La Peguera y en otros frentes mineros que explota una empresa transnacional. Lo mismo ocurre en sierra Prieta, de donde se extrae materiales de agregados para la construcción de caminos y carreteras. Pese a que se trata de un área protegida, la destrucción no se ha detenido. Desafortunadamente, pocas áreas de serpentina se encuentran protegidas, siendo la Reserva Sierra Prieta prácticamente la única en la zona baja. Ello agrava la situación de las especies exclusivas serpentinícolas. HÁBITATS CRÍTICOS 7 - 9 En conclusión, es muy difícil priorizar ambientes críticos para la conservación, respecto a la flora. Podría decirse que merecen atención especial y urgente los siguientes: formación de serpentina, sustrato arenoso, bosques latifoliados húmedos y nublados, bosque seco, bosque húmedo costero sobre roca y determinados humedales, como los dragales del Bajo Yuna. Por razones obvias, es necesario incluir los pequeños territorios adyacentes, muy vulnerables, principalmente: isla Beata, Alto Velo, Saona, Catalina, cayos Siete Hermanos y cayo Levantado. La zona cárstica de Los Haitises y La Jíbara revisten mucha importancia para especies que confrontan problemas de conservación. Los farallones de la península de Samaná, como los de cabo Samaná y cabo Cabrón, así como los de Punta Espada, en el extremo sureste del país, son de mucha importancia. Igualmente, los promontorios de Montecristi y de cabo Francés Viejo, en la provincia María Trinidad Sánchez. CAPÍTULO 8USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS Calamar diamante, Thysanoteuthis rhombus, Samaná Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno, CEBSE, Inc. CEBSE © CAPÍTULO8 USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS Introducción Tipos de uso de la biodiversidad Factores de pérdida de la biodiversidad USOS, AMENAZAS E IMPACTOS EN ECOSISTEMAS TERRESTRES Y ACUÁTICOS USOS, AMENAZAS E IMPACTOS EN ECOSISTEMAS COSTEROS Y MARINOS USOS E IMPACTOS POR GRUPOS Y ESPECIES GRUPOS Y ESPECIES DE LA FLORA TERRESTRE 1 Bosques Cuevas Ecosistemas fluviales Ecosistemas lagunares Ciénagas Playas Costas rocosas Manglares Lagunas costeras Estuarios Pastos marinos Arrecifes coralinos Frutales y otras plantas comestibles Maderables Medicinales Aromáticas Ceremoniales Artesanía Ornamentales y de sombra Afrodisíacos y mamajuanas 1 1 1 2 4 4 8 10 13 13 13 13 16 17 18 18 19 20 23 23 25 25 26 26 27 27 27 28 GRUPOS Y ESPECIES DE LA FAUNA TERRESTRE GRUPOS Y ESPECIES DE LA FAUNA Y FLORA MARINA VALORES DE EXISTENCIA DE LA FLORA ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS VALOR ECONÓMICO DE ECOSISTEMAS Y ESPECIES USOS E IMPACTOS DE LA BIODIVERSIDAD EN LA FRONTERA Artrópodos Moluscos terrestres Anfibios Reptiles Avifauna Mamíferos terrestres Zooterapia Especies de uso turístico Especies de valor pesquero Tortugas marinas Mamíferos marinos Árbol Nacional de la República Dominicana Flor Nacional de la República Dominicana Fauna invasora Plantas invasoras Control de especies exóticas invasoras Valor económico de los ecosistemas costeros marinos Valor económico de los manglares Valor económico de los arrecifes coralinos Valor económico de las tortugas marinas Valor económico de las pesquerías de agua dulce Valor económico de los recursos hídricos Valor económico de las Áreas Protegidas Valor económico de la observación de ballenas jorobadas Desbroce de bosques e incendios forestales Comercio ilegal de carbón en la frontera Pesca transfronteriza y sobrepesca ilegales Tala de mangles y producción de sal Degradación de los cursos de agua y los ecosistemas ribereños 28 29 29 29 30 30 30 30 30 31 31 33 33 33 34 35 36 37 41 42 42 42 43 43 43 44 44 44 44 45 45 45 47 46 28 LISTA DE FIGURAS Figura 8.1. Distribución por meses de 3,737 puntos de calor reportados por NASA/EOSDIS (2014) en el período del 2000 al 2014 en el territorio de la cuenca Artibonito (Ministerio Ambiente /OXFAM, 2014). Figura 8.2. Capacidad de carga de los arrecifes coralinos según resultados de Hawkins y Roberts (1997), con un umbral en alrededor de 5,000 a 6,000 inmersiones por sitio de buceo por año. LISTA DE TABLAS Tabla 8.1. Resumen de usos de la biodiversidad a partir de varias fuentes. Tabla 8.2. Resumen de usos de los bosques, impactos y principales medidas de protección ambiental. Tabla 8.3. Resumen de usos extractivos y no extractivos de las cuevas, impactos y principales medidas de protección ambiental. Tabla 8.4. Resumen de usos extractivos y no extractivos de los ríos, impactos y principales medidas de protección ambiental. Tabla 8.5. Resumen de usos extractivos y no extractivos de las playas arenosas, impactos y principales medidas de protección ambiental. Tabla 8.6. Resumen de usos extractivos y no extractivos de las costas rocosas bajas y acantiladas, impactos y principales medidas de protección ambiental. Tabla 8.7. Resumen de usos extractivos y no extractivos de los ecosistemas de manglar, impactos y principales medidas de protección ambiental. Tabla 8.8. Resumen de usos extractivos y no extractivos de los ecosistemas de pastos marinos, impactos y principales medidas de protección ambiental. Tabla 8.9. Resumen de usos extractivos y no extractivos de los arrecifes coralinos, impactos y principales medidas de protección ambiental. Tabla 8.10. Biodiversidad pesquera (especies y tipos de pesca) en la República Dominicana. Tipo. Co. Costera, Ma. Manglar, De.Demersal, Ba. Bahía. Pe. Pelágica, Re. Arrecifes coralinos, BO. Bancos Oceánicos. Profundidad (Prof.). Artes de pesca: At. Atarraya, Ba. Balsa, Bu. Buceo, Chah. Chinchorro de ahorque,Char. Chinchorro de arrastre, Cd. Cordel, LC. Línea para calamar, Ml. Manual, Nb. Nasa del bajo, Nc. Nasa chillera, PA. Palangre, Ja. Jamos. USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS El uso y aprovechamiento de los recursos naturales y, en específico, de la diversidad biológica, representa para los países altamente biodiversos como el nuestro, uno de los ejes fundamentales para su desarrollo. A pesar del hecho de que el uso sustentable de la biodiversidad está ampliamente incluido en las Estrategias Nacionales de Biodiversidad, el uso no sustentable sigue siendo la norma de donde se derivan amenazas e impactos ambientales sobre la diversidad biológica en prácticamente todos los sectores del desarrollo y toda la geografía nacional. Usar la biodiversidad de una manera sustentable es la única manera de asegurar que cumplamos con las necesidades de las generaciones presentes y futuras (Bovarnick et al., 2010). Organizar el tema de usos e impactos, para realizar un análisis ordenado y objetivo de la situación de la biodiversidad, es un reto. Tradicionalmente las amenazas e impactos a la biodiversidad se explican partiendo de los sectores que usan estos recursos y generan los impactos. Sin embargo, sectores muy diferentes, por ejemplo, agricultura o minería, pueden tener impactos similares, pues, independientemente de que se intervenga el bosque para sembrar o extraer agregados, las consecuencias son la destrucción de la cubierta vegetal y lo que varía puede ser la extensión, la magnitud o el tiempo, según el alcance de cada actividad. Por ello, para el abordaje del tema puede resultar más apropiado un enfoque ecosistémico. Bajo esta óptica y con el interés de poder ofrecer recomendaciones para la protección y conservación, el análisis de usos e impactos se ha organizado por ecosistemas, grupos taxonómicos y especies terrestres, acuáticas, costeras y marinas (en correspondencia con los capítulos precedentes), evaluando cómo inciden en ellos los sectores que más afectan a la diversidad biológica nacional, tales como el desarrollo urbano, la agropecuaria, la silvicultura, la minería, la pesca, la industria, el turismo y la gestión del agua a través de proyectos hidráulicos. Tipos de uso de la biodiversidad Los usos que hace el hombre de los recursos de la biodiversidad son múltiples según se resume en la Tabla 8.1, y suelen dividirse en dos grandes grupos: los usos directos, que se refieren al consumo inmediato de los recursos biológicos, y los usos indirectos, que se refiere a los beneficios que recibe la sociedad por medio de los servicios ambientales de los ecosistemas. Generalmente, los mayores impactos se derivan del uso directo de los recursos cuando se extraen de la naturaleza en forma de materia prima o biomasa (uso extractivo), sin establecer previamente criterios racionales de explotación o cuando se emplean y disfrutan en el propio medio natural (uso no extractivo) en actividades que no están en correspondencia con la fragilidad o la naturaleza del recurso que se explota. El uso indirecto, que se basa simplemente en los beneficios ambientales que ofrece la biodiversidad, aprovecha lo que se define como servicios ambientales, que son las condiciones y procesos naturales de los ecosistemas (incluyendo las especies y los genes) por medio de los cuales el hombre obtiene algún tipo de retribución. Estos servicios mantienen la biodiversidad y la producción de bienes, tales como: alimento, agua, madera, combustibles y fibras, entre otros. Introducción 8. USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 1 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Tabla 8.1. Resumen de usos de la biodiversidad a partir de varias fuentes. Varios son los servicios que proporciona la biodiversidad, entre ellos la degradación de desechos orgánicos, la formación de suelo y control de la erosión, fijación del nitrógeno, incremento de los recursos alimenticios de cosechas y su producción, control biológico de plagas, polinización de plantas, productos farmacéuticos y naturistas, turismo de bajo impacto, secuestro de dióxido de carbono y muchos más (Cairns, 1995). Cuando se hace un uso directo inapropiado de los recursos de la biodiversidad, bien sea extractivo como no extractivo, se transforman y degradan los ecosistemas y estos pierden la capacidad de ofrecer sus servicios ambientales y, por tanto, se pierden los beneficios que ofrece la biodiversidad. Factores de pérdida de la biodiversidad Los factores básicos que amenazan, impactan y conducen a la destrucción de la biodiversidad se pueden resumir en cinco: a) pérdida de hábitats, b) sobreexplotación, c) contaminación, d) especies invasoras y e) cambio climático. Estos se derivan tanto de sus usos directos como de los usos indirectos y, a su vez, se vinculan de diferentes formas a los diferentes sectores del desarrollo. Estos factores han sido analizados y/o resumidos en diversas publicaciones, entre ellas en Domínguez y colaboradores (2008). Ovalles (2011), Ministerio de Ambiente (2014d) y Ministerio de Ambiente, UASD y PNUMA (2014). Estos factores, que se explican seguidamente, ocurren en todos los ecosistemas y ambientes terrestres, acuáticos, costeros y marinos, por lo que, en combinación con la división ecosistémica y de grupos/especies resulta extremadamente útil para sistematizar los múltiples impactos que se reportan en las evaluaciones ambientales y poder ofrecer recomendaciones de manejo más enfocadas. La pérdida y deterioro de los hábitats es la principal causa de pérdida de biodiversidad. Al transformar selvas, bosques, matorrales, pastizales, manglares, lagunas, y arrecifes en campos agrícolas, ganaderos, granjas camaroneras, presas, carreteras, zonas urbanas o espacios de buceo, destruimos el hábitat de miles de especies. Muchas veces la transformación no es completa, pero existe deterioro de la composición, estructura o función de los ecosistemas que impacta a las especies y a los bienes y servicios que obtenemos de la naturaleza. 8 - 2 VALOR USO DEFINICIÓN USOS/BENEFICIOS EJEMPLOS Uso Uso directo Se refiere al consumo inmediato de los recursos biológicos (alimentos, pesca, obtención de carne, pieles y otros productos animales y vegetales, pastoreo de ganado) o de la recepción por los individuos (ecoturismo, actividades recreativas). Uso extractivo Materia prima, biomasa, colecta de especímenes y material genético. Uso no extractivo Salud, actividades culturales y religiosas, deportes, navegación, producción audiovisual. Uso indirecto Beneficios que recibe la sociedad por los servicios ambientales de los ecosistemas y de las funciones del hábitat (los bosques proporcionan protección contra la erosión, regeneración de suelos, recarga de acuíferos, control de inundaciones). Beneficios ecosistémicos Autopreservación y evolución del sistema, fijación de nitrógeno, hábitat migratorio. Beneficios ambientales Captación y purificación del agua, control de plagas e inundaciones, protección contra tormentas, regulación climática. No uso Valor de opción Valor de los usos potenciales de los recursos biológicos para su utilización futura directa o indirecta (Ejemplo: Uso potencial de plantas para fines farmacéuticos o nuevas materias primas). Valor de herencia Valor de legar los beneficios del recurso a las generaciones futuras (protección del hábitat, evitar cambios irreversibles). Valor de existencia Valor de un bien ambiental simplemente porque existe: este valor es de orden ético con implicaciones estéticas, culturales o religiosas, sin implicaciones de posesión o de uso directo o indirecto. USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS Todas las evaluaciones señalan a la República Dominicana como un espacio de alta pérdida de ecosistemas naturales. Las principales transformaciones se han llevado a cabo en los bosques de todo tipo (conífero, seco o nublado) y los manglares. Los ecosistemas más accesibles, productivos, con mejores suelos y en lugares planos han sido los más transformados. Los principales remanentes se encuentran en lugares poco accesibles de montaña o poco productivos. La pérdida de hábitat sucede por el llamado “cambio de uso del suelo”, donde ecosistemas naturales pasan a ser el espacio de actividades agrícolas, ganaderas, industriales, turísticas, mineras, o de gestión de agua, todas ellas contempladas en las evaluaciones de impacto ambiental de la Ley General de Medio Ambiente (64-00) y sus normas y reglamentos asociados. La sobreexplotación es la extracción de individuos de una población a una tasa mayor a la de su reproducción. Cuando esto sucede, la población disminuye. Esta ha sido la historia de muchas de las especies que se han explotado por distintas razones: las ballenas, los peces, cactus u orquídeas. Muchas de ellas ahora se encuentran en peligro de extinción. Algunas especies son más vulnerables que otras por sus características biológicas como: distribución restringida, abundancia baja, tasa alta de mortalidad, tasa reproductiva baja o alta congregación de la población, entre otras. Las actividades de cacería, tala, pesca, comercio ilegal de especies con distintos fines, afectan a las especies al sobreexplotar sus poblaciones. Los compradores de organismos y productos ilegales son cómplices de la sobreexplotación. Las regulaciones sobre el aprovechamiento de las especies dominicanas se encuentran en diversos tipos de normativas. Existen restricciones de comercialización de las especies en riesgo a nivel nacional. El aumento en la presencia de sustancias químicas en el ambiente, como resultado de las actividades humanas, tiene graves consecuencias para muchas especies. Las actividades industriales, agrícolas, ganaderas, urbanas y turísticas contribuyen substancialmente a la contaminación de aire, agua y suelos. Por mucho tiempo, la contaminación fue un problema de una escala espacial pequeña, sin embargo, actualmente la producción de contaminantes afecta a todo el planeta. Algunos contaminantes han debilitado la capa de ozono que protege a los seres vivos de las radiaciones ultravioletas, mientras que otros han provocado el calentamiento global. La contaminación del agua, del suelo y del aire afecta directamente a muchos organismos aun en lugares remotos debido al carácter bioacumulativo de muchos contaminantes (CONABIO, México, 2015). La introducción de especies no nativas (exóticas), debido principalmente al comercio ilegal, que se convierten en invasoras, es una causa importante de pérdida de biodiversidad. Estas especies que provienen de distintos lugares del mundo, de manera accidental o deliberada, depredan a las especies nativas, compiten con ellas, transmiten enfermedades, modifican los hábitats, causando problemas ambientales, económicos y sociales. Durante los pasados cien años se ha documentado el aumento de la temperatura promedio de la atmósfera y de los océanos del planeta, debido al incremento en la concentración de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, clorofluorocarbonos, óxidos de nitrógeno, ozono y vapor de agua) producidos mayormente por la quema de combustibles fósiles y por la deforestación, una combinación de producción en exceso y reducida capacidad para capturar el exceso de carbono. Las consecuencias son cambios radicales en la distribución de ecosistemas y especies, aumento en el nivel del mar, desaparición de glaciares y de grandes extensiones de corales, climas impredecibles y extremos como sequías y tormentas. El cambio climático afecta a todos los organismos del planeta, muchos de ellos ya están respondiendo a esta nueva dinámica a través de cambios en su distribución y sus migraciones. Todos estos factores se deben a las actividades humanas y sus causas subyacentes son sociales, económicas y políticas. Los efectos de nuestras actividades, que durante gran parte de la historia han sido de una escala pequeña, se han convertido de gran escala, llegando a afectar el clima de todo el planeta. El cambio global, ha pasado a ser una de las principales amenazas a la biodiversidad (IPCC, 2002). En nuestro país, gran cantidad de especies endémicas de distribución altamente restringida son susceptibles a ser afectadas por los factores indicados (CONABIO, 2015). 8 - 3 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 4 Bosques Cuando se piensa en bosques en términos de usos humanos, se piensa inmediatamente en recursos forestales. Bajo esta mentalidad, los bosques dominicanos han sido históricamente impactados por la deforestación, por lo que en la actualidad la cobertura de la vegetación se encuentra extremadamente reducida en comparación con sus coberturas originales, si bien los esfuerzos nacionales de reforestación han contribuido de manera importante a su incremento (Tabla 8.2). Tabla 8.2. Resumen de usos de los bosques, impactos y principales medidas de protección ambiental. USOS, AMENAZAS E IMPACTOS EN ECOSISTEMAS TERESTRRES Y ACUÁTICOS La deforestación es el proceso en el que se destruye la superficie forestal. Como impacto ambiental atañe directamente al suelo y al bosque con todos sus componentes, pero de manera indirecta, aunque no menos agresiva, impacta el clima. Está directamente causada por la acción del hombre sobre la naturaleza, con acciones como las talas (o quemas) realizadas para la obtención de suelo para la agricultura (fundamentalmente de subsistencia), el uso de leña como recurso energético y la comercialización – legal o ilegal– en la industria maderera. Todos los sectores de desarrollo, posiblemente menos la pesca, tienen alguna incidencia directa o indirecta sobre los suelos del bosque o sus productos. La generalidad de República Dominicana, como revelan los ejemplos que seguidamente se discuten, es que cualquier espacio de sus cuencas y municipalidades con asentamientos humanos o desarrollos sectoriales cercanos puede estar afectado localmente por el corte de la vegetación, incluyendo los bosques de montaña si hay elevaciones o los bosques ribereños si hay cursos de agua cercanos, y todo ello sin excluir las Áreas Protegidas. Por ejemplo, en Samaná, desde principios del siglo XIX, comenzó la extracción de madera para traviesas o durmientes para exportarlas a los Estados Unidos. La principal destrucción de la vegetación comenzó a inicios y mediados de la década de los 50, cuando comenzó a extenderse el cultivo del coco a todas las áreas de la provincia (Rodríguez, 1973). Posteriormente siguieron otras actividades agrícolas (que ampliaron los rubros tradicionales o incorporaron otros nuevos) y además actividades pecuarias, que también contribuyeron a la destrucción de la vegetación y la reducción de poblaciones de especies nativas y endémicas raras. En el distrito municipal Las Galeras, en torno a Caño Frío, los bosques latifoliados húmedos han sido sustituidos por plantaciones de coco, que han estrechado la franja de vegetación ribereña en su margen oriental (Herrera-Moreno y Peguero, 2004). Los problemas de deforestación llegan hasta el Área Protegida del Parque Nacional Cabo Cabrón. Hay problemas de deforestación en la cuenca del río Limón en Pozo Hondo y en la cuenca del río San Juan en la cabecera de la toma de agua de Los Algarrobos. En el municipio de Sánchez, las tomas de agua de los acueductos de los ríos Santa Capuza, Majagual, Arroyo Salado y Las Mangas se encuentran muy deforestadas y afectadas por la agricultura y la ganadería. Tobey (2004) ofrece un amplio resumen de información de la deforestación en la cuenca del río Yuna. Más recientemente, el desarrollo del sector turístico también ha jugado un papel importante en el proceso de deforestación de la provincia en varias de sus cuencas. En Punta Bonita y Las Terrenas, por ejemplo, son visibles los impactos negativos de esta ACTIVIDADES IMPACTOS MEDIDAS Corte de árboles para ganar terreno a actividades diversas (agricultura, minería, turismo, asentamientos humanos, obras hidráulicas) Comercio ilegal de madera • Pérdidas de cobertura vegetal y biodiversidad de flora y fauna • Modificación, fragmentación y pérdida de hábitats naturales • Pérdida de los servicios ecosistémicos del bosque y sus hábitats asociados • Degradación de suelos y erosión • Reforzamiento del marco legal en materia de protección de bosques y manejo forestal • Mayor vigilancia forestal y control en las Áreas Protegidas • Programas de reforestación Construcción de presas y represamiento de ríos • Destrucción del bosque en el área de construcción del embalse y sus áreas periféricas • Reducción del flujo de agua a los bosques ribereños • Búsqueda de alternativas a los proyectos hidráulicos • Establecimiento de caudal ecológico y monitoreo permanente de flujos USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS actividad sobre los recursos florísticos y sus ecosistemas. El Proyecto Playa Bonita destruyó parte de la vegetación ribereña de la vertiente oeste de Caño Jobo. Para la construcción del Hotel Gran Bahía Príncipe en cayo Levantado, cerca del 20 % del bosque costero se deforestó para construir cabañas y caminos, fragmentándose el bosque costero y alterándose o perdiéndose un patrimonio florístico único de especies, principalmente nativas, algunas de ellas raras en la península como los palos blancos (Ilex krugiana y Schoepfia schreberi) y el caimoní (Ardisia brachypoda), arbusto endémico que crecía abundantemente (Peguero, 1997). El más reciente evento de intervención extensiva sobre la vegetación por el desarrollo turístico en Samaná fue la construcción del Boulevard del Atlántico. Solamente en el tramo Catey-Batalá se desmontaron unos 154,500 m² de vegetación sobre las elevaciones de la sierra de Samaná, superficie que, en la práctica, resulta mucho mayor, especialmente en los taludes inestables. De hecho, el Estudio de Impacto Ambiental considera un impacto de alta importancia la eliminación de la cobertura vegetal y la fragmentación de hábitats que producirá la carretera (LBG 2007). También en la provincia de Santiago la desforestación es una afectación ambiental seria, descrita en su caracterización ambiental. El corte de la madera se realiza para la venta ilegal cuando se trata de especies valiosas como el pino, roble o la caoba. Debido al tráfico ilegal de madera en la provincia de Santiago, particularmente en el municipio de San José de las Matas, donde la industria forestal ha cobrado gran relevancia económica, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha debido incrementar la vigilancia forestal, el seguimiento estricto a los permisos que se emiten y las incautaciones del producto forestal que no cuente con las autorizaciones correspondientes. Aunque el corte de madera para la venta ilegal es el principal problema ambiental, debido a los volúmenes que maneja y las especies que involucra (algunas de ellas protegidas), muchas áreas son deforestadas para cambios de uso del suelo hacia la agricultura y muchas especies leñosas son cortadas para ser utilizadas como combustible. Esta situación se agrava por los incendios forestales, según ampliaremos más adelante. En la provincia de San Juan, la actividad agrícola tiene un alto impacto en la deforestación incluso hasta con un carácter cíclico en el territorio de la provincia, pues en la época de preparación de predios agrícolas en los meses de febrero a abril, es cuando se reportan en todos los años la mayor cantidad de puntos de calor indicativos de quemas e incendios forestales. La deforestación es particularmente impactante en los bosques ribereños, especialmente en las cabeceras de los ríos, como se reporta en la cabecera del río Vallejuelo en El Cercado. Ejemplos de zonas montañosas con una marcada deforestación se encuentran en la ladera norte de la sierra de Neiba, en El Cercado, Batista y Derrumbadero. Esta sierra es uno de los sistemas montañosos que más se ha afectado por la deforestación; las partes más impactadas son las áreas de mediana altura, entre los 700 y 1700 msnm. Incluso, dentro de los límites del Parque Nacional Sierra de Neiba, en la parte alta de la cuenca hay mucha agricultura de tumba y quema, generadora de muchos incendios forestales. La actividad minera, si bien no es intensa, puede producir un daño considerable en los bosques con pérdida de grandes extensiones que raramente se recuperan, de lo cual es ejemplo, la explotación minera que tuvo lugar en la cara oeste de la loma El Gajo del Pelado entre 780 a 920 msnm. En cuanto al uso de la madera y carbón como recurso energético, todavía gran parte de la población rural cocina con leña, lo que contribuye al avance de la deforestación (ODH/PNUD, 2010). Según ONE (2015), el 13.5 % de los hogares dominicanos usan este combustible con los mayores porcentajes de uso en las regiones que tienen altos niveles de pobreza, pues en El Valle, región constituida por las provincias Elías Piña y San Juan, el 30.8 % de los hogares utiliza leña o carbón para cocinar. Por otra parte, las necesidades de materia prima de la industria maderera y los altos costos del pie tablar, especialmente de maderas preciosas, promueve la tala de árboles para la venta ilegal. En la provincia de San Juan, en los últimos tres meses del año 2014, la Dirección Provincial de Medio Ambiente decomisó 4,996 pies tablares de madera (caoba, caracolí, roble y cedro) en Las Matas de Farfán y San Juan de la Maguana, procedentes de la tala ilegal. La tala de árboles que está ocurriendo en estas y otras provincias, aún bajo los esfuerzos de reforestación, ha provocado un serio daño al hábitat del bosque con pérdidas de biodiversidad y generación de aridez. Las regiones deforestadas tienden a una erosión del suelo y frecuentemente se degradan a tierras no productivas. Sambrook et al. (1999) ya demostraban la relación entre presión humana, deforestación y degradación de la tierra en la cuenca del Yaque del Norte en la cordillera Central. El 54 % del territorio dominicano puede clasificarse como seco o semiseco y, por tanto, bastante vulnerable a las prácticas inapropiadas de uso del suelo extensivas o intensivas, con importantes implicaciones en términos de suministro de agua, tanto para el consumo humano como para la irrigación (Izzo et al., 2010). La deforestación está presente en casi todo el territorio montañoso, de forma más intensa en las partes más bajas de las laderas. 8 - 5 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Los suelos de ladera van perdiendo los nutrientes minerales, orgánicos y sus propiedades físicas, con las prácticas de manejo inadecuadas que aceleran los procesos de erosión, afectan su fertilidad natural e impactan su capacidad productiva. Tras la destrucción de la cobertura vegetal como causa directa de la deforestación, subyacen importantes factores sociales, como: la presión demográfica, los problemas vinculados a la falta de ingresos y el desempleo y toda la situación de pobreza en que viven las comunidades rurales de montañas. La pérdida de bosques y cobertura vegetal se extiende incluso dentro de las áreas protegidas. En base al trabajo de Hansen y colaboradores (2013) basado en imágenes remotas, Martínez (2016) destaca las nueve áreas protegidas que más cobertura boscosa han perdido entre el 2000 y el 2014, incluyendo en primer lugar la pérdida de 89 km² de bosques del Parque Nacional José del Carmen Ramírez (12 % de su superficie total). Geografía Física. 26 de marzo 2016 (www. geografiafisica.org). Aunque la deforestación es, sin dudas, el impacto más severo sobre nuestros bosques, otras intervenciones los afectan directa o indirectamente, como es el caso de los proyectos hidráulicos en las áreas montañosas. Por una parte, la creación de presas siempre implica la destrucción de un área considerable de bosque para la construcción de embalses y, por otra parte, al quedar represados los ríos, se limitan los flujos de agua que llegan a los bosques ribereños y se altera toda la red hídrica que debe sustentar la integridad del bosque. El cambio climático y los bosques están íntimamente ligados. Por una parte, los cambios que se producen en el clima mundial están afectando a los bosques, debido a que las temperaturas medias anuales son más elevadas, a la modificación de las pautas pluviales y a la presencia cada vez más frecuente de fenómenos climáticos extremos. Al mismo tiempo, los bosques y la madera que producen atrapan y almacenan dióxido de carbono, con lo cual contribuyen considerablemente a mitigar el cambio climático. La destrucción, explotación excesiva o incendios de los bosques que generan dióxido de carbono a la atmósfera, dañan su papel mitigador. En relación con el impacto de los incendios forestales, se reconoce que claramente el fuego ha jugado un papel clave en los patrones de formación de la vegetación actual de nuestros bosques, promoviendo la abundancia de los bosques de pinos en el paisaje, pero lo que debemos preguntarnos es si estas frecuencias y regímenes de fuegos que hoy observamos son representativas de la situación natural preantropogénica (Martin et al., 2010). La evidencia paleoecológica indica que los incendios eran comunes en la cordillera Central miles de años antes de la colonización humana de Hispaniola (Horn et al. 2000), mostrando que las igniciones de carácter no antropogénico ocurren en estos ecosistemas. Además, la evidencia arqueológica indica que los indios rara vez visitaron la cordillera Central en la época precolombina (Bolay 1997) y los dominicanos modernos no comenzaron usar la sierra para madera o pastoreo hasta principios del siglo XX (Kustudia, 1998). Con el aumento de la actividad humana en la región se produjo un cambio notable en la frecuencia de incendios, pues el intervalo promedio de retorno de incendios fue significativamente menor de 1900 a 1965 (24,1 años) que previo a 1900 (37,3 años). Sin embargo, desde la década de 1960, el intervalo promedio de retorno de incendios disminuyó (31,9 años), probablemente debido a la creación de los Parques Nacionales, la eliminación de algunos pequeños asentamientos humanos dentro de los límites de estas Áreas Protegidas y, sobre todo, la aplicación agresiva de prohibición de fuego y consecuente cambio de actitudes de las comunidades rurales sobre los problemas de provocar incendios cerca o dentro de los parques (Schelhas et al. 2002). En resumen, los bosques de pinos en las laderas superiores y más secas de la cordillera Central han sufrido incendios recurrentes sobre escalas de tiempo milenario (Horn et al. 2000; Kennedy et al. 2006; Martin y Fahey 2006). El pino de Hispaniola forma anillos de crecimiento anuales confiables (Speer et al. 2004) en gran parte de la cordillera Central y proporciona un registro de la historia de fuego en los últimos 250 años (Martin y Fahey 2006). La situación e intensidad de los incendios forestales en su origen natural o antrópico se puso de manifiesto al analizar los fuegos cerca de la frontera, asociados a la agricultura de subsistencia durante la Caracterización Ambiental de la Cuenca Artibonito (Ministerio Ambiente /OXFAM, 2014), cuando se evaluaron los datos de poder radiativo del fuego para el período del 2000 al 2014 en el territorio de la cuenca y se detectaron 3,737 puntos de calor variando entre 4.6 a 3574.6 MW (NASA/EOSDIS, 2015)1. 1 La forma más práctica de medir la energía liberada por la quema de biomasa al aire libre y evaluar incendios forestales (naturales o accidentales) es a través de la identificación y cuantificación de la energía radiativa del fuego mediante teledetección. Estos llamados puntos de calor indican sitios donde ha ocurrido una combustión de biomasa, por lo que están relacionados también con la quema de bosques para agricultura de subsistencia y la quema de basura en los vertederos oficiales o improvisados. 8 - 6 USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 7 Además del alto número de puntos que revela una recurrencia en los procesos de combustión, la distribución estacional de los datos (Figura 8.1) revela que los mismos se agrupan en torno a los meses de febrero a abril, coincidiendo con la época de preparación de predios agrícolas, revelando claramente la causa básica de estos siniestros. Se debe hacer notar que en la época de verano (junio-julio-agosto) donde la temperatura del aire alcanza valores máximos y ocurre una reducción en las precipitaciones, brindando condiciones idóneas para la generación de incendios naturales o reforzar el riesgo de incendios de origen antrópico, el número de puntos de calor se eleva solo ligeramente. Al presente, el uso potencial de los bosques en el ecoturismo se revela como un uso no extractivo que puede ofrecer alternativas económicas sostenibles en nuestro país (Portillo-Quintero et al., 2015). El pico Duarte y la loma La Pelona, que albergan bosques de pinares de alta elevación, con sotobosque de arbustos latifoliados y pajón, son el centro de interés del Parque Nacional Armando Bermúdez en la cordillera Central, donde las visitas de turistas nacionales e internacionales son especialmente excesivas durante los meses de invierno de diciembre a marzo. Sin embargo, se debe velar porque estas actividades no extractivas no generen nuevos impactos, pues al presente ya se reporta que la vegetación de las áreas visitadas está muy afectada por el sobrepastoreo de los mulos y caballos utilizados por los visitantes durante estos meses de baja producción de forraje (Zanoni, 1993). Bajo esta problemática, Bauer (2014) propone el concepto del Sistema Nacional de Senderos en la República Dominicana y argumenta cómo este puede contribuir a la conservación de la biodiversidad, aumento de la conciencia ambiental y crecimiento económico en las comunidades local. El país cuenta con experiencias positivas en la creación de senderos ecológicos, por ejemplo, Madama y Frontón en Samaná (Betancourt y Peguero, 2005) y las evaluaciones de su capacidad de carga, por ejemplo el Sendero Ecológico y Arqueológico Padre Nuestro en Bayahíbe (Peguero et al., 2014). Las metodologías a aplicar se describen en Cifuentes et al. (1992; 1999) e incluyen la estimación de las capacidades de carga física (CCF), real (CCR), de manejo (CM) y efectiva (CCE), a partir de datos de las dimensiones del sendero y las características de la visitación, con la aplicación de determinados factores de corrección y criterios del manejo del Área Protegida Dada la estrecha relación de los bosques y el cambio climático que ya ha sido señalada, el establecimiento de proyectos de secuestro de carbono forestal es otra alternativa de conservación. Kerchner y Rodríguez (2014), en su análisis de esta alternativa, señalan como limitantes los reducidos espacios disponibles, la situación legal de las tierras y el desconocimiento de los procedimientos y metodologías a emplear para desarrollar este tipo de proyectos. El Consorcio Ambiental Dominicano, desde hace tres años, viene acumulando experiencias y trabajando en la posibilidad de implementar el primer proyecto de secuestro de carbono forestal que contribuya a la conservación de la biodiversidad en las islas del Caribe. Esta experiencia se desarrolla en la cordillera Septentrional y busca la conectividad de las Reservas Científicas Loma Quita Espuela y Loma Guaconejo (Kerchner y Rodríguez, 2014). Figura 8.1. Distribución por meses de 3,737 puntos de calor reportados por NASA/EOSDIS (2014) en el período del 2000 al 2014 en el territorio de la Cuenca Artibonito (Ministerio Ambiente /OXFAM, 2014). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES En el contexto urbano es importante profundizar en el uso apropiado de la vegetación, pues esta juega un papel crucial en la adaptación al cambio climático. Para que el ordenamiento territorial de nuestras ciudades pueda incorporar enfoques de adaptación, es extremadamente importante conocer la composición, distribución, estado de conservación y el papel que juega la vegetación en los diferentes espacios de ordenamiento. Un manejo adecuado de los bosques urbanos y la ampliación de la cobertura forestal, a través de la reforestación y restauración ecológica, aportan inmensos beneficios ambientales a nuestras ciudades. Los árboles protegen la tierra, regulan el agua y el microclima, y ayudan a proteger infraestructuras y bienes. Los bosques y árboles urbanos proporcionan infraestructura verde a las ciudades: sombra, refrigeración por evaporación, e interceptación, almacenamiento e infiltración de agua de lluvia, jugando un papel importante en la adaptación urbana a las variaciones del clima al reducir las temperaturas durante las olas de calor. Trabajos como el de Peguero y García (2015) sobre las plantas endémicas y nativas cultivadas en la ciudad de Santo Domingo ofrecen la base para la valoración y manejo de la vegetación urbana a través de las herramientas de ITree (2015) que ya se están implementando en República Dominicana. Además de la promoción de usos sostenibles de los bosques, la conservación de los recursos genéticos de plantas silvestres, nativas y endémicas o en peligro de extinción a través de Bancos de Semillas como las del Jardín Botánico Nacional que ya posee 350 accesiones, pertenecientes a 112 géneros en 83 familias botánicas (Asteraceae con el mayor número de especies) y las colecciones de semillas, ya abarcan cuatro provincias (Encarnación et al., 2014). Cuevas El principal uso de las cuevas es para visitación. Dos grandes grupos de individuos visitan las cuevas: los espeleólogos y los turistas. Entre los primeros se incluyen aquellos visitantes que con objetivos científicos o deportivos, o ambos, realizan visitas sistemáticas a las cuevas y de los cuales puede esperarse un daño menor del medio subterráneo en virtud de su preparación física, técnica e intelectual, sus objetivos científicos y su interés de visitar lugares naturales conservados. Entre los segundos se incluyen todos los visitantes ocasionales de las cuevas cuyo fin básico es la recreación o la curiosidad. Las cuevas sometidas a visitación turística deben ser habilitadas para recibir a los visitantes y esta adaptación ingeniera implica un impacto sobre el carso y las cuevas (Tabla 8.3). Tabla 8.3. Resumen de usos extractivos y no extractivos de las cuevas, impactos y principales medidas de protección ambiental. 8 - 8 ACTIVIDADES IMPACTOS MEDIDAS Acondicionamiento de la cueva para visitantes turísticos • Cambios en el ambiente de la cueva (luz, temperatura y humedad) • Destrucción de poblaciones de murciélagos con pérdida de sus funciones como polinizadores y controladores de plagas en el territorio • Investigación arqueológica previa • Criterios estrictos de conservación de sitios • Estudios de capacidad de carga turística • Selección de sitios de menor impacto para visitación Visitación y recorridos ecoturísticos en tierra y uso de espacio acuático como área de baño • Destrucción del patrimonio histórico • Alteración de la fauna subterránea • Contaminación microbiológica • Normas para el baño • Monitoreo permanente de la calidad de agua Explotación de agua subterránea con fines urbanos o turísticos • Reducción de caudales • Cambios en el ambiente de la cueva (temperatura y humedad) • Estudios de capacidad de carga del uso del agua Extracción de guano • Alteración del ecosistema y la biota • Daños a la salud humana • Extracciones limitadas bajo condiciones controladas • Medidas de seguridad en la manipulación USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS Para ofrecer al visitante ocasional confort, seguridad y disfrute de las bellezas del mundo subterráneo, la persona tiene que estar desprovista del equipamiento individual de progresión e iluminación, moverse por lugares seguros, de cómodo recorrido, iluminados y ventilados. Ello requiere que el operador de la cueva construya sendas cómodas, pavimente caminos, acomode y remueva rocas, ilumine los pasos y ciertas formaciones para lograr buenos efectos visuales y construya algunas instalaciones, por ejemplo servicios sanitarios. El ecosistema subterráneo se caracteriza por la ausencia de luz en su mayor parte, el silencio casi completo y las particulares propiedades del aire cavernario, por lo que estas transformaciones, unidas al incremento de visitantes, implican cambios significativos en este ambiente. En nuestro país la cueva de los Tres Ojos en Santo Domingo, la cueva de las Maravillas en La Romana y la cueva de Borbón en San Cristóbal son ejemplos de cuevas habilitadas y estas dos últimas en particular se reconocen como áreas de gran valor para la conservación de arte rupestre del Caribe, cuyo patrimonio arqueológico fue dañado durante su “acondicionamiento”, lo que enfatiza que la apropiada investigación arqueológica es un componente esencial de todo proyecto de desarrollo que involucre sitios de valor patrimonial, para de esta forma preservar y proteger el rico patrimonio caribeño cuando sea y donde quiera que sea posible. Las cuevas tienen también dos usos extractivos, como el abasto de agua cuando se extrae de un manantial subterráneo o la disposición indirecta de aguas residuales a través de la infiltración en la cuenca subterránea. La contaminación orgánica de las fuentes de agua subterránea de las cuevas, como ocurre en Bayahíbe, constituye un impacto ambiental negativo que degrada su calidad para el servicio que deben prestar e incrementa los costos de tratamiento. En la cueva de Padre Nuestro, según la historia, la contaminación tuvo su origen en las actividades de la comunidad de Padre Nuestro carente de infraestructura sanitaria, razón por la cual fue desalojada en el 2002. Sin embargo, tres años más tarde, los muestreos de Acueductos y Alcantarillados (2005) revelan contaminación por coliformes y Pseudomonas en las muestras para control de hoteles; INAPA, (2009) reitera que el manantial de Padre Nuestro está contaminado y CECOMAR (2010) reporta concentraciones de coliformes superiores a la norma en las cuevas de Chicho y Padre Nuestro. Los análisis de Herrera et al. (2013) en aguas superficiales del manantial de Chicho revelaron la presencia de Pseudomonas y concentraciones de coliformes totales (920 NMP/100 ml) y fecales (1,600 NMP/100 ml), superiores a las normas. Más de una década de análisis revela que la situación original de contaminación orgánica se mantiene, poniendo en evidencia que las fuentes de contaminación no se encontraban solamente en las actividades de la comunidad de Padre Nuestro, sino que existen múltiples fuentes. Aquí hay que considerar el uso de los manantiales para el baño por residentes y turistas e incluso fuentes de mayor volumen y agresividad, como es el caso las aguas residuales mal tratadas de los grandes hoteles que se infiltran al subsuelo, cuyo destino es incierto. Otros impactos derivados de la explotación del acuífero para satisfacer la creciente demanda hotelera parece ser la paulatina salinización de las aguas subterráneas (Herrera et al., 2013). Las cuevas tienen también otro uso en la extracción del guano de murciélago. Muchas de nuestras cuevas han estado sujetas a saqueos y vandalismo que han reducido o dañado las riquezas ecológicas, arqueológicas e históricas que contienen. A pesar de que las cuevas suelen tener una temperatura muy estable con independencia de las condiciones climáticas cambiantes del exterior, ya se ha reportado que el cambio climático también está provocando un incremento de la temperatura en el interior de las cuevas, lo cual tiene un efecto sobre la ecología de este sistema y sobre la conservación del arte rupestre, pues los cambios en la temperatura pueden afectar a la ventilación, lo que a su vez puede provocar procesos de corrosión por condensación de la humedad de la atmósfera. Como patrimonios históricos naturales, las cuevas están amenazadas por el vandalismo de sus valores arqueológicos. Como ecosistemas, las amenazas vienen de su uso turístico para observación, baño y buceo que puede perturbar la fauna residente y propiciar la contaminación de sus aguas. A esto último contribuyen los vertimientos de aguas residuales al subsuelo que contaminan las aguas subterráneas. En relación con las cuevas y su uso turístico, Baptiste (2014) del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, ofrece la siguiente reflexión: “Haríamos bien en reflexionar acerca de las condiciones del patrimonio ambiental que poseemos antes de repetir los errores que lo han degradado en muchos países, destruyendo servicios ecosistémicos irremplazables: es fácil acabar una colonia milenaria de murciélagos en una cueva con un par de años de “turismo aventura” y a cambio de ganar tres pesos vendiendo recorridos de fin de semana a visitantes despistados, dejar sin polinizadores y controladores de plagas vastas regiones agropecuarias. Desarrollar el turismo implica dignificar y llenar de sentido el territorio, su historia y las vidas de quienes están conectados con él”. 8 - 9 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Ecosistemas fluviales Los ríos en República Dominicana tienen usos directos no extractivos que incluyen actividades recreativas y culturales, deportes, pesca y navegación, de los cuales no necesariamente deben derivarse impactos significativos. Por ejemplo, el ecoturismo de aventura con actividades como el piragüismo y el canotaje ha ido tomando auge entre los turistas nacionales y extranjeros, y ambos deportes se practican principalmente en algunos ríos de las montañas de la cordillera Central, entre ellos el Yaque del Norte. El río Chavón es el escenario de las excursiones de los proyectos de aventura, agroturismo y ecología Rancho Wild Canopy y Rancho Tanama, que se promueven desde Bayahíbe. Sin embargo, el uso más generalizado es el extractivo del agua, principalmente a través de represamiento, que comúnmente considera al ecosistema solo como proveedor del preciado líquido, olvidando sus necesidades propias para el mantenimiento y continuidad de sus funciones vitales. Otros usos son: la agricultura, que lleva comúnmente obras de canalización, su empleo como receptor de desechos contaminantes y como proveedor de agregados acumulados en los lechos de los ríos (Tabla 8.4). Tabla 8.4. Resumen de usos extractivos y no extractivos de los ríos, impactos y principales medidas de protección ambiental. 8 - 10 Al presente, los ecosistemas fluviales están fuertemente alterados como consecuencia de la actividad humana. En República Dominicana abastecen de agua a la población, y de ellos se extraen grandes volúmenes para satisfacer diversas necesidades, principalmente la agricultura de regadío y la producción de energía eléctrica. No solo la extracción de agua para abastecimiento y actividades económicas ha producido cambios en nuestros ríos alterando la morfología fluvial, modificando el régimen de caudales o reduciendo la calidad de las aguas. Otras acciones también contribuyen a que esta degradación haya llegado a extremos prácticamente irreversibles como ocurre en varios de nuestros pueblos y ciudades donde encontramos ríos donde los únicos caudales que transportan son las aguas residuales que recogen; o ríos canalizados que han dejado de ser ecosistemas vivos. También la extracción de áridos y la utilización masiva de agroquímicos han transformado y alterado los ecosistemas fluviales en todas las cuencas. Uno de los mayores impactos a los ecosistemas fluviales dominicanos proviene de las intervenciones sobre el régimen hídrico sin considerar un caudal ecológico que han convertido en desiertos los ríos más majestuosos del país. Por definición, el caudal ecológico es la cantidad y calidad de los recursos hídricos necesarios para mantener el hábitat del curso de agua y su entorno en buenas condiciones, considerando las necesidades de la biota y las poblaciones humanas, así como los requerimientos físicos para mantener su estabilidad y cumplir sus funciones, tales como: la de flujo de dilución, capacidad de conducción de sólidos, recarga de acuíferos, mantenimiento de las características estéticas y paisajísticas del medio (Ormazábal, 2004). Si este requisito no se cumple, la reducción del caudal presupone un impacto negativo significativo para la integridad hidrológica del sistema, del cual se derivan impactos indirectos y secundarios a los restantes componentes del ecosistema, no solo terrestre y ribereño, sino también costero y marino, con la alteración de las zonas estuarinas. A manera de ejemplo de los impactos del represamiento, aplicable a otras presas del país, podemos tomar la construcción de la presa Palomino en el año 2012 que cuenta con un embalse de almacenamiento en el encuentro de los ríos Yaque del Sur y río Blanco (en Boca de los Ríos) que almacena el agua y la conduce posteriormente por un túnel de 12 km de longitud hasta la casa de máquinas en Palomino, cerca del municipio de Bohechío. Las aguas turbinadas se integran al río Grande del Medio y a través de este llegan a la presa Sabana Yegua. Lógicamente, el tramo del río Yaque del Sur localizado aguas abajo del sitio de presa, en una longitud de unos 4.6 km, vio mermado significativamente su caudal, impacto anticipado dentro de la categoría de negativo directo y de importancia crítica en el Estudio de Impacto Ambiental revisado en los archivos del Viceministerio de Gestión Ambiental. ACTIVIDADES IMPACTOS MEDIDAS Represamiento de ríos • Destrucción del ecosistema fluvial y el bosque ribereño • Investigación limnológica previa • Establecimiento de caudales ecológicos Vertimiento de aguas residuales urbanas e industriales • Contaminación microbiológica • Degradación de cursos de agua • Implementación de sistemas de tratamiento Extracción de agua • Incremento de la presión hídrica • Buenas prácticas en el manejo del agua USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 11 2 La Ley de Aguas prioriza el caudal ecológico dentro de los diversos usos del agua, exige a las empresas públicas o privadas el Estudio de Impacto Ambiental para la construcción de obras de infraestructuras en cauces y fuentes naturales o de drenaje, cuyo permiso podrá otorgarse siempre que no produzcan disminución significativa del caudal que afecten los ecosistemas, aclarando que el caudal ecológico tiene un carácter de no uso, y debe ser contemplado para cada cuenca o acuífero, según normas del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Para fundamentar cuantitativamente este impacto, el EIA explica, a partir de estadísticas del INDHRI, que de los 11.09 m3/ segundo (6.93 m3/segundo del propio Yaque del Sur y 4.14 m3/segundo de los afluentes río abajo) que fluían como promedio a través del río Yaque del Sur hasta Sabana Yegua, manteniendo los ecosistemas y la biota y sirviendo a las comunidades del distrito municipal Loma del Yaque, 6.93 m3/segundo quedaron retenidos en la presa y se perdieron de la circulación actual, produciéndose una pérdida de agua de más de un 60 %. Bajo esta circunstancia, el Plan de Manejo y Adecuación Ambiental enfatizó la necesidad de dejar un caudal ecológico, como se establece en la propuesta de Ley de Aguas de República Dominicana, que no fue cumplido. El caudal ecológico está destinado a garantizar un volumen mínimo, continuo y permanente de agua que garantice, a lo largo del cauce, la estabilidad del ecosistema y satisfaga las necesidades de los usos comunes particulares de cada región2. Para el caudal ecológico pueden manejarse los criterios de exigencia mínima de los estándares internacionales, que establecen que el caudal ecológico no será nunca menor de 0.05 m3/segundos, hasta más exigentes que indican que el caudal ecológico debe ser mayor o igual que el 10 % del caudal medio anual (Ormazábal, 2004). Tras un represamiento, un caudal mínimo es imprescindible para mantener el hábitat del curso de agua y su entorno en condiciones saludables, considerando las necesidades de los ecosistemas y la biota (acuática y terrestre), así como los requerimientos físicos y químicos del propio curso para mantener su estabilidad y cumplir sus funciones, tales como: la de flujo de dilución, capacidad de conducción de sólidos y recarga de acuíferos; mantener la calidad de sus aguas, las características estéticas y paisajísticas a lo largo de su recorrido, fundamentalmente de los bosques ribereños, a la vez que garantizar los diferentes usos humanos (recreación, domésticos o consumo). Como esta condición no se cumple en ninguna presa dominicana, la reducción de caudales ha tenido un impacto sobre el ambiente físico-natural en toda el área de influencia de los cursos afectados con consecuencias sobre las actividades humanas, especialmente la agricultura. El efecto del confinamiento de las aguas se ha visto agravado por factores climáticos como la sequía, situación que puede ser aún más dramática bajo los escenarios de cambio climático que pronostican una reducción de las precipitaciones que ya se observa en partes del territorio nacional (CATHALAC, 2011). El crecimiento de la población y las nuevas demandas de agua para la agricultura y el turismo están poniendo cada vez más presión sobre la demanda de agua de los ecosistemas fluviales. A manera de ejemplo, la región hidrográfica Yaque del Sur es la fuente que tiene más disponibilidad per cápita de agua en el país, con una oferta total de 4,771.5 millones de metros cúbicos por año (MMC/año), lo cual representa el 22 % del total de la oferta del país. No obstante, la demanda total de agua es muy alta, alcanzando 4,216 MMC/año. Eso hace que el balance hídrico sea de apenas de 556 MMC/año. La presión hídrica, que es la relación entre la demanda y la oferta, es de 88 %, lo que se considera una presión “fuerte” mientras que el promedio nacional es poco menos de 50 %, lo que se considerada como una presión “media”. Una situación que se añade a la presión de demanda sobre el agua y que complejiza la situación de los recursos hídricos es que la cuenca hidrográfica y algunas subcuencas están sujetas, como veremos seguidamente, a múltiples problemas ambientales por contaminación. La contaminación directa o indirecta de los diferentes elementos de las cuencas hidrográficas por diferentes categorías de fuentes contaminantes constituye un problema ambiental en toda la nación, que afecta los cursos de agua y finalmente la zona costera y marina. En esta categoría de contaminación hídrica incluimos la introducción a los cursos de agua, lagunas y ciénagas de elementos de diferente naturaleza, orgánica o inorgánica, y de diversas procedencias. Las fuentes de contaminación de estos cursos de agua varían municipalmente, pero de manera general se incluyen: desechos líquidos domésticos, desechos sólidos y escorrentía urbana, relacionada con los asentamientos humanos y la concentración de comercios; aguas negras de mataderos, pocilgas, polleras y plantas de tratamiento de aguas residuales en mal funcionamiento, agroquímicos, hidrocarburos o desechos sólidos. En particular, el volumen de albañales domésticos que llega a los cursos de agua está relacionado con el número de habitantes de las zonas urbanas que atraviesan. Existe una cuantiosa información sobre los problemas de contaminación en los ecosistemas fluviales, pero son las Caracterizaciones Ambientales Provinciales realizadas bajo la guía del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ministerio Ambiente /GIZ, 2011) las que brindan la información más descriptiva y fundamentada con tablas y mapas de fuentes contaminantes. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 12 La Caracterización Ambiental de la Provincia de Samaná (Ministerio Ambiente, 2011) documenta el problema histórico de la contaminación de los ríos (Bautista y Ginebra, 1996) con los ejemplos del río Las Terrenas en el municipio de Las Terrenas, los arroyos Grigrí y Los Morales y el río Yuna en el municipio de Sánchez, en el río San Juan, municipio de Samaná y en el río Limón, distrito municipal de El Limón. La Caracterización Ambiental de la Provincia Santiago (Ministerio Ambiente/GIZ 2010) describe y fundamenta los problemas de contaminación del río Yaque del Norte a su paso por varias municipalidades, así como de los ríos Licey, Canca y Puñal en Licey al Medio, Tamboril y Puñal; del río Jánico en Jánico y de los ríos Ámina e Inoa en San José de las Matas. Las fuentes de contaminación se encuentran en los asentamientos humanos, que se han ido ampliando y concentrando en o cerca de los espacios ribereños y la concentración de industrias, talleres y comercios con aportes de aguas residuales urbanas e industriales. La Caracterización Ambiental de la Provincia de San Juan (Ministerio Ambiente, 2011) documenta el problema histórico de la contaminación de los ríos en las subcuencas del río Macasías en la cuenca Artibonito, de los ríos Mijo, En Medio, San Juan y Yaque del Sur en la cuenca del Yaque del Sur. El cambio climático tendrá un impacto en los ríos por calentamiento del agua relacionados con el ascenso de las temperaturas del aire y reducción de caudales por los cambios en el patrón de precipitaciones con efectos sobre todos los usos. Por otra parte, el incremento en la frecuencia e intensidad de las tormentas puede aumentar los eventos de inundaciones que alteran los cauces y los bosques ribereños. El ascenso del nivel del mar puede inducir cambios en las desembocaduras y favorecer la salinización. Un principio aplicable a todos los recursos de la biodiversidad dominicana, pero que tiene especial connotación en los ecosistemas fluviales es reconocer e internalizar que el valor de los servicios ecosistémicos es un paso importante en el esquema de conservación. La búsqueda de nuevos mecanismos de protección de los ecosistemas con un componente económico, nos enfoca hacia el pago por servicios ambientales (PSA). El pago por un servicio ambiental es un arreglo mediante el cual los dueños de la tierra que ofrece el servicio reciben una retribución o compensación monetaria por parte de los beneficiarios o usuarios del servicio. El establecimiento de esquemas para el pago por servicios ambientales, dentro de un manejo integral de las cuencas Artibonito, puede revertir el proceso de deterioro de los recursos naturales que han experimentado, en combinación con acciones importantes de aplicación de las leyes ambientales y educación ambiental sobre los ecosistemas forestales. En la actualidad ya se han dado pasos en la República Dominicana para el desarrollo de un sistema de PSA, sobre todo en las cuencas hidrográficas donde se han enfocado en la valoración de los recursos hídricos. Las áreas incluyen las cuencas del río Yaque del Norte y del río San Rafael y las instituciones involucradas son: Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Consorcio Ambiental Dominicano, Agencia de Cooperación Alemana GIZ y Corporación Dominicana de Electricidad. El país cuenta con recientes experiencias en el tema de la gestión de los Servicios Ecosistémicos y su Importancia en la conservación del bosque disponible y la recuperación de cobertura boscosa en zonas degradadas (CAD, 2014). Bonilla (2014) se enfoca en la conservación de los servicios ecosistémicos de la biodiversidad a través de esquemas financieros hídricos con los casos de las reservas científicas Quita Espuela y Guaconejo y plantea que para la implementación de un proceso de esta naturaleza se requiere: a) generar la información del valor económico de la provisión de agua, b) analizar la factibilidad del esquema en el corto, mediano y largo plazo, c) establecer las condiciones para la sostenibilidad de estas acciones a partir del involucramiento y la capacitación de los actores principales del esquema, de los usuarios y beneficiarios del recurso y de las organizaciones de base, no gubernamentales y gubernamentales que intervienen en el mismo. Otras iniciativas bajo el mismo enfoque corresponden a los fondos de agua como mecanismo financiero al servicio de la conservación de la biodiversidad (Núñez y Conde, 2014). También resultan importantes para el monitoreo de los ríos el desarrollo de índices ecológicos para comunicar el estado a través de una gradiente de perturbación humana y tomar decisiones en el manejo de la calidad del agua, la restauración, la conservación y la educación. La fauna de macroinvertebrados es un indicador de la calidad biológica de los cuerpos de agua, por lo que a través de índices ecológicos que relacionan sus diversos grupos puede establecerse sus condiciones en un gradiente de contaminación orgánica, desde buena a muy crítica, criterio que ha sido aplicado en los ríos dominicanos (Bastardo y Ramos, 2002; Bastardo et al., 2003) y podría convertirse en una herramienta para el seguimiento de nuestros ecosistemas fluviales. En este contexto es que Llamacho et al. (2014) proponen el Gradiente de Condición Biológica que se basa en la composición de las comunidades biológicas acuáticas (peces, anfibios y moluscos) para describir la condición ecológica por lo que refleja las sensibilidades y tolerancias de la vida acuática dentro de las comunidades. USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS Ecosistemas lagunares Los impactos a los lagos y lagunas de agua dulce abarcan tanto las afectaciones al cuerpo de agua (por ejemplo, por extracción o contaminación) como la transformación de los ambientes de sus riberas (por ejemplo, por la agricultura), lo cual implica la pérdida de hábitat terrestres y acuáticos para muchas especies, algunas de las cuales (por ejemplo, palomas y tortugas) sufren la explotación directa para consumo y comercialización bajo diferentes usos. El incremento de la temperatura por cambio climático tendrá un impacto en las lagunas por incremento de la evaporación, proceso muy sensible en ecosistemas limitados, además que la reducción de precipitaciones puede tener un efecto negativo en las reservas de agua. En laguna Salada, el cultivo de yautía ha tenido un impacto por el desmonte de la vegetación en el sustrato de roca caliza en las pendientes del farallón, con pérdidas de los bosques de majagua y gri-gri (Herrera-Moreno y Betancourt, 2004). En la laguna del Diablo también se desarrolla actividad agrícola, principalmente en las laderas hacia el noreste del farallón. Se reporta la quema de predios para la agricultura en Rincón, cerca de Laguna Salada y en el camino a la laguna del Diablo. P. Taveras (com. pers.) llama la atención por el sistema lagunar de montaña, ya que muchas lagunas de alturas (a más de 600 msnm) han ido desapareciendo y reduciéndose, como la Encantada en Espaillat, Solimán en Valverde, Jorgillo en San Juan y Cabeza de Toro en Bahoruco, entre otras. El lago Enriquillo ha demostrado ser muy vulnerable a los cambios del clima, y en este contexto, García Marcano y Sirí (2011) ofrecen un reporte de cambios en los ecosistemas y las especies. De León (2011) aborda el tema de las crecidas y León et al. (2014) sus impactos socioeconómicos. Ciénagas A pesar de su importancia, que ya ha sido destacada, las ciénagas se encuentran seriamente amenazadas. Estos peligros provienen de la conversión intensiva a la agricultura o acuicultura, desarrollo industrial, cambios hidrológicos artificiales o degradación por medio de la explotación excesiva o relleno para las infraestructuras turísticas. En particular, las acciones de construcción de hoteles sobre humedales han tenido un fuerte impacto en el ambiente dominicano, provocando que las zonas intervenidas sean más vulnerables a desastres naturales ante tormentas tropicales o ciclones (PNUD, 2005). En Samaná, la Caracterización Ambiental del Ministerio Ambiente /GIZ (2011) revela que en la cuenca costera norte, en el municipio de Las Terrenas, el proyecto Balcones del Atlántico realizó una intervención rellenando la ciénaga, que no aparece descrita en su Estudio de Impacto Ambiental ni se refleja como el impacto ambiental significativo que corresponde (ver Balcones del Atlántico, 2008). Playas El principal uso de la playa arenosa corresponde al sector turístico con dos actividades fundamentales: a) la construcción de infraestructuras en o cerca de la playa para los diferentes servicios turísticos y b) el uso de la playa como espacio de recreación turística, bien sea para el paseo o asoleamiento o el desarrollo de diversas actividades deportivas típicas de este sector. Estas actividades no tienen necesariamente que generar impactos ambientales significativos, pero si se maneja un concepto erróneo de crear edificaciones bien cerca del mar con amplias áreas de arena desnuda con cocoteros, como símbolo del paisaje caribeño, estos surgen inevitablemente. Las playas son una frontera dinámica entre mar y tierra cuya principal función es la acumulación de sedimentos y su reacomodo, con lo cual contribuye al mantenimiento de la dinámica de los procesos costeros. Cuando las playas pasan a ser parte del producto turístico, su ecología cambia drásticamente. Con las construcciones en primera línea de costa se crean condiciones físicas para la pérdida de sedimentos bajo la acción del oleaje. Con la remoción de la vegetación se pierde el elemento que estabiliza la arena y protege la costa de la erosión del oleaje y el viento. Se pierde así el hábitat de la fauna, que termina por desaparecer ante la presencia humana. Al añadir iluminación a la playa, las tortugas abandonan el espacio de anidamiento. Desde el punto de vista ecológico se mantiene la playa básicamente en su papel de depósito de sedimentos, muchas veces alterado también por la modificación de sus perfiles (introducción, extracción o redistribución de arena), sin criterios apropiados de ingeniería costera (Tabla 8.5). USOS, AMENAZAS E IMPACTOS EN ECOSISTEMAS COSTEROS Y MARINOS 8 - 13 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Los impactos sobre la playa por la ocupación del suelo son los más obvios, no solo por el espacio intervenido, sino porque la presencia de las construcciones puede promover el afloramiento de la roca debido a la pérdida de arena. Los impactos de las construcciones pueden ser aún mayores cuando se trata de obras marítimas de protección y defensa, como diques o espigones, que interfieren con la dinámica de los sedimentos costeros y terminan creando espacios diferenciales de erosión y acumulación. Estas circunstancias se agravan si además, como parte del uso de la playa arenosa como espacio de recreación turística, se excede su capacidad de carga física, concepto que expresa numéricamente la medida de las actividades económicas y humanas, que pueden ser ecológicamente sustentables para este ecosistema. Para las estimaciones de capacidad de carga física se establece como indicador la relación entre la superficie de playa/número de visitantes, expresada en m²/visitante, considerando ocupaciones: baja (25 m²/visitante), media (10 m²/visitante) e intensiva (5 m²/visitante). En las playas extensas como en Las Terrenas o Bávaro, por ejemplo, es poco probable que el espacio de uso de la playa se vea limitado, pero ello sí puede ocurrir en playas confinadas, especialmente en los cayos. Betancourt y Herrera-Moreno (2005), al estudiar la capacidad de carga física de playa Grande en cayo Levantado, Samaná, estimaron el valor óptimo de la capacidad de carga física, con pleno aprovechamiento y en armonía con las zonas de sol y baño, en unos 680 turistas que implica un criterio de ocupación de 14 m²/usuario en la zona de sol en la playa y 2.3 m²/usuario en el área de baño, cifras que son sobrepasadas en la actualidad. Tabla 8.5. Resumen de usos extractivos y no extractivos de las playas arenosas, impactos y principales medidas de protección ambiental. 8 - 14 ACTIVIDADES IMPACTOS MEDIDAS Construcciones en la playa o sobre las dunas • Ruptura del perfil activo • Transformación del paisaje costero • Aplicación de la Ley 305-68 • Aplicación de la Ley 64-00 • Ordenamiento territorial de la zona costera Uso de la playa como espacio de recreación (asoleamiento, actividades deportivas) • Cambios en la composición de la vegetación costera y reducción de la cobertura • Fragmentación del cordón dunar • Excedencia de capacidad de carga de la playa • Evaluación del sistema costero, especialmente sus fuentes de aporte • Estudios de capacidad de carga de las playas • Conservación de la cobertura original y reforestación con especies autóctonas o endémicas de la zona Estacionamiento de embarcaciones pesqueras en la playa • Ruptura del perfil activo • Contaminación por trasiego de combustibles y lubricantes • Pérdida de la playa para actividades recreativas • Afectación de la belleza del paisaje • Construcción de facilidades para el estacionamiento y mantenimiento de embarcaciones Tránsito de vehículos o caballos por la playa seca • Compactación de la arena, impidiendo la germinación de las especies vegetales • Destrucción de dunas embrionarias • Prohibición de uso de vehículos en la playa • Paseos a caballo lejos de las áreas de dunas Disposición de desechos sólidos • Degradación del paisaje costero • Cambios en la composición de los sedimentos • Contaminación • Manejo adecuado de desechos sólidos en zonas costeras Extracción de arena y dragados cerca de la costa • Ruptura del perfil activo • Destrucción de dunas e impedimento de su crecimiento • Destrucción de la vegetación • Compactación del sustrato • Prohibición estricta de extracciones y aplicación de regulaciones • Prohibición estricta de trasiego de arena de bancos de arenas lejano y de composición diferentes y la aplicación de las regulaciones Canalización de aguas de inundaciones • Promoción de zanjas de erosión • Degradación de la playa • Búsqueda de alternativas a la salida de las aguas (canalización sistema de alcantarillado sanitario) Extracción de agregados de ríos • Pérdida de fuentes de aporte • Prohibición de extracciones de agregados de ríos Construcción de obras marítimas de protección y defensa (diques, espigones) [IE] • Modificación de la dinámica litoral y el aporte sedimentario a playas y dunas • Interrupción del aporte de arena a la playa • Aumento de erosión o acreción de playas • Evaluación del sistema costero • Eventuales acciones de trasvase USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS Además de los problemas de deterioro de la calidad de la oferta turística e insatisfacción al visitante derivados del hacinamiento por saturación de la playa, exceder la capacidad de carga puede tener importantes consecuencias ecológicas –directas e indirectas– para la zona costera y marina, que a su vez afectarán al turismo que se sustenta en los valores escénicos y los atractivos naturales de esta región. Está bien documentado en la literatura, que en la medida que se excede la capacidad de carga física se incrementa el deterioro de la zona costera y marina, pues los turistas buscan nuevos espacios de reposo situados en los entornos de las playas, desencadenando nuevos procesos de fragmentación y degradación de los espacios naturales adyacentes, tanto desde el punto de vista morfológico como botánico. Aunque no se le concede demasiada importancia, sí existe un efecto de la presión humana en el entorno dunar, derivado del pisoteo indiscriminado al que se ve sometida la vegetación. El simple hecho de que se atraviese la duna para ir a la playa provoca un impacto, ya que, según numerosos estudios, el deambular de los visitantes tiende a fragmentar el cordón dunar mediante la creación de pasillos, que favorecen la acción erosiva del viento, dando lugar a la formación de brechas en los cordones dunares que fragmentan el sistema dunar y aumentan su vulnerabilidad (MMA/DGA 2007). Por otra parte, el tránsito de vehículos por la playa seca aumenta la compactación de la arena, impidiendo la germinación de las especies vegetales. Se destruyen las dunas embrionarias, disminuyendo la capacidad de absorción de la energía del oleaje sobre la línea de costa y se incrementan los efectos erosivos en la playa seca. Una actividad de tipo recreativo que cada vez prolifera más en el litoral son los paseos a caballo. Su impacto sobre las dunas es considerable, ya que un elevado número de estos animales sigue el mismo camino, haciendo que la vegetación se pierda en hileras. La ausencia de vegetación hace a la duna más vulnerable a la acción del viento en estas zonas, apareciendo surcos que fragmentan el cordón dunar. El viento, al pasar por estos “pasillos”, los va agrandando hasta que al final tan solo queda del cordón dunar unos pequeños montículos, en el mejor de los casos. Además, estas actividades modifican el relieve de la duna y de la playa, disminuyen la heterogeneidad geomorfológica, aumentan la compactación del suelo, destruyen o alteran la vegetación (MMA/DGA 2007). Además del impacto de estas actividades recreativo turísticas que constituyen un uso directo no extractivo de la playa, la zona de playa puede estar afectada por usos extractivos directos cuando se hacen excavaciones para extraer la arena de las dunas, lo cual elimina importantes volúmenes de sedimentos que participan en la dinámica de la playa, promoviendo la erosión marina, la destrucción de la vegetación y la movilización de los arenales interiores. Tal situación ocurre en las dunas de La Lometa en Gaspar Hernández (ACRD/CCNMA, 2014) o en la playa de Las Terrenas (Las Terrenas Live, 2012). Un impacto similar ocurre cuando se practica el dragado de la franja marina inmediatamente contigua que modifica el balance sedimentario e impide el crecimiento dunar en altura. Algunas regiones de playa del país tienen características e impactos particulares. Por ejemplo, en Bayahíbe, uno de los impactos más significativos es la ocupación y destrucción de la playa por cientos de embarcaciones turísticas que desembarcan o se fondean diariamente. En este espacio cada día ocurre el trasiego de combustibles, mercancías y turistas de la playa a las embarcaciones y viceversa. El impacto de esta actividad abarca varios factores. Se daña la calidad del agua por los inevitables vertimientos accidentales de aceites y combustibles; la calidad y estructura de la playa, cuyo perfil se ve alterado por la entrada y salida permanente de embarcaciones y el fondo marino por la pérdida de la vegetación y sedimentos y la creación de condiciones de turbidez. Por otra parte, en la llamada playa pública de Dominicus se ha construido un sistema de desagüe que drena a través de la playa las aguas que se acumulan en las instalaciones turísticas que se inundan por haber sido construidas sobre los humedales, creando avalanchas de agua que atraviesan la playa en su tránsito hacia el mar. Ello promueve zanjas de erosión y además, el flujo de estas aguas tiene un efecto degradante sobre la coloración y la calidad de la arena que ve alterada su composición, básicamente biogénica, con una componente terrígena que le llega de las aguas de la laguna (Herrera-Moreno et al., 2013). Algo tan común como las actividades de limpieza de las playas turísticas que se realizan periódicamente en la mayor parte de las playas de nuestro litoral, contribuyen a la degradación y eliminación de su vegetación y de las formas de acumulación embrionarias. Esto significa que en la mayoría de ellas no se puede crear la barrera natural contra la erosión marina que son los sistemas dunares. El tamizado de las arenas elimina parte del banco de semillas y de rizomas y se eliminan los nutrientes que aportan el mar y la acción eólica. Aunque no se trata de una intervención directa sobre la playa, la extracción de agregados de ríos, como ocurre por ejemplo en el río Yásica (ADECA, 2014) altera las fuentes de aporte de sedimentos a las playas y puede generar déficits de arena. Este último aspecto es muy relevante pues la playa puede ser afectada indirectamente si se alteran sus fuentes de aporte de sedimentos. Como hemos visto, la playa depende, para su creación y mantenimiento, del aporte de sedimentos, bien sea procedentes de los ríos (terrígenos) o de origen marino (biogénicos) en los arrecifes coralinos, por lo que la 8 - 15 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES intervención en los cursos de agua (deforestación, extracción de arena, canalizaciones) o daños a los arrecifes coralinos (daños físicos, contaminación o sobrepesca) provocarán cambios en el aporte de materiales sedimentarios que, a mediano plazo, darán lugar a una pérdida de arena. Finalmente, la disposición de desechos sólidos, bien sea que arriben con el oleaje en zonas de recale o que sean abandonados por los bañistas y usuarios de la zona costera degradan el paisaje costero y cambian la composición de los sedimentos. Aunque la alimentación artificial de las playas es una solución ingeniera efectiva para la restauración de este ecosistema, la propia actividad puede ser generadora de múltiples impactos ambientales, como la destrucción de la biota costera, cambios en la composición de los sedimentos o alteración del sistema costero, por lo que se requieren Estudios de Impacto Ambiental. La zona costera y especialmente las playas son susceptibles a los efectos del cambio climático. El ascenso del nivel del mar y el incremento del oleaje de tormenta como consecuencia de una mayor intensidad y frecuencia de eventos extremos constituye la mayor amenaza para las playas, pues parte de sus superficies quedarán sumergidas y estarán más expuestas a la erosión. Costas rocosas Las costas rocosas no tienen el uso de las costas arenosas, por lo que han sido menos intervenidas. Generalmente, este tipo de costa está sujeta a pocas acciones constructivas, más aún en el caso de las costas acantiladas, que juegan un papel importante en el paisaje, por lo que aquí nos referiremos a las prácticas generadoras de impactos más comunes (Tabla 8.6). Recientemente se ha empezado a intervenir la costa rocosa baja con el propósito de crear playas artificiales, manejando el principio de que si se crea un socavón en la roca, que simule una pequeña ensenada, el sedimento transportado en el sistema costero puede acumularse creando una playa. Esta transformación de la región litoral tiene un impacto negativo y directo sobre la biota y su ambiente por destrucción de su hábitat, causando la aniquilación de la biota en los sitios intervenidos. Este impacto afecta a todas las especies, tanto la que ocupan directamente el piso supralitoral (particularmente, las poblaciones del gasterópodo Cenchritis muricatus y Echininus nodulosus) como las que ocupan las zonas mesolitoral e infralitoral con especies residentes o migratorias dentro el perfil litoral. Considerando que la distribución del gasterópodo litorínido más abundante del litoral (Cenchritis muricatus) se extiende desde el mínimo de marea hasta unos 3.6 m de altura vertical (Emson et al., 2002) y una densidad promedio de 10 moluscos/m2 (se conoce que varía entre 8 y 20/m2) por cada 100 m de costa intervenida, equivalente a unos 360 m² del área de distribución de esta especie, se estaría aniquilando una población equivalente de unos 3,600 individuos solo de esta especie, que permanece inactiva durante las horas del día, cuando tendrán lugar las construcciones. Aunque la costa rocosa es un ecosistema ampliamente extendido y la malacofauna litoral está integrada por especies de amplia distribución, sin endemismos y no incluidas en ninguna categoría de protección por leyes y convenios nacionales e internacionales, el saldo de pérdida biológica es significativo e injustificado. Tabla 8.6. Resumen de usos extractivos y no extractivos de las costas rocosas bajas y acantiladas, impactos y principales medidas de protección ambiental. 8 - 16 ACTIVIDADES IMPACTOS MEDIDAS Corte y excavación en la roca para crear lagunas, ensenadas y playas artificiales • Aniquilación total de la biota en sitios intervenidos • Alteración radical del paisaje costero • Incremento de la vulnerabilidad a la penetración del mar • Fragmentación de la línea de protección rocosa • Traslado selectivo de especies • Estudios previos con modelado de los efectos del oleaje sobre la nueva situación geomorfológica • Diseños apropiados bajo considerando condiciones climáticas extremas Construcción de infraestructuras y caminos sobre la costa acantilada • Pérdida de cobertura y diversidad del bosque (especies autóctonas) • Alteración del paisaje de la costa acantilada • Manejo selectivo de especies • Diseños de infraestructuras ligeras que no dañen el bosque costero • Establecimiento de áreas de no- construcción en sitios vulnerables Instalación de sistemas de bombeo de aguas subterráneas • Ampliación de la cuña salina. Salinización de terrenos costeros adyacentes • Reducir números de pozos de extracción Trasladar agua dulce desde otras localidades USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 17 Un aspecto aún más preocupante de esta práctica es que la drástica transformación de la costa permite la penetración del mar más allá de su posición actual, lo que hace necesario que además de los impactos ambientales se considere una componente de riesgo asociado a la penetración del mar ante eventos extremos, más aún teniendo en cuenta los escenarios de cambio climático que pronostican el ascenso del nivel del mar y una intensificación en la frecuencia y fuerza de los eventos extremos. Aunque un diseño apropiado puede ayudar a que en condiciones habituales de viento y oleaje no provoque ningún tipo de alteración, se debe pensar que en condiciones extremas, como son los huracanes con altos períodos de retorno, existen factores de alto riesgo en la sobreelevación y el remonte de las olas, que pueden erosionar severamente a las playas y dañar incluso a las instalaciones tierra adentro. La costa rocosa acantilada forma mogotes o colinas que contiene comúnmente una vegetación de porte baja a mediana, con elementos arborescentes emergentes de porte alto. Estos restos de bosques conservan relictos de la vegetación original, con alto porcentaje de especies de plantas autóctonas de mucha importancia ecológica, entre las que se encuentra el gri-gri, Bucida buceras, el almácigo, Bursera simaruba; la uva de sierra, Coccoloba diversifolia o el copey, Clusia rosea. La intervención sobre el bosque costero produce impactos en la flora autóctona y el paisaje. Por otra parte, la costa rocosa, sobre todo la costa baja, está muy expuesta a las acumulaciones de desechos sólidos provenientes del mar, así como por arribazones de petróleo y “bolas” de alquitrán que se adhieren a la matriz rocosa. Manglares Las especies que componen el bosque de manglar tienen varios usos industriales y domésticos. Los usos industriales del mangle abarcan desde la obtención de cenizas para la fabricación del jabón hasta la obtención de tanino y productos medicinales. Los usos domésticos incluyen el uso de directo o indirecto de la madera. La madera del mangle es una fuente de leña, postes y material para techar. El mangle rojo (Rhizophora mangle) tiene una madera dura y prácticamente indestructible, que no se pudre en el agua, por lo que se ha empleado en múltiples construcciones. Sin embargo, su utilidad como ecosistema soporte de la productividad pesquera, para estabilizar las líneas de costa baja, impedir o limitar la erosión, formar una barrera contra los efectos de los huracanes, unido a sus altas tasas de almacenamiento y secuestro de carbono que les confiere un papel relevante ante el cambio climático, no es superada por ningún uso particular. Al presente todo apunta hacia mantener estos usos naturales del manglar y favorecerse de usos no extractivos como la industria melífera o su papel como área de cría y de pesca. Más de 100 especies de peces de valor comercial pertenecientes a un conjunto de Familias típicamente arrecifales, entre ellas Lutjanidae y Serranidae, pero incluyendo también a Haemulidae, Acanthuridae, Balistidae, Holocentridae, Pomacanthidae, Pomacentridae, Sparidae, Scaridae y Labridae, se distribuyen desde los manglares de borde en sus etapas juveniles. En todas las áreas costeras de manglar del país se pescan varias especies de cangrejos, teniendo como especies claves a la paloma de cueva Cardisoma guanhumi, el zumbá Ucides cordatus y el cangrejo moro Gecarcinus ruricola. Los manglares están sometidos a varias amenazas, pero la más destructiva es su tala para elaboración de carbón y la conversión de manglares a tierras de uso salinero, de acuicultura y muy especialmente turístico, que ha contribuido a una pérdida significativa de los manglares dominicanos en varias regiones del país. Comúnmente, los remanentes de los manglares intervenidos se convierten en reservorios de aguas residuales (Tabla 8.7). Tabla 8.7. Resumen de usos extractivos y no extractivos de los ecosistemas de manglar, impactos y principales medidas de protección ambiental. ACCIONES IMPACTOS MEDIDAS • Desecación y/o tala y relleno de manglares de borde y de cuenca para construcciones turísticas • Producción de leña y carbón • Confinamiento de parcelas de mangles por muros y vías • Descarga de residuos sólidos y líquidos • Pérdida del ecosistema, especies protegidas de flora y funciones de hábitat de fauna, protección costera (y sumidero de carbono) • Alteración de los patrones de escorrentía • Degradación del paisaje del manglar • Incremento de la vulnerabilidad al cambio climático • Reforzamiento y aplicación de la legislación que protege a los manglares • Ordenamiento territorial costero con manglares como zonas vedadas al desarrollo de infraestructuras LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 18 El manglar de cuenca de Bávaro es, sin dudas, el que más obviamente ha sufrido los efectos de un turismo mal planificado y sin controles ambientales, a la vez que constituye la alteración ambiental que más vulnerable ha tornado a la región ante los desastres naturales (CEPAL, 2004). En el tramo de los hoteles que parte desde Arena Gorda hasta Cabeza de Toro, la franja de manglar de cuenca ocupaba originalmente una superficie de unos 20 km², con una longitud de aproximadamente 17 km. Desde las primeras construcciones hoteleras en Bávaro, uno tras otro fueron, o bien desecando amplias zonas para construir edificaciones o simplemente cortando sucesivamente el manglar para la construcción de caminos de entrada a los hoteles o vías secundarias de acceso entre hoteles, especialmente en los grandes complejos hoteleros. Así, se intervinieron al menos un 25 % de la cuenca original. Limitado en su expansión natural, el bosque de manglar subsiste actualmente confinado entre caminos, muros y cercas, sin espacio de crecimiento y como receptor –en muchas ocasiones– de aguas negras. La drástica fragmentación del bosque de manglar ha limitado seriamente su integridad ecológica y funcional y roto la continuidad del sistema hidrológico sobre el cual se asienta. En Samaná, la Caracterización Ambiental del Ministerio Ambiente /GIZ (2011) revela que entre sus impactos más notables se encuentra la destrucción de la ciénaga y el manglar por la camaronicultura. Hacia la región centro este de la cuenca baja del río Yuna han tenido lugar intervenciones importantes sobre las áreas de ciénaga y de manglar para construir estanques que son empleados para el cultivo de camarones y peces, formando un extenso y complejo sistema que ya alcanza más de 480,000 m2 con 64 estanques y que ha destruido una superficie de ciénaga y manglares de al menos 300,000 m2 del límite noreste del Parque Nacional Manglares del Bajo Yuna y su área de amortiguamiento, una de las áreas protegidas más importantes del país, donde se encuentra el único bosque de manglares continuo de la República Dominicana. En la cuenca costera norte, en el municipio de Las Terrenas, el Proyecto Balcones del Atlántico realizó una intervención sobre la ciénaga y los manglares, que no aparece descrita en su Estudio de Impacto Ambiental ni se refleja como el impacto ambiental significativo que corresponde. En general, existe poca información sobre los impactos del cambio climático en los bosques de manglares. Dado su alto umbral térmico, no es de esperar que el incremento de temperatura les afecte de manera crítica, pero por su ubicación en el borde costero sí pueden quedar sumergidos por el ascenso del nivel del mar que tendería a inundar las partes del bosque más adentrados en tierra. Ello podría dar lugar a cambios en su estructura que está determinada por la capacidad de adaptación de las diferentes especies a los gradientes topográficos, la inestabilidad del sustrato y la salinidad. Lagunas costeras Las lagunas costeras tienen fundamentalmente un uso pesquero local, tanto en las orillas de manglares como en el espejo de agua, aunque eventualmente se convierten en receptoras de aguas residuales como ocurre, por ejemplo, en la laguna de Bávaro. En el municipio de Las Terrenas, la laguna Maricó, un ecosistema lagunar rodeada de un bosque de mangle rojo y con un relevante papel en el sistema hidrológico de la cuenca, ha sufrido profundas transformaciones en total incumplimiento de su plan de manejo que establece una clara zonación de usos (Herrera-Moreno y Betancourt, 2003). Estos cambios han tenido una profunda influencia en la composición del bosque de manglar, la reducción del espejo de agua por el incremento de la sedimentación, que eventualmente puede llevar al cierre total de la laguna. Por su vinculación con los ecosistemas fluviales y la zona marina están expuestas a los impactos del cambio climático por erosión de las playas; inundaciones en el litoral adyacente, incremento de avenidas de los ríos y tormentas e incremento de la salinidad de los estuarios y acuíferos. Estos cambios serían altamente críticos en los ecosistemas por la modificación a los ciclos geoquímicos y su dinámica ecológica. En muchos casos son convertidas en reservorio de desechos sólidos. Estuarios En términos de impactos, dado que el río es un ecosistema continuo que exporta agua, nutrientes, sedimentos y seres vivos de la cabecera hacia la desembocadura, no es posible aislar los impactos del curso fluvial de los que directa o indirectamente, a corto o a largo plazo, tendrán lugar en el estuario y la zona costera donde desemboca. En la bahía de Samaná, que es el mayor estuario del país, la alteración de la entrada de agua dulce, producto del represamiento de los ríos y la construcción de canales de riego en las cuencas alta y media, constituye una afectación de extraordinaria magnitud. La naturaleza estuarina de la bahía está determinada por la influencia recíproca del agua dulce que entra por el oeste, principalmente a través de los ríos Yuna y Barracote, y el agua oceánica que penetra por el este. El aporte fluvial no solo influye en la estructura de la salinidad de la bahía, sino que también contribuye con sedimentos y nutrientes que juegan un papel en la ecología del estuario. Aunque las interacciones entre las actividades humanas y la ecología estuarina son complejas, difíciles de modelar y no del todo conocidas, USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 19 demandan especial atención, pues sus modificaciones –según su magnitud– pueden ser causa importante y permanente de cambios en su estructura hidrológica y su productividad, con serias implicaciones para las comunidades naturales. Sobre la Cuenca del Yuna hay actualmente siete presas en operación y una en construcción. Cronológicamente, la más antigua es la presa Rincón sobre el río Jima, construida en 1978. En 1984 le siguió la de Hatillo sobre el río Yuna y en 1996 las presas de Blanco, Tireíto y Arroyón, todas sobre los ríos de igual nombre. En el año 2003 se construyó la presa Aniana Vargas sobre el río Yuboa, y la más reciente es la presa Pinalito sobre el río Tireo, en el 2009. Continúa en proceso la presa de Guaigüí en el río Camú. La cantidad de agua almacenada en los embalses señalados es de 524 millones de m3. Todo el sistema favorece la producción de energía eléctrica, el suministro de agua potable, la acuicultura y la agricultura, que cuenta en la cuenca con los sistemas de riego de Jima, Camú, Yuna y Aglipo. La infraestructura de regulación que opera en la cuenca se considera una parte importante del patrimonio hidráulico nacional. El represamiento aprovecha el 39 % del agua disponible, lo cual representa el 21.8 % de la capacidad de almacenamiento total en presas del territorio nacional y garantiza un volumen del 44 % de la demanda frente a eventuales períodos de sequías. Sin embargo, este balance positivo a favor de la regulación no ha considerado las necesidades y funciones de la cuenca baja y los cambios que la alteración de los flujos pueda tener sobre la ecología del mayor estuario del país: la bahía de Samaná, que además es un Área Protegida. La estructura y funcionamiento del manglar y otras comunidades estuarinas son altamente dependientes de los flujos de agua dulce, por lo que la alteración de los mismos y los cambios de salinidad asociados deben haber tenido ya un efecto sobre los mismos. El incremento de la sedimentación que ha tornado someros sitios donde antes entraban las embarcaciones puede ser una evidencia de fenómeno causado por la reducción de los flujos. Los cambios potenciales en la entrada de agua dulce en la bahía de Samaná constituyen un aspecto de alta relevancia ambiental por cuanto deciden la vida del estuario más grande del país, por lo que se necesitan nuevos enfoques en el análisis de la problemática que incluyan no solo la modelación de los flujos, sino el estudio oceanográfico de la propia bahía para evaluar las fronteras de interacción entre el agua dulce y el agua salada y sus cambios. Esto es particularmente relevante para todos los estuarios del país pues por hallarse justo en la interface entre el mar y la tierra, los ecosistemas estuarinos son particularmente vulnerables al cambio climático; al ser especialmente sensibles a cualquier modificación en el nivel de los océanos o en el caudal de los ríos, por el ascenso del nivel del mar y la reducción de precipitaciones que plantean los escenarios de cambio climático. Pastos marinos Debido a su distribución cerca del borde costero poco profundo y su naturaleza sedimentológica, los pastos marinos son particularmente sensibles a los impactos antrópicos procedentes de la costa. Las amenazas a los pastos marinos provienen de la contaminación, los cambios en el patrón de las corrientes por obras costeras, los dragados o la remoción de las hojas para crear áreas de arena desnudas más apropiadas para el baño en sitios de desarrollo turístico (Tabla 8.8). La pesca produce grandes daños por medio de rastreos de chinchorros y por el uso de anclas, además de que la sobrepesca altera el balance ecológico de los pastos marinos. Estas acciones en fondo de pastos marinos implican cambios en la composición de los sedimentos con incremento de la carga orgánica, incrementos de la turbidez y la sedimentación, daños mecánicos al sistema de hojas y raíces y desarraigo de plantas. La destrucción de los pastos marinos, aniquila la biota asociada y desestabiliza los sedimentos, favoreciendo la erosión y el transporte. Una nueva enfermedad, aparentemente causada por la levadura Labyrinthula sp. ha causado daños en los pastos marinos de la Florida (Landsberg et al., 1996) y podría afectar también los de República Dominicana. El aumento de la temperatura del mar a causa del cambio climático puede tener un efecto en la eficiencia fotosintética y los patrones de floración de las diferentes especies de pastos marinos. El aumento del nivel del mar incrementará la profundidad a la cual los pastos marinos se desarrollan reduciendo la cantidad de luz a las plantas, situación que puede ser agravada por la calidad del agua costera. El incremento de tormentas puede causar daños físicos a las praderas marinas y las lluvias tendrán impactos en el hábitat de pastos marinos y sus procesos fisiológicos por cambios en la salinidad en el borde costero. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 20 Tabla 8.8. Resumen de usos extractivos y no extractivos de los ecosistemas de pastos marinos, impactos y principales medidas de protección ambiental. Arrecifes coralinos De todos los ecosistemas marinos los arrecifes coralinos son, sin dudas, los de mayores usos donde inciden dos importantes sectores, la pesca que prioriza usos extractivos y el turismo que maneja usos no extractivos (Tabla 8.9). No obstante, los arrecifes coralinos se ven afectados considerablemente por todas las actividades humanas en la zona costera. Por una parte, son fácilmente accesibles para las actividades de pesca que se realizan en todo el territorio. Por otra parte, grandes extensiones de las costas han sido altamente urbanizadas, industrializadas y/o ocupadas por infraestructura turística, exportando impactos a los arrecifes durante su construcción y su posterior desarrollo y operación. También en los ríos, cuyas cuencas han sido deforestadas, se ha incrementado el aporte de sedimentos al mar, además de que muchos se han convertido en receptores de aguas residuales que trasladan al mar una altísima carga de contaminantes orgánicos e inorgánicos que llega a los arrecifes. A nivel de sectores, la pesca ocasiona daños a los arrecifes por la sobreexplotación de más de cien especies arrecifales de moluscos, crustáceos y peces. Esta extracción indiscriminada incluye varias especies claves desde el punto de vista ecológico para la salud de los arrecifes coralinos como los peces herbívoros que se encargan de pastorear el fondo y garantizar que las algas no ocupen el espacio de crecimiento de los corales. Estas pérdidas producen graves alteraciones del balance trófico del ecosistema que conducen a la proliferación de algas (cuando merman las existencias de herbívoros). Los artes de pesca (chinchorros, nasas) y las anclas, ocasionan daños mecánicos a los corales, gorgonias, esponjas y otros integrantes del bentos arrecifal. La presión pesquera sobre los arrecifes coralinos dominicanos es muy alta y está comprometiendo seriamente su salud (Torres, 2015) o aniquilando paulatinamente el ecosistema en todo su intervalo de distribución (Steneck y Torres, 2015). Por su parte, el turismo ha producido un severo impacto directo sobre los arrecifes coralinos, tanto por la transformación de la zona costera para su ocupación como por el vertimiento de aguas residuales durante sus operaciones y las actividades náuticas y subacuáticas asociadas a este sector. En particular, la proliferación de centros de buceo operando sin ninguna exigencia ambiental por parte del Ministerio de Turismo o del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha saturado los arrecifes de turistas y sobrepasado la capacidad de carga de estos ecosistemas. Usualmente esta actividad en el país no cuenta con ninguna base de educación ambiental acerca de la vulnerabilidad de los arrecifes, ni mapas georreferenciados de los sitios de buceo, ni boyas para amarre de las embarcaciones y evitar el uso de anclas que dañan a las colonias coralinas. Tampoco cuenta con ningún control por parte del Ministerio de Medio Ambiente, pues las instalaciones de buceo, a pesar de la incidencia que han tenido históricamente en la destrucción de los arrecifes coralinos dominicanos, no están sujetas al sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. En regiones donde el desarrollo turístico ha sido intenso y desordenado, como en Puerto Plata, los arrecifes exhiben una baja diversidad y abundancia de corales, esponjas y octocoralios con elevadísima cobertura de algas/sedimentos (Herrera-Moreno y Betancourt, 2009). La Caracterización Ambiental de Samaná revela como una amenaza para los arrecifes el anclaje de los cruceros turísticos. Los daños causados a los arrecifes por las enormes anclas de los cruceros han sido bien documentados en la literatura científica (Smith, 1998), con ejemplos de la destrucción de 1,2 millones de m² de arrecifes en Gran Caimán (Pattullo, 1996) y un 80 % de fondos coralinos dañados en el Parque Nacional de Cancún en México (Schultz, 1998). Un estudio realizado en Islas Vírgenes concluyó que con una sola vez que un crucero echara su ancla sobre un fondo coralino, podían destruirse unos 190 m2 de arrecifes (Rogers et al., 1988). En el transcurso de 5 años (del 2005 al 2010) sobre los fondos arrecifales de cayo Levantado, han anclado 375 cruceros sin que se haya hecho ningún estudio al respecto. Sang (1996) ya había reportado el daño de las anclas de las embarcaciones de pesca en los arrecifes de Samaná. ACCIONES IMPACTOS MEDIDAS • Remoción de pastos marinos para acondicionamiento de áreas de baño • Vertimiento de contaminantes en la zona costera • Dragados costeros • Destrucción de pastos marinos por medio de la pesca con redes de arrastres y lanzamientos anclas • Degradación y pérdida de funciones ecosistémicas • Desestabilización de sedimentos • Incremento de la turbidez y la sedimentación • Pérdida de hábitats para juveniles de especies de la biota marina • Políticas de conservación de pastos marinos en áreas turísticas • Tratamiento de aguas residuales • Educación ambiental sobre el papel de los pastos marinos USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS Tabla 8.9. Resumen de usos extractivos y no extractivos de los arrecifes coralinos, impactos y principales medidas de protección ambiental. En términos de contaminación marina, en algunas provincias los arrecifes coralinos están seriamente afectados por los sedimentos que aportan a la zona costera ciertos cursos de agua, como ocurre en San Pedro de Macorís con el río Higuamo, en La Romana con el río Chavón, en Espaillat con el río Yásica, en San Cristóbal con el río Haina o en el Distrito Nacional con el río Ozama. Estos dos últimos constituyen los casos más críticos, pues portan una elevada carga contaminante, y la elevada turbidez y sedimentación que crean en la zona marina ha reducido drásticamente la cobertura, diversidad y abundancia de especies de corales, esponjas y octocoralios y propiciado una cobertura casi total de algas/sedimentos (Herrera-Moreno et al., 2009). El volumen de aguas contaminadas que llega al mar (directamente o a través de los ríos) incrementa la carga de sedimentos y nutrientes en la zona costera. Esta situación perjudica a los corales debido a la reducción de la intensidad luminosa y el incremento de la sedimentación de partículas, que cubren el fondo. Además, la entrada de una alta carga de nutrientes favorece el desarrollo de las algas que crecen más rápido que los corales e invaden el espacio disponible. En la cuenca costera norte de Samaná se han reportado incrementos de las coberturas de algas en detrimento de los corales en los arrecifes frente a El Portillo (Geraldes, 1994) y Las Terrenas (Sang, 1994; 1996). A esto debemos añadir las enfermedades emergentes, pues al igual que el resto de los arrecifes atlánticos y caribeños, los corales dominicanos están siendo impactados por diferentes tipos de enfermedades microbianas asociadas a diferentes patógenos, algunas selectivas como la enfermedad de banda o parches blancos que ataca principalmente a las especies del género Acropora y la enfermedad de blanca amarilla que ataca a las especies del género Montastrea; o de amplio impacto como la enfermedad de banda negra y la plaga blanca que daña a varias especies de corales; además de la aspergillosis que ocurre en los abanicos de mar (ICRI/UNEP-WCMC 2010). Nuestros arrecifes se vieron también afectados por la mortalidad masiva del erizo negro Diadema antillarum, que agravó la situación del excesivo desarrollo de algas asociado a las exportaciones costeras de nutrientes y la sobrepesca de peces herbívoros. Los impactos del cambio climático sobre los arrecifes coralinos son múltiples. Por una parte, el aumento de las concentraciones de CO2 producirá una disminución del pH de la superficie del mar (0.3-0.5 unidades para el 2100), reduciendo la concentración de iones de carbonato, lo cual disminuirá dramáticamente la calcificación de los corales. Esta reducción del crecimiento coralino también se verá afectada por el incremento del nivel del mar que podría ser más rápido que su tasa de crecimiento vertical, pues al estar a mayores profundidades, recibirán menos luz solar y crecerán más lentamente. También se espera mayor mortalidad de corales a medida que las tormentas y ciclones se tornen más frecuentes e intensos y su tasa de crecimiento no sea suficiente para contrarrestar sus embates. Uno de los impactos del cambio climático es el blanqueamiento coralino producto de la expulsión de las zooxantelas simbióticas ante el incremento de la temperatura del mar que puede tener un efecto devastador, provocando la pérdida de grandes extensiones de arrecifes coralinos, con un impacto socioeconómico por la pérdida de sus servicios ambientales, entre ellos el sustento escénico del buceo recreativo y la economía pesquera en función del turismo (Mumby et al., 2014). Estos eventos se 8 - 21 ACTIVIDADES IMPACTOS MEDIDAS Pesca con cordel nasas y buceo, pesca con chinchorro y compresor • Pérdida indiscriminada de especies de todas las tallas y grupos • Alteración del equilibrio ecológico del arrecife • Excedencia de capacidad de carga de la playa • Pesca bajo regulaciones claras de tallas mínimas, épocas de veda y cuotas • Regulación de arte de pesca Buceo recreativo turístico sobre el arrecife • Excedencia de la capacidad de carga del arrecife • Daños físicos directos/por contacto) o indirectos (resuspensión del sedimento) sobre los corales • Estudios y normas de capacidad de carga para el buceo arrecifal • Educación ambiental • Ordenamiento territorial de la zona costera en áreas turísticas Anclaje de embarcaciones • Destrucción física del fondo coralino • Desarraigo de colonias coralinas, esponjas y octocoralios • Construcción de facilidades para el estacionamiento y mantenimiento de embarcaciones LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 22 han venido repitiendo sistemáticamente a nivel regional desde 1987 (Williams y Williams, 1990) y se proyectan en el 2015 (NOAA Headquarters, 2015). En nuestro país se han reportado fenómenos de blanqueamiento coralino en varias localidades, entre ellas el Arrecife Dominicus en Bayahíbe durante los monitoreos de Reef Check y FUNDEMAR, aunque no se cuenta con todos los estudios nacionales que expliquen su intensidad, distribución geográfica y su relación con el incremento de la temperatura superficial del agua. NOAA (2015) mantiene una estación de vigilancia en aguas de Montecristi que monitorea sistemáticamente la temperatura del mar, indicando los umbrales que pueden desencadenar eventos de blanqueamiento coralino. El protocolo de evaluación de arrecifes, enfocado al blanqueamiento y el estrés térmico de Obura y Grimsdith (2009), ofrece pautas para estos estudios. En el contexto de usos e impactos a los arrecifes es esencial desarrollar en República Dominicana el concepto de capacidad de carga arrecifal. La capacidad de carga de los arrecifes coralinos define en qué medida pueden soportar varios usos extractivos e invasivos sin cambios perceptibles y/o la degradación de su diversidad biológica y su productividad, en un período de tiempo (Wafar, 1997). Para el buceo recreativo se trata del número de inmersiones que un arrecife puede sostener sin recibir una degradación irreparable (Figura 8.2). Los estudios para establecer el nivel de uso a partir del cual se degrada un sitio, evalúan la cobertura coralina y la diversidad, a diferentes intensidades de buceo. Los valores de capacidad de carga estimados varían entre 4,000 a 6,000 inmersiones/sitio de buceo/año en Bonaire (Dixon et al. 1993), hasta más de 7,000 en Sudáfrica (Schleyer y Tomalin, 2000). En nuestro país, las primeras estimaciones de capacidad de carga se hicieron recientemente en Bayahíbe, donde se estimaron entre 130 a 360 inmersiones/sitio de buceo/año (Herrera-Moreno et al., 2014) que se encuentran por debajo de los umbrales referidos, situación muy diferente a la que se observa en sitios de alta congestión turística como Bávaro y Sosúa (Betancourt y Herrera- Moreno, 2001). Se debe aclarar que las capacidades de carga son solo un referente para valorar el grado de sobreexplotación turística que experimentan los sitios de buceo, pero se reconoce que un papel fundamental lo juega la educación ambiental. Se reconoce que un grupo grande de buzos entrenados puede visitar un sitio reiteradamente sin causar daño alguno, mientras que un pequeño grupo de principiantes puede provocar un gran estrago en una visita, por lo que la educación acerca de la vulnerabilidad del arrecife y el respeto a sus especies se convierte en una imprescindible medida de conservación. Figura 8.2. Capacidad de carga de los arrecifes coralinos, según resultados de Hawkins y Roberts (1997), con un umbral en alrededor de 5,000 a 6,000 inmersiones por sitio de buceo por año. USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 23 USOS E IMPACTOS POR GRUPOS Y ESPECIES Al igual que vimos con los ecosistemas, en el presente apartado trataremos de resumir los usos, amenazas e impactos para diferentes grupos y especies de la flora y la fauna terrestre, acuática, costera y marina, biota que ya ha sido descrita en sus capítulos correspondientes. En el caso de la flora, la multiplicidad de usos de la flora dominicana obliga a tratarla como una unidad. En el caso de la fauna, los grupos pueden corresponderse con jerarquías taxonómicas, por ejemplo, artrópodos (Filo Arthropoda) o mamíferos marinos (Orden Cetacea), pero también pueden corresponder con categorías de uso. Así, por ejemplo, las especies de valor pesquero o de uso turístico incluyen ciertas especies de varios taxones mayores (peces, crustáceos, moluscos, equinodermos o reptiles) que han sido agrupadas, pues son explotados de manera particular por la pesca y el turismo en función de las actividades propias de cada sector. GRUPOS Y ESPECIES DE LA FLORA TERRESTRE En la diversidad biológica, las plantas constituyen un componente determinante, y a la vez un recurso esencial para el bienestar humano. Desde los orígenes mismos de la humanidad, las plantas han proporcionado al hombre una amplia gama de beneficios: alimento, medicina, cobertura, abrigo, energía, combustible, movilidad o transporte, seguridad, herramientas de trabajo, confort y recreación emocional y espiritual, con una enorme diversidad de formas, colores, olores y sabores (Peguero, 2009). De ahí que el término “planta útil” sea muy usado por la Etnobotánica y en la Botánica económica para referirse a las especies de las cuales el humano tiene un beneficio directo. Sin embargo, a la vez, todas las especies son útiles para el equilibrio biológico, para la ecología y el medio ambiente, desempeñando un papel fundamental, manteniendo las funciones básicas del ecosistema. En cuanto a la utilidad directa de las plantas, el ser humano ha venido utilizando miles de especies vegetales en diferentes actividades y en múltiples formas. Sin dudas, la primera utilidad que tuvieron los recursos vegetales para el humano fue la alimentación, y luego sería como medicamentos. Quizás más tarde comenzarían a ser usadas para hacer rústicos instrumentos de labranzas o para protegerse (enramadas, chozas, canoas, armas y herramientas), y así se ha llegado a darles numerosos usos. Las plantas están íntimamente ligadas a las tradiciones, la cultura, las leyendas y las cotidianidades de los grupos humanos en cualquier parte del mundo. Hay varias teorías acerca de cómo el ser humano ha aprendido a usar las especies vegetales para diferentes fines, como: medicinales, comestibles, ceremoniales, construcción, movilidad, instrumentos de labranza y de defensa, como afrodisíacos, para cosméticos, utensilios domésticos, artesanía y muchos otros. Una de las teorías sostiene que hemos tenido como maestros a los animales. O sea, que si ellos comen una planta, los humanos también lo pueden hacer por imitación. Con frecuencia se oye decir que si las aves se comen determinada fruta, los humanos podemos comerla sin ningún riesgo. Otra teoría sostiene que ese aprendizaje proviene de un poder divino, y es donde entran las “revelaciones” y los “sueños”, mediante los cuales se le recomienda a una persona usar tal o cual planta para curar una determinada enfermedad, por ejemplo. Probablemente una sola de estas teorías y de otras que existen no sea suficiente para explicar o demostrar cómo el hombre y la mujer han aprendido a usar las plantas. Diversos caminos y fuentes se habrán recorrido (Peguero, 2009). En un taller sobre implementación de la Estrategia Global para la Conservación Vegetal (EGCV) en la región de América Central y el Caribe, realizado en Santo Domingo, República Dominicana, en el 2006, se establece que una de las limitaciones principales es la insuficiencia de informaciones en las bases de datos sobre las plantas útiles (Lagos, 2006). Y se agrega que los científicos investigadores locales necesitan recibir más entrenamiento en el desarrollo de sus capacidades técnicas para la evaluación del uso de los recursos vegetales, incluyendo la captación de información acerca de las especies raras o amenazadas y la formación de bancos de germoplasma. En la República Dominicana, hasta hace unas décadas no se registraban estudios formales en Etnobotánica y Botánica económica, aunque se había realizado algunos estudios y publicado listas sobre plantas medicinales, como los de Moscoso Puello (1985), Cordero (1986), o bien sobre los recursos forestales (Schiffino, 1927; 1931; 1949), sobre Flora apícola (Marcano, 1974) o sobre recursos dendro-energéticos (Jennings y Ferreras, 1979). Actualmente se conocen varios estudios sobre plantas útiles en la apicultura (Marcano, 2002; May, 2002; May et al., 2008), la medicina (Castillo et al., 2007) y otras muchas aplicaciones, entre ellos LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 24 los de García y Castillo (1994), Peguero et al. (1995), Peguero y Veloz (1997), Peguero et al. (2000; 2001), De los Ángeles et al. (2002), Isabeth et al. (2004), Polanco et al. (1998), Cruz (2008), Peguero (1996, 2002a, 2002b, 2002c, 2011, 2014a, 2014b, 2014c y 2015), Peguero y Veloz (2011), Portorreal (2011) y Peguero y García (2014; 2015). En su conferencia sobre Plantas útiles en la República Dominicana, Peguero (2009) señala que: “Los indígenas habitantes de la isla de Haití o Kiskeya, hoy de Santo Domingo o Hispaniola, utilizaban decenas de plantas, según las crónicas y los apuntes del Padre Las Casas, de Gonzalo Fernández de Oviedo y de varios autores más. Aunque la mayoría provenía del medio silvestre, no pocas plantas eran cultivadas, incluyendo algunas que habían traído desde Suramérica, como estas: yuca, Manihot esculenta; piña, Ananas comosus; bija, Bixa orellana, y probablemente la guayaba, Psidium guajava”. Según los documentos de la época y los estudios arqueológicos, entre las plantas silvestres usadas por los indígenas se encontraban frutales como: mamey, Mammea americana; caimito, Chrysophyllum cainito; jagua, Genipa americana; guanábana, Annona muricata; guásuma, Guazuma tomentosa y G. ulmifolia; totuma, Pouteria domingensis subsp. domingensis, y jobo, Spondias mombin. Una planta comestible muy importante recolectada en su medio natural era la guáyiga, Zamia debilis. Se han identificado unos 10 usos principales que los indígenas hacían de la flora: comestible, colorante o condimento, medicinal, ceremonial, construcción de viviendas, fabricación de cayucos, para instrumentos de guerra (arcos y flechas), para hermosear la piel o para infundir miedo cuando iban a guerrear, utensilios domésticos y para hacer algunos tejidos. La mayor cantidad de plantas usadas tenía aplicación en la medicina (Peguero, 2009). En otra conferencia titulada: “Apuntes sobre las plantas en la medicina popular de la República Dominicana”, dictada en una jornada científica en el Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo Dr. Rafael M. Moscoso, Peguero (2011) dice que los indígenas utilizaban una significativa cantidad de plantas con esos fines, y menciona 22, entre ellas las siguientes: cardo santo, Argemone mexicana; amacey, Tetragastris balsamífera; almácigo, Bursera simaruba; jaruma o yagrumo, Cecropia schreberiana; jaquimey, Hippocratea volubilis; cohoba, Cojoba, Anadenanthera peregrina; bija, Bixa orellana; maravedí o maravelí, Securidaca virgata; guao, Comocladia spp; guajabo, Senna alata; mamey, Mammea americana, y campeche, Haematoxylon campechianum. Respecto al uso de plantas por parte de los esclavos africanos en lo que hoy es la isla de Santo Domingo o de Hispaniola, Moscoso Puello (1977) establece que: “El saber botánico de los africanos está lejos de ser despreciado”. Y añade: “Es conveniente recordar que los africanos estuvieron en relación con otros pueblos de civilización más antigua, y que quizás gran parte de su saber botánico y terapéutico pudo ser un recuerdo de aquellas civilizaciones”. Peguero (2011) establece que: “Los esclavos, primeros africanos llegados al Caribe, ´trajeron´ algunas de sus propias plantas, comestibles, ceremoniales y medicinales, como algunas especies de ñame (Dioscorea spp.; higuereta, Ricinus communis, y cañafístola, Cassia fistula, por ejemplo”. Y en cuanto al uso de las plantas autóctonas (endémicas y nativas) o que los esclavos africanos encontraron en la isla, Peguero (2011) dice que: “De las plantas nativas, los esclavos usaban varias especies, como la que llamaban (y así la llaman los haitianos) Hamel bois coral, que en la República Dominicana conocemos como buzunuco o coralito, Hamelia patens; también la jagua, Genipa americana; una especie de Zanthoxylum, probablemente espino amarillo, Z. monophyllum; la manzanilla de los indígenas, Jatropha multifida; jabilla criolla, Hura crepitans; tabaco, Nicotiana tabacum, y el jicaco, Chrysobalanus icaco. Este último era muy apreciado por ellos, según establece Descourtilz, un investigador naturalista, farmacólogo, que vivió muchos años en Haití”. “El sistema de curación de los africanos ha permanecido entre los afrocaribeños. Al desaparecer los aborígenes y prevalecer los africanos, estos últimos acentuaron su sistema de curación, lo fortalecieron con el legado de la raza que desapareció y lo ampliaron integrando elementos de la flora local, así como de la que trajeron de Europa. Además, los favoreció el hecho de que contaron con sus propios médicos, muy famosos, algunos de los cuales vinieron entre los propios esclavos. Y se hicieron famosos no solamente por el conocimiento de la medicina natural, sino por el ‘don sobrenatural’ que decían poseer. Entre esos médicos famosos basta mencionar, incluso, a algunos de los forjadores de la nacionalidad haitiana, como Toussaint Louverture, François Mackandal y Dutty Boukman, o como el Padre Jean (Padreján). Del nombre de este último que era un ‘doctor hoja’ en Haití, proviene el nombre de la dolencia conocida popularmente como ‘Padrejón’ en la República Dominicana” (Peguero, 2011). En una conferencia titulada: “Utilidad de las plantas en la República Dominicana”, dictada en el marco de la “Feria de la Diversidad Biológica”, en el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en Santo Domingo, República Dominicana, el 21 de mayo del 2015, Brígido Peguero habla de la importancia de la flora americana, y particularmente de la dominicana, para el mundo, como son la caoba, Swietenia nahagoni, y el guayacán, Guaiacum officinale. Menciona varios usos de las plantas por parte de las comunidades dominicanas, entre ellos los siguientes: comestibles, medicinales, maderables, para artesanía, ornamentales, ceremoniales, oleaginosas, forrajeras, aislantes térmicos, cercas vivas, saborizantes, odorizantes, afrodisíacos y aromáticas. USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 25 Frutales y otras plantas comestibles En República Dominicana y en general en la isla Hispaniola no existía una gran diversidad de frutales, como por ejemplo en Suramérica. Además, tampoco el territorio cuenta con frutos de tamaño grande, salvo algunas excepciones, como se puede leer en la obra “Los frutos de los taínos” de Vega (1996). La piña, Ananas comosus, que era el fruto más grande consumido por los aborígenes de esta isla, con dos variedades llamadas Yayama y Yayagua, respectivamente, hoy se sabe que es originaria de Suramérica y que fue traída por los migrantes arawacos. De tal manera, que el fruto más grande autóctono de la isla sería el mamey, Mammea americana (Peguero, 2011). Como parte de los frutales autóctonos, Peguero (2015) menciona 37 especies, entre ellas: mamey, Mammea americana; guanábana, Annona muricata; anón, Annona squamosa; mamón, Annona reticulata; candongo, Rollinia mucosa; caimito, Chrysophyllum cainito; caimitillo, Chrysophyllum oliviforme subsp. oliviforme; jobo ciruela o jobo dulce, Spondias purpurea; jicaco, Chrysobalanus icaco (dos variedades); cotoperí o cuchiflichi, Melicoccus jimenezii; olivo, Simarouba berteroana; amacey, Tetragastris balsamifera; jina criolla, Inga laurina; guama, Inga vera; maya, Bromelia pinguin; uva de playa, Coccoloba uvifera; totuma, Pouteria domingensis subsp. domingensis; algarroba, Hymenaea coubaril; chácara, Cassia grandis; caguazo, Passiflora foetida; parcha, Passiflora laurifolia; calabacito de indios, Passiflora maliformis; guázara, Eugenia domingensis; maricao, Byrsonima spicata; guavaberry, Myrciaria floribunda; jagua, Genipa americana; pitajaya, Hylocereus undatus, y tuna mansa, Opuntia dillenii. Entre otras plantas comestibles autóctonas o presentes en la isla al momento de la llegada de los conquistadores españoles, Peguero (2015) menciona las siguientes: batata o ajes (diferentes variedades de formas y colores diversos), Ipomoea batatas; una variedad de yuca amarga perteneciente a la especie Manihot esculenta; ají montesino, Capsicum frutescens; ají dulce, Capsicum annuum; bija, Bixa orellana; guarapo, Morisonia americana; maíz, Zea mays; maní, Arachis hypogaea; avellano criollo, Omphalea ekmanii; lerén, Calathea allouvia; guáyiga, Zamia debilis; frijolito, Vigna spp.; arroz de gallareta, Oryza perennis, y yambí, una especie del género Rajania. Marcano (2002), en su obra: Plantas comestibles no tradicionales en la República Dominicana, menciona varias especies comestibles, pero que crecen en el medio silvestre y que usualmente no se consumen. Para Peguero (Com. personal, 2015), muchas plantas silvestres, algunas de las cuales incluso son ancestros de especies cultivadas actualmente, resultan de gran importancia y deberían ser estudiadas, ya que constituyen una fuente de material genético para el rescate de algunas especies o para el mejoramiento de otras, en lo relativo a resistencia a enfermedades, lograr mayores rendimientos, mejorar la calidad o el sabor, entre otros aspectos. Entre las plantas comestibles hay que hacer referencia a las forrajeras, que son aquellas que se da al ganado para alimentarlo y acerca de las cuales el Instituto Dominicano de Investigaciones Agroforestales ha sido activo en investigaciones sobre comportamiento (Frías y Valerio, 2013) o evaluación y selección de especies (Rodríguez et al., 2013; Frías et al., 2015). Maderables Respecto a las plantas maderables, la República Dominicana cuenta con un enorme potencial, que lejos de importar madera, pudiera exportar, como en otros tiempos, lo que podría ser una importante fuente de divisas, siempre que se estableciera el cultivo de las mismas, pues no se debe hacer extracción del medio silvestre, ya que muchas de ellas se encuentran amenazadas, hasta en Peligro Crítico, establece Peguero (2015), que ha elaborado una lista de las principales especies endémicas y nativas. Entre otras, se encuentran: caoba, Swietenia mahagoni; cedro, Cedrela odorata; Roble, Catalpa longissima; Pino o Cuaba, Pinus occidentalis; Cabirma de guinea, Carapa guianensis (que es importada y comercializada como “andiroba”); cabirma santa, Guarea guidonia; Capá, Petitia domingensis var. domingensis; cola o col, Mora abbottii; caobanilla, Stahlia monosperma; roblillo, Ekmanianthe longiflora; miracielo, Tabebuia ricardii; balatá, Manilkara bidentata; zapotillo, Manilkara valenzuelana; Beilschmiedia pendula; candelón, Senegalia-Acacia-skleroxyla; abey, Peltophorum berteroanum; Juan primero, Simarouba glauca; olivo, Simarouba berteroana; cenizoso, Tabebuia berteroi; guayacán, Guaiacum officinale; vera, Guaiacum sanctum; algarroba, Hymenaea courbaril; mamey, Mammea americana; caya amarilla, Sideroxylon foetidissimum; caya prieta, Sideroxylon portoricense subsp. portoricense; caya colorá, Sideroxylon salicifolium; mara o baría, Calophyllum calaba, y caracolí, Abarema glauca. Una “Guía de árboles maderables en la República Dominicana”, preparada por el Programa de Protección Ambiental (PPA) (2012) registra 99 especies. Pero incluye algunas introducidas, como el samán, Samanea saman, y la teca, Tectona grandis. Schiffino (1927, 1931 y 1949), que se dedicaba a la explotación y comercialización de madera, se refiere a la riqueza forestal dominicana, LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 26 mencionando muchas especies maderables, varias de ellas consideradas preciosas, y que entonces eran abundantes en nuestros bosques. Sin embargo, la extracción indiscriminada, la destrucción o fragmentación de sus ambientes, entre otras causas, han provocado que las poblaciones de muchas de esas plantas se hayan reducido drásticamente, y que algunas se encuentren muy amenazadas. Medicinales En lo referente a las plantas medicinales, en los diferentes estudios realizados, la literatura referida en este trabajo registra aproximadamente 700 especies que se usan en la medicina popular de la República Dominicana, lo que se ha considerado una cifra muy alta, que ni siquiera se registra en comunidades del continente donde sobreviven comunidades indígenas que no usan la medicina convencional. Brígido Peguero (2015) refiere que aunque muchas de las plantas usadas en la medicina popular son exóticas cultivadas y naturalizadas, sin embargo, más de 500 son autóctonas. Menciona, entre otras las siguientes: anamú, Petiveria alliacea; guayuyo blanco, Piper aduncum; aniceto, Piper amalago; broquelejos, Pothomorphe peltata; pringamoza, Urera baccifera; piñón cimarrón, Jatropha multifida; maravelí, Securidaca virgata; túa-túa, Jatropha gossypiifolia; piñón santo o piñón de leche, Jatropha curcas; palo de Brasil, Caesalpinia brasiliensis; malva, Malachra alceifolia; maguey de bestia, Agave antillarum; bejuco de riñón, Smilax domingensis; roblillo, Ekmanianthe longiflora; jabilla, Hura crepitans; palo de Brasil, Caesalpinia barahonensis; Juana la blanca, Spermacoce assurgens; guaucí, periquito, yuquita o tiqui-taqui, Ruellia tuberosa; jigüero o higüero, Crescentia cujete; hojalata, Peperomia maculosa, y orégano de comer, Lippia micromera. Muchas de esas plantas usadas en la medicina popular en la República Dominicana tienen una larga historia de usos también en otros países, principalmente en Latinoamérica, algunas de las cuales han sido estudiadas desde el punto de vista de la toxicidad por el Programa de Medicina Tradicional de las Islas (TRAMIL), cuyos trabajos se publican en la Farmacopea Vegetal Caribeña, de cuyo penúltimo número (2005), el Programa de Reforzamiento del Sistema de Salud (PROSISA), de la entonces Secretaría de Estado de Salud Pública (SESPAS) de la República Dominicana, auspició una edición especial (Germosén-Robineau, 2005). Estudios de Bioprospección indican que en la flora dominicana hay varias especies promisorias, tales como abbé marrón o palo de hiel, Alvaradoa haitiensis (Sharnelle et al., 2007); guaraguao o fuquete, Buchenavia tetraphylla (Beutler at al., 1992); piñi- piñi, Exostema acuminatum (Ito et al., 2000), roblillo, Ekmanianthe longiflora (Peraza-Sánchez et al., 2000), aguacero, Maytenus buxifolia; Albulito, Maytenus domingensis, y palo blanco, Maytenus laevigata (Colón et al., 2004) y otras que se encuentran bajo estudio. Aromáticas Las plantas aromáticas siempre han concitado la atención del ser humano. Las mismas tienen aplicación en las comidas y las bebidas, en perfumería, como aromatizantes de numerosos productos, entre otros usos. Entre las plantas aromáticas se encuentran las llamadas especias, que suelen clasificarse en “dulces”, como la malagueta, Pimenta dioica; la canela, Cinnamomum zeylanicum, y el anís de estrella, Pimpinella anisum, que usualmente se utilizan en las comidas y bebidas dulces; otras son consideradas “amargas”, como el orégano, Lippia micromera, y se usan para condimentar comidas con sal (Peguero, 2015a; 2015b). Peguero (2015), en su trabajo sobre: Plantas aromáticas autóctonas de la Isla Hispaniola, presentado en el VI Simposio sobre la Flora de Hispaniola, en el marco del XI Congreso de Investigación Científica, organizado por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), en Santo Domingo, estableció que un inventario preliminar sobre ese renglón vegetal registra 101 especies correspondientes 35 géneros en 20 familias, y que 52 de ellas son endémicas y 49 nativas. Entre otras especies, menciona estas: ozúa, Pimenta ozua, y Pimenta racemosa var. grisea; canelilla, Pimenta terebinthina; canelilla de Oviedo, Pimenta haitiensis; canelilla de Yuma, Eugenia yumana; canelilla del cabo, Eugenia samanensis; malagueta de monte, Pimenta hispaniolensis; anís de monte, Hedyosmum domingense; anís de estrella cimarrón, Illicium ekmanii; limocillo cimarrón, Evolvulus arbuscula; limocillo de monte, Calyptranthes sintenesii y Calyptranthes yaquensis; anís de bejuco, Peperomia rotundifolia; canela de la tierra, Ocotea foeniculacea; berrón de Samaná, Piper samanense; ozúa de Samaná, Cinnamodendron ekamnni, y malagueta de costa, Myrcianthes montana. Las plantas aromáticas constituyen un gran potencial económico para la República Dominicana, si se emprenden proyectos para domesticarlas y cultivarlas. Algunas compiten y superan en calidad e intensidad de los aromas a muchas de las plantas tradicionales que son importadas por el comercio dominicano. Desde hace muchos años, varias de esas aromáticas endémicas y nativas se encuentran en el comercio local, e incluso son exportadas, como es el caso de la canelilla de Oviedo, Pimenta haitiensis, USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 27 pero la misma es extraída del medio silvestre, con métodos de cosecha inadecuados e irracionales, por lo que se encuentra amenazada (Peguero, 2015). Jones et al. (2014) evaluaron el estado de conservación de tres especies endémicas aromáticas del género Pimenta, concluyendo que las mismas están severamente amenazadas debido a la destrucción de sus hábitats y la extracción irracional de sus hojas aromáticas para fines medicinales, asignándoles las siguientes categorías según los criterios de UICN: Pimenta ozúa En Peligro (EN), Pimenta pauciflora, En Peligro Crítico (CR) y Pimenta haitiensis En Peligro (EN). Ceremoniales Las “plantas ceremoniales” agrupan todas aquellas especies que tienen usos rituales o mágico-religiosos, incluyendo las usadas como “funerarias”, para “espantar espíritus”, para la “buena suerte” en el amor, en los negocios o en los viajes, para ahuyentar a las personas indeseables, como amuletos contra el “mal de ojo”, etcétera. El uso de plantas para estos fines es tan extendido como diverso en sus aplicaciones en la República Dominicana. Religiosos católicos y de otras denominaciones las han usado históricamente en sus oficios y festejos. También han sido usadas por “brujos, curanderos, videntes, curiosos, entendidos…”. Es decir, que estas plantas están muy ligadas al folklor, las tradiciones y las leyendas de los dominicanos (Peguero, 2015b). En la citada conferencia en el marco de la Feria de la Diversidad Biológica, Peguero (2015a) menciona, entre muchas otras, unas 13 especies usadas para esta finalidad: rompezaragüey, Eupatorium odoratum; viní-viní, Merremia quinquefolia; bejuco de bochinche, Merremia dissecta; siete suertes, Eugenia monticola; vente conmigo, Priva lappulacea; mucha gente o arrasa con tó, Cuphea parsonsia; hoja de la Virgen, Columnea domingensis; guárana, Cupania americana; palo de peo, Lasianthus lanceolatus; palo de verraco, Calyptrogenia cuspidata; palo de cruz, Garcinia glauscescens; no te me pegues, Xilosma coriaceum; palma real, Roystonea hispaniolana, y jedionda, Porophyllum ruderale. Peguero (2015b) en su trabajo titulado: Las plantas ceremoniales en la República Dominicana presentado en el VI Simposio sobre la Flora de Hispaniola, en el marco del XI Congreso de Investigación Científica, señala que estas plantas usadas como ceremoniales tienen una amplia gama de formas de aplicación: tisanas o tés, baños, azotes o “pelas” con ramos, como ungüentos, colgadas en el pelo o en prendas de vestir, se siembran en los patios, en huertos y en tumbas de los cementerios, usadas como ofrendas florales a los santos o los difuntos, como insignias en ritos religiosos, se llevan entre libros, se colocan debajo de la almohada, etcétera. Estas plantas o derivados de ellas de alguna forma se usan mezcladas o no con determinadas sustancias de origen animal o mineral. En el referido trabajo (Peguero 2015b) registra 90 especies correspondientes a 65 géneros en 20 familias. Pero del total hay 55 exóticas, por lo que 27 son autóctonas, entre las cuales se mencionan las siguientes: cizaña, Salvia micrantha; guazábara, Opuntia caribaea; cabirma santa, Guarea guidonia; morí-viví, Mimosa pudica; pringamoza, Urera baccifera, y mata bacá, Narvalina domingensis. En los estudios etnobotánicos de Peguero et al. (1995; 1998; 2001), y Peguero (2002a; 2002b), se mencionan numerosas plantas usadas como ceremoniales. Artesanía En la República Dominicana existe una amplia gama de plantas que son usadas en artesanía. En estudios etnobotánicos como los de Peguero, Lockward y Pozo (1995), Peguero (1997), Polanco, Peguero y Jiménez (1998), Peguero, Salazar y Castillo (2000), Peguero, Jiménez y Veloz (2001), Peguero (2002 a y b), Peguero (2011) y Peguero y Veloz (2011), se registran numerosas plantas endémicas y nativas usadas en esta actividad. Peguero (2015) menciona estas: palma real, Roystonea hispaniolana; cana, Sabal domingensis y Sabal causiarum; guano de costa, Thrinax radiata; guano barrigón, Coccothrinax spissa; guanito, Coccothrinax argentea; guayacán, Guaiacum officinale; vera, Guaiacum sanctum; bejuco pabellón, Trichostigma octandrum; bejuco jaquimey, Hippocratea volubilis; bejuco alambre, Smilax populnea; jigüero, Crescentia cujete; junco, Eleocharis intestincta; bejuco de zarza, Odontosoria aculeata, y bejuco de canasta, Odontosoria uncinata. Ornamentales y de sombra Uno de los usos más tradicionales de las plantas por parte de los humanos es como ornamentales y como sombra de recreación. En la República Dominicana estas plantas son utilizadas ampliamente. Sin embargo, la mayoría son exóticas, estimándose en alrededor de 1000 especies, la mayoría de las cuales se hayan estrictamente cultivadas, mientras un buen número se ha escapado del cultivo y se ha naturalizado, algunas convirtiéndose en invasoras agresivas. Hasta hace unos 10 o 15 años prácticamente solo se cultivaban tres o cuatro especies autóctonas ornamentales. Sin embargo, esa tendencia ha variado significativamente LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 28 en los últimos años (Peguero, 2015; Peguero y García, 2014; 2015). Clase et al. (2014) identifican veinte especies endémicas de árboles y arbustos, los cuales, por su vistosidad y otros atributos, son ideales para reproducirlas, domesticarlas e incluirlas en la ornamentación en jardines y áreas verdes de nuestras ciudades. Peguero y García (2015) realizaron un estudio sobre plantas endémicas y nativas cultivadas en la Ciudad de Santo Domingo donde inventariaron 104 especies, de las cuales hay 19 endémicas y 85 nativas. Las mismas pertenecen a 85 géneros en 44 familias. Peguero (2015) menciona el uso de numerosas especies con este fin, entre ellas: mata de chele o rosa de Bayahíbe, Pereskia quisqueyana; caoba, Swietenia mahagoni; palma real, Roystonea hispaniolana; corozo, Acrocomia quisqueyana; olivo, Simarouba berteroana; guanito, Coccothrinax argentea; arrayán o siete suertes, Eugenia monticola; palo de cruz, Isidorea pungens; caimito rubio, Goetzea ekmanii; campanita criolla, Cubanola domingensis; algarrobita, Cynometra portoricensis; abey, Peltophorum berteroanum; flor de loto, Nelumbo lutea; uva de playa, Coccoloba uvifera; guayaba de indio, Theophrasta americana; samancito, Cojoba filipes; copey, Clusia rosea; ceiba, Ceiba pentandra, y mangle botón, Conocarpus erectus. El uso de nuestras plantas autóctonas en la ornamentación tiene múltiples ventajas, pues además de que están bien adaptadas al ambiente de la isla, pueden resultar mucho más económicas que las exóticas, y usualmente mucho más longevas. Además, tenemos plantas de una gran belleza, que incluso han sido llevadas a otras partes del mundo, como son las Fuchsias, helechos, orquídeas, palmas y cactus. Por otra parte, con ello se reduciría al mínimo la introducción de plantas que muchas veces se escapan del cultivo y se convierten en invasoras sumamente agresivas, como sucede actualmente con la caliandra, Calliandra calothyrsus; guaucí extranjero, Ruellia macosperama; camarones, Flemingia strobilifera; el frijolillo, Coronilla varia, y el camarón, Odontonema cuspidatum, entre otras. Afrodisíacos y mamajuanas Entre los afrodisíacos o sustancias para “mejorar la naturaleza” se encuentran las plantas. Se usan en té o tisanas, así como en las famosas “mamajuanas” preparadas con raíces y hojas, agregándoles alcohol. En varios trabajos de Etnobotánica realizados en diferentes regiones de la República Dominicana, como los de Peguero, Lockward y Pozo (1995), Polanco, Peguero y Jiménez (1998), Peguero, Jiménez y Veloz (2001) y Peguero (2002 a y b) se registran numerosas plantas utilizadas para estos fines. Peguero (2015) menciona las siguientes, todas autóctonas (endémicas y nativas): timacle, Chiococca alba; para güevo, Lippia domingensis; bejuco de jengibre, Aristolochia oblongata; ají tití, Capsicum frutescens; canela criolla, Canella winterana; palo amarillo, Torralbasia cuneifolia; pringamoza, Urera baccifera; ozúa, Cinnamodendron ekmanii; pega palo, Rhynchosia pyramidata y Macfadyena unguis-cati; cabellos de ángel, Clematis dioica; cabra cimarrona, Schaefferia frutescens; pinga de perro, Oreopanax capitaus; simirú, Eugenia lindahlii, y bejuco de riñón, Smilax populnea. Otros usos que reciben las plantas son, por ejemplo: cerca viva, como forrajeras, tutores vivos y muertos, construcción de cayucos o canoas, (embarcación de una sola pieza), como mangos de herramientas, durmientes o traviesas, postes de empalizadas, vigas para puentes, melíferas, cosméticos, dendro-energía (leña y carbón), para tejidos y cordelería, tintóreas, repelentes de insectos, sombra de cultivos, etcétera. De tal manera, que la diversidad vegetal de la República Dominicana tiene una amplia gama de usos, por lo que su importancia no es solo biológica o ecológica, sino también económica y social. GRUPOS Y ESPECIES DE LA FAUNA TERRESTRE Artrópodos Aunque la mayor parte de los artrópodos se asocian con plagas y enfermedades de los cultivos y de otros grupos de la fauna (principalmente mamíferos) y el hombre, algunos grupos y especies tienen usos humanos importantes. De acuerdo a la revisión efectuada en el capítulo de nuestra fauna terrestre, los alacranes (Orden Scorpiones) son de particular interés debido a que comprenden animales capaces de producir venenos, los cuales se han estudiado como fuentes de moléculas activas para elaborar medicamentos que ya se desarrollan y aplican en República Dominicana. Las mariposas (Orden Lepidoptera) pueden jugar un papel en el ecoturismo de observación de la naturaleza, si bien esta especialidad ecoturística no se ha desarrollado plenamente en nuestro país. Algunas familias del Orden Hymenoptera, que incluye a las abejas, tienen gran importancia económica; la miel, jalea real y propóleos producidos por varias especies de este grupo constituyen renglones de exportación de diversos países, USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 29 incluyendo República Dominicana, alcanzando un alto precio en el mercado. No parecen existir impactos significativos sobre estos grupos derivados de dichos usos. El impacto sobre los artrópodos proviene, al igual que en el resto de la fauna, de la destrucción de los hábitats terrestres y acuáticos y particularmente el uso de plaguicidas e insecticidas para combatir plagas que no discriminan y pueden aniquilar poblaciones de artrópodos que juegan un papel esencial en las tramas alimentarias de diferentes ecosistemas. Los artrópodos están sujetos a los impactos del calentamiento global, tanto directos como indirectos. Muchos insectos demuestran una alta sensibilidad a los fenómenos climáticos extremos como sequías, olas de calor o períodos de frío extremo. Los cambios que están experimentando los ecosistemas de bosques y cursos de agua podrían muy bien acentuarse y terminar calentándose, secándose o fragmentándose a consecuencia del cambio climático y la deforestación, al punto de no permitir ya la existencia de muchas especies de insectos, con el mayor riesgo para las especies que ostentan una interacción huésped-planta muy evolucionada o que viven en microhábitats (FAO, 2009). Moluscos terrestres No se reportan usos humanos para este grupo, aunque el mismo ha sido poco estudiado. La pérdida de hábitat debido a la creciente utilización de terrenos para la agricultura es una amenaza para la permanencia de varias especies de moluscos terrestres, que son aún poco conocidas. En algunas comunidades del suroeste se utiliza el Liguus virgineus en la medicina tradicional local. Anfibios Algunas especies de anfibios, como sistema de defensa frente a los depredadores, secretan, a través de la piel, sustancias tóxicas que contienen una inmensa variedad de sustancias biológicamente activas de aplicación médica y farmacéutica. Este uso con fines farmacológicos no entraña un impacto sobre las poblaciones. El Ministerio Ambiente (2012) resume las principales causas de amenaza a los anfibios en la destrucción, alteración y fragmentación de hábitats, deforestación, agricultura migratoria, tumba y quema de árboles para la construcción de hornos de carbón, pastoreo, extracción de productos del bosque, contaminación de los ecosistemas o fuentes de agua, expansión demográfica, implementación del turismo no planificado, así como, la existencia o introducción de animales exóticos no nativos que degradan las áreas, desplazan y/o compiten con las especies nativas y endémicas. Reptiles La mayor parte de nuestras especies de reptiles se encuentran amenazadas probablemente como resultado de una combinación de factores como la sobreexplotación, el deterioro de hábitat y el calentamiento global. Si bien los dos primeros factores son la mayor amenaza inmediata para la supervivencia, el incremento de las temperaturas podría ser también un significativo riesgo a corto y largo plazo, si los cambios climáticos ocurren a un ritmo mucho más rápido que la tasa potencial de evolución de la dependencia de la temperatura en la determinación del sexo, las conductas de anidamiento o la migración. En particular, si se continúa fragmentando y destruyendo los hábitats adecuados para los diferentes grupos y especies de reptiles, la evolución para contrarrestar los efectos del cambio climático será inalcanzable. El riesgo de extinción se incrementa en el caso de poblaciones pequeñas y de cortos ciclos de vida. Además, las especies acuáticas se verán afectadas por los cambios en el patrón de precipitaciones también asociados al cambio climático. En el caso del cocodrilo Crocodylus acutus, la principal razón para la disminución de la población es que es cazado por el uso de su carne (y sus huevos) y grasa, que se utiliza para producir cremas contra el reumatismo, y por su pene, que se cree que tiene propiedades afrodisíacas, así como por el uso de la piel. En las iguanas, representadas por dos especies endémicas, la iguana rinoceronte Cyclura cornuta y la iguana de Ricord Cyclura ricordii, sus usos conocidos incluyen su uso para consumo humano y en menor grado, como mascotas, por lo que los mayores impactos provienen de la caza ilegal a lo que se suma la alteración del hábitat, la depredación y la competencia con especies exóticas. En el caso de las tortugas, que comprende dos especies endémicas: la jicotea sureña Trachemys decorata y la jicotea norteña Trachemys stejnegeri, todas las poblaciones conocidas han disminuido sustancialmente en los últimos años debido, principalmente, a la degradación y desaparición de los humedales y ambientes donde viven, y en menor grado, su uso como alimento y en la medicina tradicional. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 30 Avifauna Los usos humanos de las aves incluyen aquellas que se consideran cinegéticas y las que se capturan y comercializan como mascotas, actividades que se encuentran reguladas por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, pero que han tenido un impacto histórico en las poblaciones de especies como la cotorra Amazona ventralis y el perico Aratinga chloroptera, varias especies de anátidos como el pato criollo Nomonyx dominicus y el pato espinoso Oxyura jamaicensis, y de colúmbidos como la paloma coronita Patagioenas leucocephala. Más de 40 especies de aves dominicanas se encuentran amenazadas por las causas explicadas, además de la destrucción de sus hábitats en los bosques y la contaminación de las fuentes de agua. Sánchez (1999) llamaba la atención acerca de la situación de la importación de aves silvestres a la República Dominicana, con cifras que muestran que tan solo en el período 1994-1998 se importaron con fines científicos/educativos, en calidad de mascotas o para fines comerciales, 2,017 individuos correspondientes a 1,102 especies de Holanda, Estados Unidos y Suriname, de las cuales 62 se encuentran reguladas por CITES (2015). Los huevos de los bubies, gaviotas oscuras (Onychoprion fuscatus = Sterna fuscata, y otras especies similares, que anidan colonial y masivamente en lugares como Alto Velo y los cayos Siete Hermanos, históricamente han sido colectados para su uso como alimento humano (Ottenwalder, 1979; Latta et al., 2006. ) Mamíferos terrestres De las especies de mamíferos terrestres dominicanos el solenodón Solenodon paradoxus y la jutía Plagiodontia aedium no tienen usos humanos conocidos, pero ambos son seriamente amenazados por la pérdida y fragmentación de sus hábitats originales y el impacto de especies exóticas ferales. En el caso de los murciélagos, es conocido el uso de sus excretas (el llamado guano de murciélago) como fertilizante, de donde no deben derivarse impactos significativos a las poblaciones. No obstante, las poblaciones de las 18 especies conocidas están afectadas por los impactos que han recibido los hábitats donde residen y se alimentan en el bosque, los cursos de agua y muy particularmente las cuevas. Zooterapia En algunas regiones del país como San Juan de la Maguana existe una fuerte tradición en el uso de recursos faunísticos para curar o tratar dolencias, es decir, zooterapia. Los resultados de encuestas muestran el uso de insectos, arácnidos, moluscos, crustáceos, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos como fuente de remedio contra el asma, gripe, reumatismo, impotencia, epilepsia, dolor de muelas, anemia, alcoholismo, erisipela, desórdenes hepáticos y gastrointestinales. Esta medicina tradicional basada en animales tiene un impacto sobre los elementos de biodiversidad en las comunidades donde se practican (Mateo, 2014). GRUPOS Y ESPECIES DE LA FAUNA Y FLORA MARINA Las afectaciones a la biota costera y marina están relacionadas con la destrucción de los ecosistemas (principalmente manglares, pastos marinos y arrecifes coralinos) a consecuencia del desarrollo en la zona costera, bien sean asentamientos humanos, parcelas agrícolas, instalaciones turísticas y/o la actividad pesquera y turística de recreación, como el buceo, navegación con botes fuera de borda, que impactan directamente sobre los arrecifes coralinos someros. Adicionalmente a los impactos por la destrucción y pérdida de hábitats, hay grupos y especies que están sometidos a usos extractivos comerciales con fines pesqueros. De hecho, la sobrepesca ha sido la actividad más impactante sobre la biota costera y marina, entendiéndose como tal la sobreexplotación producida por la captura excesiva de una determinada especie que supera el índice de renovación o pone en peligro la existencia del recurso explotado. Especies de uso turístico El turismo ha incentivado el uso directo no extractivo y la captura (uso extractivo) de varias especies que son parte de productos turísticos o se emplean para la elaboración y venta de artesanías. Estas especies no tienen necesariamente un valor pesquero comercial, e incluyen varias especies de moluscos, erizos, estrellas de mar, octocoralios, coral negro y hasta reptiles marinos, que ya han sido mencionadas en el capítulo de la fauna marina y que se describen seguidamente. USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 31 La población de estrellas de mar (Oreaster reticulatus) de los fondos arenosos de Las Palmillas a Saona en el distrito municipal Bayahíbe está teniendo un impacto por la manipulación de sus ejemplares por cientos de turistas. Aunque tienen un esqueleto grueso que les protege de la desecación fuera del agua, lo constante de este ajetreo causa daños mecánicos. Además el continuo traslado rompe sus agregaciones reproductivas, pues las estrellas, para reproducirse, (lo cual ocurre durante todo el año) necesitan agruparse en más de 14 individuos/m². Los sitios de turismo ofrecen imágenes de una atracción turística que convierte a la naturaleza dominicana en un circo. Estas poblaciones también están amenazadas pues se colectan y secan para ofrecer en las tiendas de turismo locales y por los pescadores que las emplean como carnada en las nasas. Especies de valor pesquero En República Dominicana, CODOPESCA (2012) ha reportado una captura media anual de 12,725.7 TM para el período 2008–2012. Con una flota estimada de más de 3,361 embarcaciones (98 % de ellas artesanales), con una fuerza de cerca de 8,399 pescadores y una producción anual promedio del orden de las 11,000 TM, ejerce una importante carga sobre los recursos pesqueros costeros y marinos tradicionales. Si sumamos los inventarios de las capturas en las pesquerías de Peravia (Almonte, 1976), Montecristi (Luczkovich, 1991), Samaná (Sang et al., 1997), Barahona, Pedernales (Silva, 1994) y San Pedro de Macorís (Schirm, 1995), la explotación pesquera abarca más de 300 especies de peces, crustáceos, moluscos y equinodermos, que se capturan prácticamente en todos los ecosistemas y ambientes costeros y marinos, con más de veinte artes y métodos de pesca (Colom et al., 1994; Hara, 1999), se desembarcan en más de 200 sitios de desembarco, distribuidos en la costa de todas las provincias costeras (SERCM, 2004), se comercializan en todo el territorio nacional (Walter, 1994; Mateo, 2007) y forman al menos once tipos de pesquerías diferentes (Herrera-Moreno et al., 2011) de acuerdo a sus especies claves (Tabla 8.10). De manera general, esta actividad no ha contado con estudios ecológicos y de biología pesquera que avalen una explotación racional de las poblaciones. Estos se basan mayormente en el análisis de captura para inferir el estado de situación de algunas poblaciones de especies pesqueras. Por ello, la mayor parte de las especies se pescan por debajo de su talla mínima de reproducción. La pesca de los recursos en tallas pequeñas, cuando aún no han tenido tiempo de reproducirse (sobrepesca del crecimiento), contribuye a la destrucción de las poblaciones por la pérdida de sus individuos más jóvenes. Además, otro peligro del manejo pesquero inadecuado es la pesca intensiva de los adultos que se pescan en las zonas profundas de la plataforma (sobrepesca del crecimiento), donde la amenaza se cierna sobre los reproductores. Aunque los recursos pesqueros están protegidos por varias leyes y decretos generales y algunos incluso con carácter local, el incumplimiento del marco legal pesquero es la regla. A la pesca comercial tradicional se ha unido la pesca deportiva asociada al turismo que, a través de diversas empresas turísticas, explotan, sin controles y durante todo el año, los recursos pelágicos y profundos. Wielgus et al. (2010) analizan el valor económico y el declive de las pesquerías asociadas a los arrecifes coralinos y los manglares, llamando la atención del declive importante que ha estado ocurriendo, en base a sus analisis de datos correspondiente al período entre los años 1980 y el 2006. Tortugas marinas Un caso crítico es el de las especies de tortugas marinas que incluyen carey Eretmochelys imbricata, tortuga verde Chelonya mydas, caguamo Caretta caretta y tinglar Dermochelys coriacea, especies incluidas en la Lista Roja global de la UICN, la Lista Roja Nacional y en los apéndices de CITES, por su pesca indiscriminada con fines comestibles, medicinales y artesanales. El turismo ha introducido nuevos riesgos. Dado que el proceso biológico de anidamiento y posterior eclosión tiene lugar en la naturaleza, mayormente, en un ambiente oscuro y silencioso, la iluminación de las playas de instalaciones turísticas inhibe la entrada de las tortugas hembras y puede perjudicar la supervivencia de las crías. También impacta la destrucción de los sitios de anidamiento por los vehículos motorizados por la playa dentro de la oferta turística y la destrucción de la vegetación costera que juega un papel en la regulación térmica de los nidos. Otro aspecto relacionado con el turismo que impacta a las tortugas es el concerniente a la presencia de materiales de carey en las tiendas de regalos vinculadas al turismo. Según el listado del MITUR (2014) hasta mayo del 2014, había 472 tiendas de artesanía distribuidas por todo el país en función del turismo. El reglamento para las tiendas de regalos del MITUR no alude al origen y la naturaleza de las materias primas que pueden ser empleadas para la elaboración de artesanías, con el resultado de que las mismas ofrecen una gran variedad de productos elaborados con varias especies marinas (en partes o completas), incluyendo especies amenazadas y protegidas, en franca violación de las regulaciones nacionales e internacionales, esto último en detrimento de la imagen nacional. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 32 Tabla 8.10. Biodiversidad pesquera (especies y tipos de pesca) en la República Dominicana. Tipo. Co. Costera, Ma. Manglar, De. Demersal, Ba. Bahía. Pe. Pelágica, Re. Arrecifes coralinos, BO. Bancos Oceánicos. Profundidad (Prof.). Artes de pesca: At. Atarraya, Ba. Balsa, Bu. Buceo, Chah. Chinchorro de ahorque, Char. Chinchorro de arrastre, Cd. Cordel, LC. Línea para calamar, Ml. Manual, Nb. Nasa del bajo, Nc. Nasa chillera, PA. Palangre, Ja. Jamos. NOMBRE ESPECIES/FAMILIAS CLAVE (NOMBRE COMÚN/ CIENTÍFICO) TIPO PROF. (M) ARTES REFERENCIAS CLAVES Pesca de langosta Langosta Panulirus argus Co/ Re/ BO 0-30 Nb, Bu Herrera y Betancourt, 2003b; 2003c Pesca de camarón Camarón blanco Litopenaeus schmitti, rosado F. duorarum y siete barbas Xiphopenaeus kroyeri De/ Ba 4-15 Char, At Núñez y García, 1983; Sang et al., 1997 Pesca de lambí Lambí Strombus gigas Co/BO 0-30 Bu Tejeda, 1995, Posada et al., 1999; 2000 Pesca arrecifal Varias especies de peces (Lutjanidae, Haemulidae, Acanthuridae, Balistidae, Holocenridae, Serranidae, Pomacanthidae, Pomacentridae, Scaridae, Sparidae, Labridae), crustáceos (Majidae y Xanthidae) y moluscos (Cassidae, Trochidae, Ranellidae, Fasciolaridae, Strombidae y Octopodidade) Co/BO 0-30 Nb, Bu Chah, Cd Schirm, 1995; 1995a ; Sang et al., 1997; Chiappone, 2001 Pesca de profundidad en el borde de la plataforma y en los Bancos Oceánicos Chillo Lutjanus vivanus, chillo oreja negra L. bucanella, boral Etelis oculatus, roamo Pristipomoides macrophtamus, besugo Romboplites aerorubens, meros Epinephelus mystacinus, E. flavolimbatus Co/ BO 100- 600 Pa, Nc, Cd Kawaguchi,1974; Sang et al., 1997; Arima, 1997; 1998; 1998a; 1998b; 1999; 1999a; 1999b; Colom y Aquino, 1994 Pesca pelágica o pesca de Dispositivos de Agregación de Peces FADs Atunes, bonitos y albacoras: Thunnus albacares, Euthynnus alleteratus , Auxis thazard , Katsuwomis pelamis, macarelas Scomberomorus sp., guatapaná Acanthocybium solandri, dorado Coryphaena hippurus y aguja Istiphorus albicans Pe - Co, Ba, Cu Lee y Aquino, 1994; Schirm, 1995b; Colom y Tejeda, 1995; León, 1996. Pesca de la aguja Marlin azul Makaira nigricans, marlin blanco Tetrapturus albidus Pe 40- 100 Co Reyes y Melo, 2004 Pesca del calamar Calamar diamante Thysanoteuthis rhombus Pe 300- 750 LC SERCM, 2004 Pesca costera pelágica Carangidae, Clupeidae, Atherinidae , Hemiramphidae, Gerridae, Scianidae, Centropomidae, Engraulidae, Sphyraenidae Pe/Co - At, Co SERCM, 2004 Pesca del cangrejo Paloma de cueva Cardisoma guanhumi, zumbá Ucides cordatus, cangejo moro Gecarcinus ruricola Ma/ Co 0 Ml Ramírez y Silva, 1994 Pesca de especies ornamentales Varias especies de peces (Apogonidae, Balistidae, Chaetodontidae, Diodontidae, Grammidae, Haemulidae, Labridae, Ostracidae, Pomacanthidae, Pomacentridae, Scianidae, Syngnatidae, Tetrodontidae) e invertebrados Co/ Re 0-30 Ja CIBIMA, 1994; SERCM, 2004 USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 33 Mamíferos marinos Dentro de los mamíferos marinos, el manatí Trichechus manatus se considera una especie muy sobreexplotada por su carne y en peligro de extinción, por lo que se reconoce que las poblaciones son escasas (CEBSE, 1993). Otras especies como la ballena jorobada Megaptera novaeangliae no tienen usos extractivos en nuestro país, sino que sustenta una observación turística comercial de gran valor económico. La preocupación acerca de las ballenas se centra en el impacto potencial de las embarcaciones de observación turística y de los cruceros turísticos que incluyen desde colisiones (Laist et al., 2001) hasta cambios conductuales por pérdida de la comunicación por reducción de la capacidad auditiva o enmascaramiento del sonido (Richardson et al., 1995). Al presente, las investigaciones acústicas realizadas recientemente en la bahía de Samaná ya revelan que el ruido de los cruceros, que circulan por toda el área de observación de ballenas, tiene un impacto en la conducta reproductiva de los machos que se manifiesta en un acortamiento de sus canciones y la omisión de frases (Berchock y Clapham, 2009). VALORES DE EXISTENCIA DE LA FLORA Casi todos los países del mundo han designado árboles y flores como emblemas vegetales que son símbolos patrios propios. Estos emblemas se encuentran junto a los demás símbolos patrios que identifican a los países como tales y a sus ciudadanos. En el caso de la República Dominicana, nuestra flor nacional (la rosa de Bayahíbe) y el árbol nacional (la caoba), así como el ave nacional (la cigua palmera, Dulus dominicus) deben figurar junto a nuestra bandera, nuestro escudo y nuestro himno nacional. Árbol nacional de la República Dominicana Nombre. El árbol nacional de la República Dominicana se conoce con el nombre común de caoba y la especie es Swietenia mahagoni, perteneciente a la Familia Meliaceae. También se le llama caoban en algunas zonas de Higüey y de la región norte. Probablemente ese era su nombre indígena en esta isla. En Haití se le conoce como Acajou à planches. En Jamaica se le llama mogono. En otros países recibe los nombres de caoba antillana y caoba de Santo Domingo. Mahogany o West Indies mahogany es su nombre en inglés. La caoba de Santo Domingo fue descrita por el botánico sueco Carlos Lineo como Cedrela mahagoni L., y publicada en Species Plantarum, en 1759. Luego el botánico Nikolaus Joseph Jacquin creó el género Swietenia, publicado en el año 1760 (Enum. Syst. Pl. 20), con Swietenia mahagoni como especie tipo. El nombre de este género honra al famoso médico y naturalista holandés barón Gerard L. B. van Swieten (Betancourt, 1983). Así, la caoba, Cedrela mahagoni L., pasó a ser Swietenia mahagoni (L.) Jacq., que es su nombre actual. El epíteto específico “mahagoni” (no mahogani) proviene de “mogano”, que derivaría de “m oganwo”, nombre dado a la caoba en Jamaica por los esclavos africanos, ya que se les parecía a un árbol de África llamado oganwo, que significa “rey de la madera”. Mediante el Decreto 2944 de 1957, el Poder Ejecutivo declaró la flor de la caoba como “flor nacional de la República Dominicana”. La diminuta flor aparecía en los billetes dominicanos de banco (papeletas). Mediante la Ley 146 del 2011 la flor nacional pasó a ser la mata de chele o rosa de Bayahíbe, mientras la caoba pasó a ser el árbol nacional (Poder Ejecutivo, 2011). Breve descripción botánica. Es un árbol de tamaño mediano a grande, alcanzando hasta 20 a 25 metros de altura y un diámetro mayor a un metro, pero usualmente es de 9 a 13 metros de alto y unos 30 a 60 cm de diámetro. Tiene copa ancha, densa y simétrica, con fuste recto, a veces con contrafuertes en la base. Es una especie monoica. Sus hojas son compuestas paripinnadas, es decir, con sus hojuelas o folíolos en pares opuestos. Son de hasta 20 cm, con 4 a 10 folíolos aovados o aovado-lanceolados de 3 a 8 cm, brillosos (Liogier, 2000). Sus flores se presentan en panículas axilares de 6 a 15 cm, con los lóbulos del cáliz redondeado. Es un árbol semideciduo que pierde todas sus hojas viejas al fin del invierno, quedando totalmente defoliado por unas dos semanas, para luego crecer las hojas nuevas, que son rojo-púrpuras, y rápidamente tornan a amarillo-verdosas. La flor es diminuta, con pétalos blancos a cremas, de 4 mm. El fruto es una cápsula de forma ovoidea, leñosa, abriéndose en cinco valvas. Las semillas son imbricadas, aladas, lo que le favorece para su dispersión a grandes distancias mediante el viento (anemocoría). Su velocidad de crecimiento ha sido considerada como “moderada”. Es propia de áreas abiertas y soleadas, ya que no resiste mucho la sombra, aunque ha sido observada en algunas zonas de cierta elevación, creciendo en lugares sombreados. Soporta fuertes vientos, y es moderadamente tolerante a la sal en la atmósfera y en suelos con cierta salinidad. Aunque no es usual, se ha observado creciendo dentro de pantanos costeros inundables de la región este de la República Dominicana. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 34 Áreas de distribución. La caoba es nativa de las Antillas Mayores, excepto Puerto Rico, donde es cultivada. También crece en el sur de Florida y cayos adyacentes, así como en las Bahamas. Se introdujo a Puerto Rico, Islas Vírgenes, Bermudas, las Antillas Menores, Trinidad y Tobago y hacia Sudamérica y Curazao. Más tarde también se ha llevado a Hawái, Islas Salomón, India, Sri Lanka y Fiji, entre otras tropicales del mundo. (Little, Wadsworth y Marrero, 1967; Little, 1978 y Francis, 1991). Hábitat. La Caoba se halla creciendo de manera natural, principalmente en las zonas semisecas de transición entre el bosque seco y el húmedo. Pero puede encontrarse en el bosque seco no extremo y en el bosque húmedo, a elevaciones desde el nivel del mar hasta 800 metros, a veces a mayor altitud. Es relativamente frecuente en diferentes regiones de la República Dominicana. Estado de conservación. Anteriormente era bastante abundante, pero varios factores como la explotación irracional y la destrucción de sus ambientes, han provocado reducciones drásticas de sus poblaciones. Por ello, ha sido colocada en la Lista Roja de la UICN con la categoría de En Peligro (EN), en el apéndice II de la Convención sobre el Tráfico de Especies de la Fauna y la Flora Silvestres en Peligro de Extinción (Cites), en la Lista Roja de las Plantas Amenazadas en la República Dominicana (Peguero et al., 2003) y en la Lista de Especies Amenazadas en la República Dominicana (Ministerio Ambiente, 2011). Utilidad. La Caoba proporciona una de las maderas preciosas más codiciadas a nivel mundial (Longwood, 1962), por sus excelentes atributos para la ebanistería. Además, antiguamente era utilizada para construcciones navales. Es fácil de trabajar tanto a mano, como con equipos eléctricos. Fue la primera madera embarcada hacia Europa en el siglo XVI, exportación que se extendió por unos 400 años. Durante la época colonial fue uno de los principales productos de exportación de la isla Española o de Santo Domingo durante siglos, y que luego se extendió hasta los inicios del siglo XX. El duramen o “corazón” de esta madera es de color marrón-rojizo, mientras la madera de albura blancuzca o amarillenta. Es pesada y dura, muy resistente a los insectos. Las raíces presentan vetas onduladas muy apreciadas. Constituye uno de los principales recursos forestales de la República Dominicana. En Europa, principalmente en España y Francia, hay grandes e importantes palacios construidos con esta madera. Los llamados “tres grandes ebanistas de la carpintería inglesa”: Chippendale, Hepplewhite y Sheraton, entre los siglos XVII y XVIII, construyeron su mobiliario artístico con esta madera. La demanda de esta madera preciosa era tan grande, que las trozas de raigales descartadas por ser demasiado pesadas durante operaciones madereras, en décadas o siglos previos, fueron recuperados más tarde (Howard, 1951). También se hicieron grandes edificaciones con caoba de Santo Domingo en New Orleans, Luisiana, Estados Unidos. Esta especie fue resaltada durante la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien se benefició ampliamente de la venta de su madera. Además, le dio mucha ostentación, como fue el caso de la famosa “Casa de Caoba”, de Fundación, San Cristóbal, así como otras edificaciones y numerosas obras de ebanistería que adornaron edificaciones. También fue plantada en varias áreas públicas. La caoba es usada en la medicina popular. De sus semillas se extrae un aceite con propiedades purgantes. La goma exudada del tronco llegó a usarse como la famosa “goma arábica”. También es usada para teñir el cabello. Por eso se habla de “cabello color caoba”. Actualmente se usa mucho como ornamental y árbol de sombra. Flor Nacional de la República Dominicana Nombre. La flor nacional de la República Dominicana recibe los nombres de mata de chele y rosa de Bayahíbe, y la especie es Pereskia quisqueyana de la Familia Cactaceae. El primer nombre se debe a que dentro del fruto hay unas estructuras que contienen las semillas, con forma redondeada y aplanada como una moneda (un “chele”, un centavo). Este era su nombre original en la comunidad. La denominación “rosa de Bayahíbe” le fue dada más tarde cuando comenzó a conocerse a nivel científico. Existe otra especie del mismo género Pereskia marcanoi conocida como la rosa de Bánica (Caminero, 2006). Breve descripción botánica. Es un arbusto o arbolito de 3 a 4 metros de alto, con un diámetro de hasta 10 cm. La corteza es verdosa y recubierta por areolas, que son numerosos grupos de espinas que brotan de un mismo lugar. Las espinas, que también son llamadas “acúleos” son rectas y de color pardo, de 2 a 5 cm de largo. Las hojas son elípticas a obovado-elípticas u oblanceoladas, de 4 a 6 cm de largo por 1 a 2 cm de ancho, con el ápice y la base acuminados. Esta especie es dioica, lo que significa que las flores “machos” o estaminadas se encuentran en un árbol, mientras las flores “hembras” o pistiladas se desarrollan en otro árbol. Las flores estaminadas tienen numerosos estambres rosados con las anteras amarillas. Esta es una planta muy rara, exclusiva de la República Dominicana. Se conoce una población compuesta solo por individuos “machos” en Punta Bayahíbe, provincia de La Altagracia, donde fue descubierta en 1977 por el botánico de origen francés Alain USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 35 Henri Liogier. Fue descrita como nueva para la ciencia en 1980. Hay otra población con plantas hembras, próximo a la carretera que conduce a dicho poblado, a unos cuantos kilómetros de allí. Esta especie es la flor nacional de la República Dominicana, declarada como tal mediante la Ley 146-11. De tal manera, que junto a nuestra bandera, nuestro escudo y nuestro himno nacional es parte de los símbolos patrios. La mata de chele fue propuesta por el Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo y aprobada como flor nacional de la República Dominicana debido a su singularidad y por su estado de conservación, como una forma de que sea propagada y protegida. Área de distribución. Esta planta es endémica de la República Dominicana, exclusiva de la comunidad de Bayahíbe, en la provincia de La Altagracia, región este. A pesar de ser una especie de distribución natural restringida (Peguero & Jiménez, 2011), sin embargo, se ha llevado a otros ambientes y se ha adaptado muy bien al cultivo, donde incluso ha florecido. Hábitat. Crece sobre suelo calcáreo con mucha percolación, por lo que en ese ambiente se produce una sequía fisiológica. Utilidad. Esta planta es utilizada como ornamental en muchos centros turísticos y viviendas particulares en el poblado del distrito municipal de Bayahíbe, donde se ha convertido en el emblema vegetal de la comunidad. El sector urbano donde crece en Punta Bayahíbe ha sido denominado como “rosa de Bayahíbe”. También se ha plantado en otras regiones. Estado de conservación. Se encuentra muy amenazada, en Peligro Crítico (CR/PC). No existe en ninguna otra parte del mundo. Por ello debe contribuirse a su conservación. ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS Una de las principales amenazas de la biodiversidad dominicana es la introducción de especies exóticas potencialmente invasoras. La República Dominicana, en su condición de estado insular, presenta una especial vulnerabilidad a la introducción de especies exóticas, ya que las islas representan un caso peculiar del proceso de evolución generado por el confinamiento de poblaciones en determinadas regiones geográficas, lo que tiende a producir especies endémicas con características únicas. Los hábitats de las islas son particularmente frágiles y sujetos a extinción. El país ha sido impactado con la introducción de un gran número de especies exóticas, incluyendo una cifra sustancial con alto potencial invasor. Muchas de estas han causado pérdidas económicas significativas al afectar plantaciones dentro de agro ecosistemas intensivos, otras han desplazado especies nativas, y/o interferido con la función de ecosistemas susceptibles (Ministerio Ambiente, 2010). Según la base de datos de Red de Especies Invasoras Dominicanas se habían reportado 138 especies como invasoras para la República Dominicana. De esas, 59 son plantas, 4 hongos, 38 invertebrados, 15 peces, 2 anfibios, 3 reptiles, 6 aves y 11 mamíferos. Del total de especies invasoras en el país, 17 están citadas entre las 100 especies más invasoras del mundo. La Estrategia Nacional de Especies Exóticas Invasoras (2011b), en un análisis más exhaustivo, actualiza esta cifra a 274: 192 plantas y 84 animales. Guerrero (2014) realizó el cotejo y la revisión de los listados de las especies invasoras del país y del Compendio CABI (ISP 2015), solo 46 especies del listado de especies invasoras de la República Dominicana, se registran en el portal del Compendio CABI de Especies Invasoras; habría que incluir las otras 227 especies que no se registran en dicho el listado. Igualmente, 182 especies invasoras catalogadas en el portal del Compendio CABI de Especies Invasoras, no están registradas como tal en el listado de especies invasoras para país. La mayoría las especies registradas en el Compendio CABI, están catalogadas como plagas para el país, localizándose en las áreas agrícolas. Posiblemente nuevos análisis amplíen estas cifras. Perez-Gelabert (2008), en su inventario de los artrópodos de Hispaniola, reporta 84 especies introducidas, que incluyen unas 56 especies de escarabajos (Perez-Gelabert, 2011), unas 5 especies de abejas (Genaro, 2007) y al menos dos especies de saltamontes (Perez-Gelabert, 2004; Perez-Gelabert et al., 2010), entre otras a las cuales es imprescindible dar seguimiento y plantear estrategias efectivas para su manejo (Serra, 2014). La malacofauna fluvial dominicana cuenta con al menos dos especies invasoras (Vargas et al. 1991). La lista de anfibios dominicanos cuenta con dos introducidas y la de reptiles con una (Hedges, 2015). De la obra de Latta et al. (2006), BirdLife International (2015) y la Unión Americana de Ornitólogos (AOU, 2015) se reportan cinco especies de aves introducidas. Recientemente (2016) se ha reportado la presencia en la zona este del país del caracol gigante africano (Achatina fulica) (http://sinavef.senasica.gob.mx/ALERTAS/inicio/pages/single. php? noticia=3026). Peguero (Com. personal, 2015) estima que actualmente existen en la República Dominicana unas 150 a 160 especies de plantas exóticas invasoras, pues constantemente se están reportando nuevos registros de las mismas, desde herbáceas terrestres y LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 36 acuáticas hasta arbustivas y arborescentes, las cuales invaden todos los tipos de sustratos y de pisos altitudinales o climáticos, desde las menores elevaciones en zonas costeras hasta las grandes altitudes de todas nuestras cordilleras. Esta cifra solo está referida a las malezas ecológicas, por lo que no se incluyen numerosas especies de “malas yerbas”, “plantas indeseables en los cultivos” o malezas agrícolas, las cuales están presentes en todos los cultivos, tanto de ciclo corto, como permanentes. Tampoco se incluyen algunas especies ruderales o viales, que frecuentemente son observadas en las orillas de caminos o carreteras, en ruinas o construcciones abandonadas y en escombreras. Fauna invasora La introducción de especies de fauna exótica a las áreas naturales del país ha tenido diferentes orígenes, entre los más comunes pueden citarse: a) la liberación accidental o deliberada de mascotas en áreas silvestres por parte de propietarios, b) la introducción deliberada por parte del Estado, particulares o de ONG nacionales o internacionales con el objetivo de satisfacer necesidades alimenticias como resultado del total desconocimiento de las consecuencias ecológicas de esta acción y c) los escapes de especies cultivadas con fines comerciales o de investigación. La debilidad en los sistemas de control en áreas de cría puede facilitar la fuga de especímenes exóticos con capacidad de ser invasores hacia zonas silvestres. Especies de fauna que han ingresado al país en cargamentos comerciales, las cuales se han establecido y asociado a ambientes urbanos, pueden llegar a desplazarse desde comunidades aledañas hacia las áreas silvestres, afectando gravemente la fauna local. Las especies exóticas invasoras representan un grave problema para la conservación de la biodiversidad del país, ya que estas especies compiten con las especies nativas y endémicas, desplazándolas o hasta haciéndolas desaparecer de su ambiente natural (Ministerio Ambiente, 2010). Los impactos de las especies de fauna invasora sobre la biodiversidad local, identificados hasta el momento se refieren a procesos de depredación y competencia. Estos reportes se sustentan en observaciones directas por parte de diversos especialistas o en deducciones basadas en las características de comportamiento y preferencia de hábitats de las especies identificadas, ya que en el país son escasos o nulos los estudios realizados sobre la distribución, densidad, alteración de hábitats, o interacciones de estas especies con la fauna local. Los potenciales impactos identificados por la presencia de especies exóticas invasoras en áreas silvestres son: a) depredación de animales endémicos o nativos con poblaciones reducidas, impacto que puede tener lugar tanto sobre los adultos como sobre los huevos o juveniles de los mismos, b) competencia por alimento en lugares de anidamiento; madrigueras o forrajeo y c) hibridación con especies locales; reduciendo así la viabilidad de las nuevas crías y alterando su pool genético. Igualmente, las especies exóticas e invasoras causan serios impactos al sector agropecuario. En el momento, para el país se han reportado más de mil especies animales plagas que afectan el sector agropecuario. Las principales implicaciones de la introducción de especies potencialmente invasoras para el sector agropecuario incluyen daños directos e indirectos, pérdida de cosechas, reducción en la calidad de los productos, incremento de los costos de producción y pérdidas de mercados de exportación. La detección de plagas en los cultivos de exportación, genera restricciones de importación para aquellos países que han establecido estas plagas como prioridad cuarentenaria. Estas restricciones constituyen el costo más alto para la agricultura dominicana, ya que la pérdida de un mercado de exportación significa perjuicio económico inmediato para el productor y lesiona la competitividad comercial del país a nivel agrícola; pero además la recuperación del mismo puede tardar años e implica un esfuerzo en conjunto entre el Estado y los productores para conseguirlo. En adición a esto, la salud de los dominicanos es afectada por la introducción de especies exóticas accidentalmente, se han introducido al país especies de animales que actúan como vectores transmisores de enfermedades. Por otra parte, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas ha sido impactado debido a la presencia de especies exóticas invasoras. Hasta el momento se han reportado la presencia de fauna invasora en las siguientes: los parques nacionales Juan Bautista Pérez Rancier, Jaragua, Parque Nacional Cotubanamá, Armando Bermúdez, el Monumento Natural Félix Servio Ducoudray, cayos Siete Hermanos, laguna Redonda y Limón y laguna de Bávaro (Ministerio Ambiente, 2010). Tomando como ejemplo la provincia de Samaná, la caracterización ambiental provincial informa que en la cuenca del Yuna hay varias incidencias de especies invasoras (Ministerio Ambiente/USAID 2011). El hiede vivo del arroz Tibraca limbativentris es un insecto oriundo de Asia que llegó al país en 1998 por el este, aunque su incidencia mayor ahora es en el Bajo Yuna donde destruye los arrozales (González, 1998). El caracol acuático del arroz Ampularia glauca se reportó por primera vez en 1994 en Cotuí, pero ya se ha extendido en todo el valle del Cibao con un carácter invasivo de gran magnitud, produciendo estragos en las plantaciones del arroz (SEA, 2011). Otra especie invasora de esta cuenca es el camarón del diablo Procambarus clarkii introducido en 1970 desde Estados Unidos que hoy abunda en las zonas pantanosas, asociados a arroyos y cultivos de arroz. Este camarón USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 37 es altamente agresivo, compite por espacio y alimento con los crustáceos de agua dulce nativos y endémicos. El maco pempén Lithobates catesbeianus es otra especie invasora, pero de amplia distribución en toda la provincia. En el ambiente marino, una especie invasora reciente es el pez león Pterois volitans, originario del Indo-Pacífico que se ha expandido por el Caribe y ya ha sido hallado en aguas dominicanas entre ellas, Bayahíbe o la bahía de Samaná (Guerrero y Franco, 2008). Esta especie se alimenta de los juveniles de muchas especies de valor pesquero y comercial, afectando sensiblemente a sus poblaciones. Al presente, la organización de torneos de pesca del pez león como mecanismo para combatir esta especie invasora e integrar a la comunidad, es la única estrategia efectiva (Sellares et al., 2014). En los ambientes fluviales, la lista de especies introducidas es mucho mayor e incluye a la lobina (Micropterus salmoides), la carpa común (Cyprinus carpio), la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) y varias especies de tilapias. Rodríguez et al. (2014) estudiaron la distribución y caracterización morfométrica del pleco Holostomus plecostomus y el pez gato, Clarias batrachus, en los cuerpos lagunares del Parque Nacional Humedales del Ozama, República Dominicana. Plantas invasoras Aunque Cronk y Fuller (1996) citan varias definiciones para una planta invasora, señalan que la más apropiada podría ser esta: “Una planta extraña que se propaga naturalmente (sin la asistencia directa del humano) en hábitats naturales o seminaturales, para producir un cambio importante en lo que se refiere a la composición, la estructura o los procesos del ecosistema. Y por otra parte, los mismos autores dicen que es necesario establecer límites claros entre las plantas que invaden áreas naturales y las que invaden los hábitats muy alterados creados por los humanos o hábitats agrícolas (ruderales y malezas), pues esa distinción es necesaria no solo para los fines prácticos de la conservación, sino también para llegar a conclusiones ecológicamente significativas acerca de la naturaleza de la invasión. Es decir, que se debe distinguir entre maleza ecológica y maleza agrícola, como sostiene Peguero (2006; 2007). Actualmente se acepta que las especies invasoras constituyen uno de los principales componentes de amenaza para especies autóctonas en el mundo, y de manera particular en algunos países, pues algunas son tan agresivas que llegan a establecerse, desplazando a las plantas locales, sobre todo a aquellas de distribución restringida. De hecho, los especialistas coinciden en que después de la pérdida de hábitat, las exóticas invasoras constituyen la principal causa de amenaza y extinción de especies. Hay casos bien conocidos donde las invasoras han creado problemas muy serios. Ahí están los ejemplos de Hawái, Taití, Isla Mauricio, Australia, Nueva Zelanda, islas Galápagos, Oceanía y Sudáfrica, entre muchos otros (Peguero, 2006; 2007). Wettenberg y Cock (2001) establecen que las especies introducidas a menudo consumen o se alimentan de las nativas, se multiplican más rápidamente, las infectan o las convierten en portadoras de enfermedades, compiten con ellas, las atacan o se cruzan con ellas. Los invasores pueden cambiar ecosistemas enteros alterando su hidrología, sus regímenes de fuego, sus ciclos de nutrientes y otros procesos de los ecosistemas. A menudo, las mismas especies que amenazan la biodiversidad también causan grandes daños a una serie de industrias que dependen de recursos naturales. El ‘zebra mussel’ (Dreissena polymorpha), la Lantana camara, la ‘kudzú’ (Pueraria lobata), el ‘Brazilian pepper’ (Schinus terebinthifolius) y las ratas (spp. Rattus) causan catástrofes tanto económicas como ecológicas. La taxonomía de las especies no autóctonas invasoras es diversa, aunque ciertos grupos (p. ej. los mamíferos, las plantas y los insectos) han producido números especialmente elevados de invasores dañinos…”. Y agregan que: “Miles de especies se han extinguido o corren peligro de extinguirse víctimas de invasores exóticos, sobre todo en las islas, pero también en los continentes. Muchos ecosistemas nativos han desaparecido debido a invasiones de especies exóticas y son irrecuperables. Las malezas causan pérdidas en la producción agrícola de al menos un 25 %, y también degradan cuencas hidrográficas, sistemas marinos próximos a la costa y ecosistemas de agua dulce. Los productos químicos utilizados para controlar las malezas pueden empeorar aún más la degradación de los ecosistemas. El agua de lastre lleva invasoras que taponan tuberías de agua, obstruyen hélices y afectan a las pesquerías. Las plagas importadas que afectan al ganado y a los bosques reducen drásticamente su producción. Es más, la destrucción del medio ambiente, incluida la fragmentación de los hábitats, y el cambio climático global están extendiendo el ámbito de muchas especies invasoras”. En la República Dominicana, según Peguero (2007), no se le ha dedicado la atención debida a este tema, y agrega que: “Sin embargo, esto es de prioridad, dado el avance de especies que amenazan la diversidad biológica del país y de la isla Hispaniola. Los efectos de las plantas invasoras no solo hay que enfocarlos desde el punto de vista biológico o ecológico, sino que pueden tener –y de hecho tienen– grandes repercusiones económicas en la agricultura y la ganadería, por ejemplo. Son bien conocidos casos de países que han invertido cuantiosos recursos y han tenido elevadas pérdidas por la infestación con plantas indeseables LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 38 en los cultivos. Para solo citar dos casos, podríamos mencionar el marabú, Dichrostachys cinerea, en Cuba, o Albizia procera en Puerto Rico, que invaden agresivamente los pastizales. En la República Dominicana ocurre algo similar con determinadas especies, aunque al parecer no nos estemos dando cuenta de esto. De tal manera que es necesario tomar muy en cuenta esta realidad que parece oculta, aunque es muy evidente y está ocurriendo ante los ojos de todos, pues es imposible desplazarse por cualquier región de este país sin que se observen las grandes y densas poblaciones de invasoras que han cambiado el paisaje florístico en cualquier tipo de ecosistema, incluyendo bosques originales”. Peguero (2007) establece que el desplazamiento de especies vegetales, como también las de animales, se inicia, principalmente, con los albores mismos de la agricultura. Con la movilidad humana se van moviendo diferentes especies. Hay plantas, como son las arvenses, ruderales o “malezas”, viales y otras que siempre acompañan las diferentes actividades antrópicas. Algunas de esas especies nunca llegan a convertirse en invasoras, y ni siquiera llegan a adaptarse bien en sus nuevos ambientes. O sea, que las plantas invasoras no son malas por ser exóticas, sino por ser invasoras. De hecho, la mayoría de las plantas comestibles en cualquier país del mundo son exóticas y no llegan ni siquiera a naturalizarse. En cambio, otras se escapan del cultivo y se convierten en colonizadoras agresivas”. Varios organismos internacionales, como la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN, por sus siglas tradicionales), la Convención Internacional sobre el Tráfico de Especies en Peligro de la Fauna y la Flora (CITES) y The Nature Conservancy (TNC) tienen varias iniciativas con programas que abordan la situación de las EEI. La Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB) y otros convenios interestatales tratan este problema. En la República Dominicana, donde en algún nivel se ha enfrentado el problema de las “malezas agrícolas” en los principales cultivos, sin embargo, hasta hace poco prácticamente no se mostraba ninguna preocupación, al menos de parte de los organismos oficiales, en torno a las invasoras o “malezas ecológicas”. Los daños económicos causados por organismos exóticos invasores, tanto de la flora, como de la fauna, enfermedades virales, hongos y bacterias, así como en la salud humana, son cuantiosos. En el 2007, el Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo y el Museo Nacional de Historia Natural realizaron un estudio sobre especies exóticas invasoras (EEI), con el financiamiento de The Nature Conservancy y la intermediación del Consorcio Ambiental Dominicano (CAD). El Jardín Botánico se encargó de la parte correspondiente a las plantas y presenta un inventario de 131 plantas exóticas invasoras (Peguero, 2007). Montero (2014) informa sobre el comportamiento y control de la invasora Castilla elastica en el Jardín Botánico Nacional. Esta lista no incluye las plantas autóctonas ni muchas de las malezas agrícolas. Además, luego de ese inventario se han detectado unas seis especies más expandiéndose como malezas ecológicas. Esas especies inventariadas inicialmente corresponden a 112 géneros en 44 familias, entre las cuales sobresalen las gramíneas (Poaceae) con 19, Asteraceae y Fabaceae con 13 cada una, Mimosaceae 10 y Acanthaceae con sesis. Del total de especies registradas, 25 son arborescentes, 15 arbustivas, 79 herbáceas (entre ellas 12 acuáticas) y 11 lianas, incluyendo una acuática. Entre las principales especies invasoras, por el área que ocupan y por su agresividad se encuentran: caliandra roja, Calliandra calothyrsus; leucaena, Leucaena leucocephala; camarones, Flemingia strobilifera; Jaragaua, Hyparrhenia rufa; lila de agua o jacinto de agua, Eicchornia crassipes, y caucho de jardín, Cryptostegia madagascariensis”. Entre los ambientes invadidos se reportan: medio acuático y pantanoso, pastizales y áreas abiertas de herbazales, vegetación ripiara o ribereña, vegetación natural de medianas y altas montañas y agroecosistemas. Es decir, en prácticamente en todos los ambientes y en todos los pisos altitudinales. Sobre los medios o las vías de entrada de las PEI a la República Dominicana se identifican numerosos. Unas introducciones son intencionales para diferentes fines, mientras otras pueden ser accidentales, así como por dispersión natural. Los propósitos de la introducción intencional identificados son: ornamental y de sombra, forestales o maderables, dendro-energía (leña y carbón), forrajeras, floricultura, comestibles, barreras vivas en cultivos, medicinales o aromáticas y para insecticidas”. Peguero (2007) hace hincapié en la falta de controles en la República Dominicana para la entrada de las PEI y ofrece varias recomendaciones, entre ellas fortalecer los controles y la vigilancia, hacer un inventario lo más completo posible de todas las PEI, con sus informaciones correspondientes, hacer un plan de control, que podría implicar la erradicación de las más agresivas, a mediano plazo, hacer investigaciones sobre biología reproductiva y aspectos de invasividad, incluyendo el manejo controlado y destinar recursos económicos para el control y manejo. También se deben de implementar acciones para la detección temprana de especies invasoras, en puertos y aeropuertos. También propone realizar planes educativos al respecto e integrar a las comunidades al tratamiento del tema; sobre las PEI ya existentes en el territorio, establecer controles sobre la diseminación de las mismas por parte de los humanos. Asimismo, ofrece criterios sobre los planes de manejo, la prevención y la precaución para evitar la entrada; se establecen opciones jerárquicas para USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 39 el manejo de las PEI; se citan las herramientas básicas para las decisiones sobre introducción de plantas, se sugiere la necesidad de elaborar una lista de plantas prohibidas; la pertinencia y la urgencia de hacer un convenio con Haití sobre el tratamiento de las PEI en la isla. Finalmente, presenta los resultados de los levantamientos en parcelas en cuatro áreas: isla Catalina, isla Cabritos, Valle Nuevo y Blanco Arriba (Bonao). Este trabajo, que consiste en cinco artículos sobre el tema, cuenta con uno dedicado a la divulgación científica. El diagnóstico de Peguero (2007), aunque muy preliminar, podría llamar la atención de las autoridades correspondientes y de todas las personas que de alguna manera o en algún nivel podemos hacer algo para que no se nos haga muy tarde. En este caso, la indiferencia no es neutral, sino que actúa contra la conservación. Este es el principal estudio que se ha realizado sobre este tema. Pero se han hecho algunos registros locales, como el de Peguero et al. (2005) sobre las especies exóticas provenientes de zonas templadas e introducidas en Valle Nuevo, Constanza. También se han realizado talleres y se han impartido varias conferencias al respecto. En el 2006 se realizó un simposio en la República Dominicana, en el cual Peguero presentó un trabajo titulado: “Plantas Exóticas Invasoras en la República Dominicana: Desplazamiento de Especies Autóctonas y Cambios en el Paisaje Florístico”. En el 2009 se realizó el simposio: “Mitigando la Amenaza por Especies Exóticas Invasoras en el Caribe Insular”, con el auspicio de Cab Internacional (CABI). En el IV Informe sobre Biodiversidad en la República Dominicana se aborda el tema de las especies exóticas invasoras, incluyendo flora y fauna y se plantea que en la actualidad una de las principales amenazas de la biodiversidad dominicana es la introducción de especies exóticas potencialmente invasoras. La República Dominicana, en su condición de estado insular, presenta una especial vulnerabilidad a la introducción de especies exóticas, ya que las islas representan un caso peculiar del proceso de evolución generado por el confinamiento de poblaciones en determinadas regiones geográficas, lo que tiende a producir especies endémicas con características únicas. Los hábitats de las islas son particularmente frágiles y sujetos a extinción. En el marco del Proyecto Mitigando la Amenaza de las Especies Exóticas Invasoras en el Caribe Insular se presentó un trabajo titulado: Plantas Exóticas Invasoras en la República Dominicana: Aportes para su estudio, que menciona numerosas plantas exóticas introducidas a Valle Nuevo como ornamentales y que se han adaptado y convertido en invasoras agresivas, como son: Coronilla varia, Achillea milefolium, Prunella vulgaris y Trifolium repens (Peguero, 2011). Como resultado del proyecto, se alcanzaron acciones importantes, como las siguientes: a) creación del Comité Nacional de Especies Exóticas Invasoras, mediante Resolución 006 del 18 de febrero de 2010, b) elaboración de la Estrategia Nacional de Especies Exóticas Invasoras, c) publicación de un análisis de situación de las especies exóticas invasoras en la República Dominicana, d) elaboración y publicación de un Cuadernillo con orientaciones básicas para el manejo de especies invasoras, dirigido a alumnos de educación secundaria, e) una campaña de educación y concienciación a nivel nacional, con la elaboración de un documental sobre especies invasoras, más un spot publicitario. Esta campaña fue complementada con charlas a nivel de cinco provincias piloto (La Romana, Montecristi, Bahoruco, Independencia y Pedernales), dirigidas a comunitarios y estudiantes secundarios, f) estudios de línea base en Alto Velo, para determinar la presencia de plantas (algodón de seda, yerba de guinea y nim), así como mamíferos invasores (gatos y chivos) (Ministerio Ambiente, 2014). Peguero (2013) ha impartido diversas conferencias en la sede del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y otros escenarios, en Santo Domingo, titulada: Plantas exóticas invasoras y su impacto en la Flora autóctona de la República Dominicana, en la cual hizo hincapié en la agresividad de especies como: caliandra, Calliandra calothyrsus; camarones, Flemingia strobilifera; nim, Azadirachta indica; lengua de suegra, Sansevieria thyrsiflora; caucho de jardín, Cryotostegia madascariensis, y leucaena, Leucaena leucocephala. También expuso sobre los distintos ambientes, incluidos bosques naturales, que han sido invadidos por estas especies invasoras. De igual manera, se refirió al daño económico que causan las plantas exóticas invasoras (PEI). También, como parte de este proyecto, el Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Jardín Botánico Nacional ejecutaron un programa sobre especies invasoras denominado: “Creación de Capacidades para el Manejo y Control de Plantas Exóticas Invasoras. El Módulo I: Curso-taller sobre Conceptualización y Aspectos Básicos Sobre Manejo de Plantas Exóticas Invasoras fue impartido en la sede del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en Santo Domingo, en noviembre del 2013, dirigido fundamentalmente a los directores provinciales y municipales del Ministerio, con el objetivo de informar y alertar sobre el impacto y la amenaza a los ecosistemas naturales que representan las plantas exóticas invasoras establecidas en la República Dominicana (Peguero et al., 2014). Los siguientes dos módulos, desarrollados sobre la misma modalidad de “cursos-talleres”, con el título: “Plantas Exóticas Invasoras y su Impacto en los Ecosistemas Naturales de la República Dominicana” fueron impartidos en las comunidades de Blanco (provincia Monseñor Nouel) y en Cotuí (provincia Sánchez Ramírez), respectivamente; estuvieron dirigidos a representantes de LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 40 los respectivos ayuntamientos y juntas de distritos municipales, agrónomos, profesores, estudiantes, dirigentes comunitarios y otros actores fundamentales en las comunidades. Además se confeccionó una lista de las plantas autóctonas adecuadas para ser plantadas en las respectivas zonas, como alternativa a las numerosas plantas exóticas que se han introducido al cultivo. En estos dos cursos-talleres se hicieron prácticas de campo sobre erradicación de plantas invasoras (Peguero et al., 2014). En sentido general, los objetivos de estos cursos-talleres fueron los siguientes: a) dotar de conocimiento y de las herramientas teóricas mínimas sobre las especies exóticas invasoras, con énfasis en las plantas, a sectores determinantes en el manejo y control de estas plagas, b) crear conciencia de la gravedad de este fenómeno y llamar la atención sobre la necesidad de preservar nuestra diversidad biológica, c) hacer conciencia sobre los problemas que por igual ocasionan las especies exóticas invasoras en los aspectos socioeconómicos y culturales, d) que las personas capacitadas en estos cursos-talleres adquieran los conocimientos teóricos y técnicas básicas para el control y erradicación de estas plagas, e) que los y las capacitados y capacitadas se conviertan en multiplicadores de las instrucciones y las experiencias adquiridas sobre la prevención y tratamiento de estas especies dañinas y f) fomentar la reforestación y el uso de especies autóctonas (endémicas y nativas), dando a conocer la importancia de las mismas. En el transcurso de los trabajos correspondientes al curso-taller realizado en Blanco, se pudo detectar la presencia masiva y sumamente agresiva del moriviví gigante, Mimosa pigra, que había sido detectada en la región este y se creía erradicada. Pero resulta que esta especie, una de las más perjudiciales a nivel mundial, se encuentra invadiendo el cauce del río Yuboa y expandiéndose a otras zonas, sobre todo aguas abajo. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha llevado a cabo algunas acciones de control o de erradicación parcial de la misma; pero no ha sido posible su erradicación total y, por el contrario, continúa su expansión. Constantemente, y por diversas vías, están entrando al país numerosas especies exóticas, bien sea para la propagación en viveros comerciales, para ser plantadas directamente en áreas de jardinería, principalmente casas de veraneo y en proyectos turísticos, o bien en fincas agrícolas o forestales. Muchas de esas plantas se adaptan rápidamente al medio y se escapan del cultivo, convirtiéndose en malezas ecológicas o agrícolas. Usualmente, los técnicos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales responsables de autorizar o negar permiso para la entrada de determinadas especies que son conocidas invasoras o sospechosas de serlo, consultan a los técnicos del Jardín Botánico Nacional. A propósito de una consulta, Peguero (2007) elaboró y envió al Ministerio un documento de alerta sobre la solicitud de permiso para entrar al país la planta denominada kiri o árbol de la emperatriz, Paulownia tomentosa, un árbol proveniente de China y que se ha vuelto invasor agresivo en muchos países. Sin embargo, luego se ha sabido que ya esa especie existía en el país, en plantaciones forestales de una empresa que la promueve como: “El árbol milagroso”, exaltando las supuestas virtudes para salvar áreas degradas o deforestadas. En su lugar de origen, esta especie tiene mucha importancia como maderable; pero en numerosos lugares del mundo donde se ha introducido, ha causado graves daños. Por ello, se hace necesario ubicar esa o esas plantaciones, así como determinar si se ha propagado a otros lugares para erradicar esta especie lo más rápido posible, antes de que sea muy tarde. Peguero (Com. personal, 2015) establece que uno de los problemas más graves respecto a la dispersión de plantas exóticas invasoras es que muchas de ellas han sido introducidas por programas oficiales para diferentes fines e introducidas por las propias autoridades en determinados lugares, como ocurrió con la caliandra, Calliandra calothyrsus, que inicialmente fue introducida a la agricultura en Zambrana de Cotuí; pero luego fue plantada en los alrededores de la presa hidroeléctrica de Blanco y en la cuenca del río del mismo nombre por el Instituto Dominicano de Recursos Hidráulicos (INDHRI), y se ha vuelto una terrible plaga, causando graves daños ecológicos y económicos, ya que se ha expandido en toda la zona, infestando las labranzas agrícolas y pastizales, avanzando hacia el Parque Nacional Juan B. Pérez Rancier (Valle Nuevo). Además, señala que una mala práctica es que una especie se introduce para un fin específico, por ejemplo, forestal, y luego es llevada hacia otra zona y con otros objetivos, como ha sucedido con la acacia, Acacia mangium, introducida como especie maderable, y luego se ha usado en la reforestación en diferentes lugares, incluyendo el “Corredor Ecológico” Santo Domingo- Santiago”, y que se ha convertido en una plaga terrible en muchos lugares de las regiones norcentral, noreste y este. Lo mismo ocurre con plantas que son “curiosidades botánicas” que se expanden rápidamente, como es el caso de camarones o guajavo, Flemingia strobilifera, y del gallito, Croscomia crocosmiiflora, que han infestado extensas zonas de pastizales y de agricultura en el noreste y este del país, respectivamente. PPor ello se hace necesario tomar medidas de control sobre la entrada de plantas exóticas conocidas como invasoras en otros países o sospechosas de serlo. Internamente, en el país también deben establecerse mecanismos de control y de erradicación USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 41 de plantas invasoras, incluyendo la vigilancia sobre los movimientos de esas especies que ya están establecidas o de materiales que puedan tener semillas o material vegetativo de las mismas, como es la “tierra negra” o “Suelo vegetal”. Entre otras medidas, se hace necesario, también el chequeo periódico en los viveros, en fincas forestales, en fincas ganaderas, labranzas agrícolas, en casas de veraneos en altas montañas, en complejos turísticos, etcétera. La vigilancia en los puertos aéreos y marítimos, así como en la frontera terrestre con Haití, es de suma importancia. Se hace necesario continuar la ubicación de las plantas invasoras y las exóticas que pueden escapar del cultivo, para mantener al día los registros y el inventario de esas plantas dañinas. De igual manera, se debe controlar y supervisar el hidrocultivo con semillas de gramíneas, que actualmente se está usando mucho en los taludes en carreteras construidas sobre todo en medianas y altas montañas. Muchas veces junto a las semillas de esas gramíneas vienen las de otras especies que luego se convierten en malezas ecológicas y agrícolas. Las invasoras como se tratan aquí no incluyen, con unas pocas excepciones, las malezas agrícolas ni las pioneras autóctonas. Muchas malezas en los cultivos realmente se expanden porque son alimentadas junto a las especies cultivadas, es decir, que son fertilizadas. Además, en el caso de muchas de ellas que son gramíneas, solo prosperan en áreas abiertas y soleadas, ya que no resisten la sombra de la cobertura vegetal. De tal manera, que si se abandonan los cultivos y la vegetación arbustiva y arborescente comienza a cerrar la cobertura, esas gramíneas van desapareciendo. Eso se puede notar en el caso de la yerba de guinea, Panicum maximum. En el caso de las especies autóctonas, que algunos autores las tratan como invasoras, debe diferenciárselas de las exóticas, pues más bien juegan un papel importante en la conservación de suelos, por ejemplo. En nuestro caso eso ocurre con los llamados “calimetales” de Pteridophyas o helechos Pteridium aquilinum, Gleichenia bifida, G. flexuosa y Dichranopteris pectinata. Y de igual manera con Espermatophytas como: Miconia prasina y numerosas “malezas” de cultivos. Hay algunos casos de plantas arborescentes que forman masas monoespecíficas, estableciéndose con un largo período en la sucesión vegetal. Son los casos de la guayaba, Psidium guajava, y la bayahonda o aroma, Vachellia-Acacia-macracantha. En algunas zonas de elevaciones medias se ha observado masas densas semejando monocultivos de especies leñosas pioneras como: caña brava, Gynerium sagittatum; escobón, Eugenia crenulata; hoja de culebra o rompezaragüey, Eupatorium dictyoneurum, y caimitillo, Chrysophyllum oliviforme subsp. oliviforme. Pero no se les puede considerar invasoras, sino pioneras con un largo proceso de establecimiento (Peguero, 2006). Tomando como ejemplo la provincia de Samaná, la caracterización ambiental provincial informa que han introducido cientos de especies de plantas, algunas de las cuales no solo se han naturalizado, sino que se han convertido en invasoras y dominan ciertos paisajes, como es el caso de los llamados helechos camarón Nephrolepis multiflora, que es pionero en áreas alteradas, o Flemingia strobilifera, de más reciente introducción, pero que ya domina ciertos ambientes. Otra especie de planta invasiva es Acacia mangium, de origen australiano, que se introdujo al país en hace más de tres décadas para programas de agroforestería y reforestación y ha invadido la zonas del norte, donde representa una amenaza para los bosques nativos por competencia. Control de especies exóticas invasoras Para mantener el control de especies exóticas invasoras, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales implementa regulaciones estrictas en cuanto a las importaciones y tráfico de plantas y animales. A nivel interno, el Ministerio de Medio Ambiente, preocupado por el impacto que producen las especies exóticas invasoras sobre nuestra flora y fauna nativa y endémica, desarrolla un Programa de Control y Monitoreo de dichas especies y ha enfatizado el trabajo con 14 especies, de las cuales seis son plantas y ocho animales. Entre las plantas tenemos a tres especies que se controlaron en Alto Velo como parte del Proyecto Mitigando las Amenazas de las Especies Exóticas Invasoras en el Caribe Insular, las cuales son: yerba de guinea, Panicum maximum; algodón de seda, Calotropis procera; nim, Azadiachta indica. Por su parte, caliandra roja, Calliandra clothyrsus ha sido objeto de labores de control en las Reserva Forestal Loma Novillero; moriviví gigante, Mimosa pigra en acciones de control en Uvero Alto y control en Juma, Monseñor Nouel; y leucaena –lino criollo– Leucaena leucocephala con trabajo de control en Loma Novillero y Pelempito. Entre los animales tenemos los controles realizados al pez gato, Clarias batrachus, en los Humedales del Ozama y las acciones de prospección en áreas afectadas como Isabela; laguna El Limón, Independencia, entre otras; el monitoreo y control del mapache, Procyon lotor, en isla Catalina, que aún está en la fase de recopilación de información para elaborar un proyecto de erradicación; las actividades de control del chivo, Capra hircus en Alto Velo y de la rata negra o ratón, Rattus rattus en los cayos Siete Hermanos; de control y captura y remoción de la iguana verde, Iguana iguana en Paya, Peravia; así como los trabajos de erradicación del gato, Felis catus; el burro Equus assinus y la vaca Bos taurus, en isla Cabritos, que se encuentran en la etapa de monitoreo final, con el propósito de declarar el próximo año esta isla libre de estas especies. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 42 VALOR ECONÓMICO DE ECOSISTEMAS Y ESPECIES La valoración económica de biodiversidad, en términos sencillos, es todo intento de asignar valores cuantitativos a los bienes y servicios proporcionados por los ecosistemas y la biota, independientemente de si existen o no precios de mercado que ayuden a hacerlo. Su importancia radica en que permite que este tipo de recursos sean incorporados al mercado y se les asigna un precio. Es un instrumento usado principalmente en la gestión de recursos naturales que permite dar criterios cuantitativos para la priorización de las actividades de la sociedad. Sin embargo, también resulta una herramienta útil para la determinación de los daños económicos ocasionados al medio ambiente por la actividad de las personas. La clasificación para la valoración económica de los recursos biológicos y su diversidad se realiza con base el beneficio que aportan a la sociedad. Existen distintas clasificaciones; sin embargo, todas introducen como criterios el valor de uso de los recursos naturales y la biodiversidad, los valores alternos de este uso, los valores para las generaciones futuras y los valores referidos a una convicción ética. Clasificación parte de los valores de uso dados por los humanos a los recursos naturales y la biodiversidad; por el otro, se encuentran los valores de no uso de tales recursos. En este contexto, la Economía Ambiental nace como disciplina dentro del ámbito de la economía para tratar de aplicar los instrumentos analíticos de la economía convencional al análisis de las decisiones de los agentes económicos que tienen influencia en el medio ambiente (Field y Field, 2003). Sin embargo, no es nuestro interés adentrarnos en este amplio y complejo campo, sino llamar la atención acerca de la conveniencia de valorar criterios económicos al analizar los valores de la biodiversidad. Incorporar criterios de costos al tratar diferentes componentes de la biodiversidad puede ofrecer una dimensión más concreta y entendible, pues detrás de la mayor parte de las actividades humanas que causan el deterioro del hábitat y las especies, hay siempre motivaciones económicas. Actualmente, economistas y ecólogos concuerdan en que los métodos que combinan información biológica y económica pueden ayudar más efectivamente a identificar estrategias para revertir la pérdida de biodiversidad. Seguidamente se recopilan algunos ejemplos de valoraciones económicas de algunos de nuestros ecosistemas (manglares y arrecifes coralinos), grupos (tortugas y ballenas) y recursos (pesqueros e hídricos) y Áreas Protegidas. Para el presente informe no hallamos ninguna valoración de los humedales. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales cuenta con un manual para la valoración económica de los humedales en el contexto de RAMSAR (Barbier et al., 1997) que sería importante aplicar a algunos de nuestros ecosistemas. Valor económico de los ecosistemas costeros marinos La zona costera marina, de manera integral, ha sido objeto de algunas valoraciones económicas. Geraldes (2002) realizó un análisis preliminar del valor y pérdidas de los servicios ambientales desde los ecosistemas costeros marinos en la República Dominicana. Geraldes (2004; 2007) profundiza en el tema y analiza los impactos ambientales generales que suceden cotidianamente en la zona costero marina de la República Dominicana, ocasionados por el desarrollo urbano e industrial y los contabilizan a partir de un cálculo asociado al PIB nacional del año 2003, usando el concepto de depreciación. Se establece que el 18.2 % de la economía depende de que los ecosistemas del litoral funcionen adecuadamente y ofrezcan sus servicios a la sociedad que los utiliza. Igualmente se determina que el 6.6 % del PIB se pierde anualmente por razón de la gestión inadecuada que realizan los sectores productivos en el litoral, reduciendo la capacidad de ofertar servicios ambientales que mitiguen los impactos y aseguren el funcionamiento natural de estos ecosistemas que allí se encuentran. Pugibet (2009) evalúa los valores de servicio del ecosistema costero en el Parque Nacional Cotubanamá. Wielgus y colaboradores (2010) analizan el valor económico de ecosistemas costeros en República Dominicana, incluyendo playas y pesquerías en arrecifes coralinos y manglares. Señalan que los procesos de erosión de playas pudieran dejar pérdidas económicas al país entre 52 y 100 millones de dólares entre el período del 2010 al 2020. Reportan también que la pesca proveniente de sistemas coralinos se ha reducido en el período 2000 al 2010 en cerca de un 60 %. Valor económico de los manglares Las valoraciones económicas de los manglares cuentan con un importante estudio en el golfo de California en México que demuestra que este ecosistema mantiene más de 26 pesquerías de alto valor económico y proporcionan beneficios del orden de los 700 mil dólares por hectárea. Se estima que una hectárea de mangle rojo (Rhizophora mangle) mantiene una productividad pesquera anual de unos 37 mil dólares. A través de una combinación de estudios de campo, análisis geográficos, y valoraciones USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 43 económicas, también encontraron que 13 regiones costeras del golfo de California produjeron un promedio de 11,500 toneladas de peces y jaibas derivados de los manglares por año, entre 2001 y 2005, generando alrededor de 19 millones de dólares para los pescadores locales. Según el estudio, más de 30 por ciento de las pesquerías artesanales de esta región están formadas por especies que pasan parte de su ciclo vital en los manglares de la zona. El valor anual de los servicios ecosistémicos que proveen los manglares a nivel mundial para las poblaciones humanas está estimado en más de 1,600 millones de dólares. Estos servicios incluyen regulación climática, mantenimiento de la disponibilidad de agua, control de la erosión, captura y tratamiento de contaminantes en el agua, producción de alimentos, y usos recreativos (Greenpeace, 2009). En República Dominicana, Beltré (2011) determina el valor económico de los manglares del Bajo Yuna, Área Protegida ubicada al oeste de la bahía de Samaná, en función de su uso y disponibilidad a pagar para conservarlos. Los resultados muestran que los atributos de estos manglares garantizan su integridad ecológica y que la pesca artesanal, que es la actividad de mayor incidencia, reporta anualmente alrededor de RD$13 millones y un ingreso por pescador de unos RD$10,000.00. Además, su disponibilidad a pagar promedio es de RD$250.00 por cada pescador, es decir un equivalente a RD$311,000.00 para la población pesquera existente de 1,244 pescadores. El nivel organizativo, la familia, la tenencia de vivienda, el conocimiento del ecosistema y el nivel de dependencia de servicios de los pescadores entrevistados son variables que determinan su disponibilidad a pagar para conservar los manglares. Se recomienda una intervención integrada de las organizaciones comunitarias y el gobierno que trascienda las fronteras de la mera protección de los manglares, ya que el sustento de estos pescadores depende directamente de este ecosistema. De esta forma se obtendrían recursos económicos para la administración más eficiente de esta Área Protegida. Valor económico de los arrecifes coralinos Los arrecifes coralinos, además de una alta diversidad biológica, poseen grandes valores naturales y socioeconómicos. A pesar de su muy limitada extensión sobre el océano, los arrecifes coralinos albergan la cuarta parte de las especies marinas del mundo y proveen entre el 10 y 12 % de las capturas de las pesquerías mundiales (Munro y Williams, 1985). Más del 25 % de las capturas comerciales de los países en desarrollo provienen de especies que habitan o guardan alguna relación de dependencia con ese biotopo (Jameson et al., 1995) y entre ellas se encuentran las especies de mayor calidad y precio, como por ejemplo la langosta. Según Costanza et al. (1997), los arrecifes del mundo en conjunto proveen bienes y servicios por valor de cerca de 375,000 millones de USD/año. Spalding et al. (2001) estiman un total mundial de 284,300 km² de arrecifes. Estas dos cifras nos llevan a un estimado grueso de ingresos de 1.3 millones de USD/año por km² de arrecife. Si se considera el estimado del área total de los arrecifes de República Dominicana de 610 km² (Spalding et al., 2001), podría estimarse que el país cuenta con un potencial de generación de ingresos a partir de este ecosistema, de cerca de $805 millones de USD/año. Valor económico de las tortugas marinas Troëng y Drews (2004) ofrecen un ejemplo interesante del valor económico de las poblaciones de tortugas marinas, asignándole un uso ecoturístico, de manera que los turistas —bajo determinadas reglas que garanticen el bienestar de los animales— puedan ser protagonistas del proceso de anidamiento y la salida de las pequeñas tortugas en el ambiente natural. Esta actividad se complementa con la producción y venta de artículos con motivos relacionados con las tortugas, patrocinadas por proyectos conservacionistas y la oferta de servicios de alojamiento y atención a los participantes. Las ganancias que han obtenido las empresas turísticas y/o las comunidades locales en países de la región como Costa Rica, Brasil, Trinidad y Tobago y Barbados, por concepto del ecoturismo de observación de tortugas alcanza cifras en el orden de USD$500,000 a 6,000,000 en un año, según la localidad, número de visitantes y el desarrollo de la infraestructura de apoyo. Al margen de las ganancias económicas, los impactos positivos a la conservación del recurso son obvios, al igual que a la imagen nacional cuando se observa una cultura nueva que abraza los usos no extractivos de una especie protegida y se incorpora a los esfuerzos internacionales para garantizar su supervivencia. Valor económico de las pesquerías de agua dulce Jackson (1985) llevó a cabo evaluaciones de la pesca de ríos y embalses en la República Dominicana, reportando un rendimiento de pesca de 29 kg/ha/año a 75 kg/ha/año. Antes de la construcción de presas, la pesca de río se centraba en cangrejos y peces estuarinos, pero había poca pesca o desarrollo del mercado de peces fluviales. Con la construcción de represas hidroeléctricas en los embalses del país, fueron sembrados con tilapia y lobina negra (Micropterus salmoides). Estos peces se expandieron LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 44 rápidamente y fueron reconocidos rápidamente por la población local como bases de recursos que podrían apoyar actividades recreativas y la pesca de subsistencia. Los mercados locales aceptaron estos nuevos productos de pescado y una industria turística se desarrolló alrededor de la pesca. Los principales desafíos fueron acceso a hielo, transporte de las capturas, y aspectos de seguridad de encontrar troncos mientras se pesca en pequeñas embarcaciones de pescadores. Los factores limitantes para la pesca de embalse en la República Dominicana son las cuestas empinadas, los niveles fluctuantes de agua y zonas de litorales limitadas para el desove de peces. Valor económico de los recursos hídricos La valoración económica de los recursos naturales, y en particular del recurso agua, ha sido poco cuantificada en el país. Estudios en esta dirección son recientes. El más amplio realizado es el de la valoración de las áreas dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Gómez, Alpizar y Bonilla, 2014). Uno de los estudios que se ha realizado ha sido bajo el Bosque Modelo Yaque del Norte (BMYN), el cual ocupa el área de la cuenca alta del río del mismo nombre en la zona norte de la República Dominicana. Se hace referencia al mismo como ejemplo del valor de los recursos hídricos, en este caso, en una cuenca particular. Este paisaje de conservación aporta importantes servicios ecosistémicos, entre ellos agua para consumo humano a la ciudad de Santiago de los Caballeros, la segunda de importancia de la República Dominicana. Zahira (2014) investiga la disposición a pagar (DAP) de los usuarios por la conservación de los ecosistemas que proveen el agua potable. La estimación de la DAP por los usuarios del recurso hídrico es de RD$128.00/mes. Esto significa que internalizando el valor, tendríamos una suma de RD$15,598,464 mensuales por concepto de recaudación para la restauración de los ecosistemas que aportan el agua potable. Esta investigación también estableció los lineamientos más para internalizar el valor económico del agua para consumo humano mediante el establecimiento de un esquema de Pago por Servicios Ambientales (PSA), a través de una tarifa hídrica ambientalmente ajustada. Valor económico de las Áreas Protegidas Gómez-Valenzuela et al. (2014) hicieron un ejercicio de valoración económica del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), en el marco del Proyecto de Reingeniería del SINAP, bajo el auspicio del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Global Environment Facility. El objetivo del estudio fue estimar la contribución del SINAP al PIB y al bienestar de la sociedad dominicana, mediante la construcción de una matriz del Valor Económico Total (VET = valores de uso + valores de no-uso+valor de opción) a partir de los servicios ecosistémicos. Por consiguiente, la unidad de valoración es los servicios ecosistémicos y el año base de medición en 2012. En términos metodológicos, se delimitó el tamaño del SINAP: su cobertura y extensión territorial, así como los ecosistemas que lo integran. Luego se identificaron y clasificaron los distintos servicios ecosistémicos y por último, la selección de las técnicas de valoración. El resultado ha sido una matriz del VET en la que se aprecia la contribución económica del SINAP a nivel agregado, por tipos de valores y servicios ecosistémicos. Valor económico de la observación de ballenas jorobadas La bahía de Samaná es parte del Santuario de Mamíferos Marinos de la República Dominicana (junto con los Bancos de la Navidad y La Plata) y se considera uno de los destinos más importantes para la observación de ballenas jorobadas en el Caribe (Hoyt, 1999). El Santuario de Mamíferos Marinos recibe actualmente más de 40,000 visitantes durante la temporada de observación de ballenas (de enero a marzo) con un beneficio directo a la comunidad de los US$ 2,3 millones (AGROFORSA, 2012). USOS E IMPACTOS DE LA BIODIVERSIDAD EN LA FRONTERA República Dominicana y Haití tienen 388 km de frontera. El comercio es una de las características clave en la zona fronteriza, conectando a los dos países y creando interdependencias entre las dos poblaciones. Haití es el segundo socio comercial más importante de República Dominicana, y este a su vez es el tercer destino de exportación más importante de Haití. El aumento del comercio entre los dos países, cuando se realiza de manera legal con productos de primera necesidad (ropas y alimentos) o materiales de construcción es un desarrollo positivo que presenta oportunidades a las personas del área fronteriza para mejorar sus condiciones de vida, ganar acceso al capital y mejorar las relaciones entre las comunidades a ambos lados de la USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 45 frontera. Existe, no obstante, una importante cantidad de comercio ilegal entre ambos países que involucra y pone en peligro varios recursos de la biodiversidad dominicana. Dentro el tema de usos e impactos a la biodiversidad, la situación de la frontera demanda una atención especial que será explicada en este apartado a partir de los resultados del análisis de retos ambientales en la frontera de UNEP (2013) y la Caracterización de la Cuenca Artibonito (Ministerio Ambiente /OXFAM, 2014). Desbroce de bosques e incendios forestales Una fracción considerable de lo que queda de bosque en el lado dominicano de la zona fronteriza es de propiedad privada. Están vigentes diversas regulaciones relacionadas con el derecho de los propietarios privados a talar árboles y desbrozar la tierra. Es claro, sin embargo, que esta práctica no está controlada, al menos en la zona fronteriza. Tanto los dominicanos como los haitianos están involucrados, lo que hace de este un claro tema transfronterizo. La forma más común de desbroce de tierra forestal ocurre cuando los propietarios dominicanos (con frecuencia ausentes) y los obreros haitianos unen fuerzas para producir carbón o cultivar la tierra bajo un arreglo de aparcería o arrendamiento de tierra. Los árboles son talados para producir carbón y luego la tierra es desbrozada de arbustos y de hierba rústica mediante la quema. Los cultivos anuales son sembrados durante 1 a 3 años, y luego la tierra es abandonada temporalmente, permitiendo cierto nivel de crecimiento de nuevos árboles antes de que se repita el ciclo. Esta práctica bien establecida tiene cuatro impactos negativos claros: a) degradación intensa de los lotes cultivados, b) incendios forestales que comienzan a partir de la quema de los lotes, c) exportación del sistema destructivo de desbroce y de uso de tierra de Haití a República Dominicana y d) deterioro de la gobernabilidad de recursos en República Dominicana (UNEP, 2013). Comercio ilegal de carbón en la frontera Se estima que un 75 % de la población haitiana aún depende de la leña y el carbón para sus necesidades cotidianas de energía. Si bien el carbón es producido en la zona rural, la mayoría se consume en las áreas urbanas y se estima que Puerto Príncipe consume el 80 %. Los habitantes rurales normalmente dependen de la leña más que del carbón para cocinar. Por lo tanto, la producción y el comercio transfronterizo de carbón están impulsados en gran parte por la demanda de este en las ciudades haitianas. A pesar del hecho de que una gran parte del carbón consumido en Haití es producido en este país, una parte importante también se produce en República Dominicana y se importa ilegalmente y sin ninguna forma de control a Haití. Se estima que la cantidad total de carbón producida en República Dominicana y llevada a Haití es de aproximadamente 50,000 toneladas por año y constituye un comercio valuado en casi US$15 millones (estimando un precio de US$300 por tonelada). El comercio transfronterizo de carbón ocurre a todo lo largo de la frontera y principalmente a pequeña escala: individuos o pequeños grupos de personas en Haití cruzan la frontera ya sea para talar árboles para hornos de carbón en Haití o para producir el carbón en hornos en República Dominicana, antes de transportarlo al otro lado de la frontera. Sin embrago existen puntos críticos donde el comercio de carbón no controlado tiene lugar a mayor escala y con mayor nivel de organización como ocurre en las áreas forestales alrededor de los lagos Azuei y Enriquillo y más específicamente en Boca de Cachón, Las Lajas, Tierra Nueva, Puerto Escondido y Bahoruco (UNEP, 2013). La mayor parte del carbón en la parte haitiana del Masacre y Pedernales se produce a partir de la bayahonda (Prosopis juliflora), seguido del campeche (Haematoxylum campechianum) y algunos árboles frutales como caimito y mango, si bien en estos casos se trata de especímenes viejos poco productivos (UNEP, 2013). May (2013) realizó un estudio de las plantas preferidas para leña en el bosque seco de Pedro Santana y Bánica, y ofrece una interesante perspectiva acerca del uso de la leña en relación con su impacto en la conservación de los bosques y las especies nativas y endémicas. En estas zonas, donde la leña se usa como combustible doméstico y pequeñas industrias, los habitantes manejan ciertos criterios para buscar las especies para leña (que la leña dure mucho tiempo en el fuego, que dé buena brasa y que no produzca humo) y mencionaron ocho árboles y arbustos como especies preferidas para leña. La lista incluye candelón, Senegalia skleroxyla (81 %), bayahonda prieta, Vachellia macracantha (81 %), tabaco, Brya buxifolia (52 %), frijolillo Senna atomaria (30 %), cambrón, Prosopis juliflora (26 %), campeche, Haematoxylon campechianum (11 %), carga agua, Senna angustisiliqua (7 %) y capá, Petitia domingensis (7 %). Pesca transfronteriza y sobrepesca ilegales El análisis de retos ambientales en la frontera de UNEP (2013) señala que tanto los pescadores dominicanos, como los funcionarios gubernamentales en Pedernales y Montecristi plantearon un problema común: pescadores haitianos que pescan en forma LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 - 46 ilegal, agotando así las reservas pesqueras, y capturando también especies protegidas (incluso tortugas) en el lado dominicano de la frontera. El área costera fronteriza norte también se ve afectada por problemas relacionados con la delimitación poco clara de la frontera marítima entre los dos países. La frontera de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) no está definida en forma clara y por lo tanto no es obvio en qué punto un bote ha cruzado la frontera. Por ello, es frecuente encontrar numerosas embarcaciones haitianas en todos los cayos Siete Hermanos, incluso generando serias confrontaciones con militares, autoridades de Medio Ambiente y con pescadores dominicanos. La delimitación de los mares territoriales es mucho más clara en el sur y ambos lados saben cuándo están pescando fuera de sus aguas territoriales. Sin embargo, en Trudillé, Oviedo, y en La Beata se asientan decenas de haitianos durante semanas a pescar y se llevan cualquier tipo de recurso pesquero, así como cargamentos de leña. Es obvio que esto se hace con la anuencia de autoridades y en connivencia con pescadores dominicanos. Un equipo del Jardín Botánico Nacional, y con presencia de miembros del Grupo Jaragua, contactó el pasado año la perversa práctica de cazar tortugas, que según se dice son liberadas en La Saona, y tan pronto llegan al canal Beata son capturadas. Numerosos caparazones fueron observados en la playa, al sur del Destacamento de Marina y del poblado de unos 70 ranchos que existen allí. También existen prácticas de sobrepesca a ambos lados de la frontera entre los pescadores haitianos, tanto en la costa norte como en la sur de la zona fronteriza. Según algunos reportes, la reserva pesquera está disminuyendo en tamaño y volumen. Los pescadores haitianos están reduciendo el tamaño de la malla de sus redes para pescar peces cada vez más pequeños y emplean nasas cuya malla captura un alto porcentaje de juveniles ilegales de langosta (Herrera-Moreno y Betancourt, 2003a). Constantemente las capturas son escasas con predominancia de juveniles en las redes de pescadores haitianos activos en la costa y cerca de ella. Dichas prácticas, mantenidas a lo largo del tiempo, han llevado a la destrucción del stock reproductor y a la sobrepesca de los recursos marinos existentes. Las capturas de peces son mejores en el sur, donde algunos pescadores informaron que podían ganarse la vida solo de la pesca, mientras que en el norte también tenían que involucrarse en prácticas adicionales de subsistencia, principalmente en la agricultura, la fabricación del carbón o el pequeño comercio o la producción de sal, actividades que trasladan los impactos a la biodiversidad hacia nuevos recursos. Zapata (comunicación personal, 2017) ha observado en 2016 y 2017 diferentes artes de pesca, mayormente cordeles de hasta 100 metros, colocadas y levantadas en uno a dos días, en la bahía de Manzanillo. Con esto se capturan diferentes especies de peces, sin control respecto a especies y tallas establecidas. Un motivo por el cual las reservas pesqueras son más abundantes en el sur puede ser el hecho de que el Parque Nacional Jaragua está ubicado cerca del lado dominicano de la frontera, y proporciona un Área Protegida para que las poblaciones de peces se revitalicen. No existe vigilancia ni supervisión gubernamental con respecto al manejo de los recursos costeros y marítimos en las aguas territoriales haitianas, lo cual significa que los pescadores de ambos países operan libremente del lado haitiano de la frontera. Los pescadores dominicanos, en general, cruzan la frontera marítima haitiana para pescar especies pelágicas (de aguas profundas) que son poco explotadas en Haití (UNEP, 2013). Tala de mangles y producción de sal Los manglares son aún relativamente abundantes en el área fronteriza. Existen muy pocos manglares a lo largo de la costa sur de la zona fronteriza, pero hay muchos más al oeste en el lado dominicano de la cuenca del río Pedernales, entre la ciudad de Pedernales y cabo Rojo. Los manglares ya degradados del área fronteriza están, además, bajo la amenaza de personas que los talan para usarlos como combustible, y del desbroce que se lleva a cabo para abrir paso a la producción de sal. Estas amenazas son graves en Haití, pero de menor gravedad en República Dominicana, donde la mayor parte del daño es histórico y las autoridades están protegiendo en forma activa los manglares que quedan (UNEP, 2013). En Haití, la principal amenaza para el mangle es la tala para utilizarlo como leña. Incluso hay operaciones semicomerciales de leña que abastecen a panaderías y lavanderías en Cap-Haïtien. Si bien tanto aquellos que talan los mangles como los pescadores viven en las mismas comunidades, estos últimos en general no participan en las actividades de tala de mangles, ya que saben que es perjudicial para su medio de vida: la pesca. La producción artesanal de sal tiene lugar del lado haitiano del área fronteriza. Dada la tecnología básica utilizada, se producen solamente cantidades limitadas de sal de una calidad relativamente mala. Algunos pueblos como Jackzyl y Caracol recibieron algo de apoyo del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para excavar lagunas salinas, pero las comunidades dijeron que sería necesario más apoyo para mejorar la producción. Sin embargo, UNEP (2013) no recomienda más apoyo para fomentar la producción haitiana de sal, dados los efectos muy perjudiciales que esta tiene en la cobertura de manglares y en las reservas pesqueras. Además, la producción artesanal de sal no producirá una sal que pueda USOS DE LA BIODIVERSIDAD, AMENAZAS E IMPACTOS 8 - 47 competir en el mercado ni con la calidad ni con las cantidades obtenidas a través de la producción industrial. En República Dominicana, casi la mitad de los mangles que crecían originalmente en el área fronteriza fueron talados hace muchos años, y el espacio que cubrían ahora está ocupado por campos productores de sal, algunos de los cuales todavía funcionan a escala industrial. Degradación de los cursos de agua y los ecosistemas ribereños Los ecosistemas fluviales dominicanos también resultan afectados en la frontera, por una parte por las deforestaciones que ocurren del lado haitiano, y por otra parte, debido al vertimiento de contaminantes. En la frontera es común que varias cañadas reciban aguas residuales de los asentamientos humanos, mercados, criaderos de animales y desechos sólidos en territorio haitiano y desemboquen en cursos de agua compartidos; un caso importante es el río Artibonito, en territorio dominicano. La Caracterización Ambiental de Elías Piña (Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales/GIZ, 2011) ya advertía acerca de la carga contaminante que aporta la población de Los Cacaos en la frontera con Pedro Santana. La Caracterización de la Cuenca Artibonito señala que en la subcuenca Alto Artibonito en Pedro Santana los análisis de calidad de agua revelan valores muy altos de coliformes fecales (160,000 NMP/100 ml) donde el río Artibonito, que corre aproximadamente por la cota de 250 msnm, recibe las aguas de varias cañadas tributarias que pasan por los poblados de Los Cacaos, Villios y Grand Castellaur, situados en Haití sobre la cota de altura de 380 msnm (Ministerio Ambiente /OXFAM, 2014). Las aguas del río Pedernales, que divide a esta provincia dominicana con Haití, son usadas por habitantes de ambas partes de la frontera para el consumo doméstico y el regadío de cultivos; están siendo contaminadas con el lanzamiento de desechos sólidos, por parte de haitianos en las riberas de Namboni y Cabeza de Agua. Una gran fuente de contaminación para las aguas del río Pedernales es el arroyo Bois d´Homme, que viene de Haití, a orillas del cual han establecido una zona de “clasificación” de ropa usada que compran por pacas en la Zona Franca de Pedernales, y allí depuran y abandonan toneladas de ropa vieja, produciendo una enorme contaminación, incluso visual, como puede observarse también en un paso fronterizo por el impresionante río Mulito, afluente del Pedernales. Según Salazar et al. (2014), quienes hicieron un levantamiento de la flora acuática y ribereña a ambos lados de la frontera domínico-haitiana en la cuenca del río Pedernales, esta zona ha sido ampliamente antropizada para actividades principalmente agropecuarias, que incluyen cafetales de montaña, elaboración de carbón y corte de madera, y solo quedan algunos relictos importantes de la cobertura primaria, principalmente en la vegetación ribereña del lado dominicano. CAPÍTULO 9LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS Bosque ribereño, río Barracote, Bajo Yuna Tomás Montilla © LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS Introducción SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS PROTEGIDAS (SINAP-RD) ÁREAS DE PROTECCIÓN ESTRICTA Santuarios Marinos Reservas científicas Reservas Biológicas PARQUES NACIONALES Reserva Científica Villa Elisa Reserva Científica Ébano Verde Reserva Científica Loma Quita Espuela Reserva Científica Loma La Barbacoa Reserva Científica Loma Guaconejo Reserva Científica Las Neblinas Reserva Científica Dicayagua Reserva Científica La Salcedoa Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de La Plata y La Navidad Santuario de Mamíferos Marinos Estero Hondo Santuario Marino Arrecifes del Sureste Santuario Arrecifes del Suroeste Parque Nacional Armando Bermúdez Parque Nacional José del Carmen Ramírez Parque Nacional Nalga de Maco Parque Nacional Montaña La Humeadora Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos Parque Nacional Valle Nuevo Parque Nacional Sierra Martín García Parque Nacional Sierra de Bahoruco Parque Nacional Cabo Cabrón Parque Nacional Sierra de Neiba Parque Nacional Los Haitises Parque Nacional El Morro Parque Nacional Cotubanamá (antiguo P. N. del Este) Parque Nacional Jaragua Reserva Biológica Loma Charco Azul Reserva Biológica Sierra Prieta CAPÍTULO9 1 1 2 2 2 4 4 6 7 8 9 10 10 12 13 14 14 15 16 17 17 18 19 20 21 23 25 26 28 30 31 32 33 35 Parques Nacionales Submarinos MONUMENTOS NATURALES Parque Nacional Manglares de Estero Balsa Parque Nacional Manglares del Bajo Yuna Parque Nacional Humedales del Ozama Parque Nacional La Hispaniola Parque Nacional Saltos de La Jalda Parque Nacional Máximo Gómez Parque Nacional La Gran Sabana Parque Nacional Anacaona Parque Nacional Luis Quinn Parque Nacional Aniana Vargas Parque Nacional Manolo Tavárez Justo Parque Nacional Picky Lora Parque Nacional Francisco Alberto Caamaño Deñó Parque Nacional Baiguate Parque Nacional Punta Espada Monumento Natural Cabo Francés Viejo Monumento Natural Salto El Limón Monumento Natural Las Dunas de Las Calderas Monumento Natural Las Caobas Monumento Natural Isla Catalina Monumento Natural Lagunas Cabarete y Goleta Monumento Natural Loma Isabel de Torres Monumento Natural Pico Diego de Ocampo Monumento Natural Río Cumayasa y Cuevas de las Maravillas Monumento Natural Salto de la Damajagua Monumento Natural Hoyo Claro Monumento Natural Loma Altagracia o Loma La Enea Monumento Natural Cabo Samaná Monumento Natural Bosque Húmedo de Río San Juan Monumento Natural Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o Pomier Monumento Natural Cerro de San Francisco Monumento Natural Los Cacheos Monumento Natural Salto de Jimenoa Monumento Natural Saltos de Jima Monumento Natural El Saltadero Monumento Natural Salto de Socoa Monumento Natural Saltos de la Tinaja Monumento Natural Las Marías Monumento Natural Laguna Gri-Gri Monumento Natural Manantiales de Las Barías Monumento Natural Salto Grande Monumento Natural La Ceiba Parque Nacional Submarino Montecristi Parque Nacional Submarino La Caleta 38 38 39 40 41 42 42 44 45 46 47 48 49 50 50 51 51 52 52 52 53 53 54 54 55 56 56 57 58 59 59 60 60 61 62 62 62 63 64 65 66 67 67 68 68 RESERVAS NATURALES PAISAJES PROTEGIDOS EL COMANEJO DE LAS ÁREAS PROTEGIDAS EN LA REPÚBLICA DOMINICANA Monumento Natural Punta Bayahíbe Monumento Natural Don Rafael Herrera Cabral Monumento Natural Miguel Domingo Fuertes Cueva de Los Tres Ojos de Santo Domingo Refugio de Vida Silvestre Río Chacuey Refugio de Vida Silvestre Lagunas Redonda y Limón Refugio de Vida Silvestre Bahía de Luperón Refugio de Vida Silvestre Manglares de Puerto Viejo Refugio de Vida Silvestre Cayos Los Siete Hermanos Refugio de Vida Silvestre Laguna Saladilla Refugio de Vida Silvestre Humedales del Bajo Yaque del Sur Refugio de Vida Silvestre Laguna Cabral o Rincón Refugio de Vida Silvestre La Gran Laguna o Perucho Refugio de Vida Silvestre Manglares de La Jina Refugio de Vida Silvestre Lagunas de Bávaro y El Caletón Refugio de Vida Silvestre Río Soco Refugio de Vida Silvestre Ría Maimón Refugio de Vida Silvestre Laguna de Mallén Refugio de Vida Silvestre Río Higuano Refugio de Vida Silvestre Cañón Río Gurabo Refugio de Vida Silvestre Gran Estero Refugio de Vida Silvestre Laguna San José Refugio de Vida Silvestre Río Dulce Santuario Marino del Norte ÁREAS DE MANEJO DE HÁBITAT / ESPECIES 69 69 70 71 71 71 72 73 73 74 74 75 75 76 76 77 78 78 78 79 80 80 81 81 81 82 82 82 LISTA DE TABLAS Tabla 9.1. Resumen oficial de las Áreas Protegidas de República Dominicana, Ministerio Ambiente (2017). Se indica el número por categorías y subcategorías entre corchetes. Tabla 9.2. Listado de reptiles amenazados en el Parque Nacional Jaragua. Tabla 9.3. Listado de Aves amenazadas en el Parque Nacional Jaragua. Tabla 9.4. Experiencias de comanejo en las Áreas Protegidas de República Dominicana. LISTA DE ANEXOS Anexo 9.1 Mapa del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de la República Dominicana. Refugios de Vida Silvestre Refugios de Vida Silvestre Santuario de Mamíferos Marinos LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS Introducción De acuerdo a la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales (64-00), ley marco en la República Dominicana, el concepto de áreas protegidas se define como una porción de terreno y/o mar especialmente dedicada a la protección y mantenimiento de elementos significativos de biodiversidad y de recursos naturales y culturales asociados, manejados por mandato legal y otros medios efectivos. Según la UICN (2018), un área protegida es un espacio geográfico claramente definido, reconocido, dedicado y gestionado, mediante medios legales u otros tipos de medios eficaces para conseguir la conservación a largo plazo de la naturaleza y de sus servicios ecosistémicos y sus valores culturales asociados. En este contexto, el marco legal dominicano de las Áreas Protegidas define como su objetivo fundamental, garantizar la conservación y preservación de muestras representativas de los diferentes ecosistemas y del patrimonio natural y cultural de la República Dominicana, para asegurar la permanencia y optimización de los servicios ambientales y económicos que estos ecosistemas ofrecen o puedan ofrecer a la sociedad dominicana en la presente y futuras generaciones. Tuxill y Nabhan (1998) señalan que como las poblaciones humanas han crecido de manera exponencial en los dos últimos siglos, han modificado los hábitats, desplazado especies y alterado la distribución y la abundancia de los recursos vegetales en una escala sin precedentes en la historia, y que hay cálculos que indican que 50,000 especies vegetales podrían extinguirse en el planeta durante las próximas tres décadas, si no se toman medidas de importancia para reducir las presiones que están sufriendo. Muchos recursos vegetales que antes estaban muy extendidos y eran suficientemente abundantes para cosecharlos rutinariamente, serán relegados a una existencia precaria en densidades demasiado bajas para sustentar ciertos usos. Lo mismo ocurre con la fauna, cuyas poblaciones se han visto afectadas directamente por la pérdida de las asociaciones vegetales que le brindan sustrato, refugio y alimento, y muchas especies han sido llevadas a la extinción. Tanto la biota como los ecosistemas se han visto seriamente afectados por la pérdida de hábitats, la sobreexplotación de especies y recursos, la contaminación del suelo, el agua y el aire, la introducción de especies invasoras y el cambio climático, cinco factores básicos que amenazan, impactan y conducen a la destrucción de la biodiversidad. El presente capítulo explora la situación de la biodiversidad en nuestras Áreas Protegidas, tomando como base las informaciones existentes en cada una de las áreas, por lo que el alcance puede variar de una a otra. Se analizan los objetos de conservación (recursos, ecosistemas, especies y procesos ecológicos) que estas áreas protegen y su relevancia enfocada a la biodiversidad, para ofrecer nuevas recomendaciones de uso y manejo. La información que se ofrece está basada mayormente en la documentación existente, sobre todo en el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, al momento de realizarse este trabajo. La mayor parte de los trabajos que documentan la biodiversidad de las áreas protegidas, han sido levantamientos y caracterizaciones temáticas para fines concretos, muchas veces para la elaboración de los planes de manejo de dichas áreas; así como también a partir de las informaciones que se recaban, a través del monitoreo periódico de varias especies de la fauna. La información ofrecida es un compendio de la documentación disponible, la cual deberá ser constantemente actualizada sobre la base de inventarios e investigaciones mucho más exhaustivas. En relación a las referencias sobre especies amenazadas, estas se basan en dos fuentes básicas: la base de datos de la UICN sobre especies en la Lista Roja Global (http://www.iucnredlist.org) y las listas rojas nacionales. En el documento que precede a este (SEA/DVS, 1990), se incluyeron listas con categorías de amenazas, pero no se consideran como una lista roja nacional. En el 2011, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales elaboró la primera Lista Roja Nacional (Ministerio Ambiente, 2011). Esta incluyó especies de plantas y animales que fueron evaluados durante este proceso. Posteriormente, el Jardín Botánico Nacional (2016) realiza una extensa evaluación de las plantas vasculares de la República Dominicana (Jardín Botánico Nacional, 2016), la cual pasa a ser la Lista Roja Nacional oficial para las especies de plantas. Más recientemente, 2017–2018, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, lleva a cabo un proceso nacional de revisión y actualización de la Lista Roja Nacional (2018). Las especies amenazadas que se reportan como presentes en las diferentes áreas protegidas aquí incluidas se basan en esta documentación. La Lista Roja Global de la UICN ha sido revisada al 2018; la información sobre las plantas vasculares es al 2016 y la actualización sobre la fauna es al 2018. Es importante destacar que las evaluaciones de las especies que aparecen en la Lista Roja de la UICN se basan en toda el área de distribución natural 9. LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 1 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES de la especie, muchas de las cuales son compartidas con Haití, y en algunos casos, con distribuciones geográficas naturales más amplias. Mientras que las evaluaciones para la Lista Roja Nacional, solo evalúan las especies sobre la base de las poblaciones existentes en territorio dominicano, por lo cual estas dos evaluaciones no siempre coinciden. Este Capítulo comprende solo las categorías de Áreas de Protección Estricta, Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Áreas de Manejo de Hábitat/Especies, que suman 96 espacios protegidos. Como complemento a las informaciones que aquí encontrarán, remitimos al lector al extenso trabajo sobre el valor de las Áreas Protegidas de la República Dominicana, generado por el proyecto de Reingeniería de las Áreas Protegidas (GEF/Ministerio de Medio Ambiente/PNUD, 2015). SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS PROTEGIDAS (SINAP-RD) El Artículo 2 del Capítulo I, Título I de la Ley Sectorial de Áreas Protegidas 202-04 sobre definiciones establece que el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) “es el conjunto armonizado de unidades naturales coordinadas dentro de sus propias categorías de manejo, las cuales poseen objetivos, características y tipos de manejo muy precisos y especializados, y diferentes entre ellas, y que al considerarlas y administrarlas como conjunto, el Estado debe lograr que el sistema funcione como un solo ente” (Congreso Nacional de la República Dominicana, 2004). La información más reciente, al momento de elaborar este informe sobre el número y categorías de Áreas Protegidas en República Dominicana, indica que el SINAP posee 128 unidades de conservación en seis categorías y doce subcategorías de manejo (Tabla 9.1). Las Áreas Protegidas ocupan una superficie terrestre de 12,450.32 km2, equivalente a un 25.83 % del territorio nacional y una superficie marina de 45,922.78 km2, equivalente a un 18 % de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de República Dominicana1, en un rango de profundidades desde cero metros al nivel del mar hasta 5,000 m de profundidad. El Sistema Nacional de Áreas Protegidas en la República Dominicana está bajo la jurisdicción del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través de la Dirección de Áreas Protegidas del Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad. No obstante, algunas áreas son manejadas mediante la modalidad de un comanejo, con Organizaciones No Gubernamentales. ÁREAS DE PROTECCIÓN ESTRICTA La Ley Sectorial de Áreas Protegidas (202-04) define un Área de Protección Estricta como: “Área terrestre y/o marina de extensión variable que posee ecosistemas representativos o excepcionales con características geológicas o fisiográficas y biológicas particulares y/o especies de interés singular para investigaciones científicas y/o monitoreo ambiental con ninguna o muy poca presencia o actividades humanas y que, por su singularidad o rareza, requieren de un manejo restringido” (Congreso Nacional de la República Dominicana, 2004). El objetivo de manejo de las Áreas de Protección Estricta, según la Ley Sectorial de Áreas Protegidas (202-04), es preservar recursos y procesos naturales ecológicamente singulares del medio ambiente natural. Los usos permitidos en esta categoría de manejo son: investigación científica, monitoreo ambiental, educación, conservación de recursos genéticos y turismo ecológico de conformidad con el plan de manejo y la zonificación del área, así como infraestructuras aprobadas por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y destinadas a la protección. En esta categoría, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas posee ocho Reservas Científicas, dos Santuarios de Mamíferos Marinos y dos Reservas Biológicas. A continuación, se presentan las informaciones sobre la representación de ecosistemas y de las especies de la flora y la fauna dentro de cada una de estas Áreas Protegidas. RESERVAS CIENTÍFICAS Las Reservas Científicas o Reservas Estrictas son: “Áreas terrestres y/o marinas que poseen ecosistemas representativos o excepcionales, con características geológicas o fisiográficas particulares y/o especies de interés singular para investigaciones científicas y/o monitoreo ambiental” (Congreso Nacional de la República Dominicana, 2004). De las ocho Reservas Científicas dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, dos de ellas han sido creadas para la conservación de determinadas especies de la flora, las cuales son: Villa Elisa y Ébano Verde. Las Reservas Científicas Loma Quita Espuela y Loma Barbacoa han sido 1 Se consideraron superficies de 48,442 km² para el territorio nacional y 255,898 km² para la ZEE. 9 - 2 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS creadas con el objetivo de conservar los ecosistemas boscosos presentes, como los reductos del bosque pluvial y de bosque nublado y su biota asociada, respectivamente, además de sus fuentes hídricas. El resto de las reservas científicas protegen ambientes exclusivos en sitios montañosos, con especies típicas asociadas, así como sus fuentes hídricas. Tabla 9.1. Resumen oficial de las Áreas Protegidas de República Dominicana, Ministerio Ambiente (2017). Se indica el número por categorías y subcategorías entre corchetes. (Ver Anexo 9.1 Mapa del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de la República Dominicana). 9 - 3 CATEGORÍAS SUBCATEGORÍAS DENOMINACIÓN I. ÁREAS DE PROTECCIÓN ESTRICTA [14] Reserva Científica [8] Villa Elisa, Ébano Verde, Loma Quita Espuela, Loma Barbacoa, Loma Guaconejo, Las Neblinas, Dicayagua, La Salcedoa. Santuario de Mamíferos Marinos [2] Bancos de La Plata y La Navidad y Estero Hondo. Santuario Marino [2] Santuario Arrecifes del Sureste, Santuario Arrecifes del Suroeste. Reserva Biológica [2] Loma Charco Azul y Sierra Prieta. II. PARQUES NACIONALES [31] Parque Nacional [29] Armando Bermúdez, José del Carmen Ramírez, Nalga de Maco, Montaña La Humeadora, Lago Enriquillo e Isla Cabritos, Valle Nuevo, Sierra Martín García, Sierra de Bahoruco, Cabo Cabrón, Sierra de Neiba, Los Haitises, El Morro, Cotubanamá (Del Este), Jaragua, Manglares de Estero Balsa, Manglares del Bajo Yuna, Humedales del Ozama, La Hispaniola, Saltos de la Jalda, Máximo Gómez, La Gran Sabana, Anacaona, Luis Quinn, Aniana Vargas, Manolo Tavárez Justo*, Picky Lora, Francisco Alberto Caamaño Deñó, Baiguate, Punta Espada. Parque Nacional Submarino [2] Monte Cristi y La Caleta. III. MONUMENTOS NATURALES [31] Monumento Natural [29] Cabo Francés Viejo, Salto El Limón, Las Dunas de Las Calderas, Las Caobas, Isla Catalina, Lagunas Cabarete y Goleta, Isabel de Torres, Pico Diego de Ocampo, Río Cumayasa y Cuevas de las Maravillas, Salto de Damajagua, Hoyo Claro, Loma Altagracia o Loma La Enea, Cabo Samaná, Bosque Húmedo de Río San Juan, Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o Pomier, Cerro de San Francisco, Los Cacheos, Salto de Jimenoa, Saltos de Jima, El Saltadero, Salto de Socoa, Saltos de la Tinaja, Las Marías, Laguna Gri-Gri, Manantiales de Las Barías, Salto Grande, La Ceiba, Punta Bayahíbe, Don Rafael Herrera Cabral. Refugio de Vida Silvestre [2] Padre Miguel Domingo Fuerte, Cueva de Los Tres Ojos de Santo Domingo. IV. ÁREAS DE MANEJO DE Hábitat/ ESPECIES [20] Refugio de Vida Silvestre [19] Río Chacuey, Lagunas Redonda y Limón, Bahía de Luperón, Manglares de Puerto Viejo, Cayos Siete Hermanos, Laguna Saladilla, Humedales del Bajo Yaque del Sur, Laguna Cabral o Rincón, La Gran Laguna o Perucho, Manglares de La Jina, Lagunas de Bávaro y El Caletón, Río Soco, Ría Maimón, Laguna Mallén, Río Higuamo, Cañón Río Gurabo, Gran Estero, Laguna San José y Río Dulce. Santuario Mamífero Marino [1] Santuario Marino del Norte. V. RESERVAS NATURALES [15] Reserva Forestal [15] Alto Bao, Alto Mao, Arroyo Cano, Cerros de Chacuey, Loma Novillero, Cabeza de Toro, Loma del 20, Villarpando, Guanito, Las Matas, Cayuco, Hatillo, Cerro de Bocanigua, Barrero, Río Cana. VI. PAISAJES PROTEGIDOS [17] Vía Panorámica [10] Mirador del Atlántico, Mirador del Paraíso, Carretera El Abanico- Constanza, Carretera Cabral-Polo, Carretera Santiago-La Cumbre- Puerto Plata, Carretera Bayacanes-Jarabacoa, Costa Azul, Entrada de Mao, Carretera Nagua-Sánchez Nagua-Cabrera, Autovía Santo Domingo-Samaná-Boulevard del Atlántico. Área Nacional de Recreo [4] Cabo Rojo-Bahía de las Águilas, Guaraguao-Punta Catuano, Guaiguí, Boca de Nigua. Corredor Ecológico [3] Autopista Duarte, Autopista Juan Bosch, Autopista 6 de Noviembre. * Mediante sentencia del Tribunal Constitucional no. 0905/18 de fecha 10 de diciembre 2018, se declaró inconstitucional el decreto 371-11 que creó este Parque Nacional; se incluye en este capítulo ya que la información está referida a diciembre 2018, previo a la sentencia. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES9 - 4 Reserva Científica Villa Elisa La Reserva Científica Villa Elisa (RCVE) está localizada al norte del poblado cabecera del distrito municipal de Villa Elisa, en una zona de bosque seco subtropical, a una altitud de 120 msnm, con un área de de 0.43 km2. Fue declarada por el Decreto 1863-76 con el objetivo de proteger la especie de orquídea Tolumnia henekenii, endémica de la isla, cuyo nombre común es cacatica. Las poblaciones de esta orquídea, exclusiva de la República Dominicana, fueron reducidas considerablemente debido a la tala del bosque para hacer carbón y labores agrícolas, así como su comercialización ilegal producto de la rareza de sus flores. El orquideólogo Donald D. Dod (1985), citado por Jiménez y Mejía (2003), comentaba en un artículo periodístico que, en 1967, un comerciante estadounidense compró cientos de individuos de esta planta a los campesinos de la zona a precios risibles (cada ejemplar era pagado a 10 centavos de dólar). Sensibilizado por la grave situación de amenaza en que se encontraba esta especie, y como una forma de salvarla de la extinción, Dod gestionó y logró la creación de la Reserva Científica Villa Elisa, mediante el Decreto Presidencial 1863 del 6 de abril de 1976. Esta Reserva quedó bajo la Dirección Nacional de Parques (hoy Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad), y el 13 de marzo de 1986 fue designada con el nombre del Dr. Orlando Cruz Franco, mediante el Decreto Número 176-86. García y Pimentel (1986), en un estudio de la flora vascular en esta Reserva, identificaron un total de 138 especies de plantas, 28 de las cuales son endémicas de la isla y 104 nativas. Del total de las especies identificadas en este estudio, siete de ellas se encuentran en la Lista Roja de República Dominicana (Jardín Botánico, 2016). Una especie está en Peligro Crítico (Tolumnia henekenii), y tres especies están como Vulnerables (Broughtonia domingensis, Guaiacum officinale, y G. sanctum). Además, las dos especies de guayacán (Guaiacum officinale y G. sanctum) también se encuentran en el Apéndice II de CITES y G. officinale está considerada En Peligro (EN) por la UICN (2018). En esta Reserva también se identificaron dos especies (Croton moustiquensis y Senna polyphylla var. montis-christi) que son relevantes, pues solo han sido reportadas para la región de Montecristi (García y Pimentel, 1986). Es decir, que además de proteger esta rara orquídea, en este lugar hay otras plantas de interés para la conservación de la diversidad vegetal. Según el Ministerio Ambiente (2016) y la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional (2016), en esta área protegida existen unas 8 especies de plantas en alguna categoría de amenaza. Del total de especies, una está En Peligro (EN), el guatapanal, Caesalpinia coriaria, y siete bajo la categoría de Vulnerable (VU), tales como: la palma cana, Sabal domingensis; palma real, Roystonea hispaniolana; caoba, Swietenia mahagoni; rabo de gato o yaso, Leptocereus weingartianus; cayuco, Pilosocereus polygonus; corazón de paloma, Colubrina arborescens; quiebrahacha, Krugiodendron ferreum; maguey de bestia, Agave antillarum, y guajaca, Tillandsia usneoides. En relación con la fauna asociada a esta Reserva, se observaron dos especies de anfibios correspondientes al maco pempén (Rhinella marina) y la rana arborícola reidora de la Hispaniola (Osteopilus dominicensis). Con respecto a los reptiles, fueron identificadas 12 especies, ninguna de las cuales están calificadas como amenazadas. En cuanto a las aves, se reportaron 24 especies, de las cuales dos están consideradas como Vulnerables (VU), correspondientes a la paloma perdiz (Geotrigon chrysia) y la paloma ceniza (Patagioenas inornata). El impacto humano ocurrido en esta Reserva antes de su creación, producto de la actividad agrícola y el corte de árboles para el carbón, provocó diferencias en la fisonomía y la estructura de la vegetación en el área, pues la parte noroeste, que comprende un 60 % del área total, es la menos alterada con predominancia de árboles bajos y arbustos, mientras que el 40 % restante situado al noreste, está cubierto por una vegetación secundaria donde predominan los arbustos y las hierbas. El Jardín Botánico Nacional desarrolla un programa de reproducción in vitro de la especie Tolumnia henekenii, con el objetivo de aumentar sus poblaciones y evitar su desaparición. Reserva Científica Ébano Verde La Reserva Científica Ébano Verde (RCEV) está ubicada en la vertiente noreste de la cordillera Central en el municipio de Jarabacoa, provincia de La Vega. Abarca un área de 29.90 km² y fue creada por el Decreto 417-89 para proteger precisamente al ébano verde, Magnolia pallescens. Su territorio ocupa las elevaciones de las lomas La Golondrina, La Sal y Alto de Casabito, con alturas que varían entre 800 a 1,565 msnm. Los recursos hídricos del área son de gran importancia para el abastecimiento regional, con el nacimiento del río Camú, y arroyos que vierten sus aguas en los ríos Jimenoa y Jatubey, como los arroyos La Sal, Bonito y El Arroyazo, entre otros. Actualmente esta Reserva tiene una mayor extensión, ya que la institución que la administra ha realizado la compra de importantes lotes de terrenos privados y los ha integrado a la misma, constituyendo esto un gran aporte para la conservación de la diversidad biológica y del agua en la zona. LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 5 La flora de esta Reserva Científica se enmarca dentro del bosque muy húmedo montano bajo. Desde inicios de la década de los años 90, se cuenta con informes técnicos y publicaciones sobre las investigaciones florísticas realizadas en esta Reserva (Zanoni et al., 1992; García et al., 1994; May, 1997; Mejía et al., 2000). Además, son varios los estudios realizados sobre los procesos de regeneración de la vegetación en varias zonas de esta área protegida, después de actividades de cultivo o de incendios (May 1994; 1997, 1997c, 2000); sobre la reproducción y crecimiento del ébano verde Magnolia pallescens (Castillo, 1997, May 1997b) y sobre la vegetación leñosa en helechales y bosques de ribera en el arroyo El Arroyazo (Scolum, 2000). En relación con los inventarios de especies de la flora, García et al. (1994) identificaron un total de 686 especies de plantas vasculares, de ellas 158 son endémicas de la isla Española y nueve solo conocidas para esta Reserva (Maytenus sp., Gonocalyx tetrapterus, Schoepfia sp., Lyonia alainii, Gesneria sylvicola, Myrcia saliana, Rondeletia perfae, Lepanthes crucipetala y Mouriri crassisepala). Además, definen los principales tipos de asociaciones vegetales presentes: el bosque nublado, bosque de manaclas y bosque de ribera, así como fragmentos de bosque secundario en diferentes estadios de crecimiento. En el bosque nublado, las especies arbóreas más características son el palo de viento, Didymopanax tremulus (Schefflera tremula), y el ébano verde, Magnolia pallescens. El manaclar está dominado por la palma manacla Prestoea montana, mientras que en el bosque ribereño, las especies más comunes son: el auquey (Myrcia splendens), la cigua prieta (Ocotea leucoxylon), yagua, Tabebuia bullata, y cafetán (Psychotria berteriana). Con relación a las especies amenazadas de la flora en esta Reserva, una de las especies de importancia es precisamente el ébano verde, endémica de los bosques de la cordillera Central y zona occidental de República Dominicana, en altitudes entre 1,560 a 2,070 msnm. Se encuentra en Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016, bajo la categoría En Peligro Crítico (CR). Además, la IUCN (2015) la considera como especie En Peligro (EN), debido a la tendencia decreciente de sus poblaciones. La especie no existe en ningún otro lugar fuera de República Dominicana y no es de fácil cultivo. Una estrategia de conservación posible podría ser buscar áreas determinadas dentro de la Reserva para promover la sucesión de especies leñosas que pueden ser propagadas con M. pallescens y ayudar en el proceso de recuperación (Slocum et al., 2004, Slocum et al., 2006). Una especie que hasta ahora solo se conoce en áreas de esta Reserva es Mouriri crassipetala, con categoría de Peligro Crítico (CR), descrita por Morley (1993) tras su colecta en la ladera norte de la loma La Sal, y cuyos ejemplares tipo se encuentran en la colección del Jardín Botánico Nacional (Castillo y García, 1997). Ejemplos de otras especies, cuya distribución está restringida a las partes húmedas del borde nororiental de la cordillera Central, son: Pinguicula casabitoana, Gesneria sylvicola, y Myrcia saliana Rondeletia perfae y Lepanthes crucipetala, calificada también como en Peligro Crítico (CR). La Gonocalix tetraptera, Lyonia alainii como Vulnerable (VU) (SEMARN/PROGRESSIO/PROCARYN/GITEC, 2006; Jardín Botánico, 2016). Con respecto a la entomofauna, Domínguez (1997) informa sobre las especies de lepidópteros presentes en la Reserva Científica Ébano Verde, pero el estudio más amplio corresponde a Perez-Gelabert (2015), quien compila una lista de las especies de insectos conocidas para esta área protegida con un total de 350 especies de insectos, con cuatro nuevos registros para la República Dominicana e Hispaniola. Se han realizado varios estudios sobre la herpetofauna (SEA/DVS, 1992; Torres y Domínguez, 1997; Ministerio Ambiente, 2006 y Perdomo et al., 2010). Esta revisión muestra la presencia de siete especies de anfibios. Atendiendo a estas publicaciones y a la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018, los anfibios reportados como amenazados son seis especies. La rana de los arroyos del norte (Eleutherodactylus schmidti) y la rana melodiosa de La Española (Eleutherodactylus pituinus) se encuentran en Peligro Crítico (CR); En Peligro (EN) se encuentra la rana martillo del norte (Eleutherodactylus auriculatoides), mientras que como Vulnerables (VU) están la rana arborícola gigante de La Española (Osteopilus vastus), la rana sollozante de La Española (Eleutherodactylus minutus) y la rana arborícola verde (Hypsiboas heilprini). Con respecto a los reptiles, el Plan de Manejo de la Reserva Científica Ébano Verde (SEMARENA/ PROGRESSIO/ PROCARYN/ GITEC, 2006) reporta 10 especies de reptiles. De estas, la Lista Roja de la República Dominicana (2018) identifica tres especies vulnerables (VU), Anolis baleatus, A. cristophei, A. ehteridge, mientras que En Peligro (EN) está el Anolis insolitus. En cuanto a la avifauna, esta Área Protegida ha sido considerada como una de las 21 Áreas Importantes para la Conservación de las Aves a nivel nacional, con un estimado de 93 especies identificadas, de las cuales 25 especies son consideradas claves para esta Reserva. Es un área crítica para las especies endémicas. Según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, se encuentran en categoría de Vulnerable (VU): la golondrina verde (Tachycineta euchrysea), la cigüita aliblanca (Xenoligea montana, el chirrí (Calyptophilus frugivorus), la perdiz coquito, el papagayo (Priotelus roseigaster) y el cao (Corvus palmarum). Mientras que la perdiz caquito blanco (Geotrygon leucometopia se encuentra En Peligro (EN). Esta área también es hábitat de especies de distribución limitada como la cigüita de Constanza (Zonotrichia capensis antillarum), (Perdomo et al., 2010). Por otra LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES9 - 6 parte, en esta Reserva se han identificado altos niveles de presencia de las poblaciones de Spindalis dominicensis (Beltrés, 2003) y de Tiaris bicolor (Grupo Jaragua/BirdLife International, 2003). A nivel de mastofauna, se encontraron varias especies representantes de mamíferos nativos e introducidos. Entre los mamíferos reportados, se encuentran el solenodón (Solenodon paradoxus, CR) en el área del río Camú y un pequeño murciélago insectívoro del género Pteronotus, además de mamíferos introducidos, como el ratón bigañuelo (Mus musculus) y el hurón (Herpestes auropunctatus). Se ha identificado una variada fauna de insectos que incluye 9 órdenes y 25 familias. Entre ellos, las mariposas con nueve géneros, que incluye la mariposa de alas de cristal (Greta diaphana), indicadora de zonas de vida de altura (Domínguez et al., 1997; Perdomo et al., 2010). Quirico (2004) describe a los hongos Basidiomycetes presentes en la reserva. Finalmente, entre la fauna dulceacuícola, se reportó la presencia del pez endémico Poecilia dominicensis en los ríos y arroyos que nacen en esta Reserva (Perdomo et al., 2010). El Plan de Manejo de esta Área Protegida fue elaborado en el año 2006. La efectividad de manejo para esta área es considerada alta (SEMARENA/ PROCARYN/ PROGRESSIO/ GIZ, 2006; SEMARENA, 2007). Adicionalmente, Navarro et al. (2006) realizaron ensayos preliminares y diseño de un Plan de Actuación para la restauración de especies nativas en los helechales de la Reserva Científica Ébano Verde. Por otra parte, se elaboró un Plan de Ordenamiento Territorial para la Zona de Amortiguamiento de esta Reserva, para el período 2006-2007, como parte de una tesis de grado (Castillo, 2007). La administración, protección y desarrollo de la Reserva Científica Ébano Verde fue puesta a cargo de la Fundación para el Mejoramiento Humano (PROGRESSIO), sobre la base de un acuerdo de fideicomiso suscrito con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en aquel entonces Dirección Nacional de Parques. La Reserva cuenta hoy con una superficie estimada en 30 km², por la compra de terrenos adquiridos (Progressio, 2015). En el área de la Reserva existe una amplia disponibilidad de infraestructura, entre las que se encuentran: a) un sistema de torres de vigilancia, constituido por cuatro unidades; b) tres estaciones o unidades de apoyo para la investigación, educación y administración; c) tres senderos educativos y recreacionales, uno de 160 m, otro de 5 km de extensión, Casabito-El Arroyazo, y otro de 10 km, La Sal-Arroyazo; d) un área para acampar al aire libre; e) dos estaciones climatológicas y una serie de pluviómetros para la obtención de información y análisis sobre precipitación, humedad relativa y evapotranspiración y el análisis correspondiente; e) el Centro de Operaciones Fernando Domínguez ubicado en El Arroyazo, donde se realizan las funciones de administración, educación e investigación. Cuenta con una vivienda para alojamiento de personal, un salón museográfico, un laboratorio, oficina de administración, un salón multiuso y un campamento operacional localizado en loma de La Sal, con una edificación que posee una oficina y una vivienda para el personal técnico y de vigilancia. Reserva Científica Loma Quita Espuela La Reserva Científica Loma Quita Espuela (RCLQE), con un área de 75.74 km², está ubicada en las provincias Duarte y María Trinidad Sánchez. Fue creada en el año 1992 con el fin de proteger los reductos de bosque pluvial con especies arbóreas centenarias de las lomas Quita Espuela y La Canela, así como algunos de los importantes ríos que nacen allí, entre ellos el Nagua. Los estudios florísticos en esta Reserva datan de una de las expediciones de William L. Abbott y Emery C. Leonard a la isla de La Española, en 1922 (Zanoni, 1986). En la década de los 80 se publicaron varios estudios sobre la flora y la vegetación en esta área (SEA/DVS, 1988; Hager 1990; Sánchez y Hager, 1990). Las partes más altas entre 700 y 985 msnm, las cuales casi siempre están envueltas en nubes, están cubiertas por un Bosque Nublado, y en la vertiente norte se encuentra el Bosque Pluvial con predominio de Mora abbotti. En la vertiente sur disminuyen las precipitaciones notablemente, con una vegetación sustituida por pastos y plantaciones de café/cacao y un bosque que, por su composición florística y estructura, se distingue del Bosque Pluvial de la vertiente norte (Hager, 1990). Milcíades (1994) describe una especie nueva, Tabebuia ricardii, de las lomas Quita Espuela y La Canela, cordillera Septentrional, provincia Duarte. Por su parte, Peguero (1997) describe los diferentes ambientes, naturales y antropizados, que hay dentro de la Reserva; se presenta un inventario de las plantas vasculares de allí, y fichas técnicas amplias de las especies más notables. May (2001) analiza el endemismo de especies de plantas vasculares en relación con condiciones ambientales y factores biogeográficos para varias áreas protegidas, incluida la RCLQE. Esta Área Protegida, además de su importancia para la conservación de una amplia red de ríos, arroyos y cañadas, conserva una gran cantidad de especies de flora y fauna. Entre las plantas se encuentran no solo la cola, Mora abbottii, y el miracielo, Tabebuia ricardii, sino muchas otras especies endémicas y nativas, como orquídeas, helechos arborescentes, bromelias, manacla y otras, incluso de gran potencial económico por su valor maderable, entre ellas: cabirma de guinea, Carapa guianensis; cabirma santa, LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 7 Guarea guidonia. Este lugar se considera de mucho valor como área de conservación de germoplasma para la propagación de numerosas especies propias de los bosques húmedos y muy húmedos, con presencia de árboles semilleros de excelente calidad. Un estudio realizado con el objetivo de conocer la fauna de vertebrados en esta Reserva (SEMARN, 2008), reveló que esta área protegida contiene una rica y variada diversidad de especies de la fauna de vertebrados, que se albergan en la gran variedad de formaciones vegetales, que incluyen: bosque nublado, bosque pluvial, bosque ribereño y bosque secundario, allí presentes. Según informe del Ministerio de Medio Ambiente (2007), en la Reserva Científica Loma Quita Espuela se han identificado diez especies de anfibios, de los cuales dos se encuentran amenazadas, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, una está como Vulnerable (VU), correspondientes a Hypsiboas heilprini y otra como En Peligro (EN) identificada como Eleutherodactylus ruthae. En el grupo de los reptiles se han identificado 24 especies, de las cuales dos se encuentran amenazadas correspondientes a Anolis baleatus y Anolis christophei, ambos con categoría de Vulnerable (VU). Esta Reserva es considerada como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO012) (Perdomo et al., 2010), con un total de 74 especies de aves. Se reporta la presencia de la cotorra (Amazona ventralis) y el zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli), consideradas Vulnerables, según UICN (2015). Perdomo et al. (2010) destacan otras especies de la herpetofauna y de los mamíferos terrestres importantes en el área. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007) reporta ocho especies de aves amenazadas para la Reserva Científica Loma Quita Espuela, según la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018, que son: paloma ceniza (Patagioenas inornata), paloma coronita (Patagioenas leucocephala), perdiz (Geotrygon chrysia), papagayo (Priotelus roseigaster), cigua canaria (Icterus dominicensis), el zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli) calificadas como Vulnerables (V U), mientras que la Cotorra (Amazona ventralis), y el Cuervo (Corvus leucognaphalus) están calificadas como En Peligro (EN). La mastofauna está representada por 16 especies de mamíferos (SEMARN, 2008), entre las que se encuentran: tres endémicas correspondientes al murciélago (Phyllops haitiensis), el solenodonte (Solenodon paradoxus) y la jutía (Plagiodontia aedium), tres son nativas, los murciélagos (Monophyllus redmani, Artibeus jamaicensis y Phyllonycteris poeyi). Las demás corresponden a diez introducidas. Dichas especies corresponden a los órdenes Insectívora, Rodentia, Chiróptera, Carnívora, Perisodáctyla y Artiodáctyla. El orden más representado es el Chiróptera. De las especies identificadas, dos se encuentran en categoría de amenazadas, que son: Solenodon paradoxus y Plagiodontia aedium. La primera considerada como en Peligro Crítico (CR) y la segunda En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. La Reserva Científica Loma Quita Espuela cuenta con un Plan de Manejo (DNP/ FLQE /CAD, 1997) y su administración recae legalmente sobre la responsabilidad directa de la Fundación Loma Quita Espuela y la Dirección Nacional de Parques (hoy Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad), según el Decreto 82-92. La Fundación Loma Quita Espuela tiene la misión de proporcionar las bases para un desarrollo integral de los recursos naturales en las lomas Quita Espuela y La Canela (incluyendo toda la zona de amortiguamiento), a través de programas de Desarrollo Comunitario, Agricultura Sostenible, Producción e Investigación Forestal y el Programa de Manejo de la Reserva Científica. Esta Reserva cuenta con una estación biológica/ ecológica dotada de instalaciones y equipos de laboratorio; parcelas marcadas para estudios científicos; un cuerpo de guías ecoturísticos de las comunidades, debidamente entrenados; un centro para visitantes y servicio de comida. Además, cuenta con varios senderos interpretativos acondicionados para el acceso a la misma: El Sendero de las Nubes, el Sendero Montecito Don Sorón y el Sendero del Cacao. A principios del año 2012 se inicio el Proyecto de Conservación del Zorzal Migratorio, que busca desarrollar un proceso replicable de unificación del sector privado, público y sin fines de lucro para la conservación de esta especie migratoria amenazada, incorporando inversiones del sector privado para proteger nuevos espacios y aumentar el área protegida entre las Reservas Científicas de Loma Quita Espuela y Loma Guaconejo (Kerchner y Rodríguez, 2014). Además, se elaboró un documento sobre la Promoción de un esquema de Pago por Servicios Ambientales, a través de la valoración económica de los recursos hídricos en ambas Reservas (Bonilla, 2014). Reserva Científica Loma La Barbacoa La Reserva Científica Loma La Barbacoa (RCLB), con un área de 13.71 km² está ubicada en la provincia Peravia y fue creada en 1996 con el objetivo de conservar dicha loma de 1,775 msnm que, en su cima, tiene un bosque nublado y su biota asociada, así como numerosas fuentes hídricas. Esta Reserva ha sido objeto de varios estudios sobre los recursos naturales (SEA, 1994) LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES e investigaciones de la flora y la vegetación. Hager y Zanoni (1993) describen el manaclar y sus especies características, que se encuentra en la exposición norte de la loma La Barbacoa, entre 1,300 y 1,775 msnm. Guerrero et al. (1997) describen los diferentes tipos de vegetación y se presenta un inventario de la flora vascular. Se reportan dos nuevas especies de Solanaceae y se documenta los tipos de vegetación que conforman el paisaje boscoso de loma Barbacoa, cuya secuencia altitudinal es como sigue: bosque latifoliado de sitios perturbados o bosque de transición; bosque nublado de Prestoea montana o manaclar; bosque nublado de Didymopanax tremulus (palo de viento); el bosque de Magnolia domingensis más extenso que se conoce en la isla, y vegetación achaparrada de la cima con árboles emergentes. Se hacen algunas consideraciones sobre su relación fitogeográfica con otras zonas de la cordillera Central, y se analizan algunos impactos antrópicos en esta área protegida. Mejía et al. (2000) presentan un análisis de la flora y la vegetación de la subregión fitogeográfica Barbacoa-Casabito en la parte sureste de la cordillera Central, incluyendo parte de esta Reserva. En esta subregión crecen 1,110 especies de plantas vasculares, con una densidad de 1.26 especies por km²; 241 son endémicas de la isla y 38 endemismos locales. Se describen cuatro unidades de vegetación: Bosques Nublados de Didymopanax tremulus; Bosque Nublado de Prestoea montana; Bosque Nublado de Magnolia pallescens y Magnolia domingensis y el Calimetal, compuesto por Dicranopteris pectinata y Gleichenia bifida. Además, ofrecen una breve descripción geológica sobre la hidrología, datos climáticos y el impacto humano. May (2001) analiza el endemismo de especies de plantas vasculares en relación con las condiciones ambientales y factores biogeográficos para varias Áreas Protegidas, incluida la RCLB. Con relación a la herpetofauna, el informe sobre Reconocimiento y Evaluación de los Recursos Naturales en la Reserva Científica Loma Barbacoa reporta cuatro especies amenazadas de anfibios (SEA/DVS, 1994), considerando la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018. Dichas especies corresponden a: Eleutherodactylus haitianus en Peligro Crítico (CR), Eleutherodactilus audanti En Peligro (EN) y Eleutherodactylus minutus, Eleutherodactylus montanus como Vulnerables (VU). En cuanto a los reptiles, se han identificado tres especies amenazadas en la categoría de Vulnerable (VU), correspondientes a Anolis christophei, Anolis etheridgei y Anolis shrevei. Con relación a la avifauna, según el informe del SEA/DVS (1994) y la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, en esta área protegida se encuentran cuatro especies amenazadas, correspondientes a Patagioenas inornata, Priotelus roseigaster y Xenoligea montana, calificadas como Vulnerables (VU), y Coccyzus rufigularis, calificadas como En Peligro (EN). Con respecto a los mamíferos, solo se reporta el Monophylus redmani en la categoría de Preocupación menor, según la UICN, 2018. Reserva Científica Loma Guaconejo La Reserva Científica Loma Guaconejo (RCLG), con un área de 23.37 km², está ubicada en la provincia María Trinidad Sánchez y fue creada en 1996 con el objetivo de proteger los valores ecológicos de las montañas Guaconejo y El Calvario, así como las especies asociadas al bosque pluvial virgen existente en el área, resaltando la sabina sin olor (Cyrilla racemiflora o C. antillana), uno de los pocos árboles cuya longevidad puede superar el milenio, así como el balatá (Manilkara bidentata) y la cabirma santa (Guarea guidonea), entre otras. Además, para preservar las numerosas fuentes acuíferas que nacen allí y alimentan el caudal de los ríos Nagua y Boba. Debe su nombre al árbol llamado guaconejo (Stevensia ebracteata), una planta endémica muy conocida y de mucho valor para los lugareños, pues es muy resinosa, y por ello la han usado para alumbrarse y para el encendido de los fogones para preparar los alimentos. En esta Reserva se encuentran manchones de bosques latifoliados pluviales primarios o “vírgenes” de los mejores conservados de la isla. En cuanto a flora y la vegetación, Hager y Zanoni (1993) destacan la presencia de los bosques de Mora abbottii de extensión considerable y en condiciones óptimas en el área de loma Guaconejo, donde ocupan en la vertiente sur, la zona entre 600 y 700 msnm. Mejía et al. (1997) reportan la presencia del cucuyo de Puerto Rico, Hirtella rugosa; miracielo, Tabebuia ricardii y palo de gusano, Plumeria magna, para la loma Guaconejo. Otros tipos de vegetación en el área son: matorral latifoliado y zonas de cultivo o paisajes artificiales (Perdomo et al., 2010). En el año 2001, un estudio sobre la flora vascular existente en la zona de amortiguamiento de la Reserva, reporta la existencia de 581 especies pertenecientes a 382 géneros, agrupadas en 91 familias, sin incluir el grupo de los helechos en el que se registraron 43 especies pertenecientes a 27 géneros (Santana y Clase, 2001). Sin embargo, ese es un estudio muy preliminar y básicamente está referido a la zona de transición o de amortiguamiento, por lo que no incluye levantamientos florísticos exhaustivos en la zona núcleo. Con respecto a la composición florística, se han identificado alrededor de 600 especies de plantas para la Reserva, de las cuales el 76 % pertenecen a especies nativas, 12 % naturalizadas y 2 % a especies endémicas (SODIN y DED, 2002). Un estudio de mayor profundidad podría ampliar las listas que se han elaborado en esta Reserva, pudiéndose encontrar especies 9 - 8 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 9 raras, endémicas y de gran interés para la conservación. Por ejemplo, la flor de las Mirabal, Salcedoa mirabaliarum, que solo se había reportado en el Peñón Mundo Nuevo, en La Jíbara, Blanco Arriba, Salcedo, fue encontrada en esta Reserva (Peguero y Clase, 2015). Una evaluación ecológica realizada en esta Reserva por el Ministerio Ambiente en el 2014, aportó información relevante sobre su flora y fauna. En la vegetación del área predomina el bosque latifoliado húmedo, el bosque ribereño, el matorral latifoliado y zonas de cultivos. En cuanto a la herpetofauna, se reportan en esta área nueve especies de anfibios, de las cuales tres se listan como amenazadas, siendo estas la rana silbadora (Eleutherodactylus parabates), calificada como en Peligro Crítico (PC), la rana arborícola verde, Hypsiboas heilprini, y la rana arborícola gigante, Osteopilus vastus como Vulnerable (VU) y la rana arborícola amarilla, Osteopilus pulchrilineatus, En Peligro (EN). Con respecto a los reptiles, se han identificado 16 especies en esta área, de los cuales solo una especie, el anolis gigante dominicano (Anolis baleatus) se encuentra en la categoría de Vulnerable (VU), según el Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Esta Reserva es considerada como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO014), con un total de 51 especies. La Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente (2018), reporta el zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli) como Vulnerable (VU); igualmente la paloma ceniza (Patagioenas inornata), también como Vulnerable (VU). Además, están las dos especies de mamíferos terrestres endémicas: la jutía (Plagiodontia aedium) En Peligro (EN), y el solenodonte (Solenodon paradoxus), en Peligro Crítico (CR) (Perdomo et al., 2010) y Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Desde el año 2001, la Reserva funciona bajo un acuerdo de comanejo con la Sociedad para el Desarrollo Integral del Nordeste, Inc. (SODIN). Existen varios estudios realizados por SODIN con el apoyo de organizaciones nacionales e internacionales, como el diagnóstico rural participativo de la zona de amortiguamiento de la Reserva Científica Loma Guaconejo; y el documento Ordenamiento Territorial de la Zona de Amortiguamiento de la Reserva Científica Loma Guaconejo (SODIN y DED, 2002). En el año 2005, SODIN instaló un centro para el ecoturismo en la Comunidad de Cuesta Colorada y crearon el campamento denominado “Conoce Tu Reserva” en la comunidad El Papayo, municipio El Factor. Esta Reserva cuenta con su Plan de Manejo, además se ha avanzado en los trabajos de delimitación de la misma (PNUD/Ministerio Ambiente, 2013). Reserva Científica Las Neblinas La Reserva Científica Las Neblinas (RCLN), con una superficie de 40.78 km² y elevaciones de 300 a 1,360 msnm, está localizada en el extremo nororiental de la cordillera Central, provincias de La Vega y Monseñor Nouel. Fue declarada mediante el Decreto Presidencial No. 233 del 1996, como parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, con el propósito de preservar la muestra más representativa de los bosques nublados del territorio nacional, cuya biodiversidad reúne especies singulares de fauna y flora, así como conservar una gran riqueza hídrica. En un estudio de la vegetación presente en el área se identificaron siete tipos de asociaciones vegetales: Bosque Nublado, Manaclar, Matorral, Bosque Ribereño, Calimetal, Cafetal y Pastizal. La Flora está compuesta por 492 especies de plantas vasculares (346 nativas, 78 endémicas y 68 exóticas), varias de las cuales son raras y se encuentran amenazadas de extinción, como son: Ébano Verde, Magnolia pallescens; Pinguicula casabitoana; Gonocalyx tetrapterus; Omphalea ekmanii; Illicium ekmanii; Picramnia dictyoneura y Rondeletia perfae. Una parte importante de su territorio se encuentra alterado por el avance de la agricultura y la ganadería. La riqueza de fauna es significativa. Unas 30 especies de insectos lepidópteros (ocho endémicas) se han reportado de la zona. También 26 especies de anfibios y reptiles, de las cuales siete se encuentran amenazadas. Incluye 10 especies de anfibios, de los cuales la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) se encuentra como Vulnerable (VU) y la rana martillo del norte (Eleutherodactilus auriculatoides), En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Se reportan 16 especies de reptiles, de las cuales tres se encuentran amenazadas con la categoría de Vulnerable (VU), correspondientes a anolis gigante dominicano (Anolis baleatus), anolis del tronco de abanico grande (Anolis christophei) y el anolis de los arbustos de montaña (Anolis etheridge). En la avifauna, se identificaron 53 especies, de las cuales, cuatro aparecen como amenazadas, correspondientes al guaraguaíto de sierra (Accipiter striatus), paloma ceniza (Patagioenas inornata) y el papagayo (Priotelus roseigaster), calificadas como Vulnerables (VU); mientras que el gavilán de la Hispaniola (Buteo ridgwayi) está definido como En Peligro Crítico (CR). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Finalmente, dos especies de mamíferos terrestres endémicas de la isla Hispaniola: la jutía (Plagiodontia aedium), En Peligro (EN) y el solenodonte (Solenodon paradoxus), se encuentra en la categoría de Peligro Crítico (CR), según la Lista Roja Nacional (Ministerio Ambiente, 2018). Como inicio de los esfuerzos para conservar y manejar esta área, el Estado dominicano, representado por la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARN), el Jardín Botánico Nacional (JBN) y el Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal (CEDAF), firmaron un acuerdo de comanejo en julio del 2004. En el año 2010, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Jardín Botánico Nacional y el Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal (CEDAF) inauguraron el primer Centro de Protección y Vigilancia en la RCLN, con la finalidad de fortalecer la vigilancia permanente en el lugar. Reserva Científica Dicayagua La Reserva Científica Dicayagua (RCD), está localizada al sur-suroeste de la ciudad de Santiago de los Caballeros, en la provincia de Santiago y abarca una superficie de 1.15 km² a lo largo de una sección del pequeño río Dicayagua, afluente del río Yaque del Norte. Fue declarada mediante el Decreto No. 571-09 con el propósito de conservar una muestra muy singular, probablemente la única o la más expresiva del territorio nacional, de cactáceas epífitas sobre especies arbóreas ribereñas, donde se observa el fenómeno botánico-fisiológico poco común de cayucos (Pilosocereus polygonus y Stenocereus fimbriatus) y pitajaya (Hylocereus sp.), entre otros cactus, creciendo o desarrollándose sobre el samán (Samanea saman) y otros árboles corpulentos en las márgenes del río Dicayagua. Se encuentra dentro de la zona de vida Bosque seco Subtropical (Bs-S). Además de conservar el ambiente y las especies señaladas, también se encuentran otros elementos florísticos de importancia. En el año 2013, el Ministerio de Medio Ambiente realizó una evaluación ecológica en esta área, que aportó información valiosa sobre la biodiversidad. La vegetación predominante a orillas del río Dicayagua y el arroyo Aciba es la típica del bosque ribereño, mientras que el otro tipo de vegetación circundante pertenece al bosque seco. En cuanto a la riqueza de la vegetación en el área de estudio, fueron registradas 72 especies de plantas vasculares, de las cuales cinco son endémicas, 56 nativas de la isla, nueve naturalizadas y dos introducidas. Del total de especies identificadas, solo una se registró como amenazada, según la Lista Roja Jardín Botánico Nacional, 2016, correspondiente a la palma cana (Sabal domingensis). Con respecto a la herpetofauna, en esta Reserva se reportan cuatro especies de anfibios, las cuales son: el maco pempén (Rhinella marina), la rana gigante de la Hispaniola (Eleutherodactylus inoptatus), la rana reidora de la Hispaniola (Osteopilus dominicensis) y la rana toro (Lithobates catesbianus). Con relación a los reptiles, se registraron 11 especies, de las cuales dos son nativas de la isla y nueve endémicas. Dentro del grupo de los lagartos arborícolas, se encuentran las siguientes especies: anolis grácil de la Hispaniola (Anolis distichus), anolis robusto de la Hispaniola (Anolis cybotes), y anolis verde del norte (Anolis chlorocyanus), anolis gigante de la Hispaniola (Anolis baleatus) y anolis de la hierba de la Hispaniola (Anolis semilineatus). Según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, el Anolis baleatus está considerado como Vulnerable (VU). Otros reptiles terrestres estuvieron representados por las familias Leiocephalidae y Teiidae, con las especies de Leiocefalo con máscara de la Hispaniola (Leiocephalus personatus), la ameiva gigante de la Hispaniola (Ameiva chrysolaema) y la ameiva de cola azul de la Hispaniola (Ameiva taeniura). El grupo de los ofidios estuvo representado por las especies: la boa de la Hispaniola (Chilabothrus striatus), la corredora menor de la Hispaniola (Hypsirhynchus parvifrons) y la culebra arborícola verde (Uromacer catesbyi). Reserva Científica La Salcedoa La Reserva Científica La Salcedoa (RCLS) está localizada al norte de los municipios de Salcedo y Tenares, y al oeste del distrito municipal Blanco, en la provincia Hermanas Mirabal (antigua provincia Salcedo). Esta Reserva se ubica entre los 500 y los 800 msnm, como parte de la cordillera Septentrional, y abarca una superficie de 41.22 km². Fue declarada como tal mediante el Decreto No. 571-09, con el propósito de garantizar la conservación de los ambientes exclusivos, la dinámica del bosque nublado y el relieve abrupto del sistema cárstico más elevado del territorio nacional, ubicado en el firme de la loma El Peñón Mundo Nuevo, lugar donde fue descubierta y tiene su hábitat natural la especie botánica nueva para la ciencia Salcedoa mirabaliarum, cuya distribución en el territorio nacional se encuentra restringida a estas estribaciones montañosas de la cordillera Septentrional, actualmente muy amenazada por la práctica insostenible de la ganadería y la agricultura, que implican el desplazamiento o eliminación de la cobertura forestal asociada. 9 - 10 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS La RCLS se encuentra dentro de la zona de vida Bosque Muy Húmedo Subtropical, principalmente, con algunas partes en el Bosque húmedo Subtropical. Es una importante zona productora de agua. Por su condición de tener sustrato cárstico con mucha percolación, no se observan muchas fuentes superficiales de agua corriente. Sin embargo, hay mucha agua subterránea y numerosos manantiales. Particularmente hay cuatro fuentes de mucha relevancia: el llamado Medio Río, el río Partido, el manantial que da origen al río Boba y Cañada Clara, que surte el acueducto que abastece al poblado de Monte Llano, cabecera del distrito municipal de Jamao Afuera. También hay algunas otras fuentes de menor caudal, pero de importancia para las comunidades y para la región. Aquí se encuentra un reducto de bosque latifoliado primario bien conservado, en el lugar denominado Jagua Macho, con una vegetación exuberante y de porte bastante alto. Esta Reserva es uno de los lugares importantes para la conservación de la diversidad vegetal. La flor de las Mirabal, Salcedoa mirabaliarum (Asteraceae), es una de las plantas endémicas de distribución restringida en Peligro Crítico en la República Dominicana. Es una especie rarísima, descubierta en 1992, en el lugar denominado localmente como Peñón Mundo Nuevo, en La Jíbara, del distrito municipal de Blanco Arriba, municipio de Tenares, de la provincia Hermanas Mirabal. En el año 2001 se colectó material fértil, y en el 2004 se publicó como género y especie nueva para la ciencia (Jiménez et al., 2004; Jiménez, 2004). Esta especie, dedicada a las heroínas nacionales hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, está sometida a una gran presión antrópica. Este es un lugar muy característico y particular desde el punto de vista ecológico y geológico. Aquí crecen especies propias de la zona costera o de baja elevación, como el hojancho, Coccoloba pubescens, junto a especies características de los bosques nublados, como el palo de viento o tembladera, Schefflera tremula, o don Juan, Huertea cubensis. Es decir, que conviven especies propias de diferentes pisos altitudinales o climáticos. En este lugar se encuentra la zona cárstica situada a mayor elevación en la República Dominicana. Por otra parte, se halla el Bosque nublado a más baja elevación, entre 500 y 800 msnm, debido a la exposición a los vientos alisios. Un estudio sobre Flora y Vegetación realizado en este lugar, en los últimos 10 años, sirvió de base para su declaración como área protegida, presenta un inventario preliminar de 693 especies de plantas vasculares espermatofitas y 66 Pteridofitas (helechos y lianas) correspondientes a 335 géneros en 118 familias. De ese total, 236 son herbáceas, 159 arbustivas, 146 árboles o arborescentes, 52 epífitas y ocho estípites o palmas, entre otros grupos. Las plantas endémicas reportadas en ese levantamiento suman 94, mientras las nativas 471 y 121 exóticas (Peguero, Jiménez y Veloz, 2007). Entre las endémicas sobresale la flor de las Mirabal, Salcedoa mirabaliarum, descubierta en ese lugar, y que solo se conocía de allí hasta hace poco (Peguero y Clase, 2015). Sin embargo, el número de plantas endémicas raras e interesantes podría aumentar, ya que varios taxones se encuentran aún en estudio por parte de varios técnicos del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo. Además de la especie insignia del lugar, Salcedoa mirabaliarum, en este ambiente único en la isla se encuentran numerosas plantas interesantes para la conservación, como: cola o col, Mora abbottii; nogal o nuez, Juglans jamaicensis; algarrobillo, Cynometra portoricensis; cabirma de guinea, Carapa guianensis; roble cimarrón, Spirotecoma rubiflora; ñame cimarrón, Rajania marginata; peralejo de yaroa, Byrsonima yaroana; guayabillo, Calyptranthes garciae; palo de la reina, Reyonsia regia; temblador, Amyris phlebotaenoides; espinillo, Zanthoxylum pimpineloides; Zapotillo, Pouteria domingensis subsp. cuprea, y el helecho Anemia abbottii; la ozúa de Samaná, Cinnamodendron ekmanii, y canelilla, Pleodendron ekmanii; aguacatillo, Bourreria moaensis (que solo se conocía de Moa, en Cuba); manacla, Prestoea montana; anís de estrella cimarrón, Illicium ekmanii; manacla colorada, Calyptronoma plumeriana; Juan colorao, Bombacopsis emarginata; bejuco enredador, Mikania platyloba; cedro, Cedrela odorata; uvilla, Coccoloba fuertesii; palo de cruz, Isidorea veris; nisperillo, Manilkara jaimiqui, y más de 30 especies de orquídeas. Esta es un área de suma importancia para la presencia de mariposas. El informe del Ministerio de Medio Ambiente (2015), reporta unas 448 mariposas, divididas en 28 géneros y 34 especies de las 200 descritas para la isla por Perez-Gelabert (2008). Se distinguen especies particulares, entre las que se encuentran la zebra rara (Eueides isabella melphis) de la Subfamilia Heliconiinae, la cual es una especie rara en la Hispaniola, (Takizawa et al., 2003); los ninfalidos Biblis hyperia; y Aldelpha gelania, y el piérido Dismorphia spio. Con respecto a los anfibios, el Ministerio de Medio Ambiente (2015) reporta para esta Reserva seis especies, de las cuales una es introducida (Rhinella marina) y las restantes son endémicas de la Hispaniola. Según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) se encuentra amenazada con la categoría Vulnerable (VU). 9 - 11 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Este mismo informe reporta 11 especies de reptiles, de las cuales dos están registrados como Vulnerables (VU): anolis gigante de la Hispaniola (Anolis baleatus) y anolis de tronco de abanico grande (Anolis christophei). En relación con las aves, se listan 27 especies, de las cuales 11 son endémicas de la Hispaniola. De estas se reportan siete especies amenazadas, con las siguientes categorías: el guaraguaíto de sierra (Accipiter striatus), la paloma coronita (Patagioenas leucocephala), el papagayo (Priotelus roseigaster) y la cigua canaria (Icterus dominicensis), como Vulnerables (VU). En Peligro (EN) están: el perico (Psittacarara chloropterus), la cotorra (Amazona ventralis) y el cuervo (Corvus leucognaphalus). Con relación a los mamíferos terrestres, en esta área existe un alto número de cuevas y abrigos rocosos, lo cual da lugar a la presencia y desarrollo de varias especies de murciélagos. Entre estas se encuentran: el Monophyllus redmani; el murciélago orejudo de agua (Macrotus waterhoussii) y el murciélago de bigote (Petronotus parnelli), considerado con categoría de Vulnerable (VU). En el año 2011 se firmó un Convenio Interinstitucional para la preservación y manejo de la Reserva Científica La Salcedoa entre el Ministerio de Medio Ambiente, la Sociedad Ecológica de Salcedo y la Oficina Técnica Provincial. SANTUARIOS MARINOS Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de La Plata y La Navidad Este Santuario de Mamíferos Marinos fue creado el 14 de octubre de 1986 con la denominación de Santuario de Ballenas Jorobadas del Banco de La Plata, mediante el Decreto Presidencial 319-86. Este decreto estableció una estructura administrativa, a través de una Comisión Rectora,2 que permitió el desarrollo del Santuario y contribuyó a la creación de una conciencia nacional de protección hacia las ballenas y otros mamíferos marinos. En 1996, como resultado de los estudios realizados, el Santuario fue ampliado mediante el Decreto Presidencial (233-96) para incluir otras importantes áreas de reproducción de ballenas jorobadas, tales como el Banco de La Navidad y parte de la bahía de Samaná, para ofrecer protección a todos los mamíferos marinos y así pasar a denominarse Santuario de Mamíferos Marinos de la República Dominicana (SMMRD), como Categoría IV de la IUCN, constituyéndose en una importante herramienta para la conservación de los cetáceos en aguas dominicanas. Con la Ley 202-04 (Ley Sectorial de Áreas Protegidas) quedó definitivamente consolidado dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, bajo el nombre de Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de la Plata y la Navidad, con una extensión de 25,400 km², en la Categoría I (Reserva Natural Estricta/Área Silvestre) de UICN. Con esta ley, la Comisión Rectora se eliminó y el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través del Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad, asume la administración del Santuario. En la parte operativa, la administración del Santuario se apoya en las Direcciones Provinciales de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Puerto Plata, Nagua, Samaná, El Seibo y Hato Mayor. Como parte de la administración del Santuario, existe la modalidad de gestión compartida, definida en un Memorandum de Entendimiento para cada temporada de Observación de ballenas jorobadas, donde intervienen nueve instituciones: ministerios de Medio Ambiente y de Turismo, Armada Dominicana, Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE), Asociación de Dueños de Barcos de la Bahía de Samaná (ASDUBAHISA), Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR), Asesoría Ambiental y Tecnología Marítima (ATEMAR), Alcaldía de Samaná y un representante de empresas turísticas a las cuales se les define anualmente su rol y responsabilidad específica en la actividad de observación de ballenas (Ministerio Ambiente, 2019). El objetivo primario, tanto de la creación como de la gestión de este Santuario, es la conservación de hábitats para varias especies de mamíferos marinos, especialmente el hábitat crítico para la reproducción de la población de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) del Atlántico Norte. Este Santuario ha sido, desde su creación, un laboratorio de investigación de las ballenas jorobadas y de otras especies de mamíferos marinos. Como ejemplo de esto tenemos el Proyecto Years of the North Atlantic Humpbacks (YONAH), que se llevó a cabo a finales de los 90, con el objetivo de evaluar el estado de las ballenas jorobadas en el Atlántico Norte, abarcando los bancos de La Plata, La Navidad y la bahía de Samaná. Este proyecto fue el mayor esfuerzo internacional de investigación realizado sobre una especie determinada y sirvió de base para otros proyectos en el mundo. 9 - 12 2 La Comisión Rectora estaba formada por: Dirección Nacional de Parques, Marina de Guerra Dominicana, Departamento de Recursos Pesqueros, Secretaría de Agricultura, Museo Nacional de Historia Natural, Universidad Autónoma de Santo Domingo y Fundación MAMMA. LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS En los años 2004-2005 otro nuevo proyecto de investigación se llevó a cabo en el Banco de la Plata-MONAH (More of the North Atlantic Humpback), como continuación del anterior, enfocado en el Banco de la Plata y el golfo de Maine. Entre el 2008 y 2012, el Ministerio de Medio Ambiente realizó, junto a instituciones adscritas y organizaciones nacionales e internacionales, como la NOAA, el Proyecto de Marcaje Satelital de ballenas jorobadas, con el objetivo de conocer el uso del hábitat de las ballenas en el Santuario y el establecimiento de las rutas de migración hacia el norte. A principios de la segunda década del presente siglo XXI, se inician los estudios sobre las condiciones ambientales del Santuario, con una evaluación de los niveles de ruido existentes en la bahía de Samaná. Este estudio fue auspiciado por The Nature Conservancy y el Clúster Turístico de Samaná y contó con la participación de FUNDEMAR y ATEMAR. Las informaciones más recientes sobre las ballenas jorobadas de la bahía de Samaná provienen de los reportes de los monitoreos promovidos por el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE, Inc.) desde 1999 hasta el 2019. Los datos recolectados en estos monitoreos no siguen un diseño de muestreo aleatorio y han sido colectados sobre plataformas de oportunidad. No obstante, han demostrado su utilidad práctica para describir los patrones de distribución local de las ballenas jorobadas en un área de usos múltiples, como la bahía de Samaná, con importantes implicaciones de manejo. Asimismo, los esfuerzos en la fotoidentificación han permitido elaborar el Catálogo de Ballenas Jorobadas de la Bahía de Samaná. En el 2007 se firmó el Acuerdo de Hermanamiento de nuestro Santuario con el Santuario Marino Nacional del Banco de Stellwagen para la conservación de especies marinas migratorias. Este acuerdo contribuye al manejo y la conservación de Áreas Protegidas Marinas, respetando la soberanía de los Estados. Dicho acuerdo fue renovado en el año 2017, al cumplirse 10 años de su firma. El Santuario ha contribuido al diseño de una política de conservación de los mamíferos marinos del mundo. En el 2010, el país se hizo signatario de la Convención Internacional para la Regulación de la Pesca de la Ballena, que crea la Comisión Ballenera Internacional (CBI). Durante la última década, técnicos dominicanos han estado presentes en las reuniones del Comité Científico de la CBI en defensa de las ballenas y los delfines. En el 2015, el Ministerio de Medio Ambiente elaboró el Plan de Manejo de este Santuario, según lo establecido en la Ley 64-00, para la gestión sostenible del mismo y como instrumento normativo para organizar y regular el desarrollo de actividades de investigación, conservación, manejo y educación ambiental (Ministerio Ambiente, 2015), con los auspicios de FUNDEMAR. De las especies registradas en el Santuario, según dicho Plan de Manejo, existe una que se encuentra en la Lista Roja Nacional (Ministerio Ambiente 2018): el manatí (Trichechus manatus) en la categoría de Peligro Crítico. Santuario de Mamíferos Marinos Estero Hondo El Santuario de Mamíferos Marinos Estero Hondo, ubicado en la provincia de Puerto Plata, aproximadamente a 32.56 km del pueblo de Estero Hondo, fue creado por el Artículo 37 de la Ley Sectorial de Áreas Protegidas 202-04, dentro de la Categoría I Áreas de Protección Estricta, definiendo sus límites con una superficie de 22 km². El Plan de Manejo del Santuario de Mamíferos Marinos Estero Hondo 2014-2019 (Ministerio Ambiente, 2014) realiza una caracterización biológica y socioeconómica de esta área. Con respecto a la flora, se han registrado 45 especies de plantas vasculares distribuidas en 39 géneros dentro de 31 familias. Atendiendo a su estatus biogeográfico, del total de las especies, 37 son nativas para un 82.2 % del total de especies registradas, 3 son endémicas de la isla Española para un 6.66 %, 3 son introducidas para un 6.66 % y dos (2) son naturalizadas 4.44 %. Los tipos de vegetación natural presentes en esta área son: Bosque Costero sobre sustrato arenoso, Manglares y Bosque Seco. De acuerdo a su tamaño y forma de vida, tenemos que: 20 son árboles, 18 arbustos, 3 herbáceas, 3 suculentas y 1 epífita. Las especies mencionadas no representan la flora total del Santuario, sin embargo, son una muestra representativa de la flora del lugar. Dentro de estas se encontró un total de siete (7) especies de plantas amenazadas, según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016, de las cuales una se encuentra En Peligro (EP), el guaconejo, Amyris elemifera y las otras como Vulnerables (VU): el guayacán, Guaiacum officinale; mangle rojo, Rhizophora mangle; palma real, Roystonea hispaniolana; mangle blanco, Laguncularia recemosa; mangle botón, Conocarpus erectus, y vera, Guaiacum sanctum. Con respecto a los anfibios, en esta área se ha registrado un total de tres (3) especies y dos (2) taxones; equivalentes al 7 % de un total de 46 especies descritas para la República Dominicana, SEMARENA (2010). Dichas especies pertenecen al orden Anura y a las Familias Eleutherodactylidae e Hylidae. El maco pempén (Rhinella marina), especie de anfibio introducido, ha sido reportado en esta área. En relación con los reptiles, se identificaron 11 especies, las cuales están representadas por las familias Anguidae, Dactyloidae, Sphaerodactylidae, Boidae, Dipsadidae, Chelonidae y Dermochelyidae. De las 11 especies de reptiles encontradas en 9 - 13 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES el área de estudio y zonas periféricas, seis (6) son nativas de la isla y cinco (5) endémicas. Con respecto a las especies amenazadas, según la Lista Roja Nacional del 2018, las especies de tortugas marinas Dermochelys coriacea y Chelonia mydas se encuentra en la categoría de En Peligro (EN), Caretta caretta está como Vulnerable (VU), y Eretmochelys imbricata En Peligro Crítico (CR). Estudios del área identifican un total de 48 especies de aves, de las cuales, según la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018, siete se encuentran amenazadas. Una registrada como en En Peligro (EN), correspondiente a la cotorra (Amazona ventralis); mientras que la paloma ceniza (Patagioenas inornata), paloma coronita (Patagioenas leucocephala), cuchareta (Platalea ajaja), playerito (Charadrius melodus), y la cigua canaria (Icterus dominicensis) aparecen como Vulnerables (VU). En cuanto a la mastofauna, el más importante mamífero representado en el Santuario es el manatí, cuya población se encuentra estable. El manatí (Trichechus manatus) es el objeto de conservación más importante y por el cual fue creado el Santuario. Esta especie se encuentra en la categoría de En Peligro Crítico (CR), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. En cuanto a la fauna marina, los datos más cercanos provienen de la caracterización costera marina del litoral de la provincia de Montecristi, realizada por el CIBIMA-UASD (Geraldes et al., 1997). En dicho estudio se incluyó la zona denominada CIII que corresponde a la sección de costa entre los cayos de Punta Rucia y la costa de Punta Burén, esta última incluida en el extremo oeste del Santuario. Para esta zona costera, se reportó un total de 128 especies: 43 algas, 24 corales, 8 octocorales, 8 esponjas y 45 especies de peces. Parte del arrecife de Punta Burén fue evaluado por Garza-Pérez & Ginsburg (2009) durante su estudio sobre el arrecife de barrera de Montecristi. En las estaciones ubicadas dentro de los límites actuales del Santuario, estos autores reportaron entre 7 y 22 especies de peces pertenecientes a 6 o 7 familias (Domínguez, 2010). En el Santuario se han registrado 206 especies de peces. Santuario Marino Arrecifes del Sureste El Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SMASE), con una superficie de 7,855.31 km² fue creado por el Decreto No. 571 del 7 de agosto de 2009, con el propósito de conservar el hábitat natural y los ambientes especiales que se forman a lo largo de la plataforma continental del sureste de la Hispaniola, comprendido entre el canal de la Mona (al este de cabo Engaño) y la porción marina existente al sur de la desembocadura del río Higuamo, espacio de encuentro y albergue de numerosas especies marinas con diferentes grados de amenaza, como el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus), el segundo pez más grande del mundo, inscrito en la Lista Roja de animales amenazados de extinción, y reportado en estas aguas territoriales dominicanas desde la década de los años 90 del siglo XX, el cual, junto al manatí (Trichechus manatus) y a las tortugas marinas, es actualmente acosado por el hostigamiento y la captura indiscriminada. La Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR) está trabajando en la restauración de arrecifes del Sureste del país, en alianza con Fundación Ecológica Punta Cana y otras instituciones. Los límites de esta área protegida toman como punto de partida la desembocadura del río Higuamo, continúan en la costa en dirección este hasta el límite marino del Parque Nacional del Este, ahora Cotubanamá, siguen hasta su término en Boca de Yuma y continúan hasta cabo Engaño. Parte de la costa de la provincia de San Pedro de Macorís, y toda la costa sur (distrito municipal Bayahíbe) y este (Cap Cana y Punta Cana) de la provincia de La Altagracia, donde tiene lugar un desarrollo turístico intenso; está dentro de los límites de esta Área Protegida. Actualmente, se tiene información sobre los ambientes arrecifales de este Santuario en las plataformas de San Pedro de Macorís (Geraldes, 1994) y La Altagracia (Geraldes, 1994; Martínez et al., 2003; Brandt et al., 2003). El área marina del Parque Nacional Cotubanamá, incluida dentro del santuario, ha sido la más estudiada (Chiappone, 1991; Chiappone et al. 1996; Williams et al., 1983; Torres, 1999; Torres et al., 2001). Herrera et al. (2014) realizaron las primeras estimaciones de capacidad de carga de los arrecifes coralinos en Bayahíbe, donde se estimaron entre 130 a 360 inmersiones/sitio de buceo/año como umbrales para el uso de los arrecifes sin degradarlos, siempre en conjunción con acciones de educación ambiental (Herrera-Moreno et al., 2014). Santuario Arrecifes del Suroeste El Santuario Marino Arrecifes del Suroeste (SMASO), con una superficie de 2,707.08 km², fue creado por el Decreto No. 571 del 7 de agosto de 2009, con el propósito de conservar el hábitat natural y los ambientes especiales que se forman a lo largo de la plataforma continental del suroeste de la isla la Hispaniola, comprendido entre los humedales y salados de la desembocadura del río Yaque del Sur y la porción marina que se extiende hasta el extremo sur del Parque Nacional Jaragua, espacio de encuentro y albergue de numerosas especies marinas con diferentes grados de amenaza como el manatí (Trychechus manatus), delfines y decenas de especies más asociadas a los ambientes particulares de esta área marina. 9 - 14 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 15 Los límites de esta Área Protegida parten del extremo sureste de la laguna La Sierra, siguen la costa en dirección suroeste hasta el límite marino del Parque Nacional Jaragua en bahía Regalada y bordean la plataforma insular. La información fundamental sobre los ambientes arrecifales de este santuario proviene del estudio de Weil (2006), quien señalaba que los arrecifes del Parque Nacional Jaragua presentaban las diversidades más altas de corales, octocorales y esponjas de la República Dominicana y estaban entre las más diversas del Caribe Norte. RESERVAS BIOLÓGICAS Reserva Biológica Loma Charco Azul La Reserva Biológica Loma Charco Azul (RBLCHA) se localiza en la provincia Independencia, en la vertiente norte de la sierra de Bahoruco, abarcando una superficie de 174.37 km². Fue creada mediante el Decreto 571-09 del 7 de agosto del 2009, con la finalidad de conservar muestras representativas del bosque seco y del bosque de transición de la ladera septentrional, el pie de monte de la sierra de Bahoruco y en particular, el hábitat natural y sitios de reproducción de varias especies de la avifauna nativa y endémica de la isla, como el cúa, la cotorra, el perico, el pájaro bobo, así como varias poblaciones de aves migratorias propias de estos ambientes, muchas de las cuales enfrentan diferentes grados de amenazas. Esta área protegida se encuentra dentro del territorio de la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo. La RBLCHA es considerada como un Área Importante para la Conservación de las Aves (IBAS). Especies de aves autóctonas como el cúa, la cotorra, el pájaro bobo, el barrancolí, el perico y el papagayo de la Hispaniola, cuyas poblaciones han descendido significativamente en todo el territorio nacional, junto a otras especies de aves nativas como el cucú, la lechuza, la paloma turca, tórtola y el rolón, han establecido su hábitat natural en los abrigos boscosos y matorrales del conjunto de colinas y hondonadas que rodean la loma Charco Azul, como su principal área de anidamiento y reproducción. Además, proporciona hábitats críticos para especies endémicas de la República Dominicana, como la iguana Ricord y un lagarto muy peculiar y único del género Anolis recién descubierto, Anolis landestoyi, que vive en esta área. Desde el año 2012, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales firmó un acuerdo de cogestión con la Sociedad Ornitológica de La Hispaniola para la conservación del Parque Nacional Sierra de Bahoruco y la Reserva Biológica Loma Charco Azul. En el 2013, American Bird Conservancy se une a esta iniciativa. Familia y Clase (2014) realizaron un levantamiento preliminar de la flora y la vegetación en esta reserva científica. Presentan un inventario de 96 especies de plantas vasculares correspondientes a 68 géneros en 36 familias. Por su estatus biogeográfico, el total de especies se divide así: 72 son nativas (75 %), 13 endémicas de la Isla Española (14 %), tres introducidas (3 %), tres naturalizadas (3 %) y cinco en estado desconocido o no determinadas (5 %). Los citados autores señalan que la vegetación a nivel general en el área es básicamente secundaria, por causa de diversos impactos o intervenciones humanas (construcción de carreteras, carbonería intensiva, viviendas, etcétera.). Agregan que en algunos lugares, la vegetación se ha regenerado luego de disminuir los impactos, pero han llegado algunas especies invasoras muy agresivas. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2013) realizó una Evaluación Ecológica Rápida de esta reserva, identificando seis especies de plantas como amenazadas, según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional (2016): una en Peligro Crítico (CR), melón espinoso, (Melocactus lemairei), y el guaconejo (Amyrise elemifera) En Peligro (EN). De igual manera, el cedro (Cedrela odorata), una especie arbórea también está calificada como En Peligro (EN). Otras tres se identificaron como Vulnerables (VU): la palma real (Roystonea hispaniolana), guayacán, (Guaiacum officinale) y guayacancillo (G. sanctum). En lo que respecta a los moluscos, la especie Liguus virgineus está en la categoría de Vulnerable (VU). En el grupo de los anfibios, según la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018, tres especies se encuentran amenazadas, correspondientes al sapo crestado sureño (Peltophryne guentheri) y la rana de motas amarillas de la Hispaniola (Eleutherodactylus pictissimus), calificadas como Vulnerable (VU), mientras que la rana telégrafo de la Hispaniola (Eleutherodactylus audanti) se encuentra En Peligro (EN). Por su parte, en el grupo de los reptiles, ocho especies se encuentran amenazadas, de las cuales cinco están en la categoría de En Peligro (EN), correspondientes a Anolis bahorucoensis, Anolis barahonae, Anolis ricordii, Anolis strahmi y Cyclura ricordii. Mientras que tres especies fueron identificadas en la categoría de Vulnerable (VU): la Haitiophis anomalus, Aristelliger expectatus y Cyclura cornuta. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES9 - 16 Con respecto a la avifauna, nueve especies se encuentran en la categoría de amenazadas, de las cuales cinco están En Peligro (EN): la cúa (Coccyzus rufigularis), el torico (Siphonoris brewsteri), el perico (Psittacarara chloropterus) la cotorra (Amazona ventralis) y el cuervo (Corvus leucognaphalus). Los otros cuatro están como Vulnerables (VU), y son: el cao (Corvus palmarum), la cigua canaria (Icterus dominicensis), el canario (Spinus dominicensis) y la bruja (Nyctibius jamaicensis). Se han implementado proyectos para mejorar la protección de la Reserva Biológica Loma Charco Azul, como área importante para aves migratorias neotropicales III, con el apoyo de Neotropical Migratory Bird Conservation Act (NMBCA) y American Bird Conservancy (ABC). Estos proyectos han ayudado a emplear guardaparques y desarrollar nueva infraestructura turística que atraiga a los observadores de aves y estimular las oportunidades económicas para las comunidades locales. La nueva infraestructura incluye un Centro de Visitantes en Puerto Escondido, que proporcionará información sobre las áreas protegidas, y un nuevo mural que señala el camino desde el municipio de Duvergé, que se debe seguir para llegar a Puerto Escondido. Reserva Biológica Sierra Prieta La Reserva Biológica Sierra Prieta (RBSP), con una extensión de 4 km², se localiza en el municipio Santo Domingo Norte, provincia Santo Domingo. Fue creada mediante Decreto No. 571 del Poder Ejecutivo del 7 de agosto de 2009, con el propósito de garantizar la dinámica de los procesos ecológicos esenciales en los ambientes y ecosistemas únicos sobre suelos de serpentinita allí presentes, así como la riqueza de la biodiversidad que les acompaña, representada por múltiples especies botánicas y zoológicas, nativas y endémicas, muchas de las cuales son propias de suelos evolucionados a partir de rocas de serpentinas y se encuentran amenazadas. Veloz y Monegro (1998) realizaron un estudio de flora y vegetación en esta zona para una tesis de grado de Licenciatura en Biología, cuyos resultados sirvieron de base para la declaración del área como protegida. En dicho estudio se describen diferentes ambientes dentro de la formación de serpentinitas y se presenta una lista de la flora vascular del área. Mejía y García (2008) estudian esta área como parte de la descripción de la vegetación y la flora de serpentinita de República Dominicana. Veloz et al. (2011) plantean que la flora de esta Reserva está compuesta por 488 especies de plantas vasculares, agrupadas en 103 familias y 347 géneros. De ellas, 355 son nativas, 71 son introducidas, de las cuales 37 se han naturalizado. Se encontraron 55 endémicas, incluidas 11 que son exclusivas de suelos derivados de serpentina; siete taxones fueron identificados hasta el nivel de género. Cuatro especies están amenazadas de extinción. Existen (6) seis tipos biológicos: árboles, arbustos, estípites, epífitas, trepadoras y herbáceas. La floración y la fructificación ocurren mayormente en el período de mayor temperatura y precipitación. Por las características del suelo, determinadas por la presencia de metales pesados, la vegetación predominante es arbustiva, ya que las especies arborescentes no desarrollan un porte alto, pues tienen dificultad para anclar. La vegetación tiene aspecto xeromorfo, debido al tipo de sustrato que no permite la permanencia de agua. En las márgenes de arroyos, cañadas y quebradas dominan los árboles. Se observa un notable impacto por las diferentes actividades antrópicas que afectan la flora, la vegetación, los cursos de aguas y el paisaje. En este lugar se presenta una muestra muy representativa de las formaciones de serpentinitas en zonas bajas de República Dominicana, y es uno de los lugares importantes críticos para la conservación de la diversidad vegetal. Aquí crecen dos especies exclusivas del lugar: uvita, Coccoloba jimenezii, y guayabita cimarrona, Calyptrogenia biflora. Algunos taxones se encuentran en estudio por parte de técnicos del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo, entre los cuales podría haber alguna especie nueva para la ciencia, lo que refuerza la importancia de conservación de esta Área Protegida. Además de estas dos especies que no crecen en ninguna otra parte de la isla ni del mundo, aquí se hallan especies endémicas y raras de mucha importancia, como las siguientes: palo de cruz, Garcinia glausescens; yaya, Oxandra laurifolia; palito de leche, Cameraria latifolia; catey, Bactris plumeriana; palma real, Roystonea hispaniolana; Piptocoma rufescens, abey; Jacaranda poitaei; Juan colorao, Bomabacopsis emarginata; amacey, Tetragastris balsamifera; cola, Mora abbottii; guamacho, Bucida spinosa; peralejo o cajuil cimarrón, Curatella americana; Sloanea amigdalina; jaiquí, Pera bumelifolia; vara de caballo, Phyllanthus nummularioides; Homalium racemosum; quina, Coeloneurum ferrugineum; peralejo o madroño, Byrsonima coriacea; piragua, Byrsonima crassifolia y Byrsonima yaroana; cabirma de guinea, Carapa guianensis; caoba, Swietenia mahagoni; samancito, Cojoba filipes; clavito, Calyptranthes laevigata; guayabilla, Eugenia pubicalyx; zapotillo, Pouteria domingensis subsp. cuprea; nisperillo, Manilkara jaimiqui; nisperillo, Matayba domingensis; botoncillo, Ternstroemia peduncularis; no te me pegues, Xilosma buxifolium; capa, Petitia domingensis, y numerosas orquídeas y bromelias, entre otras. En conclusión, además del ecosistema como tal, sobre sustrato de serpentina, en esta reserva científica hay numerosos e importantes elementos florísticos para la conservación. LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 17 El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2013) realizó una evaluación ecológica rápida en esta área protegida, donde se brinda valiosa información sobre su biodiversidad. Con relación a la vegetación, se identificaron cuatro tipos: bosques espinosos, bosques de transición, bosques ribereños y pastizales. Se observaron 340 especies de plantas vasculares, de las cuales 51 son endémicas, 270 nativas de la Hispaniola, cuatro (4) naturalizadas y 15 introducidas; distribuidas en 273 en géneros y 95 familias. También algunas especies de gimnospermas. Del total de especies identificadas, 31 se reportan como amenazadas o protegidas por la legislación nacional. Con respecto a la herpetofauna, se identificaron cinco especies de anfibios, de las cuales tres son endémicas de la Hispaniola. La rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) se encuentra como Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente 2018. En relación con los reptiles, se reportaron 15 especies, de las cuales dos son nativas de la Hispaniola, una introducida y 12 especies son endémicas. De las especies amenazadas, se encontraron el anolis gigante dominicano (Anolis baleatus) y la jicotea norteña (Trachemys stejnegeri), ambas como Vulnerables (VU), según la Lista Roja del Ministerio Ambiente (2018). La avifauna está representada por 31 especies, de las cuales17 son residentes, cinco de las cuales son endémicas de las Antillas Mayores, siete endémicas de la Hispaniola, tres migratorias de Norteamérica y tres introducidas. Las especies endémicas con mayor abundancia fueron la cigua palmera (Dulus dominicus), el barrancolí (Todus subulatus), el carpintero (Melanerpes striatus) y el cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum). Otras especies endémicas registraron números relativamente bajos, como la cigüita cola verde (Microligea palustris), el carpintero de sierra (Nesoctites Micromegas) y el pájaro bobo (Coccyzus longirostris). PARQUES NACIONALES El objetivo de manejo de los parques nacionales, según la Ley Sectorial de Áreas Protegidas (202-04), es proteger la integridad ecológica de uno o más ecosistemas de gran relevancia ecológica o belleza escénica, con cobertura boscosa o sin ella, o con vida submarina, para provecho de las presentes y futuras generaciones, evitando explotaciones y ocupaciones intensivas que alteren la dinámica evolutiva de los procesos biológicos y ecológicos de los objetos de conservación y, al mismo tiempo, proveer la base para crear las oportunidades de esparcimiento espiritual, de actividades científicas, educativas, recreacionales y turísticas. En esta categoría están permitidos los siguientes usos: investigación científica, educación, recreación, turismo de naturaleza o ecoturismo, infraestructuras de protección y para investigación, infraestructuras para uso público y ecoturismo en las zonas y con las características específicas definidas por el Plan de Manejo y autorizadas por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. El Sistema Nacional de Áreas Protegidas posee 31 parques nacionales, 29 de ellos terrestres y dos (2) submarinos. A continuación, se presentan las informaciones obtenidas para esta categoría, con énfasis en la representación de ecosistemas y especies de la flora y la fauna dentro de cada una de estas Áreas Protegidas. Parque Nacional Armando Bermúdez El Parque Nacional Armando Bermúdez (PNAB) está situado en la parte norte de la cordillera Central, con una extensión de unos 802.54 km². Se extiende, de este a oeste, desde La Ciénaga de Manabao, en la provincia de La Vega, hasta el Parque Nacional Nalga de Maco, en la parte alta de la cuenca del río Artibonito. Por la vertiente norte, el parque limita con las comunidades de Mata Grande, en la provincia de Santiago, La Diferencia, Los Ramones, Lomita y La Cidra, en Santiago Rodríguez, mientras que, por su lado sur, colinda con el Parque Nacional José del Carmen Ramírez. Fue declarado como tal mediante la Ley 4389 del 19 de febrero de 1956, con el objetivo de preservar los nacimientos de los ríos Yaque del Norte, Jagua, Bao, Ámina, Mao y Guayubín, incluyendo sus afluentes. Esta área, junto con el Parque Nacional José del Carmen Ramírez, contiene las mayores alturas de las Antillas, representadas por el pico Duarte (3,175 msnm), La Pelona (3,087 msnm), La Rusilla (3,038 msnm) y el pico Yaque (2,760 msnm). Existen varios estudios sobre la flora y la vegetación del PNAB. Zanoni (1993) describe la flora y la vegetación del pico Duarte y La Pelona. Peguero (2000 y 2001) realizó el reconocimiento e identificación de las principales especies de plantas en un sendero ecoturístico en La Ciénaga de Manabao y en Los Tablones. Se cuenta con las descripciones botánicas de Peguero et al. (2007) y Peguero (2007), esta última con un enfoque etnobotánico. Martin et al. (2004) y Sherman et al. (2005) ofrecen listados de especies de la flora. Según Peguero (2007), la flora vascular del parque está compuesta por 824 especies, de las cuales 649 son espermatofitas (angiospermas y gimnospermas) y 175 pteridofitas (helechos y aliadas). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES El endemismo de plantas en el parque se estima en un 34 %, considerándose alto. Del total de plantas identificadas, 18 se consideran raras o bajo alguna amenaza. Entre estas hay trece endémicas. Entre las principales plantas raras y/o amenazadas, se encuentran: coquillo, Calyptronoma rivalis y Gnaphalium rosillense. En relación con los tipos de ambientes y/o asociaciones vegetales, se pueden diferenciar los siguientes: Bosque latifoliado húmedo, Bosque de galería o ribereño; Bosque latifoliado nublado; Sabana de pajón o de altura; Pinares; Bosque mixto de pino y latifoliadas; manaclares; vegetación arbustiva o achaparrada de sierra Atravesada; vegetación de áreas perturbadas o de sucesión y Calimetales. En este parque nacional hay numerosos elementos florísticos de importancia para la conservación, como los siguientes: avellano criollo, Omphalea ekmanii; limoncillo, Calyptranthes limoncillo; clavito, Calyptranthes barkerii; limoncillo de palo, Calyptranthes sintenissi; puntilla, Vegaea pungens; puntilla. Podocarpus hispaniolensis y Podocarpus aristulatus; jaiquí, Chaetocarpus domingensis y Chaetocarpus globosus; jaiquí, Pera bumelifolia; cedro, Cedrela odorata; manacla, Prestoea montana; nuez o nogal, Juglans jamaicensis; sabina, Juniperus gracilior; moradilla, Symplocos domingensis; Miconia campanensis; Mecranium bairdianum; Mecranium lomense; candongo, Rollinia mucosa; ozúa, Pimenta ozua; Tillandsia moscosoi; Tillandsia ariza-juliae; canela de la tierra, Ocotea wrightii; angelito, Oncidium ariza-julianum y Oncidium tuerckheimii; bejuco hediondo, Matelea silvicola; guayabillo, Calyptranthes guayabillo; guayabito, Psidium gracilipes; palo colorao, Hyeronima domingensis; Pavonia aurantiaca, y numerosas especies más de orquídeas, helechos arborescentes, bromelias, palmas, etcétera. Este parque nacional está ubicado en uno de los grandes centros de endemismos de República Dominicana y de la isla Hispaniola. En relación con la fauna, existen inventarios de lepidópteros para el Parque Nacional Armando Bermúdez (Guerrero, 1994). Bastardo (2002; 2007) evaluó la diversidad de mariposas diurnas, identificando 94 especies de mariposas en el parque, de las cuales tres especies: Calisto confusa, C. pulchella y C. tasajera (Familia Satyridae) fueron las de mayor abundancia. Otras especies importantes son: el saltamonte de Duarte (Duartetis spp.) y el escarabajo de alas pectinadas (Sarifer seabrai) (Perdomo et al., 2010). Conle et al. (2014) describen una nueva especie, denominada Tainophasma monticola en la cima de la montaña La Pelona, del Parque Nacional Armando Bermúdez, sobre los 3000 msnm. Con respecto a la herpetofauna, Hernández (2007) reporta un total de 27 especies, de las cuales 12 son anfibios y 15 reptiles. Según León y Arias (2009), aquí se encuentran 11 anfibios endémicos, de los cuales 2 están amenazados: las ranas Eleutherodactylus schimidti en Peligro Crítico (CR) y E. auriculatoides En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Los reptiles endémicos están representados por varios lagartos anolinos, entre ellos Anolis etheridge y Anolis fowlery que, según la Lista Roja del 2018, la primera está calificada como Vulnerable (VU) y la segunda En Peligro Crítico (CR). Este parque también alberga los dos mamíferos endémicos y amenazados de la Española, el solenodonte (Solenodon paradoxus) y la jutía (Plagiodontia aedium) (Perdomo et al., 2010). Según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, la primera está En Peligro Crítico (CR) y la segunda En Peligro (EN). Dicho Parque es considerado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO003) con un total de 104 especies de aves. Es un hábitat crítico para poblaciones de especies endémicas amenazadas, como el perico (Psittacara chloropterus), la cotorra (Amazona ventralis), el pico cruzado (Loxia megaplaga) En Peligro, según la Lista Roja Nacional (2018). También alberga especies de distribución restringida y calificadas como Vulnerables, como es el caso del papagayo o trogón (Priotelus roseigaster), y la cigüita aliblanca (Xenoligea montana). Este parque sirve de refugio a una variedad de especies migratorias invernales, como el zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli), la cual según la lista roja del 2018, está calificada como vulnerable. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales lleva a cabo acciones de administración, ecoturismo, extensión comunitaria, control y vigilancia, uso público, educación ambiental, apoyo a proyectos, elaboración de planes de acción y del plan de manejo. Además, realiza estudios sobre uso público con la finalidad de facilitar el ecoturismo. Actualmente, el Ministerio de Medio Ambiente y el Plan Sierra ejecutan acciones de mejoramiento de la infraestructura de uso público, gestión y vigilancia de esta área protegida, en el marco de un acuerdo de cooperación firmado entre ambas instituciones. Parque Nacional José del Carmen Ramírez El Parque Nacional José del Carmen Ramírez (PNJCR), con una extensión territorial de 749.72 km², se encuentra en la vertiente sur de la cordillera Central, limitando al sur y al este con las provincias de Azua y San Juan; al norte con el Parque Nacional Armando Bermúdez, al oeste con el municipio de Constanza, provincia de La Vega. Fue creado mediante la Ley 5066 del 24 de diciembre de 1958 con fines científicos y de protección de la naturaleza, muy especialmente para preservar las cabezadas de los ríos Yaque del Sur, San Juan y Mijo, incluyendo sus afluentes. Este parque comprende una vasta porción de la vertiente sur de la cordillera Central, y en él se localiza el punto más alto de las Antillas, el pico Duarte con 3,175 msnm. 9 - 18 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 19 En el PNJCR dominan los bosques de pinos (508.9 km²), mixto (96.4 km²) y húmedos (25.4 km²). En las zonas más elevadas se desarrolla un pinar abierto de Pinus occidentalis. Al estar ubicado en una zona que abarca la mayor altitud de la República Dominicana, de la isla Hispaniola y del Caribe, tiene una gran importancia para la diversidad biológica. Dentro de este parque se han hecho numerosas colectas botánicas, aunque no se ha realizado un estudio detallado de su flora y su vegetación. Al igual que el Parque Nacional Armando Bermúdez, este tiene un alto endemismo de plantas vasculares que deben ser objeto de conservación por la situación de amenaza en que se hallan. Estas especies, distribuidas en diversas altitudes o pisos climáticos, han recibido diferentes impactos antropogénicos. Entre otras especies se encuentran: puntilla, Podocarpus aristulatus y Podocarpus hispaniolensis; tomate de palo, Solanum orthacanthum; reina, Haitia buchii; sabina, Juniperus gracilior; cedro, Cedrela odorata; moradilla, Symplocos domingensis; clavito, Calyptranthes barkerii; limoncillo cimarrón, Calyptranthes yaquensis; lechera, Euphorbia tuerckheimii; canela de la tierra, Ocotea wrightii; Ocotea pulchra; canela, Ocotea atroanthes; calabacito, Penelopeia suburceolata; Anacaona sphaerica; palo santo, Myrsine nubicola, y numerosas especies más de orquídeas, helechos, etcétera. Pese a los altos niveles de antropización, sobre todo en las partes más bajas de este parque, sin embargo, se conservan paisajes e importantes elementos florísticos y una gran reserva de plantas maderables autóctonas. En relación con la fauna, existen inventarios de lepidópteros para el Parque Nacional José del Carmen Ramírez (Guerrero, 1994). La herpetofauna cuenta con varias especies de anfibios y reptiles. La avifauna es la de mayor abundancia. Entre las especies más reconocidas, están: cotorra (Amazona ventralis), cuervo (Corvus leucognaphalus), perico (Psittacara chloropterus), canario (Carduelos dominicensis), pato chirrí (Calyptophilus frugivorus neibae), cigüita Juliana (Vireo nanas), zorzal de La Selle (Tordus swalesi), cigüita del pinar (Dendroica pinus) y su subespecie dominicana Dendroica pinus crysoleuca, restringida a los pinares de la cordillera Central y sierra de Bahoruco. Durante los meses invernales se registran múltiples especies migratorias. Se han inventariado 80 especies de aves, de las 104 reportadas en la cordillera Central. Los mamíferos cuentan con 17 especies de murciélagos, un roedor, la jutía endémica (Plagiodontia aedium) y un insectívoro, el solenodonte endémico (Solenodon paradoxus) (SEMARENA, 2005). En la fauna existe un alto nivel de endemismo. En el año 2004, SEMARENA, a través de la Dirección de Áreas Protegidas (DAP) y el Proyecto de Manejo y Conservación de la cuenca alta del río Yaque del Norte (PROCARYN) elaboraron el Plan de Manejo del Parque Nacional José del Carmen Ramírez –PNJCR–, con el fin de fortalecer el manejo, protección y conservación de la referida Área Protegida. Posteriormente, se realizó el Sondeo de Valorización Hídrica (SVH), con el objetivo de identificar las estrategias y líneas de acción a ser incorporadas en el Plan de Manejo, para lograr a mediano y largo plazo la implementación de un modelo de Pago por Servicios Ambientales (SEMARENA 2005; 2005a). Parque Nacional Nalga de Maco El Parque Nacional Nalga de Maco (PNNM), con una extensión territorial de 164.82 km², se localiza en el extremo occidental de la cordillera Central, cerca de la frontera con Haití. La mayor parte del área se encuentra en el distrito municipal de Río Limpio, municipio Pedro Santana, provincia de Elías Piña, pero al norte también ocupa parte del municipio San Ignacio de Sabaneta (provincia Santiago Rodríguez). Fue creado mediante el Decreto Presidencial No. 221-95, con el objetivo de conservar la diversidad de sus ecosistemas, los recursos genéticos de su fauna y su flora y los 126 ríos, arroyos y cañadas que tienen allí sus nacimientos, los cuales forman parte de las subcuencas de los ríos Mao e Inaje, afluentes del Yaque del Norte y del río Artibonito. Este parque es una de las áreas protegidas de la región Madre de las Aguas, y en ella se encuentran los afluentes del río Artibonito, el más largo de la isla Hispaniola y la principal fuente de agua de la República de Haití. Según SEA/DVS (1992), la vegetación del PNNM está compuesta por bosques latifoliados siempre verdes: bosques de sombra (bosque de Sloanea ilicifolia y manaclares de cuenca de Prestoea montana); bosques nublados (bosque de palo de viento Didymopanax tremulus), bosque abierto sobre rocas con palo de burro (Dendropanax arboreus), Coccothrinax sp., especies epífitas, lianas y arbustos, y bosque enano de Coccoloba pauciflora y Podocarpus hispaniolensis); bosques ribereños del río Vallecito con palo de cotorra (Casearia sylvestris), yagrumo (Cecropia schreberiana) y hoja ancha (Cordia sulcata), entre otras. La vegetación de esta formación está alterada en casi su totalidad. Por otra parte, existen zonas de cultivos temporales (como arroz, frijol o habichuela y maíz) y zonas de cultivos permanentes (como café y plátano), cercana al pueblo de Río Limpio (SEA/ DVS, 1992). Hager y Zanoni (1993) presentan como un caso especial dentro de los Bosques nublados al bosque enano, hasta ahora conocido solamente en la cima de loma Nalga de Maco, donde cubre principalmente el tope de la loma, alrededor de 1,900 msnm. Este parque está ubicado dentro de una zona de gran importancia ecológica, en una de las mayores elevaciones de la cordillera Central en su parte occidental en la República Dominicana. Ello le confiere una importancia capital por la diversidad biológica LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES que se alberga allí. Aunque no se han hecho estudios detallados de su flora y su vegetación, se han realizado recolectas botánicas y se han registrado especies endémicas y nativas raras o de importancia para la conservación. Entre las principales se hallan: palo de viento o tembladera, Schefflera tremula; Miconia nematophora; Miconia santanana; puntilla, Podocarpus aristulatus; chicharrón, Sloanea ilicifolia; manacla, Prestoea montana, y numerosas orquídeas. Un estudio puntual sobre los recursos florísticos augura resultados importantes. La presencia de un bosque enano de altura, casi único en la isla, merece que el mismo sea estudiado detalladamente, pues no se conocen todas las especies que componen esa interesante formación. Dicho Parque es considerado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO002) con un total de 79 especies de aves, e incluye reportes de la cúa (Coccyzus rufigularis) en la zona de Río Limpio-Carrizal, considerada En Peligro (EN) de extinción por la UICN (20015) y la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Otras especies consideradas como En Peligro (EN) son: Psittacarara chloropterus, Amazona ventralis y Corvus leucognaphalus. Como Vulnerables están: Tachycineta euchrysea, Xenoligea montana, Calyptophilus frugivorus y Catharus bicknelli (Perdomo et al., 2010). SEA/DVS (1992 y Ministerio de Medio Ambiente, 2018), también identificaron siete (7) especies de anfibios endémicos amenazados, con el mayor número de individuos presente en la zona de Río Limpio, donde predomina una vegetación ribereña mezclada con zonas de cultivo. Perez-Gelabert et al. (2011) describe la entomofauna del PNNM. Existe un total de 17 especies amenazadas, de las cuales seis son de anfibios, tres de reptiles, ocho son aves y una de mamífero terrestre. Entre las especies de anfibios, una se encuentra en la categoría de Peligro Crítico (CR), correspondiente a la rana de los arroyos del norte (Eleutherodactylus Schmidti); tres En Peligro (EN): rana telégrafo de la Hispaniola (Eleutherodactylus audanti), rana martillo del norte (E. auriculatoides), y rana silvadora de Haití (E. wetmorei). Dos especies están como Vulnerable (VU): rana sollozante de la Hispaniola (E. minutus), y sapo crestado sureño (Peltophryne guentheri). Entre los reptiles, existe una especie En Peligro (EN): anolis de las ramitas de la cordillera Central (Anolis insolitus), y dos Vulnerables (VU): el anolis del tronco de abanico grande (Anolis christophei) y anolis de los arbustos de montaña (A. etheridgei). Entre las aves, una especie se encuentra En Peligro Crítico (CR), el gavilán de la Hispaniola (Buteo ridgwayi); cuatro están En Peligro (EN): cúa (Coccyzus rufigularis), la cotorra (Amazona ventralis), Perico (Psittacara chloropterus) y el Cuervo (Corvus leucognaphalus). La cigüita aliblanca (Xenoligea montana), el cao (Corvus palmarum) y el papagayo (Priotelus roseigaster), están como Vulnerable (VU): Entre los mamíferos terrestres, una especie se encuentran en Peligro Crítico (CR): solenodonte (Solenodon paradoxus) y En Peligro (EN), la jutía (Plagiodontia aedium) (SEA/DVS 1992; Ministerio de Ambiente, 2018). Parque Nacional Montaña La Humeadora El Parque Nacional Montaña La Humeadora (PNMH), con un área de 305.41 km² y una altitud máxima de 1,315 msnm, se encuentra entre las provincias de San Cristóbal, San José de Ocoa y Monseñor Nouel. Fue creado mediante el Decreto Presidencial 233 del 1996, con el objetivo de conservar el área en donde nacen los manantiales y escorrentías iniciales de los ríos Isa, Mana, Duey, Haina, Maimón, Yuboa, Juma, Yuna, Banilejo, Mahoma, Mahomita y Nigua, los cuales forman cuencas que captan las aguas que surten varias presas. Además, se protegen bosques nublados y sus especies más significativas, muchas en vía de extinción, como Magnolia domingensis, Mora abbottii, Schefflera tremula, Prestoea montana y los helechos arbóreos de los géneros Cyathea y Alsophila. Pichardo (2013), realizó una caracterización de las comunidades vegetales de la zona ribereña de la sección media del río Isa, dentro del Parque Nacional Montaña La Humeadora. Además de la descripción de la vegetación, presenta un inventario de la composición florística. Se destacan algunas especies de importancia para la conservación, como: candongo, Rollinia mucosa; yaya, Oxandra laurifolia; yagua, Tabebuia bullata; chicharrón, Terminalia intermedia; helecho macho, Cyathea insigne; Ramón, Trophis racemosa, y amacey, Tetragastris balsamifera. En las partes más altas de este conjunto de montañas o lomas se encuentran importantes parches o reductos de bosques de cola, Mora abbottii, y de palo de viento, Schefflera tremula. También hay manaclares de Prestoea montana y especies de importancia para la conservación, como el nogal o nuez, Juglans jamaicensis. Mejía y Jiménez (1998) presentan el inventario florístico y la caracterización de la vegetación del PNMH, con un listado de las especies y los ambientes donde fueron encontradas. Mejía et al. (2000), como parte de la descripción de la riqueza florística y su importancia en la conservación de la Subregión Fitogeográfica Barbacoa-Casabito, que incluye a la loma La Humeadora, Ministerio Ambiente (2014), señala los diversos ambientes o tipos de asociaciones vegetales presentes en el extenso parque: Bosque Nublado de Palo de Viento, Schefflera tremula; Bosque nublado de Manacla, Prestoea montana; Bosque Húmedo de Cola, Mora abbottii; Bosque Latifoliado Húmedo Diverso; Calimetales o Helechales de Dicranopteris y Gleichenia; Vegetación Ribereña o Riparia; Vegetación de Sucesión o Regeneración Natural y Vegetación de Ecosistemas Domesticados. La flora está representada por 705 especies de plantas vasculares, distribuidas en 423 géneros y 114 familias, incluyendo 95 especies de 9 - 20 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS helechos o Pteridophytas. El estatus biogeográfico indica: 119 son endémicas de la isla Española, 479 nativas y 75 exóticas; 90 % son autóctonas. Este parque es considerado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves, (DO002) con un total de 69 especies de aves endémicas bajo algún grado de amenaza según UICN (2018). Entre ellas se encuentran: el zorzal de La Selle (Turdus swalesi), considerado En Peligro (EN); el zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli), la cotorra de La Española (Amazona ventralis), el perico de La Española (Psittacara chloropterus), el cuervo (Corvus leucognaphalus), especies consideradas Vulnerables; así como el papagayo (Priotelus roseigaster), catalogado como Casi Amenazada. También se ha reportado el carrao (Aramus guarauna) y la paloma turca (Patagioenas squamosa), especies con distribución cada vez más reducida en el país. Además, esta área es hábitat de especies migratorias durante su estadía invernal. Según la Lista Roja de Especies Amenazadas del Ministerio Ambiente, 2018, se identifica una especie de anfibio y una de reptiles. De los anfibios, Eleutherodactylus wetmorei está calificado como En Peligro (EN), mientras que Anolis etheridgei se identifica como Vulnerable (VU). Esta área protegida cuenta con su Plan de Manejo, el cual se elaboró con los auspicios del Fondo Pro Naturaleza (PRONATURA), el apoyo del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF) y el Programa para la Protección Ambiental USAID/TNC. Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos El Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos (PNLEeIC) comprende el lago Enriquillo y sus alrededores, así como la isla Cabritos, localizada en su interior. Está ubicado en el suroeste de República Dominicana, en la Hoya de Enriquillo o valle de Neiba, entre las sierras de Neyba y de Bahoruco. Abarca dos provincias, Independencia y Bahoruco, cuyos municipios cabeceras son: Jimaní (fronteriza con la República de Haití) y Neiba, respectivamente. En 1974, solo la isla Cabritos fue protegida como Parque Nacional mediante la Ley 664 del 14 de mayo de 1974. Este parque dejaba fuera parte del lago. En 1996, se estableció el Parque Nacional Lago Enriquillo, mediante el Decreto 233-96, que incluye el lago completo. Los estudios iniciales fueron realizados por Incháustegui y colaboradores, del Centro de Biología Marina de la UASD, a finales de los años 1970 (Incháustegui, S. J. et al., 1978) y continuados por el Museo Nacional de Historia Natural (Incháustegui, S. J. 1980; Incháustegui, S. J. et al. 1980). Posteriormente, a principios de los 90, estos estudios fueron retomados por el Departamento de Vida Silvestre de la Secretaría de Estado de Agricultura, incluyendo aspectos ecológicos, socioeconómicos y el impacto humano en el lago Enriquillo a las poblaciones del cocodrilo americano (Crocodylus acutus) y sus hábitats (SEA/DVS, 1990; 1990a; 1993). Santana (1993) describe la vegetación en un transecto desde el nivel del lago Enriquillo, bajo el nivel del mar, hasta los bosques de montaña de la sierra de Neiba, a 2,000 msnm. Múltiples estudios han sido llevados a cabo en el Parque sobre sus aspectos geológicos y paleontológicos (Mann et al., 1984; Stemann et al., 1992; Bocker et al., 2013), hidrológicos y de caracterización físico- química de sus aguas (Araguás et al., 1993; Buck et al. 2005), ecológicos, de conservación (Hernández y Czerwenka, 1985; Schubert, 2000a), socioeconómicos y culturales (Schubert, 2000). También hay estudios que tratan de sus aspectos geológicos (McLaughlin et al., 1991) y del plancton (González, 1977; Lysenko, 1983). El eminente ecólogo español Ramón Margalef (1986) realizó la evaluación limnológica más completa y concluye que el lago Enriquillo es probablemente el cuerpo de agua epicontinental más interesante del Caribe (Margalef, 1986). Este lago ha demostrado ser muy vulnerable a los cambios del clima. De León (2011) aborda el tema de las crecidas, y León et al. (2014) los impactos socioeconómicos asociados a los eventos climáticos. Delanoy y Méndez-Tejeda (2017) realizaron estudios recientes sobre su hidrología. En cuanto a los ecosistemas, en estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, contenidos en el Plan de Manejo del Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos, se describen las asociaciones vegetales que imperan en estas áreas y sus alrededores. En ese sentido, se destaca el bosque seco que está presente en las orillas del lago, en la isla Cabritos, la Islita y Barbarita. En la isla Cabritos se ha verificado cierta recuperación del bosque seco a raíz de las intervenciones para su protección y el control de las especies exóticas invasoras. También se destacan las áreas de ciénagas y pantanosas que se localizan mayormente en los extremos occidental y oriental del lago, caracterizándose las áreas de Boca de Cachón y El Caño de Villa Jaragua, así como las orillas norte, noreste y noroeste que incluye la bahía Barbarita, la desembocadura de algunos ríos permanentes y temporeros y Los Borbollones. En algunas partes de las orillas del lago, donde hay incidencia de agua dulce, se destaca la presencia de manglar como el mangle botón 9 - 21 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES (Conocarpus erectus). En la parte de Los Borbollones, el manglar se extiende hacia tierra firme, ocupando un importante espacio. Las zonas pantanosas o ciénagas abarcan varios km² y se forman donde las aguas del lago se dispersan, causando inundaciones que durante las épocas de sequía se secan casi por completo, inundándose nuevamente cuando se producen fuertes lluvias. También se destaca la vegetación de enea (Typha domingensis), pastos de halófitas (Batis maritima y Sesuvium portulacastrum) y áreas no cubiertas, con suelos muy salados. En cuanto a la flora de la zona del lago Enriquillo y la isla Cabritos, localizada en su interior, se han realizado numerosas colectas de plantas. Marcano (1989) hizo un levantamiento florístico en la isla Cabritos, la más grande de las tres que se encuentran dentro del lago. Reporta 101 especies de plantas vasculares correspondientes a 80 géneros en 43 familias. Nueve de estas especies son endémicas: yaso, Harrisia nashi; cuabilla, Croton pallidus; almaciguillo, Bursera brunea; cerecita, Malpighia micropetala; cagüey, Neoabbottia paniculata [Leptocereus paniculatus], bombillito, Mammillaria prolifera [subsp. haitiensis]; vidrio, Solanum microphyllum; resinosa, Antirhea elliptica, y Scolosanthus triacanthus. En la zona correspondiente a este parque nacional hay varias especies de plantas amenazadas o protegidas mediante la legislación nacional o mediante convenios internacionales. Además de los cactus mencionados y las diferentes especies de mangles, son de interés para la conservación: el guanito del lago, Coccothrinax jimenezii; melón espinoso, Melocactus lemairei; la resinosa, Antirhea elliptica; almaciguillo, Bursera brunea; guayacán, Guaiacum officinale; vera o guayacancillo, Guaiacum sanctum; carga agua, Erythroxylum williamsii; rosa del limón o camelia roja, Pereskia portulacifolia; cacheo, Pseudophoenix vinifera, cana, Sabal domingensis, y palma real, Roystonea hispaniolana. Informaciones contenidas en el Plan de Manejo del Lago Enriquillo e Isla Cabritos (Ministerio Ambiente, 2013), describen la vegetación de las orillas del lago compuesta, principalmente, por el mangle botón (Conocarpus erectus), enea (Typha domingensis), pastos de halófitas (Batis maritima y Sesuvium portulacastrum), y áreas sin vegetación con suelos salados. El estudio de Rosado et al, (2011) reporta 313 especies para esta zona. La mayor parte de las llanuras en torno al lago están cubiertas de matorrales con predominio de especies xeromorfas, en donde el género Prosopis (bayahonda) es el elemento florístico predominante. Otros géneros presentes son: Guaiacum, Capparis, Randia y ciertas cactáceas de los géneros: Consolea y Neoabbottia [Leptocereus]. Un significativo porcentaje de las especies de flora reportadas son endémicas de la isla. En cuanto a la fauna, este mismo documento reporta el lago Enriquillo y sus alrededores como de importancia para las poblaciones de peces. En el interior del lago se conocen los peces correspondientes a la tilapia (Tilapia mossambica), introducida en los años 50 con fines comerciales. En las zonas de agua dulce que bordean el lago hay viajaca (Cichlasoma haitiensis), y especies de peces pequeños endémicos, pertenecientes a las familias Poeciliidae, de los géneros Limia, Gambusia y Cyprinodontidae, Cyprinodon. Rosado et al, (2011) reportan para esta área siete especies de peces, de las cuales dos son endémicas. Al mismo tiempo reportan 51 especies de mariposas, de las cuales nueve son endémicas, y 50 especies de arácnidos. En cuanto a los anfibios, se han registrado unas 12 especies en los alrededores del lago, donde se encuentra el agua dulce, destacándose: el sapo crestado sureño (Peltophryni guentheri), la hyla dominicana (Osteopilus dominicensis) y la rana calcalí (Eleutherodactylus abbottii), (E. inoptatus) (E. notidodes), (E. parabates), (E. pictissimus), maco pempén (Rhinella marina) y la rana toro (Rana catesbeiana). De estas, solo las dos últimas especies son introducidas, las demás son endémicas de La Española. Según la Lista Roja Nacional del 2018 del Ministerio de Medio Ambiente, las especies de anfibios amenazados identificados son Peltophryni guentheri y Eleutherodactylus pictissimus, calificados como Vulnerables (VU) (Ministerio de Medio Ambiente, 2018). De los reptiles se conocen 19 especies, de las cuales 16 son endémicas de La Española. Según la Lista Roja Nacional (Ministerio Ambiente, 2018), entre los reptiles, las especies amenazadas son: cocodrilo americano (Crocodylus acutus) en la categoría de Peligro Crítico (CR); las dos especies de iguana, iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) Vulnerable (VU), y la iguana de Ricord (Cyclura ricordi) En Peligro (EN). De las aves se han encontrado unas 35 especies terrestres y 62 acuáticas, entre ellas el flamenco (Phoenicopterus ruber) y la cuchareta (Platalea ajaja). Las poblaciones más grandes de flamencos se encuentran en los humedales de Villa Jaragua y bahía de Boca de Cachón, en los extremos este y oeste del lago, respectivamente, aunque se pueden observar poblaciones dispersas en el área de Los Borbollones y otros lugares. Según la Lista Roja de Especies Amenazadas del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, las aves amenazadas que se reportan para el lago Enriquillo son 11 especies, de las cuales siete están como Vulnerables (VU): Egretta rufescens, Platalea ajaja, Phoenicopterus ruber, Charadrius melodus, Patagioenas inornata, Patagioenas leucocephala y Corvus palmarum), mientras cuatro están En Peligro (EN): Burhinus bistriatus, Amazona ventralis, Coccyzus longirostris y Corvus leucognaphalus. 9 - 22 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 23 De los mamíferos, las principales especies que se registran en el lago Enriquillo corresponden a murciélagos, entre los que se destacan: Noctilio leporinus, Tadarida brasiliensis y Molossus molossus. Este parque es una de las zonas núcleos, junto a los parques nacionales Jaragua y Sierra de Bahoruco, de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, aprobada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) el 6 de noviembre del 2002. Además, es el primer sitio RAMSAR (Humedal de Importancia Internacional) declarado en el 2002 para el país por la Convención para la Conservación de los Humedales (RAMSAR), de la cual República Dominicana es signatario. Ese mismo año fue reconocido como Unidad de Conservación de Cocodrilos (CCU) por la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN (2002). Desde el 2003, junto con el lago Azuei, en Haití, es parte de la iniciativa de los Lagos Vivos o Living Lake Partnership. Este parque es considerado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO005) con un total de 140 especies de aves, en su mayoría acuáticas, como flamencos (Phoenicopterus ruber), cucharetas (Platalea ajaja) y varias especies de garzas, garzones, gaviotas y playeros (Perdomo et al., 2010). Entre el 2006 al 2009, el Grupo Jaragua, con el apoyo de BirdLife International, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ejecutó el Programa Áreas Importantes para la Conservación de las Aves, que incluye monitoreo y fortalecimiento a Grupos Locales de Apoyo. Además, con el apoyo de la Fundación MacArthur, implementó el Proyecto Conservación de la Biodiversidad en la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo. El Grupo Ecologista Tinglar, el Club de Observadores de Aves Annabelle Dod y Ducks Unlimited, Inc. han trabajado en conteos de patos en el lago. Estas organizaciones mantienen un registro de las aves observadas y trabajan en la organización de visitas con fines educativos y de ecoturismo. Por su parte, la Sociedad Ornitológica de la Hispaniola (SOH) tiene registros de avistamientos y de imágenes de aves de la zona. En el año 2009 se inició un proyecto de Caracterización Ambiental de los Humedales del Lago Enriquillo, bajo la dirección de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y con financiamiento del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) de la República Dominicana. Entre los años 2007 al 2011, el Ministerio de Medio Ambiente y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo implementaron acciones para el Fortalecimiento de la capacidad de gestión del uso público en el Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos, con el objetivo de mejorar la gestión y el uso público en este parque nacional, a través de la dotación de infraestructuras y equipos para la gestión y el desarrollo del uso público en el parque, lo cual mejorará la capacidad de recepción y atención de visitantes en esta área protegida. El Servicio Geológico Nacional, desde el año 2014 al 2019, se encuentra implementando el Proyecto Desarrollando, un récord paleoclimático de mil quinientos años (desde 9,000 +/- 80 hasta 6,000 +/- 90 años en el pasado) de temperatura superficial marina, usando corales fósiles localizados en las laderas del lago Enriquillo en la República Dominicana, con el objetivo de lograr un récord continuo de temperatura superficial marina, utilizando múltiples corales en sucesión estratigráfica. Este proyecto es apoyado por FONDOCYT. Existen varios documentos de gestión, planificación y conservación que incluyen este parque. SEMARENA/ IPEP/ USAID (2005) presentaron el Plan de Gestión de la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo. León et al. (2011) elaboraron la estrategia de monitoreo para especies amenazadas de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo. Parque Nacional Valle Nuevo El Parque Nacional Valle Nuevo (PNVN), conocido antes como Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier, se encuentra localizado en la cordillera Central. Esta área protegida comparte territorios de las provincias Monseñor Nouel, La Vega, Azua y San José de Ocoa, y ocupa un área de 906.31 km². Fue declarado área protegida, primero, como Reserva Científica (1983) y más tarde como Parque Nacional (1996); en ambas ocasiones mediante los Decretos presidenciales 1315 y 233, respectivamente. En la Ley Sectorial de Áreas Protegidas 202-04, se describe nuevamente como Parque Nacional Valle Nuevo. Según el Decreto 233-96, el objetivo de esta área es conservar el nacimiento de los ríos Blanco, Masipedro, Tireo, Grande o del Medio, Las Cuevas, Banilejo, Ocoa, Nizao, Jimenoa y Constanza, importantes cuencas del país, así como proteger los bosques nublados La Calentura, El Pichón, Alto Bandera, Pinar Parejo, Tetero de Mejía y Culo de Maco, que propician los manantiales iniciales de las cuencas mencionadas, y los bosques pluviales del Yuna y el Masipedro. Allí se encuentran especies con LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES características prehistóricas, tales como Magnolia pallescens y Magnolia domingensis, además de uno de los bosques de coníferas más originales que aún quedan en la isla de Santo Domingo, compuestos por las especies, igualmente prehistóricas: Pinus occidentalis, Podocarpus aristulatus y Juniperus gracilior. Además, existen en esa área altiplanos que contienen una rica biodiversidad y evidencias paleoclimáticas de la Glaciación de Wisconsin, con ecosistemas equiparables a algunas zonas templadas del planeta. Como parte de la Evaluación Ecológica Integrada realizada en el PNVN (SEMARENA/FMP, 2002), se publicaron trabajos sobre la historia de la región (Guerrero y McPherson, 2002); la Flora y la vegetación (Guerrero et al., 2002); estudio etnobotánico de las comunidades ubicadas dentro y en la periferia del parque (Peguero, 2002); estudios herpetológicos (Hernández, 2002); ornitológicos (Cabrera y Almonte, 2002); sobre mariposas (Navarro y Bastardo, 2002); malacofauna terrestre (Espinosa y Suriel, 2002), aspectos ecológicos (Mir y Núñez, 2002), así como estudio socioeconómico de las comunidades del Parque (McPherson et al., 2002). Rodríguez (1997) registra por primera vez para La Española 17 especies de hongos macromicetos en Valle Nuevo. Este parque nacional abarca una zona que se puede clasificar como de “clima templado en el Caribe”. Por ello crece allí una flora muy especializada, adaptada a esas condiciones climáticas, con un alto endemismo de especies, cuyos parientes se hallan en las zonas templadas de los países nórdicos de Europa y de Norteamérica. Además, hay especies únicas muy características. Entre las especies amenazadas y protegidas o de importancia para la conservación, se destacan las siguientes: ébano, Magnolia domingensis; puntilla, Vegaea pungens; pingüicola, Pinguicola casabitoana; sabina, Juniperus gracilior, puntilla, Podocarpus aristulatus; ébano verde, Magnolia pallescens; Viola domingensis; manacla, Prestoea montana; anís de estrella cimarrón, Illicium ekmanii; altamisa cimarrona, Artemisia domingensis y Artemisia stipularis; Gundlachia corymbosa var. ocoana; cedro, Cedrela odorata; platanillo, Canna jaeggeriana, y numerosas especies de orquídeas, bromelias y helechos arborescentes. El área de Valle Nuevo ha sido tradicionalmente estudiada desde el punto de vista botánico, desde los estudios tempranos de Chardón (1948); Dod (1976) y Eggers (1790) hasta los que se han efectuado más recientemente. Peguero et al. (2005) presentan un inventario preliminar de plantas exóticas invasoras en Valle Nuevo. Peguero (2013) presenta la diversidad y estructura de la vegetación en la Sabana de Pajón de Valle Nuevo. Según Guerrero et al. (2002), la cobertura boscosa de Valle Nuevo está compuesta por Bosque de pino, Bosque latifoliado, Bosque latifoliado nublado y pequeños manaclares. Además, posee zonas agrícolas. Se han identificado 531 especies de plantas, de las cuales 401 son espermatófitas y 130 son helechos y asociadas. Estas especies se encuentran distribuidas en 103 familias y 147 géneros. Se registran 138 especies endémicas, equivalentes al 38 % de la isla Hispaniola; de estos taxones, los géneros endémicos Vegaea y Pinguicula tienen distribución restringida. Este parque es considerado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO002), con un total de 72 especies de aves. Es un área importante para aves de montaña asociadas a hábitats y vegetación específica, tales como el bosque de pino. Es una zona crítica para especies endémicas como el pico cruzado (Loxia magaplaga), chirrí (Calyptophilus frugivorus) y papagayo (Priotelus roseigaster), consideradas En Peligro, Vulnerable y Casi Amenazada, respectivamente (Perdomo et al., 2010; UICN, 2018). La Lista Roja Nacional del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, registra a Loxia magaplaga como En Peligro (EN), y Calyptophilus frugivorus y Priotelus roseigaster como Vulnerables (VU). El Parque Nacional Valle Nuevo es de crucial importancia para la protección de gran parte de la fauna endémica de anfibios de altas montañas de la cordillera Central. En el mismo se encuentra Eleutherodactylus patriciae En Peligro (EN), la rana endémica que vive en las mayores alturas del Caribe insular; E. haitianus En Peligro Crítico (CR), E. minutus como Vulnerable (VU), igual que E. montanus (Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018). Este parque cuenta, además de la Evaluación Ecológica Integrada (SEMARENA/FMP, 2002), con un de Plan de Conservación del Área (SEMARENA/FMP, 2002a) y un Plan de Manejo (SEMARENA (2006). PRONATURA llevó a cabo un Proyecto de Restauración Ecológica del PNVN, dentro del Programa para la Protección Ambiental (PPA), donde se realizó un diagnóstico biofísico de cuatro microcuencas: Pinar Parejo, Las Espinas, Aguas Blancas y Los Dajaos (sector Nizaíto), para iniciar las actividades de restauración ecológica en el Parque. Como resultado de este estudio y los talleres de consulta, se inicio un programa piloto en las dos últimas microcuencas mencionadas. 9 - 24 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 25 Parque Nacional Sierra Martín García El Parque Nacional Sierra Martin García (PNSMG) está ubicado en la región Suroeste de la República Dominicana, entre las provincias Azua y Barahona. Su superficie es de aproximadamente 261.50 km² y su punto más elevado es el Alto de la Bandera, a 1,343 msnm. Fue declarado por el Decreto 233-96, confirmado por la Ley 202-04 sobre Áreas Protegidas y la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales. Se creó con el objetivo de conservar los bosques nublados de las lomas El Aguacate, El Curro y Fría. Esta sierra se considera como una isla ecológica, ya que existen especies de flora y fauna muy singulares. Según SEA/DVS (1990), en este lugar existen cuatro zonas de vida: Bosque Seco Subtropical, Bosque Húmedo Subtropical, Bosque Húmedo Montano Bajo y Bosque Espinoso Subtropical. En el mapa de vegetación y uso de la tierra, en general, esta área presenta un mosaico de vegetación de Bosque Seco, Bosque Latifoliado Húmedo (en parches fragmentados en sus zonas altas), matorrales secos y áreas de escasa vegetación o erosionadas (Tolentino y Peña, 1998). Dentro de las especies endémicas presentes, hay varias que pueden ser consideradas raras, debido a su escasez y su distribución restringida; en este grupo podemos mencionar: palo de Brasil, Caesalpinia barahonensis, pepino cimarrón, Trichosanthes amara; Acacia barahonensis y el guanito de barreras, Coccothrinax boschiana, una palma rara, cuya distribución está limitada a la sierra Martín García, (Mejía y García, 1997). Judd et al. (2008) describen una nueva especie Teirazygia paralongicollis (Miconieae- Melastomataceae) para la sierra de Bahoruco y sierra Martín García. Este parque nacional tiene una alta y variada cantidad de ambientes. Se destaca, probablemente el bosque seco a mayor elevación en la República Dominicana, llegando a los 1000 msnm. Además, se pueden encontrar especies a altitudes no alcanzadas en otros lugares. Por ejemplo, el mangle prieto o botón, Conocarpus erectus, se halla a más de 250 msnm en el cauce del río Quita Coraza. Del Bosque Seco se pasa al Bosque latifoliado nublado con solo una pequeña franja de Bosque húmedo latifoliado como transición. También hay manantiales de agua caliente o azufradas, como el de Ranchería, en la parte este, y el de Las Canas, del lado de Vicente Noble. En la parte alta de esta loma se encuentran inusuales asociaciones de vegetación, algunas de ellas transitorias en la sucesión de la vegetación, pero de larga duración. Esto hace que esta formación montañosa tenga características muy particulares. García y Clase (2002) realizaron un levantamiento florístico de la vegetación de la zona costera de las provincias de Azua y Barahona, coincidiendo en gran parte con la sierra Martín García. Reportan 469 especies distribuidas en 319 géneros, correspondientes a 87 familias. De ese total de especies, 44 son endémicas, 378 nativas y 43 exóticas o introducidas. García et al. (2007) publicaron un trabajo sobre “Flora y vegetación de las zonas áridas de la sierra Martín García”. Ese estudio abarca las zonas bajas e intermedias, con altitudes de unos 600 msnm hacia abajo. En el mismo, se reportan 735 especies de plantas vasculares, pertenecientes a 398 géneros en 95 familias. Del total de especies, 147 son árboles, 231 arbustivas, 231 herbáceas, 113 lianas (trepadoras y reptantes), 13 epífitas, cinco (5) estípites o palmas y una (1) parásita. Por su distribución original o estatus biogeográfico, las 735 especies reportadas se distribuyen de la siguiente manera: 141 endémicas de La Española, 520 nativas y 53 exóticas o introducidas, de las cuales 41 se hallan creciendo espontáneamente o naturalizadas, mientras las restantes 12 solo se hallan bajo cultivo o creciendo como persistentes. Algunos taxones quedaron sin identificar en ese momento, y fueron sometidos a estudios, de donde al menos tres han resultado ser especies nuevas para la ciencia: Akrosida floribunda (Malvaceae), cuyo pariente más cercano se halla en Brasil; Terazygia paralingicollis (Melastomataceae) y Piper claseanum (Pipetraceae). Se trabaja sobre la descripción de otras. De acuerdo al estudio citado, y tomando en cuenta la Lista Roja Nacional de la Flora Vascular de República Dominicana (Jardín Botánico Nacional, 2016), en esta importante área protegida hay aproximadamente unas 65 especies amenazadas bajo diferentes categorías. Entre las principales, por el grado de amenaza, se hallan: Cnidoscolus acrandrus, Akrosida floribunda, Coccothrinax boschiana, Piper claseanum, Tetrazygia paralongicollis, Arcoa gonavensis, Vachellia-Acacia-cucuyo, Caesalpinia barahonensis, Caesalpinia brasiliensis, Mammea americana, Peltophorum berteroanum, Trichosanthes amara, Vachellia- Acacia-barahonensis, Plethadenia granulata y Zanthoxylum flavum. Hasta ahora hay dos especies exclusivas de esta área protegida: Akrosida floribunda y Piper claseanum. El Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo Dr. Rafael M. Moscoso prepara la publicación de un estudio realizado en las partes altas de este parque nacional, en el cual también hay especies muy importantes para la conservación, incluyendo otros taxones amenazados y probables especies nuevas para la ciencia. Entre las especies conocidas y que confrontan problemas de conservación se hallan estas: cacheo, Pseudophoenix vinifera; cedro, Cedrela odorata; sabina, Juniperus gracilior; auyamita, LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Penelopeia suburceolata; manacla, Prestoea montana; roblillo, Spirotecoma rubriflora, y tres filos, Mommsenia apleura. En conclusión, esta es una de las áreas protegidas de mayor importancia para la conservación de la flora vascular de República Dominicana. En relación con la fauna, Rodríguez et al. (2014) evalúan la diversidad y los patrones de distribución de la fauna de lepidópteros diurnos en relación con los tipos de vegetación presentes, en un transecto altitudinal del Parque Nacional Sierra Martín García. Este parque es considerado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO010), con unas 105 especies de aves. Se destacan aves Casi Amenazadas como la tórtola aliblanca (Zenaida asiatica) y el torico (Siphonorhis brewsteri), En Peligro (Perdomo et al., 2010; Lista Roja Nacional, 2018). Townsend et al. (2014) presentan nuevos registros de distribución invernal del ave Limnothlypis swainsonii para tres regiones de la República Dominicana: sierra Martín García, a alturas de 1100 m, en marzo de 2004; sierra de Bahoruco Oriental, a 1000 m de altura y en el bosque lluvioso mesófilo de tierras bajas en el Parque Nacional Los Haitises, aproximadamente a nivel del mar. Según SEA/DVS (1990), para este parque se han reportado seis especies de anfibios y 25 de reptiles. Algunas han sido descritas nuevas para la ciencia en los últimos años. Entre las especies de anfibios se han reportado la rana de motas amarillas de la Hispaniola (Eleutherodactylus pictissimus) y el sapo sureño crestudo (Peltoprhyne guentheri), ambas consideradas Vulnerables (VU), según la Lista Roja Nacional de Medio Ambiente, 2018. Entre los reptiles de especial interés, se encuentran: los lagartos de los géneros Anolis, Pholidoscelis y Leiocephalus. También está la boa de la Hispaniola (Chilabothrus striatus) y culebras de los géneros Typhlops y Uromacer. Por otro lado, ha sido reportada la existencia de poblaciones reducidas y dispersas de la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta), especie endémica considerada Vulnerable por la UICN (2018) y la Lista Roja Nacional (2018). Schwartz (1987) presenta un inventario de las mariposas (Lepidoptera) de la sierra Martín García, y se trata la relación entre estas y las de la sierra de Neiba; además, incluye breves descripciones de los hábitats de las mariposas en la sierra Martín García. Parque Nacional Sierra de Bahoruco El Parque Nacional Sierra de Bahoruco (PNSdB) está ubicado en el suroeste de la República Dominicana, entre las provincias Pedernales, Independencia y Barahona. Abarca una superficie de unos 1,091.77 km² y un perímetro de unos 238.80 km, íntegramente inscrito en el Bahoruco Occidental. Fue creado por el Decreto No. 1315 del 11 de agosto de 1983, pero sus límites han sido modificados por los Decretos No. 155 del 1986; No 233 del 1996, y los Nos. 319 y 394 del 1997. Los límites contenidos en el Decreto 233 del 1996 fueron los ratificados por la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales No. 64 y la Ley Sectorial de Áreas Protegidas No. 202 de los años 2000 y 2004, respectivamente. Constituye una de las tres zonas núcleo de la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el 6 de noviembre del 2002. Es también reconocida como Sitio Alianza Cero Extinción (AZE) por ser el único refugio de algunas especies consideradas en peligro y críticamente amenazadas. El objetivo de protección del PNSdB, según el Decreto 233 del 1996, es conservar el segundo sistema orográfico de mayor elevación del país, con ecosistemas que van desde el Bosque Seco Subtropical al Bosque muy Húmedo Montano, con sus áreas intermedias demostrativas de la transición entre ambos extremos, lo que propicia una mayor disponibilidad de nichos o medios para la biodiversidad terrestre; así como las mayores reservas de orquídeas y de plantas vasculares, con un 37.5 % de endemismo entre las especies conocidas, muchas de las cuales solo habitan en esa región, especialmente en Monte Palma y Pelempito. Además, nacen allí los manantiales y escorrentías iniciales de los ríos Las Damas, Pedernales y Bermesí. Según la Secretaría de Medio Ambiente 2005, en el PNSdB existen 19 formaciones vegetales, 15 naturales y cuatro antropizadas. Las principales de estas formaciones, de mayor a menor elevación, son las siguientes: Bosque de Pino, donde predomina el pino criollo (Pinus occidentalis) y varias especies de orquídeas y bromelias; Herbazales de media montaña; Bosque nublado; Bosque latifoliado húmedo, Bosque semiseco de transición semideciduo, Bosque seco y Matorral espinoso. Según García et al. (2001), la flora de la sierra de Bahoruco está compuesta por 1,615 especies vasculares, que representan el 29 % de la flora total de isla Española; 615 son endémicas de la isla y están distribuidas en 263 géneros pertenecientes a 83 familias. El endemismo de Bahoruco asciende a 37.9 %; superando el 36 % correspondiente al endemismo total de la isla. Las familias con mayor cantidad de especies endémicas son: Orchidaceae, 63; Rubiaceae, 61; Asteraceae, 48; Melastomataceae, 37; Euphorbiaceae y Urticaceae, 30 cada una. De los 33 géneros endémicos que tiene la flora de La Española, 12 (39.4 %) están presentes en este sistema montañoso, que solo ocupa el 3.1 % de la extensión total de la isla. 9 - 26 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 27 Sin embargo, es oportuno destacar que este inventario abarca a toda la sierra de Bahoruco y no solo la parte occidental correspondiente al Parque Nacional. Por consiguiente, se incluyen especies que se encuentran en la parte baja y en la parte oriental de la sierra. Esta formación montañosa, en su conjunto, es considerada como una paleoisla, y, como producto del aislamiento, se produjo un proceso de especiación, que es lo que explica que este sea un gran centro de distribución de endemismos. Además, hay una amplia variedad de ambientes, desde el Bosque seco a bajas y medianas elevaciones, el Bosque húmedo, los pinares y el Bosque nublado latifoliado. A ello se suman profundas depresiones, como las de Pelempito y la de Boucan Tanjon, donde se registra una flora rara, con alto endemismo. Entre las especies más sobresalientes por su rareza o por los problemas de conservación que confrontan, se destacan las siguientes: maguey, Agave intermixta; Justicia disparifolia; mamoncito, Annona bicolor; palo blanco, Ilex barahonica; guanito de sierra, Coccothrinax scoparia; patico, Aristolochia fuertesii; tamarindo cimarrón, Arcoa gonavensis; guarapito, Morisonia americana; altamisa, Artemisia domingensis; Elekmania buchii; Elekmania picardae; pelúa, Gnaphalium selleanum; Vernonia ekmanii, Herodotia mikanoides, Catalpa brevipes, Pereskia portulacifolia, Tabebuia crispiflora, Tabebuia domingensis, Tillandsia selleana, palo de Brasil, Caesalpinia barahonensis; sabina, Juniperus gracilior, Juniperus ekmanii y Juniperus urbaniana; Sophora albopetiolulata; Banara selleana, Crateva urbaniana, Gesneria barahonensis, ocotea acarina, Aosa plumieri, Graffenrieda barahonensis, Henriettea barkerii, Sagraea barahonensis, Tetrazygia urbaniana, Guarea stenophylla, Trichilia aquifolia, Acacia [Vachellia] barahonensis, palo de bolo, Cojoba zanonii, Calyptranthes terniflora, Hottea neibensis; canelilla, Pimenta hispaniolensis, Ardisia picardae, Gochnatia picardae, Quisqueya ekmanii, Quisqueya holdridgei, Pleurothalis dodii, Piper oviedoensis, Passiflora ekmanii, Peperomia barahonana, Guettarda stenophylla, Picarda haitiensis, Mitracarpus bahorucanus, Plethadenia granulata, Sideroxylon portoricense subsp. portoricense, Cestrum selleanum, Turpinia picardae, Consolea picardae, Cleyera neibensis, Symplocos domingensis, Ternstroemia selleana, Renealmia densiflora, Polystichum ekmanii y Cissu fuertesii. Múltiples son los estudios botánicos realizados en esta Área Protegida. Fisher-Meerow y Judd (1989) presentaron los resultados de un estudio florístico de cinco sitios a lo largo de un transecto altitudinal en la sierra de Bahoruco, que incluyó colectas en 5 puntos de la vertiente sur de la sierra. Guerrero (1993) describe los distintos tipos de asociaciones vegetales en las lomas Remigio, Trocha de Pey y Pie de Palo, donde crece Magnolia hamori; también se presenta un inventario de la flora asociada a esta especie. Veloz et al. (1999) presentan una guía que contiene los nombres comunes y científicos, así como ilustraciones de 31 plantas que crecen en las proximidades del Hoyo de Pelempito, en la sierra de Bahoruco. Veloz (2006) describe la vegetación de un bosque latifoliado con microdisturbios. La flora vascular está compuesta por 163 especies en 114 géneros y 60 familias. Martínez et al. (2005) caracterizan las formaciones vegetales relictas: pinares y bosques nublados entre 1000 y 2000 msnm en la sierra de Bahoruco, discuten su génesis, adecuación ecológica y posición biogeográfica en el macizo. Cano-Ortiz (2015) describen los bosques y paisajes de las zonas montañosas del país, incluyendo al PNSdB. En los últimos años se han descubierto nuevas especies de plantas para la sierra de Bahoruco. Zanoni y Mejía (1987) describieron, como nueva especie, al coco macaco, Reinhardtia paiewonskiana. Por su parte, Liogier y García (1997) describen una nueva especie de Psidium (Myrtaceae) para esta área protegida. Judd et al. (2008) describe una nueva especie Teirazygia paralongicollis (Miconieae-Melastomataceae) para la sierra de Bahoruco y sierra Martín García. Judd et al. (2008a) describe una nueva especie de Henriettea (Melastomataceae). Peguero et al. (2013) reportan dos especies, Gochnatia picardae y Trixis antimenorrhoea en nuevas localidades, en la sierra de Bahoruco. Además, Hyperbaena lindmanii, endémica de la Hispaniola, fue redescubierta en la sierra de Bahoruco. Otras especies descritas como nuevas para este parque son: Garciadelia castilloae, Garciadelia mejiae, Dendropemon fuscus y Tetrazygia paralongicollis. La última especie descrita como nueva para la ciencia en esta sierra es la Randia de Sila, Randia silae, una Rubiácea (Veloz y Jiménez, 2015). García et al. (2001) presentan una lista de las plantas endémicas de la sierra de Bahoruco y se hace un análisis de los impactos antropogénicos en ese sistema montañoso que constituye una paleoisla. Peguero y Jiménez (2008), en su análisis de las plantas endémicas de distribución restringida en Peligro Crítico en el país, señalan a Pedinopetalum domingense, en la sierra de Bahoruco. Este parque es considerado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO006), con unas 136 especies de aves. Esta área provee hábitats permanentes para 28 de las 31 especies de aves endémicas reportadas para la isla, y en general hábitats apropiados para todas las especies endémicas y migratorias. (Perdomo et al., 2010). Con respecto a la herpetofauna, Perdomo et al. (2010) reportan para el área 15 especies endémicas de anfibios bajo algún grado de amenaza, según la UICN (2015), mientras que existen unas 9 especies de reptiles con endemismo regional, además de la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta), considerada Vulnerable (UICN, 2018, y Ministerio de Medio Ambiente, 2018). Cast et al. (2000) examinaron la dieta, la LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES estructura del hábitat, la biología térmica y el tamaño relativa de la población en una comunidad de lagartos Anolis en una elevación de aproximadamente 900 msnm en un hábitat modificado de la sierra de Bahoruco. Con respecto a los mamíferos terrestres endémicos en la sierra de Bahoruco, se encuentra el solenodonte (Solenodon paradoxus) y la jutía (Plagiodontia aedium). Aunque los murciélagos han sido poco estudiados, se reportan las especies Phyllops haitiensis, Artibeus jamaicensis jamaicensis y Tadarida brasiliensis (SEMARENA, 2005). Delsi de los Santos (de la Dirección de Biodiversidad, Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales), en un informe técnico interno, reporta para la sierra de Bahoruco, 20 especies de anfibios, de los cuales 12 se encuentran en alguna de las categorías de amenaza. Según la Lista Roja Nacional del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, cinco especies están en Peligro Crítico (CR): (Eleutherodactylus fowleri, E. furcyensis, E. hypostenor, E. jugans y E. rufifemoralis), cuatro están En Peligro (EN): (Eleutherodactylus armstrongi, E. audanti, E. leoncei y E. wetmorei) y tres están como Vulnerables (VU), correspondientes a Eleutherodactylus pictissimus, Hypsiboas heilprini y Osteopilus vastus. Según la propuesta para la creación de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, para la sierra de Bahoruco (SEMARENA, 2000), se reportan 67 especies de reptiles, entre las que se encuentra un gran número con alguna categoría de amenaza. Según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, se encuentran En Peligro (EN) el Anolis bahorucoensis, A. barahonae, A. strahmi e Ialtris haetianus. Como Vulnerables (VU) están la Cyclura cornuta, Anolis alumina, A. armouri, A. baleatus y A. longitibialis. Entre las aves, una se encuentra en la categoría de Peligro Crítico (CR): diablotín (Pterodroma hasitata); ocho En Peligro (EN): torico (Siphonorhis brewsteri), cotorra (Amazona ventralis), perico (Aratinga chloropterus), zorzal de La Selle (Turdus swalesi), cuervo (Corvus leucognaphalus); pico cruzado (Loxia megaplaga), cúa (Coccyzus rufigularis), lechuza orejita (Asio stygius) y 10 como Vulnerable (VU): cao (Corvus palmarum), chirrí de Bahoruco (Calyptophilus tertius), zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli) guaraguaíto de sierra (Accipiter striatus), perdiz (Geotryggon chrysia), paloma ceniza, (Patagioenas inornata), paloma coronita (Patagioenas leucocephala), papagayo (Priotelus roseigaster), golondrina verde (Tachycineta euchrysea) y cigüita blanca (Xenoligea montana). Finalmente, entre los mamíferos terrestres, el solenodonte (Solenodon paradoxus) se encuentra en Peligro Crítico (CR), y la jutía (Plagiodontia aedium), En Peligro (EN). Dos murciélagos se reportan como Vulnerables (VU): los murciélagos Erophylla bombifrons y Phyllonycteris poeyi (DNP 1990, Ministerio Ambiente, 2018). Parque Nacional Cabo Cabrón El Parque Nacional Cabo Cabrón (PNCC) se encuentra en el noreste del país, en el distrito municipal Las Galeras, municipio y provincia Samaná. El área protegida es un cabo sumamente abrupto y montañoso. Sus límites costeros comienzan en el extremo oriental de la playa de El Valle y acaban en el extremo occidental de playa Rincón; se extiende a lo largo de unos 20 km en dirección noroeste, cubriendo una superficie de 35.55 km². Su altura máxima es de 605 msnm en el sector de Monte Mesa, en la formación de loma Atravesada. Fue creado mediante el Decreto Presidencial No.233 de 1996, y ratificado por la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales No. 64-00 y la Ley Sectorial de Áreas protegidas No. 202-04, con el objetivo de preservar ese lugar y las elevaciones y las costas noreste de la península. Esta área protegida corresponde a la denominada Zona de Vida Bosque muy húmedo Sub-tropical (Bmh-S), de acuerdo a Tasaico (1967) y Hartshorn et al. (1981). Salazar et al. (1997) realizan un análisis florístico de la Península de Samaná, así como el resultado del inventario de la flora y su estado de conservación. La flora está representada por 1,252 especies, algunas de las cuales son raras y exclusivas de la península o de la región norte. Entre estas están: Pilea samanensis, Pimenta-Eugenia- samanensis, Solanum dendroicum y Annona haitiensis subsp. appendiculata. Para la región de cabo Cabrón se registra la especie Leptocereus weingartianus (Cactaceae) que se encuentra formando parte de la vegetación xerofítica de cabo Samaná y cabo Cabrón, en el farallón de La Talanquera y en Madama; mientras que Eugenia sp. (Myrtaceae) se desarrolla sobre roca caliza en elevaciones rocosas de Tibisí y cabo Cabrón. Por su parte, Pilocarpus racemosus Vahl (Rutaceae) se considera una especie de hábitat restringido para esta región. García y Peguero (2001) describen una nueva especie de Mimosaceae, Cojoba samanensis [Cojoba urbanii] que se conoce solo en la parte norte de la península de Samaná, específicamente en Punta Tibisí (próximo a cabo Cabrón) y en dos lugares de loma Atravesada y Rincón. Zanoni y Jiménez (2008) reportan la especie Miconia samanensis con la localidad tipo en loma Atravesada, base de punta Cabrón, en Samaná. La península de Samaná ha sido considerada una provincia fitogeográfica por la singularidad de su flora. Su conformación 9 - 28 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 29 geológica y su aislamiento, por cuanto fue una isla, han provocado que aquí se halle una flora muy especializada. Tiene diferentes ambientes, desde la zona costera a nivel del mar hasta las mayores elevaciones a más de 600 msnm. En cuanto al sustrato, se podría decir que esta península es mitad mármol (de diferentes colores y gradaciones), en su parte oriental, y mitad cárstica (tipo Haitises), en su parte occidental. Obviamente, en un bajo porcentaje de su extensión hay zonas de llanuras con suelos arcillosos y de laterita, humedales pantanosos, lagunas costeras, e incluso un pequeño afloramiento de serpentina. Numerosas especies son exclusivas de esta península o compartida con la región de Los Haitises y El Choco de Sosúa, Puerto Plata. En la península se encuentran especies con rareza demográfica, rareza de hábitat y rareza biogeográfica. Altos farallones albergan especies únicas, por ejemplo. Entre las numerosas especies endémicas raras, amenazadas o protegidas, se hallan las siguientes: guanabanita, Annona haitiensis subsp. appendiculata; mamoncito, Annona dumetorum; roblito, Tabebuia paniculata; Pilea samanensis; cojoba de Samaná, Cojoba urbanii; piragua, Byrsonima yaroana; palo de gusano, Plumeria magna; canelilla, Pimenta terebinthina; ozúa, Cinnamodendron ekmanii; Colubrina verrucosa; Cubanthus umelliformis; guanito, Coccothrinax gracilis; cerecita, Malpihia samanensis y Malpighia azucarensis; Merremia discoidesperma; no te me pegues, Xilosma coriaceum; balatá, Manilkara bidentata; Forcchammeria brevipes; ñame cimarrón, Rajania marginata; patico, Aristolochia domingensis; cuabilla, Casasia domingensis; guaconejillo, Stevensia samanensis; guaconejo, Amyris phlebotaenoides; colorá, Miconia samanensis; Elekmania samanensis; berrón, Piper samanense; yuca cimarrona, Manihot brachyloba; pancho prieto, Tetrazygia cordata; tomatico de palo, Solanum dendroicum; Solanum schulzianum; manacla, Prestoea montana; manacla colorá o manacle, Calyptronoma plumeriana; Juan colorao, Bombacopsis emarginata; palo de cruz, Isidorea veris; uvilla, Coccoloba samanensis; calabacita de uñero, Sicana fragrans; corozo, Acrocomia quisqueyana; Piptocoma samanensis; jinca-jinca, Jacquinia eggersii; tomatico, Brunfelsia abbottii; espinillo, Zanthoxylum pimpineloides; molenillo, Quararibaea turbinata; cañuela, Cyrtopodium punctatum, y Sloanea amigdalina. Varios taxones se encuentran en estudio y podrían resultar especies nuevas para la ciencia, ya amenazadas. Existen dos especies de plantas amenazadas en esta área, según la Lista Roja Nacional (Jardín Botánico Nacional, 2016), las cuales son: palma real, Roystonea hispaniolana y caoba, Swietenia mahagoni; ambas en la categoría de Vulnerable. Los estudios sobre las comunidades de aves en la península de Samaná son escasos. Existen los reportes generales del trabajo clásico de Dod (1978) sobre las aves dominicanas y algunos estudios poblacionales de especies como el del gavilán Buteo ridgwayi, cuyas poblaciones fueron evaluadas por Wiley y Wiley (1981) y el rabijunco Phaeton lepturus, que Lee y Walsh-McGehee (2000) reportan una colonia de 20 a 25 parejas anidando en Las Galeras y cabo Cabrón. Uno de los estudios más completos es el de Martínez (1994), que presenta inventarios para varias localidades, entre ellas cabo Cabrón. Más recientemente, CEBSE (2004) ofrece un inventario completo de las aves de la región de Samaná. Para la península, Martínez (1994) y CEBSE (2004) resumen unas 153 especies de aves. Para el extremo noreste de la península de Samaná hacia la región de cabo Cabrón se reportan, preliminarmente, unas 21 especie: 11 nativas, seis migratorias y cuatro endémicas, como son: la cigüita común Coereba flaveola, el gallito prieto Loxigilla, la lechuza orejita Asio stygius y la lechuza común Tyto glaucops. Cinco especies aparecen como protegidas por diferentes instrumentos, con los casos más relevantes de las palomas Columba inornata y Patagioenas leucocephala, que están en la Lista Roja de la UICN. Estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente, 2011, reportan para el área de cabo Cabrón, 28 especies de aves, de las cuales Accipiter striatus y Icterus dominicensis tienen categoría de Vulnerable (VU), mientras que Amazona ventralis está calificada como En Peligro (EN). Las investigaciones sobre las comunidades de anfibios y reptiles en la península de Samaná son limitadas. Dominici (1994) resume la herpetofauna conocida para la península y presenta inventarios para varias localidades, entre ellas cabo Cabrón. Más recientemente, Henderson y Powell (2004) incluyen a la península de Samaná en el área de distribución de varias especies que describen en su libro. En total se han reconocido unas 42 especies de herpetofauna. Para el extremo noreste de la península de Samaná hacia la región de cabo Cabrón, se reportan unas 13 especies: una de anfibio y 12 especies de reptiles, con tres especies endémicas: la culebrita sabanera Antillophis parvifrons, la culebrita verde Uromacer catesby y la iguana rinoceronte Cyclura cornuta. El primer y único inventario conocido de los mamíferos terrestres en la Península de Samaná, incluida la región de Cabo Cabrón, es el de Dominici (1994), que estudia la comunidad de quirópteros (murciélagos), reportando unas 13 especies nativas, cuatro de las cuales Pteronotus quadridens, Mormoops blainvillei, Brachyphylla nana, Phyllonycteris poeyi, aparecen en la Lista Roja Nacional como Vulnerables (Ministerio Ambiente, 2018). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Parque Nacional Sierra de Neiba El Parque Nacional Sierra de Neiba (PNSdN) está ubicado en el suroeste de la República Dominicana, en el sistema montañoso del mismo nombre. Compartido por cuatro Provincias: Elías Piña, San Juan, Bahoruco e Independencia. Se extiende en dirección este-oeste entre el valle de El Cercado–Hondo Valle y la Hoya del lago Enriquillo. En su extremo oriental, la sierra de Neiba va bajando gradualmente hacia el valle del río Yaque del Sur, mientras en su parte occidental se extiende hacia el territorio haitiano, donde lleva el nombre Montagnes du Trou d’Eau. Este parque, con una superficie de aproximadamente 183.00 km², fue creado por el Decreto 221 del 30 de septiembre de 1995 (junto al Monumento Natural Las Caobas), confirmado por las Leyes 64- 00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales y la 202-04 sobre Áreas Protegidas. Como parte de los objetivos de conservación de esta área, destaca que la sierra de Neiba integra una extensa cadena de montañas singulares, de hasta 2,276 m de altura, divididas en su parte central por un área de valles profundos, terrazas y fallas de muy difícil acceso, en donde se encuentra una nutrida y rica floresta y fauna, en buen estado de conservación, lo cual constituye un ecosistema de incalculable valor científico, de cuyos drenes naturales parten escorrentías que alimentan 138 ríos, arroyos y cañadas, afluentes de los ríos Artibonito, San Juan y Yaque del Sur, además de la Hoya del lago Enriquillo. En esta área protegida dominan los bosques latifoliado húmedo, latifoliado nublado, ribereño, de transición de seco a húmedo y de pino. Se conocen 670 especies de plantas, 172 endémicas de la isla. Un hallazgo importante por primera vez en el país fue la especie Begonia rotundifolia con gran potencial ornamental por su belleza y fácil reproducción. Judd y Beaman (1988) describen nuevas especies de arbustos de la familia Melastomataceae. Los estudios botánicos en esta área protegida son diversos, pero no se ha realizado un estudio integral sobre la composición florística y la estructura de la vegetación. Hespenheide y Dod (1990), en su análisis del Género Lepanthes (Orchidaceae), registran para la sierra de Neiba ocho diferentes especies con dos endémicas. Santana (1993) describe la vegetación en un transecto desde el nivel del lago Enriquillo, bajo el nivel del mar, hasta los bosques de montaña de la sierra de Neiba, a 2,000 msnm. Peguero y Jiménez (2005) reportan la especie Cucurbita okeechobeensis creciendo en la sierra de Neiba, República Dominicana; es el primer reporte de una Cucurbita nativa del Caribe. Zanoni y Jiménez (2008) registran la especie Miconia coniophora y Miconia calycina con hábitat restringido a la sierra de Neiba, República Dominicana, y Massif de la Hotte y de La Selle, Haití. Mejía y García (2013) describen a Coccothrinax jimenezii, especie nueva de la vertiente sur de la sierra de Neiba, provincia Independencia, República Dominicana, y de Gonaives, Haití (Ministerio Ambiente, 2013). Contrario a lo que ocurre en los demás sistemas montañosos de la República Dominicana y de La Española donde hay bosques de pino, en la sierra de Neiba las formaciones boscosas ubicadas a mayor elevación no son los pinares, sino el bosque latifoliado. En una meseta, en su cumbre, existe una sabana o conjunto de sabanas de pajón, Danthonia domingensis, denominada Sabana del Silencio, que está rodeada de latifoliadas con individuos de pino, Pinus occidentalis, y sabina, Juniperus gracilior. Aquí se encuentran múltiples ambientes, los cuales constituyen lugares muy importantes para la conservación de la diversidad vegetal y animal, en sentido general. Aunque no se ha realizado un estudio exclusivo y detallado sobre la flora del Parque Nacional Sierra de Neiba, se han hecho numerosas recolectas botánicas, desde las exploraciones de los pioneros en La Española. Familia, Clase y Montilla (2015) hicieron un levantamiento preliminar de la flora y la vegetación de sierra de Neiba y establecen que las asociaciones vegetales presentes son: Bosque nublado primario y secundario, Bosques de coníferas, Bosque latifoliado en regeneración avanzada, matorrales, pastizales con árboles dispersos y vegetación de sabana. El inventario registra 1,041 especies de plantas vasculares pertenecientes a 502 géneros en 122 familias de Espermatophytas. Las Pteridophytas son 231 especies en 56 géneros. El endemismo es de 22.96 %, mientras las nativas constituyen el 68.68 %. Las exóticas representan el 8.46 %. Entre las especies de plantas amenazadas, protegidas o importantes para la conservación en la sierra de Neiba, se encuentran las siguientes: auyamita, Cucurbita okeechobeensis subsp. okeechobeensis; Hottea neibensis; palo de bolo, Cojoba zanonii; cacheo, Pseudophoenix vinifera; Ignurbia constanzae, reportada recientemente en esta sierra (Peguero y Clase, 2015); Leonis trineura, guanito del lago, Coccothrinax jimenezii; manacla, Prestoea montana; aguacatillo, Ocotea acarina; caoba, Swietenia mahagoni; Calyptranthes barkeri, Calyptranthes sordida, Begonia rotundifolia, Trixis inula; nuez o nogal, Juglans jamaicensis; Puntilla, Podocarpus aristulatus y Pococarpus hispaniolensis; Antirhea elliptica, Exostema lineatum; zapotillo, Manilkara valenzuelana; nisperillo, Matayba domingensis; Guettarda ocoana, Manettia coerulea; uvilla, Coccoloba fuertesii, Coccoloba swartzii; caracolí, Abarema oppositifolia, Neocogniauxia hexaptera, Phyllanthus fuertesii; niquivá, Gaultheria domigensis; roblillo, Ekmanianthe longiflora; ceiba, Ceiba pentandra, Lepidoploa ekmanii; yaya prieta, Guatteria blainii; mamón de perro, Annona urbaniana, y yaya, Oxandra laurifolia. 9 - 30 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 31 La herpetofauna de la sierra de Neiba y áreas adyacentes está compuesta por 13 especies de anfibios (SEA/DVS, 1995), todas endémicas de La Española. De estas, siete están incluidas en alguna categoría de amenaza, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Tres están como Vulnerables (VU), correspondientes a Peltophryne guentheri, Hypsiboas heilprini y Osteopilus vastus. Dos están En Peligro (EN) definidas como Eleutherodactylus audanti y E. ruthae y otras dos están En Peligro Crítico (CR) que son Eleutherodactylus parabates y E. tychathrous. Recientemente Incháustegui y colaboradores (2015) describieron una especie nueva para la ciencia (Eleutherodactylus neiba). De los reptiles de la sierra de Neiba y áreas adyacentes, SEA (DVS, 1995), reportan 42 especies, de las cuales 11 están en alguna categoría de amenaza, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Tres están calificadas como Vulnerables ((VU), correspondientes a Aristelliger cochranae, Cyclura cornuta y Uromacer frenatus). Cinco están En Peligro (EN) y son: Phyllodactylus hispaniolae, Sphaerodactylus rhabdotus, Anolis ricord, A. sheplani y Anphisbaena innocens y tres están en Peligro Crítico (CR), pertenecientes a Sphaerodactylus cryphius, Sphaerodactylus elegans y Anolis placidus. Según SEA (DVS,1995), en la sierra de Neiba se identificaron 85 especies de aves, de las cuales 13 tienen alguna categoría de amenaza, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018; ocho están como Vulnerables (VU), pertenecientes a Accipiter striatus, Geotrygon chrysia, Priotelus roseigaster, Corvus palmarum, Dendroica pinus, Calyptophilus frugivorus, Icterus dominicensis y Carduelis dominicensis; cuatro están En Peligro (EN) y son: Amazona ventralis, Psittacara chloropterus, Hyetornis rufigularis y Corvus leucognaphalus, y una está En Peligro Crítico (CR), correspondiente a Buteo ridgwayi. El Parque Nacional Sierra de Neiba es considerado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO006), con 101 especies. Es un hábitat importante para aves de montaña, tanto migratorias, como endémicas. Algunas incluyen: zorzal de La Selle (Turdus swalesi), chirrí (Calyptophilus frugivorus), zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli), papagayo (Priotelus roseigaster), golondrina verde (Tachycineta euchrysea). Además, está reportado el perico de La Española (Psittacara chloropterus) y la cotorra de La Española (Amazona ventralis). Todas estas aves están consideradas bajo algún grado de amenaza en la Lista Roja de la UICN (2018). En los mamíferos amenazados se registran la jutía y el solenodonte. Las cavernas localizadas en sierra de Neiba son importantes para los murciélagos. De las 18 especies de la Hispaniola, 13 han sido reportadas aquí (Ministerio Ambiente, 2013). Desde la creación del Parque, se han realizado varios estudios de caracterización y gestión del área. SEA/DVS (1995) realizaron el Reconocimiento y evaluación de los recursos naturales de la sierra de Neiba. SEMARENA (2001) elaboró el Plan de Desarrollo del Parque Nacional Sierra de Neiba, donde se emplearon imágenes de satélites para la identificación y descripción de los tipos de vegetación existentes en esta región, además de un monitoreo del bosque nublado en el 2015, para determinar la situación actual y hacer las recomendaciones de manejo de este ecosistema. Este plan contó con el apoyo del Consorcio Ambiental Dominicano (CAD) y la Agencia Suiza de Cooperación Internacional Helvetas. El Ministerio Ambiente (2013) elaboró el Plan de Manejo de PNSdN, como parte del Programa de Manejo de los Recursos Naturales en la Zona Fronteriza (PROMAREN). Parque Nacional Los Haitises El Parque Nacional Los Haitises (PNLH) está localizado en la región noreste del país, específicamente al suroeste de la Bahía de Samaná. Su territorio está ubicado en las provincias de Monte Plata, Hato Mayor, Duarte, Sánchez Ramírez y Samaná, con una superficie aproximada de 631.68 km² (Ley 202-04). Fue creado primero con el nombre de Zona Vedada de Los Haitises, como una reserva forestal de 208 km² de extensión mediante la Ley No. 244 del 10 de enero del año 1968. Posteriormente fue declarado como Parque Nacional mediante la Ley No. 409 del 3 de junio del año 1976. Durante el año 1992, mediante el Decreto 81-92, el área del Parque Nacional Los Haitises fue ampliada de 208 km² a 1600 km², incluyendo franjas de manglares de los caños del litoral. El PNLH comprende hábitats diversos, tales como: bosques, manglares, humedales, cavernas, bosques secundarios, zonas de cultivo y zonas costero-marinas, con extensos bosques de mangle rojo (Rhizophora mangle). La parte terrestre se caracteriza por dos zonas de vida: el Bosque Húmedo Subtropical y el Bosque muy Húmedo Subtropical. Múltiples son los estudios botánicos en este parque. Zanoni et al. (1990) describen la flora y la vegetación del PNLH y plantean que la vegetación original está constituida por un bosque latifoliado pluvial, cuya composición vegetal varía dependiendo de si crece en los mogotes o en los valles. Además, describen la vegetación de los caños, de la costa de la bahía de Samaná y del interior e incluyen una lista de plantas vasculares, con 92 especies endémicas de la isla, equivalente a un 12.6 %. Sherman et al. (1998) presenta un estudio de los trastornos naturales en los manglares del Parque Nacional Los Haitises. Salazar et al. (2000) revisaron y ampliaron la flora de la península de Samaná, reportando 1,252 especies de las cuales 844 son nativas (67.41 %) y 138 son endémicas (11.0 %), entre ellas hay 20 especies exclusivas de la región (Samaná y Los Haitises). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Marión (2000) describe Aristolochia ophioides y A. schottii, especies nuevas de Los Haitises y la península de Samaná. De los Ángeles, Clase y Peguero (2005) señalan siete especies endémicas comunes a Los Haitises, Samaná y El Choco: canelilla, Cinnamodendron ekmanii; guano, Coccothrinax gracilis; guayuyo, Piper samanense; guáyaro, Rajania marginata; Vitex integrifolia; copeyito, Clusia picardae y canelilla, Pimenta terebinthina. Peguero y Jiménez (2008), en su inventario preliminar de plantas endémicas amenazadas incluyen a Leucocroton leprosus (Garciadelia leprosa) (Euphorbiaceae), que hasta ahora solo ha sido reportada en el PNLH, y aunque se encuentra en un área protegida, está constantemente bajo presión. Por esta razón, por la rareza de hábitat y por el bajo número de individuos, se ha considerado en Peligro Crítico. Mejía et al. (2011) estudian los árboles y arbustos de la región cárstica de Los Haitises, donde crecen 140 especies de árboles y 167 de arbustos. De estos, 28 especies de árboles y 57 de arbustos son endémicos. Se determinó que 10 especies de árboles y 16 de arbustos son exclusivos del parque. Por su conformación geológica, su ubicación y su orografía, así como por su amplia y característica diversidad biológica, la formación de Los Haitises es de suma importancia, particularmente para la flora. En este parque nacional se han realizado numerosos estudios y recolectas botánicas. Los altos niveles de antropización han provocado impactos severos en algunos grupos, tanto de la flora, como de la fauna. Ecosistemas o ambientes sensibles en riesgo, poblaciones drásticamente reducidas y especies al borde de la desaparición son parte de la actual situación de esta área protegida. Especies anteriormente muy abundantes han sido relegadas a una existencia precaria. Taxones escasos y sensibles por varias razones podrían desaparecer. Numerosas especies de plantas se encuentran amenazadas en distintos grados, incluidas muchas en Peligro Crítico. Entre las principales especies de plantas vasculares importantes para la conservación dentro de este parque nacional, se encuentran las siguientes: palo de gusano, Plumeria magna; alelí, Plumeria tuberculata; catey, Bactris plumeriana; manacla colorá, Calyptronoma plumeriana; manacla blanca, Prestoea montana; manacla coquito, Calyptronoma rivalis; guanito, Coccothrinax gracilis; patico, Aristolochia samanensis; brochita, Gochnatia enneantha; pincel, Piptocoma samanensis; roblillo, Spirotecoma rubriflora; roblito, Tabebuia maxonii; Tabebuia samanensis, Tabebuia zanonii, Bourreria samanensis; palo colorao, Hyeronima domingensis; cuero de puerco, Ottoschulzia domingensis; cabirma de guinea, Carapa guianensis; macao, Pseudolmedia spuria; palo santo, Myrsine magnoliifolia; Myrcia abbottiana, canelilla, Pimenta terebintina; Quisqueya krstii, Reynosia domingensis, Coccoloba samanensis, Colubrina verrucosa, Antirhea ekmanii; palo de cruz, Isidorea veris; cuabilla, Neolaugeria resinosa; guaconejo, Amyris metopioides; espinillo, Zanthoxylum flavum; nisperillo, Matayba domingensis; candelón, Sideroxylon dominicanum; balatá, Manilkara bidentata; nisperillo, Manilkara jaimiqui; caya prieta, Sideroxylon portoricense subsp. portoricense; zapotillo, Pouteria domingensis subsp. cuprea; zapotico, Pouteria sessiliflora; tomatico, Brunfelsia abbottii, y capá, Petitia domingensis. Además, hay numerosas especies de orquídeas y helechos arborescentes de interés biológico y ecológico. Entre los anfibios endémicos amenazados presentes en el parque, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018 y (Perdomo et al., 2010), tenemos la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) y la rana arborícola verde (Hipsiboas heilprini), calificadas como Vulnerables (VU), la rana arborícola amarilla (Osteopilus pulchrilineatus) En Peligro (EN). Igualmente, como reptiles endémicos amenazados se reporta allí el salta cocote (Anolis baleatus) calificado como Vulnerable (VU). Este parque es catalogado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO006), con unas 178 especies de aves. Esta área se considera el último refugio natural para el gavilán de La Española (Buteo ridgwayi), un halcón endémico de la isla, calificado en Peligro Crítico (CR), según la UICN (2018) y la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, (2018). Por ello, este sitio ha sido denominado Sitio para la Alianza Cero Extinción (AZE). En ambientes particulares del área del parque frecuentan también otras especies consideradas como amenazadas, como son el manatí (Trichechus manatus), catalogado en Peligro Crítico (CR), y las tortugas marinas. A esto se agregan los reportes de hábitat para las dos especies endémicas de mamíferos terrestres: el solenodonte (Solenodon paradoxus), calificado también en Peligro Crítico (CR) y la jutía (Plagiodontia aedium), calificada como En Peligro (EN). Según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Parque Nacional El Morro El Parque Nacional El Morro (PNEM) se sitúa en el noroeste de la República Dominicana, en la provincia de Montecristi. Sus límites comienzan en la subida a El Morro de Montecristi y colindan con el Parque Nacional Submarino Montecristi. El PNEM fue creado mediante la Ley Sectorial de Áreas Protegidas No. 202-04, con una extensión de 18.43 km². 9 - 32 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 33 Con respecto a los estudios botánicos, Veloz y Peguero (2002) describen siete tipos de ambientes para esta área protegida: vegetación de sabana, vegetación de duna, vegetación costera “peinada”, vegetación de hondonadas, bosque latifoliado de la cima, vegetación arbustiva de la cima y herbazal de la cima. El inventario florístico registra 203 especies de plantas vasculares, distribuidas en 159 géneros y 65 familias, de las cuales 35 especies (17.24 %) son endémicas de la isla; 128 son nativas (63.05 %) y 30 exóticas (14.78 %). De las especies reportadas en este estudio, 15 se consideran amenazadas. Entre estas se encuentran cinco cactáceas, tres mangles, el guayacán (Guaiacum offcinale y G. sanctum), que también están incluidas en la lista de la Convención CITES. Además, se encuentran dos especies exclusivas de El Morro: Salvia montecristina y Mosiera urbaniana. Otras especies se pueden considerar raras o poco frecuentes, como: Limonium bahamense var. haitiense, Justicia abeggi, Gundlachia corymbosa, Spermacoce littoralis y Castela depressa. Peguero y Jiménez (2008), en su inventario preliminar de plantas endémicas locales en peligro crítico en el país, registran a Limonium bahamense var. haitiense, Salvia montecristina y Mosiera urbaniana. Este estudio describe, además, los impactos naturales y antropogénicos que tienen lugar en esta área. Otras especies de interés para la conservación son: Guettarda tortuensis y Coccoloba buchii, así como algunas propias de los bosques secos de República Dominicana. El bosque seco de El Morro de Montecristi constituye uno de los hábitats importantes para los reptiles, entre ellos la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) y otras especies de la fauna nativa y endémica típica de este ecosistema. En los humedales se localiza todo tipo de aves acuáticas y peces de agua salobre. Dentro de la avifauna cabe destacar la tijereta (Fregata magnificens), el pelícano (Pelicanos occidentalis), la garza real (Ardea alba), bubí (Sula sula), cuervo (Corvus leucognaphalus) y otras muchas aves acuáticas. Existen estudios de caracterización de los ecosistemas costero-marinos realizados en el Parque Nacional Montecristi, e incluyen información en estaciones cercanas al PNEM, principalmente con respecto a las comunidades bentónicas (Geraldes y Vega, 1996) y sobre las estructuras arrecifales y las comunidades de peces arrecifales (Pugibet et al., 2012). Con respecto a la fauna, según la Lista Roja Nacional del Ministerio Ambiente, 2018, entre las especies amenazas de anfibios se encuentran: el sapo crestado sureño (Peltophryne guentheri), la rana arborícola verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini), y la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) como Vulnerables (VU); mientras que la rana arborícola amarilla de la Hispaniola (Osteopilus pulchrilineatus) se reporta En Peligro (EN). Entre los reptiles, el gecko gigante de la Hispaniola (Aristelliger lar) está considerado como Vulnerable (VU). Parque Nacional Cotubanamá (antiguo P. N. del Este) El Parque Nacional Cotubanamá3 (PNC) se encuentra ubicado en el sureste del país, abarcando gran parte del procurrente que se adentra al mar desde los poblados de Boca de Yuma y Bayahíbe, provincia de La Altagracia. Incluye también a las islas Saona y Catalinita, que pertenecen a la provincia de La Romana. La isla Saona se encuentra situada al sur del parque, del cual está separada por el canal de Catuano, y es la mayor de las islas adyacentes de República Dominicana. Catalinita es un pequeño cayo rocoso, ubicado en el extremo este del canal de Catuano. Esta área protegida posee una superficie de unos 796.40 km², incluyendo la zona marina. Fue creada por el Decreto número 1311 del 16 de septiembre del 1975, y ratificado por la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales No. 64-00 y por la Ley Sectorial de Áreas Protegidas No. 202-04. En este territorio existe la única formación boscosa con relictos de la vegetación primaria en toda la Llanura Oriental del Caribe, es decir, al sur de la cordillera Oriental. A partir del 1971, cuando desaparecieron los extensos bosques costeros del extremo oriental de la República Dominicana, este ha quedado como el único lugar con amplia cobertura forestal que sirve de refugio a plantas y animales. En los extensos bosques costeros sobre caliza que hasta la década de los 70 existían desde Bávaro hasta la playita de Boca del Yuma, se presentaban fenómenos indescriptibles como manifestación de la amplia diversidad de la fauna, como eran los extensos “bancos” de anidamientos y cría de grandes cantidades de individuos de paloma coronita, (Patagioenas leucocephala). Por igual, existían importantes bandadas de otras aves, así como de cerdos, vacas y chivos cimarrones. Cuando fue desapareciendo ese largo corredor costero que se extendía desde Cumayasa, en La Romana, hasta Bávaro y Uvero Alto, en la provincia de La Altagracia, numerosas especies de la fauna se refugiaron en lo que hoy es el Parque Nacional Cotubanamá. De igual manera, las actividades humanas afectaron este bosque. Por ello, algunas especies de plantas, cuya distribución histórica abarcaba este territorio, desaparecieron del mismo o redujeron drásticamente su presencia, sobreviviendo en la periferia del área protegida. Son los casos del cuchiflichi, Melicoccus jimenezii; la flor de Bayahíbe, Pereskia quisqueyana; la alpargata verde, Consolea picardae, y el aguacatillo o cardón, Dendrocereus undulosus, por ejemplo. 3 El Congreso Nacional cambió, mediante la Ley 519-14, el nombre del Parque Nacional del Este por el de Parque Nacional Cotubanamá. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Múltiples son los estudios botánicos realizados en el PNC. Peguero y Salazar (1986) estudiaron la flora y vegetación de esta área protegida. Jiménez y Mejía (2002) describen las orquídeas del parque y reportan 21 especies y dos variedades, pertenecientes a 14 géneros; de estas, 17 son nativas, cinco endémicas (tres especies y dos variedades), y una naturalizada; 16 epífitas, cuatro terrestres y tres trepadoras. También se realizó un estudio de la flora y vegetación, con la Dirección Nacional de Parques, auspiciado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI-DNP, 1993). Rodríguez et al. (2004) establecen medidas para la conservación de los ambientes dentro del PNC. García et al. (2002) describen la flora y la vegetación del PNC, registrando 575 especies de plantas vasculares pertenecientes a 381 géneros en 106 familias; 478 especies son nativas, 53 endémicas y 44 exóticas; hay 149 árboles, 123 arbustos, 179 hierbas, 76 lianas, 40 epífitas, seis estípites y dos parásitas. Además, describen 16 tipos de asociaciones vegetales: bosque latifoliado semihúmedo, bosques altos sobre caliza, bosque latifoliado en humedales sobre rocas calcáreas, matorrales, matorral sobre roca calcárea, matorral enano costero, matorrales en agua salobre, sabanas en humedales salobres, zonas de escasa vegetación sobre afloramiento rocoso, vegetación en charcas de agua dulce, cocotales semiabandonados, cocotales bajo cuidado, zona de tumba y quema, áreas de tumba y quema en recuperación, áreas de agricultura y áreas de pastos. En este parque existen especies endémicas de mucho valor para la ciencia y la conservación, debido a su rareza, entre las cuales están: Pimenta-Eugenia-yumana, cuya distribución está restringida al extremo noreste del parque, en la zona de Boca del Yuma, y amenazada de extinción; Melicoccus jimenezii, cuya distribución está limitada a los alrededores del poblado de Bayahíbe; Cubanola domingensis, Heliotropium saonae, hierba postrada sobre la roca costera desnuda, exclusiva del PNC. Otras especies endémicas de La Española han sido identificadas dentro de este parque, entre ellas: Leptocereus weingartianus, Trichilia aquifolia, Coeloneurum ferrugineum y Exostema acuminatum. Además, se reportan otras especies, que, aunque no son endémicas de la isla, su presencia en este lugar tiene mucho valor para la fitogeografía de las Antillas y para futuras acciones de conservación; dentro de estas se destacan Gaussia attenuata, una palma que era considerada endémica de la isla de Puerto Rico. Su población en el Parque a finales del siglo pasado era de un individuo adulto y 59 juveniles, y fue reportada de las márgenes de la laguna de Güele Abajo (García y Mejía, 1998). Es la única localidad donde se conoce fuera de Puerto Rico. Otra palma de mucho valor ecológico y fitogeográfico es el cacheo de Saona, Pseudophoenix sargentii, abundante en algunas áreas del parque, principalmente en la isla Saona (García et al., 2002). Otras especies vegetales importantes para la conservación en este parque nacional, entre otras, son las siguientes: guano de costa, Leucothrinax morrisii; ceiba, Ceiba pentandra; té de playa, Argusia gnaphalodes; tinajita, Tillandsia bulbosa; uña de gato, Caesalpinia domingensis; palo de Brasil, Caesalpinia vesicaria; mata becerro, Capparis amplissima; varita, Prockia crucis; caracolí, Cojoba arborea var. cubensis; mora, Maclura tinctoria; palo santo, Myrsine punctata; ozúa, Pimenta racemosa var. grisea; guayabito, Psidium longipes var. orbiculare; flor de mayo, Broughtonia domingensis; palo Robinson, Cassipourea guianensis; guayacán, Guaiacum officinale, y vera, Guaiacum sanctum. Además, son objetos importantes de conservación los manglares y las especies de los mismos en particular, así como numerosas especies de orquídeas, cactus, palmas y de otros grupos de la flora autóctona. Jiménez y Rodríguez (2008), en su estudio botánico del lugar Padre Nuestro, realizan adiciones a la flora del PNC. Se reportan 294 especies de plantas vasculares, pertenecientes a 236 géneros y 79 familias; 243 son nativas, 17 endémicas, 19 naturalizadas y 25 introducidas cultivadas. Se describen seis tipos de Vegetación: Relicto de bosque primario latifoliado, Bosque latifoliado sobre farallón, Bosque Secundario, Vegetación en regeneración temprana. Pastizales con árboles dispersos y Cultivos. Los estudios de los lepidópteros en Áreas Protegidas informan sobre las especies presentes en este parque nacional (Guerrero, 1992) o en particular en su territorio de la isla Saona (Guerrero, 1996). Este parque es considerado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO020), con unas 170 especies de aves. Por las características de sus ecosistemas, este lugar sirve de refugio a especies terrestres, acuáticas, tanto residentes como migratorias. Además, es el hábitat crítico para especies amenazadas como la cotorra (Amazona ventralis), el cuervo (Corvus leucognapphalus), categorizadas como En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Medio ambiente, 2018. Dentro del Parque también se ha identificado la mayor población nidificante de tijereta (Fregata magnificens) reportada para el país y de importancia para la Región del Caribe. En la localidad Guaraguao fue reportado por primera vez en tierra firme el zorzal pardo (Margarops fuscatus), una especie de distribución restringida (Perdomo et al., 2010). La herpetofauna está representada por siete especies de anfibios (seis endémicos) y 26 reptiles, que incluyen varias especies amenazadas, según la UICN 2018 y la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Entre estas, la rana de Boca de Yuma 9 - 34 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS (Eleutherodactylus probolaeus) y la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) consideradas En Peligro (EN) y Vulnerable (VU), respectivamente. También existe la anidación de tortuga carey (Eretmochelys imbricata) calificada como En Peligro Crítico (CR), tortuga verde (Chelonia mydas) y tinglar (Dermochelys coriacea), ambas En Peligro (EN). Actualmente se considera a la isla Saona como uno de los lugares importantes para la anidación de la tortuga carey en el país. El PNC es reconocido también como hábitat importante para los mamíferos terrestres endémicos y amenazados, como el solenodonte (Solenodon paradoxus), identificado como En Peligro Crítico (CR) y la jutía (Plagiodontia aedium) En Peligro (EN). En este parque han desarrollado varias investigaciones sobre la avifauna. Faaborg (1980), describe las poblaciones de aves en la isla Saona, mientras White et al. (2011) detalla las percepciones de los pobladores en relación con las especies amenazadas en isla Saona. Wiley (2006) presenta aspectos ecológicos, de conducta y conservación del cuervo de La Española (Corvus leucognaphalus), mientras que Wiley et al. (2006) describen el status y conservación de la Familia Psittacidae en las Antillas Occidentales. Además, se ha reportado la presencia de mamíferos marinos como el manatí antillano (Trichechus manatus), así como los Tursiops truncatus, Stenella frontalis, S. attenuata; el cachalote (Physeter macrocephalus), ballena piloto (Globicephala macrorhynchus) y la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae), Bolay, (1997); Betancourt y Herrera-Moreno, (2007); Whaley et al., (2006); Sellares et al., (2006). De estas especies, el manatí (Trichechus manatus) se encuentra en Peligro Crítico, según la Lista Roja Nacional (Ministerio Ambiente 2018). Los ecosistemas marinos también han sido objeto de estudios dentro del parque, particularmente los arrecifes coralinos (Delgado et al., 1994; Geraldes et al., 1997). Martínez et al. (2003) describen los arrecifes costeros sumergidos en el Paso de Catuano, del PNC. Por otra parte, también ha sido estudiada la actividad pesquera en el área (León et al., 1995; Torres et al., 2000; Chiappone et al., 2001; Mateo et al., 2002), y estudios de la abundancia, distribución espacial del lambí (Strombus gigas) en el PNC (Delgado et al., 1998; Torres y Sealey, 2002). Existen varios documentos de valoración, gestión y conservación del PNC, entre ellos se encuentran: la Evaluación Ecológica Integral - Parque Nacional del Este, República Dominicana -Tomos I y II (TNC 1997a; 1997b), el Plan de Manejo Parque Nacional del Este (Dirección de Parques Nacionales, 1998), el Proceso de Priorización de Actividades - Plan de Manejo Parque Nacional del Este (Calderón 1998) y el Plan Financiero de Largo Plazo del Parque Nacional del Este (Díaz 1999), el estudio de valoración económica del PNC (Séve, 2001) y el Plan de Conservación de Sitios del Parque Nacional Cotubanamá (Rodríguez et al., 2004). Peguero et al. (2014) realizaron la primera valoración ecológica con estimación de capacidad de carga del Sendero Ecológico y Arqueológico Padre Nuestro en el distrito municipal Bayahíbe, dentro de los límites de este parque. Este sendero es parte fundamental de la oferta del turismo ecológico integrado a las comunidades en el destino turístico Bayahíbe que ha sido catalogado, desde su inauguración, como un espacio con atractivos temáticos, dirigidos a científicos, exploradores, turistas y al público en general, para disfrutar de un recorrido cargado de historia y belleza natural de los paisajes de Bayahíbe y las vistas de este Parque Nacional del Este. Parque Nacional Jaragua Este parque ocupa la porción sur del procurrente de Barahona, en el límite suroeste de la República Dominicana con Haití (provincia de Pedernales). Incluye en sus límites a las islas La Beata y Alto Velo, esta última descrita por García y Veloz (2010), así como a los cayos Los Frailes y Piedra Negra. Fue establecido el 11 de agosto de 1983, mediante el Decreto Presidencial No. 1315, pero su condición actual corresponde a la definida por Ley Sectorial de Áreas Protegidas (No. 202 de 2004), que fue confirmada por el Decreto Presidencial No. 571 del 2009. Actualmente tiene una extensión total de 1,536 km², de los cuales su zona costero- marina abarca unos 829 km². Es una de las tres zonas núcleo de la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, declarada por la UNESCO en el año 2002. También, es una de las Áreas Importantes para la Conservación de Aves (AICA) de la República Dominicana. La laguna de Oviedo junto al sistema de humedales de Bucán de Base y parte de la zona marina y costera, han sido reconocidos por la Convención Ramsar, como Humedales de Importancia Internacional. Para el PNJ, se describen 12 formaciones vegetales: bosque semideciduo sobre roca calcárea, bosque semideciduo costero sobre roca calcárea, bosque semideciduo, bosque semideciduo sobre roca calcárea alterado, bosque semideciduo claro sobre roca calcárea, bosque claro sobre roca calcárea, bosque enano costero, matorral xerofítico costero, manglares, praderas de halófitas (saladares o salados), bosque costero sobre suelo aluvial arenoso y vegetación de playas y dunas (DNP, 1986). En el territorio del PNJ se han identificado unas 400 especies de plantas, algunas de las cuales se encuentran amenazadas, con alto endemismo regional. 9 - 35 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Entre ellas se destacan la canelilla de Oviedo (Pimenta haitiensis), el cacheo de Oviedo (Pseudophoenix ekmanii), el guanito de cabo Rojo (Coccothrinax ekmanii), el melón espinoso de Pedernales (Melocactus pedernalensis) y el tamarindo cimarrón (Arcoa gonavensis). Todas tienen una distribución prácticamente restringida al PNJ. Otras especies de plantas de interés para la conservación incluyen: roble (Ekmanianthe longiflora), Thespesia beatensis [exclusiva de la isla Beata], melón espinoso (Melocactus lemairei), Vachellia-Acacia-oviedoensis, Vachellia-Acacia-barahonensis, Cordia ignea, guanabanita (Annona bicolor), Coccothrinax scoparia, cagüey o aguacatillo (Dendrocereus undulosus), palo del Brasil (Caesalpinia brasiliensis), cactus bombillito (Mammillaria prolifera) y el guano (Thrinax radiata) (perdomo et al., 2010). Mejía et al. (1997) describen a Melocactus pedernalensis [Melocactus intortus subsp. domingensis], especie nueva, cuya distribución geográfica está limitada al suroeste de la República Dominicana, dentro y en los alrededores del Parque Nacional Jaragua. Otros estudios botánicos presentan la diversidad de plantas leñosas y síndrome de dispersión de diásporas en Fondo Paradí, en el PNJ (Salazar et al., 2014). Otras especies vegetales importantes para la conservación dentro del Parque Nacional Jaragua, son las siguientes: capacito, Petitia domingensis var. ekmanii; mata becerro, Picrodendron baccatum; alpargata, Consolea picardae; erizo, Vachellia- Acacia-oviedoensis; sacacia, Vachellia-Acacia-barahonensis; almaciguillo, Commiphora-Bursera-ovata, Commiphora-Bursera- spinescens y Bursera brunea; mamoncito, Annona bicolor; abey, Jacaranda ekmanii; roblito, Catalpa brevipes; manzanillo, Hippomane horridus; anoncillo, Piscidia ekmanii; espinito, Zanthoxylum tragodes; matojo, Ottoschmidtia haitiensis; cascarita, Thouinidium inaequilaterum; miracielo, Jacquinia comosa; Pseudocarpidium domingensis; guayacán, Guaiacum officinale; vera, Guaiacum sanctum; guaconejito, Amyris dyatripa, y quiebrahacha, Karwinskia caloneura. Dentro de las especies arriba citas, 36 se consideran amenazadas, según la Lista Roja Nacional de Plantas Amenazadas (2016), de las cuales cinco se encuentran en Peligro Crítico (CR): Thespesia beatensis; Dendrocereus undulosus; melón espinoso, Melocactus pedernalensis; Reynosia cuneifolia; y Eugenia pitrensis. Siete En Peligro (CR): canelilla, Pimenta haitiensis; cacheo de Oviedo, Pseudophoenix ekmanii; alpargata de areces, Consolea picardae; Tetramicra bulbosa; guano, Coccothrinax ekmanii; guaconejo, Amyris elemifera y Plethadenia granulata y 11 están como Vulnerable (VU): guayacán, G. officinale; maguey, Agave antillarum; guajaca Tillandsia usneoides; Canella winterana; gri-gri, Bucida buceras; mangle botón, Conocarpus erectus; mangle botón, Conocarpus erectus var. Sericeus; mangle blanco, Laguncularia racemosa; mangle rojo, Rhizophora mangle; olivo, Simarouba berteroana; y guayacán vera, Guaiacum sanctum. Los trabajos sobre artrópodos en el Parque Nacional Jaragua incluyen los de Gutiérrez (2005), que estudió la diversidad de cucarachas, y Lubertazzi y Alpert (2014) que estudiaron la diversidad de hormigas, reportando que las 65 especies halladas puede considerarse como una alta riqueza, tomando en cuenta que solo 125 especies se habían reportado previamente para Hispaniola. El parque posee una alta representatividad de la herpetofauna. Entre los anfibios cabe destacar a la rana de las rocas de Barahona (Eleutherodactylus alcoae) listado En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Entre los reptiles, se encuentran: la iguana de Ricord (Cyclura ricordi), endémica de la región suroeste de la República Dominicana, calificada como En Peligro (EN). Está también la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) calificada como En Peligro Crítico (CR), la tortuga verde (Chelonia mydas) y el tinglar (Dermochelys coriácea), En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Ambiente, 2018. Entre los lagartos se halla la salamanquejita de Jaragua (Sphaerodactylus ariasae), el vertebrado amniota más pequeño del mundo, considerado como En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Isla Beata alberga al menos 14 especies de reptiles, incluyendo cuatro lagartos y cuatro culebras. En Alto Velo se encuentra Anolis altavelensis, lagarto endémico de este pequeño territorio, en Peligro Crítico (CR), Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Otras especies endémicas de reptiles de este pequeño islote reportadas por Guzmán et al. (, según 2011) son el leiocefalo de Alto Velo (Leiocephalus altavelensis), y el esferodáctilo de Alto Velo (Sphaerodactylus altavelensis). Se reportan otras especies de reptiles endémicas, como la culebra Haitiophis anomalus y la jicotea (Trachemys decorata), categorizadas como En Peligro (EN). Múltiples han sido las investigaciones de la herpetofauna en el PNJ, con estudios sobre la iguana de Ricord (Cyclura ricordi) (Arias et al., 2004; Rupp et al. 2005; 2007; 2008) y las tortugas marinas (León y Mota, 1997; León y Diez, 1999; León y Bjorndal, 2002; Tomás y León, 2007; León et al., 2010; Revuelta et al., 2014). Según el Plan de Manejo del Parque Nacional Jaragua, 2014, y atendiendo a la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, en esta área se han identificado unas 28 especies de reptiles amenazados (De los Santos, 2014), los cuales aparecen en el siguiente cuadro: 9 - 36 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS Tabla 9.2 Listado de reptiles amenazados en el Parque Nacional Jaragua ESPECIE CATEGORÍA DE AMENAZA Amphisbaena hyporissor EN Celestus agasepsoides EN Anolis altavelensis CR Anolis alumina VU Anolis barahonae EN Anolis longitibialis VU Anolis strahmi EN Cyclura cornuta VU Cyclura ricordii EN Leiocephalus altavelensis CR Aristelliger expectatus VU Sphaerodactylus ariasae EN Sphaerodactylus plummeri EN Sphaerodactylus randi EN Sphaerodactylus streptophorus EN Sphaerodactylus thsompsoni EN Haitiophis anomalus VU Ialtris agyrtes PC Uromacer frenatus VU Typhlos sulcatus VU Typhlos syntherus EN Caretta caretta VU Chelonia mydas EN Eretmochelys imbricata CR Dermochelys coriacea EN Este parque es considerado como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO020) con unas 179 especies. El PNJ es de importancia global por albergar en la isla de Alto Velo una colonia reproductora de la gaviota oscura (Onychoprion fuscatus), posiblemente la colonia más importante del Caribe. Además, es un lugar importante para especies endémicas de la región en estado de amenaza, tales como la yaguaza (Dendrocygna arborea) En Peligro (EN), y la paloma coronita (Patagioenas leucocephala), considerada Vulnerable (VU), según la Lista Roja Nacional (2018). Posee también hábitats críticos para la cotorra de La Española (Amazona ventralis), también En Peligro (EN). Recientemente se ha descubierto anidación de flamencos en la zona de Bucán de Base, constituyendo el único lugar en la isla donde se han reportado nidos de esta especie (Perdomo et al., 2010). Según informaciones sobre las aves que describió Domingo Siri, 2014, para el Plan de Manejo del Parque Nacional Jaragua, se conocen unas 22 especies amenazadas que se presentan en el siguiente cuadro. Tabla 9.3 Listado de Aves amenazadas en el Parque Nacional Jaragua ESPECIE CATEGORÍA AMENAZA Pterodroma hasitata CR Egretta rufecens VU Phoenicopterus ruber VU Dendrocygna arbórea EN Oxyura jamaicensis VU Nomonyx dominicus EN Buteo ridgwayi CR Accipiter striatus VU Charadrius Melodus VU Charadrius nivosus VU Burhinus bistriatus EN Patagioenas leucocephala VU Patagioenas inornata VU Geotrygon chrysia VU Amazona ventralis EN Psittacarara chloropterus EN Coccyzus rufigularis EN Siphonorhis brewsteri EN Corvus leucognaphalus EN Corvus palmarum VU Setophaga pinus VU Icterus dominicensis VU 9 - 37 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES El PNJ sostiene las principales pesquerías del país de lambí (Strombus gigas) y de la langosta espinosa (Panulirus argus), que forman parte muy importante de la economía nacional y local. En la laguna de Oviedo se encuentra Cyprinodon nichollsi, pez endémico de esta laguna, y el de mayor tamaño del mundo en su género. Contribuyen a la diversidad de peces las especies endémicas Limia dominicensis y Gambusia hispaniolae. En el PNJ se encuentran dos especies de mamíferos terrestres endémicos de la isla: el solenodonte (Solenodon paradoxus) y la jutía (Plagiodontia aedium), la primera en Peligro Crítico (CR) y la segunda En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Otra especie de mamífero presente es el manatí (Trichechus manatus manatus), considerado en Peligro Crítico, atendiendo a la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018 y Perdomo et al., 2010. Existen varios estudios relevantes realizados en el PNJ, con relación a la gestión, conservación y planificación de la región (SECTUR-DNP, 1990; Peláez, 1990; García y Hierro, 1992; Rosenberg et al., 1995). Parque Nacional Manglares de Estero Balsa El Parque Nacional Manglares de Estero Balsa fue creado mediante la Ley Sectorial de Áreas Protegidas 202-04 . Se encuentra en la provincia de Montecristi y se extiende a lo largo de unos 17 km de costa en dirección norte-sur, cubriendo una superficie de 56.59 km². Los límites de su zona costera comienzan en la desembocadura del río Yaque de Norte y termina en los alrededores del pueblo Pepillo Salcedo. El área protegida engloba una zona de humedales con lagunas y manglares que se encuentra en la bahía de Manzanillo. Los humedales poseen una gran belleza natural y entre ellos se localiza también la playa de Estero Balsa, en el sector conocido como Punta Presidente. Los manglares del Parque Nacional Estero Balsa son unos de los más extensos de la República Dominicana, y en ellos los visitantes pueden observar centenares de aves acuáticas, como flamencos, cucharetas y garzas. El principal elemento florístico de conservación en esta área es el manglar, con las cuatro especies que crecen en el Caribe: mangle botón, Conocarpus erectus; mangle amarillo, Avicennia germinans; mangle rojo, Rhizophora mangle, y mangle blanco, Laguncularia racemosa. Geraldes et al. (1997) estudiaron los manglares de Montecristi. Estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente en el 2014, muestran las siguientes especies de plantas amenazadas con las diferentes categorías, según la Lista Roja Nacional de Plantas Amenazadas del Jardín Botánico Nacional, 2016. Están calificadas como En Peligro (EN) las especies orrespondientes a la Vanilla dilloniana y Swietenia mahagoni. Como Vulnerables (VU) están: Roystonea hispaniolana, Conocarpus erectus, Sabal domingensis, Tillandsia usneoides, Broughtonia domingensis, Leptocereus weingartianus, Guaiacum officinale, Guaiacum sanctum, Avicennia germinans, Ceiba pentandra, Rhizophora mangle y Laguncularia racemosa En relación con las aves amenazadas, se registran como Vulnerables (VU) el flamenco (Phoenicopterus ruber), la garza rojiza (Egretta rufecens), la cuchareta (Platalea ajaja) y la cigüita de manglar (Setophaga petechia = Dendroica petechia). De los reptiles se reporta a la tortuga carey (Eretmochelys imbricata), especie considerada en En Peligro Crítico (CR). Parque Nacional Manglares del Bajo Yuna El Parque Nacional Manglares del Bajo Yuna (PNMBY) está localizado al Noreste de la República Dominicana, en la cuenca baja de los ríos Yuna y Barracote. Ocupa una superficie aproximada 121.20 km² y abarca territorio de tres provincias: Samaná, Duarte y María Trinidad Sánchez. Fue creado mediante el Decreto 233 del 3 de julio de 1996 y ratificado por la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales No. 64-00 y la Ley Sectorial de Áreas Protegidas No. 202-04. Según el Decreto 233-96, esta área tiene el objetivo de proteger los sistemas de manglares más extensos y representativos del extremo oriental de nuestra isla y los humedales más dilatados del Archipiélago Antillano. Además, en ese tramo final del río Yuna, el más caudaloso del país, se distribuyen los estuarios, caños y albúferas más singulares, como lo son: Barracote, Colorado, Boca Chiquita, Berraquito, La Ceja, El Pinito, Sandoval, Berraco, La Lisa, Gran Estero y Cuba Libre, donde habita la mayor población de jicoteas (Trachemys stejnegeri). En el 2013, el PNMBY se designó como el tercer Humedal de Importancia Internacional de la República Dominicana (RAMSAR, 2013). En la región del Bajo Yuna se identifican dos tipos de vegetación: el Bosque de Humedales de Agua Dulce (Dragales de Pterocarpus officinalis) y la Sabana de Humedales de Agua Dulce (Tolentino y Peña, 1998), y además asociado principalmente al aporte de los ríos Yuna y Barracote, se desarrolla el mayor bosque de manglar de la región de Samaná y la mayor extensión continua de este ecosistema en la República Dominicana (CEBSE, 1993). Con 17.6 km lineales (Sang y Lamelas, 1995), este bosque ocupa todo el occidente de la bahía de Samaná, desde el pueblo de Sánchez hasta la margen sur de la desembocadura del río Barracote. Sobre su superficie se han ofrecido estimados globales de 65 km² (Álvarez y Cintrón, 1984) y 62.6 km² (Pérez et al., 1994), que parecen 9 - 38 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS haberse hecho más objetivos con el cálculo a partir de fotos aéreas de Sherman (1996) que lo reduce a 42 km². Las especies típicas de los manglares caribeños: Rhizophora mangle (mangle rojo), Laguncularia racemosa (mangle blanco) y Avicennia germinans (mangle negro) se estructuran en ese mismo orden del mar hacia la tierra, en forma de franjas (Sang et al., 1994). Múltiples son los estudios realizados en este bosque de manglar. Sherman (1994) ofrece los primeros datos cuantitativos de la frecuencia de aparición de estas especies, la densidad y área basal de los árboles. Posteriores investigaciones de la Universidad de Cornell han ofrecido información sobre la cobertura del suelo en la cuenca baja del río Yuna (Laba et al., 1997), la evolución histórica del manglar mediante el análisis de fotos aéreas (Sherman, 1994; 2000), la relación entre la vegetación y las características físico-químicas del suelo (Sherman, 1998; Sherman et al., 1998b), el papel de las perturbaciones de pequeña escala –como los relámpagos– en la distribución y abundancia de las especies en el manglar (Sherman, 1998a; Sherman, 2000; Sherman et al., 2000), los patrones de perturbación y recuperación ante huracanes (Sherman et al., 2001) y los patrones espaciales de la biomasa y la productividad de este ecosistema (Sherman et al., 2003). Además del ecosistema como tal y sus especies de mangle, en esta área protegida es importante para la conservación el bosque de drago o dragales de Pterocarpus officinalis, el cual ha venido reduciéndose aceleradamente, como producto de las acciones antrópicas para dedicar el terreno a diferentes actividades, como la agropecuaria, la construcción de viales y de otras obras. También se encuentran individuos de especies protegidas y amenazadas, como es la Ceiba, Ceiba pentandra. Con respecto a los reptiles, son relevantes: Jicotea (Trachemys stejnegeri), tortuga de agua dulce endémica de la Hispaniola, calificada como Vulnerable (VU) en la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Se destacan también las especies de lagartos arborícolas como Anolis distichus, Anolis chlorocyanus, Anolis cybotes y Anolis baleatus, este ultimo identificado como Vulnerable (VU). También hay reportes de avistamientos de tortugas marinas como la tortuga verde (Chelonia mydas), tortuga laúd (Dermocheylys coriacea), calificadas como En Peligro (EN) en la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. De igual manera, la tortuga caguamo (Caretta caretta), identificada como Vulnerable (VU). Con respecto a la avifauna, las especies de aves reconocidas por los habitantes del lugar son: el playero chico (Numenius phaeopus), además la bruja (Nyctibius jamaicensis) que se encuentra como Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Está también la gaviota del norte (Larus argentatus) y el rey congo corona negra (Nicticorax nycticorax). Además, se reportan el pato de Florida (Anas discor), gallareta (Fulica americana) y la paloma coronita (Patagioenas leucocephala) (Ministerio Ambiente, 2012), calificada como Vulneable (VU) en la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Entre los mamíferos, hay reportes de avistamientos de delfines (Tursiops truncatus, Stenella frontalis, Stenella attenuata) y manatíes (Trichechus manatus), este ultimo calificado como en Peligro Crítico (CR) en la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Varios son los estudios que incluyen información sobre este parque desde el punto de vista biofísico y ecológico-pesquero (Herrera-Moreno, 2005; Herrera-Moreno, 2000); caracterización de la línea de costa (Sang, 1997); de conservación y manejo de la biodiversidad del parque (CEBSE, 1993; Betancourt, 1998, Beltré, 2013). Recientemente, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales elaboró el Plan de Conservación del Parque Nacional Manglares del Bajo Yuna en colaboración con el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE), y con el apoyo de The Nature Conservancy (TNC). La Ficha Informativa de los Humedales de Ramsar del Ministerio Ambiente (2011) para el área del Parque Nacional Manglares del Bajo Yuna reporta esta área como uno de los lugares de mayor presencia de drago (Pterocarpus officinalis) del país. Este ecosistema está siendo reducido, para dedicar los suelos al ganado y a la agricultura. Actualmente es una de las especies arbóreas, cuyas poblaciones se encuentran en Peligro Crítico (CR), según la Lista roja de Jardín Botánico Nacional, 2016. Parque Nacional Humedales del Ozama El Parque Nacional Humedales del Ozama (PNHO), está ubicado al norte del municipio Santo Domingo Este y abarcando parte de Santo Domingo Norte y la provincia de Monte Plata. Tiene un área de 46.20 km² y un perímetro de 132,160 m. Su punto de partida es el puente sobre el río Ozama en la avenida Charles de Gaulle. Se extiende 50 m a ambos lados de las márgenes del río a contracorriente y abarca arroyos como el Dajao, Ahoga Vaca, Tosa y otros que nutren la corriente principal. Fue creado mediante la Ley Sectorial de Áreas Protegidas (202-04). Se trata de una zona del remanso del río Ozama, el segundo sistema de humedales más grande del país con múltiples humedales, manglares, lagunas, caños, manantiales, arroyos y ríos, así como muestras originales en forma de mosaicos o en galerías del bosque húmedo de esta parte de la isla. Este río es la principal fuente de agua que llega a la capital dominicana; en sus márgenes se construye actualmente el Acueducto del municipio Santo 9 - 39 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Domingo Este, cuyas obras de ingeniería y barrera de salinidad requieren de una atención y protección especiales. El PNHO es una parte importante del Cinturón Verde de Santo Domingo, creado en 1993. Su definición como Parque Nacional Humedales del Ozama solapa con las zonas ambientales F, G y una parte de la zona H previamente definidas en el Plan de Manejo del Cinturón Verde (CONAU, 2006). Mendoza et al. (2011) realizaron un análisis de la dinámica del cambio de uso de la tierra en el Parque Nacional Humedales del Ozama y reportan una reducción de área boscosa de 6.5 %; la agropecuaria presenta una disminución de 23.6 %; la zona urbana ha crecido 7.4 %. Desde el punto de vista de las investigaciones ecológicas costeras y marinas, González (1998) realiza una valoración del ecosistema estuarino del río Ozama; SEA/SURENA (1999) y Regadera et al. (2001) ofrecen una caracterización de las comunidades del fito y zooplancton; Bonnelly de Calventi (1974) reporta algunas especies de crustáceos para el río Ozama y su región estuarina; Terrero y Bonnelly de Calventi (1978), Terrero (1983), Geraldes y Rodríguez (1980), Rodríguez (1981), CIBIMA (1994) listan varias especies de peces fluviátiles, estuarinos y marinos. SGA/SEMARENA (2001) ofrece algunos datos ecológicos de la situación de la macrofauna en el estuario y Lang et al. (1998) ofrecen criterios sobre la situación de los arrecifes coralinos bajo la influencia de las aguas del río Ozama. Parques nacionales como este fueron creados fundamentalmente para la conservación de hábitats de humedales. Aunque los principales elementos de conservación no son las plantas, no obstante, hay elementos que ameritan atención, ya que sus hábitats han sido deteriorados y sus poblaciones se han reducido, en consecuencia, en especies vulnerables. Algunos elementos relevantes están asociados a las riberas, como los mangles, la ceiba, Ceiba pentandra; majagua, Taliparitis pernambucensis; palma real, Roystonea hispaniolana; amapola de agua, Erythrina fusca; jina, Inga laurina; la jayama, Fevillea cordifolia, y otras especies autóctonas. También especies acuáticas y palustres, como el arbusto denominado media luna, Machaerium lunatum, y el platanillo, Thalia geniculata. En lo referente a las especies amenazadas de anfibios, dentro del Parque se reportan como Vulnerables (VU), la rana de grupas rojas costera (Eleutherodactylus paralius), la rana arborícola verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini) y la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus). En Peligro (EN) está la rana arborícola amarilla de la Hispaniola (Osteopilus pulchrilineatus). Estas cuatro especies se encuentran amenazadas, según tanto la Lista Roja de la UICN como la Lista Roja Nacional del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ministerio Ambiente, 2018). Entre los reptiles, se reporta la jicotea norteña (Trachemys stejnegeri), como Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. En el grupo de las aves amenazadas, se encuentran la yaguasa (Dendrocygna arborea), especie endémica del área del Caribe y el perico (Psittacara chloropterus), ambas figuran como En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018. Parque Nacional La Hispaniola El Parque Nacional La Hispaniola (PNLH) se ubica entre el distrito municipal La Isabela y el municipio Villa Isabela [antiguamente Las Lagunas], provincia de Puerto Plata, con una superficie de 54.77 km². Fue creado por el Decreto No. 571- 09 con el propósito primario de conservar el inmenso patrimonio cultural del Sitio Histórico La Isabela, representado en los yacimientos arqueológicos, la casa del almirante, los hundimientos y plazas ceremoniales, así como los ambientes naturales que conservan la esencia de la naturaleza presente en aquella epopeya y que aparece descrita en los diarios de don Cristóbal Colón e historiadores de Indias que le acompañaban: bahía La Isabela, manglares y humedales de la desembocadura del río Bajabonico, riachuelo La Culebra y sus afluentes, farallones y plataformas marinas, sistemas de encavernamientos, sitios de cultivos aborígenes, vegetación peinada y litoral del cabo Isabela, el más septentrional de la isla La Hispaniola. En su Artículo 2, el Decreto que crea este parque establece que será habilitado para brindar los servicios esenciales requeridos para un turismo especializado y de carácter mixto, capaz de conjugar el ecoturismo con la cultura, la educación y la recreación, marcando, de igual manera, el primer hito de las “Rutas del Almirante en La Hispaniola”, tanto en el ámbito terrestre como en el marino. Aunque esta área protegida es esencialmente de naturaleza histórica y arqueológica, en sus entornos existe una biota diversa que es necesario conservar. En el caso particular de la flora, básicamente se destacan especies autóctonas costeras, incluyendo los manglares. El Ministerio Ambiente (2013), realizó una evaluación de la biodiversidad en esta área protegida, con informaciones sobre la flora y la fauna. En esta área fueron identificados cinco tipos de ecosistemas: Bosque latifoliado sobre Farallón, Vegetación peinada o achaparrada y sobre arena, Bosques costero, Bosques ribereños y manglares y humedales. En cuanto a la riqueza de la vegetación en el área de estudio, fueron observadas unas 306 especies de plantas vasculares, de las cuales, 45 son endémicas, 246 9 - 40 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 41 nativas, una naturalizada y 11 introducidas en la isla, distribuidas en 242 géneros y 87 familias de plantas. Del total de especies, 11 se encuentran amenazadas, según la Lista Roja Nacional (Jardín Botánico Nacional, 2016), En Peligro Crítico está el melón espinoso, Melocactus lemairei. En Peligro (EN) se reportan el cedro, Cedrela odorata, guaconejo, Amyris elemifera. Mientras que como Vulnerables (VU) están: el maguey de bestia, Agave antillarum; palma real, Roystonea hispaniolana; mangle botón, Conocarpus erectus; caoba, Swietenia mahagoni; canela de la tierra, Canella winterana; mangle blanco, Laguncularia racemosa; guayacán, Guaiacum officinale y guajaca, Tillandsia usneoides. En la fauna, entre las especies amenazadas de los reptiles se encontraron: anolis gigante dominicano (Anolis baleatus) y el gecko gigante de la Hispaniola (Aristelliger lar), en categoría de Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Parque Nacional Saltos de La Jalda El Parque Nacional Saltos de la Jalda (PNSJ) se ubica en el municipio de Miches, provincia de El Seibo y en la provincia Hato Mayor, y abarca una superficie de 36.43 km². Fue creado por el Decreto No. 571-09 con la finalidad de conservar la mejor muestra del bosque pluvial de la vertiente norte de cordillera Oriental, que se desarrolla sobre suelos aluviales, donde tienen sus cabeceras y nacientes los ríos Maguá y Las Lisas, así como los saltos que se forman en las laderas intermedias, los balnearios y los extraordinarios valores paisajísticos que se abren ante las cuencas visuales que se extienden hasta el océano Atlántico y la bahía de Samaná. En su Párrafo 1, este decreto establece que conjugará la conservación de su riqueza biológica especializada, propia del bosque latifoliado siempre verde, que se desarrolla sobre substratos extrusivos, con el aprovechamiento del gran potencial ecoturístico, recreativo y educativo que poseen los cursos de agua, balnearios y paisajes naturales que discurren o se resguardan en este sistema montañoso. En cuanto a las formaciones boscosas, en la parte alta quedan algunos parches con restos de la vegetación primaria. Los demás ambientes consisten en parches de matorrales y bosques secundarios. Los “bosques” más notables que se pueden observar desde lo lejos, y fundamentalmente desde el aire, se trata de plantaciones de cacao, Theobroma cacao, y de café, diferentes variedades y cultivares de Coffea arabica, con sombra de plantas autóctonas y exóticas. Entre las plantas autóctonas usadas para sombra de los cultivos se hallan: jabilla criolla, Hura crepitans; guama, Inga vera; ceiba, Ceiba pentandra, y jobo de puerco, Spondias mombin, principalmente. Entre las plantas exóticas usadas para este fin se encuentra la amapola o mapolo, Erythrina poepppigiana, y más recientemente la de agua, Spathodea campanulata, una especie altamente invasora. En sentido general, en la zona se pueden distinguir los siguientes tipos de ambientes y de asociaciones vegetales: parches de bosque húmedo latifoliado con relictos primarios, parches de bosques secundarios, matorrales, vegetación ribereña, pastizales con árboles dispersos, cultivos permanentes, cultivos de frutos menores o “conucos”. Hay algunos frutales arborescentes, como: aguacate, Persea americana; coco, Cocos nucifera, y naranja agria, Citrus aurantium; limón agrio, Citrus aurantifolia, y bija, Bixa Orellana. El Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha realizado pequeñas plantaciones con especies autóctonas, pero no propias del lugar, en su mayoría. Entre esas especies se registran: Juan primero, Simarouba glauca; caoba, Swietenia mahagoni; cajuil, Anacardium occidentale; olivo, Simarouba berteroana; mara, Calophyllum calaba, y capá prieto, Cordia alliodora. La vegetación ribereña de fuentes de agua como el río Maguá, Las Jaldas y otros, se solapa con las formaciones “boscosas” que constituyen esos cultivos permanentes y forman un hermoso paisaje. Un reciente levantamiento florístico preliminar realizado por el Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo (B. Peguero, Com. personal, 2015) aún sin publicar, registra las siguientes especies arborescentes en la vegetación ribereña de la zona: jina criolla, Inga laurina; jabilla criolla, Hura crepitans; guama, Inga vera; jobo de puerco, Spondias mombin; ceiba, Ceiba pentandra; palo amargo, Trichilia pallida; palma real, Roystonea hispaniolana; catey, Bactris plumeriana; cabirma santa, Guarea guidonia; amacey, Tetragastris balsamifera; caimitillo, Chrysophyllum oliviforme subsp. oliviforme; caimito cimarrón, Chrysophyllum argenteum; guázara, Eugenia domingensis; cucuyo, Hirtela triandra; espino blanco, Zanthoxylym martinicense; café cimarrón, Casearia sylvestris; caborí o macarabomba, Casearia aculeata; guárana, Cupania americana; sablito, Schefflera morototoni; lengua de vaca, Dendropanax arboreus; yagrumo o grayumbo, Cecropia schreberiana; yaya, Oxandra laurifolia; helecho macho, Cyathea arborea; cabirma de guinea, Carapa guianensis; memisillo, Trema micrantha; cigua amarilla, Ocotea leucoxylon; macao, Pseudolmedia spuria; molenillo, Quararibaea turbinata; mango, Mangifera indica, jagua, Genipa americana; jagua cimarrona, Psychotria grandis; caimito, Chrysophyllum cainito, y cigua, Ocotea patens. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES El Ministerio de Medio Ambiente, (2014) identifica en esta área 11 especies de plantas amenazadas, considerando la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016, de las cuales tres se encuentran En Peligro (EN), correspondientes a cedro (Cedrela odorata) y catey (Bactris plumeriana) y guaconejo (Amyris elemifera). Otras cinco se encuentran como Vulnerables (VU), correspondientes a la caoba (Swietenia mahagoni); palma cana (Sabal domingensis), palma real (Roystonea hispaniolana) y la guajaca, Tillandsia usneoides. Con respecto a la flora y sus ambientes, los principales elementos de conservación de esta área protegida son los bosques ribereños y especies autóctonas, algunas de ellas amenazadas y protegidas. Un elemento particularmente notable en esta zona, principalmente en Maguá, es la Ceiba, Ceiba pentandra, cuyas principales poblaciones o grupos de individuos se encuentran en esta zona. Respecto a las especies vegetales, además de Ceiba pentandra, son mayormente importantes para la conservación las siguientes: catey, Bactris plumeriana; palma real, Roystonea hispaniolana; yaya, Oxandra laurifolia; caimito, Chrysophyllum cainito; helecho macho, Cyathea arborea; amacey, Tetragastris balsamifera; cabirma de guinea, Carapa guianensis, y jagua, Genipa americana. Respecto a la fauna de esta zona, el estudio del Ministerio Ambiente (2014) identificó varias especies de la fauna consideradas amenazadas, según la Lista Roja del Ministerio Ambiente, (2018). Entre los anfibios se incluyen la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus), la rana de grupas rojas costera (Eleutherodactylus paralius) y la rana arborícola verde (Hypsiboas heilprini) como Vulnerables (VU). En cuanto a reptiles amenazados, se incluye en la categoría de Vulnerable (VU), al anolis gigante dominicano (Anolis baleatus). En la avifauna se encuentra la paloma ceniza (Patagioenas inornata); también está en la categoría de Vulnerable (VU). Parque Nacional Máximo Gómez El Parque Nacional Máximo Gómez (PNMG), antiguo Parque Nacional El Conde, se encuentra ubicado en la provincia Peravia, y posee una superficie de 42.29 km². Fue creado por el Decreto No. 571-09 con el propósito de conservar la singularidad, los abrigos rocosos, las muestras impresionantes de la geología y el relieve del curso medio del riachuelo El Conde, así como los extraordinarios paisajes de la presa de Valdesia y su entorno, donde se conjuga el relieve abrupto de las extremidades orientales de la cordillera Central, con muestras representativas del bosque transicional seco–húmedo, o viceversa, que se desarrolla en la cuenca media-baja del río Nizao; precisamente donde este divide en dos la cadena de montañas que forman la garganta que permitió construir el muro que encierra el vaso de la presa. El Decreto 249-11 cambia el nombre del Parque Nacional El Conde por Máximo Gómez. En cuanto a los recursos florísticos y sus hábitats, el elemento más importante de conservación en esta zona es la vegetación ribereña, particularmente algunas especies tanto del bosque seco como del bosque húmedo, que conviven en este ambiente. En esta área protegida se han identificado varias especies amenazadas pertenecientes a diferentes grupos, según la Lista Roja Nacional (Ministerio Ambiente, 2018). Entre los anfibios tenemos a la rana arborícola verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini) como Vulnerable (VU). En el grupo de los reptiles a anolis gigante dominicano (Anolis baleatus); anolis robusto de abanico rojo (Anolis marcanoi) e iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) también están como Vulnerable (VU). En las aves, el cao (Corvus palmarum) está en la categoría de Vulnerable (VU), mientras que en los mamíferos terrestres la jutía (Plagiodontia aedium) se encuentra En Peligro (EN) y el el murciélago Erophylla bombifrons está como Vulnerable (VU). Parque Nacional La Gran Sabana El Parque Nacional La Gran Sabana (PNLGS), con una superficie de 219.58 km², se encuentra localizado entre las provincias de Bahoruco e Independencia, limitado al norte por el municipio de Neiba, al sur con el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, al este con la Colonia Mixta de Duvergé hasta la carretera que conduce a Neiba, y al oeste por el Parque Nacional Lago Enriquillo. Fue creado por el Decreto No. 571-09 con el propósito de conservar las muestras más singulares de la inmensa llanura del valle de Neiba o porción oriental de la Hoya de Enriquillo, dominada por suelos hipersalinos y humedales, fruto del levantamiento del lecho del antiguo canal marino que unía las bahías de Neiba y Puerto Príncipe, donde el substrato está dominado por costras de sal, aún sin vegetación natural o sin expresiones botánicas arbóreas originarias, salvo las plantas suculentas, arbustos costeros y cactáceas, entre otras especies florísticas y zoológicas propias de zonas desérticas. Esta área protegida tiene un gran potencial educativo, científico y recreativo, por tratarse de un ecosistema muy singular que ilustra claramente los eventos geológicos recientes más extraordinarios que registra la historia natural de la isla la Hispaniola, razón por la que se dispone identificar, seleccionar y estudiar los ambientes más apropiados para destinarlos a la educación en este campo, la recreación y el ecoturismo. 9 - 42 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS En lo que respecta a la flora, estos ambientes denominados “saladares” no son muy diversos, precisamente por las condiciones extrema de salinidad. Sin embargo, en las orillas o las partes menos expuestas a la sal, pueden crecer plantas que no son propiamente halófitas. En esta hoya se han hecho recolectas botánicas, pero no se han realizado estudios puntuales y detallados. Familia (2015) hizo un levantamiento florístico y de vegetación de manera general y preliminar. Establece que las asociaciones vegetales representadas en este parque son las siguientes: Bosque seco (de Prosopis juliflora, bosque de cactáceas, Bosque seco natural), bosque ribereño de zona seca y una zona de transición de seco a húmedo, manglares y salados asociados, vegetación halófila del interior (humedal). Presenta un inventario de 74 especies de plantas vasculares correspondientes a 69 géneros y 42 familias. De acuerdo al estatus biogeográfico, el total de especies se dividen como sigue: 49 son nativas (66 %), 10 endémicas de la isla Española (14 %) y 12 exóticas o introducidas, de las cuales cuatro se encuentran naturalizadas (5.4 %) y tres en estado desconocido (4 %). Las asociaciones vegetales de este tipo de ambiente son descritas por Häger y Zanoni (1993). De manera global, las principales especies en estos ambientes de saladares o salares son las siguientes: barrilla, Heterotachys ritteriana; saladito, Batis martitima; cenizosa, Heliotropium curassavicum; vidrio, Lycium americanum; alacrancillo, Heliotropium angiospermum, y saladito, Sesuvium portulacastrum. En las partes menos saturadas por la sal, se pueden hallar cactáceas, como: alpargata, Consolea moniliformis; cayuco, Pilosocereus polygonus y Stenocereus fimbriatus, y guazábara, Opuntia caribaea. Algunas especies arbustivas y arborescentes se encuentran aquí, entre ellas: bayahonda, Prosopis juliflora, y bayahonda de agua, Parkinsonia aculeata. En esta área protegida, el objeto principal de conservación es el ecosistema en su conjunto y no elementos en particular. El Ministerio Ambiente (2013), realizó una evaluación ecológica rápida de esta área protegida, con valiosa información sobre los valores de biodiversidad e identificó nueve especies de plantas amenazadas, según el Jardín Botánico Nacional, 2016. El melón espinoso (Melocactus lemairei), se encuentra en Peligro Crítico (CR); En Peligro (EN) figuran la palma cana (Sabal domingensis) y el bombillito, (Mammillaria prolifera). Mientras que las restantes se encuentran como Vulnerables (VU), correspondientes a guayacán (Guaiacum officinale), maguey (Agave antillarum), caoba (Swietenia mahagoni), palma real (Roystonea hispaniolana), guajaca (Tillandsia usneoides) y gri-gri (Bucida buceras). Con relación a la entomofauna, en los Lepidópteros se reportaron ocho especies para la zona. Otras Familias observadas fueron: Heliconinae (subfamilia), Nymphalinae (subfamilia), Hesperidae y Libytheinae (Subfamilia). En los Coleópteros se identificó una población de la Subfamilia Cicindelinae llamados escarabajos tigre. Entre los Dípteros encontramos a la Familia Tabanidae. Entre los himenopteros tiene interés económico y por ende social una especie en particular, Apis mellífera, abeja productora de miel. La misma se encuentra en las diferentes zonas del parque con un apiario localizado en la zona de La Sequía y varios más localizados en diferentes puntos. De la Familia Apidae, pudieron ser observados dos grupos de diferente tamaño y comportamiento. Entre los Arácnidos se encuentra representada la Familia Lycosidae o arañas lobo. Con respecto a la herpetofauna, se identificaron cinco especies de anfibios, de las cuales, tres son endémicas. Del total de especies, dos están amenazadas de acuerdo a la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018. Dentro de estas se encuentran el sapo crestado sureño (Peltophryne guentheri) y la rana de motas amarillas de la Hispaniola (Eleutherodactylus pictissimus), en categoría de Vulnerable (VU). En relación con los reptiles, se identificaron 20 especies, de las cuales una es nativa de la Hispaniola y 19 son endémicas. Del total de especies de reptiles presentes en el área, cinco están amenazadas en diferentes categorías, de acuerdo a la Lista Roja Nacional del Ministerio Ambiente, 2018, correspondientes al anolis robusto de Bahoruco (Anolis strhami) y la jicotea sureña (Trachemys decorata) calificada como En Peligro (EN). Mientras que el gecko de desierto (Aristelliger expectatus), la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) y la culebra corredora marrón (Haitiophis anomalus) se identifican como Vulnerables (VU). La avifauna está representada en esta área por 55 especies de aves, pertenecientes a 31 familias, de las cuales 31 son residentes, 12 endémicas, una colonizadora, tres introducidas y ocho especies migratorias. Con relación a especies amenazadas, la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, identifica siete especies en diferentes categorías. En Peligro (EN) se encuentran la cúa (Coccyzus rufigularis), la yaguasa (Dendrocygna arborea), esta última es una especie amenazada en toda el área del Caribe, de donde es endémica. En esa misma categoría está también la cotorra (Amazona ventralis), el perico (Psittacara chloropterus) y el cuervo (Corvus leucognaphalus). Mientras que el cao (Corvus palmarum) y la paloma ceniza (Patagioenas inornata) están como Vulnerable (VU). 9 - 43 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Parque Nacional Anacaona El Parque Nacional Anacaona (PNA) abarca las provincias de Barahona, Azua, San Juan y Bahoruco, y posee una superficie de 538.93 km². Fue creado por el Decreto No. 571-09 con el propósito de conservar la integridad y la singularidad de los paisajes vírgenes del oriente de la sierra de Neiba y los cortes, fallamientos y procesos geológicos que cambiaron el curso medio del río Yaque del Sur, provocando que su desembocadura se trasladara de la Plena de Azua (Puerto Viejo) a la bahía de Neiba, dejando como rastros, los meandros, cañones y farallones que separan a la sierra de Neiba de la sierra Martín García, entre otros fenómenos naturales. Esta nueva área protegida tiene importantes áreas de conservación en muy buen estado desde el punto de vista de la cobertura vegetal. Aquí se presentan condiciones para conocer los procesos evolutivos que le dieron origen a los bosques hiperxerofíticos y de transición. Además, permite desentrañar las etapas primarias de los fenómenos de vulcanismo que se extienden desde la isla de Alto Velo hasta las cumbres de la cordillera Central, atravesando el curso medio del río Yaque del Sur, por lo que se dispone emprender cuantas investigaciones y estudios resulten pertinentes para aprovechar el inmenso potencial de desarrollo científico, ecoturístico y educativo que posee. Respecto al PNA, existe un estudio de Mota et al. (2014) sobre el estatus, distribución, ecología y biología reproductiva del cúa (Coccyzus rufigularis), que describe algunos ambientes del parque e incluye un inventario de 33 especies de aves. En sentido general, las principales formaciones o tipos de asociaciones vegetales son las siguientes: Bosque seco espinoso, Bosque seco mesófilo, vegetación ribereña (ríos Yaque del Sur, San Juan, Los Baos y de otros arroyos, como La Mula) y bosques de transición del seco al húmedo. Las principales especies que se pueden encontrar en el bosque seco de las partes bajas son: bayahonda, Prosopis juliflora; maguey, Agave antillarum; alpargata, Consolea moniliformis; guazábara, Opuntia caribaea; cayuco, Pilosocereus polygonus y Stenocereus fimbriatus; yaso, Harrisia nashi; cagüey, Leptocereus paniculatus; pitajaya, Harrisia divaricata; cargagua, Senna angustisiliqua; palo de burro, Senna atomaria; guayacán, Guaiacum officinale; vera, Guaiacum sanctum; baitoa, Phyllostylon rhamnoides; leucaena, Leucaena leucocephala; saona, Ziziphus rignoni, y aroma o cambrón, Vachellia-Acacia-macracantha. En la vegetación ribereña se pueden encontrar especies arborescentes de mayor porte, como el candelón, Senegalia-Acacia-skleroxyla; mango, Mangifera indica; abey, Peltophorum berteroanum; palma real, Roystonea hispaniolana, y roble, Catalpa longissima. En la parte alta, al oeste del río Yaque del Sur, se encuentra una vegetación de transición, con microclimas húmedos, en los cuales se puede encontrar: capá, Petitia domingensis; mamón de perro, Annona urbaniana; roblillo, Ekmanianthe longiflora; guázuma, Guazuma tomentosa; candelón, Senegalia skleroxyla; mabí, Colubrina elliptica; memiso, Muntingia calabura; cana, Sabal domingensis; frijolito, Capparis cynophallophora; quiebrahacha, Krugiodendron ferreum, y capá prieto, Cordia alliodora. Se destacan ambientes y especies importantes para la conservación, como el cagüey, Leptocereus paniculatus; melón espinoso, Melocactus lemairei; bombillito, Mammillaria prolifera; guayacán, Giaiacum officinale; vera, Guaiacum sanctum; roblillo, Ekmanianthe longiflora, y otras plantas autóctonas. En el año 2012, el Ministerio de Medio Ambiente realizó una evaluación de la biodiversidad, durante la cual se describe un bosque primario latífoliado, bosque de transición, bosque latifoliado húmedo, bosque seco, bosque ribereño y humedal temporal (laguna), ubicado a más de 600 msnm. En cuanto a la riqueza de la vegetación, se registran 310 especies de plantas vasculares, de las cuales 51 son endémicas, 249 nativas, una (1) naturalizada y 10 introducidas en la isla La Española, distribuidas en 236 géneros y 91 familias de plantas. En cuanto a especies amenzadas, se registraron unas 19 especies de plantas, ubicadas en diferentes categorías. Dentro de estas, dos están En Peligro Crítico, tres En Peligro y 14 Vulnerables, según Lista Roja Nacional de Plantas amenazadas del Jardín Botánico Nacional, 2106. En Peligro Crítico (CR) están cacheo, Pseudophoenix vinifera y melón espinoso, Melocactus lemairei; En Peligro (EN) se encuentran el cedro, Cedrela odorata; palma cana, Sabal causiarum; y la ceiba, Ceiba pentandra. Como Vulnerables (VU) se describen la palma cana, Sabal domingensis; guayacán, Guaiacum officinale; cayuco, Leptocereus weingartianus; cañuela, Cyrtopodium punctatum; maguey de bestia, Agave antillarum; palma real, Roystonea hispaniolana; caoba, Swietenia mahagoni; canela de tierra, Canella winterana; alpargata, Consolea moniliformis; cayuco, Pilosocereus polygonus; guaconejo, Amyris elemifera; bombillito, Mammillaria prolifera; vera, Guaiacum sanctum; y guajaca, Tillandsia usneoides. En el grupo de los reptiles se encuentra la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) en la categoría de Vulnerable (VU), mientras que de las aves, la cotorra (Amazona ventralis) está en la categoría de En Peligro (EN). 9 - 44 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS Parque Nacional Luis Quinn El Parque Nacional Luis Quinn (PNLQ), con una superficie de 197.28 km², fue creado por el Decreto No. 571-09 para proteger y aprovechar el potencial y la gama inmensa de recursos naturales que atesora la loma La Tachuela y su entorno oriental, la segunda de mayor altura (1,545 msnm) del extremo oriental de la cordillera Central, así como los múltiples cursos y saltos de agua que allí se originan, dominados por el río Baní al sur y el arroyo Jigüey al norte, incluyendo las presas de Jigüey y Aguacate (en el curso medio del río Nizao), más sus ambientes y ecosistemas asociados, que van desde el bosque seco hasta el bosque nublado. Se dispone que esta unidad de conservación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas sea habilitada para destinarla al uso público, al desarrollo del ecoturismo y la investigación científica, entre otras actividades compatibles con su categoría de manejo y la vocación primaria de sus recursos, entre los que se encuentran múltiples saltos, manantiales, cursos de agua, embalses, manaclares, bosques ribereños y, sobre todo, una gran diversidad florística y faunística asociada. Respecto a la flora de este parque nacional, se han hecho recolectas botánicas. Peguero et al. (2013) realizaron un levantamiento florístico en el Área importante para la conservación de las aves en Honduras (AICA-Honduras) y sus alrededores, incluyendo una parte de este parque nacional, entre los 400 y 829 msnm. Este estudio presenta ocho tipos de asociaciones vegetales: Bosque seco con elementos de la vegetación primaria, Bosque semiseco de transición al Bosque húmedo, Bosques ribereños o riparios, Bosque latifoliado húmedo en regeneración, remanentes de Bosque nublado, pastizales o potreros con árboles, Vegetación latifoliada enana o achaparrada y diversos cultivos de frutos permanentes y temporales. Se reportan 445 especies de plantas vasculares correspondientes a 319 géneros en 113 familias. De acuerdo a la distribución original o estatus biogeográfico, el total de las especies reportadas se distribuye de la siguiente manera: 96 (22 %) son endémicas, 275 nativas (62 %) y 43 exóticas o introducidas, de las cuales 32 se encuentran creciendo naturalizadas, mientras las restantes 11 se hallan bajo cultivo. Se reportan 45 especies (más del 10 %) bajo algún grado de amenaza. Entre las especies sobresalientes, bien sea por su rareza o por su grado de amenaza, se encuentran las siguientes: Gundlachia corymbosa var. ocoana; manacla, Prestoea montana; puntilla, Podocarpus aristulatus; tachuela, Podocarpus hispaniolensis; mamoncito, Annona dumetorum; guanábana cimarrona, Annona montana; guano barrigón, Coccothrinax spissa; yarey, Copernicia berteroana; cana, Sabal domingensis; ceiba, Ceiba pentandra; bombillito, Mammillaria prolifera subsp. haitiensis; caracolí, Abarema oppoisitifolia; capá, Petitia domingensis; melón espinoso, Melocactus lemairei; guayacán, Guaiacum officinale, y cejúa, Sarcopilea domingensis. Este parque nacional coincide con una de las 21 Áreas Importantes para la Conservación de Aves (AICA), la AICA Honduras-Matadero. Por su parte, el Ministerio Ambiente (2011) realizó una evaluación de la flora y fauna de vertebrados e invertebrados en este parque. En cuanto a la riqueza de la vegetación, se reportan unas 234 especies de plantas vasculares, de las cuales 40 son endémicas, 181 nativas de la Hispaniola y una naturalizada. Del total de especies registradas, 31 se encuentran en la categoría de amenazadas o protegidas, bien sea por la legislación nacional o por convenciones internacionales. Con relación a los ecosistemas, se describen seis tipos de vegetación: Bosque primario latifoliado, Bosque nublado, Vegetación achaparrada, Bosque de Manaclar, Pastizales con árboles disperso, en un rango altitudinal entre 1,100 m a 1,500 msnm. Estos bosques crecen sobre roca caliza del cretáceo superior y roca metamórfica con textura ligeramente moderada. Con respecto a los anfibios, se identificaron siete especies endémicas: calcalí (Eleutherodactylus abbottii), rana martillo del norte (Eleutherodactylus auriculatoides), rana de rabadilla roja de la hojarasca (Eleutherodactylus weinlandi), rana gigante de la Hispaniola (Eleutherodactylus inoptatus), rana arborícola verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini), rana reidora de la Hispaniola (Osteopilus dominicensis) y la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus). Una especie introducida, sapo marino o maco pempén (Rhinella marina) no está incluida en nuestra lista, pero es muy probable su existencia dentro del área y ha sido reportada para localidades dentro y alrededor del parque. Como amenazadas, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, se identificaron Eleutherodactylus auriculatoides, calificada como En Peligro (EN). Mientras que las especies Hypsiboas heilprini y Osteopilus vastus se identifican como Vulnerables (VU). En relación con los reptiles, se registraron 10 especies con representantes de cuatro familias que se encuentran en el país. Entre estas encontramos una especie nativa, Anolis Grácil de la Hispaniola (Anolis distichus), y nueve endémicas como son: la lucia lisa de la Hispaniola (Celestus costatus), anolis del tronco de abanico grande (Anolis christophei), anolis robusto de la Hispaniola (Anolis cybotes), anolis de los arbustos de montaña (Anolis etheridgei), anolis de la hierba del desierto (Anolis olssoni), anolis robusto de abanico rojo (Anolis marcanoi), esferodáctilo con ocelos de la Hispaniola (Sphaerodactylus difficilis), ameiva gigante de la Hispaniola (Ameiva chrysolaema), ameiva de cola azul de la Hispaniola (Ameiva taeniura) (Ministerio Ambiente, 2011). Según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, se identificaron tres especies de reptiles como Vulnerables (VU), correspondientes a Anolis christophei, Anolis etheridgei y Anolis marcanoi. 9 - 45 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES En relación con la avifauna, se registraron 28 especies de aves en los senderos del bosque nublado, bosque secundario y caminos en áreas abiertas, entre las cuales se encuentran ocho especies endémicas: carpintero (Melanerpes striatus), carpintero de sierra (Nesoctites micromegas), zumbador esmeralda (Chlorostilbon swainsonii), chi-cui (Todus angustirostris), cigüita cola verde (Microligea palustris), cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum), el endémico amenazado chirrí de cordillera Central (Calyptophilus frugivorus), cigua amarilla (Spindalis dominicensis), tres especies migratorias de Norteamérica, candelita (Setophaga ruticilla), cigüita saltarina (Seiurus aurocapilla), guincho (Pandion haliaetus). Fueron registradas 19 especies residentes: cuyaya (Falco sparverius), zumbadorcito (Mellisuga minima), zumbador grande (Anthracothorax dominicus), el residente reproductor amenazado guaraguaíto de sierra (Accipiter striatus), guaraguao (Buteo jamaicensis), carrao (Aramus guarauna), judío (crotophaga ani), vencejo de collar (Streptoprocne zonaris), vencejito palmar (Tachornis phoenicobia), golondrina grande (Progne dominicensis), chua-chua (Turdus plumbeus), ruiseñor (Mimus polyglottos), cigüita común (Coereba flaveola), Juana maruca (Tiaris bicolor), petigre (Tyrannus dominicensis), gallito prieto (Loxigilla violacea), jilguerillo (Euphonia musica) (Ministerio Ambiente, 2011). Con respecto a las aves amenazadas, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, se identificarion Calyptophilus frugivorus y Catharus bicknelli, calificadas como Vulnerables (VU). Con relación a los invertebrados, en el grupo de las mariposas diurnas se pudieron registrar 261 individuos que corresponden a 45 especies de rhopaloceros de las 200 descritas para la isla (Perez-Gelabert, 2008), lo que equivale a un 22.5 % de la fauna de mariposas. Dentro de las especies observadas, siete son endémicas para la Hispaniola. Se detalla información sobre otros grupos de invertebrados como los insectos, con especies comunes de los bosques húmedos, como suelen ser los ortópteros, los fasmidos (insectos palo), tettigonidos (esperanzas), saltamontes (episactidos y acrídidos) y varias especies interesantes de grillos. Otros grupos importantes de este tipo de bosque que se encuentra en estas lomas son los coleópteros, como los crisomélidos y scarabaeidos. Dentro de estos bosques se pudieron divisar muchas especies diferentes de arácnidos, encontrándose arañas en gran número de las familias Aranaeidae y Tetragnathidae. Entre otros arácnidos se pudieron ver escorpiones buthidos y opiliones (Ministerio Ambiente, 2011). Parque Nacional Aniana Vargas El Parque Nacional Aniana Vargas (PNAV) se ubica en la provincia Sánchez Ramírez, al sur del pueblo de Fantino y al suroeste de Cotuí. El Área Protegida engloba la presa de Hatillo y las zonas montañosas que se elevan en su periferia. Sus elevaciones varían entre los 245 msnm de la loma de La Guácara (sierra Prieta), pasando por los 425 msnm de la loma El Diviso (Comedero- Salnabe) y los 229 msnm de la loma El Cojobal (Hernando Alonzo), con una superficie de 129.63 km². Fue creado por el Decreto 571- 09 para brindarle protección a uno de los sitios aborígenes con mayor diversidad de manifestaciones culturales y que conservan la esencia del comportamiento, la conducta y la forma de relacionarse con la naturaleza, que tenían estos asentamientos taínos que se ubicaban en los complejos cársticos del pie de monte de la sierra de Yamasá y los linderos meridionales de la gran llanura del valle del Cibao Oriental. El Decreto que lo crea, en su Párrafo I, plantea que este parque nacional también le brindará protección a las masas forestales siempre verdes, la topografía y el relieve accidentado del entorno de la presa de Hatillo, su vaso y cayos internos, entre otros valores naturales que serán aprovechados de acuerdo a su potencial para brindar servicios ambientales, ecoturísticos y educativos. Cuenta con un centro de protección, vigilancia, observación y visitación. En concordancia con los objetivos de conservación, López (2010) realiza una descripción del arte rupestre presente en las cavernas del PNAV. En cuanto a biodiversidad, existe una evaluación rápida de la flora y fauna del Parque Nacional Aniana Vargas, que incluye un inventario de la vegetación y los lepidópteros (Pérez, 2012). En el 2001, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales realizó una evaluación preliminar de la biodiversidad, en los aspectos de la composición florística y la fauna. En cuanto a la riqueza de la vegetación, se registraron unas 229 especies de plantas vasculares, de las cuales 16 son endémicas, 189 nativas de la isla Española, 14 naturalizadas y seis (6) introducidas; distribuidas en 185 géneros y 76 familias. Durante el estudio, se identificó una serie de plantas amenazadas, según el Jardín Botánico Nacional 2016, entre las que se encuentran: Bactris plumeriana Mart., Acrocomia quisqueyana Bailey, Ceiba pentandra (L.) Gaertn., Mammea americana L. Rollinia mucosa (Jacq.) Baill y Theophrastra americana L., calificadas como En Peligro (EN); y como Vulnerable se identificó la caoba, Swietenia mahagoni (L.) Jacq. En cuanto a la fauna de invertebrados, se identificaron 227 mariposas diurnas, que están divididas en 30 especies, de las 200 que son descritas para la isla (Perez-Gelabert, 2008), para un 15 %, las cuales pertenecen a 25 géneros que se encuentran en 11 9 - 46 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS subfamilias que están dentro de las cinco familias que se encuentran en la Hispaniola. Se pudieron registrar siete (7) especies endémicas para un 23 % de endemismo, 23 de estas son nativas y 2 de estas especies son raras para la zona. Como especies particulares para la zona, se encontraron unas siete que son endémicas. En el bosque húmedo, una especie particular que se pudo observar fue el ninfalido, Myscelia arancynthia, el cual es endémica para RD y que se encuentra hasta una altura de 1,600 m y suele alimentarse de frutas en descomposición, como el mango (Takizawa et al., 2003). Otra especie particular es la viudita, Archimestra teleboas, que es otra endémica de bosques húmedos, así también la Anaea troglodita, las cuales son de las especies más particulares que pudieron ser observadas (Ministerio Ambiente, 2011). Con respecto a la fauna de vertebrados, se evaluó la presencia de anfibios, reptiles y aves. En cuanto a los anfibios, se inventariaron siete especies de anfibios, entre las cuales encontramos dos introducidas que son el sapo marino o maco pempén, Rhinella marinus y la rana toro, Lithobates castebianus. Cinco especies son endémicas de La Espñola: calcalí, Eleutherodactylus abbotti rana amarilla de dedos hendidos, Eleutherodactylus flavescens; rana gigante de la Hispaniola, Eleutherodactylus inoptatus; rana de rabadilla roja de la hojarasca, Eleutherodactylus weinlandi y la rana reidora de la Hispaniola, Osteopilus dominicensis. Tres especies; correspondientes a la rana arborícola verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini), la rana arborícola amarilla de la Hispaniola (Osteopilus pulchrilineatus) y la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) no están incluidas en nuestra lista de las observadas, pero es muy probable su existencia dentro del área del parque. Entre los anfibios amenazados, se encontró Osteopilus vastus y Hypsiboas heilprini como Vulnerables (VU) y Osteopilus pulchrilineatus como En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018. De los reptiles se registraron 11 especies con representantes en ocho de las familias que se encuentran en el país. Entre estas encontramos una especie introducida conocida como gecko casero de áfrica occidental, Hemidactylus angulatus, dos especies nativas: anolis grácil de la Hispaniola, Anolis distichus y la boa de la Hispaniola, Chilabothrus striatus, y ocho (8) endémicas lucia lisa de la Hispaniola, Celestus costatus; anolis verde del norte, Anolis chlorocyanus; anolis robusto de la Hispaniola, Anolis cybotes; esferodáctilo con ocelos de la Hispaniola, Sphaerodactylus difficilis; ameiva de cola azul de la Hispaniola, Ameiva taeniura, corredora menor de la Hispaniola o culebra sabanera (Hypsirhynchus parvifrons); culebra arborícola verde de cabeza roma, Uromacer catesbyi y trope de la Hispaniola, Tropidophis haetianus. De las aves se encontraron 36 especies, de las cuales 25 son residentes, dos de ellas con poblaciones migratorias, cinco (5) endémicas, tres migratorias, una colonizadora y dos introducidas. En esta área se identificaron dos especies amenazadas calificadas como Vulnerables, corresondientes a Accipiter striatus y Patagioenas inornata. Parque Nacional Manolo Tavárez Justo El Parque Nacional Manolo Tavárez Justo (PNMTJ), con una superficie de 351.74 km², abarca territorios de las provincias Santiago Rodríguez y Santiago, en la sierra o vertiente norte de la cordillera Central. Fue creado mediante el Decreto 371-11. Este parque nacional abarca una extensa zona donde nacen los ríos y arroyos más importantes en esta vertiente de la cordillera Central. Acuíferos que alimentan a los ríos Magua, Ámina, Inoa, Bao, Mao, Guayubín, Cana, Yaguajay, La Cidra y otros. Aunque esta zona se halla bastante impactada por las acciones humanas, principalmente la agricultura y la ganadería, la finalidad de la creación del área protegida es básicamente la preservación de las cuencas y microcuencas de importantes ríos, que son vitales para las comunidades de amplias zonas del noroeste. Las actividades de conservación entran en conflicto con actividades antrópicas, como son numerosos permisos de establecimientos de plantaciones forestales y, sobre todo, los proyectos de explotación minera. No obstante, hay recursos de la fauna y de la flora de interés para la conservación, principalmente en los refugios que significan los bosques ribereños. En particular, la flora presenta muchas especies autóctonas, algunas de ellas amenazadas o protegidas, entre ls que se destacan: cojoba o tamarindo de loma, Anadenanthera peregrina; ozúa, Pimenta ozua; jaiquí, Pera bumelifolia; palma real, Roystonea hispaniolana; nisperillo, Matayba domingensis; yaya prieta, Guatteria blainii, y canela, Canella winterana. El Ministerio Ambiente (2014) realizó una evaluación de la biodiversidad en el PNMTJ, donde describe la flora y la vegetación, así como algunos grupos de la fauna terrestre. La vegetación está compuesta por cuatro tipos de ecosistemas principales: Bosque de Pino, Bosque Latifoliado, Bosque Mixto y Bosque Ribereño. La riqueza de la vegetación reveló 145 especies de plantas vasculares de las cuales 22 son endémicas, 100 nativas de la Hispaniola, siete naturalizadas y 16 introducidas; distribuidas en 112 géneros y 66 familias. Del total de especies identificadas, cuatro enfrentan algún grado de amenaza. En Peligro (EN) se identificó el Catey, Bactris plumeriana y como Vulnerable (VU) están el Palo de viento, Schefflera tremula; Manacla, Prestoea montana; y Barba de viejo, Tillandsia usneoide. 9 - 47 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Con respecto a la entomofauna, se registraron 15 especies de mariposas diurnas, siendo las más abundantes las pertenecientes a la subfamilia Heliconinae, a la cual pertenece la zebra o zebrita (Heliconius charitonius). También una gran cantidad de especímenes de mariposas amarillas (Nymphalinae), desde finales de agosto y principios de septiembre. Por otra parte, se reportaron tres especies diferentes de la Familia Libellulidae y, por lo menos, dos de la Coenagrionidae, que son los llamados caballitos. Se registraron dos órdenes de arácnidos, Opilionida (murgaños o cesgadores) y Araneae (todas las arañas, tarántulas y arañas tejedoras). Con respecto a la herpetofauna, se reportaron siete especies de anfibios, de las cuales tres se encuentran amenazadas de acuerdo a la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018. Dentro de las amenazadas se encuentran la rana grillo de la montaña (Eleutherodactylus haitianus) En Peligro Crítico (CR), mientras que la rana verde arborícola (Hypsiboas heilprini) y la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus), están en categoría Vulnerable (VU). Con respecto a los reptiles, se identificaron 16 especies, de las cuales dos son nativas de la Hispaniola, una introducida y 13 endémicas. Del total de reptiles, solo dos especies aparecieron como amenazadas en dos categorías de acuerdo a la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018, correspondientes al anolis de los arbustos de montaña (Anolis etheridgei) y anolis de bandas verde (Anolis fowleri), la primera Vulnerable (VU) y la segunda en Peligro Crítico (CR). La avifauna está representada por 42 especies de aves. De estas, 14 son endémicas de la Hispaniola, 13 residentes reproductoras, 11 endémicas de las Antillas, 3 migratorias de Norteamérica y 1 visitante reproductor. Se reporta por primera vez para esta área protegida la presencia de la cúa (Coccyzus rufigularis) en un hábitat con características de bosque mixto con presencia de pino criollo (Pinus occidentalis) en disposición aleatoria. La cúa está en la categoría de En Peligro (EN), según la Lista Roja de Ministerio Ambiente, 2018. Parque Nacional Picky Lora El Parque Nacional Picky Lora tiene una superficie de 112.28 km². Fue creado mediante el Artículo 12 del Decreto del Poder Ejecutivo No. 571 del año 2009, con el nombre de Ámina, para garantizar la conservación de los paisajes grandilocuentes de los cortes sinuosos o cañones en forma de meandros construidos naturalmente por este río, al atravesar el banco de colinas o montañas de pequeña elevación que discurren paralelas al valle del Cibao Occidental o el pie de monte de la cordillera Central, creando un espectáculo visual único en el territorio nacional y donde todavía se conservan muestras en excelentes condiciones del bosque seco en transición de la Línea Noroeste. El párrafo I de este decreto establece que: “Este parque nacional cuenta con tramos del río Ámina muy hermosos y balnearios naturales de primera calidad, así como una biodiversidad muy especializada, entre otros valores naturales que serán aprovechados de acuerdo a su potencial para brindar múltiples servicios ambientales, ecoturísticos y educativos. Mediante el Decreto del Poder Ejecutivo No. 249 del 2011 se cambia el nombre de este parque nacional, renombrándolo Picky Lora. Además de los objetivos de conservación indicados en el decreto, aquí se conservan especies autóctonas importantes, tanto de la fauna, como de la flora. Entre las especies amenazadas, protegidas o de importancia ecológica se encuentran plantas características del Bosque seco, como las siguientes: tamarindo de loma o cojoba, Anadenanthera peregrina; quiebrahacha, Karwinskia caloneura; guayacán, Guaiacum officinale; vera, Guaiacum sanctum, y guatapanal, Caesalpnia coriaria. Además, hay especies como candelón, Senegalia-Acacia-skleroxyla, y algunas cactáceas. En la vegetación ribereña, donde se produce un microclima húmedo, se encuentran especies autóctonas de interés para la conservación de la diversidad vegetal. El Ministerio Ambiente (2013) realizó una evaluación sobre la biodiversidad del Parque Nacional Picky Lora. En cuanto a la riqueza de la vegetación en el área, fueron identificadas 314 especies de plantas vasculares, de las cuales 58 son endémicas, 244 nativas de la Hispaniola, una naturalizada y 11 introducidas; distribuidas en 247 géneros y 92 familias de plantas. Con relación a los ecosistemas, fueron identificados los siguientes: bosque seco, bosques de transición, bosques ribereños, bosque mixto con algunos pinos y humedal de agua dulce. Del total de plantas identificadas, se registraron 18 especies amenazadas, según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016. En la categoría de Peligro Crítico (CR) se encuentran: guanillo, Zombia antillarum; Caesalpinia pellucida; yarey, Copernicia berteroana; y cacheo, Pseudophoenix vinifera. En Peligro (EN) está el cedro, Cedrela odorata y bombillito, Mammillaria prolifera. Como Vulnerable (VU) se identificaron la palma cana, Sabal domingensis; caoba, Swietenia mahagoni; cañuela, Cyrtopodium punctatum; maguey de bestia, Agave antillarum; palma real, Roystonea hispaniolana; canela de tierra, Canella winterana; melón espinoso, Melocactus lemairei; guaconejo, Amyris elemifera; guayacán, Guaiacum officinale; y guajaca, Tillandsia usneoides. 9 - 48 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS Con respecto a la herpetofauna, entre los anfibios se reportan a la rana arborícola amarilla de la Hispaniola (Osteopilus pulchrilineatus = Hyla pulchrilineata) como En Peligro (EN) y la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus = Hyla vasta) como Vulnerable (VU). En el caso de los reptiles, la jicotea norteña (Trachemys stejnegeri), aparece como Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Con respecto a la avifauna, se observaron 60 especies, de las cuales 36 son residentes, dos de ellas con poblaciones migratorias, nueve endémicas, una colonizadora, dos introducidas y 12 especies migratorias. En lo que concierne a especies amenazadas, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, solo tres están amenazadas, correspondientes al flamenco (Phoenicopterus ruber) y a la cigua canaria, (Icterus dominicensis), calificadas como Vulnerable (VU), y la yaguasa (Dendrocygna arborea) es una especie amenazada en toda el área del Caribe, calificada como En Peligro (EN) para la República Dominicana. Parque Nacional Francisco Alberto Caamaño Deñó El Parque Nacional Francisco Alberto Caamaño Deñó (PNFACD) se ubica en la provincia de Azua de Compostela y posee una superficie de 587.48 km². Fue creado por el Decreto No. 571-09 con el propósito de conservar la única porción de la cordillera Central que toca el mar Caribe, donde se concentra una biodiversidad altamente especializada, con gradientes altitudinales que se conjugan con las vistas grandilocuentes de la bahía de Ocoa y playa Caracoles, hermosos escenarios y enclaves históricos y ecoturísticos de la provincia de Azua de Compostela, los cuales se suman a los múltiples eventos de la prehistoria taína, como la plaza ceremonial indígena de Las Charcas de Río Grande, las ruinas coloniales del ingenio Cepi-Cepi y, en tiempos más cercanos, la batalla de El Número; todos con un alto valor educativo, científico y recreativo. Este decreto, en su Párrafo I, plantea que se dispone que esta unidad de conservación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas sea estudiada minuciosamente para desarrollar sus potencialidades en el campo de la cultura, la historia y su biodiversidad, con miras a habilitar aquellos espacios que reúnen las mejores condiciones para destinarse al uso público, al desarrollo del ecoturismo y la investigación científica, entre otras actividades compatibles con su categoría de manejo y la vocación primaria de sus recursos. Este extenso parque nacional se encuentra ubicado, principalmente, dentro de la zona de vida del Bosque seco. Sin embargo, abarca una amplia variedad de microclimas o ecoclimas, como son los ambientes ribereños de algunos ríos y arroyos. Esto determina la existencia de una gran riqueza de especies de flora y fauna. Respecto a las plantas vasculares, entre las especies importantes para la conservación se encuentran las siguientes: tamarindo cimarrón, Arcoa gonavensis (en Peligro Crítico), yarey, Copernicia berteroana; palma real, Roystonea hispaniola; caoba, Swietenia mahagoni; cacheo, Pseudophoenix vinifera; abey, Peltophorum berteroanum; cana, Sabal domingensis; guayacán, Guaiacum officinale; barba de viejo, Tillandsia usneoides; vera o guayacancillo, Guaiacum sanctum; melón espinoso, Melocactus lemairei; guaconejo, Amyris elemifera; bombillito, Mammillaria prolifera subsp. haitiensis; bayahonda de la virgen, Parkinsonia-Cercidium-praecox; ceiba, Ceiba pentandra y algunas especies de orquídeas. El Ministerio Ambiente (2012) realizó una evaluación de la biodiversidad y aspectos socioeconómicos en el Parque Nacional Francisco Alberto Caamaño Deñó. Este estudio describe seis tipos de vegetación, como son: bosque primario latifoliado, bosque de transición, bosque latifoliado húmedo, bosque seco, humedal costero, bosque costero, humedal con palmas cana y yarey, en un rango altitudinal entre 10 y 800 msnm. Estos bosques crecen sobre roca caliza del cretáceo superior y roca metamórfica con textura ligeramente moderada. En cuanto a la riqueza de la vegetación en el área de estudio, fueron observadas 299 especies de plantas vasculares, de las cuales, 54 son endémicas, 234 nativas, una naturalizada y 10 introducidas a la Hispaniola, distribuidas en 236 géneros y 91 familias. Es importante señalar que, el endemismo de plantas en este parque es bastante alto, el cual representa aproximadamente el 18 % del total de especies observadas en los diferentes recorridos. Del total de especies identificadas, 33 se encuentran amenazadas o protegidas, bien sea por la legislación nacional o por convenciones internacionales. Con respecto a la herpetofauna, se identificaron, en particular, el sapo crestado sureño (Peltophryne guentheri) como Vulnerable y la rana reidora de la Hispaniola (O. dominicensis), ambas endémicas de la Hispaniola. En cuanto a reptiles amenazados, están presentes ocho especies en total, de acuerdo a la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018, distribuidas de la siguiente manera: dos En Peligro: esferodáctilo de raya rota (Sphaerodactylus leucaster) y la jicotea sureña (Trachemys decorata). Seis Vulnerable: anolis robusto abanico rojo (Anolis marcanoi), anolis gigante de la Hispaniola (Anolis baleatus), boa del desierto (Chilabothrus fordii), boa grácil de la Hispaniola (Chilabothrus gracilis), iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) y culebra de las viñas hocico puntiagudo (Uromacer frenatus) (Ministerio Ambiente, 2012). 9 - 49 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Con respecto a la avifauna, se obtuvo un posible nuevo reporte para el área de la cigüita juliana (Vireo nanus), residente reproductor endémico de la Hispaniola, incluyendo Ile de la Gonâve. También es bueno destacar la presencia de la manjuila (Tyrannus caudifasciatus), residente reproductor local muy poco común (Latta et al., 2006). Otras especies a destacar son: paloma turca (Patagioenas squamosa), paloma ceniza (Patagioenas inornata), chi-cui (Todus angustirostris), barrancolí (Todus subulatus), cigüita juliana (Vireo nanus) cigüita del agua (Parkesia noveboracensis), Juana maruca (Tiaris bicolor) y carpinterito de sierra (Nesoctites micromegas) (Ministerio Ambiente, 2012). Parque Nacional Baiguate El Parque Nacional Baiguate (PNB) se ubica en la provincia de La Vega y posee una superficie de 52.44 km². Fue creado por el Decreto No. 571-09 con el propósito de conservar las inmensas alfombras de pinos y los hermosos bosques de galería (mixtos y latifoliados) que se conjugan en el curso medio de este río, donde todavía aparece el nogal como especie testigo o indicadora del bosque original, actualmente muy amenazada y que debe ser rescatada por su gran valor forestal y cultural; de igual manera se le brinda protección al legendario salto Baiguate, sitio de baño y la celebración de ritos especiales y propios de la cultura taína, asentada en esta parte de la isla. Tal como se establece en la disposición legal que crea esta área protegida, la finalidad de la misma es proteger una serie de ambientes de mucha trascendencia, así como poblaciones de pino, Pinus occidentalis. Hay otras especies de la flora que ameritan protección, como es el nogal o nuez, Juglans jamaicenisis; maguey, Agave antillarum; helecho macho, diferentes especies del género Cyathea, así como numerosas especies autóctonas que crecen en la vegetación ribereña en las elevaciones medias. Durante una evaluación de la biodiversidad y cartografía realizada en el Parque Nacional Baiguate por el Ministerio Ambiente (2013), se identificaron varias especies de plantas amenazadas según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016. En la categoría de Peligro Crítico (CR) se encuentra la orquidea Tolumnia tuerckheimii; y como Vulnerable (VU) están: el palo de viento, Schefflera tremula; maguey, Agave antillarum; yaguasa, Tabebuia bullata; roble, Tabebuia vinosa; manacla, Prestoea montana y la barba de viejo, Tillandsia usneoide. Por su parte, entre las especies de anfibios amenazadas se encuentran: Osteopilus vastus (= Hyla vasta), Hipsiboas heilprini (= Hyla heilprini), ambas como Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018). Entre los reptiles, el anolis gigante dominicano (Anolis baleatus) y al anolis de tronco de abanico grande (Anolis christophei) figuran en la categoría Vulnerable (VU). Con respecto a la avifauna, está también la paloma ceniza (Patagioenas inornata), listada bajo la categoría de Vulnerable (VU). Parque Nacional Punta Espada El Parque Nacional Punta Espada (PNPE) se ubica en la provincia de La Altagracia y posee una superficie de 82.48 km². Fue creado por el Decreto No. 571-09 con el propósito de conservar la mejor muestra del farallón más alto y singular del litoral oriental de la isla, donde culmina la gran Llanura Costera Oriental del Caribe, conformado por una inmensa plataforma marina emergida y extraordinarios cortes verticales que resumen la historia evolutiva de estos espacios marino-costeros tan singulares, los cuales atesoran múltiples ambientes donde se refugia una biodiversidad muy especializada y que se desarrolla en la heterogeneidad geológica que define su relieve; el perfil de costa, el pie de los farallones y la planicie elevada de la plataforma coralina, cuyos valores le confiere un potencial único para la investigación, la recreación y el ecoturismo. En el Párrafo I de dicho decreto se establece que: este parque nacional cuenta con unos miradores excepcionales, a diferentes alturas y en diferentes direcciones, y en todos los casos, es posible preparar senderos recreativos, educativos y ecoturísticos, entre tantas opciones y valores naturales que serán aprovechados de acuerdo a su potencial y categoría de manejo. Levantamientos florísticos y descripciones de la vegetación realizados por técnicos del Jardín Botánico Nacional, sin publicar, establecen que en esta área se pueden encontrar diferentes ambientes o tipos de asociaciones vegetales: Bosque costero sobre sustrato rocoso con relictos de la vegetación primaria, Bosque costero secundario sobre roca caliza, Bosque costero sobre sustrato arenoso, Potreros o pastizales con árboles, matorrales y áreas de cultivos de frutos menores. Este lugar alberga una amplia diversidad de especies de plantas vasculares. Entre las especies arborescentes se hallan las siguientes: caya amarilla, Sideroxylon foetidissimum; caya rubia, Sideroxylon salicifolium; jobo de puerco, Spondias mombin; jabilla criolla, Hura crepitans; guácima, Guazuma tomentosa; malagueta, 9 - 50 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS Myrcianthes montana; cafetillo, Ixora ferrea; caimitillo, Chrysophyllum oliviforme subsp. oliviforme; palo de leche, Rauvolfia nitida; guázara, Eugenia pseudopsidium; guayabón, Calyptranthes pallens; almácigo, Bursera simaruba; cigua blanca, Ocotea coriacea; palo blanco, Drypetes alba; jaboncillo, Sapindus saponaria; guayacán, Guaiacum officinale; vera, Guaiacum sanctum; cuerno de buey, Exothea paniculata; corazón de paloma, Colubrina arborescens; caracolí, Cojoba arborea var. cubensis; copey, Clusia rosea; guaraguao, Bucida buceras; guaconejo, Amyris elemifera; arrayán, Eugenia rhombea; yaya, Antirhea lucida; frijolito, Capparis cynophallophora; capá, Petitia domingensis var. domingensis; mangle botón, Conocarpus erectus; uvero, Coccoloba diversifolia; bayahonda, Vachellia-Acacia-macracantha; uva de playa, Coccoloba uuvifera; grayumbo, Cecropia schreberiana, y canela, Canella winterana. Entre los arbustos más abundantes o frecuentes se hallan: Gyminda latifolia; cabra cimarrona, Schaefferia frutescens; huesito, Erithalis fruticosa; Crossopetalum rhacoma; doña sanica, Lantana camara; oreganillo, Lantana involucrata; buzunuco, Hamelia patens; guayabo, Psidium guajava; pincel, Wedelia fruticosa; palo de Navidad, Randia aculeata; noni, Morinda citrifolia; escobón, Eugenia foetida; siete suertes, Eugenia monticola; guao, Comocladia dodonaea; macarabomba, Casearia aculeata; primavera, Samyda dodecaandra; guayuyo, Piper aduncum; salvia, Pluchea carolinensis; tabaco, Gymnanthes lucida; cafetán, Psychotria citrifolia; Psychotria nervosa; aguedita, Picramnia pentandra, y rompezaragüey, Eupatorium odoratum. En áreas periféricas a este parque nacional se encuentran especies de mucho valor para conservación, y que son rarísimas y amenazadas de extinción, como: Melicoccus jimenezii y Pimenta-Eugenia yumana. Aunque no están muy claros los límites del área protegida, dentro de lo que se considera el núcleo principal se encuentran también numerosas plantas bajo diferentes categorías de amenaza, como: Consolea picardae, Acrocomia quisqueyana, Guaiacum officinale, G. sanctum, Rauvilfia canescens, Broughtonia domingensis, Leptocereus weingartianus y Cubanola domingensis, Ceiba pentandr y Bucida buceras. Con respecto a la fauna, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, en los reptiles se encuentra a Cyclura cornuta y el salta cocote (Anolis baleatus) en la categoría de Vulnerable (VU). De las especies de aves, solo se registraron como amenazadas el cuervo (Corvus leucognaphalus) y la cotorra (Amazona ventralis), que figuran como En Peligro (EN). PARQUES NACIONALES SUBMARINOS Parque Nacional Submarino Montecristi El Parque Nacional Submarino Montecristi (PNSM), ubicado en la provincia Montecristi, abarca un área marina de 246 km². Formaba parte del antiguo Parque Nacional Montecristi. Fue creado por la Ley 202-04 de Áreas Protegidas. Las áreas arrecifales importantes en la costa atlántica dominicana incluyen el arrecife de barrera de Montecristi en el noroeste –dentro del Área Protegida– del cual se tiene información a partir de diferentes estudios (Luczkovich, 1991; Geraldes et al., 1998; Garza–Pérez y Ginsburg, 2007; FORCE, 2011). NOAA (2015) mantiene una estación de vigilancia en aguas de Montecristi que monitorea sistemáticamente la temperatura del mar, indicando los umbrales que pueden desencadenar eventos de blanqueamiento coralino, cuyos resultados deben ser incorporados a los monitoreos del Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad. En el Plan de Manejo del Parque Nacional Submarino Montecristi 2014-2019 (Ministerio Ambiente/ PNUD/ GEF, 2014) se identificaron entre las especies amenazadas, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, una especie de mamífero marino, manatí (Trichechus manatus) en Peligro Crítico (CR). Dos especies de tortugas marinas correspondientes a la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) que esta en Peligro Crítico (CR), y el tinglar (Dermochelys coriácea) que figura como En Peligro (EN). Parque Nacional Submarino La Caleta El Parque Nacional Submarino La Caleta (PNSLC) creado por el Decreto Presidencial No. 249 del 25 de septiembre de 1986, y luego ratificado por la Ley Sectorial de Áreas Protegidas No. 202-2004, por la importancia y estado de salud de sus arrecifes de coral, así como destino para el buceo con tanque (SCUBA), y el uso de sus recursos pesqueros por la comunidad de La Caleta. En este mismo decreto se expresa las condiciones del PNSLC como un lugar ideal para la práctica del deporte del submarinismo o buceo por su cercanía a la ciudad de Santo Domingo, las profundidades ideales, las condiciones de bahía protegida y la presencia de estructuras sumergidas convertidas en arrecifes artificiales. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Fundación Reef Check República Dominicana (RCDR) firmaron un 9 - 51 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES acuerdo de administración compartida como apoyo a la gestión de manejo del Parque Nacional Submarino La Caleta, con el el propósito de convertirlo en un modelo nacional de gestión de áreas marinas protegidas. El convenio contempla responsabilidades administrativas y de gestión, además de monitorear la salud de los arrecifes de la zona, capacitar a los usuarios, mejorar las infraestructuras para la visitación general y para la práctica del buceo deportivo, implementar un programa de códigos de buena conducta y mejores prácticas de las actividades humanas y vigilar y proteger el área de forma permanente para asegurar el cumplimiento de las regulaciones existentes. MONUMENTOS NATURALES Los objetivos de manejo de las Áreas de Protección Especial, según la Ley Sectorial de Áreas Protegidas (202-04), son preservar y proteger elementos naturales específicos de importancia por sus componentes bióticos, estéticos y culturales, por su función como hábitats para la reproducción de especies, y por el potencial de los beneficios económicos que puedan derivarse de las actividades turísticas en estas áreas. Los usos permitidos en esta categoría incluyen: investigación científica, educación, recreación, turismo de naturaleza o ecoturismo, infraestructuras de recreo, protección e investigación, infraestructuras para uso público y ecoturismo con las características específicas definidas por su plan de manejo y autorizadas por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como los usos y actividades tradicionales, de acuerdo al plan de manejo y la zonificación. En esta categoría, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas posee un total de 29 Monumentos Naturales y dos Refugios de Vida Silvestre. Monumento Natural Cabo Francés Viejo Fue creado mediante la Ley 654 del 2 de mayo del año 1974 con un solo considerando que dice “que el Cabo Francés Viejo y su adyacente playa El Bretón, en la costa norte del territorio nacional, constituyen sitios de extraordinaria belleza natural, que es necesario preservar en su estado primitivo para recreo y admiración de todos cuantos tienen el privilegio de disfrutar de sus atractivos”. La misma prohíbe todo tipo de construcción o tala de árboles en la Zona Reservada, la cual posee acantilados de gran belleza, con la flora y fauna que caracteriza la biodiversidad de todo bosque húmedo subtropical, y que impera en este Monumento. Está situado en la costa norte del país, en la provincia María Trinidad Sánchez, bordeado por el océano Atlántico; se aproxima a la carretera Cabrera-Río San Juan. Posee una superficie de 0.25 km². Esta área está conformada por una meseta costera que da acceso a playas y acantilados de gran belleza escénica, prácticamente a nivel del mar. Además de la belleza escénica de estos farallones, en esta área protegida se conservan importantes relictos de la vegetación costera nativa, incluyendo especies de mucho valor para la conservación de la diversidad vegetal. Monumento Natural Salto El Limón El Monumento Natural Salto El Limón, con una superficie de 16.47 km², se encuentra ubicado en el paraje Arroyo Surdido, distrito municipal de El Limón, municipio Santa Bárbara de Samaná, provincia de Samaná. Fue creado por el Decreto 233-96 con el objetivo de conservar el salto del Limón y su paisaje. Según los habitantes de la zona, este salto fue bautizado por la comunidad del Café como “La Fuente del Almirante”; sin embargo, los locales la llamaban tan solo “El Salto”. Como las primeras excursiones turísticas a dicha cascada se realizaron desde la comunidad del Limón, se optó por llamarlo salto del Limón, nombre que se le da actualmente a la cascada. Esta cascada se origina en el punto donde las aguas de arroyo Chico descienden para desembocar en el río Limón; está situada a unos 150 msnm y las aguas se deslizan por un acantilado de casi 40 m de altura en una zona de bosque húmedo subtropical. El distrito municipal del Limón cuenta con uno de los ríos más importantes de Samaná, que es el río Limón. Además, abarca otros riachuelos o afluentes como son el río Palmarito y arroyo Chico, El Guano, arroyo del Diablo. El arroyo Chico es el que nutre el Salto del Limón. En la localidad existe la Asociación Comunitaria de Ecoturismo Salto del Limón (ACESAL), entidad que maneja las visitas y con la que existe un convenio de gestión conjunta, desde mediados del 2003. El Ministerio de Medio Ambiente (2014) registró, en esta área protegida, especies amenazadas de plantas, reptiles, aves y mamíferos. Según la Lista Roja Nacional del Jardín Botánico, 2016, entre las plantas que se encuentran en Peligro Crítico (CR) está la manacla colorada (Calyptronoma plumeriana). En Peligro (EN) están: el corozo (Acrocomia quisqueyana); cedro (Cedrela odorata); catey (Bactris plumeriana); y ceiba (Ceiba pentandra). Como Vulnerables (VU) se reportan la palma cana (Sabal domingensis); caoba (Swietenia mahagoni); cañuela (Cyrtopodium punctatum); palma real (Roystonea hispaniolana). Entre los reptiles están: anolis gigante dominicano (Anolis baleatus); gecko gigante de la Hispaniola (Aristelliger lar) y jicotea 9 - 52 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 53 norteña (Trachemys stejnegeri) como Vulnerable (VU). En las aves el cuervo (Corvus leucognaphalus) se encuentra En Peligro (EN), mientras que en los mamíferos terrestres está el solenodonte (Solenodon paradoxus) en Peligro Crítico (CR) y el murciélago canoso (Phyllonycteris poeyi) como Vulnerable (VU). Monumento Natural Las Dunas de Las Calderas El Monumento Natural Las Dunas de Las Calderas tiene una superficie de 17.59 km². Se encuentra ubicado en la bahía de Las Calderas, provincia Peravia, en la región sureste del país. Esta bahía está definida por la península de Las Salinas o de Las Calderas, en cuya porción sur se encuentra el sistema de dunas de arena más extenso del país. De hecho, esta área protegida fue creada por el Decreto No. 233 de 1996 con el objetivo de proteger el ecosistema de dunas y médanos más grandes de las Antillas y de rara vegetación propia del mismo. Estas dunas se extienden aproximadamente 15 km en la línea recta en sentido este-oeste, desde el poblado Matanzas hasta Punta Salinas. Según Tolentino y Peña (1998), los tipos de vegetación presentes son: manglar, matorral seco, sabana de pajón y áreas de escasa vegetación o erosionadas. En esta última unidad estarían incluidas las dunas, así como algunas zonas de saladares que presentan escasa vegetación. En esta zona pueden observarse las cuatro especies de mangles. En la costa norte, colindante a las dunas y zonas inundadas, se halla el mangle rojo (Rhizophora mangle) y el mangle botón (Conocarpus erectus) en terrenos arenosos y secos. También existen poblaciones relictas de mangle prieto (Avicennia germinans) y el mangle blanco (Laguncularia racemosa). En las dunas se encuentran árboles de anclaje o fijación, como aceituno (Simarouba berteroana), especie endémica de esta región, así como cambrón (Vachellia-Acacia-macracantha). Otras especies presentes son cotinilla (Metopium brownei), guasábara (Opuntia caribaea y Opuntia antillana), melón espinoso (Melocatus lemairei) y cactus bombillito (Mammillaria prolifera) (Perdomo et al., 2010). La bahía de las Calderas, donde se encuentra esta área protegida, es considerada como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (DO017) con unas 124 especies de aves pertenecientes a unas 40 familias. Esta área provee ambientes de relevancia para especies migratorias y costeras. Entre las especies nidificantes están los playeritos Charadrius alexandrinus, C. wilsonia y Tringa semipalmata, así como la gaviotica Sturnula antillarium. La bahía sirve de refugio a aves marinas como los buzos (Sula leucogaster). Los primeros y a veces únicos reportes de especies raras o vagantes del norte como son las gaviotas Rissa tridactyla, Larus marinus, L. fuscus, Phalaropus tricolor, P. lobatus, así como de Contopus virens y del zorzadillo de Swainson (Catharus ustulatus), provienen de esta área. En esta región existen reportes de Cyclura cornuta, especie Vulnerable por UICN (2018). Otros reptiles presentes son los lagartos de los géneros Anolis, Leiocephalus, Ameiva, Sphaerodactylus y Hemidactylus, y las culebras de los géneros Antillophis, Uromacer y Typhlops, entre otras (Perdomo et al., 2010). El Ministerio de Medio Ambiente (2015) registró en esta área protegida especies amenazadas de plantas, reptiles y aves, según las Listas Rojas Nacionales (Jardín Botánico Nacional, 2016 y Ministerio de Ambiente, 2018). Entre las plantas se encuentran en Peligro Crítico: guano de Baní (Coccothrinax spissa); yarey (Copernicia berteroana); cedro (Cedrela odorata). Como Vulnerable se reportan el guayacán (Guaiacum officinale); mangle rojo (Rhizophora mangle); palma cana (Sabal domingensis); aceituno (Simarouba berteroana); palma real (Roystonea hispaniolana); mangle de botón (Conocarpus erectus); caoba (Swietenia mahagoni); mangle blanco (Laguncularia racemosa). Según la Lista Roja del Ministerio Ambiente (2018), entre las especies amenazadas están los reptiles: iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) se encuentra como Vulnerable (VU) y jicotea sureña (Trachemys decorata) está En Peligro (EN). Mientras que la tortuga verde (Che lonia mydas) está En Peligro (EN) y la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) en Peligro Crítico (CR). Entre las aves tenemos en la categoría de Vulnerable (VU) al flamenco (Phoenicopterus ruber); garza rojiza (Egretta rufescens); playerito silbador (Charadrius melodus); playero corredor (Charadrius nivosus), charrán rosado (Sterna dougallii); canario de manglar (Setophaga petechia). En Peligro (EN) están el cao (Corvus palmarum); yaguasa (Dendrocygna arborea) y perico (Psittacarara chloropterus). Monumento Natural Las Caobas El Monumento Natural Las Caobas fue creado mediante el Decreto presidencial 221 del año 1995, y fue incorporado al Sistema Nacional de Áreas Protegidas por la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales No. 64-00 del 18 de agosto del año 2000. El mismo se encuentra ubicado en la provincia Independencia, abarcando una superficie de 105.47 km². Este monumento natural es un área protegida especial, pues está conformada por las estribaciones del sur de la sierra de Neiba y tiene además un bosque de transición con elementos florísticos de características, tanto del bosque seco como de ambientes más húmedos. El LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES bosque semihúmedo tiene una gran extensión y está dominado por la caoba (Swietenia mahagoni) y la uva de sierra (Coccoloba diversifolia) que son sus objetivos de conservación. Sin embargo, en las zonas próximas a la frontera con Haití, los haitianos extraen de manera considerable, leña del bosque nublado, madera seca para producir un perfume y carbón. Esta Área Protegida comparte sus recursos de administración e infraestructura con el Parque Nacional Sierra de Neiba (SEMARENA, 2001). En cuanto a las plantas y sus hábitats, en este Monumento Natural se conservan importantes relictos de la flora autóctona de la isla Española, incluyendo especies que se encuentran bajo algún grado de amenaza. Monumento Natural Isla Catalina El Monumento Natural Isla Catalina tiene una superficie de 16.24 km². Se encuentra en la provincia de La Romana. Fue creado por el Decreto 309 del año 1995 y comprende una franja marina de 500 m de ancho, la cual es la parte marina protegida. Esta isla forma parte de una zona costera con costa rocosa, playa y dunas. Es lugar de anidamiento de tortugas marinas. En el ámbito terrestre, Armas et al. (1999) hicieron un estudio de los escorpiones, mientras que en el ámbito marino Williams et al. (1983) hicieron un inventario de la flora y la fauna arrecifal. Geraldes y Vega (2002) describen los arrecifes de Catalina donde existen fondos de pastos marinos y arrecifes a sotavento con una pendiente a 5 m de profundidad a partir de la cual comienza un fondo de macizos y canales que finaliza en 14 m para dar paso a una cuenca arenosa con parches coralinos. Esta zona arrecifal ha sido impactada seriamente al ser utilizada para tránsito de cruceros, donde el efecto de las anclas ha reducido la cobertura bentónica en más de un 80 %. En particular, la cobertura coralina se ha reducido de un 12 a un 4 % y lo mismo puede decirse de la cobertura de esponjas y octocorales, mientras que las algas se han incrementado de un 15 a un 27 %. La sólida plataforma arrecifal se ha transformado en un sustrato de grava. Uno de los elementos de mayor atractivo en los arrecifes de Catalina es la pared del talud en el extremo norte de la isla que comienza abruptamente desde un fondo somero con abundancia de corales y esponjas hasta una base de arena en 40 m, donde abundan octocoralios y corales negros. Zanoni et al. (1989) realizaron un estudio de flora y vegetación en esta islita adyacente al territorio principal de República Dominicana. Aunque hacen notar que no existe ninguna especie de plantas vasculares endémica exclusiva de esa isla, presentan un registro de plantas endémicas y nativas de La Española de interés para la conservación. Mencionan dos híbridos de especies del género Coccoloba: uno de ellos de Coccoloba uvifera con C. pubescens, y el otro de C. uvifera con C. diversifolia. El primero, sin embargo, se ha encontrado luego a lo largo de la franja costera sur de República Dominicana, desde la isla Saona hasta Pedernales, y probablemente se trata de una especie, y no un híbrido. Hay especies de mucho valor para la conservación de la diversidad vegetal, entre ellas: cacheo de Saona, Pseudophoenis sargenti subsp. saonae; candelón, Senegalia-Acacia-skleroxyla; caoba, Swietenia mahagoni; bejuco de lombriz, Vanilla claviculata; flor de mayo, Broughtonia domingensis; uña de gato, Caesalpinia domingensis; palito de Brasil, Caesalpinia vesicaria; guaconejo, Amyris elemifera; palo de candela, Neolaugeria resinosa; espinillo, Zanthoxylum flavum; palo de cruz, Isidorea pungens; guayacán, Guaiacum officinale, y vera, G. sanctum. El Ministerio de Medio Ambiente (2010) registró en esta área protegida especies amenazadas de reptiles y aves, según la Lista Roja del Ministerio de Ambiente, 2018. Entre los reptiles se encuentran la tortuga verde (Chelonia mydas) como En Peligro (EN) y el carey (Eretmochelys imbricata), en Peligro Crítico (CR). En las aves está la perdiz careta (Geotrygon chrysia) como Vulnerable (VU). Monumento Natural Lagunas Cabarete y Goleta El Monumento Natural Lagunas Cabarete y Goleta, con una superficie de 70.91 km², se ubica en el distrito municipal Cabarete, municipio Sosúa, provincia de Puerto Plata. Fue creado por el Decreto No. 309-95 con el objetivo de proteger los manglares, caños y ciénagas que se encuentran en sus humedales. La vegetación presente en este monumento está formada por estratos arbóreos y arbustivos, en el primero las especies dominantes son el gri-gri (Bucida buceras) y la mara (Calophyllum calaba) y en el segundo el bagá o anón de río (Annona glabra). Entre las especies de árboles y arbustos más comunes observadas en el área investigada están: gri-gri (Bucida buceras), bagá o anón de río (Annona glabra), helecho de manglar (Acrostichum aureum), palma real (Roystonea hispaniolana), coquillo (Cyperus ligularis), enea (Typha domingensis), copey (Clusia rosea), hierba pay (Panicum muticum), bejuco de cepú (Mikania nicrantha), mangle botón (Conocarpus erectus) y mara (Calophyllum calaba). Clase & De Los Ángeles (2000) realizaron un estudio de la composición florística y la estructura de la vegetación, así como el 9 - 54 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS estado de conservación de esta área protegida, que entonces se denominaba Parque Nacional El Choco, abarcando el sistema lagunar y los mogotes situados al sur de las lagunas. Ese estudio revela la presencia de 861 especies de plantas vasculares pertenecientes a 516 géneros en 123 familias de angiospermas y 39 Pteridophytas (helechos y aliadas). Entre esas plantas hay 56 endémicas de La Española, siete de las cuales son exclusivas de la región de los mogotes de Los Haitises, la península de Samaná y de este lugar. Estas son: Cinnamodendron ekmanii, Coccothrinax gracilis, Piper samanense, Rajania marginata, Vitex integrifolia, Clusia picardae y Pimenta terebintina. También se encontró campanita criolla, Cubanola domingensis, con una rara disyunción en ese lugar, pues sus poblaciones principales se encuentran en el litoral costero sureste, principalmente en el Parque Nacional Cotubanamá. Entre otras plantas importantes para la conservación y protegidas por instrumentos nacionales e internacionales, se hallan: ceiba, Ceiba pentandra; samacito, Cojoba filipes; maguey, Agave antillarum; palo blanco, Casearia decandra; cedro, Cedrela odorata; gri-gri, Bucida buceras; pelúa, Cynometra nervosa; ozúa, Pimenta racemosa var. grisea; zapotillo, Pouteria domingensis subsp. cuprea; P. domingensis subsp. domingensis; cana de la costa, Sabal causiarum. Se incluyen las cuatro especies de mangle que crecen en el Caribe. De las especies de plantas encontradas, están incluidas en la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016, palma cana Sabal causiarum; cedro, Cedrela odorata; Piper samanense; ceiba, Ceiba pantandra; guano, Coccothrinax gracilis; canelilla, Cinnamodendron ekmanii; Habenaria cf. Repens, En Peligro (EN). Como Vulnerable (VU) están: Tolumnia guianensis; palma cana, S. domingensis; caoba, Swietenia mahagoni; Dorstenia peltata; Eltroplectris calcarata; palma real Roystonea hispaniolana; barba de viejo, Tillandsia usneoides; gri-gri, Bucida buceras; mangle botón, Conocarpus erectus; mangle blanco, Laguncularia racemosa; Psychilis olivacea Con respecto a la fauna, se han reportado algunas especies como anguilla (Anguilla rostrata), pez lisa (Mujil curema), sábalo (Megalops atlanticus), entre otros. En relación con los anfibios, se identificó a la rana toro (Rana catesbeiana), el maco pempén (Bufo marinus), a la rana saltarina (Osteopilus dominicensis) y la ranita (Eleutherodactylus sp.); de estas, las dos primeras son introducidas y las restantes endémicas de la isla Española. En lo que concierne a reptiles, se registraron las especies siguientes: lagarto verde (Anolis chlorocyanus), lagarto cabezón (Anolis cybotes), lagarto común (Anolis distichus), mariguanita (Leiocephalus personatus) y la culebrita sabanera (Antillophis parvifrons). También fue reportada la jicotea (Trachemys stejnegeri), la cual, según los comunitarios, es común. De estas, solo la tercera y última especie son nativas, las demás son endémicas de la isla. Además, la última está amenazada en categoría de Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018. En cuanto a las aves, se encontró un total de 21 especies. De este total, 17 son nativas, dos endémicas y dos migratorias. Entre las más comunes están: vencejito de collar (Tachornis phoenicobia), cigua palmera (Dulus dominicus), petigre (Tyrannus dominicensis), paloma caquito blanco (Patagioena leucocephala) y ruiseñor (Mimus polyglottos). Monumento Natural Loma Isabel de Torres El Monumento Natural Loma Isabel de Torres está localizado en la cordillera Septentrional, a 800 msnm en la provincia de Puerto Plata. Esta área protegida tiene una superficie de 6.60 km². Fue declarada como área protegida por el Decreto No. 233-96 con el objetivo de proteger uno de los accidentes orográficos más recientes de la formación de la cordillera Septentrional, cuya riqueza botánica ha merecido la especial atención de los científicos Alain H. Liogier y Eugenio de Jesús Marcano y en cuya cima el Estado dominicano ha construido un jardín recreativo, con un monumento de Cristo Vivo y un teleférico para escalarla y contemplar las más hermosas panorámicas de la costa atlántica de la República. Domínguez et al. (2012) realizó un análisis de sitio y recomendaciones para el Desarrollo del Sendero Ecoturístico Loma Isabel de Torres. Estudios de flora y vegetación realizados en esta reserva científica registran numerosas especies de plantas vasculares endémicas y nativas de importancia para la conservación, algunas de ellas amenazadas y protegidas por la legislación nacional. Entre las principales, se pueden mencionar: manacla blanca, Prestoea montana; anís de estrella, Ilicium ekmanii; muñeco, Tabebuia polyantha; chicharrón, Terminalia intermedia; agucatillo, Beilschmiedia pendula; guayuyo prieto, Piper lucteobachum; cigua amarilla, Ocotea sintenisii; aguacate cimarrón, Persea krugii; uvilla, Coccoloba fuertesii; Ardisia angustata; jagüey, Ficus velutina; palo blanco, Banara splendens, y cabirma santa, Guarea guidonia. También hay numerosas especies de orquídeas y bromelias, así como helechos arborescentes. Según estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente, en el 2010, en las localidades visitadas en la loma Isabel de Torres fueron identificadas en total 613 especies de plantas vasculares, de las cuales 35 son endémicas y 578 nativas de la Española, ambas 9 - 55 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES representadas en 115 familias. De estas familias, las mejores representadas en cuanto a especies son: Mimosaceae, Moraceae, Myrtaceae, Piperaceae, Orchidaceae, Rubiaceae, Poaceae, Sapindaceae, Verbenaceae y Pteridofitas. Del total de especies identificadas, 16 se encuentran en alguna categoría de amenaza. Las especies más comunes observadas son las siguientes: buzunuco (Hamelia patens), guayuyo (Piper aduncum), escobón (Eugenia monticola), daguilla (Sideroxylum silicifolium), palo amargo (Trichilia pallida), Juan primero (Simarouba glauca), caoba (Swietenia mahagoni), penda (Citharexylum caudatum), cigua blanca (Ocotea coriacea) y caya amarilla (Sideroxylon foetidissimum). Con respecto a la fauna de invertebrados, en el grupo de las mariposas se identificaron 15 especies pertenecientes a siete familias (Danaidae, Heliconiidae, Hesperiidae, Nymphalidae, Papilionidae, Pieridae y Satyridae); de estas, las que cuentan con mayor número de especies son la Heliconiidae y Nymphalidae. Del total de especies, 13 son nativas y dos son endémicas de la Hispaniola. En relación a otros invertebrados se registraron caballitos o libélulas (Orden Odonatos), abeja (Apis mellifera), avispa (Polistes sp.), moscas (Familia Mucidae), grillos (Apistus sp., Orocharis sp. y Oecanthus sp.), diplópodos, esperanzas (Conocephallus sp., Neoconocephallus sp., Phoebolamta sp. y Polliancistrus sp.), phasmidos (insectos palos), araña (Cyrtophora citricola), alacranes, ciempiés (Scolopendra sp.), lombriz de tierra (Lumbricus sp.) y otros. De la fauna herpetológica se reportaron 19 especies, de las cuales ocho corresponden al grupo de los anfibios y 11 al de los reptiles. De las ocho especies de anfibios presentes en esta área protegida, seis se encuentran en diferentes categorías de amenaza, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2016. En el caso de reptiles, de las 11 especies registradas, cinco también están amenazadas. La avifauna está representada por 33 especies, las cuales están agrupadas en 11 órdenes y 24 familias. De ese total, 19 son residentes, siete endémicas, tres migratorias, dos introducidas, una migratoria con poblaciones residentes y una colonizadora. Las aves endémicas identificadas en este Monumento Natural son: el barrancolí (Todus subulatus), carpintero (Melanerpes striatus), pájaro bobo (Coccyzus longirrostris), la cigua palmera (Dulus dominicus), cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum), cigua canaria (Icterus dominicensis) y la cotorra (Amazona ventralis). Con respecto a especies amenazadas, solo se reporta la cotorra (Amazona ventralis), la cual está en categoría de En Peligro (EN), de acuerdo a Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Monumento Natural Pico Diego de Ocampo El Monumento Natural Pico Diego de Ocampo ocupa una superficie de 25.34 km². Se ubica en la provincia de Santiago de los Caballeros. Fue declarada como área protegida por el Decreto No. 233-96 con el objetivo de proteger la montaña de mayor elevación de la cordillera Septentrional con sus 1,249 msnm, ubicada en el centro de ese herborio orográfico con una diversidad biológica en su fauna y su flora extraordinaria, la que está siendo minuciosamente estudiada por el Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael M. Moscoso. De esta montaña nacen escorrentías que alimentan el Yaque del Norte corriendo hacia el sur, y los ríos Bajabonico y Yásica corriendo hacia el norte. Este hermoso accidente orográfico lleva el nombre de “José de Jesús Jiménez Almonte” quien ha cumplido las más intensas tareas para identificar las especies y géneros de la flora allí existente. Zanoni (1990) realizó un estudio de flora y vegetación en esta área protegida, de hecho muy importante por los diferentes pisos altitudinales (Aproximadamente 300 -1249 msnm) y los ambientes y, en consecuencia, con diferentes especies vegetales. Aquí se encuentran numerosas especies autóctonas, algunas de ellas muy raras, de interés para la conservación de la diversidad vegetal, como son: manacla blanca, Prestoea montana; olivo, Tabebuia berteroi; copeyito, Clusia clusioides; chicharrón, Terminalia intermedia; palo de yagua, Lunania ekmanii; Penelopeia suburceolata; Vaccinium racemosum; Mappia racemosa; cedro, Cedrela odorata; Sideroxylon cubense; violeta cimarrona, Turpinia occidentalis; guayaba de indio, Theophrasta americana, así como unas 100 especies de helechos y más de 50 de orquídeas. Monumento Natural Río Cumayasa y Cuevas de las Maravillas El Monumento Natural Río Cumayasa y Cuevas de las Maravillas se ubica en la provincia de San Pedro de Macorís, abarcando una extensión de 87.30 km². Fue creado con el objetivo de proteger tanto a la cueva como al río Cumayasa. Estas cavernas son resultado de un fenómeno geomorfológico de naturaleza cárstica, conformado por la acción erosiva de las aguas de un antiguo río subterráneo procedente de la cordillera Oriental. Este sistema todavía es activo, encontrándose el cauce actual del río a 20 m por debajo del piso de la cueva. Las aguas de escorrentía provenientes de las lluvias locales también contribuyeron en alguna medida con el origen de estas cuevas. Las cuevas de las Maravillas están conformadas por ocho salas intercomunicadas por siete galerías. Tiene 25 m de profundidad con relación al nivel de las entradas, teniendo el salón principal una superficie de unos 2,400 m2 y una altura de 28 metros desde 9 - 56 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS el piso hasta el techo. Tres entradas comunican todo el sistema con la superficie. En su interior ocurre un microclima fresco y húmedo. Los techos y paredes de cada uno de sus salones están adocenados de numerosos fenómenos cársticos, destacando la abundancia de estalactitas, estalagmitas, columnas, y gours, entre otras formaciones. Los gours son pequeñas piscinas naturales con cascadas encadenadas que suelen ocurrir al pie de las paredes. Parte del área de las inmediaciones de la cueva fue devastada para dedicarla a la ganadería y campos de caña, trayendo como consecuencia el establecimiento de un bosque secundario, con dominancia de hierbas, arbustos y árboles dispersos, entre los que se destacan: la ceiba (Ceiba pentandra), la guácima (Guazuma tomentosa) y el gri-gri (Bucida buceras), entre otros. También se conserva un relicto de bosque primario sobre roca caliza, representado por arbustos y árboles de porte bajo, entre los que se encuentran: la guáyiga (Zamia debilis), la caya amarilla (Sideroxylon foetidissimum), el guayacán (Guaicum officinale) y el jazmín (Jazminum fluminense). En relación con la flora, en las inmediaciones de la zona de las cuevas de las Maravillas se han identificado 48 especies, de las cuales se encuentran algunas en vías de extinción como es el caso del guayacán (Guaicum officinale), la vera (Guaicum sanctum), la ceiba (Ceiba pentandra) y la guáyiga (Zamia debilis). Otras especies relevantes son el gri-gri (Bucida buceras), el almácigo (Busera simaruba), el guano (Coccotrhinax barbadensis), el capá (Petitia domingensis) y el jobobán (Trichilia hirta). Dentro de la fauna cavernícola se han colectado 24 especies de invertebrados, algunas de las cuales son posiblemente nuevas para la ciencia. Entre estas, las de mayor importancia son una especie de mosca ectoparásita de murciélagos del género Satrebla; un caracol terrestre de la clase Gasterópoda; un milpiés ciego del género Polydesmina; el guabá de cueva (Prhynus damonidaensis) y una araña del género Dysderidae. En los alrededores de las cuevas habita una rica fauna de mariposas y otros insectos. Entre las mariposas se reportan 17 especies de vistosos colores pertenecientes a las familias Heliconiidae, Nymphalidae, Papilionidae, Pieridae y Hesperiidae. Otros insectos reportados son chicharras, hiedevivos, abejas (Apis melífera) y Trachyderes succintus (chivito volador). También se han observado ejemplares de la araña Latrodectus mactans (viuda negra). Entre los vertebrados se ha reportado la presencia de las especies Osteopilus dominicensis (rana) y Eleutherodactylus abbotti (calcalí); individuos de esta última especie aparecen también dentro de las cuevas, aprovechando la humedad que esta ofrece. Los reptiles identificados son: las mariguanitas Leiocephalus lunatus y Leiocephalus personatus; los lagartos arborícolas Anolis cybotes (lagartija común), Anolis chlorocyanus (lagarto verde) y Anolis distichus (lagartija común), un lagarto de la familia Amphisbaenidae (viborita) y un ejemplar de salamanqueja, posiblemente de la especie Aristelliger lar, la cual tiene la categoría de Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Entre las culebras, las especies Chilabothrus striatus (culebra jabá o boa de la Hispaniola) y Tropidophis haetianus (falsa boa), las cuales también se encuentran en las zonas en penumbra de las cuevas. Los mamíferos están representados por las especies de murciélagos Macrotus waterhousei y Artibeus jamaicensis y con las ratas Rattus rattus que utilizan también las cuevas como refugio. Monumento Natural Salto de la Damajagua El Monumento Natural Salto de la Damajagua está localizado en la región norte, 10 km al sur de la ciudad de Puerto Plata, en el paraje Los Llanos de Pérez del municipio de Imbert, provincia de Puerto Plata. Fue incorporado al Sistema de Nacional de Áreas Protegidas por la Ley 202-64 del 30 de julio del 2004. Tiene una extensión de 5.53 km², albergando la cuenca del río Damajagua. Como área protegida, se administra bajo la modalidad de comanejo entre el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Asociación de Guías Salvaguarda del Río Damajagua (AGSVRD), con la participación del Ministerio de Turismo, la Gobernación de la provincia, el Ayuntamiento de Imbert, la Asociación de Hoteles, Condominios y Establecimientos Comerciales de Playa Dorada, la Administración del Monumento y el representante de los propietarios de terrenos del monumento. SEMARN (2009) elaboró el Plan de Manejo del Monumento Natural Salto de la Damajagua, donde se destacan sus valores de biodiversidad. Para esta área se registran 380 especies de plantas y 53 especies de animales vertebrados, representados por grupos de aves, anfibios, reptiles, y un total de 84 especies de animales invertebrados (insectos y arácnidos). La flora está constituida por 12 especies endémicas y 360 nativas, agrupadas en 105 familias de plantas. Las especies de plantas más representativas son: guano (Coccothrinax sp.), serrasuela (Randia aculeata), mata caballo (Vernonia sprengeliana), cuerno de buey (Exothea paniculata), guayaba de indio (Theopharasta americana), mora (Chlorophora tinctorea), ceiba (Ceiba pentandra), guama (Inga vera), jabilla (Hura crepitans), higo cimarrón (Ficus trigonata), uva de sierra (Coccoloba diversifolia), anacahuita (Sterculia apetala), palo de leche (Tabernaeamontana citrifolia), caimoní (Wallenia laurifolia), guayuyo (Piper aduncum), palma real (Roystonea hispaniolana), palma cana (Sabal domingensis), helecho (Polystichum aculeatum), lechuga de agua (Pistia striatiotes), piña de 9 - 57 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES palo (Pothuya nudicaulis) y orquídea flor de mayo (Broughtonia domingensis). Entre las especies de plantas amenazadas, de acuerdo a la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016, se identificaron la ceiba (Ceiba pentandra) como En Peligro (EN); así como la palma real (Roystonea hispaniolana) en condición de Vulnerable (VU). En relación con los representantes de la fauna, los invertebrados más representativos son los insectos y arácnidos. Los insectos, con 25 especies de mariposas diurnas, seis de ellas endémicas. De los arácnidos hay 10 especies, entre ellas arañas, alacranes, amblypígidos (Guabá de cueva) y el guabá normal, así como el ciempiés (Escolopendra). La herpetofauna está representada por 18 especies, siete de anfibios y 11 de reptiles, incluyendo siete especies endémicas. Los anfibios son cálcali (Eleutherodactylus abbotti), rana reidora de la Hispaniola (Osteopilus dominicensis), rana gigante de la Hispaniola (Eleutherodactylus inoptatus), rana amarilla de dedos hendidos (Eleutherodactylus flavescens). Están también la rana alborícola verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini) y la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus), ambos anfibios calificados como Vulnerables (VU). Los reptiles identificados en el Área Protegida son: jicotea norteña (Trachemys stejnegeri vicina), lucia lisa de la Hispaniola (Celestus costatus), lagarto verde o anolis verde del norte (Anolis chlorocyanus), lagarto cabezón o anolis robusto de la Hispaniola (Anolis cybotes), lagarto común o anolis grácil de la Hispaniola (Anolis distichus), salta cocote (Anolis baleatus), iguana rinoceronte (Cyclura cornuta cornuta), boa de la Hispaniola (Chilabothrus striatus), culebrita común o corredora menor de la Hispaniola (Antillophis parvifrons), y culebrita verde o culebra (Uromacer sp.). De estas, están como Vulnerables (VU): Trachemys stejnegeri vicina, Anolis baleatus y Cyclura cornuta cornuta. Las aves están representadas por 32 especies, incluyendo seis especies endémicas. Estas especies son: barrancolí (Todus subulatus), chicuí (Todus angustirostris) cigua palmera (Dulus dominicus), carpintero (Melanerpes striatus) y paloma coronita (Patagioenas leucocephala). Esta última en la categoría de Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio Ambiente, (2018). Monumento Natural Hoyo Claro El Monumento Natural Hoyo Claro, de 39.30 km² de extensión, se ubica en la provincia de la Altagracia y engloba una zona de humedales con lagunas, praderas de eneas y bosques de palma cana que se encuentra en la llanura costera del Caribe (De La Fuente, 1976), en la zona de Verón, cercano a Punta Cana. Esta área protegida cuenta con una extensa ciénaga. Está rodeada de pantanos cársticos que se inundan temporalmente. El bosque latifoliado se encuentra sobre un sustrato rocoso, característico de la región Este. Las lagunas Hicaco, Hoyo Azul y Hoyo Claro son dolinas resultantes de la disolución del carbonato de calcio. Entre los humedales, la laguna de Hoyo Claro es una de las más importantes dentro de este sistema. También incluye una parte de La Jarda, que es un farallón calizo donde abundan cavernas. En la parte alta de esta formación se encuentra uno de los escasos restos del bosque primario de la zona este de la isla. El Ministerio de Medio Ambiente (2009) realizó un inventario preliminar de la biodiversidad en el Monumento Natural Hoyo Claro, incluyendo las especies de la flora (plantas y hongos) y fauna (anfibios, reptiles y aves) verificando el estado de conservación de los ecosistemas. Esta evaluación incluyó a Hoyo Claro y lagunas adyacentes como la laguna Icaco y la laguna Azul y de aquí se deriva la mayor parte de la información conocida para esta Área Protegida. De la flora fueron identificadas 51 especies representadas en 33 familias de plantas. Las familias con mayor número de géneros y especies fueron: Bromeliaceae, Cyperaceae y Verbenácea. La cobertura de este bosque es de un 65 a 70 % aproximadamente y las plantas que componen el estrato arbóreo alcanzan de 4 a 6 m de altura. El estrato arbóreo está dominado por: Mangifera indica (mango), Annona reticulata, Terminalia catappa (almendro), Cecropia schreberiana (yagrumo), Pterocarpus officinalis (drago) y Chrysophyllum cainito (caimito) entre otras. En el estrato herbáceo, las especies más comunes encontradas fueron: Momordica charantica (cundeamor), Pluchea odorata (salvia), Zea mays (maíz), Typha domingensis (enea) y especies de los géneros Carex, Cyperus, y Rhynchospora sp. La especie epífita más común fue: Tillandsia cf. Recurvata. Las especies predominantes son: Roystonea hispaniolana (palma real), Bursera simaruba (almácigo), Cecropia schreberiana (yagrumo), Acrostichum danaefolium (helecho de mangle) y Typha domingensis (enea). En el área perteneciente a este Monumento Natural se ha encontrado individuos de caimito rubio, Goerzea ekmanii, especie amenazada e importante para la conservación. Por su distribución original o estatus biogeográfico, el total de las especies de plantas para este lugar se distribuye de la siguiente manera: dos son endémicas, 24 nativas, 11 exóticas o introducidas, naturalizadas y/o están bajo cultivo. Las Pteridophyta (helechos) son abundantes en esta área, la mayoría de las especies se encuentran situadas en las márgenes de las fuentes de 9 - 58 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS agua. Las especies más comunes son: Acrosticum danaefolium y Polypodium polypodioides. La mayoría de las especies son nativas, salvo algunas especies introducidas que están siendo cultivadas o han sido plantadas como ornamentales en la periferia de las lagunas. En la periferia de la laguna Hoyo Claro se cultivan algunas plantas exóticas y nativas como: Musa paradisiaca (plátano), Zea mays (maíz), Persea americana (aguacate), Mangifera indica (mango) y Cajanus cajan (guandul), algunas de las cuales escaparon del cultivo y se hallan creciendo espontáneamente o naturalizadas. En este inventario se identificaron también ocho especies de hongos, representadas en siete familias diferentes. La especie Schizophyllum commune se caracteriza por tener una distribución cosmopolita; las especies Phellinus sp., Pleurotus sp., Pycnoporus sanguineus, Xylaria sp., Trametes membranacea poseen una distribución tropical. Las especies anteriormente indicadas son causantes de podredumbre blanca. Las especies más abundante fueron Chlorophyllum molybdites creciendo sobre el suelo. Las especies Pleurotus ostreatus y Auricularia delicada, ambas son comestibles y crecen sobre tronco de angiosperma. Para el área se registran 32 especies de la herpetofauna, siete anfibios y 25 reptiles. Según la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018, de las siete especies de anfibios, es relevante para la conservación la rana excavadora (Eleutherodactylus ruthae), se encuentra en la categoría de En Peligro (EN). En cuanto a los reptiles, seis especies son también de interés, como el salta cocote (Anolis baleatus) y la jicotea (Trachemys stejnegeris vecina), ambos en la categoría de Vulnerable (VU). Asimismo, se observaron 16 especies de aves, de las cuales ocho son residentes, cuatro endémicas, tres migratorias y una colonizadora. En lo que respecta a especies endémicas, las cuatro observadas en el área son: el pájaro bobo (Coccyzus longirostris), carpintero (Melanerpes striatus), cigua palmera (Dulus dominicus), y el cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum), todas comunes y de amplia distribución. Monumento Natural Loma La Altagracia o Loma La Enea El Monumento Natural Loma La Altagracia o Loma La Enea, con una superficie de 0.67 km², está ubicada a unos seis kilómetros del municipio de Salvaleón de Higüey, provincia de La Altagracia, en la zona oriental del país, en la Llanura Costera del Caribe, específicamente en la sección La Enea. La evaluación ecológica rápida realizada en esta área reveló valiosa información sobre los valores de la biodiversidad (SEMARN, 2009). En la zona fueron identificadas 51 especies de plantas, representadas en 33 familias. Se encontraron 6 tipos o formas biológicas, representadas por 12 árboles, 26 herbáceas, 7 arbustos, 1 epífita, 1 trepadora y 2 estípites o palmas. Del total de especies identificadas, 2 son endémicas, 24 nativas, 11 exóticas o introducidas, naturalizadas y/o están bajo cultivo. Con respecto a la herpetofauna, en el área se registraron 32 especies, de las cuales siete son anfibios y 25 reptiles. De las siete especies de anfibios reportadas para la zona, la rana excavadora, Eleutherodactylus ruthae se encuentra En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. En cuanto a los reptiles, dos especies son Vulnerables (VU), de acuerdo a la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018, el salta cocote, Anolis baleatus, y la jicotea, Trachemys stejnegeris vicina. Por su parte, la avifauna está representada por 10 especies, de las cuales seis son residentes, tres endémicas y una colonizadora. Con relación a las especies endémicas, las tres observadas en el área son: el pájaro bobo, Coccyzus longirostris; carpintero, Melanerpes striatus y la cigua palmera, Dulus dominicus, nuestra ave nacional, todas comunes y de amplia distribución en la Hispaniola. Monumento Natural Cabo Samaná El Monumento Natural Cabo Samaná se encuentra localizado al norte de la península y al sur de cabo Cabrón, con una superficie de 9.26 km². El objetivo de protección de esta zona no fue definido en la Ley 202-04 que lo crea. En cabo Samaná se encuentran dos áreas de gran atractivo, como son playa Madama y Frontón. El CEBSE, en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ha diseñado dos senderos ecoturísticos, donde se resaltan las especies de flora y fauna presentes y el paisaje excepcional. En la descripción ecológico-paisajística y guía interpretativa para ambos senderos (Betancourt y Peguero, 2004) señalan que el sendero ecológico playa Madama muestra un bosque costero tropical, formado por dos circuitos que corren de sur a norte, paralelos entre sí, aproximadamente durante un kilómetro y permanecen separados a una distancia de unos 600 m. En la playa predomina la vegetación costera sobre sustrato arenoso con dominancia del noni o piña de puerco, Morinda citrifolia. También hay hierbabuena cimarrona Wedelia trilobata; coco Cocos nucifera; jaba de reuma Canavalia maritima, y grama japonesa Zoysia tenuifolia, esta última introducida. En los farallones y bloques 9 - 59 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES desprendidos sobresale el guanito Coccothrinax gracilis, junto con el higo Ficus trigonata y la guázuma Guazuma tomentosa. De las especies de plantas reportadas, algunas se encuentran amenazadas, según la Lista del Roja del Jardín Botánico Nacional (2016), entre ellas están el guayacán, Guaiacum officinale, el mangle botón, Conocarpus erectus; la palma real, Roystonea hispaniolana como Vulnerable; la Ceiba, Ceiba pentandra y el gri-gri, Bucida buceras En Peligro El elemento florístico de mayor relevancia para la conservación en cabo Samaná es la canelilla del Cabo, Pimenta-Eugenia- samanensis, especie en Peligro Crítico, muy rara, y de la cual solo se han registrado unos pocos individuos de distribución restringida a esta área. Sin embargo, numerosos trabajos sobre flora realizados en esta zona listan numerosas plantas amenazadas bajo diferentes categorías, como son: Annona dumetorum, Pouteria jaimiqui, Pouteria sessiliflora; Pouteria multiflora; Agave antillarum y Leptocereus weingartianus (Salazar, Peguero & Veloz, 1994; Peguero & Salazar, 1994 a, b, y c; Peguero & Veloz, 1995; Peguero, Lockward y Pozo, 1995; Betancourt & Peguero, 2005). En esta área se reportaron seis especies amenazadas de reptiles, las cuales son: anolis gigante dominicano, Anolis baleatus samanae; iguana rinoceronte, Cyclura cornuta; boa de la Hispaniola, Chilabothrus striatus; culebra corredora menor de la Hispaniola, Hypsirhynchus parvifrons; culebra arborícola verde cabeza roma, Uromacer catesbyi y culebra de las viñas hocico puntiagudo, Uromacer oxyrhynchus. De acuerdo a la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, Anolis baleatus samanae; iguana rinoceronte, Cyclura cornuta están consideradas como Vulnerables (VU). Según Dominici (1994), existe una cueva en playa Madama que tiene una población pequeña del murciélago frutero Artibeus jamaicensis. Esta especie, además de su hábitat en las rocas, habita también en los árboles huecos del bosque circundante y se alimenta de frutas, hojas y polen. Durante el día están guarecidos y por la noche salen a buscar su alimento. Además, en el sector rocoso de playa Madama se reporta la especie de lagartija corredora cola azul Ameiva taeniura. En las zonas arenosas de la playa también se encuentran individuos de la lagartija corredora enmascarada Leiocephalus personatus, la culebra terrestre Antillophis parvifrons y la lagartija de puntos naranja Sphaerodactylus clenchi, esta última, característica de esta comunidad. Además, han sido observados nidos de la iguana rinoceronte Cyclura cornuta en la parte occidental de playa Madama, así como uno de los sitios de refugio característicos de esta especie (Dominici, 1994). El Sendero Ecológico El Frontón transita por un farallón costero. En este sendero, la vegetación original ha sido sustituida en muchas partes producto de diversas actividades antrópicas como siembra de cocos, conucos, elaboración de carbón vegetal, corte para madera de construcción, etc. Por ello, es común en este trayecto encontrar plantaciones de cocos (Cocos nucifera) semiabandonadas, vegetación costera secundaria sobre roca caliza, así como pequeñas labranzas agrícolas de frutos menores. Afortunadamente, estas actividades –que aún se realizan– han tenido lugar en pequeña escala, lo que ha permitido que la vegetación se haya ido regenerando y de hecho, se han inventariado más de ochenta especies (Betancourt y Peguero, 2004). Esta área protegida cuenta con su Plan de Manejo, el cual fue elaborado en el marco de la implementacion del proyecto de Reingeniería del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, (Ministerio de Medio Ambinte, 2,014). Monumento Natural Bosque Húmedo de Río San Juan El Monumento Natural Bosque Húmedo de Río San Juan, con una extensión de 1.59 km², se localiza en la costa norte del país, en la provincia María Trinidad Sánchez, a la orilla de la carretera Cabrera-Río San Juan. Esta área protegida fue declarada mediante la Ley Sectorial de Áreas Protegidas 202-04. El objeto de conservación de esta área es el propio Bosque Húmedo de Río San Juan. Es una zona de bosque primario situada en la costa norte de la isla que se conserva en buen estado. Este ecosistema esta conformado por una vegetación propia de los bosques húmedos tropicales. En la zona que está frente a la costa, a menos de un kilómetro de distancia del mar, el bosque se levanta sobre un farallón rocoso de gran belleza escénica. Entre las especies más relevantes que pueden ser observadas aquí están: el copey (Clusia rosea), palma real (Roystonea hispaniolana), orquídeas y bromelias. Su fauna es característica del tipo de ecosistema asociado al área protegida y entre las especies de la avifauna se destacan las siguientes: cotorra (Amazona ventralis), perico (Psittacara chloropterus) y pájaro carpintero (Melanerpes striatus), entre otros. En el área protegida abundan los anfibios, como los del género Eleutherodactylus, los ofidios, como la culebra verde (Uromacer catesbyi) y los reptiles del género Anolis. Monumento Natural Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o Pomier El Monumento Natural Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o Pomier se localiza en la Sección Borbón, provincia San Cristóbal y ocupa una superficie de 5.01 km². Inicialmente, estas cuevas fueron declaradas como Monumento Nacional mediante 9 - 60 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 61 la Ley No. 492 del 27 de octubre de 1969. Quedaron igualmente protegidas bajo el Decreto 297-87, del 3 de junio de 1987, que declaró todas las cuevas del país (con interés cultural y natural) como Patrimonio Natural de la Nación. Mediante el Decreto 295-93, del 2 de noviembre de 1993, fueron incorporadas al Sistema de Áreas Protegidas de la República bajo la jurisdicción de la Dirección Nacional de Parques, denominando el área como Reserva Antropológica Cuevas del Pomier, y estableciendo dos polígonos de protección que abarcaban trece cuevas. Estos polígonos fueron ampliados para extender la protección, incluyendo las otras 37 cuevas descubiertas durante los trabajos de investigación realizados en los años 1994, 1995 y 1996 con los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (1994) y la Fundación John D. & Catherine T. MacArthur de los Estados Unidos (1995- 96). Esta ampliación, realizada al amparo del Decreto 233-96, incluyó parte del río Nigua, colocándolo dentro de la Reserva para lograr salvarlo de la depredación ocasionada por la extracción de agregados. Además de contener una singular colección de pictografías y arte rupestre precolombinos, estas cuevas son refugio de grandes poblaciones de siete de las 18 especies de murciélagos existentes en el país. Esta área protegida posee un patrimonio biológico, geológico, histórico, antropológico y cultural único en la región del Caribe y es conocida por ser la reserva con mayor cantidad de arte rupestre de las Antillas, en un sistema cavernario compuesto por 55 cavernas. El Ministerio de Medio Ambiente, en el 2013, realizó una evaluación ecológica rápida de la biodiversidad de plantas y animales, así como puntos interpretativos en senderos de este monumento natural. Con respecto a la flora, en esta área se reportan 230 especies de plantas vasculares, correspondientes a 192 géneros y 81 familias. De estas 191 nativas, 10 endémicas, 14 naturalizadas y 15 introducidas, incluyendo las Pteridophytas (helechos). Estas especies están distribuidas en los estratos de la vegetación, como son: 72 árboles, 52 arbustos, 70 herbáceas, 29 lianas, cuatro estípites. Las familias con mayor número de individuos en esta zona son: Myrtaceae, Bignoniaceae, Meliaceae, Burseraceae, Anonnaceae. Del total de especies identificadas, siete se encuentran amenazadas, según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016, las cuales son: corozo, Acrocomia quisqueyana y ceiba, Ceiba pentandra; En Peligro (EN), mientras que la palma cana, Sabal domingensis; caoba, Swietenia mahagoni; y la palma real, Roystonea hispaniolana, se encuentran como Vulnerables (VU). El Ministerio Ambiente (2013), reporta varias especies amenazadas de anfibios y reptiles en esta área, considerando la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018. Entre los anfibios se encuentran: la rana arborícola verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini) y la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) que están como Vulnerable (VU); mientras que la rana arborícola amarilla de la Hispaniola (Osteopilus pulchrilineatus) se encuentra como En Peligro (EN). En los reptiles tenemos: anolis gigante dominicano (Anolis baleatus) y anolis del tronco de abanico grande (Anolis chriistophei), esferodáctilo pecoso de Villa Altagracia (Sphaerodactylus savagei) y jicotea norteña (Trachemys stejnegeri) como Vulnerables (VU), mientras que la lucia gigante de Villa Altagracia (Celestus anelpistus) se encuentra en Peligro Crítico (CR). La avifauna está representada por 17 especies de aves, de las cuales nueve son residentes reproductoras, cuatro endémicas de isla y cuatro introducidas. Las especies más abundantes son la cigua palmera (Dulus dominicus), madam sagá (Ploceus cucullatus) y el carpintero (Melanerpes striatus). No se reportó ninguna especie amenazada de aves. Con relación a la mastofauna, en esta área protegida se reportan siete especies de murciélagos insectívoros, insectívora-polinívoro y frugívoros. Monumento Natural Cerro de San Francisco El Monumento Natural Cerro de San Francisco se localiza en el límite de los municipios Pedro Santana y Bánica, provincia Elías Piña y ocupa una superficie de 4.02 km². El Cerro de Francisco constituye un hito en el paisaje de Pedro Santana y ha sido declarado Área Protegida para la protección de una especie endémica local: Pereskia marcanoi. Se trata de un árbol que crece de 10 a 12 m de altura, el único de la familia de los cactos que tiene hojas verdaderas. Su nombre fue dado por Areces-Mallea (1992) en honor al profesor Eugenio de Jesús Marcano, quien la descubrió en 1958. Actualmente, el Jardín Botánico Nacional está trabajando en la reproducción y conservación de esta planta, que puede considerarse como amenazada de extinción por la reducida extensión territorial donde habita en condiciones naturales. El área representa un importante potencial recreativo y turístico de la provincia. Se trata de una elevación cónica, cubierta en su totalidad por una capa boscosa que en su interior tiene vertientes de agua dulce y azufrada. Estas aguas tienen un alto contenido de azufre, de color verdoso y turbio, con intenso olor típico de este tipo de aguas y con cualidades medicinales y curativas, según versión de los pobladores del lugar. Este monumento tiene un valor histórico cultural a nivel nacional e internacional, pues es donde se celebra el Día de San Francisco (desde el 2 al 4 de octubre de cada año) con una peregrinación a la cueva del Cerro de San Francisco, con un estimado de visitantes de más de 4,000 personas durante esos días. Este Monumento Natural cuenta entre sus atractivos con un antiguo cuartel de la época del tirano Trujillo. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES En esta área protegida se encuentran numerosos elementos florísticos autóctonos importantes para la conservación. El más notable es la rosa de Bánica, Pereskia quisqueyana, hermana de la flor nacional de República Dominicana. Esta especie solo se ha encontrado creciendo de manera natural en este lugar. Hay otras especies amenazadas, endémicas o muy raras que es necesario preservar, como son: pringamoza de piedra, pica culo o alegra güevo, Urera lobulata; bejuco de cadillo, Bittneria ekmanii; chachá criollo, Albizia leonardi; Juan primero, Aralia-Sciadodendron excelsa (especie nativa, pero rarísima, restringida a esta región); roblillo, Ekmanianthe longiflora; alpargata verde, Consolea picardae (la población más al norte que se conoce), y campanilla roja, Neoregnellia cubensis. También hay orquídeas y otras especies protegidas. Monumento Natural Los Cacheos El Monumento Natural Los Cacheos, con un área de 55.84 km², se localiza en la provincia Independencia. Este monumento natural abarca una zona de lomas bajas con un característico suelo de corales fósiles del Pleistoceno sobre el que crece un tupido bosque seco tropical. Se encuentra en la Hoya del lago Enriquillo, justamente bajo las estribaciones de la sierra de Neiba y es la antesala natural de esta espectacular formación montañosa, con típica vegetación de cactáceas. En este Monumento Natural, el elemento vegetal más notable para la conservación es el cacheo, Pseudophoenix vinífera. Aquí se encuentra actualmente la población más grande de esta especie endémica de gran interés. Además, se encuentran otras especies de la flora endémica y nativa que es necesario proteger, como son: barba de viejo, Tillandsia usneoides; guaconejo, Amyris elemifera; guaconejo blanco, A. dyatripa; guayaba de indio, Theophrasta americana; guayacán, Guaiacum officinale, y vera, G. sanctum. Monumento Natural Salto de Jimenoa Este monumento natural tiene una superficie de 17.43 km² y fue creado mediante el Decreto del Poder Ejecutivo 571 del año 2009, en su Artículo 16, con el propósito de conservar los paisajes grandilocuentes de la caída del río que lleva este mismo nombre en el idioma taíno, junto a los saltitos menores que le siguen y que se desarrollan en su cuenca media, así como los bosques latifoliados y mixtos (hojas anchas y coníferas) que circundan su entorno, más los espacios vecinos de la cuenca media–alta del río Camú, donde se conservan excelentes muestras del bosque latifoliado húmedo; ambientes que están destinados al desarrollo de las diferentes modalidades del turismo de naturaleza: ecoturismo, senderismo, cabalgatas, baños y observatorios de aves, orquídeas y paisajes de montañas. En el Párrafo I del referido artículo que crea esta área protegida se establece que: esta área protegida será debidamente habilitada, dentro de las normas establecidas para la Categoría III de la Unión Mundial para la Naturaleza, para aprovechar los servicios ambientales, recreativos y educativos que se conjugan o asocian a la benignidad del clima tan singular de esta zona geográfica del país y la diversidad florística que atesora. La finalidad de esta área protegida, tal como lo establece la legislación que la crea, es proteger ecosistemas y paisajes, así como masas boscosas mixtas de pino (Pinus occidentalis) y de latifoliadas. Esta zona abarca ambientes de mucha importancia para la fauna, como son las aves, reptiles y anfibios, así como murciélagos. Entre las especies vegetales, además del pino, se registran estas: nuez o nogal, Juglans jamaicensis; aguacatillo, Beilschmiedia pendula; palo de yuca, Tabebuia vinosa; yagua, Tabebuia bullata; cigua laurel, Ocotea leucoxylon; tres filos, Miconia mirabilis; jina criolla, Inga laurina; olivo o cenizoso, Tabebuia berteroi; algarrobo, Hymenaea courbaril; guárana, Cupania americana; guázara, Eugenia domingensis; maguey, Agave antillarum; limoncillo cimarrón, Calyptranthes sintenisii; cigua, Ocotea patens; manacla, Prestoea montana; caimito blanco, Chrysophyllum argenteum: almendrillo, Prunus occidentalis; amacey, Tetragastris balsamifera; ciruelillo, Buchenavia tetraphylla; cigua blanca, Ocotea coriacea; helecho macho, Cyathea fulgens; Cyathea arborea; moradilla, Symplocos domingensis; muñeco, Tabebuia polyantha; peonía, Ormosia krugii, y zapotillo, Pouteria domingensis subsp. cuprea. También hay aquí numerosas especies de bromelias y orquídeas epífitas y terrestres, muchas de ellas de interés para la conservación, y también diferentes especies de helechos arborescentes. Monumento Natural Saltos de Jima El Monumento Natural Saltos de Jima se encuentra ubicado al noroeste del municipio cabecera de la provincia Monseñor Nouel, con una superficie de 18.67 km², que colinda al norte con la Reserva Científica Las Neblinas. Este monumento natural fue creado mediante el Decreto del Poder Ejecutivo número 571 del año 2009, en su Artículo 17, con el propósito de conservar el curso medio del río que lleva este mismo nombre, donde se forman varios saltos de agua y se conserva una muestra muy singular del bosque pluvial, siendo uno de los puntos con mayores niveles de pluviometría del territorio nacional y, por lo tanto, mantiene 9 - 62 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS asociado múltiples valores biológicos que se prestan para el desarrollo de la investigación científica, la recreación y la práctica del ecoturismo, entre otras potencialidades que deben ser estudiadas y aprovechadas conforme a su categoría de manejo. Esta área protegida se encuentra ubicada en la vertiente este de la cordillera Central, en la provincia Monseñor Nouel, en una zona de Bosque muy húmedo. Como se establece en el Decreto que la crea, la misma tiene la finalidad de proteger unos 12 saltos de agua y otros ambientes relacionados con el río Jima. Este río es de mucha importancia, pues nace dentro de la Reserva Científica Las Neblinas y alimenta la presa de Rincón. En el entorno de los diferentes tramos de este río se desarrolla una vegetación latifoliada de gran interés ecológico. Entre otras especies, se encuentran las siguientes: manacla, Prestoea montana; tembladera o palo de viento, Schefflera tremula; aguacatillo, Beilschmiedia pendula; cigua laurel, Ocotea leucoxylon; amacey, Tetragastris balsamífera; palma real, Roystonea hispaniolana; tres filos, Miconia mirabilis; ciruelillo o fuquete, Buchenavia tetraphylla; jina criolla, Inga laurina; guama, Inga vera; canela de la tierra, Ocotea nemodaphne; almendrillo, Prunus occidentalis; guázara, Eugenia domingensis; palo de yuca, Tabebuia vinosa; yagua, Tabebuia bullata; zapotillo, Pouteria domingensis subsp. cuprea; jagüey, Ficus maxima; palo de peonía, Ormosia krugi; yagrumo, Cecropia schreberiana; lana, Ochroma pyramidalis; sablito, Schefflera morototoni; palo de burro, Dendropanax arboreus; garrapatica, Miconia laevigata; ceiba, Ceiba pentandra; helecho macho, Cyathea arborea y Cyathea fulgens; bija cimarrona, Clidemia umbellata; bijón, Alchornea latifolia; yagua, Laetia procera, y cascarita, Casearia areborea. Entre las especies de aves observadas en este entorno, se hallan las siguientes: cotorra, Amazona ventralis; perico, Psittacara chloropterus; cigua palmera, Dulus dominicus; carpintero, Melanerpes striatus; barrancolí, Todus subulatus; pájaro bobo, Coccyzus longirrostris; cao, Corvus leucognaphalus; cuervo, Corvus palmarum; cigüita de Constanza, Zonotrichia capensis; cigüita del pinar, Dendroica pinus, y jilguero, Myadetes genibarbis. El Ministerio Ambiente en el 2013, realizó una evaluación ecológica rápida de la biodiversidad y aspectos socioeconómicos en este monumento natural. Con relación a la flora y la vegetación, en esta área se registraron 127 especies de plantas vasculares de las cuales 13 son endémicas, 104 nativas de la Hispaniola, dos naturalizadas, cinco introducidas y tres de estado desconocido en la isla, distribuidas en 114 géneros y 53 familias, más seis Pteridophytas. Entre las especies protegidas o raras, se observaron: palma real (Roystonea hispaniolana), arito de piedra (Rhispsalis baccifera), Gonocalyx tetrapterus, pinguicola (Pinguicula casabitoana), ébano verde (Magnolia pallescens), puntilla (Podocarpus aristulatus), Rondeletia perfae y Alsophila urbanii, manacla (Prestoea montana) y cola (Mora abbottii). Con respecto a la herpetofauna, se identificaron nueve especies de anfibios, de las cuales solo una, la rana verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini) está amenazada en categoría de Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. En el grupo de los reptiles se identificaron 14 especies, de las cuales dos son nativas y las restantes endémicas de la isla. De las especies de reptiles registradas, solo una está en la categoría de especie amenazada, el anolis de tronco de abanico grande (Anolis christophei), en la categoría Vulnerable (VU). La avifauna está representada por 33 especies, de las cuales 19 son residentes, cuatro residentes de las Antillas Mayores, siete endémicas de la Hispaniola, un visitante reproductor y dos residentes reproductores introducidos. Del total de especies registradas, dos se encuentran amenazadas, la paloma ceniza (Patagioenas inornata), y la cigua canaria (Icterus dominicensis), especie endémica de la Hispaniola e islas adyacentes, bajo la categoría de Vulnerable (VU) (Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018). Monumento Natural El Saltadero El Monumento Natural El Saltadero (MNES), con una extensión de 2.38 km², está ubicado en el municipio de Cabrera, de la provincia María Trinidad Sánchez, en la región noreste. Fue creado mediante el Decreto del Poder Ejecutivo No. 571 del año 2009, con el propósito de conservar uno de los saltos de agua más hermosos y singulares del promontorio de Cabrera y brindarle una protección especial al balneario de agua dulce más atractivo del municipio que lleva este mismo nombre, cuya proximidad a los centros turísticos de la zona y la belleza del bosque muy húmedo que le sirve de alfombra y protección, le confiere un potencial ilimitado para la práctica del ecoturismo, la recreación y la conservación de la biodiversidad asociada, valores que pueden ser aprovechados conforme a esta categoría de manejo. Además de la finalidad expresada en la legislación que crea esta área protegida, la misma sirve de hábitat y refugio de numerosas especies de fauna y de la flora. En la zona se hallan especies vegetales como: copey, Clusia rosea; palo amargo, Trichilia pallida; mara, Calophyllum calaba; caya amarilla, Sideroxylon foetidissimum; palma real, Roystonea hispaniolana; penda, Citharexylum 9 - 63 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES fruticosum; guano, Coccothrinax argentea; uvero, Coccoloba diversifolia; cabirma santa, Guarea guidonia; caimitillo, Chrysophyllum oliviforme; cigua blanca, Ocotea coriacea; guayabo, Psidium guajava; higo cimarrón, Ficus trigonata; almácigo, Bursera simaruba, y nisperillo, Manilkara jaimiqui. En este lugar se pueden observar numerosas especies de aves propias de zonas costeras y de ambientes ribereños de agua dulce. El Ministerio Ambiente en el 2013 realizó una evaluación ecológica rápida del MNES, donde brinda información sobre la flora y la vegetación presente en esta área, así como algunos grupos de la fauna terrestre. Actualmente, la vegetación natural del área protegida está relacionada con el bosque ribereño-húmedo, pues las demás áreas del monumento están cubiertas por pastizales para ganado, abarcando la mayor extensión del área protegida. Se registraron 69 especies de plantas vasculares distribuidas en 56 géneros dentro de 36 familias. Atendiendo a su estatus biogeográfico, tenemos que: de las 68 especies, 53 son nativas, 3 endémicas de la Hispaniola, tres introducidas, cuatro naturalizadas, y cinco en estado desconocido. En cuanto a especies amenazadas y/o protegidas, según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016, se encuentran: la caoba (Swietenia mahagoni), la palma real (Roystonea hispaniolana). Con relación a la entomofauna, se observaron cinco Órdenes pertenecientes a la Clase Insecta, perteneciendo al Orden Lepidoptera, la mayor variedad de especies observadas. Otros insectos observados incluyen a las cigarras, con dos especies identificadas. Por otra parte, la Clase Arachnida fue la más numerosa en términos de individuos y especies observadas. En las aguas del río Sigua se encontró una especie de camarón de agua dulce perteneciente a la Clase Malacostraca, Familia Macrobrachium. En la Clase Diplopoda (milpiés) se observó a Beatadesmus yuma. De la herpetofauna, se reportaron seis especies de anfibios, de las cuales cinco son endémicas. En los reptiles se identificaron nueve especies de las cuales dos son nativas de la Hispaniola, y siete endémicas. En el caso de los anfibios amenazados tenemos la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus), la cual se encuentra Vulnerable (VU). En tanto que para los reptiles, de acuerdo a la Lista Roja Nacional de Fauna, Ministerio Ambiente (2018), podemos mencionar: el anolis gigante dominicano (Anolis baleatus), el gecko gigante de la Hispaniola (Aristelliger lar) y la jicotea norteña (Trachemys stejnegeri), como Vulnerables (VU). La avifauna está representada por 49 especies, las cuales conforman 8 órdenes y 16 familias. Las especies registradas se dividen en, 11 residentes, de estas, cuatro son endémicas de las Antillas Mayores, cinco endémicas de la Hispaniola, dos migratorias de Norteamérica. Las especies endémicas más abundantes son: la cigua palmera (Dulus dominicus) y el carpintero (Melanerpes striatus). Monumento Natural Salto de Socoa El Monumento Natural Salto de Socoa se creó mediante el Artículo 19 del Decreto del Poder Ejecutivo 571 del año 2009, con el propósito de conservar el escenario natural más impresionante del curso medio del río Socoa, cuyo entorno se encuentra actualmente rodeado de la típica floresta o vegetación arbórea siempre verde de los ambientes tropicales más representativos del hemisferio norte del planeta y la biodiversidad insular del Caribe, atributos que se pueden aprovechar perfectamente para el desarrollo del ecoturismo y el turismo científico. Esta área protegida se encuentra en la zona de Gonzalo, distrito municipal del municipio Sabana Grande de Boyá, en la provincia de Monte Plata, en el noreste del país. Esta zona corresponde al Bosque húmedo-muy húmedo, con influencia de los vientos alisios. Sus límites encierran una superficie de 68.30 km². Tal como se establece en el propio decreto que lo crea, en sus alrededores se ha creado el “Parque de la Biodiversidad de La Hispaniola”, con una gran extensión territorial. Se intentó crear un Parque Etnobotánico, e incluso se han introducido numerosas plantas útiles alrededor de la caseta de administración, en un sendero que conduce desde allí hacia el río Socoa. Aquí se han hecho levantamientos generales sobre los recursos bióticos, incluyendo recolecciones de especímenes botánicos, pero no se conocen estudios puntuales y detallados sobre los diferentes grupos de la flora y de la fauna. Además de la protección del salto, aquí se protege la vegetación ribereña de dicho río, así como los bosques latifoliados húmedos secundarios, que incluyen especies que convergen en las dos formaciones básicas que se delimitan allí: la zona cárstica correspondiente a la formación de Los Haitises, hacia el este, y una zona con afloramiento de rocas de serpentinita, al oeste, por lo que se observa la presencia de especies de plantas características de ambos tipos de ambientes creciendo juntas. En lo que respecta a las especies vegetales importantes para la conservación, según levantamientos preliminares realizados por técnicos del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo, aquí se encuentran, entre otras, las siguientes: cabirma de guinea, Carapa guianensis; amacey, Tetragastris balsamifera; cabirma santa, Guarea guidonia; palma real, Roystonea hispaniolana; capá, 9 - 64 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS Petitia domingensis var. domingensis; roble cimarrón o capá, Spirotecoma rubriflora; ozúa, Pimenta racemosa var. grisea; caoba, Swietenia mahagoni; capá prieto, Cordia alliodora; caracolí, Abarema glauca; ceiba, Ceiba pentandra; ceibón o Juan colorao, Bombacopsis emarginata; guázara, Eugenia domingensis, y jina criolla, Inga laurina. También hay helechos arborescentes del género Cyathea, así como orquídeas y otros grupos que confrontan problemas de conservación. Es oportuno destacar aquí la presencia de la manacla coquito, Calyptronoma rivalis, creciendo en la vegetación ribereña, y en algunos casos dentro del agua del río. Probablemente esta es una de las poblaciones mejor conservadas de esta especie que se encuentra amenazada. Esta bella palma, que algunos consideran como la única “palma acuática” de La Española, originalmente tenía una distribución bastante extendida y era abundante. Sin embargo, fuera de este lugar, de Los Haitises y de relictos en la cordillera Central, ya se torna rara, pues sus poblaciones han ido reduciéndose y desapareciendo drásticamente. Con respecto a la herpetofauna, en esta área se han identificado nueve especies de anfibios, de las cuales dos son introducidas en la Hispaniola y siete son endémicas. Del total de especies identificadas, dos están catalogadas como amenazadas, correspondientes a Osteopilus vastus e Hypsiboas heilprini, calificadas como Vulnerables (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. En cuanto a los reptiles, se registraron 11 especies, cuatro se han naturalizado y siete son endémicas de la isla. Del total de especies de reptiles, se encuentran amenazadas, según la Lista Roja Nacional del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, las especies correspondientes a Anolis baleatus y Trachemys stejnegeri, que se encuentran en categoría de Vulnerables (VU). Monumento Natural Saltos de la Tinaja El Monumento Natural Saltos de la Tinaja (MNST) se localiza en la provincia Santiago de Los Caballeros. Fue creado por el Decreto No. 571-09 con el propósito de recuperar y salvaguardar la caída de agua más hermosa del río Jacagua, así como el bosque húmedo y los múltiples saltos de menor magnitud que le preceden, en la cuenca alta de este impresionante curso de agua que desciende de las estribaciones meridionales de la cordillera Septentrional, actualmente sometida a altas presiones por los asentamientos periféricos y su proximidad a la ciudad de Santiago de los Caballeros. Sus límites encierran una superficie de 29.52 km². En el 2014, el Ministerio de Medio Ambiente realizó una evaluación ecológica rápida en esta área protegida, que aportó valiosa información sobre los valores de su biodiversidad. Los ecosistemas identificados en esta área corresponden a bosques ribereños, Bosque húmedo, Bosque nublado y Pastizales. En cuanto a la riqueza de la vegetación fueron registradas 331 especies de plantas vasculares, de las cuales 34 son endémicas, 266 nativas de la Hispaniola, cinco naturalizada y 26 introducidas. Del total de especies registradas, varias fueron identificadas con algún grado de amenaza, según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016. Entre estas se encuentran el cayuco Dendrocereus undulusos y melón espinoso, Melocactus lemairei consideradas como en Peligro Crítico (CR). Como En Peligro (EN) están el cedro, Cedrela odorata y la ceiba, Ceiba pentandra. Mientras que como Vulnerables (VU) están la caoba, Swietenia mahagoni y la palma real, Roystonea hispaniolana. En relación con la entomofauna, se identificaron ocho órdenes de la Clase Insecta, de los cuales el que tuvo mayor representatividad fue el Orden de Lepidoptera (mariposas) con 11 especies, 2 de estas mariposas nocturnas y el resto de especies diurnas; seguido por el Orden Himenóptera con cinco especies diferentes, incluyendo 3 especies diferentes de avispas. Otros grupos de artrópodos terrestres que pertenecen a otras clases, incluyen: Miriápodos, Arácnidos y Crustáceos. De estos, la Clase Arácnida y su Orden Araneae fue el que más especies presentó, con tres especies diferentes. Los demás grupos presentaron solamente una especie. Con respecto a la herpetofauna, se reportaron para esta área nueve especies de anfibios, de las cuales siete son endémicas. Del total de especies, siete se encuentran amenazadas y corresponden a: sapo sureño crestudo (Peltophryne guentheri), rana arborícola verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini), la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus), las cuales, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, figuran como Vulnerables (VU). Ademas se identificaron el calcalí (Eleutheodactylus abbotti), rana gigante de la Hispaniola (Eleutherodactylus inoptatus), rana de rabadilla roja de la Hispaniola (Eleutherodactylus weinlandi) y rana reidora de la Hispaniola (Osteopilus dominicensis). En relación con los reptiles, 16 especies fueron reportadas, de las cuales dos se han naturalizado, una fue introducida y las demás son endémicas de la isla. Del total de especies, en la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, figuran en alguna categoría de amenaza, las siguientes: el (Celestus warreni) En Peligro Crítico (CR). Los lagartos (Anolis christophei, Anolis shrevei) y la jicotea norteña (Trachemys stejnegeri), figuran como Vulnerables (VU). La avifauna está representada por 20 especies, de las cuales 19 son residentes, cuatro son endémicas a las Antillas Mayores, seis endémicas de la Hispaniola y una migratoria Neotropical. Las especies endémicas que registraron mayor abundancia fueron la cigua palmera (Dulus dominicus), el carpintero (Melanerpes striatus) y el cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum). 9 - 65 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES La Fundación Saltadero y el Fondo Patrimonial de las Empresas Reformadas (FONPER), comenzaron a implementar en el 2009 el Proyecto de Saneamiento del río Jacagua, que cuenta con el apoyo del Programa de Pequeños Subsidios del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y se propone abordar la situación ambiental del río Jacagua desde diferentes ejes, los cuales incluyen: saneamiento del Área Protegida, conservación de la diversidad biológica, prevención de degradación de tierras, educación ambiental, desarrollo comunitario y formación de las capacidades básicas para el ecoturismo, entre otras. Monumento Natural Las Marías El Monumento Natural Las Marías se creó mediante el Artículo 21 del Decreto del Poder Ejecutivo 571 del año 2009. Esta área protegida se ubica en el municipio de Galván, provincia de Bahoruco, al pie de la sierra de Neiba, y abarcando una zona de inundación. Recibe aguas subterráneas del río Panzo y de otras fuentes que nacen en la sierra y afloran en la llanura. Este Monumento Natural fue creado con la finalidad de conservar la belleza natural de aguas cristalinas y palmeras monumentales que rodean las márgenes meridionales de los múltiples manantiales que emanan al pie de la sierra de Neiba, contiguos a la carretera Galván–Neiba, los cuales ameritan de atenciones especiales para potencializar sus servicios recreativos y ecoturísticos, así como las funciones ecológicas de los humedales y mosaicos boscosos que se prolongan hacia el valle de Neiba. Sus límites abarcan una superficie de 4.50 km². La finalidad principal de esta Área Protegida es preservar este importante recurso hídrico y su potencial uso ecoturístico, además de garantizar el funcionamiento de los procesos biológicos en los humedales que se desarrollan al pie de la sierra de Neiba y se extienden hasta el lago Enriquillo. Este Monumento Natural abarca dos ambientes muy diferenciados: el Bosque seco espinoso, que se extiende hacia una elevación considerable en su parte norte, y una zona de humedal con inundación permanente, hacia el sur. Además, en su cercanía se desarrolla una agricultura extensiva e intensiva, principalmente cultivos de musáceas. Esa característica muy particular permite que en esta área se desarrollen numerosas formas de vida, tanto animal, como vegetal. En la zona pantanosa crecen numerosas especies no solo herbáceas, sino también arborescentes, como las palmeras de cana, Sabal domingensis, y palma real, Roystonea hispaniolana, ambas de porte gigantesco. En su entorno también hay roble, Catalpa longissima, y otras especies propias de zonas húmedas. En la parte seca, por igual, hay numerosas especies características de zonas áridas, como el maguey, Agave antillarum; guayacán, Guaiacum officinale; vera, Guaiacum sanctum; saona, Ziziphus rignoni; bayahonda, Prosopis juliflora; cambrón, Vachellia-Acacia-macracantha; candelón, Senegalia-Acacia-skleorxyla; carga- agua, Senna angustisiliqua, y pata de chivo, Senna atomaria. El Ministerio Ambiente en el 2013 realizó una Evaluación Ecológica Rápida de la Biodiversidad en esta área protegida. En cuanto a la riqueza de la vegetación, se registraron 309 especies de plantas vasculares, de las cuales 37 son endémicas, 260 nativas de la Hispaniola, tres naturalizadas y nueve introducidas; distribuida en 247 géneros y 91 familias de plantas. Es importante señalar que el endemismo de esta área es bastante alto, el cual representa aproximadamente el 18 % del total de las especies observadas. Asimismo, se identificaron los siguientes ecosistemas: Bosque seco, Humedales, Bosque ribereño y Saladar o Salados. Con relación a la herpetofauna, entre los anfibios se reportan el maco pempén (Bufo marinus) y la rana toro (Rana catesbiana). Entre los reptiles, se registraron varias especies del género Anolis (Anolis distichus; A. chlorocyanus; A. olssoni; A. cybotes). Además, están presentes dos especies amenazadas correspondientes a la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) y la jicotea sureña (Trachemys decorata), ambas en la categoría de Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Con respecto a la avifauna, se destaca la presencia de la cigua palmera (Dulus dominicus) y cigua canaria (Icterus dominicensis), esta ultima, según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente del 2018, es considerada como Vulnerable (VU). Se destacan también las especies migratorias que incluyen el playero patas amarillas menor (Tringa flavipes), cigüita parula (Setophaga parula) y cigüita enmascarada (Geothlypis trichas). El área donde se encuentra ubicado el balneario Las Marías está muy próxima al lago Enriquillo, una de las Áreas Importantes para la Conservación de Aves en República Dominicana, (DR-IBAS), por sus siglas en inglés. La avifauna en esta área está representada por 42 especies de aves, de las cuales 25 residentes, seis de las cuales son endémicas de las Antillas Mayores, seis endémicas de la Hispaniola, cuatro migratorias de Norteamérica y un residente reproductor introducido. Del total de especies registradas, dos están amenazadas como Vulnerables, correspondientes a la paloma ceniza (Patagioenas inornata) y la cigua canaria (Icterus dominicensis), según la Lista Roja Nacional del Ministerio Ambiente, 2018. 9 - 66 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS Monumento Natural Laguna Gri-Gri El Monumento Natural Laguna Gri-Gri fue creado mediante el Artículo 22 del Decreto del Poder Ejecutivo 571 del 2009, con el propósito de garantizar la integridad física y la hermosura del manglar que rodea los manantiales de este gran río subterráneo que emerge justo a la orilla del pueblo de Río San Juan y en medio de un hermoso bosque de galería, con una gran población de aves y que sigue las sinuosidades del caño navegable que poco después va a desembocar al océano Atlántico, sirviendo de vía o ruta obligada a la famosa cueva de las Golondrinas, utilizada actualmente en prácticas recreativas y ecoturísticas de la costa norte. El nombre de esta laguna hace alusión al árbol denomino gri-gri, Bucida buceras, especie de amplia distribución histórica, principalmente en las zonas costeras, en humedales y sobre sustrato rocoso. Esta área protegida se encuentra ubicada en la zona urbana del pueblo cabecera del municipio de Río San Juan, de la provincia María Trinidad Sánchez. En una Evaluación Ecológica Rápida de la Biodiversidad y Aspectos Socioeconómicos del Monumento Natural Laguna Gri- Gri, realizada por el Ministerio Ambiente, 2013, se registraron 11 especies de plantas amenazadas. Según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016), tres se encuentran como Vulnerables (VU), correspondientes a la caoba, Swietenia mahagoni; palma real, Roystonea hispaniolana; gri-gri, Bucida buceras; mangle de botón, Conocarpus erectus. Con relación a los reptiles, se registraron tres especies amenazadas correspondientes al carey (Eretmochelys imbricata), que figura en la categoría de Peligro Crítico (CR), el gecko gigante de la Hispaniola (Aristelliger lar) y la jicotea norteña (Trachemys stejnegeri), ambas en categoría de Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Asimismo, en las aves, la garza rojiza Egretta rufescens se encontró en condición de Vulnerable (VU). Monumento Natural Manantiales de Las Barías El Monumento Natural Manantiales de Las Barías ocupa una superficie de 0.76 km², se creó mediante el Artículo 23 del Decreto del Poder Ejecutivo 571 del 2009 con el propósito primario de conservar la integridad y salubridad de los múltiples manantiales del río La Descubierta que emergen en medio de una masa boscosa impresionante de árboles monumentales de las especies barías (Calophyllum calaba) y ceiba (Ceiba pentandra), entre otras formas arbóreas superiores que rodean el balneario que lleva este mismo nombre, cuyo entorno se presta para potencializar su valor ecoturístico, natural y recreativo. Este monumento natural se encuentra ubicado en el perímetro de la zona urbana del pueblo de La Descubierta, en la provincia Independencia. El de “Las Barías” le viene dado al lugar por la abundancia y por la presencia de ejemplares centenarios de baría, que en otras zonas se denomina mara y María. Su nombre indígena era precisamente “Bari-ía” o “Mari-ía”. Además de proteger la hermosa fuente de agua que emerge allí, proveniente de las estribaciones sur de la sierra de Neiba, en este impresionante oasis se encuentran especies de interés para la conservación como las mencionadas, con individuos conspicuos y monumentales de ceiba y baría. Es importante destacar que en sus alrededores, aunque ya en patios de viviendas, técnicos del jardín Botánico Nacional de Santo Domingo han registrado la presencia de conspicuos ejemplares de capá de Haití, Petitia urbanii, una especie de madera preciosa, y que se creía exclusiva del territorio haitiano. También hay otras especies autóctonas características del bosque húmedo, ya que aquí se crea un ecoclima o microclima húmedo en medio del Bosque seco al cual corresponde la zona. Una Evaluación de la Biodiversidad del Monumento Natural Manantiales de Las Barías realizada por el Ministerio Ambiente en el 2013, registra varias especies de plantas amenazadas, según la Lista Roja Nacional (Jardín Botánico Nacional, 2016), tales como: cacheo, Pseudophoenix vinifera y el melón espinoso, Melocactus lemairei, En Peligro Crítico (CR). Se identificaron el cedro, Cedrela odorata, bombillito, Mammillaria prolifera y el guaconejo, Amyris elemifera En Peligro (EN). Mientras que el guayacán, Guaiacum officinale, la palma cana, Sabal domingensis; caoba, Swietenia mahagoni; maguey de bestia, Agave antillarum, canela de tierra, Canella winterana, aceituno, Simarouba berteroana, y guajaca, Tillandsia usneoides, están como Vulnerables (VU). De la misma manera, de los anfibios se identificó a la especie Peltophryne guentheri que está en la categoría de Vulnerable (VU). Del grupo de los reptiles, se encuentran En Peligro Crítico (CR) el esferodáctilo de agave de Neiba (Sphaerodactylus schuberti). El anolis robusto de Bahoruco (Anolis strahmi) se identificó como En Peligro (EN), mientras que la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta), la jicotea sureña (Trachemys decorata), el gecko del desierto de la Hispaniola (Aristelliger expectatus) y la corredora marrón de la Hispaniola (Haitiophis anomalus) fueron identificadas como Vulnerables (VU). De las aves se registraron como amenazadas, la paloma ceniza (Patagioenas inornata), cao (Corvus palmarum) y cigua canaria (Icterus dominicensis), calificadas como Vulnerables (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. 9 - 67 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES9 - 68 Monumento Natural Salto Grande El Monumento Natural Salto Grande se creó mediante el Artículo 24 del Decreto del Poder Ejecutivo 571 del 2009 con el propósito de conservar los tres saltos paralelos del río Comatillo, así como las múltiples cascadas, el extraordinario bosque de galería dominado por la especie Pterocarpus officinalis, conocido popularmente como drago, y las cabeceras de este curso de agua y la de su vecino, el río Comate, ambientes donde se localiza una gran diversidad botánica y faunística asociada a sus extraordinarios valores paisajísticos. En su Párrafo I, dicho decreto establece que todas estas potencialidades o valores naturales deben ser aprovechadas conforme a su categoría de manejo y a los respectivos planes de manejo y operativos para el desarrollo de la recreación, el ecoturismo y la investigación científica. Sus límites abarcan una superficie de 14.76 km². En el 2014, el Ministerio de Medio Ambiente realizó una Evaluación Ecológica, donde se identificaron cuatro ambientes diferentes, correspondientes a vegetación en los Mogotes, Bosque ribereño, Pastizales y Cultivos. Se identificaron 319 especies de plantas vasculares, de las cuales 33 son endémicas, 265 nativas de la isla La Española, cinco naturalizadas y 16 introducidas, distribuidas en 258 géneros y 94 familias de plantas. Del total de especies identificadas, según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016, se encuentran En Peligro (EN): el corozo, Acrocomia quisqueyana, el cedro, Cedrela odorata; catey, Bactris plumeriana y la ceiba, Ceiba pentandra. Como Vulnerable (VU) están: la palma cana, Sabal domingensis; caoba, Swietenia mahagoni, cañuela, Cyrtopodium punctatum; palma real, Roystonea hispaniolana; guaconejo, Amyris elemifera; y guajaca, Tillandsia usneoides. Con respecto a la herpetofauna, dicho estudio reportó un total de nueve especies de anfibios, de las cuales seis son endémicas. De las especies identificadas, dos se encontran amenazadas como Vulnerable (VU), correspondientes a la rana arborícola verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini) y rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. En relación con los reptiles, se reportó un total de 14 especies, de las cuales dos son nativas de la isla y 12 endémicas. De las especies de reptiles amenazadas, la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, incluye en la categoría Vulnerable (VU), al anolis gigante dominicano (Anolis baleatus), al anolis del tronco de abanico grande (Anolis christophei) y a la jicotea norteña (Trachemys stejnegeri). La avifauna en esta área está representada por 22 especies, de las cuales la mayor representación correspondió a la cigua palmera (Dulus dominicus), el Julián chiví (Vireo altiloquus) y el aura tiñosa (Cathartes aura). Monumento Natural La Ceiba El Monumento Natural La Ceiba (MNLC) tiene una extensión de 0.01 km², fue creado por el Decreto del Poder Ejecutivo 571 del año 2009 para la protección total e indefinida del árbol más corpulento hasta ahora conocido en el territorio nacional, el impresionante ejemplar de ceiba (Ceiba pentandra), ubicado al borde de la carretera Peña-Tamboril, justo en medio del valle del Cibao, en el punto definido por las coordenadas UTM: N 2151554, E 0329614 y que coincide con las coordenadas geográficas: 19º 27’ 03.86’’ N, 70º 37’ 23.56 O, el cual exhibe unas características físicas o estructurales definidas por una altura promedio de 25 m, un tronco con diámetro medio a la altura de pecho de 12.30 m y una copa de 530 m2 aproximadamente. Tal como se establece en el Decreto que crea este monumento natural, la medida persigue la protección de un ejemplar emblemático y conspicuo por su corpulencia, sobre todo de su tronco, de la especie ceiba (Ceiba pentandra). Esta especie, cuya distribución histórica era bastante amplia, se encuentra amenazada por las acciones antrópicas, tanto por la destrucción de sus hábitats, como por el corte de sus individuos centenarios para la construcción de cayucos (embarcaciones de una sola pieza). Todo el entorno de este monumento natural está destinado a la agricultura, con la presencia de numerosas viviendas. Un párrafo del Artículo 25 declara de utilidad pública los terrenos comprendidos en un perímetro de 150 m a la redonda, “medidos a partir del nacimiento de los contrafuertes tabulares del tronco de la Ceiba”, y se encomienda a la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales (actualmente Ministerio) a crear los mecanismos de coordinación de acciones con las instancias estatales que puedan prestar su colaboración, a fin de crear las condiciones necesarias para habilitar su entorno, a fin de que este monumento natural sea utilizado para el turismo de observación, recreación y educación ambiental. En el 2013, el Ministerio Ambiente realizó una Evaluación Ecológica Rápida en este monumento natural. En cuanto a las especies vegetales asociadas a este gigantesco árbol, podemos citar especies herbáceas en el tronco como son: Achyranthes aspera, Priva lappulacea, además de varios individuos juveniles de palma cana (Sabal domingensis). También, en los alrededores del área aparecen cultivos de plátano (Musa x paradisiaca), yuca (Manihot esculenta), entre otras. Sobre el árbol se observaron solo tres especies de reptiles del género Anolis, las cuales fueron anolis cabezón de la Hispaniola (Anolis cybotes), anolis grácil de la Hispaniola (Anolis distichus), y el anolis verde del norte (Anolis chlorocyanus). LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 69 La avifauna identificada alrededor de este monumento natural está representada por 10 especies de aves, de las cuales siete son residentes, dos endémicas y una migratoria. Dichas aves fueron observadas, tanto en la ceiba como en la vegetación circundante. Dentro de las especies más frecuentes en el área donde se encuentra la ceiba fue el carpintero (Melanerpes striatus), el vencejito de palmar (Tachornis phoenicobia) y la cigua palmera (Dulus dominicus). Otras especies observadas con menor frecuencia fueron el chua-chua (Turdus plumbeus), el ruiseñor (Mimus polyglottos) y la migratoria cigüita garganta amarilla (Setophaga dominica). Con relación a aves endémicas, se observaron en el área solo la cigua palmera (Dulus dominicus), nuestra ave nacional y el carpintero (Melanerpes striatus). Monumento Natural Punta Bayahíbe El Monumento Natural Punta Bayahíbe (MNPB) se encuentra localizado en el municipio de Bayahíbe, provincia de La Altagracia, con una superficie de 2.70 km², de los cuales 1.07 km² corresponden al área marina y 1.63 km² a la zona terrestre. Fue creado por el Decreto 571-09, mediante el Artículo 26, para reordenar y aprovechar de manera sostenible el gran potencial turístico ligado a la singularidad y la gran riqueza cultural e histórica de Punta Bayahíbe, junto a la variedad de elementos naturales costeros, hídricos, y botánicos, representados en los manglares, humedales, dunas, playas, arrecifes, plataformas, puntas, ensenadas, afloramientos hídricos, puertos naturales, la rosa de Bayahíbe (Pereskia quisqueyana) que es autóctona de allí, y el único árbol frutal endémico de la isla Hispaniola, también autóctono de Bayahíbe, conocido como cotoperí (Meliccoccus jimenezii), así como los yacimientos arqueológicos indígenas localizados en este enclave natural. Además de la singularidad del paisaje de Punta Bayahíbe, se señala como elemento florístico de importancia para la conservación a dos especies propias de la zona: la mata de chele o rosa de Bayahíbe, Pereskia quisqueyana, que es nuestra flor nacional, y el cuchiflichi o cotoperí, Melicoccus jimenezii, único frutal endémico. Además de estas, hay otras plantas de importancia, como es el mangle botón o mangle prieto, Conocarpus erectus, y especies arbustivas del litoral marino rocoso, como el bonsái, Rhachicallis americana, y el té negro, Suriana maritima. Atiles (2013) ofrece un panorama de los valores de la arqueología de Punta Bayahíbe. El Ministerio Ambiente, en el 2013, realizó una evaluación de la biodiversidad en esta área protegida. Con respecto a la flora y la vegetación, en el área se distinguen dos tipos de ambientes: Bosques costeros sobre rocas calcáreas y Matorral costero sobre rocas calcáreas. La composición florística fue identificada por 109 especies de plantas vasculares distribuidas en 95 géneros y 51 familias, de las cuales seis son endémicas, 91 nativas de la isla Española, nueve naturalizadas y tres introducidas. Del total de especies, varias están con alguna categoría de amenaza, según Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016. En Peligro Crítico (CR) se idenficaron el cotoperí, Melicoccus jimenezii y rosa de Bayahíbe, Pereskia quisqueyana. Como Vulnerables (VU) están la palma cana, Sabal domingensis; mangle rojo, Rhizophora mangle; gri-gri, Bucida buceras; mangle de botón, Conocarpus erectus; guajaca, Tillandsia usneoides; caoba, Swietenia mahagoni; canela de tierra, Canella winterana; vera, Guaiacum sanctum; mangle blanco, Laguncularia racemosa. Con relación a la herpetofauna, se identificaron seis especies de anfibios, cinco de las cuales son endémicas. Con respecto a los reptiles, se identificaron seis especies de reptiles, de las cuales una era nativa de la Hispaniola, una introducida y cuatro endémicas. La avifauna está representada por13 especies de aves, de las cuales siete son residentes, tres endémicas, dos migratorias y una introducida. En este grupo solo se registró el cuervo (Corvus leucognaphalus) dentro de las especies amenazadas, que figura En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Monumento Natural Don Rafael Herrera Cabral El Monumento Natural Don Rafael Herrera Cabral se localiza en Baní, provincia Peravia. Anteriormente se le conocía como Monumento Natural Cerro o Cucurucho, y su nombre cambió a Don Rafael Herrera Cabral por el Decreto 40-15. Tiene una superficie terrestre de 0.50 km². El Ministerio de Medio Ambiente, en el 2014, realizó una Evaluación Ecológica Rápida de la biodiversidad de ecosistemas y especies de flora y fauna en este monumento. En cuanto a la riqueza de la flora en esta área, fueron observadas 304 especies de plantas vasculares, de las cuales 41 son endémicas, 240 nativas de la isla Española, una naturalizada y 12 introducidas, distribuida en 244 géneros y 89 familias de plantas. Del total de especies identificadas, muchas tienen alguna categoría de amenaza, según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016. En Peligro Crítico (CR) se reportaron: Caesalpinia pellucida, el yarey, Copernicia berteroana, el guano de Baní o guano manso, Coccothrinax spissa, y el melón espinoso, Melocactus lemairei. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES En Peligro (EN) se identificaron: el cedro, Cedrela odorata, el guaconejo, Amyris elemifera y el bombillito, Mammillaria prolifera. Mientras que como Vulnerables (VU) se identicaron: el guayacán, Guaiacum officinale, la palma cana, Sabal domingensis; caoba, Swietenia mahagoni; maguey de bestia, Agave antillarum; palma real, Roystonea hispaniolana; vera, Guaiacum sanctum; aceituno, Simarouba berteroana y guajaca, Tillandsia usneoides. La fauna de artrópodos y moluscos se encuentra representada por 47 especies pertenecientes a 25 familias de 12 órdenes en cuatro clases diferentes de artrópodos. Con respecto a la herpetofauna, se identificaron nueve especies de anfibios, entre los cuales se encuentran el maco pempén (Rhinella marina), y la rana reidora de la Hispaniola (Osteopilus dominicensis). Con respecto a los reptiles, se identificaron 17 especies en el área, incluyendo a la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta), calificada como Vulnerable (VU), según el Ministerio de Medio Ambiente, 2018. La avifauna en esta área protegida está representada por 21 especies de aves, distribuidas en 17 familias, incluyendo tres reportadas por moradores del lugar. De ese total, 12 son residentes, dos de ellas con poblaciones migratorias, seis endémicas, una introducida, una migratoria y una colonizadora. En lo concerniente a especies endémicas, las cinco observadas en el área son: el carpintero (Melanerpes striatus); cigua palmera (Dulus dominicus), nuestra ave nacional; el cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum), pájaro bobo, (Coccyzus longirostris), el barrancolí (Todus subullatus) y el perico, (Psittacarara chloropterus). En lo que respecta a especies amenazadas, solo está el perico (Psittacara chloropterus), que se encuentra en la categoría de En Peligro (EN), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. REFUGIOS DE VIDA SILVESTRE Monumento Natural Miguel Domingo Fuertes Esta área protegida fue declarada mediante la Ley No. 202, en la Categoría de III, Monumentos Naturales (UICN), en su Apéndice B, Refugio de Vida Silvestre. Este Refugio de Vida Silvestre se encuentra en las estribaciones orientales de la sierra de Bahoruco, e incluye una extensión de 33.53 km². En su interior se encuentra la loma Remigio, con 1,287 msnm, Pie de Polo, con 1,603 msnm y Trocha de Pey, con 1,476 msnm. Incluye una rica diversidad biológica y nacimientos de ríos y arroyos. Entre las especies importantes amenazadas de la flora se encuentra una en Peligro Crítico (CR), correspondiente al ébano amarillo (Magnolia haamori). Dos especies Vulnerables (VU): la manacla (Prestoea montana) y el chicharron (Hyeronyma domingensis), según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016. Ademas, se identificó el pino criollo (Pinus occidentalis), yagrumo (Cecropia schreberiana), cabirma (Guarea guidonia), cigua laurel (Ocoteca leucoxylon), palo de burro (Dendropanax arborea). Entre los anfibios reportados se encuentran dos especies En Peligro (EN), correspondientes a la rana de patas rojas de Bahoruco, (Eleutherodactylus ruffifemoralis) como En Peligro Crítico (CR) y la rana martillo de Bahoruco (Eleutherodactylus armstronmgi) como En Peligro (EN), según IUCN, 2018 y la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Además, se identificó la rana gigante de la Hispaniola (Eleutherodactylus inoptatus). Algunos de los reptiles incluyen la rana lucia sin oído (Celestus haetianus), el anolis de hocico largo de Bahoruco (Anolis bahorucoensis) y el anolis gigante de Bahoruco (Anolis barahonae), calificados como En Peligro, además del anolis verde del sur (Anolis coelestinus) (caribherp, 2018). En cuanto a las aves, se reportan 29 de las 31 especies endémicas, y el 25 % de todas ls especies de ave conocida en el país. Entre estas, el diablotín, (Pterodroma hasitata) se encuentra esta especie en Peligro Crítico (CR). Seis se encuentran En peligro (EN), correspondientes a la perdiz coquito blanco (Geotrygon leucometopia), el perico (Psittacarara chloropterus), la cotorra (Amazona ventralis), zorzal de La Selle (Turdus swalesi), el chirrí (Calyptophilus tertius) y el pico cruzado (Loxia megaplana). Además, seis están como Vulnerables (VU): la paloma ceniza (Patagioenas inornata), la cigua aliblanca (Xenoligea montana), el cúa (Hyetornis rufigularis), el papagayo (Priotelus roseigaster), el cao (Corvus palmarum), y la golondrina verde (Tachycineta euchrysea). Ente las aves migratorias se encuentran: el zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli), especie en la categoría de Vulnerable (VU), así como la cigüita tigrina (Dendroica tigrina), cigüita azul (Dendroica caerulescens), cigüita de los prados (Dendroica discolor), cigüita del palmar (Dendroica palmarum), cigüita cabeza rayada (Helmitheros vermivorum), cigüita de Swanson (Limnothypis swainsoni) y cigüita saltarina (Seiurus aurocapilla). Entre los mamíferos se encuentran los dos mamíferos terrestres endémicos, la jutía (Plagiodontia aedium), En Peligro (EN) y el solenodón (Solenodon paradoxus) en Peligro Crítico (CR) (Ministerio Ambiente, 2018; Mateo Féliz y López Belando, 2010). 9 - 70 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 71 Cueva de Los Tres Ojos de Santo Domingo Se encuentra en el municipio Santo Domingo Este, con una superficie de 0.67 km². El atractivo principal es la formación de cavernas con lagos de aguas transparentes en su interior, conocidos localmente como “ojos de agua”, de donde deriva su nombre. La protección es mayormente a la formación hidrogeológica, aunque en uno de sus ojos se encuentra una población de zaramagullones (Podilymbus podiceps). La vegetación circundante incluye especies nativas y ornamentales. Entre estas se encuentran la ceiba (Ceiba pentandra) y el gri-gri (Bucida buceras), como especie Vulnerable (VU) (Jardín Botánico, 2016), y el almácigo (Bursera simaruba). Las especies de fauna presente son las especies comunes del área de la ciudad de Santo Domingo y sus alrededores, incluyendo la rana reidora de la Hispaniola (Osteopilus dominicensis), la rana costera de las rabadillas rojas (Eleutherodactylus paralius), este ultimo calificado como Vulnerable (VU). De los reptiles se identificaron el anolis de la corteza (Anolis distichus), el anolis cabezón, Anolis cybotes), el anolis verde del norte (Anolis chlorocyanus) y el anolis gigante dominicano (Anolis baleatus), y la jicotea sureña (Trachemys stejnegeri vicina), los dos últimos calificadas como Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Entre las aves se encuentran la rolita (Columbina passerina) y el perico (Psittacara chloropterus), En Peligro (EN) (Ministerio Ambiente, 2018; Mateo Féliz y López Belando, 2010). ÁREAS DE MANEJO DE HÁBITAT/ESPECIES Los objetivos de manejo de las Áreas de Manejo de Hábitat/Especies, según la Ley Sectorial de Áreas Protegidas (202-04), son: garantizar condiciones naturales para proteger especies, grupos de especies, comunidades bióticas o características físicas que requieren manipulación artificial para su perpetuación. Con las mismas se garantizan, además de los indicados, los beneficios económicos derivados de actividades ecoturísticas y aprovechamiento sostenible de sus recursos, como la generación de agua, la producción de madera y el ecoturismo. En esta categoría se incluyen los siguientes usos permitidos: aprovechamiento controlado de sus recursos, usos y actividades tradicionales, educación, recreación, turismo de naturaleza o ecoturismo, infraestructuras de aprovechamiento sostenible bajo un plan de manejo. En esta categoría, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas posee 19 Refugios de Vida Silvestre: (Río Chacuey, Lagunas Redonda y Limón, Bahía de Luperón, Manglares de Puerto Viejo, Cayos Los Siete Hermanos, Laguna Saladilla, Humedales del Bajo Yaque del Sur, Laguna Cabral o Rincón, La Gran Laguna o Perucho, Manglar de La Jina, Lagunas de Bávaro y El Caletón, Río Soco, Ría Maimón, Laguna Mallén, Río Higuamo, Cañón Río Gurabo, Gran Estero). Ademas, tres Santuarios de Mamiferos Marinos (Santuario de Mamiferos Marinos del Norte, Arrecifes del Sureste y Arrecifes del Suroeste). REFUGIOS DE VIDA SILVESTRE Refugio de Vida Silvestre Río Chacuey El Refugio de Vida Silvestre Río Chacuey se encuentra ubicado en la provincia Dajabón, abarcando un área de 51.89 km². Fue creado por la Ley Sectorial de Áreas Protegidas 202-04 y protege la zona circundante de la presa de Chacuey. Existe poca información sobre esta Área Protegida, que según el FOROAP presenta serios problemas de delimitación, pues está definida solo sobre la base de una coordenada inicial (UTM 228000 E y 2174000 N) y una final (UTM 228000 E y 2174000 N), entre las que se mencionan algunas localidades como La Sierrecita, la loma Saltadero, el río Maguaca y el bosque del cerro Verde, sin que quede claro el objeto de conservación. Se asume que se trata de los bosques circundantes al embalse del río Chacuey, si bien la región tiene una extraordinaria importancia como sitio arqueológico, y reconocida en la temprana obra de Moya (1955) titulada Monumento megalítico y petroglifos de Chacuey. Existen múltiples elementos que hacen de Chacuey un sitio único en su género como muestra de un arte rupestre de rara factura en cuanto a motivos o diseños, que merece especial atención (Atiles Bidó, 2005) y demanda un plan de manejo de sus recursos naturales y patrimoniales. Respecto a la flora, en este lugar crecen especies principalmente propias de lugares con sustratos de serpentinitas. Esto se debe a que el cerro o elevación próxima a este lugar está conformado con este tipo de roca, por lo que los arrastres de la lluvia transportan río abajo ese tipo de material. En este contorno se hallan especies autóctonas importantes para la conservación, y también por su utilidad para las comunidades, como son: Sachsia polycephala (muy rara); pino o cuaba, Pinus occidentalis; yagua, Tabebuia acrophylla; peralejo, Curatella americana; guayabita, Psidium dyctiophyllum, y guano de la sierra, Coccothrinax fragrans. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Refugio de Vida Silvestre Lagunas Redonda y Limón El Refugio de Vida Silvestre Lagunas Redonda y Limón se encuentra localizado al noreste de República Dominicana, en la llanura costera Sabana de la Mar-Miches, provincia de El Seibo, con una superficie de 32.11 km². Fue creada por el Decreto 1315-83 con el objetivo de proteger los dos cuerpos de agua de mayor tamaño de la región oriental del país, con fines científicos y de monitoreo ambiental. Los ríos Cuarón, Las Lisas, Nisibón, Cedro y Jovero, así como los arroyos Alcides, Alonso, Juana, La Jagua, Don Juan y Caño del Negro, se combinan para descargar en el mar parte del agua que arrastran desde el bosque pluvial de las montañas vecinas (cordillera Oriental). Una barrera de arena y mangles impide la salida de una parte de esta escorrentía superficial, la cual queda atrapada en las lagunas Redonda y Limón y en una extensa zona de humedales que le sirven de albergue a cientos de aves migratorias (acuáticas), reptiles (jicoteas), crustáceos (cangrejos), moluscos y una infinidad de organismos propios de zonas de ciénagas y pantanos. Las especies arbóreas más importantes son: el mangle rojo (Rhizophora mangle), el mangle blanco (Laguncularia racemosa), el mangle prieto (Avicennia germinans), el gri-gri (Bucida buceras) y la majagua (Hibiscus pernambucensis). En la laguna Limón se destacan las plantas acuáticas flotantes como Pistia stratiotes, Lemna sp. y el helecho mosquito (Azolla caroliniana). Entre las plantas sumergidas que están enraizadas en el fondo de la laguna Limón y crecen hasta alcanzar la superficie, predominan especies del género Elodea y Cerathophylumm. En las orillas predominan los juncos del género Typha y las lilas (Eichhornia crassipes). Detrás de los juncos se encuentran manglares al norte y arrozales y pastizales al sur. Asociada a los manglares en la orilla norte se encuentra una zona dominada por la majagua (Hibiscus tiliaceus). En la laguna Redonda no hay presencia de vegetación acuática. Una franja de mangles bordea casi por completo toda la orilla de esta laguna, encontrándose interrumpida solo por algunas franjas de juncos. Entre los estudios realizados en estas lagunas se encuentran descripciones de los ecosistemas (Álvarez y Bonnelly de Calventi, 1983), colectas de zooplancton (Olivares, 1983a), evaluaciones de la avifauna (Domínguez y Sirí, 1989; Montandon y Siri, 1991), reconocimiento físico-natural (SEMARENA, 2003) y una evaluación ecológica rápida (De los Santos et al., 2014). Los estudios del fitoplancton revelan algunas diatomeas como dominantes (Pleurosigma formosum y Nitzschia sp.). También en las aguas de la laguna Limón proliferan varios invertebrados dulceacuícolas. Entre los más abundantes están los coleópteros y los hemípteros, representados por las Familias Belostomatidae y Mesoveliidae; una especie de ácaro acuático y varias especies de crustáceos anfípodos. Entre los macroinvertebrados de mayor tamaño se encuentran larvas y adultos del camarón rayado (Macrobrachium carcinus), algunos moluscos bivalvos y gasterópodos, así como larvas de libélulas o caballitos del diablo. Entre los peces es notoria la abundante población de tilapias (Tilapia mossambica). Otros peces son los sábalos, las mojarras y los mampetés. En laguna Redonda proliferan más las poblaciones de animales de origen marino o de aguas salobres. Entre los invertebrados es notoria la presencia del camarón blanco del género Peneus, así como de varias especies de moluscos del género Crassostrea que viven adheridas a las raíces del mangle colorado. Entre los peces están presentes la mojarra (Gerres cinereus), jureles, robalos (Centropomus undecimalis), lisas (Mugil curema) y sábalos (Megalops atlanticus). Entre los anfibios se encuentran el Eleutherodactylus flavescens, el sapo (Bufo marinus) y la rana toro (Rana catesbiana). En tanto que los reptiles terrestres están representados por especies comunes del género Anolis (A. distichus, Anolis cybotes y Anolis chlorocyanus). Está también la mariguanita (Leiocephalus personatus) que habita comúnmente en las playas. Está también representada la jicotea (Trachemys stejnegeri). En las playas desovan en forma estacional hembras de dos especies de tortugas marinas: el carey (Eretmochelys imbricata) y el tinglar (Dermochelys coriacea). Los insectos terrestres y los murciélagos de la zona pueden considerarse como poco estudiados. Entre las aves se encuentran garzas, gaviotas, guinchos, jacanas, martinetes, pelícanos y tijeretas, entre otras, destacándose las poblaciones de gallareta pico blanco (Fulica americana), las de los patos migratorios (Anas discors y Anas americana) y los patos criollos (Podilymbus podiceps y Oxyura dominica). El Ministerio Ambiente, en el 2014, realizó una evaluación ecológica rápida de la biodiversidad en el Refugio de Vida Silvestre Lagunas Redonda y Limón, con una descripción de la flora y la vegetación de dichas áreas, así como la herpetofauna y la avifauna. Además, propone recomendaciones de conservación y manejo de esta área protegida. De acuerdo al perfil de esta Área 9 - 72 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 73 Protegida, elaborado por el Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad, se han descubierto asentamientos indígenas en la zona de amortiguamiento de laguna Redonda que han despertado el interés de investigadores y arqueólogos. Entre las piezas rescatadas hay cerámicas, hachas, fotutos y grandes escamas y espinas de pescado. Las piezas encontradas son de la cultura ostionoide, un pueblo agricultor con un nivel cultural muy elevado. Otras áreas relacionadas con la cultura ostionoide son las ubicadas a varios kilómetros del lugar del hallazgo, en la desembocadura del río Nisibón y en Macao, otro asentamiento indígena. En el Plan de Manejo del Refugio de Vida Silvestre Lagunas Redonda y Limón 2014-2019 (Ministerio Ambiente/ PNUD/ GEF, 2014), se identificaron las especies de la flora y fauna amenazadas. Según el Jardín Botánico Nacional, 2016 y el Ministerio Ambiente, 2018), entre las especies de plantas observadas, se encontraron como amenazadas: el mangle rojo, Rhizophora mangle; palma real, Roystonea hispaniolana; mangle blanco, Laguncularia racemosa y mangle botón, Conocarpus erectus. En el grupo de reptiles, tres especies figuran como Vulnerables, correspondientes al anolis gigante de la Hispaniola (Anolis baleatus), la boa de la Hispaniola (Chilabothrus gracilis), y la jicotea norteña (Trachemys stejnegeri) están calificados como Vulnerables (VU). En relación con las aves, se registra una especie bajo la categoría de En Peligro (EN), correspondiente a la yaguasa (Dendrocygna arborea). Refugio de Vida Silvestre Bahía de Luperón El Refugio de Vida Silvestre Bahía de Luperón se localiza en la comunidad del mismo nombre en la provincia de Puerto Plata. Fue creado por el Decreto 233 de 1996. Esta Área Protegida tiene una superficie de 18.70 km², de los cuales 5.49 km² son de zona marina y 13.21 km² terrestre. Entre sus principales ecosistemas se incluyen manglares con 2.2 km², salados con 1.4 km², humedales con 1.1 km², colinas con 8.5 km² y ensenadas y caños con 2.3 km². Betancourt y Herrera-Moreno (2002) ofrecen una detallada caracterización del medio físico-natural del lóbulo occidental de la bahía de Luperón con información climatológica e hidrométrica, oceanografía y calidad de las aguas de la bahía (y su afluente la cañada La Alhorrada), geología y geomorfología costera y marina, sedimentología, batimetría, corrientes y mareas, ecosistemas y biota terrestre, costera y marina, capacidad de carga turística, usos e impactos. Martínez et al. (2008) ofrecen información general sobre la flora y la fauna de la bahía de Luperón. De las plantas encontradas en la región terrestre estudiada en la bahía de Luperón, la especie Senna polyphylla var. montis-christi, por su rareza demográfica (presencia de pocos individuos) merece atención especial. Las tres especies de mangle (Conocarpus erectus, Laguncularia racemosa, Rhizophora mangle), el gri-gri Bucida burceras y la palma real Roystonea hispaniolana, están protegidas por la Lista Roja Nacional (Jardín Botánico Nacional, 2016). Las dos especies de tortugas marinas reportadas que anidan en las playas de la región externa de la bahía de Luperón son el carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga verde (Chelonia mydas), que según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, califica la primera como En Peligro Crítico (CR) y la segunda como En Peligro (EN), según Betancourt y Herrera Moreno, 2004) y Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Refugio de Vida Silvestre Manglares de Puerto Viejo El Refugio de Vida Silvestre Manglares de Puerto Viejo, creado por la Ley sectorial de Áreas Protegidas No. 202-04, posee una extensión de 11.15 km² y se localiza en la provincia de Azua. Su territorio inicia en las coordenadas UTM 306125 E y 2029400 N, las cuales coinciden con la línea de costa al este del muelle de Puerto Viejo y en su superficie incluye el arroyo Tábara, el salado de la Vieja Elena, los cayos El Jobo, Milendro, Mata de los Pájaros, La Matica, El Morro y toda la línea de costa y plataforma submarina hasta tocar la cota batimétrica de los 5 m. En este espacio se desarrollan humedales, manglares, playas, pastos marinos y arrecifes coralinos. El Refugio de Vida Silvestre Manglares de Puerto Viejo posee importantes valores de biodiversidad que han sido históricamente estudiados, por lo que se cuenta con información de los manglares (Álvarez, 1985) y de algunos grupos de fauna como crustáceos (García, 1979; 1983), moluscos (Gómez y Bonnelly de Calventi, 1978), corales (Zapata, 2008), holoturias (Abreu, 2015) y peces (Bouchon et al., 2004), así como de sus valiosos recursos pesqueros (Melo y Herrera-Moreno, 2002). El elemento vegetal más importante en este lugar es el ecosistema como tal y las principales especies que lo integran, que son los mangles. Pero en su contorno hay otras especies que es necesario preservar, algunas de las cuales se hallan amenazadas y están protegidas, como son: canela de la tierra, Canella winterana, y yarey, Copernicia berteroana. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Refugio de Vida Silvestre Cayos Los Siete Hermanos El Refugio de Vida Silvestre Cayos Los Siete Hermanos se encuentra ubicado en las costas de la provincia Montecristi y posee una extensión de 104.85 km². Desde el año 1983 perteneció al Parque Nacional Montecristi, cuyos límites y composición fueron posteriormente cambiados por disposición de la Ley Sectorial de Áreas Protegidas 202 del año 2004, siendo ahora un área separada. Los cayos Siete Hermanos comprenden un grupo de elevaciones en el océano Atlántico del Banco de Montecristi, al noreste de la República Dominicana. La zona de los cayos es también una importante área de pesca (Álvarez, 1998; CIBIMA, 1998; Bolay, 1997); los cayos Toruru, Monte Chico y Terrero (o Tercero) forman parte el primer grupo más cercano, mientras que Monte Grande, Ratas, Muerto y Arenas, conforman el grupo más distante, hacia el oeste (Bolay, 1997). El Plan de Manejo del Refugio de Vida Silvestre de los Cayos Los Siete Hermanos 2014 al 2019 (Ministerio Ambiente, 2014), refiere que en esta área se diferencian cuatro ecosistemas naturales: ecosistema terrestre conformado por los cayos, arrecifes coralinos, fondos blandos y praderas marinas. La flora de los cayos, en su conjunto, está representada por un número relativamente bajo de especies vasculares. Existe una descripción general que caracteriza la vegetación de cada uno de los cayos. Con relación a la fauna existe una descripción de las principales especies por los grupos taxonómicos corales, moluscos, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. En cuanto a la vegetación, los elementos florísticos más importantes para la conservación son los mangles y los cactus. Con respecto a los corales, se reportan varias especies como Acropora palmata, Porites porites y sobre todo varias especies del género Millepora (Álvarez, 1980, Pugibet et al., 2012 y Zapata et al., 2012). En el grupo de los moluscos marinos, han sido reportados para el área de los cayos, el lambí (Lobatus gigas) y el burgao o bulgao (Cittarium pica). En relación con los peces, esta zona está considerada como parte de un importante sitio pesquero denominado Banco de Montecristi y sirve de hábitat para numerosas especies de peces. Entre ellos tenemos: Epinephelus striatus, Cephalopholis fulvus, Epinephelus guttatus y Epinephelus cruentata; Epinephelus itajara, Mycteroperca tigris y Epinephelus morio. Referente a los reptiles, para toda el área de los cayos se ha reportado históricamente un total de cinco especies, correspondientes a tres lagartos (Anolis distichus, Leiocephalus schreibersii y Leiocephalus personatus), una especie de ameiva (Pholidoscelis chrysolaema) y la tortuga carey (Eretmochelys imbricata). Esta última, considerada en Peligro Crítico (CR), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Cayos Los Siete Hermanos es una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves en la República Dominicana (DO001), donde se reportan unas 15 especies de aves. Durante los meses de mayo a agosto, los cayos (sobre todo Monte Chico y Ratas) se convierten en centros de anidación y apareamiento de aves marinas (localmente denominadas bubies), tales como Onychoprion anaethetus, O. fuscatus y Anous stolidus (Perdomo et al., 2010). Refugio de Vida Silvestre Laguna Saladilla El Refugio de Vida Silvestre Laguna Saladilla se encuentra ubicado en la provincia de Dajabón, abarcando un área de 31.16 km² con una profundidad promedio de 1.8 m. Fue creado por la Ley Sectorial de Áreas Protegidas 202-04 y con sus límites que protegen los manglares y el bosque circundante al complejo de humedales de las lagunas Yabacoa y Saladilla. La laguna Saladilla constituye el hábitat natural de un gran número de especies de aves migratorias y animales acuáticos. Esta forma parte del sistema fluvial del río Masacre y representa una de las principales lagunas de la República Dominicana. La misma está bordeada por zonas pantanosas, con vegetación acuática como lechuguilla (Pistia stratiotes) y enea (Typha domingensis). El Masacre sale de la laguna en su parte noroccidental, formando la frontera con Haití. Poco antes de verter sus aguas a la bahía de Manzanillo, el río conecta con la laguna Yabacoa, un cuerpo de agua salobre, bordeado por manglares. En el Plan de manejo del Refugio de Vida Silvestre Laguna Saladilla (Ministerio Ambiente/ PNUD/ GEF, 2014) se identificaron como especies amenazadas que se encuentran en la Lista Roja Nacional (Ministerio de Ambiente, 2018) a una especie de reptil, la jicotea norteña, Trachemys stejnegeri, como Vulnerable, y dos especies de aves amenazadas son: paloma coronita, Patagioenas leucocephala, como Vulnerable y cuervo, Corvus leucognaphalus, En Peligro. En marzo de 2014 el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales inició el rescate de la laguna Saladilla, depredada por agricultores y pescadores dominicanos y haitianos. Una amplia extensión de la misma se encontraba amenazada por nuevas incursiones agrícolas y ganaderas, así como de pesca ilegal de peces y tortugas. Entre los estudios se encuentran un diagnóstico de usos y usuarios realizado por el Centro para Investigación y Desarrollo del Noroeste (GEF/PNUD/ONAPLAN 1999) y una 9 - 74 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 75 tesis doctoral que analiza, mediante la estatigrafía de los sedimentos lacustres, el clima holocénico y la historia ambiental de la laguna (Caffrey, 2011) y los cambios geológicos (Caffrey et al., 2015). Esta área protegida tiene importantes especies para la conservación de la diversidad vegetal, tanto dentro del espejo de agua y espacios pantanosos, como en sus alrededores. Se pueden mencionar: platanillo, Thalia geniculata; palma real, Roystonea hispaniolana; mamón de perro o bagá, Annona glabra; baitoa, Phyllostylon rhamnoides; vera, Guaiacum sanctum; los mangles y algunas especies de cactáceas Refugio de Vida Silvestre Humedales del Bajo Yaque del Sur El Refugio de Vida Silvestre Humedales del Bajo Yaque del Sur, creado por la Ley 202-04, se localiza en la bahía de Neiba, en la provincia de Barahona, al sur del Parque Nacional Sierra Martín García. Esta área protegida parte de la desembocadura de la cañada Guerrero en su extremo sur (Coordenadas UTM 277525 E y 2018925 N) y hacia el norte va incluyendo localidades como la laguna del Isletón, El Salado del Remolino, El Manglar Atravesao hasta La Cangrejera. Ocupa la zona costera de la playa Andina y el espacio de plataforma hasta la isobata de 20 m con una superficie de 58.46 km², incluyendo su zona marina. Sus objetos de conservación incluyen especies típicas de manglares y humedales que caracterizan la cuenca baja del río Yaque del Sur y especies costeras y marinas que son parte de la biodiversidad de la bahía de Neiba. En esta área protegida, los principales elementos vegetales para la conservación son los ecosistemas de manglares y las especies que los componen, destacándose el mangle rojo, Rhizophora mangle. Refugio de Vida Silvestre Laguna Cabral o Rincón La laguna Cabral o Rincón se localiza entre las provincias de Barahona e Independencia, en la parte oriental del valle de Neiba, entre las comunidades de Cabral, Peñón, Cristóbal y la Lista. Con 4 m de profundidad promedio, es el humedal de agua dulce de mayor extensión del país (4,600 ha) y uno de los más importantes desde el punto de vista de la flora y la fauna. La laguna constituye el punto medio en el sistema de drenaje de la Hoya de Enriquillo, al recibir las aguas del río Yaque del Sur y drenar estas hacia el lago Enriquillo. Tanto el tamaño como la profundidad de la laguna varían con relación a las estaciones de lluvia durante el año. También los niveles de agua están influenciados por la ocurrencia de huracanes que traen consigo las crecidas del río Yaque del Sur, vertiendo sus aguas a la laguna, la cual a su vez drena hacia el lago Enriquillo, a través del canal Cristóbal. La Laguna Cabral o Rincón está rodeada de diferentes ambientes, como son el bosque seco en la parte norte, mientras que la parte sur está dedicada principalmente al cultivo de plátano, coco y pasto para la ganadería. El cerro Cristóbal y las colinas al sur de la laguna están cubiertos de bosque seco, con especies típicas como el cambrón (Vachellia-Acacia-macracantha), guayacán (Guaiacum officinale) y cayuco (Pilosocereus polygonus), entre otros. En las orillas encontramos humedales con la presencia de la típica enea (Typha domingensis), loto (Nelumbo lutea) y la alpargata (Opuntia moniliformis). En la zona costera de la laguna, en la parte norte, se puede observar una franja de mangle botón (Conocarpus erectus). Otras especies de flora se pueden encontrar a lo largo de la laguna, como son: memiso (Muntingia calabura), limoncillo (Melicoccus bijugatus), mango (Mangifera indica), roble (Catalpa longissima), guácima (Guazuma tomentosa), palo de leche (Rauvolfia nitida) y caoba (Swietenia mahagoni). Aquí también se ha encontrado una especie de Pereskia, todavía no identificada. Se han estimado unas doce especies ícticolas diferentes, cono unas cuatro especies de peces endémicos de la isla, presentes en la laguna, como la biajaca (Nandopsis haitiensis) y los titacos (Gambusia hispaniolae, Limia perugiae y Limia dominicensis). Los anfibios y reptiles están representados por 43 especies, incluidas algunas amenazadas. La laguna de Rincón es un hábitat de gran importancia para las poblaciones de Trachemys decorata, la jicotea sureña, única especie de tortuga endémica de la Hispaniola, la cual es considerada En Peligro por la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Las aves representan el mayor grupo de vertebrados, de las cuales se han inventariado 132 especies. Debido a su importancia para la conservación de las aves migratorias, endémicas y amenazadas, la laguna Cabral o Rincón ha sido incluida en la lista de Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves (AICAs) de BirdLife Internacional. La laguna alberga poblaciones de aves protegidas por CITES y en algún grado de amenaza según la UICN: pato golondrino (Anas acuta), paloma ceniza (Patagioenas inornata), yaguaza (Dendrocygna arborea) y la gallareta pico blanco del Caribe (Fulica caribaea). También es un importante sitio de invernación de varias especies de patos en cantidades que superan 50,000 a 100,000 individuos. Según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, la yaguaza (Dendrocygna arborea) está En Peligro y la paloma ceniza (Patagioenas inornata) está como Vulnerable. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Los cuatro asentamientos humanos alrededor la laguna Cabral son: Cabral, Peñón, Cristóbal y la Lista con unos 24,000 habitantes. De esta población, un 20 % obtiene ingresos a través de la pesca y venta directa, en carreteras y mercados. Los usos agrícolas abarcan cerca de un 30 % de la zona de amortiguamiento del Área Protegida, y el 11 % del área del Refugio de Vida Silvestre Laguna Cabral. Existen en la zona canales de carga y descarga de agua hacia la laguna, siendo estos permanentes, y utilizados para el riego de los cultivos de la región. Desde el año 2000 se realizó el Proyecto de monitoreo de anátidas en la República Dominicana, ejecutado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en colaboración con el Grupo Ecologista Tinglar y patrocinado por Ducks Unlimited, Inc. El estudio ha arrojado la información de que la laguna Cabral es el humedal de agua dulce más importante del país para la invernada de patos migratorios y ocupa el tercer lugar en América Latina en importancia. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en colaboración con el Grupo Tinglar, ha desarrollado varios proyectos que incluye el levantamiento de infraestructuras para fomentar el ecoturismo, la protección y la vigilancia, y el involucramiento comunitario en la gestión del área protegida, incluyendo embarcaderos, senderos ecoturísticos, miradores panorámicos. Asimismo, han ejecutado el Proyecto Formación de Guías para Observadores de Aves en Laguna Cabral o Rincón, el cual permitió la construcción de un sendero terrestre y uno acuático para la observación de aves. En la actualidad, se desarrolla la Iniciativa para el Manejo de Laguna Cabral o Rincón, que tiene como fin formar a las comunidades circundantes en aspectos de conservación y manejo del área protegida. De igual modo, diversos programas de uso sostenible y aprovechamiento racional sobre las actividades pesqueras se han desarrollado con los comunitarios de los pueblos cercanos que se dedican a la pesca, de modo que apliquen técnicas y medios que promuevan la sostenibilidad del recurso (GET, 2015). Refugio de Vida Silvestre La Gran Laguna o Perucho El Refugio de Vida Silvestre La Gran Laguna de Perucho, fue declarado así mediante el Decreto 309-95 del 31 de diciembre de 1995 y ratificado por la Ley 64-00. Esta área protegida es parte de la provincia María Trinidad Sánchez y se encuentra al norte de la ciudad de Nagua, ocupando una extensión de 7.32 km². La Gran Laguna es parte de un humedal costero de agua dulce formada por los ríos Boba y Bacuí y una serie de caños como Zanjón, Los Lebranchos y la Garza, entre otros. Se considera una de las lagunas que sirve de refugio a gran variedad de especies terrestres y acuáticas. Los ecosistemas identificados en la zona son los manglares y humedales y una zona con dunas costeras de más de 1 m de altura y playa. El Ministerio Ambiente en el 2015 realizó una evaluación de la biodiversidad y aspectos socioeconómicos en esta área protegida e identificó las especies amenazadas de algunos grupos terrestres. En relación con las plantas, se registraron seis especies, consideradas Vulnerable: palma cana, Sabal domingensis; mangle rojo Rhizophora mangle; mangle de botón, Conocarpus erectus; mangle blanco, Laguncularia racemosa y palma real Roystonea hispaniolana. (Jardín Botánico Nacional, 2016). De los anfibios tres se encuentran amenazadas; la rana arborícola verde de la Hispaniola (Hypsiboas heilprini) y la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) como Vulnerable (VU), mientras que la rana arborícola amarilla de la Hispaniola (Osteopilus pulchrilineatus) se registra como En Peligro (EN). Entre los reptiles con algún grado de amenaza en el área de estudio se encuentran: el anolis gigante de República Dominicana (Anolis baleatus) Vulnerable (VU). En Peligro (EN) se encuentran otras especies como, la tortuga verde (Chelonia mydas), y el tinglar (Dermochelys coriacea), mientras que el carey (Eretmochelys imbricata) esta En Peligro Crítico (CR). La jicotea norteña (Trachemys stejnegeri) se identifica como Vulnerable (VU). Referente a las aves, el canario de manglar y la paloma grande (Patagioena leucocephala) se encuentran en la categoría de Vulnerable (VU) (Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018). Refugio de Vida Silvestre Manglares de La Jina El Refugio de Vida Silvestre Manglar de La Jina se encuentra localizado al noreste de la isla, en el municipio de Miches, provincia de El Seibo, con una superficie aproximada de 52.86 km², de los cuales 37.58 km² constituyen ambientes marinos y 15.29 km² terrestres. Fue creada por el Decreto 309-95. CEBSE (2006) realiza una descripción general de esta área, con información sobre la biota en esta área protegida. En el litoral los fondos arenosos están cubiertos de hierbas marinas, entre ellas la yerba de tortuga (Thalassia testudinum). Los manglares de la zona ocupan un área de 14.5 km² y están dominados por mangle rojo (Rhizophora mangle) y mangle blanco (Laguncularia racemosa). Algunas de las especies marinas que podemos encontrar son los manatíes, tortugas, cangrejos, estrellas de mar y toda la variedad de fauna de aguas tranquilas. 9 - 76 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 77 En esta área protegida, los elementos de conservación, además del ecosistema de manglares como tal, son algunas especies autóctonas como: gri-gri, Bucida buceras; Ceiba, Ceiba pentandra, y Majagua, Taliparitis-Hibiscus-pernambucensis. Existen dos cayos localizados en el área protegida, entre ellos el cayo Culebra donde habitan colonias de aves marinas como la tijereta (Fregata magnificens), pelícano (Pelecanus occidentalis) y otras aves como paloma coronita (Patagioenas leucocephala), petigres (Tyrannus dominicensis), tórtolas (Zenaida macroura), Julián chiví (Vireo altiloquus), gallareta (Gallinula chloropus), entre otras. En las playas se ha reportado la presencia de tortugas marinas como carey el (Eretmochelys imbricata), que según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018, esta ubicada En Peligro Crítico (CR). Como En Peligro (EN) están tortuga verde (Chelonias mydas) y el tinglar (Dermochelys coriacea), mientras que como Vulnerables (VU) se reporta el caguamo (Caretta caretta). En el grupo de los mamíferos se destaca el manatí (Trichechus manatus) como En Peligro Crítico (CR). Por otra parte, Bauer et al. (2012) realiza una evaluación rápida sobre el potencial ecoturístico en esta área protegida, resaltando sus valores de biodiversidad (Ministerio de Medio Ambiente, 2018). Refugio de Vida Silvestre Lagunas de Bávaro y El Caletón Este refugio esta integrado por dos lagunas, laguna de Bávaro y laguna El Caletón, que forman parte de los humedales costeros de la costa noreste, entre Macao y Cabo Engaño. Incluye una superficie de 6.40 km² y fue creado mediante Decreto No. 309-95. Uno de los elementos más importantes de su fauna es la presencia de un pez endémico, de distribución muy restringida, el titaco de Higüey (Cyprinodon higuey), especie en Peligro Crítico (CR) (Ministerio Ambiente, 2018). Un estudio de flora y vegetación realizado en esta área protegida por Peguero (2008), registra 270 especies de plantas vasculares pertenecientes a 211 géneros en 76 familias. Nueve especies son endémicas de La Española, 226 nativas y 35 exóticas o introducidas, de las cuales 23 se hallan creciendo espontáneamente, mientras las restantes 12 se hallan bajo cultivo y no han escapado al medio silvestre. Entre las plantas endémicas se encuentran especies importantes para la conservación, como estas: campanita criolla, Cubanola domingensis; huesito, Guapira brevipetiolata; aceituno u olivo, Simarouba berteroana; guayabón, Guettarda prenleloupii; Psychotria plumierii, y palma real, Roystonea hispaniolana. Un elemento importante para la conservación, y uno de los más abundantes en este lugar, es la cana de costa, Sabal causiarum. Se encuentran otras especies como: vera, Guaiacum sanctum; el guano blanco de costa, Leucothrinax morrisii; caoba, Swietenia magagomi; guano, Coccothrinax barbadensis; caya amarilla, Sideoxylon foetidissimum; caya blanca, Sideroxylon salicifolium; guáyiga, Zamia debilis; mangle amarillo, Avicennia germinans; gri-gri o guaraguao, Bucida buceras; mangle botón, Conocarpus erectus; mangle blanco, Laguncularia racemosa, y mangle rojo, Rhizophora mangle. La flora reportada incluye plantas acuáticas, como Chara sp. y Najas marina. Incluye también especies amenazadas, según la Lista Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016, tales como la palma cana (Sabal causiarum), En Peligro (EN), y el gri-gri (Bucida buceras), los mangles rojo (Rhizophorae mangle) y blanco (Laguncunaria racemosa), la campanita criolla (Cubanola domingensis), y la caoba (Swietenia mahagoni), Vulnerables (VU). Se registraron también, el mangle negro (Avicennia germinans) y mangle prieto (Conocarpus erectus), el bejuco de manglar (Rhabdadenia biflora), salvia (Pluchea odorata), enea (Typha dominguensis); el guano (Coccothrinax barbadensis) y la guáyiga (Zamia pumila). En total se han registrado 268 especies de plantas (Jardín Botánico Nacional, 2016; Mateo Féliz y López Belando, 2010). Además del titaco de Higüey, se encuentran jureles (Caranx latus), pargos (Bodianus cyanopterus) y guabinas (Dormitator maculatus). De los reptiles se reportan 13 especies de anfibios, además de la jicotea sureña (Trachemys stejnegeri vicina), calificada como Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2016. También está la culebra verde (Uromacer catesbyi). De las aves se reportan 44 especies que incluyen cinco endémicas. Dos de ellas se encuentran amenazadas, la yaguaza (Dendrocygna arborea), En Peligro (EN), y la paloma coronita (Patagioenas leucocephala), Vulnerable (VU). Además se encuentra la cigua palmera (Dulus dominicus), cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum), carpintero (Melanerpes striatus), barrancolí (Todus subulatus), pájaro bobo (Coccyzus longirostris), coco prieto (Plegaqdis falcinellus), pollo de manglar (Rallus longirostris), gaviota chiquita (Sterna antillarum), gallareta pico blanco (Fulica caribaea), garza real (Ardea alba), martín pescador (Ceryle alcyon), pato de orilla (Anas bahamensis), petigre (Tyrannus dominicensis), pelícano (Pelecanus occidentalis) y el canario de manglar (Dendroica petechia). (Mateo Féliz y López Belando, 2010). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Refugio de Vida Silvestre Río Soco El Refugio de Vida Silvestre Río Soco se localiza en la costa sureste del país, colindando con las aguas del Mar Caribe, en la provincia de San Pedro de Macorís. Fue declarado como área protegida mediante Decreto No. 309 de fecha 31 de diciembre de 1995, con la categoría de Vía Panorámica, siendo ratificada por la Ley No.64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales. Posteriormente, la Ley No. 202-04 sobre Áreas Protegidas cambió la categoría del área protegida calificándola como Refugio de Vida Silvestre, con una extensión de 11.75 km². Con respecto a la flora y vegetación, en esta área protegida se identifican los siguientes tipos de asociaciones vegetales: Bosque latifoliado semihúmedo sobre roca calcárea, bosque de mangle costero permanentemente inundado, matorrales sobre roca calcárea, matorrales enanos costeros y cocotales con sotobosque. Las especies más representativas del Área son las siguientes: mangle rojo, Rhizophora mangle; mangle amarillo, Avicennia germinans; gri-gri (Bucida buceras), jobo de puerco (Spondias mombin), jobobán (Trichilia hirta), caborí (Casearia aculeata), ceiba (Ceiba pentandra), (Sideroxylon foetidissimum), pringamosa (Urera baccifera), almácigo (Busera simaruba), vera (Guaicum sanctum), guáyiga (Zamia debilis), copeyejo (Clusia minor), yagrumo (Cecropia schreberiana), cocotero (Cocos nucifera), mangle negro (Conocarpus erectus), mangle blanco (Laguncularia racemosa) y enea (Typha dominguensis). En relación con la herpetofauna, en el grupo de los anfibios se registra la presencia de la rana común (Osteopilus dominicensis) y el calcalí (Eleutherodactylus abbottii). Entre los reptiles se destaca la iguana (Cyclura cornuta), en categoría de Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Otras especies registradas son la mariguanita (Leicocephalus lunatus), lagartija común (Anolis cybotes), lagarto verde (Anolis Chlorocyanus), culebra sabanera (Haitiophis parvifrons), boa de la hispaniola (Chilabothrus striatus) y la culebra verde (Uromacer catebyi). En la zona costera se registra la presencia de carey (Eretmochelys imbricata), calificada como en Peligro Crítico (CR), la tortuga laúd (Dermochelis coriácea) y la tortuga verde (Chelonia mydas) como En Peligro (EN) y la caguama (Caretta caretta) como Vulnerable (VU). Con respecto a la avifauna, las especies más características que se han reportado en esta zona son: Julián chiví (Vireo altilocuus), ruiseñor (Mimus polyglottos), rolón rabiche (Zenaida macroura), rolita (Columbina passerina), cigua cara amarilla (Tiaris olivacea), pájaro bobo (Coccyzus longirostris), lechuza común (Tyto alba), carpintero (Melanerpes striatus), cuyaya (Falco sparverius), manuelito (Myarchus stolidus), barrancolí (Todus subulatus), gallito prieto (Loxigilla violacea) y cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum). Por otra parte, también destaca la gran abundancia de aves acuáticas comunes a toda la costa dominicana, como el pelícano (Pelicanus occidentale) y la tijereta (Fregata magnificens). Refugio de Vida Silvestre Ría Maimón Está conformado por la desembocadura del río Maimón, con una extensión de 4.78 km², incluyendo manglares y humedales y rodeado por cultivos agrícolas, principalmente arrozales. La vegetación dominante está constituida por la enea (Typha domingensis), la lechuga de agua (Pistia stratiotes) y la lila de agua (Eichhornia crassipes). Se encuentra también el mangle rojo (Rhizophora mangle), y el mangle blanco (Laguncularia racemosa), especies vulnerables (VU) (Jardín Botánico Nacional, 2016) y el mangle prieto (Avicennia germinans). En la costa se encuentra uva de playa (Coccoloba uvifera), palma cana (Sabal causiarum) y cocoteros (Cocos nucifera). En sus playas de esta área se han reportado anidamientos del tinglar (Dermochelys coreacea), especie En Peligro (EN). Abundan las aves acuáticas, incluyendo a la yaguaza (Dendrocygna arborea EN), pato espinoso (Oxyura jamaicensis), gallareta pico blanco (Fulica americana), pelícano (Pelecanus occidentale), zaramagullón (Podilymbus podiceps), gallareta pico rojo (Gallinula chloropus), garza azul (Egretta caerula), garza ganadera (Bubulcus ibis), garza real (Ardea alba) y tijereta (Fragata magnificens) (Ministerio Ambiente, 2018; Mateo Féliz y López Belando, 2010). Refugio de Vida Silvestre Laguna de Mallén El Artículo 29 del Decreto del Poder Ejecutivo número 571 del año 2009 crea el Refugio de Vida Silvestre Laguna Mallén con el propósito de resguardar el hábitat natural de numerosos bancos de garzas (reales, de rizos, cenizas, garcilones), patos migratorios y otras especies nativas y endémicas, las cuales han escogido los manglares, cuerpos de agua y humedales asociados como su espacio favorito para la reproducción y convivencia, a pesar del estrés ecosistémico causado por la proximidad del ámbito 9 - 78 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 79 urbano de San Pedro de Macorís, la zona franca industrial y las actividades agrícolas y ganaderas de su entorno”. Este refugio de vida silvestre se encuentra ubicado en la parte sureste de la ciudad de San Pedro de Macorís, entre urbanizaciones y la carretera que conduce hacia la ciudad de La Romana, al Norte, y el litoral marino, al sur. Prácticamente se encuentra dentro de la zona urbana. El párrafo I del artículo 29 establece que los límites de esta área protegida están definidos por la línea que bordea los manglares, ciénagas, caños y lagunas con un área de separación de 30 m hacia afuera de los mismos, abarcando una superficie de 1.41 km². Se trata de una zona que fue históricamente un amplio humedal, con un significativo manglar costero y con una laguna de extenso espejo de agua. Este tipo de ambiente es de mucha importancia en la región, sobre todo porque actúa como refugio de especies que eran abundantes en diferentes lugares, cuyos hábitas han sido totalmente modificados y han desaparecido como producto del establecimiento de extensas zonas cañeras en toda la llanura, donde varias lagunas y zonas de inundación temporal fueron rellenadas y disecadas, por lo que las especies con cierta capacidad de desplazamiento, como las aves, tuvieron que emigrar y refugiarse en lugares como esta franja costera, ubicada entre la ciudad de San Pedro de Macorís y el río Soco, en la comunidad del mismo nombre. Extensas áreas de manglares que formaban parte de esta laguna costera, en su parte oeste, han sido destruidos para realizar asentamientos humanos. Varios ejemplares de mangle blanco, Laguncularia racemosa, y de mangle amarillo, Avicennia germinans, pueden observarse en patios de viviendas. Cuando llueve mucho de esos barrios se inundan durante varios días. De tal manera, que la ampliación de la frontera urbana provocó la destrucción de la zona más hermosa de esa laguna, que siempre se caracterizó por ser hábitat de una impresionante cantidad de aves acuáticas, sobresaliendo las diferentes especies de las denominadas “garzas”, de varios géneros nativos, así como la introducida garcita ganadera, Bubulcus ibis. Según estudios realizados por el Ministerio Ambiente en el 2011, en esta área protegida se describe en detalle sus valores ecológicos y de biodiversidad. En lo que respecta a la flora, además de los manglares con las cuatro especies caracteríticas: mangle rojo, Rhizophora mangle; mangle blanco, Laguncularia racemosa; mangle amarillo o negro, Avicennia germinans, y mangle botón, Conocarpus erectus, también hay otras especies nativas propias del Bosque húmedo costero que son de importancia para la conservación, tal como el guaraguao o gri-gri, Bucida buceras. Entre las especies que caracterizan los bosques de áreas pantanosas, además de los mangles, es notoria la presencia de la jabilla criolla, Hura crepitans, y el gri-gri, Bucida buceras. Actualmente, se pueden observar numerosas aves no solamente de las “garzas”, sino muchas otras acuáticas, como las gallaretas y los gallitos de agua. Otras aves, no acuáticas, que se han observado allí, son: rolita, Columbina passerina; rolón aliblanca, Zenaida asiatica, tórtola común, Zenaida macrouara; cernícalo, Falco sparverius; cigua palmera, Dulus dominicus (nuestra ave nacional, endémica); carpintero, Melanerpes striatus (endémica); judío, Crotophaga ani; ruiseñor, Mimus polyglottos; cigüita, Coereba flaveola; chinchilín, Quiscalus niger; petiguere, Tyramnus dominicensis. Igualmente se observan numerosas especies de lagartos del género Anolis: A. chlorocyanus, A. cybotes, A. distichus y A. baleatus, calificado como Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. También la culebra verde Uromacer catesby, y ranitas del género Eleutherodactylus. Refugio de Vida Silvestre Río Higuano El Artículo 30 del Decreto del Poder Ejecutivo número 571 del año 2009 crea el Refugio de Vida Silvestre Río Higuamo con la finalidad de conservar la integridad de la gran alfombra de manglar que se forma a todo lo largo del río, comprendido entre la porción del estuario utilizada para fines portuarios y la confluencia de los manantiales que preceden la confluencia de los ríos Maguá e Higuamo, refugio de innumerables especies de la avifauna nativa, endémica y migratoria, así como poblaciones indeterminadas de animales estuarinos, costeros y marinos, actualmente amenazados por los altos niveles de contaminación de este enorme cuerpo de agua. Su extensión es de 18.49 km². En este refugio de vida silvestre se concentra una significativa cantidad de especies autóctonas de nuestra fauna, así como de la flora. Numerosas aves acuáticas pueden ser observadas. Respecto a la flora, se conservan en buenas condiciones las cuatro especies de mangles características del Caribe: mangle rojo, Rhizophora mangle; mangle amarillo, Avicennia germinans; mangle blanco, Laguncularia racemosa, y mangle botón, Concarpus erectus. Además, de acuerdo a levantamientos florísticos realizados por técnicos del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo, hay numerosas especies del Bosque húmedo costero y de las riberas LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES de ríos, algunas de las cuales se hallan amenazadas. Entre las mismas se pueden mencionar las siguientes: drago, Pterocarpus officinalis; cuero de puerco, Ottoschulzia domingensis; bejuco de peseta, Dalbergia ecastaphylla; palo blanco, Chone venosa; mara, Calophyllum calaba; jobobán, Trichilia hirta; jobo de puerco, Spondias mombin; guao, Comocladia cuneata y Comocladia dodonaea; cigua blanca, Ocotea coriacea; palo amargo, Trichilia pallida; uvero, Coccoloba diversifolia; palo blanco, Casearia guianensis; cabirma santa, Guarea guidonia; capá, Petitia domingensis; amacey, Tetragastris balsamifera, y muchas otras. En el entorno de una cementera que existe al borde del río Higuamo, dicha empresa ha introducido numerosas especies autóctonas (endémicas y nativas) en la cercanía de las instalaciones físicas, en la vertiente derecha de dicho río, como: Juan primero, Simarouba glauca; olivo, Simarouba berteroana; caoba, Swietenia mahagoni; uva de playa, Coccoloba uvifera, y mara, Calophyllum calaba. También el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales plantó varias especies en la margen derecha del río, de la carretera Circunvalación de San Pedro de Macorís hacia el norte. Estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente en el 2011, reportan algunas especies de invertebrados. Entre las más comunes están las del orden los nymphalidos Hamadryas amphicloe, Heliconius charitonia, Battus polydamas y Dryas iulia. En las áreas más alteradas se pudieron ver comúnmente las especies que habitan bosques abiertos y secundarios, como son las mariposas Pyrgus oileus y las del género Pyristia. Estás son especies indicadoras de ambientes saludables de áreas boscosas y en estado de recuperación. Entre las especies más particulares se destacan el nymphalido grande Archeoprepona demophon particular de los bosques húmedos y plantaciones. Otra de las especies particulares que solo fue avistada en las zonas inundables del humedal, fue Calisto pulchella, siguiendo el sendero hacia orillas del río, la cual es una especie endémica que le atraen los ambientes húmedos, hasta los matorrales secos. Otra mariposa particular del bosque húmedo que se pudo observar es el nymphalido Siderone galanthis, el cual suele alimentarse de frutas en descomposición, y pudo ser avistado volando en la espesura del bosque. Entre los anfibios se identificaron cuatro (4) especies, donde se destaca el Elutherodactylus flavescens, E. inoptatus y E. paralius, este ultimo calificado como Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Mi misterio de Medio Ambiente, 2018. De los reptiles fueron idenficados 14 especies, de los cuales el anolis gigante dominicano (Anolis baleatus) y la jicotea norteña (Trachemys stejnegeri) están considerados como Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio de Medio Ambiente, 2018. Refugio de Vida Silvestre Cañón Río Gurabo La Ley 121 del 5 de marzo de 2004 declara Refugio de Vida Silvestre y Patrimonio Natural de la Nación, El Cañón del río Guarabo, del municipio Mao, provincia Valverde. El área delimitada es un polígono orientado norte-sur que contiene un tramo de alrededor de 8 km del río Gurabo, en su cuenca media de 30.12 km² y comprende El Cañón del Río Gurabo, denominado La Furnia y los cerros de alrededor, con elevaciones que oscilan entre los 60 y 250 msnm. Los farallones tienen pendientes totalmente verticales con alturas superiores a los 50 m en algunos tramos. La ley que crea esta área protegida dice que “es de importancia preservar el Cañón del río Gurabo en el cual habitan y frecuentan fauna y flora endémicas, cuyas poblaciones están amenazadas de extinción en el territorio nacional”. En cuanto a la flora, en esta área crecen especies típicas de la vegetación ribereña en zonas de Bosque seco y semiseco. Algunas de estas plantas son importantes para la conservación, como: palo de hierro o Quiebrahacha, Karwinskia caloneura; canela de la tierra, Canella winterana, y cardón o guamacho, Bucida spinosa. También crecen algunas especies de cactáceas, que son protegidas por CITES. Refugio de Vida Silvestre Gran Estero El Refugio de Vida Silvestre Gran Estero fue creado mediante el Decreto 571-09, en su Artículo 31 y cubre el sistema de humedales, dunas y manglares comprendido entre caño Prieto, en el extremo oriental y el caño Cuba Libre en el extremo noroccidental, al sur de la bahía Escocesa, con una superficie de 153.32 km². En esta área hay varias especies de la flora que ameritan la protección, como es el caso de las diferentes especies de mangle, pero principalmente el drago, Pterocarpus officinalis, especie otrora abundante en esta zona, pero cuyas poblaciones se han reducido drásticamente debido a distintas acciones humanas que han cambiado el uso del suelo en el Bajo Yuna. Otros objetos de conservación incluyen a la avifauna nativa, endémica y migratoria, así como el espacio de reproducción de la jicotea de agua dulce Trachemys stejnegeri, y de varias especies de tortugas marinas, 9 - 80 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS 9 - 81 particularmente del carey y el tinglar, así como los extensos ecosistemas de humedales de esta zona y los grupos acuáticos o de ambientes palustres asociados. Refugio de Vida Silvestre Laguna San José El Refugio de Vida Silvestre Laguna San José fue creado mediante el Decreto 266 del 2016. La laguna San José, o laguna Abajo, se localiza en la sección San José, del distrito municipal Gautier, municipio San José de los Llanos, provincia de San Pedro de Macorís. En tiempos anteriores existían en los alrededores de esta, siete lagunas conocidas como: laguna Los Santana, la del Cibao, la de Beto, la Carreterita de Margarita, La Larguita, la Del Jobo y La Balsa. Sin embargo, en la actualidad se han unido, formando un sistema lagunar hoy llamada San José, la cual tiene una superficie de 0.58 km². Además, esta laguna tiene tres sumideros, lo que demuestra su conexión con el río Brujuelas. Los terrenos circundantes a esta laguna, según información de comunitarios, son de propiedad privada. Originalmente estaban dedicados al cultivo de la caña de azúcar, cuyo cultivo luego fue eliminado para la siembra de arroz y el establecimiento del pastoreo. Estos terrenos en los actuales momentos están cubiertos por vegetación, principalmente bosque de campeche, bosque ribereño, pastizales y pequeñas áreas de cultivos. Aunque el principal objeto de conservación es el ecosistema lagunar y la fauna acuática, también hay especies de la flora autóctona que deben ser preservadas, por su importancia biológica y ecológica y por su utilidad para las comunidades. Refugio de Vida Silvestre Río Dulce El Refugio de Vida Silvestre Río Dulce fue creado mediante el Decreto 90 del 2016. Esta zona incluye una parte marina, fluvial y terrestre de 1.92 km², con inicio en las proximidades del puente Charles Bluhdorn hasta 300 m al norte del puente de la Autovía del Coral. En esta área protegida se enlazan el bosque ribereño, manglares y un bosque latifoliado sobre farallones con gran diversidad de fauna. El Ministerio Ambiente en el 2014 realizó una evaluación ecológica del Refugio de Vida Silvestre Río Dulce, donde se encontraron 15 especies de plantas amenazadas, según la Lista Roja Roja del Jardín Botánico Nacional, 2016. De estas, tres se encuentran En Peligro (EN): corozo, Acrocomia quisqueyana; vainilla, Vanilla barbellata y ceiba, Ceiba pentandra. Las otras 12 están como Vulnerables (VU): cayuco, Pilosocereus polygonus; mangle rojo, Rhizophora mangle; palma cana, Sabal domingensis; guayacán, Guaiacum officinale; palma real, Roystonea hispaniolana; gri-gri, Bucida buceras; mangle de botón, Conocarpus erectus; cordia, Cordia fitchii; guajaca, Tillandsia usneoides; caoba, Swietenia mahagoni; canela de tierra; Canella winterana; vera, Guaiacum sanctum; mangle blanco, Laguncularia racemosa. Otras especies nativas importantes en esta área protegida son: caya amarilla, Sideroxyulon foetidissimum; caya colorá o cuyá, Sideroxylon salicifolium; uvero o uva de sierra, Coccoloba diversifolia; cuerno de buey, Exothea paniculata; higo cimarrón, Ficus trigonata, y cuero de puerco, Ottoschulzia domingensis. Con respecto a la herpetofauna, del total de especies de anfibios registradas, la rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) está en la categoría Vulnerable (VU), según la Lista Roja del Ministerio Ambiente, 2018, mientras que en el grupo de los reptiles, al anolis gigante dominicano (Anolis baleatus) y la boa grácil de la Hispaniola (Chilabothrus gracilis), se encuentran como Vulnerables (VU). En relación con la avifauna, el perico (Psittacara chloropterus), endémica de la Hispaniola, se encuentra En Peligro (EN). Mientras que de los mamíferos terrestres, cuatro especies de murciélagos se encuentran como Vulnerables: Pteronotus quadridens, Mormoops blainvillii, Erophylla bombifrons y Phyllonycteris poeyi. SANTUARIO DE MAMÍFEROS MARINOS Santuario Marino del Norte La Ley que crea el Santuario Marino del Norte fue aprobada el 10 de diciembre de 2013, para preservar, conservar, proteger y asegurar el uso sostenible de los recursos de los ecosistemas marinos en su ámbito geográfico de aplicación en las provincias de Montecristi y Puerto Plata, particularmente la integridad ecosistémica y la conservación del hábitat natural de la principal población de manatí antillano de la República Dominicana, los arrecifes coralinos, las tortugas marinas y las poblaciones de LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES delfines y ballenas que conviven, se alimentan, se reproducen o simplemente transitan por la zona marino-costera del norte y noreste del Parque Nacional Submarino de Montecristi, frente a las costas de Punta Rusia, Estero Hondo y al noroeste del Parque Nacional La Hispaniola, en armonía con el desarrollo turístico, la pesca y demás actividades productivas compatibles con la categoría genérica Manejo de Hábitat/Especies (UICN, 2015). Esta Área protegida tiene una superficie de 19.5 km² en tierra firme (manglares, humedales y pendientes de cerros y lomas contiguos a la costa) y 255.80 km² que corresponden a la zona marina, para una superficie total de 274.85 km². Todos los estudios que han sido ya mencionados para la costa noroccidental del país coinciden con el espacio geográfico de esta Área Protegida. RESERVAS NATURALES En esta categoría, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas posee 15 Reservas Forestales: Alto Bao, Alto Mao, Arroyo Cano, Cerros de Chacuey, Loma Novillero, Cabeza de Toro, Loma del 20, Villarpando, Guanito, Las Matas, Cayuco Hatillo, Cerro de Bocanigua, Barrero, Río Cana. Algunas de estas reservas cuentan con estudios de biodiversidad como, por ejemplo, la Reserva Forestal Hatillo (SEMARN, 2009). PAISAJES PROTEGIDOS Los objetivos de manejo de los Paisajes Protegidos, según la Ley Sectorial de Áreas Protegidas (202-04), incluyen: mantener paisajes característicos de una interacción armónica entre el hombre y la tierra, conservación del patrimonio natural y cultural y de las condiciones del paisaje original, así como proporcionar beneficios económicos derivados de actividades y usos tradicionales sostenibles y del ecoturismo. Los usos permitidos en esta categoría incluyen: recreación y turismo, actividades económicas propias del sitio, usos tradicionales del suelo, infraestructuras de viviendas, actividades productivas y de comunicación preexistentes, nuevas infraestructuras turísticas y de otra índole reguladas en cuanto a densidad, altura y ubicación. En esta categoría, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas posee diez Vías panorámicas, cuatro áreas Nacionales de Recreo y tres Corredores Ecológicos. Las diez vías panorámicas: Mirador del Atlántico, provincia María Trinidad Sánchez; Mirador del Paraíso, provincia Barahona; Carretera El Abanico-Constanza, provincias de La Vega y Monseñor Nouel; Carretera Cabral-Polo, provincia Barahona; Carretera Santiago-La Cumbre-Puerto Plata, provincias Puerto Plata, Santiago; Carretera Bayacanes–Jarabacoa, provincia La Vega; Costa Azul, provincia La Altagracia; Entrada de Mao, provincia Valverde; Carretera Nagua-Sánchez, Nagua-Cabrera; provincias Samaná y María Trinidad Sánchez; Autovía Santo Domingo-Samaná-Boulevard del Atlántico, provincia María Trinidad Sánchez; conformadas por paisajes costeros, ribereños de montañas y llanuras todas de gran belleza y poseedoras de recursos naturales valiosos, son representativas de una biodiversidad que debe ser preservada por la fragilidad de los ecosistemas que contienen y por la riqueza de la fauna y la flora que las caracterizan. De las cuatro Áreas Nacionales de Recreo: Cabo Rojo-Bahía de las Águilas, Pedernales; Guaraguao-Punta Catuano, La Altagracia; el Puerto Guaiguí, provincia La Vega, Boca de Nigua, San Cristóbal, la Ley 202-04 solo especifica sus límites; y solo esta última, creada anteriormente (Decreto 571-09) se describe como objeto de protección aprovechar el potencial recreativo y ecoturístico de la playa Los Charcos, con casi 7 km de longitud, la biodiversidad y el conjunto de valores naturales asociados y representados por el delta del río Nigua, dunas, humedales, manglares, lagunas, aves acuáticas, vegetación ribereña y sus recursos culturales asociados como las ruinas de los ingenios coloniales de Boca de Nigua y Bachiller Belosa, el antiguo Leprocomio y la Casa de Trujillo. El Área Nacional de Recreo Boca de Nigua cuenta con dos evaluaciones de la biodiversidad de su flora y fauna (Sirí et al., 2010; Ministerio Ambiente, 2014). Los Corredores Ecológicos: Autopista Duarte, entre las provincias Santiago y Santo Domingo; Autopista Juan Bosch, provincias La Romana, San Pedro de Macorís y Santo Domingo; y la Autopista 6 de Noviembre, entre las provincias Peravia y Santo Domingo tienen como objetivo conservar sus entornos y restaurar las áreas que fueron afectadas en el proceso de su construcción. 9 - 82 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS EL COMANEJO DE LAS ÁREAS PROTEGIDAS EN LA REPÚBLICA DOMINICANA En la República Dominicana, las primeras experiencias de Comanejo se remontan a la década de los ochenta, del pasado siglo XX. El objetivo del Comanejo es contribuir a la gestión efectiva de las áreas protegidas, con la integración de la sociedad y sus organizaciones en la gestión de las mismas, anteponiendo siempre el interés de la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales en general sobre cualquier otro en particular. Con la adopción de las “Políticas para la Gestión Efectiva del Sistema Nacional de Áreas Protegidas” a finales del 2006, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales desarrolló un marco específico de políticas de comanejo para las Áreas Protegidas. Estas políticas específicas constituyen el referente principal para la continuación y definición de nuevos elementos y procedimientos acerca del comanejo en las Áreas Protegidas. Después de más de 25 años de experiencia acumulada, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales elaboró y aprobó. mediante la Resolución No. 02-2015, el Reglamento para el Comanejo de Áreas Protegidas en la República Dominicana, con el cual se propone “regular de manera más efectiva la elaboración, implementación, administración, monitoreo, control y evaluación de los acuerdos de Comanejo de las Áreas Protegidas”. Actualmente existen 18 experiencias formales de Comanejo (Tabla 9.4), la mayoría de ellas exitosas. Lo más destacado de estas experiencias es que las comunidades no solo han participado en la toma de decisiones y la gestión de las áreas protegidas, sino que han aprendido que dichas áreas pueden representar un medio de vida para sus habitantes, al mismo tiempo que se preservan la biodiversidad y los recursos naturales en general. 9 - 83 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Á R EA P R O T EG ID A O R G A N IZ A C IÓ N Y /O IN ST IT U C IÓ N C O N TA C TO P R IN C IP A L M O D A LI D A D ES D E C O M A N EJ O FE C H A D E IN IC IO V IG EN C IA O B SE R VA C IO N ES 1. R es er va C ie nt ífi ca É b an o V er d e Fu nd ac ió n p ar a el D es ar ro llo H um an o (P R O G R E S S IO ) R am ó n E lía s C as ti llo D el eg ac ió n d e A d m in is tr ac ió n N ov /1 9 9 1 N ov /1 9 9 6 y se re nu ev a au to m át ic am en te D ec re to e je cu ti vo es ta b le ci ó F id ei co m is o d e A d m in is tr ac ió n 2. R es er va C ie nt ífi ca La s N eb lin as C E D A F y e l J ar d ín B ot án ic o N ac io na l A cu er d o C o m an ej o 21 /j ul io / 0 4 20 54 V ig en te 3. R es er va C ie nt ífi ca Lo m a G ua co ne jo S o ci ed ad p ar a el D es ar ro llo In te g ra l d el N o rd es te – S O D IN . Ju lio D ía z Le o na rd o L iri an o A cu er d o C o m an ej o V en ci d o 4. R es er va C ie nt ífi ca Lo m a Q ui ta E sp ue la . Fu nd ac ió n Lo m a Q ui ta E sp ue la . M ar ía A lt . C am ilo E nr iq ue F ab iá n A cu er d o d e C o m an ej o 19 9 2 19 9 7 E n p ro ce so d e re no va ci ó n 5. P ar q ue N ac io na l d el E st e (S ec to r P ad re N ue st ro ) A so ci ac ió n d e H ot el es L a R o m an a- B ay ah íb e D an ie l H er ná nd ez Q ui ño ne s P re si de nt e A na G ar cí a S ot o ca D ir ec to ra E je cu ti va A cu er d o d e C o m an ej o 20 0 5/ 20 11 R en ov ad o e n 20 13 V ig en te 6. P ar q ue N ac io na l N al g a d e M ac o Fu nd ac ió n Fr o nt er a Fu tu ro , I nc . D o m in g o C o nt re ra s A cu er d o d e C o o p er ac ió n A g o st o 2 0 11 In d efi ni d o 7. P ar q ue N ac io na l V al le N ue vo (C en tr o d e V is it an te s "L a P irá m id e" y p o líg o no co lin d an te c o n 8 0 ,0 0 0 h ct s) Fu nd ac ió n P R O PA G A S Li ss et te F er ná nd ez A cu er d o d e G es ti ó n C o m p ar ti d a -C o ad m in is tr ac ió n d el C en tr o d e V is it an te s "L a P irá m id e" y p o líg o no c o lin d an te co n 8 0 ,0 0 0 h ec tá re as . A b ril 2 0 12 A b ril 2 0 17 V en ci ó e n ab ril 20 17 8. P ar q ue N ac io na l A na ca o na Fe d er ac ió n d e P eq ue ño s Y M ed ia no s P ro d uc to re s d el B o sq ue S ec o d el S ur o es te (F E P R O B O S U R ) y D ió ce si s d e S an J ua n d e la M ag ua na . Lu is A lf re d o D ía z Fl o riá n A cu er d o in te rin st it uc io na l co n el o b je ti vo d e au na r e sf ue rz o s p ar a co ns er va r l o s re cu rs o s na tu ra le s d el P ar q ue N ac io na l A na ca o na . 20 11 20 14 V en ci d o 9. P ar q ue N ac io na l S ub m ar in o L a C al et a R ee f C he ck R ep úb lic a D o m in ic an a R ub én T o rr es C el . 8 0 9 -9 0 2- 6 0 6 5 C o m an ej o - M o d al id ad D el eg ac ió n d e A d m in is tr ac ió n A b ril 2 0 10 A b ril 2 0 12 R en ov ad o e n m ar zo 20 17 V ig en te h as ta m ar zo 2 0 22 T ab la 9 .4 . E xp er ie nc ia s de c om an ej o en la s Á re as P ro te gi da s de R ep úb lic a D om in ic an a. 9 - 84 LA BIODIVERSIDAD EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS T ab la 9 .4 . E xp er ie nc ia s de c om an ej o en la s Á re as P ro te gi da s de R ep úb lic a D om in ic an a. C on ti nu ac ió n. Á R EA P R O T EG ID A O R G A N IZ A C IÓ N Y /O IN ST IT U C IÓ N C O N TA C TO P R IN C IP A L M O D A LI D A D ES D E C O M A N EJ O FE C H A D E IN IC IO V IG EN C IA O B SE R VA C IO N ES 10 .M o nu m en to N at ur al S al to d e la D am a ja g ua A so ci ac ió n d e G uí as S al va vi d as d el R ío D am a ja g ua H er ib er to L ó p ez C el .8 4 9 -3 53 -4 15 5 R o b er to G ó m ez C el .8 0 9 -2 8 0 -4 20 0 8 0 9 -2 50 -4 20 0 A cu er d o d e C o m an ej o. La c o m un id ad p ar ti ci p a d e lo s b en efi ci o s d e la vi si ta ci ó n, y a q ue p ar te d e lo s b en efi ci o s se d ed ic an a l a p o yo d e in ic ia ti va s o ne ce si d ad es d e la c o m un id ad y a l p ag o d e se rv ic io s am b ie nt al es a lo s p ro p ie ta rio s d e lo s te rr en o s. N ov . 2 0 0 5 20 0 7 E n p ro ce so d e re no va ci ó n 11 .M o nu m en to N at ur al S al to E l Li m ó n A so ci ac ió n C o m un it ar ia d e E co tu ris m o S al to E l L im ó n - A C E S A L. S al va d o r A lc al á C el .8 0 9 -9 16 -0 8 9 2 A le ja nd ro B el tr é C el .8 0 9 -8 8 2- 25 6 8 C o m an ej o M ay o 2 0 0 6 M ay o 2 0 0 8 E n p ro ce so d e re no va ci ó n M o nu m en to N at ur al P ic o D ie g o d e O ca m p o S o ci ed ad E co ló g ic a d el C ib ao (S O E C I) N el so n R ey es C el .8 0 9 -7 78 -3 72 2 8 0 9 -2 4 7- 38 33 C o m an ej o Ju ni o 2 0 0 5 Ju ni o 2 0 0 7 E n p ro ce so d e re no va ci ó n M o nu m en to N at ur al R ío C um ay as a y C ue va s La s M ar av ill as Fu nd ac ió n P at ro na to d e la C ue va d e la s M ar av ill as W ild a S o sa Te ls . 8 0 9 -3 9 0 -8 18 0 8 0 9 -3 9 0 -8 8 50 w ild as o sa @ g m ai l.c o m C o m an ej o - M o d al id ad D el eg ac ió n d e A d m in is tr ac ió n. 20 0 4 N o e sp ec ifi ca d a. D ec re to E je cu ti vo N o. 3 9 8 -0 3 R ef ug io d e V id a S ilv es tr e La g un as d e B áv ar o y E l C al et ó n C lú st er T ur ís ti co P ro vi nc ia L a A lt ag ra ci a. E rn es to V el o z C el . 8 0 9 -2 23 -1 55 6 W ils o n R o sa rio C el . 8 0 9 -8 78 -6 6 24 C o m an ej o - M o d al id ad D el eg ac ió n d e A d m in is tr ac ió n A b ril 2 0 17 A b ril 2 0 22 V ig en te 2 0 22 R es er va F o re st al Lo m a N ov ill er o Fu nd ac ió n Lo m a N ov ill er o In c. A cu er d o d e C o m an ej o Fe b re ro 2 0 0 4 20 4 4 Te rr en o s p ro p ie d ad d el C o ns ej o E st at al d el A zú ca r. R .V .S . L ag un a M al lé n P at ro na to La g un a M al lé n E d ua rd o B o g ae rt P re si d en te A le xi s D el G iu d ic e D ire ct o ra E je cu ti va (8 0 9 )5 29 -5 9 75 (8 0 9 )2 23 -7 9 75 A cu er d o d e C o o p er ac ió n In te rin st it uc io na l S ep ti em b re 2 0 13 V ig en te p or 2 a ño s, p er o s e re nu ev a au to m át ic am en te p o r i g ua l p er ío d o si n in g un a d e LA S PA R T E S lo o b je ta V ig en te 9 - 85 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES9 - 86 Á R EA P R O T EG ID A O R G A N IZ A C IÓ N Y /O IN ST IT U C IÓ N C O N TA C TO P R IN C IP A L M O D A LI D A D ES D E C O M A N EJ O FE C H A D E IN IC IO V IG EN C IA O B SE R VA C IO N ES R .B . L o m a C ha rc o A zu l y P .N . S ie rr a d e B ah o ru co S o ci ed ad O rn it o ló g ic a d e la H is p an io la (S O H ) Jo rg e B ro cc a Te l.8 0 9 -7 53 13 8 8 E m ai l: jb ro cc a@ so h. o rg .d o y jo rg el ui sb ro cc a@ ya ho o. co m .a r A cu er d o d e C o o p er ac ió n In te rin st it uc io na l A b ril 2 0 13 V ig en te p or 2 añ os , s e re nu ev a au to m át ic am en te p o r i g ua l p er ío d o si n in g un a d e LA S PA R T E S lo o b je ta V ig en te P. A . L ui s Q ui nn C o ns ej o d e C o m an ej o M o ns eñ o r V íc to r M as al le M o d al id ad d e C o m an ej o 20 17 V ig en te T ab la 9 .4 . E xp er ie nc ia s de c om an ej o en la s Á re as P ro te gi da s de R ep úb lic a D om in ic an a. C on ti nu ac ió n. CAPÍTULO BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Leiocephalus personatus mentalis, litoral costero, Punta Cana Eladio Fernández © 10 CAPÍTULO10 1 1 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Introducción MARCO INSTITUCIONAL NACIONAL INSTITUCIONES PÚBLICAS 1 1 INSTITUCIONES PRIVADAS Y ONG MARCO LEGAL NACIONAL VALORACIÓN DEL MARCO INSTITUCIONAL Y LEGAL: ACIERTOS Y VACÍOS CONVENCIONES E INSTITUCIONES INTERNACIONALES Convenios suscritos por República Dominicana Ministerios y Viceministerios CODOPESCA Jardín Botánico Nacional Parque Zoológico Nacional Arquitecto Manuel Valverde Podestá Acuario Nacional Museo Nacional de Historia Natural Profesor Eugenio de Jesús Marcano Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos Institutos de investigaciones Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal CEDAF Fundación PROGRESSIO Fundación Loma Quita Espuela Sociedad Ornitológica de la Hispaniola SOH Fundación PLENITUD Grupo Jaragua Fundación Ecológica PUNTACANA Fondo Pro Naturaleza Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno Programa EcoMar Fundación Dominicana de Estudios Marinos Consorcio Ambiental Dominicano Academia de Ciencias de la República Dominicana Fundación PROPAGAS Fundación Reef Check República Dominicana Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica Marco institucional Investigación Legislación sobre los ecosistemas, grupos y especies terrestres y acuáticas Legislación sobre los ecosistemas, grupos y especies costeras y marinas 1 3 3 4 4 4 4 5 6 6 6 7 7 7 7 7 8 8 8 9 9 9 10 10 10 11 11 12 12 13 16 17 17 1 17 17 Protocolo de Cartagena sobre la Seguridad de la Biotecnología Protocolo de Nagoya sobre acceso a recursos genéticos y distribución justa y equitativa de los beneficios Convención Ramsar Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Protocolo SPAW del Convenio de Cartagena Convenio internacional para la regulación de la pesca de la ballena Algunos grupos y especies migratorias dominicanas Importancia de las especies migratorias Amenazas a las especies migratorias Cambio climático y especies migratorias Importancia de la Colaboración Internacional Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza BirdLife International Comisión de Pesca Continental para América Latina INSTITUCIONES INTERNACIONALES INFRAESTRUCTURA MUNDIAL DE INFORMACIÓN EN BIODIVERSIDAD (GBIF) 17 18 18 19 19 24 24 24 25 25 25 25 26 26 LISTA DE TABLAS Tabla 10.1. División de instituciones que intervienen en la gestión de la biodiversidad. Tabla 10.2. Principales instituciones públicas dominicanas de orientación, estrategias, rectoría, control e investigación de la biodiversidad, ordenadas según su intervención en diferentes ámbitos. Tabla 10.3. Algunas instituciones privadas y ONG dominicanas, vinculadas a la investigación y educación en biodiversidad en diferentes ámbitos. Tabla 10.4. Ejemplos de algunos objetos de conservación de la biodiversidad terrestre y acuática en algunas categorías de Áreas Protegidas: Monumento Natural (MN), Reserva Científica (RC) y Reserva de Vida Silvestre (RVS) de la República Dominicana y su ubicación provincial. Tabla 10.5. Instituciones y convenciones internacionales relacionadas directamente con la biodiversidad en sus diferentes ámbitos, de las cuales la RD es participante. Tabla 10.6. Resumen de los sitios RAMSAR de República Dominicana (según datos de RAMSAR, 2018). Tabla 10.7. Lista de aves reportadas para República Dominicana que aparecen en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). Tabla 10.8. Lista de peces migratorios reportados para República Dominicana que aparecen de actualización de la biodiversidad (MARENA, en preparación). Tabla 10.9. Lista de tiburones reportados para República Dominicana que aparecen en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). Tabla 10.10. Lista de tortugas marinas reportadas para República Dominicana que aparecen en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). Tabla 10.11. Lista de mamíferos marinos reportados para República Dominicana que aparecen en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Introducción El presente apartado realiza una compilación y análisis del marco legal e institucional en materia de biodiversidad en República Dominicana, enfocada a evaluar el nivel de cobertura que en materia de legislación tienen los diferentes elementos de la biodiversidad en sus múltiples enfoques de conservación, así como las nuevas necesidades legislativas y de arreglos institucionales para aquellos recursos que, siendo especialmente vulnerables, aún no gozan de la protección y la atención necesaria. También se realiza una compilación y análisis del marco legal e institucional internacional en materia de biodiversidad enfocada a evaluar la participación de nuestro país en aquellas Convenciones y Organizaciones que a nivel regional o mundial marcan pautas para la protección de los diferentes recursos de biodiversidad. Algo que debe aclararse es que en República Dominicana la biodiversidad es un tema central de la Agenda Ambiental Dominicana bajo la Dirección del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, pero a su vez es un eje transversal de todos los sectores del desarrollo que comprende dicha agenda, donde están representadas múltiples instituciones. Así, por ejemplo, muchas regulaciones que tienen un carácter sectorial –por ejemplo los recursos hídricos– conciernen indirectamente al tema de la biodiversidad, pues las regulaciones que tratan los requerimientos físicos y químicos para mantener la estabilidad del régimen hidrológico y cumplir sus funciones de flujo de dilución, capacidad de conducción de sólidos, recarga de acuíferos o mantenimiento de la calidad del agua, son a la vez esenciales para el mantenimiento de los ecosistemas fluviales y su biota asociada. Bajo este criterio trataremos de enfocarnos a la legislación e institucionalidad relacionada directamente con la biodiversidad, tocando tangencialmente aquella que lo hace indirectamente, solo cuando sea estrictamente necesario. MARCO INSTITUCIONAL NACIONAL La institucionalidad dominicana en materia de biodiversidad es amplia y diversa, por lo que en aras de simplicidad hemos agrupado las instituciones en tres tipos, considerando instituciones públicas que son parte del Estado dominicano y cumplen un papel básico, bien sea de rectoría y control o de educación e investigación, instituciones privadas y organizaciones no gubernamentales (Tabla 10.1). Tabla 10.1. División de instituciones que intervienen en la gestión de la biodiversidad. 10. BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD TIPO CARACTERÍSTICAS Instituciones públicas Son instituciones que dependen y reciben aportes del Estado y su accionar está dirigido por los planes, políticas y líneas estratégicas que, a nivel nacional, trazan la misión y objetivos de las diferentes sectoriales. Instituciones privadas Dependen y reciben aportes de inversores privados, no gubernamentales, accionistas o propietarios para desarrollar actividades que favorecen a la sociedad a la vez que a la propia institución al dejar un saldo de prestigio y papel social que eventualmente tiene un saldo económico. ONG Organizaciones que no son parte de las esferas gubernamentales ni son empresas, cuyo fin fundamental no es el lucro y, por lo general, son conformadas y se encuentran a cargo de ciudadanos comunes que comparten una visión y misión común, pudiendo obtener financiamiento del Gobierno, otras ONG, Fundaciones, o de individuos o empresas particulares. INSTITUCIONES PÚBLICAS Ministerios y Viceministerios El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales es el organismo encargado de elaborar, ejecutar y fiscalizar las políticas nacionales sobre medio ambiente y recursos naturales, promoviendo y estimulando las actividades de preservación, protección, restauración y uso sostenible de los mismos. Es, por tanto, la institución rectora de los asuntos de la biodiversidad en todos sus ámbitos. Rige la gestión del medio ambiente, los ecosistemas y los recursos naturales, para contribuir al desarrollo sostenible en virtud de las atribuciones conferidas por la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales 64-00 (MARENA, 2015). 10 - 1 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Al menos cinco de sus Viceministerios tienen relación directa con diferentes aspectos de la biodiversidad (Tabla 10.2). El Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad tiene la misión de contribuir a la conservación de la biodiversidad en todo el territorio nacional como base para el desarrollo sostenible y el mejoramiento de la calidad de vida mediante la administración de un Sistema Nacional de Áreas Protegidas y la aplicación de normas y regulaciones en la República Dominicana. Es la instancia clave de la biodiversidad nacional, pues su funciones principales incluyen: a) coordinar el diseño y aplicación de la política nacional de desarrollo de las Áreas Protegidas y la conservación de la diversidad biológica del país, b) elaboración y aplicación de normas, regulaciones y procedimientos necesarios para la gestión sostenible de las áreas protegidas y la biodiversidad, c) regular el uso y trasiego de los recursos de la biodiversidad, d) promover el desarrollo, conservación y manejo de los recursos de flora y fauna silvestres, e) administrar el Sistema Nacional de Áreas Protegidas a fin de que se garantice la integridad de las mismas, la prestación de los servicios ambientales y la interacción ambientalmente sana con los usuarios, f) promover la participación de las comunidades rurales en planes, programas y proyectos para la conservación de la biodiversidad y las áreas protegidas y g) dar seguimiento a las convenciones internacionales que están relacionadas con la gestión de la biodiversidad, los ecosistemas y la vida silvestre. Cuenta en su estructura con la Dirección de Áreas Protegidas y la Dirección de Biodiversidad. El Viceministerio de Recursos Costeros y Marinos tiene la misión de reglamentar el manejo, la conservación y el uso sostenible de los recursos costeros y marinos, así como de aguas interiores de la República Dominicana, dentro del marco de la sostenibilidad. Es la institución clave de la biodiversidad costera y marina nacional con funciones de: a) establecer y dirigir las políticas de administración y protección de la franja costero marina, así como el Mar Territorial, la Zona Contigua y la Zona Económica Exclusiva a fin de regular las actividades y uso de los recursos naturales que se localizan en su entorno, b) evaluar y regir la implementación de regulaciones específicas y sanciones, c) dar seguimiento de los convenios internacionales sobre política marina, sobre espacios costeros y marinos y sus recursos, d) establecer las bases y coordinaciones necesarias para lograr un ordenamiento adecuado en el uso y manejo de las de la zona costera y marina y e) proporcionar el acceso a la información sobre medio ambiente costero marino, útil para la gestión ambiental y toma de decisiones. Cuenta en su estructura con el Departamento de Conservación y Restauración de Ecosistemas Costeros, el Departamento de Evaluación Ecosistemas Costeros y Marinos, el Departamento de Monitoreo de Recursos Costeros y Marinos y el Departamento Manejo Integrado. Tabla 10.2. Principales instituciones públicas dominicanas de orientación, estrategias, rectoría, control e investigación de la biodiversidad, ordenadas según su intervención en diferentes ámbitos. INSTITUCIÓN ÁMBITOS DE LA BIODIVERSIDAD Terrestre Acuática Costera Marina Ministerio de Agricultura X Zoológico Nacional X Instituto de Investigaciones Agropecuarias X Instituto de Estudio de las Enfermedades Zoonóticas X Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales X Viceministerio de Recursos Forestales X X Viceministerio de Suelos y Aguas X X Instituto de Investigaciones Botánicas y Zoológicas X X Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales X X X X Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad X X X X Viceministerio de Gestión Ambiental X X X X Museo Nacional de Historia Natural X X X X Jardín Botánico Nacional X X X X Instituto de Innovación en Biotecnología e Industria X X X X Consejo Dominicano para Fomento de Pesca y Acuicultura X X X Acuario Nacional de Santo Domingo X X X Viceministerio de Recursos Costeros y Marinos X X Centro de Investigaciones de Biología Marina X X Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos X X El Viceministerio de Gestión Ambiental tiene la misión de garantizar un ambiente sano y seguro para las presentes y futuras generaciones, en lo cual juega un papel fundamental la conservación de la biodiversidad pues su función principal es garantizar que las actividades humanas realizadas en el país se correspondan con las normativas y reglamentos de calidad ambiental establecidas. Cuenta en su estructura con la Dirección de Calidad Ambiental, Dirección de Protección Ambiental y la Dirección de Evaluación Ambiental. Esta última es altamente relevante para la protección de la biodiversidad, pues debe garantizar que 10 - 2 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES los estudios de impactos, las evaluaciones de impacto ambiental y la declaración de impacto ambiental se hagan dentro de las normas establecidas en los proyectos, tanto públicos como privados. Ello incluye que dichos estudios incorpore la correcta descripción de los recursos de biodiversidad, la valoración de los impactos ambientales y la toma de medidas a través de los planes de manejo y adecuación ambiental. El Viceministerio de Recursos Forestales tiene la misión de promover y garantizar la repoblación forestal y el manejo sostenible de los recursos forestales en el marco de la aplicación de la política forestal del Estado y las normas que regulan su aprovechamiento, así como proveer las informaciones más actualizadas en asuntos forestales obtenidas de investigaciones realizadas en el país y en otros países que puedan aplicarse en República Dominicana. Es responsable de regular la gestión de los recursos forestales que se encuentran fuera del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, con criterio de sostenibilidad, procurando la incorporación del sector privado y de las comunidades locales a la protección de los ecosistemas forestales. Cuenta en su estructura con la Dirección de Bosques y Manejo Forestal y la Dirección de Reforestación y Fomento Forestal. Es una institución clave por la connotación que tienen nuestros ecosistemas de bosques en la biodiversidad dominicana. El Viceministerio de Suelos y Aguas tiene la misión de gestionar de manera integral y sostenible los suelos, la corteza terrestre y las aguas interiores. Algunas de sus funciones le confieren un papel relevante en la biodiversidad como: a) garantizar el manejo integral de cuencas hidrográficas, b) proteger, conservar, mejorar, restaurar suelos y aguas interiores, c) promover la explotación racional de materiales de la corteza terrestre en cumplimiento con las regulaciones ambientales vigentes, d) promover la conservación y uso de aguas interiores (superficiales y subterráneas) y los suelos. Cuenta en su estructura con la Dirección de Agua y Cuencas Hidrográficas y la Dirección de Uso de Suelos y Manejo de Agregados. Dentro de las instituciones del Ministerio debe mencionarse la Escuela Nacional de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que es un centro para el desarrollo de recursos humanos en ciencia y tecnología para la gestión ambiental. Cuenta con el apoyo de varias universidades nacionales y extranjeras que ofrecen sus experiencias en las ofertas académicas. La oferta académica tiene una duración de dos años y medio, durante los cuales los estudiantes adquirirán formación académica multidisciplinaria en Gestión Ambiental, Suelos y Aguas, Áreas Protegidas y Recursos Forestales. El objetivo de esta iniciativa es impulsar el liderazgo juvenil en los programas educativos, a fin de lograr un desarrollo sostenible acorde con las capacidades y potencialidades del país, a través de experiencias prácticas de campo, tales como producción de plantas en ambientes controlados, jardinería, compostaje, conservación de suelos, construcción de senderos e interpretación ambiental; dominio básico de las herramientas tecnológicas; sistema de información geográfica y mediciones ambientales. Según P. Tavárez (com. pers.), esta institución no cuenta con reconocimiento académico por parte del Ministerio de Educación Superior, situación que requiere atención y coordinación interinstitucional. Finalmente, el Ministerio de Agricultura tienen un vínculo directo con los usos de la biodiversidad y el desarrollo biotecnológico al formular y dirigir las políticas agropecuarias de acuerdo con los planes generales de desarrollo del país, para que los productores aprovechen las ventajas comparativas y competitivas en los mercados y contribuir de esa manera a garantizar la seguridad alimentaria, la generación de empleos productivos y de divisas y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población (MINAGR 2015). CODOPESCA El Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura es un organismo encargado de regular, desarrollar, fomentar y fiscalizar la explotación e investigación pesquera y acuícola y/o extracción de los recursos bióticos de la República Dominicana. CODOPESCA establece políticas, estrategias, normas, regulaciones y otros instrumentos relacionados con el uso de los recursos pesqueros, de manera que conduzca hacia el desarrollo sostenible y responsable. Cuenta con Estaciones Regionales en Baní, Barahona, Samaná, Miches, Monte Cristi, Santiago, San Pedro, Puerto Plata y Santo Domingo. Se encarga de otorgar las licencias de explotación pesquera/acuícola y comercialización, y certificados de no objeción para importación y exportación de productos pesqueros (CODOPESCA, 2015). Jardín Botánico Nacional El Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael María Moscoso, fundado en 1976, es la entidad responsable del estudio, conservación y difusión sobre la flora dominicana, así como fomentar la educación y conciencia ambiental, manteniendo el espacio idóneo para las colecciones vivas de herbario y para recreación del público en general. Es una institución descentralizada, adscrita al Ministerio 10 - 3 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD de Medio Ambiente y Recursos Naturales. El Jardín Botánico Nacional publica anualmente los resultados de las investigaciones y descubrimientos florísticos en su revista científica Moscosoa, la cual tiene circulación nacional e internacional, gracias al apoyo de instituciones y científicos relacionados a las Ciencias Botánicas con quienes se mantiene un activo intercambio. Para cumplir con los objetivos para los cuales fue creado, el Jardín cuenta con los Departamentos de Botánica, Horticultura y Educación Ambiental (JBN, 2015). Parque Zoológico Nacional Arquitecto Manuel Valverde Podestá El Parque Zoológico Nacional Arq. Manuel Valverde Podestá –ZOODOM– es una institución educativa, científica y recreativa de servicio público, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Surge en 1975 como una necesidad educativa para el país, como centro destinado al fomento de la educación, la investigación y la cultura, en lo que concierne a la biodiversidad en general, así como a la preservación de la fauna nacional. Además, forma parte de sus objetivos el fortalecimiento de los proyectos de conservación de la fauna nativa, endémica y exótica en vías de extinción para contribuir con la diversificación del pool genético de la población animal. Este parque de 1,250,000 m² constituye uno de los pulmones más importantes de la zona urbana de Santo Domingo. Sirve de refugio a varias especies de animales silvestres, tanto nativas como migratorias. Dentro de los programas y proyectos de conservación se encuentran: rehabilitación de cotorras y pericos de la Hispaniola, reproducción y cría en cautiverio de la perdiz caquito, la iguana de Ricord y el cuervo de cuello blanco, cría en cautiverio de palomas de la Hispaniola, conservación del flamenco del Caribe, estudio del solenodonte, e investigación y reproducción en cautiverio de la biajaca (ZOODOM, 2015). Acuario Nacional El Acuario Nacional de la República Dominicana, creado en el año 1990, tiene la finalidad de ser una institución educativa, científica, cultural y recreativa, cuya misión es proteger y conservar la biodiversidad costera y marina y dulceacuícola del país, promoviendo su conocimiento a través de actividades educativas y exhibiciones permanentes y temporales. Las funciones principales que desempeña el Acuario Nacional de la República Dominicana son: conservación, investigación, educación, acuariología y veterinaria. En el Acuario Nacional funciona el Centro de Rescate y Rehabilitación de Especies Acuáticas. Entre sus actividades relevantes se encuentra la rehabilitación de manatíes y la recuperación de tortugas marinas, como la tortuga verde (Chelonia mydas) y carey (Eretmochelys imbricata). En estos momentos, la institución está desarrollando un amplio programa de reproducción de especies endémicas y nativas, que son liberadas en cuerpos de aguas donde prácticamente han desaparecido, así como un plan piloto de siembra de corales en el litoral de las instalaciones del Acuario Nacional (Acuario Nacional, 2015). Museo Nacional de Historia Natural Profesor Eugenio de Jesús Marcano Esta institución está orientada al estudio y conservación de la biodiversidad de Hispaniola y la región del Caribe, así como a la educación y divulgación ambiental que abrió sus puertas en el año 1982. Es una institución autónoma adscrita al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales mediante la Ley General Ambiental 64-00. Su objetivo es mantener colecciones científicas representativas del patrimonio natural de la República Dominicana, realizar investigaciones que contribuyan a la conservación de la biodiversidad de la Hispaniola y el Caribe insular y educar a la comunidad sobre el mundo natural. El museo alberga importantes colecciones iniciadas a finales de 1960 que alcanzan el número de 120,000 especímenes correspondientes a diferentes grupos zoológicos, ofreciendo una muestra representativa de la biodiversidad faunística de la isla. Estos especímenes coleccionados constituyen un importante banco de datos del patrimonio natural dominicano al cual se puede acceder en línea desde el Sitio Web del museo. El contenido de las colecciones catalogadas, en densidad y representatividad, se distribuye como se desglosa en colecciones de insectos, arácnidos, crustáceos, moluscos, equinodermos, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Publica periódicamente la revista Novitates Caribea que goza de reconocimiento nacional e internacional y es una referencia obligada sobre la biodiversidad de República Dominicana y la isla Hispaniola (MNHN, 2015). Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos Con la promulgación de la Ley 66-07 que declara la República Dominicana como Estado Archipielágico, se crea la Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos, ANAMAR, órgano de Derecho Público cuya función principal es la de velar por la investigación, conservación y aprovechamiento de los recursos vivos y no vivos del mar, del fondo del mar, y del subsuelo del fondo del mar. Esta institución tiene como función la de investigar, conservar y aprovechar los recursos vivos y no vivos del mar, del fondo 10 - 4 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES del mar y del subsuelo del fondo marino. Es la encargada de representar interna y externamente al Estado dominicano en lo relativo al mar, usos y derechos. Su misión es proveer al Estado dominicano las herramientas técnicas, científicas y jurídicas necesarias para la investigación, conservación y aprovechamiento sostenible de los recursos vivos y no vivos existentes en nuestros espacios marítimos. Armonizar las políticas marítimas estatales para darles coherencia y hacerlas compatibles con el Derecho Internacional vigente a fin de lograr una correcta administración oceánica y el desarrollo pleno del sector marítimo. Ha implementado múltiples proyectos de investigación como, por ejemplo, el proyecto de desarrollo de arrecifes coralinos, o recursos pesqueros, como la langosta. Institutos de investigaciones Centro de Investigaciones de Biología Marina (CIBIMA) es un instituto universitario de investigaciones científicas fundado en 1962, dedicado principalmente al estudio y conocimiento de la biodiversidad de los ecosistemas costeros, marinos y acuáticos de República Dominicana. CIBIMA ha incursionado en campos de taxonomía, pesquerías, acuacultura, control de calidad de productos pesqueros, contaminación marina, fisiología animal y uso de especies marinas como recursos farmacéuticos. Además de dedicarse a la investigación, también realiza trabajos de educación superior, principalmente en programas de posgrado y talleres técnicos. En la actualidad, el CIBIMA cuenta con un personal conformado por profesores investigadores, auxiliares de investigación y personal administrativo (UASD, 2015). El Instituto de Investigaciones Botánicas y Zoológicas es una instancia adscrita a la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, fundado en 1941 como Instituto de Investigaciones Botánicas. Cuenta con el Herbario USD, registrado en el año 1975, en el International Bureau of Plant Taxonomy y contiene plantas colectadas por investigadores nacionales e internacionales, algunas de las cuales datan desde 1910. En el área de Zoología tiene una valiosa colección entomológica formada por más de 40,000 ejemplares, su colección malacológica y además colecciones de arácnidos, peces y de fósiles que representan diferentes formaciones geológicas de la isla. Las áreas de interés institucional son: descripción, inventario y cuantificación de la biodiversidad; conservación, ecología, evolución, genética, historia natural, paleontología, sistemática y biogeografía. Sus líneas de investigación incluyen: la descripción, inventario y cuantificación de la biodiversidad y ecología de Hispaniola, conservación biológica, sistemática y biogeografía (UASD, 2015). Además, la Facultad de Ciencias Agronómicas y Veterinarias de la UASD cuenta con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias y el Instituto de las Enfermedades Zoonóticas. La primera está encargada de investigaciones de manejo de suelos, protección de cultivos, manejo integrado de plagas y nutrición animal, y la segunda se encarga de investigaciones sobre enfermedades infectocontagiosas (víricas, bacterianas, fúngicas y parasitarias) que se transmiten desde otros vertebrados a los seres humanos (zoonosis) (UASD, 2015). El Instituto de Innovación en Biotecnología e Industria (IIBI) fue instituido en el 2005 para ejecutar actividades que fomenten el desarrollo tecnológico innovativo en áreas tales como la biotecnología, que permitan que el país, a través del perfeccionamiento de sus capacidades, insertarse adecuadamente, en el corto plazo y con cierto grado de competitividad, en el mercado internacional. Su misión es conducir investigaciones científicas, transferencia e innovación tecnológica, así como consultoría técnica, en áreas relevantes para el desarrollo nacional. El objetivo fundamental del área de Biotecnología Industrial del IIBI es contribuir con el desarrollo de las diferentes ramas de la industria nacional (alimentaria, agroindustria, fermentaciones, etc.), mediante estudios e investigaciones de bioprocesos y nuevos productos, así como ofertar asistencias y orientaciones a las empresas, cuya producción esté relacionada con dichos procesos. En biotecnología vegetal, el objetivo es promover la transferencia tecnológica como una herramienta de reducción de la pobreza y aseguramiento alimentario, promover la biotecnología vegetal como una tecnología de punta e instrumento de desarrollo integral en las áreas agropecuarias y forestales, con líneas como cultivo de tejidos, biología molecular, ingeniería genética y análisis de transgénicos (IIBI, 2015). El Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF) pertenece al Ministerio de Agricultura y cuenta con una plataforma informática de comunicación de última tecnología, capaz de responder a las nuevas demandas de investigación, tanto de los productores como de las agroindustrias. El Instituto posee cuatro Centros de Investigación, los cuales se encuentran ubicados en: La Vega (Centro Norte); San Juan de la Maguana (Centro Sur), Pedro Brand y el Distrito Nacional. Esta institución tiene el gran reto de mantener los trabajos en mejoramiento genético, protección vegetal, manejo de los recursos agua y suelo, fitotecnia, entre otras áreas, lo cual la vincula con la biodiversidad terrestre (IDIAF, 2015). 10 - 5 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD 10 - 6 INSTITUCIONES PRIVADAS Y ONG En ausencia de una institucionalidad más amplia en el país, en términos de centros de investigación, las instituciones privadas (Tabla 10.3) han venido cumpliendo esta misión, jugando un rol fundamental en el estudio y la educación de diferentes ámbitos de la biodiversidad. Estas instituciones han sido capaces de atraer fondos e implementar proyectos, aportando numerosos resultados técnicos y científicos plasmados en reportes y publicaciones de carácter nacional e internacional, que han incrementado de manera notable el conocimiento de la biodiversidad dominicana en sus diferentes enfoques. Entre estas se encuentran: Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal CEDAF El Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal CEDAF es una organización privada sin fines de lucro que promueve el desarrollo sostenible del sector agropecuario y forestal, a través de la capacitación, información, innovación institucional y análisis de políticas y estrategias sectoriales, avalados por una imagen de excelencia institucional y alta credibilidad, con el fin de estimular una agricultura competitiva que contribuya a reducir los niveles de pobreza y a proteger el medio ambiente. Incluye en su agenda de trabajo, la publicación de diversas monografías, manuales, memorias de eventos, estudios, reportes de investigación, hojas divulgativas, boletines, memorias anuales, entre otros. Las áreas temáticas que el CEDAF abarca son: manejo integrado de plagas, manejo agronómico, agricultura sostenible, poscosecha, producción animal, frutales, recursos naturales y medio ambiente, biotecnología y nutrición (CEDAF, 2015). Tabla 10.3. Algunas instituciones privadas y ONG dominicanas vinculadas a la investigación y educación en biodiversidad en diferentes ámbitos. ÁMBITO DE LA BIODIVERSIDAD INSTITUCIÓN Terrestre Acuática Costera Marina Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal CEDAF X Fundación Progressio X X Fundación Loma Quita Espuela X X Sociedad Ornitológica de la Hispaniola SOH X X Fundación Plenitud X X X X Grupo Jaragua GJI X X X X Fundación Ecológica Punta Cana X X X X The Nature Conservancy TNC X X X X Fondo Pro Naturaleza PRONATURA X X X X Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná X X X X Consorcio Ambiental Dominicano CAD X X X X Academia de Ciencias de República Dominicana X X X X Fundación PROPAGAS X X X X Foro Nacional de Áreas Protegidas X X X X Programa EcoMar PROECOMAR X X Fundación Dominicana de Estudios Marinos FUNDEMAR X X Fundación Reef Check República Dominicana X X Fundación PROGRESSIO La Fundación PROGRESSIO surge en 1989 junto con la declaración de la Reserva Científica Ébano Verde, área de gran diversidad biológica, importancia hídrica y elevado endemismo de su flora y fauna. La administración, protección y desarrollo de la Reserva Científica Ébano Verde fue puesta en manos de la Fundación, sobre la base de un acuerdo de fideicomiso suscrito con la entonces Dirección Nacional de Parques. El objetivo de la institución es, por tanto, preservar y conservar el suelo, el agua y la biodiversidad mediante la integración de los habitantes del entorno al proceso de conservación, a través de proyectos que permitan mantener y mejorar la calidad de vida, sin alterar el medio ambiente de la Reserva. Sus proyectos de investigación y educación ambiental, incluyen acciones para la conservación de la biota y los recursos hídricos, además de agroforestería y conservación de suelos (Progressio, 2015). LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Fundación Loma Quita Espuela La Fundación Loma Quita Espuela inicia en 1992 con la creación de la Reserva Científica de igual nombre para ser manejada bajo fideicomiso suscrito con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. La Reserva Científica es parte de la cordillera Septentrional con una hidrografía única donde nacen varios ríos importantes, bosques latifoliados densos que se pueden clasificar de primarios y una gran diversidad de flora y fauna, patrimonio nacional que es parte de los objetivos de conservación y gestión de la Fundación que incluye, además, actividades de interés ecoturístico en los bosques de loma La Canela (Marcano, 2014). Sociedad Ornitológica de la Hispaniola SOH Conservación La Sociedad Ornitológica de la Hispaniola SOH Conservación, está dedicada a la conservación de la naturaleza, sobre todo de las aves y sus hábitats, en la isla de La Española (Haití y República Dominicana). Su misión es conservar las aves de la Hispaniola y sus hábitats a través de la investigación, la educación de la comunidad y la formación profesional. Establecida en el 2001, fue fundada por un grupo de observadores de aves y biólogos comprometidos con la conservación de las aves y sus ambientes naturales. Sus programas de educación incluyen la promoción de la observación de aves, así como dar presentaciones sobre aves locales en las escuelas públicas, escuelas privadas y en las comunidades rurales. SOH Conservación también ha participado en la publicación de varios libros sobre aves de Hispaniola. Ha realizado estudios sobre el halcón de Ridgway (Buteo ridgwayi), restauración de nidos para cotorras (Amazona ventralis) y ecología de los sitios de hibernación del zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli) (SOH, 2015). Fundación PLENITUD La Fundación PLENITUD brinda servicios de asistencia técnica, entrenamiento y fortalecimiento de las capacidades para apoyar a cumplir metas de desarrollo. Asimismo, promueve el fortalecimiento de las instituciones y la divulgación del conocimiento para cerrar la brecha entre la investigación y la acción. PLENITUD desarrolla programas de generación de conocimientos, información, asistencia técnica para el fortalecimiento institucional y capacitación en temas vinculados al desarrollo, aportando una visión sistémica en todas sus áreas de trabajo, las cuales se centran en los temas de cambio climático, el desarrollo sostenible, el financiamiento al sistema de salud y la seguridad social, que reciben atención y seguimiento a través de acciones de planeación estratégica, formulación, monitoreo y evaluación de programas y proyectos de desarrollo (PLENITUD, 2015). Grupo Jaragua El Grupo Jaragua trabaja, desde 1987, en el ámbito del Parque Nacional Jaragua y por el manejo sostenible de la biodiversidad de Hispaniola, con énfasis en la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, creada en el año 2002. Con una gran estabilidad institucional, ha trabajado de manera ininterrumpida en el cumplimiento de su misión institucional, lo que ha permitido fortalecer su gobernanza, la participación comunitaria, la investigación científica y la educación ambiental formal y no formal. El Grupo Jaragua es miembro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y es la organización afiliada en el país para BirdLife International. También es parte del Comité MAB (Hombre y Biosfera) dominicano, que coordina la gestión de un modelo de conservación y desarrollo sostenible en la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo. La organización ha desarrollado múltiples proyectos, entre ellos el de las Áreas Importantes para las Aves que marcó un importante punto de partida para la conservación de la avifauna dominicana, y el más reciente es el Proyecto implementado junto al Museo Nacional de Historia Natural de Santo Domingo, que constituye un importante esfuerzo de investigación para revisar el estado de conservación de nuestras poblaciones de ranas, establecer estaciones de monitoreo a largo plazo, desarrollar un plan de acción de conservación participativa y elaborar un nuevo libro sobre los anfibios de la República Dominicana (Incháustegui, 2011). El Grupo Jaragua cuenta con numerosas publicaciones científicas, producto de las investigaciones del grupo y en alianza con organizaciones internacionales (GJI, 2015). Fundación Ecológica PUNTACANA La Fundación Ecológica PUNTACANA es un producto del Grupo PUNTACANA que surge en 1994 dentro de sus diferentes iniciativas de responsabilidad social corporativa en la República Dominicana. La Fundación es un medio de promover el turismo sostenible para proteger y restablecer los recursos naturales de la región, ofrecer trabajos, oportunidades educativas y vidas 10 - 7 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD más saludables a la comunidad local, así como promover el pasado y el presente cultural de la nación. Cuenta con un Centro de Sostenibilidad equipado con laboratorios, oficinas, biblioteca, aulas y habitaciones, con el objetivo de desarrollar e implementar soluciones a los desafíos ambientales globales, influenciar y contribuir con el desarrollo de destinos sostenidos a través del uso racional de los recursos naturales, desarrollar capacitación en liderazgo (comunitario, corporativo, ambiental, social) y expandir la escolaridad y facilitar la transferencia de conocimiento en la región del Caribe. Maneja el Parque y la Reserva Ecológica Ojos Indígenas, Área Protegida Privada con bosques subtropicales y doce lagunas interiores dedicada a la conservación, investigación científica y recreación. Implementa desde el 2004 la Alianza para Áreas Costeras Ecológicamente Sostenibles (PESCA) que busca equilibrar el continuo desarrollo y crecimiento de la región, la sostenibilidad y salud de la zona costera y los arrecifes de corales, y las necesidades de los accionistas locales. Los proyectos de PESCA incluyen: restablecimiento del sistema costero y arrecifes de corales, administración sostenible de la industria pesquera, conservación de las especies en peligro, monitoreo de la calidad del agua, y el desarrollo de sustentos de vida alternativos para pescadores locales. También desarrollan programas de agricultura sostenible y basura cero (Punta Cana, 2015). Fondo Pro Naturaleza El Fondo Pro Naturaleza se creó en 1990 como sombrilla o red no gubernamental del sector de recursos naturales y medio ambiente de la República Dominicana, logrando en su primera década de operación, incorporar numerosas organizaciones no gubernamentales y gubernamentales a los procesos de trabajo de los proyectos ejecutados en toda la geografía nacional, optimizando el uso de recursos provenientes de diversas fuentes internacionales. La experiencia de PRONATURA abarca proyectos de conservación de cuencas hidrográficas, inventario de recursos, prácticas de conservación de suelos, reforestación, aprovechamiento de recursos maderables, planes de manejo de parques nacionales, restauración ecológica, organización comunitaria, capacitación, programas radiales de educación ambiental, investigación para la conservación de la biodiversidad con mayor presencia en el Parque Nacional Valle Nuevo. Se enfatiza en la práctica de trabajo de PRONATURA, la participación de las comunidades como actores relevantes para la protección ambiental y la sostenibilidad de los recursos naturales (PRONATURA, 2015). Desde el 2009 ejecuta el Programa Menos CO2 para el intercambio de emisiones de carbono por siembra de árboles y se ha mantenido activo en el tema de biodiversidad y cambio climático. Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno El Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE) es la institución cabecera en la investigación y la educación ambiental para el conocimiento, aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y culturales, y la conservación de la biodiversidad en la región de Samaná (CEBSE, 2015). Ha jugado un papel clave en el monitoreo científico sistemático de la población de ballenas jorobadas que visita cada año la bahía de Samaná, ofreciendo capacitaciones a guías turísticos y a estudiantes de la provincia, creando alianzas con la Asociación de Dueños de Barcos de la Bahía de Samaná y promoviendo un marco normativo para regir la actividad turística de observación. Complementa su actividad en pro de la conservación, una exhibición sobre las ballenas jorobadas en el salón de museo del centro para la naturaleza. La organización es miembro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y ha desarrollado múltiples proyectos de caracterización de ecosistemas y especies de la región, evaluación de la contaminación marina, pesquerías y comanejo pesquero, conservación de especies autóctonas de la flora y la fauna o zonificación basada en ecosistemas y cuenta con una propuesta descriptiva para la implementación de una Reserva de Biosfera Bahía de Samaná. Su proyecto más reciente se encamina a actualizar la situación pesquera regional en su vinculación con el cambio climático. CEBSE cuenta con numerosas publicaciones científicas producto de las investigaciones institucionales y en alianza con organizaciones internacionales, que constituyen una referencia obligada para el conocimiento de los recursos de la biodiversidad de Samaná. Programa EcoMar El Programa EcoMar se creó en el año 2001 con el objetivo de contribuir a la conservación de los recursos costeros y marinos de la Hispaniola sobre bases científicas, a través de acciones de investigación enfocadas al manejo costero y de educación ambiental en las comunidades costeras. Desarrolla la línea de biodiversidad costera y marina de manera prioritaria, pero también tiene 10 - 8 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES entre sus líneas de investigación: educación y gestión ambiental, pesquerías, ecología y cambio climático. La organización ha desarrollado múltiples proyectos de turismo sostenible, contaminantes orgánicos persistentes, evaluación de impacto ambiental, caracterización de arrecifes coralinos, capacidad de carga turística, riesgo climático o pesquerías. Desde su fundación coordina el Proyecto de Inventario de la Biodiversidad Marina de la Hispaniola (Hispabiota Marina) y representa al país en el Nodo del Caribe del Sistema de Información Biogeográfica de los Océanos (OBIS) de la UNESCO y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI), como analista y proveedora de datos de biodiversidad de la Hispaniola. Los esfuerzos de Hispabiota Marina en la sistematización de la información sobre la biota marina, desde una perspectiva insular y con un enfoque histórico, se han traducido en un importante salto cualitativo en el conocimiento de la biodiversidad marina dominicana, en el contexto de la Hispaniola, que se ha convertido en una línea base de conocimiento para complementar y enriquecer las Estrategias Nacionales de la Biodiversidad de República Dominicana y Haití. Tiene una amplia política editorial y cuenta con numerosos libros y publicaciones científicas, incluidas obras de recopilación y análisis sobre grupos taxonómicos, especies claves o pesquerías, que constituyen importantes referencias para el conocimiento de los recursos de la biodiversidad costera y marina (PROECOMAR, 2015). Fundación Dominicana de Estudios Marinos FUNDEMAR, la Fundación Dominicana de Estudios Marinos es una organización dedicada a promover el uso sostenible de los ecosistemas y recursos costeros y marinos a través de la investigación, la educación, y el apoyo al desarrollo de proyectos de conservación. Colabora con varias entidades, tanto a nivel local como a internacional, para realizar proyectos actuales en el tema de conservación marina como la restauración de arrecifes corales, protección de la vida silvestre, desarrollo del ecoturismo y control del pez león (Pterois volitans), con una amplia base de educación comunitaria. El desarrollo del ecoturismo de la zona de Bayahíbe se basa en la oferta del curso PADI Primeros Auxilios a Arrecifes Coralinos que promueve el cuidado y protección de arrecifes coralinos, con la participación de centros de buceos locales. Este proyecto está vinculado al de restauración de arrecifes, que incluye viveros de corales, centros de rescate, y zonas de trasplante de corales crecidos, como mecanismo de adaptación al cambio climático. La campaña para la conservación de la vida silvestre abarca la protección de la biota del sureste del país, con énfasis en la cotorra de Hispaniola, la tortuga carey y el manatí antillano, especies sumamente amenazadas por el tráfico y caza ilegal. El control y comercialización del pez león promueve su captura y consumo para frenar la propagación de esta especie invasora en el Caribe que es una gran amenaza a los ecosistemas marinos (FUNDEMAR, 2015). Consorcio Ambiental Dominicano El Consorcio Ambiental Dominicano (CAD) es una organización sin ánimo de lucro que aglutina diversas instituciones, tanto gubernamentales como no gubernamentales, que trabajan por la conservación del medio ambiente en República Dominicana. Surgió en los años 90 de la iniciativa de la Cooperación Suiza (HELVETAS) en alianza con la cooperación técnica alemana (DED), con el objetivo de facilitar estrategias y soluciones para la sostenibilidad ambiental, influyendo en la toma de decisiones, compartiendo experiencias y coordinando con las diferentes organizaciones. El Consorcio está formado por nueve organizaciones estatales y del sector social y trabaja con más de 40 organizaciones aliadas nacionales e internacionales. Su campo de acción abarca todo el territorio nacional, con especial énfasis en las áreas protegidas y en sus zonas de amortiguamiento. El CAD trabaja en el manejo sostenible de los recursos, con un enfoque de manejo de ecosistemas para la isla. Sus temas prioritarios son la biodiversidad, las áreas protegidas, la educación ambiental, la agricultura sostenible, el ecoturismo y los ecosistemas costeros y marinos (CAD, 2015). El CAD ha manejado el Foro Nacional de Áreas Protegidas, espacio permanente de articulación de entidades de la sociedad civil dominicana y actores clave a nivel nacional, para contribuir a la consolidación y gestión del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de la República Dominicana. Es un espacio de reflexión que brinda la oportunidad de consulta y concertación sobre la base de los intereses generales del país y fundamentado en los principios de apertura, diversidad y transparencia. El foro opera a dos niveles: a nivel virtual mediante el registro en una lista electrónica y a nivel presencial con reuniones y actividades en diferentes puntos del país (FOROAP, 2015). Academia de Ciencias de la República Dominicana La Academia de Ciencias de la República Dominicana, fundada en el 1974, es una institución que tiene como misión el conocimiento, promoción, la investigación y la difusión de la ciencia y la tecnología en el país, como base imprescindible al desarrollo nacional, 10 - 9 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD sostenible e independiente. Es una entidad de carácter privado, apartidista y sin fines de lucro, que tiene treinta y cuatro años de existencia. Entre sus objetivos, funciones y fines se encuentran: a) alentar, apoyar y financiar investigaciones en todas las áreas del saber humano, b) propiciar y financiar la publicación de libros y revistas a través de los cuales se den a conocer los resultados más importantes de las investigaciones, c) organizar eventos y actividades periódicas que fomenten el intercambio y el debate entre los científicos dominicanos, así como entre estos y sus colegas en el extranjero, d) desarrollar iniciativas concretas que establezcan y fomenten lazos de cooperación con academias, instituciones y científicos de todo el mundo, e) asesorar al Estado dominicano, a las empresas privadas, a las ONG y a las organizaciones comunitarias, en aquellas áreas donde el potencial científico de la Academia de Ciencias pueda ser útil y f) velar por la protección y defensa de los recursos naturales, entendidos como un patrimonio insoslayable y vital del país, propiedad y riqueza que pertenece a la sociedad en su conjunto y a los futuros ciudadanos dominicanos (Academia de Ciencias, 2015). Fundación PROPAGAS La Fundación Propagas se instituye en el año 2007 con el objetivo de canalizar las estrategias de responsabilidad social empresarial del Grupo Propagas. Desde entonces fortalece su compromiso de sensibilizar y educar a la población sobre el cuidado del medio ambiente a través de diferentes programas educativos, socioculturales y proyectos de conservación. En alianza estratégica con otras instituciones con las que comparte sus principios y valores, la Fundación Propagas apoya importantes programas de preservación de nuestros recursos naturales. Por ejemplo, se encuentra apoyando proyectos que trabajan con la conservación de especies en peligro de extinción a través de diversos acuerdos con instituciones internacionales y nacionales, tales como: The Peregrine Fund. North Wales Bird Trust y el Zoodom y Cornell Lab of Ornithology. Las tres especies focales de estos proyectos son: el gavilán de la Hispaniola (Buteo ridgwayi), la golondrina verde (Tachycineta euchrysea) y lechuza cara ceniza (Tyto glaucops). Asimismo, la Fundación Propagas y Reef Check República Dominicana, asociados en alianza estratégica, han decidido aunar esfuerzos con la misión primordial de educar a la población dominicana sobre la importancia de la conservación y preservación de los arrecifes de coral en el país, así como también la divulgación en la población de conocimientos sobre la naturaleza y los recursos costeros marinos, con la finalidad de incentivar la conservación de los océanos (Fundación Propa-Gas, 2015). Fundación Reef Check República Dominicana La Fundación Reef Check República Dominicana une a socios locales estratégicos para obtener una meta en común: proteger los arrecifes de coral y su fauna asociada, especialmente mediante la implementación y manejo de Áreas Marinas Protegidas. Los programas de conservación de Reef Check trabajan para realzar grandemente la competitividad del turismo en República Dominicana y ayudar a proteger invaluables recursos costeros y marinos, creando beneficios para que la conservación marina local sea económicamente sostenible a largo plazo y que la misma llegue a mano de los principales usuarios de esos recursos. Esta fundación ofrece capacitación y estructura a comunidades locales, incluyendo grupos de pescadores y cooperativas de pesca, sobre la importancia y conservación de los arrecifes de coral, así como entrenamientos más profundos, incluyendo prácticas en el campo para la realización de monitoreos de la salud arrecifal, control de especies invasoras (como el pez león), y restaurando los arrecifes mediante el cultivo y trasplante activo de corales. Uno de sus proyectos principales corresponde al manejo comunitario del Parque Nacional Submarino La Caleta, con el objetivo de que se convierta en un parque modelo en donde se apliquen los conceptos de administración de recursos, específicamente en Áreas Protegidas, los cuales han sido exitosos en otros países insulares caribeños como el nuestro, de forma tal que La Caleta mantenga su liderazgo y sirva como ejemplo de conservación y de manejo sostenible en el país. MARCO LEGAL NACIONAL El marco legal dominicano sobre la biodiversidad es sumamente amplio y heterogéneo. Está conformado por leyes y reglamentos nacionales, sí como por los acuerdos multilaterales ambientales con carácter vinculante, de los cuales el país es parte. En el ámbito nacional, los documentos básicos incluyen la Constitución de la República Dominicana que, en su Capítulo IV, establece como patrimonio de la nación a la biodiversidad y sus recursos genéticos. La ley marco principal es la Ley 64-00 o Ley General 10 - 10 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES de Medio Ambiente y las subsiguientes, entre las que se encuentra la Ley de Sectorial de Áreas Protegidas, Ley 202-04, la Ley Sectorial sobre Biodiversidad, Ley 333-15 y la Ley sobre Seguridad de la Biotecnología, Ley 219-15. En el presente apartado, trataremos de enfocarnos hacia aquellos documentos relacionados con la protección de los ecosistemas, grupos y especies que hemos venido analizando, con el interés de poder evaluar su grado de protección efectiva o detectar vacíos de información en el resguardo de recursos fundamentales o especies comprometidamente amenazadas. Luego se presenta un recuento resumido de los principales acuerdos multilaterales ambientales vinculantes, de los cuales el país es parte. VALORACIÓN DEL MARCO INSTITUCIONAL Y LEGAL: ACIERTOS Y VACÍOS Marco institucional El marco de organización y estructura que ofrece el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales con sus viceministerios y direcciones es abarcador de todos los ámbitos de la biodiversidad y ha demostrado ser operativo. El mayor problema en el orden institucional que se observa es que, siendo el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales la principal entidad que debe proteger los recursos de biodiversidad, muchos de estos recursos están en manos de otras instituciones públicas, que operan desconociendo parcial o totalmente la legislación ambiental. Nos referimos a instituciones que su rol sectorial, expresado en su misión, visión y funciones, no las sitúa directamente en el contexto de la biodiversidad, pero sí en la responsabilidad absoluta de manejarlos desde las perspectivas de sus usos humanos y tienen, por tanto, una incidencia importante, no pocas veces de alto impacto, en los recursos que administran. Tomemos el ejemplo del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, cuya misión es promover mejores condiciones de vida y un mayor bienestar de las familias e individuos en nuestra nación, mediante la preservación y aprovechamiento racional de los recursos hídricos, garantizando la disponibilidad del recurso en calidad óptima, cantidades adecuadas, y de forma justa y oportuna, con énfasis en el agua para el subsector riego (INDHRI, 2015). Esta misión tiene un enunciado absolutamente antropocéntrico y, sin embargo, lleva implícita la manipulación de todos los ríos del país por cuanto están involucrados de manera general los ecosistemas de agua dulce, los bosques –particularmente los ribereños–, las cuevas, los estuarios y los manglares. En el cumplimiento de sus funciones que son estudiar, proyectar y programar todas las obras hidráulicas y energéticas necesarias para el desarrollo integral de las cuencas hidrográficas de la nación, con sujeción a los planes nacionales de desarrollo y en coordinación con los organismos encargados de los demás tipos de obras de desarrollo, se han destruido bosques, convertido caudalosos ríos en desiertos y desaparecido estuarios y manglares con cuantiosas pérdidas de biodiversidad que nunca han sido cuantificadas. Otro caso es el Ministerio del Turismo, sector que basa su existencia fundamentalmente en el uso de los recursos de biodiversidad, por cuanto su desarrollo involucra prácticamente a todos los ecosistemas naturales terrestres, acuáticos, costeros y marinos de República Dominicana, pues tiene entre sus funciones planear, programar, organizar, dirigir, fomentar, coordinar y evaluar las actividades de la industria turística del país. La destrucción paulatina de arrecifes coralinos, la desecación de ciénagas y manglares, la contaminación de lagunas costeras y hasta daños al prestigio nacional con ofertas artesanales cuyas materias primas son especies mundialmente protegidas, se cuentan entre los impactos derivados del cumplimiento de las funciones de una institución pública que maneja toda la biodiversidad nacional sin que su protección esté declarada en su misión, visión y funciones. Ejemplos similares podemos mencionar para los ministerios de Energía y Minas, Obras Públicas o Agricultura. Sin embargo, debemos reconocer que algunos de estos comportamientos han ido cambiando. En el caso de Turismo, hoy día (2015- 2016) tiene un acercamiento de trabajo conjunto y de colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente, lo que ha resultado en reducir y mitigar las afectaciones que pueden causar los proyectos turísticos en relación a la biodiversidad. En el caso de los recursos pesqueros que están en manos de CODOPESCA, dado que los mismos son parte de la biodiversidad costera y marina que protege el Viceministerio de Recursos Costeros y Marinos, es imposible que no ocurran solapamientos. Por una parte, CODOPESCA ocupa parte de las funciones anteriormente destinadas al Viceministerio de Recursos Costeros y Marinos en lo referente a la entrega de permisos, control y fiscalización de la actividad pesquera, sin la connotación de protección y conservación –y el nivel técnico– que conlleva la jerarquía y la función ministerial (CODOPESCA, 2015). Es extremadamente importante analizar hasta qué punto estas y otras circunstancias están influyendo en la realidad de muchos recursos pesqueros dominicanos que terminan siendo sobreexplotados y aniquilados antes de que se haya pensado en hacer 10 - 11 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD una investigación biológico-pesquera que oriente las capturas máximas sostenibles, las tallas mínimas legales, las zonaciones pesqueras con áreas de prohibición y las épocas de veda para todas las especies. La pesca de holoturias en Montecristi o del calamar diamante en Samaná son ejemplos de esta irregularidad que está destruyendo la biota y los ecosistemas dominicanos. Ninguna institución pública debe tener la potestad de conceder permisos de explotación sobre recursos para los cuales no tiene la capacidad de realizar las investigaciones apropiadas ni ofrecer la debida protección en el marco de las leyes y normas ambientales de la República Dominicana. En tales casos es imprescindible trabajar en coordinación con los Ministerios e incluso valorar que los proyectos pesqueros que llegan a CODOPESCA sean sometidos a un Estudio de Impacto Ambiental y tengan, por tanto, un Plan de Manejo y Adecuación Ambiental con programas que den seguimiento al estado de las poblaciones que explotan. Investigación El marco institucional dominicano dedicado a la investigación en el ámbito de la biodiversidad es limitado y con inclinación hacia las investigaciones de la flora, con un alto componente de agricultura. Esto se ha fortalecido un poco desde la creación del Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDOCYT), administrado por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) que opera desde el 2005 y apoya proyectos de investigación bajo convocatorias abiertas nacionales para proyectos de ciencia y tecnología, entre los que se incluyen investigaciones relacionadas con diferentes aspectos de la biodiversidad. En particular, dada nuestra condición insular, el marco institucional que respalda las investigaciones de la biodiversidad costera y marina debe ser ampliado. Necesitamos más instituciones que puedan emprender investigaciones básicas y aplicadas sobre nuestra biodiversidad, y en particular en la costa, la plataforma y el mar territorial dominicano, con todos los enfoques de la oceanología (física, química, sedimentológica y biológica), acorde con el desarrollo mundial de las ciencias del mar. Un aspecto esencial para la evaluación y manejo de la pesca dominicana es la creación de un Instituto Dominicano de Investigaciones Pesqueras (INDOPESCA), con la misión clave de diseñar e implementar un plan de investigaciones biológico- pesqueras que comprenda el estudio integral de los recursos pesqueros en todo su intervalo de distribución y fases de su ciclo de vida y aborde, por primera vez, aspectos tan importantes como las evaluaciones de los stock y los estudios de la dinámica poblacional de nuestros principales recursos y las estimaciones de productividad pesquera, con énfasis en zonas tan importantes como el talud insular y los bancos oceánicos de La Navidad y la Plata que albergan una importante población de valor reproductivo. INDOPESCA se encargaría, asimismo, de los estudios sociales y económicos de base del sector pesquero y tendría también un papel de asesor de las instituciones oficiales para la protección de los recursos pesqueros a través de los criterios más avanzados de evaluación y manejo, y jugaría un rol principal en la educación ambiental-pesquera y la asistencia técnica el sector pesquero nacional. Legislación sobre los ecosistemas, grupos y especies terrestres y acuáticas De manera general, todos los bosques están protegidos por algún componente del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, además de los Reglamentos para el manejo de los recursos forestales. En particular el bosque ribereño está protegido por el Artículo 129 del Capítulo III de la Ley 64-00, que obliga a garantizar una franja de protección de 30 m en ambas márgenes de las corrientes fluviales, así como alrededor de los lagos, lagunas y embalses. No se cuenta con regulaciones particulares que protejan el bosque costero, si bien la Ley 305-68 que protege una franja de 60 m ofrece cierta cobertura a la vegetación en este espacio. Tampoco cuentan con la debida protección los bosques de drago que están siendo exterminados en sus principales áreas de distribución. Por su parte, las cuevas cuentan con la protección del Decreto 297-87 que declara Patrimonio Natural de la Nación todas las cuevas, cavernas y demás cavidades subterráneas situadas en el territorio nacional. Las Declaraciones de Sitios RAMSAR podrían ofrecer alguna protección para los ecosistemas fluviales y lagunares y las ciénagas que no son objeto de protección por ninguna regulación específica. Asimismo, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas está encaminado a la protección de las especies de la fauna terrestre y acuática que figuran como objetos de conservación en los espacios protegidos. La Tabla 10.4 recoge, de manera resumida, algunos ejemplos de objetos de conservación de la biodiversidad terrestre y acuática en diferentes tipos de Áreas Protegidas, representativas de todas las provincias. 10 - 12 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Legislación sobre los ecosistemas, grupos y especies costeras y marinas Playas. La franja de playa solo está protegida en sus 60 m en una regulación de carácter general1. Se requiere una ley de costas que regule el uso de los ecosistemas y especies de la zona costera por sus múltiples usuarios (especialmente turismo), considere sus fuentes de aporte biogénico en los arrecifes coralinos e incorpore a la delimitación superficial de la franja de protección costera, los escenarios de ascenso del nivel del mar para República Dominicana. Manglares. En 1987 fue emitido el Decreto 303-87 que declaraba de alto interés nacional la protección y rehabilitación de los manglares existentes en el litoral y en las islas adyacentes de todo el territorio de la República Dominicana y ponía bajo protección especial las principales especies de mangle; fue derogado por Ley 307-04 de que crea el Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (CODOPESCA), por lo que al presente solo tiene amparo en el Artículo 8 de dicha ley cuando dice que cortar o destruir manglares es una infracción grave, pero esto es insuficiente para un recurso que en todo el territorio nacional se sigue cortando, particularmente en las áreas de desarrollo turístico. Tabla 10.4. Ejemplos de algunos objetos de conservación de la biodiversidad terrestre y acuática en algunas categorías de Áreas Protegidas: Monumento Natural (MN), Reserva Científica (RC) y Reserva de Vida Silvestre (RVS) de la República Dominicana y su ubicación provincial. 1 Ley 305-68. Establece la zona marítima en una extensión de 60 m a partir de la línea de la marea alta. Comprende ríos, corrientes, lagunas y lagos navegables. Prohíbe todas las construcciones, aun de carácter provisional en dicha zona, salvo aquellas que excepcionalmente autorice el Poder Ejecutivo para fines turísticos o de utilidad pública. ÁREA PROTEGIDA OBJETOS DE CONSERVACIÓN (RECURSOS, ECOSISTEMAS Y ESPECIES) PROVINCIA MN. Cabo Francés Viejo Preservar los acantilados de gran belleza, con la flora y fauna que caracteriza la biodiversidad de todo bosque húmedo subtropical. María Trinidad Sánchez MN. Cerro de San Fco. La única población silvestre de Pereskia marcanoi, nombrada como “rosa de Bánica”. Elías Piña MN. La Ceiba Protección total e indefinida del árbol más corpulento hasta ahora conocido en el territorio nacional, el impresionante ejemplar de ceiba (Ceiba pentandra), ubicado al borde de la carretera Peña-Tamboril, justo en medio del valle del Cibao. Santiago MN. Lagunas Cabarete y Goleta Proteger sus manglares, caños y ciénagas que se encuentren en sus humedales y toda la flora y fauna asociada. Puerto Plata MN. Las Caobas Proteger los caobales aún intocados y de otras especies de nuestra flora, cuyos drenes alimentan el río Las Barías y los cerros de los Borbollones y alrededor de 10 arroyos y cañadas de límpido y permanente caudal. Independencia MN. Las Dunas de Las Calderas Proteger el ecosistema de dunas y médanos más grande de las Antillas y la rara vegetación propia de ese lugar, independientemente de la impresionante belleza de esa bahía y sus áreas aledañas. Peravia MN. Las Marías Conservar las márgenes meridionales de los manantiales que brotan justo al pie de la sierra de Neiba y contiguos a la carretera Galván-Neiba, y los humedales y mosaicos boscosos que se prolongan hacia el valle de Neiba. Bahoruco MN. Manantiales de Las Barías Conservar la integridad de los manantiales del río La Descubierta que emergen en medio de una masa boscosa impresionante de árboles monumentales de barías (Calophyllum calaba) y ceibas (Ceiba pentandra), entre otras formas arbóreas. Independencia MN. Pico Diego de Ocampo Proteger la montaña de mayor elevación de la cordillera Septentrional con sus 1,249 msnm, con una diversidad biológica en su fauna y flora extraordinaria, y los ríos que en ella nacen. Santiago, Puerto Plata MN. Punta Bayahibe Proteger manglares, humedales, dunas, playas, arrecifes y afloramientos hídricos, así como las especies autóctonas la rosa de Bayahíbe (Pereskia quisqueyana) y el único árbol frutal endémico de Hispaniola, el cotoperí (Meliccoccus jimenezii) y los yacimientos arqueológicos. La Altagracia MN. Reserva Antropológica Cuevas de Pomier Conservar una de las reservas antropológicas más importantes de la región del Caribe, con al menos 49 cavernas, la cual contiene más de 4,000 pinturas prehistóricas y alrededor de 500 grabados rupestres. San Cristóbal MN. Río Cumayasa/ Cuevas de las Maravillas Preservar este recinto subterráneo que guarda valiosos ejemplos de pictografías rupestres de la cultura de nuestros aborígenes, mediante un círculo de 700 m de radio a partir del centro de la caverna. El Seibo, La Romana, San Pedro de Macorís MN. Salto El Limón Preservar el salto más impresionante por su caudal y entorno, en la geografía nacional, así como los manantiales que lo sostienen. Samaná MN. Salto Grande Conservar el bosque de galería de drago (Pterocarpus officinalis), y las cabeceras de este curso de agua con una gran diversidad botánica y faunística, y extraordinarios valores paisajísticos. Monte Plata 10 - 13 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD ÁREA PROTEGIDA OBJETOS DE CONSERVACIÓN (RECURSOS, ECOSISTEMAS Y ESPECIES) PROVINCIA PN. Baiguate Conservar las alfombras de pinos y bosques de galería (mixtos y latifoliados) en el curso medio del río, donde aparece el nogal, especie indicadora del bosque original, actualmente amenazada y que debe ser rescatada por su valor forestal y cultural. La Vega PN. Lago Enriquillo e Islas Cabritos Proteger la población de la especie Crocodylus acutus, así como especies de iguanas y aves residentes y migratorias. Bahoruco Independencia PN. Loma La Humeadora Proteger bosques nublados y especies significativas, tales como Magnolia domingensis, Mora abbottii, Didymopanax tremulus, Prestoea montana y los helechos arbóreos de los géneros Cyathea y Asophila. San Cristóbal, San José de Ocoa, Monseñor Nouel PN. Máximo Gómez Conservar muestras representativas del bosque transicional seco-húmedo o viceversa que se desarrolla en la cuenca media-baja del río Nizao, precisamente donde este divide en dos la cadena de montañas que forman la garganta que permitió construir el muro que encierra el vaso de la presa. San Cristóbal, Peravia PN. Nalga de Maco Conjunto orográfico de 1990 msnm por la diversidad de sus ecosistemas, los recursos genéticos de su fauna y su flora y por los 126 ríos, arroyos y cañadas que tienen allí sus nacimientos, los cuales forman parte de las subcuencas de los ríos Mao e Inaje, afluentes del Yaque del Norte y del río Artibonito. Elías Piña, Dajabón Santiago Rodríguez PN. Punta Espada Conservar el farallón más alto y singular del litoral oriental de la isla, conformado por una plataforma marina emergida y extraordinarios cortes verticales que resumen la historia evolutiva de estos espacios marino-costeros singulares, que atesoran múltiples ambientes donde se refugia una biodiversidad muy especializada. La Altagracia PN. Saltos de la Jalda Conservar la mejor muestra del bosque pluvial de la vertiente norte de la cordillera Oriental o sierra del Seíbo, que se desarrolla sobre suelos aluviales, donde nacen los ríos Maguá y Las Lisas, así como los saltos que se forman en las laderas intermedias, los balnearios y los extraordinarios valores paisajísticos que se abren ante las cuencas visuales que se extienden hasta el océano Atlántico y la bahía de Samaná. El Seibo, Hato Mayor PN. Sierra de Bahoruco Segundo sistema orográfico de mayor elevación del país, con ecosistemas del bosque seco subtropical al bosque muy húmedo montano, con sus áreas intermedias de transición y una altísima biodiversidad terrestre, que incluye las mayores reservas de orquídeas y de plantas vasculares y el mayor endemismo de la fauna. Barahona, Independencia, Pedernales PN. Sierra Martín García Proteger una sierra que se podría considerar como una isla ecológica, pues existen especies de flora y fauna muy singulares, especialmente algunas palmeras nuevas para la ciencia, que aún no han sido catalogadas por los taxónomos. Barahona, Azua PN. Valle Nuevo Protección de especies tales como Magnolia pallescens y Magnolia domingensis, además de uno de los remanentes de bosques de coníferas más originales, compuestos por las especies prehistóricas Pinus occidentalis, Podocarpus aristolatus y Junniperus gracilior. Valle Nuevo, San José de Ocoa RC. Dicayagua Manifestación del fenómeno botánico fisiológico de cactáceas epífitas sobre especies arbóreas, como cayucos (Cereus sp.) y pitajayas (Hylocereus sp.) creciendo sobre el samán (Pytecelobium saman) y otros árboles en las riberas. Santiago RC. Ébano Verde Nacimiento de los ríos Camú, Jatubey y Jayaco, el ébano verde (Magnolia pallescens), especie endémica en vías de extinción. La Vega RC. La Salcedoa Ambientes exclusivos, dinámica del bosque nublado y el relieve abrupto del sistema cárstico más elevado del territorio nacional, en el firme de la loma El Peñón del Nuevo Mundo, hábitat natural de la Salcedoa mirabaliarum cuya distribución se encuentra restringida a estas estribaciones montañosas de la cordillera Septentrional. Hermanas Mirabal RC. Las Neblinas Preservar la muestra más representativa de bosques nublados, cuya biodiversidad reúne especies de fauna y flora singulares y uno de los manaclares más hermosos del país; el ebano verde (Magnolia pallescens) en proceso de regeneración y plantas carnívoras (Pingüicola casabitoana). Monseñor Nouel, La Vega RC. Villa Elisa La cacatica (Tolumnia henekenii), especie rara de orquídea cuyas poblaciones se redujeron por su comercialización ilegal y la tala indiscriminada del hábitat. Montecristi Se requiere una actualización del marco legal de protección a los manglares y elaboración de una nueva ley que contribuya a su protección más efectiva. Por ejemplo, en la región de Bávaro se ha creado una situación crítica por impactos acumulativos pues se ha practicado y practica el corte de parcelas de manglares para proyectos turísticos con el consecuente aislamiento de los sectores intervenidos y la pérdida de la continuidad hidrológica del manglar de cuenca. Es urgente la elaboración e implementación de un proyecto de recuperación de la integridad ecológica e hidrológica del manglar de cuenca, con un enfoque de restauración ecológica. Arrecifes coralinos. Existe un importante vacío legal para la protección de los arrecifes coralinos que no cuentan con ninguna ley que los proteja directamente como ecosistema, sino a través de uno de sus componentes: los corales. El Artículo 47 de la 10 - 14 Tabla 10.4. Continuación. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Ley 307-04 prohíbe la destrucción, extracción y comercialización de todas las especies de corales vivos o muertos, lo que deja un gran vacío para el resto de los componentes esenciales del arrecife, como esponjas, octocoralios o anémonas y para el propio complejo arrecifal como ecosistema. Otro vacío legal que afecta a los arrecifes guarda relación con los centros de buceo que son sus principales usuarios. Los centros de buceo no están incluidos dentro de los proyectos que deben realizar Estudios de Impacto Ambiental (EIA) y por tanto, no hay responsabilidad ambiental ni seguimiento a sus impactos a través de los Informes de Cumplimiento Ambiental (ICA). Para crear o renovar un centro de buceo que llevará a cientos de turistas a bucear en los arrecifes coralinos, solo se requieren papeles formales que no incluyen ninguna componente ambiental. La situación se agrava pues los centros de buceo ni tienen ni ofrecen fundamentos de educación ambiental para el buceo en los arrecifes coralinos, ni acerca de las reglas elementales que deben seguirse para proteger a los corales. Se debe incorporar a los centros de buceo al Sistema Nacional de Gestión Ambiental dentro de las instalaciones de desarrollo turístico, que según la Ley 64-00 (Capítulo IV, Artículo 41) debe hacer una evaluación ambiental, pues solo así podrán tener un plan de manejo y monitoreo que les haga rendir cuentas por el ecosistema que visitan. Además del control de las empresas que practican la actividad, el buceo en los arrecifes coralinos tiene lugar de manera masiva e incontrolada durante todo el año en los mismos sitios de buceo, por lo que se requiere establecer una norma nacional de capacidad de carga para el buceo en los arrecifes (con complemento de educación ambiental). Tortugas marinas. Gran parte de la zona costera dominicana, en el transcurso de unas tres décadas, ha pasado de ser un área prácticamente despoblada a tener una amplia cobertura de instalaciones turísticas, desde pequeñas villas hasta grandes resorts. Toda esa línea de costa ha sido iluminada. La influencia que este acelerado desarrollo pueda haber tenido sobre la entrada de tortugas anidadoras a la playa no está totalmente cuantificada, pero los estudios más recientes demuestran, por ejemplo, que en Bávaro los reportes de anidamientos se fueron espaciando y al presente son prácticamente inexistentes (Tomás et al., 2008). Esta situación se repite en todas las playas arenosas de todas las zonas turísticas del país. Es necesario un Reglamento sobre la iluminación de áreas turísticas en sitios de anidamiento de tortugas marinas. Ballenas jorobadas. La observación turística de ballenas está regida solo por un Memorándum de Entendimiento entre los actores locales que contiene un Reglamento que fija las pautas de conducta en la observación, pero carece de aval jurídico. Al no tener fuerza legal, puede ser transgredido por cualquier involucrado interno o externo. Es imprescindible actualizar y reforzar el Memorándum de Entendimiento y llevarlo a la categoría de Reglamento para la observación de ballenas en el Santuario de Mamíferos Marinos de República Dominicana, respaldado legalmente. Por otra parte, la entrada y permanencia de cruceros turísticos al área de concentración reproductiva de ballenas en la bahía de Samaná tiene un impacto en la conducta reproductiva y es un peligro permanente de colisiones potenciales. Se requiere de la incorporación de los cruceros al Sistema Nacional de Gestión Ambiental dentro de los proyectos de desarrollo turístico, que según la Ley 64-00 (Capítulo IV, Artículo 41) deben hacer una evaluación de impacto ambiental. Los impactos de la observación turística sobre las ballenas jorobadas, especialmente por el tránsito marino, se ha documentado a través de evaluaciones acústicas (Berchock y Clapham, 2009). Manatí. El manatí se encontraba protegido por la Ley 5914-62 que fue derogada por Ley 307-04 de Pesca y Acuicultura, por lo que al presente solo se protegen en el Decreto 289-87 en cuanto a los ecosistemas que los albergan, y el 233-96 que solo protege al manatí en algunas Áreas Protegidas y además está bajo el amparo de Tratados internacionales en los que República Dominicana es firmante, como el Apéndice I de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) y el Anexo II de la Convención de Cartagena, que veremos más adelante. Dado el delicado estado de conservación de las poblaciones del manatí antillano, en peligro de extinción, es recomendable una legislación más dirigida a los requerimientos de la especie, su área de distribución y las amenazas e impactos a los que está sometida. Recursos pesqueros. El marco jurídico que ampara el manejo de los recursos de la biodiversidad de valor pesquero en el país es la Ley 307-04 de Pesca y Acuicultura que crea el Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura. Esta ley derogó cuatro leyes, 31 decretos y dos resoluciones correspondientes a la legislación pesquera y de conservación anterior al año 2004, que ofrecía protección no solo a recursos pesqueros claves, sino también a especies sin valor comercial pero de alto valor ecológico (como el manatí y las tortugas) y a ecosistemas (manglares y arrecifes coralinos) que al presente han quedado en parte desamparados. Por ejemplo, el Decreto 2099-84 prohibía la pesca en desove de las especies pertenecientes a la familia Serranidae, ofreciendo protección a los grupos reproductivos de meros que al presente no cuentan con protección alguna. Sin embargo, la nueva ley no cubre todos los aspectos básicos para proteger los recursos pesqueros como son, al menos, el establecimiento de una talla mínima legal, un período de veda, limitaciones de artes de pesca y una zonación pesquera. Solamente la langosta y el lambí cuentan con algunas regulaciones. Al menos tres especies de camarones, el camarón siete barbas Xiphopenaeus kroyeri, el camarón rosado Farfantepenaeus durorarum y el camarón blanco Litopenaeus schmitti, constituyen recursos pesqueros en República Dominicana, donde la región más importante está al oeste de la bahía de Samaná. No existe regulación alguna a esta pesca histórica (Mateo et al., 2012) que nunca ha sido estudiada. Se desconoce el ciclo de vida de las especies involucradas o cualquier aspecto de su ecología 10 - 15 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD 10 - 16 que pueda conducir a establecer regulaciones. Los controles de CODOPESCA no incluyen evaluaciones de tallas, por lo que la dinámica de las poblaciones explotadas no puede ser evaluada. La langosta Panulirus argus constituye el recurso pesquero más valioso de los crustáceos dominicanos, recursos que ha estado permanentemente afectado por la sobreexplotación pesquera, documentado para todas sus áreas de pesca por Herrera y Betancourt (2003). Existen planes de manejo pesquero (Herrera, 1996a) y pautas claras para el ordenamiento de nuestras pesquerías (Herrera y Betancourt, 2003), que nunca se han puesto en práctica. La medida empleada en nuestra legislación actual para determinar la talla mínima de captura, es la longitud abdominal. Esta medida está en desuso en el mundo entero, donde se ha impuesto el uso de la longitud del cefalotórax que, al ser la parte más rígida de la langosta, es más fácil de medir y ofrece valores más confiables que el abdomen, que es una parte del cuerpo altamente flexible. Además del sector pesquero, los impactos a este recurso están llegando también desde el sector turismo. Como es conocido, la langosta cuenta con una veda de marzo a junio cada año para garantizar su reproducción que es anunciada por CODOPESCA cada año. Sin embargo, las excursiones a isla Saona que operan bajo permiso del Ministerio de Turismo ofrecen langosta fresca todo el año para darle un carácter VIP a esta excursión. Ningún turoperador aclara que de marzo a junio hay una veda que prohíbe su captura. En el sitio de turismo Tripadvisor (2015) se leen comentarios de turistas que en varios años, entre marzo y junio relatan la experiencia de un almuerzo con langostas recién pescadas. Esta situación viola las leyes de CODOPESCA y compromete a República Dominicana que está participando en la veda regional simultánea de la pesca de langosta del Caribe, con el objetivo de proteger la especie en su intervalo de distribución regional (Herrera et al., 2013). Finalmente, las actividades de pesca deportiva impulsadas por el turismo durante todo el año, ejercen una presión de pesca incontrolada sobre los recursos pelágicos, por lo que se deben implementar regulaciones para la pesca deportiva e incorporar sus resultados a las estadísticas pesqueras para evaluar los stocks de especies migratorias, que están particularmente amenazados por el cambio climático. Biota marina de uso artesanal. Existen unas 472 tiendas de artesanías registradas en la base de datos del Ministerio de Turismo (MITUR, 2015) que ofrecen una gran variedad de productos elaborados con especies marinas que abarcan varias especies de moluscos gastrópodos, bivalvos y poliplacóforos, equinodermos como erizos y estrellas de mar, algunas especies de peces e incluso especies protegidas como la tortuga carey. Estos establecimientos no están incluidos dentro de los proyectos que deben realizar Estudios de Impacto Ambiental (EIA) y el Reglamento de MITUR no alude a la naturaleza de las materias primas que pueden emplear. Es impostergable la incorporación de las tiendas de artesanía al Sistema Nacional de Gestión Ambiental dentro de las instalaciones de desarrollo turístico, que según la Ley 64-00 (Capítulo IV, Artículo 41), deben hacer una evaluación ambiental y mantener un seguimiento de su desenvolvimiento ambiental. CONVENCIONES E INSTITUCIONES INTERNACIONALES Al igual que comentamos para el marco institucional nacional, a nivel internacional existen instituciones y convenciones que atañen directamente a la biodiversidad (Tabla 10.5), pero hay muchas otras que por sus funciones le tocan indirectamente. Bajo este criterio trataremos de enfocarnos a las convenciones internacionales relacionadas directamente con la biodiversidad, tocando tangencialmente aquellas que lo hacen indirectamente, solo cuando sea estrictamente necesario. Tabla 11.5. Instituciones y convenciones internacionales relacionadas directamente con la biodiversidad en sus diferentes ámbitos, de las cuales la RD es participante. INSTITUCIONES Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza UICN BirdLife International CONVENCIONES Y ACUERDOS Convención de Diversidad Biológica Convención sobre Humedales (RAMSAR) Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorios CMS Protocolo SPAW del Convenio de Cartagena Comisión Ballenera Internacional CBI Comisión de Pesca Continental para América Latina (COPESCAL) Protocolo de Nagoya Convención sobre Tortugas Marinas Protocolo de Cartagena LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES CONVENIOS SUSCRITOS POR REPÚBLICA DOMINICANA Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) es un tratado internacional jurídicamente vinculante con tres objetivos principales: la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos. Su objetivo general es promover medidas que conduzcan a un futuro sostenible. El Convenio sobre la Diversidad Biológica cubre la diversidad biológica a todos los niveles: ecosistemas, especies y recursos genéticos. También cubre la seguridad de la biotecnología moderna, entre otras cosas, a través del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología, así como lo relativo a Acceso a Recursos Genéticos, a través del Protocolo de Nagoya. De hecho, cubre todos los posibles dominios que están directa o indirectamente relacionados con la diversidad biológica y su papel en el desarrollo, desde la ciencia, la política y la educación a la agricultura, los negocios, la cultura y mucho más (CDB 2018; www.cbd.int). Protocolo de Cartagena sobre la Seguridad de la Biotecnología Nuestro país es firmante del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología. El objetivo de dicho Protocolo es contribuir a garantizar un nivel adecuado de protección en la esfera de la transferencia, manipulación y utilización seguras de los organismos vivos modificados resultantes de la biotecnología moderna que puedan tener efectos adversos para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica, teniendo también en cuenta los riesgos para la salud humana, y centrándose concretamente en los movimientos transfronterizos. El Viceministerio Áreas Protegidas y Biodiversidad, Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales es el punto focal de este protocolo y como parte de los compromisos del país ha elaborado cuatro Informes Nacionales de Biodiversidad y dos del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (MARENA, 2014). Protocolo de Nagoya sobre acceso a recursos genéticos y distribución justa y equitativa de los beneficios El objetivo de este Protocolo es la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, incluso por medio del acceso apropiado a los recursos genéticos y por medio de la transferencia apropiada de tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre dichos recursos y tecnologías y por medio de la financiación apropiada, contribuyendo por ende a la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes. Convención Ramsar La Convención sobre los Humedales o Convención Ramsar es un tratado intergubernamental en el que se consagran los compromisos contraídos por sus países miembros para mantener las características ecológicas de sus Humedales de Importancia Internacional y planificar el uso sostenible, de todos los humedales situados en sus territorios. La misión de la Convención es la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo. La Convención emplea una definición amplia de los tipos de humedales abarcados por esta misión, incluidos pantanos y marismas, lagos y ríos, pastizales húmedos y turberas, oasis, estuarios, deltas y bajos de marea, zonas marinas próximas a las costas, manglares y arrecifes de coral, así como sitios artificiales como estanques piscícolas, arrozales, embalses y salinas. República Dominicana cuenta con cuatro sitios RAMSAR (Tabla 10.6), lo cual le confiere una alta responsabilidad en su conservación. 10 - 17 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Tabla 10.6. Resumen de los sitios RAMSAR de República Dominicana (según datos de RAMSAR, 2018). SITIO RAMSAR JUSTIFICACIÓN Lago Enriquillo (2002) Es el mayor lago del Caribe, hipersalino, formado por un antiguo canal del mar de 35 km, además de ciénagas y terrenos agrícolas, con una isla grande y dos pequeñas en sus alrededores. Es importante para la diversidad biológica pues sustenta tres de los mayores reptiles de la isla, todos amenazados. Es, asimismo, hábitat de al menos 65 especies de aves nativas y migratorias, cinco de ellas amenazadas. Cuenta con cuevas con decoraciones rupestres, pictogramas y petroglifos de los taínos prehispánicos, entre ellas el mejor ejemplo de arte taíno en Las Caritas, un yacimiento arqueológico que visitan numerosos turistas. El centro de visitantes de isla Cabritos, el núcleo original del actual Parque Nacional, ha llevado a cabo numerosas actividades pedagógicas. Refugio de Vida Silvestre Laguna Cabral o Rincón (2011) Consta de una laguna de agua dulce, ríos permanentes y estacionarios y zonas agrícolas inundadas dentro de la laguna Cabral o Rincón Refugio de Vida Silvestre. El sitio provee hábitat para especies vulnerables de anfibios y aves. Cuenta con una importante población de plantas endémicas, peces y aves, y también es importante como una parada de invierno para los patos migratorios. Parque Nacional Manglares del Bajo Yuna (2013) Extenso humedal costero subtropical, con características de estuario, predominancia de manglares y muchos cursos de agua, ubicado en la bahía de Samaná. Su importancia también se deriva de formar parte de sistemas y surgencias kársticos. La zona sustenta varias especies endémicas amenazadas y en riesgo de extinción de anfibios y aves y estrechamente vinculado al sitio de reproducción de la ballena jorobada. Humedales de Jaragua (2014) Se compone de tres elementos: la laguna de Oviedo, Bucán Base - canal de Beata y Pedernales - cabo Rojo - bahía de las Águilas; cuenta con diferentes tipos de humedales costeros, incluyendo lagunas permanentes y temporales, bosques de manglares, praderas de pastos marinos y arrecifes. La biodiversidad es alta y el sitio es el hogar de especies de corales, aves, mamíferos marinos amenazadas o en peligro de extinción. El sitio también alberga las únicas poblaciones conocidas de peces endémicos y es de importancia para las cuatro especies de tortugas marinas que desovan y se alimentan en la región. Los humedales desempeñan un papel vital en la economía local basada en artesanía y pesca. Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora El Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, más conocido como Convenio CITES (Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora), entró en vigor en 1975 y busca la conservación de las especies amenazadas de fauna y flora silvestres mediante el control de su comercio. El Convenio CITES establece una red mundial de controles del comercio internacional de especies silvestres amenazadas y de sus productos, exigiendo la utilización de permisos oficiales para autorizar su comercio. Por tanto, la protección se extiende a los animales y plantas, vivos o muertos, sus partes, derivados o productos que los contengan; es decir, también se protegen las pieles, marfiles, caparazones, instrumentos musicales, semillas, extractos para perfumería, etc., elaborados a partir de especímenes de especies incluidas en el Convenio. El objetivo es asegurar que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas de origen silvestre sea sostenible y no ponga en peligro su supervivencia. Esto supone esencialmente prohibir el comercio de las especies en peligro de extinción y regular el comercio de las especies amenazadas o en peligro de estarlo (CITES, 2015). MARENA (2010) señala como un avance significativo en el cumplimiento de compromisos establecidos en CITES la elaboración y ejecución del Manual Operativo Nacional de Aplicación del Convenio Internacional de Comercio de Especies, que incluye los procedimientos sobre decomiso de especies silvestres, partes, productos y derivados (www.cites.org). Protocolo SPAW del Convenio de Cartagena Partiendo de que la mayor parte de la actividad económica de la Región del Gran Caribe depende estrechamente de sus recursos marinos y costeros, las naciones caribeñas adoptaron, en 1983, el Convenio de Cartagena (Convenio para la protección y el desarrollo del medio ambiente marino de la Región del Gran Caribe). En este contexto se crea el protocolo SPAW (Specially Protected Areas and Wildlife) que establece que cada Parte, de acuerdo con sus leyes y reglamentos, así como con las disposiciones del Protocolo, tomará las medidas necesarias para proteger, preservar y manejar de manera sostenible, dentro de las zonas de la Región del Gran Caribe sobre las que ejerce soberanía, o derechos soberanos o jurisdicción: a) las áreas que requieren protección 10 - 18 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES para salvaguardar su valor especial; y b) las especies de flora y fauna amenazadas o en peligro de extinción. Además, deberá reglamentar, y de ser necesario prohibir, las actividades que tengan efectos adversos sobre esas áreas y especies y en la medida de lo posible, y de conformidad con su ordenamiento jurídico, deberá manejar las especies de fauna y de flora con el objeto de evitar que se vean amenazadas o en peligro de extinción. Bajo este convenio es que se impulsa en Corredor Biológico en el Caribe (CBC) espacio geográfico lineal que conectará paisajes, ecosistemas, hábitat y cultura de República Dominicana, Haití y Cuba, y cuenta con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Unión Europea y las instancias gubernamentales de biodiversidad de los países involucrados (http://www.cep.unep.org/ cartagena-convention/spaw-protocol). Convenio internacional para la regulación de la pesca de la ballena Este convenio estableció la Comisión Ballenera Internacional (CBI), encargado de la conservación y administración de las poblaciones de ballenas a nivel mundial; la CBI está compuesta por unos 88 países miembros, entre los cuales se encuentra República Dominicana, signataria de la Comisión desde el año 2010 durante su 62.a reunión celebrada en Agadir, Marruecos. Nuestra posición es firme, a favor de la conservación de las ballenas y la promoción de su uso no letal. República Dominicana forma parte, además, del grupo latinoamericano de países miembros de la CBI, conocido como Grupo de Buenos Aires o GBA, con los cuales comparte la misma posición (https://iwc.int/iwcmain-es). Convención sobre la conservación de las especies migratorias La Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (también conocido bajo el nombre de Convenio de Bonn) persigue conservar las especies marinas y terrestres y de aves migratorias en todo su ámbito de aplicación. Es un tratado intergubernamental, concluido bajo la égida del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que se ocupa de la conservación de la vida silvestre y de los hábitats a una escala global. Desde que la convención entró en vigor, la lista de países miembros ha crecido de forma constante hasta incluir a 126 signatarios de África, América Central y Sudamérica, Asia, Europa y Oceanía. La Convención fue firmada en 1979 en Bonn y entró en vigor en 1983. Las especies migratorias amenazadas de extinción están recogidas en el Apéndice I de la Convención. Los países signatarios de la Convención de Bonn se esforzarán en la protección estricta de estos animales, conservando y restaurando los lugares en donde viven, mitigando los obstáculos a la migración y controlando los demás factores que puedan ponerlas en peligro. Además del establecimiento de las obligaciones para cada uno de estos estados firmantes, la Convención de Bonn promueve las acciones concertadas a lo largo de los ámbitos estatales de muchas de estas especies. Las especies migratorias que necesitan o que serían beneficiadas significativamente por la cooperación internacional están listadas en el Apéndice II de la Convención. Por esta razón, la Convención anima a los estados firmantes a concluir acuerdos regionales o globales. Muchas especies migratorias aún no han sido incluidas en ningún Apéndice de la Convención, lo que requiere del esfuerzo de los países miembros para realizar nuevas incorporaciones de especies sobre la base del conocimiento de sus territorios y aguas jurisdiccionales. La situación de las especies migratorias dominicanas, que se describe seguidamente, hace muy recomendable la adhesión de nuestro país a esta convención (http://www.cms.int). Algunos grupos y especies migratorias dominicanas Los grupos taxonómicos y especies en la categoría de migratorios son numerosos, incluyen desde insectos hasta grandes mamíferos y varían regionalmente a lo largo del planeta. De acuerdo al Informe de actualización de la biodiversidad de República Dominicana (MARENA, en preparación) y las listas de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015), en República Dominicana las especies migratorias están representadas por una especie de mariposa, 175 especies de aves, una especie de murciélago, al menos 13 especies de peces y 12 especies de tiburones, 4 de reptiles marinos y 21 de mamíferos marinos. Ello da un total preliminar de unas 226 especies migratorias, número que incluye además muchas especies amenazadas, lo que pone de manifiesto la importancia de que el país se involucre activamente a través de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres en todos los esfuerzos regionales y globales de conservación de estas especies, incluida la cooperación bipartita con la vecina República de Haití. Mariposas. De acuerdo al Informe de actualización de la biodiversidad de República Dominicana (MARENA, en preparación) se conocen 874 especies de mariposas (Orden Lepidóptera) y una de ellas, la mariposa monarca Danaus plexippus, aparece en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres como parte de la fauna dominicana. 10 - 19 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Por estar incluida en el Apéndice II de la Convención, se requieren esfuerzos por parte de la nación dominicana en el marco de la cooperación internacional para la conservación de esta especie. Los estudios de marcaje y recaptura parecen demostrar que Cuba es utilizada como un puente a través del cual llegan las mariposas a la Hispaniola, donde han ocurrido dos recuperaciones (Dockx, 2002), aunque se reconoce que se necesitan nuevos estudios que confirmen la magnitud y regularidad del fenómeno migratorio. Aves. De acuerdo a los últimos datos de BirdLife International (2015), en la lista de aves de República Dominicana hay 175 especies que migran desde el Neotrópico. En la lista de CMS (2015) aparecen 25 especies con presencia en el territorio dominicano (Tabla 10.7). Incluyen aves canoras, como las cigüitas, los zorzales y los vireos. Se incluyen también aves de costas y lagunas como los playeritos, patos y gaviotas. Otras aves migratorias son las rapaces como algunos halcones. Tabla 10.7. Lista de aves reportadas para República Dominicana que aparecen en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). ORDEN FAMILIA ESPECIE NOMBRE COMÚN APÉNDICE II Anseriformes Anatidae Anas acuta Pato pescuecilargo Anseriformes Anatidae Anas clypeata Pato cuchareta Anseriformes Anatidae Anas crecca Pato serrano Anseriformes Anatidae Anas platyrhynchos Pato inglés Anseriformes Anatidae Anas strepera Ánade friso Anseriformes Anatidae Aythya marila Porrón Bastardo Charadriiformes Scolopacidae Arenaria interpres Playero turco Charadriiformes Scolopacidae Calidris alba Playerito Charadriiformes Scolopacidae Calidris alpina Playero rojo Charadriiformes Scolopacidae Calidris canutus Playerito Charadriiformes Scolopacidae Calidris minuta Playerito Charadriiformes Laridae Chlidonias niger Gaviota negra 1994 Charadriiformes Laridae Gelochelidon nilotica Gaviota pico corto 1994 Charadriiformes Scolopacidae Numenius phaeopus Zarapito trinador Charadriiformes Scolopacidae Phalaropus lobatus Playero Charadriiformes Charadriidae Pluvialis squatarola Playero Charadriiformes Laridae Thalasseus maximus Gaviota real Charadriiformes Laridae Thalasseus sandvicensis Gaviota pico agudo 1994 Ciconiiformes Threskiornithidae Plegadis falcinellus Coco prieto 1985 Falconiformes Accipitridae Circus cyaneus Gavilán sabanero Falconiformes Falconidae Falco columbarius Merlin Falconiformes Falconidae Falco peregrinus Halcón peregrino Passeriformes Ictidae Dolichonyx oryzivorus Tordo arrocero 2011 Phoenicopteriformes Phoenicopteridae Phoenicopterus ruber Flamenco Strigiformes Strigidae Asio flammeus Lechuza de oreja corta Las aves migratorias se reproducen durante el verano en la región norte, principalmente en Estados Unidos y Canadá, durante los meses de mayo a septiembre y que pasan el resto del año en Centroamérica, el Caribe y Sudamérica. Viajan a estos lugares porque encuentran condiciones climáticas adecuadas y de alimento que les permiten sobrevivir durante la época de invierno. El grupo de especies migratorias más conspicuo en la República Dominicana lo forman las aves acuáticas. De hecho, en muchas áreas del país, inclusive en zonas urbanas de Santo Domingo, se han observado grandes bandadas de aves migratorias. Algunos estudios reportan hasta más de diez especies de aves migratorias para la ciudad capital, incluyendo a la pequeña candelita (Setophaga ruticilla), especie insectívora proveniente de Norteamérica. Ejemplos de otras aves migratorias son: el charrán rosado (Sterna dougallii) y el charrán ártico (Sterna paradisaea), ambas especies acuáticas costeras. Actualmente se conocen por lo menos 47 especies de aves migratorias que pasan anualmente por el Parque Nacional Jaragua. De la misma manera se han reportado dos especies de aves migratorias para el Parque Nacional Sierra de Bahoruco. La República Dominicana tiene una gran importancia para las especies migratorias de aves debido a la gran diversidad de ecosistemas, terrestres, lacustres, costeros y marinos que la caracterizan. Entre las áreas más importantes se encuentran las lagunas Cabral, Oviedo, Saladilla, Limón, Nisibón, Gran Estero, Perucho, lago Enriquillo y cayo Tuna. 10 - 20 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES El proceso migratorio de las aves en República Dominicana ha sido investigado en varias especies, entre ellas: Dendroica caerulescens, Dendroica palmarum, Dendroica discolor, Setophaga ruticilla, Mniotilta varia y Catharus bicknelli. Los temas de estudio abarcan la fidelidad a los sitios de migración (Latta, 2003; Wunderle y Latta, 2000), el efecto del hábitat (Wunderle y Latta, 2000), la conducta territorial (Townsend et al., 2012), el impacto de la depredación de las especies exóticas (Townsend et al., 2009) o las infestaciones por ácaros (Latta, 2003). Entre las iniciativas de protección de las aves migratorias en el país, se encuentra el Proyecto Protección de las aves migrantes neotropicales en República Dominicana en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco (ABC, 2009) y el de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves en la República Dominicana, que abarca todos los mayores parques nacionales del país (Perdomo et al., 2010). Las rutas2 seguidas por las aves migratorias son numerosas y mientras algunas de ellas son simples y fáciles de trazar, otras son extremadamente complicadas. Factores como las diferencias en la distancia recorrida, el tiempo de inicio de la migración, la velocidad de vuelo, la posición geográfica y la latitud de las zonas de alimentación y reproducción, contribuyen a esta gran diversidad. Por otra parte, no existen dos especies que sigan exactamente la misma ruta de principio a fin, e incluso grupos geográficos de especies pueden viajar por rutas diferentes (BIRDNATURE, 2015). A ello se suma que existen más de 300 especies que abandonan cada año los Estados Unidos y Canadá para pasar el período invernal en las Indias Occidentales. Según Lincoln et al. (1998), existen varias rutas migratorias empleadas por las aves en sus movimientos desde Norteamérica a sus refugios de invierno en el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, que pueden sistematizarse en seis itinerarios generales: a) ruta oceánica sobre el Atlántico, b) ruta atlántica bordeando las islas de las Antillas, c) ruta directa hacia Sudamérica, d) ruta directa hacia Centroamérica, e) ruta costera del golfo de México y f) ruta hacia el occidente de México. Por ejemplo, la bijirita Setophaga rucilla se conoce que visita tierras dominicanas a través de la ruta costera atlántica. Murciélagos. De acuerdo al Informe de actualización de la biodiversidad de República Dominicana (MARENA, en preparación), se conocen 18 especies de murciélagos (Orden Chiroptera), de las cuales una está en el Apéndice I de la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). Se trata del murciélago cola de ratón de la familia Molossidae, Tadarida brasiliensis, conocido por sus migraciones desde Suramérica hasta las Antillas Mayores en el Caribe, incluyendo a la República Dominicana. Esta especie está amenazada de extinción y su conservación reviste especial importancia en nuestro país por su papel especial como control biológico de diferentes órdenes de insectos (Fabián, 2000). Se requieren estudios que confirmen el fenómeno migratorio. Peces óseos. De acuerdo al Informe de actualización de la biodiversidad de la República Dominicana (MARENA, en preparación), se conocen al menos trece especies de peces oceanódromos (Clase Actinopterygii) de las Familias Coryphaenidae (dorados), Istiophoridae (agujas) y Scombridae (atunes, bonitos y albacoras), cuyos representantes son pelágicas migratorias, a través de las aguas costeras y oceánicas caribeñas y atlánticas (Tabla 10.8). Aunque ninguna de estas especies está en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015), son parte de la biodiversidad de especies migratorias de la plataforma y aguas oceánicas dominicanas que deben ser observados pues son objeto de pesca comercial y deportiva, no siempre bien controlada, durante las épocas en que cruzan o se acercan a nuestra Zona Económica Exclusiva. Por ejemplo, los registros de pesca indican que cada primavera el marlín blanco y el marlín azul están presentes para reproducirse en la costa sur de la Hispaniola y es cuando tienen lugar los torneos de pesca deportiva (Prince et al., 2005). 2 Se aclara que el término “ruta migratoria” es una generalización, un concepto referido al movimiento general de una especie de ave más que a un curso exacto seguido por animales individuales o una vía seguida por una especie caracterizada por límites ecológicos y geográficos específicos. 10 - 21 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Tabla 10.8. Lista de peces migratorios reportados para República Dominicana que aparecen de actualización de la biodiversidad (MARENA, en preparación). FAMILIA ESPECIE NOMBRE COMÚN Coryphaenidae Coryphaena equiselis Dorado Coryphaenidae Coryphaena hippurus Marlín blanco Istiophoridae Makaira nigricans Marlín azul Istiophoridae Tetrapturus albidus Aguja Scombridae Acanthocybium solanderi Guatapaná Scombridae Katsuwonus pelamis Bonito Scombridae Scomberomorus cavalla Carite Scombridae Scomberomorus maculatus Sierra Scombridae Scomberomorus regalis Sierra Scombridae Thunnus alalunga Albacora Scombridae Thunnus albacares Albacora Scombridae Thunnus obesus Atún Scombridae Thunnus thynnus Atún Tiburones. Los grandes tiburones oceánicos se distribuyen esencialmente en alta mar y a veces realizan largas migraciones de más de 1,000 km, pero pueden encontrarse también muy cerca de la costa y, por ello, es probable que penetren en las Zonas Económicas Exclusivas, sobre todo las de los países insulares (FAO, 1994). De acuerdo al Informe de actualización de la biodiversidad (MARENA, en preparación), se conocen 36 especies de tiburones (Clase Chondrichthyes), para las aguas de la República Dominicana, de los cuales doce (Tabla 10.9) están en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). Todas están en el Apéndice II, es decir que necesitan o que serían beneficiadas significativamente por la cooperación internacional, pero cuatro se categorizan como especies migratorias amenazadas de extinción y están recogidas en el Apéndice I de la Convención. Las cuatro especies, una de tiburones (Cetorhinus maximus) y tres de rayas (Manta birostris, Pristis pectinata y Pristis pristis) están listadas en el Apéndice I como amenazadas de extinción, por lo que se requieren estudios para actualizar su situación en aguas dominicanas. Colateralmente debe prestarse atención a cuatro especies migratorias adicionales: una de raya (Aetobatus narinari) y tres de tiburones (Carcharhinus leucas, Carcharhinus limbatus y Prionace glauca), que si bien no aparecen en la lista de la Convención, son parte de la biodiversidad de peces cartilaginosos migratorios de República Dominicana. Tabla 10.9. Lista de tiburones reportados para República Dominicana que aparecen en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). ORDEN FAMILIA ESPECIE NOMBRE COMÚN APÉNDICE I APÉNDICE II Carcharhiniformes Carcharhinidae Carcharhinus falciformis Tiburón sedoso 2014 Carcharhiniformes Sphyrnidae Sphyrna lewini Cornúa 2014 Carcharhiniformes Sphyrnidae Sphyrna mokarran Cornúa 2014 Lamniformes Alopiidae Alopias superciliosus Tiburón zorro 2014 Lamniformes Cetorhinidae Cetorhinus maximus Tiburón peregrino 2005 2005 Lamniformes Lamnidae Isurus oxyrinchus Tiburón mako 2008 Lamniformes Lamnidae Isurus paucus Tiburón mako 2008 Orectolobiformes Rhincodontidae Rhincodon typus Tiburón ballena 1999 Rajiformes Mobulidae Manta birostris Manta 2011 2011 Rajiformes Pristidae Pristis pectinata Pez sierra 2014 2014 Rajiformes Pristidae Pristis pristis Pez sierra 2014 2014 Squaliformes Squalidae Squalus acanthias Tiburón espinoso 2008 Tortugas marinas. De acuerdo al Informe de actualización de la biodiversidad (MARENA, en preparación), se conocen cuatro especies de tortugas marinas para las aguas dominicanas, tres de de las cuales (tortuga laúd, la tortuga carey y la tortuga verde) se ha comprobado muy recientemente que anidan actualmente en nuestras costas (Revuelta, 2014). La tortuga golfina 10 - 22 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Lepidochelys olivacea aparece para aguas dominicanas en el catálogo de la FAO (Márquez, 1990), pero debe ser confirmada. Todas están incluidas en los Apéndices I y II (Tabla 10.10) de la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). Todas están amenazadas de extinción y necesitan de la cooperación internacional para su conservación. Tabla 10.10. Lista de tortugas marinas reportadas para República Dominicana que aparecen en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). FAMILIA ESPECIE NOMBRE COMÚN APÉNDICE I APÉNDICE II Cheloniidae Eretmochelys imbricata Carey 1985 1979 Cheloniidae Caretta caretta Caguama 1985 1979 Cheloniidae Chelonia mydas Tortuga verde 1979 1979 Dermochelidae Dermochelys coriacea Tinglar 1979 1979 Cheloniidae Lepidochelys olivacea Tortuga golfina 1985 1979 Mamíferos marinos. De las especies de mamíferos marinos conocidos para nuestras aguas 23 especies (20 cetáceos y un sirénido) están en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (Tabla 10.11). Siete especies se categorizan como especies migratorias amenazadas de extinción y están recogidas en el Apéndice I de la Convención y nueve en el Apéndice II que demanda la cooperación internacional para su conservación (CMS, 2015). Tabla 10.11. Lista de mamíferos marinos reportados para República Dominicana que aparecen en la lista de la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, 2015). ORDEN FAMILIA ESPECIE NOMBRE COMÚN APÉNDICE I APÉNDICE II Cetacea Balaenopteridae Balaenoptera acutorostrata Ballena Minke Cetacea Balaenopteridae Balaenoptera borealis Ballena Sei 2002 2002 Cetacea Balaenopteridae Balaenoptera edeni Ballena de Bryde Cetacea Balaenopteridae Megaptera novaeangliae Ballena jorobada 1979 Cetacea Delphinidae Feresa attenuata Ballena pigmea Cetacea Delphinidae Globicephala macrorhynchus Ballena piloto Cetacea Delphinidae Grampus griseus Delfín de Risso 1988 Cetacea Delphinidae Lagenodelphis hosei Delfín de Borneo Cetacea Delphinidae Peponocephala electra Calderón Pequeño Cetacea Delphinidae Orcinus orca Ballena asesina 1991 Cetacea Delphinidae Stenella attenuata Delfín moteado 1999 Cetacea Delphinidae Stenella coeruleoalba Delfín blanco y azul 2001 Cetacea Delphinidae Stenella frontalis Delfín del Atlántico Cetacea Delphinidae Steno bredanensis Delfín dentudo Cetacea Delphinidae Tursiops truncatus Delfín nariz de botella 2009 1991 Cetacea Kogiidae Kogia breviceps Cachalote pigmeo Cetacea Kogiidae Kogia sima Cachalote enano Cetacea Ziphiidae Mesoplodon europaeus Ballena de Gervais Cetacea Ziphiidae Mesoplodon densirostris Ballena Pico de Blainville Cetacea Physeteridae Physeter macrocephalus Cachalote 2002 2002 Cetacea Ziphiidae Ziphius cavirostris Ballena de Cuvier Sirenia Trichechidae Trichechus manatus Manatí 1999 1999 Carnivora Phocidae Cystophora cristata Foca de Casco La especie más importante es la ballena jorobada Megaptera novaeangliae. Las ballenas jorobadas de todas las áreas de alimentación del Atlántico Norte Occidental migran al Caribe durante el invierno (entre diciembre y abril), donde tiene lugar el cortejo, el apareamiento y el nacimiento de los ballenatos. La mayor parte de las ballenas se concentra en los bancos oceánicos de La Navidad y La Plata, al norte de la República Dominicana. El resto de las ballenas se dispersa hacia la bahía de Samaná, el Banco Engaño, el canal de la Mona, la costa noroeste de Puerto Rico, Islas Vírgenes y a lo largo del Arco de las Antillas Menores hasta Venezuela (Betancourt y Herrera-Moreno, 2007). En este contexto geográfico, la bahía de Samaná ocupa el lugar más relevante, no solo por la mayor abundancia de ballenas jorobadas, sino también por la elevada frecuencia de avistamientos de ballenatos y grupos activos y el prolongado tiempo de residencia que a veces tienen las madres, lo cual sugiere que la bahía tiene 10 - 23 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD un valor cualitativamente superior al de otras áreas del sureste caribeño, al representar tanto un espacio de apareamiento como de cría (Mattila et al.1994). Esta importante área reproductiva es hoy un Área Protegida como Santuario de Mamíferos Marinos de la República Dominicana y constituye una de las áreas turísticas de observación de ballenas más importantes del Caribe. El Santuario recibe más de 40,000 visitantes durante la temporada de observación de ballenas con un beneficio directo a las comunidades de US$ 2.3 millones (AGROFORSA 2012). La lista de la Convención para la Conservación de Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS, 2015) incluye también al manatí Trichechus manatus, que se considera una especie muy sobreexplotada por su carne y en peligro de extinción. Importancia de las especies migratorias Un gran número de especies migratorias en los ecosistemas terrestres juegan papeles claves en los procesos ecológicos naturales y a la vez brindan importantes servicios ecosistémicos a los seres humanos. Entre ellos se incluye a la polinización de flores de cultivos o la depredación de especies que causan plagas y la dispersión de semillas. Además, su gran abundancia a nivel local significa una importante fuente de alimento para las especies no migratorias que habitan localmente en aquellos lugares por donde pasan las migratorias. El ciclo de vida de estas especies residentes muchas veces depende de la presencia estacional de especies migratorias que les sirve de alimento. De manera similar ocurre con muchas especies marinas. Además, la migración ha pasado a ser un proceso de valor económico en ciertas épocas del año a través del ecoturismo de observación de aves y los eventos de pesca turísticos que se basan en especies migratorias estacionales de gran valor deportivo. Amenazas a las especies migratorias Muchas especies migratorias se encuentran actualmente amenazadas por el ser humano y sus acciones no sostenibles. Sabiendo que las especies migratorias dependen de una serie de hábitats para poder cumplir con sus necesidades durante su viaje por la ruta migratoria, son muy vulnerables a la pérdida y reducción de esos hábitats. Factores como los cambios en el uso de la tierra, la alteración de hábitats, la fragmentación de los bosques, efectos de catástrofes naturales, el desarrollo costero y rural, la contaminación de agua, aire y suelo, la caza y captura indiscriminada, cada vez más amenazan a las poblaciones de las especies migratorias. Recientemente, se está también reconociendo el efecto negativo que tienen los cables de transmisión de electricidad, algunas técnicas de pesca marina, y las turbinas de energía eólica sobre las poblaciones de especies migratorias, sobre todo aves y peces. Como consecuencia, actualmente muchas especies migratorias se encuentran gravemente amenazadas, o ya están en peligro de extinción. Esto es especialmente el caso para aquellas que durante su migración hacen uso de humedales como los lagos, las lagunas y los esteros. Muchas veces estos han sido destruidos con una velocidad alarmante. De la misma manera, especies migratorias marinas han sufrido de la contaminación de los mares, del desarrollo costero y de la sobrepesca. Ejemplos son las tortugas marinas que no encuentran playas para anidar, por las construcciones en la playa y la iluminación del borde costero y sufren de la pesca de líneas extensas y redes de arrastre. La sobrepesca afecta a las especies de peces y tiburones pelágicos. También las ballenas se ven perjudicadas por la caza indiscriminada en países que aún mantienen cuotas de la Comisión Ballenera Internacional, por nadar en aguas contaminadas o producto de la observación turística no organizada de ballenas. Cambio climático y especies migratorias Cada vez más se empieza a reconocer que el cambio climático afecta de manera drástica a las aves migratorias que vuelan antes y durante el invierno boreal en el hemisferio norte hacia los Trópicos. En efecto, los efectos del cambio climático ya se están comenzando a sentir con la llegada de estas aves a latitudes menores. Sin embargo, apenas se inicia el análisis para saber en qué grado ocurre y cómo responden las aves a este cambio. Junto a esto tenemos los cambios en la distribución de lluvias que tienen también efectos severos sobre las poblaciones de aves migratorias. También las especies migratorias marinas van a sufrir cambios por las alteraciones en los patrones de corrientes asociados al incremento de la temperatura del océano y el ascenso del nivel del mar. Se requiere de un mayor esfuerzo en investigación científica para poder conocer la magnitud de los efectos del cambio climático sobre las especies migratorias, y para entender cómo reaccionan frente a esos cambios, además cómo el ser humano puede actuar para asegurar la supervivencia de las mismas a largo plazo en un mundo cambiante. 10 - 24 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Importancia de la colaboración internacional En vista de que muchas de las especies migratorias se desplazan entre dos o más países, es clave la colaboración en al ámbito político, legal e institucional entre naciones para garantizar que estas especies –muchas veces de interés económico, turístico, agrícola, cultural y espiritual– puedan sobrevivir en poblaciones saludables y seguir conectando los ecosistemas de diferentes países y regiones. Por esta razón, el 23 de junio de 1979 los países de las Naciones Unidas adoptaron en Bonn, Alemania, la recién redactada Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS). Esta Convención –también conocida como la Convención de Bonn– fue auspiciada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y entró en vigor el 1 de noviembre de 1983. El actual órgano encargado de la toma de decisiones en el seno de la CMS es la Conferencia de las Partes (COP), cuyas partes –los países firmantes– se reúnen cada tres años. Los objetivos de la Convención de Bonn son: conservar aquellas especies de la fauna silvestre, que migran entre fronteras nacionales, mediante: a) el desarrollo y la implementación de acuerdos cooperativos; b) la prohibición de la extracción de especies amenazadas; c) la conservación de los hábitats; y, d) el control de otros factores adversos. Además, la Convención trata de promover la cooperación e investigación para beneficiar a dichas especies. Algunas de las acciones que actualmente se está tomando dentro del marco de este acuerdo internacional son: a) incluir a todos los países en las rutas migratorias de cada especie; b) ejecutar investigaciones acerca del estado y las migraciones de cada especie, revisándolas periódicamente; b) conservar, restaurar, y reconstruir hábitats en las rutas migratorias; d) controlar y prevenir actividades humanas dañinas, como la introducción de especies exóticas en hábitats sensitivos; y, e) mantener la difusión de información y el aumento de la conciencia pública en estos temas (FUNGLODE, 2015). El futuro de estas y otras especies migratorias depende de la superación de los actuales desafíos y la mitigación de las amenazas mencionadas. La cooperación entre los miembros firmantes de la CMS, y entre la CMS y otras convenciones sobre la biodiversidad, será fundamental para lograr el establecimiento de una protección adecuada y duradera y en este contexto corresponde a República Dominicana jugar un papel relevante e impulsar acciones para la incorporación de la vecina República de Haití con quien comparte el territorio utilizado por muchas especies migratorias. INSTITUCIONES INTERNACIONALES Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza La UICN es la autoridad mundial en materia de conservación de la naturaleza y los recursos naturales para los medios de supervivencia de la gente, estableciendo los estándares que promueven políticas y reúnen a su variada membrecía de Estados, agencias gubernamentales y sociedad civil a favor de soluciones basadas en la naturaleza para abordar los desafíos globales y la gobernanza ambiental, con el objetivo de promover el desarrollo sostenible y la conservación de la biodiversidad sobre el terreno. Sus características únicas le permiten a la Unión reunir a su variada membrecía integrada por Estados, agencias gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil en el esfuerzo común para una estrategia de desarrollo sostenible. Con un mandato relativo a la naturaleza y las personas, la UICN produce y disemina conocimientos basados en la ciencia y aplicados relativos a la biodiversidad y su conservación (UICN, 2018). Además del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana, son miembros institucionales de la UICN: el Consorcio Ambiental Dominicano (CAD), la Fundación Progressio, el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE), el Grupo Jaragua, la Fundación Sur Futuro y la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE). Al presente, Sixto J. Incháustegui es el consejero regional para el Caribe ante el Consejo Global de la UICN. BirdLife International BirdLife International es una organización internacional dedicada a la protección de las aves y sus hábitats. Se trata de una federación de asociaciones democráticas e independientes que tienen como objetivo la conservación y el estudio de las aves. Actualmente, la red mundial de BirdLife International cuenta con representantes en más de 100 países. Esta organización fue fundada en 1922 y sus objetivos son: prevenir la extinción de todas las especies de aves, mejorar el estado de conservación de las aves, conservar y mejorar los hábitats de las aves del mundo; conservar, a través de las aves, la biodiversidad del planeta y la calidad de vida de las personas. BirdLife International es miembro de la Lista Roja de la UICN y su autoridad oficial en materia de aves (BirdLife 2015). El Grupo Jaragua es la organización afiliada a BirdLife en el país. 10 - 25 BASES LEGALES QUE SUSTENTAN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD 10 - 26 Comisión de Pesca Continental para América Latina Fue establecida en 1976 con el objetivo de promover las investigaciones para el uso racional de los recursos pesqueros continentales, asesorar a los gobiernos de la región para establecer bases científicas para aplicar medidas de ordenación pesquera; apoyar el desarrollo de la acuicultura, y fomentar la capacitación y la educación para obtener estos objetivos. Nuestro país ha sido un miembro activo por muchos años y República Dominicana ha sido sede de varios foros de este convenio. INFRAESTRUCTURA MUNDIAL DE INFORMACIÓN EN BIODIVERSIDAD (GBIF) La Infraestructura Mundial de Información en Biodiversidad es una organización intergubernamental que nace en 2001 y que comprende en la actualidad 53 países y 43 organizaciones internacionales. GBIF se estructura como una red de nodos nacionales con una secretaría internacional en Copenhague. El objetivo de GBIF es dar acceso –vía Internet, de manera libre y gratuita– a los datos de biodiversidad de todo el mundo para apoyar la investigación científica, fomentar la conservación biológica y favorecer el desarrollo sostenible. GBIF se inicia en 1996 a través de un grupo de trabajo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) denominado “Mega Science Forum Working Group” cuyo principal objetivo era lanzar iniciativas científicas de interés fundamental, pero que por su escala no eran abordables por país alguno. En este foro surge el concepto de GBIF con la idea de aplicar la informática como mecanismo para facilitar y administrar información proveniente de la naturaleza. GBIF se constituye formalmente en el 2001. En octubre de 2010, en la pasada 17.ª Reunión de la Junta de Gobierno de GBIF, celebrada en Suwon (República de Corea), el futuro de GBIF quedó asegurado mediante la aprobación de un nuevo Memorando de Entendimiento que da continuidad a la red de manera indefinida. También fue aceptado por todos los delegados de GIBF un presupuesto para la organización internacional que abarca el período desde 2010 hasta el 2016. Además, las delegaciones de GBIF aprobaron por unanimidad la Declaración de Suwon, la cual subraya la importancia de la red, tanto para los gobiernos como para la ciencia, la conservación y la sostenibilidad. Las prioridades de GBIF se concentran en el nivel de organismos, y de este nivel, la prioridad inicial son las colecciones. En la actualidad, los cuatro programas en marcha de GBIF son: a) tecnología e interoperabilidad (Data Access and Data Interoperability - DADI), b) catálogo de nombres (Electronic Catalog of Names of Known Organisms- ECAT), c) informatización de colecciones de historia natural (Digitisation of Natural History Collection Data - DIGIT) y d). Formación y Cooperación (Outreach and Capacity Building - OCB) GBIF se concibe como una red de bases de datos interconectadas que pretende ser una herramienta básica para el desarrollo científico de los países y contribuir significativamente a una mejor protección y uso de la biodiversidad en el planeta, por lo que la incorporación activa de nuestro país es altamente recomenda CAPÍTULO 11RECOMENDACIONES Iguana rinoceronte, Cyclura cornuta, en isla Beata, Parque Nacional Jaragua Ricardo Briones © CAPÍTULO11 1 1 1 1 1 2 3 RECOMENDACIONES Introducción RECOMENDACIONES GENERALES RECOMENDACIONES ESPECÍFICAS Ecosistemas terrestres Agroecosistemas Cuevas ECOSISTEMAS COSTEROS Y MARINOS FLORA TERRESTRE FLORA MARINA FAUNA TERRESTRE FAUNA COSTERA Y MARINA USOS DE LA BIODIVERSIDAD ÁREAS PROTEGIDAS Reptiles Aves Mamíferos Tortugas marinas Ballenas jorobadas 3 5 6 6 6 7 7 8 9 10 10 12 RECOMENDACIONES 11. RECOMENDACIONES Introducción El análisis de una cuantiosa y variada información sobre la biodiversidad dominicana ha servido para elaborar recomendaciones que ayuden a reducir impactos, promover el uso sostenible de la biodiversidad y lograr nuevas políticas de conservación y coordinación interinstitucional. Las propuestas y recomendaciones se organizan de acuerdo con los capítulos presentados, básicamente los que abordan temas de ecosistemas, flora, fauna, usos de la biodiversidad y áreas protegidas. Previamente, se hacen algunas recomendaciones de índole general. RECOMENDACIONES GENERALES La República Dominicana es un país de alta riqueza en su biodiversidad, la cual, por múltiples razones históricas naturales ya tratadas, la hace única en el Caribe insular y en el mundo. Una de sus peculiaridades es el alto número de especies, tanto de flora como de fauna, muchas de ellas de distribución restringida. Por tanto, cualquier acción humana que se lleve a cabo, estará de una forma u otra impactando esta rica biodiversidad. Tomando en cuenta la transversalidad de la biodiversidad en las tomas de decisiones de conservación y uso sostenible de los recursos naturales, es necesario el apoyo económico a las investigaciones, estudios, seguimiento y monitoreos en todos los niveles ambientales. Las dos herramientas más importantes, por lo tanto, para tratar de garantizar el uso y gestión sostenible de la misma, como el país se ha comprometido ante sí mismo (Estrategia Nacional de Desarrollo) y ante el mundo (Estrategia Nacional sobre la Biodiversidad y Plan de Acción 2015-2020 ENBPA; Agenda 2030 y Objetivos de Desarrollo Sostenible), lo constituyen: a) el Sistema Nacional de Áreas Protegidas y b) las Evaluaciones de Impacto Ambiental y las acciones que de ellas se derivan. Por tanto, dos de las acciones más importantes deben girar en torno al fortalecimiento de la gestión de las áreas protegidas y de los procesos de evaluaciones de impacto ambiental y acciones conexas. Entre otras cosas, los diferentes instrumentos de planificación nacional (provinciales, municipales) y sectoriales deben incluir de forma transversal la biodiversidad, bajo las directrices ofrecidas por el Convenio de la Diversidad Biológica. Otro punto crucial es el de desarrollar las acciones necesarias para que el país disponga de indicadores y estadísticas adecuadas, para poder cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible vinculados a los temas de biodiversidad, así como para el cumplimiento con la estrategia global y nacional de biodiversidad y las Metas de Aichi. De igual manera es importante que las entidades académicas fortalezcan las capacidades técnicas y científicas de los recursos humanos para el estudio, conocimiento y gestión de la biodiversidad, así como las capacidades de investigación. RECOMENDACIONES ESPECÍFICAS Ecosistemas terrestres 1. Implementar medidas fundamentadas en la aplicación de la legislación nacional y los mandatos de los convenios internacionales de los que la República Dominicana es signataria, para regular el uso sostenible de los suelos en ecosistemas de montañas y la conservación de los bosques húmedos y nublados. 2. Hacer énfasis en la conservación y protección de muestras representativas de los ecosistemas naturales y la biodiversidad, tomando como modelo las áreas protegidas y otras modalidades alternas de conservación, como las áreas protegidas privadas. 3. Realizar acciones que generen conectividad, para enfrentar el estado de fragmentación de los ecosistemas. Fortalecer el Programa de Restauración Ecológica de Ecosistemas Degradados, mediante la regeneración natural y la reforestación donde lo amerite, incluyendo plantas nativas y endémicas propias de las zonas a intervenir; de esa manera, las áreas en proceso de restauración pueden tener un mayor acercamiento a su estado original. Asimismo, asegurar la asignación de recursos que permitan implementar estos procesos de restauración ecológica. 11 - 1 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES11 - 2 4. Sistematizar y divulgar informaciones sobre el valor económico que tienen los ecosistemas y su importancia para el bienestar humano. 5. Elaborar la Lista Roja de Ecosistemas Amenazados, de manera que se puedan priorizar acciones para su recuperación y el restablecimiento de las funciones naturales. 6. Actualizar, a través de estudios de terreno, las informaciones sobre el estado actual de los diferentes ecosistemas naturales (bosques nublados, húmedos, secos, pinares, etc.), de manera que se puedan tomar medidas más efectivas para mejorar su situación. 7. Evaluar la factibilidad de incluir los bosques ribereños dentro de las capas de análisis de los estudios de cobertura y uso de la tierra, dado que son indispensables para el mantenimiento del recurso agua en los ríos de escorrentía permanente y en los nacimientos de agua subterránea; estos se identifican claramente en el paisaje, por seguir el curso del río, formando un pasillo o corredor completamente distinto del resto de la vegetación, en color y altura. 8. Reforzar la supervisión de las franjas de los 30 metros en las márgenes de los ríos para la protección de los bosques ribereños frente a las actividades agrícola y ganadera, y ante la posibilidad de proyectos o iniciativas que puedan generar impactos. 9. Diseñar programas especiales, dirigidos a revertir la pérdida de los bosques nublados y húmedos. 10. Proteger de manera especial las áreas de humedales por su importancia en la producción de agua, protección ante fenómenos naturales y ante los efectos negativos del cambio climático. Aquí se destacan los ecosistemas de manglares y de drago, altamente productivos en recursos para la alimentación humana y que, además, se comportan como barreras naturales ante inundaciones. 11. Orientar, monitorear y supervisar el desarrollo de actividades agrícolas y ganaderas en las montañas, para evitar impactos negativos en los ecosistemas naturales. 12. Eficientizar el cumplimiento de las normas de aprovechamiento forestal, para el fomento y sostenibilidad de las actividades extractivas del bosque. 13. Intensificar las medidas preventivas para el control de las plagas que afectan los pinares, en las zonas más vulnerables y en las épocas de mayor incidencia. Agilizar la implementación de protocolos de vigilancia, monitoreo y control. Controlar los impactos negativos que hacen las zonas de pinares vulnerables a las plagas (incendios forestales y otras acciones antrópicas). Incluir el saneamiento y heterogeneidad en edad y especie de los bosques bajo manejo. Involucrar el personal local (Direcciones Provinciales y vigilantes de las áreas protegidas, en la supervisión y monitoreo para detectar las plagas, así como en el control de las mismas. Agroecosistemas La investigación sobre la biodiversidad en los agroecosistemas y comparaciones entre los agroecosistemas tradicionales y los no convencionales, ha dado lugar a una serie de directrices claras para el diseño de sistemas agrícolas que apoyen altos niveles de biodiversidad y contribuyan a la conservación. En este esquema se considera que: 1. Una diversidad superior (genética, taxonómica, estructurales, de recursos) en el sistema de cultivo lleva a una mayor diversidad de la biota asociada, control más efectivo de plagas y la polinización, así como mejor reciclaje de nutrientes. 2. Menor uso de pesticidas conduce a una mayor diversidad de la biota asociada. 3. El fomento de microhábitats para especies de la fauna y el uso selectivo de plantas que atraen diversas especies, puede generar mayores niveles de productividad o reducir costos de producción en el sistema de cultivo, si se combinan de manera efectiva. A medida que acumulamos más información acerca de la relación específica entre la conservación y la productividad en los agroecosistemas, estas pautas se pueden utilizar para mejorar la sostenibilidad y la conservación de nuestra biodiversidad, sin perjudicar la producción agrícola. RECOMENDACIONES 11 - 3 Cuevas 1. Fomentar la investigación dado la presencia de fauna troglobia poco conocida en nuestras cuevas y cavernas, principalmente en zonas consideradas de alto endemismo. 2. Fortalecer medidas de conservación y el seguimiento a los últimos descubrimientos arqueológicos (realizados en la isla y el Caribe insular), que asocian la cultura taína con las culturas inca y maya. 3. Incorporar las cavernas como atractivos turísticos por los valores naturales y culturales que representan, fortaleciendo así la oferta turística del país. Para esto, se debe aplicar las normas y regulaciones de seguridad apropiados. 4. Fortalecer el cumplimiento de la normativa para que las cuevas estén protegidas ante depósitos de desperdicios y sustancias contaminantes. La contaminación de nuestros acuíferos subterráneos puede convertirlas en fuentes de enfermedades. 5. Asegurar la cobertura vegetal en el entorno de las dolinas y torcas, las fracturas y diaclasas, por ser importantes puntos de imbibición y alimentación de nuestros grandes acuíferos subterráneos. ECOSISTEMAS COSTEROS Y MARINOS 1. Estructurar y definir una clasificación clara, precisa y operativa de los ecosistemas costeros y marinos dominicanos que pueda servir de base a las acciones de manejo, conservación y monitoreo. A partir de la nomenclatura y subdivisión del presente reporte en la parte más somera de la zona nerítica, en las zonas litoral e infralitoral hasta unos 50 m de profundidad, encontramos la mayor parte de los ecosistemas costeros y marinos bentónicos, agrupados en: playas, costas rocosas bajas o con acantilados, manglares (ribereños, de borde y de cuenca), lagunas costeras, estuarios, fondos de sedimentos no consolidados (arena a fango), fondos de vegetación sumergida (pastos y macroalgas), fondos duros no colonizados y arrecifes coralinos (en sus diferentes zonas ecológicas). Por debajo de los 50 m hasta 200 m deben empezar a considerarse los ecosistemas circalitorales y batiales así como el ecosistema pelágico para tratar el espacio entre la superficie del mar hasta 3,000 m de profundidad. 2. Incorporar el ordenamiento del espacio costero y marino en los planes nacionales de ordenamiento territorial. Existen recomendaciones aplicables a los ecosistemas particulares, pero no a una protección integral de la zona costera con todos sus ambientes y usos (asentamientos humanos, turismo, pesca e industria). 3. Diseñar un plan de investigaciones sobre las playas como ecosistemas, considerando sus aspectos estructurales y morfométricos y de biodiversidad, en su dinámica estacional. Ello incluye de manera importante la determinación de perfiles de playa que permitan evaluar los impactos del clima tanto por el incremento de la frecuencia e intensidad de eventos extremos y por tanto del oleaje de tormenta como por el ascenso del nivel del mar. El país necesita una modelación del ascenso del nivel del mar en toda la zona costera que pueda ser aplicado a estas investigaciones. Asimismo, la categoría de playas debe ser incorporada con mayor detalle en los estudios de uso y cobertura de suelo con una salida cartográfica clara. 4. Diseñar un plan de investigaciones sobre las costas rocosas como ecosistemas, considerando sus aspectos estructurales, morfométricos y de biodiversidad. Ello incluye, de manera importante, la caracterización de los bosques costeros sobre roca que tienen asociaciones y especies de alto valor ecológico. Es necesario conocer los impactos del clima, tanto por el incremento de la frecuencia e intensidad de eventos extremos, y por tanto del oleaje de tormenta, como por el ascenso del nivel del mar; y ampliar y complementar el inventario de especies de la flora amenazada con desaparecen en la zona costera. Asimismo, la categoría de costas rocosas debe ser incorporada en los estudios de uso y cobertura de suelo con una salida cartográfica propia. 5. Dar continuidad e incentivar las investigaciones ecológicas estructurales y funcionales en todos los ecosistemas de manglar del país en todas sus variantes de distribución; de borde (incluidas las lagunas costeras), ribereños (incluidos los estuarios) y de cuencas. Las investigaciones incorporarán su capacidad para el almacenamiento y secuestro de carbono, lo cual les confiere un papel relevante ante el cambio climático. Las investigaciones efectuadas en el Parque Nacional Montecristi, que ofrecen cifras del carbono almacenado en los manglares, así como la medida en que la deforestación y la conversión de estos ecosistemas genera importantes emisiones de carbono a la atmósfera, deben repetirse al menos para los extensos bosques ribereños y costeros de Samaná, Azua o San Pedro de Macorís. Dadas las altas reservas de carbono de nuestros manglares, unido a otras importantes funciones y servicios ecosistémicos que ofrecen, se justifica su inclusión en las estrategias nacionales de adaptación y mitigación al cambio climático. La creación de LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES sumideros de carbono incrementando la cobertura de manglares, deviene en una medida fundamental, por lo que se deben incentivar y mejorar las iniciativas de siembra y reforestación con especies de manglares como una política de ampliación de la cobertura de este ecosistema a nivel nacional, con metas a mediano y largo plazo. 6. Emprender investigaciones en todos los estuarios del país que permitan clasificarlos, cartografiarlos y determinar sus características estructurales y funcionales como ecosistema y sus componentes de biodiversidad, para comprender su papel en la zona costera como aportadores de materia orgánica y nutrientes, y como hábitat permanente o transitorio de especies de valor ecológico y comercial. Estas investigaciones deben incluir el balance de agua dulce que llega a los estuarios y la zona costera para poder establecer los niveles de impacto por la reducción de los aportes. En este contexto, su clasificación de acuerdo con sus propiedades de circulación y la distribución de la salinidad es muy relevante para identificar la situación de las cuñas salinas, indicadoras de los balances en la interacción del agua dulce y el agua oceánica. 7. Realizar nuevas investigaciones sobre los pastos marinos, enfocadas al conocimiento de las características de este ecosistema y su composición de especies bajo diferentes condiciones ambientales (salinidad, temperatura, tipos de sustrato) a partir de parámetros morfométricos de las hojas, biomasa foliar, densidad y cobertura con un carácter estacional. Cartografiar estos ecosistemas a nivel nacional. 8. Cartografiar los arrecifes coralinos en la plataforma dominicana. Tal cartografía es necesaria para estimar y actualizar la superficie real de arrecifes con que se cuenta en la actualidad y comenzar a evaluar su cobertura con un sentido espacial y temporal en relación con los impactos del desarrollo costero y el cambio climático, acompañado de los necesarios estudios de campo. 9. Realizar un programa permanente del monitoreo del blanqueamiento coralino en los principales arrecifes del país, tomando como base los resultados del monitoreo sistemático de la temperatura del mar que realiza la NOAA (2015) en aguas de Montecristi, velando por los umbrales que pueden desencadenar eventos de blanqueamiento coralino para efectuar evaluaciones oportunas. El protocolo de evaluación de arrecifes, enfocado al blanqueamiento y el estrés térmico de Obura y Grimsdith (2009), ofrece pautas para estos estudios. 10. Elaborar normas para el uso de las playas que regulen: a) una franja de protección mínima a la luz de los escenarios de ascenso del nivel del mar (por ejemplo 100 m), pero considerando, además, las particularidades locales (pendiente de la playa y extensión de la plataforma submarina); b) la conservación de la vegetación costera, especialmente el bosque costero, y las acciones de reforestación con recomendaciones de especies autóctonas que deben ser priorizadas y especies foráneas que deben ser rechazadas; c) y todas las actividades que puedan tener lugar en la franja de arena. 11. Continuar reforzando el cumplimiento de la Ley 305-68 que establece el límite de los 60 m de línea de costa. La Ley debe ser, además, revisada y ampliada a la luz de los escenarios de ascenso del nivel del mar de la IPCC que pronostican un incremento global de hasta 0.59 m al 2100. 12. Intensificar la promoción de las jornadas de limpieza de playas, darles mayor promoción, fortaleciendo medidas adicionales de control y educación ambiental en el nivel local, de manera que las acciones contribuyan efectivamente para eliminar los desechos de la playa, pero que ayuden, además, a la reducción de los vertimientos y acumulaciones. Pero la limpieza de playa no debe estar desconectada o al margen de las actividades generadoras de impactos que se producen en las zonas altas, y cuyos resultados se expresan en las playas, como puede verse en Samaná, por ejemplo. 13. Elaborar términos de referencia especiales, según cada caso, para los proyectos destinados a crear espacios de acumulación de arena a partir del manejo de costas rocosas, a fin de que incluyan, además de todas las investigaciones oceanográficas y ecológicas que garanticen un impacto mínimo, un análisis de riesgo que considere los escenarios de incremento de la frecuencia e intensidad de eventos extremos, el oleaje de tormenta y el ascenso del nivel del mar y, como parte del Plan de Manejo y Adecuación Ambiental, un programa de traslado de especies litorales para reducir las mortalidades de la fauna. 14. Fortalecer las regulaciones y las actividades de supervisión que protegen los ecosistemas de manglares, creando una cartografía nacional de áreas vedadas que incorpore todos los manglares y se desarrolle una campaña nacional de educación en torno al valor de este ecosistema y la importancia de su conservación. 11 - 4 RECOMENDACIONES 15. Se propone un programa de recuperación en la cuenca de Bávaro, que incluya de manera especial, los ecosistemas de manglares, por ser uno de los más afectados debido al desarrollo turístico. Este programa de recuperación debe incluir un estudio ecológico e hidrológico integral del humedal/manglar en su conexión con las restantes áreas, donde se especifiquen recomendaciones y alternativas para su restauración ecológica, mejorando el flujo transversal de agua dentro del humedal, eliminando los vertimientos contaminantes y proponiendo la reutilización de las aguas residuales debidamente tratadas. 16. Estudiar la afectación que se genera en el estuario de la bahía de Samaná, la alteración de la entrada de agua dulce, producto del represamiento de los ríos y la construcción de canales de riego en las cuencas alta y media. Las modificaciones en el balance de agua dulce y su interacción con el agua oceánica –según su magnitud– pueden ser causa importante y permanente de cambios en su estructura hidrológica y su productividad con serias implicaciones para las comunidades naturales, que incluye extensos bosques de manglares y valiosos recursos pesqueros. 17. Realizar una caracterización integral de todos los cursos de agua represados en el país con un balance claro de los aportes históricos de agua dulce a la zona costera y sus reducciones por el represamiento. Se necesita una medida de la magnitud en que la zona costera ha sido afectada por la reducción de los aportes de agua dulce y sus consecuencias ambientales y ecológicas para empezar a incorporar a la conciencia nacional las necesidades y funciones de las cuencas bajas, y cómo los cambios en la alteración de los flujos pueda tener un impacto sobre la ecología de la zona costera. 18. Documentar los impactos a los pastos marinos. Realizar estudios que documenten los cambios ecológicos generados por la contaminación, los cambios en el patrón de sedimentación, el daño de las artes de pesca de arrastre o el uso de anclas o la aparición de eventuales enfermedades relacionadas con la alteración antrópica sobre el medio marino y los cambios en el clima. Reforzar el marco regulatorio y las campañas de concientización en torno al papel ecológico y estabilizador del fondo marino de las praderas de fanerógamas. 19. Incrementar las acciones para reducir los impactos acumulativos del turismo costero sobre los arrecifes coralinos. La transformación de la zona costera ha generado procesos de turbidez y la sedimentación, incrementada por los vertimientos de aguas residuales a la costa. Se requiere reforzar la supervisión de las actividades náuticas y subacuáticas. Aunque las acciones de siembra de corales a partir de viveros constituyen una experiencia positiva, la preservación del ecosistema es la medida más efectiva. 20. Establecer normas de capacidad de carga de los arrecifes coralinos bajo uso en todas las áreas turísticas, con valores del número de inmersiones que cada arrecife puede sostener sin recibir una degradación irreparable, a partir de las experiencias en Bayahíbe. Los arrecifes coralinos en los sitios de buceo deben contar con una cartografía georreferenciada que permita su evaluación y monitoreo permanente. 21. Reforzar los programas de educación ambiental acerca de la vulnerabilidad del arrecife y el respeto a sus especies para mejorar su estado de conservación. 22. Fortalecer la coordinación entre los Ministerios de Turismo y Medio Ambiente, esto es aún más relevante en territorios que tienen la mitad o más de su espacio en el SINAP (por ejemplo, Bayahíbe). El desarrollo turístico debe ir de la mano con el desarrollo de la capacidad de gestión y manejo de las Áreas Protegidas con una reglamentación conjunta turístico-ambiental. FLORA TERRESTRE 1. Evaluar la factibilidad de incluir en el SINAP aquellos hábitats y especies no representados o escasamente representados, como son algunas formaciones de serpentinitas. Las especies que se encuentran amenazadas y que solo existen fuera de las áreas protegidas deben ser objeto de un programa para su conservación, que podría contemplar su introducción a las áreas próximas o afines a los ambientes donde crecen las mismas. 2. Actualizar el estudio florístico en las áreas protegidas. Aunque varios parques nacionales y otras áreas protegidas cuentan con estudios sobre su flora y su vegetación, en la mayoría no se ha realizado investigaciones al respecto. Con la creación de nuevas áreas protegidas mediante el Decreto 571-09, se hace necesario profundizar las investigaciones por parte de expertos en cada disciplina, que trascienda los diagnósticos u observaciones generalistas. 11 - 5 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES 3. Incentivar la investigación etnobotánica y de botánica económica, a fin de identificar el potencial de ese recurso, incluyendo estudios florísticos, ecológicos y moleculares o de variabilidad genética de taxones ancestros o silvestres de especies comestibles domesticadas, como sería la parra o uva cimarrona, Vitistiliifolia, hermana de la uva comercial, por solo mencionar un ejemplo. 4. Con respecto al uso de los recursos florísticos, además de aplicar la Ley 64-00, debe fortalecerse la implementación de las normas existentes para la extracción de recursos forestales no maderables (RFNM) del medio silvestre, como son las hojas o “pencas” de las palmas y guanos para la elaboración de artesanía, así como corteza, flores, frutos, bejucos, raíces, resinas, jugo azucarado del cacheo, etcétera. Veloz y Peguero (2011) proponen una norma para la cosecha de las hojas de cuatro especies de palmas. Normas como esa deben establecerse sobre muchas especies para las cuales se usan métodos no sostenibles de cosecha. 5. Reforzar la aplicación de las medidas de extracción del medio silvestre de ejemplares vivos de especies autóctonas, ya que las poblaciones silvestres no resisten la explotación comercial si no está acompañada de un plan de uso y conservación aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente. Un caso de preocupación es la siembra de varias especies de palmas adultas en las áreas verdes de ciudades como Santo Domingo y Santiago, donde se observan mortandades por manejo inadecuado. Y algo similar ocurre con los helechos machos, bromelias y orquídeas. FLORA MARINA 1. Realizar investigaciones planctonológicas de largo alcance, con el objetivo de conocer la composición cualitativa y cuantitativa del plancton en la plataforma dominicana, en sentido espacial (horizontal y vertical) y en su carácter estacional. El conocimiento del fitoplancton requerirá necesariamente de la formación de investigadores en esta disciplina y el diseño de un plan de investigaciones con varias campañas oceanográficas en la plataforma dominicana, que permitan a largo plazo conocer la composición y dinámica de esta categoría, que es parte importante de la productividad de nuestra plataforma. Paralelo a ello, es necesario desarrollar la oceanografía física y química, como disciplinas directamente relacionadas con los estudios del plancton, de modo que pueda explicarse a través de las características físico-químicas de la masa de agua, los factores que rigen su abundancia y distribución. 2. Realizar estudios autoecológicos y sinecológicos de la flora macrobentónica marina, con estimaciones de la composición cualitativa y cuantitativa, cobertura, densidad y biomasa de la macroflora marina en diferentes ambientes, en relación con los factores ambientales. Además, se deben realizar estudios de distribución de las especies de macroalgas que poseen algún valor potencial como alimento o en la industria química. 3. Propiciar un foro de discusión con el sector hotelero y elaborar Normas para el manejo del sargazo con un enfoque de conservación de la playa. Tomar en cuenta las recomendaciones de Doyle y Franks (2015), plasmadas en su hoja informativa, que busca compartir el conocimiento existente sobre la afluencia del sargazo en las playas y promover la adopción de mejores prácticas para su manejo. FAUNA TERRESTRE Anfibios y reptiles 1. Las poblaciones de anfibios y reptiles de la República Dominicana deben ser objeto de nuevos muestreos e inventarios que confirmen la presencia de las especies conocidas, permitan conocer el estatus de sus poblaciones, redefinir sus intervalos de distribución y continuar descubriendo una riqueza de especies aún no explorada y que los hallazgos recientes de nuevas especies de anfibios (Inchaústegui et al., 2015) revelan como de alto potencial. 2. Para facilitar los estudios ecológicos y las acciones de conservación, particularmente con las especies amenazadas de la herpetofauna, las áreas de distribución que ofrece el CARIBHERP deben ser complementadas con toda la información nueva disponible que permita ampliar los intervalos de distribución espacial y altimétrica de las poblaciones o detectar posibles contracciones en los espacios de distribución. 3. Por su especial sensibilidad al incremento de la temperatura y los cambios en el patrón de precipitaciones (especialmente de reducción de precipitaciones) relacionadas con el cambio climático, los anfibios y reptiles y sus hábitats de distribución deben ser particularmente considerados en los planes de adaptación al cambio climático con énfasis en las especies con rangos climáticos limitados y/o hábitats restringidos. 11 - 6 RECOMENDACIONES 4. Como estrategias de conservación de las especies, cuya área de distribución coincide con áreas protegidas, es recomendable poner en práctica las acciones que recomienda la IUCN (2015) que incluyen: a) mejorar el manejo actual del área protegida, b) mantenimiento del hábitat de estas poblaciones, c) planificar futuros estudios para determinar el estado actual de las poblaciones de estas especies y d) acometer acciones de educación con las comunidades en las áreas circundantes a las áreas protegidas. Estas acciones son extensibles para todas aquellas especies que se encuentran bajo amenaza en otras áreas protegidas del país. En el caso de las áreas protegidas que cuenten con planes de manejo se debe considerar lo concerniente a cambio de uso del suelo, ya que la pérdida de hábitats por el desarrollo de actividades agrícolas y ganaderas (incluido el uso de agroquímicos) es quizás la mayor amenaza a la herpetofauna. 5. Para poder tomar medidas desde el territorio, el análisis de la distribución espacial de las especies amenazadas debe apoyarse en las caracterizaciones ambientales provinciales que ofrecen sitios de impactos georreferenciados y mapas de fuentes contaminantes. Este solapamiento puso de manifiesto como el área de distribución de la rana excavadora de Vallejuelo E. tychathrous coincide con áreas agrícolas y de manejo de desechos sólidos, ofreciendo elementos geográficamente definidos para la toma de acciones concretas. 6. Para los casos de especies en peligro crítico, cuya área de distribución no coincide con ningún área protegida, así como para los territorios provinciales que se encuentran dentro del área de distribución de dichas especies, pero no cuentan con ningún área de conservación, se requieren acciones de carácter interinstitucional que aseguren su conservación. 7. Realizar investigaciones que permitan: a) evaluar la presencia de la quitridiomicosis en nuestras poblaciones y especies de anfibios, b) analizar la relevancia de la infección en las diversas especies y regiones, particularmente en las áreas protegidas, c) elaborar mapas para conocer la distribución de la enfermedad y su eventual avance, d) determinar las variables ambientales que influyen en la proliferación del hongo quitridio, e) desarrollar un protocolo de recomendaciones con el objetivo de minimizar la dispersión de la enfermedad y f) mantener un estricto control sobre el transporte de especies. 8. Las iniciativas como el Proyecto RANA-RD implementado por el Grupo Jaragua y el Museo Nacional de Historia Natural de Santo Domingo deben ser replicadas y extendidas al resto de las regiones biogeográficas del país, incluyendo también, en una coordinación binacional, la región pico en las Antillas por la riqueza de especies de anfibios en el Massif de la Hotte, cuya situación debe ser actualizada, considerando su valor ecológico intrínseco y su potencialidad como banco genético natural, situación reportada tempranamente para la flora (Dod, 1984). 9. Fortalecer el programa de monitoreo y vigilancia del Crocodylus acutus, dado que es una especie En Peligro Crítico, que en la República Dominicana está restringida casi exclusivamente al lago Enriquillo, y debido al tamaño de la especie y a su valor económico, se le concede un importante potencial de uso. Su estrategia reproductiva depende de un conjunto muy particular de factores ambientales (sometidos a gran variabilidad por las consecuencias del cambio climático), por lo que la amenaza sobre la población es considerable. 10. Aunque algunas especies de reptiles tienen cierta protección al estar incluidas en el territorio de áreas protegidas, los esfuerzos para educar a las comunidades rurales y pesqueras deben acompañar las evaluaciones y monitoreos sistemáticos para conocer con precisión los tamaños de sus poblaciones. Junto a los esfuerzos de educación y conservación puede ser necesario los esfuerzos de propagación en cautiverio y liberación para recuperar las poblaciones a niveles autosostenibles, para lo cual se cuenta con experiencias anteriores (Ottenwalder, 1994). Aves 1. Ampliar el programa de monitoreo de ecosistemas y especies amenazadas de aves para incluir nuevas especies. Los monitoreos deben ser científica y metodológicamente rigurosos para que las informaciones obtenidas sean fidedignas y puedan ser tomadas en cuenta en la toma de decisiones para la conservación y uso racional de las especies. 2. Fortalecer el programa de monitoreo de las especies cinegéticas, de manera que a través de él sea posible determinar los efectos de la cacería sobre las poblaciones y podamos tomar decisiones en base a resultados científicos. Mamíferos León et al. (2011) elaboraron una Estrategia de Monitoreo para Especies Amenazadas de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco- Enriquillo, donde se han realizado estudios de la presencia y distribución de la jutía y el solenodonte en el área, y plantean una 11 - 7 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES serie de recomendaciones para ampliar el conocimiento de estas poblaciones que conlleven a medidas de conservación. Estas recomendaciones se resumen a continuación. 1. Con relación al solenodonte de Hispaniola, se recomienda proteger y/o establecer corredores entre el Parque Nacional Jaragua y el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, debido a que entre estas zonas se encuentra una población importante de solenodonte y está siendo transformada para actividades ganaderas y agrícolas. Esto pone en riesgo la conectividad del corredor natural que utiliza la especie, y podría ocasionar la fragmentación de su población, poniendo en mayor peligro la supervivencia. Asimismo, deben continuarse los estudios de campo para: a) determinar su distribución con precisión, incluyendo la localización de evidencias de su presencia con GPS, b) realizar estimados de población por tipo de bosque mediante inventarios de madrigueras y colocación de cámaras-trampa para precisar el número de individuos habitando en cada una, c) estudiar el impacto de animales introducidos sobre esta especie, d) permitir e incentivar la caza de cerdos cimarrones en la Reserva de la Biosfera; y e) resolver conflictos de tenencia y ocupación ilegal de tierras en lugares claves para la especie. 2. Considerando la escasez de información de la jutía de Hispaniola, es urgente que se hagan estudios de campo para: a) determinar su distribución con precisión en el país, incluyendo la localización de evidencias de su presencia con GPS, b) realizar estimados de población por tipo de bosque mediante inventarios de madrigueras y colocación de cámaras-trampa para precisar el número de individuos habitando en cada una, c) estudiar el impacto de animales introducidos sobre esta especie, d) llevar a cabo evaluaciones del hábitat, e) realizar un inventario de recursos alimentarios consumidos por la jutía (observación directa, colección de heces fecales, troncos roídos, entrevistas a informantes clave, consultas bibliográficas), y f) resolver conflictos de tenencia y ocupación ilegal de tierras en lugares clave para la especie. FAUNA COSTERA Y MARINA 1. Formar nuevos especialistas en la sistemática y taxonomía de los grupos marinos, fortalecer la capacitación de los especialistas existentes y/o el incremento del intercambio con especialistas internacionales, para que la identificación de nuestras especies marinas esté basada en las guías más actualizadas y los actuales métodos de la taxonomía molecular y genética. 2. Además de las investigaciones planctonológicas recomendadas anteriormente, se recomienda investigar los estadíos larvales de especies bentónicas y de peces de valor comercial, por ejemplo las larvas filosoma de la langosta Panulirus argus, cuya distribución y abundancia por estadios de desarrollo en el océano se relacionan con las áreas de pesca costeras. 3. En cuanto al macrozoobentos, el nivel de conocimiento es relativamente muy avanzado en algunos grupos como octocoralios, corales, erizos y poliplacóforos; avanzado en bivalvos, camarones, isópodos, estrellas, crinoideos y langostas; incipiente en gastrópodos, cangrejos, esponjas, anomuros y holoturias; y pobre o muy pobre en los restantes grupos. Sin embargo, este conocimiento es fundamentalmente cualitativo, por lo que se requiere de un salto hacia estudios ecológicos estructurales más profundos para conocer, no solo la composición cualitativa de las comunidades (inventario de especies), sino también su composición cuantitativa, cobertura, densidad, biomasa y la cuantificación de la estructura comunitaria a través de índices ecológicos, elementos claves para su empleo como bioindicadoras de condiciones ambientales. 4. En las categorías del micro y meiobentos, el nivel de conocimiento es escaso. Se debe poner especial énfasis en el desarrollo de las investigaciones de estas categorías que constituye una parte esencial de la base alimentaria de los organismos que se alimentan en el sedimento y encierra una extraordinaria biodiversidad con numerosos taxa típicos del ambiente intersticial, de los cuales solo existen reportes aislados de copépodos, isópodos, anfípodos o tanaidáceos. Grupos como nemátodos de vida libre, cumáceos, nebaliáceos o cefalocáridos son totalmente desconocidos. La abundancia de esta categoría bentónica es indicativa de la productividad secundaria del bentos en el sustrato particulado y sus relaciones entre grupos han sido empleadas como indicadoras de procesos de contaminación. Es necesario formar especialistas e implementar investigaciones sobre estas categorías, para ampliar nuestro conocimiento de la biodiversidad bentónica y del potencial alimentario que encierran nuestros fondos que son la base de la productividad pesquera. 5. El nivel de conocimiento general de la ictiofauna es avanzado pues se han realizado en el país varios censos ictiológicos extensos, como parte de estudios ecológicos y pesqueros y existen obras clásicas sobre el tema en Hispaniola. Se recomienda ampliar las investigaciones ecológicas cuantitativas de las comunidades de peces, densidad, biomasa y la cuantificación de la estructura comunitaria, a través de índices ecológicos en nuestros diferentes ecosistemas. 11 - 8 RECOMENDACIONES 6. En el caso de las especies de peces, así como las de todos los grupos sujetos a explotación pesquera (como holoturias o calamares por ejemplo), se requieren estudios poblacionales de su estructura de tallas, estacionalidad reproductiva, edad de maduración y migraciones, entre otros parámetros, que son la base para determinar las épocas de veda, las tallas mínimas legales, los tamaños de malla de las artes de pesca, el reclutamiento a las áreas de pesca y la definición de zonas de prohibición y pesca. 7. En el nivel de conocimiento de la biodiversidad marina dominicana se destaca que las áreas protegidas han jugado un papel importante al impulsar el estudio de la biodiversidad, por lo que su inclusión en proyectos de investigación debe seguir siendo una prioridad, sin descontar que se debe continuar la ampliación de este tipo de áreas en el país. 8. A pesar de que la República Dominicana cuenta con un buen nivel de conocimiento de la biodiversidad, aún queda un largo camino por andar. En este empeño hacia nuevas metas, necesitamos instituciones estrictamente científicas en su estructura, organización y funcionamiento; investigadores organizados, motivados y armados con la teoría y la práctica científica más actualizada para el abordaje integral de los retos de las investigaciones en ciencias del mar. El país necesita avanzar en la participación de publicaciones científicas, a través de revistas reconocidas y especializadas con crédito internacional para divulgar nuestros resultados. Pero por encima de todo, se necesita avanzar en una política científica nacional que asegure el adelanto multifacético de la investigación ecológica marina en su carácter básico y aplicado, y que valore con visión de futuro que la creación y desarrollo de instituciones y científicos en investigaciones marinas y pesqueras en la isla es una necesidad impostergable del desarrollo socioeconómico y la única garantía de la conservación de nuestros recursos. 9. Paralelo al desarrollo de las investigaciones biológicas y ecológicas, es imprescindible el conocimiento oceanográfico integral de la plataforma dominicana, las variaciones espaciales, verticales y estacionales de los parámetros físicos y químicos, las particularidades de nuestros fondos, lo cual ofrecería el marco físico para entender la presencia y distribución de nuestra fauna marina. Tortugas marinas 1. Las recomendaciones para el manejo y conservación de las tortugas marinas abarcan dos aspectos básicos: la atención y protección de las poblaciones en áreas de desarrollo turístico y en áreas costeras aisladas, incluidas las áreas protegidas marinas. En todos los estudios de impacto ambiental de la zona costera con playas, se debe incorporar un programa de protección de tortugas marinas en el PMAA, con el objetivo de promover la conservación de las tortugas marinas, como especies protegidas, introduciendo modificaciones al sistema de iluminación del proyecto en la playa junto al desarrollo de acciones de educación ambiental, incluida la divulgación de las leyes que las protegen. Las medidas para manejar la iluminación de la playa, de manera que no afecte a las tortugas, deben comenzar por identificar las fuentes de luz prescindibles y que, como tal, pueden ser apagadas o eliminadas. Tales son los casos de las luces en áreas donde no se requiere seguridad o donde no hay tráfico de peatones, las luces decorativas o aquellas que provean una iluminación excesiva en el lugar donde se encuentran. Eliminadas las luces innecesarias, existen varios métodos efectivos para manejar la iluminación necesaria, entre ellos la reducción de la iluminación de la playa por fuentes exteriores (pantallas, accesorios para redireccionar la luz), por fuentes interiores (lámparas lejos de las ventanas, cortinas, persianas, cristales oscuros) o el uso de fuentes con determinadas longitudes de onda, filtros y mallas. 2. Manuales como el de Witherington y Martin (2003) Entendiendo, evaluando y solucionando los problemas de contaminación de luz en playas de anidamiento de tortugas marinas ofrece toda la información necesaria para elaborar un plan de acción para el manejo de la iluminación. Estas actividades deben quedar complementadas con acciones de educación ambiental a varios niveles, desde promotores y encargados de diferentes áreas, hasta sus concesionarias de buceo y la población turística. Un programa de esta naturaleza debe considerar las regulaciones nacionales e internacionales para la protección de las tortugas marinas, aspectos ecológicos de las poblaciones que anidan en nuestras playas y los esfuerzos nacionales e internacionales para la conservación de estas especies de quelonios marinos. 3. Existen estrategias de monitoreo de tortugas marinas que se han estado implementando con éxito en algunas zonas del país, particularmente en Áreas Protegidas y/o en zonas de anidamiento ya conocidas (León et al., 2011), como parte de los esfuerzos de conservación de estas especies amenazadas y que deben ampliarse a toda la zona costera a nivel nacional. Entre las medidas propuestas se encuentran: • Las playas de anidación deberían patrullarse frecuentemente durante la época de anidación de cada una de las especies de tortugas marinas para poder detectar y camuflar los nidos a tiempo y evitar su saqueo. Esto implica que las huellas de la tortuga desde el agua hasta el nido sean borradas de la playa. Si ya las huellas han sido detectadas por otras personas, 11 - 9 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES los nidos deberían ser trasladados de sitio, preferiblemente reubicados en la misma playa en un lugar oculto o incubados en viveros cercados o en cajas aislantes de la temperatura. Sin embargo, esta última opción puede alterar la supervivencia, así como la proporción de sexos del nido, por lo cual en cada caso debe ser cuidadosamente evaluada. • Establecer programas de vigilancia para reducir el saqueo de nidos en las playas de anidamiento. • Reforzar la aplicación de las leyes que prohíben la captura y comercio de tortugas marinas, especialmente en zonas costeras y continuar con los decomisos en las tiendas turísticas. • Continuar y expandir las campañas mediáticas y educativas para que el público nacional e internacional no consuma productos de tortugas marinas, particularmente, carey. • Conservar la vegetación natural de la playa y las dunas de arena donde anidan, ya que son esenciales para asegurar su reproducción a largo plazo. • Restaurar las comunidades naturales de plantas costeras que han sido prácticamente eliminadas de las playas dominicanas, especialmente donde se ha sembrado palmas de coco. Algunos de los arbustos preferidos por el carey para colocar debajo sus nidos son la uva de playa (Coccolobauvifera) y Suriana maritima. • Evaluar la captura en artes de pesca (incidental o no) de las tortugas marinas en las áreas costeras. • Regular el uso y tipo de artes de pesca en las zonas en que habita y anida, especialmente las redes que van pegadas del fondo. • Continuar con el monitoreo de las poblaciones nidificantes y en áreas de reproducción de aquellas áreas protegidas, como por ejemplo, Parque Nacional Jaragua, que ya se están realizando, y ampliarlas a otras zonas costeras del país. Ballena jorobada 1. Se recomienda mantener actualizado el conocimiento de la situación y las tendencias de variación de la distribución, estructura social y conducta del segmento poblacional de las ballenas jorobadas sometido a observación turística, tanto en la bahía de Samaná como en el Banco de la Plata; darle seguimiento al estado de salud de los individuos a través de la identificación de afectaciones en la piel y/o malformaciones; identificar y describir los principales impactos antropogénicos que puedan estar afectando a las ballenas jorobadas en el Santuario y, particularmente, en la bahía de Samaná, conociendo que es una zona de múltiples usos en la bahía, y derivar recomendaciones con medidas de manejo a fin de proteger y conservar este recurso natural considerado como un patrimonio nacional. 2. Las experiencias en la estrategia para el comanejo de los recursos pesqueros como la que se ha practicado en Samaná (CEBSE, 1996; Lamelas, 1997), Barahona y Pedernales (González et al., 1994) constituye un abordaje positivo hacia la conservación de los recursos pesqueros que debe ser continuado. USOS DE LA BIODIVERSIDAD La inversión para el uso de la biodiversidad tiene amplias posibilidades de desarrollo a partir de diferentes formas y tomando como base la legislación nacional. Las nuevas tendencias internacionales caminan hacia una utilización sostenible de la biodiversidad, como una forma de conservación y para favorecer el desarrollo de los pueblos y satisfacer necesidades humanas, aportando también elementos a la ciencia. Es importante señalar, sin embargo, que esto requiere de experiencias profesionales adecuadas, según el caso, para no incurrir en violaciones a las normas nacionales y que las acciones que se ejecuten no vayan en detrimento de las especies y los ecosistemas. Tomando esto en cuenta, se realizan las siguientes recomendaciones: 1. Para fomentar el uso sostenible de la biodiversidad, se debe promover e incentivar el valor económico y la conservación de 11 - 10 RECOMENDACIONES las especies, destacando el riesgo del comercio directo de la vida silvestre, cuando no hay mecanismos de control suficientes y adecuados. 2. Elaborar y aplicar normas e indicaciones claras que midan la racionalidad en el uso de la biodiversidad. 3. Desarrollar procesos de crianza en cautiverio o domesticación y cultivo para el comercio de especies animales o vegetales, ya que la extracción del medio silvestre pronto agotará todas las poblaciones y se extinguirá el recurso. En este sentido, es necesario ejecutar programas de educación junto a las comunidades, donde puedan intervenir extractores y usuarios. 4. Fomentar la inversión privada para la generación de recursos a partir del uso sostenible de la biodiversidad en temas como los siguientes: a. La producción maderera, por el potencial que presentan numerosas especies nativas y endémicas de madera preciosa, requeridas incluso a nivel mundial. Especies como: la caoba, Swietenia mahagoni; el cedro, Cedrela odorata; el ébano verde, Magnolia pallescens; ébano amarillo, tabaco o caimoní, Magnolia hamori; el ébano de La Barbacoa, Magnolia domingensis; el pino criollo o cuaba, Pinus occidentalis; la sabina, Juniperus gracilior; puntilla o palo de cruz, Podocarpus aristulatus; tachuela, Podocarpus hispaniolensis; el nogal o nuez, Juglans jamaicensis; la cabirma santa, Guarea guidonia; cabirma de guinea, Carapa guianensis; el guayacán, Guaiacum officinale; la vera o guayacancillo, Guaiacum sanctum; roble, Catalpa longissima; muñeco, Tabebuia polyantha; olivo o cenizoso, Tabebuia berteroi; capaíllo, Tabebuia ricardii; el hojancho, Coccoloba pubescens; el abey, Peltophorumberteroanum; candelón de Los Haitises, Sideroxylondominicanum; el candelón, Senegalia-Acacia-skleroxyla; la caya amarilla, Sideroxylon foetidissimum; caya prieta, Sideroxylon portoricense subsp. portoricense; caya rubia o cuyá, Sideroxylon salicifolium; capá, Petitia urbanii; capá de sabana, Petitia domingensis; capá prieto, Cordia alliodora; algarrobo, Hymenaea courbaril; balatá, Manilkara bidentata; zapotillo, Manilkara valenzuelana; caobanilla, Stahlia monosperma; palo de hierro, Krawinskia caloneura, y muchas otras, son especies de amplio uso histórico, unas, y otras muy promisorias para la industria maderera. b. La producción de plantas ornamentales, medicinales, afrodisíacas, las famosas “mamajuanas”, la floricultura de especies autóctonas, la producción de biomasa con fines energéticos y pulpa para fabricación de papel, etcétera. c. El ecoturismo. Las condiciones climáticas, la diversidad de ambientes y de pisos altitudinales, junto a la diversidad cultural y las tradiciones de nuestro pueblo, garantizan actividades para la sostenibilidad económica. d. La línea de inversión en la conservación y desarrollo del pago por servicios ambientales también es promisoria en la República Dominicana. Usualmente se piensa solo en la producción de agua, en los “sumideros” de carbono y en las actividades ecoturísticas. Pero los ecosistemas proveen una amplia gama de servicios ambientales, sin los cuales no podríamos tener espacios habitables. De tal manera, que son muchas líneas en las cuales se puede hacer inversión de sostenibilidad y aprovechamiento de la biodiversidad. e. Los zoocriaderos, que utilizan especies importantes para diferentes fines económicos. Por ejemplo, en nuestra fauna autóctona hay numerosas especies de aves, como son las Columbidae, del grupo de los patos, apetecidas para el consumo humano, que pueden ser incluidas en proyectos de producción en cautiverio, tomando las normas y la legislación nacional. Aquí es posible incluir las aves que son utilizadas como mascotas, o como ornamentales. De hecho, algunas especies tienen connotaciones ceremoniales y, por tanto, elementos culturales. f. Muchos otros grupos de la fauna constituyen potenciales económicos, como son las iguanas Cyclura cornuta y Cycluraricordii, cocodrilo americano (Crocodylus acutus) e incluso insectos, como son las mariposas, de las cuales existe en la República Dominicana una gran diversidad de especies muy vistosas y curiosas. Los mariposarios son actualmente, en varios países, no solo una forma de recreación, sino una actividad económica (Pérez, 2010). Lo que debe procurarse siempre es que estas actividades económicas, también sean sostenibles en términos de la conservación de la diversidad biológica. g. Un caso particular que amerita mayor atención y estudio es el de la pesca de peces y otros organismos marinos vivos para el mercado nacional e internacional de acuarios marinos, desarrollado mayormente en la zona noroeste del país. 5. Por su parte, el estado, como ente regulador, debe conformar una comisión multidisciplinaria, donde puedan intervenir varios ministerios, a fin de asumir los trabajos necesarios para la elaboración de una estrategia integral nacional con todos ejes temáticos correspondientes, que regule la inversión privada en biodiversidad y que controle dichas actividades, el uso de especies y germoplasma silvestre, criterios éticos en el manejo, normas y reglas. 11 - 11 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES 6. Fortalecer la implementación, de manera eficiente, de dicha estrategia nacional. Asimismo, hay que prestar atención al marco institucional y financiero, teniendo claras las metas de financiamiento e identificar oportunidades, limitaciones, fortalezas y debilidades. ÁREAS PROTEGIDAS 1. Vista la situación en que se encuentran muchas especies de plantas raras o amenazadas, y que no están dentro de las áreas protegidas, o apenas tienen allí unos cuantos individuos, se hace necesario organizar y ejecutar un programa de reintroducción de esas especies a las áreas protegidas más próximas, a fin de garantizar su supervivencia. Sobre todo, se trata de especies cuya distribución histórica abarcaba esas áreas hoy protegidas, o bien siempre han existido en la periferia o en zonas ecológicamente similares. Se podría mencionar el caso del Parque Nacional Cotubanamá, al cual debe introducirse la mata de chele, Pereskia quisqueyana, y el cuchiflichi, Melicoccus jimenezii. Ambas especies quedaron inicialmente fuera de este parque nacional. Con la agregación del área de Padre Nuestro se incorporan ejemplares; pero es necesario ampliar su propagación. Lo mismo habría que hacer aquí con las cactáceas alpargata, Consoleapicardae, y el aguacatillo, Dendrocereus undulosus, especies endémicas amenazadas, y que crecen en la zona de Bayahíbe, donde sus poblaciones están siendo destruidas aceleradamente. También debe trabajarse con la palmilla o palma de lluvia, Gaussia attenuata. Al Parque Nacional Punta Espada debe introducirse el cuchiflichi, Melicoccus jimenezii, que ha quedado fuera del área protegida. Lo mismo debe hacerse con la palmilla, Gaussia attenuata, reforzando su propagación, ya que los ejemplares que han quedado dentro casi todos son senescentes. Y esto debe hacerse en muchas áreas protegidas en diferentes regiones y ambientes. 2. Deben profundizarse y extenderse los estudios de biodiversidad, a aquellas áreas protegidas que aún no han podido ser evaluadas. Deben realizarse estudios detallados con soporte mediante la recolección de ejemplares de las especies que se reporten. 3. Debe establecerse un equipo de profesionales en al menos un grupo de las áreas protegidas más importantes. Esto debe consistir en la presencia permanente de un biólogo residente y dos estudiantes pasantes en cada una de esas áreas. El papel de un profesional de la Biología o la Ecología en las áreas protegidas puede ser muy relevante en el levantamiento y monitoreo constante de los procesos ecológicos y de las especies de mayor importancia para la conservación, a la vez de que el residente pueda guiar las actividades a ejecutar por los biólogos pasantes, que pueden trabajar en el levantamiento de informaciones sobre los diferentes grupos de la flora y de la fauna. De esta manera, todas las áreas protegidas pueden llegar a tener informaciones básicas y especializadas en corto tiempo, además de que podría salir menos costosa. Esto, por demás, sería una contribución muy notable al incremento de la masa crítica de investigadores en la República Dominicana, y a la ciencia en general. 4. A corto y mediano plazo debería realizarse una revisión de los límites de las áreas protegidas, con la presencia de expertos en áreas protegidas, de diferentes disciplinas de las ciencias naturales, así como comunitarios residentes en zonas aledañas, a fin de analizar y discutir a profundidad si realmente los límites horizontales y altitudinales establecidos para las áreas protegidas incluyen los verdaderos recursos que deben ser protegidos. Hay casos como el Parque Cabo Cabrón que deja fuera ambientes tan singulares, emblemáticos y de tanta importancia como la propia punta de cabo Cabrón, además de que deja sin protección especies únicas que solo crecen allí a baja elevación, como estas: Cubanthus umbelliformis, Annona haitiensis subsp. appendiculata, Pilea samanensis, Tabebuia paniculata y Cojoba urbanii. También hay otras especies endémicas o nativas de distribución muy restringida, como: Piper samanense, Pilocarpus racemosus y Colubrina verrucosa. Esto también ocurre en otras áreas protegidas. 5. A mediano y largo plazo, debe realizarse la revisión de áreas protegidas que se manejan bajo nombres y administraciones diferentes, pero que colindan, y que quizá puedan fusionarse y administrarse como una sola gran unidad. Por el contrario, hay otros casos de áreas muy extensas, y en las cuales se incluyen ambientes muy antropizados y hasta zonas pobladas, que deberían revisarse a ver si lo que procede es seleccionar núcleos de alta importancia para la conservación y establecer más de una unidad, excluyendo zonas con poco valor para la conservación. 6. Las categorías de manejo de las áreas protegidas del SINAP debe ser revisado, asegurando que cada área se maneje realmente según la categoría que tiene asignada. Por otra parte, existen categorías que deben ser evaluadas, determinando si corresponden al SINAP o podrían ser parte de otro tipo de sistema de gestión; en estos casos tenemos las Reservas Forestales y las Vías Panorámicas. 11 - 12 CAPÍTULO 12REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Pajones y pinares, Parque Nacional Valle Nuevo Ricardo Briones © LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES12 - 1 Abbey E. Camaclang, Martine Maron, Tara G. Martin y Hugh P. 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APÉNDICE A LISTADO DE ESPECIES COSTEROS Y MARINAS Lista de especies de microalgas (Filos Cyanobacteria, Ochrophyta y Myozoa) Lista de especies de macroalgas (Filos Rhodophyta, Ochrophyta y Chlorophyta) Lista de especies de esponjas (Reino Animalia, Filo Porifera) Lista de especies de celenterados (Reino Animalia, Filo Cnidaria) Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca) Lista de especies de poliquetos (Reino Animalia, Filo Annelida, Clase Polychaeta) Lista de especies de picnogónidos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Clase Pycnogonida) Lista de especies de crustáceos no decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea) Lista de especies de crustáceos decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea, Orden Decapoda) Lista de especies de equinodermos (Reino Animalia, Filo Echinodermata) Lista de especies de quetognatos (Reino Animalia, Filo Chaetognatha, Clase Sagittoidea) Lista de especies de braquiópodos (Reino Animalia, Filo Brachiopoda) Lista de especies de tunicados (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Tunicata) Lista de especies de peces cartilaginosos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Lista de especies de mamíferos marinos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Clase Mammalia) Lista de especies de las regiones circalitoral y batial de la ZEE de República Dominicana Lista de especies de tardígrados (Reino Animalia, Filo Tardigrada) RESUMEN DEL NÚMERO DE ESPECIES POR GRUPOS DE LA FAUNA MARINA RESUMEN DEL NÚMERO DE ESPECIES DE LA FLORA MARINA 1 2 9 12 18 31 31 32 37 43 46 46 46 47 48 60 61 64 65 66 APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 1 Lista de especies de microalgas (Filos Cyanobacteria, Ochrophyta y Myozoa) No. Reino Filo Clase Orden Familia Especie 1 Bacteria Cyanobacteria Cyanophyceae Nostocales Coleofasciculaceae Roseofilum corallyticum 2 Bacteria Cyanobacteria Cyanophyceae Nostocales Nostocaceae Hydrocoryne enteromorphoides 3 Bacteria Cyanobacteria Cyanophyceae Nostocales Oscillatoriaceae Microcoleus lyngbyaceus 4 Bacteria Cyanobacteria Cyanophyceae Nostocales Oscillatoriaceae Oscillatoria tenuis 5 Bacteria Cyanobacteria Cyanophyceae Nostocales Oscillatoriaceae Schizothrix calcicola 6 Bacteria Cyanobacteria Cyanophyceae Oscillatoriales Microcoleaceae Trichodesmium thiebautii No. Reino Filo Clase Orden Familia Especie 1 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Achnanthales Cocconeidaceae Cocconeis diminuta 2 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Bacillariales Bacillariaceae Bacillaria paxillifera 3 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Bacillariales Bacillariaceae Nitzschia closterium 4 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Bacillariales Bacillariaceae Nitzschia longissima 5 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Bacillariales Bacillariaceae Nitzschia marginulata 6 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Bacillariales Bacillariaceae Nitzschia sigmoidea 7 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Bacillariales Bacillariaceae Pseudo-nitzchia seriata 8 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Bacillariales Bacillariaceae Tryblionella navicularis 9 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Biddulphiales Biddulphiaceae Biddulphia sp. 10 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Biddulphiales Biddulphiaceae Isthmia enervis 11 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Bacteriastrum comosum 12 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Bacteriastrum furcatum 13 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Bacteriastrum hyalinum 14 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Bacteriastrum varians 15 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Chaetoceros compressus 16 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Chaetoceros concavicornis 17 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Chaetoceros didymus 18 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Chaetoceros diversus 19 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Chaetoceros laciniosus 20 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Chaetoceros lorenzianus 21 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Chaetoceros peruvianus 22 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Chaetocerotales Chaetocerotaceae Chaetoceros pseudocrinitus 23 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Coscinodiscales Coscinodiscaceae Coscinodiscus gigas 24 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Coscinodiscales Coscinodiscaceae Coscinodiscus radiatus 25 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Fragilariales Fragilariaceae Asterionella notata 26 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Fragilariales Fragilariaceae Synedra sp. 27 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Leptocylindrales Leptocylindraceae Leptocylindrus danicus 28 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Licmophorales Licmophoraceae Licmophora abbreviata 29 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Lyrellales Lyrellaceae Lyrella clavata 30 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Lyrellales Lyrellaceae Lyrella lyra 31 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Mastogloiales Mastogloiaceae Mastogloia sp. 32 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Melosirales Melosiraceae Melosira sulcata 33 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Naviculales Amphipleuraceae Halamphora cymbifera 34 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Naviculales Diploneidaceae Diploneis suborbicularis 35 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Naviculales Pleurosigmataceae Gyrosigma balticum 36 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Naviculales Pleurosigmataceae Gyrosigma sp. 37 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Naviculales Pleurosigmataceae Pleurosigma formosum 38 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Naviculales Scoliotropidaceae Scoliotropis latestriata 39 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Rhizosoleniales Rhizosoleniaceae Dactyliosolen fragilissimus LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES2 No. Reino Filo Clase Orden Familia Especie 40 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Rhizosoleniales Rhizosoleniaceae Pseudosolenia calcar-avis 41 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Rhizosoleniales Rhizosoleniaceae Rhizosolenia delicatula 42 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Striatellales Grammatophoraceae Grammatophora marina 43 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Striatellales Striatellaceae Striatella sp. 44 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Surirellales Surirellaceae Surirella sp. 45 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Thalassionematales Thalassionemataceae Thalassionema nitzschioides 46 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Thalassionematales Thalassionemataceae Thalassiothrix frauenfeldii 47 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Thalassionematales Thalassionemataceae Thalassiotrix heteromorpha 48 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Thalassiosirales Skeletonemataceae Skeletonema sp. 49 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Thalassiosirales Stephanodiscaceae Cyclotella sp. 50 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Thalassiosirales Thalassiosiraceae Thalassiosira sp. 51 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Triceratiales Triceratiaceae Odontella aurita 52 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Triceratiales Triceratiaceae Odontella longicruris 53 Chromista Ochrophyta Bacillariophyceae Triceratiales Triceratiaceae Triceratium sp. No. Reino Filo Clase Orden Familia Especie 1 Chromista Myozoa Dinophyceae Dinophysiales Dinophysaceae Dinophysis sp. 2 Chromista Myozoa Dinophyceae Dinophysiales Dinophysaceae Ornithocercus magnificus 3 Chromista Myozoa Dinophyceae Dinophysiales Dinophysaceae Ornithocercus thumii 4 Chromista Myozoa Dinophyceae Gonyaulacales Ceratiaceae Ceratium trichoceros 5 Chromista Myozoa Dinophyceae Gonyaulacales Ceratiaceae Tripos furca 6 Chromista Myozoa Dinophyceae Gonyaulacales Ceratocoryaceae Ceratocorys armata 7 Chromista Myozoa Dinophyceae Gonyaulacales Ceratocoryaceae Ceratocorys horrida 8 Chromista Myozoa Dinophyceae Gonyaulacales Goniodomataceae Gambierdiscus toxicus 9 Chromista Myozoa Dinophyceae Gonyaulacales Goniodomataceae Pyrodinium bahamense 10 Chromista Myozoa Dinophyceae Gonyaulacales Goniodomataceae Triadinium polyedricum 11 Chromista Myozoa Dinophyceae Gonyaulacales Pyrophacaceae Pyrophacus horologium 12 Chromista Myozoa Dinophyceae Gymnodiniales Gymnodiniaceae Gymnodinium sp. 13 Chromista Myozoa Dinophyceae Peridiniales Peridiniaceae Protoperidinium cerasus 14 Chromista Myozoa Dinophyceae Peridiniales Protoperidiniaceae Protoperidinium pedunculatum Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA Lista de especies de microalgas (Filos Cyanobacteria, Ochrophyta y Myozoa) Continuación. APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 3 Lista de especies de macroalgas (Filos Rhodophyta, Ochrophyta y Chlorophyta) No. Filo Clase Orden Familia Especie 1 Rhodophyta Stylonematophyceae Stylonematales Stylonematophyceae Chroodactylon ornatum 2 Rhodophyta Stylonematophyceae Stylonematales Stylonematophyceae Stylonema alsidii 3 Rhodophyta Compsopogonophyceae Erythropeltidales Erythrotrichiaceae Erythrotrichia carnea 4 Rhodophyta Florideophyceae Colaconematales Colaconemataceae Colaconema daviesii 5 Rhodophyta Florideophyceae Colaconematales Colaconemataceae Colaconema hallandicum 6 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Acrochaetiaceae Acrochaetium flexuosum 7 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Acrochaetiaceae Acrochaetium microscopicum 8 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Acrochaetiaceae Acrochaetium unipes 9 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Hapalidiaceae Mesophyllum mesomorphum 10 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Hydrolithon boergesenii 11 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Hydrolithon farinosum 12 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Neogoniolithon spectabile 13 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Neogoniolithon strictum 14 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Jania cubense 15 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Jania adhaerens 16 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Jania rubens 17 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Lithophyllum kaiseri 18 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Lithophyllum prototypum 19 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Amphiroa brasiliana 20 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Amphiroa fragilissima 21 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Amphiroa hancockii 22 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Amphiroa rigida 23 Rhodophyta Florideophyceae Corallinales Corallinaceae Amphiroa tribulus 24 Rhodophyta Florideophyceae Gelidiales Gelidiaceae Gelidium pusillum 25 Rhodophyta Florideophyceae Gelidiales Gelidiellaceae Gelidiella acerosa 26 Rhodophyta Florideophyceae Hildenbrandiales Hildenbrandiaceae Hildenbrandia rubra 27 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Liagoraceae Ganonema farinosum 28 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Liagoraceae Ganonema megagynum 29 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Liagoraceae Ganonema pinnatum 30 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Liagoraceae Gloiocallis dendroidea 31 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Liagoraceae Liagora ceranoides 32 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Liagoraceae Liagora pedicellata 33 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Liagoraceae Liagora requienii 34 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Liagoraceae Liagoropsis schrammii 35 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Liagoraceae Titanophycus validus 36 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Yamadaellaceae Yamadaella caenomyce 37 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Galaxauraceae Dichotomaria marginata 38 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Galaxauraceae Dichotomaria obtusata 39 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Galaxauraceae Galaxaura rugosa 40 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Galaxauraceae Tricleocarpa cylindrica 41 Rhodophyta Florideophyceae Nemaliales Galaxauraceae Tricleocarpa fragilis 42 Rhodophyta Florideophyceae Bonnemaisoniales Bonnemaisoniaceae Asparagopsis taxiformis 43 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Caulacanthaceae Catenella impudica 44 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Cystocloniaceae Hypnea musciformis 45 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Cystocloniaceae Hypnea spinella 46 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Cystocloniaceae Hypnea valentiae LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES4 No. Filo Clase Orden Familia Especie 47 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Kallymeniaceae Kallymenia limminghii 48 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Phyllophoraceae Gymnogongrus griffithsiae 49 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Phyllophoraceae Gymnogongrus tenuis 50 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Rhizophyllidaceae Ochtodes secundiramea 51 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Solieriaceae Agardhiella ramosissima 52 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Solieriaceae Agardhiella subulata 53 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Solieriaceae Meristotheca echinocarpum 54 Rhodophyta Florideophyceae Gigartinales Solieriaceae Meristotheca gelidium 55 Rhodophyta Florideophyceae Halymeniales Halymeniaceae Cryptonemia bengryi 56 Rhodophyta Florideophyceae Halymeniales Halymeniaceae Cryptonemia crenulata 57 Rhodophyta Florideophyceae Halymeniales Halymeniaceae Cryptonemia seminervis 58 Rhodophyta Florideophyceae Halymeniales Halymeniaceae Grateloupia cuneifolia 59 Rhodophyta Florideophyceae Halymeniales Halymeniaceae Grateloupia filicina 60 Rhodophyta Florideophyceae Gracilariales Gracilariaceae Gracilaria bursa-pastoris 61 Rhodophyta Florideophyceae Gracilariales Gracilariaceae Gracilaria caudata 62 Rhodophyta Florideophyceae Gracilariales Gracilariaceae Gracilaria cervicornis 63 Rhodophyta Florideophyceae Gracilariales Gracilariaceae Gracilaria damaecornis 64 Rhodophyta Florideophyceae Gracilariales Gracilariaceae Gracilaria domingensis 65 Rhodophyta Florideophyceae Gracilariales Gracilariaceae Gracilaria mammillaris 66 Rhodophyta Florideophyceae Gracilariales Gracilariaceae Gracilariopsis lemaneiformis 67 Rhodophyta Florideophyceae Gracilariales Gracilariaceae Gracilaria cornea 68 Rhodophyta Florideophyceae Gracilariales Gracilariaceae Gracilaria crassissima 69 Rhodophyta Florideophyceae Rhodymeniales Champiaceae Champia compressa 70 Rhodophyta Florideophyceae Rhodymeniales Champiaceae Champia parvula 71 Rhodophyta Florideophyceae Rhodymeniales Lomentariaceae Lomentaria divaricata 72 Rhodophyta Florideophyceae Rhodymeniales Champiaceae Coelothrix irregularis 73 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Callithamniaceae Aglaothamnion tenuissimum 74 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Wrangeliaceae Anotrichium barbatum 75 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Ceramiaceae Antithamnion spp. 76 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Ceramiaceae Centroceras clavulatum 77 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Ceramiaceae Ceramium brevizonatum 78 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Ceramiaceae Ceramium brevizonatum var. caraibicum 79 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Ceramiaceae Ceramium cimbricum 80 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Ceramiaceae Ceramium codii 81 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Ceramiaceae Ceramium comptum 82 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Ceramiaceae Ceramium cruciatum 83 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Ceramiaceae Ceramium nitens 84 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Ceramiaceae Gayliella flaccida 85 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Callithamniaceae Crouania attenuata 86 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Callithamniaceae Gymnothamnion elegans 87 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Spyridiaceae Spyridia clavata 88 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Spyridiaceae Spyridia filamentosa 89 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Spyridiaceae Spyridia hypnoides 90 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Wrangeliaceae Griffithsia globulifera 91 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Wrangeliaceae Haloplegma duperreyi 92 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Wrangeliaceae Spermothamnion investiens Lista de especies de macroalgas (Filos Rhodophyta, Ochrophyta y Chlorophyta) Continuación. APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 5 No. Filo Clase Orden Familia Especie 93 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Wrangeliaceae Tiffaniellagorgonea 94 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Wrangeliaceae Tiffaniella saccorhiza 95 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Wrangeliaceae Wrangelia argus 96 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Wrangeliaceae Wrangelia bicuspidata 97 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Wrangeliaceae Wrangelia penicillata 98 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Dasyaceae Dasya antillarum 99 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Dasyaceae Dasya baillouviana 100 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Dasyaceae Dasya harveyi 101 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Dasyaceae Dasya ramosissima 102 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Dasyaceae Dasya rigidula 103 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Dasyaceae Dictyurus occidentalis 104 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Dasyaceae Halydictyon mirabile 105 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Dasyaceae Heterosiphonia crispella 106 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Dasyaceae Heterosiphonia gibbesii 107 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Delesseriaceae Caloglossa leprieurii 108 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Delesseriaceae Hypoglossum tenuifolium 109 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Delesseriaceae Martensia fragilis 110 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Sarcomeniaceae Platysiphonia delicata 111 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Acanthophora muscoides 112 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Acanthophora spicifera 113 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Amansiamultifida 114 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Bostrychia montagnei 115 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Bostrychia tenella 116 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Bryocladia thyrsigera 117 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Bryothamnion seaforthii 118 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Bryothamnion triquetrum 119 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Chondria capillaris 120 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Chondria curvilineata 121 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Chondria dasyphylla 122 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Chondria leptacremon 123 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Chondria littoralis 124 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Digenea simplex 125 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Dipterosiphonia rigens 126 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Herposiphonia pecten-veneris 127 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Herposiphonia tenella 128 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Laurencia filiformis 129 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Laurencia intricata 130 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Laurencia obtusa 131 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Lophocladiatrichoclados 132 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Murrayella periclados 133 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Neosiphonia ferulacea 134 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Neosiphonia sphaerocarpa 135 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Palisada corallopsis 136 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Palisada perforata 137 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Polysiphonia havanensis 138 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Wrightiella blodgettii Lista de especies de macroalgas (Filos Rhodophyta, Ochrophyta y Chlorophyta) Continuación. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES6 No. Filo Clase Orden Familia Especie 139 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Wrightiella tumanowiczi 140 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Yuzurua poiteaui 141 Rhodophyta Florideophyceae Ceramiales Rhodomelaceae Yuzurua poiteaui var. gemmifera 142 Ochrophyta Phaeophyceae Ectocarpales Acinetosporaceae Feldmannia indica 143 Ochrophyta Phaeophyceae Scytosiphonales Scytosiphonaceae Colpomenia sinuosa 144 Ochrophyta Phaeophyceae Scytosiphonales Scytosiphonaceae Hydroclathrus clathratus 145 Ochrophyta Phaeophyceae Scytosiphonales Scytosiphonaceae Rosenvingea intricata 146 Ochrophyta Phaeophyceae Sphacelariales Sphacelariaceae Sphacelaria novae-hollandiae 147 Ochrophyta Phaeophyceae Sphacelariales Sphacelariaceae Sphacelaria rigidula 148 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Canistrocarpus cervicornis 149 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyopteris delicatula 150 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyopteris jamaicensis 151 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyopteris jolyana 152 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyopteris justii 153 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyopteris polypodioides 154 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyota bartayresiana 155 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyota caribaea 156 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyota ciliolata 157 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyota guineensis 158 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyota jamaicensis 159 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyota menstrualis 160 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyota mertensii 161 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Dictyota pulchella 162 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Lobophora variegata 163 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Padina boergesenii 164 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Padina gymnospora 165 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Padina sanctae-crucis 166 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Spatoglossum schroederi 167 Ochrophyta Phaeophyceae Dictyotales Dictyotaceae Stypopodium zonale 168 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Sargassum cymosum 169 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Sargassum fluitans 170 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Sargassum hystrix 171 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Sargassum buxifolium 172 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Sargassum natans 173 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Sargassum platycarpum 174 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Sargassumpolyceratium 175 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Sargassum ramifolium 176 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Sargassum vulgare 177 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Turbinaria tricostata 178 Ochrophyta Phaeophyceae Fucales Sargassaceae Turbinaria turbinata 179 Chlorophyta Ulvophyceae Ulvales Ulvaceae Ulva chaetomorphoides 180 Chlorophyta Ulvophyceae Ulvales Ulvaceae Ulva flexuosa 181 Chlorophyta Ulvophyceae Ulvales Ulvaceae Ulva paradoxa 182 Chlorophyta Ulvophyceae Ulvales Ulvaceae Ulva intestinalis 183 Chlorophyta Ulvophyceae Ulvales Ulvaceae Ulva fasciata 184 Chlorophyta Ulvophyceae Ulvales Ulvaceae Ulva lactuca Lista de especies de macroalgas (Filos Rhodophyta, Ochrophyta y Chlorophyta) Continuación. APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 7 No. Filo Clase Orden Familia Especie 185 Chlorophyta Ulvophyceae Ulvales Ulvellaceae Ulvella lens 186 Chlorophyta Ulvophyceae Ulvales Phaeophilaceae Phaeophila dendroides 187 Chlorophyta Ulvophyceae Ulvales Phaeophilaceae Phaeophila vagans 188 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Anadyomenaceae Anadyomene saldanhae 189 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Anadyomenaceae Anadyomene stellata 190 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Anadyomenaceae Microdictyon umbilicatum 191 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Chaetomorpha antennina 192 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Chaetomorpha brachygona 193 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Chaetomorpha clavata 194 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Chaetomorpha crassa 195 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Chaetomorpha linum 196 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Cladophora catenata 197 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Cladophora crispula 198 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Cladophora prolifera 199 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Cladophora vagabunda 200 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Pseudorhizoclonium africanum 201 Chlorophyta Ulvophyceae Cladophorales Cladophoraceae Rhizoclonium riparium 202 Chlorophyta Ulvophyceae Siphonocladales Siphonocladaceae Chamaedoris peniculum 203 Chlorophyta Ulvophyceae Siphonocladales Boodleaceae Cladophoropsis macromeres 204 Chlorophyta Ulvophyceae Siphonocladales Boodleaceae Cladophoropsis membranacea 205 Chlorophyta Ulvophyceae Siphonocladales Siphonocladaceae Dictyosphaeria cavernosa 206 Chlorophyta Ulvophyceae Siphonocladales Siphonocladaceae Dictyosphaeria ocellata 207 Chlorophyta Ulvophyceae Siphonocladales Siphonocladaceae Siphonocladus tropicus 208 Chlorophyta Ulvophyceae Siphonocladales Valoniaceae Valonia ventricosa 209 Chlorophyta Ulvophyceae Siphonocladales Siphonocladaceae Ernodesmis verticillata 210 Chlorophyta Ulvophyceae Siphonocladales Valoniaceae Valonia aegagropila 211 Chlorophyta Ulvophyceae Siphonocladales Valoniaceae Valonia macrophysa 212 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Bryopsidaceae Bryopsis pennata 213 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Derbesiaceae Derbesia vaucheriaeformis 214 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Ostreobiaceae Ostreobium quekettii 215 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Codiaceae Codium decorticatum 216 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Codiaceae Codium intertextum 217 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Codiaceae Codium isthmocladum 218 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Codiaceae Codium repens 219 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Codiaceae Codium taylorii 220 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa cupressoides 221 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa cupressoides var. lycopodium 222 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa lanuginosa 223 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa mexicana 224 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa microphysa 225 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa paspaloides 226 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa prolifera 227 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa chemnitzia 228 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa racemosa 229 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa serrulata Lista de especies de macroalgas (Filos Rhodophyta, Ochrophyta y Chlorophyta) Continuación. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES8 No. Filo Clase Orden Familia Especie 230 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa sertularioides 231 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa taxifolia 232 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Caulerpaceae Caulerpa verticillata 233 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Dichotomosiphonaceae Avrainvillea asarifolia 234 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Dichotomosiphonaceae Avrainvillea elliotii 235 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Dichotomosiphonaceae Avrainvillea longicaulis 236 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Dichotomosiphonaceae Avrainvillea nigricans 237 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Dichotomosiphonaceae Avrainvillea rawsonii 238 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Halimedaceae Halimeda copiosa 239 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Halimedaceae Halimeda discoidea 240 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Halimedaceae Halimeda favulosa 241 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Halimedaceae Halimeda goreauii 242 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Halimedaceae Halimeda incrassata 243 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Halimedaceae Halimeda monile 244 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Halimedaceae Halimeda opuntia 245 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Halimedaceae Halimeda simulans 246 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Halimedaceae Halimeda tuna 247 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Rhipiliaceae Rhipiliatomentosa 248 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Cladocephalus luteofuscus 249 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Penicillus capitatus 250 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Penicillus capitatus f. elongatus 251 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Penicillus dumetosus 252 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Penicillus pyriformis 253 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Rhipocephalus oblongus 254 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Rhipocephalus phoenix 255 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Rhipocephalus phoenix f. brevifolius 256 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Udotea conglutinata 257 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Udotea cyathiformis 258 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Udotea cyathiformis f. sublittoralis 259 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Udotea flabellum 260 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Udotea occidentalis 261 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Udotea spinulosa 262 Chlorophyta Ulvophyceae Bryopsidales Udoteaceae Udotea wilsonii 263 Chlorophyta Ulvophyceae Dasycladales Dasycladaceae Batophora oerstedii 264 Chlorophyta Ulvophyceae Dasycladales Dasycladaceae Cymopolia barbata 265 Chlorophyta Ulvophyceae Dasycladales Dasycladaceae Dasycladus vermicularis 266 Chlorophyta Ulvophyceae Dasycladales Dasycladaceae Neomeris annulata 267 Chlorophyta Ulvophyceae Dasycladales Polyphysaceae Acetabulariacalyculus 268 Chlorophyta Ulvophyceae Dasycladales Polyphysaceae Acetabularia crenulata 269 Chlorophyta Ulvophyceae Dasycladales Polyphysaceae Acetabularia schenckii Fuente: Betancourt y Herrera-Moreno (2001). Lista de especies de macroalgas (Filos Rhodophyta, Ochrophyta y Chlorophyta) Continuación. APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 9 Lista de especies de esponjas (Reino Animalia, Filo Porifera) No. Clase Orden Familia Especies 1 Demospongiae Agelasida Agelasidae Agelas clathrodes 2 Demospongiae Agelasida Agelasidae Agelas conifera 3 Demospongiae Agelasida Agelasidae Agelas dispar 4 Demospongiae Agelasida Agelasidae Agelas sceptrum 5 Demospongiae Agelasida Agelasidae Agelas schmidtii 6 Demospongiae Agelasida Agelasidae Agelas weidenmayeri 7 Demospongiae Agelasida Hymerhabdiidae Prosuberites psammophilus 8 Demospongiae Axinellida Axinellidae Axinella corrugata 9 Demospongiae Axinellida Axinellidae Dragmacidon lunaecharta 10 Demospongiae Axinellida Axinellidae Dragmacidon reticulatum 11 Demospongiae Axinellida Axinellidae Ptilocaulis spiculifer 12 Demospongiae Axinellida Axinellidae Ptilocaulis walpersi 13 Demospongiae Axinellida Heteroxyidae Didiscus sp. 14 Demospongiae Axinellida Heteroxyidae Myrmekioderma rea 15 Demospongiae Axinellida Raspailiidae Ectyoplasia ferox 16 Demospongiae Biemnida Biemnidae Neofibularia nolitangere 17 Demospongiae Bubarida Dictyonellidae Dyctionella funicularis 18 Demospongiae Chondrillida Chondrillidae Chondrilla caribensis 19 Demospongiae Chondrillida Chondrillida Halisarca sp. 20 Demospongiae Clionaida Clionaidae Cervicornia cuspidifera 21 Demospongiae Clionaida Clionaidae Cliona aprica 22 Demospongiae Clionaida Clionaidae Cliona caribbaea 23 Demospongiae Clionaida Clionaidae Cliona delitrix 24 Demospongiae Clionaida Clionaidae Cliona varians 25 Demospongiae Clionaida Clionaidae Pione lampa 26 Demospongiae Clionaida Clionaidae Spheciospongia vesparium 27 Demospongiae Clionaida Spirastrellidae Diplastrella megastellata 28 Demospongiae Clionaida Spirastrellidae Spirastrella coccinea 29 Demospongiae Dendroceratida Darwinellidae Aplysilla glacialis 30 Demospongiae Desmacellida Desmacellidae Desmacella meliorata 31 Demospongiae Dictyoceratida Dysideidae Dysidea etheria 32 Demospongiae Dictyoceratida Dysideidae Dysidea janiae 33 Demospongiae Dictyoceratida Irciniidae Ircinia campana 34 Demospongiae Dictyoceratida Irciniidae Ircinia felix 35 Demospongiae Dictyoceratida Irciniidae Ircinia strobilina 36 Demospongiae Dictyoceratida Spongiidae Hyattella cavernosa 37 Demospongiae Dictyoceratida Spongiidae Hyattella pertusa 38 Demospongiae Dictyoceratida Spongiidae Spongia obscura 39 Demospongiae Dictyoceratida Thorectidae Hyrtios proteus 40 Demospongiae Dictyoceratida Thorectidae Hyrtios violaceus 41 Demospongiae Dictyoceratida Thorectidae Smenospongia aurea 42 Demospongiae Dictyoceratida Thorectidae Smenospongia conulosa 43 Demospongiae Haplosclerida Callyspongiidae Callyspongia (Callyspongia) eschrichti 44 Demospongiae Haplosclerida Callyspongiidae Callyspongia (Callyspongia) fallax 45 Demospongiae Haplosclerida Callyspongiidae Callyspongia (Callyspongia) pallida LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES No. Clase Orden Familia Especies 46 Demospongiae Haplosclerida Callyspongiidae Callyspongia (Callyspongia) simplex 47 Demospongiae Haplosclerida Callyspongiidae Callyspongia (Cladochalina) armigera 48 Demospongiae Haplosclerida Callyspongiidae Callyspongia (Cladochalina) plicifera 49 Demospongiae Haplosclerida Callyspongiidae Callyspongia (Cladochalina) tenerrima 50 Demospongiae Haplosclerida Callyspongiidae Callyspongia (Cladochalina) vaginalis 51 Demospongiae Haplosclerida Chalinidae Haliclona (Reniera) implexiformis 52 Demospongiae Haplosclerida Chalinidae Haliclona (Reniera) tubifera 53 Demospongiae Haplosclerida Niphatidae Amphimedon caribica 54 Demospongiae Haplosclerida Niphatidae Amphimedon compressa 55 Demospongiae Haplosclerida Niphatidae Amphimedon erina 56 Demospongiae Haplosclerida Niphatidae Amphimedon viridis 57 Demospongiae Haplosclerida Niphatidae Cribrochalina infundibulum 58 Demospongiae Haplosclerida Niphatidae Niphates alba 59 Demospongiae Haplosclerida Niphatidae Niphates amorpha 60 Demospongiae Haplosclerida Niphatidae Niphates digitalis 61 Demospongiae Haplosclerida Niphatidae Niphates erecta 62 Demospongiae Haplosclerida Petrosiidae Neopetrosia carbonaria 63 Demospongiae Haplosclerida Petrosiidae Neopetrosia dominicana 64 Demospongiae Haplosclerida Petrosiidae Neopetrosia proxima 65 Demospongiae Haplosclerida Petrosiidae Neopetrosia subtriangularis 66 Demospongiae Haplosclerida Petrosiidae Petrosia (Petrosia) weinbergi 67 Demospongiae Haplosclerida Petrosiidae Petrosia pellasarca 68 Demospongiae Haplosclerida Petrosiidae Xestospongia muta 69 Demospongiae Haplosclerida Petrosiidae Xestospongia portoricensis 70 Demospongiae Haplosclerida Petrosiidae Xestospongia wiedenmayeri 71 Demospongiae Haplosclerida Phloeodictyidae Calyx podatypa 72 Demospongiae Haplosclerida Phloeodictyidae Oceanapia bartschi 73 Demospongiae Haplosclerida Phloeodictyidae Siphonodictyon coralliphagum 74 Demospongiae Haplosclerida Phloeodictyidae Siphonodictyon siphonum 75 Demospongiae Haplosclerida Phloeodictyidae Oceanapia fistulosa 76 Demospongiae Homoscleromorpha Plakinidae Plakinastrella onkodes 77 Demospongiae Homoscleromorpha Plakinidae Plakortis angulospiculatus 78 Demospongiae Homoscleromorpha Plakinidae Plakortis halichondrioides 79 Demospongiae Poecilosclerida Acarnidae Acarnus innominatus 80 Demospongiae Poecilosclerida Chondropsidae Strongylacidon sp. 81 Demospongiae Poecilosclerida Coelosphaeridae Lissodendoryxisodictyalis 82 Demospongiae Poecilosclerida Crambeidae Monanchora arbuscula 83 Demospongiae Poecilosclerida Desmacididae Desmapsamma anchorata 84 Demospongiae Poecilosclerida Hymedesmiidae Phorbas amaranthus 85 Demospongiae Poecilosclerida Iotrochotidae Iotrochota birotulata 86 Demospongiae Poecilosclerida Microcionidae Artemisina melana 87 Demospongiae Poecilosclerida Microcionidae Clathria (Microciona) bulbotoxa 88 Demospongiae Poecilosclerida Microcionidae Clathria virgultosa 89 Demospongiae Poecilosclerida Microcionidae Pandaros acanthifolium 90 Demospongiae Poecilosclerida Mycalidae Mycale (Grapelia) unguifera 10 Lista de especies de esponjas (Reino Animalia, Filo Porifera) Continuación. APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS No. Clase Orden Familia Especies 91 Demospongiae Poecilosclerida Mycalidae Mycale arndti 92 Demospongiae Poecilosclerida Mycalidae Mycale laevis 93 Demospongiae Poecilosclerida Mycalidae Mycale laxissima 94 Demospongiae Poecilosclerida Tedaniidae Tedania ignis 95 Demospongiae Polymastiida Polymastiidae Polymastia tenax 96 Demospongiae Polymastiida Polymastiidae Pseudotrachya amaza 97 Demospongiae Scopalinida Scopalinidae Scopalina hispida 98 Demospongiae Scopalinida Scopalinidae Scopalina ruetzleri 99 Demospongiae Scopalinida Scopalinidae Svenzea zeai 100 Demospongiae Suberitida Halichondriidae Axinyssa ambrosia 101 Demospongiae Suberitida Halichondriidae Halichondria melanadocia 102 Demospongiae Suberitida Halichondriidae Hymeniacidon caerulea 103 Demospongiae Suberitida Halichondriidae Hymeniacidon heliophila 104 Demospongiae Suberitida Halichondriidae Topsentia ophiraphidites 105 Demospongiae Tethyida Tethyidae Tectitethya crypta 106 Demospongiae Tethyida Tethyidae Tethya actinia 107 Demospongiae Tethyida Tethyidae Tethya aurantium 108 Demospongiae Tethyida Tethyidae Tethya diploderma 109 Demospongiae Tethyida Timeidae Timea unistellata 110 Demospongiae Tetractinellida Ancorinidae Stelletta kallitetilla 111 Demospongiae Tetractinellida Ancorinidae Stellettinopsis dominicana 112 Demospongiae Tetractinellida Geodiidae Caminus sphaeroconia 113 Demospongiae Tetractinellida Geodiidae Erylus bahamensis 114 Demospongiae Tetractinellida Geodiidae Erylus formosus 115 Demospongiae Tetractinellida Geodiidae Geodia gibberosa 116 Demospongiae Tetractinellida Geodiidae Geodia neptuni 117 Demospongiae Tetractinellida Geodiidae Penares hartmeyeri 118 Demospongiae Tetractinellida Tetillidae Cinachyrella alloclada 119 Demospongiae Tetractinellida Tetillidae Cinachyrella kuekenthali 120 Demospongiae Trachycladida Trachycladidae Trachycladus spinispirulifer 121 Demospongiae Verongida Aplysinidae Aiolochroia crassa 122 Demospongiae Verongida Aplysinidae Aplysina fulva 123 Demospongiae Verongida Aplysinidae Aplysina archeri 124 Demospongiae Verongida Aplysinidae Aplysina cauliformis 125 Demospongiae Verongida Aplysinidae Aplysina fistularis 126 Demospongiae Verongida Aplysinidae Aplysina insularis 127 Demospongiae Verongida Aplysinidae Aplysina lacunosa 128 Demospongiae Verongida Aplysinidae Verongula gigantea 129 Demospongiae Verongida Aplysinidae Verongula rigida 130 Calcarea Clathrinida Clathrinidae Clathrina coriacea 131 Calcarea Leucosolenida Grantiidae Leucandra aspera 132 Calcarea Leucosolenida Grantiidae Leucandra barbata Fuente: Herrera-Moreno et al. (2012). 11 Lista de especies de esponjas (Reino Animalia, Filo Porifera) Continuación. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES No. Clase Orden Familia Especie 1 Hydrozoa Anthoathecata Bougainvillidae Bimeria vestita 2 Hydrozoa Anthoathecata Milleporidae Millepora alcicornis 3 Hydrozoa Anthoathecata Milleporidae Millepora complanata 4 Hydrozoa Anthoathecata Milleporidae Millepora squarrosa 5 Hydrozoa Anthoathecata Pennariidae Pennaria disticha 6 Hydrozoa Anthoathecata Stylasteridae Stylaster roseus 7 Hydrozoa Leptothecata Aglaopheniidae Macrorhynchia philippina 8 Hydrozoa Leptothecata Campanulariidae Clytia noliformis 9 Hydrozoa Leptothecata Campanulariidae Obelia bidentata 10 Hydrozoa Leptothecata Haleciidae Halecium sp. 11 Hydrozoa Leptothecata Halopterididae Antennella sp. 12 Hydrozoa Leptothecata Halopterididae Halopteris diaphana 13 Hydrozoa Leptothecata Kirchenpaueriidae Kirchenpaueria halecioides 14 Hydrozoa Leptothecata Plumulariidae Plumularia setacea 15 Hydrozoa Leptothecata Sertulariidae Dynamena crisioides 16 Hydrozoa Leptothecata Sertulariidae Sertularella speciosa 17 Hydrozoa Leptothecata Thyroscyphidae Thyroscyphus marginatus 18 Hydrozoa Leptothecata Thyroscyphidae Thyroscyphus ramosus 19 Hydrozoa Siphonophorae Abylidae Abylopsis eschscholtzi 20 Hydrozoa Siphonophorae Abylidae Abylopsis tetragona 21 Hydrozoa Siphonophorae Diphyidae Chelophyes appendiculata 22 Hydrozoa Siphonophorae Diphyidae Diphyes bojani 23 Hydrozoa Siphonophorae Diphyidae Eudoxoides mitra 24 Hydrozoa Siphonophorae Diphyidae Eudoxoides spiralis 25 Hydrozoa Siphonophorae Physalidae Physalia physalis No. Clase Orden Familia Especie 1 Scyphozoa Semaeostomeae Ulmaridae Aurelia aurita 2 Scyphozoa Rhizostomeae Cassiopeidae Cassiopeia frondosa 3 Scyphozoa Rhizostomeae Cassiopeidae Cassiopeia xamachana Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA Lista de especies de celenterados (Reino Animalia, Filo Cnidaria) 12 APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS Lista de especies de celenterados (Reino Animalia, Filo Cnidaria). Continuación No. Clase Subclase Orden Suborden Familia Especie 1 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Alcyoniina Nephtheidae Neospongodes sp. 2 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Alcyoniina Nephtheidae Stereonephthya portoricensis 3 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Alcyoniina Alcyoniidae Bellonella rubistella 4 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Alcyoniina Nidaliidae Nidalia occidentalis 5 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Alcyoniina Nidaliidae Siphonogorgia sp. 6 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Chrysogorgiidae Chrysogorgia thyrsiformis 7 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Ellisellidae Ellisella elongata 8 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Ellisellidae Ellisella barbadensis 9 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Ellisellidae Nicella americana 10 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Ellisellidae Nicella deichmannae 11 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Ellisellidae Nicella gracilis 12 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Ellisellidae Nicella guadalupensis 13 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Ellisellidae Nicella hebes 14 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Ellisellidae Nicella robusta 15 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Ellisellidae Nicella toeplitzae 16 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Ellisellidae Riisea paniculata 17 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Calcaxonia Primnoidae Callogorgia gracilis 18 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Acanthogorgiidae Acanthogorgia schrammi 19 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Antillogorgia acerosa 20 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Antillogorgia americana 21 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Antillogorgia bipinnata 22 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Antillogorgia kallos 23 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Antillogorgia navia 24 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Gorgonia flabellum 25 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Gorgonia mariae 26 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Gorgonia ventalina 27 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Pterogorgia anceps 28 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Pterogorgia citrina 29 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Gorgoniidae Pterogorgia guadalupensis 30 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Keroeididae Thelogorgia stellata 31 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Keroeididae Thelogorgia studeri 32 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Keroeididae Thelogorgia vossi 33 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Bebryce sp. 34 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea asperula 35 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea calyculata 36 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea clavigera 37 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea flexuosa 38 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea fusca 39 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea knigthii 40 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea laciniata 41 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea laxispica 42 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea mammosa 43 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea palmeri 44 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea succinea 45 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Eunicea tourneforti 13 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES No. Clase Subclase Orden Suborden Familia Especie 46 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Muricea atlantica 47 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Muricea elongata 48 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Muricea laxa 49 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Muricea muricata 50 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Muricea pinnata 51 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Muriceopsis flavida 52 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Paramuricea sp. 53 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Placogorgia sp. 54 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Plexaura homomalla 55 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Plexaura kuekenthali 56 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Plexaura kuna 57 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Plexaura nina 58 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Plexaurella dichotoma 59 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Plexaurella grisea 60 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Pseudoplexaura crucis 61 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Pseudoplexaura flagellosa 62 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Pseudoplexaura porosa 63 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Pseudoplexaura wagenaari 64 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Scleracis sp. 65 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Swiftia exserta 66 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Thesea nutans 67 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Holaxonia Plexauridae Villogorgia sp. 68 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Scleraxonia Anthothelidae Erythropodium caribaeorum 69 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Scleraxonia Anthothelidae Iciligorgia schrammi 70 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Scleraxonia Briaeridae Briareum asbestinum 71 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Scleraxonia Spongiodermidae Diodogorgia nodulifera 72 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Stolonifera Clavulariidae Carijoa riisei 73 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Stolonifera Clavulariidae Carijoa rupicola 74 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Stolonifera Clavulariidae Sarcodictyon rugosa 75 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Stolonifera Clavulariidae Telesto sp. 76 Anthozoa Octocorallia Alcyonacea Stolonifera Clavulariidae Tesseranthelia rhodora Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA. 14 Lista de especies de celenterados (Reino Animalia, Filo Cnidaria). Continuación APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 15 Lista de especies de celenterados (Reino Animalia, Filo Cnidaria). Continuación. No. Clase Subclase Orden Familia Especie 1 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Actiniidae Actinostella flosculifera 2 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Actiniidae Bunodosoma granulifera 3 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Actiniidae Condylactis gigantea 4 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Aiptasiidae Aiptasia tagetes 5 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Aiptasiidae Bartholomea annulata 6 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Aiptasiidae Laviactis lucida 7 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Aliciidae Lebrunia coralligens 8 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Aliciidae Lebrunia danae 9 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Andvakiidae Telmatactis cricoides 10 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Hormathiidae Calliactis tricolor 11 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Phymanthidae Phymanthus crucifer 12 Anthozoa Hexacorallia Actiniaria Stichodactylidae Stichodactyla helianthus 13 Anthozoa Hexacorallia Corallimorpharia Discosomatidae Discosoma neglecta 14 Anthozoa Hexacorallia Corallimorpharia Discosomatidae Rhodactis sanctithomae 15 Anthozoa Hexacorallia Corallimorpharia Ricordeidae Ricordea florida 16 Anthozoa Hexacorallia Penicillaria Arachnactidae Isarachnanthus nocturnus 17 Anthozoa Hexacorallia Zoantharia Parazoanthidae Parazoanthus swiftii 18 Anthozoa Hexacorallia Zoantharia Parazoanthidae Umimayanthus parasiticus 19 Anthozoa Hexacorallia Zoantharia Sphenopidae Palythoa caribbea 20 Anthozoa Hexacorallia Zoantharia Zoanthidae Zoanthus sociatus No. Clase Subclase Orden Familia Especie 1 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Acroporidae Acropora cervicornis 2 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Acroporidae Acropora palmata 3 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Acroporidae Acropora prolifera 4 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Agariciidae Agaricia agaricites 5 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Agariciidae Agaricia fragilis 6 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Agariciidae Agaricia grahamae 7 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Agariciidae Agaricia humilis 8 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Agariciidae Agaricia lamarcki 9 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Agariciidae Agaricia purpurea 10 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Agariciidae Agaricia tenuifolia 11 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Agariciidae Agaricia undata 12 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Agariciidae Leptoseris cailleti 13 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Agariciidae Leptoseris cucullata 14 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Astrocoeniidae Stephanocoenia intersepta 15 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Caryophylliidae Cladocora arbuscula 16 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Caryophylliidae Coenosmilia arbuscula 17 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Caryophylliidae Colangia immersa 18 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Caryophylliidae Desmophyllum striatum 19 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Caryophylliidae Phyllangia americana 20 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Caryophylliidae Rhizosmilia maculata 21 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Deltocyathidae Deltocyathus calcar 22 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Dendrophylliidae Eguchipsammia cornucopia 23 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Dendrophylliidae Tubastraea coccinea 24 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Guyniidae Guynia annulata LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES No. Clase Subclase Orden Familia Especie 25 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Meandrinidae Eusmilia fastigiata 26 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Meandrinidae Dendrogyra cylindrus 27 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Meandrinidae Dichocoenia stokesii 28 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Meandrinidae Meandrina braziliensis 29 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Meandrinidae Meandrina meandrites 30 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Montastraeidae Montastraea annularis 31 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Montastraeidae Montastraea faveolata 32 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Montastraeidae Montastraea franksi 33 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Montastraeidae Montastraea cavernosa 34 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Colpophyllia natans 35 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Diploria labyrinthiformis 36 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Favia fragum 37 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Isophyllastrea rigida 38 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Isophyllia sinuosa 39 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Manicina areolata 40 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Mussa angulosa 41 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Mycetophyllia aliciae 42 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Mycetophyllia danaana 43 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Mycetophyllia ferox 44 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Mycetophyllia lamarckiana 45 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Mycetophyllia reesi 46 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Pseudodiploria clivosa 47 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Pseudodiploria strigosa 48 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Scolymia cubensis 49 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Scolymia lacera 50 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Scolymia wellsi 51 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Solenastrea bournoni 52 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Mussidae Solenastrea hyades 53 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Oculinidae Oculina diffusa 54 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Oculiniidae Oculina valenciennesi 55 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Pocilloporidae Madracis decactis 56 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Pocilloporidae Madracis formosa 57 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Pocilloporidae Madracis mirabilis 58 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Pocilloporidae Madracis pharensis 59 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Pocilloporidae Madracis senaria 60 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Poritidae Porites astreoides 61 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Poritidae Porites branneri 62 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Poritidae Porites divaricata 63 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Poritidae Porites furcata 64 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Poritidae Porites porites 65 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Rhizangiidae Astrangia solitaria 66 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Schizocyathidae Pourtalocyathus hispidus 67 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Siderastreidae Siderastraea radians 68 Anthozoa Hexacorallia Scleractinia Siderastreidae Siderastraea siderea 16 Lista de especies de celenterados (Reino Animalia, Filo Cnidaria). Continuación. APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 17 No. Clase Subclase Orden Familia Especie 1 Anthozoa Hexacorallia Antipatharia Antipathidae Antipathes atlantica 2 Anthozoa Hexacorallia Antipatharia Antipathidae Antipathes gracilis 3 Anthozoa Hexacorallia Antipatharia Antipathidae Antipathes rhipidion 4 Anthozoa Hexacorallia Antipatharia Antipathidae Antipathes tristis 5 Anthozoa Hexacorallia Antipatharia Antipathidae Stichopathes lutkeni 6 Anthozoa Hexacorallia Antipatharia Myriopathidae Cupressopathes paniculata 7 Anthozoa Hexacorallia Antipatharia Myriopathidae Plumapathes pennacea 8 Anthozoa Hexacorallia Antipatharia Stylopathidae Stylopathes americana 9 Anthozoa Hexacorallia Antipatharia Stylopathidae Stylopathes columnaris Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA Lista de especies de celenterados (Reino Animalia, Filo Cnidaria). Continuación. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES18 Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca) No. Clase Orden Familia Especie 1 Polyplacophora Chitonida Acanthochitonidae Acanthochitona astrigera 2 Polyplacophora Chitonida Acanthochitonidae Acanthochitona hemphilli 3 Polyplacophora Chitonida Acanthochitonidae Acanthochitona pygmaea 4 Polyplacophora Chitonida Acanthochitonidae Acanthochitona rhodea 5 Polyplacophora Chitonida Acanthochitonidae Choneplax lata 6 Polyplacophora Chitonida Acanthochitonidae Cryptoconchus floridanus 7 Polyplacophora Chitonida Callistoplacidae Callistochiton shuttleworthianus 8 Polyplacophora Chitonida Callistoplacidae Ceratozona squalida 9 Polyplacophora Chitonida Callistoplacidae Ischnoplax pectinata 10 Polyplacophora Chitonida Callistoplacidae Rhyssoplax janeirensis 11 Polyplacophora Chitonida Chaetopleuridae Chaetopleura apiculata 12 Polyplacophora Chitonida Chitonidae Acanthopleura granulata 13 Polyplacophora Chitonida Chitonidae Chiton marmoratus 14 Polyplacophora Chitonida Chitonidae Chiton squamosus 15 Polyplacophora Chitonida Chitonidae Chiton tuberculatus 16 Polyplacophora Chitonida Chitonidae Chiton viridis 17 Polyplacophora Chitonida Chitonidae Tonicia schrammi 18 Polyplacophora Chitonida Ischnochitonidae Ischnochiton erythronotus 19 Polyplacophora Chitonida Ischnochitonidae Ischnochiton papillosus 20 Polyplacophora Chitonida Ischnochitonidae Ischnochiton striolatus 21 Polyplacophora Chitonida Ischnochitonidae Stenoplax floridana 22 Polyplacophora Chitonida Ischnochitonidae Stenoplax purpurascens 23 Polyplacophora Chitonida Lepidochitonidae Lepidochitona liozonis Fuente: Herrera-Moreno y Betancourt (2010) APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 19 Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. No. Clase Subclase Orden Familia Especie 1 Gastropoda Caenogastropoda Caenogastropoda Cerithiopsidae Seila adamsi 2 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Bursidae Bursa cubaniana 3 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Bursidae Bursa rhodostoma thomae 4 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Calyptraeidae Crepidula convexa 5 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Calyptraeidae Crepidula plana 6 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Calyptraeidae Crucibulum auricula 7 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cassidae Casmaria atlantica 8 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cassidae Cassis flammea 9 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cassidae Cassis madagascariensis 10 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cassidae Cassis tuberosa 11 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cassidae Cypraecassis testiculus 12 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cassidae Eucorys bartschi 13 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cassidae Oocorys sulcata 14 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cassidae Semicassis granulata 15 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Charonia variegata 16 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Cymatium femorale 17 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Gelagna succincta 18 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Gutturnium muricinum 19 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Monoplex aquatilis 20 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Monoplex nicobaricus 21 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Monoplex parthenopeus 22 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Monoplex pilearis 23 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Ranularia cynocephala 24 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Ranularia rehderi 25 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Ranularia testudinaria 26 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cymatiidae Turritriton labiosus 27 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cypraeidae Macrocypraea zebra 28 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Cypraeidae Naria acicularis 29 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Eulimidae Eulima fulvocincta 30 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Eulimidae Hemiliostraca auricincta 31 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Eulimidae Pyramidelloides carinatus 32 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Eulimidae Scalenostoma subulatum 33 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Ficidae Ficus pellucida 34 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Hipponicidae Cheilea equestris 35 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Hipponicidae Hipponix antiquatus 36 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Hipponicidae Hipponix subrufus 37 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Cenchritis muricatus 38 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Echinolittorina angustior 39 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Echinolittorina interrupta 40 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Echinolittorina jamaicensis 41 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Echinolittorina meleagris 42 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Echinolittorina mespillum 43 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Echinolittorina tuberculata 44 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Echinolittorina ziczac 45 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Littoraria angulifera LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES No. Clase Subclase Orden Familia Especie 46 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Littoraria nebulosa 47 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Littorinidae Tectarius antonii 48 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Naticidae Euspira catena 49 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Naticidae Poliniceshepaticus 50 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Naticidae Polinices lacteus 51 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Naticidae Sinum maculatum 52 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Naticidae Sinum perspectivum 53 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Naticidae Stigmaulax cancellatus 54 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Naticidae Stigmaulax cayenensis 55 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Naticidae Tectonatica pusila 56 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Ovulidae Cyphoma gibbosum 57 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Ovulidae Cyphoma intermedium 58 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Personidae Distorsio clathrata 59 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Rissoidae Ailinzebina elegantissima 60 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Rissoidae Alvania dejongi 61 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Rissoidae Rissoina sagraiana 62 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Rissoidae Zebinella striosa 63 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Strombidae Lobatus costatus 64 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Strombidae Lobatus gigas 65 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Strombidae Lobatus raninus 66 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Strombidae Strombus pugilis 67 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Tonnidae Tonna galea 68 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Tonnidae Tonna pennata 69 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Tonnidae Tonna tessellata 70 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Triviidae Niveria nix 71 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Triviidae Niveria quadripunctata 72 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Triviidae Niveria suffusa 73 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Triviidae Pusula pediculus 74 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Truncatellidae Truncatella caribaensis 75 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Truncatellidae Truncatella pulchella 76 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Vermetidae Petaloconchus erectus 77 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Vermetidae Petaloconchus varians 78 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Xenophoridae Xenophora conchyliophora 79 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Zebinidae Stosicia aberrans 80 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Zebinidae Zebina vitrinella 81 Gastropoda Caenogastropoda Littorinimorpha Zebinidae Schwartziella bryerea 82 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Cancellariidae Cancellaria reticulata 83 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Cancellariidae Tritonoharpa lanceolata 84 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Aesopus obesus 85 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Anachis catenata 86 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Anachis rhodae 87 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Anachis rhodae 88 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Astyris lunata 89 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Columbella mercatoria 90 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Conella ovulata 20 Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS No. Clase Subclase Orden Familia Especie 91 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Cosmioconcha nitens 21 Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. 92 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Costoanachis sparsa 93 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Cotonopsis argentea 94 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Mazatlania cosentini 95 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Mazatlania fulgurata 96 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Mitrella nycteis 97 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Mitrella ocellata 98 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Nassarina metabrunnea 99 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Nitidella nitida 100 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Parvanachis obesa 101 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Rhombinella laevigata 102 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Steironepion moniliferum 103 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Suturoglypta albella 104 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Suturoglypta pretrii 105 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Zafrona idalina 106 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Columbellidae Zafrona pulchella 107 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conasprella centurio 108 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conasprella jaspidea 109 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conasprella jaspidea pealii 110 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conasprella mindana 111 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus amphiurgus 112 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus cardinalis 113 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus daucus 114 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus ermineus 115 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus granulatus 116 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus melvilli 117 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus mus 118 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus puncticulatus 119 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus regius 120 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus spurius 121 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Conidae Conus villepini 122 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Coralliophilidae Coralliophila aberrans 123 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Coralliophilidae Coralliophila caribaea 124 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Coralliophilidae Coralliophila erosa 125 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Coralliophilidae Coralliophila galea 126 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Costellariidae Atlantilux puella 127 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Costellariidae Mitromica williamsae 128 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Cystiscidae Gibberula fluctuata 129 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Cystiscidae Gibberula lavalleana 130 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Cystiscidae Persicula pulcherrima 131 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Cystiscidae Pugnus margaritella 132 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Drilliidae Syntomodrillia cookei 133 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Fasciolariidae Fasciolaria tulipa 134 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Fasciolariidae Hemipolygona carinifera 135 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Fasciolariidae Leucozonia leucozonalis LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES No. Clase Subclase Orden Familia Especie 136 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Fasciolariidae Leucozonia nassa 137 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Fasciolariidae Leucozonia ocellata 22 Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. 138 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Fasciolariidae Polygona angulata 139 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Fasciolariidae Polygona infundibulum 140 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Fasciolariidae Pustulatirus virginensis 141 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Fasciolariidae Triplofusus giganteus 142 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Harpidae Morum oniscus 143 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Mangeliidae Brachycythara alba 144 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Marginellidae Hyalina pallida 145 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Marginellidae Volvarina ardovinii 146 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Marginellidae Volvarina avena 147 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Melongenidae Melongena melongena 148 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Mitridae Mitra nodulosa 149 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Mitridae Probata barbadensis 150 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Mitridae Probata espinosai 151 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Mitromorphidae Mitrolumna popeae 152 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Attiliosa glennduffyi 153 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Chicoreus brevifroms 154 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Chicoreus florifer 155 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Chicoreus spectrum 156 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Favartia cellulosa 157 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Favartia coltrorum 158 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Morula nodulosa 159 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Murexsul oxytatus 160 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Muricopsis rosea 161 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Phyllonotus pomum 162 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Plicopurpura patula 163 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Siratus articulatus 164 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Siratus beauii 165 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Siratus cailleti 166 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Siratus consuela 167 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Siratus formosus 168 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Stramonita floridana 169 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Stramonita haemastoma 170 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Stramonita rustica 171 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Trachypollia sclera 172 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Typhina expansa 173 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Vasula deltoidea 174 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Muricidae Vokesimurex cabritii 175 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Nassariidae Phrontis alba 176 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Nassariidae Phrontis vibex 177 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Olividae Americoliva sayana 178 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Olividae Jaspidella jaspidea 179 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Olividae Oliva fulgurator 180 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Olividae Oliva jamaicensis APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 184 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Olividae Olivella mutica 185 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Olividae Olivella perplexa 186 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pisaniidae Antillophos adelus 187 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pisaniidae Antillophos candeanus 188 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pisaniidae Bailya parva 189 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pisaniidae Colubraria obscura 190 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pisaniidae Engina turbinella 191 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pisaniidae Gemophos auritulus 192 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pisaniidae Gemophos tinctus 193 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pisaniidae Monostiolum tessellatum 194 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pisaniidae Pisania pusio 195 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pseudomelatomidae Crassispira quadrifasciata 196 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pseudomelatomidae Pilsbryspira albocincta 197 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pseudomelatomidae Pilsbryspira jayana 198 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pseudomelatomidae Pilsbryspira zebroides 199 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Pseudomelatomidae Strictispira paxillus 200 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Terebridae Hastula hastata 201 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Terebridae Impages cinerea 202 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Terebridae Impages maryleeae 203 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Terebridae Terebra flammea 204 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Terebridae Terebra taurina 205 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Turridae Buchema liella 206 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Turridae Cerodrillia perryae 207 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Turridae Drillia cydia 208 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Turridae Fenimorea janetae 209 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Turridae Paradrillia fugata 210 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Turridae Splendrillia coccinata 211 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Vasidae Turbinella angulata 212 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Vasidae Vasum muricatum 213 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Volutidae Lyria beauii 214 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Volutidae Lyria cordis 215 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Volutidae Lyria vegai 216 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Volutidae Voluta musica 217 Gastropoda Caenogastropoda Architectonicidae Architectonica nobilis 218 Gastropoda Caenogastropoda Architectonicidae Heliacus cylindricus 219 Gastropoda Caenogastropoda Architectonicidae Psilaxis krebsii 220 Gastropoda Caenogastropoda Batillariidae Lampanella minima 221 Gastropoda Caenogastropoda Cerithiidae Bittiolum varium 222 Gastropoda Caenogastropoda Cerithiidae Cerithium atratum 223 Gastropoda Caenogastropoda Cerithiidae Cerithium eburneum 224 Gastropoda Caenogastropoda Cerithiidae Cerithium litteratum 225 Gastropoda Caenogastropoda Cerithiidae Cerithium lutosum 23 Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. 181 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Olividae Oliva reticularis 182 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Olividae Oliva scripta 183 Gastropoda Caenogastropoda Neogastropoda Olividae Olivella minuta No. Clase Subclase Orden Familia Especie LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES24 230 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium celesti 231 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium denticulatum 232 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium foliaceicosta 233 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium frielei 234 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium krebsii 235 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium novangliae 236 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium occidentale 237 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium striatissimum 238 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium turritellula 239 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium unifasciatum 240 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium venosum 241 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Gyroscala lamellosa 242 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Opalia morchiana 243 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Opalia pumilio 244 Gastropoda Caenogastropoda Litiopidae Alaba incerta 245 Gastropoda Caenogastropoda Modulidae Modulus modulus 246 Gastropoda Caenogastropoda Modulidae Trochomodulus carchedonius 247 Gastropoda Caenogastropoda Planaxidae Angiola lineata 248 Gastropoda Caenogastropoda Planaxidae Supplanaxis nucleus 249 Gastropoda Caenogastropoda Potamididae Cerithideopsis costata 250 Gastropoda Caenogastropoda Potamididae Cerithideopsis scalariformis 251 Gastropoda Caenogastropoda Pyramidellidae Longchaeus candidus 252 Gastropoda Caenogastropoda Pyramidellidae Odostomia laevigata 253 Gastropoda Caenogastropoda Pyramidellidae Pyramidella dolabrata 254 Gastropoda Caenogastropoda Pyramidellidae Triptychus niveus 255 Gastropoda Caenogastropoda Pyramidellidae Turbonilla ornata 256 Gastropoda Caenogastropoda Pyramidellidae Turbonilla pupoides 257 Gastropoda Caenogastropoda Siliquariidae Tenagodus squamatus 258 Gastropoda Caenogastropoda Triphoridae Iniforis turristhomae 259 Gastropoda Caenogastropoda Triphoridae Latitriphora albida 260 Gastropoda Caenogastropoda Triphoridae Nototriphora decorata 261 Gastropoda Caenogastropoda Turritellidae Turritella exoleta 262 Gastropoda Caenogastropoda Turritellidae Vermicularia knorrii 263 Gastropoda Heterobranchia Aplysiida Aplysiidae Aplysia dactylomela 264 Gastropoda Heterobranchia Aplysiida Aplysiidae Dolabrifera dolabrifera 265 Gastropoda Heterobranchia Aplysiida Aplysiidae Petalifera ramosa 266 Gastropoda Heterobranchia Cephalaspidea Bullidae Bulla striata 267 Gastropoda Heterobranchia Cephalaspidea Haminoeoidae Atys riiseanus 268 Gastropoda Heterobranchia Cephalaspidea Haminoeoidae Atys sandersoni 269 Gastropoda Heterobranchia Cephalaspidea Haminoeoidae Haminoea antillarum 270 Gastropoda Heterobranchia Cephalaspidea Haminoeoidae Haminoea elegans Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. 226 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Cirsotrema dalli 227 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Cycloscala echinaticosta 228 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium albidum 229 Gastropoda Caenogastropoda Epitoniidae Epitonium candeanum No. Clase Subclase Orden Familia Especie APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 25 276 Gastropoda Heterobranchia Ellobiida Ellobiidae Melampus monile 277 Gastropoda Heterobranchia Ellobiida Ellobiidae Microtralia occidentalis 278 Gastropoda Heterobranchia Ellobiida Ellobiidae Microtralia ovulum 279 Gastropoda Heterobranchia Ellobiida Ellobiidae Pedipes mirabilis 280 Gastropoda Heterobranchia Ellobiida Ellobiidae Tralia ovula 281 Gastropoda Heterobranchia Nudibranchia Dendrodorididae Dendrodoris krebsii 282 Gastropoda Heterobranchia Nudibranchia Discodorididae Taringa telopia 283 Gastropoda Heterobranchia Nudibranchia Dorididae Aphelodoris antillensis 284 Gastropoda Heterobranchia Nudibranchia Facelinidae Learchis poica 285 Gastropoda Heterobranchia Nudibranchia Facelinidae Phidiana lynceus 286 Gastropoda Heterobranchia Nudibranchia Phyllidiidae Ceratophyllidia papilligera 287 Gastropoda Heterobranchia Pteropoda Cavoliniidae Cavolinia longirrostris 288 Gastropoda Heterobranchia Pteropoda Creseidae Creseis acicula 289 Gastropoda Heterobranchia Siphonariida Siphonariidae Siphonaria pectinata 290 Gastropoda Heterobranchia Acteonidae Japonacteon punctostriatus 291 Gastropoda Heterobranchia Costasiellidae Costasiella ocellifera 292 Gastropoda Heterobranchia Hermaeidae Cyerce antillensis 293 Gastropoda Heterobranchia Plakobranchidae Elysia crispata 294 Gastropoda Heterobranchia Plakobranchidae Elysia diomedea 295 Gastropoda Heterobranchia Plakobranchidae Elysia subornata 296 Gastropoda Heterobranchia Tornatinidae Acteocina canaliculata 297 Gastropoda Heterobranchia Tornatinidae Acteocina candei 298 Gastropoda Heterobranchia Tornatinidae Acteocina lepta 299 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Nereina punctulata 300 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Nerita fulgurans 301 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Nerita peloronta 302 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Nerita tessellata 303 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Nerita versicolor 304 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Neritilia succinea 305 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Neritina clenchi 306 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Neritina meleagris 307 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Neritina piratica 308 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Neritina usnea 309 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Neritina virginea 310 Gastropoda Neritimorpha Cycloneritida Neritidae Puperita pupa 311 Gastropoda Neritoidea Cycloneritida Neritidae Smaragdia viridis 312 Gastropoda Patellogastropoda Eoacmaeidae Eoacmaea perfestiva 313 Gastropoda Patellogastropoda Eoacmaeidae Patelloida pustulata 314 Gastropoda Patellogastropoda Lottiidae Lottia antillarum 315 Gastropoda Patellogastropoda Lottiidae Lottia leucopleura Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. 271 Gastropoda Heterobranchia Ellobiida Ellobiidae Ellobium dominicense 272 Gastropoda Heterobranchia Ellobiida Ellobiidae Leuconopsis manningi 273 Gastropoda Heterobranchia Ellobiida Ellobiidae Melampus bidentatus 274 Gastropoda Heterobranchia Ellobiida Ellobiidae Melampus bullaoides 275 Gastropoda Heterobranchia Ellobiida Ellobiidae Melampus coffea No. Clase Subclase Orden Familia Especie LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES 322 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Emarginula phrixodes 323 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Fissurella angusta 324 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Fissurella barbadensis 325 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Fissurella barbouri 326 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Fissurella fascicularis 327 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Fissurella nodosa 328 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Fissurella rosea 329 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Hemimarginula pumila 330 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Hemitoma octoradiata 331 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Lucapina philippiana 332 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Lucapina sowerbii 333 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Lucapina suffusa 334 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Lucapinella limatula 335 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Montfortia emarginata 336 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Scissurellidae Sinezona confusa 337 Gastropoda Vetigastropoda Seguenziida Chilodontidae Euchelus guttarosea 338 Gastropoda Vetigastropoda Seguenziida Chilodontaidae Euchelus guttarosea 339 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Areneidae Arene miniata 340 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Calliostomatidae Calliostoma hirtum 341 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Calliostomatidae Calliostoma jujubinum 342 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Calliostomatidae Calliostoma pulchrum 343 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Phasianellidae Eulithidium adamsi 344 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Phasianellidae Eulithidium bellum 345 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Phasianellidae Eulithidium tessellatum 346 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Phasianellidae Eulithidium thalassicola 347 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Phasianellidae Eulithidium affine 348 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Skeneidae Parviturbo granulum 349 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Skeneidae Lodderena pulchella 350 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Tegulidae Cittarium pica 351 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Tegulidae Tegula excavata 352 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Tegulidae Tegula fasciata 353 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Tegulidae Tegula hotessieriana 354 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Tegulidae Tegula lividomaculata 355 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Trochidae Pseudostomatella erythrocoma 356 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Turbinidae Lithopoma caelatum 357 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Turbinidae Lithopoma phoebium 358 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Turbinidae Lithopoma tectum 359 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Turbinidae Lithopoma tuber 360 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Turbinidae Turbo cailletii 26 Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. 316 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Diodora cayenensis 317 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Diodora dysoni 318 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Diodora listeri 319 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Diodora minuta 320 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Diodora variegata 321 Gastropoda Vetigastropoda Lepetellida Fissurellidae Diodora viridula No. Clase Subclase Orden Familia Especie APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS No. Clase Subclase Orden Familia Especie 1 Cephalopoda Coleoidea Myopsida Loliginidae Doryteuthis (Amerigo) pealeii 2 Cephalopoda Coleoidea Myopsida Loliginidae Doryteuthis (Doryteuthis) pleii 3 Cephalopoda Coleoidea Myopsida Loliginidae Doryteuthis (Doryteuthis) roperi 4 Cephalopoda Coleoidea Myopsida Loliginidae Sepiotheutis sepioidea 5 Cephalopoda Coleoidea Octopoda Amphitretidae Bolitaena pygmaea 6 Cephalopoda Coleoidea Octopoda Octopodidae Octopus briareus 7 Cephalopoda Coleoidea Octopoda Octopodidae Octopus joubini 8 Cephalopoda Coleoidea Octopoda Octopodidae Octopus vulgaris 9 Cephalopoda Coleoidea Octopoda Tremoctopodidae Tremoctopus violaceus 10 Cephalopoda Coleoidea Oegopsida Cranchiidae Liocranchia reinhardti 11 Cephalopoda Coleoidea Oegopsida Enoploteuthidae Abralia (Asteroteuthis) veranyi 12 Cephalopoda Coleoidea Oegopsida Enoploteuthidae Enoploteuthis anapsis 13 Cephalopoda Coleoidea Oegopsida Histioteuthidae Histioteuthis corona 14 Cephalopoda Coleoidea Oegopsida Ommastrephidae Illex illecebrosus 15 Cephalopoda Coleoidea Oegopsida Onychoteuthidae Onychoteuthis banksii 16 Cephalopoda Coleoidea Oegopsida Onychoteuthidae Onychoteuthis compacta 17 Cephalopoda Coleoidea Oegopsida Thysanoteuthidae Thysanoteuthis rhombus 18 Cephalopoda Coleoidea Sepiida Sepiolidae Nectoteuthis pourtalesi 19 Cephalopoda Coleoidea Spirulida Spirulidae Spirula spirula No. Clase Subclase Orden Familia Especie 1 Bivalvia Heterodonta Adapedonta Solenidae Solena obliqua 2 Bivalvia Heterodonta Cardiida Cardiidae Acrosterigma magnum 3 Bivalvia Heterodonta Cardiida Cardiidae Americardia media 4 Bivalvia Heterodonta Cardiida Cardiidae Dallocardia muricata 5 Bivalvia Heterodonta Cardiida Cardiidae Fulvia laevigata 6 Bivalvia Heterodonta Cardiida Cardiidae Laevicardium serratum 7 Bivalvia Heterodonta Cardiida Cardiidae Papyridea semisulcata 8 Bivalvia Heterodonta Cardiida Cardiidae Papyridea soleniformis 9 Bivalvia Heterodonta Cardiida Cardiidae Trachycardium egmontianum 10 Bivalvia Heterodonta Cardiida Cardiidae Trachycardium isocardia 11 Bivalvia Heterodonta Cardiida Cardiidae Trigonocardia antillarum 12 Bivalvia Heterodonta Cardiida Corbulidae Caryocorbula swiftiana 13 Bivalvia Heterodonta Cardiida Donacidae Donax denticulatus 14 Bivalvia Heterodonta Cardiida Donacidae Donax striatus 15 Bivalvia Heterodonta Cardiida Donacidae Donax variabilis 16 Bivalvia Heterodonta Cardiida Donacidae Iphigenia brasiliana 17 Bivalvia Heterodonta Cardiida Psammobiidae Heterodonax bimaculatus 18 Bivalvia Heterodonta Cardiida Psammobiidae Sanguinolaria sanguinolenta 19 Bivalvia Heterodonta Cardiida Psammobiidae Asaphis deflorata 20 Bivalvia Heterodonta Cardiida Psammobiidae Heterodonax pacificus 21 Bivalvia Heterodonta Cardiida Semelidae Semele proficua Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. 361 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Turbinidae Turbo canaliculatus 362 Gastropoda Vetigastropoda Trochida Turbinidae Turbo castanea No. Clase Subclase Orden Familia Especie 27 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES28 30 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Eurytellina alternata 31 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Eurytellina lineata 32 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Eurytellina punicea 33 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Eurytellina vespuciana 34 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Macoploma tageliformis 35 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Macoploma tenta 36 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Merisca cristallina 37 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Scissula similis 38 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Serratina martinicensis 39 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Strigilla carnaria 40 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Strigilla mirabilis 41 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Strigilla pisiformis 42 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Strigilla producta 43 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Strigilla pseudocarnaria 44 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Tellina angulosa 45 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Tellina listeri 46 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Tellina mera 47 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Tellina paramera 48 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Tellina radiata 49 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Tellina sandix 50 Bivalvia Heterodonta Carditida Carditidae Carditamera gracilis 51 Bivalvia Heterodonta Lucinida Lucinidae Anodontia alba 52 Bivalvia Heterodonta Lucinida Lucinidae Clathrolucina costata 53 Bivalvia Heterodonta Lucinida Lucinidae Codakia orbicularis 54 Bivalvia Heterodonta Lucinida Lucinidae Ctena orbiculata 55 Bivalvia Heterodonta Lucinida Lucinidae Divalinga quadrisulcata 56 Bivalvia Heterodonta Lucinida Lucinidae Lucina pensylvanica 57 Bivalvia Heterodonta Lucinida Lucinidae Lucinisca centrifuga 58 Bivalvia Heterodonta Lucinida Lucinidae Pegophysema schrammi 59 Bivalvia Heterodonta Lucinida Lucinidae Phacoides pectinatus 60 Bivalvia Heterodonta Myida Dreissenidae Mytilopsis sallei 61 Bivalvia Heterodonta Myida Pholadidae Barnea truncata 62 Bivalvia Heterodonta Myida Pholadidae Cyrtopleura costata 63 Bivalvia Heterodonta Myida Pholadidae Martesia cuneiformis 64 Bivalvia Heterodonta Myida Teredinidae Bankia carinata 65 Bivalvia Heterodonta Myida Teredinidae Bankia fimbriatula 66 Bivalvia Heterodonta Venerida Cyrenidae Polymesoda floridana 67 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Anomalocardia flexuosa Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. 22 Bivalvia Heterodonta Cardiida Semelidae Semele purpurascens 23 Bivalvia Heterodonta Cardiida Solecurtidae Tagelus divisus 24 Bivalvia Heterodonta Cardiida Solecurtidae Tagelus plebeius 25 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Ameritella euvitrea 26 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Ameritella janeiroensis 27 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Arcopagia fausta 28 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Austromacoma constricta 29 Bivalvia Heterodonta Cardiida Tellinidae Cymatoica orientalis No. Clase Subclase Orden Familia Especie APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 29 76 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Lamelliconcha circinata 77 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Leukoma granulata 78 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Lirophora paphia 79 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Megapitaria maculata 80 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Periglypta listeri 81 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Pitar fulminatus 82 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Tivela mactroides 83 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Tivela trigonella 84 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Transennella stimpsoni 85 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Venus rigida 86 Bivalvia Heterodonta Chamidae Chama congregata 87 Bivalvia Heterodonta Chamidae Chama florida 88 Bivalvia Heterodonta Chamidae Chama macerophylla 89 Bivalvia Heterodonta Chamidae Chama sarda 90 Bivalvia Heterodonta Chamidae Chama sinuosa 91 Bivalvia Heterodonta Chamidae Pseudochama cristella 92 Bivalvia Heterodonta Mactridae Mactrellona alata 93 Bivalvia Heterodonta Mactridae Mactrotoma fragilis 94 Bivalvia Heterodonta Ungulinidae Phlyctiderma semiaspera 95 Bivalvia Palaeoheterodonta Lucinida Unionida Sinanodonta woodiana 96 Bivalvia Protobranchia Nuculida Nuculidae Condylonucula cynthiae 97 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Anadara brasiliana 98 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Anadara chemnitzii 99 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Anadara notabilis 100 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Anadara secticostata 101 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Anadara transversa 102 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Arca imbricata 103 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Arca zebra 104 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Barbatia candida 105 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Barbatia domingensis 106 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Fugleria tenera 107 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Arcidae Lunarca ovalis 108 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Glycymerididae Glycymeris decussata 109 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Glycymerididae Tucetona pectinata 110 Bivalvia Pteriomorphia Arcida Noetiidae Arcopsis adamsi No Clase Subclase Orden Familia Especie 111 Bivalvia Pteriomorphia Limida Limidae Ctenoides scaber Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. 68 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Chione cancellata 69 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Chioneryx pygmaea 70 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Chionopsis intapurpurea 71 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Cyclinella tenuis 72 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Dosinia concentrica 73 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Dosinia elegans 74 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Gouldia cerina 75 Bivalvia Heterodonta Venerida Veneridae Hysteroconcha dione No. Clase Subclase Orden Familia Especie LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES 121 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Pinnidae Atrina rigida 122 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Pinnidae Atrina seminuda 123 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Pinnidae Pinna carnea 124 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Pinnidae Pinna rudis 125 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Pteriidae Isognomon alatus 126 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Pteriidae Isognomon bicolor 127 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Pteriidae Isognomon radiatus 128 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Pteriidae Pinctada imbricata 129 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Pteriidae Pinctada imbricata radiata 130 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Pteriidae Pteria colymbus 131 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Ostreidae Crassostrea rhizophorae 132 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Ostreidae Crassostrea virginica 133 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Ostreidae Dendostrea frons 134 Bivalvia Pteriomorphia Ostreida Ostreidae Ostrea stentina 135 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Aequipecten glyptus 136 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Aequipecten muscosus 137 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Argopecten gibbus 138 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Argopecten lineolaris 139 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Caribachlamys ornata 140 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Caribachlamys pellucens 141 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Caribachlamys sentis 142 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Cryptopecten phrygium 143 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Euvola chazaliei 144 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Euvola ziczac 145 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Pectinidae Leptopecten bavayi 146 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Plicatulidae Plicatula gibbosa 147 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Propeamussiidae Parvamussium sayanum 148 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Propeamussiidae Propeamussium dalli 149 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Spondylidae Spondylus americanus 150 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Spondylidae Spondylus gussoni 151 Bivalvia Pteriomorphia Pectinida Spondylidae Spondylus ictericus 30 Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. 112 Bivalvia Pteriomorphia Limida Limidae Lima caribaea 113 Bivalvia Pteriomorphia Limida Limidae Lima lima 114 Bivalvia Pteriomorphia Mytilida Mytilidae Brachidontes exustus 115 Bivalvia Pteriomorphia Mytilida Mytilidae Brachidontes modiolus 116 Bivalvia Pteriomorphia Mytilida Mytilidae Ischadium recurvum 117 Bivalvia Pteriomorphia Mytilida Mytilidae Lithophaga antillarum 118 Bivalvia Pteriomorphia Mytilida Mytilidae Lithophaga bisulcata 119 Bivalvia Pteriomorphia Mytilida Mytilidae Lithophaga nigra 120 Bivalvia Pteriomorphia Mytilida Mytilidae Modiolus americanus No. Clase Subclase Orden Familia Especie APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS Lista de especies de poliquetos (Reino Animalia, Filo Annelida, Clase Polychaeta) Lista de especies de picnogónidos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Clase Pycnogonida) No. Subclase Orden Familia Especie 1 Errantia Phyllodocida Chrysopetalidae Arichlidon gathofi 2 Errantia Phyllodocida Nereididae Nereis pelagica 3 Errantia Phyllodocida Nereididae Platynereis dumerillii 4 Errantia Amphinomida Amphinomidae Hermodice carunculata 5 Errantia Phyllodocida Syllidae Haplosyllis spongicola 6 Sedentaria Sabellida Sabellidae Bispira melanosgtima 7 Sedentaria Sabellida Sabellidae Sabellastarte magnifica 8 Sedentaria Sabellida Sabellidae Anamobaea oerstedi 9 Sedentaria Sabellida Serpulidae Pomatostegus stellatus 10 Sedentaria Sabellida Serpulidae Spirobranchus giganteus 11 Sedentaria Terebellida Terebellidae Eupolymnia nebulosa 12 Sedentaria Terebellida Cirratulidae Dodecaceria coralii 13 Sedentaria Terebellida Cirratulidae Dodecaceria fistulicola Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA No. Orden Familia Especie 1 Pantopoda Ascorhynchidae Ascorhynchus colei 2 Pantopoda Ascorhynchidae Ascorhynchus latipes 3 Pantopoda Ascorhynchidae Eurycyde raphiaster 4 Pantopoda Phoxichilidiidae Anoplodactylus batangensis 5 Pantopoda Pallenopsidae Pallenopsis childi 6 Pantopoda Pallenopsidae Pallenopsis schmitti Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA 31 Lista de especies de moluscos (Reino Animalia, Filo Mollusca). Continuación. No. Clase Subclase Orden Familia Especie 1 Scaphopoda Dentaliida Calliodentaliidae Calliodentalium callipeplum 2 Scaphopoda Dentaliida Dentaliidae Antalis antillaris 3 Scaphopoda Dentaliida Dentaliidae Dentalium laqueatum 4 Scaphopoda Dentaliida Dentaliidae Dentalium matara 5 Scaphopoda Dentaliida Dentaliidae Dentalium semistriolatum 6 Scaphopoda Dentaliida Dentaliidae Paradentalium disparile 7 Scaphopoda Dentaliida Gadilinidae Episiphon didymum 8 Scaphopoda Gadilida Gadilidae Gadila dominguensis Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES32 Lista de especies de crustáceos no decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea). Continuación No. Superclase Clase Subclase Orden Familia Especie 1 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Aetideidae Aetideus giesbrechti 2 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Bathypontiidae Temorites elegans 3 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Bathypontiidae Temorites similis 4 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Bathypontiidae Temorites unispina 5 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Calanidae Undinulavulgaris 6 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Candaciidae Candacia longimana 7 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Clausocalanidae Clausocalanus furcatus 8 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Eucalanidae Subeucalanus subcrassus 9 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Euchaetidae Euchaeta marina 10 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Paracalanidae Calocalanuspavo 11 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoida Rhincalanidae Rhincalanus cornutus 12 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoidea Paracalanidae Acrocalanus gracilis 13 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoidea Paracalanidae Paracalanus aculeatus 14 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoidea Pontellidae Calanopia americana 15 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoidea Scolecithricidae Scolecithrix danae 16 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Calanoidea Temoridae Temoraturbinata 17 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Cyclopoida Cyclopidae Microcyclops dubitabilis 18 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Cyclopoida Oithonidae Oithona sp. 19 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Cyclopoida Oncaeidae Oncaea sp. 20 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Cyclopoida Sapphirinidae Copilia sp. 21 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Harpacticoida Canthocamptidae Cletocamptus dominicanus 22 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Harpacticoida Ectinosomatidae Microsetella rosea 23 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Harpacticoida Miraciidae Macrosetellagracilis 24 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Harpacticoida Miraciidae Miracia sp. 25 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Mormonilloida Mormonillidae Mormonilla phasma 26 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Mormonilloida Mormonillidae Neomormonilla minor 27 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Siphonostomatoida Caligidae Caligus atromaculatus 28 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Siphonostomatoida Caligidae Caligus bonito 29 Multicrustacea Hexanauplia Copepoda Siphonostomatoida Caligidae Caligus productus Fuente: Bases de datos HISPABIOTA MARINA Lista de especies de crustáceos no decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea) No. Clase Subclase Orden Familia Especie 1 Branchiopoda Diplostraca Anomopoda Chydoridae Chydorus linguilabris 2 Branchiopoda Diplostraca Anomopoda Chydoridae Chydorus nitidulus 3 Branchiopoda Diplostraca Anomopoda Chydoridae Dunhevedia americana 4 Branchiopoda Diplostraca Anomopoda Machrothricidae Macrothrix sp. 5 Branchiopoda Diplostraca Anomopoda Moinidae Moinodaphnia sp. 6 Branchiopoda Sarsostraca Anostraca Artemiidae Artemia franciscana 7 Branchiopoda Sarsostraca Anostraca Artemiidae Artemia salina 8 Branchiopoda Sarsostraca Anostraca Streptocephalidae Streptocephalus (Streptocephalus) similis 9 Branchiopoda Phyllopoda Diplostraca Limnadiidae Eulimnadia antillarum 10 Branchiopoda Phyllopoda Notostraca Triopsidae Triops longicaudatus Fuente: Perez-Gelabert (2008) APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 33 Li st a de e sp ec ie s de c ru st ác eo s no d ec áp od os (R ei no A ni m al ia , F ilo A rt hr op od a, S ub fi lo C ru st ac ea ). C on ti nu ac ió n N o. Su pe rc la se C la se Su bc la se Su pe ro rd en O rd en Fa m ili a Es pe ci e 1 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a E u ca ri da E u ph au si ac ea E u ph au si id ae Eu ph au si a am er ic an a 2 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a E u ca ri da E u ph au si ac ea E u ph au si id ae Eu ph au si a gi bb oi de s 3 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a E u ca ri da E u ph au si ac ea E u ph au si id ae Eu ph au si a m ut ic a 4 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a E u ca ri da E u ph au si ac ea E u ph au si id ae Eu ph au si a te ne ra 5 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a E u ca ri da E u ph au si ac ea E u ph au si id ae St yl oc he ir on lo ng ic or ne 6 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a E u ca ri da E u ph au si ac ea E u ph au si id ae St yl oc he ir on s uh m i 7 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a E u ca ri da E u ph au si ac ea E u ph au si id ae T hy sa no po da p ec ti na ta 8 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a E u ca ri da E u ph au si ac ea E u ph au si id ae T hy sa no po da tr ic us pi da ta N o. Su pe rc la se C la se Su bc la se Su pe ro rd en O rd en Fa m ili a Es pe ci e 1 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a A m ph ip od a H ad zi id ae B ah ad zi a ja ra gu en si s* 2 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a A m ph ip od a H ad zi id ae B ah ad zi a la ti pa lp us 3 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a A m ph ip od a M et ac ra n go n yc ti da e M et ac ra ng on yx d om in ic an us 4 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a A m ph ip od a M et ac ra n go n yc ti da e M et ac ra ng on yx s am an en si s 5 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a A m ph ip od a P h ot id ae P ho ti s tr ap he ru s 6 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a A m ph ip od a T ry ph os id ae O tt en w al de ri a ky m ba lio n Fu en te s: P er ez -G el ab er t (2 0 0 8) * y b as es d e d at os H IS PA B IO TA M A R IN A LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES34 Li st a de e sp ec ie s de c ru st ác eo s no d ec áp od os (R ei no A ni m al ia , F ilo A rt hr op od a, S ub fi lo C ru st ac ea ). C on ti nu ac ió n N o. Su pe rc la se C la se Su bc la se Su pe ro rd en O rd en Su bo rd en Fa m ili a Es pe ci e 1 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a A se llo ta Ja n ir iii da e P ro to ch ar on s to ck i 2 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a A se llo ta A se lli da e A se llu s sp . 3 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a A se llo ta A se lli da e Li rc eu s sp . 4 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ir ol an id ae A ru bo la na r ot un di te ls on 5 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da A n th u ri da e C ya th ur a tr id en ta ta 6 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da A n th u ri da e St yg oc ya th ur a br oo db ak ke ri 8 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da B op yr id ae D ac ty lo ke po n ca ri be us * 9 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da B op yr id ae Eo ph ri xu s su bc au da lis * 10 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da B op yr id ae K ol ou ri on e pr em or di ca * 11 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da B op yr id ae P ro bo py ru s pa nd al ic ol a* 12 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ir ol an id ae C al yp to la na h an co ck i 13 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C or al la n id ae Ex co ra lla na tr ic or ni s 14 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ym ot h oi da e A ni lo cr a ac an th ur i 15 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ym ot h oi da e A ni lo cr a ch ae to do nt is 16 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ym ot h oi da e A ni lo cr a ch ro m is 17 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ym ot h oi da e A ni lo cr a ha em ul i 18 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ym ot h oi da e A ni lo cr a ho la ca nt hi 19 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ym ot h oi da e A ni lo cr a m yr ip ri st is 20 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ym ot h oi da e R en oc ila b ow m an i 21 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ym ot h oi da e R en oc ila c ol in i 22 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a C ym ot h oi da C ym ot h oi da e R en oc ila w al dn er i 23 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a M ic ro ce rb er id ea A tl an ta se lli da e A tl an ta se llu s do m in ic an us 24 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a O n is ci de a R h ys co ti da e R hy sc ot oi de s ci fe rr ii 25 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a Sp h ae ro m at id ea Sp h ae ro m at id ae C as si di ni de a ov al is 26 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a Sp h ae ro m at id ea Sp h ae ro m at id ae D yn am en el la p er fo ra ta 27 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a Sp h ae ro m at id ea Sp h ae ro m at id ae P ar ad el la q ua dr ip un ct at a 28 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Is op od a Sp h ae ro m at id ea Sp h ae ro m at id ae Sp ha er om a te re br an s Fu en te s: P er ez -G el ab er t (2 0 0 8) * y b as es d e d at os H IS PA B IO TA M A R IN A APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 35 Li st a de e sp ec ie s de c ru st ác eo s no d ec áp od os (R ei no A ni m al ia , F ilo A rt hr op od a, S ub fi lo C ru st ac ea ). C on ti nu ac ió n N o. Su pe rc la se C la se Su bc la se Su pe ro rd en O rd en Fa m ili a Es pe ci e 1 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a Lo ph og as tr id a Lo ph og as tr id ae P ar al op ho ga st er a tl an ti cu s 2 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a M ys id a M ys id ae A nc hi al in a ty pi ca 3 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a M ys id a M ys id ae Si ri el la c hi er ch ia e 4 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a St yg io m ys id a St yg io m ys id ae St yg io m ys is a em et e N o. Su pe rc la se C la se Su bc la se Su pe ro rd en O rd en Fa m ili a Es pe ci e 1 O lig os tr ac a O st ra co da P od oc op id a P od oc op id a C yp ri do co pi n a C yp ri di da e Eu cy pr is d om in ge ns is * 2 O lig os tr ac a O st ra co da M yo do co pa M yo do co pi n a M yo do co pi n a Sa rs ie lli da e Eu sa rs ie lla d om in ic an a* N o. Su pe rc la se C la se Su bc la se Su pe ro rd en O rd en Fa m ili a Es pe ci e 1 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a T an ai da ce a Sp h yr ao di da e Sp h yr ap u s sp . 2 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a T an ai da ce a M et ap se u di da e Z ar az a lin da 3 M u lt ic ru st ac ea M al ac os tr ac a E u m al ac os tr ac a P er ac ar id a T an ai da ce a M et ap se u di da e P se u do ap se u do m or ph a go m ez i Fu en te s: P er ez -G el ab er t (2 0 0 8) * y b as es d e d at os H IS PA B IO TA M A R IN A LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES No. Superclase Clase Subclase Orden Familia Especie 1 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Gonodactylidae Neogonodactylus bredini 2 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Gonodactylidae Neogonodactylus campi* 3 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Gonodactylidae Neogonodactylus curacaoensis 4 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Gonodactylidae Neogonodactylus spinulosus 5 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Lysiosquillidae Lysiosquilla glabriuscula 6 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Nannosquillidae Nannosquilla schmitti* 7 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Pseudosquillidae Pseudosquilla ciliata 8 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Pseudosquillidae Pseudosquillisma oculata 9 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Squillidae Alima neptuni 10 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Squillidae Cloridopsis dubia 11 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Squillidae Fennerosquilla heptacantha 12 Multicrustacea Malacostraca Hoplocarida Stomatopoda Squillidae Squilla intermedia Fuentes: Perez-Gelabert (2008)* y bases de datos HISPABIOTA MARINA No. Superclase Subclase Infraclase Familia Especie 1 Multicrustacea Thecostraca Cirripedia Lepadidae Lepas (Anatifa) anatifera 2 Multicrustacea Thecostraca Cirripedia Lepadidae Lepas (Anatifa) anserifera 3 Multicrustacea Thecostraca Cirripedia Lepadidae Lepas (Anatifa) pectinata 4 Multicrustacea Thecostraca Cirripedia Balanidae Balanus sp. 5 Multicrustacea Thecostraca Cirripedia Chatamalidae Chatamalus sp. Fuente: CIBIMA (1994) Lista de especies de crustáceos no decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea). Continuación Lista de especies de crustáceos no decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea). Continuación 36 APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS No. Suborden Infraorden Superfamilia Familia Especie 1 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Alpheopsis labis 2 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Alpheus armatus 3 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Alpheus cylindricus 4 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Alpheus estuariensis 5 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Alpheus floridanus 6 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Alpheus paracrinitus 7 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Alpheus simus 8 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Alpheus viridari 9 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Parabetaeus hummelincki 10 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Salmoneus hispaniolensis 11 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Synalpheus barahonensis 12 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Synalpheus disparodigitus 13 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Synalpheus dominicensis 14 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Synalpheusfilidigitus 15 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Synalpheus longicarpus 16 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Alpheidae Synalpheus pectiniger 17 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Barbouriidae Calliasmata rimolii 18 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Lysmatidae Lysmata grabhami 19 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Lysmatidae Lysmata wurdemanni 20 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Ogyrididae Ogyrides alphaerostris 21 Pleocyemata Caridea Alpheoidea Thoridae Thor amboinensis 22 Pleocyemata Caridea Atyoidea Atyidae Atya innocous 23 Pleocyemata Caridea Atyoidea Atyidae Atya lanipes 24 Pleocyemata Caridea Atyoidea Atyidae Atya scabra 25 Pleocyemata Caridea Atyoidea Atyidae Jonga serrei 26 Pleocyemata Caridea Atyoidea Atyidae Micratya poeyi 27 Pleocyemata Caridea Atyoidea Atyidae Potimirin mexicana 28 Pleocyemata Caridea Atyoidea Atyidae Typhlatya monae 29 Pleocyemata Caridea Crangonoidea Glyphocrangonidae Glyphocrangon spinicauda 30 Pleocyemata Caridea Nematocarcinoidea Rhynchocinetidae Cinetorhynchus rigens 31 Pleocyemata Caridea Nematocarcinoidea Xiphocarididae Xiphocaris elongata 32 Pleocyemata Caridea Oplophoroidea Oplophoridae Janicella spinicauda 33 Pleocyemata Caridea Oplophoroidea Oplophoridae Oplophorus spinosus 34 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Ancylomenes pedersoni 35 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Brachycarpus biunguiculatus 36 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Gnatophyllum americanum 37 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Macrobrachium acanthurus 38 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Macrobrachium carcinus 39 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Macrobrachium crenulatum 40 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Macrobrachium faustinum 41 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Macrobrachium heterochirus 42 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Macrobrachium lucifugum 43 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Macrobrachium olfersi 44 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Macrobrachium rosenbergii Lista de especies de crustáceos decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea, Orden Decapoda). 37 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES No. Suborden Infraorden Superfamilia Familia Especie 45 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Periclimenes yucatanicus 46 Pleocyemata Caridea Palaemonoidea Palaemonidae Pontonia sp. 47 Pleocyemata Caridea Pasiphaeoidea Pasiphaeidae Pasiphaea hoplocerca 48 Pleocyemata Caridea Pasiphaeoidea Pasiphaeidae Pasiphaea merriami 49 Pleocyemata Gebiidea Laomediidae Naushonia portoricensis 50 Pleocyemata Gebiidea Upogebiidae Pomatogebia operculata 51 Pleocyemata Gebiidea Upogebiidae Upogebia casis 52 Pleocyemata Gebiidea Upogebiidae Upogebia omissa 53 Pleocyemata Stenopodidea Stenopodidae Stenopus hispidus 54 Pleocyemata Stenopodidea Stenopodidae Stenopus scutellatus 55 Pleocyemata Axiidea Axiidae Calaxius oxypleura 56 Dendrobranchiata Penaeoidea Aristeidae Aristaeomorpha foliacea 57 Dendrobranchiata Penaeoidea Aristeidae Aristaeopsis edwardsiana 58 Dendrobranchiata Penaeoidea Aristeidae Aristeus antillensis 59 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Funchalia villosa 60 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Metapeneopsis smithi 61 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Parapenaeus americanus 62 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Penaeopsis serrata 63 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Penaeusaztecus 64 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Penaeus brasiliensis 65 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Penaeus duorarum 66 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Penaeus monodon 67 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Penaeus notialis 68 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Penaeus schmitti 69 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Penaeus setiferus 70 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Penaeus subtilis 71 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Rimapenaeus constrictus 72 Dendrobranchiata Penaeoidea Penaeidae Xiphopenaeus kroyeri 73 Dendrobranchiata Penaeoidea Solenoceridae Mesopenaeus tropicalis 74 Dendrobranchiata Penaeoidea Solenoceridae Pleoticus robustus 75 Dendrobranchiata Penaeoidea Solenoceridae Solenocera acuminata 76 Dendrobranchiata Penaeoidea Solenoceridae Solenocera atlantidis 77 Dendrobranchiata Penaeoidea Solenoceridae Solenocera vioscai 78 Dendrobranchiata Sergestoidea Sergestidae Allosergestes pectinatus 79 Dendrobranchiata Sergestoidea Sergestidae Allosergestes sargassi 80 Dendrobranchiata Sergestoidea Sergestidae Cornutosergestes cornutus 81 Dendrobranchiata Sergestoidea Sergestidae Deosergestes henseni 82 Dendrobranchiata Sergestoidea Sergestidae Gardinerosergia splendens 83 Dendrobranchiata Sergestoidea Sergestidae Neosergestes edwardsi 84 Dendrobranchiata Sergestoidea Sergestidae Parasergestes armatus 85 Dendrobranchiata Sergestoidea Sergestidae Parasergestes vigilax 86 Dendrobranchiata Sergestoidea Sergestidae Sergestes atlanticus 38 Lista de especies de crustáceos decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea, Orden Decapoda). APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS No. Suborden Infraorden Superfamilia Familia Especie 1 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Munidopsidae Munidopsis abbreviata 2 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Munidopsidae Munidopsis platirostris 6 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Porcellanidae Pachycheles rugimanus 7 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Porcellanidae Petrolisthes armatus 8 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Porcellanidae Petrolisthes galathinus 9 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Porcellanidae Petrolisthes hispaniolensis 10 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Porcellanidae Petrolisthes politus 11 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Porcellanidae Petrolisthes quadratus 12 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Porcellanidae Petrolisthes tridentatus 13 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Porcellanidae Porcellana sayana 14 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Porcellanidae Porcellana sigsbeiana 15 Pleocyemata Anomura Hippoidea Albuneidae Albunea gibbesi 16 Pleocyemata Anomura Hippoidea Albuneidae Albunea paretii 17 Pleocyemata Anomura Hippoidea Albuneidae Lepidopa richmondi 18 Pleocyemata Anomura Hippoidea Albuneidae Paraleucolepidopa distincta 19 Pleocyemata Anomura Hippoidea Hippidae Hippa cubensis 20 Pleocyemata Anomura Paguroidea Coenobitidae Coenobita clypeatus 21 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Allodardanus bredini 22 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Calcinus tibicen 23 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Clibanarius antillensis 24 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Clibanarius sclopetarius 25 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Clibanarius tricolor 26 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Clibanarius vittatus 27 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Dardanus insignis 28 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Dardanus venosus 29 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Paguristes cadenati 30 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Paguristes grayi 31 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Paguristes sericeus 32 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Paguristes tortugae 33 Pleocyemata Anomura Paguroidea Diogenidae Petrochirus diogenes 34 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Agaricochirus cavimanus 35 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Agaricochirus gibbosimanus 36 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Iridopagurus margaritensis 37 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Iridopagurus reticulatus 38 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Pagurus annulipes 39 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Pagurus brevidactylus 40 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Pagurus criniticornis 41 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Pagurus provenzanoi 42 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Phimochirus operculatus 43 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Phimochirus randalli 44 Pleocyemata Anomura Paguroidea Paguridae Spathapagurus longimanus 39 Lista de especies de crustáceos decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea, Orden Decapoda). 3 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Munidopsidae Munidopsis similis 4 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Munidopsidae Munidopsis squamosa 5 Pleocyemata Anomura Galatheoidea Porcellanidae Pachycheles ackleianus LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES 3 Pleocyemata Brachyura Aethroidea Aethridae Osachila tuberosa 4 Pleocyemata Brachyura Calappoidea Calappidae Calappa gallus 5 Pleocyemata Brachyura Calappoidea Calappidae Calappa ocellata 6 Pleocyemata Brachyura Calappoidea Calappidae Cryptosoma bairdii 7 Pleocyemata Brachyura Carpilioidea Carpiliidae Carpilius coralinus 8 Pleocyemata Brachyura Cryptochiroidea Cryptochiridae Troglocarcinus corallicola 9 Pleocyemata Brachyura Dromioidea Dromiidae Dromia erythropus 10 Pleocyemata Brachyura Eriphioidea Eriphiidae Eriphia gonagra 11 Pleocyemata Brachyura Eriphioidea Menippidae Menippe nodifrons 12 Pleocyemata Brachyura Eriphioidea Oziidae Ozius reticulatus 13 Pleocyemata Brachyura Goneplacoidea Euryplacidae Frevillea hirsuta 14 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Gecarcinidae Cardisoma guanhumi 15 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Gecarcinidae Gecarcinus lateralis 16 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Gecarcinidae Gecarcinus ruricola 17 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Grapsidae Geograpsus lividus 18 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Grapsidae Goniopsis cruentata 19 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Grapsidae Grapsus grapsus 20 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Grapsidae Pachygrapssus corrugatus 21 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Grapsidae Pachygrapsus gracilis 22 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Grapsidae Pachygrapsus transversus 23 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Percnidae Percnon gibbesi 24 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Plagusiidae Plagusia depressa 25 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Plagusiidae Euchirograpsus americanus 26 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Sesarmidae Aratus pisonii 27 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Sesarmidae Armases miersii 28 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Sesarmidae Armases ricordi 29 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Sesarmidae Armases roberti 30 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Sesarmidae Armases rubripes 31 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Sesarmidae Metopaulias depressus 32 Pleocyemata Brachyura Grapsoidea Varunidae Cyclograpsus integer 33 Pleocyemata Brachyura Homolodromioidea Calappidae Calappa flammea 34 Pleocyemata Brachyura Homolodromioidea Homolodromiidae Dicranodromia ovata 35 Pleocyemata Brachyura Homoloidea Homolidae Homola barbata 36 Pleocyemata Brachyura Leucosioidea Leucosiidae Iliacantha liodactylus 37 Pleocyemata Brachyura Leucosioidea Leucosiidae Iliacantha subglobosa 38 Pleocyemata Brachyura Leucosioidea Leucosiidae Myropsis quinquiespinosa 39 Pleocyemata Brachyura Leucosioidea Leucosiidae Persephona punctata 40 Pleocyemata Brachyura Leucosioidea Leucosiidae Persephone finneganae 41 Pleocyemata Brachyura Majoidea Epialtidae Acanthonyx petiverii 42 Pleocyemata Brachyura Majoidea Epialtidae Collodes trispinosus 43 Pleocyemata Brachyura Majoidea Epialtidae Epialtus bituberculatus 44 Pleocyemata Brachyura Majoidea Epialtidae Macrocoeloma diplacanthum 40 No. Suborden Infraorden Superfamilia Familia Especie 1 Pleocyemata Brachyura Aethroidea Aethridae Hepatus ephelipticus 2 Pleocyemata Brachyura Aethroidea Aethridae Hepatus pudibundus Lista de especies de crustáceos decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea, Orden Decapoda). APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 49 Pleocyemata Brachyura Majoidea Inachoididae Stenorhynchus seticornis 50 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Amphithrax aculeatus 51 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Maguimithrax spinosissimus 52 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Microphrys bicornutus 53 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Mithraculus coryphe 54 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Mithraculus forceps 55 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Mithraculus sculptus 56 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Mithrax (Mithraculus) cinctimanus 57 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Mithrax hispidus 58 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Mithrax pleuracanthus 59 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Nemausa acuticornis 60 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Omalacantha antillensis 61 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Pitho aculeata 62 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Pitho lherminieri 63 Pleocyemata Brachyura Majoidea Mithracidae Teleophrys ruber 64 Pleocyemata Brachyura Ocypodoidea Ocypodidae Leptuca leptodactyla 65 Pleocyemata Brachyura Ocypodoidea Ocypodidae Minuca burgersi 66 Pleocyemata Brachyura Ocypodoidea Ocypodidae Minuca pugnax 67 Pleocyemata Brachyura Ocypodoidea Ocypodidae Minucarapax 68 Pleocyemata Brachyura Ocypodoidea Ocypodidae Minuca thayeri 69 Pleocyemata Brachyura Ocypodoidea Ocypodidae Ocypode quadrata 70 Pleocyemata Brachyura Ocypodoidea Ocypodidae Ucides cordatus 71 Pleocyemata Brachyura Parthenopoidea Parthenopidae Agolambrus agonus 72 Pleocyemata Brachyura Parthenopoidea Parthenopidae Ctenodrilus serratus 73 Pleocyemata Brachyura Parthenopoidea Parthenopidae Spinolambrus pourtalesii 74 Pleocyemata Brachyura Pilumnoidea Pilumnidae Glabropilumnus levimanus 75 Pleocyemata Brachyura Pilumnoidea Pilumnidae Pilumnus caribbeus 76 Pleocyemata Brachyura Pilumnoidea Pilumnidae Pilumnus floridanus 77 Pleocyemata Brachyura Pilumnoidea Pilumnidae Pilumnus sayi 78 Pleocyemata Brachyura Pinnotheroidea Pinnotheridae Dissodactylus mellitae 79 Pleocyemata Brachyura Pinnotheroidea Pinnotheridae Zaops ostreus 80 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Achelous binoculus 81 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Achelous depressifrons 82 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Achelous ordwayi 83 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Achelous sebae 84 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Achelous tumidulus 85 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Achelus sebae 86 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Achelus spinicarpus 87 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Achelus spinimanus 88 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Areneus cribarius 41 Lista de especies de crustáceos decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea, Orden Decapoda). Continuación. No. Suborden Infraorden Superfamilia Familia Especie 45 Pleocyemata Brachyura Majoidea Epialtidae Macrocoeloma trispinosum 46 Pleocyemata Brachyura Majoidea Epialtidae Pelia mutica 47 Pleocyemata Brachyura Majoidea Epialtidae Stenocionops furcata 48 Pleocyemata Brachyura Majoidea Inachidae Podochela gracilipes LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES 95 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Callinectes sapidus 96 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Laleonectes vocans 97 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Lupella forceps 98 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Portunus anceps 99 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Portunus sayi 100 Pleocyemata Brachyura Pseudothelphusoidea Pseudothelphusidae Epilobocera haytiensis 101 Pleocyemata Brachyura Pseudothelphusoidea Pseudothelphusidae Epilobocera wetherbeei 102 Pleocyemata Brachyura Pseudothelphusoidea Pseudothelphusidae Guinotia dentata 103 Pleocyemata Brachyura Raninoidea Raninidae Lysirude nitidus 104 Pleocyemata Brachyura Raninoidea Raninidae Raninoides lamarcki 105 Pleocyemata Brachyura Xanthoidea Pseudorhombilidae Scopolius nuttingi 106 Pleocyemata Brachyura Xanthoidea Panopeidae Eurypanopeus abbreviatus 107 Pleocyemata Brachyura Xanthoidea Panopeidae Eurytium limosum 108 Pleocyemata Brachyura Xanthoidea Panopeidae Panopeus herbsti 109 Pleocyemata Brachyura Xanthoidea Pseudorhombilidae Pseudorhombila octodentata 110 Pleocyemata Brachyura Xanthoidea Xanthidae Cataleptodius floridanus 111 Pleocyemata Brachyura Xanthoidea Xanthidae Glyptoxanthus erosus 112 Pleocyemata Brachyura Xanthoidea Xanthidae Platypodiella spectabilis 113 Pleocyemata Brachyura Xanthoidea Xanthidae Williamstimpsonia denticulatus 114 Pleocyemata Brachyura Xanthoidea Xanthidae Xanthodius parvulus No. Suborden Infraorden Familia Especie 1 Pleocyemata Achelata Palinuridae Panulirus argus 2 Pleocyemata Achelata Palinuridae Panulirus guttatus 3 Pleocyemata Achelata Palinuridae Panulirus laevicauda 4 Pleocyemata Achelata Palinuridae Palinurellus gundlachi 5 Pleocyemata Achelata Scyllaridae Parribacus antarcticus 6 Pleocyemata Achelata Scyllaridae Scyllarides aequinoctialis 7 Pleocyemata Astacidea Cambaridae Procambarus clarkii 8 Pleocyemata Astacidea Enoplometopidae Enoplometopus antillensis Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA 42 89 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Callinectes bellicosus 90 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Callinectes bocourti 91 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Callinectes danae 92 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Callinectes exasperatus 93 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Callinectes marginatus 94 Pleocyemata Brachyura Portunoidea Portunidae Callinectes ornatus Lista de especies de crustáceos decápodos (Reino Animalia, Filo Arthropoda, Subfilo Crustacea, Orden Decapoda). Continuación. No. Suborden Infraorden Superfamilia Familia Especie APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS No. Clase Orden Familia Especie 1 Crinoidea Bourgueticrinida Bathycrinidae Democrinus rawsoni 2 Crinoidea Comatulida Antedonidae Hypalometra defecta 3 Crinoidea Comatulida Antedonidae Poliometra prolixa 4 Crinoidea Comatulida Charitometridae Crinometra brevipinna 5 Crinoidea Comatulida Colobometridae Analcidometra armata 6 Crinoidea Comatulida Comasteridae Comactinia echinoptera 7 Crinoidea Comatulida Comasteridae Comactinia meridionalis hartlaubi 8 Crinoidea Comatulida Comasteridae Comactinia meridionalis meridionalis 9 Crinoidea Comatulida Comasteridae Davidaster discoideus 10 Crinoidea Comatulida Comasteridae Davidaster rubiginosus 11 Crinoidea Comatulida Comasteridae Comissia venustus 12 Crinoidea Comatulida Comatulidae Nemaster grandis 13 Crinoidea Comatulida Comatulidae Neocomatella alata 14 Crinoidea Comatulida Thalassometridae Stylometra spinifera 15 Crinoidea Comatulida Tropiometridae Tropiometra carinata 16 Crinoidea Cyrtocrinida Holopodidae Holopus rangii 17 Crinoidea Isocrinida Isselicrinidae Cenocrinus asterius 18 Crinoidea Isocrinida Isocrinidae Neocrinus decorus No. Clase Orden Familia Especie 1 Asteroidea Notomyotida Benthopectinidae Cheiraster (Barbadosaster) echinulatus 2 Asteroidea Paxillosida Astropectinidae Astropecten alligator 3 Asteroidea Paxillosida Astropectinidae Astropecten articulatus 4 Asteroidea Paxillosida Astropectinidae Astropecten duplicatus 5 Asteroidea Paxillosida Astropectinidae Astropecten marginatus 6 Asteroidea Paxillosida Astropectinidae Astropecten nitidus 7 Asteroidea Paxillosida Astropectinidae Blakiaster conicus 8 Asteroidea Paxillosida Astropectinidae Tethiaster grandis 9 Asteroidea Paxillosida Luidiidae Luidia alternata 10 Asteroidea Paxillosida Luidiidae Luidia barbadensis 11 Asteroidea Paxillosida Luidiidae Luidia clathrata 12 Asteroidea Paxillosida Luidiidae Luidia senegalensis 13 Asteroidea Paxillosida Pseudarchasteridae Pseudarchaster gracilis gracilis 14 Asteroidea Spinulosida Echinasteridae Echinaster (Echinaster) modestus 15 Asteroidea Spinulosida Echinasteridae Echinaster (Othilia) guyanensis 16 Asteroidea Valvatida Goniasteridae Anthenoides piercei 17 Asteroidea Valvatida Goniasteridae Ceramaster grenadensis grenadensis 18 Asteroidea Valvatida Goniasteridae Litonotasterintermedius 19 Asteroidea Valvatida Goniasteridae Pawsonaster parvus 20 Asteroidea Valvatida Ophidiasteridae Linckia guildingi 21 Asteroidea Valvatida Ophidiasteridae Ophidiaster guildingui 22 Asteroidea Valvatida Oreasteridae Oreaster reticulatus Lista de especies de equinodermos (Reino Animalia, Filo Echinodermata) 43 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES No. Clase Orden Familia Especie 1 Ophiuroidea Amphilepidida Ophiactidae Ophiactis quinqueradia 2 Ophiuroidea Amphilepidida Ophiactidae Ophiactis savigny 3 Ophiuroidea Amphilepidida Ophiotrichidae Ophiothrix (Acanthophiothrix) suensoni 4 Ophiuroidea Amphilepidida Ophiotrichidae Ophiothrix (Ophiothrix) angulata 5 Ophiuroidea Amphilepidida Ophiotrichidae Ophiothrix (Ophiothrix) oerstedii 6 Ophiuroidea Amphilepidida Hemieuryalidae Hemieuryale pustulata 7 Ophiuroidea Amphilepidida Ophiolepididae Ophiolepis impressa 8 Ophiuroidea Amphilepidida Ophionereididae Ophionereis reticulata 9 Ophiuroidea Amphilepidida Ophiopsilidae Ophiopsila riisei 10 Ophiuroidea Euryalida Asteroschematidae Asteroschema laeve 11 Ophiuroidea Euryalida Euryalidae Astrocnida isidis 12 Ophiuroidea Euryalida Gorgonocephalidae Asteroporpa (Asteroporpa) annulata 13 Ophiuroidea Euryalida Gorgonocephalidae Astrophyton muricatum 14 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiacanthidae Ophioblenna antillensis 15 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiocamacidae Ophiocamax fasciculata 16 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiodermatidae Ophioderma appressa 17 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiodermatidae Ophioderma brevicauda 18 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiodermatidae Ophioderma brevispina 19 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiodermatidae Ophioderma cinerea 20 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiodermatidae Ophioderma rubicunda 21 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiomyxidae Ophiomyxa flaccida 22 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiocomidae Ophiocomella pumila 23 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiocomidae Ophiomastix wendtii 24 Ophiuroidea Ophiacanthida Ophiocomidae Ophiocoma echinata No. Clase Orden Familia Especie 1 Echinoidea Arbacioida Arbaciidae Arbacia punctulata 2 Echinoidea Arbacioida Arbaciidae Coelopleurus floridanus 3 Echinoidea Aspidodiadematoida Aspidodiadematidae Aspidodiadema jacobyi 4 Echinoidea Camarodonta Echinometridae Echinometra lucunter 5 Echinoidea Camarodonta Echinometridae Echinometra viridis 6 Echinoidea Camarodonta Toxopneustidae Lytechinus euerces 7 Echinoidea Camarodonta Toxopneustidae Lytechinus variegatus variegatus 8 Echinoidea Camarodonta Toxopneustidae Lytechinus williamsi 9 Echinoidea Camarodonta Toxopneustidae Tripneustes ventricosus 10 Echinoidea Camarodonta Trigonocidaridae Trigonocidaris albida 11 Echinoidea Cassiduloida Cassidulidae Cassidulus cariboearum 12 Echinoidea Cidaroida Cidaridae Eucidaris tribuloides 13 Echinoidea Cidaroida Cidaridae Stylocidaris lineata 14 Echinoidea Cidaroida Cidaridae Tetrocidaris barletti 15 Echinoidea Clypeasteroida Clypeasteridae Clypeaster chesheri 16 Echinoidea Clypeasteroida Clypeasteridae Clypeaster euclastus 17 Echinoidea Clypeasteroida Clypeasteridae Clypeaster lamprus 18 Echinoidea Clypeasteroida Clypeasteridae Clypeaster rosaceus 19 Echinoidea Clypeasteroida Clypeasteridae Clypeaster subdepressus 20 Echinoidea Clypeasteroida Mellitidae Leodia sexiesperforata 44 Lista de especies de equinodermos (Reino Animalia, Filo Echinodermata) Continuación. APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS No. Clase Orden Familia Especie 21 Echinoidea Clypeasteroida Mellitidae Mellita quinquiesperforata No. Clase Orden Familia Especie 1 Holothuroidea Apodida Chiridotidae Chiridota rotifera 2 Holothuroidea Apodida Synaptidae Euapta lappa 3 Holothuroidea Dendrochirota Cucumariidae Parathyone surinamensis 4 Holothuroidea Dendrochirota Psolidae Psolus tuberculosus 5 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Actinopyga agassizi 6 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Cistipus) cubana 7 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Cistipus) occidentalis 8 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Cystipus) pseudofossor 9 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Halodeima) floridana 10 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Halodeima) grisea 11 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Halodeima) mexicana 12 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Platyperone) parvula 13 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Selenkothuria) glaberrima 14 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Semperothuria) surinamensis 15 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Theelothuria) princeps 16 Holothuroidea Holothuriida Holothuriidae Holothuria (Thymiosycia) arenicola 17 Holothuroidea Synallactida Stichopodidae Astichopus multifidus 18 Holothuroidea Synallactida Stichopodidae Isostichopus badionotus Fuente: Herrera-Moreno y Betancourt (2012) 45 Lista de especies de equinodermos (Reino Animalia, Filo Echinodermata) Continuación. 22 Echinoidea Diadematoida Diadematidae Astropyga magnifica 23 Echinoidea Diadematoida Diadematidae Centrostephanus longispinus rubricingulus 24 Echinoidea Diadematoida Diadematidae Diadema antillarum 25 Echinoidea Echinolampadoida Echinolampadidae Conolampas sigsbei 26 Echinoidea Echinoneoida Echinometridae Echinoneus cyclostomus 27 Echinoidea Echinothurioida Echinothuriidae Araeosoma belli 28 Echinoidea Echinothurioida Echinothuriidae Araeosoma fenestratum 29 Echinoidea Salenioida Saleniidae Bathysalenia goesiana 30 Echinoidea Spatangoida Brissidae Brissopsis elongata 31 Echinoidea Spatangoida Brissidae Brissus unicolor 32 Echinoidea Spatangoida Brissidae Meoma ventricosa 33 Echinoidea Spatangoida Brissidae Plagiobrissus grandis 34 Echinoidea Spatangoida Eurypatagidae Linopneustes longispinus 35 Echinoidea Spatangoida Palaeotropidae Palaeobrissus hilgardi 36 Echinoidea Spatangoida Paleopneustidae Paleopneustes cristatus 37 Echinoidea Spatangoida Paleopneustidae Paleopneustes tholoformis 38 Echinoidea Spatangoida Prenasteridae Agassizia excentrica 39 Echinoidea Spatangoida Schizasteridae Moira atropos 40 Echinoidea Spatangoida Schizasteridae Schizaster doederleini 41 Echinoidea Spatangoida Schizasteridae Schizaster floridiensis LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES46 Lista de especies de quetognatos (Reino Animalia, Filo Chaetognatha, Clase Sagittoidea) Lista de especies de braquiópodos (Reino Animalia, Filo Brachiopoda) Lista de especies de tunicados (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Tunicata) No. Orden Familia Especie 1 Aphragmophora Sagittidae Caecosagitta macrocephala 2 Aphragmophora Sagittidae Decipisagitta decipiens 3 Aphragmophora Sagittidae Ferosagitta hispida 4 Aphragmophora Sagittidae Flaccisagitta hexaptera 5 Aphragmophora Pterosagittidae Pterosagitta draco 6 Aphragmophora Krohnittidae Krohnitta subtilis 7 Phragmophora Eukrohniidae Eukrohnia bathyantarctica 8 Phragmophora Eukrohniidae Eukrohnia bathypelagica Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA No. Subfilo Clase Orden Familia Especie 1 Craniiformea Craniata Craniida Craniidae Novocrania anomala 2 Rhynchonelliformea Rhynchonellata Thecideida Thecideidae Lacazella caribbeanensis 3 Rhynchonelliformea Rhynchonellata Terebratulida Terebratulidae Tichosina pillsburyae 4 Rhynchonelliformea Rhynchonellata Terebratulida Terebratulidae Stenosarina nitens 5 Rhynchonelliformea Rhynchonellata Terebratulida Terebratulidae Stenosarina parva 6 Rhynchonelliformea Rhynchonellata Terebratulida Cancelothyrididae Terebratulina cailleti 7 Rhynchonelliformea Rhynchonellata Terebratulida Chlidonophoridae Chlidophora incerta 8 Rhynchonelliformea Rhynchonellata Terebratulida Dallinidae Dallina floridana 9 Rhynchonelliformea Rhynchonellata Terebratulida Megathyrididae Argyrotheca barrettiana 10 Rhynchonelliformea Rhynchonellata Terebratulida Megathyrididae Argyrotheca johnsoni Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA No. Clase Orden Familia Especie 1 Ascidiacea Aplousobranchia Didemnidae Trididemnum solidum 2 Ascidiacea Aplousobranchia Didemnidae Didemnum candidum 3 Ascidiacea Aplousobranchia Didemnidae Didemnum perlucidum 4 Ascidiacea Phlebobranchia Perophoridae Ecteinascidia turbinata 5 Ascidiacea Stolidobranchia Styelidae Polycarpa spongiabilis 6 Ascidiacea Stolidobranchia Styelidae Styela sp. 7 Ascidiacea Stolidobranchia Pyuridae Microcosmus helleri 8 Thailacea Salpida Salpidae Salpa fusiformis 9 Thailacea Salpida Salpidae Thalia democratica 10 Thailacea Doliolida Doliolidae Doliolum sp. 11 Appendicularia Copelata Oikopleuridae Oikopleura sp. 12 Appendicularia Copelata Fritillariidae Fritillaria sp. Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 47 Lista de especies de peces cartilaginosos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) No. Clase Subclase Infraclase Orden Familia Especie 1 Elasmobranchii Neoselachii Batoidea Myliobatiformes Dasyatidae Hypanus americanus 2 Elasmobranchii Neoselachii Batoidea Myliobatiformes Myliobatidae Aetobatus narinari 3 Elasmobranchii Neoselachii Batoidea Myliobatiformes Myliobatidae Mobula birostris 4 Elasmobranchii Neoselachii Batoidea Myliobatiformes Potamotrygonidae Styracura schmardae 5 Elasmobranchii Neoselachii Batoidea Myliobatiformes Urotrygonidae Urobatis jamaicensis 6 Elasmobranchii Neoselachii Batoidea Pristiformes Pristidae Pristis pectinata 7 Elasmobranchii Neoselachii Batoidea Pristiformes Pristidae Pristis pristis 8 Elasmobranchii Neoselachii Batoidea Rajiformes Anacanthobatidae Anacanthobatis americana 9 Elasmobranchii Neoselachii Batoidea Rajiformes Anacanthobatidae Anacanthobatis longirostris 10 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Carcharhinidae Carcharhinus falciformis 11 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Carcharhinidae Carcharhinus leucas 12 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Carcharhinidae Carcharhinus limbatus 13 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Carcharhinidae Carcharhinus perezii 14 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Carcharhinidae Carcharhinus plumbeus 15 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Carcharhinidae Galeocerdo cuvieri 16 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Carcharhinidae Negaprion brevirostris 17 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Carcharhinidae Prionace glauca 18 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Carcharhinidae Rhizoprionodon porosus 19 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Pentanchidae Apristurus laurussoni 20 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Pentanchidae Apristurus riveri 21 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Pentanchidae Galeus arae 22 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Pentanchidae Galeus antillensis 23 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Scyliorhinidae Scyliorhinus boa 24 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Sphyrnidae Sphyrna lewini 25 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Sphyrnidae Sphyrna mokarran 26 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Sphyrnidae Sphyrna tiburo 27 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Carcharhiniformes Triakidae Mustelus canis 28 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Lamniformes Cetorhinidae Cetorhinus maximus 29 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Lamniformes Lamnidae Isurus oxyrinchus 30 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Orectolobiformes Ginglymostomatidae Ginglymostoma cirratum 31 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Orectolobiformes Rhincodontidae Rhincodon typus 32 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Hexanchiformes Hexanchidae Hexachus nakamurai 33 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Squaliformes Etmopteridae Etmopterus hillianus 34 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Squaliformes Etmopteridae Etmopterus robinsi 35 Elasmobranchii Neoselachii Selachii Squaliformes Squalidae Squalus cubensis 36 Holocephali Chimaeriformes Chimaeridae Chimaera cubana Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES48 No. Clase Infraclase Orden Familia Especie 1 Actinopterygii Atheriniformes Atherinidae Hypoatherina harringtonensis 2 Actinopterygii Aulopiformes Alepisauridae Alepisaurus ferox 3 Actinopterygii Aulopiformes Aulopidae Aulopus filamentosus 4 Actinopterygii Aulopiformes Bathysauridae Bathysaurus ferox 5 Actinopterygii Aulopiformes Chlorophthalmidae Chlorophthalmus agassizi 6 Actinopterygii Aulopiformes Ipnopidae Bathypterois bigelowi 7 Actinopterygii Aulopiformes Ipnopidae Ipnops murrayi 8 Actinopterygii Aulopiformes Synodontidae Saurida normani 9 Actinopterygii Aulopiformes Synodontidae Synodus foetens 10 Actinopterygii Aulopiformes Synodontidae Synodus intermedius 11 Actinopterygii Aulopiformes Synodontidae Synodus poeyi 12 Actinopterygii Aulopiformes Synodontidae Synodus synodus 13 Actinopterygii Aulopiformes Synodontidae Synodus saurus 14 Actinopterygii Beloniformes Belonidae Ablennes hians 15 Actinopterygii Beloniformes Belonidae Platybelone argalus argalus 16 Actinopterygii Beloniformes Belonidae Strongylura marina 17 Actinopterygii Beloniformes Belonidae Strongylura notata notata 18 Actinopterygii Beloniformes Belonidae Strongylura timucu 19 Actinopterygii Beloniformes Belonidae Tylosurus crocodilus crocodilus 20 Actinopterygii Beloniformes Exocoetidae Cheilopogon heterurus 21 Actinopterygii Beloniformes Exocoetidae Parexocoetus mento 22 Actinopterygii Beloniformes Exocoetidae Hirundichthys speculiger 23 Actinopterygii Beloniformes Exocoetidae Prognichthys gibbifrons 24 Actinopterygii Beloniformes Hemiramphidae Euleptorhamphus velox 25 Actinopterygii Beloniformes Hemiramphidae Hyporhamphus unifasciatus 26 Actinopterygii Beloniformes Hemiramphidae Hemiramphus brasiliensis 27 Actinopterygii Bercyformes Anomalopidae Kryptophanaron alfredi 28 Actinopterygii Beryciformes Holocentridae Holocentrus adscensionis 29 Actinopterygii Beryciformes Holocentridae Holocentrus rufus 30 Actinopterygii Beryciformes Holocentridae Myripristis jacobus 31 Actinopterygii Beryciformes Holocentridae Neoniphon marianus 32 Actinopterygii Beryciformes Holocentridae Ostichthys trachypoma 33 Actinopterygii Beryciformes Holocentridae Plectrypops retrospinis 34 Actinopterygii Beryciformes Holocentridae Sargocentron bullisi 35 Actinopterygii Beryciformes Holocentridae Sargocentron coruscum 36 Actinopterygii Beryciformes Holocentridae Sargocentron vexillarium 37 Actinopterygii Clupeiformes Clupeidae Harengula clupeola 38 Actinopterygii Clupeiformes Clupeidae Harengula humeralis 39 Actinopterygii Clupeiformes Clupeidae Harengula jaguana 40 Actinopterygii Clupeiformes Clupeidae Opisthonema oglinum 41 Actinopterygii Clupeiformes Engraulidae Anchoa cubana 42 Actinopterygii Clupeiformes Engraulidae Anchoa filifera 43 Actinopterygii Clupeiformes Engraulidae Anchoa hepsetus 44 Actinopterygii Clupeiformes Engraulidae Anchoa lamprotaenia 45 Actinopterygii Clupeiformes Engraulidae Anchoa lyolepis Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 49 No. Clase Infraclase Orden Familia Especie 46 Actinopterygii Clupeiformes Engraulidae Anchovia clupeoides 47 Actinopterygii Clupeiformes Pristigasteridae Chirocentrodon bleekerianus 48 Actinopterygii Cyprinodontiformes Cyprinodontidae Cyprinodon bondi 49 Actinopterygii Cyprinodontiformes Cyprinodontidae Cyprinodon higuey 50 Actinopterygii Cyprinodontiformes Cyprinodontidae Cyprinodon nichollsi 51 Actinopterygii Cyprinodontiformes Cyprinodontidae Cyprinodon variegatus 52 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Gambusia affinis 53 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Gambusia hispaniolae 54 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Gambusia holbrooki 55 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia nigrofasciata 56 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia melanonotata 57 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia perugiae 58 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia rivasi 59 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia sulphurophila 60 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia yaguajali 61 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia versicolor 62 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Limia zonata 63 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Poecilia elegans 64 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Poecilia dominicensis 65 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Poecilia hispaniolana 66 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Poecilia nicholsi 67 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Poecilia reticulata 68 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Xiphophorus helleri 69 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Xiphophorus maculatus 70 Actinopterygii Cyprinodontiformes Poeciliidae Xiphophorus variatus 71 Actinopterygii Cyprinodontiformes Rivulidae Kryptolebias marmoratus 72 Actinopterygii Cyprinodontiformes Rivulidae Rivulus roloffi 73 Actinopterygii Gadiformes Macrouridae Bathygadus favosus 74 Actinopterygii Gadiformes Macrouridae Coelorinchus caribbaeus 75 Actinopterygii Gadiformes Macrouridae Nezumia cyrano 76 Actinopterygii Gadiformes Merlucciidae Steindachneria argentea 77 Actinopterygii Gadiformes Moridae Physiculus fulvus 78 Actinopterygii Lepisosteiformes Lepisosteidae Lepisosteus platystomus 79 Actinopterygii Lophiformes Antennariidae Antennarius multiocellatus 80 Actinopterygii Lophiformes Antennariidae Fowlerichthys ocellatus 81 Actinopterygii Lophiformes Antennariidae Antennarius striatus 82 Actinopterygii Lophiformes Antennariidae Histrio histrio 83 Actinopterygii Lophiformes Melanocetidae Melanocetus murrayi 84 Actinopterygii Lophiformes Ogcocephalidae Halieutichthys aculeatus 85 Actinopterygii Lophiformes Ogcocephalidae Halieutichthys caribbaeus 86 Actinopterygii Lophiformes Ogcocephalidae Ogcocephalus vespertilio 87 Actinopterygii Lophiformes Ogcocephalidae Zalieutes mcgintyi 88 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Bolinichthys supralateralis 89 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Ceratoscopelus townsendi 90 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Diaphus adenomus 91 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Diaphus dumerilii Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES50 No. Clase Infraclase Orden Familia Especie 92 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Diaphus effulgens 93 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Diaphus rafinesquii 94 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Diaphus roei 95 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Lampanyctus festivus 96 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Lepidophanes guentheri 97 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Myctophum affine 98 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Myctophum nitidulum 99 Actinopterygii Myctophiformes Myctophidae Myctophum obtusirostre 100 Actinopterygii Myctophiformes Neoscopelidae Neoscopelus macrolepidotus 101 Actinopterygii Notacanthiformes Halosauridae Aldrovandia affinis 102 Actinopterygii Notacanthiformes Halosauridae Aldrovandia gracilis 103 Actinopterygii Notacanthiformes Halosauridae Aldrovandia phalacra 104 Actinopterygii Notacanthiformes Halosauridae Halosaurus ovenii 105 Actinopterygii Ophidiiformes Bythitidae Calamopteryx robinsorum 106 Actinopterygii Ophidiiformes Carapidae Carapus bermudensis 107 Actinopterygii Ophidiiformes Ophidiidae Brotula barbata 108 Actinopterygii Ophidiiformes Ophidiidae Neobythites ocellatus 109 Actinopterygii Ophidiiformes Ophidiidae Lepophidium brevibarbe 110 Actinopterygii Osmeriformes Argentinidae Argentina brucei 111 Actinopterygii Osmeriformes Argentinidae Glossanodon pygmaeus 112 Actinopterygii Perciformes Acanthuridae Acanthurus bahianus 113 Actinopterygii Perciformes Acanthuridae Acanthurus chirurgus 114 Actinopterygii Perciformes Acanthuridae Acanthurus coeruleus 115 Actinopterygii Perciformes Acropomatidae Synagrops pseudomicrolepis 116 Actinopterygii Perciformes Acropomatidae Synagrops spinosus 117 Actinopterygii Perciformes Acropomatidae Verilus sordidus 118 Actinopterygii Perciformes Apogonidae Apogon aurolineatus 119 Actinopterygii Perciformes Apogonidae Apogon binotatus 120 Actinopterygii Perciformes Apogonidae Apogon lachneri 121 Actinopterygii Perciformes Apogonidae Apogon maculatus 122 Actinopterygii Perciformes Apogonidae Apogon pseudomaculatus 123 Actinopterygii Perciformes Apogonidae Apogon townsendi 124 Actinopterygii Perciformes Apogonidae Astrapogon stellatus 125 Actinopterygii Perciformes Apogonidae Phaeoptyx pigmentaria 126 Actinopterygii Perciformes Blenniidae Ophioblennius atlanticus 127 Actinopterygii Perciformes Bramidae Brama caribbea 128 Actinopterygii Perciformes Callionymidae Diplogrammus pauciradiatus 129 Actinopterygii Perciformes Callionymidae Callionymus bairdi 130 Actinopterygii Perciformes Carangidae Alectis ciliaris 131 Actinopterygii Perciformes Carangidae Decapterus punctatus 132 Actinopterygii Perciformes Carangidae Carangoides bartholomaei 133 Actinopterygii Perciformes Carangidae Caranx crysos 134 Actinopterygii Perciformes Carangidae Caranx hippos 135 Actinopterygii Perciformes Carangidae Caranx latus 136 Actinopterygii Perciformes Carangidae Caranx ruber Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 51 138 Actinopterygii Perciformes Carangidae Oligoplites saurus 139 Actinopterygii Perciformes Carangidae Selar crumenophthalmus 140 Actinopterygii Perciformes Carangidae Selene brownii 141 Actinopterygii Perciformes Carangidae Selene setapinnis 142 Actinopterygii Perciformes Carangidae Selene vomer 143 Actinopterygii Perciformes Carangidae Seriola dumerili 144 Actinopterygii Perciformes Carangidae Trachinotus falcatus 145 Actinopterygii Perciformes Carangidae Trachinotus goodei 146 Actinopterygii Perciformes Carangidae Trachinotus ovatus 147 Actinopterygii Perciformes Centropomidae Centropomus ensiferus 148 Actinopterygii Perciformes Centropomidae Centropomus parallelus 149 Actinopterygii Perciformes Centropomidae Centropomus pectinatus 150 Actinopterygii Perciformes Centropomidae Centropomus undecimalis 151 Actinopterygii Perciformes Chaenopsidae Acanthemblemaria spinosa 152 Actinopterygii Perciformes Chaenopsidae Chaenopsis limbaughi 153 Actinopterygii Perciformes Chaenopsidae Emblemaria pandionis 154 Actinopterygii Perciformes Chaenopsidae Emblemaria piratula 155 Actinopterygii Perciformes Chaenopsidae Lucayablennius zingaro 156 Actinopterygii Perciformes Chaetodontidae Prognathodes aculeatus 157 Actinopterygii Perciformes Chaetodontidae Chaetodon capistratus 158 Actinopterygii Perciformes Chaetodontidae Prognathodes guyanensis 159 Actinopterygii Perciformes Chaetodontidae Chaetodon ocellatus 160 Actinopterygii Perciformes Chaetodontidae Chaetodon sedentarius 161 Actinopterygii Perciformes Chaetodontidae Chaetodon striatus 162 Actinopterygii Perciformes Cichlidae Nandopsis haitiensis 163 Actinopterygii Perciformes Cirrithidae Amblycirrhitus pinos 164 Actinopterygii Perciformes Coryphaenidae Coryphaena equiselis 165 Actinopterygii Perciformes Coryphaenidae Coryphaena hippurus 166 Actinopterygii Perciformes Echeneidae Echeneis naucrates 167 Actinopterygii Perciformes Echeneidae Remora osteochir 168 Actinopterygii Perciformes Eleotridae Dormitator maculatus 169 Actinopterygii Perciformes Eleotridae Eleotris pisonis 170 Actinopterygii Perciformes Eleotridae Gobiomorus dormitor 171 Actinopterygii Perciformes Ephippidae Chaetodipterus faber 172 Actinopterygii Perciformes Gempylidae Neoepinnula orientalis 173 Actinopterygii Perciformes Gempylidae Gempylus serpens 174 Actinopterygii Perciformes Gerreidae Diapterus auratus 175 Actinopterygii Perciformes Gerreidae Diapterus rhombeus 176 Actinopterygii Perciformes Gerreidae Eucinostomus argenteus 177 Actinopterygii Perciformes Gerreidae Eucinostomus gula 178 Actinopterygii Perciformes Gerreidae Eucinostomus harengulus 179 Actinopterygii Perciformes Gerreidae Eugerres plumieri 180 Actinopterygii Perciformes Gerreidae Gerres cinereus 181 Actinopterygii Perciformes Gobiesocidae Acyrtus rubiginosus Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. No. Clase Infraclase Orden Familia Especie 137 Actinopterygii Perciformes Carangidae Chloroscombrus chrysurus LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES52 184 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Bollmannia litura 185 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Coryphopterus dicrus 186 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Coryphopterus eidolon 187 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Coryphopterus glaucofraenum 188 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Coryphopterus lipernes 189 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Coryphopterus personatus 190 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Ctenogobius boleosoma 191 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus chancei 192 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus evelynae 193 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus genie 194 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus horsti 195 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus oceanops 196 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus prochilos 197 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus xanthiprora 198 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Evermannichthys metzelaari 199 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus saucrus 200 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Gnatholepis thompsoni 201 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Ctenogobius smaragdus 202 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus dilepis 203 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Gobiosoma grosvenori 204 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus multifasciatus 205 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Elacatinus tenox 206 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Gobulus myersi 207 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Lythrypnus spilus 208 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Palatogobius paradoxus 209 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Pariah scotius 210 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Risor ruber 211 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Sicydium buscki 212 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Sicydium gilberti 213 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Sicydium plumieri 214 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Sicydium punctatum 215 Actinopterygii Perciformes Grammatidae Gramma loreto 216 Actinopterygii Perciformes Grammatidae Gramma melacara 217 Actinopterygii Perciformes Grammatidae Lipogramma anabantoides 218 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Anisotremus surinamensis 219 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Anisotremus virginicus 220 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Conodon nobilis 221 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon album 222 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon aurolineatum 223 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon bonaeriensi 224 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon carbonarium 225 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon chrysargyreum 226 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon flavolineatum Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. No. Clase Infraclase Orden Familia Especie 182 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Awaous banana 183 Actinopterygii Perciformes Gobiidae Awaous tajasica APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 53 230 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon plumieri 231 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon sciurus 232 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon striatum 233 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Pomadasys corvinaeformis 234 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Pomadasys ramosus 235 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon vittatum 236 Actinopterygii Perciformes Istiophoridae Makaira nigricans 237 Actinopterygii Perciformes Istiophoridae Kajikia albida 238 Actinopterygii Perciformes Kyphosidae Kyphosus sectatrix 239 Actinopterygii Perciformes Labridae Bodianus pulchellus 240 Actinopterygii Perciformes Labridae Bodianus rufus 241 Actinopterygii Perciformes Labridae Clepticus parrae 242 Actinopterygii Perciformes Labridae Decodon puellaris 243 Actinopterygii Perciformes Labridae Doratonotus megalepis 244 Actinopterygii Perciformes Labridae Halichoeres bivittatus 245 Actinopterygii Perciformes Labridae Halichoeres cyanocephalus 246 Actinopterygii Perciformes Labridae Halichoeres garnoti 247 Actinopterygii Perciformes Labridae Halichoeres maculipinna 248 Actinopterygii Perciformes Labridae Halichoeres pictus 249 Actinopterygii Perciformes Labridae Halichoeres poeyi 250 Actinopterygii Perciformes Labridae Halichoeres radiatus 251 Actinopterygii Perciformes Labridae Lachnolaimus maximus 252 Actinopterygii Perciformes Labridae Thalassoma bifasciatum 253 Actinopterygii Perciformes Labridae Xyrichtys martinicensis 254 Actinopterygii Perciformes Labridae Xyrichtys novacula 255 Actinopterygii Perciformes Labridae Xyrichtys splendens 256 Actinopterygii Perciformes Labrisomidae Labrisomus filamentosus 257 Actinopterygii Perciformes Labrisomidae Labrisomus nuchipinnis 258 Actinopterygii Perciformes Labrisomidae Malacoctenus boehlkei 259 Actinopterygii Perciformes Labrisomidae Malacoctenus triangulatus 260 Actinopterygii Perciformes Labrisomidae Nemaclinus atelestos 261 Actinopterygii Perciformes Labrisomidae Paraclinus grandicomis 262 Actinopterygii Perciformes Labrisomidae Paraclinus nigripinnis 263 Actinopterygii Perciformes Labrisomidae Starksia hassi 264 Actinopterygii Perciformes Labrisomidae Starksia lepicoelia 265 Actinopterygii Perciformes Lobotidae Lobotes surinamensis 266 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Apsilus dentatus 267 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Etelis oculatus 268 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Lutjanus analis 269 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Lutjanus apodus 270 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Lutjanus buccanella 271 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Lutjanus cyanopterus Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. 227 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon macrostomum 228 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon melanurum 229 Actinopterygii Perciformes Haemulidae Haemulon parrai No. Clase Infraclase Orden Familia Especie LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES54 276 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Lutjanus vivanus 277 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Ocyurus chrysurus 278 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Pristipomoides aquilonaris 279 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Pristipomoides macrophthalmus 280 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Rhomboplites aurorubens 281 Actinopterygii Perciformes Malacanthidae Malacanthus plumieri 282 Actinopterygii Perciformes Malacanthidae Caulolatilus chrysops 283 Actinopterygii Perciformes Malacanthidae Caulolatilus cyanops 284 Actinopterygii Perciformes Microdesmidae Cerdale floridana 285 Actinopterygii Perciformes Mugilidae Dajaus monticola 286 Actinopterygii Perciformes Mugilidae Joturus pichardi 287 Actinopterygii Perciformes Mugilidae Mugil curema 288 Actinopterygii Perciformes Mugilidae Mugil hospes 289 Actinopterygii Perciformes Mugilidae Mugil liza 290 Actinopterygii Perciformes Mullidae Mulloidichthys martinicus 291 Actinopterygii Perciformes Mullidae Pseudupeneus maculatus 292 Actinopterygii Perciformes Mullidae Upeneus parvus 293 Actinopterygii Perciformes Nomeidae Psenes cyanophrys 294 Actinopterygii Perciformes Opistognathidae Opistognathus aurifrons 295 Actinopterygii Perciformes Pempheridae Pempheris schomburgkii 296 Actinopterygii Perciformes Percophidae Bembrops anatirostris 297 Actinopterygii Perciformes Percophidae Bembrops macromma 298 Actinopterygii Perciformes Polynemidae Polydactylus virginicus 299 Actinopterygii Perciformes Pomacanthidae Centropyge argi 300 Actinopterygii Perciformes Pomacanthidae Holacanthus bermudensis 301 Actinopterygii Perciformes Pomacanthidae Holacanthus ciliaris 302 Actinopterygii Perciformes Pomacanthidae Holacanthus tricolor 303 Actinopterygii Perciformes Pomacanthidae Pomacanthus arcuatus 304 Actinopterygii Perciformes Pomacanthidae Pomacanthus paru 305 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Abudefduf saxatilis 306 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Abudefduf taurus 307 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Chromis cyanea 308 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Chromis insolata 309 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Chromis multilineata 310 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Chromis scotti 311 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Microspathodon chrysurus 312 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Stegastes diencaeus 313 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Stegastes fuscus 314 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Stegastes leucostictus 315 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Stegastes otophorus 316 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Stegastes partitus 272 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Lutjanus griseus 273 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Lutjanus jocu 274 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Lutjanus mahogoni 275 Actinopterygii Perciformes Lutjanidae Lutjanus synagris Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. No. Clase Infraclase Orden Familia Especie APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 55 322 Actinopterygii Perciformes Priacanthidae Pristigenys alta 323 Actinopterygii Perciformes Ptereleotridae Ptereleotris helenae 324 Actinopterygii Perciformes Rachycentridae Rachycentron canadum 325 Actinopterygii Perciformes Scaridae Nicholsina ustus 326 Actinopterygii Perciformes Scaridae Scarus guacamaia 327 Actinopterygii Perciformes Scaridae Scarus iseri 328 Actinopterygii Perciformes Scaridae Scarus taeniopterus 329 Actinopterygii Perciformes Scaridae Scarus vetula 330 Actinopterygii Perciformes Scaridae Sparisoma atomarium 331 Actinopterygii Perciformes Scaridae Sparisoma aurofrenatum 332 Actinopterygii Perciformes Scaridae Sparisoma chrysopterum 333 Actinopterygii Perciformes Scaridae Sparisoma radians 334 Actinopterygii Perciformes Scaridae Sparisoma rubripinne 335 Actinopterygii Perciformes Scaridae Sparisoma viride 336 Actinopterygii Perciformes Sciaenidae Bairdiella ronchus 337 Actinopterygii Perciformes Sciaenidae Bairdiella sanctaeluciae 338 Actinopterygii Perciformes Sciaenidae Pareques acuminatus 339 Actinopterygii Perciformes Sciaenidae Equetus lanceolatus 340 Actinopterygii Perciformes Sciaenidae Equetus punctatus 341 Actinopterygii Perciformes Sciaenidae Micropogonias furnieri 342 Actinopterygii Perciformes Sciaenidae Odontoscion dentex 343 Actinopterygii Perciformes Sciaenidae Umbrina broussonnetii 344 Actinopterygii Perciformes Sciaenidae Umbrina coroides 345 Actinopterygii Perciformes Scianidae Cynoscion jamaicensis 346 Actinopterygii Perciformes Scianidae Larimus breviceps 347 Actinopterygii Perciformes Scianidae Menticirrhus americanus 348 Actinopterygii Perciformes Scianidae Stellifer colonensis 349 Actinopterygii Perciformes Scombridae Acanthocybium solanderi 350 Actinopterygii Perciformes Scombridae Katsuwonus pelamis 351 Actinopterygii Perciformes Scombridae Scomberomorus cavalla 352 Actinopterygii Perciformes Scombridae Scomberomorus maculatus 353 Actinopterygii Perciformes Scombridae Scomberomorus regalis 354 Actinopterygii Perciformes Scombridae Thunnus alalunga 355 Actinopterygii Perciformes Scombridae Thunnus albacares 356 Actinopterygii Perciformes Scombridae Thunnus obesus 357 Actinopterygii Perciformes Scombridae Thunnus thynnus 358 Actinopterygii Perciformes Serranidae Alphestes afer 359 Actinopterygii Perciformes Serranidae Bullisichthys caribbaeus 360 Actinopterygii Perciformes Serranidae Cephalopholis cruentata 361 Actinopterygii Perciformes Serranidae Cephalopholis fulva Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. No. Clase Infraclase Orden Familia Especie 317 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Stegastes planifrons 318 Actinopterygii Perciformes Pomacentridae Stegastes variabilis 319 Actinopterygii Perciformes Priacanthidae Cookeolus japonicus 320 Actinopterygii Perciformes Priacanthidae Heteropriacanthus cruentatus 321 Actinopterygii Perciformes Priacanthidae Priacanthus arenatus LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES 368 Actinopterygii Perciformes Serranidae Hypoplectrus chlorurus 369 Actinopterygii Perciformes Serranidae Hypoplectrus gummigutta 370 Actinopterygii Perciformes Serranidae Hypoplectrus guttavarium 371 Actinopterygii Perciformes Serranidae Hypoplectrus indigo 372 Actinopterygii Perciformes Serranidae Hypoplectrus nigricans 373 Actinopterygii Perciformes Serranidae Hypoplectrus puella 374 Actinopterygii Perciformes Serranidae Hypoplectrus unicolor 375 Actinopterygii Perciformes Serranidae Hyporthodus flavolimbatus 376 Actinopterygii Perciformes Serranidae Hyporthodus mystacinus 377 Actinopterygii Perciformes Serranidae Liopropoma mowbrayi 378 Actinopterygii Perciformes Serranidae Liopropoma rubre 379 Actinopterygii Perciformes Serranidae Mycteroperca bonaci 380 Actinopterygii Perciformes Serranidae Mycteroperca interstitialis 381 Actinopterygii Perciformes Serranidae Mycteroperca tigris 382 Actinopterygii Perciformes Serranidae Mycteroperca venenosa 383 Actinopterygii Perciformes Serranidae Paranthias furcifer 384 Actinopterygii Perciformes Serranidae Plectranthias garrupellus 385 Actinopterygii Perciformes Serranidae Pronotogrammus martinicensis 386 Actinopterygii Perciformes Serranidae Pseudogramma gregoryi 387 Actinopterygii Perciformes Serranidae Rypticus bistrispinus 388 Actinopterygii Perciformes Serranidae Rypticus maculatus 389 Actinopterygii Perciformes Serranidae Rypticus saponaceus 390 Actinopterygii Perciformes Serranidae Rypticus subbifrenatus 391 Actinopterygii Perciformes Serranidae Serranus annularis 392 Actinopterygii Perciformes Serranidae Serranus baldwini 393 Actinopterygii Perciformes Serranidae Serranus chionaraia 394 Actinopterygii Perciformes Serranidae Serranus notospilus 395 Actinopterygii Perciformes Serranidae Serranus phoebe 396 Actinopterygii Perciformes Serranidae Serranus tabacarius 397 Actinopterygii Perciformes Serranidae Serranus tigrinus 398 Actinopterygii Perciformes Serranidae Serranus tortugarum 399 Actinopterygii Perciformes Sparidae Archosargus rhomboidalis 400 Actinopterygii Perciformes Sparidae Calamus bajonado 401 Actinopterygii Perciformes Sparidae Calamus calamus 402 Actinopterygii Perciformes Sparidae Calamus penna 403 Actinopterygii Perciformes Sparidae Calamus pennatula 404 Actinopterygii Perciformes Sparidae Calamus proridens 405 Actinopterygii Perciformes Sphyraenidae Sphyraena barracuda 406 Actinopterygii Perciformes Sphyraenidae Sphyraena borealis 56 362 Actinopterygii Perciformes Serranidae Epinephelus adscensionis 363 Actinopterygii Perciformes Serranidae Epinephelus guttatus 364 Actinopterygii Perciformes Serranidae Epinephelus itajara 365 Actinopterygii Perciformes Serranidae Epinephelus morio 366 Actinopterygii Perciformes Serranidae Epinephelus striatus 367 Actinopterygii Perciformes Serranidae Hypoplectrus aberrans Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. No. Clase Infraclase Orden Familia Especie APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 414 Actinopterygii Pleuronectiformes Achiridae Achirus lineatus 415 Actinopterygii Pleuronectiformes Achiridae Trinectes inscriptus 416 Actinopterygii Pleuronectiformes Bothidae Bothus lunatus 417 Actinopterygii Pleuronectiformes Bothidae Bothus ocellatus 418 Actinopterygii Pleuronectiformes Bothidae Monolene megalepis 419 Actinopterygii Pleuronectiformes Cynoglossidae Symphurus arawak 420 Actinopterygii Pleuronectiformes Cynoglossidae Symphurus piger 421 Actinopterygii Pleuronectiformes Cynoglossidae Symphurus plagusia 422 Actinopterygii Pleuronectiformes Paralichthyidae Citharichthys cornutus 423 Actinopterygii Pleuronectiformes Paralichthyidae Citharichthys dinoceros 424 Actinopterygii Pleuronectiformes Paralichthyidae Citharichthys gymnorhinus 425 Actinopterygii Pleuronectiformes Paralichthyidae Citharichthys spilopterus 426 Actinopterygii Pleuronectiformes Paralichthyidae Paralichthys albigutta 427 Actinopterygii Pleuronectiformes Paralichthyidae Syacium micrurum 428 Actinopterygii Pleuronectiformes Pleuronectidae Poecilopsetta inermis 429 Actinopterygii Pleuronectiformes Stromateidae Peprilus paru 430 Actinopterygii Pleuronectiformes Stromateidae Peprilus triacanthus 431 Actinopterygii Polymixiformes Polymixiidae Polymixia lowei 432 Actinopterygii Scorpaeniformes Scorpaenidae Pterois volitans 433 Actinopterygii Scorpaeniformes Scorpaenidae Neomerinthe beanorum 434 Actinopterygii Scorpaeniformes Scorpaenidae Pontinus castor 435 Actinopterygii Scorpaeniformes Scorpaenidae Scorpaena albifimbria 436 Actinopterygii Scorpaeniformes Scorpaenidae Scorpaena brasiliensis 437 Actinopterygii Scorpaeniformes Scorpaenidae Scorpaena elachys 438 Actinopterygii Scorpaeniformes Scorpaenidae Scorpaena grandicornis 439 Actinopterygii Scorpaeniformes Scorpaenidae Scorpaena inermis 440 Actinopterygii Scorpaeniformes Scorpaenidae Scorpaena plumieri 441 Actinopterygii Scorpaeniformes Triglidae Bellator egretta 442 Actinopterygii Scorpaeniformes Triglidae Bellator brachychir 443 Actinopterygii Scorpaeniformes Triglidae Prionotus ophryas 444 Actinopterygii Scorpaeniformes Triglidae Prionotus punctatus 445 Actinopterygii Scorpaeniformes Dactylopteridae Dactylopterus volitans 446 Actinopterygii Stephanoberyciformes Stephanoberycidae Stephanoberyx monae 447 Actinopterygii Stomiformes Gonostomatidae Sigmops elongatus 448 Actinopterygii Stomiformes Sternoptychidae Argyripnus atlanticus 449 Actinopterygii Stomiformes Sternoptychidae Argyropelecus aculeatus 450 Actinopterygii Stomiformes Sternoptychidae Argyropelecus hemigymnus 451 Actinopterygii Stomiformes Sternoptychidae Polyipnus asteroides 57 Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. No. Clase Infraclase Orden Familia Especie 407 Actinopterygii Perciformes Sphyraenidae Sphyraena guachancho 408 Actinopterygii Perciformes Sphyraenidae Sphyraena picudilla 409 Actinopterygii Perciformes Symphysanodontidae Symphysanodon berryi 410 Actinopterygii Perciformes Trichiuridae Trichiurus lepturus 411 Actinopterygii Perciformes Uranoscopidae Kathetostoma cubana 412 Actinopterygii Perciformes Caproidae Antigonia capros 413 Actinopterygii Perciformes Caproidae Antigonia combatia LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES58 460 Actinopterygii Syngnathiformes Syngnathidae Cosmocampus elucens 461 Actinopterygii Syngnathiformes Syngnathidae Hippocampus erectus 462 Actinopterygii Syngnathiformes Syngnathidae Micrognathus crinitus 463 Actinopterygii Syngnathiformes Syngnathidae Microphis brachyurus brachyurus 464 Actinopterygii Tetraodontiformes Balistidae Balistes capriscus 465 Actinopterygii Tetraodontiformes Balistidae Balistes vetula 466 Actinopterygii Tetraodontiformes Balistidae Canthidermis maculata 467 Actinopterygii Tetraodontiformes Balistidae Canthidermis sufflamen 468 Actinopterygii Tetraodontiformes Balistidae Melichthys niger 469 Actinopterygii Tetraodontiformes Balistidae Xanthichthys ringens 470 Actinopterygii Tetraodontiformes Diodontidae Chilomycterus antennatus 471 Actinopterygii Tetraodontiformes Diodontidae Chilomycterus antillarum 472 Actinopterygii Tetraodontiformes Diodontidae Diodon holocanthus 473 Actinopterygii Tetraodontiformes Diodontidae Diodon hystrix 474 Actinopterygii Tetraodontiformes Molidae Mola mola 475 Actinopterygii Tetraodontiformes Monacanthidae Aluterus monoceros 476 Actinopterygii Tetraodontiformes Monacanthidae Aluterus schoepfi 477 Actinopterygii Tetraodontiformes Monacanthidae Aluterus scriptus 478 Actinopterygii Tetraodontiformes Monacanthidae Cantherhines macrocerus 479 Actinopterygii Tetraodontiformes Monacanthidae Cantherhines pullus 480 Actinopterygii Tetraodontiformes Monacanthidae Monacanthus ciliatus 481 Actinopterygii Tetraodontiformes Monacanthidae Monacanthus tuckeri 482 Actinopterygii Tetraodontiformes Monacanthidae Stephanolepis hispidus 483 Actinopterygii Tetraodontiformes Monacanthidae Stephanolepis setifer 484 Actinopterygii Tetraodontiformes Ostraciidae Acanthostracion polygonius 485 Actinopterygii Tetraodontiformes Ostraciidae Acanthostracion quadricornis 486 Actinopterygii Tetraodontiformes Ostraciidae Lactophrys bicaudalis 487 Actinopterygii Tetraodontiformes Ostraciidae Lactophrys trigonus 488 Actinopterygii Tetraodontiformes Ostraciidae Lactophrys triqueter 489 Actinopterygii Tetraodontiformes Tetraodontidae Canthigaster rostrata 490 Actinopterygii Tetraodontiformes Tetraodontidae Sphoeroides dorsalis 491 Actinopterygii Tetraodontiformes Tetraodontidae Sphoeroides greeleyi 492 Actinopterygii Tetraodontiformes Tetraodontidae Sphoeroides parvus 493 Actinopterygii Tetraodontiformes Tetraodontidae Sphoeroides spengleri 494 Actinopterygii Tetraodontiformes Tetraodontidae Sphoeroides testudineus 495 Actinopterygii Tetraodontiformes Tetraodontidae Lagocephalus laevigatus 496 Actinopterygii Zeiformes Zeniontidae Zenion hololepis 452 Actinopterygii Stomiformes Stomiidae Astronesthes similus 453 Actinopterygii Stomiformes Stomiidae Bathophilus pawneei 454 Actinopterygii Stomiformes Stomiidae Chauliodus sloani 455 Actinopterygii Stomiformes Stomiidae Echiostoma barbatum 456 Actinopterygii Stomiformes Stomiidae Melanostomias tentaculatus 457 Actinopterygii Syngnathiformes Aulostomidae Aulostomus maculatus 458 Actinopterygii Syngnathiformes Fistulariidae Fistularia tabacaria 459 Actinopterygii Syngnathiformes Syngnathidae Cosmocampus albirostris No. Clase Infraclase Orden Familia Especie Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 59 506 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Congridae Heteroconger longissimus 507 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Congridae Paraconger caudilimbatus 508 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Congridae Pseudophichthys splendens 509 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Congridae Bathycongrus thysanochilus 510 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Congridae Uroconger syringinus 511 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Moringuidae Moringua edwardsi 512 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Moringuidae Neoconger mucronatus 513 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Muraenesocidae Cynoponticus savanna 514 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Muraenidae Anarchias similis 515 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Muraenidae Echidna catenata 516 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Muraenidae Gymnothorax conspersus 517 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Muraenidae Gymnothorax funebris 518 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Muraenidae Gymnothorax miliaris 519 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Muraenidae Gymnothorax moringa 520 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Muraenidae Gymnothorax ocellatus 521 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Muraenidae Gymnothorax vicinus 522 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Nettastomatidae Venefica procera 523 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Ophichthidae Ahlia egmontis 524 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Ophichthidae Myrichthys breviceps 525 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Ophichthidae Myrichthys ocellatus 526 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Ophichthidae Myrophis platyrhynchus 527 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Ophichthidae Myrophis punctatus 528 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Ophichthidae Ophichthus spinicauda 529 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Serrivomeridae Serrivomer beanii 530 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Synaphobranchidae Atractodenchelys phrix 531 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Synaphobranchidae Synapobranchus oregoni 532 Actinopterygii Teleostei Elopiformes Elopidae Elops saurus 533 Actinopterygii Teleostei Elopiformes Megalopidae Megalops atlanticus 534 Actinopterygii Teleostei Saccopharyngiformes Eurypharyngidae Eurypharynx pelecanoides Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA No. Clase Infraclase Orden Familia Especie Lista de especies de peces óseos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Superclase Pisces) Cont. 497 Actinopterygii Teleostei Albuliformes Albulidae Albula nemoptera 498 Actinopterygii Teleostei Albuliformes Albulidae Albula vulpes 499 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Anguillidae Anguilla rostrata 500 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Chlopsidae Chilorhinus suensonii 501 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Chlopsidae Kaupichthys hyoproroides 502 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Chlopsidae Kaupichthys nuchalis 503 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Chlopsidae Robinsia catherinae 504 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Congridae Ariosoma balearicum 505 Actinopterygii Teleostei Anguilliformes Congridae Conger triporiceps LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES60 Lista de especies de mamíferos marinos (Reino Animalia, Filo Chordata, Subfilo Vertebrata, Clase Mammalia) No. Orden Familia Especie 1 Cetartiodactyla Balaenopteridae Balaenoptera acutorostrata 2 Cetartiodactyla Balaenopteridae Balaenoptera borealis 3 Cetartiodactyla Balaenopteridae Balaenoptera edeni 4 Cetartiodactyla Balaenopteridae Megaptera novaeangliae 5 Cetartiodactyla Delphinidae Feresa attenuata 6 Cetartiodactyla Delphinidae Globicephala macrorhynchus 7 Cetartiodactyla Delphinidae Grampus griseus 8 Cetartiodactyla Delphinidae Delphinus delphis 9 Cetartiodactyla Delphinidae Lagenodelphis hosei 10 Cetartiodactyla Delphinidae Peponocephala electra 11 Cetartiodactyla Delphinidae Orcinus orca 12 Cetartiodactyla Delphinidae Stenella attenuata 13 Cetartiodactyla Delphinidae Stenella coeruleoalba 14 Cetartiodactyla Delphinidae Stenella frontalis 15 Cetartiodactyla Delphinidae Steno bredanensis 16 Cetartiodactyla Delphinidae Tursiops truncatus 17 Cetartiodactyla Physeteridae Physeter macrocephalus 19 Cetartiodactyla Kogiidae Kogia sima 20 Cetartiodactyla Ziphiidae Mesoplodon europaeus 21 Cetartiodactyla Kogiidae Kogia breviceps 22 Cetartiodactyla Ziphiidae Mesoplodon densirostris 23 Cetartiodactyla Ziphiidae Ziphius cavirostris 24 Sirenia Trichechidae Trichechus manatus Fuente: Bases de datos de HISPABIOTA MARINA APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 61 Lista de especies de las regiones circalitoral y batial de la ZEE de República Dominicana No. Filo Clase Familia Especie Profundad (m) 1 Arthropoda Malacostraca Aristeidae Aristaeomorpha foliacea 274 a 732 2 Arthropoda Malacostraca Aristeidae Aristaeopsis edwardsiana 640 a 1463 3 Arthropoda Malacostraca Aristeidae Aristeus antillensis 640 a 732 4 Arthropoda Malacostraca Axiidae Calaxius oxypleura 310 5 Arthropoda Malacostraca Bopyridae Dactylokepon caribaeus 166 a 302 6 Arthropoda Malacostraca Diogenidae Cancellus viridis 0 a 84 7 Arthropoda Malacostraca Homolodromiidae Dicranodromia ovata 549 8 Arthropoda Malacostraca Lophogastridae Paralophogaster atlanticus 914 9 Arthropoda Malacostraca Munidopsidae Munidopsis abbreviata 1024 a 1463 10 Arthropoda Malacostraca Munidopsidae Munidopsis platirostris 395 11 Arthropoda Malacostraca Paguridae Agaricochirus cavimanus 384 a 430 12 Arthropoda Malacostraca Paguridae Agaricochirus gibbosimanus 201 a 842 13 Arthropoda Malacostraca Pasiphaeidae Pasiphaea hoplocerca 480 a 490 14 Arthropoda Malacostraca Pasiphaeidae Pasiphaea merriami 480 a 2100 15 Arthropoda Malacostraca Penaeidae Parapenaeus americanus 274 a 549 16 Arthropoda Malacostraca Penaeidae Penaeopsis serrata 421 a 732 17 Arthropoda Malacostraca Penaeidae Penaeus notialis 128 18 Arthropoda Malacostraca Portunidae Achelous binoculus 274 19 Arthropoda Malacostraca Portunidae Achelous spinicarpus 128 20 Arthropoda Malacostraca Pseudorhombilidae Pseudorhombila octodentata 183 21 Arthropoda Malacostraca Raninidae Lysirude nitidus 640 22 Arthropoda Malacostraca Raninidae Raninoides lamarcki 68 a 274 23 Arthropoda Malacostraca Solenoceridae Mesopenaeus tropicalis 201 24 Arthropoda Malacostraca Solenoceridae Pleoticus robustus 640 a 732 25 Arthropoda Malacostraca Solenoceridae Solenocera acuminata 128 a 549 26 Arthropoda Malacostraca Solenoceridae Solenocera vioscai 274 27 Arthropoda Malacostraca Squillidae Fennerosquilla heptacantha 229 a 430 28 Arthropoda Malacostraca Squillidae Squilla intermedia 421 a 549 29 Arthropoda Maxillopoda Candaciidae Candacia longimana 914 30 Cnidaria Anthozoa Acanthogorgiidae Acanthogorgia sp. 148 a 176 31 Cnidaria Anthozoa Alcyoniidae Bellonella rubistella 150 32 Cnidaria Anthozoa Caryophylliidae Coenosmilia arbuscula 167 a 585 33 Cnidaria Anthozoa Chrysogorgiidae Chrysogorgia thyrsiformis 180 34 Cnidaria Anthozoa Clavulariidae Telesto sp. 170 a 176 35 Cnidaria Anthozoa Clavulariidae Tesseranthelia rhodora 148 36 Cnidaria Anthozoa Deltocyathidae Deltocyathus calcar 170 a 176 37 Cnidaria Anthozoa Ellisellidae Nicella americana 130 a 300 38 Cnidaria Anthozoa Ellisellidae Nicella gracilis 384 a 430 39 Cnidaria Anthozoa Ellisellidae Nicella guadalupensis 130 a 167 40 Cnidaria Anthozoa Ellisellidae Nicella hebes 130 a 165 41 Cnidaria Anthozoa Ellisellidae Nicella robusta 170 a 176 42 Cnidaria Anthozoa Ellisellidae Riisea paniculata 130 a 176 43 Cnidaria Anthozoa Guyniidae Guynia annulata 170 a 176 44 Cnidaria Anthozoa Keroeididae Thelogorgia stellata 84 a 256 45 Cnidaria Anthozoa Keroeididae Thelogorgia vossi 150 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES62 Lista de especies de las regiones circalitoral y batial de la ZEE de República Dominicana. Continuación. No. Filo Clase Familia Especie Profundad (m) 46 Cnidaria Anthozoa Nephtheidae Stereonephthya portoricensis 148 47 Cnidaria Anthozoa Nidaliidae Nidalia occidentalis 170 a 176 48 Cnidaria Anthozoa Nidaliidae Siphonogorgia sp. 130 a 176 49 Cnidaria Anthozoa Plexauridae Bebryce sp. 150 a 176 50 Cnidaria Anthozoa Plexauridae Paramuricea sp. 148 51 Cnidaria Anthozoa Plexauridae Placogorgia sp. 170 a 176 52 Cnidaria Anthozoa Plexauridae Scleracis sp. 84 a 256 53 Cnidaria Anthozoa Plexauridae Swiftia sp. 130 a 176 54 Cnidaria Anthozoa Plexauridae Thesea sp. 148 a 300 55 Cnidaria Anthozoa Plexauridae Villogorgia sp. 130 a 176 56 Cnidaria Anthozoa Pocilloporidae Madracis pharensis 150 57 Cnidaria Anthozoa Primnoidae Callogorgia gracilis 180 58 Cnidaria Hydrozoa Stylasteridae Stylaster sp. 130 a 165 59 Echinodermata Asteroidea Astropectinidae Astropecten americanus 421 a 549 60 Echinodermata Asteroidea Astropectinidae Blakiaster conicus 150 a 167 61 Echinodermata Asteroidea Benthopectinidae Cheiraster (Barbadosaster) echinulatus 130 a 395 62 Echinodermata Asteroidea Echinasteridae Echinaster (Echinaster) modestus 130 a 165 63 Echinodermata Asteroidea Goniasteridae Anthenoides piercei 150 a 549 64 Echinodermata Asteroidea Goniasteridae Ceramaster grenadensis grenadensis 1893 a 3109 65 Echinodermata Asteroidea Goniasteridae Pawsonaster parvus 130 a 176 66 Echinodermata Asteroidea Luidiidae Luidia barbadensis 395 67 Echinodermata Asteroidea Ophidiasteridae Ophidiaster guildingi 84 a 256 68 Echinodermata Asteroidea Ophidiasteridae Tamaria halperni 384 a 430 69 Echinodermata Asteroidea Pseudarchasteridae Pseudarchaster gracilis gracilis 170 a 176 70 Echinodermata Crinoidea Antedonidae Hypalometra defecta 130 a 165 71 Echinodermata Crinoidea Antedonidae Poliometra prolixa 219 72 Echinodermata Crinoidea Bourgueticrinidae Democrinus rawsoni 130 a 176 73 Echinodermata Crinoidea Charitometridae Crinometra brevipinna 130 a 274 74 Echinodermata Crinoidea Colobometridae Analcidometra armata 148 75 Echinodermata Crinoidea Comasteridae Comactinia echinoptera 130 a 165 76 Echinodermata Crinoidea Comasteridae Comactinia meridionalis hartlaubi 150 a 176 77 Echinodermata Crinoidea Comasteridae Leptonemaster venustus 148 a 176 78 Echinodermata Crinoidea Isselicrinidae Endoxocrinus parrae 549 79 Echinodermata Crinoidea Pentacrinidae Neocrinus decorus 180 80 Echinodermata Crinoidea Thalassometridae Stylometra spinifera 167 a 201 81 Echinodermata Echinoidea Arbaciidae Coelopleurus floridanus 150 a 201 82 Echinodermata Echinoidea Aspidodiadematidae Aspidodiadema jacobyi 366 83 Echinodermata Echinoidea Asterostomatidae Linopneustes longispinus 395 84 Echinodermata Echinoidea Asterostomatidae Palaeobrissus hilgardi 395 85 Echinodermata Echinoidea Asterostomatidae Palaeopneustes cristatus 130 a 165 86 Echinodermata Echinoidea Asterostomatidae Palaeopneustes tholoformis 170 a 176 87 Echinodermata Echinoidea Brissidae Brissopsis sp. 183 88 Echinodermata Echinoidea Brissidae Brissus unicolor 130 a 165 89 Echinodermata Echinoidea Cidaridae Cidaris blakei 549 90 Echinodermata Echinoidea Cidaridae Eucidaris tribuloides 84 a 256 APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 63 Lista de especies de las regiones circalitoral y batial de la ZEE de República Dominicana. Continuación. Fuente: USNM (2018) No. Filo Clase Familia Especie Profundad (m) 91 Echinodermata Echinoidea Cidaridae Stylocidaris lineata 130 a 176 92 Echinodermata Echinoidea Cidaridae Tretocidaris bartletti 130 a 176 93 Echinodermata Echinoidea Clypeasteridae Clypeaster euclastus 148 a 150 94 Echinodermata Echinoidea Clypeasteridae Clypeaster lamprus 148 95 Echinodermata Echinoidea Diadematidae Centrostephanus longispinus rubricingulus 84 a 842 96 Echinodermata Echinoidea Diadematidae Diadema antillarum 68 a 183 97 Echinodermata Echinoidea Echinothuriidae Araeosoma belli 180 a 395 98 Echinodermata Echinoidea Saleniidae Salenia goesiana 201 a 842 99 Echinodermata Echinoidea Schizasteridae Agassizia excentrica 150 a 366 100 Echinodermata Echinoidea Temnopleuridae Trigonocidaris albida 84 a 256 101 Echinodermata Echinoidea Toxopneustidae Lytechinus euerces 180 102 Echinodermata Echinoidea Toxopneustidae Lytechinus williamsi 84 a 256 103 Echinodermata Echinoidea Toxopneustidae Tripneustes ventricosus 201 a 842 104 Echinodermata Holothuroidea Holothuriidae Holothuria (Cystipus) occidentalis 130 a 549 105 Echinodermata Holothuroidea Synaptidae Euapta lappa 84 a 256 106 Echinodermata Ophiuroidea Asteroschematidae Asteroschema laeve 130 a 165 107 Echinodermata Ophiuroidea Gorgonocephalidae Asteroporpa annulata 148 108 Echinodermata Ophiuroidea Gorgonocephalidae Astrocyclus caecilia 201 109 Echinodermata Ophiuroidea Hemieuryalidae Hemieuryale pustulata 148 110 Echinodermata Ophiuroidea Ophiacanthidae Ophiocamax fasciculata 366 111 Mollusca Bivalvia Propeamussiidae Parvamussium sayanum 384 a 430 112 Mollusca Bivalvia Propeamussiidae Propeamussium dalli 640 a 732 113 Mollusca Cephalopoda Sepiolidae Nectoteuthis pourtalesii 274 a 304 114 Mollusca Gastropoda Calliostomatidae Calliostoma hirtum 521 115 Mollusca Gastropoda Columbellidae Cotonopsis argentea 384 a 430 116 Mollusca Gastropoda Conidae Conus daucus 53 117 Mollusca Gastropoda Conidae Conus villepinii 384 a 430 118 Mollusca Gastropoda Turritellidae Turritella exoleta 51 a 55 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES64 Lista de especies de tardígrados (Reino Animalia, Filo Tardigrada) No. Clase Orden Familia Especie 1 Eutardigrada Apochela Milnesiidae Milnesium tardigradum 2 Heterotardigrada Echiniscoidea Echiniscidae Bryodelphax dominicanus 3 Heterotardigrada Echiniscoidea Echiniscidae Echinischus cavagnaroi 4 Heterotardigrada Echiniscoidea Echiniscidae Echinischus virginicus 5 Heterotardigrada Echiniscoidea Echiniscidae Pseudechiniscus suillus 6 Eutardigrada Parachela Hypsibiidae Itaquascon pawlowskii 7 Eutardigrada Parachela Isohypsibiidae Doryphoribius evelinae 8 Eutardigrada Parachela Isohypsibiidae Doryphoribius flavus 9 Eutardigrada Parachela Macrobiotidae Macrobiotus harmsworthi 10 Eutardigrada Parachela Macrobiotidae Macrobiotus hufelandi 11 Eutardigrada Parachela Macrobiotidae Mesobiotus liviae 12 Eutardigrada Parachela Macrobiotidae Minibiotus intermedius 13 Eutardigrada Parachela Macrobiotidae Minilentus dubius 14 Eutardigrada Parachela Macrobiotidae Paramacrobiotus areolatus 15 Eutardigrada Parachela Macrobiotidae Paramacrobiotus richtersi Fuente: Schuster y Toftner (1982) APÉNDICE A / LISTADO DE ESPECIES COSTERAS Y MARINAS 65 RESUMEN DEL NÚMERO DE ESPECIES POR GRUPOS DE LA FAUNA MARINA Grupos taxonómicos Presente Informe Hispaniola Esponjas (Filo Porifera) 39 132 146 Celenterados (Filo Cnidaria) 110 201 231 - Hidrozoos (Clase Hydrozoa) 19 25 32 - Medusas verdaderas (Clase Scyphozoa) 3 3 3 - Estoloníferos (Suborden Stolonifera) 0 5 5 - Octocoralios (Orden Alcyonacea) 25 71 86 - Anemonas (Orden Actiniaria) 8 12 12 - Coralimorfarios (Orden Corallimorpharia) 3 3 3 - Anémonas de tubo (Orden Penicillaria) 0 1 1 - Zoantídeos (Orden Zoanthidea) 4 4 4 - Corales (Orden Scleractinea) 46 68 73 - Coral negro (Orden Antipatharia) 2 9 12 Aguasvivas (Filo Ctenophora) 0 1 1 Platelmintos (Clase Rhabditophora) 0 4 4 Nemátodos (Filo Nematoda) 0 1 1 Sipuncúlidos (Filo Sipunculida) 0 2 2 Moluscos (Filo Mollusca) 306 563 661 - Quitones (Clase Polyplacophora) 18 23 23 - Gastrópodos (Clase Gastropoda) 190 362 415 - Bivalvos (Clase Bivalvia) 96 151 190 - Colmillos de elefante (Clase Scaphopoda) 0 8 10 - Pulpos y calamares (Clase Cephalophoda) 2 19 23 Poliquetos (Filo Annelida) 0 13 46 Picnogónidos (Clase Pygnogonida) 0 6 10 Crustáceos no decápodos (Subfilo Crustacea) 21 110 289 - Branquiópodos (Clase Branchiopoda) 1 10 26 - Copépodos (Subclase Copepoda) 0 29 106 - Eufasiácidos (Order Euphausiacea) 0 8 16 - Anfípodos (Orden Amphipoda) 0 6 23 - Isópodos (Orden Isopoda) 10 28 70 Miscidáceos (Órdenes Lophogastrida, Mysida y Stygiomysida) 2 4 6 - Tanaidáceos (Order Tanaidacea) 0 3 3 - Termosbaenáceos (Order Thermosbaenacea) 0 2 5 - Estomatópodos (Orden Stomatopoda) 3 12 13 - Cirripedios (Infraclase Cirripedia) 5 5 5 - Ostrácodos (Clase Ostracoda) 0 2 15 - Remipedios (Class Remipedia) 0 1 1 Crustáceos decápodos (Subfilo Crustacea, Orden Decapoda) 155 252 336 - Camarones (Subórdenes Dendrobranchiata y Pleocyemata) 29 86 119 - Langostas (Infraórdenes Achelata y Astacidea) 8 8 10 - Macaos (Infraorden Anomura) 20 44 49 - Cangrejos (Infraorden Brachyura) 98 114 158 CIBIMA (1994) República Dominicana LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES RESUMEN DEL NÚMERO DE ESPECIES DE LA FLORA MARINA Grupos taxonómicos Presente Informe Hispaniola Equinodermos (Filo Echinodermata) 62 123 156 - Crinoideos (Clase Crinoidea) 5 18 22 - Estrellas de mar (Clase Asteroidea) 10 22 33 - Estrellas frágiles (Clase Ophiuroidea) 14 24 30 - Erizos (Clase Echinoidea) 20 41 50 - Pepinos de mar (Clase Holothuroidea) 13 18 21 Braquiópodos (Filo Brachiopoda) 0 10 11 Quetognatos (Filo Chaetognata) 0 8 14 Tunicados (Filo Chordata, Subfilo Tunicata) 0 12 22 - Salpas (Clases Thaliacea) 0 3 4 - Apendicularios (Clase Appendacularia) 0 2 2 - Ascidias (Clase Ascidiacea) 0 7 16 Peces (Filo Chordata, Superclase Pisces) 368 570 879 - Peces cartilaginosos (Clases Elasmobranchii y Holocephali) 12 36 45 - Peces óseos (Clase Actinopterygii) 356 534 834 Reptiles marinos (Orden Testudines) 0 4 4 Mamíferos marinos (Órdenes Cetartiodactyla, Sirenia y Carnivora) 16 25 25 Total de especies 1077 2037 2838 Total de taxa 30 59 59 CIBIMA (1994) República Dominicana 65 Grupos Total Referencias básicas Microalgas 73 Herrera-Moreno y Betancourt (2014) Fanerógamas marinas 6 Herrera-Moreno y Betancourt (2014) Macroalgas 263 Betancourt y Herrera-Moreno (2002) RESUMEN DEL NÚMERO DE ESPECIES POR GRUPOS DE LA FAUNA MARINA. Continuación. Rana pastel del sur de la sierra de Bahoruco, Eleutherodactylus leoncei, Proyecto FONDOCYT RANA RD. Luis M. Díaz © APÉNDICE B LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES 1 3 9 22 Lista de anfibios de la República Dominicana, 2018 Lista de reptiles de la República Dominicana, 2018 Lista de aves de la República Dominicana, 2018 Lista de mamíferos de la República Dominicana, 2018 APÉNDICE B LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES 1 Li st a de a nfi bi os d e la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 N o. Fa m ili a N om br e ci en tí fi co N om br e co m ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep . D om ., 20 18 D is tr ib uc ió n Fu en te 1 B u fo n id ae P el to ph ry ne fl uv ia ti ca Sa po s in c re st as d e la H is pa n io la E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 2 B u fo n id ae P el to ph ry ne fr ac ta Sa po c re st ad o or ie n ta l E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 3 B u fo n id ae P el to ph ry ne g ue nt he ri Sa po c re st ad o su re ñ o E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 4 B u fo n id ae R hi ne lla m ar in a M ac o pe m pé n I t- am H ed ge s (2 01 7) 5 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s ab bo tt i C al ca lí E t- am H ed ge s (2 01 7) 6 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s al co ae R an a de la s ro ca s de B ar ah on a E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 7 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s ar m st ro ng i R an a m ar ti llo d e B ah or u co E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 8 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s au da nt i R an a te lé gr af o de la H is pa n io la E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 9 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s au ri cu la to id es R an a m ar ti llo d el n or te E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 10 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s b ot hr ob oa ns R an a ex ca va do ra d e Ja ra ba co a E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 11 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s fl av es ce ns R an a am ar ill a de d ed os h en di do s E rd -a m H ed ge s (2 01 7) 12 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s fo w le ri R an a ka ki d e la s br om el ia s E C R t- r H ed ge s (2 01 7) 13 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s fu rc ye ns is R an a pa ta s ro ja s de L a Se lle E C R t- r H ed ge s (2 01 7) 14 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s ge it on us R an it a E rd -r D ia z et a l.; 2 01 8 15 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s ha it ia nu s R an a gr ill o de la m on ta ñ a E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 16 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s he m in ot a R an a de m ed ia lí n ea d e la s br om el ia s E C R t- am H ed ge s (2 01 7) 17 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s hy po st en or R an a ex ca va do ra d e B ah or u co E C R t- r H ed ge s (2 01 7) 18 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s in op ta tu s R an a gi ga n te d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 19 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s ju ga ns R an a m ar ró n d e La S el le E C R t- r H ed ge s (2 01 7) 20 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s le on ce i R an a pa st el d el s u r E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 21 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s lig ia e R an a de B ah or u co E rd -r In ch aú st eg u i e t a l. (2 01 5) 22 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s m el at ri go nu m R an a te lé gr af o de la c or di lle ra C en tr al E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 23 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s m in ut us R an a so llo za n te d e la H is pa n io la E V U rd -r H ed ge s (2 01 7) 24 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s m on ta nu s R an a de la s m on ta ñ as d e la H is pa n io la E V U rd -r H ed ge s (2 01 7) 25 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s ne ib a R an a de N ei ba E rd -r In ch aú st eg u i e t a l. (2 01 5) 26 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s no rt on i R an a ve rd e es pi n os a E C R t- r H ed ge s (2 01 7) 27 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s no ti do de s R an a te le gr af o de N ei ba E C R t- r H ed ge s (2 01 7) 28 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s pa ra ba te s R an a si lb ad or a de N ei ba E C R t- r H ed ge s (2 01 7) LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES LE Y E N D A C at eg o rí a d e am en az a C R = P el ig ro C rí ti co E N = E n P el ig ro V U = V u ln er a b le D IS T R IB U C IÓ N B IO G E O G R Á F IC A E ST A T U S rd -r = R ep ú b lic a D o m in ic a n a R es tr in g id a a u n a Z o n a o R eg ió n E = E n d ém ic a rd -a m = R ep ú b lic a D o m in ic a n a A m p lia I= In tr o d u ci d a t- r = T o d a L a Is la R es tr in g id a a u n a Z o n a o R eg ió n N = N a ti va t- am = T o d a L a Is la A m p lia M = M a ri n a rh -r = R ep ú b lic a d e H a it í R es tr in g id a a u n a Z o n a o R eg ió n 2 29 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s pa ra liu s R an a de g ru pa s ro ja s co st er a E V U rd -a m H ed ge s (2 01 7) 30 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s pa tr ic ia e R an a de la C or di lle ra d e la H is pa n io la E E P rd -r H ed ge s (2 01 7) 31 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s pi ct is si m us R an a de m ot as a m ar ill as d e la H is pa n io la E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 32 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s pi tu in us R an a m el od io sa d e la H is pa n io la E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 33 E le u th er od ac ty lid ae El eu th er od ac ty lu s pr ob ol ae us R an a de B oc a de Y u m a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 34 E le u th er od ac ty lid ae E le u th er od ac ty lu s ru ci lle n si s R an a de lo s ar ro yo s de la R u ci lla E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 35 E le u th er od ac ty lid ae E le u th er od ac ty lu s ru fi fe m or al is R an a de p at as r oj as d e B ah or u co E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 36 E le u th er od ac ty lid ae E le u th er od ac ty lu s ru th ae R an a ex ca va do ra o ri en ta l E E N rd -a m H ed ge s (2 01 7) 37 E le u th er od ac ty lid ae E le u th er od ac ty lu s sc h m id ti R an a de lo s ar ro yo s de l n or te E C R t- am H ed ge s (2 01 7) 38 E le u th er od ac ty lid ae E le u th er od ac ty lu s so m m er i R an a si lb ad or a de l M as si f d u N or d E C R t- r H ed ge s (2 01 7) 39 E le u th er od ac ty lid ae E le u th er od ac ty lu s ty ch at h ro u s R an a ex ca va do ra d e V al le ju el o E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 40 E le u th er od ac ty lid ae E le u th er od ac ty lu s w ei n la n di R ed -r u m pe d Fr og E t- am H ed ge s (2 01 7) 41 E le u th er od ac ty lid ae E le u th er od ac ty lu s w et m or ei R an a si lb ad or a de H ai tí E E N t- am H ed ge s (2 01 7) 42 H yl id ae H yp si bo as h ei lp ri n i R an a ar bo rí co la v er de d e la H is pa n io la E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 43 H yl id ae O st eo pi lu s do m in ic en si s R an a ar bo rí co la r ei do ra d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 44 H yl id ae O st eo pi lu s pu lc h ri lin ea tu s R an a ar bo rí co la a m ar ill a de la H is pa n io la E E N t- am H ed ge s (2 01 7) 45 H yl id ae O st eo pi lu s va st u s R an a ar bo rí co la g ig an te d e la H is pa n io la E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 46 Le pt od ac ty lid ae Le pt od ac ty lu s al bi la br is R an a de la s za n ja s I rd -r H ed ge s (2 01 7) 47 R an id ae Li th ob at es c at es be ia n u s R an a to ro I t- am H ed ge s (2 01 7) N o. Fa m ili a N om br e ci en tí fi co N om br e co m ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep . D om ., 20 18 D is tr ib uc ió n Fu en te Li st a de a nfi bi os d e la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES 3 Li st a de r ep ti le s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 N o. O rd en Fa m ili a N om br e C ie nt íf ic o N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep . D om ., 20 18 D is tr ib uc ió n Fu en te 1 C ro co di lia C ro co dy lid ae C ro co dy lu s ac ut us C oc od ri lo a m er ic an o N C R t- am H ed ge s (2 01 7) 2 Sq u am at a A m ph is ba en id ae A m ph is ba en a hy po ri ss or A n fi sb en a de B ar ah on a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 3 Sq u am at a A m ph is ba en id ae A m ph is ba en a in no ce ns A n fi sb en a de T ib u ró n E E N rd -a m H ed ge s (2 01 7) 4 Sq u am at a A m ph is ba en id ae A m ph is ba en a m an ni A n fi sb en a en an a de la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 5 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s ag as ep so id es Lu ci a se rp en ti n a de c u at ro d ed os E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 6 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s an el pi st us Lu ci a gi ga n te d e V ill a A lt ag ra ci a E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 7 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s co st at us Lu ci a lis a de la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 8 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s cu rt is si Lu ci a ka ki d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 9 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s da rl in gt on i Lu ci a ra ya da d e la H is pa n io la E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 10 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s ha et ia nu s Lu ci a si n o íd o E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 11 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s m ar ca no i Lu ci a de l p ic o D u ar te E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 12 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s m ac ro pu s Lu ci a E rd -r 13 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s se ps oi de s Lu ci a de c u at ro d ed os d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 14 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s st en ur us Lu ci a aq u ill ad a de la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 15 Sq u am at a A n gu id ae C el es tu s w ar re ni Lu ci a gi ga n te d e la H is pa n io la E C R t- am H ed ge s (2 01 7) 16 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis a lin ig er A n ol is d e ax ila s n ar an ja d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 17 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis a lt av el en si s A n ol is e sb el to d e A lt o V el o E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 18 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis a lu m in a A n ol is d e la h ie rb a de B ar ah on a E V U t- r H ed ge s (2 01 7) 19 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis a pl et ol ep is A n ol is E E N K oh le ra n d H ed ge s, 20 16 20 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis a rm ou ri A n ol is r ob u st o g ar ga n ta n eg ra d e B ah or u co E V U t- r H ed ge s (2 01 7) 21 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis b ah or uc oe ns is A n ol is d e h oc ic o la rg o de B ah or u co E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 22 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis b al ea tu s A n ol is g ig an te d om in ic an o E V U rd -a m H ed ge s (2 01 7) 23 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis b ar ah on ae A n ol is g ig an te d e B ah or u co E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 24 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis b ar bo ur i A n ol is s al ta rí n d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 25 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis b re vi ro st ri s A n ol is g rá ci l d el d es ie rt o E t- am H ed ge s (2 01 7) LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Li st a de r ep ti le s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en Fa m ili a N om br e C ie nt íf ic o N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep . D om ., 20 18 D is tr ib uc ió n Fu en te 26 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis c hl or oc ya nu s A n ol is v er de d el N or te E t- am H ed ge s (2 01 7) 27 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis c hl or od iu s A n ol ie E K oh le ra n d H ed ge s, 20 16 28 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis c hr is to ph ei A n ol is d el t ro n co d e ab an ic o gr an de E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 29 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis c oe le st in us A n ol is v er de d el s u r E t- am H ed ge s (2 01 7) 30 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis c ri st at el lu s A n ol is c re st ad o de P u er to R ic o I rd -r H ed ge s (2 01 7) 31 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis c ya no st ic tu s A n ol is E E N K oh le ra n d H ed ge s, 20 16 32 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis c yb ot es A n ol is r ob u st o de la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 33 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis d is ti ch us A n ol is g rá ci l d e la H is pa n io la N t- am H ed ge s (2 01 7) 34 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis d iv iu s A n ol is E K oh le ra n d H ed ge s, 20 16 35 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis e la di oi A n ol is d e E la di o E C R K oh le ra n d H ed ge s, 20 16 36 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis e th er id ge i A n ol is d e lo s ar bu st os d e m on ta ñ a E V U rd -r H ed ge s (2 01 7) 37 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis fo w le ri A n ol is d e ba n da s ve rd e E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 38 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis in so lit us A n ol is d e la s ra m it as la c or di lle ra C en tr al E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 39 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis la nd es to yi A n ol is d e La n de st oy E C R 40 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis lo ng it ib ia lis A n ol is m ar ró n d e vi en tr e ro jo E V U t- r H ed ge s (2 01 7) 41 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis m ar ca no i A n ol is r ob u st o de a ba n ic o ro jo E V U rd -r H ed ge s (2 01 7) 42 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis o ls so ni A n ol is d e la h ie rb a de l d es ie rt o E t- am H ed ge s (2 01 7) 43 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis p ey na do i A n ol is E 44 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis p la ci du s A n ol is d e la r am it a de N ei ba E C R t- r H ed ge s (2 01 7) 45 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis p or ca tu s A n ol is v er de c u ba n o I rd -r H ed ge s (2 01 7) 46 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis p ra si no ri us A n ol is E E N 47 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis r ic or di i A n ol is g ig an te h ai ti an o E E N t- am H ed ge s (2 01 7) 48 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis s em ili ne at us A n ol is d e la h ie rb a de la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 49 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis s he pl an i A n ol is d e la s ra m it as d e B ah or u co E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 50 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis s hr ev ei A n ol is r ob u st o de la c or di lle ra C en tr al E V U rd -r H ed ge s (2 01 7) 51 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis s in gu la ri s A n ol is v er de d e la s ra m it as d e la H is pa n io la E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 4 APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES Li st a de r ep ti le s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en Fa m ili a N om br e C ie nt íf ic o N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep . D om ., 20 18 D is tr ib uc ió n Fu en te 52 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis s tr ah m i A n ol is r ob u st o de B ah or u co E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 53 Sq u am at a D ac ty lo id ae A no lis w hi te m an i A n ol is r ob u st o pá lid o E t- am H ed ge s (2 01 7) 54 Sq u am at a G ek ko n id ae H em id ac ty lu s fr en at us G ec ko c om ú n c as er o I rd -r H ed ge s (2 01 7) 55 Sq u am at a G ek ko n id ae H em id ac ty lu s ha it ia nu s G ec ko c as er o de Á fr ic a O cc id en ta l I t- am H ed ge s (2 01 7) 56 Sq u am at a G ym n op h th al m id ae G ym no ph th al m us un de rw oo di La ga rt o gu sa n o de e sc am as li sa s I rd -r H ed ge s (2 01 7) 57 Sq u am at a Ig u an id ae C yc lu ra c or nu ta Ig u an a ri n oc er on te E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 58 Sq u am at a Ig u an id ae C yc lu ra r ic or di i Ig u an a de R ic or d E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 59 Sq u am at a Le io ce ph al id ae Le io ce ph al us al ta ve le ns is Le io ce fa lo d e A lt o V el o E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 60 Sq u am at a Le io ce ph al id ae Le io ce ph al us ba ra ho ne ns is Le io ce fa lo d e vi en tr e n ar an ja E t- am H ed ge s (2 01 7) 61 Sq u am at a Le io ce ph al id ae Le io ce ph al us lu na tu s Le io ce fa lo s in m ás ca ra d e la H is pa n io la E rd -a m H ed ge s (2 01 7) 62 Sq u am at a Le io ce ph al id ae Le io ce ph al us pe rs on at us Le io ce fa lo c on m ás ca ra d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 63 Sq u am at a Le io ce ph al id ae Le io ce ph al us sc hr ei be rs ii Le io ce fa lo k ak i d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 64 Sq u am at a Le io ce ph al id ae Le io ce ph al us se m ili ne at us Le io ce fa lo d e vi en tr e pá lid o la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 65 Sq u am at a Le io ce ph al id ae Le io ce ph al us s ix to i Le io ce fa lo E rd -r K oh le r et a l., 2 01 6 66 Sq u am at a M ab u yi da e M ab uy a hi sp an io la e E sc in ci do d e do s ra ya s de la E sp añ ol a E C R H ed ge s (2 01 7) 67 Sq u am at a M ab u yi da e Sp on dy lu ru s lin eo la tu s E sc ín ci do d e di ez r ay as d e la H is pa n io la E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 68 Sq u am at a P h yl lo da ct yl id ae P hy llo da ct yl us hi sp an io la e G ec ko d ed o de h oj a d om in ic an o E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 69 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae A ri st el lig er e xp ec ta tu s G ec ko d e de si er to d e la H is pa n io la E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 70 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae A ri st el lig er la r G ec ko g ig an te d e la H is pa n io la E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 70 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s al ta ve le ns is E sf er od ác ti lo d e A lt o V el o E t- am H ed ge s (2 01 7) 72 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s ar ia sa e E sf er od ác ti lo d e Ja ra gu a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 5 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Li st a de r ep ti le s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en Fa m ili a N om br e C ie nt íf ic o N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep . D om ., 20 18 D is tr ib uc ió n Fu en te 73 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s ar m st ro ng i E sf er od ác ti lo d e bo sq u e d el s u r E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 74 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s ca llo cr ic us E sf er od ác ti lo d e b an da s es tr ec h as E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 75 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s cl en ch i E sf er od ác ti lo d e m an ch as a m ar ill as E rd -r H ed ge s (2 01 7) 76 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s co ch ra na e E sf er od ác ti lo r ay ad o d e Lo s H ai ti se s E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 77 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s cr yp hi us E sf er od ác ti lo p ig m eo d el d es ie rt o E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 78 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s da rl in gt on i E sf er od ác ti lo d e bo sq u e de l n or te E rd -a m H ed ge s (2 01 7) 79 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s di ff ic ili s E sf er od ác ti lo c on o ce lo s de la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 80 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s el eg an s E sf er od ác ti lo c en iz o E C R t- am H ed ge s (2 01 7) 81 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s ep iu ru s E sf er od ác ti lo d e co la m an ch ad a de la H is pa n io la E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 82 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s la da e E sf er od ác ti lo d e lo s a ga ve s m an ch ad o E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 83 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s le uc as te r E sf er od ác ti lo d e ra ya r oj a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 84 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s oc oa e E sf er od ác ti lo d e O co a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 85 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s pe ri ss od ac ty liu s E sf er od ác ti lo d e M ar tí n G ar cí a E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 86 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s pl um m er i E sf er od ác ti lo d e es ca m as g ra n de s de B ar ah on a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 87 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s ra nd i E sf er od ác ti lo p ec os o d e B ar ah on a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 88 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s rh ab do tu s E sf er od ác ti lo d e do s ra ya s d e la H is pa n io la E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 89 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s sa m an en si s E sf er od ác ti lo c on ba n da s de lo s H ai ti se s E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 90 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s sa va ge i E sf er od ác ti lo p ec os a d e V ill a A lt ag ra ci a E V U rd -r H ed ge s (2 01 7) 91 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s sc hu be rt i E sf er od ac ti lo d e ag av e de N ei ba E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 92 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s st re pt op ho ru s E sf er od ác ti lo d e oí do p eq u eñ o H is pa n io la E E N t- am H ed ge s (2 01 7) 93 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s th om ps on i E sf er od ác ti lo d e la s ca liz as d e B ar ah on a E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 94 Sq u am at a T ei id ae P ho lid os ce lis c hr ys ol ae m us A m ei va g ig an te d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 95 Sq u am at a T ei id ae P ho lid os ce lis li ne ol at us A m ei va c ol a az u l p ig m ea E t- am H ed ge s (2 01 7) 96 Sq u am at a T ei id ae P ho lid os ce lis ta en iu ru s A m ei va c ol a az u l d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 6 APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES N o. O rd en Fa m ili a N om br e C ie nt íf ic o N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep . D om ., 20 18 D is tr ib uc ió n Fu en te 73 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s ar m st ro ng i E sf er od ác ti lo d e bo sq u e d el s u r E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 74 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s ca llo cr ic us E sf er od ác ti lo d e b an da s es tr ec h as E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 75 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s cl en ch i E sf er od ác ti lo d e m an ch as a m ar ill as E rd -r H ed ge s (2 01 7) 76 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s co ch ra na e E sf er od ác ti lo r ay ad o d e Lo s H ai ti se s E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 77 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s cr yp hi us E sf er od ác ti lo p ig m eo d el d es ie rt o E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 78 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s da rl in gt on i E sf er od ác ti lo d e bo sq u e de l n or te E rd -a m H ed ge s (2 01 7) 79 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s di ff ic ili s E sf er od ác ti lo c on o ce lo s de la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 80 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s el eg an s E sf er od ác ti lo c en iz o E C R t- am H ed ge s (2 01 7) 81 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s ep iu ru s E sf er od ác ti lo d e co la m an ch ad a de la H is pa n io la E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 82 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s la da e E sf er od ác ti lo d e lo s a ga ve s m an ch ad o E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 83 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s le uc as te r E sf er od ác ti lo d e ra ya r oj a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 84 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s oc oa e E sf er od ác ti lo d e O co a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 85 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s pe ri ss od ac ty liu s E sf er od ác ti lo d e M ar tí n G ar cí a E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 86 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s pl um m er i E sf er od ác ti lo d e es ca m as g ra n de s de B ar ah on a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 87 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s ra nd i E sf er od ác ti lo p ec os o d e B ar ah on a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 88 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s rh ab do tu s E sf er od ác ti lo d e do s ra ya s d e la H is pa n io la E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 89 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s sa m an en si s E sf er od ác ti lo c on ba n da s de lo s H ai ti se s E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 90 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s sa va ge i E sf er od ác ti lo p ec os a d e V ill a A lt ag ra ci a E V U rd -r H ed ge s (2 01 7) 91 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s sc hu be rt i E sf er od ac ti lo d e ag av e de N ei ba E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 92 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s st re pt op ho ru s E sf er od ác ti lo d e oí do p eq u eñ o H is pa n io la E E N t- am H ed ge s (2 01 7) 93 Sq u am at a Sp h ae ro da ct yl id ae Sp ha er od ac ty lu s th om ps on i E sf er od ác ti lo d e la s ca liz as d e B ar ah on a E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 94 Sq u am at a T ei id ae P ho lid os ce lis c hr ys ol ae m us A m ei va g ig an te d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 95 Sq u am at a T ei id ae P ho lid os ce lis li ne ol at us A m ei va c ol a az u l p ig m ea E t- am H ed ge s (2 01 7) 96 Sq u am at a T ei id ae P ho lid os ce lis ta en iu ru s A m ei va c ol a az u l d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) Li st a de r ep ti le s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en Fa m ili a N om br e C ie nt íf ic o N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep . D om ., 20 18 D is tr ib uc ió n Fu en te 97 Sq u am at a B oi da e C hi la bo th ru s fo rd ii B oa d el d es ie rt o de la H is pa n io la E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 98 Sq u am at a B oi da e C hi la bo th ru s gr ac ili s B oa e sb el ta d e la H is pa n io la E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 99 Sq u am at a B oi da e C hi la bo th ru s st ri at us B oa d e la H is pa n io la N t- am H ed ge s (2 01 7) 10 0 Sq u am at a D ip sa di da e H ai ti op hi s an om al us C or re do ra m ar ró n d e la H is pa n io la E V U t- r H ed ge s (2 01 7) 10 1 Sq u am at a D ip sa di da e H yp si rh yn ch us fe ro x C or re do ra h oc ic o de c er do c om ú n E t- am H ed ge s (2 01 7) 10 2 Sq u am at a D ip sa di da e H yp si rh yn ch us m el an ic hn us C or re do ra v er de d e la H is pa n io la E C R t- r H ed ge s (2 01 7) 10 3 Sq u am at a D ip sa di da e H yp si rh yn ch us p ar vi fr on s C or re do ra m en or d e la H is pa n io la E t- am H ed ge s (2 01 7) 10 4 Sq u am at a D ip sa di da e Ia lt ri s ag yr te s C or re do ra d el d es ie rt o d el s u r E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 10 5 Sq u am at a D ip sa di da e Ia lt ri s do rs al is C or re do ra c ab ez a W E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 10 6 Sq u am at a D ip sa di da e Ia lt ri s ha et ia nu s C u le br a de l s u el o de m on ta ñ a E E N t- am H ed ge s (2 01 7) 10 7 Sq u am at a D ip sa di da e U ro m ac er c at es by i C u le br a ar bo rí co la v er de c ab ez a ro m a E t- am H ed ge s (2 01 7) 10 8 Sq u am at a D ip sa di da e U ro m ac er fr en at us C u le br a de la s vi ñ as d e h oc ic o pr on u n ci ad o E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 10 9 Sq u am at a D ip sa di da e U ro m ac er o xy rh yn ch us C u le br a de v iñ as v er de h oc ic o pr on u n ci ad o E t- am H ed ge s (2 01 7) 11 0 Sq u am at a Le pt ot yp h lo pi da e M it op hi s as bo le pi s C u le br a de h ilo d e M ar tí n G ar cí a E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 11 1 Sq u am at a Le pt ot yp h lo pi da e M it op hi s ca ly ps o C u le br a de h ilo d e Sa m an á E C R rd -r H ed ge s (2 01 7) 11 2 Sq u am at a Le pt ot yp h lo pi da e M it op hi s py ri te s C u le br a de h ilo d e B ar ah on a E C R H ed ge s (2 01 7) 11 3 Sq u am at a T ro pi do ph iid ae T ro pi do ph is h ae ti an us T ro pe d e la H is pa n io la N t- am H ed ge s (2 01 7) 11 4 Sq u am at a T yp h lo pi da e T yp hl op s ep er op eu s C u le br a ci eg a de B ah or u co E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 11 5 Sq u am at a T yp h lo pi da e T yp hl op s pr oa nc yl op s C u le br a ci eg a de L a Se lle E E N t- am H ed ge s (2 01 7) 11 6 Sq u am at a T yp h lo pi da e T yp hl op s pu si llu s C u le br a ci eg a co m ú n d e la H is pa n io la N t- am H ed ge s (2 01 7) 11 7 Sq u am at a T yp h lo pi da e T yp hl op s sc hw ar tz i C u le br a ci eg a gi ga n te d e la H is pa n io la E rd -a m H ed ge s (2 01 7) 11 8 Sq u am at a T yp h lo pi da e T yp hl op s su lc at us C u le br a ci eg a bi co lo r de la H is pa n io la E V U t- am H ed ge s (2 01 7) 11 9 Sq u am at a T yp h lo pi da e T yp hl op s sy nt he ru s C u le br a ci eg a de la p en ín su la d e B ar ah on a E E N rd -r H ed ge s (2 01 7) 12 0 Sq u am at a T yp h lo pi da e T yp hl op s ti ta no ps C u le br a ci eg a de o jo s gr an de s E E N t- r H ed ge s (2 01 7) 12 1 T es tu di n es C h el on iid ae C he lo ni a m yd as T or tu ga v er de M E N t- am H ed ge s (2 01 7) 7 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES Li st a de r ep ti le s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en Fa m ili a N om br e C ie nt íf ic o N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep . D om ., 20 18 D is tr ib uc ió n Fu en te 12 2 T es tu di n es C h el on iid ae C ar et ta c ar et ta C ag ua m o M V U t- am H ed ge s (2 01 7) 12 3 T es tu di n es D er m oc h el yi da e D er m oc he ly s co ri ac ea T in gl ar M E N t- am H ed ge s (2 01 7) 12 4 T es tu di n es C h el on iid ae Er et m oc he ly s im br ic at a C ar ey M C R t- am H ed ge s (2 01 7) 12 5 T es tu di n es E m yd id ae T ra ch em ys d ec or at a Ji co te a su re ñ a E E N t- am H ed ge s (2 01 7) 12 6 T es tu di n es E m yd id ae T ra ch em ys s te jn eg er i Ji co te a n or te ñ a E V U t- am H ed ge s (2 01 7) LE Y E N D A C at eg o rí a d e am en az a C R = P el ig ro C rí ti co E N = E n P el ig ro V U = V u ln er a b le D IS T R IB U C IÓ N B IO G E O G R Á F IC A rd -r = R ep ú b lic a D o m in ic a n a R es tr in g id a a u n a Z o n a o R eg ió n rd -a m = R ep ú b lic a D o m in ic a n a A m p lia t- r = T o d a L a Is la R es tr in g id a a u n a Z o n a o R eg ió n t- am = T o d a L a Is la A m p lia 8 APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 1 A cc ip it ri fo rm es C at h ar ti da e C at ha rt es a ur a A u ra t iñ os a, m au ra I 2 A cc ip it ri fo rm es P an di on id ae P an di on h al ia et us G u in ch o M 3 A cc ip it ri fo rm es A cc ip it ri da e B ut eo s w ai ns on i G av ilá n d e Sw ai n so n i E 4 A cc ip it ri fo rm es A cc ip it ri da e B ut eo ja m ai ce ns is G u ar ag u ao R P 5 A cc ip it ri fo rm es A cc ip it ri da e B ut eo p la ty pt er us G av ilá n b ob o P 6 A cc ip it ri fo rm es A cc ip it ri da e B ut eo r id gw ay i G av ilá n d e la H is pa n io la E C R 7 A cc ip it ri fo rm es A cc ip it ri da e A cc ip it er s tr ia tu s G u ar ag u ai to d e si er ra R P V U 8 A cc ip it ri fo rm es A cc ip it ri da e C ir cu s cy an eu s G av ilá n s ab an er o M 9 A cc ip it ri fo rm es A cc ip it ri da e El an oi de s fo rf ic at us G av ilá n t ije re ta M 10 A n se ri fo rm es A n at id ae D en dr oc yg na a rb or ea Ya gu as a R P E N 11 A n se ri fo rm es A n at id ae D en dr oc yg na a ut um na lis Ya gu as a de p ic o ro jo P 12 A n se ri fo rm es A n at id ae D en dr oc yg na b ic ol or Ya gu as ín R P 13 A n se ri fo rm es A n at id ae D en dr oc yg na v id ua ta Ya gu as a P 14 A n se ri fo rm es A n at id ae B ra nt a ca na de ns is G an zo d e C án ad a P 15 A n se ri fo rm es A n at id ae A ix s po ns a H u yu yo M 16 A n se ri fo rm es A n at id ae A na s pl at yr hy nc ho s P at o in gl és M 17 A n se ri fo rm es A n at id ae A na s ac ut a P at o pe sc u ec ila rg o M 18 A n se ri fo rm es A n at id ae A na s ba ha m en si s P at o de la o ri lla R P 19 A n se ri fo rm es A n at id ae A na s cr ec ca P at o se rr an o M 20 A n se ri fo rm es A n at id ae A na s cl yp ea ta P at o cu ch ar et a M 21 A n se ri fo rm es A n at id ae A na s cy an op te ra P at o co lo ra do M 22 A n se ri fo rm es A n at id ae A na s di sc or s P at o de la F lo ri da M 23 A n se ri fo rm es A n at id ae A na s am er ic an a P at o ca be ci la rg o M 24 A n se ri fo rm es A n at id ae A na s st re pe ra Á n ad e Fr is o M 25 A n se ri fo rm es A n at id ae A na s pe ne lo pe Á n ad e Si lb ón M 26 A n se ri fo rm es A n at id ae A yt hy a va lis in er ia P at o de lo m o bl an co M 9 LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES10 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 27 A n se ri fo rm es A n at id ae A yt hy a am er ic an a P at o ca be za r oj a M 28 A n se ri fo rm es A n at id ae A yt hy a co lla ri s P at o n eg ro M 29 A n se ri fo rm es A n at id ae A yt hy a af fi ni s P at o tu rc o M 30 A n se ri fo rm es A n at id ae O xy ur a ja m ai ce ns is P at o es pi n os o R P V U 31 A n se ri fo rm es A n at id ae N om on yx d om in ic us P at o cr io llo R P E N 32 A n se ri fo rm es A n at id ae Lo ph od yt es c uc ul la tu s P at o de c re st a M 33 A n se ri fo rm es A n at id ae M er gu s s er ra to r P at o fr en te r oj a M 34 A n se ri fo rm es A n at id ae C ai ri na m os ch at a P at o cr io llo I 35 A po di fo rm es A po di da e St re pt op ro cn e zo na ri s V en ce jo d e co lla r R P 36 A po di fo rm es A po di da e C ha et ur a pe la gi ca V en ce jo e sp in os o M 37 A po di fo rm es A po di da e C yp se lo id es n ig er V en ce jo n eg ro M ,R P 38 A po di fo rm es A po di da e T ac ho rn is p ho en ic ob ia V en ce jit o pa lm ar R P 39 A po di fo rm es T ro ch ili da e C hl or os ti lb on s w ai ns on ii Z u m ba do r ve rd e E 40 A po di fo rm es T ro ch ili da e A nt hr ac ot ho ra x do m in ic us Z u m ba do r gr an de R P 41 A po di fo rm es T ro ch ili da e M el lis ug a m in im a Z u m ba do rc it o R P 42 A po di fo rm es T ro ch ili da e A rc hi lo ch us c ol ub ri s C ol ib rí d e ga rg an ta r oj a M 43 C ap ri m u lg if or m es N yc ti bi id ae N yc ti bi us ja m ai ce ns is D on J u an g ra n de , b ru ja R P V U 44 C ap ri m u lg if or m es C ap ri m u lg id ae A nt ro st om us c ar ol in en si s D on J u an M 45 C ap ri m u lg if or m es C ap ri m u lg id ae A nt ro st om us c ub an en si s P it an gu á E 46 C ap ri m u lg if or m es C ap ri m u lg id ae Si ph on or hi s br ew st er i T or ic o E E N 47 C ap ri m u lg if or m es C ap ri m u lg id ae C ho rd ei le s m in or Q u er eb eb é de N or te am ér ic a M 48 C ap ri m u lg if or m es C ap ri m u lg id ae C ho rd ei le s gu nd la ch ii Q u er eb eb é R P 49 C h ar ad ri if or m es Ja ca n id ae Ja ca na s pi no sa G al lit o de a gu a R P 50 C h ar ad ri if or m es H ae m at op od id ae H ae m at op us p al lia tu s B lu e- w in d T ea l R P 51 C h ar ad ri if or m es C h ar ad ri id ae C ha ra dr iu s se m ip al m at us P la ye ri to M 52 C h ar ad ri if or m es C h ar ad ri id ae C ha ra dr iu s m el od us P la ye ri to M V U APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES 11 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 53 C h ar ad ri if or m es C h ar ad ri id ae C ha ra dr iu s ni vo su s P la ye ro c or re do r R P V U 54 C h ar ad ri if or m es C h ar ad ri id ae C ha ra dr iu s w ils on ia P la ye ri to , c ab ez ón R P 55 C h ar ad ri if or m es C h ar ad ri id ae C ha ra dr iu s vo ci fe ru s T iít o M ,R P 56 C h ar ad ri if or m es C h ar ad ri id ae P lu vi al is d om in ic a P la ye ro P 57 C h ar ad ri if or m es C h ar ad ri id ae P lu vi al is s qu at ar ol a P la ye ro M 58 C h ar ad ri if or m es R ec u rv ir os tr id ae H im an to pu s m ex ic an us V iu da R P 59 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae A re na ri a in te rp re s P la ye ro t u rc o M 60 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae G al lin ag o ga lli na go G u in ei ta g ra n de M 61 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae G al lin ag o de lic at a B ec ac in a M 62 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae N um en iu s ph ae op us Z ar ap it o tr in ad or M 63 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae B ar tr am ia lo ng ic au da P la ye ro M 64 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae A ct it is m ac ul ar iu s P la ye ri to m an ch ad o M 65 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae T ri ng a so lit ar ia P la ye ro s ol it ar io M 66 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae T ri ng a m el an ol eu ca P at as a m ar ill as m ay or M 67 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae T ri ng a fl av ip es P at as a m ar ill as m en or M 68 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae T ri ng a se m ip al m at a C h or lo M N 69 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s al pi na P la ye ro r oj o M 70 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s ca nu tu s P la ye ri to M 71 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s m el an ot os P la ye ri to M 72 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s fu sc ic ol lis P la ye ri to M 73 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s m in ut ill a P la ye ri to M 74 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s pu si lla P la ye ri to M 75 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s m au ri P la ye ri to M 76 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s al ba P la ye ri to M 77 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s ba ir di i P la ye ro d e B ai rd M 78 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s hi m an to pu s P la ye ri to p at a la rg a M LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES12 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 79 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae Li m no dr om us s co lo pa ce us C os tu re ro M 80 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae Li m no dr om us g ri se us C os tu re ro p ic o co rt o M 81 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae C al id ri s su br uf ic ol lis P la ye ro M 82 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae Li m os a fe do a P la ye ro M 83 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae Li m os a ha em as ti ca P la ye ro P 84 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae P ha la ro pu s lo ba tu s P la ye ro M 85 C h ar ad ri if or m es Sc ol op ac id ae P ha la ro pu s tr ic ol or Fa la ro po d e W ils on M 86 C h ar ad ri if or m es B u rh in id ae B ur hi nu s bi st ri at us B ú ca ro R P E N 87 C h ar ad ri if or m es St er co ra ri id ae St er co ra ri us p ar as it ic us P ág al o P 88 C h ar ad ri if or m es St er co ra ri id ae St er co ra ri us p om ar in us P ág al o po m ar in o P 89 C h ar ad ri if or m es St er co ra ri id ae St er co ra ri us lo ng ic au du s P ág al o co lil ar go P 90 C h ar ad ri if or m es La ri da e La ru s ar ge nt at us G av io ta M 91 C h ar ad ri if or m es La ri da e La ru s de la w ar en si s G av io ta M 92 C h ar ad ri if or m es La ri da e La ru s fu sc us G av io ta M 93 C h ar ad ri if or m es La ri da e Le uc op ha eu s at ri ci lla G av io ta c ab ec in eg ra M N 94 C h ar ad ri if or m es La ri da e Le uc op ha eu s pi pi xc an G av io ta P 95 C h ar ad ri if or m es La ri da e La ru s m ar in us G av io ta M 96 C h ar ad ri if or m es La ri da e C hr oi co ce ph al us p hi la de lp hi a G av io ta M 97 C h ar ad ri if or m es La ri da e R is sa tr id ac ty la G av io ta M 98 C h ar ad ri if or m es La ri da e G el oc he lid on n ilo ti ca G av io ta p ic o co rt o M 99 C h ar ad ri if or m es La ri da e St er na fo rs te ri G av io ta M 10 0 C h ar ad ri if or m es La ri da e St er na h ir un do G av io ta M 10 1 C h ar ad ri if or m es La ri da e St er na d ou ga lli i G av io ta p al om et a M N V U 10 2 C h ar ad ri if or m es La ri da e O ny ch op ri on a na et he tu s G av io ta m on ja M N 10 3 C h ar ad ri if or m es La ri da e O ny ch op ri on fu sc at us G av io ta o sc u ra , b u bí M N 10 4 C h ar ad ri if or m es La ri da e St er nu la a nt ill ar um G av io ti ca R P APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES 13 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 10 5 C h ar ad ri if or m es La ri da e T ha la ss eu s m ax im us G av io ta r ea l R P 10 6 C h ar ad ri if or m es La ri da e T ha la ss eu s sa nd vi ce ns is G av io ta p ic o ag u do M N 10 7 C h ar ad ri if or m es La ri da e H yd ro pr og ne c as pi a G av io ta M 10 8 C h ar ad ri if or m es La ri da e C hl id on ia s ni ge r G av io ta n eg ra M N 10 9 C h ar ad ri if or m es La ri da e A no us s to lid us C er ve ro , b u bí M N 11 0 C h ar ad ri if or m es La ri da e R yn ch op s ni ge r P ic o de t ije ra M 11 1 C h ar ad ri if or m es R ec u rv ir os tr id ae R ec ur vi ro st ra a m er ic an a A vo ce ta a m er ic an a M 11 2 C ic on iif or m es C ic on iid ae M yc te ri a am er ic an a C oc o, fa is án E X 11 3 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e P at ag io en as le uc oc ep ha la P al om a co ro n it a R P V U 11 4 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e P at ag io en as s qu am os a P al om a tu rc a R P 11 5 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e P at ag io en as in or na ta P al om a ce n iz a R P V U 11 6 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e C ol um ba li vi a P al om a do m és ti ca I 11 7 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e Ze na id a m ac ro ur a T or to la fi fi , t or to la r ab ic h e R P 11 8 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e Ze na id a au ri ta R ol ón , r ol ón t u rc o R P 11 9 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e Ze na id a as ia ti ca T or to la a lib la n ca R P 12 0 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e C ol um bi na p as se ri na R ol it a R P 12 1 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e G eo tr yg on le uc om et op ia P er di z co qu it o bl an co E E N 12 2 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e G eo tr yg on m on ta na P er di z co lo ra da R P 12 3 C ol u m bi fo rm es C ol u m bi da e G eo tr yg on c hr ys ia P er dí a R P V U 12 4 C or ac iif or m es T od id ae T od us a ng us ti ro st ri s C h i-c u í E 12 5 C or ac iif or m es T od id ae T od us s ub ul at us B ar ra n co lí E 12 6 C or ac iif or m es A lc ed in id ae M eg ac er yl e A lc yo n M ar tí n n P es ca do r M 12 7 C or ac iif or m es P si tt ac id ae M yi op si tt a m on ac hu s C at a al ia zu l I 12 8 C u cu lif or m es C u cu lid ae C oc cy zu s am er ic an us B ob o pi co a m ar ill o M N 12 9 C u cu lif or m es C u cu lid ae C oc cy zu s m in or P áj ar o bo bo m en or R P 13 0 C u cu lif or m es C u cu lid ae C oc cy zu s er yt hr op th al m us P áj ar o bo bo p ic o n eg ro M LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES14 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 13 1 C u cu lif or m es C u cu lid ae C oc cy zu s ru fi gu la ri s C ú a E E N 13 2 C u cu lif or m es C u cu lid ae C oc cy zu s lo ng ir os tr is P áj ar o bo bo , t ac ó E 13 3 C u cu lif or m es C u cu lid ae C ro to ph ag a an i Ju dí o R P 13 4 Fa lc on if or m es Fa lc on id ae Fa lc o pe re gr in us H al có n d e pa to s M 13 5 Fa lc on if or m es Fa lc on id ae Fa lc o co lu m ba ri us H al có n , h al co n ci to M 13 6 Fa lc on if or m es Fa lc on id ae Fa lc o sp ar ve ri us C u ya ya , c er n íc al o R P 13 7 G al lif or m es N u m id id ae N um id a m el ea gr is G u in ea I 13 8 G al lif or m es O do n to ph or id ae C ol in us v ir gi ni an us C od or n iz I 13 9 G al lif or m es P h as ia n id ae P ha si an us c ol ch ic us Fa is án I 14 0 G al lif or m es P h as ia n id ae G al lu s ga llu s G al lo I 14 1 G ru if or m es A ra m id ae A ra m us g ua ra un a C ar ra o R P 14 2 G ru if or m es R al lid ae R al lu s lo ng ir os tr is P ol lo d e m an gl ar R P 14 3 G ru if or m es R al lid ae La te ra llu s ja m ai ce ns is G al lit o pr ie to ? V U 14 4 G ru if or m es R al lid ae P ar di ra llu s m ac ul at us P ol lo m an ch ad o R P V U 14 5 G ru if or m es R al lid ae P or za na c ar ol in a G al lit o M 14 6 G ru if or m es R al lid ae P or za na fl av iv en te r G u in ei ta R P V U 14 7 G ru if or m es R al lid ae P or ph yr io m ar ti ni cu s G al la re ta p ic o az u l R P 14 8 G ru if or m es R al lid ae G al lin ul a ch lo ro pu s G al la re ta p ic o ro jo R P 14 9 G ru if or m es R al lid ae Fu lic a am er ic an a G al la re ta p ic o bl an co M ,R P 15 0 G ru if or m es R al lid ae Fu lic a ca ri ba ea G al la re ta p ic o bl an co R P 15 1 G ru if or m es R al lid ae G al lin ul a ga le at a G al lin et a am er ic an a M 15 2 G ru if or m es R al lid ae R al lu s cr ep it an s R as có n c re pi ta n te M 15 3 P as se ri fo rm es T yr an n id ae T yr an nu s do m in ic en si s P et ig re R P 15 4 P as se ri fo rm es T yr an n id ae T yr an nu s ca ud if as ci at us M an ju ila R P 15 5 P as se ri fo rm es T yr an n id ae T yr an nu s fo rf ic at us C ol a de t ije ra M 15 6 P as se ri fo rm es T yr an n id ae M yi ar ch us c ri ni tu s P ap am os ca s M APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES 15 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 15 7 P as se ri fo rm es T yr an n id ae M yi ar ch us s to lid us M an u el it o R P 15 8 P as se ri fo rm es T yr an n id ae C on to pu s hi sp an io le ns is M ar oi ta E 15 9 P as se ri fo rm es T yr an n id ae El ae ni a fa lla x M ar oi ta c an os a R P 16 0 P as se ri fo rm es H ir u n di n id ae T ac hy ci ne ta e uc hr ys ea G ol on dr in a ve rd e E V U 16 1 P as se ri fo rm es H ir u n di n id ae T ac hy ci ne ta b ic ol or G ol on dr in a M 16 2 P as se ri fo rm es H ir u n di n id ae R ip ar ia r ip ar ia G ol on dr in a M 16 3 P as se ri fo rm es H ir u n di n id ae H ir un do r us ti ca G ol on dr in a M 16 4 P as se ri fo rm es H ir u n di n id ae P et ro ch el id on fu lv a G ol on dr in a de c u ev a R P 16 5 P as se ri fo rm es H ir u n di n id ae St el gi do pt er yx s er ri pe nn is G ol on dr in a M 16 6 P as se ri fo rm es H ir u n di n id ae P et ro ch el id on p yr rh on ot a G ol on dr in a M 16 7 P as se ri fo rm es H ir u n di n id ae P ro gn e su bi s G ol on dr in a gr an de M 16 8 P as se ri fo rm es H ir u n di n id ae P ro gn e do m in ic en si s G ol on dr in a gr an de M N 16 9 P as se ri fo rm es C or vi da e C or vu s le uc og na ph al us C u er vo E E N 17 0 P as se ri fo rm es C or vi da e P ha en ic op hy lu s po lio ce ph al us C ao E V U 17 1 P as se ri fo rm es M im id ae M im us p ol yg lo tt os R u is eñ or R P 17 2 P as se ri fo rm es M im id ae M ar ga ro ps fu sc at us Z or za l p ar do R P 17 3 P as se ri fo rm es M im id ae D um et el la c ar ol in en si s Z or za l g at o M 17 4 P as se ri fo rm es R eg u lid ae R eg ul us c al en du la R ey ez u el o ru bí M 17 5 P as se ri fo rm es P ol io pt ili da e P ol io pt ila c ae ru le a M on jit a M 17 6 P as se ri fo rm es T u rd id ae T ur du s sw al es i Z or za l d e La Se lle E E N 17 7 P as se ri fo rm es T u rd id ae T ur du s m ig ra to ri us P et ir ro jo a m er ic an o M 17 8 P as se ri fo rm es T u rd id ae T ur du s pl um be us C h u a- ch u a R P 17 9 P as se ri fo rm es T u rd id ae H yl oc ic hl a m us te lin a Z or za l m ig ra to ri o pe co so M 18 0 P as se ri fo rm es T u rd id ae C at ha ru s bi ck ne lli Z or za l d e B ic kn el l M V U 18 1 P as se ri fo rm es T u rd id ae C at ha ru s us tu la tu s Z or za l de S w ai n so n M 18 2 P as se ri fo rm es T u rd id ae C at ha ru s fu sc es ce ns Z or za l m ig ra to ri o co lo ra do M LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES16 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 18 3 P as se ri fo rm es T u rd id ae M ya de st es g en ib ar bi s Ji lg u er o R P 18 4 P as se ri fo rm es B om by ci lli da e B om by ci lla c ed ro ru m A m pe lis a m er ic an o M 18 5 P as se ri fo rm es D u lid ae D ul us d om in ic us C ig u a pa lm er a E 18 6 P as se ri fo rm es V ir eo n id ae V ir eo c ra ss ir os tr is V ir eo d e B ah am as M 18 7 P as se ri fo rm es V ir eo n id ae V ir eo g ilv us V ir eo c an to r M 18 8 P as se ri fo rm es V ir eo n id ae V ir eo o liv ac eu s V ir eo d e oj os r oj os M 18 9 P as se ri fo rm es V ir eo n id ae V ir eo n an us C ig u it a Ju lia n a E 19 0 P as se ri fo rm es V ir eo n id ae V ir eo a lt ilo qu us Ju lia n c h iv í M N 19 1 P as se ri fo rm es V ir eo n id ae V ir eo fl av if ro ns C ig ü it a M 19 2 P as se ri fo rm es V ir eo n id ae V ir eo g ri se us C ig ü it a M 19 3 P as se ri fo rm es P ar u lid ae M ni ot ilt a va ri a P eg a pa lo M 19 4 P as se ri fo rm es P ar u lid ae P ro to no ta ri a ci tr ea C ig ü it a c ab ez a am ar ill a M 19 5 P as se ri fo rm es P ar u lid ae H el m it he ro s ve rm iv or um C ig ü it a ca be za r ay ad a M 19 6 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Li m no th ly pi s sw ai ns on ii C ig ü it a M 19 7 P as se ri fo rm es P ar u lid ae V er m iv or a cy an op te ra C ig ü it a al a az u l M 19 8 P as se ri fo rm es P ar u lid ae V er m iv or a ch ry so pt er a C ig ü it a M 19 9 P as se ri fo rm es P ar u lid ae V er m iv or a pi nu s x ch ry so pt er a* * C ig ü it a M 20 0 P as se ri fo rm es P ar u lid ae O re ot hl yp is p er eg ri na C ig ü it a T en es í M 20 1 P as se ri fo rm es P ar u lid ae O re ot hl yp is r uf ic ap ill a C ig ü it a M 20 2 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a am er ic an a C ig ü it a pa ru la M 20 3 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a p et ec hi a C an ar io d e m an gl ar R P ,M V U 20 4 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a m ag no lia C ig ü it a m ag n ol ia M 20 5 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a ki rt la nd ii C ig ü it a M 20 6 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a ti gr in a C ig ü it a ti gr in a M 20 7 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a ca er ul es ce ns C ig ü it a az u l M 20 8 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a co ro na ta C ig ü it a m ir ta M APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES 17 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 20 9 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a v ir en s C ig ü it a pe cn in eg ro M 21 0 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a fu sc a C ig ü it a de l f rí o M 21 1 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a do m in ic a C ig ü it a ga rg an ta a m ar ill a M 21 2 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a pi nu s C ig ü it a de l p in ar R P ,M V U 21 3 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a pe ns yl va ni ca C ig ü it a M 21 4 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a ca st an ea C ig ü it a M 21 5 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a st ri at a C ig ü it a ca sc o pr ie to P 21 6 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a di sc ol or C ig ü it a de lo s pr ad os M 21 7 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a pa lm ar um C ig ü it a de l p al m ar M 21 8 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a ru ti ci lla C an de lit a, b iji ri ta M 21 9 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se to ph ag a ci tr in a C ig ü it a go rr a n eg ra M 22 0 P as se ri fo rm es P ar u lid ae Se iu ru s au ro ca pi lla C ig ü it a sa lt ar in a M 22 1 P as se ri fo rm es P ar u lid ae P ar ke si a no ve bo ra ce ns is C ig ü it a de l a gu a M 22 2 P as se ri fo rm es P ar u lid ae P ar ke si a m ot ac ill a C ig ü it a de l r ío M 22 3 P as se ri fo rm es P ar u lid ae G eo th ly pi s fo rm os us C ig ü it a de K en tu ck i M 22 4 P as se ri fo rm es P ar u lid ae G eo th ly pi s ph ila de lp hi a C ig ü it a tr is te M 22 5 P as se ri fo rm es P ar u lid ae G eo th ly pi s tr ic ha s C ig ü it a en m as ca ra da M 22 6 P as se ri fo rm es P ar u lid ae O po ro rn is a gi lis C ig ü it a de le n te s M 22 7 P as se ri fo rm es P ar u lid ae C ar de lli na c an ad en si s C ig ü it a M 22 8 P as se ri fo rm es P ar u lid ae C ar de lli na p us ill a C ig ü it a M 22 9 P as se ri fo rm es P ar u lid ae M ic ro lig ea p al us tr is C ig ü it a co la v er de E 23 0 P as se ri fo rm es P ar u lid ae X en ol ig ea m on ta na C ig ü it a al ib la n ca E V U 23 1 P as se ri fo rm es C oe re bi da e C oe re ba fl av eo la C ig ü it a co m ú n R P 23 2 P as se ri fo rm es T h ra u pi da e P ha en ic op hi lu s pa lm ar um C u at ro o jo s E 23 3 P as se ri fo rm es T h ra u pi da e P ha en ic op hi lu s po lio ce ph al us C u at ro o jo s ca be za g ri s E C R 23 4 P as se ri fo rm es T h ra u pi da e Sp in da lis d om in ic en si s C ig u a am ar ill a E LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES18 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 23 5 P as se ri fo rm es T h ra u pi da e C al yp to ph ilu s te rt iu s C h ir rí d e B ah or u co s E E N 23 6 P as se ri fo rm es T h ra u pi da e C al yp to ph ilu s fr ug iv or us C h ir rí d e la c or di lle ra E V U 23 7 P as se ri fo rm es C ar di n al id ae P ir an ga lu do vi ci an a T an ag ra d el o es te 23 8 P as se ri fo rm es C ar di n al id ae P ir an ga r ub ra T an ag ra d el p as o M 23 9 P as se ri fo rm es C ar di n al id ae P ir an ga o liv ac ea T an ag ra r oj in eg ra M 24 0 P as se ri fo rm es C ar di n al id ae P he uc ti cu s lu do vi ci an us D eg ol la do M 24 1 P as se ri fo rm es C ar di n al id ae P as se ri na c ae ru le a A zu le jó n M 24 2 P as se ri fo rm es P as se ri na c ya ne a A zu le jo M 24 3 P as se ri fo rm es Fr in gi lli da e Eu ph on ia m us ic a Ji lg u er ill o R P 24 4 P as se ri fo rm es Fr in gi lli da e Lo xi a m eg ap la ga P ic o cr u za do E E N 24 5 P as se ri fo rm es Fr in gi lli da e Lo xi gi lla v io la ce a G al lit o pr ie to R P 24 6 P as se ri fo rm es Fr in gi lli da e Sp in us d om in ic en si s C an ar io E V U 24 7 P as se ri fo rm es Ic te ri da e M ol ot hr us b on ar ie ns is P áj ar o va qu er o R P 24 8 P as se ri fo rm es Ic te ri da e A ge la iu s hu m er al is M ay it o R P 24 9 P as se ri fo rm es Ic te ri da e Q ui sc al us n ig er C h in ch ilí n R P 25 0 P as se ri fo rm es Ic te ri da e Ic te ru s do m in ic en si s C ig u a ca n ar ia E V U 25 1 P as se ri fo rm es Ic te ri da e Ic te ru s ga lb ul a O ro pe n do la M 25 2 P as se ri fo rm es Ic te ri da e Ic te ru s sp ur iu s C al an dr ia c af é M 25 3 P as se ri fo rm es Ic te ri da e D ol ic ho ny x or yz iv or us T or do a rr oc er o M 25 4 P as se ri fo rm es P as se ri da e P as se r do m es ti cu s G or ri ón d om és ti co I 25 5 P as se ri fo rm es P lo ce id ae P lo ce us c uc ul la tu s M ad am s ag á, c h ic h ig u ao I 25 6 P as se ri fo rm es E st ri ld id ae A m an da va a m an da va B en ga lí ro jo I 25 7 P as se ri fo rm es E st ri ld id ae Lo nc hu ra m al ac ca M on jit a tr ic ol or I 25 8 P as se ri fo rm es E st ri ld id ae Lo nc hu ra p un ct ul at a C ig ü it a pe ch ija ba o I 25 9 P as se ri fo rm es E m be ri zi da e T ia ri s ol iv ac eu s C ig ü it a de h ie rb a R P 26 0 P as se ri fo rm es E m be ri zi da e T ia ri s bi co lo r Ju an a m ar u ca R P APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES 19 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 26 1 P as se ri fo rm es E m be ri zi da e Si ca lis fl av eo la Ji lg u er o az af an ad o I 26 2 P as se ri fo rm es E m be ri zi da e M el os pi za m el od ia G or ri ón m el ód ic o M 26 3 P as se ri fo rm es E m be ri zi da e M el os pi za li nc ol ni i G or ri ón d e Li n co ln M 26 4 P as se ri fo rm es E m be ri zi da e A m m od ra m us s av an na ru m T u m ba rr oc ío R P 26 5 P as se ri fo rm es E m be ri zi da e Zo no tr ic hi a ca pe ns is C ig u a de C on st an za R P 26 6 P as se ri fo rm es E m be ri zi da e P as se rc ul us s an dw ic he ns is G or ri ón s ab an er o co m ú n M 26 7 P as se ri fo rm es M ot ac ill id ae A nt hu s ru be sc en s M 26 8 P as se ri fo rm es T u rd id ae C at ha ru s m in im us Z or za l d e ca ra g ri s M 26 9 P as se ri fo rm es T yr an n id ae C on to pu s vi re ns P ib i o ri en ta l 27 0 P as se ri fo rm es C ar di n al id ae P as se ri na c ir is A zu lil lo s ie te c ol or es M 27 1 P el ec an if or m es P el ec an id ae P el ec an us o cc id en ta lis A lc at ra z, p el íc an o R P 27 2 P el ec an if or m es A rd ei da e A rd ea h er od ia s G ar zó n c en iz o M ,R P 27 3 P el ec an if or m es A rd ei da e A rd ea a lb a G ar za r ea l R P 27 4 P el ec an if or m es A rd ei da e Eg re tt a ga rz et ta G ar za M 27 5 P el ec an if or m es A rd ei da e Eg re tt a th ul a G ar za d e ri zo s R P 27 6 P el ec an if or m es A rd ei da e Eg re tt a ru fe sc en s G ar za r oj iz a R P V U 27 7 P el ec an if or m es A rd ei da e Eg re tt a tr ic ol or G ar za p ec h ib la n co o t ri co lo r R P 27 8 P el ec an if or m es A rd ei da e Eg re tt a ca er ul ea G ar za a zu l R P 27 9 P el ec an if or m es A rd ei da e B ub ul cu s ib is G ar za g an ad er a C 28 0 P el ec an if or m es A rd ei da e B ut or id es v ir es ce ns C ra -c ra , m ar ti n et e R P 28 1 P el ec an if or m es A rd ei da e N yc ti co ra x ny ct ic or ax R ey c on go R P 28 2 P el ec an if or m es A rd ei da e N yc ta na ss a vi ol ac ea R ey c on go , y ab oa M ,R P 28 3 P el ec an if or m es A rd ei da e B ot au ru s le nt ig in os us G u an ab a ro jo P 28 4 P el ec an if or m es A rd ei da e Ix ob ry ch us e xi lis M ar ti n et ic o R P 28 5 P el ec an if or m es T h re sk io rn it h id ae P le ga di s fa lc in el lu s C oc o pr ie to R P 28 6 P el ec an if or m es T h re sk io rn it h id ae Eu do ci m us a lb us C oc o bl an co R P LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES20 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 28 7 P el ec an if or m es T h re sk io rn it h id ae P la ta le a aj aj a C u ch ar et a R P V U 28 8 P h ae th on ti fo rm es P h ae th on ti da e P ha et ho n le pt ur us R ab iju n co M N 28 9 P h ae th on ti fo rm es P h ae th on ti da e P ha et ho n ae th er eu s R ab iju n co P 29 0 P h oe n ic op te ri fo rm es P h oe n ic op te ri da e P ho en ic op te ru s ru be r Fl am en co M N V U 29 1 P ic if or m es P ic id ae N es oc ti te s m ic ro m eg as C ar pi n te ro d e si er ra E 29 2 P ic if or m es P ic id ae M el an er pe s st ri at us C ar pi n te ro E 29 3 P ic if or m es P ic id ae Sp hy ra pi cu s va ri us C ar pi n te ro m ig ra to ri o M 29 4 P od ic ip ed if or m es P od ic ip ed id ae T ac hy ba pt us d om in ic us T ig u a R P 29 5 P od ic ip ed if or m es P od ic ip ed id ae P od ily m bu s po di ce ps Z ar am ag u lló n R P 29 6 P ro ce lla ri if or m es P ro ce lla ri id ae C al on ec tr is d io m ed ea P ar de la g ra n de P 29 7 P ro ce lla ri if or m es P ro ce lla ri id ae P uf fi nu s gr av is P ar de la c ap ir ot ad a P 29 8 P ro ce lla ri if or m es P ro ce lla ri id ae P uf fi nu s pu ff in us P ar de la p ic h on et a P 29 9 P ro ce lla ri if or m es P ro ce lla ri id ae P uf fi nu s lh er m in ie ri D ia bl ot ín P 30 0 P ro ce lla ri if or m es P ro ce lla ri id ae P te ro dr om a ha si ta ta D ia bl ot ín M N C R 30 1 P ro ce lla ri if or m es H yd ro ba ti da e O ce an od ro m a le uc or ho a D ia bl ot ín P 30 2 P ro ce lla ri if or m es H yd ro ba ti da e O ce an it es o ce an ic us D ia bl ot ín P 30 3 P si tt ac if or m es P si tt ac id ae A m az on a ve nt ra lis C ot or ra E E N 30 4 P si tt ac if or m es P si tt ac id ae P si tt ac ar a ch lo ro pt er us P er ic o E E N 30 5 P si tt ac if or m es P si tt ac id ae Eu ps it tu la n an a P er ic o am ar go I 30 6 P si tt ac if or m es P si tt ac id ae B ro to ge ri s ve rs ic ol ur us P er ic o al as d e ca n ar io I 30 7 St ri gi fo rm es St ri gi da e T yt o al ba Le ch u za c om ú n R P 30 8 St ri gi fo rm es St ri gi da e T yt o gl au co ps Le ch u za c ar a ce n iz a E 30 9 St ri gi fo rm es St ri gi da e A th en e cu ni cu la ri a C u -c u R P 31 0 St ri gi fo rm es St ri gi da e A si o fl am m eu s Le ch u za d e sa ba n a R P V U 31 1 St ri gi fo rm es St ri gi da e A si o st yg iu s Le ch u za o re jit a R P E N 31 2 Su lif or m es Fr eg at id ae Fr eg at a m ag ni fi ce ns T ije re ta R P APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES 21 Li st a de a ve s de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en es Fa m ili as N om br e C ie nt íf ic o (A O U 2 01 5) N om br e C om ún Es ta tu s Li st a R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 31 3 Su lif or m es Su lid ae Su la le uc og as te r B u bí R P 31 4 Su lif or m es Su lid ae Su la s ul a B u bí d e pa ta s ro ja s M N 31 5 Su lif or m es Su lid ae Su la d ac ty la tr a B u bí d e ca ra a zu l P 31 6 Su lif or m es P h al ac ro co ra ci da e P ha la cr oc or ax a ur it us C or ú a P 31 7 Su lif or m es P h al ac ro co ra ci da e P ha la cr oc or ax b ra si lia nu s C or ú a de m ar P 31 8 Su lif or m es A n h in gi da e A nh in ga a nh in ga C or ú a re al P 31 9 T ro go n if or m es T ro go n id ae P ri ot el us r os ei ga st er P ap ag ay o E V U T ot al d e es pe ci es : 31 9 LE Y E N D A S ta tu s E = E n d ém ic a M = M ig ra to ri a M N = M ig ra to ri a n id ifi ca n te R P = R es id en te R ep ro d u ct o r I= In tr o d u ci d a C at eg o rí a V U = V u ln er a b le E P = E n P el ig ro C R = P el ig ro C rí ti co LA BIODIVERSIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA | MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES22 Li st a de m am íf er os d e la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 N o. O rd en Fa m ili a N om br e C ie nt íf ic o N om br e C om ún Es ta tu s C at eg or ía d e am en az a, s eg ún la L is ta R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 1 R od en ti a C ap ro m yd ae P al gi od on ti a ae di um Ju ti a E E N 2 So ri co m or ph a So le n od on ti da e So le no do n pa ra do xu s So le n od on te E C R 3 C h ir op te ra M ol os si da e M ol os su s m ol os su s C ac er o ch ic o N 4 M ol os si da e N yc ti no m op s m ac ro ti s M u rc ie la go N C R 5 M ol os si da e T ad ar id a br as ili en si s 6 M or m oo pi da e M or m oo ps b la in vi lli i M u rc ie la go c an el a N V U 7 M or m oo pi da e P te ro no tu s pa rn el lii M u rc ie la go b ig ot e gr an de N V U 8 M or m oo pi da e P te ro no tu s qu ad ri de ns M u rc ie la go b ig ot e ch ic o N V U 9 N at al id ae C hi lo na ta lu s m ic ro pu s O re ja d e em bu do c h ic o N E N 10 N at al id ae N at al us m aj or O re ja d e em bu do E E N 11 N oc ti lio n id ae N oc ti lio le po ri nu s P es ca do r N 12 P h yl lo st om id ae A rt ib eu s ja m ai ce ns is Fr u te ro d e Ja m ai ca N 13 P h yl lo st om id ae B ra ch yp hy lla n an a Fr u te ro N V U 14 P h yl lo st om id ae Er op hy lla b om bi fr on s M u rc ie la go d e Sa n cr is to ba l N V U 15 P h yl lo st om id ae M ac ro tu s w at er ho us ii O re ju do 16 P h yl lo st om id ae M on op hy llu s re dm an i C om e po le n N V U 17 P h yl lo st om id ae P hy llo ny ct er is p oe yi M u rc ie lg o de la s fl or es N V U 18 P h yl lo st om id ae P hy llo ps fa lc at us Fr u te ro h ai ti an o N 19 V es pe rt ili on id ae Ep te si cu s fu sc us M ar ro n N 20 V es pe rt ili on id ae La si ur us m in or M u rc ie la go c ol or ad o N E N 21 C ar n iv oe ra C an id ae C an is fa m ili ar is P er ro I 22 Fe lid ae Fe lis c at us G at o I 23 H er pe st id ad e H er pe st es ja va ni cu s H u ro n I 24 P ro ci on id ae P ro cy on lo to r M ap ac h e I 25 A rt io da ct yl a B ov id ae B os ta ur us V ac a I 26 B ov id ae C ap ra h ir cu s C ab ra I APÉNDICE B / LISTADO DE ESPECIES TERRESTRES 23 Li st a de m am íf er os d e la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 0 18 . C on ti nu ac ió n. N o. O rd en Fa m ili a N om br e C ie nt íf ic o N om br e C om ún Es ta tu s C at eg or ía d e am en az a, s eg ún la L is ta R oj a de la R ep úb lic a D om in ic an a, 2 01 8 27 B ov id ae O vi s ar ie s O ve ja I 28 C er vi da e O do co ile us v ir gi ni an us V en ad o de c ol a bl an ca I 29 Su id ae Su s sc ro fa P u er co c im ar ro n I 30 P er is so da ct yl a E qu id ae Eq uu s ca ba llu s I 31 Eq uu s a si nu s C ab al lo I 32 R od en ti a M u ri da e R at tu s ra tt us R at a n eg ra I 33 M u ri da e R at tu s no rv eg ic us R at a al ca n ta ri lla I 34 M u ri da e M us m us cu lu s B ig añ u el o I 35 La go m or ph a Le po ri da e O ry ct ol ag us c un ic ul us C on ej o I 36 Le po ri da e Sy lv ila gu s sp C on ej o I LE Y E N D A S ta tu s E = E n d ém ic a N = N a ti va I= In tr o d u ci d a C at eg o rí a V U = V u ln er a b le E P = E n P el ig ro C R = P el ig ro C rí ti co Implementado por Este libro "La Biodiversidad en la República Dominicana" realizado por la Agencia Internacional de Cooperación Alemana - GIZ - para el Ministerio de Medio Ambiente, se terminó de imprimir en el mes de octubre del 2020 en los talleres de Editora Búho, con una tirada de 200 ejemplares. Santo Domingo, República Dominicana. Implementado por

La Biodiversidad en la República Dominicana · Nelum